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Fecha: 20010404

Título: Para ser verdadero discipulo de Cristo hay que formarse en la Palabra

Original en audio: 8 min. 28 seg.


Ya habíamos advertido hace unos días que estas lecturas anteriores a la Semana Santa están llenas de discusiones. Son las controversias con los judíos que aparecen a los largo del evangelio de Juan, capítulos cinco, siete y ocho, y también en otras partes.

Lo grave de la controversia de hoy, de esa discusión que acabamos de escuchar en el evangelio, es lo que dice la primera frase: "Dijo Jesús a los judíos que habían creído en Él" San juan 8,31, esa gente que se supone ya creía en Él, y les dice Jesús: "Si os mantenéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos" San juan 8,31.

Hablando así, Jesús indica que ya estos hombres habían dado un primer paso: habían aceptado algo de la palabra de Él, y por eso dice: "Si os mantenéis" San juan 8,31; no dice: "Si aceptáis mi palabra", sino: "Si os mantenéis" San juan 8,31, porque ya algo le habían recibido.

Y también dice: "Seréis de verdad discípulos míos" San juan 8,31, porque de algún modo, ya habían empezado a ser discípulos de Él.

Por ahora se trata de que sean de veras discípulos del Señor, que no sean discípulos por apariencia, que no sean discípulos de los que empiezan, sino que sean discípulos de los que hacen el camino, de los que permanecen.

Era gente que había empezado a creer en Jesús, y Jesús les cuenta cuál es el siguiente paso, el siguiente paso es: "Manténganse en mi palabra, conozcan la verdad, la verdad los hará libres" San juan 8,31-32; "sean libres", ese es el siguiente paso, "tengan libertad".

Y esa gente, que acababa de empezar el camino, bien pronto se devuelve: "Un momentico, nosotros ya somos libres, ¿no ve que somos linaje de Abraham?" San juan 8,33; "ya somos libres", y hasta ahí llegó la enseñanza que les quería decir Cristo.

"Nosotros ya somos libres" San juan 8,33, dijeron ellos, y entonces Cristo les tiene que recordar que no son libres, porque el que comete pecado es esclavo, en primer lugar, porque el único que trae la libertad es el Hijo, en segundo lugar, porque los sentimientos de ellos no se han purificado, incluso le tienen antipatía, le tienen recelo, le tienen fastidio a Él.

Dice Jesús: "Tratáis de matarme porque no dais cabida a mis palabras" San juan 8,43. De modo que estos que habían empezado a creer en Él, como que no siguieron mucho ese camino.

En síntesis, lo que sucedió ¿qué fue? Pues los judíos habían empezado a creer en Él por las señales milagrosas que hacía Nuestro Señor, pero hasta ahí llegaron, hasta ahí, hasta el milagrito, hasta la señal.

Pero cuando se quiere pasar del milagro a la predicación seria de la Palabra, que es la que trae la libertad, cuando se quiere pasar del entusiasmo primero a ese seguimiento día por día, ese permanecer en Cristo, entonces esta gente ya se echó para atrás, porque ellos se consideraban libres: "Usted no tiene que librarnos porque nosotros ya somos libres" San juan 8,33.

En ese sentido, yo veo una gran actualidad de este Evangelio para nuestro tiempo, porque también en nuestro tiempo la fe es una fe como de "Alka Seltzer", es una fe que reposa en un cierto instante y después se cae, una fe como puntual, se queda en ciertos momentos.

Fíjese, por ejemplo, se muere alguien y se llena la iglesia, pero es ahí en ese momento, es ahí acompañar al amigo que pereció, a un pariente, o qué sé yo; es una fe por instantes, que crece y luego se disuelve como nube mañanera; se disuelve, se acaba.

Si llega un prodigio, por ejemplo, un milagro, una sanación, una curación, la cantidad de gente, salen todos, pero si se trata de la enseñanza y de la formación de ser discípulos, poca gente aparece.

Permanecer en la Palabra, eso era muy difícil para aquellos judíos que habían empezado a creer en Cristo y sigue siendo muy difícil para nosotros; permanecer en la Palabra, formarse hasta ser verdaderos discípulos de Cristo: "Seréis de verdad discípulos míos" San juan 8,31, dice Cristo.

Creo que la enseñanza positiva de este día ¿cuál es? Que para ser verdadero discípulo de Cristo hay que formarse en la Palabra, más allá del entusiasmo de un momento, más allá de una ceremonia: una primera Comunión, una boda, unas exequias; más allá de un milagro, más allá de un prodigio, formarse, permanecer en las buenas y en las malas; permanecer junto a la Palabra de Cristo, estar en Él, permanecer en Él, formarse en Él.

¿Cuál ha de ser nuestro anhelo en este día? "Señor, yo quiero llegar a ser un verdadero discípulo tuyo, yo quiero ser tu verdadero discípulo, yo no quiero ser discípulo de momentos, de ratos, de eventos; quiero ser el discípulo que está junto a ti, que permanece contigo, que está a tu lado, que se forma en ti. Quiero, Señor, ser verdaderamente discípulo y quiero que tú me des la verdadera libertad".