O031001a
Fecha: 20060123
Título: Cuando se pierde la nocion del pecado, se pierde la nocion de la gracia
Original en audio: 6 min. 17 seg.
Queridos Hermanos:
Les invito a que revisemos juntos esta enseñanza que nos da Jesús en el Evangelio. Yo creo que es más profunda de lo que pensamos. Jesús está denunciando el gravísimo pecado que cometen las autoridades de ese tiempo, porque no están reconociendo la visita de Dios, y porque se están cerrando a la acción del Espíritu Santo.
Pero lo que quiero destacar esta vez, es que Jesús enseña a partir de un hecho fundamental: "Un reino en guerra civil no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo, no puede subsistir" San Marcos 3,24-26. Jesús presenta esto como una hipótesis.
Mas es evidente, que el hecho del que Él parte, es que hay una acción real del enemigo, hay una acción real de Satanás. Y lo que quiere, es que estos hombres se den cuenta, que si esa acción es posible, es porque hay una cierta unidad en el imperio del mal. Si Satanás estuviera expulsando a Satanás, si estuviera dividido, su poder no podría subsistir.
Vemos entonces, que de algún modo subsiste, y por eso entendemos que no es que Satanás esté echando a Satanás. Por eso entendemos, que estas autoridades, que estos letrados de Jerusalén, están equivocados. Ese es el argumento de Jesús.
Pero todo parte de que descubramos esa presencia, esa acción del enemigo. Sólo cuando reconocemos la acción del enemigo, sólo cuando reconocemos que esa acción persiste, que esa acción subsiste, entendemos que el mal no está en guerra consigo mismo, no está en guerra civil.
Y si el mal no está en guerra civil, entonces entendemos que la llegada de Jesucristo, que realmente expulsa el poder del mal, es la llegada del amor de Dios, es la llegada del poder del Espíritu.
Él es aquel que viene a transformar la historia humana de un modo irrevocable. Pero insisto, para poder percibir todo esto, primero hay que percibir que es verdadero, que es real, que el mal subsiste.
Otro modo de plantearlo, es recordando aquella enseñanza del Papa Juan Pablo Segundo: Cuando se pierde la noción del pecado, se pierde la noción de la gracia. Cuando se pierde la conciencia de que hay cosas que están mal, se pierde también la dirección para mejorarlas.
Cuando perdemos la capacidad de discernir lo que está mal, perdemos la capacidad de saborear lo que está bien.
Y hay una cosa muy importante en esto. Jesús está hablando del poder del enemigo, pero está hablando también de su propio poder: "Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata" San Marcos 3,27.
Ese hombre forzudo es ese poder del mal que subsiste, es esa acción del enemigo en medio de la especie humana.
Pero hay Uno que es más fuerte, hay Uno que lo ata y le quita su ajuar, le quita aquello que creía suyo. Y es que verdaderamente, el demonio considera como posesión suya a los pecadores, a los que le obedecen, a los que le hacen caso.
A esos que están siguiendo sus instigaciones, sus sugerencias, los considera suyos. Esos son su ajuar, y él obra con este hombre forzudo, que se siente seguro en su casa. Pero Jesús viene a destruir esa seguridad, esa tenebrosa seguridad, porque es seguridad que se funda en el puro orgullo del demonio. Jesús la destruye, porque Él es más fuerte.
Las dos grandes enseñanzas de hoy entonces son ésas. Primero, que tenemos que tener como despierto el sentido de qué es lo que está mal en el corazón, y qué es lo que es acción del enemigo. Eso tenemos que tenerlo claro, y tenemos que saber que eso existe, para poder reconocer luego el paso del perdón, de la gracia y del amor de Dios.
Y en segundo lugar, saber, que aunque eso existe, existe también y es más importante, el poder del bien, el poder que trae Jesús a nuestras vidas.
A Él sea la gloria.
Amén.