Icor009a

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El sábado inmediatamente siguiente a a la Solemnidad del Corazón de Jesús tenemos la memoria del Inmaculado Corazón de María, por supuesto la razón de esta cercanía en el tiempo es la razón en la cercanía en el designio de Dios; ningún corazón tan cercano al corazón de Cristo como el corazón de María; además el padecer del corazón de Cristo no es ajeno sino que en cierto sentido es el mismo padecer de María que es la mamá. Hay estudios de resonancia magnética que se han hecho, en el caso de las mamás que por alguna razón tienen que ver el padecer de sus hijos, pensemos en el caso una mamá que acompaña junto a su lecho de enfermo al hijo que padece un cáncer y una cosa que se ha podido demostrar medica y científicamente es que la mamá registra en los centros de dolor de su propio cerebro los mismos dolores que aparecen en el hijo; es decir las mamás al parecer mejor que nadie en esta tierra tienen la capacidad de sentir el dolor de otra persona, en concreto el dolor del hijo. Por eso los dolores del corazón de Jesús son también los dolores del corazón de María; esta es una relación preciosa.

Algunos santos como San Juan Eudes, han meditado profundamente en esta relación entre estos corazones y de hecho el nombre oficial de la comunidad religiosa de sacerdotes fundada por San Juan Eudes hace alusión a los corazones de Jesús y de María. No es unicamente una unión en el dolor, es también una unión en el plan de Dios , nunca debemos olvidar que viene de Dios la iniciativa para es misterio maravilloso, el que abre nuestra salvación, el misterio de la Encarnación; pero cuando el ángel Gabriel llega a la presencia de María Santísima, no llega imponiendo una orden, sino llega invitando, como dice hermosamente Santa Catalina: “llegando tocando a la puerta de la voluntad de María” y no sucede el milagro de la Encarnación sino cuando Ella dice: “que se cumpla en mi así como has dicho”; esa palabra que se suele citar en latín “Fiat”, es decir que se haga realidad, que se cumpla ese fiat de María, ese sí de la Santísima Virgen es el que abre nuestra salvación, es decir que el sí de Dios que había encontrado hasta entonces el no del hombre, ahora cambia gracias a esta respuesta de amor, gracias a este sí de la Santísima Virgen; por eso el designio de salvación que ha cambiado nuestra eternidad, que ha abierto para nosotros la puerta del cielo tiene que ver con María, a Ella en cierto sentido debemos que se allá realizado este misterio de amor. No le estamos quitando por supuesto ningún mérito ni protagonismo a Dios, somos plenamente consientes de que es Dios y solamente Dios quien hace posible nuestra salvación. Pero también somos consientes que María no entra como forzada por una ley externa, sino que entra voluntariamente en el camino de nuestra salvación y como no se puede negar el papel de la voluntad de María en este paso fundamental, entonces no se puede negar que el sí de Ella tiene que ver con nuestra salvación; esto es lo que se expresa de manera teológica con la palabra “corredentora”; no le quita ningún mérito a Dios, todo el bien que hay en María proviene de Dios y toda la gracia que hay en María, proviene de la gracia que Cristo le otorga en previsión del misterio de nuestra salvación, todo bien viene de Dios, como todo lo bueno que nosotros podamos llegar a hacer, es evidente que toda la gloria es para Dios pero no podemos negar que Dios de modo libre ha querido escoger a esta persona, así como quiere también que nosotros le demos un sí voluntario. Aprendamos de la pureza , la belleza, de la santidad del Corazón Inmaculado de María y llenémonos de gratitud por el sí que Ella dio con tanta generosidad.