Interpretación de Pasajes Difíciles - 5
Original en audio.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.
La Sagrada Escritura está llena de pasajes difíciles de entender. Muchas veces el mensaje no es obvio y otras veces sucede que, lo que encontramos como mensaje nos parece chocante, de alguna manera contradice, podríamos decir, o las buenas costumbres o lo que uno está, o lo que uno esperaría como un mensaje de Dios. Los casos más difíciles están en el Antiguo Testamento y por eso hemos dedicado varias sesiones a dar algunas herramientas, podemos decir, para perder el miedo a estos pasajes difíciles.
Las claves de interpretación, las claves hermenéuticas no son demasiado complicadas. Se trata por una parte de percibir la distancia histórica y cultural que nos separa de el lugar de los hechos. Por otra parte, se trata de reconocer que también en nuestro tiempo, también en el punto de nosotros mismos, ahorita, las mismas fuerzas, las mismas tensiones y a veces la misma agresividad o la misma pecaminosidad que a veces encontramos y que aparentemente nos escandaliza tanto en el Antiguo Testamento . Y finalmente, se trata también de saber que cuando se habla de lo que Dios dijo, básicamente se trata de lo que aquéllos autores en aquéllas circunstancias pudieron entender como palabra de Dios. Y precisamente porque se trata de circunstancias que muchas veces son extremas, también son palabras que, sólo de una manera progresiva y más bien velada nos van dejando entrever, poco a poco, nos van dejando entrever el rostro amoroso bondadoso, poderoso y redentor de Dios.
Pero ya esta bien del Antiguo Testamento que siempre se podría agregar mucho más y examinar más historias particulares, pasemos a Nuevo Testamento y dediquemos estas sesiones específicamente a algunas palabras difíciles, a algunos textos difíciles que también encontramos en el Evangelio.
Aquí tenemos que referirnos a expresiones como, esto que dice Cristo que amemos a nuestros enemigos, o lo que dice Cristo que pongamos la otra mejilla, o lo que dice Cristo de que es más fácil que el camello por el ojo de una aguja o que un rico entre por al reino de los cielos.
¿Qué debemos hacer, qué debemos entender? de esos pasajes que por lo menos en su sentido directo nos parecen difíciles de comprender, o incluso nos parecen contrarios a lo que una esperaría de un buen manual de buenas costumbres, ¿qué podemos entender? ¿Qué podemos aprovechar de ahí?.
Para ir de una manera organizada porque el tiempo es breve vamos a dar en cuatro criterios que ayudan a resolver estos casos difíciles. Los cuatro son éstos.
En primer lugar, a veces Cristo está utilizando un recurso pedagógico. A ver, no se nos olvide también aquí tienen que ver las circunstancias; no se nos olvide en qué circunstancias Cristo tenía que predicar y a quienes quería llegar.
Se trata de hablar a multitudes, de personas la mayoría de las cuales no sabía ni leer ni escribir, personas que tenían que oírlo a veces a distancia porque tampoco había ni un buen auditorio ni un buen sistema de sonido; personas que no iban a tomar apuntes, repito, no sabían leer ni escribir.
Tratar de enseñar algo en esas circunstancias parece simplemente imposible. Situémonos nada más, cuando una vez, digamos por caso, se sube a una barca, se aleja un poco la barca de la playa y desde ahí, tenía que ser a gritos, va enseñando a la gente que se había quedado como en una especie de hondonada. Si ahí se puede escuchar, se puede escuchar la palabra, pero ¿cómo enseñas ahí? Cristo no era el primero que enfrentaba esa dificultad.
La gente lo llamaba maestro, sus discípulos lo llamaban maestro, lo llamaban rabí. Y esto nos recuerda que había otros rabinos, había otros maestros. Entonces la pregunta es interesante, esta gente ¿cómo enseñaba? no había salones, no había universidades, no había institutos, ¿cómo enseñar algo que pueda quedar grabado?. Entonces, hay una serie de recursos que Cristo utiliza. El más conocido por supuesto son las parábolas.
Una parábola es un recursos pedagógico extraordinario, porque una buena parábola, por una vez que uno la oiga, ya queda grabada.
El gran problema de un maestro es: primero hacerse entender, segundo hacerse recordar, y tercero hacerse obedecer. Esos tres problemas. Ahora ¿en qué orden van?, ya se puede discutir. Pero esos son los tres problemas de todo predicador y de todo maestro. Cómo hacerse entender, cómo hacerse recordar y cómo hacerse obedecer. Por supuesto en la obediencia está el afecto, o sea implica también hacerse querer, porque a los maestros que detestamos seguramente no los vamos obedecer.
Estos tres problemas que los tiene todo maestro, los tuvo también Cristo, ¿cómo hacerse entender, cómo hacerse recordar? Y cómo hacerse obedecer o seguir.
Bueno, en ese sentido pues las parábolas, por ejemplo son un instrumento muy grande porque las lecciones abstractas se olvidan muy fácilmente.
A mí por lo menos me ha pasado cuando he tenido ocasión de predicar en un mismo sitio más de una vez, que uno vuelve al cabo de unos meses o de unos años, y lo que la gente recuerda de la anterior predicación son los chistes. Eso es lo que se le queda a la gente. Entonces uno se esfuerza en hacer todo un diagrama mental, a veces utiliza un tablero, uno dice a ver a ver, poner atención, uno, dos, tres, cuatro, el uno se divide en uno a), uno b) uno c); el dos se divide en … Todo ese cuadro a menudo se olvida los chistes son fáciles de recordar. Por eso en esta ocasión por ejemplo, yo he insistido en esa historia del español con la africana,, porque yo tengo la esperanza que, de aquí a un tiempo, cuando nos volvamos a encontrar, entonces, me llamarán el africano, o no sé cómo me llamen, porque te vas a acordar de esa historia. Lo mismo hacía Cristo, Cristo utilizaba parábolas para hacerse recordar. Además la parábola es una historia que atrae lo suficiente nuestra atención como para que uno quiera entender. Acuérdate que los discípulos le preguntan a veces al Señor, ¿eso qué significa? y en el deseo de entender pues está el que las personas profundicen el significado. Son recursos que no solamente Jesús utilizaba. Si uno va a la literatura judía se da cuenta que hay toda una tradición de parábolas y de historias de interpretaciones, muchas de ellas se encuentran por ejemplo en esa deliciosa recopilación de escritos y de narraciones que es el Talmud. El Talmud judío es eso, es una recopilación muchas de las cuales tienen un parecido no lejano con lo que hacía Jesús.
Pero aparte de las parábolas hay muchos recursos para hacerse recordar. Frases como esta: “El hijo del hombre será entregado en manos de los hombres”. Eso tiene no solamente una rima, especialmente si se pronuncia en arameo, cosa que yo no sé cómo se hace pero lo he leído. Eso tiene una rima y además no es tan difícil de recordar “El hijo del hombre en manos de los hombres”, es una frase que se queda con uno es como un slogan, lo que hace el mercadeo para que a nosotros se nos graben las cosas.
Por ejemplo, aquí en España promovieron el uso del preservativo con el “Póntelo pónselo”, y es algo que se le queda a uno, así uno esté en contra de ese recurso, que te acuerdas, te acuerdas porque está bien hecho. Son frases pegajosas, en inglés se dice stick, son frases que se le pegan a uno, y a uno se le quedan ahí como dando vueltas.
Otras veces se utilizan frases contradictorias. Jesús utilizó muchas de estas frases contradictorias, porque la mente humana cuando oye algo que parece una contradicción pues se queda pensando. “Los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros”. Eso es una contradicción. Se supone que el que va de primero llega primero, pero dice Jesús, los primeros serán los últimos, y los últimos los primeros. Un slogan de ésos,, una frase de ésas, en su misma contradicción hace que la atención se atraiga y cada vez que uno se encuentra con un ejemplo de ésos, entonces uno dice “ve que se cumple lo que me dijo mi maestro” Ahí por ejemplo esa fábula famosa de la liebre y la tortuga, esa fábula se conoce yo creo que en todos los países, o en muchísimos, y ahí se aplica eso, “Fíjate que la libre era la que iba de primera, pero llegó de última. Entonces una frase como esas es muy fácil de recordar. Si uno está hablando con personas que no toman apuntes porque tiene una memoria prodigiosa, uno tiene que valerse de esa clase de recursos, porque la otra posibilidad es empezar a pelear con todo el mundo y decir a Madre Priora “Madre por favor ponga aquí pupitres para que la gente escriba”.
Entonces en lugar de dañar la relación con la madre priora, el predicador se adapta, busca de qué manera encuentra aquéllas frases, aquéllas cosas que se puedan grabar más en la gente.
Lo mismo hacía Cristo y por eso utiliza esa clase de frases. Esas frases son como ganchos y quieren conectar con la atención y con la memoria de la gente.
En el mismo sentido van las exageraciones. Una exageración es algo que precisamente por lo desbordado, porque se sale del marco, pues atrae la atención de uno. Si a uno le dicen por ejemplo “Mira, es que te vamos a amarrar una piedra de molino y te echamos al mar”. Uno, nada más de imaginarse lo que es un pobre ser humano con una rueda de esas que pesa yo no se cuántos kilos, pesa hasta toneladas, uno de imaginarse una piedra de molino amarrada al cuello de alguien y echándolo al mar, pues es, es una cosa tan exagerada, tan completamente exagerada, que la imagen, la imagen, la sola imagen de la persona con su ruedota de molino, ya se le graba a uno. En la misma categoría entra aquello del camello y la aguja. Cuando a uno le dicen un camello, una aguja, uno dice un camello y una aguja, no hay manera, es que no hay manera. La exageración es tan grande que la imagen le queda grabada a uno. Entonces, siempre nos han dicho que Jesús, ese Divino Maestro que, ese Jesús, que es el maestro de maestros, pues mirémoslo en acción, este es un maestro en acción, utilizando los recursos, recursos como los que hemos dicho, parábolas, contradicciones, enigmas, juegos de palabras, exageraciones.
Si uno toma una exageración de ésas, si uno toma una exageración de ésas y trata de entenderla de un modo muy literal, es como cuando si uno toma un chiste e intenta entenderlo de un modo muy literal, se daña verdad?. El chiste tiene como su propia lógica, y no se puede interpretar demasiado al pie de la letra porque se daña. Esto sucedió como ustedes saben cuando la historia de Santo Tomás y sus estudiantes, y le salieron los estudiantes a la ventana por hacer un juego con él y entonces “eh mira mira que hay una vaca volando!!”, y sale Tomás a mirar la vaca volando, y todo el mundo “ua ua ua riéndose porque le habían hecho ese chiste a Tomás. Entonces el dice bueno, a mí me pareció más lógico que volara una vaca a que un fraile dijera mentiras. Entonces, con esa manera de obrar pues ya le salió un chiste, porque ya le metió la lógica. Lo mismo sucede con esto, si uno le mete demasiada lógica, a ver si es que hay alguna cultura donde hagan agujas que tengan tres metros de alto, pues ya dañan la imagen.
La imagen es así, exagerada, brutalmente exagerada, y hay culturas que son así exageradas.
Una de las culturas que tiende a exagerar es nuestra cultura iberoamericana. En eso creo que nos multiplicamos latinos y sudamericanos, españoles. Hay una cantidad de exageraciones que por lo menos en mi país hay muchos chistes sobre las exageraciones, por ejemplo el que le dice oye mira, te he dicho doce mil quinientas veces que no seas exagerado, es decir, la exageración le ayuda a uno a recordar. Entonces, hay algunos pasajes difíciles que hay que entenderlos como recursos pedagógicos que traen una enseñanza, y todo buen maestro alguna vez tiene que utilizarlos.
El que no sabe de eso es porque no ha tratado de comunicar un mensaje a un grupo amplio de personas, sobre todo a un grupo variado de personas.
Bueno eso explica algunos pasajes, pero hay otros que no. Algunas veces los textos difíciles nos están recordando aspectos menos simpáticos o menos atrayentes de la vida de Jesús.
Me explico, como Jesús es un manantial de verdad y fidelidad, como Jesús es una fuente inagotable de inspiración, lo que suele suceder es que cada uno de nosotros va donde Jesús y se fija en algo. Entonces a una persona le llama la atención que Jesús es como un poeta.
