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El Evangelio del día de hoy está tomado del capítulo 23 de san Mateo, hoy puede ser una buena ocasión para aclarar un malentendido en el que muchas veces caen cristianos no católicos, es decir protestantes, evangélicos, muchos de los cuales ahora prefieren llamarse simplemente cristianos, y por eso me encuentro con gente que dice: “una prima mía se volvió cristiana”, ¡por favor no usen ese lenguaje!, porque si tú dices eso, lo que estás indicando es que antes no era cristiana y por supuesto, si esa prima tuya pertenecía a la Iglesia Católica, lo que estás diciendo es que nosotros los católicos no somos cristianos y esa prima, por dar el ejemplo sí se volvió cristiana. No permitamos que el término “cristiano” nos lo roben de una manera tan descarada y tan sencilla; lo que hay que decir es: “esa prima se volvió protestante, o esa prima renunció a la Iglesia Católica.
Pues bien muchos de estos cristianos no católicos, porque nosotros admitimos que ellos creen en Cristo, muchos de ellos toman este pasaje del capítulo 23 de san Mateo para atacarnos, dicen ahí: “porque Cristo claramente indicó: no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra y ustedes le dicen a los sacerdotes el padre, el padre Carlos, el padre Arturo, el padre Nelson; ustedes desobedecen la Biblia porque Cristo dijo que no llamen padre a nadie en la tierra y ustedes a los sacerdotes los llaman padres”; esa es una objeción, ese es un ataque con el que los protestantes pretenden demostrar la desobediencia, la supuesta desobediencia a la Palabra de Dios por parte de nosotros. Pero claro que la primera respuesta que uno tiene es muy sencilla: “a ver, si tu eres protestante cómo te dice tu hijo a tí, tu hijo te dice papá, te dice padre”. Si un protestante por ejemplo dice: “mi padre murió la semana pasada”, ¡entonces qué!, ¿está cometiendo una herejía, está desobedeciendo la Biblia?, o ¿cómo tiene que decirle el hijo de un protestante a su papá que es protestante? ¿cómo le dicen ellos para no desobedecer este texto del Evangelio, según la interpretación que le quieren dar? porque todo es según la interpretación que se le quiera dar. Lo mismo en este pasaje del Evangelio escuchamos que Cristo dice: “no llaméis maestro a nadie”; entonces si el niño protestante vuelve de la escuela protestante, pasando por la calle protestante, llevando a la casa protestante y entra y se sienta en la silla protestante, hago esta pregunta, ese niño cómo le dice al papá: “hoy llegó el nuevo profesor, el nuevo maestro de matemáticas”, ¿ese niño está desobedeciendo la Biblia porque utilizó la palabra “maestro”?, ese niño está en contra de Jesucristo porque dijo: “mi maestra de ortografía”; o si tienen que hacer una reforma en esa casa protestante, por ejemplo para levantar un poco más la pared, entonces llega el “maestro de obra”, esa expresión se utiliza en muchos de países, por supuesto en Colombia, entonces llega el que dirige esa pequeña construcción y a esa persona se le suele llamar el “maestro de obra”; entonces si por ejemplo, la esposa protestante le dice a su esposo: “mira, llegó el maestro de obra”, ¿ya desobedeció a la Biblia porque utilizó la palabra maestro?.
Fijate hasta qué extremos podemos llegar cuando tomamos esas palabras en un sentido que no respeta el género literario propio de la expresión, resulta que Cristo en ésta como en otras muchas ocasiones está utilizando lo que se llama un lenguaje “hiperbólico”, es decir un lenguaje exagerado que quiere dejar impresa en la mente de sus oyentes una enseñanza que es muy importante. Recuerdas que Cristo también nos dijo: “si tu ojo te hace pecar, sácatelo”; eso se llama lenguaje hiperbólico, porque lo que está diciendo Cristo es que cualquier cosa que nos está separando de Dios hemos de apartarla de nuestro camino, ¡pero no se trata de mutilarnos!, “si tu mano te hace caer, córtatela”; entonces voy a cortarme la mano porque peque con mi mano, ¡eso no tiene sentido!. Entonces si no entendemos el lenguaje hiperbólico vamos a caer en ese tipo de cosas ridículas, entonces la esposa protestante no puede decir que llegó el maestro de obra, el niño protestante no puede decir que ahora tiene un nuevo maestro de educación física, la niña no puede decir que su padre se murió la semana pasada, no pueden decir esas palabras porque según ellos ya están prohibidas por Mateo capítulo 23.
Les pido el favor, con todo respeto, ¡les pido el favor! a los cristianos no católicos, dejen de utilizar esa clase de artimañas, esa clase de estrategias baratas para ganar adeptos, siempre son las mismas cosas: que la idolatría de las imágenes, que la Virgen no fue virgen, que ustedes le dicen padre a los sacerdotes; ¡dejen de insultar, dejen de atacar! serenen su corazón, busquen en lo profundo de su corazón la verdad y encontrarán que esa misma palabra que causa fascinación en ustedes ha hecho santos en toda la historia del cristianismo. Y haciendo ese recorrido por la historia van a descubrir con absoluta seguridad lo que grandes hombres como John Henry Newman, un protestante descubrió la fe plena, la fe de los apostóles subsiste, sin la menor duda en la Iglesia Católica.