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Feliz domingo para todos, este es un domingo muy especial porque nuestra Iglesia Católica celebra a la Sagrada Familia, es decir recordamos en este domingo que lo mismo Cristo nació de las entrañas de la Santísima Virgen, Él viene también de una familia humana y de un pueblo, de una raza, viene del pueblo elegido; esa es la razón por la que el evangelista san Mateo empieza su texto, precisamente mostrándonos toda la familia de Jesús, la genealogía del Señor.
Las lecturas de hoy nos invitan a descubrir aquello que el Papa Pablo VI llamaba “virtudes domésticas”, la palabra “doméstico” viene del latín y quiere decir lo propio de la domus, lo propio de la casa. Las virtudes domésticas son aquellas que en medio de la sencillez y de lo cotidiano hacen amable, posible y fecunda la vida en familia. Nos hablan las lecturas de hoy, especialmente la primera, tomada del libro Eclesiástico, virtudes como el respeto, el buen ejercicio de la autoridad, la compasión hacia los mayores en medio de sus necesidades; estas virtudes son muy necesarias en todo tiempo, pero especialmente en nuestra época marcada por el individualismo. Lo que más me llama la atención de este texto, es la manera cómo relaciona la autoridad humana, por ejemplo del papá o de la mamá, sobre los hijos, autoridad que tiene su fundamento en la autoridad misma de Dios, es decir, la familia es el lugar donde descubrimos el misterio de la unión entre el poder y el amor de Dios a través del servicio de los papás a sus hijos, servicio de formación que une el poder y el amor. Cuando los papás saben unir su autoridad con su amor, le están dando la primera y más básica de las catequesis a sus hijos, porque esa es la relación que vamos a tener con el Señor, una relación en la que lo descubrimos poderoso y majestuoso, tanto como lo descubrimos tierno y misericordioso. Es interesante ver que los niños en su edad más pequeña ven a sus papás como sus héroes y prácticamente como un dios: “mi papá lo puede todo”, esta apertura a la autoridad del papá y está admiración hacia el papá, hace que el hijo sea particularmente receptivo a los consejos, a las indicaciones del papá, por lo menos, repito, en esas tempranas edades; esas son las mismas actitudes que necesitamos para descubrir nuestra relación con Dios, sólo desde la admiración, desde la gratitud que en términos religiosos se llama alabanza y acción de gracias, solo desde esta actitud podemos recibir los mandatos de Dios no como imposiciones que coartan nuestra libertad sino como servicios de amor, con los que Dios mismo quiere darle lo mejor a nuestra vida y que dé su mejor fruto.
Lecciones preciosas nos trae esta lectura en el día de la Sagrada Familia, cómo los papás si hacen bien su tarea, le están regalando la mejor catequesis a los hijos, eso por una parte; y cómo las actitudes que nosotros de niños tuvimos hacia nuestros papás son las mismas actitudes que necesitamos para nuestra mejor relación con Dios, por algo dijo Jesucristo: “si no volvéis a ser como niños no entraréis en el Reino de los Cielos” (cf. Mt 18,3).