Por ejemplo el Padre Jesús Espeja que ustedes seguramente conocen ha escrito un libro sobre El, versos sobre Jesús como poeta, pero Jesús es un maestro de vida, pero Jesús también es un taumaturgo, y Jesús es un modelo de oración, y Jesús es sumo sacerdote, y Jesús es buen pastor, y Jesús es el mejor amigo de sus amigos, y Jesús es esposo del alma, y Jesús es el siervo de Dios, y Jesús es el valiente que frente a los poderes ofrecidos de aquella época se planta y dice unas cuantas verdades. Entonces cada uno de nosotros de un modo muy natural empieza a enamorarse de un aspecto de Jesús. Seguramente una persona, con una gran tendencia mística mirará en Jesús, por ejemplo eso que mencionamos, Esposo, el es mi esposo, bellisimo, espiritualidad esponsal, y esto se da en hombres y en mujeres. Se da en un San Juan de la Cruz, o se da en una Santa Catalina de Sienna. ¿El peligro cuál es? El peligro es que uno cuando ya mira a Jesús desde una determinada perspectiva ya quiere quedarse solamente con El, y entonces, por ejemplo el que mira en Jesús un revolucionario social, o sea alguien que busca un norte más justo, especialmente para los más pequeños y los más pobres y los excluidos, entonces ya quiere encontrar en todos los pasajes de Jesús la parte que a él le gusta, y como a él lo que le gusta es que Jesús le da la vuelta a la pirámide social, entonces va a decir que la Eucaristía es una revolución social, que la cruz es un mensaje social, que el partir el pan es un mensaje de compartir para que haya para todos y todo lo reinterpreta desde la óptica que le gusta. Afortunadamente para nosotros los textos del Evangelio son suficientemente claros y variados como para que sea difícil esta clase de juego interpretativo.
Por ejemplo, ahora está muy de moda en Europa, es Estados Unidos, está muy de moda el pacifismo, no a la guerra, nunca la guerra, jamás la guerra, guerra no. Y por supuesto un hombre como Martin Luther King en Estados Unidos, o un hombre como Mahatma Gandhi, o un hombre como el Dalai Lama, son fuentes de inspiración para los pacifistas de nuestra época.
Los que admiran en Jesús miran en Jesús también a un pacifista, y entonces dicen “quién más pacífico y pacifista que Jesús,, que cuando recibía insultos y cuando padecía prefirió, prefirió padecer antes que entrar en la violencia. Jesús es el gran maestro de la no violencia. Bueno no está mal, eso suena bien, Jesús el gran testigo de la no violencia, el que fue como cordero al matadero, el que en silencio soportó el castigo que el ni siquiera merecía. Jesús el líder de la no violencia. No tan rápido. Ahora me voy a otras páginas y encuentro a Jesús diciendo estas palabras: “Hipócritas, raza de víboras, sepulcros blanqueados”. Bueno eso ya no me suena tan pacifista. Pero fíjate porque no me suena pacifista. No me suena pacifista porque yo he creído y entonces el error es mío, yo he creído que yo puedo encerrar todo lo de Jesús en la palabra pacifista. Como yo cometo el error de suponer que todo Jesús cabe en la palabra pacifista, entonces hay una cantidad de textos que ya no me funcionan.
Otro ejemplo, los amigos de la Teología de la Liberación empiezan a mirar como Dios, no solamente Cristo en su predicación, sino Dios, en el curso de los siglos, ha revelado de manera clara su opción por los hombres. El libro del Exodo, el gran libro de la liberación, Dios que vence al tirano opresor y que saca a su pueblo oprimido, es una belleza es una poesía, ya es una maravilla.
Bueno, y ahora ¿qué hago yo con los textos de la Primera Carta de Pedro que dicen: “Esclavos, sométanse a sus amos, ¡ay ay ay!, ¿y ahora qué hago yo con toda mi teología de la liberación?.
Entonces, un error que se comete, y este error es muy común, y se ha cometido en todas las épocas, esto no es sólo de ahora, es lo que se llama el canon dentro del canon. El canon de la Biblia pues son los 73 libros que conocemos, pero cada uno de nosotros va haciendo el canon dentro del canon, o sea uno se va escogiendo sus libros que sí le gustan. Por ejemplo hay personas que no, no, no, eso del Antiguo Testamento eso con tanto incesto y guerra y sangre, pleito, no, no, no, yo me quedo cuando esté Jesús sólo en oración, orando Jesús. Y por qué le vas a quitar a la Biblia, hombre uno, uno que otro degüelle no cae mal (risas), eso está también ahí ¿por qué se lo vas a quitar?, ¿por qué se lo vas a quitar?, no, no, no es que a mí me gusta únicamente Jesús, en el huerto, orando, sudando sangre, eso es lo único que a mí me interesa, osea, tu estás haciendo un canon dentro del canon, tu estás diciendo “borren, borren …
En muchas partes del mundo hay un líquido, un corrector que se llama liquid paper, me imagino que aquí lo hay también. Es una cosa blanca que se echa por ejemplo para que no se vea lo que está escrito, entonces hay gente que quiere echarle liquid paper, que no sé como se llame aquí, ¿cómo lo llaman? Corrector, eso, mejor todavía.
Entonces, hay gente que quiere echarle corrector a más de media Biblia, más de media Biblia. Que Salomón tenía más de novecientas esposas, ah qué es eso, qué es eso, eso no sirve para nada, eso no edifica, eso no ayuda, eso no sirve sino para perturbar mi contemplación pacífica, no dejan contemplar en paz. Quita eso, que no, no sirve. … a quitarle las novecientas esposas a Salomón. Ahí está, eso no quiere decir que mi atención tenga que estar en las novecientas esposas, pero algo me quiere decir Dios con eso, pues yo no lo puedo borrar.
Lo mismo sucede y más con la persona de Jesús, como Jesús es un personaje tan importante para la humanidad, entonces hay gente que dice Jesús el pacifista, pero salen unos pasajes que no encajan (risas) no encajan por ninguna parte.
Ah entonces Jesús es revolucionario, y qué hago cuando dice que perdone a los enemigos y que ame y que ore.
Jesús, aprendamos esto de una buena vez, Jesús no cabe en ningún cajón, no cabe en ningún huequito chiquito o en donde nosotros queramos decir “ahora ya entendí a Jesús”. Jesús es más grande que todo eso, muy bello si tú quieres mirar a Jesús como el maestro, pero no es sólo un maestro él muchas veces habla más a través de sus obras que de sus palabras, entonces no lo llames sólo maestro.
Hay gente, por ejemplo ahora en mi país y en uno que otro lugar hay gente fascinada con el aspecto de Jesús como exorcista. Tenemos un par de sacerdotes en mi país; sacerdotes pues, a ver, ejemplares, no estoy diciendo que sean como unos locos ni unos tontos, pero gente que está haciendo exorcismos prácticamente cada semana. Bueno, también se necesita, es parte del ejercicio de la caridad, es parte de la proclamación del reino de Cristo, pero es que hay veces que ya casi se vuelve una moda, perdón por lo que estoy diciendo, pero se vuelve casi una moda, “la liberación, la liberación, el exorcismo, la liberación, Jesús como el que vence al demonio”, y es verdad, Jesús es exorcista, pero, yo no voy a tomar todo como exorcismo, entonces la Eucaristía es el exorcismo, y el bautismo es el exorcismo, y qué estaba haciendo Jesús en las bodas de Caná, ¡exorcizando! Hmmmmm…. Espérate que está un poco forzado eso.
Otros en cambio no quieren que se mencione el tema del demonio para nada, porque para ellos el demonio no existe. Para ellos el demonio es un modo mitológico de tratar de la maldad humana, o de la maldad del mundo. Entonces ellos, todo dicen mira, eso enfermedad sicológica, eso era problema siquiátrica. Ustedes, quieren recordarle una parte al ministerio de Cristo. No, no se lo quites. Jesús es exorcista, Jesús es taumaturgo, es maestro, es amigo, es esposo, es pastor, es príncipe, es rey, es sacerdote, es muchas realidades, no te va a caber. Este Jesús nuestro que llena el universo entero no te va caber en un cajoncito así chiquito donde tú digas, aquí tiene que quedar todo lo que es El.
Para mí, un alma contemplativa es el alma que no le pone condiciones a Dios. O como dicen bellamente, esa frase ya la oigo en varios lugares, el alma, la persona que deja a Dios ser Dios.
Ser contemplativo no es que Jesús me alimente en lo que a mí me gusta. Como a mí me gusta pensar en el buen pastor, y que yo soy una ovejita, entonces, así tengo que mirarlo todo. El es mi pastor y yo soy su oveja. Y yo voy ahí, ahí. Pero tras de eso no será que estás escondiendo una cierta pusilanimidad. Porque también, hay que ser oveja pero también hay que tomar a veces resolución.
Cuando Jesús dice, así como el Padre me envió, así os envío yo. Os envío yo, es y os envío como ovejas en medio de lobos, pues ahí no es solamente “yo soy la ovejita …”
Yo me acuerdo una señora en un grupo de oración, tan bella, vive todavía esta señora y seguramente está más bella todavía, en esa espiritualidad de ella, todo era … ella siempre que oraba porque era en ese espíritu de los grupos carismáticos que la gente ora en voz alta, ¿no?, comparte su oración, pero ella siempre que oraba, ella siempre se sentía una ovejita que el señor la había cargado, la había puesto sobre los hombros, entonces ya uno sabía que cuando la señora, vamos a llamarla la señora Claudia, cuando la señora Claudia iba a empezar a orar, llamaba a la ovejita, la ovejita, otra vez.
Ser contemplativo, ser contemplativo por supuesto que significa conectar con un aspecto del misterio de Cristo cada uno de acuerdo con su historia y con sus circunstancias conecta más fácilmente con una cosa que con otra, pero ser verdaderamente contemplativo es no limitar a Cristo en el aspecto, o en la mirada, o en la faceta que a mí me gusta, como a mí me gusta que Cristo sea el pastor y que yo sea la ovejita, que no hace nada, sino ahí, pues respirar, se limita a respirar, entonces pues no, eso puede convertirse en un pretexto para una pasividad que tal vez no es lo que Cristo quiere, entonces, una serie de pasajes del Evangelio, a unos les parecen chocantes, por una razón, porque uno ha encasillado demasiado a Jesús. Entonces, bienvenido esos pasajes, bienvenidos, porque en esos pasajes uno se abre a una realidad nueva de Jesús.
Entonces pues, llevamos dos explicaciones, estamos hablando de los textos bíblicos difíciles en los evangelios, y hemos dicho que a veces son difíciles en razón del recurso pedagógico que Cristo está usando. Y ahora hemos dicho, a veces son difíciles porque Cristo se te está saliendo de la cajita en que lo metiste, y así como a Cristo no lo pudieron encerrar en el sepulcro, pues tampoco tú lo puedes encerar en tu casilla mental, déjalo salir. Cristo se salió del sepulcro, deja que Cristo se salga de ese pequeño cajón, de esa pequeña categoría o de esa única imagen que es la que a ti te gusta, porque cada uno se enamora de una imagen de Jesús. A mí me gusta cuando Jesús predica a las multitudes, bueno pues y cuando está callado, y que no, pues ahí no me parece, esa parte no me gusta. Deja de estar escogiendo de acuerdo con tu gusto, deja que Cristo sea Cristo. Tu papel como contemplativo no es inventarte a Cristo no es inventarte a Cristo, tu papel es acoger a Cristo como El es, en toda su plenitud, en toda su realidad.
Bueno, otros pasajes son difíciles, no porque nos revelen un aspecto de Cristo que no quisiéramos oír, o que no nos interesa tanto, sino porque nos revelan un aspecto de nosotros mismos que no hemos querido aceptar. Para mí el ejemplo típico de típico es aquello de perdonar a los enemigos.
Como ya mencionaba en alguna de las primeras predicaciones de esta secuencia, hay gente que no quiere reconocer que tiene enemigos. ¿usted tiene enemigos? No, no no, yo por qué, yo no le hago mal a nadie, yo me porto bien, yo me levanto temprano, no hago nada, no me meto con nadie, yo estoy aquí, yo qué enemigos voy a tener. Uno tiene enemigos. De cerca o de lejos o de ambos, pero uno tiene enemigos, pero uno no quiere reconocer eso. Uno no quiere reconocer que uno le puede caer mal, bastante mal a mucha gente, y eso es cierto, eso es cierto.
En el mundo contemporáneo la gente se rodea, bueno es muy normal, tal vez ha sido siempre así. La gente se rodea de sus amigos.
Yo me acuerdo de las lecciones buenas y bellas que me dejó mi maestro de novicios, fue como en la segunda o tercera semana del noviciado, estábamos apenas empezando, en aquélla época, yo era delgado con cabello me acuerdo … (risas), y entonces nos dice el maestro de novicios, “ustedes, ustedes no se conocen a sí mismos”. Muchas veces el utilizaba ese recurso pedagógico. Eso en lenguaje de la Biblia se llama la diatriba. La diatriba es lo que en España llaman “meterse con alguien”. La diatriba es de alguna manera, perturbar o lastimar la aparente paz que tú tienes para ver qué es lo que tiene el del otro. Es una cosa riesgosa.
