Bk04003a

De Wiki de FrayNelson
Revisión del 04:51 17 mar 2009 de AnaMaria (Discusión | contribuciones) (Página nueva: '''Fecha: 20030330''' '''Título:''' '''Original en audio: 31 min. 32 seg. ''' En la liturgia católica se habla a veces de tiempos litúrgicos fuertes; cuaresma y pascua; advient...)

(dif) ← Revisión anterior | Revisión actual (dif) | Revisión siguiente → (dif)
Saltar a: navegación, buscar

Fecha: 20030330

Título:

Original en audio: 31 min. 32 seg.


En la liturgia católica se habla a veces de tiempos litúrgicos fuertes; cuaresma y pascua; adviento y navidad, estos 4 tiempos litúrgicos, así en parejas, son llamados tiempos fuertes y deberas que la palabra de Dios resuena con una fuerza particular, por ejemplo en la cuaresma.

Que banquete de enseñanzas, que cantidad de exortaciones y que dulces consuelos nos anuncian las lecturas que acabamos de oír. En las lecturas de hoy se reprende duramente el pecado, pero también se anuncia claramente la salvación, en las lecturas de hoy se muestra con claridad, se muestra diáfanamente que significa ofender a Dios; pero con mayor claridad se muestra que significa que Dios está dispuesto a todo, realmente a todo, con tal de perdonarnos, con tal de redimirnos, con tal de rescatarnos.

Vayamos a la primera lectura tomada del segundo libro de las Crónicas, yo sentía un escalofrío al escuchar esa proclamación de la palabra, esencialmente en esa frase que dice “ “El Señor Dios de sus padres, desde el principio les envió, desde el principio, avisos por medio de sus mensajeros, ellos se burlaron de los mensajeros de Dios, se mofaron de sus profetas hasta que subió la ira del Señor contra su pueblo a tal punto que ya no hubo remedio” (véase 2 36, 15-16)

Crónicas eso me impresiona mucho “Dios mandó avisos...” Dios mandó advertencias, pero se burlaron de las advertencias, se mofaron de los mensajeros y hubo un punto en el que ya no hubo remedio y esas palabras realmente son para infundirnos santo temor, pero quizá si somos pecadores no solo recibiremos santo temor, sino incluso miedo, cuantos avisos nos ha mandado Dios, cuantas veces nos ha advertido sobre faltas que seguimos repitiendo.

Como no sentir temor ante eso que nos dice la palabra de Dios, “subió hasta un punto donde ya no hubo remedio...” Perdóname lo que he hecho y dame la fuerza para nunca mas, nunca mas pecar, quiero tomar en serio tu palabra Señor, me doy cuenta de que soy débil, me doy cuenta de que prometo y no cumplo, me doy cuenta de mi incoherencia, ayúdame Señor, que no se añada a la montaña de mis culpas, haber prometido y no haber cumplido, que no se añadan todas mis faltas, haberme burlado de ti Señor, no es burla, no quiero burlarme de ti jamás, jamás.

Lo que ha podido suceder en mi vida es por causa de debilidad, pero no es que yo quiera burlarme de Ti y en esa humildad de corazón sigamos escuchando lo que nos dice la palabra, fijate lo que dice al principio en esa primera lectura “todos los jefes de los sacerdotes y el pueblo multiplicaron sus infidelidades y mancharon la casa del Señor” (véase 2 Crónicas 36, 14) esto es muy interesante, porque de lo que se está hablando en esa primera lectura es del destierro y cuando llegaron los caldeos por el año 587 a saquear a Jerusalén, a incendiar la ciudad santa, a realizar una matanza espantosa, a violar y abusar de tantas mujeres, a llevarse como motín de guerra a los desterrados.

Cuando llegaron los caldeos profanaron el templo, se robaron los vasos sagrados, se llevaron todo el oro, la plata y lo que pudieron encontrar de valor, pero analicemos bien la lectura, el templo antes de ser profanado por el agresor, antes de ser manchado por el extranjero, había sido manchado por los mismos habitantes de Jerusalén, por el mismo pueblo de Dios, antes de ser manchado por los enemigos de Dios había sido manchado por el pueblo de Dios.

Esto nos lleva a una consideración muy profunda, porque nos lleva a entender que jamás será manchada la casa de Dios por fuera, si primero no ha sido manchada por dentro. Es algo parecido a lo que nos dice Cristo en el evangelio, “no es lo de fuera lo que hace impuro al hombre, es lo que sale del corazón” (véase ).

No fueron los caldeos los que destruyeron el templo, el templo primero se destruyó en el corazón de los judíos, primero ellos destruyeron el templo profánandolo, manchándolo con sus infidelidades y después vino lo de afuera, cuando el templo está manchado por dentro, entonces está abierto para que los enemigos de fuera lo destruyan, cuando el templo está limpio y santo por dentro, entonces está tan bien robustecido, está fortalecido ante el ataque exterior, esto lo podemos aplicar a nuestro propio corazón, especialmente a virtudes como la sinceridad, la pureza y la paz.

Nadie nos puede quitar la paz desde fuera si primero nosotros no hemos entregado la paz desde dentro, nada que tenga el mundo nos pueda arrebatar la pureza desde fuera si nosotros no hemos entregado desde dentro, nada que tenga el mundo nos puede arrebatar la pureza desde fuera, si nosotros no hemos entregado desde dentro la llave de la pureza nadie nos puede obligar a mentir y no hay engaño que tenga poder en nosotros si nosotros por dentro no hemos manchado el templo con nuestras mentiras.

De manera que el primer destierro, la primera devastación no fue cuando Nabucodonosor cargó con los judíos, antes de que Nabucodonosor cargara con los judíos, los judíos se habían ido espiritualmente del lugar de la alianza, porque le habían dado la espalda a Dios.

Esta es la segunda enseñanza que nos da esta lectura, la primera enseñanza es aquella que ya no hubo mas remedio y lo que eso implica para nuestra conversión, la segunda es esta del templo.

De esa primera lectura podemos tomar una tercera enseñanza aún, que profecía la de Jeremías cuando la escuchaba sentía escalofrío “hasta que el país haya pagado sus sábados” Jeremías, que verbo te concedió Dios, ¿Qué quiere decir eso? el sábado fue la institución santa que en el Antiguo Testamento prescribía, que todos quedaran libres de la ley del trabajo para que no tuvieran corazón de esclavos sino corazón de hijos ante Dios.

El sábado es una institución santa que libera el corazón para que no sea esclavo de lo que está haciendo, sino para que sea amigo de Dios. Antes de ser un trabajador para Dios sea un amigo de Dios y ya en el Nuevo Testamento diríamos mas “un hijo de Dios”

¿Pero que pasaba en Israel? la gente no respetaba el sábado, trabajaban también el sábado, porque simple y llanamente trabajaban a todas horas, trabajaban siempre, se hacían esclavos de las cosas que creían que tenían, eran esclavos de su trabajo y las cosas de esta tierra los encadenaban de tal manera, de tal modo estaban dominados por los intereses de esta tierra, que no dejaban descansar la tierra.

Jeremías, lo mismo que otro profetas, predicó en contra de esa esclavitud, tu no puedes vivir esclavo de tu trabajo, de tus negocios, siempre hay negocios urgentes, siempre hay mas dinero que ganar, siempre hay modos mas perfectos de hacer los trabajos, pero tu no puedes ser esclavo de eso, tu necesitas tiempo para el Señor, tiempo para oírlo, tiempo para celebrarlo, tiempo para celebrar la alianza y sentirte libre, necesitar recordar a menudo que eres libres para que no se te entre corazón de esclavo.

Pero resulta que Jeremías y los demás profetas predicaban sobre estas cosas y nadie les prestaba atención, ten el corazón de libre y por eso no dejaban descansar las máquinas, las pocas que tuvieran y no dejaban descansar la tierra.

Entonces Jeremías un día les dijo, mira, tu tienes que trabajar siempre, porque tienes que trabajar siempre ¿cierto? Pues hay un día que te van a arrancar de la tierra y ese día la tierra va a descansar de ti.

Que palabra tan dura, “tu no dejas descansar la tierra” estamos en un pueblo de agricultores ¿no? tu no dejas descansar la tierra, no la puedes dejar descansar, lo que le estaba diciendo era tu eres esclavo de tu trabajo, tu no dejas descansar la tierra, pues el día que te saquen de aquí esa tierra va a descansar.

Y decila Jeremías esa palabra que hemos oído ahí, hasta que el país haya pagado sus sábados descansará todos los días de la desolación, hasta que se cumplan los setenta años, y eso es muy cierto, muy cierto, el que vive de tal manera esclavo del trabajo un día dejará descansar, hoy ya no diríamos la tierra,


min 13