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		<title>O326007a - Historial de revisiones</title>
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		<updated>2026-06-26T12:43:12Z</updated>
		<subtitle>Historial de revisiones para esta página en el wiki</subtitle>
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		<title>Plataforma: Las parábolas con como &quot;fotografías&quot; de la vida real en las que Cristo nos enseña a ver el llamado y el paso de Dios y de su Reino.</title>
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				<updated>2016-11-15T22:34:51Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Las parábolas con como &amp;quot;fotografías&amp;quot; de la vida real en las que Cristo nos enseña a ver el llamado y el paso de Dios y de su Reino.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;b&gt;Página nueva&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;div&gt;El Evangelio de hoy se encuentra al comienzo del capítulo dieciocho de San Lucas.  Es una invitación a la oración, una invitación a orar con perseverancia, una invitación a no desanimarnos.  Y quisiera ofrecer, precisamente, una breve reflexión sobre esa consigna de Cristo: oren sin desanimarse (cf. Lc 18,1); es decir, quisiera que habláramos, un poco, sobre qué significa el desánimo.  Para tener una base sólida, creo que es interesante relacionar el desánimo con las tres virtudes teologales: hay un desánimo, que proviene de falta de fe; hay un desánimo, que proviene de una fractura en la esperanza; y hay un desánimo, que surge por escasez de caridad, escasez de amor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El primer caso, es el desánimo que viene por falta de fe.  Es falta de fe, el pensar que los poderes de este mundo pueden suplantar, reemplazar o doblegar al poder de Dios; eso es falta de fe.  Es falta de fe, buscar el consuelo en los ídolos de esta tierra, simplemente, porque la recompensa que esperaríamos por ser buenos, no llega pronto; eso es falta de fe.  Tú tienes un pacto con Cristo, y según ese pacto, Él te ha prometido muchísimo más, pero muchísimo más de lo que nadie pudiera prometerte; si tú crees en su palabra, entonces, ¿por qué te contentas con otras cosas? Fíjate el caso de Judas Iscariote: a pesar de las magníficas predicaciones y promesas de Cristo, en un momento dado, a Judas le pareció mucho más concreto tener en su mano una bolsa de monedas; y precisamente porque dejó de creerle la palabra a Cristo, empezó a creerle a los enemigos de Cristo.  Entonces, una parte del desánimo, es esa: cuando no creemos a fondo en las palabras de Cristo, entonces, no creemos que valga la pena ser fiel; cuando no creemos que el Evangelio tiene suficiente encanto, entonces, empezamos a hacer encantador el Evangelio, hacerlo simpático, como el que lo vende barato, como el que empieza a decir: “bueno, hagamos de cuenta que esto no es tan importante, este mandato, pues, se puede obviar; esta prohibición, pues, no era tan seria, tan seria”.  Eso se llama falta de fe, eso es vender barato el  Evangelio, porque no creemos a fondo que el Evangelio, con todas sus letras, con toda su fuerza, tenga también toda la belleza para cautivar los corazones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay un desánimo que proviene de la falta de esperanza, la esperanza se agrieta.  Debemos entender que nosotros hemos sido llamados a sembrar, hemos sido llamados a combatir; no necesariamente a ver la victoria en nuestros propios días.  Pensemos en lo que han sido las vidas de los grandes misioneros y, sobre todo, dejémonos inspirar por los mártires: fíjate que una persona que sufre el martirio, es una persona que está viendo cómo todo está en contra suya, cómo todo se le vuelve en contra, y por eso una de las grandes virtudes de los mártires es la esperanza.  Por eso dice la Carta a los Hebreos, que esas personas, los que fueron fieles a Dios, los que pusieron su confianza y su esperanza en Dios, eran gente de la que el mundo no era digno (cf. Heb 11,38), porque fueron capaces de esperar contra toda esperanza; es decir, contra las esperanzas parciales y las recompensas pasajeras, supieron poner su ancla más allá de la muerte, incluso.  &lt;br /&gt;
Las parábolas con como &amp;quot;fotografías&amp;quot; de la vida real en las que Cristo nos enseña a ver el llamado y el paso de Dios y de su Reino.&lt;br /&gt;
Y por supuesto, es muy difícil mantener el ánimo si el amor está bajo, porque con un amor pequeñito, todo lo que nos haga el prójimo, nos va a doler demasiado, todo lo que nos haga el prójimo, nos parece dificilísimo, nos parece perverso, nos cuesta muchísimo; y abrumados por las imperfecciones del prójimo, pues, entonces, nos dejamos derrotar. &lt;br /&gt;
Pidamos al Señor, que haga su obra plena en nosotros y que no sucumbamos jamás, jamás al desánimo.  Orar con perseverancia, caminar hasta la victoria.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Plataforma</name></author>	</entry>

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