Por ejemplo, un texto que estamos leyendo estos días, la Carta de Santiago, es toda diatriba. Es a meterse contigo, es a chuzarte, es a punzarte, a ver qué es lo que hay dentro de ti.
“Ricos, vuestra riqueza está podrida”, eso es meterse con uno, entonces uno dice oye, oye que … y a este que le pasa que está tan alterado … corrector, corrector, a ver, a acabar con eso, borrarlo, pero ahí sigue, ahí sigue, y después de que te mueras y te entierren y saquen tus cenizas, y ya tu nombre se haya borrado, ahí sigue la Carta de Santiago, así que, te conviene entenderla, más te conviene a ti entenderla que tratar de borrarla. La diatriba ¿no?.
Entonces mi maestro de novicios, mi maestro de novicios a veces utilizaba esos recursos, el recurso de la diatriba. que es muy útil sobretodo cuando uno es soberbio. Yo en esa época no tenía nada de soberbia, yo era muy, muy humilde. (risas). No parece que me crean mucho, pero ….
La diatriba es útil, la diatriba es útil sobre todo en algunos momentos en los tiempos de formación la diatriba es útil porque le ayuda a uno a reconocer la soberbia. Tu sabes que todo el mundo es humilde mientras no se meten con ellos, ¿cierto? Yo soy de una obediencia absoluta mientras no me manden nada, (risas), tengo perfecta paciencia, mientras me dejen hacer lo mío, casto como ninguno si no hay tentación, (risas), con estos recursos (risas) cierto, con esas virtudes para qué defectos. Entonces la diatriba es un recurso, Jesús también lo utiliza, por ejemplo cuando dice, en las controversias del Capítulo V del Evangelio según San Juan, cuando se enfrenta con los judíos y les dice, os conozco, “os conozco y sé que en vosotros no habita el amor de Dios”. Yo no sé que harás los pacíficos con una frase de éstas. ¿Qué tal ese juicio? La diatriba es meterse con la otra persona y obligarla a reaccionar. “Os conozco y sé que en vosotros no habita el amor de Dios. ¡Qué vais a buscar la gloria de Dios vosotros!, si andáis persiguiendo los unos la gloria de los otros”. Eso es pura diatriba. Ay Jesús como un manso cordero, mejillas sonrosadas, manos suaves, modales. El mismo Jesús que tiene las mejillas sonrosadas es el Jesús que se enfrenta con estas autoridades y entra en diatriba con ellos.
Bueno, no más introducciones, el maestro de novicios decía “ustedes no se conocen, ustedes no se conocen a si mismos”, imagínate, a esas edades, uno que cree que tiene todo dominado, uno domina el mundo, y viene este viejito y que ya era viejito en esa época, viene este viejito con que yo no me conozco, ¿y de dónde aquí? Que yo no me conozco, entonces, ¿es que ahora me conoce él o qué? Y dice luego “ustedes no se conocen, y la razón por la que no se conocen es porque ustedes se rodean únicamente de las personas que los quieren, y cuando uno se rodea únicamente de los amigos, y cuando uno se rodea únicamente de las personas que lo aceptan a uno, y cuando uno se rodea de la gente que piensa como uno, uno nunca se conoce, porque uno llega a conocerse es en medio de la prueba, la dificultad la educación, la confrontación, el debate, y cuando yo miro para atrás, en estos años que el Señor me ha regalado de vida dominicana, que ya van llegando como a veintitantos, yo digo, las personas que tal vez me han hecho mayor bien son las personas que han sido contradicción para mí, las personas que no han aplaudido mucho y que si han sospechado mucho.
Esas personas también dentro de mi comunidad que han dicho “hmmmm, ahora éste con qué va a venir!” La gente que ha tomado distancia casi sospecha no es porque lo hayan hecho, algunos genuinamente no me creían nada, otros de pronto me creían un poco, otros de pronto estaban queriendo formarme o educarme. No es problema mío juzgar las intenciones de ellos. Lo que yo si sé es que la gente que ha sido ocasión de contradicción, ha sido instrumento privilegiado de Dios, para mi propia formación. Entonces yo compruebo la verdad de lo que dice, o lo que nos dijo el maestro de novicios. Y es una de las maravillas de la vida comunitaria.
No hace mucho, bueno ya hace unos años escribió el irlandés maestro de la orden Damian, o Damián, Damian Byrne, escribió sobre esto de la vida comunitaria hizo, y del peligro de andar escogiendo a la gente. Porque si uno escoge en la vida comunitaria con quienes me trato, con quienes hablo, uno nunca se conoce, y uno nunca se educa, con otro peligro de estar escogiendo la gente con la que yo si me trato, es el suelo del cual brotan las divisiones, los partidismos, las sectas dentro de una comunidad, porque si yo únicamente me trato con algunos, cada vez nos sentimos más fuertes nosotros.
En otro ejercicio que hagamos después que será de predicaciones sobre San Pablo, vamos a hablar de este aspecto, el tema de qué es carne, en San Pablo, porque carne no es simplemente cuerpo ni mucho menos se reduce a sexo. Carne es algo muy interesante en la mente de San Pablo y tiene que ver con lo que estamos diciendo.
Entonces volviendo al caso del Evangelio, hay pasajes que uno no entiende porque son áreas de la vida de uno que uno no quiere aceptar. Por ejemplo uno no quiere aceptar, como dice el refrán, no es moneda de oro para caer bien a todos. Uno no quiere aceptar que la manera de ser de uno tal vez está lastimando a otras personas. Por ahí lo dice este salmo que tenemos un domingo en vísperas, “absuélveme de lo que se oculte”. Eso es lo más sabio que yo he visto en los salmos, porque uno no se conoce, y uno cree que uno es simpático y bien recibido por todos solamente por no nos dicen las cosas.
De manera que para mí, esa frase de Cristo de los enemigos es un recordatorio entre otras cosas, es mucho, pero es entre otras, es un recordatorio a cada uno de nosotros “oye ten cuidado, porque de pronto tú piensas que estás siendo muy simpático y estás lastimando a la gente. Y a mí me ha pasado, a mí me ha pasado. No sé como calificar mi propio temperamento. Digamos que en algunos aspectos soy más bien extrovertido y en otros soy introvertido, vamos a decir que eso puede ser una descripción de mi temperamento, pero más de una vez a mí me ha pasado que en la fase extrovertida termino hiriendo a las personas, y casi, que me doy cuenta sólo por accidente. A veces uno cree que está siendo el chiste más simpático y está lastimando la sensibilidad de alguien, y uno cree que uno es muy gracioso, y no no está siendo tan gracioso, mira que me has lastimado.
