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El capítulo veinticinco del Evangelio según San Mateo, se abre con la famosa parábola de las diez vírgenes, o las diez doncellas que están esperando a que llegue el novio; se trata de una fiesta de bodas, y según las costumbres de la época, hay que saber cuándo llega el novio para que empiece lo grande de la fiesta (es como una especie de sorpresa). Entonces, estas son unas jóvenes, seguramente acompañantes de la que se está casando, que tienen que estar listas para cuando vaya a empezar el gran banquete de bodas, pero cinco de ellas son sensatas y cinco son necias (cf. Mt 25,1-13). La diferencia entre unas y otras, es bastante importante para nosotros, porque claramente lo que Cristo quiere es que nosotros obremos con sensatez y que no caigamos en la necedad.
Pero, ¿en qué consiste propiamente la sensatez de las vírgenes sensatas?, y, ¿en qué consiste la necedad de las vírgenes necias? Si nos damos cuenta, la diferencia está en que las necias solo pensaron en el momento presente, es decir, “tengo una lámpara, la lámpara está encendida, la lámpara funciona; ya estoy lista”; “lámpara que alumbra, ya estoy lista”. Pero, ¡espérate!, ¿y el futuro? Ellas no piensan en el futuro; en cambio, las otras que son previsivas, que son sensatas, sí piensan en el futuro: “tengo lámpara ahora, pero, ¿tendré lámpara después?”, “¿con qué me voy a alumbrar después?” Esa pregunta si se la plantean las sensatas, es decir, ¿qué viene después? La diferencia entre sensatas y necias, está en que las sensatas, sí se preguntan qué viene después; mientras que las necias, por lo visto, no les pasa esa pregunta por la cabeza, solamente se quedan en el momento presente.
Si esta interpretación es correcta, tratemos de llevarla a nuestra propia vida. ¿En qué podría consistir, por ejemplo, ser sensato o ser necio, de acuerdo con esto que dice Cristo? Pensemos, por ejemplo, en realidades que estamos viviendo ahora: resulta que se está hablando de leyes que afectan la manera cómo los niños van a ser educados, esas leyes se presentan como leyes de tolerancia, leyes contra la discriminación. O sea, hay todo un aparato de lenguaje, que es bastante fuerte; hay todo un aparato mediático, a través de grandes diarios, muchos noticieros de televisión y muchas páginas de internet; hay todo un aparato de gobierno que está infiltrando, que está imponiendo ese modo de enseñanza en los colegios, y muchas personas, en el momento presente no ven ningún problema, pero, no se dan cuenta lo que esto significa para el futuro de la familia, no se dan cuenta lo que significan esos conflictos, esas incertidumbres en la identidad sexual, no se dan cuenta que tienen terribles repercusiones, porque, resulta que el mundo necesita, no simplemente seres humanos, necesita papás y mamás, los niños necesitan papás y mamás. Y resulta que los que hoy son niños, mañana tendrán hijos, entonces, la pregunta es: ¿si los que hoy son niños, cuando tengan sus propios niños, sabrán ser papás y mamás?; es una pregunta sobre el futuro.
Quizá este servidor que les está hablando, quizá yo mismo no veré lo más álgido, lo más complejo, lo más duro de ese combate, pero, yo me doy cuenta, como muchísima gente se da cuenta, que hay rutas que estamos tomando, que no son rutas buenas: por ahí no es, porque hay que pensar en el futuro, hay que pensar en qué va a suceder con la sociedad si nosotros damos espacio a que estas personitas, los que hoy son niños, entren en gravísimos conflictos de identidad sexual, para que luego no sepan ser ni papás, ni mamás, ni nada. ¿Te das cuenta?, es sencillamente una aplicación, solamente una aplicación. Hay gente que no piensa en el futuro; hay gente que piensa simplemente, en que, “bueno, ahora las cosas son así; mientras no se metan con mi niño…”; ¡ya se metieron con tu niño, pero tú no te diste cuenta!, lo que sucede, es que en este momento el impacto, tal vez, tú no lo has detectado, pero lo que viene para el futuro es muy fuerte. Entonces, tienes que prepararte para el futuro; la sensatez es pensar: ¿esto para dónde va?, ¿para dónde va mi vida?, ¿para dónde va mi familia?, ¿para dónde va la sociedad? ¡Eso es sensatez!