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		<title>I304005a - Historial de revisiones</title>
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		<subtitle>Historial de revisiones para esta página en el wiki</subtitle>
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		<title>Plataforma: Cristo confronta para denunciar la la mentira y para que aparezca la verdad amorosa de Dios, la única que nos hace libres.</title>
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				<updated>2015-10-24T20:20:25Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Cristo confronta para denunciar la la mentira y para que aparezca la verdad amorosa de Dios, la única que nos hace libres.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;b&gt;Página nueva&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;div&gt;El Evangelio de hoy ha sido tomado del capítulo trece de San Lucas.  La frase que personalmente me impacta, es aquella que dice Nuestro Señor: “No cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén” (cf. Lc 13, 31-35).  Me he preguntado muchas veces qué significa esa frase y por qué es tan importante; no me refiero a pura importancia literaria, sino a que esa frase nos deja ver una consigna del corazón de Jesucristo, una consigna que le lleva finalmente a enfrentar a sus peores enemigos, a sus más duros y crueles adversarios.  El resultado de esa confrontación, pues, va a ser nada menos que “la muerte”, es decir, Cristo tiene que entregar su vida porque va a Jerusalén, porque es allí donde tienen su baluarte, donde tienen su fortaleza todos los enemigos de Él.  ¿En dónde son tan fuertes los escribas? En Jerusalén; ¿En dónde se consideran más firmes y autorizados los fariseos? En Jerusalén; ¿En dónde se mueve toda esa politiquería turbia de los sumos sacerdotes? En Jerusalén.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O sea, que la decisión de ir a Jerusalén no es solamente una grandeza poética de aquella ciudad; es algo que a Cristo le costó su propia vida, y por eso la pregunta: ¿Por qué es tan importante que un profeta vaya a Jerusalén? Creo que la descripción que he hecho de lo que sucedió en Jerusalén, ya nos puede ayudar a encontrar esa respuesta que queremos; tal vez la palabra clave aquí es la palabra “confrontación” ¿Qué significa esa palabra? Esa palabra quiere decir que Cristo hubiera podido perfectamente salvar su vida, o sea, salvar la vida de su cuerpo, huyendo de Jerusalén, puesto que tenía ese don tan grande para hacer milagros; puesto que tenía esa elocuencia tan supremamente fascinante, casi diría seductora.  Puesto que tenía todo eso a su favor, Cristo hubiera podido irse lejos de Jerusalén, incluso lejos de Galilea, dedicarse a hacer milagros y a curar gente por allá en otra parte, y a dar discursos y a evitar; evitar ¿qué? La confrontación. O sea, que debemos mirar Jerusalén, ir a Jerusalén como un sinónimo de confrontación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, y ¿Qué está en juego en esa confrontación? ¿Por qué Cristo parece tan convencido que es necesaria esa confrontación? Porque resulta que el pueblo, que tiene su capital y tiene su corazón en Jerusalén, es el pueblo elegido; y aquello que Dios dio para salvación, es decir, la Ley, la Alianza, el Templo, todo eso ha sido manipulado, profanado, mal utilizado por esos que son los enemigos de Cristo.  Entonces, fíjate que huir, apartarse de Jerusalén, es entregar los tesoros de Dios y la revelación de Dios a la interpretación herética, torcida, egoísta, que les resulta tan conveniente a los enemigos de Cristo. Retirarse de Jerusalén significa darle la espalda a todo lo que Dios ha revelado a su pueblo, como si esa revelación, como si ese camino, que básicamente es el camino del Antiguo Testamento, como si ese camino no significara nada, como si todo eso hubiera sido simplemente una especie de ensayo o una especie de juego.  ¡No!, no lo es, es el Dios verdadero el que ha hablado en verdad a su pueblo, el que le ha dado la Ley, y esa Ley es preciosa; el que le ha dado el Templo, y ese templo es precioso; el que le ha dado la Alianza, y esa Alianza es preciosa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y si ese templo, esa ley y esa alianza, se dejan en manos de herejes, y se dejan en manos de los que simplemente sirven a sus propios intereses, entonces, todo ese tesoro de amor, de misericordia y de luz, va a quedar a disposición de esos criminales.  Es decir, la pregunta es: El pueblo, que sigue la voz de Dios, que quiere seguir la voz de Dios, que quiere seguir la ley de Dios, que quiere seguir la voluntad de Dios, no va a poder encontrar una luz, si esa ley queda en manos de la interpretación de los fariseos, los escribas y los sumos sacerdotes de aquella época. ¿Vamos a dejar que lo que Dios dio para bien, sea simplemente conveniencia y negocio de unos pocos? No puede ser; es necesaria la confrontación.  Esa confrontación va a salir cara, muy cara, excesivamente cara, hasta precio de sangre para Cristo, pero, el fruto de esa confrontación es que el engaño quedó a la vista, la mentira ya no tiene poder, y ha brillado la verdad del amor de Dios.  Para Cristo, como verdadero profeta, ese es el único camino posible.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Que se denuncie la mentira, pase lo que tenga que pasar!, y ¡que aparezca la verdad amorosa de Dios!, la única que nos hace libres.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Plataforma</name></author>	</entry>

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