Entonces, ese recordatorio de Cristo, mira que hay enemigos, eso nos recuerda muchas cosas, nos recuerda que hay violencia en el mundo, nos recuerda que no nos caemos bien los unos a los otros, nos recuerda por lo tanto que uno debe tener una humildad específica, pero sobre todo nos recuerda que el acto del amor va más allá de la sensibilidad, y aquí quiero detenerme un poco.
Tomemos la frase “amad a vuestros enemigos”, amad a vuestros enemigos ¿cómo puedo yo amar a alguien si estoy sintiendo algo adverso hacia esa persona?, o sea, hablemos del caso en que franca, y leal, y abiertamente se que una persona me detesta. ¿Cómo puedo yo amar a esa persona. Casi siempre el problema está en cómo uno interpreta esas palabras, y como las explica la propia vida, uno está acostumbrado a pensar que amor es sobre todo un sentimiento, que el amor es sobre todo una sensación, una sensación grata, dulce, que es vecina del cariño, de la dulzura, de la empatía y de la amistad, y resulta que amor sobre todo en el lenguaje de la Biblia no es tanto algo que uno siente sino es algo que uno practica.
El amor a los enemigos, el amor en general en la Biblia, mucho más que un sentimiento es una decisión. El amor no está tanto compuesto de que uno empiece a, uno empiece a sentir cosas distintas. Es decir, el lenguaje de Cristo cuando nos habla de amar a los enemigos no es que uno le de un revés al propio corazón y le diga lo siguiente: “A ver Nelson, te acuerdas de ese Prior, que te hizo la vida imposible, que se burló de ti todo lo que quiso, que te complicó la existencia, que te trató con amargura y con dureza, ¿te acuerdas de ese Prior? Sí me acuerdo, Bueno Nelson, ahora en este instante vas a ir al swicth, ¿cómo le llaman ustedes a esto? ¿interruptor? ¿cómo le llaman a esto de encender y apagar?, interruptor, entonces, como si a uno le dijeran ahora vas a ir a ese interruptor de tu corazón y lo vas a pasar de apagado a prendido, y lo vas a pasar de antipatía a simpatía, y de ahora en adelante vas a sentir que ese hombre es tu mejor amigo, y lo vas a querer. No el mandato de Cristo no es un mandato en la escala o en el nivel de los sentimientos. Esa interpretación del amor, como sentimiento, como sensación, es una cosa relativamente reciente en la historia de la humanidad. Es muy interesante que en el siglo XIV nuestra querida Madre Dominica Catalina de Sienna, habla de los deberes del amor y el primer deber que ella pone es de orar, orar, orar como expresión del amor. Entonces la expresión del amor al enemigo no consiste en que yo empiece a sentir cosas bonitas, ay, como una dulzura que me invade, pensado en ese Prior como me amargaba bendito sea Dios, como se burlaba, bendito sea, esa dureza cuando me tiró la puerta en la cara, ¡yo qué voy a sentir cosas gratas de él!.
Amor es una decisión y qué decisiones hay?, yo lo describo de esta manera. Mira, uno tiene que aprender a rezar, uno tiene que aprender a orar con rabia. Mi mejor consejo cuando tengo ocasión de visitar en un honorable monasterio como este de la Señora de la Piedad, que data del siglo no sé cuantos,-por ahí ví un letrero- creo que dice siglo XVI, y entonces cuando uno va a visitar un honorable monasterio de estos uno dice, yo quiero conocer la altura espiritual del Monasterio, ¿son pura fama o en verdad son lo que son?, entonces vamos a ver. Entonces para yo conocer cuál es la altura espiritual de una monja, no la altura de la monja sino la altura espiritual de la monja yo entro en conversación con ella y trato de averiguar si ella reza con rabia o no. Monja que nunca haya rezado con rabia, esta crudas no, no, no, esa no es tan alta.
La persona que reza con rabia, con ira, con amargura, es decir, que ha pasado por esto, no que viva en esto, que ha pasado por esto, es persona sabe mejor del mensaje de la palabra de Dios. ¿por qué? Porque la idea no es “yo primero me tranquilizo y luego oro”, la idea es “es la oración la que me tranquiliza”, son dos cosas distintas.
Cuando yo pienso “primero me voy a tranquilizar y luego voy a orar”, estoy mirando la oración, primero como algo que yo hago, no como algo que el espíritu hace en mi, y segundo lo estoy mirando como algo que yo le presento a Dios como una niña que le presenta al Señor “mira este es el bordado que hice, mira cómo me quedó, que bonito”. La oración no es un bordado bonito que le presentamos al Señor, la oración es la vida que recibimos de El, y por eso la oración, especialmente la oración personal, la oración, es ese encuentro de mi realidad como es.
Entonces ahí entiende uno qué es orar por el enemigo. Orar por el enemigo no es que a uno se le quite la ira, el desconsuelo, la amargura o la decepción contra esa persona, ay, pero es que cómo puedo orar por un enemigo que, por un enemigo terrible ¿cómo puedo orar por el?.
Lo que Jesús nos dijo, la oración de Jesús no es que Dios haga esto o lo otro, sino que haga su voluntad. La oración que tú puedes aplicar por tu peor enemigo es “Señor cumple en él tu voluntad”, y esa oración la puede hacer uno siempre, y uno puede estar muriéndose de la ira, o de la tristeza, y uno puede aplicar esa oración. Y es una oración sincera, real, y es que la oración tiene que ser auténtica, tiene que ser sincera.
Yo esto lo he predicado en auditorios, en lugares donde por ejemplo se presenta esto: Tomemos el caso de una mujer que tenía su feliz matrimonio y su hogar, y el esposo se ha ido con otra mujer. Ahora le vamos a decir a la que estaba casada y fue abandonada, le vamos a decir, ahora tú ora por esa otra mujer. Y eso es lo que dice Jesús, ahí ¿qué oración se va a decir? “Señor te pido que ella sea feliz”. No creo que esa oración sea muy auténtica. ¿Qué es lo que puede pedir ahí? ¿qué se puede pedir por los secuestradores de mi padre? A ver, qué puedo yo pedir por ellos ¿qué puedo pedir por los enemigos de la familia ¿qué puedo pedir por los satanistas y los que blasfeman el nombre de Dios que se empeñan en destruir toda moral y toda costumbre sana ¿qué puedo pedir por ellos. Pues yo no voy a sentir cosas dulces por la mujer que me destruyó mi hogar.
Jesús no me está diciendo “mira, llénate de dulzura por esa doncella. Mírala y piensa que ella tal vez sea feliz, no!, ese no es el mensaje de Jesús!…. Si uno va a mirar, si uno va a leer el mensaje de Jesús en el plano de emociones y sentimientos, no tiene ningún sentido. Tanto el amor como la oración de los que nos habla Jesús están muy en el plano práctico, concreto, real, que es el del mundo que conoció Jesús. Es un mundo sin demasiadas elaboraciones sicológicas, es un mundo de lo tangible, de lo real, de lo práctico, de lo concreto. Entonces cómo puede orar una mujer por la otra que se llevó su marido ¿cómo puede orar? “Señor cumple en ella tu voluntad”, “haz en ella lo que tu ves que tienes que hacer” “tú sabrás qué haces con ella”. Es esa oración de entrega, esa oración de entrega radical la que al mismo tiempo es auténtica en cuanto a lo que yo estoy sintiendo y es evangélica por que es lo que el Señor me ha mandado, y es aunque no lo parezca un acto de amor. Porque lo mejor que le puede suceder a esa mujer es que Dios cumpla en ella su voluntad, y seguramente la voluntad de Dios pues será que ese adulterio termine, seguramente, ¿de qué manera, cuándo terminará, cómo terminará, en qué circunstancias?, Dios lo sabe.
Entonces fíjate, fíjate cómo esta clase de frases difíciles de Cristo, cuando uno las empieza a desmenuzar descubre una cantidad de cosas, uno descubre que hay áreas del corazón de uno que uno no ha querido aceptar. Uno no quiere aceptar que hay gente que le cae mal, o uno no quiere aceptar que uno le cae mal a ciertas personas, uno no quiere aceptar que uno tiene enemigos gratis, por el solo hecho de ser de Cristo ya tú tienes enemigos, y hay gente que le parece ridícula tu consagración, por el sólo hecho de que tú estás aquí, ya eso es ridículo para mucha gente, ya eso es absurdo, ya eso es detestable, por el solo hecho de que crees en Cristo y quieres ser fiel a la Iglesia hay gente que piensa, ah ya pues esta tendrá que ser de derecha, tendrá que ser franquista, tendrá que estar buscando la cristiandad, tendrá que ser …
Y son una cantidad de juicios injustos, pero estamos sometidos a eso dentro de alguna sociedad donde hay tanto prejuicio. Pues bien, ya que tenemos enemigos y ya que hay que aceptar que uno tiene enemigos y que uno tiene gente que lo odia y que lo detesta y que no se lo aguanta, entonces ¿qué es lo que hay que hacer? Pues orar y amar, ¿y amar qué es? Hacer el bien, buscar el mayor bien posible para esa persona.
Amar nos explica Santo Tomás cuando habla del amor de benevolencia, que es como la cumbre del amor, -de esto habla también el Papa Benedicto en su Encíclica Dios es Amor, ahí habla de este amor-, el amor de benevolencia no es que yo empiezo a sentir cosas bonitas por los ateos que profanan y que apostatan, y que se burlan y que blasfeman, y que yo sienta cosas bonitas. El amor no es cosas bonitas, no es sentir cosas bonitas, el amor es buscar el mayor bien posible para esa persona, y la oración no es que yo sienta cosas bonitas, la oración es entregar esas personas con su historia, con su realidad que solo tu Dios debe juzgar, para entregarlas al poder de su voluntad.
Si uno toma en cuenta esto que hemos dicho sobre el amor, como buscar el mayor bien posible de la otra persona, pero buscarlo es buscarlo, qué es, cuál es el mayor bien que yo puedo hacer por esta persona, y orar, orar no consiste en que yo sienta cosas bonitas sino que yo busque y suplique por el cumplimiento de la voluntad de Dios, si tengo en cuenta esas dos cosas los pasajes más difíciles del Evangelio en cuanto a lo que Cristo nos manda, esos pasajes dejan de parecer absurdos y empiezan a parecer enseñanzas que nos revelan de nuestro propio corazón.
Levamos tres, tres recursos para entender pasajes complicados de los Evangelios y de la enseñanza de Jesús y de los Apóstoles.
Los tres recursos son: Primero: Algunas veces se trata de pedagogía: de exageraciones, las contradicciones, las parábolas; Segundo: Algunas veces el pasaje es difícil porque se sale del reducido esquema en el que yo he querido meter a Cristo, solución: Amplía tu esquema ya que Cristo desborda de tus expectativas; Tercero: A veces las palabras difíciles que me dice Cristo son difíciles de entender porque me obligan a asomarme a una realidad humana que yo no quería aceptar una realidad humana que me cuesta trabajo. El tema típico es los enemigos, y eso está relacionado con dos palabras: orar y amar, solución: entender que el amor no es tanto lo que yo sienta, sino el amor en el nombre de Dios, así como El nos ha amado es buscar el mayor bien posible para la otra persona, y la otra palabra es: orar, y la respuesta es: la oración no es un bordado bonito que le presento a Dios, “mira lo bien que yo oro” ¿no?, la oración es la vida que El me da a través del don de su espíritu y por consiguiente tiene ante todo un objetivo, suplicar que se manifieste su gloria, suplicar que se cumpla su voluntad, cuando uno entiende esto, resulta no sólo posible sino natural orar por los enemigos, ahí van los tres recursos.
El último recurso, el cuarto, es también el más breve. En algunas veces, en algunas ocasiones, Jesús parece pedir cosas que son imposibles: “Os digo que el que llame renegado a su hermano merece la pena del fuego” , y yo creo que de pronto uno ha dicho palabras más graves que “renegado”. No sé ustedes, ustedes tienen cara de que no, no dicen nada, pero por lo menos en el caso de este pecho, pues si han salido palabras más graves que ésas, y en la misma línea van otra cantidad de palabras de Cristo. El Sermón de la Montaña, las bienaventuranzas.
Las bienaventuranzas, se dice y con toda razón que las bienaventuranzas son el corazón, el centro, el resumen del Evangelio, pero quién puede decir que ha llevado una vida según las bienaventuranzas, eso no es tan fácil. Y en la misma línea va por ejemplo lo del matrimonio “lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre”, a veces parece que el Evangelio nos está pidiendo imposibles, y lo de la otra mejilla, son imposibles. ¿Por qué Jesús nos pide esos imposibles, en parte uno puede decir, “bueno, es un recurso pedagógico”, lo de la otra mejilla puede parecer un recurso pedagógico, sobre todo porque cuando a Jesús le golpean en su pasión, Él pregunta “Si he dicho mal dime en qué, y si no ¿por qué me pegas?”, o sea que, en ese sentido bien parece que cuando habló de poner la otra mejilla sobre todo nos estaba, eso pues, dando una enseñanza con ese ejemplo concreto; pero lo del matrimonio no parece que sea un recurso pedagógico. Y las bienaventuranzas no parece que lo sean.
Entonces, ¿cómo podemos interpretar esos pasajes que nos hablan de algo que es como imposible? (bis). Cuando dice por ejemplo en la primera misión a los apóstoles que ni siquiera lleven túnica de repuesto, que no lleven dinero, que no saluden. Es una cosa tan exagerada, tan completamente exagerada. En el tiempo de nuestro padre Santo Domingo hubo algunos que intentaron practicar eso así a la letra, eso es lo que el Padre Pisquera llama el Evangelismo, el evangelismo propio de los siglos XII, XIII, de pronto se puede ampliar un poco hasta el XI y el XIV. Fue una tendencia a tomar el Evangelio sine glossa, tal cual suena. Si ahí dice que es una sola túnica, pues una sola túnica será. Y si ahí dice que no tengo que saludar a nadie por el camino, pues no saludaré a nadie, es un poco,.. tiene sus … , tiene su belleza!. Nuestro padre Santo Domingo practicó ese evangelismo en una proporción altísima. Tiene su belleza pero también tiene sus límites, y a veces puede parecer casi ridículo, por ejemplo, eso de que no voy a saludar, eso ¿no?, entonces ahora sacudir el polvo de las sandalias, y si no utilizo sandalias entonces, ya no, será de las zapatillas, es sacudir las zapatillas, así. Ya llega un momento en que se vuelve como ridículo, pero el evangelismo tiene su belleza. El objetivo del evangelismo claramente no está en una receta, el objetivo del evangelismo tiene que ser otra cosa, . ¿Qué pretende el evangelismo? ¿y qué pretenden esos estándares? ¡Jesús! ¡Niveles altos que pide Cristo!. Mira, que el que mire a una mujer deseándola, ¡ya pecó!. Que, es que parece, dice San Agustín, reeditando todas esas cosas de las exigencias de Cristo dice, es que la letra del Evangelio, también la letra del Evangelio mata. San Pablo dice “la letra mata, el espíritu da vida” y dice San Agustín, también la letra del evangelio sin el espíritu, mata, y se convierte en una ley, una ley peor que la de Moisés, una ley tan tremendamente estricta porque entonces, imagínate quien puede vivir todas esas bienaventuranzas y … ¿para qué esta todo eso?.
Yo creo que Mateo Capítulo XIX nos da una clave. Jesús cuando se encuentra con el joven este rico, le dice que venda todo que lo de a los pobres, y hace el elogio del celibato , y llegó un momento en el que Jesús iba subiendo la exigencia, la exigencia y entonces le dice a los discípulos, ¿entonces quién podrá salvarse? ¿quién podrá salvarse? Con todo eso, es más fácil que entre un rico por el ojo de una aguja que, ¿cómo es? Es el camello!, que un camello entre por el ojo de una aguja, que un rico, que el rico se salve. Ahora sí, muchas gracias.
Entonces, claro, para esta mentalidad judía, sin hablar mal de los judíos, pero los judíos, vamos ellos tienen aprecios por la riqueza y por .. ¿no? y los apóstoles tenían ese aprecio, entonces dice Jesús, que es muy difícil que se salve el rico y que no se qué, entonces dicen los apóstoles ¿entonces quién podrá salvarse?, y eso dice una frase que nos sirve para terminar esta reflexión, “para los hombres es imposible”, es decir, muchas veces la exigencia del Evangelio está tan claramente por encima de lo que alcanzan nuestras fuerzas, para ver si así comprendemos, que para nosotros es imposible salvarnos. Ahí sí como dice el salmo que ustedes recuerdan el número perfectamente porque llevan muchos años orando con los salmos, entonces si no lo recuerdan yo no sé realmente qué es lo que están haciendo. Este salmo que dice “Es tan caro el rescate de la vida que nunca les alcanzará para vivir perpetuamente sin bajar a la poza”, como todas recordáis el número, no hay que preguntar cuál es el número de ese salmo. Pero yo estoy seguro que todas en este momento , todas tienen claro ¿cierto? Cuál es el ah es el número (risas) …
Entonces, es tan caro el rescate de la vida que nunca les bastará, y Jesús dice “para los hombres es imposible”. Es decir el Evangelio muchas veces nos presenta eso, que efectivamente es imposible. Como esto de buscar efectivamente el bien del enemigo, ¡eso es imposible para el corazón humano!. El corazón humano no dá para eso, no dá, no dá, no puede, pero descubrir que yo no puedo, no es dejar de descubrir algo importante, descubrir que yo no puedo es tocar mi propio límite es humillarme en la presencia del Altísimo y es decirle, yo no, pero Tú si. Tu si puedes
Y eso también es lo que quiero notéis. Que nosotros pactemos nuestros límites, que nosotros nos demos cuenta, sí, con gran entrenamiento tú puedes hacer muchas cosas, pero fíjate que no lo puedes todo. Entonces, también hay en el Evangelio exigencias que con toda razón son imposibles para el corazón humano, para que nosotros descubramos lo que dice Mateo XIX, ahí donde está el rico, la aguja y el camello. Es decir, que para los hombres es imposible, ¿cierto?. Por ejemplo para uno, acordarse los números de todos los salmos, yo creo (risas) es casi imposible, y la gente lleva años y años y algunas se mueren ya y no se acordaron nunca. No llegaron a acordarse el número de salmos. Es imposible, pero para Dios todo es posible. Para Dios todo es posible.
Entonces así terminamos esta reflexión sobre los evangelios. ¿Por qué hay pasajes difíciles en los evangelios. Por cuatro razones: (i) Algunas veces es un recurso utilizado pedagógicamente; (ii) otras veces es que Cristo se te está saliendo del marco en que lo pusiste, (iii) otras veces Cristo te está rebelando algo tuyo que no querías aceptar y (iv) otras veces Cristo te está recordando que para ti, par mí y para todos es imposible salvarnos a nosotros mismos, el único que puede utilizar su obra de gracia sobre nosotros es el mismo Dios.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo