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Fecha: 20110528
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Original en audio: 4 min. 28 seg.
Hay dos cosas que quisiera destacar de la primera lectura de hoy, tomada del capítulo dieciséis de los Hechos e los Apóstoles. Lo primero, es cómo el Evangelio está a punto de entrar a Europa.
Macedonia, que queda al norte de Grecia, fue la primera región europea que recibió el Evangelio de Jesucristo. Es decir, a través de ese sueño inspirado que recibe el Apóstol Pablo, llega el mandato divino que abrirá las puertas del Evangelio para Europa.
Y efectivamente, Pablo fue dócil a esa inspiración y así se logró, así se consiguió que la Palabra avanzara. Luego tendrá su crecimiento en varias ciudades de Grecia, así encontramos por ejemplo en Tesalónica, y por eso la Carta a los Tesalonicenses, o tenemos también Corinto, y por eso las Cartas a los Corintios. Pero fue en Macedonia, y concretamente en una ciudad llamada Filipos, y por eso las Cartas a los Filipenses, donde empieza esta aventura del Evangelio en tierras europeas. Yo creo que es algo que vale la pena destacar.
Pero en segundo lugar, y no es menos importante, subrayemos el hecho que es el Espíritu el que va guiando la misión. Ciertamente, a partir del capítulo quince, dieciséis de Hechos de los Apóstoles, el nombre de Pablo se va reiterando, oímos más y más de él, hasta el punto de que prácticamente la segunda mitad de libro de los Hechos de los Apóstoles podría llamarse "Los Hechos del Apóstol San Pablo", porque casi toda la atención se concentra en él.
Pero es bueno que sepamos que este Pablo no obra simplemente por su cuenta y riesgo; el verdadero líder de toda misión, de una misión que merezca ese nombre, es el Espíritu Santo de Dios.
No sé si a ustedes les haya llamado tanto la atención como a mí el hecho de que San Lucas, que es el escritor de los hechos de los Apóstoles, utiliza varias veces la expresión "el Espíritu les permitió", o también "el Espíritu no les permitió". Es decir, el Espírutu realmente obra como Señor, Señor que da órdenes y Señor que prohíbe también.
Nosotros decimos en el Credo que creemos en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida