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		<title>Wiki de FrayNelson - Contribuciones del usuario [es]</title>
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		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;¡Bienvenidos al WIKI de FRAYNELSON.COM!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Actualmente con {{NUMBEROFARTICLES}} páginas.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

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		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;¡Bienvenidos al WIKI de FRAYNELSON.COM!&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

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		<id>http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_3_de_5,_Ejes_de_tensi%C3%B3n_en_los_grupos&amp;diff=47070</id>
		<title>Madurez en el Espíritu, 3 de 5, Ejes de tensión en los grupos</title>
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				<updated>2015-09-02T05:35:38Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mis Hermanos:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dice la Palabra: “El Señor corrige a los que ama” (véase Hebreos 12,6). La Carta a los Hebreos dice: “Si Dios nos corrige, es señal de que nos trata como hijos. Nadie corrige al hijo de otro” (véase Hebreos 12,7). Eso significa que la corrección, la exhortación de Dios, es una señal de su amor.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Millones y millones de personas en los más diversos rincones del mundo, han sido tocadas por este hermoso movimiento, por esta efusión de Espíritu que llamamos la Renovación Carismática.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Dios toma en serio a la Renovación, Dios toma en serio el amor. Hay dos cosas serias en la vida: son el amor y la muerte. Y Dios nos ha amado hasta el extremo, hasta el extremo de dar la vida, hasta el extremo de la muerte.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Así que, mis hermanos, nosotros estamos conscientes de que se trata de una batalla. Y es muy importante que salgamos de este encuentro renovados en gozo, pero también con una gran claridad estratégica. Fíjate en las palabras que utilizo: “gran claridad estratégica”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuáles son los pasos que tenemos que dar? Porque, aquí no se trata solamente de conservar; se trata de avanzar. Me encanta este lema de la Renovación en Chile: “¡Chile para Cristo!”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Chile para Cristo” quiere decir, que aquellos hermanos y hermanas nuestros que no han recibido en su corazón, que no han acogido en su corazón el Evangelio de Jesús, entero y con todas sus implicaciones, esa gente nos interesa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué quiere decir, “entero”? Quiere decir: sin mutilar el mensaje. Por ejemplo, si yo le quito al mensaje la Eucaristía, lo mutilé. A los hermanos evangélicos, protestantes, pentecostales, luteranos, anglicanos, presbiterianos, metodistas, los podemos amar. Pero, en nombre de ese amor tenemos que entender que hay un evangelio incompleto, un evangelio mutilado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y ésto díganlo abiertamente en los grupos. ¡Abiertamente! No vendan ustedes la idea de que da lo mismo una cosa que otra, porque no es cierto. ¿O, es que da lo mismo que Cristo esté o que no esté en la Eucaristía? ¡No puede ser! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O la confesión es una payasada, o la confesión es verdad: no hay más. O el ministerio sacerdotal viene de Jesucristo, o el señor obispo Fernando y todos sus sacerdotes, -y en este caso me incluyo-, somos unos farsantes. ¡Es así de sencillo! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, si es verdad el ministerio sacerdotal, si es verdad el ministerio de Pedro, si es verdad la Eucaristía, no la niegues. ¡No la niegues! Por lo tanto, Evangelio íntegro, Evangelio completo, quiere decir: con todo lo que contiene el Evangelio como lo enseña la Santa Iglesia Católica. ¡Así de sencillo! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, además, es el Evangelio completo para Chile completo, para todos. Así que si el Señor está consolidando, si el Señor está fortaleciendo la Renovación en esta región centro-sur, si el Señor está afianzando, podando, depurando su pueblo, es porque quiere lanzarnos a la misión. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto no es únicamente un asunto de regaños; este es un asunto de amor y es un asunto de misión: misioneros. ¡Chile para Cristo! ¡Misioneros! Y el misionero tiene que ir fortalecido, tiene que ir bien alimentado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué es lo que necesita un ejército? Soldados fuertes, soldados unidos, soldados alegres de luchar si es preciso hasta la muerte por una causa. ¡Eso es lo que se necesita! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;Luego, ¿qué significa, qué quiere decir este encuentro? Este encuentro es una sonrisa amorosa de Dios que le está diciendo a cada uno y a cada una: “No se te olvide que cuento contigo. No se te olvide que quiero enviarte, no se te olvide que estoy a tu lado y no se te olvide que estoy esperando mucho más de ti”.&amp;#039;&amp;#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, Jesús nos está confirmando a través de estas palabras proféticas que ha dado, su presencia. Nos está confirmando su fuerza, nos está confirmando su bendición, está llenando de fuerza, de energía, de vigor nuestras almas. ¿Para qué? Para la misión, para evangelizar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos que salir, -una vez más-, de la timidez del cenáculo. Tenemos que salir de la inercia del cenáculo donde estamos, ahí, todos guardaditos, asustaditos: ahí, el uno al lado del otro. Uno se imagina a los apóstoles así, como niños con frío en una noche de invierno: apretaditos los unos con los otros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y dice Dios: “Es que les voy a dar fuego del Espíritu Santo” (véase San Juan 16,7). Porque, “necesito enviarlos”. ¿A dónde? En el caso de ellos, “a todas las naciones. Vayan por todo el mundo a predicar la Buena Noticia” (véase San Mateo 28,19). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo se mide la salud de un grupo de oración? Se mide por el vigor misionero, se mide por las vocaciones consagradas a tiempo completo, que usualmente son las vocaciones religiosas y sacerdotales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuál fue el último sacerdote que salió de tu grupo de oración? ¿La última vocación sacerdotal? ¿Eso fue hace cuánto tiempo? ¿Hace tres meses? ¿Hace dos años? ¿Hace cinco años? ¿Hace quince años? Ésa es la medida, la calidad de un grupo de oración. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo aprendí yo de los patriarcas de la Renovación: Monseñor Uribe Jaramillo, el padre Emiliano Tardif, el padre Rafael García Herreros, de los antiguos, antiguos. Estoy hablando de cuando empezaban a caer las lloviznas del diluvio. Es que yo ya soy mayorcito; no se me nota, pero soy mayorcito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo se mide un grupo de oración? Por el vigor misionero y por las vocaciones. Que, “tenemos mucha alegría, nos queremos mucho”: ¡Amén, aleluya, excelente! La gente del Club de Golf del Norte también se quiere; esos golfistas se quieren que da gusto. “La pasamos muy bien los muchachos de la Banda Electric Rock Pop”: la pasan muy bien y se quieren mucho. Que es importante, es importante. Pero, la medida de la salud de un grupo de oración la da las vocaciones y las misiones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, para llegar allá, primero hay que construir. Y eso es lo que el Señor está renovando en la Renovación. ¿Cómo tenemos que limpiar y construir? ¿Tarea de quién? ¿Tarea de los coordinadores, de los líderes, de los jefes? Bueno, de ellos, pero también de todos nosotros. ¡Todos nosotros!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Seguimos con nuestro tema. Hemos hablado de cómo esto es una pelea. Dios hace su obra de creación; el demonio quiere tirarle la Creación a Dios por la cara, quiere devastar la Creación. Dios reconquista lo suyo: ésa es la sanación. Pero, después de que sucede la sanación hay dificultades personales y grupales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En nuestra predicación anterior hablamos de las dificultades principales en términos de individuos, dificultades que tienen que ver con la fe, con la esperanza y con el amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las dificultades en el orden de la fe, ¿cuáles son? Acuérdate que se da un divorcio entre la dimensión existencial y la dimensión doctrinal. Algunos tienen mucha doctrina y poquita experiencia; otros tienen mucha experiencia y les interesa que Dios esté presente en su existencia. Pero, van perdiendo claridad y van perdiendo la bencina de calidad, la gasolina de calidad. Es decir, van perdiendo la verdadera formación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahí tenemos un problema en la fe. Remedio para ese problema: necesitamos claridad en programas específicos de lectura y meditación de la Palabra de Dios, cada uno, y también en comunidad. Tenemos que volver, tenemos que rescatar esas sanas y santas costumbres del comienzo, esa lectura de la Palabra y esa pregunta: “¿Qué te dice esta Palabra?” Eso tenemos que recuperarlo y recuperarlo de un modo ordenado en plena comunión con la Iglesia, alimento jugoso para nuestros corazones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alguien me decía: la Arquidiócesis, -por ejemplo, aquí en Concepción-, está ofreciendo cursos muy buenos. ¡Aleluya! ¡Eso está muy bien! Pero, yo no estoy hablando sólo de los cursos. Estoy hablando de que nuestras reuniones han de ser reuniones con alimento espiritual. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Segundo problema que denunciábamos: el tema de la esperanza. De todo lo que se puede decir sobre la esperanza subrayamos este punto: el futuro sólo es amable, sólo es confiable, si ese futuro cuenta con instituciones robustas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si tú llegaras a un país y te dicen: “Mire, aquí hay una característica; aquí no hay policía, no hay carabineros, no hay guardia civil, no hay ejército, aquí no hay nada. Aquí, a cada persona que llega se le da un garrote. ¡Y lo que usted pueda hacer con ese garrote, hermano!” Yo creo que uno viviría en pánico en ese país. “¡O sea que aquí es a garrotazo limpio!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando hay una institución, una institución que garantiza cierto orden, -esa institución son carabineros, guardia civil, policía, lo que se llame en cada lugar-, esa institución me da una cierta sensación de seguridad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Yo te amo mucho”, le dice un muchacho a su polola. “-Yo te amo mucho, yo te quiero mucho”, y ella le pregunta: “-¿Entonces, nosotros, qué somos?” Y él responde, -como dicen mis queridos amigos, muy queridos para mí, amigos ecuatorianos-: “-¡A saber!” “-¿Qué es lo que somos nosotros?” “-¡Sin saberse!”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Uno necesita ser algo para alguien: “¿Quién soy para ti?” De ahí que esa tal institución del pololeo, yo estoy que la critico. Pero, fíjate que no la he criticado. He sido benigno: no la he criticado. Sin embargo, al tal pololeo hay que ponerle cuidado, porque el pololeo es una manera de decir: “Yo, como que casi soy, pero todavía no soy, pero como que voy a ser, pero que como que puedo ser, pero  todavía no soy”. Eso es lo que quiere decir muchas veces. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya cuando se habla del noviazgo, es otra cosa ya más seria. ¿Qué quiere decir eso? Uno necesita saber, ¿uno qué es? Por ejemplo, las religiosas. La jovencita entra y ella sabe que: “Soy postulante”. Y sabe que hay un camino: “¿Después de postulante qué voy a ser? Novicia. Después de novicia, voy a ser juniora. Después voy a ser unos votos perpetuos, después…”  Tiene un itinerario. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Yo sé que entré a una institución”. ¡Hay que amar lo institucional, por favor! Quitemos esa oposición ficticia entre institución y carisma. Quitemos esa división ficticia. Nosotros somos carismáticos y por eso mismo amamos lo institucional. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y lo institucional, ¿qué es? Institucional es, por ejemplo, que hay una organización diocesana. “Organizamos nuestro camino de acuerdo con lo que el Señor nos muestra y amamos eso que el Señor nos muestra. Entonces, amamos la organización de la Renovación en la Arquidiócesis y queremos a nuestra gente y la apoyamos&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;¡Así se construye esperanza! La esperanza no es un salto en el vacío. En la medida en que la Renovación va adquiriendo una estructura más sólida y esas personas viven con humildad, con generosidad, con alegría el ministerio que Dios les ha dado, todos crecemos en la esperanza.&amp;#039;&amp;#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y luego dijimos el tema del amor. Cuando el amor se vuelve puro entusiasmo, puro sentimiento, pura emoción, entonces empezamos a depender de, “¿cómo me siento hoy?”: “-Hoy me siento inspirado”. “-No, hoy no me siento tan inspirado”. “-Hoy me siento orante.” “-Hoy no me siento, hoy me paro”. Entonces ,  las personas están confundidas en su sentido del amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esas dificultades personales, vamos a hablar de las dificultades en grupo. Todo grupo humano tiene dificultades principales en tres áreas. Esas tres áreas son las que intenta enfocar y las que intenta poner de relieve la consagración que hacemos los religiosos. Que el Espíritu Santo al que hemos invocado tantas veces hoy, nos ayude para que entendamos esta parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mira, cuando se reúnen seres humanos, ¿de dónde pueden venir las dificultades? Primero: “Vamos a unir recursos”. ¿Quién maneja los recursos? O sea, ¿cómo va a funcionar el tema de la plata? ¿Cómo se va a distribuir el dinero? En los grupos que tienen bajo nivel de confianza, la gente da muy poquito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dice mi mamá que mi abuelo tenía esta capacidad: mi abuelo conocía los billetes al tacto. Entonces, él se metía la mano al bolsillo: “A ver, éste es de cincuenta, de veinte; éste es como de diez.  Saco aquí el de cinco. Éste es el de uno, éste es el de quinientos, quinientos pesitos. No, todavía es mucho, espérate; vamos a sacar el de veinte pesos. A ver, espérate. Por aquí está, por aquí va a salir; éste es el billete de un peso”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“-¿Quedan billetes de un peso aquí?” “-No”. “ –Bueno, pero, hay gente que sí los encuentra. Saca el billete y lo conocen al tacto, al físico tacto. Eso es una cosa muy interesante”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Hermanos, vamos a recoger la ofrenda”. En esto el mundo empieza a ubicar: “Aquí está el de un peso, venga a ver el billete de…, cincuenta centavos, mejor”. ¿Qué indican esas ofrendas mínimas? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay gente de la que uno dice: “Caramba, deberían volverse protestantes un año, sólo un año,  para que aprendieran lo que es dar”. Porque, ¿sabe qué es lo que sucede? ¿Qué es lo triste del caso? Que el católico que no daba ni pesar, se vuelve protestante. Y ahí sí, el diezmo; ahí va el cheque por los miles de los miles. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, el tema pobreza. El voto de pobreza tiene que ver con eso: manejo de los recursos comunes. Y en ello hay muchos temas. Por ejemplo, ése, el de la tacañería. ¡Somos mezquinos! Los católicos, en general, somos mezquinos. Damos poquito y damos con desconfianza.  “A ver: ¿Qué es lo que va a pasar?  ¿Qué es lo que va a suceder aquí?” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Segundo: el tema de los afectos. Cuando nos juntamos seres humanos, surgen afectos, necesariamente. ¿Por qué? Porque, “hay personas que me caen bien”. Afecto no es solamente afecto de pareja. “Hay personas que me caen bien, hay personas que no me caen tan bien. Hay gente que me cae como una indigestión, hay gente que me cae muy mal, y hay gente que yo no sé por qué la dejaron entrar”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, nosotros, como seres humanos, siempre tenemos una realidad que se llama afecto. A veces uno no sabe por qué hay gente que le cae mal. Me acuerdo que en una época yo daba clases en un colegio, y había un muchacho que desde el primer día me miraba con una cara de desconfianza, como de rabia, como de fastidio. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de una semana, yo me puse a hablar con él. Le dije: “-Mira, yo creo que te caigo mal”. “-Mal no es palabra, padre”. Yo pensé: está grave la situación. “-Bueno, pero, cuéntame por qué te caigo mal”. “-No, no sé”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos pusimos a hablar. Finalmente resultó que yo tenía exactamente la cara del primer dentista que él tuvo. Cuando él era un niño, el primer dentista tenía una cara muy parecida a la mía, y el niño quedó traumatizado porque esa “carota”, la carota del “dentistota” ése, lo torturó, le hizo sangrar. El niño se retorcía, lloraba. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y era un dentista que sacaba los dientes, sacaba las muelas, con “Anastasia”. Porque, Anastasia se llamaba la auxiliar que le ponía la rodilla al pecho. Y sólo cuando hubo rodilla al pecho, fue posible extraerle la muela a ese niño. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De ahí  que quedara traumatizado de por vida. Porque, para él, ver la “carota” y ver la “rodillota” y la señora Anastasia, hizo que llegara un momento en el que lo que se preguntaba era: “¿Será que resiste el costillar? ¿Será que resiste…?” El muchacho quedó traumatizado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Uno nunca sabe por qué le cae mal alguna gente. Donde hay seres humanos,  hay afectos. Y además de los afectos de, “me cae bien”, o “me cae mal”, vienen los afectos de las amistades, los que son mis amigos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay personas en todos los grupos humanos de todos los países, que tienen una tremenda sensibilidad, una gran sensibilidad y todo les duele: “¡Ay! ¡Uy!” “¿-Sí tienen ustedes en su grupo gente que todo le duele?” “–Nooo”. “–¿Eso no existe en Chile, no?” “-Entonces, pasemos al otro tema, porque ese tema sobra aquí”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay gente que todo le duele, le duele profundamente: “Mira, para el congreso de sanación este fin de semana hay que inflar los globos. A ver, por favor, tú, Roberto, vas a inflar los globos rojos. Por favor, tú, Josefina, infla los globos amarillos”. “¡Ay!”, ya le dolió: “Ay, claro, me pusieron a inflar los globos feos. ¡Ay, Dios mío! Todo es así; siempre me desprecian”. ¡Y es un dolor! Todo les duele: “¡Ay!”. Viven con un dolor tremendo, se sienten excluidos, se sienten mal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y uno le pregunta: “-¿Usted, por qué se siente tan mal? Yo he visto que usted sufre mucho”. “-Sí, padre, sí, yo sufro mucho; mi vida es muy sufrida”. “-¿Cuándo le empezó su sufrimiento?” “-Cuando fui al psicólogo.  “-¿Por qué? ¿Por qué empezó?” “-Porque yo llegué y le dije al psicólogo: Doctor, nadie me pone cuidado. Y él dijo: ¡El siguiente!” La señora quedó profundamente herida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego, fíjate: está el problema de, “¿quién me cae bien? ¿Quién me cae mal?”, la gente que todo le duele. Y así como hay unos a quienes todo les duele, hay otros que se la pasan, -sin darse cuenta-, lastimando gente. Muchos, -sin voluntad; ellos mismos no se dan cuenta-, lastiman mucha gente. Y lastiman gente por cosas sencillas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A veces uno cree que la religión lo va a solucionar todo, y eso no es cierto. La religión no soluciona todo. Yo puedo ser una persona muy, muy religiosa y al mismo tiempo cometer el error de ser un imprudente cuando conduzco. ¡Y soy muy religioso! La religión no me arregla todos los problemas de la vida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo puedo ser una persona muy, muy religiosa y de muy, muy mal aliento. Eso pasa. La religión no arregla todo. Por el mismo hecho, puedo ser una persona muy, muy religiosa que se me olvidan ciertas normas mínimas: hay gente que no saluda, hay gente que no sonríe, hay gente que no incluye, hay gente que maltrata con un comentario. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“A ver, vamos a ver: ¿este texto qué les dice? Es La Multiplicación de los Panes. ¿A ustedes qué les dice este texto? A ver, comenten un poco qué les dice”. Por allá, una señora toda humilde, ella, primera intervención que hace en el grupo: “-Pues, para mí esto significa mucho, porque en mi familia siempre tuvimos escaseces”. “-¡Resuma, señora!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y no se da cuenta de que la está maltratando. ¡No se da cuenta! “-No, no, perdone usted. Lo que yo quería decir es que el Señor, como que siempre, a ver, ¿cómo le dijera?&amp;quot; “-¡Aclárese, señora!” Y ya la pobre señora, toda tartamuda… Hay gente que no se da cuenta que hiere, que lastima. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y todos tenemos sensibilidad. Aparte de, “¡Ay, ay!”, aparte de los que tienen una sensibilidad terrible, también los que tienen una sensibilidad normal, también eso duele. ¡También eso duele! Pero, es que el mundo de la afectividad es muy complicado porque en el mundo de la afectividad están además las amistades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Resulta que la gente de la Renovación no solamente se la pasa orando y alabando a Dios: “Es el pueblo que alaba al Señor, el pueblo que alaba al Señor…”. ¡No! La gente también organiza un asadito. “Y yo quería que me hubieran invitado al asadito y nadie me invitó al asadito; por lo tanto, me excluyeron”. Eso lastima también y eso también es parte porque somos seres humanos. ¡Nos lastiman esas cosas! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, pasando a temas aún más serios, todavía en esto de la afectividad… Acuérdate: voto de pobreza; voto de castidad es el segundo. Donde está todo el mundo de la afectividad, entra también el mundo de los noviazgos y entra el mundo de la sexualidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo les digo una cosa: si no se vive con mucha pureza delante de Dios la fe, el daño que se causa a los grupos es brutal. Y les digo, -no por nada que haya oído aquí sino por lo que he oído en mi país-: Una señora, por ejemplo, en mi país, asistía a su grupo de oración. Asistía con la hija y todo muy bien con la hija. Ella, feliz con la hija: la señora y la hija; mas de pronto ya era la señora, la hija y el bebé. ¿Y a qué hora ese bebé? “-Hija, ¿pero, qué pasó?” “-No, es que, mamá, ¿cómo te explico? Lo que sucede, lo que pasa es que…”  Y era otra persona del grupo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, si estamos predicando el amor de Dios y lo revolvemos con las suciedades de nuestros pecados de la carne, se acaba la evangelización. Es exactamente lo mismo que le sucede al sacerdote. La gente, en general, puede tener cierta paciencia con algunos pecados del sacerdote. Por ejemplo, el sacerdote no es muy puntual que digamos. Bueno, se le tiene un poco de paciencia al sacerdote. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El sacerdote repite mucho en sus homilías, como un amigo mío que era obsesionado con el tema de la confesión. Todas las homilías eran: &amp;quot;La confesión, la confesión, hay que confesarse, ¿cuándo se confesaron?&amp;quot; Y es verdad que hay que confesarse, entre otras cosas. Por ahí me dijeron que tenemos dificultades de confesión en la Renovación. ¡Cuidado con eso! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, entonces, este padrecito ya se iba al extremo. Todo era la confesión y la confesión. Llegó la fiesta de San José y el padre predicó: “Bueno, ésta es la fiesta de San José. San José era carpintero; así que seguramente hizo algún confesionario. Vamos a hablar de la confesión”. En fin, el sacerdote repite y repite su tema. Uno quisiera que fuera un mejor predicador, pero no es el mejor predicador, lo que se le perdona. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otros sacerdotes tienen complejo de cantante. Uno sufre. ¡Dígamelo a mí! Yo tengo por ahí unos cd’s de canto; pero,  tuve buen cuidado de venderlos todos antes de esta predicación. Debe ser patético cuando el sacerdote dice: “Ahora vamos a cantar el Ave María de Schubert”. ¡Imagínese, el Ave María de Schubert, una pieza tan difícil! Y empieza el padre, y realmente tiembla; pero, no tiembla el infierno sino tiembla la asamblea. Esas cosas la gente se las perdona al sacerdote. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, cuando el sacerdote realmente lastima el afecto, cuando el sacerdote realmente lastima la pureza, esas heridas son brutales, en Chile,  en Colombia, en Irlanda y en todas partes. Porque, la afectividad es algo demasiado íntimo, es algo demasiado profundo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por tanto, yo les digo que no es sino recordar lo que dice la Palabra de Dios. En lo que tiene que ver con afectividad, con pureza, con sexualidad, sean ustedes extremadamente delicados, sean fieles a Dios. Todos tenemos que protegernos los unos a los otros y ayudarnos; pero, sean muy cuidadosos en ese tema porque si hay algo que desacredita por años y años un movimiento, es eso. Si hay algo que desacredita por años y años un grupo, es eso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Es terrible! Donde ustedes dejen espacio a embarazos, a relaciones ilícitas, homosexualidad, donde ustedes abran esas puertas, el trabajo que luego da cerrarlas y el daño tan espantoso que queda es inmenso.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Llevamos dos mundos: el mundo de la pobreza, los recursos, cómo se distribuye, la confianza para dar, la transparencia para administrar, la eficacia para producir, todo eso pertenece al mundo de los recursos. ¡La pobreza!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Utilizo la palabra pobreza de un modo nemotécnico: es para que tú ubiques pobreza, castidad, obediencia, que son fáciles de recordar y así puedas recordar esta predicación; especialmente, si no aprovechaste el tiempo del almuerzo para comprar. Hubieras podido comprar una notica, una libretica, alguna cosa. Pero, había gente que primero tenía que comer y entonces por eso damos pistas nemotécnicas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando yo digo aquí pobreza, castidad y obediencia, es porque es fácil de recordar, para que luego tú te acuerdes que la predicación tuvo que ver con pobreza. Pobreza, ¿qué es? Recursos, y se tienen peleas por tales o cuales circunstancias. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Castidad! Castidad tiene que ver con quién me cae bien,  quién me cae mal. ¡La sensibilidad! ¡Ah! La gente que es hipersensible: todo le duele, todo le duele. Una vez en un grupo había una amiga mía, y resulta que ella perteneció a una cierta parroquia. El obispo fue a hacerle visita pastoral a esa parroquia e  hizo la homilía de clausura de su visita pastoral a la parroquia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego me llama mi amiga y me dice: “-Tú le dijiste al obispo todo, ¿cierto?”. “-¿De qué habla?” “-Claro, tú le contaste toda mi vida al obispo y por eso el obispo hizo su homilía para decirme a mí…” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Oigan, esto no es un chiste, yo no me lo estoy inventando. Hay gente así; hay gente que cree que si se dice el sermón: “Esto lo dijo el padre, y éste le dijo a éste, y el padre dijo, y eso es para mí porque él dijo y…” ¡Hay gente de una sensibilidad, de una fantasía y de una imaginación! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, cuidado con eso: “Quién me cae bien, quién me cae mal”. ¡Cuidado con la hipersensibilidad nuestra! ¡Cuidado con herir la sensibilidad de otros! Es natural que tengamos amigos y que seamos más amigos de unos que de otros; pero, hay que aprender a manejar el tema de cómo yo tengo mis amigos. Porque, necesariamente los tengo, pero al mismo tiempo debe haber actividades lo suficientemente amplias para que todos se sientan incluidos, para que nadie se vaya a sentir por fuera. Y por favor, tengamos más y más cuidado de qué puede estar hiriendo a la gente: es que no nos damos cuenta y muchas personas realmente sufren mucho. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de todo eso, dentro de la castidad también entra el tema de los enamoramientos y los pololeos. El irrespeto al cuerpo y el irrespeto al matrimonio: el daño que se causa es brutal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pobreza, castidad: “-¿Cuál es el otro voto?” “-Obediencia”. ¿Ven qué fácil es de recordar? Por eso utilizo palabras que sean fáciles de recordar, porque, como tú preferiste comer, comer,… Entonces,  viene la obediencia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Y obediencia qué es? Obediencia es una de las tres palabras que dijimos del ciego. ¿Cuáles eran las tres palabras del ciego? “-¿Qué fue lo que hizo el ciego en Juan, capítulo nueve? ¿Primero?&amp;quot; “-Creyó”.  “-¿Segundo?” “-Obedeció”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los de atrás no tienen ni idea de lo que estamos hablando, porque muchos son nuevos. Entonces, los de adelante tengan la gentileza de hablar un poco más recio para los de atrás, que han llegado; algunos de los cuales están &amp;quot;aprobando&amp;quot; todo lo que yo digo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A ver: “-¿Cuáles son los tres verbos del ciego de nacimiento? ¿Primero?”  “-Creyó”. Le creyó a Jesús hasta el punto de echarse, o dejarse echar ese barro con saliva que no es poco acto de fe. Si no, haga la prueba de que otro le eche barro con saliva a usted. ¡No es poco acto de fe! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“-¿Segundo?” “-Obedeció”. “-Díganlo más fuerte a los de atrás: ¿segundo?” “-Obedeció”. Es decir, lo que a nosotros no nos gusta. Ese es un tema muy interesante en nuestros países. Como nuestros países tienen todos una raíz indígena,… ¿Cierto? ¡Indígena! Claro que algunos se sienten más europeos que mapuches. Pero, todos tenemos una raíz indígena. Es que los europeos también eran indígenas en su tiempo; y acuérdese que europeo era Hitler. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Bueno! ¡Sí! Todos tenemos una raíz indígena y todos estamos aburridos de que nos manden, de que nos den órdenes, de que dispongan y de que se consideren superiores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que nosotros tenemos una cosa que en psicología avanzada,…; ésto no lo saben los que están empezando psicología, pues tiene que tener uno psicología avanzada para lo que voy a decir. La psicología avanzada muestra que hay un síndrome: se llama síndrome de saturamiento generacional. ¿Eso qué quiere decir? Que si a mi papá lo explotaron en su empresa y a mi abuelo lo explotaron en su empresa y a mi bisabuelo lo explotaban en la finca o hacienda donde trabajaba, esa tradición de explotación yo la experimento como si me la hubieran hecho a mí. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego, fíjate que una parte, -yo no quiero meterme en política-, pero fíjate que una parte del socialismo, ese socialismo que se está dando en algunos países, es síndrome de saturamiento generacional.¿Qué pasa, entonces? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mis amigos venezolanos que van a oír estas palabras, -porque esto sale en Internet-, saben que estoy diciendo la verdad y saben que los amo. Mas, Venezuela vivió un síndrome de saturamiento generacional. Es decir, las clases más necesitadas se saturaron. ¿De qué? Se saturaron de que una generación, tras otra generación, tras otra generación de políticos, no hicieron nada por los pobres. Eso se llama saturamiento generacional. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El síndrome de saturamiento generacional lo que produce es que tú experimentes en tu vida como si a ti te hubieran hecho lo que le hicieron a tu papá, lo que le hicieron a tu mamá, lo que le hicieron a tu abuelito. Eso es saturamiento generacional: como que se diera un proceso de decantamiento. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El marxismo utiliza el síndrome de saturamiento generacional. Decía Carlos Marx: “Proletarios del mundo, uníos”. Y los proletarios son la clase trabajadora. ¿Quiere decir que esa clase trabajadora, la de los años diez del siglo veinte en Rusia, era la que más sufría y era la que peor sufría? ¡No! Pero, era la clase que tenía síndrome de saturamiento generacional. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Vladimir Ilich Ulianov, -más conocido como Lenin-, cuando Lenin empieza a predicar, -porque era una predicación lo que él hacía-, y empieza el movimiento bolchevique, ¿qué es lo que está haciendo él? Está utilizando, está cabalgando sobre el síndrome de saturamiento generacional. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por tanto, con respeto, -y créanme que yo soy de las personas que ora por Venezuela y por la persona de Hugo Chávez; yo oro por él, porque como ser humano me interesa que reciba el beneficio de la Sangre de Jesús-,Venezuela tiene síndrome de saturamiento generacional. Nicaragua lo sufrió, Cuba lo sufrió, Bolivia lo sufrió, así entre los que yo conozco; incluso en Paraguay de otra manera se da lo mismo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué quiere decir eso? Que eso existe: el saturamiento generacional es lo que hace que tú mires la historia de tus antepasados y sientas como si todo te lo hubieran hecho a ti. Y cuando tú sientes como si todo te lo hubieran hecho a ti, entonces en tu grito de rebeldía, está gritando tu abuelo, está gritando tu bisabuelo, está gritando tu papá, está gritando tu mamá. De ahí que los gritos revolucionarios, los gritos comunistas o socialistas, con mucha frecuencia son gritos fruto del síndrome de saturamiento generacional. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Y lo anterior se quita cuando yo llego al grupo de oración? ¿Entro yo al grupo de oración y ya automáticamente se quita eso? ¡No! No se quita. Parte de esa sensibilidad es síndrome de saturamiento generacional. Porque, muchas de esas personas hipersensibles, -tú te pones a mirar-, son personas que tienen historias de familias explotadas, familias humilladas, y de algún modo esa persona lo que está diciendo es: “¡A mí no! ¡A mí no me van a hacer! Yo no me voy a dejar”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es lo que hay y muchos lo tenemos; y es lo que hace que dentro de un grupo humano, -no necesariamente porque sea grupo de oración, ni porque sea la Renovación, ni porque sea la Iglesia Católica, simplemente porque es un grupo humano-, en los grupos humanos de esta parte del mundo, se presente con mucha facilidad ese síndrome.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, ¿qué pasa? Que como todos nosotros, o la gran mayoría, venimos de un estrato indígena y estamos cansados, saturados de que siempre hay otro que sabe más y siempre hay otro que manda más, y siempre: “Yo soy el goma”. ¡Yo soy el goma!: “Mira, tú, ahora sube esto. ¡No! ¡No! Mentira, bájalo; súbelo otra vez”. Pueden hacer pesas ahora: “Súbelo, bájalo”. Oye, uno no quiere ser el goma: “No quiero ser goma. Me cansé de ser indio; voy a ser cacique”. Claro, va a ser cacique. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y ahí viene una de las causas, de las dificultades para ciertos oficios. Mire; es que esto es perfectamente real. Acuérdate de lo que llaman sanación intergeneracional; tiene que ver con esto mismo, con el síndrome de saturamiento generacional. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fíjate lo que sucede. Por una tradición que es muy larga de explicar en este momento, la cultura de los españoles era una cultura que despreciaba el trabajo manual. Así que el español, cuando llega a estas nuevas tierras y se posesiona, pues, lo primero a decir es: “¡Eh,tú! ¡Haz esto, y tú, aquello!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay personas que con sólo oír el acento español ya sienten fastidio; y es puro síndrome de saturamiento generacional. Hay gente que no puede con el acento español. Lo oyen, y si escuchan: -“Vosotros...“, entonces, -“¡Ningún vosotros; usted se calla!” Les fastidia; el sólo “vosotros” ya los pone mal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Uno dice, por tanto: pero, ¿cómo puede pasar después de tantos siglos? Lo tenemos, y de ahí que hay que orar por esas cosas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo anterior no sólo ocurre contra los españoles. Esto sucede, luego, contra el que tenga autoridad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;Continúa la transcripción.&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

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		<id>http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_3_de_5,_Ejes_de_tensi%C3%B3n_en_los_grupos&amp;diff=46953</id>
		<title>Madurez en el Espíritu, 3 de 5, Ejes de tensión en los grupos</title>
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				<updated>2015-02-15T04:43:16Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mis Hermanos:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dice la Palabra: “El Señor corrige a los que ama” (véase Hebreos 12,6). La Carta a los Hebreos dice: “Si Dios nos corrige, es señal de que nos trata como hijos. Nadie corrige al hijo de otro” (véase Hebreos 12,7). Eso significa que la corrección, la exhortación de Dios, es una señal de su amor.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Millones y millones de personas en los más diversos rincones del mundo, han sido tocadas por este hermoso movimiento, por esta efusión de Espíritu que llamamos la Renovación Carismática.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Dios toma en serio a la Renovación, Dios toma en serio el amor. Hay dos cosas serias en la vida: son el amor y la muerte. Y Dios nos ha amado hasta el extremo, hasta el extremo de dar la vida, hasta el extremo de la muerte.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Así que, mis hermanos, nosotros estamos conscientes de que se trata de una batalla. Y es muy importante que salgamos de este encuentro renovados en gozo, pero también con una gran claridad estratégica. Fíjate en las palabras que utilizo: “gran claridad estratégica”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuáles son los pasos que tenemos que dar? Porque, aquí no se trata solamente de conservar; se trata de avanzar. Me encanta este lema de la Renovación en Chile: “¡Chile para Cristo!”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Chile para Cristo” quiere decir, que aquellos hermanos y hermanas nuestros que no han recibido en su corazón, que no han acogido en su corazón el Evangelio de Jesús, entero y con todas sus implicaciones, esa gente nos interesa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué quiere decir, “entero”? Quiere decir: sin mutilar el mensaje. Por ejemplo, si yo le quito al mensaje la Eucaristía, lo mutilé. A los hermanos evangélicos, protestantes, pentecostales, luteranos, anglicanos, presbiterianos, metodistas, los podemos amar. Pero, en nombre de ese amor tenemos que entender que hay un evangelio incompleto, un evangelio mutilado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y ésto díganlo abiertamente en los grupos. ¡Abiertamente! No vendan ustedes la idea de que da lo mismo una cosa que otra, porque no es cierto. ¿O, es que da lo mismo que Cristo esté o que no esté en la Eucaristía? ¡No puede ser! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O la confesión es una payasada, o la confesión es verdad: no hay más. O el ministerio sacerdotal viene de Jesucristo, o el señor obispo Fernando y todos sus sacerdotes, -y en este caso me incluyo-, somos unos farsantes. ¡Es así de sencillo! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, si es verdad el ministerio sacerdotal, si es verdad el ministerio de Pedro, si es verdad la Eucaristía, no la niegues. ¡No la niegues! Por lo tanto, Evangelio íntegro, Evangelio completo, quiere decir: con todo lo que contiene el Evangelio como lo enseña la Santa Iglesia Católica. ¡Así de sencillo! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, además, es el Evangelio completo para Chile completo, para todos. Así que si el Señor está consolidando, si el Señor está fortaleciendo la Renovación en esta región centro-sur, si el Señor está afianzando, podando, depurando su pueblo, es porque quiere lanzarnos a la misión. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto no es únicamente un asunto de regaños; este es un asunto de amor y es un asunto de misión: misioneros. ¡Chile para Cristo! ¡Misioneros! Y el misionero tiene que ir fortalecido, tiene que ir bien alimentado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué es lo que necesita un ejército? Soldados fuertes, soldados unidos, soldados alegres de luchar si es preciso hasta la muerte por una causa. ¡Eso es lo que se necesita! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;Luego, ¿qué significa, qué quiere decir este encuentro? Este encuentro es una sonrisa amorosa de Dios que le está diciendo a cada uno y a cada una: “No se te olvide que cuento contigo. No se te olvide que quiero enviarte, no se te olvide que estoy a tu lado y no se te olvide que estoy esperando mucho más de ti”.&amp;#039;&amp;#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, Jesús nos está confirmando a través de estas palabras proféticas que ha dado, su presencia. Nos está confirmando su fuerza, nos está confirmando su bendición, está llenando de fuerza, de energía, de vigor nuestras almas. ¿Para qué? Para la misión, para evangelizar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos que salir, -una vez más-, de la timidez del cenáculo. Tenemos que salir de la inercia del cenáculo donde estamos, ahí, todos guardaditos, asustaditos: ahí, el uno al lado del otro. Uno se imagina a los apóstoles así, como niños con frío en una noche de invierno: apretaditos los unos con los otros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y dice Dios: “Es que les voy a dar fuego del Espíritu Santo” (véase San Juan 16,7). Porque, “necesito enviarlos”. ¿A dónde? En el caso de ellos, “a todas las naciones. Vayan por todo el mundo a predicar la Buena Noticia” (véase San Mateo 28,19). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo se mide la salud de un grupo de oración? Se mide por el vigor misionero, se mide por las vocaciones consagradas a tiempo completo, que usualmente son las vocaciones religiosas y sacerdotales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuál fue el último sacerdote que salió de tu grupo de oración? ¿La última vocación sacerdotal? ¿Eso fue hace cuánto tiempo? ¿Hace tres meses? ¿Hace dos años? ¿Hace cinco años? ¿Hace quince años? Ésa es la medida, la calidad de un grupo de oración. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo aprendí yo de los patriarcas de la Renovación: Monseñor Uribe Jaramillo, el padre Emiliano Tardif, el padre Rafael García Herreros, de los antiguos, antiguos. Estoy hablando de cuando empezaban a caer las lloviznas del diluvio. Es que yo ya soy mayorcito; no se me nota, pero soy mayorcito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo se mide un grupo de oración? Por el vigor misionero y por las vocaciones. Que, “tenemos mucha alegría, nos queremos mucho”: ¡Amén, aleluya, excelente! La gente del Club de Golf del Norte también se quiere; esos golfistas se quieren que da gusto. “La pasamos muy bien los muchachos de la Banda Electric Rock Pop”: la pasan muy bien y se quieren mucho. Que es importante, es importante. Pero, la medida de la salud de un grupo de oración la da las vocaciones y las misiones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, para llegar allá, primero hay que construir. Y eso es lo que el Señor está renovando en la Renovación. ¿Cómo tenemos que limpiar y construir? ¿Tarea de quién? ¿Tarea de los coordinadores, de los líderes, de los jefes? Bueno, de ellos, pero también de todos nosotros. ¡Todos nosotros!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Seguimos con nuestro tema. Hemos hablado de cómo esto es una pelea. Dios hace su obra de creación; el demonio quiere tirarle la Creación a Dios por la cara, quiere devastar la Creación. Dios reconquista lo suyo: ésa es la sanación. Pero, después de que sucede la sanación hay dificultades personales y grupales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En nuestra predicación anterior hablamos de las dificultades principales en términos de individuos, dificultades que tienen que ver con la fe, con la esperanza y con el amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las dificultades en el orden de la fe, ¿cuáles son? Acuérdate que se da un divorcio entre la dimensión existencial y la dimensión doctrinal. Algunos tienen mucha doctrina y poquita experiencia; otros tienen mucha experiencia y les interesa que Dios esté presente en su existencia. Pero, van perdiendo claridad y van perdiendo la bencina de calidad, la gasolina de calidad. Es decir, van perdiendo la verdadera formación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahí tenemos un problema en la fe. Remedio para ese problema: necesitamos claridad en programas específicos de lectura y meditación de la Palabra de Dios, cada uno, y también en comunidad. Tenemos que volver, tenemos que rescatar esas sanas y santas costumbres del comienzo, esa lectura de la Palabra y esa pregunta: “¿Qué te dice esta Palabra?” Eso tenemos que recuperarlo y recuperarlo de un modo ordenado en plena comunión con la Iglesia, alimento jugoso para nuestros corazones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alguien me decía: la Arquidiócesis, -por ejemplo, aquí en Concepción-, está ofreciendo cursos muy buenos. ¡Aleluya! ¡Eso está muy bien! Pero, yo no estoy hablando sólo de los cursos. Estoy hablando de que nuestras reuniones han de ser reuniones con alimento espiritual. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Segundo problema que denunciábamos: el tema de la esperanza. De todo lo que se puede decir sobre la esperanza subrayamos este punto: el futuro sólo es amable, sólo es confiable, si ese futuro cuenta con instituciones robustas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si tú llegaras a un país y te dicen: “Mire, aquí hay una característica; aquí no hay policía, no hay carabineros, no hay guardia civil, no hay ejército, aquí no hay nada. Aquí, a cada persona que llega se le da un garrote. ¡Y lo que usted pueda hacer con ese garrote, hermano!” Yo creo que uno viviría en pánico en ese país. “¡O sea que aquí es a garrotazo limpio!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando hay una institución, una institución que garantiza cierto orden, -esa institución son carabineros, guardia civil, policía, lo que se llame en cada lugar-, esa institución me da una cierta sensación de seguridad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Yo te amo mucho”, le dice un muchacho a su polola. “-Yo te amo mucho, yo te quiero mucho”, y ella le pregunta: “-¿Entonces, nosotros, qué somos?” Y él responde, -como dicen mis queridos amigos, muy queridos para mí, amigos ecuatorianos-: “-¡A saber!” “-¿Qué es lo que somos nosotros?” “-¡Sin saberse!”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Uno necesita ser algo para alguien: “¿Quién soy para ti?” De ahí que esa tal institución del pololeo, yo estoy que la critico. Pero, fíjate que no la he criticado. He sido benigno: no la he criticado. Sin embargo, al tal pololeo hay que ponerle cuidado, porque el pololeo es una manera de decir: “Yo, como que casi soy, pero todavía no soy, pero como que voy a ser, pero que como que puedo ser, pero  todavía no soy”. Eso es lo que quiere decir muchas veces. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya cuando se habla del noviazgo, es otra cosa ya más seria. ¿Qué quiere decir eso? Uno necesita saber, ¿uno qué es? Por ejemplo, las religiosas. La jovencita entra y ella sabe que: “Soy postulante”. Y sabe que hay un camino: “¿Después de postulante qué voy a ser? Novicia. Después de novicia, voy a ser juniora. Después voy a ser unos votos perpetuos, después…”  Tiene un itinerario. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Yo sé que entré a una institución”. ¡Hay que amar lo institucional, por favor! Quitemos esa oposición ficticia entre institución y carisma. Quitemos esa división ficticia. Nosotros somos carismáticos y por eso mismo amamos lo institucional. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y lo institucional, ¿qué es? Institucional es, por ejemplo, que hay una organización diocesana. “Organizamos nuestro camino de acuerdo con lo que el Señor nos muestra y amamos eso que el Señor nos muestra. Entonces, amamos la organización de la Renovación en la Arquidiócesis y queremos a nuestra gente y la apoyamos&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;¡Así se construye esperanza! La esperanza no es un salto en el vacío. En la medida en que la Renovación va adquiriendo una estructura más sólida y esas personas viven con humildad, con generosidad, con alegría el ministerio que Dios les ha dado, todos crecemos en la esperanza.&amp;#039;&amp;#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y luego dijimos el tema del amor. Cuando el amor se vuelve puro entusiasmo, puro sentimiento, pura emoción, entonces empezamos a depender de, “¿cómo me siento hoy?”: “-Hoy me siento inspirado”. “-No, hoy no me siento tan inspirado”. “-Hoy me siento orante.” “-Hoy no me siento, hoy me paro”. Entonces ,  las personas están confundidas en su sentido del amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esas dificultades personales, vamos a hablar de las dificultades en grupo. Todo grupo humano tiene dificultades principales en tres áreas. Esas tres áreas son las que intenta enfocar y las que intenta poner de relieve la consagración que hacemos los religiosos. Que el Espíritu Santo al que hemos invocado tantas veces hoy, nos ayude para que entendamos esta parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mira, cuando se reúnen seres humanos, ¿de dónde pueden venir las dificultades? Primero: “Vamos a unir recursos”. ¿Quién maneja los recursos? O sea, ¿cómo va a funcionar el tema de la plata? ¿Cómo se va a distribuir el dinero? En los grupos que tienen bajo nivel de confianza, la gente da muy poquito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dice mi mamá que mi abuelo tenía esta capacidad: mi abuelo conocía los billetes al tacto. Entonces, él se metía la mano al bolsillo: “A ver, éste es de cincuenta, de veinte; éste es como de diez.  Saco aquí el de cinco. Éste es el de uno, éste es el de quinientos, quinientos pesitos. No, todavía es mucho, espérate; vamos a sacar el de veinte pesos. A ver, espérate. Por aquí está, por aquí va a salir; éste es el billete de un peso”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“-¿Quedan billetes de un peso aquí?” “-No”. “ –Bueno, pero, hay gente que sí los encuentra. Saca el billete y lo conocen al tacto, al físico tacto. Eso es una cosa muy interesante”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Hermanos, vamos a recoger la ofrenda”. En esto el mundo empieza a ubicar: “Aquí está el de un peso, venga a ver el billete de…, cincuenta centavos, mejor”. ¿Qué indican esas ofrendas mínimas? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay gente de la que uno dice: “Caramba, deberían volverse protestantes un año, sólo un año,  para que aprendieran lo que es dar”. Porque, ¿sabe qué es lo que sucede? ¿Qué es lo triste del caso? Que el católico que no daba ni pesar, se vuelve protestante. Y ahí sí, el diezmo; ahí va el cheque por los miles de los miles. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, el tema pobreza. El voto de pobreza tiene que ver con eso: manejo de los recursos comunes. Y en ello hay muchos temas. Por ejemplo, ése, el de la tacañería. ¡Somos mezquinos! Los católicos, en general, somos mezquinos. Damos poquito y damos con desconfianza.  “A ver: ¿Qué es lo que va a pasar?  ¿Qué es lo que va a suceder aquí?” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Segundo: el tema de los afectos. Cuando nos juntamos seres humanos, surgen afectos, necesariamente. ¿Por qué? Porque, “hay personas que me caen bien”. Afecto no es solamente afecto de pareja. “Hay personas que me caen bien, hay personas que no me caen tan bien. Hay gente que me cae como una indigestión, hay gente que me cae muy mal, y hay gente que yo no sé por qué la dejaron entrar”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, nosotros, como seres humanos, siempre tenemos una realidad que se llama afecto. A veces uno no sabe por qué hay gente que le cae mal. Me acuerdo que en una época yo daba clases en un colegio, y había un muchacho que desde el primer día me miraba con una cara de desconfianza, como de rabia, como de fastidio. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de una semana, yo me puse a hablar con él. Le dije: “-Mira, yo creo que te caigo mal”. “-Mal no es palabra, padre”. Yo pensé: está grave la situación. “-Bueno, pero, cuéntame por qué te caigo mal”. “-No, no sé”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos pusimos a hablar. Finalmente resultó que yo tenía exactamente la cara del primer dentista que él tuvo. Cuando él era un niño, el primer dentista tenía una cara muy parecida a la mía, y el niño quedó traumatizado porque esa “carota”, la carota del “dentistota” ése, lo torturó, le hizo sangrar. El niño se retorcía, lloraba. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y era un dentista que sacaba los dientes, sacaba las muelas, con “Anastasia”. Porque, Anastasia se llamaba la auxiliar que le ponía la rodilla al pecho. Y sólo cuando hubo rodilla al pecho, fue posible extraerle la muela a ese niño. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De ahí  que quedara traumatizado de por vida. Porque, para él, ver la “carota” y ver la “rodillota” y la señora Anastasia, hizo que llegara un momento en el que lo que se preguntaba era: “¿Será que resiste el costillar? ¿Será que resiste…?” El muchacho quedó traumatizado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Uno nunca sabe por qué le cae mal alguna gente. Donde hay seres humanos,  hay afectos. Y además de los afectos de, “me cae bien”, o “me cae mal”, vienen los afectos de las amistades, los que son mis amigos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay personas en todos los grupos humanos de todos los países, que tienen una tremenda sensibilidad, una gran sensibilidad y todo les duele: “¡Ay! ¡Uy!” “¿-Sí tienen ustedes en su grupo gente que todo le duele?” “–Nooo”. “–¿Eso no existe en Chile, no?” “-Entonces, pasemos al otro tema, porque ese tema sobra aquí”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay gente que todo le duele, le duele profundamente: “Mira, para el congreso de sanación este fin de semana hay que inflar los globos. A ver, por favor, tú, Roberto, vas a inflar los globos rojos. Por favor, tú, Josefina, infla los globos amarillos”. “¡Ay!”, ya le dolió: “Ay, claro, me pusieron a inflar los globos feos. ¡Ay, Dios mío! Todo es así; siempre me desprecian”. ¡Y es un dolor! Todo les duele: “¡Ay!”. Viven con un dolor tremendo, se sienten excluidos, se sienten mal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y uno le pregunta: “-¿Usted, por qué se siente tan mal? Yo he visto que usted sufre mucho”. “-Sí, padre, sí, yo sufro mucho; mi vida es muy sufrida”. “-¿Cuándo le empezó su sufrimiento?” “-Cuando fui al psicólogo.  “-¿Por qué? ¿Por qué empezó?” “-Porque yo llegué y le dije al psicólogo: Doctor, nadie me pone cuidado. Y él dijo: ¡El siguiente!” La señora quedó profundamente herida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego, fíjate: está el problema de, “¿quién me cae bien? ¿Quién me cae mal?”, la gente que todo le duele. Y así como hay unos a quienes todo les duele, hay otros que se la pasan, -sin darse cuenta-, lastimando gente. Muchos, -sin voluntad; ellos mismos no se dan cuenta-, lastiman mucha gente. Y lastiman gente por cosas sencillas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A veces uno cree que la religión lo va a solucionar todo, y eso no es cierto. La religión no soluciona todo. Yo puedo ser una persona muy, muy religiosa y al mismo tiempo cometer el error de ser un imprudente cuando conduzco. ¡Y soy muy religioso! La religión no me arregla todos los problemas de la vida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo puedo ser una persona muy, muy religiosa y de muy, muy mal aliento. Eso pasa. La religión no arregla todo. Por el mismo hecho, puedo ser una persona muy, muy religiosa que se me olvidan ciertas normas mínimas: hay gente que no saluda, hay gente que no sonríe, hay gente que no incluye, hay gente que maltrata con un comentario. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“A ver, vamos a ver: ¿este texto qué les dice? Es La Multiplicación de los Panes. ¿A ustedes qué les dice este texto? A ver, comenten un poco qué les dice”. Por allá, una señora toda humilde, ella, primera intervención que hace en el grupo: “-Pues, para mí esto significa mucho, porque en mi familia siempre tuvimos escaseces”. “-¡Resuma, señora!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y no se da cuenta de que la está maltratando. ¡No se da cuenta! “-No, no, perdone usted. Lo que yo quería decir es que el Señor, como que siempre, a ver, ¿cómo le dijera?&amp;quot; “-¡Aclárese, señora!” Y ya la pobre señora, toda tartamuda… Hay gente que no se da cuenta que hiere, que lastima. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y todos tenemos sensibilidad. Aparte de, “¡Ay, ay!”, aparte de los que tienen una sensibilidad terrible, también los que tienen una sensibilidad normal, también eso duele. ¡También eso duele! Pero, es que el mundo de la afectividad es muy complicado porque en el mundo de la afectividad están además las amistades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Resulta que la gente de la Renovación no solamente se la pasa orando y alabando a Dios: “Es el pueblo que alaba al Señor, el pueblo que alaba al Señor…”. ¡No! La gente también organiza un asadito. “Y yo quería que me hubieran invitado al asadito y nadie me invitó al asadito; por lo tanto, me excluyeron”. Eso lastima también y eso también es parte porque somos seres humanos. ¡Nos lastiman esas cosas! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, pasando a temas aún más serios, todavía en esto de la afectividad… Acuérdate: voto de pobreza; voto de castidad es el segundo. Donde está todo el mundo de la afectividad, entra también el mundo de los noviazgos y entra el mundo de la sexualidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo les digo una cosa: si no se vive con mucha pureza delante de Dios la fe, el daño que se causa a los grupos es brutal. Y les digo, -no por nada que haya oído aquí sino por lo que he oído en mi país-: Una señora, por ejemplo, en mi país, asistía a su grupo de oración. Asistía con la hija y todo muy bien con la hija. Ella, feliz con la hija: la señora y la hija; mas de pronto ya era la señora, la hija y el bebé. ¿Y a qué hora ese bebé? “-Hija, ¿pero, qué pasó?” “-No, es que, mamá, ¿cómo te explico? Lo que sucede, lo que pasa es que…”  Y era otra persona del grupo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, si estamos predicando el amor de Dios y lo revolvemos con las suciedades de nuestros pecados de la carne, se acaba la evangelización. Es exactamente lo mismo que le sucede al sacerdote. La gente, en general, puede tener cierta paciencia con algunos pecados del sacerdote. Por ejemplo, el sacerdote no es muy puntual que digamos. Bueno, se le tiene un poco de paciencia al sacerdote. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El sacerdote repite mucho en sus homilías, como un amigo mío que era obsesionado con el tema de la confesión. Todas las homilías eran: &amp;quot;La confesión, la confesión, hay que confesarse, ¿cuándo se confesaron?&amp;quot; Y es verdad que hay que confesarse, entre otras cosas. Por ahí me dijeron que tenemos dificultades de confesión en la Renovación. ¡Cuidado con eso! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, entonces, este padrecito ya se iba al extremo. Todo era la confesión y la confesión. Llegó la fiesta de San José y el padre predicó: “Bueno, ésta es la fiesta de San José. San José era carpintero; así que seguramente hizo algún confesionario. Vamos a hablar de la confesión”. En fin, el sacerdote repite y repite su tema. Uno quisiera que fuera un mejor predicador, pero no es el mejor predicador, lo que se le perdona. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otros sacerdotes tienen complejo de cantante. Uno sufre. ¡Dígamelo a mí! Yo tengo por ahí unos cd’s de canto; pero,  tuve buen cuidado de venderlos todos antes de esta predicación. Debe ser patético cuando el sacerdote dice: “Ahora vamos a cantar el Ave María de Schubert”. ¡Imagínese, el Ave María de Schubert, una pieza tan difícil! Y empieza el padre, y realmente tiembla; pero, no tiembla el infierno sino tiembla la asamblea. Esas cosas la gente se las perdona al sacerdote. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, cuando el sacerdote realmente lastima el afecto, cuando el sacerdote realmente lastima la pureza, esas heridas son brutales, en Chile,  en Colombia, en Irlanda y en todas partes. Porque, la afectividad es algo demasiado íntimo, es algo demasiado profundo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por tanto, yo les digo que no es sino recordar lo que dice la Palabra de Dios. En lo que tiene que ver con afectividad, con pureza, con sexualidad, sean ustedes extremadamente delicados, sean fieles a Dios. Todos tenemos que protegernos los unos a los otros y ayudarnos; pero, sean muy cuidadosos en ese tema porque si hay algo que desacredita por años y años un movimiento, es eso. Si hay algo que desacredita por años y años un grupo, es eso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Es terrible! Donde ustedes dejen espacio a embarazos, a relaciones ilícitas, homosexualidad, donde ustedes abran esas puertas, el trabajo que luego da cerrarlas y el daño tan espantoso que queda es inmenso.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Llevamos dos mundos: el mundo de la pobreza, los recursos, cómo se distribuye, la confianza para dar, la transparencia para administrar, la eficacia para producir, todo eso pertenece al mundo de los recursos. ¡La pobreza!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Utilizo la palabra pobreza de un modo nemotécnico: es para que tú ubiques pobreza, castidad, obediencia, que son fáciles de recordar y así puedas recordar esta predicación; especialmente, si no aprovechaste el tiempo del almuerzo para comprar. Hubieras podido comprar una notica, una libretica, alguna cosa. Pero, había gente que primero tenía que comer y entonces por eso damos pistas nemotécnicas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando yo digo aquí pobreza, castidad y obediencia, es porque es fácil de recordar, para que luego tú te acuerdes que la predicación tuvo que ver con pobreza. Pobreza, ¿qué es? Recursos, y se tienen peleas por tales o cuales circunstancias. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Castidad! Castidad tiene que ver con quién me cae bien,  quién me cae mal. ¡La sensibilidad! ¡Ah! La gente que es hipersensible: todo le duele, todo le duele. Una vez en un grupo había una amiga mía, y resulta que ella perteneció a una cierta parroquia. El obispo fue a hacerle visita pastoral a esa parroquia e  hizo la homilía de clausura de su visita pastoral a la parroquia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego me llama mi amiga y me dice: “-Tú le dijiste al obispo todo, ¿cierto?”. “-¿De qué habla?” “-Claro, tú le contaste toda mi vida al obispo y por eso el obispo hizo su homilía para decirme a mí…” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Oigan, esto no es un chiste, yo no me lo estoy inventando. Hay gente así; hay gente que cree que si se dice el sermón: “Esto lo dijo el padre, y éste le dijo a éste, y el padre dijo, y eso es para mí porque él dijo y…” ¡Hay gente de una sensibilidad, de una fantasía y de una imaginación! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, cuidado con eso: “Quién me cae bien, quién me cae mal”. ¡Cuidado con la hipersensibilidad nuestra! ¡Cuidado con herir la sensibilidad de otros! Es natural que tengamos amigos y que seamos más amigos de unos que de otros; pero, hay que aprender a manejar el tema de cómo yo tengo mis amigos. Porque, necesariamente los tengo, pero al mismo tiempo debe haber actividades lo suficientemente amplias para que todos se sientan incluidos, para que nadie se vaya a sentir por fuera. Y por favor, tengamos más y más cuidado de qué puede estar hiriendo a la gente: es que no nos damos cuenta y muchas personas realmente sufren mucho. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de todo eso, dentro de la castidad también entra el tema de los enamoramientos y los pololeos. El irrespeto al cuerpo y el irrespeto al matrimonio: el daño que se causa es brutal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pobreza, castidad: “-¿Cuál es el otro voto?” “-Obediencia”. ¿Ven qué fácil es de recordar? Por eso utilizo palabras que sean fáciles de recordar, porque, como tú preferiste comer, comer,… Entonces,  viene la obediencia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Y obediencia qué es? Obediencia es una de las tres palabras que dijimos del ciego. ¿Cuáles eran las tres palabras del ciego? “-¿Qué fue lo que hizo el ciego en Juan, capítulo nueve? ¿Primero?&amp;quot; “-Creyó”.  “-¿Segundo?” “-Obedeció”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los de atrás no tienen ni idea de lo que estamos hablando, porque muchos son nuevos. Entonces, los de adelante tengan la gentileza de hablar un poco más recio para los de atrás, que han llegado; algunos de los cuales están &amp;quot;aprobando&amp;quot; todo lo que yo digo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A ver: “-¿Cuáles son los tres verbos del ciego de nacimiento? ¿Primero?”  “-Creyó”. Le creyó a Jesús hasta el punto de echarse, o dejarse echar ese barro con saliva que no es poco acto de fe. Si no, haga la prueba de que otro le eche barro con saliva a usted. ¡No es poco acto de fe! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“-¿Segundo?” “-Obedeció”. “-Díganlo más fuerte a los de atrás: ¿segundo?” “-Obedeció”. Es decir, lo que a nosotros no nos gusta. Ese es un tema muy interesante en nuestros países. Como nuestros países tienen todos una raíz indígena,… ¿Cierto? ¡Indígena! Claro que algunos se sienten más europeos que mapuches. Pero, todos tenemos una raíz indígena. Es que los europeos también eran indígenas en su tiempo; y acuérdese que europeo era Hitler. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Bueno! ¡Sí! Todos tenemos una raíz indígena y todos estamos aburridos de que nos manden, de que nos den órdenes, de que dispongan y de que se consideren superiores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que nosotros tenemos una cosa que en psicología avanzada,…; ésto no lo saben los que están empezando psicología, pues tiene que tener uno psicología avanzada para lo que voy a decir. La psicología avanzada muestra que hay un síndrome: se llama síndrome de saturamiento generacional. ¿Eso qué quiere decir? Que si a mi papá lo explotaron en su empresa y a mi abuelo lo explotaron en su empresa y a mi bisabuelo lo explotaban en la finca o hacienda donde trabajaba, esa tradición de explotación yo la experimento como si me la hubieran hecho a mí. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego, fíjate que una parte, -yo no quiero meterme en política-, pero fíjate que una parte del socialismo, ese socialismo que se está dando en algunos países, es síndrome de saturamiento generacional.¿Qué pasa, entonces? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mis amigos venezolanos que van a oír estas palabras, -porque esto sale en Internet-, saben que estoy diciendo la verdad y saben que los amo. Mas, Venezuela vivió un síndrome de saturamiento generacional. Es decir, las clases más necesitadas se saturaron. ¿De qué? Se saturaron de que una generación, tras otra generación, tras otra generación de políticos, no hicieron nada por los pobres. Eso se llama saturamiento generacional. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El síndrome de saturamiento generacional lo que produce es que tú experimentes en tu vida como si a ti te hubieran hecho lo que le hicieron a tu papá, lo que le hicieron a tu mamá, lo que le hicieron a tu abuelito. Eso es saturamiento generacional: como que se diera un proceso de decantamiento. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El marxismo utiliza el síndrome de saturamiento generacional. Decía Carlos Marx: “Proletarios del mundo, uníos”. Y los proletarios son la clase trabajadora. ¿Quiere decir que esa clase trabajadora, la de los años diez del siglo veinte en Rusia, era la que más sufría y era la que peor sufría? ¡No! Pero, era la clase que tenía síndrome de saturamiento generacional. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Vladimir Ilich Ulianov, -más conocido como Lenin-, cuando Lenin empieza a predicar, -porque era una predicación lo que él hacía-, y empieza el movimiento bolchevique, ¿qué es lo que está haciendo él? Está utilizando, está cabalgando sobre el síndrome de saturamiento generacional. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por tanto, con respeto, -y créanme que yo soy de las personas que ora por Venezuela y por la persona de Hugo Chávez; yo oro por él, porque como ser humano me interesa que reciba el beneficio de la Sangre de Jesús-,Venezuela tiene síndrome de saturamiento generacional. Nicaragua lo sufrió, Cuba lo sufrió, Bolivia lo sufrió, así entre los que yo conozco; incluso en Paraguay de otra manera se da lo mismo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué quiere decir eso? Que eso existe: el saturamiento generacional es lo que hace que tú mires la historia de tus antepasados y sientas como si todo te lo hubieran hecho a ti. Y cuando tú sientes como si todo te lo hubieran hecho a ti, entonces en tu grito de rebeldía, está gritando tu abuelo, está gritando tu bisabuelo, está gritando tu papá, está gritando tu mamá. De ahí que los gritos revolucionarios, los gritos comunistas o socialistas, con mucha frecuencia son gritos fruto del síndrome de saturamiento generacional. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Y lo anterior se quita cuando yo llego al grupo de oración? ¿Entro yo al grupo de oración y ya automáticamente se quita eso? ¡No! No se quita. Parte de esa sensibilidad es síndrome de saturamiento generacional. Porque, muchas de esas personas hipersensibles, -tú te pones a mirar-, son personas que tienen historias de familias explotadas, familias humilladas, y de algún modo esa persona lo que está diciendo es: “¡A mí no! ¡A mí no me van a hacer! Yo no me voy a dejar”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es lo que hay y muchos lo tenemos; y es lo que hace que dentro de un grupo humano, -no necesariamente porque sea grupo de oración, ni porque sea la Renovación, ni porque sea la Iglesia Católica, simplemente porque es un grupo humano-, en los grupos humanos de esta parte del mundo, se presente con mucha facilidad ese síndrome.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;Continúa la transcripción.&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_3_de_5,_Ejes_de_tensi%C3%B3n_en_los_grupos&amp;diff=46952</id>
		<title>Madurez en el Espíritu, 3 de 5, Ejes de tensión en los grupos</title>
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				<updated>2015-02-15T04:36:49Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mis Hermanos:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dice la Palabra: “El Señor corrige a los que ama” (véase Hebreos 12,6). La Carta a los Hebreos dice: “Si Dios nos corrige, es señal de que nos trata como hijos. Nadie corrige al hijo de otro” (véase Hebreos 12,7). Eso significa que la corrección, la exhortación de Dios, es una señal de su amor.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Millones y millones de personas en los más diversos rincones del mundo, han sido tocadas por este hermoso movimiento, por esta efusión de Espíritu que llamamos la Renovación Carismática.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Dios toma en serio a la Renovación, Dios toma en serio el amor. Hay dos cosas serias en la vida: son el amor y la muerte. Y Dios nos ha amado hasta el extremo, hasta el extremo de dar la vida, hasta el extremo de la muerte.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Así que, mis hermanos, nosotros estamos conscientes de que se trata de una batalla. Y es muy importante que salgamos de este encuentro renovados en gozo, pero también con una gran claridad estratégica. Fíjate en las palabras que utilizo: “gran claridad estratégica”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuáles son los pasos que tenemos que dar? Porque, aquí no se trata solamente de conservar; se trata de avanzar. Me encanta este lema de la Renovación en Chile: “¡Chile para Cristo!”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Chile para Cristo” quiere decir, que aquellos hermanos y hermanas nuestros que no han recibido en su corazón, que no han acogido en su corazón el Evangelio de Jesús, entero y con todas sus implicaciones, esa gente nos interesa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué quiere decir, “entero”? Quiere decir: sin mutilar el mensaje. Por ejemplo, si yo le quito al mensaje la Eucaristía, lo mutilé. A los hermanos evangélicos, protestantes, pentecostales, luteranos, anglicanos, presbiterianos, metodistas, los podemos amar. Pero, en nombre de ese amor tenemos que entender que hay un evangelio incompleto, un evangelio mutilado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y ésto díganlo abiertamente en los grupos. ¡Abiertamente! No vendan ustedes la idea de que da lo mismo una cosa que otra, porque no es cierto. ¿O, es que da lo mismo que Cristo esté o que no esté en la Eucaristía? ¡No puede ser! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O la confesión es una payasada, o la confesión es verdad: no hay más. O el ministerio sacerdotal viene de Jesucristo, o el señor obispo Fernando y todos sus sacerdotes, -y en este caso me incluyo-, somos unos farsantes. ¡Es así de sencillo! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, si es verdad el ministerio sacerdotal, si es verdad el ministerio de Pedro, si es verdad la Eucaristía, no la niegues. ¡No la niegues! Por lo tanto, Evangelio íntegro, Evangelio completo, quiere decir: con todo lo que contiene el Evangelio como lo enseña la Santa Iglesia Católica. ¡Así de sencillo! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, además, es el Evangelio completo para Chile completo, para todos. Así que si el Señor está consolidando, si el Señor está fortaleciendo la Renovación en esta región centro-sur, si el Señor está afianzando, podando, depurando su pueblo, es porque quiere lanzarnos a la misión. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto no es únicamente un asunto de regaños; este es un asunto de amor y es un asunto de misión: misioneros. ¡Chile para Cristo! ¡Misioneros! Y el misionero tiene que ir fortalecido, tiene que ir bien alimentado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué es lo que necesita un ejército? Soldados fuertes, soldados unidos, soldados alegres de luchar si es preciso hasta la muerte por una causa. ¡Eso es lo que se necesita! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;Luego, ¿qué significa, qué quiere decir este encuentro? Este encuentro es una sonrisa amorosa de Dios que le está diciendo a cada uno y a cada una: “No se te olvide que cuento contigo. No se te olvide que quiero enviarte, no se te olvide que estoy a tu lado y no se te olvide que estoy esperando mucho más de ti”.&amp;#039;&amp;#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, Jesús nos está confirmando a través de estas palabras proféticas que ha dado, su presencia. Nos está confirmando su fuerza, nos está confirmando su bendición, está llenando de fuerza, de energía, de vigor nuestras almas. ¿Para qué? Para la misión, para evangelizar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos que salir, -una vez más-, de la timidez del cenáculo. Tenemos que salir de la inercia del cenáculo donde estamos, ahí, todos guardaditos, asustaditos: ahí, el uno al lado del otro. Uno se imagina a los apóstoles así, como niños con frío en una noche de invierno: apretaditos los unos con los otros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y dice Dios: “Es que les voy a dar fuego del Espíritu Santo” (véase San Juan 16,7). Porque, “necesito enviarlos”. ¿A dónde? En el caso de ellos, “a todas las naciones. Vayan por todo el mundo a predicar la Buena Noticia” (véase San Mateo 28,19). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo se mide la salud de un grupo de oración? Se mide por el vigor misionero, se mide por las vocaciones consagradas a tiempo completo, que usualmente son las vocaciones religiosas y sacerdotales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuál fue el último sacerdote que salió de tu grupo de oración? ¿La última vocación sacerdotal? ¿Eso fue hace cuánto tiempo? ¿Hace tres meses? ¿Hace dos años? ¿Hace cinco años? ¿Hace quince años? Ésa es la medida, la calidad de un grupo de oración. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo aprendí yo de los patriarcas de la Renovación: Monseñor Uribe Jaramillo, el padre Emiliano Tardif, el padre Rafael García Herreros, de los antiguos, antiguos. Estoy hablando de cuando empezaban a caer las lloviznas del diluvio. Es que yo ya soy mayorcito; no se me nota, pero soy mayorcito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo se mide un grupo de oración? Por el vigor misionero y por las vocaciones. Que, “tenemos mucha alegría, nos queremos mucho”: ¡Amén, aleluya, excelente! La gente del Club de Golf del Norte también se quiere; esos golfistas se quieren que da gusto. “La pasamos muy bien los muchachos de la Banda Electric Rock Pop”: la pasan muy bien y se quieren mucho. Que es importante, es importante. Pero, la medida de la salud de un grupo de oración la da las vocaciones y las misiones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, para llegar allá, primero hay que construir. Y eso es lo que el Señor está renovando en la Renovación. ¿Cómo tenemos que limpiar y construir? ¿Tarea de quién? ¿Tarea de los coordinadores, de los líderes, de los jefes? Bueno, de ellos, pero también de todos nosotros. ¡Todos nosotros!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Seguimos con nuestro tema. Hemos hablado de cómo esto es una pelea. Dios hace su obra de creación; el demonio quiere tirarle la Creación a Dios por la cara, quiere devastar la Creación. Dios reconquista lo suyo: ésa es la sanación. Pero, después de que sucede la sanación hay dificultades personales y grupales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En nuestra predicación anterior hablamos de las dificultades principales en términos de individuos, dificultades que tienen que ver con la fe, con la esperanza y con el amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las dificultades en el orden de la fe, ¿cuáles son? Acuérdate que se da un divorcio entre la dimensión existencial y la dimensión doctrinal. Algunos tienen mucha doctrina y poquita experiencia; otros tienen mucha experiencia y les interesa que Dios esté presente en su existencia. Pero, van perdiendo claridad y van perdiendo la bencina de calidad, la gasolina de calidad. Es decir, van perdiendo la verdadera formación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahí tenemos un problema en la fe. Remedio para ese problema: necesitamos claridad en programas específicos de lectura y meditación de la Palabra de Dios, cada uno, y también en comunidad. Tenemos que volver, tenemos que rescatar esas sanas y santas costumbres del comienzo, esa lectura de la Palabra y esa pregunta: “¿Qué te dice esta Palabra?” Eso tenemos que recuperarlo y recuperarlo de un modo ordenado en plena comunión con la Iglesia, alimento jugoso para nuestros corazones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alguien me decía: la Arquidiócesis, -por ejemplo, aquí en Concepción-, está ofreciendo cursos muy buenos. ¡Aleluya! ¡Eso está muy bien! Pero, yo no estoy hablando sólo de los cursos. Estoy hablando de que nuestras reuniones han de ser reuniones con alimento espiritual. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Segundo problema que denunciábamos: el tema de la esperanza. De todo lo que se puede decir sobre la esperanza subrayamos este punto: el futuro sólo es amable, sólo es confiable, si ese futuro cuenta con instituciones robustas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si tú llegaras a un país y te dicen: “Mire, aquí hay una característica; aquí no hay policía, no hay carabineros, no hay guardia civil, no hay ejército, aquí no hay nada. Aquí, a cada persona que llega se le da un garrote. ¡Y lo que usted pueda hacer con ese garrote, hermano!” Yo creo que uno viviría en pánico en ese país. “¡O sea que aquí es a garrotazo limpio!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando hay una institución, una institución que garantiza cierto orden, -esa institución son carabineros, guardia civil, policía, lo que se llame en cada lugar-, esa institución me da una cierta sensación de seguridad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Yo te amo mucho”, le dice un muchacho a su polola. “-Yo te amo mucho, yo te quiero mucho”, y ella le pregunta: “-¿Entonces, nosotros, qué somos?” Y él responde, -como dicen mis queridos amigos, muy queridos para mí, amigos ecuatorianos-: “-¡A saber!” “-¿Qué es lo que somos nosotros?” “-¡Sin saberse!”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Uno necesita ser algo para alguien: “¿Quién soy para ti?” De ahí que esa tal institución del pololeo, yo estoy que la critico. Pero, fíjate que no la he criticado. He sido benigno: no la he criticado. Sin embargo, al tal pololeo hay que ponerle cuidado, porque el pololeo es una manera de decir: “Yo, como que casi soy, pero todavía no soy, pero como que voy a ser, pero que como que puedo ser, pero  todavía no soy”. Eso es lo que quiere decir muchas veces. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya cuando se habla del noviazgo, es otra cosa ya más seria. ¿Qué quiere decir eso? Uno necesita saber, ¿uno qué es? Por ejemplo, las religiosas. La jovencita entra y ella sabe que: “Soy postulante”. Y sabe que hay un camino: “¿Después de postulante qué voy a ser? Novicia. Después de novicia, voy a ser juniora. Después voy a ser unos votos perpetuos, después…”  Tiene un itinerario. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Yo sé que entré a una institución”. ¡Hay que amar lo institucional, por favor! Quitemos esa oposición ficticia entre institución y carisma. Quitemos esa división ficticia. Nosotros somos carismáticos y por eso mismo amamos lo institucional. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y lo institucional, ¿qué es? Institucional es, por ejemplo, que hay una organización diocesana. “Organizamos nuestro camino de acuerdo con lo que el Señor nos muestra y amamos eso que el Señor nos muestra. Entonces, amamos la organización de la Renovación en la Arquidiócesis y queremos a nuestra gente y la apoyamos&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;¡Así se construye esperanza! La esperanza no es un salto en el vacío. En la medida en que la Renovación va adquiriendo una estructura más sólida y esas personas viven con humildad, con generosidad, con alegría el ministerio que Dios les ha dado, todos crecemos en la esperanza.&amp;#039;&amp;#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y luego dijimos el tema del amor. Cuando el amor se vuelve puro entusiasmo, puro sentimiento, pura emoción, entonces empezamos a depender de, “¿cómo me siento hoy?”: “-Hoy me siento inspirado”. “-No, hoy no me siento tan inspirado”. “-Hoy me siento orante.” “-Hoy no me siento, hoy me paro”. Entonces ,  las personas están confundidas en su sentido del amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esas dificultades personales, vamos a hablar de las dificultades en grupo. Todo grupo humano tiene dificultades principales en tres áreas. Esas tres áreas son las que intenta enfocar y las que intenta poner de relieve la consagración que hacemos los religiosos. Que el Espíritu Santo al que hemos invocado tantas veces hoy, nos ayude para que entendamos esta parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mira, cuando se reúnen seres humanos, ¿de dónde pueden venir las dificultades? Primero: “Vamos a unir recursos”. ¿Quién maneja los recursos? O sea, ¿cómo va a funcionar el tema de la plata? ¿Cómo se va a distribuir el dinero? En los grupos que tienen bajo nivel de confianza, la gente da muy poquito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dice mi mamá que mi abuelo tenía esta capacidad: mi abuelo conocía los billetes al tacto. Entonces, él se metía la mano al bolsillo: “A ver, éste es de cincuenta, de veinte; éste es como de diez.  Saco aquí el de cinco. Éste es el de uno, éste es el de quinientos, quinientos pesitos. No, todavía es mucho, espérate; vamos a sacar el de veinte pesos. A ver, espérate. Por aquí está, por aquí va a salir; éste es el billete de un peso”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“-¿Quedan billetes de un peso aquí?” “-No”. “ –Bueno, pero, hay gente que sí los encuentra. Saca el billete y lo conocen al tacto, al físico tacto. Eso es una cosa muy interesante”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Hermanos, vamos a recoger la ofrenda”. En esto el mundo empieza a ubicar: “Aquí está el de un peso, venga a ver el billete de…, cincuenta centavos, mejor”. ¿Qué indican esas ofrendas mínimas? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay gente de la que uno dice: “Caramba, deberían volverse protestantes un año, sólo un año,  para que aprendieran lo que es dar”. Porque, ¿sabe qué es lo que sucede? ¿Qué es lo triste del caso? Que el católico que no daba ni pesar, se vuelve protestante. Y ahí sí, el diezmo; ahí va el cheque por los miles de los miles. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, el tema pobreza. El voto de pobreza tiene que ver con eso: manejo de los recursos comunes. Y en ello hay muchos temas. Por ejemplo, ése, el de la tacañería. ¡Somos mezquinos! Los católicos, en general, somos mezquinos. Damos poquito y damos con desconfianza.  “A ver: ¿Qué es lo que va a pasar?  ¿Qué es lo que va a suceder aquí?” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Segundo: el tema de los afectos. Cuando nos juntamos seres humanos, surgen afectos, necesariamente. ¿Por qué? Porque, “hay personas que me caen bien”. Afecto no es solamente afecto de pareja. “Hay personas que me caen bien, hay personas que no me caen tan bien. Hay gente que me cae como una indigestión, hay gente que me cae muy mal, y hay gente que yo no sé por qué la dejaron entrar”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, nosotros, como seres humanos, siempre tenemos una realidad que se llama afecto. A veces uno no sabe por qué hay gente que le cae mal. Me acuerdo que en una época yo daba clases en un colegio, y había un muchacho que desde el primer día me miraba con una cara de desconfianza, como de rabia, como de fastidio. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de una semana, yo me puse a hablar con él. Le dije: “-Mira, yo creo que te caigo mal”. “-Mal no es palabra, padre”. Yo pensé: está grave la situación. “-Bueno, pero, cuéntame por qué te caigo mal”. “-No, no sé”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos pusimos a hablar. Finalmente resultó que yo tenía exactamente la cara del primer dentista que él tuvo. Cuando él era un niño, el primer dentista tenía una cara muy parecida a la mía, y el niño quedó traumatizado porque esa “carota”, la carota del “dentistota” ése, lo torturó, le hizo sangrar. El niño se retorcía, lloraba. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y era un dentista que sacaba los dientes, sacaba las muelas, con “Anastasia”. Porque, Anastasia se llamaba la auxiliar que le ponía la rodilla al pecho. Y sólo cuando hubo rodilla al pecho, fue posible extraerle la muela a ese niño. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De ahí  que quedara traumatizado de por vida. Porque, para él, ver la “carota” y ver la “rodillota” y la señora Anastasia, hizo que llegara un momento en el que lo que se preguntaba era: “¿Será que resiste el costillar? ¿Será que resiste…?” El muchacho quedó traumatizado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Uno nunca sabe por qué le cae mal alguna gente. Donde hay seres humanos,  hay afectos. Y además de los afectos de, “me cae bien”, o “me cae mal”, vienen los afectos de las amistades, los que son mis amigos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay personas en todos los grupos humanos de todos los países, que tienen una tremenda sensibilidad, una gran sensibilidad y todo les duele: “¡Ay! ¡Uy!” “¿-Sí tienen ustedes en su grupo gente que todo le duele?” “–Nooo”. “–¿Eso no existe en Chile, no?” “-Entonces, pasemos al otro tema, porque ese tema sobra aquí”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay gente que todo le duele, le duele profundamente: “Mira, para el congreso de sanación este fin de semana hay que inflar los globos. A ver, por favor, tú, Roberto, vas a inflar los globos rojos. Por favor, tú, Josefina, infla los globos amarillos”. “¡Ay!”, ya le dolió: “Ay, claro, me pusieron a inflar los globos feos. ¡Ay, Dios mío! Todo es así; siempre me desprecian”. ¡Y es un dolor! Todo les duele: “¡Ay!”. Viven con un dolor tremendo, se sienten excluidos, se sienten mal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y uno le pregunta: “-¿Usted, por qué se siente tan mal? Yo he visto que usted sufre mucho”. “-Sí, padre, sí, yo sufro mucho; mi vida es muy sufrida”. “-¿Cuándo le empezó su sufrimiento?” “-Cuando fui al psicólogo.  “-¿Por qué? ¿Por qué empezó?” “-Porque yo llegué y le dije al psicólogo: Doctor, nadie me pone cuidado. Y él dijo: ¡El siguiente!” La señora quedó profundamente herida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego, fíjate: está el problema de, “¿quién me cae bien? ¿Quién me cae mal?”, la gente que todo le duele. Y así como hay unos a quienes todo les duele, hay otros que se la pasan, -sin darse cuenta-, lastimando gente. Muchos, -sin voluntad; ellos mismos no se dan cuenta-, lastiman mucha gente. Y lastiman gente por cosas sencillas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A veces uno cree que la religión lo va a solucionar todo, y eso no es cierto. La religión no soluciona todo. Yo puedo ser una persona muy, muy religiosa y al mismo tiempo cometer el error de ser un imprudente cuando conduzco. ¡Y soy muy religioso! La religión no me arregla todos los problemas de la vida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo puedo ser una persona muy, muy religiosa y de muy, muy mal aliento. Eso pasa. La religión no arregla todo. Por el mismo hecho, puedo ser una persona muy, muy religiosa que se me olvidan ciertas normas mínimas: hay gente que no saluda, hay gente que no sonríe, hay gente que no incluye, hay gente que maltrata con un comentario. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“A ver, vamos a ver: ¿este texto qué les dice? Es La Multiplicación de los Panes. ¿A ustedes qué les dice este texto? A ver, comenten un poco qué les dice”. Por allá, una señora toda humilde, ella, primera intervención que hace en el grupo: “-Pues, para mí esto significa mucho, porque en mi familia siempre tuvimos escaseces”. “-¡Resuma, señora!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y no se da cuenta de que la está maltratando. ¡No se da cuenta! “-No, no, perdone usted. Lo que yo quería decir es que el Señor, como que siempre, a ver, ¿cómo le dijera?&amp;quot; “-¡Aclárese, señora!” Y ya la pobre señora, toda tartamuda… Hay gente que no se da cuenta que hiere, que lastima. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y todos tenemos sensibilidad. Aparte de, “¡Ay, ay!”, aparte de los que tienen una sensibilidad terrible, también los que tienen una sensibilidad normal, también eso duele. ¡También eso duele! Pero, es que el mundo de la afectividad es muy complicado porque en el mundo de la afectividad están además las amistades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Resulta que la gente de la Renovación no solamente se la pasa orando y alabando a Dios: “Es el pueblo que alaba al Señor, el pueblo que alaba al Señor…”. ¡No! La gente también organiza un asadito. “Y yo quería que me hubieran invitado al asadito y nadie me invitó al asadito; por lo tanto, me excluyeron”. Eso lastima también y eso también es parte porque somos seres humanos. ¡Nos lastiman esas cosas! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, pasando a temas aún más serios, todavía en esto de la afectividad… Acuérdate: voto de pobreza; voto de castidad es el segundo. Donde está todo el mundo de la afectividad, entra también el mundo de los noviazgos y entra el mundo de la sexualidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo les digo una cosa: si no se vive con mucha pureza delante de Dios la fe, el daño que se causa a los grupos es brutal. Y les digo, -no por nada que haya oído aquí sino por lo que he oído en mi país-: Una señora, por ejemplo, en mi país, asistía a su grupo de oración. Asistía con la hija y todo muy bien con la hija. Ella, feliz con la hija: la señora y la hija; mas de pronto ya era la señora, la hija y el bebé. ¿Y a qué hora ese bebé? “-Hija, ¿pero, qué pasó?” “-No, es que, mamá, ¿cómo te explico? Lo que sucede, lo que pasa es que…”  Y era otra persona del grupo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, si estamos predicando el amor de Dios y lo revolvemos con las suciedades de nuestros pecados de la carne, se acaba la evangelización. Es exactamente lo mismo que le sucede al sacerdote. La gente, en general, puede tener cierta paciencia con algunos pecados del sacerdote. Por ejemplo, el sacerdote no es muy puntual que digamos. Bueno, se le tiene un poco de paciencia al sacerdote. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El sacerdote repite mucho en sus homilías, como un amigo mío que era obsesionado con el tema de la confesión. Todas las homilías eran: &amp;quot;La confesión, la confesión, hay que confesarse, ¿cuándo se confesaron?&amp;quot; Y es verdad que hay que confesarse, entre otras cosas. Por ahí me dijeron que tenemos dificultades de confesión en la Renovación. ¡Cuidado con eso! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, entonces, este padrecito ya se iba al extremo. Todo era la confesión y la confesión. Llegó la fiesta de San José y el padre predicó: “Bueno, ésta es la fiesta de San José. San José era carpintero; así que seguramente hizo algún confesionario. Vamos a hablar de la confesión”. En fin, el sacerdote repite y repite su tema. Uno quisiera que fuera un mejor predicador, pero no es el mejor predicador, lo que se le perdona. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otros sacerdotes tienen complejo de cantante. Uno sufre. ¡Dígamelo a mí! Yo tengo por ahí unos cd’s de canto; pero,  tuve buen cuidado de venderlos todos antes de esta predicación. Debe ser patético cuando el sacerdote dice: “Ahora vamos a cantar el Ave María de Schubert”. ¡Imagínese, el Ave María de Schubert, una pieza tan difícil! Y empieza el padre, y realmente tiembla; pero, no tiembla el infierno sino tiembla la asamblea. Esas cosas la gente se las perdona al sacerdote. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, cuando el sacerdote realmente lastima el afecto, cuando el sacerdote realmente lastima la pureza, esas heridas son brutales, en Chile,  en Colombia, en Irlanda y en todas partes. Porque, la afectividad es algo demasiado íntimo, es algo demasiado profundo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por tanto, yo les digo que no es sino recordar lo que dice la Palabra de Dios. En lo que tiene que ver con afectividad, con pureza, con sexualidad, sean ustedes extremadamente delicados, sean fieles a Dios. Todos tenemos que protegernos los unos a los otros y ayudarnos; pero, sean muy cuidadosos en ese tema porque si hay algo que desacredita por años y años un movimiento, es eso. Si hay algo que desacredita por años y años un grupo, es eso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Es terrible! Donde ustedes dejen espacio a embarazos, a relaciones ilícitas, homosexualidad, donde ustedes abran esas puertas, el trabajo que luego da cerrarlas y el daño tan espantoso que queda es inmenso.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Llevamos dos mundos: el mundo de la pobreza, los recursos, cómo se distribuye, la confianza para dar, la transparencia para administrar, la eficacia para producir, todo eso pertenece al mundo de los recursos. ¡La pobreza!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Utilizo la palabra pobreza de un modo nemotécnico: es para que tú ubiques pobreza, castidad, obediencia, que son fáciles de recordar y así puedas recordar esta predicación; especialmente, si no aprovechaste el tiempo del almuerzo para comprar. Hubieras podido comprar una notica, una libretica, alguna cosa. Pero, había gente que primero tenía que comer y entonces por eso damos pistas nemotécnicas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando yo digo aquí pobreza, castidad y obediencia, es porque es fácil de recordar, para que luego tú te acuerdes que la predicación tuvo que ver con pobreza. Pobreza, ¿qué es? Recursos, y se tienen peleas por tales o cuales circunstancias. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Castidad! Castidad tiene que ver con quién me cae bien,  quién me cae mal. ¡La sensibilidad! ¡Ah! La gente que es hipersensible: todo le duele, todo le duele. Una vez en un grupo había una amiga mía, y resulta que ella perteneció a una cierta parroquia. El obispo fue a hacerle visita pastoral a esa parroquia e  hizo la homilía de clausura de su visita pastoral a la parroquia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego me llama mi amiga y me dice: “-Tú le dijiste al obispo todo, ¿cierto?”. “-¿De qué habla?” “-Claro, tú le contaste toda mi vida al obispo y por eso el obispo hizo su homilía para decirme a mí…” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Oigan, esto no es un chiste, yo no me lo estoy inventando. Hay gente así; hay gente que cree que si se dice el sermón: “Esto lo dijo el padre, y éste le dijo a éste, y el padre dijo, y eso es para mí porque él dijo y…” ¡Hay gente de una sensibilidad, de una fantasía y de una imaginación! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, cuidado con eso: “Quién me cae bien, quién me cae mal”. ¡Cuidado con la hipersensibilidad nuestra! ¡Cuidado con herir la sensibilidad de otros! Es natural que tengamos amigos y que seamos más amigos de unos que de otros; pero, hay que aprender a manejar el tema de cómo yo tengo mis amigos. Porque, necesariamente los tengo, pero al mismo tiempo debe haber actividades lo suficientemente amplias para que todos se sientan incluidos, para que nadie se vaya a sentir por fuera. Y por favor, tengamos más y más cuidado de qué puede estar hiriendo a la gente: es que no nos damos cuenta y muchas personas realmente sufren mucho. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de todo eso, dentro de la castidad también entra el tema de los enamoramientos y los pololeos. El irrespeto al cuerpo y el irrespeto al matrimonio: el daño que se causa es brutal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pobreza, castidad: “-¿Cuál es el otro voto?” “-Obediencia”. ¿Ven qué fácil es de recordar? Por eso utilizo palabras que sean fáciles de recordar, porque, como tú preferiste comer, comer,… Entonces,  viene la obediencia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Y obediencia qué es? Obediencia es una de las tres palabras que dijimos del ciego. ¿Cuáles eran las tres palabras del ciego? “-¿Qué fue lo que hizo el ciego en Juan, capítulo nueve? ¿Primero?&amp;quot; “-Creyó”.  “-¿Segundo?” “-Obedeció”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los de atrás no tienen ni idea de lo que estamos hablando, porque muchos son nuevos. Entonces, los de adelante tengan la gentileza de hablar un poco más recio para los de atrás, que han llegado; algunos de los cuales están &amp;quot;aprobando&amp;quot; todo lo que yo digo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A ver: “-¿Cuáles son los tres verbos del ciego de nacimiento? ¿Primero?”  “-Creyó”. Le creyó a Jesús hasta el punto de echarse, o dejarse echar ese barro con saliva que no es poco acto de fe. Si no, haga la prueba de que otro le eche barro con saliva a usted. ¡No es poco acto de fe! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“-¿Segundo?” “-Obedeció”. “-Díganlo más fuerte a los de atrás: ¿segundo?” “-Obedeció”. Es decir, lo que a nosotros no nos gusta. Ese es un tema muy interesante en nuestros países. Como nuestros países tienen todos una raíz indígena,… ¿Cierto? ¡Indígena! Claro que algunos se sienten más europeos que mapuches. Pero, todos tenemos una raíz indígena. Es que los europeos también eran indígenas en su tiempo; y acuérdese que europeo era Hitler. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Bueno! ¡Sí! Todos tenemos una raíz indígena y todos estamos aburridos de que nos manden, de que nos den órdenes, de que dispongan y de que se consideren superiores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que nosotros tenemos una cosa que en psicología avanzada,…; ésto no lo saben los que están empezando psicología, pues tiene que tener uno psicología avanzada para lo que voy a decir. La psicología avanzada muestra que hay un síndrome: se llama síndrome de saturamiento generacional. ¿Eso qué quiere decir? Que si a mi papá lo explotaron en su empresa y a mi abuelo lo explotaron en su empresa y a mi bisabuelo lo explotaban en la finca o hacienda donde trabajaba, esa tradición de explotación yo la experimento como si me la hubieran hecho a mí. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego, fíjate que una parte, -yo no quiero meterme en política-, pero fíjate que una parte del socialismo, ese socialismo que se está dando en algunos países, es síndrome de saturamiento generacional.¿Qué pasa, entonces? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mis amigos venezolanos que van a oír estas palabras, -porque esto sale en Internet-, saben que estoy diciendo la verdad y saben que los amo. Mas, Venezuela vivió un síndrome de saturamiento generacional. Es decir, las clases más necesitadas se saturaron. ¿De qué? Se saturaron de que una generación, tras otra generación, tras otra generación de políticos, no hicieron nada por los pobres. Eso se llama saturamiento generacional. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El síndrome de saturamiento generacional lo que produce es que tú experimentes en tu vida como si a ti te hubieran hecho lo que le hicieron a tu papá, lo que le hicieron a tu mamá, lo que le hicieron a tu abuelito. Eso es saturamiento generacional: como que se diera un proceso de decantamiento. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El marxismo utiliza el síndrome de saturamiento generacional. Decía Carlos Marx: “Proletarios del mundo, uníos”. Y los proletarios son la clase trabajadora. ¿Quiere decir que esa clase trabajadora, la de los años diez del siglo veinte en Rusia, era la que más sufría y era la que peor sufría? ¡No! Pero, era la clase que tenía síndrome de saturamiento generacional. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Vladimir Ilich Ulianov, -más conocido como Lenin-, cuando Lenin empieza a predicar, -porque era una predicación lo que él hacía-, y empieza el movimiento bolchevique, ¿qué es lo que está haciendo él? Está utilizando, está cabalgando sobre el síndrome de saturamiento generacional. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por tanto, con respeto, -y créanme que yo soy de las personas que ora por Venezuela y por la persona de Hugo Chávez; yo oro por él, porque como ser humano me interesa que reciba el beneficio de la Sangre de Jesús-,Venezuela tiene síndrome de saturamiento generacional. Nicaragua lo sufrió, Cuba lo sufrió, Bolivia lo sufrió, así entre los que yo conozco; incluso en Paraguay de otra manera se da lo mismo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué quiere decir eso? Que eso existe. El saturamiento generacional es lo que hace que tú mires la historia de tus antepasados y sientas como si todo te lo hubieran hecho a ti. Y cuando tú sientes como si todo te lo hubieran hecho a ti, entonces en tu grito de rebeldía, está gritando tu abuelo, está gritando tu bisabuelo, está gritando tu papá, está gritando tu mamá. De ahí que los gritos revolucionarios, los gritos comunistas o socialistas, con mucha frecuencia son gritos fruto del síndrome de saturamiento generacional. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Y lo anterior se quita cuando yo llego al grupo de oración? ¿Entro yo al grupo de oración y ya automáticamente se quita eso? ¡No! No se quita. Parte de esa sensibilidad es síndrome de saturamiento generacional. Porque, muchas de esas personas hipersensibles, -tú te pones a mirar-, son personas que tienen historias de familias explotadas, familias humilladas, y de algún modo esa persona lo que está diciendo es: “¡A mí no! ¡A mí no me van a hacer! Yo no me voy a dejar”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es lo que hay y muchos lo tenemos; y es lo que hace que dentro de un grupo humano, -no necesariamente porque sea grupo de oración, ni porque sea la Renovación, ni porque sea la Iglesia Católica, simplemente porque es un grupo humano-, en los grupos humanos de esta parte del mundo, se presente con mucha facilidad ese síndrome.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;Continúa la transcripción.&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

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		<title>Madurez en el Espíritu, 3 de 5, Ejes de tensión en los grupos</title>
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				<updated>2015-02-15T04:28:01Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mis Hermanos:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dice la Palabra: “El Señor corrige a los que ama” (véase Hebreos 12,6). La Carta a los Hebreos dice: “Si Dios nos corrige, es señal de que nos trata como hijos. Nadie corrige al hijo de otro” (véase Hebreos 12,7). Eso significa que la corrección, la exhortación de Dios, es una señal de su amor.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Millones y millones de personas en los más diversos rincones del mundo, han sido tocadas por este hermoso movimiento, por esta efusión de Espíritu que llamamos la Renovación Carismática.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Dios toma en serio a la Renovación, Dios toma en serio el amor. Hay dos cosas serias en la vida: son el amor y la muerte. Y Dios nos ha amado hasta el extremo, hasta el extremo de dar la vida, hasta el extremo de la muerte.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Así que, mis hermanos, nosotros estamos conscientes de que se trata de una batalla. Y es muy importante que salgamos de este encuentro renovados en gozo, pero también con una gran claridad estratégica. Fíjate en las palabras que utilizo: “gran claridad estratégica”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuáles son los pasos que tenemos que dar? Porque, aquí no se trata solamente de conservar; se trata de avanzar. Me encanta este lema de la Renovación en Chile: “¡Chile para Cristo!”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Chile para Cristo” quiere decir, que aquellos hermanos y hermanas nuestros que no han recibido en su corazón, que no han acogido en su corazón el Evangelio de Jesús, entero y con todas sus implicaciones, esa gente nos interesa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué quiere decir, “entero”? Quiere decir: sin mutilar el mensaje. Por ejemplo, si yo le quito al mensaje la Eucaristía, lo mutilé. A los hermanos evangélicos, protestantes, pentecostales, luteranos, anglicanos, presbiterianos, metodistas, los podemos amar. Pero, en nombre de ese amor tenemos que entender que hay un evangelio incompleto, un evangelio mutilado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y ésto díganlo abiertamente en los grupos. ¡Abiertamente! No vendan ustedes la idea de que da lo mismo una cosa que otra, porque no es cierto. ¿O, es que da lo mismo que Cristo esté o que no esté en la Eucaristía? ¡No puede ser! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O la confesión es una payasada, o la confesión es verdad: no hay más. O el ministerio sacerdotal viene de Jesucristo, o el señor obispo Fernando y todos sus sacerdotes, -y en este caso me incluyo-, somos unos farsantes. ¡Es así de sencillo! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, si es verdad el ministerio sacerdotal, si es verdad el ministerio de Pedro, si es verdad la Eucaristía, no la niegues. ¡No la niegues! Por lo tanto, Evangelio íntegro, Evangelio completo, quiere decir: con todo lo que contiene el Evangelio como lo enseña la Santa Iglesia Católica. ¡Así de sencillo! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, además, es el Evangelio completo para Chile completo, para todos. Así que si el Señor está consolidando, si el Señor está fortaleciendo la Renovación en esta región centro-sur, si el Señor está afianzando, podando, depurando su pueblo, es porque quiere lanzarnos a la misión. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto no es únicamente un asunto de regaños; este es un asunto de amor y es un asunto de misión: misioneros. ¡Chile para Cristo! ¡Misioneros! Y el misionero tiene que ir fortalecido, tiene que ir bien alimentado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué es lo que necesita un ejército? Soldados fuertes, soldados unidos, soldados alegres de luchar si es preciso hasta la muerte por una causa. ¡Eso es lo que se necesita! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;Luego, ¿qué significa, qué quiere decir este encuentro? Este encuentro es una sonrisa amorosa de Dios que le está diciendo a cada uno y a cada una: “No se te olvide que cuento contigo. No se te olvide que quiero enviarte, no se te olvide que estoy a tu lado y no se te olvide que estoy esperando mucho más de ti”.&amp;#039;&amp;#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, Jesús nos está confirmando a través de estas palabras proféticas que ha dado, su presencia. Nos está confirmando su fuerza, nos está confirmando su bendición, está llenando de fuerza, de energía, de vigor nuestras almas. ¿Para qué? Para la misión, para evangelizar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos que salir, -una vez más-, de la timidez del cenáculo. Tenemos que salir de la inercia del cenáculo donde estamos, ahí, todos guardaditos, asustaditos: ahí, el uno al lado del otro. Uno se imagina a los apóstoles así, como niños con frío en una noche de invierno: apretaditos los unos con los otros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y dice Dios: “Es que les voy a dar fuego del Espíritu Santo” (véase San Juan 16,7). Porque, “necesito enviarlos”. ¿A dónde? En el caso de ellos, “a todas las naciones. Vayan por todo el mundo a predicar la Buena Noticia” (véase San Mateo 28,19). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo se mide la salud de un grupo de oración? Se mide por el vigor misionero, se mide por las vocaciones consagradas a tiempo completo, que usualmente son las vocaciones religiosas y sacerdotales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuál fue el último sacerdote que salió de tu grupo de oración? ¿La última vocación sacerdotal? ¿Eso fue hace cuánto tiempo? ¿Hace tres meses? ¿Hace dos años? ¿Hace cinco años? ¿Hace quince años? Ésa es la medida, la calidad de un grupo de oración. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo aprendí yo de los patriarcas de la Renovación: Monseñor Uribe Jaramillo, el padre Emiliano Tardif, el padre Rafael García Herreros, de los antiguos, antiguos. Estoy hablando de cuando empezaban a caer las lloviznas del diluvio. Es que yo ya soy mayorcito; no se me nota, pero soy mayorcito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo se mide un grupo de oración? Por el vigor misionero y por las vocaciones. Que, “tenemos mucha alegría, nos queremos mucho”: ¡Amén, aleluya, excelente! La gente del Club de Golf del Norte también se quiere; esos golfistas se quieren que da gusto. “La pasamos muy bien los muchachos de la Banda Electric Rock Pop”: la pasan muy bien y se quieren mucho. Que es importante, es importante. Pero, la medida de la salud de un grupo de oración la da las vocaciones y las misiones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, para llegar allá, primero hay que construir. Y eso es lo que el Señor está renovando en la Renovación. ¿Cómo tenemos que limpiar y construir? ¿Tarea de quién? ¿Tarea de los coordinadores, de los líderes, de los jefes? Bueno, de ellos, pero también de todos nosotros. ¡Todos nosotros!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Seguimos con nuestro tema. Hemos hablado de cómo esto es una pelea. Dios hace su obra de creación; el demonio quiere tirarle la Creación a Dios por la cara, quiere devastar la Creación. Dios reconquista lo suyo: ésa es la sanación. Pero, después de que sucede la sanación hay dificultades personales y grupales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En nuestra predicación anterior hablamos de las dificultades principales en términos de individuos, dificultades que tienen que ver con la fe, con la esperanza y con el amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las dificultades en el orden de la fe, ¿cuáles son? Acuérdate que se da un divorcio entre la dimensión existencial y la dimensión doctrinal. Algunos tienen mucha doctrina y poquita experiencia; otros tienen mucha experiencia y les interesa que Dios esté presente en su existencia. Pero, van perdiendo claridad y van perdiendo la bencina de calidad, la gasolina de calidad. Es decir, van perdiendo la verdadera formación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahí tenemos un problema en la fe. Remedio para ese problema: necesitamos claridad en programas específicos de lectura y meditación de la Palabra de Dios, cada uno, y también en comunidad. Tenemos que volver, tenemos que rescatar esas sanas y santas costumbres del comienzo, esa lectura de la Palabra y esa pregunta: “¿Qué te dice esta Palabra?” Eso tenemos que recuperarlo y recuperarlo de un modo ordenado en plena comunión con la Iglesia, alimento jugoso para nuestros corazones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alguien me decía: la Arquidiócesis, -por ejemplo, aquí en Concepción-, está ofreciendo cursos muy buenos. ¡Aleluya! ¡Eso está muy bien! Pero, yo no estoy hablando sólo de los cursos. Estoy hablando de que nuestras reuniones han de ser reuniones con alimento espiritual. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Segundo problema que denunciábamos: el tema de la esperanza. De todo lo que se puede decir sobre la esperanza subrayamos este punto: el futuro sólo es amable, sólo es confiable, si ese futuro cuenta con instituciones robustas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si tú llegaras a un país y te dicen: “Mire, aquí hay una característica; aquí no hay policía, no hay carabineros, no hay guardia civil, no hay ejército, aquí no hay nada. Aquí, a cada persona que llega se le da un garrote. ¡Y lo que usted pueda hacer con ese garrote, hermano!” Yo creo que uno viviría en pánico en ese país. “¡O sea que aquí es a garrotazo limpio!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando hay una institución, una institución que garantiza cierto orden, -esa institución son carabineros, guardia civil, policía, lo que se llame en cada lugar-, esa institución me da una cierta sensación de seguridad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Yo te amo mucho”, le dice un muchacho a su polola. “-Yo te amo mucho, yo te quiero mucho”, y ella le pregunta: “-¿Entonces, nosotros, qué somos?” Y él responde, -como dicen mis queridos amigos, muy queridos para mí, amigos ecuatorianos-: “-¡A saber!” “-¿Qué es lo que somos nosotros?” “-¡Sin saberse!”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Uno necesita ser algo para alguien: “¿Quién soy para ti?” De ahí que esa tal institución del pololeo, yo estoy que la critico. Pero, fíjate que no la he criticado. He sido benigno: no la he criticado. Sin embargo, al tal pololeo hay que ponerle cuidado, porque el pololeo es una manera de decir: “Yo, como que casi soy, pero todavía no soy, pero como que voy a ser, pero que como que puedo ser, pero  todavía no soy”. Eso es lo que quiere decir muchas veces. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya cuando se habla del noviazgo, es otra cosa ya más seria. ¿Qué quiere decir eso? Uno necesita saber, ¿uno qué es? Por ejemplo, las religiosas. La jovencita entra y ella sabe que: “Soy postulante”. Y sabe que hay un camino: “¿Después de postulante qué voy a ser? Novicia. Después de novicia, voy a ser juniora. Después voy a ser unos votos perpetuos, después…”  Tiene un itinerario. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Yo sé que entré a una institución”. ¡Hay que amar lo institucional, por favor! Quitemos esa oposición ficticia entre institución y carisma. Quitemos esa división ficticia. Nosotros somos carismáticos y por eso mismo amamos lo institucional. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y lo institucional, ¿qué es? Institucional es, por ejemplo, que hay una organización diocesana. “Organizamos nuestro camino de acuerdo con lo que el Señor nos muestra y amamos eso que el Señor nos muestra. Entonces, amamos la organización de la Renovación en la Arquidiócesis y queremos a nuestra gente y la apoyamos&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;¡Así se construye esperanza! La esperanza no es un salto en el vacío. En la medida en que la Renovación va adquiriendo una estructura más sólida y esas personas viven con humildad, con generosidad, con alegría el ministerio que Dios les ha dado, todos crecemos en la esperanza.&amp;#039;&amp;#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y luego dijimos el tema del amor. Cuando el amor se vuelve puro entusiasmo, puro sentimiento, pura emoción, entonces empezamos a depender de, “¿cómo me siento hoy?”: “-Hoy me siento inspirado”. “-No, hoy no me siento tan inspirado”. “-Hoy me siento orante.” “-Hoy no me siento, hoy me paro”. Entonces ,  las personas están confundidas en su sentido del amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esas dificultades personales, vamos a hablar de las dificultades en grupo. Todo grupo humano tiene dificultades principales en tres áreas. Esas tres áreas son las que intenta enfocar y las que intenta poner de relieve la consagración que hacemos los religiosos. Que el Espíritu Santo al que hemos invocado tantas veces hoy, nos ayude para que entendamos esta parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mira, cuando se reúnen seres humanos, ¿de dónde pueden venir las dificultades? Primero: “Vamos a unir recursos”. ¿Quién maneja los recursos? O sea, ¿cómo va a funcionar el tema de la plata? ¿Cómo se va a distribuir el dinero? En los grupos que tienen bajo nivel de confianza, la gente da muy poquito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dice mi mamá que mi abuelo tenía esta capacidad: mi abuelo conocía los billetes al tacto. Entonces, él se metía la mano al bolsillo: “A ver, éste es de cincuenta, de veinte; éste es como de diez.  Saco aquí el de cinco. Éste es el de uno, éste es el de quinientos, quinientos pesitos. No, todavía es mucho, espérate; vamos a sacar el de veinte pesos. A ver, espérate. Por aquí está, por aquí va a salir; éste es el billete de un peso”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“-¿Quedan billetes de un peso aquí?” “-No”. “ –Bueno, pero, hay gente que sí los encuentra. Saca el billete y lo conocen al tacto, al físico tacto. Eso es una cosa muy interesante”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Hermanos, vamos a recoger la ofrenda”. En esto el mundo empieza a ubicar: “Aquí está el de un peso, venga a ver el billete de…, cincuenta centavos, mejor”. ¿Qué indican esas ofrendas mínimas? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay gente de la que uno dice: “Caramba, deberían volverse protestantes un año, sólo un año,  para que aprendieran lo que es dar”. Porque, ¿sabe qué es lo que sucede? ¿Qué es lo triste del caso? Que el católico que no daba ni pesar, se vuelve protestante. Y ahí sí, el diezmo; ahí va el cheque por los miles de los miles. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, el tema pobreza. El voto de pobreza tiene que ver con eso: manejo de los recursos comunes. Y en ello hay muchos temas. Por ejemplo, ése, el de la tacañería. ¡Somos mezquinos! Los católicos, en general, somos mezquinos. Damos poquito y damos con desconfianza.  “A ver: ¿Qué es lo que va a pasar?  ¿Qué es lo que va a suceder aquí?” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Segundo: el tema de los afectos. Cuando nos juntamos seres humanos, surgen afectos, necesariamente. ¿Por qué? Porque, “hay personas que me caen bien”. Afecto no es solamente afecto de pareja. “Hay personas que me caen bien, hay personas que no me caen tan bien. Hay gente que me cae como una indigestión, hay gente que me cae muy mal, y hay gente que yo no sé por qué la dejaron entrar”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, nosotros, como seres humanos, siempre tenemos una realidad que se llama afecto. A veces uno no sabe por qué hay gente que le cae mal. Me acuerdo que en una época yo daba clases en un colegio, y había un muchacho que desde el primer día me miraba con una cara de desconfianza, como de rabia, como de fastidio. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de una semana, yo me puse a hablar con él. Le dije: “-Mira, yo creo que te caigo mal”. “-Mal no es palabra, padre”. Yo pensé: está grave la situación. “-Bueno, pero, cuéntame por qué te caigo mal”. “-No, no sé”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos pusimos a hablar. Finalmente resultó que yo tenía exactamente la cara del primer dentista que él tuvo. Cuando él era un niño, el primer dentista tenía una cara muy parecida a la mía, y el niño quedó traumatizado porque esa “carota”, la carota del “dentistota” ése, lo torturó, le hizo sangrar. El niño se retorcía, lloraba. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y era un dentista que sacaba los dientes, sacaba las muelas, con “Anastasia”. Porque, Anastasia se llamaba la auxiliar que le ponía la rodilla al pecho. Y sólo cuando hubo rodilla al pecho, fue posible extraerle la muela a ese niño. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De ahí  que quedara traumatizado de por vida. Porque, para él, ver la “carota” y ver la “rodillota” y la señora Anastasia, hizo que llegara un momento en el que lo que se preguntaba era: “¿Será que resiste el costillar? ¿Será que resiste…?” El muchacho quedó traumatizado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Uno nunca sabe por qué le cae mal alguna gente. Donde hay seres humanos,  hay afectos. Y además de los afectos de, “me cae bien”, o “me cae mal”, vienen los afectos de las amistades, los que son mis amigos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay personas en todos los grupos humanos de todos los países, que tienen una tremenda sensibilidad, una gran sensibilidad y todo les duele: “¡Ay! ¡Uy!” “¿-Sí tienen ustedes en su grupo gente que todo le duele?” “–Nooo”. “–¿Eso no existe en Chile, no?” “-Entonces, pasemos al otro tema, porque ese tema sobra aquí”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay gente que todo le duele, le duele profundamente: “Mira, para el congreso de sanación este fin de semana hay que inflar los globos. A ver, por favor, tú, Roberto, vas a inflar los globos rojos. Por favor, tú, Josefina, infla los globos amarillos”. “¡Ay!”, ya le dolió: “Ay, claro, me pusieron a inflar los globos feos. ¡Ay, Dios mío! Todo es así; siempre me desprecian”. ¡Y es un dolor! Todo les duele: “¡Ay!”. Viven con un dolor tremendo, se sienten excluidos, se sienten mal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y uno le pregunta: “-¿Usted, por qué se siente tan mal? Yo he visto que usted sufre mucho”. “-Sí, padre, sí, yo sufro mucho; mi vida es muy sufrida”. “-¿Cuándo le empezó su sufrimiento?” “-Cuando fui al psicólogo.  “-¿Por qué? ¿Por qué empezó?” “-Porque yo llegué y le dije al psicólogo: Doctor, nadie me pone cuidado. Y él dijo: ¡El siguiente!” La señora quedó profundamente herida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego, fíjate: está el problema de, “¿quién me cae bien? ¿Quién me cae mal?”, la gente que todo le duele. Y así como hay unos a quienes todo les duele, hay otros que se la pasan, -sin darse cuenta-, lastimando gente. Muchos, -sin voluntad; ellos mismos no se dan cuenta-, lastiman mucha gente. Y lastiman gente por cosas sencillas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A veces uno cree que la religión lo va a solucionar todo, y eso no es cierto. La religión no soluciona todo. Yo puedo ser una persona muy, muy religiosa y al mismo tiempo cometer el error de ser un imprudente cuando conduzco. ¡Y soy muy religioso! La religión no me arregla todos los problemas de la vida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo puedo ser una persona muy, muy religiosa y de muy, muy mal aliento. Eso pasa. La religión no arregla todo. Por el mismo hecho, puedo ser una persona muy, muy religiosa que se me olvidan ciertas normas mínimas: hay gente que no saluda, hay gente que no sonríe, hay gente que no incluye, hay gente que maltrata con un comentario. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“A ver, vamos a ver: ¿este texto qué les dice? Es La Multiplicación de los Panes. ¿A ustedes qué les dice este texto? A ver, comenten un poco qué les dice”. Por allá, una señora toda humilde, ella, primera intervención que hace en el grupo: “-Pues, para mí esto significa mucho, porque en mi familia siempre tuvimos escaseces”. “-¡Resuma, señora!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y no se da cuenta de que la está maltratando. ¡No se da cuenta! “-No, no, perdone usted. Lo que yo quería decir es que el Señor, como que siempre, a ver, ¿cómo le dijera?&amp;quot; “-¡Aclárese, señora!” Y ya la pobre señora, toda tartamuda… Hay gente que no se da cuenta que hiere, que lastima. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y todos tenemos sensibilidad. Aparte de, “¡Ay, ay!”, aparte de los que tienen una sensibilidad terrible, también los que tienen una sensibilidad normal, también eso duele. ¡También eso duele! Pero, es que el mundo de la afectividad es muy complicado porque en el mundo de la afectividad están además las amistades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Resulta que la gente de la Renovación no solamente se la pasa orando y alabando a Dios: “Es el pueblo que alaba al Señor, el pueblo que alaba al Señor…”. ¡No! La gente también organiza un asadito. “Y yo quería que me hubieran invitado al asadito y nadie me invitó al asadito; por lo tanto, me excluyeron”. Eso lastima también y eso también es parte porque somos seres humanos. ¡Nos lastiman esas cosas! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, pasando a temas aún más serios, todavía en esto de la afectividad… Acuérdate: voto de pobreza; voto de castidad es el segundo. Donde está todo el mundo de la afectividad, entra también el mundo de los noviazgos y entra el mundo de la sexualidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo les digo una cosa: si no se vive con mucha pureza delante de Dios la fe, el daño que se causa a los grupos es brutal. Y les digo, -no por nada que haya oído aquí sino por lo que he oído en mi país-: Una señora, por ejemplo, en mi país, asistía a su grupo de oración. Asistía con la hija y todo muy bien con la hija. Ella, feliz con la hija: la señora y la hija; mas de pronto ya era la señora, la hija y el bebé. ¿Y a qué hora ese bebé? “-Hija, ¿pero, qué pasó?” “-No, es que, mamá, ¿cómo te explico? Lo que sucede, lo que pasa es que…”  Y era otra persona del grupo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, si estamos predicando el amor de Dios y lo revolvemos con las suciedades de nuestros pecados de la carne, se acaba la evangelización. Es exactamente lo mismo que le sucede al sacerdote. La gente, en general, puede tener cierta paciencia con algunos pecados del sacerdote. Por ejemplo, el sacerdote no es muy puntual que digamos. Bueno, se le tiene un poco de paciencia al sacerdote. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El sacerdote repite mucho en sus homilías, como un amigo mío que era obsesionado con el tema de la confesión. Todas las homilías eran: &amp;quot;La confesión, la confesión, hay que confesarse, ¿cuándo se confesaron?&amp;quot; Y es verdad que hay que confesarse, entre otras cosas. Por ahí me dijeron que tenemos dificultades de confesión en la Renovación. ¡Cuidado con eso! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, entonces, este padrecito ya se iba al extremo. Todo era la confesión y la confesión. Llegó la fiesta de San José y el padre predicó: “Bueno, ésta es la fiesta de San José. San José era carpintero; así que seguramente hizo algún confesionario. Vamos a hablar de la confesión”. En fin, el sacerdote repite y repite su tema. Uno quisiera que fuera un mejor predicador, pero no es el mejor predicador, lo que se le perdona. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otros sacerdotes tienen complejo de cantante. Uno sufre. ¡Dígamelo a mí! Yo tengo por ahí unos cd’s de canto; pero,  tuve buen cuidado de venderlos todos antes de esta predicación. Debe ser patético cuando el sacerdote dice: “Ahora vamos a cantar el Ave María de Schubert”. ¡Imagínese, el Ave María de Schubert, una pieza tan difícil! Y empieza el padre, y realmente tiembla; pero, no tiembla el infierno sino tiembla la asamblea. Esas cosas la gente se las perdona al sacerdote. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, cuando el sacerdote realmente lastima el afecto, cuando el sacerdote realmente lastima la pureza, esas heridas son brutales, en Chile,  en Colombia, en Irlanda y en todas partes. Porque, la afectividad es algo demasiado íntimo, es algo demasiado profundo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por tanto, yo les digo que no es sino recordar lo que dice la Palabra de Dios. En lo que tiene que ver con afectividad, con pureza, con sexualidad, sean ustedes extremadamente delicados, sean fieles a Dios. Todos tenemos que protegernos los unos a los otros y ayudarnos; pero, sean muy cuidadosos en ese tema porque si hay algo que desacredita por años y años un movimiento, es eso. Si hay algo que desacredita por años y años un grupo, es eso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Es terrible! Donde ustedes dejen espacio a embarazos, a relaciones ilícitas, homosexualidad, donde ustedes abran esas puertas, el trabajo que luego da cerrarlas y el daño tan espantoso que queda es inmenso.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Llevamos dos mundos: el mundo de la pobreza, los recursos, cómo se distribuye, la confianza para dar, la transparencia para administrar, la eficacia para producir, todo eso pertenece al mundo de los recursos. ¡La pobreza!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Utilizo la palabra pobreza de un modo nemotécnico: es para que tú ubiques pobreza, castidad, obediencia, que son fáciles de recordar y así puedas recordar esta predicación; especialmente, si no aprovechaste el tiempo del almuerzo para comprar. Hubieras podido comprar una notica, una libretica, alguna cosa. Pero, había gente que primero tenía que comer y entonces por eso damos pistas nemotécnicas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando yo digo aquí pobreza, castidad y obediencia, es porque es fácil de recordar, para que luego tú te acuerdes que la predicación tuvo que ver con pobreza. Pobreza, ¿qué es? Recursos, y se tienen peleas por tales o cuales circunstancias. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Castidad! Castidad tiene que ver con quién me cae bien,  quién me cae mal. ¡La sensibilidad! ¡Ah! La gente que es hipersensible: todo le duele, todo le duele. Una vez en un grupo había una amiga mía, y resulta que ella perteneció a una cierta parroquia. El obispo fue a hacerle visita pastoral a esa parroquia e  hizo la homilía de clausura de su visita pastoral a la parroquia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego me llama mi amiga y me dice: “-Tú le dijiste al obispo todo, ¿cierto?”. “-¿De qué habla?” “-Claro, tú le contaste toda mi vida al obispo y por eso el obispo hizo su homilía para decirme a mí…” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Oigan, esto no es un chiste, yo no me lo estoy inventando. Hay gente así; hay gente que cree que si se dice el sermón: “Esto lo dijo el padre, y éste le dijo a éste, y el padre dijo, y eso es para mí porque él dijo y…” ¡Hay gente de una sensibilidad, de una fantasía y de una imaginación! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, cuidado con eso: “Quién me cae bien, quién me cae mal”. ¡Cuidado con la hipersensibilidad nuestra! ¡Cuidado con herir la sensibilidad de otros! Es natural que tengamos amigos y que seamos más amigos de unos que de otros; pero, hay que aprender a manejar el tema de cómo yo tengo mis amigos. Porque, necesariamente los tengo, pero al mismo tiempo debe haber actividades lo suficientemente amplias para que todos se sientan incluidos, para que nadie se vaya a sentir por fuera. Y por favor, tengamos más y más cuidado de qué puede estar hiriendo a la gente: es que no nos damos cuenta y muchas personas realmente sufren mucho. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de todo eso, dentro de la castidad también entra el tema de los enamoramientos y los pololeos. El irrespeto al cuerpo y el irrespeto al matrimonio: el daño que se causa es brutal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pobreza, castidad: “-¿Cuál es el otro voto?” “-Obediencia”. ¿Ven qué fácil es de recordar? Por eso utilizo palabras que sean fáciles de recordar, porque, como tú preferiste comer, comer,… Entonces,  viene la obediencia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Y obediencia qué es? Obediencia es una de las tres palabras que dijimos del ciego. ¿Cuáles eran las tres palabras del ciego? “-¿Qué fue lo que hizo el ciego en Juan, capítulo nueve? ¿Primero?&amp;quot; “-Creyó”.  “-¿Segundo?” “-Obedeció”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los de atrás no tienen ni idea de lo que estamos hablando, porque muchos son nuevos. Entonces, los de adelante tengan la gentileza de hablar un poco más recio para los de atrás que han llegado; algunos de los cuales están &amp;quot;aprobando&amp;quot; todo lo que yo digo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A ver: “-¿Cuáles son los tres verbos del ciego de nacimiento? ¿Primero?”  “-Creyó”. Le creyó a Jesús hasta el punto de echarse, o dejarse echar ese barro con saliva que no es poco acto de fe. Si no, haga la prueba de que otro le eche barro con saliva a usted. ¡No es poco acto de fe! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“-¿Segundo?” “-Obedeció”. “-Díganlo más fuerte a los de atrás: ¿segundo?” “-Obedeció”. Es decir, lo que a nosotros no nos gusta. Ese es un tema muy interesante en nuestros países. Como nuestros países tienen todos una raíz indígena,… ¿Cierto? ¡Indígena! Claro que algunos se sienten más europeos que mapuches. Pero, todos tenemos una raíz indígena. Es que los europeos también eran indígenas en su tiempo; y acuérdese que europeo era Hitler. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Bueno! ¡Sí! Todos tenemos una raíz indígena y todos estamos aburridos de que nos manden, de que nos den órdenes, de que dispongan y de que se consideren superiores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que nosotros tenemos una cosa que en psicología avanzada,…; ésto no lo saben los que están empezando psicología, pues tiene que tener uno psicología avanzada para lo que voy a decir. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La psicología avanzada muestra que hay un síndrome: se llama síndrome de saturamiento generacional. ¿Eso qué quiere decir? Que si a mi papá lo explotaron en su empresa y a mi abuelo lo explotaron en su empresa y a mi bisabuelo lo explotaban en la finca o hacienda donde trabajaba, esa tradición de explotación yo la experimento como si me la hubieran hecho a mí. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego, fíjate que una parte, -yo no quiero meterme en política-, pero fíjate que una parte del socialismo, ese socialismo que se está dando en algunos países, es síndrome de saturamiento generacional.¿Qué pasa, entonces? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mis amigos venezolanos que van a oír estas palabras, -porque esto sale en Internet-, saben que estoy diciendo la verdad y saben que los amo. Mas, Venezuela vivió un síndrome de saturamiento generacional. Es decir, las clases más necesitadas se saturaron. ¿De qué? Se saturaron de que una generación, tras otra generación, tras otra generación de políticos, no hicieron nada por los pobres. Eso se llama saturamiento generacional. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El síndrome de saturamiento generacional lo que produce es que tú experimentes en tu vida como si a ti te hubieran hecho lo que le hicieron a tu papá, lo que le hicieron a tu mamá, lo que le hicieron a tu abuelito. Eso es saturamiento generacional: como que se diera un proceso de decantamiento. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El marxismo utiliza el síndrome de saturamiento generacional. Decía Carlos Marx: “Proletarios del mundo, uníos”. Y los proletarios son la clase trabajadora. ¿Quiere decir que esa clase trabajadora, la de los años diez del siglo veinte en Rusia, era la que más sufría y era la que peor sufría? ¡No! Pero, era la clase que tenía síndrome de saturamiento generacional. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Vladimir Ilich Ulianov, -más conocido como Lenin-, cuando Lenin empieza a predicar, -porque era una predicación lo que él hacía-, y empieza el movimiento bolchevique, ¿qué es lo que está haciendo él? Está utilizando, está cabalgando sobre el síndrome de saturamiento generacional. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por tanto, con respeto, -y créanme que yo soy de las personas que ora por Venezuela y por la persona de Hugo Chávez; yo oro por él, porque como ser humano me interesa que reciba el beneficio de la Sangre de Jesús-,Venezuela tiene síndrome de saturamiento generacional. Nicaragua lo sufrió, Cuba lo sufrió, Bolivia lo sufrió, así entre los que yo conozco; incluso en Paraguay de otra manera se da lo mismo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué quiere decir eso? Que eso existe. El saturamiento generacional es lo que hace que tú mires la historia de tus antepasados y sientas como si todo te lo hubieran hecho a ti. Y cuando tú sientes como si todo te lo hubieran hecho a ti, entonces en tu grito de rebeldía, está gritando tu abuelo, está gritando tu bisabuelo, está gritando tu papá, está gritando tu mamá. De ahí que los gritos revolucionarios, los gritos comunistas o socialistas, con mucha frecuencia son gritos fruto del síndrome de saturamiento generacional. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Y lo anterior se quita cuando yo llego al grupo de oración? ¿Entro yo al grupo de oración y ya automáticamente se quita eso? ¡No! No se quita. Parte de esa sensibilidad es síndrome de saturamiento generacional. Porque, muchas de esas personas hipersensibles, -tú te pones a mirar-, son personas que tienen historias de familias explotadas, familias humilladas, y de algún modo esa persona lo que está diciendo es: “¡A mí no! ¡A mí no me van a hacer! Yo no me voy a dejar”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es lo que hay y muchos lo tenemos; y es lo que hace que dentro de un grupo humano, -no necesariamente porque sea grupo de oración, ni porque sea la Renovación, ni porque sea la Iglesia Católica, simplemente porque es un grupo humano-, en los grupos humanos de esta parte del mundo, se presente con mucha facilidad ese síndrome.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;Continúa la transcripción.&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

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		<title>Madurez en el Espíritu, 3 de 5, Ejes de tensión en los grupos</title>
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				<updated>2015-02-15T04:15:25Z</updated>
		
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&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dice la Palabra: “El Señor corrige a los que ama” (véase Hebreos 12,6). La Carta a los Hebreos dice: “Si Dios nos corrige, es señal de que nos trata como hijos. Nadie corrige al hijo de otro” (véase Hebreos 12,7). Eso significa que la corrección, la exhortación de Dios, es una señal de su amor.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Millones y millones de personas en los más diversos rincones del mundo, han sido tocadas por este hermoso movimiento, por esta efusión de Espíritu que llamamos la Renovación Carismática.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Dios toma en serio a la Renovación, Dios toma en serio el amor. Hay dos cosas serias en la vida: son el amor y la muerte. Y Dios nos ha amado hasta el extremo, hasta el extremo de dar la vida, hasta el extremo de la muerte.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Así que, mis hermanos, nosotros estamos conscientes de que se trata de una batalla. Y es muy importante que salgamos de este encuentro renovados en gozo, pero también con una gran claridad estratégica. Fíjate en las palabras que utilizo: “gran claridad estratégica”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuáles son los pasos que tenemos que dar? Porque, aquí no se trata solamente de conservar; se trata de avanzar. Me encanta este lema de la Renovación en Chile: “¡Chile para Cristo!”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Chile para Cristo” quiere decir, que aquellos hermanos y hermanas nuestros que no han recibido en su corazón, que no han acogido en su corazón el Evangelio de Jesús, entero y con todas sus implicaciones, esa gente nos interesa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué quiere decir, “entero”? Quiere decir: sin mutilar el mensaje. Por ejemplo, si yo le quito al mensaje la Eucaristía, lo mutilé. A los hermanos evangélicos, protestantes, pentecostales, luteranos, anglicanos, presbiterianos, metodistas, los podemos amar. Pero, en nombre de ese amor tenemos que entender que hay un evangelio incompleto, un evangelio mutilado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y ésto díganlo abiertamente en los grupos. ¡Abiertamente! No vendan ustedes la idea de que da lo mismo una cosa que otra, porque no es cierto. ¿O, es que da lo mismo que Cristo esté o que no esté en la Eucaristía? ¡No puede ser! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O la confesión es una payasada, o la confesión es verdad: no hay más. O el ministerio sacerdotal viene de Jesucristo, o el señor obispo Fernando y todos sus sacerdotes, -y en este caso me incluyo-, somos unos farsantes. ¡Es así de sencillo! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, si es verdad el ministerio sacerdotal, si es verdad el ministerio de Pedro, si es verdad la Eucaristía, no la niegues. ¡No la niegues! Por lo tanto, Evangelio íntegro, Evangelio completo, quiere decir: con todo lo que contiene el Evangelio como lo enseña la Santa Iglesia Católica. ¡Así de sencillo! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, además, es el Evangelio completo para Chile completo, para todos. Así que si el Señor está consolidando, si el Señor está fortaleciendo la Renovación en esta región centro-sur, si el Señor está afianzando, podando, depurando su pueblo, es porque quiere lanzarnos a la misión. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto no es únicamente un asunto de regaños; este es un asunto de amor y es un asunto de misión: misioneros. ¡Chile para Cristo! ¡Misioneros! Y el misionero tiene que ir fortalecido, tiene que ir bien alimentado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué es lo que necesita un ejército? Soldados fuertes, soldados unidos, soldados alegres de luchar si es preciso hasta la muerte por una causa. ¡Eso es lo que se necesita! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;Luego, ¿qué significa, qué quiere decir este encuentro? Este encuentro es una sonrisa amorosa de Dios que le está diciendo a cada uno y a cada una: “No se te olvide que cuento contigo. No se te olvide que quiero enviarte, no se te olvide que estoy a tu lado y no se te olvide que estoy esperando mucho más de ti”.&amp;#039;&amp;#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, Jesús nos está confirmando a través de estas palabras proféticas que ha dado, su presencia. Nos está confirmando su fuerza, nos está confirmando su bendición, está llenando de fuerza, de energía, de vigor nuestras almas. ¿Para qué? Para la misión, para evangelizar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos que salir, -una vez más-, de la timidez del cenáculo. Tenemos que salir de la inercia del cenáculo donde estamos, ahí, todos guardaditos, asustaditos: ahí, el uno al lado del otro. Uno se imagina a los apóstoles así, como niños con frío en una noche de invierno: apretaditos los unos con los otros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y dice Dios: “Es que les voy a dar fuego del Espíritu Santo” (véase San Juan 16,7). Porque, “necesito enviarlos”. ¿A dónde? En el caso de ellos, “a todas las naciones. Vayan por todo el mundo a predicar la Buena Noticia” (véase San Mateo 28,19). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo se mide la salud de un grupo de oración? Se mide por el vigor misionero, se mide por las vocaciones consagradas a tiempo completo, que usualmente son las vocaciones religiosas y sacerdotales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuál fue el último sacerdote que salió de tu grupo de oración? ¿La última vocación sacerdotal? ¿Eso fue hace cuánto tiempo? ¿Hace tres meses? ¿Hace dos años? ¿Hace cinco años? ¿Hace quince años? Ésa es la medida, la calidad de un grupo de oración. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo aprendí yo de los patriarcas de la Renovación: Monseñor Uribe Jaramillo, el padre Emiliano Tardif, el padre Rafael García Herreros, de los antiguos, antiguos. Estoy hablando de cuando empezaban a caer las lloviznas del diluvio. Es que yo ya soy mayorcito; no se me nota, pero soy mayorcito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo se mide un grupo de oración? Por el vigor misionero y por las vocaciones. Que, “tenemos mucha alegría, nos queremos mucho”: ¡Amén, aleluya, excelente! La gente del Club de Golf del Norte también se quiere; esos golfistas se quieren que da gusto. “La pasamos muy bien los muchachos de la Banda Electric Rock Pop”: la pasan muy bien y se quieren mucho. Que es importante, es importante. Pero, la medida de la salud de un grupo de oración la da las vocaciones y las misiones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, para llegar allá, primero hay que construir. Y eso es lo que el Señor está renovando en la Renovación. ¿Cómo tenemos que limpiar y construir? ¿Tarea de quién? ¿Tarea de los coordinadores, de los líderes, de los jefes? Bueno, de ellos, pero también de todos nosotros. ¡Todos nosotros!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Seguimos con nuestro tema. Hemos hablado de cómo esto es una pelea. Dios hace su obra de creación; el demonio quiere tirarle la Creación a Dios por la cara, quiere devastar la Creación. Dios reconquista lo suyo: ésa es la sanación. Pero, después de que sucede la sanación hay dificultades personales y grupales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En nuestra predicación anterior hablamos de las dificultades principales en términos de individuos, dificultades que tienen que ver con la fe, con la esperanza y con el amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las dificultades en el orden de la fe, ¿cuáles son? Acuérdate que se da un divorcio entre la dimensión existencial y la dimensión doctrinal. Algunos tienen mucha doctrina y poquita experiencia; otros tienen mucha experiencia y les interesa que Dios esté presente en su existencia. Pero, van perdiendo claridad y van perdiendo la bencina de calidad, la gasolina de calidad. Es decir, van perdiendo la verdadera formación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahí tenemos un problema en la fe. Remedio para ese problema: necesitamos claridad en programas específicos de lectura y meditación de la Palabra de Dios, cada uno, y también en comunidad. Tenemos que volver, tenemos que rescatar esas sanas y santas costumbres del comienzo, esa lectura de la Palabra y esa pregunta: “¿Qué te dice esta Palabra?” Eso tenemos que recuperarlo y recuperarlo de un modo ordenado en plena comunión con la Iglesia, alimento jugoso para nuestros corazones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alguien me decía: la Arquidiócesis, -por ejemplo, aquí en Concepción-, está ofreciendo cursos muy buenos. ¡Aleluya! ¡Eso está muy bien! Pero, yo no estoy hablando sólo de los cursos. Estoy hablando de que nuestras reuniones han de ser reuniones con alimento espiritual. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Segundo problema que denunciábamos: el tema de la esperanza. De todo lo que se puede decir sobre la esperanza subrayamos este punto: el futuro sólo es amable, sólo es confiable, si ese futuro cuenta con instituciones robustas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si tú llegaras a un país y te dicen: “Mire, aquí hay una característica; aquí no hay policía, no hay carabineros, no hay guardia civil, no hay ejército, aquí no hay nada. Aquí, a cada persona que llega se le da un garrote. ¡Y lo que usted pueda hacer con ese garrote, hermano!” Yo creo que uno viviría en pánico en ese país. “¡O sea que aquí es a garrotazo limpio!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando hay una institución, una institución que garantiza cierto orden, -esa institución son carabineros, guardia civil, policía, lo que se llame en cada lugar-, esa institución me da una cierta sensación de seguridad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Yo te amo mucho”, le dice un muchacho a su polola. “-Yo te amo mucho, yo te quiero mucho”, y ella le pregunta: “-¿Entonces, nosotros, qué somos?” Y él responde, -como dicen mis queridos amigos, muy queridos para mí, amigos ecuatorianos-: “-¡A saber!” “-¿Qué es lo que somos nosotros?” “-¡Sin saberse!”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Uno necesita ser algo para alguien: “¿Quién soy para ti?” De ahí que esa tal institución del pololeo, yo estoy que la critico. Pero, fíjate que no la he criticado. He sido benigno: no la he criticado. Sin embargo, al tal pololeo hay que ponerle cuidado, porque el pololeo es una manera de decir: “Yo, como que casi soy, pero todavía no soy, pero como que voy a ser, pero que como que puedo ser, pero  todavía no soy”. Eso es lo que quiere decir muchas veces. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya cuando se habla del noviazgo, es otra cosa ya más seria. ¿Qué quiere decir eso? Uno necesita saber, ¿uno qué es? Por ejemplo, las religiosas. La jovencita entra y ella sabe que: “Soy postulante”. Y sabe que hay un camino: “¿Después de postulante qué voy a ser? Novicia. Después de novicia, voy a ser juniora. Después voy a ser unos votos perpetuos, después…”  Tiene un itinerario. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Yo sé que entré a una institución”. ¡Hay que amar lo institucional, por favor! Quitemos esa oposición ficticia entre institución y carisma. Quitemos esa división ficticia. Nosotros somos carismáticos y por eso mismo amamos lo institucional. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y lo institucional, ¿qué es? Institucional es, por ejemplo, que hay una organización diocesana. “Organizamos nuestro camino de acuerdo con lo que el Señor nos muestra y amamos eso que el Señor nos muestra. Entonces, amamos la organización de la Renovación en la Arquidiócesis y queremos a nuestra gente y la apoyamos&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;¡Así se construye esperanza! La esperanza no es un salto en el vacío. En la medida en que la Renovación va adquiriendo una estructura más sólida y esas personas viven con humildad, con generosidad, con alegría el ministerio que Dios les ha dado, todos crecemos en la esperanza.&amp;#039;&amp;#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y luego dijimos el tema del amor. Cuando el amor se vuelve puro entusiasmo, puro sentimiento, pura emoción, entonces empezamos a depender de, “¿cómo me siento hoy?”: “-Hoy me siento inspirado”. “-No, hoy no me siento tan inspirado”. “-Hoy me siento orante.” “-Hoy no me siento, hoy me paro”. Entonces ,  las personas están confundidas en su sentido del amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esas dificultades personales, vamos a hablar de las dificultades en grupo. Todo grupo humano tiene dificultades principales en tres áreas. Esas tres áreas son las que intenta enfocar y las que intenta poner de relieve la consagración que hacemos los religiosos. Que el Espíritu Santo al que hemos invocado tantas veces hoy, nos ayude para que entendamos esta parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mira, cuando se reúnen seres humanos, ¿de dónde pueden venir las dificultades? Primero: “Vamos a unir recursos”. ¿Quién maneja los recursos? O sea, ¿cómo va a funcionar el tema de la plata? ¿Cómo se va a distribuir el dinero? En los grupos que tienen bajo nivel de confianza, la gente da muy poquito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dice mi mamá que mi abuelo tenía esta capacidad: mi abuelo conocía los billetes al tacto. Entonces, él se metía la mano al bolsillo: “A ver, éste es de cincuenta, de veinte; éste es como de diez.  Saco aquí el de cinco. Éste es el de uno, éste es el de quinientos, quinientos pesitos. No, todavía es mucho, espérate; vamos a sacar el de veinte pesos. A ver, espérate. Por aquí está, por aquí va a salir; éste es el billete de un peso”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“-¿Quedan billetes de un peso aquí?” “-No”. “ –Bueno, pero, hay gente que sí los encuentra. Saca el billete y lo conocen al tacto, al físico tacto. Eso es una cosa muy interesante”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Hermanos, vamos a recoger la ofrenda”. En esto el mundo empieza a ubicar: “Aquí está el de un peso, venga a ver el billete de…, cincuenta centavos, mejor”. ¿Qué indican esas ofrendas mínimas? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay gente de la que uno dice: “Caramba, deberían volverse protestantes un año, sólo un año,  para que aprendieran lo que es dar”. Porque, ¿sabe qué es lo que sucede? ¿Qué es lo triste del caso? Que el católico que no daba ni pesar, se vuelve protestante. Y ahí sí, el diezmo; ahí va el cheque por los miles de los miles. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, el tema pobreza. El voto de pobreza tiene que ver con eso: manejo de los recursos comunes. Y en ello hay muchos temas. Por ejemplo, ése, el de la tacañería. ¡Somos mezquinos! Los católicos, en general, somos mezquinos. Damos poquito y damos con desconfianza.  “A ver: ¿Qué es lo que va a pasar?  ¿Qué es lo que va a suceder aquí?” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Segundo: el tema de los afectos. Cuando nos juntamos seres humanos, surgen afectos, necesariamente. ¿Por qué? Porque, “hay personas que me caen bien”. Afecto no es solamente afecto de pareja. “Hay personas que me caen bien, hay personas que no me caen tan bien. Hay gente que me cae como una indigestión, hay gente que me cae muy mal, y hay gente que yo no sé por qué la dejaron entrar”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, nosotros, como seres humanos, siempre tenemos una realidad que se llama afecto. A veces uno no sabe por qué hay gente que le cae mal. Me acuerdo que en una época yo daba clases en un colegio, y había un muchacho que desde el primer día me miraba con una cara de desconfianza, como de rabia, como de fastidio. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de una semana, yo me puse a hablar con él. Le dije: “-Mira, yo creo que te caigo mal”. “-Mal no es palabra, padre”. Yo pensé: está grave la situación. “-Bueno, pero, cuéntame por qué te caigo mal”. “-No, no sé”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos pusimos a hablar. Finalmente resultó que yo tenía exactamente la cara del primer dentista que él tuvo. Cuando él era un niño, el primer dentista tenía una cara muy parecida a la mía, y el niño quedó traumatizado porque esa “carota”, la carota del “dentistota” ése, lo torturó, le hizo sangrar. El niño se retorcía, lloraba. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y era un dentista que sacaba los dientes, sacaba las muelas, con “Anastasia”. Porque, Anastasia se llamaba la auxiliar que le ponía la rodilla al pecho. Y sólo cuando hubo rodilla al pecho, fue posible extraerle la muela a ese niño. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De ahí  que quedara traumatizado de por vida. Porque, para él, ver la “carota” y ver la “rodillota” y la señora Anastasia, hizo que llegara un momento en el que lo que se preguntaba era: “¿Será que resiste el costillar? ¿Será que resiste…?” El muchacho quedó traumatizado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Uno nunca sabe por qué le cae mal alguna gente. Donde hay seres humanos,  hay afectos. Y además de los afectos de, “me cae bien”, o “me cae mal”, vienen los afectos de las amistades, los que son mis amigos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay personas en todos los grupos humanos de todos los países, que tienen una tremenda sensibilidad, una gran sensibilidad y todo les duele: “¡Ay! ¡Uy!” “¿-Sí tienen ustedes en su grupo gente que todo le duele?” “–Nooo”. “–¿Eso no existe en Chile, no?” “-Entonces, pasemos al otro tema, porque ese tema sobra aquí”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay gente que todo le duele, le duele profundamente: “Mira, para el congreso de sanación este fin de semana hay que inflar los globos. A ver, por favor, tú, Roberto, vas a inflar los globos rojos. Por favor, tú, Josefina, infla los globos amarillos”. “¡Ay!”, ya le dolió: “Ay, claro, me pusieron a inflar los globos feos. ¡Ay, Dios mío! Todo es así; siempre me desprecian”. ¡Y es un dolor! Todo les duele: “¡Ay!”. Viven con un dolor tremendo, se sienten excluidos, se sienten mal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y uno le pregunta: “-¿Usted, por qué se siente tan mal? Yo he visto que usted sufre mucho”. “-Sí, padre, sí, yo sufro mucho; mi vida es muy sufrida”. “-¿Cuándo le empezó su sufrimiento?” “-Cuando fui al psicólogo.  “-¿Por qué? ¿Por qué empezó?” “-Porque yo llegué y le dije al psicólogo: Doctor, nadie me pone cuidado. Y él dijo: ¡El siguiente!” La señora quedó profundamente herida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego, fíjate: está el problema de, “¿quién me cae bien? ¿Quién me cae mal?”, la gente que todo le duele. Y así como hay unos a quienes todo les duele, hay otros que se la pasan, -sin darse cuenta-, lastimando gente. Muchos, -sin voluntad; ellos mismos no se dan cuenta-, lastiman mucha gente. Y lastiman gente por cosas sencillas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A veces uno cree que la religión lo va a solucionar todo, y eso no es cierto. La religión no soluciona todo. Yo puedo ser una persona muy, muy religiosa y al mismo tiempo cometer el error de ser un imprudente cuando conduzco. ¡Y soy muy religioso! La religión no me arregla todos los problemas de la vida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo puedo ser una persona muy, muy religiosa y de muy, muy mal aliento. Eso pasa. La religión no arregla todo. Por el mismo hecho, puedo ser una persona muy, muy religiosa que se me olvidan ciertas normas mínimas: hay gente que no saluda, hay gente que no sonríe, hay gente que no incluye, hay gente que maltrata con un comentario. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“A ver, vamos a ver: ¿este texto qué les dice? Es La Multiplicación de los Panes. ¿A ustedes qué les dice este texto? A ver, comenten un poco qué les dice”. Por allá, una señora toda humilde, ella, primera intervención que hace en el grupo: “-Pues, para mí esto significa mucho, porque en mi familia siempre tuvimos escaseces”. “-¡Resuma, señora!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y no se da cuenta de que la está maltratando. ¡No se da cuenta! “-No, no, perdone usted. Lo que yo quería decir es que el Señor, como que siempre, a ver, ¿cómo le dijera?&amp;quot; “-¡Aclárese, señora!” Y ya la pobre señora, toda tartamuda… Hay gente que no se da cuenta que hiere, que lastima. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y todos tenemos sensibilidad. Aparte de, “¡Ay, ay!”, aparte de los que tienen una sensibilidad terrible, también los que tienen una sensibilidad normal, también eso duele. ¡También eso duele! Pero, es que el mundo de la afectividad es muy complicado porque en el mundo de la afectividad están además las amistades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Resulta que la gente de la Renovación no solamente se la pasa orando y alabando a Dios: “Es el pueblo que alaba al Señor, el pueblo que alaba al Señor…”. ¡No! La gente también organiza un asadito. “Y yo quería que me hubieran invitado al asadito y nadie me invitó al asadito; por lo tanto, me excluyeron”. Eso lastima también y eso también es parte porque somos seres humanos. ¡Nos lastiman esas cosas! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, pasando a temas aún más serios, todavía en esto de la afectividad… Acuérdate: voto de pobreza; voto de castidad es el segundo. Donde está todo el mundo de la afectividad, entra también el mundo de los noviazgos y entra el mundo de la sexualidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo les digo una cosa: si no se vive con mucha pureza delante de Dios la fe, el daño que se causa a los grupos es brutal. Y les digo, -no por nada que haya oído aquí sino por lo que he oído en mi país-: Una señora, por ejemplo, en mi país, asistía a su grupo de oración. Asistía con la hija y todo muy bien con la hija. Ella, feliz con la hija: la señora y la hija; mas de pronto ya era la señora, la hija y el bebé. ¿Y a qué hora ese bebé? “-Hija, ¿pero, qué pasó?” “-No, es que, mamá, ¿cómo te explico? Lo que sucede, lo que pasa es que…”  Y era otra persona del grupo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, si estamos predicando el amor de Dios y lo revolvemos con las suciedades de nuestros pecados de la carne, se acaba la evangelización. Es exactamente lo mismo que le sucede al sacerdote. La gente, en general, puede tener cierta paciencia con algunos pecados del sacerdote. Por ejemplo, el sacerdote no es muy puntual que digamos. Bueno, se le tiene un poco de paciencia al sacerdote. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El sacerdote repite mucho en sus homilías, como un amigo mío que era obsesionado con el tema de la confesión. Todas las homilías eran: &amp;quot;La confesión, la confesión, hay que confesarse, ¿cuándo se confesaron?&amp;quot; Y es verdad que hay que confesarse, entre otras cosas. Por ahí me dijeron que tenemos dificultades de confesión en la Renovación. ¡Cuidado con eso! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, entonces, este padrecito ya se iba al extremo. Todo era la confesión y la confesión. Llegó la fiesta de San José y el padre predicó: “Bueno, ésta es la fiesta de San José. San José era carpintero; así que seguramente hizo algún confesionario. Vamos a hablar de la confesión”. En fin, el sacerdote repite y repite su tema. Uno quisiera que fuera un mejor predicador, pero no es el mejor predicador, lo que se le perdona. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otros sacerdotes tienen complejo de cantante. Uno sufre. ¡Dígamelo a mí! Yo tengo por ahí unos cd’s de canto; pero,  tuve buen cuidado de venderlos todos antes de esta predicación. Debe ser patético cuando el sacerdote dice: “Ahora vamos a cantar el Ave María de Schubert”. ¡Imagínese, el Ave María de Schubert, una pieza tan difícil! Y empieza el padre, y realmente tiembla; pero, no tiembla el infierno sino tiembla la asamblea. Esas cosas la gente se las perdona al sacerdote. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, cuando el sacerdote realmente lastima el afecto, cuando el sacerdote realmente lastima la pureza, esas heridas son brutales, en Chile,  en Colombia, en Irlanda y en todas partes. Porque, la afectividad es algo demasiado íntimo, es algo demasiado profundo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por tanto, yo les digo que no es sino recordar lo que dice la Palabra de Dios. En lo que tiene que ver con afectividad, con pureza, con sexualidad, sean ustedes extremadamente delicados, sean fieles a Dios. Todos tenemos que protegernos los unos a los otros y ayudarnos; pero, sean muy cuidadosos en ese tema porque si hay algo que desacredita por años y años un movimiento, es eso. Si hay algo que desacredita por años y años un grupo, es eso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Es terrible! Donde ustedes dejen espacio a embarazos, a relaciones ilícitas, homosexualidad, donde ustedes abran esas puertas, el trabajo que luego da cerrarlas y el daño tan espantoso que queda es inmenso.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Llevamos dos mundos: el mundo de la pobreza, los recursos, cómo se distribuye, la confianza para dar, la transparencia para administrar, la eficacia para producir, todo eso pertenece al mundo de los recursos. ¡La pobreza!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Utilizo la palabra pobreza de un modo nemotécnico: es para que tú ubiques pobreza, castidad, obediencia, que son fáciles de recordar y así puedas recordar esta predicación; especialmente, si no aprovechaste el tiempo del almuerzo para comprar. Hubieras podido comprar una notica, una libretica, alguna cosa. Pero, había gente que primero tenía que comer y entonces por eso damos pistas nemotécnicas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando yo digo aquí pobreza, castidad y obediencia, es porque es fácil de recordar, para que luego tú te acuerdes que la predicación tuvo que ver con pobreza. Pobreza, ¿qué es? Recursos, y se tienen peleas por tales o cuales circunstancias. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Castidad! Castidad tiene que ver con quién me cae bien,  quién me cae mal. ¡La sensibilidad! ¡Ah! La gente que es hipersensible: todo le duele, todo le duele. Una vez en un grupo había una amiga mía, y resulta que ella perteneció a una cierta parroquia. El obispo fue a hacerle visita pastoral a esa parroquia e  hizo la homilía de clausura de su visita pastoral a la parroquia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego me llama mi amiga y me dice: “-Tú le dijiste al obispo todo, ¿cierto?”. “-¿De qué habla?” “-Claro, tú le contaste toda mi vida al obispo y por eso el obispo hizo su homilía para decirme a mí…” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Oigan, esto no es un chiste, yo no me lo estoy inventando. Hay gente así; hay gente que cree que si se dice el sermón: “Esto lo dijo el padre, y éste le dijo a éste, y el padre dijo, y eso es para mí porque él dijo y…” ¡Hay gente de una sensibilidad, de una fantasía y de una imaginación! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, cuidado con eso: “Quién me cae bien, quién me cae mal”. ¡Cuidado con la hipersensibilidad nuestra! ¡Cuidado con herir la sensibilidad de otros! Es natural que tengamos amigos y que seamos más amigos de unos que de otros; pero, hay que aprender a manejar el tema de cómo yo tengo mis amigos. Porque, necesariamente los tengo, pero al mismo tiempo debe haber actividades lo suficientemente amplias para que todos se sientan incluidos, para que nadie se vaya a sentir por fuera. Y por favor, tengamos más y más cuidado de qué puede estar hiriendo a la gente: es que no nos damos cuenta y muchas personas realmente sufren mucho. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de todo eso, dentro de la castidad también entra el tema de los enamoramientos y los pololeos. El irrespeto al cuerpo y el irrespeto al matrimonio: el daño que se causa es brutal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pobreza, castidad: “-¿Cuál es el otro voto?” “-Obediencia”. ¿Ven qué fácil es de recordar? Por eso utilizo palabras que sean fáciles de recordar, porque, como tú preferiste comer, comer,… Entonces,  viene la obediencia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Y obediencia qué es? Obediencia es una de las tres palabras que dijimos del ciego. ¿Cuáles eran las tres palabras del ciego? “-¿Qué fue lo que hizo el ciego en Juan, capítulo nueve? ¿Primero?&amp;quot; “-Creyó”.  “-¿Segundo?” “-Obedeció”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los de atrás no tienen ni idea de lo que estamos hablando, porque muchos son nuevos. Entonces, los de adelante tengan la gentileza de hablar un poco más recio para los de atrás que han llegado; algunos de los cuales están aprobando todo lo que yo digo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A ver: “-¿Cuáles son los tres verbos del ciego de nacimiento? ¿Primero?”  “-Creyó”. Le creyó a Jesús hasta el punto de echarse, o dejarse echar ese barro con saliva que no es poco acto de fe. Si no, haga la prueba de que otro le eche barro con saliva a usted. ¡No es poco acto de fe! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“-¿Segundo?” “-Obedeció”. “-Díganlo más fuerte a los de atrás: ¿segundo?” “-Obedeció”. Es decir, lo que a nosotros no nos gusta. Ese es un tema muy interesante en nuestros países. Como nuestros países tienen todos una raíz indígena,… ¿Cierto? ¡Indígena! Claro que algunos se sienten más europeos que mapuches. Pero, todos tenemos una raíz indígena. Es que los europeos también eran indígenas en su tiempo; y acuérdese que europeo era Hitler. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Bueno! ¡Sí! Todos tenemos una raíz indígena y todos estamos aburridos de que nos manden, de que nos den órdenes, de que dispongan y se consideren superiores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que nosotros tenemos una cosa que en psicología avanzada,…; ésto no lo saben los que están empezando psicología, pues tiene que tener uno psicología avanzada para lo que voy a decir. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La psicología avanzada muestra que hay un síndrome: se llama síndrome de saturamiento generacional. ¿Eso qué quiere decir? Que si a mi papá lo explotaron en su empresa y a mi abuelo lo explotaron en su empresa y a mi bisabuelo lo explotaban en la finca o hacienda donde trabajaba, esa tradición de explotación yo la experimento como si me la hubieron hecho a mí. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego, fíjate que una parte, -yo no quiero meterme en política-, pero fíjate que una parte del socialismo, ese socialismo que se está dando en algunos países, es síndrome de saturamiento generacional.¿Qué pasa, entonces? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mis amigos venezolanos que van a oír estas palabras, -porque esto sale en Internet-, saben que estoy diciendo la verdad y saben que los amo. Mas, Venezuela vivió un síndrome de saturamiento generacional. Es decir, las clases más necesitadas se saturaron. ¿De qué? Se saturaron de que una generación, tras otra generación, tras otra generación de políticos, no hicieron nada por los pobres. Eso se llama saturamiento generacional. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El síndrome de saturamiento generacional lo que produce es que tú experimentes en tu vida como si a ti te hubieran hecho lo que le hicieron a tu papá, lo que le hicieron a tu mamá, lo que le hicieron a tu abuelito. Eso es saturamiento generacional: como que se diera un proceso de decantamiento. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El marxismo utiliza el síndrome de saturamiento generacional. Decía Carlos Marx: “Proletarios del mundo, uníos”. Y los proletarios son la clase trabajadora. ¿Quiere decir que esa clase trabajadora, la de los años diez del siglo veinte en Rusia, era la que más sufría y era la que peor sufría? ¡No! Pero, era la clase que tenía síndrome de saturamiento generacional. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Vladimir Ilich Ulianov, -más conocido como Lenin-, cuando Lenin empieza a predicar, -porque era una predicación la que él hacía-, y empieza el movimiento bolchevique, ¿qué es lo que está haciendo él? Está utilizando, está cabalgando sobre el síndrome de saturamiento generacional. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por tanto, con respeto, -y créanme que yo soy de las personas que ora por Venezuela y por la persona de Hugo Chávez;yo oro por él, porque como ser humano me interesa que reciba el beneficio de la Sangre de Jesús-,Venezuela tiene síndrome de saturamiento generacional. Nicaragua lo sufrió, Cuba lo sufrió, Bolivia lo sufrió, así entre los que yo conozco; incluso en Paraguay de otra manera se da lo mismo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué quiere decir eso? Que eso existe. El saturamiento generacional es lo que hace que tú mires la historia de tus antepasados y sientas como si todo te lo hubieran hecho a ti. Y cuando tú sientes como si todo te lo hubieran hecho a ti, entonces en tu grito de rebeldía, está gritando tu abuelo, está gritando tu bisabuelo, está gritando tu papá, está gritando tu mamá. De ahí que los gritos revolucionarios, los gritos comunistas o socialistas, con mucha frecuencia son gritos fruto del síndrome de saturamiento generacional. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Y lo anterior se quita cuando yo llego al grupo de oración? ¿Entro yo al grupo de oración y ya automáticamente se quita eso? ¡No! No se quita. Parte de esa sensibilidad es síndrome de saturamiento generacional. Porque, muchas de esas personas hipersensibles, -tú te pones a mirar-, son personas que tienen historias de familias explotadas, familias humilladas, y de algún modo esa persona lo que está diciendo es: “¡A mí no! ¡A mí no me van a hacer! Yo no me voy a dejar”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es lo que hay y muchos lo tenemos; y es lo que hace que dentro de un grupo humano, -no necesariamente porque sea grupo de oración, ni porque sea la Renovación, ni porque sea Iglesia Católica, simplemente porque es un grupo humano-, en los grupos humanos de esta parte del mundo, se presente con mucha facilidad ese síndrome.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;Continúa la transcripción.&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_3_de_5,_Ejes_de_tensi%C3%B3n_en_los_grupos&amp;diff=46949</id>
		<title>Madurez en el Espíritu, 3 de 5, Ejes de tensión en los grupos</title>
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				<updated>2015-02-15T03:53:56Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mis Hermanos:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dice la Palabra: “El Señor corrige a los que ama” (véase Hebreos 12,6). La Carta a los Hebreos dice: “Si Dios nos corrige, es señal de que nos trata como hijos. Nadie corrige al hijo de otro” (véase Hebreos 12,7). Eso significa que la corrección, la exhortación de Dios, es una señal de su amor.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Millones y millones de personas en los más diversos rincones del mundo, han sido tocadas por este hermoso movimiento, por esta efusión de Espíritu que llamamos la Renovación Carismática.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Dios toma en serio a la Renovación, Dios toma en serio el amor. Hay dos cosas serias en la vida: son el amor y la muerte. Y Dios nos ha amado hasta el extremo, hasta el extremo de dar la vida, hasta el extremo de la muerte.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Así que, mis hermanos, nosotros estamos conscientes de que se trata de una batalla. Y es muy importante que salgamos de este encuentro renovados en gozo, pero también con una gran claridad estratégica. Fíjate en las palabras que utilizo: “gran claridad estratégica”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuáles son los pasos que tenemos que dar? Porque, aquí no se trata solamente de conservar; se trata de avanzar. Me encanta este lema de la Renovación en Chile: “¡Chile para Cristo!”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Chile para Cristo” quiere decir, que aquellos hermanos y hermanas nuestros que no han recibido en su corazón, que no han acogido en su corazón el Evangelio de Jesús, entero y con todas sus implicaciones, esa gente nos interesa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué quiere decir, “entero”? Quiere decir: sin mutilar el mensaje. Por ejemplo, si yo le quito al mensaje la Eucaristía, lo mutilé. A los hermanos evangélicos, protestantes, pentecostales, luteranos, anglicanos, presbiterianos, metodistas, los podemos amar. Pero, en nombre de ese amor tenemos que entender que hay un evangelio incompleto, un evangelio mutilado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y ésto díganlo abiertamente en los grupos. ¡Abiertamente! No vendan ustedes la idea de que da lo mismo una cosa que otra, porque no es cierto. ¿O, es que da lo mismo que Cristo esté o que no esté en la Eucaristía? ¡No puede ser! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O la confesión es una payasada, o la confesión es verdad: no hay más. O el ministerio sacerdotal viene de Jesucristo, o el señor obispo Fernando y todos sus sacerdotes, -y en este caso me incluyo-, somos unos farsantes. ¡Es así de sencillo! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, si es verdad el ministerio sacerdotal, si es verdad el ministerio de Pedro, si es verdad la Eucaristía, no la niegues. ¡No la niegues! Por lo tanto, Evangelio íntegro, Evangelio completo, quiere decir: con todo lo que contiene el Evangelio como lo enseña la Santa Iglesia Católica. ¡Así de sencillo! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, además, es el Evangelio completo para Chile completo, para todos. Así que si el Señor está consolidando, si el Señor está fortaleciendo la Renovación en esta región centro-sur, si el Señor está afianzando, podando, depurando su pueblo, es porque quiere lanzarnos a la misión. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto no es únicamente un asunto de regaños; este es un asunto de amor y es un asunto de misión: misioneros. ¡Chile para Cristo! ¡Misioneros! Y el misionero tiene que ir fortalecido, tiene que ir bien alimentado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué es lo que necesita un ejército? Soldados fuertes, soldados unidos, soldados alegres de luchar si es preciso hasta la muerte por una causa. ¡Eso es lo que se necesita! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;Luego, ¿qué significa, qué quiere decir este encuentro? Este encuentro es una sonrisa amorosa de Dios que le está diciendo a cada uno y a cada una: “No se te olvide que cuento contigo. No se te olvide que quiero enviarte, no se te olvide que estoy a tu lado y no se te olvide que estoy esperando mucho más de ti”.&amp;#039;&amp;#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, Jesús nos está confirmando a través de estas palabras proféticas que ha dado, su presencia. Nos está confirmando su fuerza, nos está confirmando su bendición, está llenando de fuerza, de energía, de vigor nuestras almas. ¿Para qué? Para la misión, para evangelizar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos que salir, -una vez más-, de la timidez del cenáculo. Tenemos que salir de la inercia del cenáculo donde estamos, ahí, todos guardaditos, asustaditos: ahí, el uno al lado del otro. Uno se imagina a los apóstoles así, como niños con frío en una noche de invierno: apretaditos los unos con los otros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y dice Dios: “Es que les voy a dar fuego del Espíritu Santo” (véase San Juan 16,7). Porque, “necesito enviarlos”. ¿A dónde? En el caso de ellos, “a todas las naciones. Vayan por todo el mundo a predicar la Buena Noticia” (véase San Mateo 28,19). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo se mide la salud de un grupo de oración? Se mide por el vigor misionero, se mide por las vocaciones consagradas a tiempo completo, que usualmente son las vocaciones religiosas y sacerdotales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuál fue el último sacerdote que salió de tu grupo de oración? ¿La última vocación sacerdotal? ¿Eso fue hace cuánto tiempo? ¿Hace tres meses? ¿Hace dos años? ¿Hace cinco años? ¿Hace quince años? Ésa es la medida, la calidad de un grupo de oración. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo aprendí yo de los patriarcas de la Renovación: Monseñor Uribe Jaramillo, el padre Emiliano Tardif, el padre Rafael García Herreros, de los antiguos, antiguos. Estoy hablando de cuando empezaban a caer las lloviznas del diluvio. Es que yo ya soy mayorcito; no se me nota, pero soy mayorcito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo se mide un grupo de oración? Por el vigor misionero y por las vocaciones. Que, “tenemos mucha alegría, nos queremos mucho”: ¡Amén, aleluya, excelente! La gente del Club de Golf del Norte también se quiere; esos golfistas se quieren que da gusto. “La pasamos muy bien los muchachos de la Banda Electric Rock Pop”: la pasan muy bien y se quieren mucho. Que es importante, es importante. Pero, la medida de la salud de un grupo de oración la da las vocaciones y las misiones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, para llegar allá, primero hay que construir. Y eso es lo que el Señor está renovando en la Renovación. ¿Cómo tenemos que limpiar y construir? ¿Tarea de quién? ¿Tarea de los coordinadores, de los líderes, de los jefes? Bueno, de ellos, pero también de todos nosotros. ¡Todos nosotros!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Seguimos con nuestro tema. Hemos hablado de cómo esto es una pelea. Dios hace su obra de creación; el demonio quiere tirarle la Creación a Dios por la cara, quiere devastar la Creación. Dios reconquista lo suyo: ésa es la sanación. Pero, después de que sucede la sanación hay dificultades personales y grupales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En nuestra predicación anterior hablamos de las dificultades principales en términos de individuos, dificultades que tienen que ver con la fe, con la esperanza y con el amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las dificultades en el orden de la fe, ¿cuáles son? Acuérdate que se da un divorcio entre la dimensión existencial y la dimensión doctrinal. Algunos tienen mucha doctrina y poquita experiencia; otros tienen mucha experiencia y les interesa que Dios esté presente en su existencia. Pero, van perdiendo claridad y van perdiendo la bencina de calidad, la gasolina de calidad. Es decir, van perdiendo la verdadera formación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahí tenemos un problema en la fe. Remedio para ese problema: necesitamos claridad en programas específicos de lectura y meditación de la Palabra de Dios, cada uno, y también en comunidad. Tenemos que volver, tenemos que rescatar esas sanas y santas costumbres del comienzo, esa lectura de la Palabra y esa pregunta: “¿Qué te dice esta Palabra?” Eso tenemos que recuperarlo y recuperarlo de un modo ordenado en plena comunión con la Iglesia, alimento jugoso para nuestros corazones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alguien me decía: la Arquidiócesis, -por ejemplo, aquí en Concepción-, está ofreciendo cursos muy buenos. ¡Aleluya! ¡Eso está muy bien! Pero, yo no estoy hablando sólo de los cursos. Estoy hablando de que nuestras reuniones han de ser reuniones con alimento espiritual. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Segundo problema que denunciábamos: el tema de la esperanza. De todo lo que se puede decir sobre la esperanza subrayamos este punto: el futuro sólo es amable, sólo es confiable, si ese futuro cuenta con instituciones robustas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si tú llegaras a un país y te dicen: “Mire, aquí hay una característica; aquí no hay policía, no hay carabineros, no hay guardia civil, no hay ejército, aquí no hay nada. Aquí, a cada persona que llega se le da un garrote. ¡Y lo que usted pueda hacer con ese garrote, hermano!” Yo creo que uno viviría en pánico en ese país. “¡O sea que aquí es a garrotazo limpio!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando hay una institución, una institución que garantiza cierto orden, -esa institución son carabineros, guardia civil, policía, lo que se llame en cada lugar-, esa institución me da una cierta sensación de seguridad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Yo te amo mucho”, le dice un muchacho a su polola. “-Yo te amo mucho, yo te quiero mucho”, y ella le pregunta: “-¿Entonces, nosotros, qué somos?” Y él responde, -como dicen mis queridos amigos, muy queridos para mí, amigos ecuatorianos-: “-¡A saber!” “-¿Qué es lo que somos nosotros?” “-¡Sin saberse!”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Uno necesita ser algo para alguien: “¿Quién soy para ti?” De ahí que esa tal institución del pololeo, yo estoy que la critico. Pero, fíjate que no la he criticado. He sido benigno: no la he criticado. Sin embargo, al tal pololeo hay que ponerle cuidado, porque el pololeo es una manera de decir: “Yo, como que casi soy, pero todavía no soy, pero como que voy a ser, pero que como que puedo ser, pero  todavía no soy”. Eso es lo que quiere decir muchas veces. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya cuando se habla del noviazgo, es otra cosa ya más seria. ¿Qué quiere decir eso? Uno necesita saber, ¿uno qué es? Por ejemplo, las religiosas. La jovencita entra y ella sabe que: “Soy postulante”. Y sabe que hay un camino: “¿Después de postulante qué voy a ser? Novicia. Después de novicia, voy a ser juniora. Después voy a ser unos votos perpetuos, después…”  Tiene un itinerario. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Yo sé que entré a una institución”. ¡Hay que amar lo institucional, por favor! Quitemos esa oposición ficticia entre institución y carisma. Quitemos esa división ficticia. Nosotros somos carismáticos y por eso mismo amamos lo institucional. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y lo institucional, ¿qué es? Institucional es, por ejemplo, que hay una organización diocesana. “Organizamos nuestro camino de acuerdo con lo que el Señor nos muestra y amamos eso que el Señor nos muestra. Entonces, amamos la organización de la Renovación en la Arquidiócesis y queremos a nuestra gente y la apoyamos&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;¡Así se construye esperanza! La esperanza no es un salto en el vacío. En la medida en que la Renovación va adquiriendo una estructura más sólida y esas personas viven con humildad, con generosidad, con alegría el ministerio que Dios les ha dado, todos crecemos en la esperanza.&amp;#039;&amp;#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y luego dijimos el tema del amor. Cuando el amor se vuelve puro entusiasmo, puro sentimiento, pura emoción, entonces empezamos a depender de, “¿cómo me siento hoy?”: “-Hoy me siento inspirado”. “-No, hoy no me siento tan inspirado”. “-Hoy me siento orante.” “-Hoy no me siento, hoy me paro”. Entonces ,  las personas están confundidas en su sentido del amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esas dificultades personales, vamos a hablar de las dificultades en grupo. Todo grupo humano tiene dificultades principales en tres áreas. Esas tres áreas son las que intenta enfocar y las que intenta poner de relieve la consagración que hacemos los religiosos. Que el Espíritu Santo al que hemos invocado tantas veces hoy, nos ayude para que entendamos esta parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mira, cuando se reúnen seres humanos, ¿de dónde pueden venir las dificultades? Primero: “Vamos a unir recursos”. ¿Quién maneja los recursos? O sea, ¿cómo va a funcionar el tema de la plata? ¿Cómo se va a distribuir el dinero? En los grupos que tienen bajo nivel de confianza, la gente da muy poquito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dice mi mamá que mi abuelo tenía esta capacidad: mi abuelo conocía los billetes al tacto. Entonces, él se metía la mano al bolsillo: “A ver, éste es de cincuenta, de veinte; éste es como de diez.  Saco aquí el de cinco. Éste es el de uno, éste es el de quinientos, quinientos pesitos. No, todavía es mucho, espérate; vamos a sacar el de veinte pesos. A ver, espérate. Por aquí está, por aquí va a salir; éste es el billete de un peso”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“-¿Quedan billetes de un peso aquí?” “-No”. “ –Bueno, pero, hay gente que sí los encuentra. Saca el billete y lo conocen al tacto, al físico tacto. Eso es una cosa muy interesante”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Hermanos, vamos a recoger la ofrenda”. En esto el mundo empieza a ubicar: “Aquí está el de un peso, venga a ver el billete de…, cincuenta centavos, mejor”. ¿Qué indican esas ofrendas mínimas? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay gente de la que uno dice: “Caramba, deberían volverse protestantes un año, sólo un año,  para que aprendieran lo que es dar”. Porque, ¿sabe qué es lo que sucede? ¿Qué es lo triste del caso? Que el católico que no daba ni pesar, se vuelve protestante. Y ahí sí, el diezmo; ahí va el cheque por los miles de los miles. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, el tema pobreza. El voto de pobreza tiene que ver con eso: manejo de los recursos comunes. Y en ello hay muchos temas. Por ejemplo, ése, el de la tacañería. ¡Somos mezquinos! Los católicos, en general, somos mezquinos. Damos poquito y damos con desconfianza.  “A ver: ¿Qué es lo que va a pasar?  ¿Qué es lo que va a suceder aquí?” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Segundo: el tema de los afectos. Cuando nos juntamos seres humanos, surgen afectos, necesariamente. ¿Por qué? Porque, “hay personas que me caen bien”. Afecto no es solamente afecto de pareja. “Hay personas que me caen bien, hay personas que no me caen tan bien. Hay gente que me cae como una indigestión, hay gente que me cae muy mal, y hay gente que yo no sé por qué la dejaron entrar”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, nosotros, como seres humanos, siempre tenemos una realidad que se llama afecto. A veces uno no sabe por qué hay gente que le cae mal. Me acuerdo que en una época yo daba clases en un colegio, y había un muchacho que desde el primer día me miraba con una cara de desconfianza, como de rabia, como de fastidio. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de una semana, yo me puse a hablar con él. Le dije: “-Mira, yo creo que te caigo mal”. “-Mal no es palabra, padre”. Yo pensé: está grave la situación. “-Bueno, pero, cuéntame por qué te caigo mal”. “-No, no sé”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos pusimos a hablar. Finalmente resultó que yo tenía exactamente la cara del primer dentista que él tuvo. Cuando él era un niño, el primer dentista tenía una cara muy parecida a la mía, y el niño quedó traumatizado porque esa “carota”, la carota del “dentistota” ése, lo torturó, le hizo sangrar. El niño se retorcía, lloraba. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y era un dentista que sacaba los dientes, sacaba las muelas, con “Anastasia”. Porque, Anastasia se llamaba la auxiliar que le ponía la rodilla al pecho. Y sólo cuando hubo rodilla al pecho, fue posible extraerle la muela a ese niño. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De ahí  que quedara traumatizado de por vida. Porque, para él, ver la “carota” y ver la “rodillota” y la señora Anastasia, hizo que llegara un momento en el que lo que se preguntaba era: “¿Será que resiste el costillar? ¿Será que resiste…?” El muchacho quedó traumatizado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Uno nunca sabe por qué le cae mal alguna gente. Donde hay seres humanos,  hay afectos. Y además de los afectos de, “me cae bien”, o “me cae mal”, vienen los afectos de las amistades, los que son mis amigos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay personas en todos los grupos humanos de todos los países, que tienen una tremenda sensibilidad, una gran sensibilidad y todo les duele: “¡Ay! ¡Uy!” “¿-Sí tienen ustedes en su grupo gente que todo le duele?” “–Nooo”. “–¿Eso no existe en Chile, no?” “-Entonces, pasemos al otro tema, porque ese tema sobra aquí”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay gente que todo le duele, le duele profundamente: “Mira, para el congreso de sanación este fin de semana hay que inflar los globos. A ver, por favor, tú, Roberto, vas a inflar los globos rojos. Por favor, tú, Josefina, infla los globos amarillos”. “¡Ay!”, ya le dolió: “Ay, claro, me pusieron a inflar los globos feos. ¡Ay, Dios mío! Todo es así; siempre me desprecian”. ¡Y es un dolor! Todo les duele: “¡Ay!”. Viven con un dolor tremendo, se sienten excluidos, se sienten mal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y uno le pregunta: “-¿Usted, por qué se siente tan mal? Yo he visto que usted sufre mucho”. “-Sí, padre, sí, yo sufro mucho; mi vida es muy sufrida”. “-¿Cuándo le empezó su sufrimiento?” “-Cuando fui al psicólogo.  “-¿Por qué? ¿Por qué empezó?” “-Porque yo llegué y le dije al psicólogo: Doctor, nadie me pone cuidado. Y él dijo: ¡El siguiente!” La señora quedó profundamente herida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego, fíjate: está el problema de, “¿quién me cae bien? ¿Quién me cae mal?”, la gente que todo le duele. Y así como hay unos a quienes todo les duele, hay otros que se la pasan, -sin darse cuenta-, lastimando gente. Muchos, -sin voluntad; ellos mismos no se dan cuenta-, lastiman mucha gente. Y lastiman gente por cosas sencillas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A veces uno cree que la religión lo va a solucionar todo, y eso no es cierto. La religión no soluciona todo. Yo puedo ser una persona muy, muy religiosa y al mismo tiempo cometer el error de ser un imprudente cuando conduzco. ¡Y soy muy religioso! La religión no me arregla todos los problemas de la vida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo puedo ser una persona muy, muy religiosa y de muy, muy mal aliento. Eso pasa. La religión no arregla todo. Por el mismo hecho, puedo ser una persona muy, muy religiosa que se me olvidan ciertas normas mínimas: hay gente que no saluda, hay gente que no sonríe, hay gente que no incluye, hay gente que maltrata con un comentario. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“A ver, vamos a ver: ¿este texto qué les dice? Es La Multiplicación de los Panes. ¿A ustedes qué les dice este texto? A ver, comenten un poco qué les dice”. Por allá, una señora toda humilde, ella, primera intervención que hace en el grupo: “-Pues, para mí esto significa mucho, porque en mi familia siempre tuvimos escaseces”. “-¡Resuma, señora!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y no se da cuenta de que la está maltratando. ¡No se da cuenta! “-No, no, perdone usted. Lo que yo quería decir es que el Señor, como que siempre, a ver, ¿cómo le dijera?&amp;quot; “-¡Aclárese, señora!” Y ya la pobre señora, toda tartamuda… Hay gente que no se da cuenta que hiere, que lastima. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y todos tenemos sensibilidad. Aparte de, “¡Ay, ay!”, aparte de los que tienen una sensibilidad terrible, también los que tienen una sensibilidad normal, también eso duele. ¡También eso duele! Pero, es que el mundo de la afectividad es muy complicado porque en el mundo de la afectividad están además las amistades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Resulta que la gente de la Renovación no solamente se la pasa orando y alabando a Dios: “Es el pueblo que alaba al Señor, el pueblo que alaba al Señor…”. ¡No! La gente también organiza un asadito. “Y yo quería que me hubieran invitado al asadito y nadie me invitó al asadito; por lo tanto, me excluyeron”. Eso lastima también y eso también es parte porque somos seres humanos. ¡Nos lastiman esas cosas! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, pasando a temas aún más serios, todavía en esto de la afectividad… Acuérdate: voto de pobreza; voto de castidad es el segundo. Donde está todo el mundo de la afectividad, entra también el mundo de los noviazgos y entra el mundo de la sexualidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo les digo una cosa: si no se vive con mucha pureza delante de Dios la fe, el daño que se causa a los grupos es brutal. Y les digo, -no por nada que haya oído aquí sino por lo que he oído en mi país-: Una señora, por ejemplo, en mi país, asistía a su grupo de oración. Asistía con la hija y todo muy bien con la hija. Ella, feliz con la hija: la señora y la hija; mas de pronto ya era la señora, la hija y el bebé. ¿Y a qué hora ese bebé? “-Hija, ¿pero, qué pasó?” “-No, es que, mamá, ¿cómo te explico? Lo que sucede, lo que pasa es que…”  Y era otra persona del grupo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, si estamos predicando el amor de Dios y lo revolvemos con las suciedades de nuestros pecados de la carne, se acaba la evangelización. Es exactamente lo mismo que le sucede al sacerdote. La gente, en general, puede tener cierta paciencia con algunos pecados del sacerdote. Por ejemplo, el sacerdote no es muy puntual que digamos. Bueno, se le tiene un poco de paciencia al sacerdote. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El sacerdote repite mucho en sus homilías, como un amigo mío que era obsesionado con el tema de la confesión. Todas las homilías eran: &amp;quot;La confesión, la confesión, hay que confesarse, ¿cuándo se confesaron?&amp;quot; Y es verdad que hay que confesarse, entre otras cosas. Por ahí me dijeron que tenemos dificultades de confesión en la Renovación. ¡Cuidado con eso! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, entonces, este padrecito ya se iba al extremo. Todo era la confesión y la confesión. Llegó la fiesta de San José y el padre predicó: “Bueno, ésta es la fiesta de San José. San José era carpintero; así que seguramente hizo algún confesionario. Vamos a hablar de la confesión”. En fin, el sacerdote repite y repite su tema. Uno quisiera que fuera un mejor predicador, pero no es el mejor predicador, lo que se le perdona. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otros sacerdotes tienen complejo de cantante. Uno sufre. ¡Dígamelo a mí! Yo tengo por ahí unos cd’s de canto; pero,  tuve buen cuidado de venderlos todos antes de esta predicación. Debe ser patético cuando el sacerdote dice: “Ahora vamos a cantar el Ave María de Schubert”. ¡Imagínese, el Ave María de Schubert, una pieza tan difícil! Y empieza el padre, y realmente tiembla; pero, no tiembla el infierno sino tiembla la asamblea. Esas cosas la gente se las perdona al sacerdote. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, cuando el sacerdote realmente lastima el afecto, cuando el sacerdote realmente lastima la pureza, esas heridas son brutales, en Chile,  en Colombia, en Irlanda y en todas partes. Porque, la afectividad es algo demasiado íntimo, es algo demasiado profundo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por tanto, yo les digo que no es sino recordar lo que dice la Palabra de Dios. En lo que tiene que ver con afectividad, con pureza, con sexualidad, sean ustedes extremadamente delicados, sean fieles a Dios. Todos tenemos que protegernos los unos a los otros y ayudarnos; pero, sean muy cuidadosos en ese tema porque si hay algo que desacredita por años y años un movimiento, es eso. Si hay algo que desacredita por años y años un grupo, es eso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Es terrible! Donde ustedes dejen espacio a embarazos, a relaciones ilícitas, homosexualidad, donde ustedes abran esas puertas, el trabajo que luego da cerrarlas y el daño tan espantoso que queda es inmenso.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Llevamos dos mundos: el mundo de la pobreza, los recursos, cómo se distribuye, la confianza para dar, la transparencia para administrar, la eficacia para producir, todo eso pertenece al mundo de los recursos. ¡La pobreza!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Utilizo la palabra pobreza de un modo nemotécnico: es para que tú ubiques pobreza, castidad, obediencia, que son fáciles de recordar y así puedas recordar esta predicación; especialmente, si no aprovechaste el tiempo del almuerzo para comprar. Hubieras podido comprar una notica, una libretica, alguna cosa. Pero, había gente que primero tenía que comer y entonces por eso damos pistas nemotécnicas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando yo digo aquí pobreza, castidad y obediencia, es porque es fácil de recordar, para que luego tú te acuerdes que la predicación tuvo que ver con pobreza. Pobreza, ¿qué es? Recursos, y se tienen peleas por tales o cuales circunstancias. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Castidad! Castidad tiene que ver con quién me cae bien,  quién me cae mal. ¡La sensibilidad! ¡Ah! La gente que es hipersensible: todo le duele, todo le duele. Una vez en un grupo había una amiga mía, y resulta que ella perteneció a una cierta parroquia. El obispo fue a hacerle visita pastoral a esa parroquia e  hizo la homilía de clausura de su visita pastoral a la parroquia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego me llama mi amiga y me dice: “-Tú le dijiste al obispo todo, ¿cierto?”. “-¿De qué habla?” “-Claro, tú le contaste toda mi vida al obispo y por eso el obispo hizo su homilía para decirme a mí…” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Oigan, esto no es un chiste, yo no me lo estoy inventando. Hay gente así; hay gente que cree que si se dice el sermón: “Esto lo dijo el padre, y éste le dijo a éste, y el padre dijo, y eso es para mí porque él dijo y…” ¡Hay gente de una sensibilidad, de una fantasía y de una imaginación! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, cuidado con eso: “Quién me cae bien, quién me cae mal”. ¡Cuidado con la hipersensibilidad nuestra! ¡Cuidado con herir la sensibilidad de otros! Es natural que tengamos amigos y que seamos más amigos de unos que de otros; pero, hay que aprender a manejar el tema de cómo yo tengo mis amigos. Porque, necesariamente los tengo, pero al mismo tiempo debe haber actividades lo suficientemente amplias para que todos se sientan incluidos, para que nadie se vaya a sentir por fuera. Y por favor, tengamos más y más cuidado de qué puede estar hiriendo a la gente: es que no nos damos cuenta y muchas personas realmente sufren mucho. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de todo eso, dentro de la castidad también entra el tema de los enamoramientos y los pololeos. El irrespeto al cuerpo y el irrespeto al matrimonio: el daño que se causa es brutal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pobreza, castidad: “-¿Cuál es el otro voto?” “-Obediencia”. ¿Ven qué fácil es de recordar? Por eso utilizo palabras que sean fáciles de recordar, porque, como tú preferiste comer, comer,… Entonces,  viene la obediencia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Y obediencia qué es? Obediencia es una de las tres palabras que dijimos del ciego. ¿Cuáles eran las tres palabras del ciego? “-¿Qué fue lo que hizo el ciego en Juan, capítulo nueve? ¿Primero? “-Creyó”.  “-¿Segundo?” “-Obedeció”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los de atrás no tienen ni idea de lo que estamos hablando, porque muchos son nuevos. Entonces, los de adelante tengan la gentileza de hablar un poco más recio para los de atrás que han llegado; algunos de los cuales están aprobando todo lo que yo digo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A ver: “-¿Cuáles son los tres verbos del ciego de nacimiento? ¿Primero?”  “-Creyó”. Le creyó a Jesús hasta el punto de echarse, o dejarse echar, ese barro con saliva que no es poco acto de fe. Si no, haga la prueba de que otro le eche barro con saliva a usted. ¡No es poco acto de fe! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“-¿Segundo?” “-Obedeció”. “-Díganlo más fuerte a los de atrás: ¿segundo?” “-Obedeció”. Es decir, lo que a nosotros no nos gusta. Ese es un tema muy interesante en nuestros países. Como nuestros países tienen todos una raíz indígena,… ¿Cierto? ¡Indígena! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Claro que algunos se sienten más europeos que mapuches. Pero, todos tenemos una raíz indígena. Es que los europeos también eran indígenas en su tiempo; y acuérdese que europeo era Hitler. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Bueno! ¡Sí! Todos tenemos una raíz indígena y todos estamos aburridos de que nos manden, de que nos den órdenes, que dispongan y que se consideren superiores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que nosotros tenemos una cosa que en psicología avanzada,…; ésto no lo saben los que están empezando psicología, pues tiene que tener uno psicología avanzada para lo que voy a decir. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La psicología avanzada muestra que hay un síndrome: se llama síndrome de saturamiento generacional. ¿Eso qué quiere decir? Que si a mi papá lo explotaron en su empresa y a mi abuelo lo explotaron en su empresa y a mi bisabuelo lo explotaban en la finca o hacienda donde trabajaba, esa tradición de explotación yo la experimento como si me la hubieron hecho a mí. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego, fíjate que una parte, -yo no quiero meterme en política-, pero fíjate que una parte del socialismo, ese socialismo que se está dando en algunos países, es síndrome de saturamiento generacional.¿Qué pasa, entonces? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mis amigos venezolanos que van a oír estas palabras, -porque esto sale en Internet-, saben que estoy diciendo la verdad y saben que los amo. Mas, Venezuela vivió un síndrome de saturamiento generacional. Es decir, las clases más necesitadas se saturaron. ¿De qué? Se saturaron de que una generación, tras otra generación, tras otra generación de políticos, no hicieron nada por los pobres. Eso se llama saturamiento generacional. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El síndrome de saturamiento generacional lo que produce es que tú experimentes en tu vida como si a ti te hubieran hecho lo que le hicieron a tu papá, lo que le hicieron a tu mamá, lo que le hicieron a tu abuelito. Eso es saturamiento generacional: como que se diera un proceso de decantamiento. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El marxismo utiliza el síndrome de saturamiento generacional. Decía Carlos Marx: “Proletarios del mundo, uníos”. Y los proletarios son la clase trabajadora. ¿Quiere decir que esa clase trabajadora, la de los años diez del siglo veinte en Rusia, era la que más sufría y era la que peor sufría? ¡No! Pero, era la clase que tenía síndrome de saturamiento generacional. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Vladimir Ilich Ulianov, -más conocido como Lenin-, cuando Lenin empieza a predicar, -porque era una predicación la que él hacía-, y empieza el movimiento bolchevique, ¿qué es lo que está haciendo él? Está utilizando, está cabalgando sobre el síndrome de saturamiento generacional. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por tanto, con el respeto…, y créanme que yo soy de las personas que ora por Venezuela y que ora por la persona de Hugo Chávez. Yo oro por él, porque como ser humano me interesa que reciba el beneficio de la Sangre de Jesús. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Venezuela tiene síndrome de saturamiento generacional. Nicaragua lo sufrió, Cuba lo sufrió, Bolivia lo sufrió, así entre los que yo conozca; incluso en Paraguay de otra manera se da lo mismo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué quiere decir eso? Que eso existe. El saturamiento generacional es lo que hace que tú mires la historia de tus antepasados y sientas como si todo te lo hubieran hecho a ti. Y cuando tú sientes como si todo te lo hubieran hecho a ti, entonces en tu grito de rebeldía, está gritando tu abuelo, está gritando tu bisabuelo, está gritando tu papá, está gritando tu mamá. De ahí que los gritos revolucionarios, los gritos comunistas o socialistas, con mucha frecuencia son gritos fruto del síndrome de saturamiento generacional. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Y lo anterior se quita cuando yo llego al grupo de oración? ¿Entro yo al grupo de oración y ya automáticamente se quita eso? ¡No! No se quita. Parte de esa sensibilidad es síndrome de saturamiento generacional. Porque, muchas de esas personas hipersensibles, -tú te pones a mirar-, son personas que tienen historias de familias explotadas, familias humilladas y de algún modo esa persona lo que está diciendo es: “¡A mí no! ¡A mí no me van a hacer! Yo no me voy a dejar”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es lo que hay y muchos lo tenemos eso y es lo que hace que dentro de un grupo humano, -no necesariamente porque sea grupo de oración, ni porque sea la Renovación, ni porque sea Iglesia Católica, simplemente porque es un grupo humano-, en los grupos humanos de esta parte del mundo, se presente con mucha facilidad ese síndrome.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;Continúa la transcripción.&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

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		<id>http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_3_de_5,_Ejes_de_tensi%C3%B3n_en_los_grupos&amp;diff=46324</id>
		<title>Madurez en el Espíritu, 3 de 5, Ejes de tensión en los grupos</title>
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				<updated>2013-07-08T04:56:19Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mis Hermanos:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dice la Palabra: “El Señor corrige a los que ama” (véase Hebreos 12,6). La Carta a los Hebreos dice: “Si Dios nos corrige, es señal de que nos trata como hijos. Nadie corrige al hijo de otro” (véase Hebreos 12,7). Eso significa que la corrección, la exhortación de Dios, es una señal de su amor.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Millones y millones de personas en los más diversos rincones del mundo, han sido tocadas por este hermoso movimiento, por esta efusión de Espíritu que llamamos la Renovación Carismática.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Dios toma en serio a la Renovación, Dios toma en serio el amor. Hay dos cosas serias en la vida: son el amor y la muerte. Y Dios nos ha amado hasta el extremo, hasta el extremo de dar la vida, hasta el extremo de la muerte.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Así que, mis hermanos, nosotros estamos conscientes de que se trata de una batalla. Y es muy importante que salgamos de este encuentro renovados en gozo, pero también con una gran claridad estratégica. Fíjate en las palabras que utilizo: “gran claridad estratégica”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuáles son los pasos que tenemos que dar? Porque, aquí no se trata solamente de conservar; se trata de avanzar. Me encanta este lema de la Renovación en Chile: “¡Chile para Cristo!”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Chile para Cristo” quiere decir, que aquellos hermanos y hermanas nuestros que no han recibido en su corazón, que no han acogido en su corazón el Evangelio de Jesús, entero y con todas sus implicaciones, esa gente nos interesa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué quiere decir, “entero”? Quiere decir: sin mutilar el mensaje. Por ejemplo, si yo le quito al mensaje la Eucaristía, lo mutilé. A los hermanos evangélicos, protestantes, pentecostales, luteranos, anglicanos, presbiterianos, metodistas, los podemos amar. Pero, en nombre de ese amor tenemos que entender que hay un evangelio incompleto, un evangelio mutilado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y ésto díganlo abiertamente en los grupos. ¡Abiertamente! No vendan ustedes la idea de que da lo mismo una cosa que otra, porque no es cierto. ¿O, es que da lo mismo que Cristo esté o que no esté en la Eucaristía? ¡No puede ser! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O la confesión es una payasada, o la confesión es verdad: no hay más. O el ministerio sacerdotal viene de Jesucristo, o el señor obispo Fernando y todos sus sacerdotes, -y en este caso me incluyo-, somos unos farsantes. ¡Es así de sencillo! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, si es verdad el ministerio sacerdotal, si es verdad el ministerio de Pedro, si es verdad la Eucaristía, no la niegues. ¡No la niegues! Por lo tanto, Evangelio íntegro, Evangelio completo, quiere decir: con todo lo que contiene el Evangelio como lo enseña la Santa Iglesia Católica. ¡Así de sencillo! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, además, es el Evangelio completo para Chile completo, para todos. Así que si el Señor está consolidando, si el Señor está fortaleciendo la Renovación en esta región centro-sur, si el Señor está afianzando, podando, depurando su pueblo, es porque quiere lanzarnos a la misión. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto no es únicamente un asunto de regaños; este es un asunto de amor y es un asunto de misión: misioneros. ¡Chile para Cristo! ¡Misioneros! Y el misionero tiene que ir fortalecido, tiene que ir bien alimentado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué es lo que necesita un ejército? Soldados fuertes, soldados unidos, soldados alegres de luchar si es preciso hasta la muerte por una causa. ¡Eso es lo que se necesita! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;Luego, ¿qué significa, qué quiere decir este encuentro? Este encuentro es una sonrisa amorosa de Dios que le está diciendo a cada uno y a cada una: “No se te olvide que cuento contigo. No se te olvide que quiero enviarte, no se te olvide que estoy a tu lado y no se te olvide que estoy esperando mucho más de ti”.&amp;#039;&amp;#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, Jesús nos está confirmando a través de estas palabras proféticas que ha dado, su presencia. Nos está confirmando su fuerza, nos está confirmando su bendición, está llenando de fuerza, de energía, de vigor nuestras almas. ¿Para qué? Para la misión, para evangelizar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos que salir, -una vez más-, de la timidez del cenáculo. Tenemos que salir de la inercia del cenáculo donde estamos, ahí, todos guardaditos, asustaditos: ahí, el uno al lado del otro. Uno se imagina a los apóstoles así, como niños con frío en una noche de invierno: apretaditos los unos con los otros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y dice Dios: “Es que les voy a dar fuego del Espíritu Santo” (véase San Juan 16,7). Porque, “necesito enviarlos”. ¿A dónde? En el caso de ellos, “a todas las naciones. Vayan por todo el mundo a predicar la Buena Noticia” (véase San Mateo 28,19). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo se mide la salud de un grupo de oración? Se mide por el vigor misionero, se mide por las vocaciones consagradas a tiempo completo, que usualmente son las vocaciones religiosas y sacerdotales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuál fue el último sacerdote que salió de tu grupo de oración? ¿La última vocación sacerdotal? ¿Eso fue hace cuánto tiempo? ¿Hace tres meses? ¿Hace dos años? ¿Hace cinco años? ¿Hace quince años? Ésa es la medida, la calidad de un grupo de oración. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo aprendí yo de los patriarcas de la Renovación: Monseñor Uribe Jaramillo, el padre Emiliano Tardif, el padre Rafael García Herreros, de los antiguos, antiguos. Estoy hablando de cuando empezaban a caer las lloviznas del diluvio. Es que yo ya soy mayorcito; no se me nota, pero soy mayorcito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo se mide un grupo de oración? Por el vigor misionero y por las vocaciones. Que, “tenemos mucha alegría, nos queremos mucho”: ¡Amén, aleluya, excelente! La gente del Club de Golf del Norte también se quiere; esos golfistas se quieren que da gusto. “La pasamos muy bien los muchachos de la Banda Electric Rock Pop”: la pasan muy bien y se quieren mucho. Que es importante, es importante. Pero, la medida de la salud de un grupo de oración la da las vocaciones y las misiones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, para llegar allá, primero hay que construir. Y eso es lo que el Señor está renovando en la Renovación. ¿Cómo tenemos que limpiar y construir? ¿Tarea de quién? ¿Tarea de los coordinadores, de los líderes, de los jefes? Bueno, de ellos, pero también de todos nosotros. ¡Todos nosotros!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Seguimos con nuestro tema. Hemos hablado de cómo esto es una pelea. Dios hace su obra de creación; el demonio quiere tirarle la Creación a Dios por la cara, quiere devastar la Creación. Dios reconquista lo suyo: ésa es la sanación. Pero, después de que sucede la sanación hay dificultades personales y grupales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En nuestra predicación anterior hablamos de las dificultades principales en términos de individuos, dificultades que tienen que ver con la fe, con la esperanza y con el amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las dificultades en el orden de la fe, ¿cuáles son? Acuérdate que se da un divorcio entre la dimensión existencial y la dimensión doctrinal. Algunos tienen mucha doctrina y poquita experiencia; otros tienen mucha experiencia y les interesa que Dios esté presente en su existencia. Pero, van perdiendo claridad y van perdiendo la bencina de calidad, la gasolina de calidad. Es decir, van perdiendo la verdadera formación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahí tenemos un problema en la fe. Remedio para ese problema: necesitamos claridad en programas específicos de lectura y meditación de la Palabra de Dios, cada uno, y también en comunidad. Tenemos que volver, tenemos que rescatar esas sanas y santas costumbres del comienzo, esa lectura de la Palabra y esa pregunta: “¿Qué te dice esta Palabra?” Eso tenemos que recuperarlo y recuperarlo de un modo ordenado en plena comunión con la Iglesia, alimento jugoso para nuestros corazones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alguien me decía: la Arquidiócesis, -por ejemplo, aquí en Concepción-, está ofreciendo cursos muy buenos. ¡Aleluya! ¡Eso está muy bien! Pero, yo no estoy hablando sólo de los cursos. Estoy hablando de que nuestras reuniones han de ser reuniones con alimento espiritual. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Segundo problema que denunciábamos: el tema de la esperanza. De todo lo que se puede decir sobre la esperanza subrayamos este punto: el futuro sólo es amable, sólo es confiable, si ese futuro cuenta con instituciones robustas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si tú llegaras a un país y te dicen: “Mire, aquí hay una característica; aquí no hay policía, no hay carabineros, no hay guardia civil, no hay ejército, aquí no hay nada. Aquí, a cada persona que llega se le da un garrote. ¡Y lo que usted pueda hacer con ese garrote, hermano!” Yo creo que uno viviría en pánico en ese país. “¡O sea que aquí es a garrotazo limpio!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando hay una institución, una institución que garantiza cierto orden, -esa institución son carabineros, guardia civil, policía, lo que se llame en cada lugar-, esa institución me da una cierta sensación de seguridad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Yo te amo mucho”, le dice un muchacho a su polola. “-Yo te amo mucho, yo te quiero mucho”, y ella le pregunta: “-¿Entonces, nosotros, qué somos?” Y él responde, -como dicen mis queridos amigos, muy queridos para mí, amigos ecuatorianos-: “-¡A saber!” “-¿Qué es lo que somos nosotros?” “-¡Sin saberse!”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Uno necesita ser algo para alguien: “¿Quién soy para ti?” De ahí que esa tal institución del pololeo, yo estoy que la critico. Pero, fíjate que no la he criticado. He sido benigno: no la he criticado. Sin embargo, al tal pololeo hay que ponerle cuidado, porque el pololeo es una manera de decir: “Yo, como que casi soy, pero todavía no soy, pero como que voy a ser, pero que como que puedo ser, pero  todavía no soy”. Eso es lo que quiere decir muchas veces. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya cuando se habla del noviazgo, es otra cosa ya más seria. ¿Qué quiere decir eso? Uno necesita saber, ¿uno qué es? Por ejemplo, las religiosas. La jovencita entra y ella sabe que: “Soy postulante”. Y sabe que hay un camino: “¿Después de postulante qué voy a ser? Novicia. Después de novicia, voy a ser juniora. Después voy a ser unos votos perpetuos, después…”  Tiene un itinerario. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Yo sé que entré a una institución”. ¡Hay que amar lo institucional, por favor! Quitemos esa oposición ficticia entre institución y carisma. Quitemos esa división ficticia. Nosotros somos carismáticos y por eso mismo amamos lo institucional. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y lo institucional, ¿qué es? Institucional es, por ejemplo, que hay una organización diocesana. “Organizamos nuestro camino de acuerdo con lo que el Señor nos muestra y amamos eso que el Señor nos muestra. Entonces, amamos la organización de la Renovación en la Arquidiócesis y queremos a nuestra gente y la apoyamos&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;¡Así se construye esperanza! La esperanza no es un salto en el vacío. En la medida en que la Renovación va adquiriendo una estructura más sólida y esas personas viven con humildad, con generosidad, con alegría el ministerio que Dios les ha dado, todos crecemos en la esperanza.&amp;#039;&amp;#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y luego dijimos el tema del amor. Cuando el amor se vuelve puro entusiasmo, puro sentimiento, pura emoción, entonces empezamos a depender de, “¿cómo me siento hoy?”: “-Hoy me siento inspirado”. “-No, hoy no me siento tan inspirado”. “-Hoy me siento orante.” “-Hoy no me siento, hoy me paro”. Entonces ,  las personas están confundidas en su sentido del amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esas dificultades personales, vamos a hablar de las dificultades en grupo. Todo grupo humano tiene dificultades principales en tres áreas. Esas tres áreas son las que intenta enfocar y las que intenta poner de relieve la consagración que hacemos los religiosos. Que el Espíritu Santo al que hemos invocado tantas veces hoy, nos ayude para que entendamos esta parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mira, cuando se reúnen seres humanos, ¿de dónde pueden venir las dificultades? Primero: “Vamos a unir recursos”. ¿Quién maneja los recursos? O sea, ¿cómo va a funcionar el tema de la plata? ¿Cómo se va a distribuir el dinero? En los grupos que tienen bajo nivel de confianza, la gente da muy poquito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dice mi mamá que mi abuelo tenía esta capacidad: mi abuelo conocía los billetes al tacto. Entonces, él se metía la mano al bolsillo: “A ver, éste es de cincuenta, de veinte; éste es como de diez.  Saco aquí el de cinco. Éste es el de uno, éste es el de quinientos, quinientos pesitos. No, todavía es mucho, espérate; vamos a sacar el de veinte pesos. A ver, espérate. Por aquí está, por aquí va a salir; éste es el billete de un peso”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“-¿Quedan billetes de un peso aquí?” “-No”. “ –Bueno, pero, hay gente que sí los encuentra. Saca el billete y lo conocen al tacto, al físico tacto. Eso es una cosa muy interesante”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Hermanos, vamos a recoger la ofrenda”. En esto el mundo empieza a ubicar: “Aquí está el de un peso, venga a ver el billete de…, cincuenta centavos, mejor”. ¿Qué indican esas ofrendas mínimas? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay gente de la que uno dice: “Caramba, deberían volverse protestantes un año, sólo un año,  para que aprendieran lo que es dar”. Porque, ¿sabe qué es lo que sucede? ¿Qué es lo triste del caso? Que el católico que no daba ni pesar, se vuelve protestante. Y ahí sí, el diezmo; ahí va el cheque por los miles de los miles. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, el tema pobreza. El voto de pobreza tiene que ver con eso: manejo de los recursos comunes. Y en ello hay muchos temas. Por ejemplo, ése, el de la tacañería. ¡Somos mezquinos! Los católicos, en general, somos mezquinos. Damos poquito y damos con desconfianza.  “A ver: ¿Qué es lo que va a pasar?  ¿Qué es lo que va a suceder aquí?” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Segundo: el tema de los afectos. Cuando nos juntamos seres humanos, surgen afectos, necesariamente. ¿Por qué? Porque, “hay personas que me caen bien”. Afecto no es solamente afecto de pareja. “Hay personas que me caen bien, hay personas que no me caen tan bien. Hay gente que me cae como una indigestión, hay gente que me cae muy mal, y hay gente que yo no sé por qué la dejaron entrar”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, nosotros, como seres humanos, siempre tenemos una realidad que se llama afecto. A veces uno no sabe por qué hay gente que le cae mal. Me acuerdo que en una época yo daba clases en un colegio, y había un muchacho que desde el primer día me miraba con una cara de desconfianza, como de rabia, como de fastidio. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de una semana, yo me puse a hablar con él. Le dije: “-Mira, yo creo que te caigo mal”. “-Mal no es palabra, padre”. Yo pensé: está grave la situación. “-Bueno, pero, cuéntame por qué te caigo mal”. “-No, no sé”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos pusimos a hablar. Finalmente resultó que yo tenía exactamente la cara del primer dentista que él tuvo. Cuando él era un niño, el primer dentista tenía una cara muy parecida a la mía, y el niño quedó traumatizado porque esa “carota”, la carota del “dentistota” ése, lo torturó, le hizo sangrar. El niño se retorcía, lloraba. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y era un dentista que sacaba los dientes, sacaba las muelas, con “Anastasia”. Porque, Anastasia se llamaba la auxiliar que le ponía la rodilla al pecho. Y sólo cuando hubo rodilla al pecho, fue posible extraerle la muela a ese niño. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De ahí  que quedara traumatizado de por vida. Porque, para él, ver la “carota” y ver la “rodillota” y la señora Anastasia, hizo que llegara un momento en el que lo que se preguntaba era: “¿Será que resiste el costillar? ¿Será que resiste…?” El muchacho quedó traumatizado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Uno nunca sabe por qué le cae mal alguna gente. Donde hay seres humanos,  hay afectos. Y además de los afectos de, “me cae bien”, o “me cae mal”, vienen los afectos de las amistades, los que son mis amigos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay personas en todos los grupos humanos de todos los países, que tienen una tremenda sensibilidad, una gran sensibilidad y todo les duele: “¡Ay! ¡Uy!” “¿-Sí tienen ustedes en su grupo gente que todo le duele?” “–Nooo”. “–¿Eso no existe en Chile, no?” “-Entonces, pasemos al otro tema, porque ese tema sobra aquí”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay gente que todo le duele, le duele profundamente: “Mira, para el congreso de sanación este fin de semana hay que inflar los globos. A ver, por favor, tú, Roberto, vas a inflar los globos rojos. Por favor, tú, Josefina, infla los globos amarillos”. “¡Ay!”, ya le dolió: “Ay, claro, me pusieron a inflar los globos feos. ¡Ay, Dios mío! Todo es así; siempre me desprecian”. ¡Y es un dolor! Todo les duele: “¡Ay!”. Viven con un dolor tremendo, se sienten excluidos, se sienten mal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y uno le pregunta: “-¿Usted, por qué se siente tan mal? Yo he visto que usted sufre mucho”. “-Sí, padre, sí, yo sufro mucho; mi vida es muy sufrida”. “-¿Cuándo le empezó su sufrimiento?” “-Cuando fui al psicólogo.  “-¿Por qué? ¿Por qué empezó?” “-Porque yo llegué y le dije al psicólogo: Doctor, nadie me pone cuidado. Y él dijo: ¡El siguiente!” La señora quedó profundamente herida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego, fíjate: está el problema de, “¿quién me cae bien? ¿Quién me cae mal?”, la gente que todo le duele. Y así como hay unos a quienes todo les duele, hay otros que se la pasan, -sin darse cuenta-, lastimando gente. Muchos, -sin voluntad; ellos mismos no se dan cuenta-, lastiman mucha gente. Y lastiman gente por cosas sencillas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A veces uno cree que la religión lo va a solucionar todo, y eso no es cierto. La religión no soluciona todo. Yo puedo ser una persona muy, muy religiosa y al mismo tiempo cometer el error de ser un imprudente cuando conduzco. ¡Y soy muy religioso! La religión no me arregla todos los problemas de la vida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo puedo ser una persona muy, muy religiosa y de muy, muy mal aliento. Eso pasa. La religión no arregla todo. Por el mismo hecho, puedo ser una persona muy, muy religiosa que se me olvidan ciertas normas mínimas: hay gente que no saluda, hay gente que no sonríe, hay gente que no incluye, hay gente que maltrata con un comentario. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“A ver, vamos a ver: ¿este texto qué les dice? Es La Multiplicación de los Panes. ¿A ustedes qué les dice este texto? A ver, comenten un poco qué les dice”. Por allá, una señora toda humilde, ella, primera intervención que hace en el grupo: “-Pues, para mí esto significa mucho, porque en mi familia siempre tuvimos escaseces”. “-¡Resuma, señora!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y no se da cuenta de que la está maltratando. ¡No se da cuenta! “-No, no, perdone usted. Lo que yo quería decir es que el Señor, como que siempre, a ver, ¿cómo le dijera?&amp;quot; “-¡Aclárese, señora!” Y ya la pobre señora, toda tartamuda… Hay gente que no se da cuenta que hiere, que lastima. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y todos tenemos sensibilidad. Aparte de, “¡Ay, ay!”, aparte de los que tienen una sensibilidad terrible, también los que tienen una sensibilidad normal, también eso duele. ¡También eso duele! Pero, es que el mundo de la afectividad es muy complicado porque en el mundo de la afectividad están además las amistades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Resulta que la gente de la Renovación no solamente se la pasa orando y alabando a Dios: “Es el pueblo que alaba al Señor, el pueblo que alaba al Señor…”. ¡No! La gente también organiza un asadito. “Y yo quería que me hubieran invitado al asadito y nadie me invitó al asadito; por lo tanto, me excluyeron”. Eso lastima también y eso también es parte porque somos seres humanos. ¡Nos lastiman esas cosas! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, pasando a temas aún más serios, todavía en esto de la afectividad… Acuérdate: voto de pobreza; voto de castidad es el segundo. Donde está todo el mundo de la afectividad, entra también el mundo de los noviazgos y entra el mundo de la sexualidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo les digo una cosa: si no se vive con mucha pureza delante de Dios la fe, el daño que se causa a los grupos es brutal. Y les digo, -no por nada que haya oído aquí sino por lo que he oído en mi país-: Una señora, por ejemplo, en mi país, asistía a su grupo de oración. Asistía con la hija y todo muy bien con la hija. Ella, feliz con la hija: la señora y la hija; mas de pronto ya era la señora, la hija y el bebé. ¿Y a qué hora ese bebé? “-Hija, ¿pero, qué pasó?” “-No, es que, mamá, ¿cómo te explico? Lo que sucede, lo que pasa es que…”  Y era otra persona del grupo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, si estamos predicando el amor de Dios y lo revolvemos con las suciedades de nuestros pecados de la carne, se acaba la evangelización. Es exactamente lo mismo que le sucede al sacerdote. La gente, en general, puede tener cierta paciencia con algunos pecados del sacerdote. Por ejemplo, el sacerdote no es muy puntual que digamos. Bueno, se le tiene un poco de paciencia al sacerdote. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El sacerdote repite mucho en sus homilías, como un amigo mío que era obsesionado con el tema de la confesión. Todas las homilías eran: &amp;quot;La confesión, la confesión, hay que confesarse, ¿cuándo se confesaron?&amp;quot; Y es verdad que hay que confesarse, entre otras cosas. Por ahí me dijeron que tenemos dificultades de confesión en la Renovación. ¡Cuidado con eso! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, entonces, este padrecito ya se iba al extremo. Todo era la confesión y la confesión. Llegó la fiesta de San José y el padre predicó: “Bueno, ésta es la fiesta de San José. San José era carpintero; así que seguramente hizo algún confesionario. Vamos a hablar de la confesión”. En fin, el sacerdote repite y repite su tema. Uno quisiera que fuera un mejor predicador, pero no es el mejor predicador, lo que se le perdona. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otros sacerdotes tienen complejo de cantante. Uno sufre. ¡Dígamelo a mí! Yo tengo por ahí unos cd’s de canto; pero,  tuve buen cuidado de venderlos todos antes de esta predicación. Debe ser patético cuando el sacerdote dice: “Ahora vamos a cantar el Ave María de Schubert”. ¡Imagínese, el Ave María de Schubert, una pieza tan difícil! Y empieza el padre, y realmente tiembla; pero, no tiembla el infierno sino tiembla la asamblea. Esas cosas la gente se las perdona al sacerdote. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, cuando el sacerdote realmente lastima el afecto, cuando el sacerdote realmente lastima la pureza, esas heridas son brutales, en Chile,  en Colombia, en Irlanda y en todas partes. Porque, la afectividad es algo demasiado íntimo, es algo demasiado profundo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por tanto, yo les digo que no es sino recordar lo que dice la Palabra de Dios. En lo que tiene que ver con afectividad, con pureza, con sexualidad, sean ustedes extremadamente delicados, sean fieles a Dios. Todos tenemos que protegernos los unos a los otros y ayudarnos; pero, sean muy cuidadosos en ese tema porque si hay algo que desacredita por años y años un movimiento, es eso. Si hay algo que desacredita por años y años un grupo, es eso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Es terrible! Donde ustedes dejen espacio a embarazos, a relaciones ilícitas, homosexualidad, donde ustedes abran esas puertas, el trabajo que luego da cerrarlas y el daño tan espantoso que queda es inmenso.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Llevamos dos mundos: el mundo de la pobreza, los recursos, cómo se distribuye, la confianza para dar, la transparencia para administrar, la eficacia para producir, todo eso pertenece al mundo de los recursos. ¡La pobreza!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Utilizo la palabra pobreza de un modo nemotécnico: es para que tú ubiques pobreza, castidad, obediencia, que son fáciles de recordar y así puedas recordar esta predicación; especialmente, si no aprovechaste el tiempo del almuerzo para comprar. Hubieras podido comprar una notica, una libretica, alguna cosa. Pero, había gente que primero tenía que comer y entonces por eso damos pistas nemotécnicas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando yo digo aquí pobreza, castidad y obediencia, es porque es fácil de recordar, para que luego tú te acuerdes que la predicación tuvo que ver con pobreza. Pobreza, ¿qué es? Recursos, y se tienen peleas por tales o cuales circunstancias. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Castidad! Castidad tiene que ver con quién me cae bien,  quién me cae mal. ¡La sensibilidad! ¡Ah! La gente que es hipersensible: todo le duele, todo le duele. Una vez en un grupo había una amiga mía, y resulta que ella perteneció a una cierta parroquia. El obispo fue a hacerle visita pastoral a esa parroquia e  hizo la homilía de clausura de su visita pastoral a la parroquia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego me llama mi amiga y me dice: “-Tú le dijiste al obispo todo, ¿cierto?”. “-¿De qué habla?” “-Claro, tú le contaste toda mi vida al obispo y por eso el obispo hizo su homilía para decirme a mí…” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Oigan, esto no es un chiste, yo no me lo estoy inventando. Hay gente así; hay gente que cree que si se dice el sermón: “Esto lo dijo el padre, y éste le dijo a éste, y el padre dijo, y eso es para mí porque él dijo y…” ¡Hay gente de una sensibilidad, de una fantasía y de una imaginación! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, cuidado con eso: “Quién me cae bien, quién me cae mal”. ¡Cuidado con la hipersensibilidad nuestra! ¡Cuidado con herir la sensibilidad de otros! Es natural que tengamos amigos y que seamos más amigos de unos que de otros; pero, hay que aprender a manejar el tema de cómo yo tengo mis amigos. Porque, necesariamente los tengo, pero al mismo tiempo debe haber actividades lo suficientemente amplias para que todos se sientan incluidos, para que nadie se vaya a sentir por fuera. Y por favor, tengamos más y más cuidado de qué puede estar hiriendo a la gente: es que no nos damos cuenta y muchas personas realmente sufren mucho. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de todo eso, dentro de la castidad también entra el tema de los enamoramientos y los pololeos. El irrespeto al cuerpo y el irrespeto al matrimonio: el daño que se causa es brutal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pobreza, castidad: “-¿Cuál es el otro voto?” “-Obediencia”. ¿Ven qué fácil es de recordar? Por eso utilizo palabras que sean fáciles de recordar, porque, como tú preferiste comer, comer,… Entonces,  viene la obediencia. ¿Y obediencia qué es? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;Continúa la transcripción.&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

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		<id>http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_3_de_5,_Ejes_de_tensi%C3%B3n_en_los_grupos&amp;diff=46323</id>
		<title>Madurez en el Espíritu, 3 de 5, Ejes de tensión en los grupos</title>
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				<updated>2013-07-08T04:40:35Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mis Hermanos:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dice la Palabra: “El Señor corrige a los que ama” (véase Hebreos 12,6). La Carta a los Hebreos dice: “Si Dios nos corrige, es señal de que nos trata como hijos. Nadie corrige al hijo de otro” (véase Hebreos 12,7). Eso significa que la corrección, la exhortación de Dios, es una señal de su amor.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Millones y millones de personas en los más diversos rincones del mundo, han sido tocadas por este hermoso movimiento, por esta efusión de Espíritu que llamamos la Renovación Carismática.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Dios toma en serio a la Renovación, Dios toma en serio el amor. Hay dos cosas serias en la vida: son el amor y la muerte. Y Dios nos ha amado hasta el extremo, hasta el extremo de dar la vida, hasta el extremo de la muerte.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Así que, mis hermanos, nosotros estamos conscientes de que se trata de una batalla. Y es muy importante que salgamos de este encuentro renovados en gozo, pero también con una gran claridad estratégica. Fíjate en las palabras que utilizo: “gran claridad estratégica”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuáles son los pasos que tenemos que dar? Porque, aquí no se trata solamente de conservar; se trata de avanzar. Me encanta este lema de la Renovación en Chile: “¡Chile para Cristo!”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Chile para Cristo” quiere decir, que aquellos hermanos y hermanas nuestros que no han recibido en su corazón, que no han acogido en su corazón el Evangelio de Jesús, entero y con todas sus implicaciones, esa gente nos interesa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué quiere decir, “entero”? Quiere decir: sin mutilar el mensaje. Por ejemplo, si yo le quito al mensaje la Eucaristía, lo mutilé. A los hermanos evangélicos, protestantes, pentecostales, luteranos, anglicanos, presbiterianos, metodistas, los podemos amar. Pero, en nombre de ese amor tenemos que entender que hay un evangelio incompleto, un evangelio mutilado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y ésto díganlo abiertamente en los grupos. ¡Abiertamente! No vendan ustedes la idea de que da lo mismo una cosa que otra, porque no es cierto. ¿O, es que da lo mismo que Cristo esté o que no esté en la Eucaristía? ¡No puede ser! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O la confesión es una payasada, o la confesión es verdad: no hay más. O el ministerio sacerdotal viene de Jesucristo, o el señor obispo Fernando y todos sus sacerdotes, -y en este caso me incluyo-, somos unos farsantes. ¡Es así de sencillo! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, si es verdad el ministerio sacerdotal, si es verdad el ministerio de Pedro, si es verdad la Eucaristía, no la niegues. ¡No la niegues! Por lo tanto, Evangelio íntegro, Evangelio completo, quiere decir: con todo lo que contiene el Evangelio como lo enseña la Santa Iglesia Católica. ¡Así de sencillo! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, además, es el Evangelio completo para Chile completo, para todos. Así que si el Señor está consolidando, si el Señor está fortaleciendo la Renovación en esta región centro-sur, si el Señor está afianzando, podando, depurando su pueblo, es porque quiere lanzarnos a la misión. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto no es únicamente un asunto de regaños; este es un asunto de amor y es un asunto de misión: misioneros. ¡Chile para Cristo! ¡Misioneros! Y el misionero tiene que ir fortalecido, tiene que ir bien alimentado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué es lo que necesita un ejército? Soldados fuertes, soldados unidos, soldados alegres de luchar si es preciso hasta la muerte por una causa. ¡Eso es lo que se necesita! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;Luego, ¿qué significa, qué quiere decir este encuentro? Este encuentro es una sonrisa amorosa de Dios que le está diciendo a cada uno y a cada una: “No se te olvide que cuento contigo. No se te olvide que quiero enviarte, no se te olvide que estoy a tu lado y no se te olvide que estoy esperando mucho más de ti”.&amp;#039;&amp;#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, Jesús nos está confirmando a través de estas palabras proféticas que ha dado, su presencia. Nos está confirmando su fuerza, nos está confirmando su bendición, está llenando de fuerza, de energía, de vigor nuestras almas. ¿Para qué? Para la misión, para evangelizar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos que salir, -una vez más-, de la timidez del cenáculo. Tenemos que salir de la inercia del cenáculo donde estamos, ahí, todos guardaditos, asustaditos: ahí, el uno al lado del otro. Uno se imagina a los apóstoles así, como niños con frío en una noche de invierno: apretaditos los unos con los otros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y dice Dios: “Es que les voy a dar fuego del Espíritu Santo” (véase San Juan 16,7). Porque, “necesito enviarlos”. ¿A dónde? En el caso de ellos, “a todas las naciones. Vayan por todo el mundo a predicar la Buena Noticia” (véase San Mateo 28,19). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo se mide la salud de un grupo de oración? Se mide por el vigor misionero, se mide por las vocaciones consagradas a tiempo completo, que usualmente son las vocaciones religiosas y sacerdotales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuál fue el último sacerdote que salió de tu grupo de oración? ¿La última vocación sacerdotal? ¿Eso fue hace cuánto tiempo? ¿Hace tres meses? ¿Hace dos años? ¿Hace cinco años? ¿Hace quince años? Ésa es la medida, la calidad de un grupo de oración. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo aprendí yo de los patriarcas de la Renovación: Monseñor Uribe Jaramillo, el padre Emiliano Tardif, el padre Rafael García Herreros, de los antiguos, antiguos. Estoy hablando de cuando empezaban a caer las lloviznas del diluvio. Es que yo ya soy mayorcito; no se me nota, pero soy mayorcito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo se mide un grupo de oración? Por el vigor misionero y por las vocaciones. Que, “tenemos mucha alegría, nos queremos mucho”: ¡Amén, aleluya, excelente! La gente del Club de Golf del Norte también se quiere; esos golfistas se quieren que da gusto. “La pasamos muy bien los muchachos de la Banda Electric Rock Pop”: la pasan muy bien y se quieren mucho. Que es importante, es importante. Pero, la medida de la salud de un grupo de oración la da las vocaciones y las misiones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, para llegar allá, primero hay que construir. Y eso es lo que el Señor está renovando en la Renovación. ¿Cómo tenemos que limpiar y construir? ¿Tarea de quién? ¿Tarea de los coordinadores, de los líderes, de los jefes? Bueno, de ellos, pero también de todos nosotros. ¡Todos nosotros!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Seguimos con nuestro tema. Hemos hablado de cómo esto es una pelea. Dios hace su obra de creación; el demonio quiere tirarle la Creación a Dios por la cara, quiere devastar la Creación. Dios reconquista lo suyo: ésa es la sanación. Pero, después de que sucede la sanación hay dificultades personales y grupales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En nuestra predicación anterior hablamos de las dificultades principales en términos de individuos, dificultades que tienen que ver con la fe, con la esperanza y con el amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las dificultades en el orden de la fe, ¿cuáles son? Acuérdate que se da un divorcio entre la dimensión existencial y la dimensión doctrinal. Algunos tienen mucha doctrina y poquita experiencia; otros tienen mucha experiencia y les interesa que Dios esté presente en su existencia. Pero, van perdiendo claridad y van perdiendo la bencina de calidad, la gasolina de calidad. Es decir, van perdiendo la verdadera formación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahí tenemos un problema en la fe. Remedio para ese problema: necesitamos claridad en programas específicos de lectura y meditación de la Palabra de Dios, cada uno, y también en comunidad. Tenemos que volver, tenemos que rescatar esas sanas y santas costumbres del comienzo, esa lectura de la Palabra y esa pregunta: “¿Qué te dice esta Palabra?” Eso tenemos que recuperarlo y recuperarlo de un modo ordenado en plena comunión con la Iglesia, alimento jugoso para nuestros corazones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alguien me decía: la Arquidiócesis, -por ejemplo, aquí en Concepción-, está ofreciendo cursos muy buenos. ¡Aleluya! ¡Eso está muy bien! Pero, yo no estoy hablando sólo de los cursos. Estoy hablando de que nuestras reuniones han de ser reuniones con alimento espiritual. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Segundo problema que denunciábamos: el tema de la esperanza. De todo lo que se puede decir sobre la esperanza subrayamos este punto: el futuro sólo es amable, sólo es confiable, si ese futuro cuenta con instituciones robustas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si tú llegaras a un país y te dicen: “Mire, aquí hay una característica; aquí no hay policía, no hay carabineros, no hay guardia civil, no hay ejército, aquí no hay nada. Aquí, a cada persona que llega se le da un garrote. ¡Y lo que usted pueda hacer con ese garrote, hermano!” Yo creo que uno viviría en pánico en ese país. “¡O sea que aquí es a garrotazo limpio!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando hay una institución, una institución que garantiza cierto orden, -esa institución son carabineros, guardia civil, policía, lo que se llame en cada lugar-, esa institución me da una cierta sensación de seguridad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Yo te amo mucho”, le dice un muchacho a su polola. “-Yo te amo mucho, yo te quiero mucho”, y ella le pregunta: “-¿Entonces, nosotros, qué somos?” Y él responde, -como dicen mis queridos amigos, muy queridos para mí, amigos ecuatorianos-: “-¡A saber!” “-¿Qué es lo que somos nosotros?” “-¡Sin saberse!”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Uno necesita ser algo para alguien: “¿Quién soy para ti?” De ahí que esa tal institución del pololeo, yo estoy que la critico. Pero, fíjate que no la he criticado. He sido benigno: no la he criticado. Sin embargo, al tal pololeo hay que ponerle cuidado, porque el pololeo es una manera de decir: “Yo, como que casi soy, pero todavía no soy, pero como que voy a ser, pero que como que puedo ser, pero  todavía no soy”. Eso es lo que quiere decir muchas veces. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya cuando se habla del noviazgo, es otra cosa ya más seria. ¿Qué quiere decir eso? Uno necesita saber, ¿uno qué es? Por ejemplo, las religiosas. La jovencita entra y ella sabe que: “Soy postulante”. Y sabe que hay un camino: “¿Después de postulante qué voy a ser? Novicia. Después de novicia, voy a ser juniora. Después voy a ser unos votos perpetuos, después…”  Tiene un itinerario. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Yo sé que entré a una institución”. ¡Hay que amar lo institucional, por favor! Quitemos esa oposición ficticia entre institución y carisma. Quitemos esa división ficticia. Nosotros somos carismáticos y por eso mismo amamos lo institucional. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y lo institucional, ¿qué es? Institucional es, por ejemplo, que hay una organización diocesana. “Organizamos nuestro camino de acuerdo con lo que el Señor nos muestra y amamos eso que el Señor nos muestra. Entonces, amamos la organización de la Renovación en la Arquidiócesis y queremos a nuestra gente y la apoyamos&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;¡Así se construye esperanza! La esperanza no es un salto en el vacío. En la medida en que la Renovación va adquiriendo una estructura más sólida y esas personas viven con humildad, con generosidad, con alegría el ministerio que Dios les ha dado, todos crecemos en la esperanza.&amp;#039;&amp;#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y luego dijimos el tema del amor. Cuando el amor se vuelve puro entusiasmo, puro sentimiento, pura emoción, entonces empezamos a depender de, “¿cómo me siento hoy?”: “-Hoy me siento inspirado”. “-No, hoy no me siento tan inspirado”. “-Hoy me siento orante.” “-Hoy no me siento, hoy me paro”. Entonces ,  las personas están confundidas en su sentido del amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esas dificultades personales, vamos a hablar de las dificultades en grupo. Todo grupo humano tiene dificultades principales en tres áreas. Esas tres áreas son las que intenta enfocar y las que intenta poner de relieve la consagración que hacemos los religiosos. Que el Espíritu Santo al que hemos invocado tantas veces hoy, nos ayude para que entendamos esta parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mira, cuando se reúnen seres humanos, ¿de dónde pueden venir las dificultades? Primero: “Vamos a unir recursos”. ¿Quién maneja los recursos? O sea, ¿cómo va a funcionar el tema de la plata? ¿Cómo se va a distribuir el dinero? En los grupos que tienen bajo nivel de confianza, la gente da muy poquito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dice mi mamá que mi abuelo tenía esta capacidad: mi abuelo conocía los billetes al tacto. Entonces, él se metía la mano al bolsillo: “A ver, éste es de cincuenta, de veinte; éste es como de diez.  Saco aquí el de cinco. Éste es el de uno, éste es el de quinientos, quinientos pesitos. No, todavía es mucho, espérate; vamos a sacar el de veinte pesos. A ver, espérate. Por aquí está, por aquí va a salir; éste es el billete de un peso”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“-¿Quedan billetes de un peso aquí?” “-No”. “ –Bueno, pero, hay gente que sí los encuentra. Saca el billete y lo conocen al tacto, al físico tacto. Eso es una cosa muy interesante”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Hermanos, vamos a recoger la ofrenda”. En esto el mundo empieza a ubicar: “Aquí está el de un peso, venga a ver el billete de…, cincuenta centavos, mejor”. ¿Qué indican esas ofrendas mínimas? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay gente de la que uno dice: “Caramba, deberían volverse protestantes un año, sólo un año,  para que aprendieran lo que es dar”. Porque, ¿sabe qué es lo que sucede? ¿Qué es lo triste del caso? Que el católico que no daba ni pesar, se vuelve protestante. Y ahí sí, el diezmo; ahí va el cheque por los miles de los miles. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, el tema pobreza. El voto de pobreza tiene que ver con eso: manejo de los recursos comunes. Y en ello hay muchos temas. Por ejemplo, ése, el de la tacañería. ¡Somos mezquinos! Los católicos, en general, somos mezquinos. Damos poquito y damos con desconfianza.  “A ver: ¿Qué es lo que va a pasar?  ¿Qué es lo que va a suceder aquí?” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Segundo: el tema de los afectos. Cuando nos juntamos seres humanos, surgen afectos, necesariamente. ¿Por qué? Porque, “hay personas que me caen bien”. Afecto no es solamente afecto de pareja. “Hay personas que me caen bien, hay personas que no me caen tan bien. Hay gente que me cae como una indigestión, hay gente que me cae muy mal, y hay gente que yo no sé por qué la dejaron entrar”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, nosotros, como seres humanos, siempre tenemos una realidad que se llama afecto. A veces uno no sabe por qué hay gente que le cae mal. Me acuerdo que en una época yo daba clases en un colegio, y había un muchacho que desde el primer día me miraba con una cara de desconfianza, como de rabia, como de fastidio. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de una semana, yo me puse a hablar con él. Le dije: “-Mira, yo creo que te caigo mal”. “-Mal no es palabra, padre”. Yo pensé: está grave la situación. “-Bueno, pero, cuéntame por qué te caigo mal”. “-No, no sé”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos pusimos a hablar. Finalmente resultó que yo tenía exactamente la cara del primer dentista que él tuvo. Cuando él era un niño, el primer dentista tenía una cara muy parecida a la mía, y el niño quedó traumatizado porque esa “carota”, la carota del “dentistota” ése, lo torturó, le hizo sangrar. El niño se retorcía, lloraba. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y era un dentista que sacaba los dientes, sacaba las muelas, con “Anastasia”. Porque, Anastasia se llamaba la auxiliar que le ponía la rodilla al pecho. Y sólo cuando hubo rodilla al pecho, fue posible extraerle la muela a ese niño. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De ahí  que quedara traumatizado de por vida. Porque, para él, ver la “carota” y ver la “rodillota” y la señora Anastasia, hizo que llegara un momento en el que lo que se preguntaba era: “¿Será que resiste el costillar? ¿Será que resiste…?” El muchacho quedó traumatizado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Uno nunca sabe por qué le cae mal alguna gente. Donde hay seres humanos,  hay afectos. Y además de los afectos de, “me cae bien”, o “me cae mal”, vienen los afectos de las amistades, los que son mis amigos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay personas en todos los grupos humanos de todos los países, que tienen una tremenda sensibilidad, una gran sensibilidad y todo les duele: “¡Ay! ¡Uy!” “¿-Sí tienen ustedes en su grupo gente que todo le duele?” “–Nooo”. “–¿Eso no existe en Chile, no?” “-Entonces, pasemos al otro tema, porque ese tema sobra aquí”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay gente que todo le duele, le duele profundamente: “Mira, para el congreso de sanación este fin de semana hay que inflar los globos. A ver, por favor, tú, Roberto, vas a inflar los globos rojos. Por favor, tú, Josefina, infla los globos amarillos”. “¡Ay!”, ya le dolió: “Ay, claro, me pusieron a inflar los globos feos. ¡Ay, Dios mío! Todo es así; siempre me desprecian”. ¡Y es un dolor! Todo les duele: “¡Ay!”. Viven con un dolor tremendo, se sienten excluidos, se sienten mal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y uno le pregunta: “-¿Usted, por qué se siente tan mal? Yo he visto que usted sufre mucho”. “-Sí, padre, sí, yo sufro mucho; mi vida es muy sufrida”. “-¿Cuándo le empezó su sufrimiento?” “-Cuando fui al psicólogo.  “-¿Por qué? ¿Por qué empezó?” “-Porque yo llegué y le dije al psicólogo: Doctor, nadie me pone cuidado. Y él dijo: ¡El siguiente!” La señora quedó profundamente herida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego, fíjate: está el problema de, “¿quién me cae bien? ¿Quién me cae mal?”, la gente que todo le duele. Y así como hay unos a quienes todo les duele, hay otros que se la pasan, -sin darse cuenta-, lastimando gente. Muchos, -sin voluntad; ellos mismos no se dan cuenta-, lastiman mucha gente. Y lastiman gente por cosas sencillas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A veces uno cree que la religión lo va a solucionar todo, y eso no es cierto. La religión no soluciona todo. Yo puedo ser una persona muy, muy religiosa y al mismo tiempo cometer el error de ser un imprudente cuando conduzco. ¡Y soy muy religioso! La religión no me arregla todos los problemas de la vida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo puedo ser una persona muy, muy religiosa y de muy, muy mal aliento. Eso pasa. La religión no arregla todo. Por el mismo hecho, puedo ser una persona muy, muy religiosa que se me olvidan ciertas normas mínimas: hay gente que no saluda, hay gente que no sonríe, hay gente que no incluye, hay gente que maltrata con un comentario. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“A ver, vamos a ver: ¿este texto qué les dice? Es La Multiplicación de los Panes. ¿A ustedes qué les dice este texto? A ver, comenten un poco qué les dice”. Por allá, una señora toda humilde, ella, primera intervención que hace en el grupo: “-Pues, para mí esto significa mucho, porque en mi familia siempre tuvimos escaseces”. “-¡Resuma, señora!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y no se da cuenta de que la está maltratando. ¡No se da cuenta! “-No, no, perdone usted. Lo que yo quería decir es que el Señor, como que siempre, a ver, ¿cómo le dijera?&amp;quot; “-¡Aclárese, señora!” Y ya la pobre señora, toda tartamuda… Hay gente que no se da cuenta que hiere, que lastima. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y todos tenemos sensibilidad. Aparte de, “¡Ay, ay!”, aparte de los que tienen una sensibilidad terrible, también los que tienen una sensibilidad normal, también eso duele. ¡También eso duele! Pero, es que el mundo de la afectividad es muy complicado porque en el mundo de la afectividad están además las amistades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Resulta que la gente de la Renovación no solamente se la pasa orando y alabando a Dios: “Es el pueblo que alaba al Señor, el pueblo que alaba al Señor…”. ¡No! La gente también organiza un asadito. “Y yo quería que me hubieran invitado al asadito y nadie me invitó al asadito; por lo tanto, me excluyeron”. Eso lastima también y eso también es parte porque somos seres humanos. ¡Nos lastiman esas cosas! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, pasando a temas aún más serios, todavía en esto de la afectividad… Acuérdate: voto de pobreza; voto de castidad es el segundo. Donde está todo el mundo de la afectividad, entra también el mundo de los noviazgos y entra el mundo de la sexualidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo les digo una cosa: si no se vive con mucha pureza delante de Dios la fe, el daño que se causa a los grupos es brutal. Y les digo, -no por nada que haya oído aquí sino por lo que he oído en mi país-: Una señora, por ejemplo, en mi país, asistía a su grupo de oración. Asistía con la hija y todo muy bien con la hija. Ella, feliz con la hija: la señora y la hija; mas de pronto ya era la señora, la hija y el bebé. ¿Y a qué hora ese bebé? “-Hija, ¿pero, qué pasó?” “-No, es que, mamá, ¿cómo te explico? Lo que sucede, lo que pasa es que…”  Y era otra persona del grupo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, si estamos predicando el amor de Dios y lo revolvemos con las suciedades de nuestros pecados de la carne, se acaba la evangelización. Es exactamente lo mismo que le sucede al sacerdote. La gente, en general, puede tener cierta paciencia con algunos pecados del sacerdote. Por ejemplo, el sacerdote no es muy puntual que digamos. Bueno, se le tiene un poco de paciencia al sacerdote. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El sacerdote repite mucho en sus homilías, como un amigo mío que era obsesionado con el tema de la confesión. Ttodas las homilías eran: la confesión, la confesión, hay que confesarse, ¿cuándo se confesaron? Y es verdad que hay que confesarse, entre otras cosas. Por ahí me dijeron que tenemos dificultades de confesión en la Renovación. ¡Cuidado con eso! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, entonces, este padrecito ya se iba al extremo. Todo era la confesión y la confesión. Llegó la fiesta de San José y el padre predicó: “Bueno, ésta es la fiesta de San José. San José era carpintero; así que seguramente hizo algún confesionario. Vamos a hablar de la confesión”. En fin, el sacerdote repite y repite su tema. Uno quisiera que fuera un mejor predicador, pero no es el mejor predicador, lo que se le perdona. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otros sacerdotes tienen complejo de cantante. Uno sufre. ¡Dígamelo a mí! Yo tengo por ahí unos cd’s de canto; pero,  tuve buen cuidado de venderlos todos antes de esta predicación. Debe ser patético cuando el sacerdote dice: “Ahora vamos a cantar el Ave María de Schubert”. ¡Imagínese, el Ave María de Schubert, una pieza tan difícil! Y empieza el padre, y realmente tiembla; pero, no tiembla el infierno sino tiembla la asamblea. Esas cosas la gente se lo perdona al sacerdote. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, cuando el sacerdote realmente lastima el afecto, cuando el sacerdote realmente lastima la pureza, esas heridas son brutales, en Chile,  en Colombia, en Irlanda y en todas partes. Porque, la afectividad es algo demasiado íntimo, es algo demasiado profundo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por tanto, yo les digo que no es sino recordar lo que dice la Palabra de Dios. En lo que tiene que ver con afectividad, con pureza, con sexualidad, sean ustedes extremadamente delicados, sean fieles a Dios. Todos tenemos que protegernos los unos a los otros y ayudarnos, pero sean muy cuidadosos en ese tema porque si hay algo que desacredita por años y años un movimiento, es eso. Si hay algo que desacredita por años y años un grupo, es eso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Es terrible! Donde ustedes dejen espacio a embarazos, a relaciones ilícitas, homosexualidad, donde ustedes abran esas puertas, el trabajo que luego da cerrarlas y el daño tan espantoso que queda es inmenso. &lt;br /&gt;
Luego, llevamos dos mundos: el mundo de la pobreza, los recursos, cómo se distribuye, la confianza para dar, la transparencia para administrar, la eficacia para producir, todo eso pertenece al mundo de los recursos. ¡La pobreza!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Utilizo la palabra pobreza de un modo nemotécnico: es para que tú ubiques pobreza, castidad, obediencia, que son fáciles de recordar y así puedas recordar esta predicación; especialmente, si no aprovechaste el tiempo del almuerzo para comprar. Hubieras podido comprar una notica, una libretica, alguna cosa. Pero, había gente que primero tenía que comer y entonces por eso damos pistas nemotécnicas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando yo digo aquí pobreza, castidad y obediencia es porque es fácil de recordar, para que luego tú te acuerdes que la predicación tuvo que ver con pobreza. Pobreza, ¿qué es? Recursos, y se tienen peleas por tales o cuales circunstancias. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Castidad! Castidad tiene que ver con quién me cae bien,  quién me cae mal. ¡La sensibilidad! ¡Ah! La gente que es hipersensible: todo le duele, todo le duele. Una vez en un grupo había una amiga mía, y resulta que ella perteneció a una cierta parroquia. El obispo fue a hacerle visita pastoral a esa parroquia e  hizo la homilía de clausura de su visita pastoral a la parroquia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego me llama mi amiga y me dice: “-Tú le dijiste al obispo todo, ¿cierto?”. “-¿De qué habla?” “-Claro, tú le contaste toda mi vida al obispo y por eso el obispo hizo su homilía para decirme a mí…” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Oigan, esto no es un chiste, yo no me lo estoy inventando. Hay gente así; hay gente que cree que si se dice el sermón: “Esto lo dijo el padre, y éste le dijo a éste, y el padre dijo, y eso es para mí porque él dijo y…” ¡Hay gente de una sensibilidad, de una fantasía y de una imaginación! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, cuidado con eso: “Quién me cae bien, quién me cae mal”. ¡Cuidado con la hipersensibilidad nuestra! ¡Cuidado con herir la sensibilidad de otros! Es natural que tengamos amigos y que seamos más amigos de unos que de otros; pero, hay que aprender a manejar el tema de cómo yo tengo mis amigos. Porque, necesariamente los tengo, pero al mismo tiempo debe haber actividades lo suficientemente amplias para que todos se sientan incluidos, para que nadie se vaya a sentir por fuera. Y por favor, tengamos más y más cuidado de qué puede estar hiriendo a la gente: es que no nos damos cuenta y muchas personas realmente sufren mucho. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de todo eso, dentro de la castidad también entra el tema de los enamoramientos y los pololeos. El irrespeto al cuerpo y el irrespeto al matrimonio: el daño que se causa es brutal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pobreza, castidad: “-¿Cuál es el otro voto?” “-Obediencia”. ¿Ven qué fácil es de recordar? Por eso utilizo palabras que sean fáciles de recordar, porque, como tú preferiste comer, comer,… Entonces,  viene la obediencia. ¿Y obediencia qué es? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;Continúa la transcripción.&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

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		<id>http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_3_de_5,_Ejes_de_tensi%C3%B3n_en_los_grupos&amp;diff=46270</id>
		<title>Madurez en el Espíritu, 3 de 5, Ejes de tensión en los grupos</title>
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				<updated>2013-05-28T05:06:31Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mis Hermanos:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dice la Palabra: “El Señor corrige a los que ama” (véase Hebreos 12,6). La Carta a los Hebreos dice: “Si Dios nos corrige, es señal de que nos trata como hijos. Nadie corrige al hijo de otro” (véase Hebreos 12,7). Eso significa que la corrección, la exhortación de Dios, es una señal de su amor.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Millones y millones de personas en los más diversos rincones del mundo, han sido tocadas por este hermoso movimiento, por esta efusión de Espíritu que llamamos la Renovación Carismática.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Dios toma en serio a la Renovación, Dios toma en serio el amor. Hay dos cosas serias en la vida: son el amor y la muerte. Y Dios nos ha amado hasta el extremo, hasta el extremo de dar la vida, hasta el extremo de la muerte.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Así que, mis hermanos, nosotros estamos conscientes de que se trata de una batalla. Y es muy importante que salgamos de este encuentro renovados en gozo, pero también con una gran claridad estratégica. Fíjate en las palabras que utilizo: “gran claridad estratégica”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuáles son los pasos que tenemos que dar? Porque, aquí no se trata solamente de conservar; se trata de avanzar. Me encanta este lema de la Renovación en Chile: “¡Chile para Cristo!”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Chile para Cristo” quiere decir, que aquellos hermanos y hermanas nuestros que no han recibido en su corazón, que no han acogido en su corazón el Evangelio de Jesús, entero y con todas sus implicaciones, esa gente nos interesa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué quiere decir, “entero”? Quiere decir: sin mutilar el mensaje. Por ejemplo, si yo le quito al mensaje la Eucaristía, lo mutilé. A los hermanos evangélicos, protestantes, pentecostales, luteranos, anglicanos, presbiterianos, metodistas, los podemos amar. Pero, en nombre de ese amor tenemos que entender que hay un evangelio incompleto, un evangelio mutilado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y ésto díganlo abiertamente en los grupos. ¡Abiertamente! No vendan ustedes la idea de que da lo mismo una cosa que otra, porque no es cierto. ¿O, es que da lo mismo que Cristo esté o que no esté en la Eucaristía? ¡No puede ser! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O la confesión es una payasada, o la confesión es verdad: no hay más. O el ministerio sacerdotal viene de Jesucristo, o el señor obispo Fernando y todos sus sacerdotes, -y en este caso me incluyo-, somos unos farsantes. ¡Es así de sencillo! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, si es verdad el ministerio sacerdotal, si es verdad el ministerio de Pedro, si es verdad la Eucaristía, no la niegues. ¡No la niegues! Por lo tanto, Evangelio íntegro, Evangelio completo, quiere decir: con todo lo que contiene el Evangelio como lo enseña la Santa Iglesia Católica. ¡Así de sencillo! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, además, es el Evangelio completo para Chile completo, para todos. Así que si el Señor está consolidando, si el Señor está fortaleciendo la Renovación en esta región centro-sur, si el Señor está afianzando, podando, depurando su pueblo, es porque quiere lanzarnos a la misión. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto no es únicamente un asunto de regaños; este es un asunto de amor y es un asunto de misión: misioneros. ¡Chile para Cristo! ¡Misioneros! Y el misionero tiene que ir fortalecido, tiene que ir bien alimentado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué es lo que necesita un ejército? Soldados fuertes, soldados unidos, soldados alegres de luchar si es preciso hasta la muerte por una causa. ¡Eso es lo que se necesita! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;Luego, ¿qué significa, qué quiere decir este encuentro? Este encuentro es una sonrisa amorosa de Dios que le está diciendo a cada uno y a cada una: “No se te olvide que cuento contigo. No se te olvide que quiero enviarte, no se te olvide que estoy a tu lado y no se te olvide que estoy esperando mucho más de ti”.&amp;#039;&amp;#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, Jesús nos está confirmando a través de estas palabras proféticas que ha dado, su presencia. Nos está confirmando su fuerza, nos está confirmando su bendición, está llenando de fuerza, de energía, de vigor nuestras almas. ¿Para qué? Para la misión, para evangelizar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos que salir, -una vez más-, de la timidez del cenáculo. Tenemos que salir de la inercia del cenáculo donde estamos, ahí, todos guardaditos, asustaditos: ahí, el uno al lado del otro. Uno se imagina a los apóstoles así, como niños con frío en una noche de invierno: apretaditos los unos con los otros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y dice Dios: “Es que les voy a dar fuego del Espíritu Santo” (véase San Juan 16,7). Porque, “necesito enviarlos”. ¿A dónde? En el caso de ellos, “a todas las naciones. Vayan por todo el mundo a predicar la Buena Noticia” (véase San Mateo 28,19). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo se mide la salud de un grupo de oración? Se mide por el vigor misionero, se mide por las vocaciones consagradas a tiempo completo, que usualmente son las vocaciones religiosas y sacerdotales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuál fue el último sacerdote que salió de tu grupo de oración? ¿La última vocación sacerdotal? ¿Eso fue hace cuánto tiempo? ¿Hace tres meses? ¿Hace dos años? ¿Hace cinco años? ¿Hace quince años? Ésa es la medida, la calidad de un grupo de oración. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo aprendí yo de los patriarcas de la Renovación: Monseñor Uribe Jaramillo, el padre Emiliano Tardif, el padre Rafael García Herreros, de los antiguos, antiguos. Estoy hablando de cuando empezaban a caer las lloviznas del diluvio. Es que yo ya soy mayorcito; no se me nota, pero soy mayorcito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo se mide un grupo de oración? Por el vigor misionero y por las vocaciones. Que, “tenemos mucha alegría, nos queremos mucho”: ¡Amén, aleluya, excelente! La gente del Club de Golf del Norte también se quiere; esos golfistas se quieren que da gusto. “La pasamos muy bien los muchachos de la Banda Electric Rock Pop”: la pasan muy bien y se quieren mucho. Que es importante, es importante. Pero, la medida de la salud de un grupo de oración la da las vocaciones y las misiones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, para llegar allá, primero hay que construir. Y eso es lo que el Señor está renovando en la Renovación. ¿Cómo tenemos que limpiar y construir? ¿Tarea de quién? ¿Tarea de los coordinadores, de los líderes, de los jefes? Bueno, de ellos, pero también de todos nosotros. ¡Todos nosotros!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Seguimos con nuestro tema. Hemos hablado de cómo esto es una pelea. Dios hace su obra de creación; el demonio quiere tirarle la Creación a Dios por la cara, quiere devastar la Creación. Dios reconquista lo suyo: ésa es la sanación. Pero, después de que sucede la sanación hay dificultades personales y grupales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En nuestra predicación anterior hablamos de las dificultades principales en términos de individuos, dificultades que tienen que ver con la fe, con la esperanza y con el amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las dificultades en el orden de la fe, ¿cuáles son? Acuérdate que se da un divorcio entre la dimensión existencial y la dimensión doctrinal. Algunos tienen mucha doctrina y poquita experiencia; otros tienen mucha experiencia y les interesa que Dios esté presente en su existencia. Pero, van perdiendo claridad y van perdiendo la bencina de calidad, la gasolina de calidad. Es decir, van perdiendo la verdadera formación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahí tenemos un problema en la fe. Remedio para ese problema: necesitamos claridad en programas específicos de lectura y meditación de la Palabra de Dios, cada uno, y también en comunidad. Tenemos que volver, tenemos que rescatar esas sanas y santas costumbres del comienzo, esa lectura de la Palabra y esa pregunta: “¿Qué te dice esta Palabra?” Eso tenemos que recuperarlo y recuperarlo de un modo ordenado en plena comunión con la Iglesia, alimento jugoso para nuestros corazones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alguien me decía: la Arquidiócesis, -por ejemplo, aquí en Concepción-, está ofreciendo cursos muy buenos. ¡Aleluya! ¡Eso está muy bien! Pero, yo no estoy hablando sólo de los cursos. Estoy hablando de que nuestras reuniones han de ser reuniones con alimento espiritual. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Segundo problema que denunciábamos: el tema de la esperanza. De todo lo que se puede decir sobre la esperanza subrayamos este punto: el futuro sólo es amable, sólo es confiable, si ese futuro cuenta con instituciones robustas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si tú llegaras a un país y te dicen: “Mire, aquí hay una característica; aquí no hay policía, no hay carabineros, no hay guardia civil, no hay ejército, aquí no hay nada. Aquí, a cada persona que llega se le da un garrote. ¡Y lo que usted pueda hacer con ese garrote, hermano!” Yo creo que uno viviría en pánico en ese país. “¡O sea que aquí es a garrotazo limpio!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando hay una institución, una institución que garantiza cierto orden, -esa institución son carabineros, guardia civil, policía, lo que se llame en cada lugar-, esa institución me da una cierta sensación de seguridad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Yo te amo mucho”, le dice un muchacho a su polola. “-Yo te amo mucho, yo te quiero mucho”, y ella le pregunta: “-¿Entonces, nosotros, qué somos?” Y él responde, -como dicen mis queridos amigos, muy queridos para mí, amigos ecuatorianos-: “-¡A saber!” “-¿Qué es lo que somos nosotros?” “-¡Sin saberse!”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Uno necesita ser algo para alguien: “¿Quién soy para ti?” De ahí que esa tal institución del pololeo, yo estoy que la critico. Pero, fíjate que no la he criticado. He sido benigno: no la he criticado. Sin embargo, al tal pololeo hay que ponerle cuidado, porque el pololeo es una manera de decir: “Yo, como que casi soy, pero todavía no soy, pero como que voy a ser, pero que como que puedo ser, pero  todavía no soy”. Eso es lo que quiere decir muchas veces. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya cuando se habla del noviazgo, es otra cosa ya más seria. ¿Qué quiere decir eso? Uno necesita saber, ¿uno qué es? Por ejemplo, las religiosas. La jovencita entra y ella sabe que: “Soy postulante”. Y sabe que hay un camino: “¿Después de postulante qué voy a ser? Novicia. Después de novicia, voy a ser juniora. Después voy a ser unos votos perpetuos, después…”  Tiene un itinerario. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Yo sé que entré a una institución”. ¡Hay que amar lo institucional, por favor! Quitemos esa oposición ficticia entre institución y carisma. Quitemos esa división ficticia. Nosotros somos carismáticos y por eso mismo amamos lo institucional. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y lo institucional, ¿qué es? Institucional es, por ejemplo, que hay una organización diocesana. “Organizamos nuestro camino de acuerdo con lo que el Señor nos muestra y amamos eso que el Señor nos muestra. Entonces, amamos la organización de la Renovación en la Arquidiócesis y queremos a nuestra gente y la apoyamos&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;¡Así se construye esperanza! La esperanza no es un salto en el vacío. En la medida en que la Renovación va adquiriendo una estructura más sólida y esas personas viven con humildad, con generosidad, con alegría el ministerio que Dios les ha dado, todos crecemos en la esperanza.&amp;#039;&amp;#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y luego dijimos el tema del amor. Cuando el amor se vuelve puro entusiasmo, puro sentimiento, pura emoción, entonces empezamos a depender de, “¿cómo me siento hoy?”: “-Hoy me siento inspirado”. “-No, hoy no me siento tan inspirado”. “-Hoy me siento orante.” “-Hoy no me siento, hoy me paro”. Entonces ,  las personas están confundidas en su sentido del amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de esas dificultades personales, vamos a hablar de las dificultades en grupo. Todo grupo humano tiene dificultades principales en tres áreas. Esas tres áreas son las que intenta enfocar y las que intenta poner de relieve la consagración que hacemos los religiosos. Que el Espíritu Santo al que hemos invocado tantas veces hoy, nos ayude para que entendamos esta parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mira, cuando se reúnen seres humanos, ¿de dónde pueden venir las dificultades? Primero: “Vamos a unir recursos”. ¿Quién maneja los recursos? O sea, ¿cómo va a funcionar el tema de la plata? ¿Cómo se va a distribuir el dinero? En los grupos que tienen bajo nivel de confianza, la gente da muy poquito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dice mi mamá que mi abuelo tenía esta capacidad: mi abuelo conocía los billetes al tacto. Entonces, él se metía la mano al bolsillo: “A ver, éste es de cincuenta, de veinte; éste es como de diez.  Saco aquí el de cinco. Éste es el de uno, éste es el de quinientos, quinientos pesitos. No, todavía es mucho, espérate; vamos a sacar el de veinte pesos. A ver, espérate. Por aquí está, por aquí va a salir; éste es el billete de un peso”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“-¿Quedan billetes de un peso aquí?” “-No”. “ –Bueno, pero, hay gente que sí los encuentra. Saca el billete y lo conocen al tacto, al físico tacto. Eso es una cosa muy interesante”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Hermanos, vamos a recoger la ofrenda”. En esto el mundo empieza a ubicar: “Aquí está el de un peso, venga a ver el billete de…, cincuenta centavos, mejor”. ¿Qué indican esas ofrendas mínimas? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay gente de la que uno dice: “Caramba, deberían volverse protestantes un año, sólo un año,  para que aprendieran lo que es dar”. Porque, ¿sabe qué es lo que sucede? ¿Qué es lo triste del caso? Que el católico que no daba ni pesar, se vuelve protestante. Y ahí sí, el diezmo; ahí va el cheque por los miles de los miles. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, el tema pobreza. El voto de pobreza tiene que ver con eso: manejo de los recursos comunes. Y en ello hay muchos temas. Por ejemplo, ése, el de la tacañería. ¡Somos mezquinos! Los católicos, en general, somos mezquinos. Damos poquito y damos con desconfianza.  “A ver: ¿Qué es lo que va a pasar?  ¿Qué es lo que va a suceder aquí?” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Segundo: el tema de los afectos. Cuando nos juntamos seres humanos, surgen afectos, necesariamente. ¿Por qué? Porque, “hay personas que me caen bien”. Afecto no es solamente afecto de pareja. “Hay personas que me caen bien, hay personas que no me caen tan bien. Hay gente que me cae como una indigestión, hay gente que me cae muy mal, y hay gente que yo no sé por qué la dejaron entrar”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, nosotros, como seres humanos, siempre tenemos una realidad que se llama afecto. A veces uno no sabe por qué hay gente que le cae mal. Me acuerdo que en una época yo daba clases en un colegio, y había un muchacho que desde el primer día me miraba con una cara de desconfianza, como de rabia, como de fastidio. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de una semana, yo me puse a hablar con él. Le dije: “-Mira, yo creo que te caigo mal”. “-Mal no es palabra, padre”. Yo pensé: está grave la situación. “-Bueno, pero, cuéntame por qué te caigo mal”. “-No, no sé”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos pusimos a hablar. Finalmente resultó que yo tenía exactamente la cara del primer dentista que él tuvo. Cuando él era un niño, el primer dentista tenía una cara muy parecida a la mía, y el niño quedó traumatizado porque esa “carota”, la carota del “dentistota” ése, lo torturó, le hizo sangrar. El niño se retorcía, lloraba. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y era un dentista que sacaba los dientes, sacaba las muelas, con “Anastasia”. Porque, Anastasia se llamaba la auxiliar que le ponía la rodilla al pecho. Y sólo cuando hubo rodilla al pecho, fue posible extraerle la muela a ese niño. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De ahí  que quedara traumatizado de por vida. Porque, para él, ver la “carota” y ver la “rodillota” y la señora Anastasia, hizo que llegara un momento en el que lo que se preguntaba era: “¿Será que resiste el costillar? ¿Será que resiste…?” El muchacho quedó traumatizado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Uno nunca sabe por qué le cae mal alguna gente. Donde hay seres humanos,  hay afectos. Y además de los afectos de, “me cae bien”, o “me cae mal”, vienen los afectos de las amistades, los que son mis amigos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay personas en todos los grupos humanos de todos los países, que tienen una tremenda sensibilidad, una gran sensibilidad y todo les duele: “¡Ay! ¡Uy!” “¿-Sí tienen ustedes en su grupo gente que todo le duele?” “–Nooo”. “–¿Eso no existe en Chile, no?” “-Entonces, pasemos al otro tema, porque ese tema sobra aquí”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay gente que todo le duele, le duele profundamente: “Mira, para el congreso de sanación este fin de semana hay que inflar los globos. A ver, por favor, tú, Roberto, vas a inflar los globos rojos. Por favor, tú, Josefina, infla los globos amarillos”. “¡Ay!”, ya le dolió: “Ay, claro, me pusieron a inflar los globos feos. ¡Ay, Dios mío! Todo es así; siempre me desprecian”. ¡Y es un dolor! Todo les duele: “¡Ay!”. Viven con un dolor tremendo, se sienten excluidos, se sienten mal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y uno le pregunta: “-¿Usted, por qué se siente tan mal? Yo he visto que usted sufre mucho”. “-Sí, padre, sí, yo sufro mucho; mi vida es muy sufrida”. “-¿Cuándo le empezó su sufrimiento?” “-Cuando fui al psicólogo.  “-¿Por qué? ¿Por qué empezó?” “-Porque yo llegué y le dije al psicólogo: Doctor, nadie me pone cuidado. Y él dijo: ¡El siguiente!” La señora quedó profundamente herida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego, fíjate: está el problema de, “¿quién me cae bien? ¿Quién me cae mal?”, la gente que todo le duele. Y así como hay unos a quienes todo les duele, hay otros que se la pasan, -sin darse cuenta-, lastimando gente. Muchos, -sin voluntad; ellos mismos no se dan cuenta-, lastiman mucha gente. Y lastiman gente por cosas sencillas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A veces uno cree que la religión lo va a solucionar todo, y eso no es cierto. La religión no soluciona todo. Yo puedo ser una persona muy, muy religiosa y al mismo tiempo cometer el error de ser un imprudente cuando conduzco. ¡Y soy muy religioso! La religión no me arregla todos los problemas de la vida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo puedo ser una persona muy, muy religiosa y de muy, muy mal aliento. Eso pasa. La religión no arregla todo. Por el mismo hecho, puedo ser una persona muy, muy religiosa que se me olvidan ciertas normas mínimas: hay gente que no saluda, hay gente que no sonríe, hay gente que no incluye, hay gente que maltrata con un comentario. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“A ver, vamos a ver: ¿este texto qué les dice? Es La Multiplicación de los Panes. ¿A ustedes qué les dice este texto? A ver, comenten un poco qué les dice”. Por allá, una señora toda humilde, ella, primera intervención que hace en el grupo: “-Pues, para mí esto significa mucho, porque en mi familia siempre tuvimos escaseces”. “-¡Resuma, señora!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y no se da cuenta de que la está maltratando. ¡No se da cuenta! “-No, no, perdone usted. Lo que yo quería decir es que el Señor, como que siempre, a ver, ¿cómo le dijera?&amp;quot; “-¡Aclárese, señora!” Y ya la pobre señora, toda tartamuda… Hay gente que no se da cuenta que hiere, que lastima. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y todos tenemos sensibilidad. Aparte de, “¡Ay, ay!”, aparte de los que tienen una sensibilidad terrible, también los que tienen una sensibilidad normal, también eso duele. ¡También eso duele! Pero, es que el mundo de la afectividad es muy complicado porque en el mundo de la afectividad están además las amistades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Resulta que la gente de la Renovación no solamente se la pasa orando y alabando a Dios: “Es el pueblo que alaba al Señor, el pueblo que alaba al Señor…”. ¡No! La gente también organiza un asadito. “Y yo quería que me hubieran invitado al asadito y nadie me invitó al asadito; por lo tanto, me excluyeron”. Eso lastima también y eso también es parte porque somos seres humanos. ¡Nos lastiman esas cosas! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;Continúa la transcripción.&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_3_de_5,_Ejes_de_tensi%C3%B3n_en_los_grupos&amp;diff=46269</id>
		<title>Madurez en el Espíritu, 3 de 5, Ejes de tensión en los grupos</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_3_de_5,_Ejes_de_tensi%C3%B3n_en_los_grupos&amp;diff=46269"/>
				<updated>2013-05-28T04:44:10Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mis Hermanos:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dice la Palabra: “El Señor corrige a los que ama” (véase Hebreos 12,6). La Carta a los Hebreos dice: “Si Dios nos corrige, es señal de que nos trata como hijos. Nadie corrige al hijo de otro” (véase Hebreos 12,7). Eso significa que la corrección, la exhortación de Dios, es una señal de su amor.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Millones y millones de personas en los más diversos rincones del mundo, han sido tocadas por este hermoso movimiento, por esta efusión de Espíritu que llamamos la Renovación Carismática.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Dios toma en serio a la Renovación, Dios toma en serio el amor. Hay dos cosas serias en la vida: son el amor y la muerte. Y Dios nos ha amado hasta el extremo, hasta el extremo de dar la vida, hasta el extremo de la muerte.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Así que, mis hermanos, nosotros estamos conscientes de que se trata de una batalla. Y es muy importante que salgamos de este encuentro renovados en gozo, pero también con una gran claridad estratégica. Fíjate en las palabras que utilizo: “gran claridad estratégica”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuáles son los pasos que tenemos que dar? Porque, aquí no se trata solamente de conservar; se trata de avanzar. Me encanta este lema de la Renovación en Chile: “¡Chile para Cristo!”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Chile para Cristo” quiere decir, que aquellos hermanos y hermanas nuestros que no han recibido en su corazón, que no han acogido en su corazón el Evangelio de Jesús, entero y con todas sus implicaciones, esa gente nos interesa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué quiere decir, “entero”? Quiere decir: sin mutilar el mensaje. Por ejemplo, si yo le quito al mensaje la Eucaristía, lo mutilé. A los hermanos evangélicos, protestantes, pentecostales, luteranos, anglicanos, presbiterianos, metodistas, los podemos amar. Pero, en nombre de ese amor tenemos que entender que hay un evangelio incompleto, un evangelio mutilado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y ésto díganlo abiertamente en los grupos. ¡Abiertamente! No vendan ustedes la idea de que da lo mismo una cosa que otra, porque no es cierto. ¿O, es que da lo mismo que Cristo esté o que no esté en la Eucaristía? ¡No puede ser! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O la confesión es una payasada, o la confesión es verdad: no hay más. O el ministerio sacerdotal viene de Jesucristo, o el señor obispo Fernando y todos sus sacerdotes, -y en este caso me incluyo-, somos unos farsantes. ¡Es así de sencillo! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, si es verdad el ministerio sacerdotal, si es verdad el ministerio de Pedro, si es verdad la Eucaristía, no la niegues. ¡No la niegues! Por lo tanto, Evangelio íntegro, Evangelio completo, quiere decir: con todo lo que contiene el Evangelio como lo enseña la Santa Iglesia Católica. ¡Así de sencillo! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, además, es el Evangelio completo para Chile completo, para todos. Así que si el Señor está consolidando, si el Señor está fortaleciendo la Renovación en esta región centro-sur, si el Señor está afianzando, podando, depurando su pueblo, es porque quiere lanzarnos a la misión. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto no es únicamente un asunto de regaños; este es un asunto de amor y es un asunto de misión: misioneros. ¡Chile para Cristo! ¡Misioneros! Y el misionero tiene que ir fortalecido, tiene que ir bien alimentado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué es lo que necesita un ejército? Soldados fuertes, soldados unidos, soldados alegres de luchar si es preciso hasta la muerte por una causa. ¡Eso es lo que se necesita! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;Luego, ¿qué significa, qué quiere decir este encuentro? Este encuentro es una sonrisa amorosa de Dios que le está diciendo a cada uno y a cada una: “No se te olvide que cuento contigo. No se te olvide que quiero enviarte, no se te olvide que estoy a tu lado y no se te olvide que estoy esperando mucho más de ti”.&amp;#039;&amp;#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, Jesús nos está confirmando a través de estas palabras proféticas que ha dado, su presencia. Nos está confirmando su fuerza, nos está confirmando su bendición, está llenando de fuerza, de energía, de vigor nuestras almas. ¿Para qué? Para la misión, para evangelizar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos que salir, -una vez más-, de la timidez del cenáculo. Tenemos que salir de la inercia del cenáculo donde estamos, ahí, todos guardaditos, asustaditos: ahí, el uno al lado del otro. Uno se imagina a los apóstoles así, como niños con frío en una noche de invierno: apretaditos los unos con los otros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y dice Dios: “Es que les voy a dar fuego del Espíritu Santo” (véase San Juan 16,7). Porque, “necesito enviarlos”. ¿A dónde? En el caso de ellos, “a todas las naciones. Vayan por todo el mundo a predicar la Buena Noticia” (véase San Mateo 28,19). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo se mide la salud de un grupo de oración? Se mide por el vigor misionero, se mide por las vocaciones consagradas a tiempo completo, que usualmente son las vocaciones religiosas y sacerdotales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuál fue el último sacerdote que salió de tu grupo de oración? ¿La última vocación sacerdotal? ¿Eso fue hace cuánto tiempo? ¿Hace tres meses? ¿Hace dos años? ¿Hace cinco años? ¿Hace quince años? Ésa es la medida, la calidad de un grupo de oración. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo aprendí yo de los patriarcas de la Renovación: Monseñor Uribe Jaramillo, el padre Emiliano Tardif, el padre Rafael García Herreros, de los antiguos, antiguos. Estoy hablando de cuando empezaban a caer las lloviznas del diluvio. Es que yo ya soy mayorcito; no se me nota, pero soy mayorcito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo se mide un grupo de oración? Por el vigor misionero y por las vocaciones. Que, “tenemos mucha alegría, nos queremos mucho”: ¡Amén, aleluya, excelente! La gente del Club de Golf del Norte también se quiere; esos golfistas se quieren que da gusto. “La pasamos muy bien los muchachos de la Banda Electric Rock Pop”: la pasan muy bien y se quieren mucho. Que es importante, es importante. Pero, la medida de la salud de un grupo de oración la da las vocaciones y las misiones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, para llegar allá, primero hay que construir. Y eso es lo que el Señor está renovando en la Renovación. ¿Cómo tenemos que limpiar y construir? ¿Tarea de quién? ¿Tarea de los coordinadores, de los líderes, de los jefes? Bueno, de ellos, pero también de todos nosotros. ¡Todos nosotros!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Seguimos con nuestro tema. Hemos hablado de cómo esto es una pelea. Dios hace su obra de creación; el demonio quiere tirarle la Creación a Dios por la cara, quiere devastar la Creación. Dios reconquista lo suyo: ésa es la sanación. Pero, después de que sucede la sanación hay dificultades personales y grupales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En nuestra predicación anterior hablamos de las dificultades principales en términos de individuos, dificultades que tienen que ver con la fe, con la esperanza y con el amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las dificultades en el orden de la fe, ¿cuáles son? Acuérdate que se da un divorcio entre la dimensión existencial y la dimensión doctrinal. Algunos tienen mucha doctrina y poquita experiencia; otros tienen mucha experiencia y les interesa que Dios esté presente en su existencia. Pero, van perdiendo claridad y van perdiendo la bencina de calidad, la gasolina de calidad. Es decir, van perdiendo la verdadera formación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahí tenemos un problema en la fe. Remedio para ese problema: necesitamos claridad en programas específicos de lectura y meditación de la Palabra de Dios, cada uno, y también en comunidad. Tenemos que volver, tenemos que rescatar esas sanas y santas costumbres del comienzo, esa lectura de la Palabra y esa pregunta: “¿Qué te dice esta Palabra?” Eso tenemos que recuperarlo y recuperarlo de un modo ordenado en plena comunión con la Iglesia, alimento jugoso para nuestros corazones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alguien me decía: la Arquidiócesis, -por ejemplo, aquí en Concepción-, está ofreciendo cursos muy buenos. ¡Aleluya! ¡Eso está muy bien! Pero, yo no estoy hablando sólo de los cursos. Estoy hablando de que nuestras reuniones han de ser reuniones con alimento espiritual. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Segundo problema que denunciábamos: el tema de la esperanza. De todo lo que se puede decir sobre la esperanza subrayamos este punto: el futuro sólo es amable, sólo es confiable, si ese futuro cuenta con instituciones robustas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si tú llegaras a un país y te dicen: “Mire, aquí hay una característica; aquí no hay policía, no hay carabineros, no hay guardia civil, no hay ejército, aquí no hay nada. Aquí, a cada persona que llega se le da un garrote. ¡Y lo que usted pueda hacer con ese garrote, hermano!” Yo creo que uno viviría en pánico en ese país. “¡O sea que aquí es a garrotazo limpio!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando hay una institución, una institución que garantiza cierto orden, -esa institución son carabineros, guardia civil, policía, lo que se llame en cada lugar-, esa institución me da una cierta sensación de seguridad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Yo te amo mucho”, le dice un muchacho a su polola. “-Yo te amo mucho, yo te quiero mucho”, y ella le pregunta: “-¿Entonces, nosotros, qué somos?” Y él responde, -como dicen mis queridos amigos, muy queridos para mí, amigos ecuatorianos-: “-¡A saber!” “-¿Qué es lo que somos nosotros?” “-¡Sin saberse!”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Uno necesita ser algo para alguien: “¿Quién soy para ti?” De ahí que esa tal institución del pololeo, yo estoy que la critico. Pero, fíjate que no la he criticado. He sido benigno: no la he criticado. Sin embargo, al tal pololeo hay que ponerle cuidado, porque el pololeo es una manera de decir: “Yo, como que casi soy, pero todavía no soy, pero como que voy a ser, pero que como que puedo ser, pero  todavía no soy”. Eso es lo que quiere decir muchas veces. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya cuando se habla del noviazgo, es otra cosa ya más seria. ¿Qué quiere decir eso? Uno necesita saber, ¿uno qué es? Por ejemplo, las religiosas. La jovencita entra y ella sabe que: “Soy postulante”. Y sabe que hay un camino: “¿Después de postulante qué voy a ser? Novicia. Después de novicia, voy a ser juniora. Después voy a ser unos votos perpetuos, después…”  Tiene un itinerario. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Yo sé que entré a una institución”. ¡Hay que amar lo institucional, por favor! Quitemos esa oposición ficticia entre institución y carisma. Quitemos esa división ficticia. Nosotros somos carismáticos y por eso mismo amamos lo institucional. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y lo institucional, ¿qué es? Institucional es, por ejemplo, que hay una organización diocesana. “Organizamos nuestro camino de acuerdo con lo que el Señor nos muestra y amamos eso que el Señor nos muestra. Entonces, amamos la organización de la Renovación en la Arquidiócesis y queremos a nuestra gente y la apoyamos&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;¡Así se construye esperanza! La esperanza no es un salto en el vacío. En la medida en que la Renovación va adquiriendo una estructura más sólida y esas personas viven con humildad, con generosidad, con alegría el ministerio que Dios les ha dado, todos crecemos en la esperanza.&amp;#039;&amp;#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y después dijimos el tema del amor. Cuando el amor se vuelve puro entusiasmo, puro sentimiento, pura emoción, entonces empezamos a depender de, “¿cómo me siento hoy?”: “-Hoy me siento inspirado”. “-No, hoy no me siento tan inspirado”. “-Hoy me siento orante.” “-Hoy no me siento, hoy me paro”. Luego,  las personas están confundidas en su sentido del amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, después de esas dificultades personales, vamos a hablar de las dificultades en grupo. Todo grupo humano tiene dificultades principales en tres áreas. Esas tres áreas son las que intenta enfocar y las que intenta poner de relieve la consagración que hacemos los religiosos. Que el Espíritu Santo al que hemos invocado tantas veces hoy, nos ayude para que entendamos esta parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mira, cuando se reúnen seres humanos, ¿de dónde pueden venir las dificultades? Primero: “Vamos a unir recursos”. ¿Quién maneja los recursos? O sea, ¿cómo va a funcionar el tema de la plata? ¿Cómo se va a distribuir el dinero? En los grupos que tienen bajo nivel de confianza, la gente da muy poquito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dice mi mamá que mi abuelo tenía esta capacidad: mi abuelo conocía los billetes al tacto. Entonces, él se metía la mano al bolsillo: “A ver, éste es de cincuenta, de veinte; éste es como de diez.  Saco aquí el de cinco. Éste es el de uno, éste es el de quinientos, quinientos pesitos. No, todavía es mucho, espérate; vamos a sacar el de veinte pesos. A ver, espérate. Por aquí está, por aquí va a salir; éste es el billete de un peso”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“-¿Quedan billetes de un peso aquí?” “-No”. “ –Bueno, pero, hay gente que sí los encuentra. Saca el billete y lo conocen al tacto, al físico tacto. Eso es una cosa muy interesante”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Hermanos, vamos a recoger la ofrenda”. En esto el mundo empieza a ubicar: “Aquí está el de un peso, venga a ver el billete de…, cincuenta centavos, mejor”. ¿Qué indican esas ofrendas mínimas? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay gente de la que uno dice: “Caramba, deberían volverse protestantes un año, sólo un año,  para que aprendieran lo que es dar”. Porque, ¿sabe qué es lo que sucede? ¿Qué es lo triste del caso? Que el católico que no daba ni pesar, se vuelve protestante. Y ahí sí, el diezmo; ahí va el cheque por los miles de los miles. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, el tema pobreza. El voto de pobreza tiene que ver con eso: manejo de los recursos comunes. Y en ello hay muchos temas. Por ejemplo, ése, el de la tacañería. ¡Somos mezquinos! Los católicos, en general, somos mezquinos. Damos poquito y damos con desconfianza.  “A ver: ¿Qué es lo que va a pasar?  ¿Qué es lo que va a suceder aquí?” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Segundo: el tema de los afectos. Cuando nos juntamos seres humanos, surgen afectos, necesariamente. ¿Por qué? Porque, “hay personas que me caen bien”. Afecto no es solamente afecto de pareja. “Hay personas que me caen bien, hay personas que no me caen tan bien. Hay gente que me cae como una indigestión, hay gente que me cae muy mal, y hay gente que yo no sé por qué la dejaron entrar”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, nosotros, como seres humanos, siempre tenemos una realidad que se llama afecto. A veces uno no sabe por qué hay gente que le cae mal. Me acuerdo que en una época yo daba clases en un colegio, y había un muchacho que desde el primer día me miraba con una cara de desconfianza, como de rabia, como de fastidio. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de una semana, yo me puse a hablar con él. Le dije: “-Mira, yo creo que te caigo mal”. “-Mal no es palabra, padre”. Yo Pensé: está grave esta situación. “-Bueno, pero, cuéntame por qué te caigo mal”. “-No, no sé”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos pusimos a hablar. Finalmente resultó que yo tenía exactamente la cara del primer dentista que él tuvo. Cuando él era un niño, el primer dentista tenía una cara muy parecida a la mía, y el niño quedó traumatizado porque esa “carota”, la carota del “dentistota” ése, lo torturó, le hizo sangrar. El niño se retorcía, lloraba. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y era un dentista que sacaba los dientes, sacaba las muelas, con “Anastasia”. Porque, Anastasia se llamaba la auxiliar que le ponía la rodilla al pecho. Y sólo cuando hubo rodilla al pecho, fue posible extraerle la muela a ese niño. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De ahí  que quedara traumatizado de por vida. Porque, para él, ver la “carota” y ver la “rodillota” y la señora Anastasia, hizo que llegara un momento en el que lo que se preguntaba era: “¿Será que resiste el costillar? ¿Será que resiste…?” El muchacho quedó traumatizado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Uno nunca sabe por qué le cae mal alguna gente. Donde hay seres humanos,  hay afectos. Y además de los afectos de, “me cae bien”, o “me cae mal”, vienen los afectos de las amistades, los que son mis amigos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay personas en todos los grupos humanos de todos los países, que tienen una tremenda sensibilidad, una gran sensibilidad y todo les duele: “¡Ay! ¡Uy!” “¿-Sí tienen ustedes en su grupo gente que todo le duele?” “–Nooo”. “–¿Eso no existe en Chile, no?” “-Entonces, pasemos al otro tema, porque ese tema sobra aquí”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay gente que todo le duele, le duele profundamente: “Mira, para el congreso de sanación este fin de semana hay que inflar los globos. A ver, por favor, tú, Roberto, vas a inflar los globos rojos. Por favor, tú, Josefina, infla los globos amarillos”. “¡Ay!”, ya le dolió: “Ay, claro, me pusieron a inflar los globos feos. ¡Ay, Dios mío! Todo es así; siempre me desprecian”. ¡Y es un dolor! Todo les duele: “¡Ay!”. Viven con un dolor tremendo, se sienten excluidos, se sienten mal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y uno le pregunta: “-¿Usted, por qué se siente tan mal? Yo he visto que usted sufre mucho”. “-Sí, padre, sí, yo sufro mucho; mi vida es muy sufrida”. “-¿Cuándo le empezó su sufrimiento?” “-Cuando fui al psicólogo.  “-¿Por qué? ¿Por qué empezó?” “-Porque yo llegué y le dije al psicólogo: Doctor, nadie me pone cuidado. Y él dijo: ¡El siguiente!” La señora quedó profundamente herida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego, fíjate: está el problema de, “¿quién me cae bien? ¿Quién me cae mal?”, la gente que todo le duele. Y así como hay unos a quienes todo les duele, hay otros que se la pasan, -sin darse cuenta-, lastimando gente. Muchos, -sin voluntad; ellos mismos no se dan cuenta-, lastiman mucha gente. Y lastiman gente por cosas sencillas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A veces uno cree que la religión lo va a solucionar todo, y eso no es cierto. La religión no soluciona todo. Yo puedo ser una persona muy, muy religiosa y al mismo tiempo cometer el error de ser un imprudente cuando conduzco. ¡Y soy muy religioso! La religión no me arregla todos los problemas de la vida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo puedo ser una persona muy, muy religiosa y de muy, muy mal aliento. Eso pasa. La religión no arregla todo. Por el mismo hecho, puedo ser una persona muy, muy religiosa que se me olvidan ciertas normas mínimas: hay gente que no saluda, hay gente que no sonríe, hay gente que no incluye, hay gente que maltrata con un comentario. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“A ver, vamos a ver: ¿este texto qué les dice? Es La Multiplicación de los Panes. ¿A ustedes qué les dice este texto? A ver, comenten un poco qué les dice”. Por allá, una señora toda humilde, ella, primera intervención que hace en el grupo: “-Pues, para mí esto significa mucho, porque en mi familia siempre tuvimos escaseces”. “-¡Resuma, señora!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y no se da cuenta que la está maltratando. ¡No se da cuenta! “-No, no, perdone usted. Lo que yo quería decir es que el Señor, como que siempre, a ver cómo le dijera…” “-¡Aclárese, señora!” Y ya la pobre señora, toda tartamuda… Hay gente que no se da cuenta que hiere, que lastima. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y todos tenemos sensibilidad. Aparte de, “¡Ay, ay!”, aparte de los que tienen una sensibilidad terrible, también los que tienen una sensibilidad normal, también eso duele. ¡También eso duele! Pero, es que el mundo de la afectividad es muy complicado porque en el mundo de la afectividad están además las amistades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Resulta que la gente de la Renovación no solamente se la pasa orando y alabando a Dios: “Es el pueblo que alaba al Señor, el pueblo que alaba al Señor…”. ¡No! La gente también organiza un asadito. “Y yo quería que me hubieran invitado al asadito y nadie me invitó al asadito; por lo tanto, me excluyeron”. Eso lastima también y eso también es parte porque somos seres humanos. ¡Nos lastiman esas cosas! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;Continúa la transcripción.&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_3_de_5,_Ejes_de_tensi%C3%B3n_en_los_grupos&amp;diff=46076</id>
		<title>Madurez en el Espíritu, 3 de 5, Ejes de tensión en los grupos</title>
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				<updated>2013-03-31T19:22:57Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mis Hermanos:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dice la Palabra: “El Señor corrige a los que ama” (véase Hebreos 12,6). La Carta a los Hebreos dice: “Si Dios nos corrige, es señal de que nos trata como hijos. Nadie corrige al hijo de otro” (véase Hebreos 12,7). Eso significa que la corrección, la exhortación de Dios, es una señal de su amor.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Millones y millones de personas en los más diversos rincones del mundo, han sido tocadas por este hermoso movimiento, por esta efusión de Espíritu que llamamos la Renovación Carismática.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Dios toma en serio a la Renovación, Dios toma en serio el amor. Hay dos cosas serias en la vida: son el amor y la muerte. Y Dios nos ha amado hasta el extremo, hasta el extremo de dar la vida, hasta el extremo de la muerte.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Así que, mis hermanos, nosotros estamos conscientes de que se trata de una batalla. Y es muy importante que salgamos de este encuentro renovados en gozo, pero también con una gran claridad estratégica. Fíjate en las palabras que utilizo: “gran claridad estratégica”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuáles son los pasos que tenemos que dar? Porque, aquí no se trata solamente de conservar; se trata de avanzar. Me encanta este lema de la Renovación en Chile: “¡Chile para Cristo!”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Chile para Cristo” quiere decir, que aquellos hermanos y hermanas nuestros que no han recibido en su corazón, que no han acogido en su corazón el Evangelio de Jesús, entero y con todas sus implicaciones, esa gente nos interesa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué quiere decir, “entero”? Quiere decir: sin mutilar el mensaje. Por ejemplo, si yo le quito al mensaje la Eucaristía, lo mutilé. A los hermanos evangélicos, protestantes, pentecostales, luteranos, anglicanos, presbiterianos, metodistas, los podemos amar. Pero, en nombre de ese amor tenemos que entender que hay un evangelio incompleto, un evangelio mutilado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y ésto díganlo abiertamente en los grupos. ¡Abiertamente! No vendan ustedes la idea de que da lo mismo una cosa que otra, porque no es cierto. ¿O, es que da lo mismo que Cristo esté o que no esté en la Eucaristía? ¡No puede ser! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O la confesión es una payasada, o la confesión es verdad: no hay más. O el ministerio sacerdotal viene de Jesucristo, o el señor obispo Fernando y todos sus sacerdotes, -y en este caso me incluyo-, somos unos farsantes. ¡Es así de sencillo! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, si es verdad el ministerio sacerdotal, si es verdad el ministerio de Pedro, si es verdad la Eucaristía, no la niegues. ¡No la niegues! Por lo tanto, Evangelio íntegro, Evangelio completo, quiere decir: con todo lo que contiene el Evangelio como lo enseña la Santa Iglesia Católica. ¡Así de sencillo! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, además, es el Evangelio completo para Chile completo, para todos. Así que si el Señor está consolidando, si el Señor está fortaleciendo la Renovación en esta región centro-sur, si el Señor está afianzando, podando, depurando su pueblo, es porque quiere lanzarnos a la misión. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto no es únicamente un asunto de regaños; este es un asunto de amor y es un asunto de misión: misioneros. ¡Chile para Cristo! ¡Misioneros! Y el misionero tiene que ir fortalecido, tiene que ir bien alimentado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué es lo que necesita un ejército? Soldados fuertes, soldados unidos, soldados alegres de luchar si es preciso hasta la muerte por una causa. ¡Eso es lo que se necesita! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;Luego, ¿qué significa, qué quiere decir este encuentro? Este encuentro es una sonrisa amorosa de Dios que le está diciendo a cada uno y a cada una: “No se te olvide que cuento contigo. No se te olvide que quiero enviarte, no se te olvide que estoy a tu lado y no se te olvide que estoy esperando mucho más de ti”.&amp;#039;&amp;#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, Jesús nos está confirmando a través de estas palabras proféticas que ha dado, su presencia. Nos está confirmando su fuerza, nos está confirmando su bendición, está llenando de fuerza, de energía, de vigor nuestras almas. ¿Para qué? Para la misión, para evangelizar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos que salir, -una vez más-, de la timidez del cenáculo. Tenemos que salir de la inercia del cenáculo donde estamos, ahí, todos guardaditos, asustaditos: ahí, el uno al lado del otro. Uno se imagina a los apóstoles así, como niños con frío en una noche de invierno: apretaditos los unos con los otros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y dice Dios: “Es que les voy a dar fuego del Espíritu Santo” (véase San Juan 16,7). Porque, “necesito enviarlos”. ¿A dónde? En el caso de ellos, “a todas las naciones. Vayan por todo el mundo a predicar la Buena Noticia” (véase San Mateo 28,19). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo se mide la salud de un grupo de oración? Se mide por el vigor misionero, se mide por las vocaciones consagradas a tiempo completo, que usualmente son las vocaciones religiosas y sacerdotales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuál fue el último sacerdote que salió de tu grupo de oración? ¿La última vocación sacerdotal? ¿Eso fue hace cuánto tiempo? ¿Hace tres meses? ¿Hace dos años? ¿Hace cinco años? ¿Hace quince años? Ésa es la medida, la calidad de un grupo de oración. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo aprendí yo de los patriarcas de la Renovación: Monseñor Uribe Jaramillo, el padre Emiliano Tardif, el padre Rafael García Herreros, de los antiguos, antiguos. Estoy hablando de cuando empezaban a caer las lloviznas del diluvio. Es que yo ya soy mayorcito; no se me nota, pero soy mayorcito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo se mide un grupo de oración? Por el vigor misionero y por las vocaciones. Que, “tenemos mucha alegría, nos queremos mucho”: ¡Amén, aleluya, excelente! La gente del Club de Golf del Norte también se quiere; esos golfistas se quieren que da gusto. “La pasamos muy bien los muchachos de la Banda Electric Rock Pop”: la pasan muy bien y se quieren mucho. Que es importante, es importante. Pero, la medida de la salud de un grupo de oración la da las vocaciones y las misiones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, para llegar allá, primero hay que construir. Y eso es lo que el Señor está renovando en la Renovación. ¿Cómo tenemos que limpiar y construir? ¿Tarea de quién? ¿Tarea de los coordinadores, de los líderes, de los jefes? Bueno, de ellos, pero también de todos nosotros. ¡Todos nosotros!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Seguimos con nuestro tema. Hemos hablado de cómo esto es una pelea. Dios hace su obra de creación; el demonio quiere tirarle la Creación a Dios por la cara, quiere devastar la Creación. Dios reconquista lo suyo: ésa es la sanación. Pero, después de que sucede la sanación hay dificultades personales y grupales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En nuestra predicación anterior hablamos de las dificultades principales en términos de individuos, dificultades que tienen que ver con la fe, con la esperanza y con el amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las dificultades en el orden de la fe, ¿cuáles son? Acuérdate que se da un divorcio entre la dimensión existencial y la dimensión doctrinal. Algunos tienen mucha doctrina y poquita experiencia; otros tienen mucha experiencia y les interesa que Dios esté presente en su existencia. Pero, van perdiendo claridad y van perdiendo la bencina de calidad, la gasolina de calidad. Es decir, van perdiendo la verdadera formación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahí tenemos un problema en la fe. Remedio para ese problema: necesitamos claridad en programas específicos de lectura y meditación de la Palabra de Dios, cada uno, y también en comunidad. Tenemos que volver, tenemos que rescatar esas sanas y santas costumbres del comienzo, esa lectura de la Palabra y esa pregunta: “¿Qué te dice esta Palabra?” Eso tenemos que recuperarlo y recuperarlo de un modo ordenado en plena comunión con la Iglesia, alimento jugoso para nuestros corazones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alguien me decía: la Arquidiócesis, -por ejemplo, aquí en Concepción-, está ofreciendo cursos muy buenos. ¡Aleluya! ¡Eso está muy bien! Pero, yo no estoy hablando sólo de los cursos. Estoy hablando de que nuestras reuniones han de ser reuniones con alimento espiritual. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Segundo problema que denunciábamos: el tema de la esperanza. De todo lo que se puede decir sobre la esperanza subrayamos este punto: el futuro sólo es amable, sólo es confiable, si ese futuro cuenta con instituciones robustas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si tú llegaras a un país y te dicen: “Mire, aquí hay una característica; aquí no hay policía, no hay carabineros, no hay guardia civil, no hay ejército, aquí no hay nada. Aquí, a cada persona que llega se le da un garrote. ¡Y lo que usted pueda hacer con ese garrote, hermano!” Yo creo que uno viviría en pánico en ese país. “¡O sea que aquí es a garrotazo limpio!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando hay una institución, una institución que garantiza cierto orden, -esa institución son carabineros, guardia civil, policía, lo que se llame en cada lugar-, esa institución me da una cierta sensación de seguridad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Yo te amo mucho”, le dice un muchacho a su polola. “-Yo te amo mucho, yo te quiero mucho”, y ella le pregunta: “-¿Entonces, nosotros, qué somos?” Y él responde, -como dicen mis queridos amigos, muy queridos para mí, amigos ecuatorianos-: “-¡A saber!” “-¿Qué es lo que somos nosotros?” “-¡Sin saberse!”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Uno necesita ser algo para alguien: “¿Quién soy para ti?” De ahí que esa tal institución del pololeo, yo estoy que la critico. Pero, fíjate que no la he criticado. He sido benigno: no la he criticado. Sin embargo, al tal pololeo hay que ponerle cuidado, porque el pololeo es una manera de decir: “Yo, como que casi soy, pero todavía no soy, pero como que voy a ser, pero que como que puedo ser, pero  todavía no soy”. Eso es lo que quiere decir muchas veces. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya cuando se habla del noviazgo, es otra cosa ya más seria. ¿Qué quiere decir eso? Uno necesita saber, ¿uno qué es? Por ejemplo, las religiosas. La jovencita entra y ella sabe que: “Soy postulante”. Y sabe que hay un camino: “¿Después de postulante qué voy a ser? Novicia. Después de novicia, voy a ser juniora. Después voy a ser unos votos perpetuos, después…”  Tiene un itinerario. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Yo sé que entré a una institución”. ¡Hay que amar lo institucional, por favor! Quitemos esa oposición ficticia entre institución y carisma. Quitemos esa división ficticia. Nosotros somos carismáticos y por eso mismo amamos lo institucional. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y lo institucional, ¿qué es? Institucional es, por ejemplo, que hay una organización diocesana. “Organizamos nuestro camino de acuerdo con lo que el Señor nos muestra y amamos eso que el Señor nos muestra. Entonces, amamos la organización de la Renovación en la Arquidiócesis y queremos a nuestra gente y la apoyamos&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;¡Así se construye esperanza! La esperanza no es un salto en el vacío. En la medida en que la Renovación va adquiriendo una estructura más sólida y esas personas viven con humildad, con generosidad, con alegría el ministerio que Dios les ha dado, todos crecemos en la esperanza.&amp;#039;&amp;#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;Continúa la transcripción.&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_3_de_5,_Ejes_de_tensi%C3%B3n_en_los_grupos&amp;diff=46075</id>
		<title>Madurez en el Espíritu, 3 de 5, Ejes de tensión en los grupos</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_3_de_5,_Ejes_de_tensi%C3%B3n_en_los_grupos&amp;diff=46075"/>
				<updated>2013-03-31T19:22:25Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mis Hermanos:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dice la Palabra: “El Señor corrige a los que ama” (véase Hebreos 12,6). La Carta a los Hebreos dice: “Si Dios nos corrige, es señal de que nos trata como hijos. Nadie corrige al hijo de otro” (véase Hebreos 12,7). Eso significa que la corrección, la exhortación de Dios, es una señal de su amor.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Millones y millones de personas en los más diversos rincones del mundo, han sido tocadas por este hermoso movimiento, por esta efusión de Espíritu que llamamos la Renovación Carismática.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Dios toma en serio a la Renovación, Dios toma en serio el amor. Hay dos cosas serias en la vida: son el amor y la muerte. Y Dios nos ha amado hasta el extremo, hasta el extremo de dar la vida, hasta el extremo de la muerte.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Así que, mis hermanos, nosotros estamos conscientes de que se trata de una batalla. Y es muy importante que salgamos de este encuentro renovados en gozo, pero también con una gran claridad estratégica. Fíjate en las palabras que utilizo: “gran claridad estratégica”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuáles son los pasos que tenemos que dar? Porque, aquí no se trata solamente de conservar; se trata de avanzar. Me encanta este lema de la Renovación en Chile: “¡Chile para Cristo!”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Chile para Cristo” quiere decir, que aquellos hermanos y hermanas nuestros que no han recibido en su corazón, que no han acogido en su corazón el Evangelio de Jesús, entero y con todas sus implicaciones, esa gente nos interesa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué quiere decir, “entero”? Quiere decir: sin mutilar el mensaje. Por ejemplo, si yo le quito al mensaje la Eucaristía, lo mutilé. A los hermanos evangélicos, protestantes, pentecostales, luteranos, anglicanos, presbiterianos, metodistas, los podemos amar. Pero, en nombre de ese amor tenemos que entender que hay un evangelio incompleto, un evangelio mutilado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y ésto díganlo abiertamente en los grupos. ¡Abiertamente! No vendan ustedes la idea de que da lo mismo una cosa que otra, porque no es cierto. ¿O, es que da lo mismo que Cristo esté o que no esté en la Eucaristía? ¡No puede ser! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O la confesión es una payasada, o la confesión es verdad: no hay más. O el ministerio sacerdotal viene de Jesucristo, o el señor obispo Fernando y todos sus sacerdotes, -y en este caso me incluyo-, somos unos farsantes. ¡Es así de sencillo! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, si es verdad el ministerio sacerdotal, si es verdad el ministerio de Pedro, si es verdad la Eucaristía, no la niegues. ¡No la niegues! Por lo tanto, Evangelio íntegro, Evangelio completo, quiere decir: con todo lo que contiene el Evangelio como lo enseña la Santa Iglesia Católica. ¡Así de sencillo! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, además, es el Evangelio completo para Chile completo, para todos. Así que si el Señor está consolidando, si el Señor está fortaleciendo la Renovación en esta región centro-sur, si el Señor está afianzando, podando, depurando su pueblo, es porque quiere lanzarnos a la misión. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto no es únicamente un asunto de regaños; este es un asunto de amor y es un asunto de misión: misioneros. ¡Chile para Cristo! ¡Misioneros! Y el misionero tiene que ir fortalecido, tiene que ir bien alimentado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué es lo que necesita un ejército? Soldados fuertes, soldados unidos, soldados alegres de luchar si es preciso hasta la muerte por una causa. ¡Eso es lo que se necesita! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;Luego, ¿qué significa, qué quiere decir este encuentro? Este encuentro es una sonrisa amorosa de Dios que le está diciendo a cada uno y a cada una: “No se te olvide que cuento contigo. No se te olvide que quiero enviarte, no se te olvide que estoy a tu lado y no se te olvide que estoy esperando mucho más de ti”.&amp;#039;&amp;#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, Jesús nos está confirmando a través de estas palabras proféticas que ha dado, su presencia. Nos está confirmando su fuerza, nos está confirmando su bendición, está llenando de fuerza, de energía, de vigor nuestras almas. ¿Para qué? Para la misión, para evangelizar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos que salir, -una vez más-, de la timidez del cenáculo. Tenemos que salir de la inercia del cenáculo donde estamos, ahí, todos guardaditos, asustaditos: ahí, el uno al lado del otro. Uno se imagina a los apóstoles así, como niños con frío en una noche de invierno: apretaditos los unos con los otros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y dice Dios: “Es que les voy a dar fuego del Espíritu Santo” (véase San Juan 16,7). Porque, “necesito enviarlos”. ¿A dónde? En el caso de ellos, “a todas las naciones. Vayan por todo el mundo a predicar la Buena Noticia” (véase San Mateo 28,19). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo se mide la salud de un grupo de oración? Se mide por el vigor misionero, se mide por las vocaciones consagradas a tiempo completo, que usualmente son las vocaciones religiosas y sacerdotales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuál fue el último sacerdote que salió de tu grupo de oración? ¿La última vocación sacerdotal? ¿Eso fue hace cuánto tiempo? ¿Hace tres meses? ¿Hace dos años? ¿Hace cinco años? ¿Hace quince años? Ésa es la medida, la calidad de un grupo de oración. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo aprendí yo de los patriarcas de la Renovación: Monseñor Uribe Jaramillo, el padre Emiliano Tardif, el padre Rafael García Herreros, de los antiguos, antiguos. Estoy hablando de cuando empezaban a caer las lloviznas del diluvio. Es que yo ya soy mayorcito; no se me nota, pero soy mayorcito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo se mide un grupo de oración? Por el vigor misionero y por las vocaciones. Que, “tenemos mucha alegría, nos queremos mucho”: ¡Amén, aleluya, excelente! La gente del Club de Golf del Norte también se quiere; esos golfistas se quieren que da gusto. “La pasamos muy bien los muchachos de la Banda Electric Rock Pop”: la pasan muy bien y se quieren mucho. Que es importante, es importante. Pero, la medida de la salud de un grupo de oración la da las vocaciones y las misiones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, para llegar allá, primero hay que construir. Y eso es lo que el Señor está renovando en la Renovación. ¿Cómo tenemos que limpiar y construir? ¿Tarea de quién? ¿Tarea de los coordinadores, de los líderes, de los jefes? Bueno, de ellos, pero también de todos nosotros. ¡Todos nosotros!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Seguimos con nuestro tema. Hemos hablado de cómo esto es una pelea. Dios hace su obra de creación; el demonio quiere tirarle la Creación a Dios por la cara, quiere devastar la Creación. Dios reconquista lo suyo: ésa es la sanación. Pero, después de que sucede la sanación hay dificultades personales y grupales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En nuestra predicación anterior hablamos de las dificultades principales en términos de individuos, dificultades que tienen que ver con la fe, con la esperanza y con el amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las dificultades en el orden de la fe, ¿cuáles son? Acuérdate que se da un divorcio entre la dimensión existencial y la dimensión doctrinal. Algunos tienen mucha doctrina y poquita experiencia; otros tienen mucha experiencia y les interesa que Dios esté presente en su existencia. Pero, van perdiendo claridad y van perdiendo la bencina de calidad, la gasolina de calidad. Es decir, van perdiendo la verdadera formación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahí tenemos un problema en la fe. Remedio para ese problema: necesitamos claridad en programas específicos de lectura y meditación de la Palabra de Dios, cada uno, y también en comunidad. Tenemos que volver, tenemos que rescatar esas sanas y santas costumbres del comienzo, esa lectura de la Palabra y esa pregunta: “¿Qué te dice esta Palabra?” Eso tenemos que recuperarlo y recuperarlo de un modo ordenado en plena comunión con la Iglesia, alimento jugoso para nuestros corazones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alguien me decía: la Arquidiócesis, -por ejemplo, aquí en Concepción-, está ofreciendo cursos muy buenos. ¡Aleluya! ¡Eso está muy bien! Pero, yo no estoy hablando sólo de los cursos. Estoy hablando de que nuestras reuniones han de ser reuniones con alimento espiritual. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Segundo problema que denunciábamos: el tema de la esperanza. De todo lo que se puede decir sobre la esperanza subrayamos este punto: el futuro sólo es amable, sólo es confiable, si ese futuro cuenta con instituciones robustas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si tú llegaras a un país y te dicen: “Mire, aquí hay una característica; aquí no hay policía, no hay carabineros, no hay guardia civil, no hay ejército, aquí no hay nada. Aquí, a cada persona que llega se le da un garrote. ¡Y lo que usted pueda hacer con ese garrote, hermano!” Yo creo que uno viviría en pánico en ese país. “¡O sea que aquí es a garrotazo limpio!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando hay una institución, una institución que garantiza cierto orden, -esa institución son carabineros, guardia civil, policía, lo que se llame en cada lugar-, esa institución me da una cierta sensación de seguridad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Yo te amo mucho”, le dice un muchacho a su polola. “-Yo te amo mucho, yo te quiero mucho”, y ella le pregunta: “-¿Entonces, nosotros, qué somos?” Y él responde, -como dicen mis queridos amigos, muy queridos para mí, amigos ecuatorianos-: “-¡A saber!” “-¿Qué es lo que somos nosotros?” “-¡Sin saberse!”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Uno necesita ser algo para alguien: “¿Quién soy para ti?” De ahí que esa tal institución del pololeo, yo estoy que la critico. Pero, fíjate que no la he criticado. He sido benigno: no la he criticado. Sin embargo, al tal pololeo hay que ponerle cuidado, porque el pololeo es una manera de decir: “Yo, como que casi soy, pero todavía no soy, pero como que voy a ser, pero que como que puedo ser, pero  todavía no soy”. Eso es lo que quiere decir muchas veces. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya cuando se habla del noviazgo, es otra cosa ya más seria. ¿Qué quiere decir eso? Uno necesita saber, ¿uno qué es? Por ejemplo, las religiosas. La jovencita entra y ella sabe que: “Soy postulante”. Y sabe que hay un camino: “¿Después de postulante qué voy a ser? Novicia. Después de novicia, voy a ser juniora. Después voy a ser unos votos perpetuos, después…”  Tiene un itinerario. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Yo sé que entré a una institución”. ¡Hay que amar lo institucional, por favor! Quitemos esa oposición ficticia entre institución y carisma. Quitemos esa división ficticia. Nosotros somos carismáticos y por eso mismo amamos lo institucional. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y lo institucional, ¿qué es? Institucional es, por ejemplo, que hay una organización diocesana. “Organizamos nuestro camino de acuerdo con lo que el Señor nos muestra y amamos eso que el Señor nos muestra. Entonces, amamos la organización de la Renovación en la Arquidiócesis y queremos a nuestra gente y la apoyamos&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;¡Así se construye esperanza! La esperanza no es un salto en el vacío. En la medida en que la Renovación va adquiriendo una estructura más sólida y esas personas viven con humildad, con generosidad, con alegría el ministerio que Dios les ha dado, todos crecemos en la esperanza.&amp;#039;&amp;#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;Continúa la transcripción.&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

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		<title>Madurez en el Espíritu, 3 de 5, Ejes de tensión en los grupos</title>
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				<updated>2013-03-31T19:00:06Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mis Hermanos:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dice la Palabra: “El Señor corrige a los que ama” (véase Hebreos 12,6). La Carta a los Hebreos dice: “Si Dios nos corrige, es señal de que nos trata como hijos. Nadie corrige al hijo de otro” (véase Hebreos 12,7). Eso significa que la corrección, la exhortación de Dios, es una señal de su amor.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Millones y millones de personas en los más diversos rincones del mundo, han sido tocadas por este hermoso movimiento, por esta efusión de Espíritu que llamamos la Renovación Carismática.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Dios toma en serio a la Renovación, Dios toma en serio el amor. Hay dos cosas serias en la vida: son el amor y la muerte. Y Dios nos ha amado hasta el extremo, hasta el extremo de dar la vida, hasta el extremo de la muerte.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Así que, mis hermanos, nosotros estamos conscientes de que se trata de una batalla. Y es muy importante que salgamos de este encuentro renovados en gozo, pero también con una gran claridad estratégica. Fíjate en las palabras que utilizo: “gran claridad estratégica”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuáles son los pasos que tenemos que dar? Porque, aquí no se trata solamente de conservar; se trata de avanzar. Me encanta este lema de la Renovación en Chile: “¡Chile para Cristo!”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Chile para Cristo” quiere decir, que aquellos hermanos y hermanas nuestros que no han recibido en su corazón, que no han acogido en su corazón el Evangelio de Jesús, entero y con todas sus implicaciones, esa gente nos interesa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué quiere decir, “entero”? Quiere decir: sin mutilar el mensaje. Por ejemplo, si yo le quito al mensaje la Eucaristía, lo mutilé. A los hermanos evangélicos, protestantes, pentecostales, luteranos, anglicanos, presbiterianos, metodistas, los podemos amar. Pero, en nombre de ese amor tenemos que entender que hay un evangelio incompleto, un evangelio mutilado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y ésto díganlo abiertamente en los grupos. ¡Abiertamente! No vendan ustedes la idea de que da lo mismo una cosa que otra, porque no es cierto. ¿O, es que da lo mismo que Cristo esté o que no esté en la Eucaristía? ¡No puede ser! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O la confesión es una payasada, o la confesión es verdad: no hay más. O el ministerio sacerdotal viene de Jesucristo, o el señor obispo Fernando y todos sus sacerdotes, -y en este caso me incluyo-, somos unos farsantes. ¡Es así de sencillo! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, si es verdad el ministerio sacerdotal, si es verdad el ministerio de Pedro, si es verdad la Eucaristía, no la niegues. ¡No la niegues! Por lo tanto, Evangelio íntegro, Evangelio completo, quiere decir: con todo lo que contiene el Evangelio como lo enseña la Santa Iglesia Católica. ¡Así de sencillo! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, además, es el Evangelio completo para Chile completo, para todos. Así que si el Señor está consolidando, si el Señor está fortaleciendo la Renovación en esta región centro-sur, si el Señor está afianzando, podando, depurando su pueblo, es porque quiere lanzarnos a la misión. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto no es únicamente un asunto de regaños; este es un asunto de amor y es un asunto de misión: misioneros. ¡Chile para Cristo! ¡Misioneros! Y el misionero tiene que ir fortalecido, tiene que ir bien alimentado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué es lo que necesita un ejército? Soldados fuertes, soldados unidos, soldados alegres de luchar si es preciso hasta la muerte por una causa. ¡Eso es lo que se necesita! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;Luego, ¿qué significa, qué quiere decir este encuentro? Este encuentro es una sonrisa amorosa de Dios que le está diciendo a cada uno y a cada una: “No se te olvide que cuento contigo. No se te olvide que quiero enviarte, no se te olvide que estoy a tu lado y no se te olvide que estoy esperando mucho más de ti”.&amp;#039;&amp;#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, Jesús nos está confirmando a través de estas palabras proféticas que ha dado, su presencia. Nos está confirmando su fuerza, nos está confirmando su bendición, está llenando de fuerza, de energía, de vigor nuestras almas. ¿Para qué? Para la misión, para evangelizar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos que salir, -una vez más-, de la timidez del cenáculo. Tenemos que salir de la inercia del cenáculo donde estamos, ahí, todos guardaditos, asustaditos: ahí, el uno al lado del otro. Uno se imagina a los apóstoles así, como niños con frío en una noche de invierno: apretaditos los unos con los otros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y dice Dios: “Es que les voy a dar fuego del Espíritu Santo” (véase San Juan 16,7). Porque, “necesito enviarlos”. ¿A dónde? En el caso de ellos, “a todas las naciones. Vayan por todo el mundo a predicar la Buena Noticia” (véase San Mateo 28,19). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo se mide la salud de un grupo de oración? Se mide por el vigor misionero, se mide por las vocaciones consagradas a tiempo completo, que usualmente son las vocaciones religiosas y sacerdotales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuál fue el último sacerdote que salió de tu grupo de oración? ¿La última vocación sacerdotal? ¿Eso fue hace cuánto tiempo? ¿Hace tres meses? ¿Hace dos años? ¿Hace cinco años? ¿Hace quince años? Ésa es la medida, la calidad de un grupo de oración. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo aprendí yo de los patriarcas de la Renovación: Monseñor Uribe Jaramillo, el padre Emiliano Tardif, el padre Rafael García Herreros, de los antiguos, antiguos. Estoy hablando de cuando empezaban a caer las lloviznas del diluvio. Es que yo ya soy mayorcito; no se me nota, pero soy mayorcito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo se mide un grupo de oración? Por el vigor misionero y por las vocaciones. Que, “tenemos mucha alegría, nos queremos mucho”: ¡Amén, aleluya, excelente! La gente del Club de Golf del Norte también se quiere; esos golfistas se quieren que da gusto. “La pasamos muy bien los muchachos de la Banda Electric Rock Pop”: la pasan muy bien y se quieren mucho. Que es importante, es importante. Pero, la medida de la salud de un grupo de oración la da las vocaciones y las misiones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, para llegar allá, primero hay que construir. Y eso es lo que el Señor está renovando en la Renovación. ¿Cómo tenemos que limpiar y construir? ¿Tarea de quién? ¿Tarea de los coordinadores, de los líderes, de los jefes? Bueno, de ellos, pero también de todos nosotros. ¡Todos nosotros!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Seguimos con nuestro tema. Nosotros hemos hablado de cómo esto es una pelea. Dios hace su obra de creación; el demonio quiere tirarle la Creación a Dios por la cara, quiere devastar la Creación. Dios reconquista lo suyo: esa es la sanación. Pero, después de que sucede la sanación hay dificultades personales y grupales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En nuestra predicación anterior hablamos de las dificultades principales en términos de individuos, dificultades que tienen que ver con la fe, con la esperanza y con el amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las dificultades en el orden de la fe, ¿cuáles son? Acuérdate que se da un divorcio entre la dimensión existencial y la dimensión doctrinal. Algunos tienen mucha doctrina y poquita experiencia; otros tienen mucha experiencia y les interesa que Dios esté presente en su existencia. Pero, van perdiendo claridad y van perdiendo la bencina de calidad, la gasolina de calidad. Es decir, van perdiendo la verdadera formación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahí tenemos un problema en la fe. Remedio para ese problema: necesitamos claridad en programas específicos de lectura y meditación de la Palabra de Dios, cada uno, y también en comunidad. Tenemos que volver, tenemos que rescatar esas sanas y santas costumbres del comienzo, esa lectura de la Palabra y esa pregunta: “¿Qué te dice esta Palabra?” Eso tenemos que recuperarlo y recuperarlo de un modo ordenado en plena comunión con la Iglesia, alimento jugoso para nuestros corazones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alguien me decía: la Arquidiócesis, por ejemplo, aquí en Concepción, está ofreciendo cursos muy buenos. ¡Aleluya! ¡Eso está muy bien! Pero, yo no estoy hablando sólo de los cursos. Estoy hablando de que nuestras reuniones han de ser reuniones con alimento espiritual. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Segundo problema que denunciábamos: el tema de la esperanza. De todo lo que se puede decir sobre la esperanza subrayamos este punto: el futuro sólo es amable, sólo es confiable, si ese futuro cuenta con instituciones robustas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si tú llegaras a un país y te dicen: “Mire, aquí hay una característica; aquí no hay policía, no hay carabineros, no hay guardia civil, no hay ejército, aquí no hay nada. Aquí, a cada persona que llega se le da un garrote y lo que usted pueda hacer con ese garrote, hermano”. Yo creo que uno viviría en pánico en ese país. “¡O sea que aquí es a garrotazo limpio!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando hay una institución, una institución que garantiza cierto orden, -esa institución son carabineros, guardia civil, policía, lo que se llame en cada lugar-, esa institución me da una cierta sensación de seguridad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Yo te amo mucho”, le dice un muchacho a su polola. “Yo te amo mucho, yo te quiero mucho”, y ella le pregunta: “¿Entonces, nosotros qué somos?” Y él responde, -como dicen mis queridos amigos, muy queridos para mí, amigos ecuatorianos-: “A saber”. “¿Qué es lo que somos nosotros?” “¡Sin saberse!”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Uno necesita ser algo para alguien: “¿Quién soy para ti?” De ahí que esa tal institución del pololeo, yo estoy que la crítico. Pero, fíjate que no la he criticado. He sido benigno; no la he criticado. Sin embargo, al tal pololeo hay que ponerle cuidado, porque el pololeo es una manera de decir: “Yo como que casi soy, pero todavía no soy, pero como que voy a ser, pero que como que puedo ser, pero  todavía no soy”. Eso es lo que quiere decir muchas veces. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya cuando se habla del noviazgo, es otra cosa ya más seria. ¿Qué quiere decir éso? Uno necesita saber uno qué es. Por ejemplo, las religiosas. La jovencita entra y ella sabe que: “Soy postulante”. Y sabe que hay un camino: “¿Después de postulante qué voy a ser? Novicia. Después de novicia, voy a ser juniora. Después voy a ser unos votos perpetuos, después…”  Tiene un itinerario. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Yo sé que entré a una institución”. ¡Hay que amar lo institucional, por favor! Quitemos esa oposición ficticia entre institución y carisma. Quitemos esa división ficticia. Nosotros somos carismáticos y por eso mismo amamos lo institucional. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y lo institucional, ¿qué es? Institucional es, por ejemplo, que hay una organización diocesana. “Organizamos nuestro camino de acuerdo con lo que el Señor nos muestra y amamos éso que el Señor nos muestra. Entonces, amamos la organización de la Renovación en la Arquidiócesis y queremos a nuestra gente y la apoyamos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Así se construye esperanza! La esperanza no es un salto en el vacío. En la medida en que la Renovación va adquiriendo una estructura más sólida y esas personas viven con humildad, con generosidad, con alegría el ministerio que Dios les ha dado, todos crecemos en la esperanza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;Continúa la transcripción.&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_3_de_5,_Ejes_de_tensi%C3%B3n_en_los_grupos&amp;diff=45968</id>
		<title>Madurez en el Espíritu, 3 de 5, Ejes de tensión en los grupos</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_3_de_5,_Ejes_de_tensi%C3%B3n_en_los_grupos&amp;diff=45968"/>
				<updated>2012-12-09T21:39:40Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: Protegió «Madurez en el Espíritu, 3 de 5, Ejes de tensión en los grupos» ([edit=sysop] (indefinido) [move=sysop] (indefinido))&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mis Hermanos:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dice la Palabra: “El Señor corrige a los que ama” (véase Hebreos 12,6). La Carta a los Hebreos dice: “Si Dios nos corrige, es señal de que nos trata como hijos. Nadie corrige al hijo de otro” (véase Hebreos 12,7). Eso significa que la corrección, la exhortación de Dios, es una señal de su amor.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Millones y millones de personas en los más diversos rincones del mundo, han sido tocadas por este hermoso movimiento, por esta efusión de Espíritu que llamamos la Renovación Carismática.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Dios toma en serio a la Renovación, Dios toma en serio el amor. Hay dos cosas serias en la vida: son el amor y la muerte. Y Dios nos ha amado hasta el extremo, hasta el extremo de dar la vida, hasta el extremo de la muerte.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Así que, mis hermanos, nosotros estamos conscientes de que se trata de una batalla. Y es muy importante que salgamos de este encuentro renovados en gozo, pero también con una gran claridad estratégica. Fíjate en las palabras que utilizo: “gran claridad estratégica”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuáles son los pasos que tenemos que dar? Porque, aquí no se trata solamente de conservar; se trata de avanzar. Me encanta este lema de la Renovación en Chile: “¡Chile para Cristo!”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Chile para Cristo” quiere decir, que aquellos hermanos y hermanas nuestros que no han recibido en su corazón, que no han acogido en su corazón el Evangelio de Jesús, entero y con todas sus implicaciones, esa gente nos interesa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué quiere decir, “entero”? Quiere decir: sin mutilar el mensaje. Por ejemplo, si yo le quito al mensaje la Eucaristía, lo mutilé. A los hermanos evangélicos, protestantes, pentecostales, luteranos, anglicanos, presbiterianos, metodistas, los podemos amar. Pero, en nombre de ese amor tenemos que entender que hay un evangelio incompleto, un evangelio mutilado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y ésto díganlo abiertamente en los grupos. ¡Abiertamente! No vendan ustedes la idea de que da lo mismo una cosa que otra, porque no es cierto. ¿O, es que da lo mismo que Cristo esté o que no esté en la Eucaristía? ¡No puede ser! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O la confesión es una payasada, o la confesión es verdad: no hay más. O el ministerio sacerdotal viene de Jesucristo, o el señor obispo Fernando y todos sus sacerdotes, -y en este caso me incluyo-, somos unos farsantes. ¡Es así de sencillo! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, si es verdad el ministerio sacerdotal, si es verdad el ministerio de Pedro, si es verdad la Eucaristía, no la niegues. ¡No la niegues! Por lo tanto, Evangelio íntegro, Evangelio completo, quiere decir: con todo lo que contiene el Evangelio como lo enseña la Santa Iglesia Católica. ¡Así de sencillo! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, además, es el Evangelio completo para Chile completo, para todos. Así que si el Señor está consolidando, si el Señor está fortaleciendo la Renovación en esta región centro-sur, si el Señor está afianzando, podando, depurando su pueblo, es porque quiere lanzarnos a la misión. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto no es únicamente un asunto de regaños; este es un asunto de amor y es un asunto de misión: misioneros. ¡Chile para Cristo! ¡Misioneros! Y el misionero tiene que ir fortalecido, tiene que ir bien alimentado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué es lo que necesita un ejército? Soldados fuertes, soldados unidos, soldados alegres de luchar si es preciso hasta la muerte por una causa. ¡Eso es lo que se necesita! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;Luego, ¿qué significa, qué quiere decir este encuentro? Este encuentro es una sonrisa amorosa de Dios que le está diciendo a cada uno y a cada una: “No se te olvide que cuento contigo. No se te olvide que quiero enviarte, no se te olvide que estoy a tu lado y no se te olvide que estoy esperando mucho más de ti”.&amp;#039;&amp;#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, Jesús nos está confirmando a través de estas palabras proféticas que ha dado, su presencia. Nos está confirmando su fuerza, nos está confirmando su bendición, está llenando de fuerza, de energía, de vigor nuestras almas. ¿Para qué? Para la misión, para evangelizar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos que salir, -una vez más-, de la timidez del cenáculo. Tenemos que salir de la inercia del cenáculo donde estamos, ahí, todos guardaditos, asustaditos: ahí, el uno al lado del otro. Uno se imagina a los apóstoles así, como niños con frío en una noche de invierno: apretaditos los unos con los otros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y dice Dios: “Es que les voy a dar fuego del Espíritu Santo” (véase San Juan 16,7). Porque, “necesito enviarlos”. ¿A dónde? En el caso de ellos, “a todas las naciones. Vayan por todo el mundo a predicar la Buena Noticia” (véase San Mateo 28,19). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo se mide la salud de un grupo de oración? Se mide por el vigor misionero, se mide por las vocaciones consagradas a tiempo completo, que usualmente son las vocaciones religiosas y sacerdotales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuál fue el último sacerdote que salió de tu grupo de oración? ¿La última vocación sacerdotal? ¿Eso fue hace cuánto tiempo? ¿Hace tres meses? ¿Hace dos años? ¿Hace cinco años? ¿Hace quince años? Ésa es la medida, la calidad de un grupo de oración. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo aprendí yo de los patriarcas de la Renovación: Monseñor Uribe Jaramillo, el padre Emiliano Tardif, el padre Rafael García Herreros, de los antiguos, antiguos. Estoy hablando de cuando empezaban a caer las lloviznas del diluvio. Es que yo ya soy mayorcito; no se me nota, pero soy mayorcito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo se mide un grupo de oración? Por el vigor misionero y por las vocaciones. Que, “tenemos mucha alegría, nos queremos mucho”: ¡Amén, aleluya, excelente! La gente del Club de Golf del Norte también se quiere; esos golfistas se quieren que da gusto. “La pasamos muy bien los muchachos de la Banda Electric Rock Pop”: la pasan muy bien y se quieren mucho. Que es importante, es importante. Pero, la medida de la salud de un grupo de oración la da las vocaciones y las misiones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, para llegar allá, primero hay que construir. Y eso es lo que el Señor está renovando en la Renovación. ¿Cómo tenemos que limpiar y construir? ¿Tarea de quién? ¿Tarea de los coordinadores, de los líderes, de los jefes? Bueno, de ellos, pero también de todos nosotros. ¡Todos nosotros!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;Continúa la transcripción.&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

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		<id>http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_3_de_5,_Ejes_de_tensi%C3%B3n_en_los_grupos&amp;diff=45967</id>
		<title>Madurez en el Espíritu, 3 de 5, Ejes de tensión en los grupos</title>
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				<updated>2012-12-09T01:57:47Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mis Hermanos:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dice la Palabra: “El Señor corrige a los que ama” (véase Hebreos 12,6). La Carta a los Hebreos dice: “Si Dios nos corrige, es señal de que nos trata como hijos. Nadie corrige al hijo de otro” (véase Hebreos 12,7). Eso significa que la corrección, la exhortación de Dios, es una señal de su amor.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Millones y millones de personas en los más diversos rincones del mundo, han sido tocadas por este hermoso movimiento, por esta efusión de Espíritu que llamamos la Renovación Carismática.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Dios toma en serio a la Renovación, Dios toma en serio el amor. Hay dos cosas serias en la vida: son el amor y la muerte. Y Dios nos ha amado hasta el extremo, hasta el extremo de dar la vida, hasta el extremo de la muerte.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Así que, mis hermanos, nosotros estamos conscientes de que se trata de una batalla. Y es muy importante que salgamos de este encuentro renovados en gozo, pero también con una gran claridad estratégica. Fíjate en las palabras que utilizo: “gran claridad estratégica”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuáles son los pasos que tenemos que dar? Porque, aquí no se trata solamente de conservar; se trata de avanzar. Me encanta este lema de la Renovación en Chile: “¡Chile para Cristo!”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Chile para Cristo” quiere decir, que aquellos hermanos y hermanas nuestros que no han recibido en su corazón, que no han acogido en su corazón el Evangelio de Jesús, entero y con todas sus implicaciones, esa gente nos interesa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué quiere decir, “entero”? Quiere decir: sin mutilar el mensaje. Por ejemplo, si yo le quito al mensaje la Eucaristía, lo mutilé. A los hermanos evangélicos, protestantes, pentecostales, luteranos, anglicanos, presbiterianos, metodistas, los podemos amar. Pero, en nombre de ese amor tenemos que entender que hay un evangelio incompleto, un evangelio mutilado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y ésto díganlo abiertamente en los grupos. ¡Abiertamente! No vendan ustedes la idea de que da lo mismo una cosa que otra, porque no es cierto. ¿O, es que da lo mismo que Cristo esté o que no esté en la Eucaristía? ¡No puede ser! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O la confesión es una payasada, o la confesión es verdad: no hay más. O el ministerio sacerdotal viene de Jesucristo, o el señor obispo Fernando y todos sus sacerdotes, -y en este caso me incluyo-, somos unos farsantes. ¡Es así de sencillo! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, si es verdad el ministerio sacerdotal, si es verdad el ministerio de Pedro, si es verdad la Eucaristía, no la niegues. ¡No la niegues! Por lo tanto, Evangelio íntegro, Evangelio completo, quiere decir: con todo lo que contiene el Evangelio como lo enseña la Santa Iglesia Católica. ¡Así de sencillo! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, además, es el Evangelio completo para Chile completo, para todos. Así que si el Señor está consolidando, si el Señor está fortaleciendo la Renovación en esta región centro-sur, si el Señor está afianzando, podando, depurando su pueblo, es porque quiere lanzarnos a la misión. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto no es únicamente un asunto de regaños; este es un asunto de amor y es un asunto de misión: misioneros. ¡Chile para Cristo! ¡Misioneros! Y el misionero tiene que ir fortalecido, tiene que ir bien alimentado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué es lo que necesita un ejército? Soldados fuertes, soldados unidos, soldados alegres de luchar si es preciso hasta la muerte por una causa. ¡Eso es lo que se necesita! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;Luego, ¿qué significa, qué quiere decir este encuentro? Este encuentro es una sonrisa amorosa de Dios que le está diciendo a cada uno y a cada una: “No se te olvide que cuento contigo. No se te olvide que quiero enviarte, no se te olvide que estoy a tu lado y no se te olvide que estoy esperando mucho más de ti”.&amp;#039;&amp;#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, Jesús nos está confirmando a través de estas palabras proféticas que ha dado, su presencia. Nos está confirmando su fuerza, nos está confirmando su bendición, está llenando de fuerza, de energía, de vigor nuestras almas. ¿Para qué? Para la misión, para evangelizar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos que salir, -una vez más-, de la timidez del cenáculo. Tenemos que salir de la inercia del cenáculo donde estamos, ahí, todos guardaditos, asustaditos: ahí, el uno al lado del otro. Uno se imagina a los apóstoles así, como niños con frío en una noche de invierno: apretaditos los unos con los otros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y dice Dios: “Es que les voy a dar fuego del Espíritu Santo” (véase San Juan 16,7). Porque, “necesito enviarlos”. ¿A dónde? En el caso de ellos, “a todas las naciones. Vayan por todo el mundo a predicar la Buena Noticia” (véase San Mateo 28,19). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo se mide la salud de un grupo de oración? Se mide por el vigor misionero, se mide por las vocaciones consagradas a tiempo completo, que usualmente son las vocaciones religiosas y sacerdotales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuál fue el último sacerdote que salió de tu grupo de oración? ¿La última vocación sacerdotal? ¿Eso fue hace cuánto tiempo? ¿Hace tres meses? ¿Hace dos años? ¿Hace cinco años? ¿Hace quince años? Ésa es la medida, la calidad de un grupo de oración. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo aprendí yo de los patriarcas de la Renovación: Monseñor Uribe Jaramillo, el padre Emiliano Tardif, el padre Rafael García Herreros, de los antiguos, antiguos. Estoy hablando de cuando empezaban a caer las lloviznas del diluvio. Es que yo ya soy mayorcito; no se me nota, pero soy mayorcito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo se mide un grupo de oración? Por el vigor misionero y por las vocaciones. Que, “tenemos mucha alegría, nos queremos mucho”: ¡Amén, aleluya, excelente! La gente del Club de Golf del Norte también se quiere; esos golfistas se quieren que da gusto. “La pasamos muy bien los muchachos de la Banda Electric Rock Pop”: la pasan muy bien y se quieren mucho. Que es importante, es importante. Pero, la medida de la salud de un grupo de oración la da las vocaciones y las misiones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, para llegar allá, primero hay que construir. Y eso es lo que el Señor está renovando en la Renovación. ¿Cómo tenemos que limpiar y construir? ¿Tarea de quién? ¿Tarea de los coordinadores, de los líderes, de los jefes? Bueno, de ellos, pero también de todos nosotros. ¡Todos nosotros!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;Continúa la transcripción.&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

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		<title>Madurez en el Espíritu, 3 de 5, Ejes de tensión en los grupos</title>
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		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mis Hermanos:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dice la Palabra: “El Señor corrige a los que ama” (véase Hebreos 12,6). La Carta a los Hebreos dice: “Si Dios nos corrige, es señal de que nos trata como hijos. Nadie corrige al hijo de otro” (véase Hebreos 12,7). Eso significa que la corrección, la exhortación de Dios, es una señal de su amor.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Millones y millones de personas en los más diversos rincones del mundo, han sido tocadas por este hermoso movimiento, por esta efusión de Espíritu que llamamos la Renovación Carismática.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Dios toma en serio a la Renovación, Dios toma en serio el amor. Hay dos cosas serias en la vida: son el amor y la muerte. Y Dios nos ha amado hasta el extremo, hasta el extremo de dar la vida, hasta el extremo de la muerte.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Así que, mis hermanos, nosotros estamos conscientes de que se trata de una batalla. Y es muy importante que salgamos de este encuentro renovados en gozo, pero también con una gran claridad estratégica. Fíjate en las palabras que utilizo: “gran claridad estratégica”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuáles son los pasos que tenemos que dar? Porque, aquí no se trata solamente de conservar; se trata de avanzar. Me encanta este lema de la Renovación en Chile: “¡Chile para Cristo!”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Chile para Cristo” quiere decir, que aquellos hermanos y hermanas nuestros que no han recibido en su corazón, que no han acogido en su corazón el Evangelio de Jesús, entero y con todas sus implicaciones, esa gente nos interesa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué quiere decir, “entero”? Quiere decir: sin mutilar el mensaje. Por ejemplo, si yo le quito al mensaje la Eucaristía, lo mutilé. A los hermanos evangélicos, protestantes, pentecostales, luteranos, anglicanos, presbiterianos, metodistas, los podemos amar. Pero, en nombre de ese amor tenemos que entender que hay un evangelio incompleto, un evangelio mutilado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y ésto díganlo abiertamente en los grupos. ¡Abiertamente! No vendan ustedes la idea de que da lo mismo una cosa que otra, porque no es cierto. ¿O, es que da lo mismo que Cristo esté o que no esté en la Eucaristía? ¡No puede ser! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O la confesión es una payasada, o la confesión es verdad: no hay más. O el ministerio sacerdotal viene de Jesucristo, o el señor obispo Fernando y todos sus sacerdotes, -y en este caso me incluyo-, somos unos farsantes. ¡Es así de sencillo! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, si es verdad el ministerio sacerdotal, si es verdad el ministerio de Pedro, si es verdad la Eucaristía, no la niegues. ¡No la niegues! Por lo tanto, Evangelio íntegro, Evangelio completo, quiere decir: con todo lo que contiene el Evangelio como lo enseña la Santa Iglesia Católica. ¡Así de sencillo! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, además, es el Evangelio completo para Chile completo, para todos. Así que si el Señor está consolidando, si el Señor está fortaleciendo la Renovación en esta región centro-sur, si el Señor está afianzando, podando, depurando su pueblo, es porque quiere lanzarnos a la misión. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto no es únicamente un asunto de regaños; este es un asunto de amor y es un asunto de misión: misioneros. ¡Chile para Cristo! ¡Misioneros! Y el misionero tiene que ir fortalecido, tiene que ir bien alimentado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué es lo que necesita un ejército? Soldados fuertes, soldados unidos, soldados alegres de luchar si es preciso hasta la muerte por una causa. ¡Eso es lo que se necesita! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;Luego, ¿qué significa, qué quiere decir este encuentro? Este encuentro es una sonrisa amorosa de Dios que le está diciendo a cada uno y a cada una: “No se te olvide que cuento contigo. No se te olvide que quiero enviarte, no se te olvide que estoy a tu lado y no se te olvide que estoy esperando mucho más de ti”.&amp;#039;&amp;#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, Jesús nos está confirmando a través de estas palabras proféticas que ha dado, su presencia. Nos está confirmando su fuerza, nos está confirmando su bendición, está llenando de fuerza, de energía, de vigor nuestras almas. ¿Para qué? Para la misión, para evangelizar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos que salir, -una vez más-, de la timidez del cenáculo. Tenemos que salir de la inercia del cenáculo donde estamos, ahí, todos guardaditos, asustaditos: ahí, el uno al lado del otro. Uno se imagina a los apóstoles así, como niños con frío en una noche de invierno: apretaditos los unos con los otros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y dice Dios: “Es que les voy a dar fuego del Espíritu Santo” (véase San Juan 16,7). Porque, “necesito enviarlos”. ¿A dónde? En el caso de ellos, “a todas las naciones. Vayan por todo el mundo a predicar la Buena Noticia” (véase San Mateo 28,19). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo se mide la salud de un grupo de oración? Se mide por el vigor misionero, se mide por las vocaciones consagradas a tiempo completo, que usualmente son las vocaciones religiosas y sacerdotales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuál fue el último sacerdote que salió de tu grupo de oración? ¿La última vocación sacerdotal? ¿Eso fue hace cuánto tiempo? ¿Hace tres meses? ¿Hace dos años? ¿Hace cinco años? ¿Hace quince años? Ésa es la medida, la calidad de un grupo de oración. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo aprendí yo de los patriarcas de la Renovación: Monseñor Uribe Jaramillo, el padre Emiliano Tardiff, el padre Rafael García Herreros, de los antiguos, antiguos. Estoy hablando de cuando empezaban a caer las lloviznas del diluvio. Es que yo ya soy mayorcito; no se me nota, pero soy mayorcito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo se mide un grupo de oración? Por el vigor misionero y por las vocaciones. Que, “tenemos mucha alegría, nos queremos mucho”: ¡Amén, aleluya, excelente! La gente del Club de Golf del Norte también se quiere; esos golfistas se quieren que da gusto. “La pasamos muy bien los muchachos de la Banda Electric Rock Pop”: la pasan muy bien y se quieren mucho. Que es importante, es importante. Pero, la medida de la salud de un grupo de oración la da las vocaciones y las misiones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, para llegar allá, primero hay que construir. Y eso es lo que el Señor está renovando en la Renovación. ¿Cómo tenemos que limpiar y construir? ¿Tarea de quién? ¿Tarea de los coordinadores, de los líderes, de los jefes? Bueno, de ellos, pero también de todos nosotros. ¡Todos nosotros!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;Continúa la transcripción.&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_3_de_5,_Ejes_de_tensi%C3%B3n_en_los_grupos&amp;diff=45965</id>
		<title>Madurez en el Espíritu, 3 de 5, Ejes de tensión en los grupos</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_3_de_5,_Ejes_de_tensi%C3%B3n_en_los_grupos&amp;diff=45965"/>
				<updated>2012-12-09T00:36:49Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mis Hermanos:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dice la Palabra: “El Señor corrige a los que ama” (véase Hebreos 12,6). La Carta a los Hebreos dice: “Si Dios nos corrige, es señal de que nos trata como hijos. Nadie corrige al hijo de otro” (véase Hebreos 12,7). Eso significa que la corrección, la exhortación de Dios, es una señal de su amor.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Millones y millones de personas en los más diversos rincones del mundo, han sido tocadas por este hermoso movimiento, por esta efusión de Espíritu que llamamos la Renovación Carismática. &lt;br /&gt;
Dios toma en serio a la Renovación, Dios toma en serio el amor. Hay dos cosas serias en la vida: son el amor y la muerte. Y Dios nos ha amado hasta el extremo, hasta el extremo de dar la vida, hasta el extremo de la muerte.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Así que, mis hermanos, nosotros estamos conscientes de que se trata de una batalla. Y es muy importante que salgamos de este encuentro renovados en gozo, pero también con una gran claridad estratégica. Fíjate en las palabras que utilizo: “gran claridad estratégica”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuáles son los pasos que tenemos que dar? Porque, aquí no se trata solamente de conservar, se trata de avanzar. Me encanta este lema de la Renovación en Chile: “¡Chile para Cristo!”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Chile para Cristo” quiere decir, que aquellos hermanos y hermanas nuestros que no han recibido en su corazón, que no han acogido en su corazón el Evangelio de Jesús, entero y con todas sus implicaciones, esa gente nos interesa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué quiere decir, “entero”? Quiere decir: sin mutilar el mensaje. Por ejemplo, si yo le quito al mensaje la Eucaristía, lo mutilé. A los hermanos evangélicos, protestantes, pentecostales, luteranos, anglicanos, presbiterianos, metodistas, los podemos amar. Pero, en nombre de ese amor tenemos que entender que hay un evangelio incompleto, un evangelio mutilado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y ésto díganlo abiertamente en los grupos. ¡Abiertamente! No vendan ustedes la idea de que da lo mismo una cosa que otra, porque no es cierto. ¿O, es que da lo mismo que Cristo esté o que no esté en la Eucaristía? ¡No puede ser! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O la confesión es una payasada, o la confesión es verdad: no hay más. O el ministerio sacerdotal viene de Jesucristo, o el señor obispo Fernando y todos sus sacerdotes, -y en este caso me incluyo-, somos unos farsantes. ¡Es así de sencillo! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, si es verdad el ministerio sacerdotal, si es verdad el ministerio de Pedro, si es verdad la Eucaristía, no la niegues. ¡No la niegues! Por lo tanto, Evangelio íntegro, Evangelio completo, quiere decir: con todo lo que contiene el Evangelio como lo enseña la Santa Iglesia Católica. ¡Así de sencillo! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, además, es el Evangelio completo para Chile completo, para todos. Así que si el Señor está consolidando, si el Señor está fortaleciendo la Renovación en esta región centro-sur, si el Señor está afianzando, podando, depurando su pueblo, es porque quiere lanzarnos a la misión. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto no es únicamente un asunto de regaños; este es un asunto de amor y es un asunto de misión: misioneros. ¡Chile para Cristo! ¡Misioneros! Y el misionero tiene que ir fortalecido, tiene que ir bien alimentado. &lt;br /&gt;
¿Qué es lo que necesita un ejército? Soldados fuertes, soldados unidos, soldados alegres de luchar si es preciso hasta la muerte por una causa. ¡Eso es lo que se necesita! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego, ¿qué significa, qué quiere decir este encuentro? Este encuentro es una sonrisa amorosa de Dios que le está diciendo a cada uno y a cada una: “No se te olvide que cuento contigo. No se te olvide que quiero enviarte, no se te olvide que estoy a tu lado y no se te olvide que estoy esperando mucho más de ti”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy, Jesús nos está confirmando a través de estas palabras proféticas que ha dado, su presencia. Nos está confirmando su fuerza, nos está confirmando su bendición, está llenando de fuerza, de energía, de vigor nuestras almas. ¿Para qué? Para la misión, para evangelizar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos que salir, -una vez más-, de la timidez del cenáculo. Tenemos que salir de la inercia del cenáculo donde estamos, ahí, todos guardaditos, asustaditos: ahí, el uno al lado del otro. Uno se imagina a los apóstoles así, como niños con frío en una noche de invierno: apretaditos los unos con los otros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y dice Dios: “Es que les voy a dar fuego del Espíritu Santo” (véase San Juan 16,7). Porque, “necesito enviarlos”. ¿A dónde? En el caso de ellos, “a todas las naciones. Vayan por todo el mundo a predicar la Buena Noticia” (véase San Mateo 28,19). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo se mide la salud de un grupo de oración? Se mide por el vigor misionero, se mide por las vocaciones consagradas a tiempo completo, que usualmente son las vocaciones religiosas y sacerdotales. &lt;br /&gt;
¿Cuál fue el último sacerdote que salió de tu grupo de oración? ¿La última vocación sacerdotal? ¿Eso fue hace cuánto tiempo? ¿Hace tres meses? ¿Hace dos años? ¿Hace cinco años? ¿Hace quince años? Ésa es la medida, la calidad de un grupo de oración. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo aprendí yo de los patriarcas de la Renovación: Monseñor Uribe Jaramillo, el padre Emiliano Tardiff, el padre Rafael García Herreros, de los antiguos, antiguos. Estoy hablando de cuando empezaban a caer las lloviznas del diluvio. Es que yo ya soy mayorcito; no se me nota, pero soy mayorcito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo se mide un grupo de oración? Por el vigor misionero y por las vocaciones. Que, “tenemos mucha alegría, nos queremos mucho”: ¡Amén, aleluya, excelente! La gente del Club de Golf del Norte también se quiere; esos golfistas se quieren que da gusto. “La pasamos muy bien los muchachos de la Banda Electric Rock Pop”: la pasan muy bien y se quieren mucho. Que es importante, es importante. Pero, la medida de la salud de un grupo de oración la da las vocaciones y las misiones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, para llegar allá, primero hay que construir. Y eso es lo que el Señor está renovando en la Renovación. ¿Cómo tenemos que limpiar y construir? ¿Tarea de quién? ¿Tarea de los coordinadores, de los líderes, de los jefes? Bueno, de ellos, pero también de todos nosotros. ¡Todos nosotros!&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_2_de_5,_Ataques_a_la_fe,_la_esperanza_y_el_amor&amp;diff=45825</id>
		<title>Madurez en el Espíritu, 2 de 5, Ataques a la fe, la esperanza y el amor</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_2_de_5,_Ataques_a_la_fe,_la_esperanza_y_el_amor&amp;diff=45825"/>
				<updated>2012-10-16T04:08:36Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: Cambió el nivel de protección de «Madurez en el Espíritu, 2 de 5, Ataques a la fe, la esperanza y el amor» ([edit=sysop] (caduca el 06:00 16 oct 2012 (UTC)))&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay una persona que tiene una experiencia tan profunda del Espíritu como no la tiene nadie más, una persona que fue cubierta por la sombra del Altísimo, una persona que fue convertida en Sagrario Inmaculado de su presencia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Ella saludamos: &amp;quot;-Dios te Salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre, Jesús&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pueden sentarse. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Amados Hermanos: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En nuestra reunión anterior hemos comentado cómo la sanación es fundamentalmente reconquista. Dios recupera lo que le pertenece y por eso la sanación siempre implica ese abrirle la puerta a su amor, pero también abrirle la puerta a la autoridad de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No se nos olvide que hay tres palabras que describen a la Santísima Trinidad según la enseñanza de Santa Catalina de Siena. Esas tres palabras son el poder, la sabiduría y el amor: el poder sin medida, el Dios todopoderoso; la sabiduría sin medida, en Cristo su Palabra; el amor sin medida en el don, en el regalo, en la efusión del Espíritu. ¡Poder, sabiduría y amor! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la Trinidad no se puede dividir. Yo no puedo recibir, o no puedo pretender recibir únicamente la sabiduría de Dios. Por ejemplo, cuando una persona sabe qué es lo que Dios quiere pero no hace caso al querer de Dios, está deseando dividir la Trinidad. Porque, es como recibir la sabiduría pero sin el poder y sin el amor. A esa clase de fe la llama el Apóstol Santiago, &amp;quot;una fe muerta&amp;quot; (véase Santiago 2,17). ¡Es una fe muerte! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otras personas, en cambio, quieren tener mucho amor y creen que todo consiste en el amor. Pero, es un amor sin discernimiento, y ahí suceden desastres. De esos desastres es de los que vamos a hablar en esta segunda enseñanza. Porque, ésto es una pelea, ésto es una batalla, ésto es guerra. ¡Guerra! ¡Combate espiritual! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Acuérdate lo que dijimos: &amp;quot;De Dios viene ese movimiento de salida que llamamos la Creación&amp;quot;. El enemigo quiere echarle en la cara a Dios la Creación, tirársela por la cara, quiere devolver la Creación.  Entonces, Dios reconquista lo suyo a través de la sanación, a través de la redención, a través de la salvación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la pelea sigue. &amp;quot;La pelea sigue&amp;quot; es lo que ya dijimos en el momento de la Pasión: &amp;quot;Ahora, el demonio lo que quiere es que el mudo curado por Cristo le grite a Cristo o le grite a Pilato, que tiene que crucificar a Cristo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que yo quiero que entiendas, lo que yo quiero que todos entendamos, es que dentro de este combate, dentro de esta batalla, hay que tener un gran discernimiento y hay que tener también una voluntad resuelta, para que la victoria se complete en nuestra vida del lado de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto que Él es el Señor, por supuesto que Él es el Vencedor. ¡Eso está clarísimo! Mas, la pregunta es si su victoria se va a realizar en mi vida o no. Porque, si su victoria no se realiza en mi vida, el que pierde soy yo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, no puedo separar la Trinidad. Yo no puedo separar el poder, el amor y la sabiduría. Yo no puedo tener mucho amor porque me parece extraordinaria la vida de Dios, pero no le abro campo al poder: Dios quiere tener autoridad en tu vida. Y Dios tiene autoridad en tu vida cuando Dios cuenta contigo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si tú tomas una actitud únicamente de recibir y recibir y recibir... Como dijo Cristo en el capítulo sexto de San Juan cuando la gente fue a buscarlo después de la primera multiplicación de los panes: &amp;quot;¿A qué vienen? ¿A la segunda?&amp;quot;  Porque, ellos ya creían en el Cristo &amp;quot;panadería&amp;quot;, en el Cristo &amp;quot;panificadora&amp;quot;, en el Cristo &amp;quot;hace pan&amp;quot;. ¡Eso era en lo que ellos estaban creyendo! Y Cristo les hace ver: &amp;quot;Un momento; es que ésto tiene otro paso más. Hay que dar otro paso más, hay que seguir este camino&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, fíjate: la sanación es reconquista, y reconquista quiere decir que: &amp;quot;Yo le abro espacio al amor de Dios&amp;quot;: &amp;quot;¡Ay, qué bonito el amor de Dios!&amp;quot; &amp;quot;Le abro espacio a la sabiduría de Dios&amp;quot;: &amp;quot;Me gusta eso. ¡Qué hermoso conocer la Palabra del Señor!&amp;quot; &amp;quot;Le abro paso al poder de Dios&amp;quot;: &amp;quot;Sí, bonito; para que me sane, para que el Señor cambie mi vida&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡No te quedes ahí! Abrirle espacio al poder de Dios es abrir espacio para que Dios disponga de ti, para que Dios te ponga a trabajar. ¡Para eso, para que Dios te ponga a trabajar! Luego, si no estás trabajando, si no estás en la obra del Señor, si no estás en el surco, estás únicamente en la postura de recibir y recibir y recibir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, ahí pasa como ya lo hemos explicado en otras ocasiones con el ejemplo del vaso y el tubo. Un vaso, -aquí tenemos un vaso, por ejemplo-, el vaso recibe, se llena y ya no puede recibir más. ¡Se llenó! Así le pasa al que no da, al que no comparte: recibe, se llena y está siempre como en lo mismo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando el agua no se cambia, entonces, ¿qué pasa? Se daña. El agua detenida, el agua empozada, el agua que no circula, es agua que se daña. El carismático que no comparte, el carismático que no evangeliza, el carismático que nada más quiere recibir, recibir y recibir, se le termina dañando lo que ha recibido. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué nos toca hacer? Como el tubo, recibes y das, recibes y entregas, recibes y comunicas, recibes y evangelizas. Grupo de oración que no evangeliza, languidece, se marchita. Persona que no comparte su fe, la pierde. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La fe es una cosa muy extraña. ¡Muy extraña! Porque, cuando hablamos del dinero, si yo doy el dinero, lo pierdo. En cambio, con la fe es al revés: si yo no doy la fe, la pierdo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O sea que la manera de tener la fe y de conservar la fe, es darla, compartirla, entregarla, proclamarla. El mismo que recibe, contempla y goza,  es el mismo que evangeliza, hace misión y sirve. Hasta ahí vamos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, ahora viene un estudio que yo creo es interesante. Pues, como dijimos que ésto era batalla y que ésto es combate, es importante que sepamos: después de la sanación, ¿qué? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de la sanación, ¿qué? Y aquí vamos a encontrar que hay dos problemas: un problema se llama fragilidad y otro problema se llama dureza. Luego, el título de esta predicación es fragilidad y dureza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Resulta que éste es un tema muy nuevo en la Renovación, porque es un tema también muy nuevo en la sociedad. Nuestra sociedad es al mismo tiempo una sociedad de personas frágiles pero de personas duras. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y como la novedad de la sociedad siempre despunta primero en los jóvenes, es especialmente en los jóvenes donde encontramos que se da esa combinación extraña de fragilidad y dureza: fragilidad que se manifiesta de muchas formas y dureza que se manifiesta de muchas formas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso que está sucediendo en la sociedad, eso nos pasa también a nosotros. Quizás, además, nosotros somos al mismo tiempo muy frágiles y muy duros. La gente que trabaja con distintos materiales lo llama &amp;quot;cristal&amp;quot;. Los cristales son al mismo tiempo duros pero frágiles; son quebradizos. ¡Cristal! Entonces, tenemos un problema de cristalografía. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a ver cómo funciona. Les repito, es un tema muy nuevo; muy, muy nuevo en la Renovación, porque es un tema muy, muy nuevo en la sociedad. Vamos a hablar de cuáles son esas fragilidades, de cuáles son esas durezas y de cómo podemos defendernos frente a esta situación, puesto que la estamos viviendo en muchos países; ésto está sucediendo en muchas partes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Miremos el tema primero de la fragilidad. Cuando se habla de fragilidad o cuando se habla de debilidad, estamos hablando de aquella condición del que pronto se rinde, del que pronto se cansa, del que pronto se desanima. Quizás los primeros síntomas que tú puedes identificar son esos picos de entusiasmo seguidos por largos abismos de desánimo. Ése es un síntoma preocupante, eso indica fragilidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tú asistes a un congreso. En el congreso sientes como una embriaguez: &amp;quot;El Señor está vivo, el Señor ha hecho maravillas en mi vida&amp;quot;. Eso dices a las seis de la tarde. A las nueve de la noche llegas a tu casa; de repente todo te parece sombrío, todo está como aburrido, y entonces sientes que ya ese ánimo que tenías antes, se cayó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando estás en el congreso y estás en alabanza, tú sientes: &amp;quot;Somos expresión y potencia del amor de Dios. ¡El amor de Dios es maravilloso!&amp;quot;  Al otro día tienes que ir a tu trabajo. Te miran tus compañeros de trabajo, tú los miras a ellos, y ese ánimo que traías, esa fuerza que traías, se fue al piso. ¡Eso es debilidad, eso es fragilidad! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conversión: &amp;quot;Le he entregado mi vida a Cristo&amp;quot;, y luego: &amp;quot;No sé: como que sí, como que no&amp;quot;. ¿Sabe en qué se manifiesta esto? Se manifiesta especialmente en el compromiso de las personas. Porque, el compromiso no funciona con entusiasmos. El compromiso requiere constancia, perseverancia, persistencia. Y donde hay fragilidad, no hay compromiso. Porque, uno, a base de esos picos de entusiasmo, así no funciona. ¡Así no funciona! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tú, haz la comparación con lo que sucede con el amor humano. En el amor humano pasa exactamente lo mismo. ¿Qué puede pensar una joven que tiene su pololo? Dicen aquí: &amp;quot;Tiene su pololo&amp;quot;. El pololo y el pololo; muy bien el pololo. Entonces, el pololo le dice: &amp;quot;Tú eres extraordinaria, eres lo más bello que ha sucedido en mi vida, has traído tanta luz a mi existencia&amp;quot;. Ella, por supuesto, se siente muy feliz, se siente muy halagada. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-¿Verdad todo eso, mi amor?&amp;quot; &amp;quot;-Verdad, ¿qué?&amp;quot; &amp;quot;-Lo que me dijiste. Hace un minuto me dijiste que yo te inspiraba muchas cosas.&amp;quot; &amp;quot;-Eso era hace un minuto. Ahora ya cambié, ahora no sé bien si puedo estar contigo o si mejor, no sé; o si estar con la Andrea, o si estar con la Juana, o si estar con la Yaneth, o estar con la Pepa&amp;quot;. &amp;quot;-Pero, tú me querías&amp;quot;. &amp;quot;-Correcto, pretérito imperfecto del verbo &amp;quot;querer&amp;quot;: quería, quería&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por la noche: &amp;quot;¡Ay, perdóname, mi amor! Tú sabes que yo soy un poco inestable; pero, en realidad te quiero mucho y tú eres la única. Por lo menos mientras dure esta llamada, tú eres la única&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dime si ese pololeo, dime si esa relación va para alguna parte. No va para ninguna parte; no se puede construir. Así somos con Dios, exactamente así somos con Dios: &amp;quot;Señor, te amo con todo mi ser. Señor, te alabo. ¡Señor, te alabo! Señor, te alabo con todo mi ser&amp;quot;. &amp;quot;-Bueno, como amas tanto al Señor, se necesita que mañana muy temprano... &amp;quot;-¡Ah, no, temprano yo no alabo al Señor! Yo, temprano, no amo. ¡Yo, temprano, no, nada!&amp;quot;. Así somos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Así somos! Entonces, así no se puede construir nada. Tenemos una inconstancia enfermiza, una inconstancia muy grave en las vocaciones. Mire, hay que orar mucho por las vocaciones de hombres y de mujeres en este hermoso país de Chile. Está grave la situación vocacional. Hay que orar pronto y mucho por las vocaciones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, no es que falte gente que se entusiasme. Hay una cantidad de gente que se entusiasma. Y esas jovencitas enamoradas de Cristo: &amp;quot;Cristo es lo más importante en mi vida&amp;quot; &amp;quot;-¿Le vas a entregar la vida a Cristo?&amp;quot; &amp;quot;-Mmmh, no sé, tal vez sí, voy a ver, no estoy como muy segura&amp;quot;. Así no se construye. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, ¿cuáles son las raíces de esa fragilidad? Ya entendemos lo que es fragilidad: es esa tendencia a entregar las armas, a rendirse, a desanimarse. Esto es como el sismógrafo: arriba, el pico de entusiasmo, y de una vez abajo, el desánimo, el cansancio, la frustración. ¿Dónde empieza la fragilidad nuestra como individuos? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a hablar de la fragilidad en las personas y luego vamos a hablar de la fragilidad en los grupos. Eso es lo que vamos a hacer. La fragilidad en las personas la vamos a mirar con tres palabras. La fragilidad en los grupos la vamos a ver con tres palabras. La dureza la vamos a ver al mismo tiempo en las personas y en los grupos con otras tres palabras. O sea que todo funciona de a tres; son tres grupos de tres. Para la gente de la memoria prodigiosa, eso ayuda, porque es más fácil recordar así: son tres grupos de tres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De una vez les voy a hablar de cuáles son los tres grupos de tres. Primer grupo de tres: Somos frágiles, porque tenemos dificultades en la fe, la esperanza y el amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a hablar de la fragilidad en los grupos: segundo grupo de tres. ¡Todo va de a tres! El segundo trío es: Vamos a referirnos a los votos que hacemos los religiosos, no por hablar únicamente de los religiosos, sino porque esos votos nos sirven de pista nemotécnica para saber en dónde está la fragilidad de los grupos. Se llaman pobreza, castidad, obediencia. Tiene que ver con la plata, los afectos y el poder. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tercer punto: El tercer punto está relacionado con tres de los principales pecados, -podríamos llamarlos, capitales-, y por su importancia los vamos a destacar. Esos tres son la soberbia, la codicia y el resentimiento o venganza. Así que tenemos esos tres grupos de tres. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y luego contaremos de manera breve, cómo el Señor Jesús interviene para que esos grupos de tres, esas amenazas en la fe, en la esperanza, en el amor y las demás palabras que hemos dicho, las amenazas que están bajo esos títulos, no lleguen a nosotros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenga en cuenta que las palabras que le he mencionado son palabras nemotécnicas, son palabras para que usted recuerde. Por supuesto, yo no estoy diciendo que la fe sea una amenaza, sino que tenemos problemas en la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O sea que las tres palabras de tres o los tres grupos de tres son para que usted recuerde. Porque, cuanto más usted recuerde, más profundamente le queda sembrado en el corazón lo que estamos diciendo. Por eso nos interesa esa parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Muy bien! ¡Vamos con la primera! Tenemos dificultades en la fe, en la esperanza y en el amor. ¿Qué dificultades tenemos en la fe? La primera dificultad, la más grave dificultad que tenemos en la fe, es que existe la tendencia a pensar que cada uno puede creer en lo que quiera mientras eso le funcione. Y este es un problema muy grave. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Este es un  problema muy grave! En la fe, mis queridos hermanos, hay dos dimensiones principales: hay una dimensión que se llama existencial y hay otra dimensión que se llama doctrinal. La dimensión existencial de la fe es la entrega, el acto de confianza, la certeza que tengo de que Dios está presente, obrando en mi vida y yo me entrego a Él. Ésa es la dimensión existencial de la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La dimensión doctrinal de la fe es lo que yo creo. Yo no creo en cualquier Dios ni creo en cinco dioses ni en ochenta dioses. Yo creo en el Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo como lo confiesa el Nuevo Testamento, como lo enseña mi Madre, la Iglesia Católica. Ésa es la dimensión doctrinal de la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la fe existe el acto de entregarse y existe el acto de asimilar, de asentir, de abrazar una enseñanza específica, una doctrina  específica. La principal enfermedad que tiene la fe en nuestro tiempo, es que se ha descoyuntado la conexión entre la dimensión existencial y la dimensión doctrinal. De ahí que las personas crean que interesa únicamente la dimensión existencial. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y la dimensión existencial significa: &amp;quot;Si eso le sirve a usted, no hay problema. ¡No hay problema!&amp;quot; -&amp;quot;¿Usted, de qué religión es?&amp;quot; &amp;quot;-Yo pertenezco a la religión de la papaya partida&amp;quot;. -&amp;quot;¿En qué consiste su religión?&amp;quot; -&amp;quot;Consiste en que se parte una papaya, se pone sobre un poste, todos danzamos alrededor del poste y creemos que de ahí viene toda la salvación&amp;quot;. ¡La religión de la papaya partida! -&amp;quot;Bueno, si a usted le sirve la papaya partida, problema suyo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando se utiliza el verbo..., &amp;quot;si a usted le sirve, si usted está bien con eso, allá usted&amp;quot;, eso es separar la dimensión existencial de la dimensión doctrinal. En esto, mis queridos hermanos, se ha dado una especie de movimiento pendular. El péndulo va de un extremo al otro extremo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hace unos años, unos cuantos años, -pero, aquí ya había nacido un poco de gente-, se daba demasiada importancia a la dimensión doctrinal. La fe consistía en aprenderse un catecismo, la fe consistía en saber muchas cosas en la cabeza; únicamente ésa era la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Catecismo típicamente se daba para la Primera Comunión: aprenderse muchas cosas, saberse las oraciones, saberse los mandamientos, saberse los sacramentos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Saber, saber, saber! ¡Doctrina! ¡Dimensión doctrinal! Ese catolicismo tenía demasiada doctrina, pero tenía poca experiencia: la experiencia de entregarse a Dios. La experiencia de descubrir a Dios en la propia vida no estaba tan presente ahí. Había un exceso en la dimensión doctrinal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, el péndulo bajó y se fue al otro extremo. En el otro extremo el péndulo se ha quedado únicamente con la dimensión existencial; y la dimensión existencial es, &amp;quot;lo que funcione&amp;quot;. &amp;quot;Si a usted le sirve la religión de la papaya partida, problema suyo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Claro, cuando se habla de la religión de la papaya partida, ustedes sonríen. Pero, resulta que eso es lo que mucho católico está haciendo, y mucho católico carismático. Hay una deserción, hay un desangre de católicos carismáticos hacia los evangélicos. ¡Y no notan la diferencia! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No la notan, porque como: &amp;quot;Aquí cantamos, bendecimos, alabamos y predicamos; y allá cantan y además cantan más bonito; y allá alaban y además los cd&amp;#039;s de ellos están mejor hechos; y bendicen, proclaman, predican; y además predican muchísimo, entonces da lo mismo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos, por tanto, una cantidad de católicos que están dejando su fe, una cantidad de católicos que dejan la confesión sin dolor. No les importa, no lo sienten: una cantidad de católicos que le dan la espalda al misterio de amor de la Santísima Virgen y no lo sienten, no les duele. ¡No les duele! Les quitan la Eucaristía y no les duele. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡No les duele! Hay mucho carismático que está en esa condición. Porque, lo que han aprendido que es importante, es: &amp;quot;Lo que yo sienta&amp;quot;. &amp;quot;Yo sentí en el momento en el que entraron esas baterías y en el momento en el que se paró ese cantante y en el momento en el que todo el mundo se levantó a alabar y bendecir&amp;quot;. &amp;quot;¡Yo sentí! ¡Yo! Como yo sentí, como a mí me gustó lo que yo sentí, eso es lo único que importa&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos, entonces, una grave debilidad en la fe, y esa grave debilidad es un problema doctrinal serio. Y escúchenme responsables de la Renovación Carismática, región centro-sur, y escúchenme representantes de la Renovación Carismática en la Arquidiócesis de Concepción: tenemos dificultades, porque nuestros planes de formación cada vez son más pobres, más raquíticos o simplemente inexistentes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en una especie de inercia; no hay formación. Muchas veces ni siquiera hay conocimiento de la Palabra de Dios; no hay conocimiento de la Biblia, que debería ser lo básico. ¿Dónde están los planes de lectura, de Lectio Divina, de conversación y compartir en grupo con la Palabra de Dios? Ésa fue la Renovación que yo conocí. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y permítanme que les diga: soy de los veteranos aquí, porque yo conocí la Renovación Carismática hace por lo menos treinta y cinco años. ¡Treinta y cinco años! Ustedes dirán: &amp;quot;¡Ah! Estaba jovencito el Espíritu Santo en esa época&amp;quot;. Hace treinta y cinco años que conozco la Renovación Carismática, y por eso les puedo decir el camino recorrido. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Miren, los grupos de oración que conocí, eran grupos donde siempre había lectura, meditación de la Palabra de Dios: &amp;quot;¿Qué nos dice esta Palabra?&amp;quot; En cambio, ¿cómo se están volviendo cada vez más nuestros grupos? &amp;quot;Lo que yo sienta&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con el debido cariño y amor hacia la gente de los ministerios de música, la música se ha hipertrofiado, como si fuera lo único, lo característico y lo que importa. ¡Y ahí está toda la Renovación! &amp;quot;Si hay buena música, gran música, gran ritmo, swing y sabor, ya con eso es suficiente; con eso está armada la oración&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hemos desconectado la dimensión doctrinal de la dimensión existencial. Entonces, este congreso, mis hermanos, no es únicamente para encontrarnos, sonreír, compartir el día, que además está esplendoroso, está bellísimo. Esto no es únicamente para pasar un día amable; esto también es para tomar decisiones. Esto es para que en tu grupo de oración, tú, que eres lider en ese grupo de oración, tú, delante de Dios digas: &amp;quot;Tengo que tomar decisiones&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo conocí la Renovación Carismática cuando había planes de lectura y de estudio para todo un año: &amp;quot;Este año vamos a ver las Cartas de Efesios y de Colosenses. Y en cada reunión tomamos un pasaje, lo oramos: ¿Qué nos dice el Señor?&amp;quot;  Eso es dimensión doctrinal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos heridos en la fe. Y claro, si recibimos tan poquito de la Palabra de Dios, quedamos sin defensa. Ésa es la fragilidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Ésa es la fragilidad que tenemos! La Palabra de Dios es viva y eficaz. ¡Claro! Pero, esa Palabra, para que sea viva y eficaz en ti, tiene que estar en ti. Si no la conoces, si no la amas, si no la lees, si no la saboreas, si no la celebras, ¿qué va a pasar contigo? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuántos están orando diariamente con la Palabra de Dios? La oración personal ha decaído notoriamente en casi todos los lugares que yo conozco. A duras penas con la oración de la semana, -porque los grupos típicamente se reúnen una vez a la semana-, lo que ahí se reciba en la semana más lo que se pueda hacer en la Misa del domingo, con eso estás muy débil. ¡Tenemos graves problemas en la fe! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, se da un elemento gravísimo también, que lo hemos perdido y lo he comentado con los responsables aquí. La Renovación Carismática que conocí, siempre le dio importancia a los testimonios. ¿Qué es lo importante de un testimonio? Lo importante en los testimonios es que precisamente nos ayudan a conectar la vida, o sea la existencia, con la Palabra, o sea, con la doctrina. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un buen testimonio, -si Dios quiere vamos a tener testimonios precisamente en unos minutos-, un buen testimonio, ¿qué es? Es contar cómo la Palabra se vuelve vida; y mi vida es transformada por la Palabra. Fíjate cómo el testimonio conecta existencia y doctrina. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Gravísimo! Si se pierde esa conexión, gravísimo. ¡Gravísimo! Porque, entonces, sólo quedamos al ritmo de, &amp;quot;lo que a mí me gusta, lo que a mí me suena, lo que a mí me parece&amp;quot;. Y ése es el subjetivismo, y ése es el relativismo. Ahí está el tema de la fe; por eso somos frágiles.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos con el tema de la esperanza. ¿Qué sucede con la esperanza? Sabemos que vivimos una crisis muy fuerte de cara al futuro. Es un fenómeno muy complejo que se ha analizado de muchas maneras. Yo no quiero aquí presentar demasiadas teorías; quiero referirme sólo a un aspecto de la esperanza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Observe esto: la esperanza tiene que ver con una palabra que en general a los carismáticos no les entusiasma demasiado, y esa palabra es,  &amp;quot;institución&amp;quot;. ¡La palabra, &amp;quot;institución&amp;quot;! Mira lo siguiente: ¿Qué es lo que hace que una persona pueda sentir confianza hacia el futuro con otra persona? Pues, que hay un compromiso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por ejemplo, tenemos aquí cerca varios matrimonios. Ahí hay una dama conocida como Checha, junto con su esposo conocido como Chinito: Chinito y Checha. Parece como una película taiwanesa: Chinito y Checha. Bueno, Checha y Chinito, o Chinito y Checha, tienen la característica de que son matrimonio. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué es el matrimonio? Una institución. El matrimonio es sacramento instituido. Así dice la definición de sacramento: instituido por Cristo. Eso quiere decir que cuando esta dama, llamada Checha, se despierta por la mañana, ella no se despierta en el vacío de: &amp;quot;¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Para dónde voy? ¿Qué voy a hacer hoy? ¿Qué va a pasar conmigo?&amp;quot; No, ella despierta y está dentro de una institución. En primer lugar,  se supone que está dentro de la cama, porque se supone que no se ha caído. Pero, además de estar dentro de la cama, está dentro de una institución. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquí tenemos otra dama, religiosa ella, dominica, hija de Nuestra Señora de Nazareth. Ése es el nombre técnico que tienen estas hermanas: dominicas, hijas de Nuestra Señora de Nazareth. La hermanita, ahí presente, se despierta por la mañana, y ella está dentro de una institución, una comunidad religiosa. Ése es su primer programa de vida y ésa es su manera de mirar el futuro. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si yo le pregunto, por ejemplo, a Checha: &amp;quot;¿Dentro de cinco años tú qué esperas? ¿Qué puede cambiar en tu vida?&amp;quot; Muchas cosas pueden cambiar. Pero, estoy seguro de que Checha, felizmente casada, me va a decir: &amp;quot;Dentro de cinco años yo me veo al lado de mi esposo&amp;quot;. Eso es lo que da la institución. La institución me da una posibilidad de mirar al futuro. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquí, mi querida hermanita: la hermana, cuando mira hacia el futuro, si yo le digo: &amp;quot;Tú, dentro de cinco años, ¿qué crees que puede pasar contigo?&amp;quot; Ella me dirá: &amp;quot;Pues, quizás estoy en Chile, no sé. Tal vez hayan tenido que cambiarme a otra parte, no sé. Quizás habré iniciado o concluido estudios, no sé. Pero, una cosa sí sé: dentro de cinco años espero y deseo ser dominica, ser religiosa, estar en mi comunidad&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La institución me permite mirar al futuro. Porque, la institución tiene la permanencia que el individuo no tiene. ¡La institución me permite mirar al futuro! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y lo mismo podríamos decir de otros matrimonios; lo mismo podríamos decir de otras instituciones. Las instituciones van formando el tejido, o si queremos ser más precisos, como el esqueleto sobre el cual se construyen tendones, músculos, nervios y finalmente la piel. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué quiero decir con ésto? Que nosotros hemos debilitado nuestras instituciones. Y cuando las instituciones son débiles, el futuro se anuncia incierto. ¿Y eso qué quiere decir? Eso quiere decir que muchas personas hoy, hablando en términos de sociedad, no saben qué será de su futuro, porque han debilitado las mismas instituciones que les permitirían creer en un futuro. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ejemplo típico: el matrimonio. Muchas parejas no quieren casarse. ¡No quieren casarse! &amp;quot;Vamos a convivir, vamos a cohabitar, vamos a unión libre, vamos a la ley del monte&amp;quot;. Bueno, como se llame eso; les pregunto: &amp;quot;-¿Ustedes se casaron por la ley de la Iglesia o por la ley civil?&amp;quot; &amp;quot;-Por la ley del monte, padre. Entonces, nosotros vamos a convivir&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, ¿qué es convivir? ¿Qué es cohabitar una pareja? ¿Sabes lo que es? No hay institución. ¿Y eso qué quiere decir? No hay futuro. ¡No hay futuro! ¿Qué es convivir? ¿Qué es cohabitar? Es, decir: &amp;quot;Yo no estoy tan seguro de ti, tú no estás tan seguro de mí. Ninguno de los dos está seguro del futuro. Pero, aunque no estamos seguros del futuro, sí estamos seguros del presente: tenga la bondad de irse desnudando&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Del presente sí estoy seguro. Usted me hace el favor, se desnuda; yo me desnudo. De ese presente, del presente de la desnudez, del presente de la excitación, del presente de la pasión, estoy seguro. Del futuro, que implica fidelidad, donación, sacrificio, paciencia, de eso no estoy seguro. Pero, del presente sí. ¡Apure, apure, hágame el favor! ¡Vamos a proceder prontamente!&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso destruye la esperanza. En la medida en que nosotros debilitamos las instituciones, destruimos el futuro. Y resulta que los carismáticos, en general, hemos sido muy informales con las instituciones. Todo se le echa la culpa al Espíritu Santo, todo se deja al Espíritu Santo: &amp;quot;-¿Y eso cómo se va a organizar? ¿Ahí, qué vamos a hacer?&amp;quot; &amp;quot;-No, el Señor dirá. ¡El Señor dirá!&amp;quot;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-¿Y quién arregla entonces lo de las sillas?&amp;quot; &amp;quot;-Pues, ya el Señor irá mostrando&amp;quot;. El Señor irá mostrando, y el Señor lo que muestra es el desorden de las sillas. &amp;quot;-¿Quién va a hacer la misión a tal parte?&amp;quot; &amp;quot;-No, si el Señor desea, si el Señor quiere,...&amp;quot;  Y vamos descargando de un modo irresponsable que raya en la blasfemia, nuestras responsabilidades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Si el Señor desea, si el Señor...&amp;quot; Y en el fondo lo que estamos diciendo es: &amp;quot;Yo no deseo&amp;quot;. Eso es lo que estamos diciendo: &amp;quot;Yo no me comprometo, no cuenten conmigo, bórrenme de la lista, táchenme&amp;quot;. Eso es lo que estamos diciendo, realmente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, tenemos una crisis en la esperanza por muchas razones. Pero, una de las razones es, una crisis en las instituciones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una cosa que yo le voy a pedir al Espíritu Santo hoy, -porque hoy vamos a tener oración fuerte, pidiendo efusión, pidiendo fortaleza, pidiendo que el Señor renueve su amor entre nosotros-, ¿sabes una de las cosas que yo le voy a pedir al Espíritu Santo? Que en nosotros, en ustedes y por supuesto en mí, renazca la conciencia de que las instituciones requieren de personas que digan, &amp;quot;sí&amp;quot;, que permanezcan y que sean conscientes de que las cosas no se hacen solas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo lo que está aquí dispuesto para esta reunión, alguien lo hizo. Yo llevo casi cuarenta y siete años de vida, y en cuarenta y siete años de vida yo no he visto que un globo, &amp;quot;-¿Cómo lo llaman ustedes, globo o bomba?&amp;quot;, &amp;quot;-Globo&amp;quot;;-, no he visto que un globo de éstos se infle solo. Yo,  varias veces he hecho el experimento: pongo el globo desinflado sobre la mesa y lo miro. Lo miro y lo miro y lo miro. Todavía no he visto que un globo se infle solo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es un experimento que he repetido cientos de veces. Pongo el globo sobre la mesa. A veces pongo dos globos, por si acaso eso puede servir. Una vez puse cinco globos en la mesa; ninguno de los cinco globos se infló. A veces los tiro de la mesa al piso. Pero, cuando llegan al piso, llegan desinflados. ¡No se inflan! Otra vez dejé caer un...&amp;quot; Bueno, ya no le cuento más historias. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Oiga, eso que está ahí inflado, alguien lo infló. Así sea con una maquinita, -porque, hay maquinitas que inflan globos-, alguien lo infló. Por favor, caiga en cuenta de eso: alguien lo infló, y no fui yo.¡Alguien lo infló y no fui yo! Alguien está haciendo; yo no estoy haciendo: es así de sencillo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El experimento de los globos también lo he hecho con las sillas. Muchas veces pongo sillas desordenadas en un salón, y espero. A veces espero tres y cuatro horas a que se ordenen solas. No he visto que suceda. ¡No he visto! A veces he esperado casi toda la noche: no se ordenan solas las sillas. ¡Las sillas no se ordenan solas! En cambio, he visto que cuando hay una persona ordenando, ahí sí quedan ordenadas. ¿Qué opinan de mis experimentos? Inteligentes, ¿cierto? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Eso se llama respaldo a las instituciones! Entonces, fíjate que lo anterior se traduce, ¿en qué? En que hay que tener planes de formación. Ellos no se hacen solos tampoco. Si la gente de la Arquidiócesis de Concepción no desarrolla un plan de formación para la Arquidiócesis de Concepción, hasta donde yo he visto, eso no se hace solo. Si la gente de la región Centro-Sur no piensa cómo se va a realizar ese tema de la formación, no se realiza solo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y realizarlo no es simplemente dar unas normas al estilo de los antiguos reyes absolutistas, por ejemplo, del siglo diecisiete o siglo dieciocho en Europa: &amp;quot;Yo mando; se hace&amp;quot;. ¡No! Es trabajar con la gente y con los grupos hasta ver qué es lo que nos puede servir. ¿Saben lo que nos está pasando? Estamos viviendo de la renta, estamos viviendo de lo que los otros sembraron hace tiempo. Pero, nosotros, ¿qué estamos sembrando para el futuro? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego viene el tema del amor. El tema del amor es muy importante; mas, también el amor tiene una gran enfermedad y es que el amor se volvió una sensación, el amor se volvió una emoción, el amor se volvió puro sentimiento. Y resulta que cuando Cristo habla de amor, el último nivel de amor es el sentimiento. Cuando Cristo habla de amor, habla de otra cosa distinta. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El amor del que Cristo habla, -y ésto lo explica muy bien el Papa Benedicto en su encíclica, &amp;quot;Dios es amor&amp;quot;, &amp;quot;Deus Caritas Est&amp;quot;-, en su encíclica, el Papa explica la diferencia entre &amp;quot;agape&amp;quot; y &amp;quot;eros&amp;quot;. &amp;quot;Eros&amp;quot; es el amor que busca una satisfacción; no solamente satisfacción sexual: puede ser satisfacción de lo hermoso que se siente. Ése es &amp;quot;eros&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Agape&amp;quot; es amor de donación, amor que busca el bien del otro. Tenemos una crisis grave en la sociedad. Porque, está primando el amor de &amp;quot;eros&amp;quot;, incluyendo, por supuesto, el amor erótico. El amor de &amp;quot;eros&amp;quot; está ganando cada vez más y más importancia, y el amor de &amp;quot;agape&amp;quot; está perdiendo y perdiendo más importancia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y cuando el amor de &amp;quot;agape&amp;quot; pierde su importancia, grave, muy grave. Porque, la falta de presencia del amor de &amp;quot;agape&amp;quot;, ese amor que busca el bien del otro, hace que nosotros creamos que estamos amando mucho cuando nos sentimos muy bien. Entonces, creemos que amamos mucho porque tenemos muchos sentimientos. Pero, con los sólos sentimientos no se transforma el mundo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y le voy a demostrar que lo que Cristo estaba diciendo era muy distinto del puro sentimiento. Jesús dijo esta frase, que es una frase extraña, una frase enigmática: &amp;quot;Amen a sus enemigos&amp;quot; (véase San Mateo 5,44). Vamos a tomar esa frase, y por favor, no se pierdan el desenlace de esta explicación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Amen a sus enemigos&amp;quot; (véase San Mateo 5,44 ). Y hagamos esta pregunta: ¿Estaba Cristo hablando de sentimiento? Uno inmediatamente se da cuenta que no. Por ejemplo, una persona con la que yo tenía un negocio, un amigo mío, me traicionó, me robó, quitó el patrimonio de mi familia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Estamos en un problema gravísimo. ¡Gravísimo! Parece que vamos a quedar en la cochina calle. Ese tipo se ha robado todo. Estoy metido en un problema jurídico y económico muy serio. ¡Y Cristo me dice que ame a mi enemigo! Y mi enemigo es ese tipo que yo creía que era mi amigo. Pero, mi amigo me traicionó y no es ningún amigo: es un enemigo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Y Cristo me dice que ame al enemigo! ¿Eso qué quiere decir? Vamos a leer esa frase desde el ángulo del sentimiento, y luego la miramos desde el ángulo del &amp;quot;agape&amp;quot;. Desde el ángulo del puro sentimiento, la frase de Cristo significaría, -es un modo condicional-, lo siguiente: &amp;quot;Mi amigo me robó, acabó con mis ahorros, arruinó el futuro de mi hogar, me tiene metido en un problema espantoso. Es astuto, es traidor, es mentiroso&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Mas, yo miro a mi amigo y siento una ternura, siento como un cariño; yo lo veo y siento una alegría. No sé, yo lo veo y me dan ganas como de sonreír. Veo a mi amigo y digo: ahí viene el traidor. ¡Qué bueno! Aparece el traidor. Ahí está, mire, viene  caminando. Hola, traidor, ¿cómo estás?&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Sería que Cristo estaba pensando en eso? ¡No! Amor, en clave bíblica, -por favor, ésto que se entienda-, el amor en clave bíblica es: &amp;quot;¿Cuál es el bien que yo le puedo hacer a...?&amp;quot;  ¡Ése es el amor! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Bueno, ¿yo, qué bien le puedo hacer a ese tipo que me robó, que me traicionó, que engañó? ¿Qué bien le puedo hacer?&amp;quot; Sí, puedes hacer un bien. ¡Claro! Por ejemplo, puedes entregarlo a Dios y pedir por su conversión, lo cual no significa que desistas de la demanda que le pusiste por robo, o por traición, o por lo que fuera. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tú le puedes hacer un bien a tu enemigo. Yo le puedo hacer un bien a los secuestradores, a los guerrilleros en mi país. ¡Yo les puedo hacer un bien! ¡Claro! Les puedo hacer un bien a ellos: con mi oración, con la predicación, con el testimonio les puedo hacer mucho bien a ellos. Pero, ustedes creen que yo voy a sentir: &amp;quot;¡Ay, qué bueno! Aquí viene el guerrillero que con una bomba destruyó quince hogares. Ahí viene, míralo. ¿Sí le ves ese caminado altivo que trae mi guerrillero?&amp;quot; ¿Voy yo a sentir eso por el guerrillero? No voy a sentir eso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El amor del que Cristo habla no es ese tipo de sentimiento. Pero, tenemos una grave confusión en el amor y creemos que el amor es ante todo amor de sentimiento. Eso se metió también entre nosotros. De ahí que cuando yo me siento, así, como inspirado, me siento como mimado y me siento como feliz, entonces es que hay amor en mi vida. En cambio, cuando yo siento que estoy como deprimido, entonces es que no hay amor en mi vida. ¡Es un engaño! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos problemas, por lo tanto, con la fe, con la esperanza y con el amor. Resumamos; hay que ir resumiendo. ¿Cuál es el problema que tenemos? El problema que tenemos con la fe, es que hemos divorciado la dimensión existencial y la dimensión doctrinal. Nos quedamos únicamente con la dimensión existencial, que es como el extremo del péndulo. Y en la dimensión existencial como que lo único que importa es lo que funcione: &amp;quot;Si tú perteneces a la religión de la papaya partida y ahí vendes hartos cd&amp;#039;s, listo, no hay ningún problema&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por eso tenemos tanta gente que abandona la Iglesia. Pero, es que ni les duele. ¡Ni les duele! Es que no se hacen problema de conciencia. ¡Gravísimo! Sin embargo, el problema está denunciado: es divorcio entre lo existencial y lo doctrinal. ¿Y lo doctrinal cómo se fortalece? Con la presencia constante, la presencia persistente de la Palabra de Dios en nuestros grupos y en nuestra oración personal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Segundo problema, esperanza. ¿Cuál es el problema en el término de esperanza? ¿Cuál es? Las instituciones. Se nos ha olvidado que si no fortalecemos las instituciones, -y las instituciones significa los directorios, los consejos arquidiocesanos, las coordinaciones, las responsabilidades-, si no tratamos las responsabilidades, las instituciones dentro de la Renovación, dentro de la Iglesia, dentro del matrimonio, dentro de la sociedad, si no cultivamos la solidez de las instituciones, no podremos mirar el futuro con paz, ni lo podremos mirar con esperanza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Solución: necesitamos gente que haga el ejercicio de los globos. Hagan lo que yo: por favor, tomen globos, pónganlos sobre la mesa y esperen a ver en qué momento el globo se infla. Es posible que en un momento dado el globo se infle. Ustedes descubrirán que si no lo infla alguien, no se infla solito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las instituciones requieren que haya seres humanos, seres humanos que son tan ocupados como tú. Porque, la gente que está en la dirección o  coordinación, o consejo, o el nombre que tenga, de la arquidiócesis, la gente que está en la dirección, en la coordinación  o en el ministerio de música o de intercesión, es gente tan ocupada como tú.  Es que los desocupados son muy poquitos. La mayor parte de nosotros, todos tenemos oficios, todos tenemos trabajos, todos tenemos responsabilidades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, hay que fortalecer las instituciones, y eso no es fortalecerlas hoy ni mañana, es tomar una opción de vida: &amp;quot;Yo soy una persona con la que se puede contar&amp;quot;. Di esa frase en tu mente: &amp;quot;Yo soy una persona con la que se puede contar. La Renovación puede contar conmigo&amp;quot;. ¡Di esa frase en tu mente! Es importante: &amp;quot;Mi Iglesia Católica puede contar conmigo; yo fortalezco las instituciones de mi Iglesia Católica&amp;quot;. Porque, las cosas no se hacen solas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y tercer problema: el problema que ya mencionamos en términos del amor. ¿Qué pasó con el amor? Que se nos volvió puro sentimiento. Y cuando el amor se vuelve puro sentimiento, entonces: &amp;quot;Si me siento bien, voy al grupo&amp;quot;. Como esos adolescentes que dejan de ir a Misa y les pregunta uno: &amp;quot;-¿Y tú por qué dejaste de ir a la Misa?&amp;quot; &amp;quot;-No sé, como que no me nace. No sé, no; si me naciera..., pero, no me nace&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué tal que el papá...? Es que Dios sabe cómo son las cosas. Yo, pues, biológicamente no soy padre, pero creo que yo hubiera sido un papá quizás demasiado duro. ¿Sabe lo que le haría al que me viniera con el cuento de que, &amp;quot;no me nace&amp;quot;? Le diría a mi esposa esto: &amp;quot;Amorcito lindo, tengo un plan. Mañana tú no vas a preparar un alimento en esta casa&amp;quot;. Nada más por verle la cara al muchacho que llega, se sienta: &amp;quot;-Bueno, mamá, ¿y hay desayuno en esta casa?&amp;quot; &amp;quot;-No.&amp;quot; &amp;quot;-¿Y por qué?&amp;quot; &amp;quot;-No me nace. Hoy no me nació desayuno, no sé. No me sentía como,  así, como en plan de desayuno. No, no me sentía...&amp;quot; &amp;quot;-¡Ah!&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vuelve el hombre al almuerzo: &amp;quot;-Mamá, tengo un hambre enorme&amp;quot;. &amp;quot;-Pues, qué curioso, fíjate que yo no y no me ha nacido hacer almuerzo. Y creo, -para que te vayas enterando-, que no me va a nacer hacer ninguna comida ni cena. Creo, además, que voy a seguir en esa técnica y creo que voy a seguir en esa tónica&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡No se puede con que, &amp;quot;me nace o no me nace&amp;quot;! ¡Eso no se puede! Si eso vale para la familia, para la sociedad, vale para la evangelización. ¿Qué tal la gente reunida para Misa de doce: &amp;quot;-Padre, padre, la Misa&amp;quot;. &amp;quot;-No me nace, no sé. Como que no me hallo yo en Misa, como que no; no sé&amp;quot;. &amp;quot;-Un momento, padre, a ver, ¿en qué estamos?&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y llega el tipo de los impuestos. En todo país hay una realidad que se llama impuestos. &amp;quot;-¿Aquí hay eso de impuestos, o no hay?&amp;quot; &amp;quot;-Sí&amp;quot; &amp;quot;-Aquí no hay, ¿no?&amp;quot; &amp;quot;-Sí&amp;quot;. Tú le puedes decir al Ministerio de Hacienda o como se llame... &amp;quot;-¿Aquí se llama Hacienda también?&amp;quot; &amp;quot;-Sí&amp;quot;. Tú le puedes decir al señor del Ministerio de Hacienda: &amp;quot;-¿Sabe una cosa? No, no siento; no, no me nace&amp;quot;. &amp;quot;-¡Ah!&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-Mire, páseme ese vestido&amp;quot;, dices en el almacén, que puede ser  &amp;quot;La Polar&amp;quot;. &amp;quot;La Polar&amp;quot; ya llegó a Colombia. Es que Chile está en un proceso de expansión, ¡vaya! &amp;quot;-Mira, dame esa chaqueta, por favor&amp;quot;. &amp;quot;-¿O, cómo dicen aquí, chamarra?&amp;quot; &amp;quot;-Chaqueta&amp;quot;. &amp;quot;-Dame esa chaqueta, por favor&amp;quot;. Se la pone el hombre y va saliendo. &amp;quot;-Señor, señor, pero un momento,  hay que pagar&amp;quot;. &amp;quot;-¿Sabe qué? No me nace pagar&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Por qué las cosas de este mundo sí las cumplimos? &amp;quot;Názcame o no me nazca, aquí está. Názcame o no me nazca, voy para el trabajo. Názcame o no me nazca,...&amp;quot; Pero, cuando se trata de la evangelización: &amp;quot;No, no sé...&amp;quot; Las disculpas que da la gente: &amp;quot;No, es que se fue formando como un ambiente...&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo no sé si aquí existe esa misma enfermedad que la he visto en otros países. &amp;quot;-Oye, pero, ¿por qué no volviste al grupo? ¡Si tú estabas en el ministerio de acogida! Te hemos extrañado mucho. ¿Por qué no fuiste?&amp;quot; &amp;quot;-No, no sé, es que no me nace&amp;quot;, es una, y la otra es: &amp;quot;-Mira, es que hay como un ambiente. Hay como un ambiente y no sé; hay una gente que me mira, no sé, que me mira y ...&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;El ambiente pesado, la gente que me mira&amp;quot;, o sea que nos volvimos todos niñas de nueve años. Las niñas de nueve años, -no todas pero muchas-, son supersensibles. &amp;quot;¿Cómo me miró? ¿Me torció la boca? ¿Me hizo mala cara?&amp;quot; Y así estamos en los grupos: &amp;quot;No, no sé, es que hay como un ambiente, es que yo vi, no sé, es que ya no es como antes. No es como antes sino ahora hay como un ambiente, hay como una cosa... No sé, se siente uno..., y para sentirme mal, mejor no&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Para sentirme mal, mejor no&amp;quot;. Y, &amp;quot;mejor no&amp;quot;, es que sacrifico la evangelización, sacrifico mi camino de fe, sacrifico la formación, sacrifico una vida real de oración. Porque: &amp;quot;Es que, no sé, como que sáquenme esa trompa, y como que no, como que me miran, yo para sentirme mal, no, allá ellos, que ellos se queden con eso, que ellos..., allá ellos&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hermanos, hermanos míos, tenemos la primera parte, entonces: la fe, la esperanza y el amor. Y tenemos enfermedades en la fe, en la esperanza y en el amor. La enfermedad de la fe es que nos hemos olvidado del aspecto de formación y de doctrina, empezando por la Palabra de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La enfermedad de la esperanza es que no fortalecemos las instituciones. Y acuérdate que los globos no se inflan solos. Y la enfermedad del amor es que únicamente nos guiamos por: &amp;quot;¿Cómo me siento yo? ¿Qué me gusta a mí? ¿Qué me nace? ¿Qué me gusta?&amp;quot; Y así no se construye. ¡Necesitamos renovarnos! Necesitamos renovarnos en la fe, en la esperanza, en el amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tengan la gentileza de ponerse de pie. Vamos a hacer oración por eso y recuerden que está pendiente una parte de nuestro tema que será la tercera predicación del día de hoy en horas de la tarde. Vamos a orar, vamos a pedir al Señor: vamos a pedirle perdón, vamos a pedirle misericordia, vamos a pedirle su fuerza. Y vamos a pedir al Señor que esos testimonios, -tenemos dos testimonios que vamos a escuchar-, nos ayuden a crecer en la fe, en la esperanza y en el amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Acuérdate, el Señor te sanó porque te reconquistó, y si el Señor te reconquistó es para que estés al servicio de su gloria, de su evangelio y de su Nombre. &amp;quot;¿-Amén?&amp;quot; &amp;quot;-Amén&amp;quot;. Y si estás al servicio del Señor, no puedes dejar que decaiga ni tu fe, ni tu esperanza, ni tu amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ven, Señor, a renovar la Renovación. Ven, Señor, a darnos esa conciencia clara de nuestra responsabilidad. Ven, Señor, a darnos esa persistencia, esa constancia y esa perseverancia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Amén.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_2_de_5,_Ataques_a_la_fe,_la_esperanza_y_el_amor&amp;diff=45824</id>
		<title>Madurez en el Espíritu, 2 de 5, Ataques a la fe, la esperanza y el amor</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_2_de_5,_Ataques_a_la_fe,_la_esperanza_y_el_amor&amp;diff=45824"/>
				<updated>2012-10-16T04:05:09Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay una persona que tiene una experiencia tan profunda del Espíritu como no la tiene nadie más, una persona que fue cubierta por la sombra del Altísimo, una persona que fue convertida en Sagrario Inmaculado de su presencia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Ella saludamos: &amp;quot;-Dios te Salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre, Jesús&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pueden sentarse. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Amados Hermanos: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En nuestra reunión anterior hemos comentado cómo la sanación es fundamentalmente reconquista. Dios recupera lo que le pertenece y por eso la sanación siempre implica ese abrirle la puerta a su amor, pero también abrirle la puerta a la autoridad de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No se nos olvide que hay tres palabras que describen a la Santísima Trinidad según la enseñanza de Santa Catalina de Siena. Esas tres palabras son el poder, la sabiduría y el amor: el poder sin medida, el Dios todopoderoso; la sabiduría sin medida, en Cristo su Palabra; el amor sin medida en el don, en el regalo, en la efusión del Espíritu. ¡Poder, sabiduría y amor! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la Trinidad no se puede dividir. Yo no puedo recibir, o no puedo pretender recibir únicamente la sabiduría de Dios. Por ejemplo, cuando una persona sabe qué es lo que Dios quiere pero no hace caso al querer de Dios, está deseando dividir la Trinidad. Porque, es como recibir la sabiduría pero sin el poder y sin el amor. A esa clase de fe la llama el Apóstol Santiago, &amp;quot;una fe muerta&amp;quot; (véase Santiago 2,17). ¡Es una fe muerte! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otras personas, en cambio, quieren tener mucho amor y creen que todo consiste en el amor. Pero, es un amor sin discernimiento, y ahí suceden desastres. De esos desastres es de los que vamos a hablar en esta segunda enseñanza. Porque, ésto es una pelea, ésto es una batalla, ésto es guerra. ¡Guerra! ¡Combate espiritual! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Acuérdate lo que dijimos: &amp;quot;De Dios viene ese movimiento de salida que llamamos la Creación&amp;quot;. El enemigo quiere echarle en la cara a Dios la Creación, tirársela por la cara, quiere devolver la Creación.  Entonces, Dios reconquista lo suyo a través de la sanación, a través de la redención, a través de la salvación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la pelea sigue. &amp;quot;La pelea sigue&amp;quot; es lo que ya dijimos en el momento de la Pasión: &amp;quot;Ahora, el demonio lo que quiere es que el mudo curado por Cristo le grite a Cristo o le grite a Pilato, que tiene que crucificar a Cristo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que yo quiero que entiendas, lo que yo quiero que todos entendamos, es que dentro de este combate, dentro de esta batalla, hay que tener un gran discernimiento y hay que tener también una voluntad resuelta, para que la victoria se complete en nuestra vida del lado de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto que Él es el Señor, por supuesto que Él es el Vencedor. ¡Eso está clarísimo! Mas, la pregunta es si su victoria se va a realizar en mi vida o no. Porque, si su victoria no se realiza en mi vida, el que pierde soy yo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, no puedo separar la Trinidad. Yo no puedo separar el poder, el amor y la sabiduría. Yo no puedo tener mucho amor porque me parece extraordinaria la vida de Dios, pero no le abro campo al poder: Dios quiere tener autoridad en tu vida. Y Dios tiene autoridad en tu vida cuando Dios cuenta contigo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si tú tomas una actitud únicamente de recibir y recibir y recibir... Como dijo Cristo en el capítulo sexto de San Juan cuando la gente fue a buscarlo después de la primera multiplicación de los panes: &amp;quot;¿A qué vienen? ¿A la segunda?&amp;quot;  Porque, ellos ya creían en el Cristo &amp;quot;panadería&amp;quot;, en el Cristo &amp;quot;panificadora&amp;quot;, en el Cristo &amp;quot;hace pan&amp;quot;. ¡Eso era en lo que ellos estaban creyendo! Y Cristo les hace ver: &amp;quot;Un momento; es que ésto tiene otro paso más. Hay que dar otro paso más, hay que seguir este camino&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, fíjate: la sanación es reconquista, y reconquista quiere decir que: &amp;quot;Yo le abro espacio al amor de Dios&amp;quot;: &amp;quot;¡Ay, qué bonito el amor de Dios!&amp;quot; &amp;quot;Le abro espacio a la sabiduría de Dios&amp;quot;: &amp;quot;Me gusta eso. ¡Qué hermoso conocer la Palabra del Señor!&amp;quot; &amp;quot;Le abro paso al poder de Dios&amp;quot;: &amp;quot;Sí, bonito; para que me sane, para que el Señor cambie mi vida&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡No te quedes ahí! Abrirle espacio al poder de Dios es abrir espacio para que Dios disponga de ti, para que Dios te ponga a trabajar. ¡Para eso, para que Dios te ponga a trabajar! Luego, si no estás trabajando, si no estás en la obra del Señor, si no estás en el surco, estás únicamente en la postura de recibir y recibir y recibir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, ahí pasa como ya lo hemos explicado en otras ocasiones con el ejemplo del vaso y el tubo. Un vaso, -aquí tenemos un vaso, por ejemplo-, el vaso recibe, se llena y ya no puede recibir más. ¡Se llenó! Así le pasa al que no da, al que no comparte: recibe, se llena y está siempre como en lo mismo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando el agua no se cambia, entonces, ¿qué pasa? Se daña. El agua detenida, el agua empozada, el agua que no circula, es agua que se daña. El carismático que no comparte, el carismático que no evangeliza, el carismático que nada más quiere recibir, recibir y recibir, se le termina dañando lo que ha recibido. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué nos toca hacer? Como el tubo, recibes y das, recibes y entregas, recibes y comunicas, recibes y evangelizas. Grupo de oración que no evangeliza, languidece, se marchita. Persona que no comparte su fe, la pierde. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La fe es una cosa muy extraña. ¡Muy extraña! Porque, cuando hablamos del dinero, si yo doy el dinero, lo pierdo. En cambio, con la fe es al revés: si yo no doy la fe, la pierdo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O sea que la manera de tener la fe y de conservar la fe, es darla, compartirla, entregarla, proclamarla. El mismo que recibe, contempla y goza,  es el mismo que evangeliza, hace misión y sirve. Hasta ahí vamos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, ahora viene un estudio que yo creo es interesante. Pues, como dijimos que ésto era batalla y que ésto es combate, es importante que sepamos: después de la sanación, ¿qué? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de la sanación, ¿qué? Y aquí vamos a encontrar que hay dos problemas: un problema se llama fragilidad y otro problema se llama dureza. Luego, el título de esta predicación es fragilidad y dureza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Resulta que éste es un tema muy nuevo en la Renovación, porque es un tema también muy nuevo en la sociedad. Nuestra sociedad es al mismo tiempo una sociedad de personas frágiles pero de personas duras. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y como la novedad de la sociedad siempre despunta primero en los jóvenes, es especialmente en los jóvenes donde encontramos que se da esa combinación extraña de fragilidad y dureza: fragilidad que se manifiesta de muchas formas y dureza que se manifiesta de muchas formas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso que está sucediendo en la sociedad, eso nos pasa también a nosotros. Quizás, además, nosotros somos al mismo tiempo muy frágiles y muy duros. La gente que trabaja con distintos materiales lo llama &amp;quot;cristal&amp;quot;. Los cristales son al mismo tiempo duros pero frágiles; son quebradizos. ¡Cristal! Entonces, tenemos un problema de cristalografía. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a ver cómo funciona. Les repito, es un tema muy nuevo; muy, muy nuevo en la Renovación, porque es un tema muy, muy nuevo en la sociedad. Vamos a hablar de cuáles son esas fragilidades, de cuáles son esas durezas y de cómo podemos defendernos frente a esta situación, puesto que la estamos viviendo en muchos países; ésto está sucediendo en muchas partes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Miremos el tema primero de la fragilidad. Cuando se habla de fragilidad o cuando se habla de debilidad, estamos hablando de aquella condición del que pronto se rinde, del que pronto se cansa, del que pronto se desanima. Quizás los primeros síntomas que tú puedes identificar son esos picos de entusiasmo seguidos por largos abismos de desánimo. Ése es un síntoma preocupante, eso indica fragilidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tú asistes a un congreso. En el congreso sientes como una embriaguez: &amp;quot;El Señor está vivo, el Señor ha hecho maravillas en mi vida&amp;quot;. Eso dices a las seis de la tarde. A las nueve de la noche llegas a tu casa; de repente todo te parece sombrío, todo está como aburrido, y entonces sientes que ya ese ánimo que tenías antes, se cayó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando estás en el congreso y estás en alabanza, tú sientes: &amp;quot;Somos expresión y potencia del amor de Dios. ¡El amor de Dios es maravilloso!&amp;quot;  Al otro día tienes que ir a tu trabajo. Te miran tus compañeros de trabajo, tú los miras a ellos, y ese ánimo que traías, esa fuerza que traías, se fue al piso. ¡Eso es debilidad, eso es fragilidad! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conversión: &amp;quot;Le he entregado mi vida a Cristo&amp;quot;, y luego: &amp;quot;No sé: como que sí, como que no&amp;quot;. ¿Sabe en qué se manifiesta esto? Se manifiesta especialmente en el compromiso de las personas. Porque, el compromiso no funciona con entusiasmos. El compromiso requiere constancia, perseverancia, persistencia. Y donde hay fragilidad, no hay compromiso. Porque, uno, a base de esos picos de entusiasmo, así no funciona. ¡Así no funciona! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tú, haz la comparación con lo que sucede con el amor humano. En el amor humano pasa exactamente lo mismo. ¿Qué puede pensar una joven que tiene su pololo? Dicen aquí: &amp;quot;Tiene su pololo&amp;quot;. El pololo y el pololo; muy bien el pololo. Entonces, el pololo le dice: &amp;quot;Tú eres extraordinaria, eres lo más bello que ha sucedido en mi vida, has traído tanta luz a mi existencia&amp;quot;. Ella, por supuesto, se siente muy feliz, se siente muy halagada. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-¿Verdad todo eso, mi amor?&amp;quot; &amp;quot;-Verdad, ¿qué?&amp;quot; &amp;quot;-Lo que me dijiste. Hace un minuto me dijiste que yo te inspiraba muchas cosas.&amp;quot; &amp;quot;-Eso era hace un minuto. Ahora ya cambié, ahora no sé bien si puedo estar contigo o si mejor, no sé; o si estar con la Andrea, o si estar con la Juana, o si estar con la Yaneth, o estar con la Pepa&amp;quot;. &amp;quot;-Pero, tú me querías&amp;quot;. &amp;quot;-Correcto, pretérito imperfecto del verbo &amp;quot;querer&amp;quot;: quería, quería&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por la noche: &amp;quot;¡Ay, perdóname, mi amor! Tú sabes que yo soy un poco inestable; pero, en realidad te quiero mucho y tú eres la única. Por lo menos mientras dure esta llamada, tú eres la única&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dime si ese pololeo, dime si esa relación va para alguna parte. No va para ninguna parte; no se puede construir. Así somos con Dios, exactamente así somos con Dios: &amp;quot;Señor, te amo con todo mi ser. Señor, te alabo. ¡Señor, te alabo! Señor, te alabo con todo mi ser&amp;quot;. &amp;quot;-Bueno, como amas tanto al Señor, se necesita que mañana muy temprano... &amp;quot;-¡Ah, no, temprano yo no alabo al Señor! Yo, temprano, no amo. ¡Yo, temprano, no, nada!&amp;quot;. Así somos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Así somos! Entonces, así no se puede construir nada. Tenemos una inconstancia enfermiza, una inconstancia muy grave en las vocaciones. Mire, hay que orar mucho por las vocaciones de hombres y de mujeres en este hermoso país de Chile. Está grave la situación vocacional. Hay que orar pronto y mucho por las vocaciones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, no es que falte gente que se entusiasme. Hay una cantidad de gente que se entusiasma. Y esas jovencitas enamoradas de Cristo: &amp;quot;Cristo es lo más importante en mi vida&amp;quot; &amp;quot;-¿Le vas a entregar la vida a Cristo?&amp;quot; &amp;quot;-Mmmh, no sé, tal vez sí, voy a ver, no estoy como muy segura&amp;quot;. Así no se construye. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, ¿cuáles son las raíces de esa fragilidad? Ya entendemos lo que es fragilidad: es esa tendencia a entregar las armas, a rendirse, a desanimarse. Esto es como el sismógrafo: arriba, el pico de entusiasmo, y de una vez abajo, el desánimo, el cansancio, la frustración. ¿Dónde empieza la fragilidad nuestra como individuos? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a hablar de la fragilidad en las personas y luego vamos a hablar de la fragilidad en los grupos. Eso es lo que vamos a hacer. La fragilidad en las personas la vamos a mirar con tres palabras. La fragilidad en los grupos la vamos a ver con tres palabras. La dureza la vamos a ver al mismo tiempo en las personas y en los grupos con otras tres palabras. O sea que todo funciona de a tres; son tres grupos de tres. Para la gente de la memoria prodigiosa, eso ayuda, porque es más fácil recordar así: son tres grupos de tres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De una vez les voy a hablar de cuáles son los tres grupos de tres. Primer grupo de tres: Somos frágiles, porque tenemos dificultades en la fe, la esperanza y el amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a hablar de la fragilidad en los grupos: segundo grupo de tres. ¡Todo va de a tres! El segundo trío es: Vamos a referirnos a los votos que hacemos los religiosos, no por hablar únicamente de los religiosos, sino porque esos votos nos sirven de pista nemotécnica para saber en dónde está la fragilidad de los grupos. Se llaman pobreza, castidad, obediencia. Tiene que ver con la plata, los afectos y el poder. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tercer punto: El tercer punto está relacionado con tres de los principales pecados, -podríamos llamarlos, capitales-, y por su importancia los vamos a destacar. Esos tres son la soberbia, la codicia y el resentimiento o venganza. Así que tenemos esos tres grupos de tres. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y luego contaremos de manera breve, cómo el Señor Jesús interviene para que esos grupos de tres, esas amenazas en la fe, en la esperanza, en el amor y las demás palabras que hemos dicho, las amenazas que están bajo esos títulos, no lleguen a nosotros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenga en cuenta que las palabras que le he mencionado son palabras nemotécnicas, son palabras para que usted recuerde. Por supuesto, yo no estoy diciendo que la fe sea una amenaza, sino que tenemos problemas en la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O sea que las tres palabras de tres o los tres grupos de tres son para que usted recuerde. Porque, cuanto más usted recuerde, más profundamente le queda sembrado en el corazón lo que estamos diciendo. Por eso nos interesa esa parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Muy bien! ¡Vamos con la primera! Tenemos dificultades en la fe, en la esperanza y en el amor. ¿Qué dificultades tenemos en la fe? La primera dificultad, la más grave dificultad que tenemos en la fe, es que existe la tendencia a pensar que cada uno puede creer en lo que quiera mientras eso le funcione. Y este es un problema muy grave. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Este es un  problema muy grave! En la fe, mis queridos hermanos, hay dos dimensiones principales: hay una dimensión que se llama existencial y hay otra dimensión que se llama doctrinal. La dimensión existencial de la fe es la entrega, el acto de confianza, la certeza que tengo de que Dios está presente, obrando en mi vida y yo me entrego a Él. Ésa es la dimensión existencial de la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La dimensión doctrinal de la fe es lo que yo creo. Yo no creo en cualquier Dios ni creo en cinco dioses ni en ochenta dioses. Yo creo en el Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo como lo confiesa el Nuevo Testamento, como lo enseña mi Madre, la Iglesia Católica. Ésa es la dimensión doctrinal de la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la fe existe el acto de entregarse y existe el acto de asimilar, de asentir, de abrazar una enseñanza específica, una doctrina  específica. La principal enfermedad que tiene la fe en nuestro tiempo, es que se ha descoyuntado la conexión entre la dimensión existencial y la dimensión doctrinal. De ahí que las personas crean que interesa únicamente la dimensión existencial. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y la dimensión existencial significa: &amp;quot;Si eso le sirve a usted, no hay problema. ¡No hay problema!&amp;quot; -&amp;quot;¿Usted, de qué religión es?&amp;quot; &amp;quot;-Yo pertenezco a la religión de la papaya partida&amp;quot;. -&amp;quot;¿En qué consiste su religión?&amp;quot; -&amp;quot;Consiste en que se parte una papaya, se pone sobre un poste, todos danzamos alrededor del poste y creemos que de ahí viene toda la salvación&amp;quot;. ¡La religión de la papaya partida! -&amp;quot;Bueno, si a usted le sirve la papaya partida, problema suyo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando se utiliza el verbo..., &amp;quot;si a usted le sirve, si usted está bien con eso, allá usted&amp;quot;, eso es separar la dimensión existencial de la dimensión doctrinal. En esto, mis queridos hermanos, se ha dado una especie de movimiento pendular. El péndulo va de un extremo al otro extremo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hace unos años, unos cuantos años, -pero, aquí ya había nacido un poco de gente-, se daba demasiada importancia a la dimensión doctrinal. La fe consistía en aprenderse un catecismo, la fe consistía en saber muchas cosas en la cabeza; únicamente ésa era la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Catecismo típicamente se daba para la Primera Comunión: aprenderse muchas cosas, saberse las oraciones, saberse los mandamientos, saberse los sacramentos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Saber, saber, saber! ¡Doctrina! ¡Dimensión doctrinal! Ese catolicismo tenía demasiada doctrina, pero tenía poca experiencia: la experiencia de entregarse a Dios. La experiencia de descubrir a Dios en la propia vida no estaba tan presente ahí. Había un exceso en la dimensión doctrinal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, el péndulo bajó y se fue al otro extremo. En el otro extremo el péndulo se ha quedado únicamente con la dimensión existencial; y la dimensión existencial es, &amp;quot;lo que funcione&amp;quot;. &amp;quot;Si a usted le sirve la religión de la papaya partida, problema suyo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Claro, cuando se habla de la religión de la papaya partida, ustedes sonríen. Pero, resulta que eso es lo que mucho católico está haciendo, y mucho católico carismático. Hay una deserción, hay un desangre de católicos carismáticos hacia los evangélicos. ¡Y no notan la diferencia! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No la notan, porque como: &amp;quot;Aquí cantamos, bendecimos, alabamos y predicamos; y allá cantan y además cantan más bonito; y allá alaban y además los cd&amp;#039;s de ellos están mejor hechos; y bendicen, proclaman, predican; y además predican muchísimo, entonces da lo mismo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos, por tanto, una cantidad de católicos que están dejando su fe, una cantidad de católicos que dejan la confesión sin dolor. No les importa, no lo sienten: una cantidad de católicos que le dan la espalda al misterio de amor de la Santísima Virgen y no lo sienten, no les duele. ¡No les duele! Les quitan la Eucaristía y no les duele. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡No les duele! Hay mucho carismático que está en esa condición. Porque, lo que han aprendido que es importante, es: &amp;quot;Lo que yo sienta&amp;quot;. &amp;quot;Yo sentí en el momento en el que entraron esas baterías y en el momento en el que se paró ese cantante y en el momento en el que todo el mundo se levantó a alabar y bendecir&amp;quot;. &amp;quot;¡Yo sentí! ¡Yo! Como yo sentí, como a mí me gustó lo que yo sentí, eso es lo único que importa&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos, entonces, una grave debilidad en la fe, y esa grave debilidad es un problema doctrinal serio. Y escúchenme responsables de la Renovación Carismática, región centro-sur, y escúchenme representantes de la Renovación Carismática en la Arquidiócesis de Concepción: tenemos dificultades, porque nuestros planes de formación cada vez son más pobres, más raquíticos o simplemente inexistentes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en una especie de inercia; no hay formación. Muchas veces ni siquiera hay conocimiento de la Palabra de Dios; no hay conocimiento de la Biblia, que debería ser lo básico. ¿Dónde están los planes de lectura, de Lectio Divina, de conversación y compartir en grupo con la Palabra de Dios? Ésa fue la Renovación que yo conocí. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y permítanme que les diga: soy de los veteranos aquí, porque yo conocí la Renovación Carismática hace por lo menos treinta y cinco años. ¡Treinta y cinco años! Ustedes dirán: &amp;quot;¡Ah! Estaba jovencito el Espíritu Santo en esa época&amp;quot;. Hace treinta y cinco años que conozco la Renovación Carismática, y por eso les puedo decir el camino recorrido. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Miren, los grupos de oración que conocí, eran grupos donde siempre había lectura, meditación de la Palabra de Dios: &amp;quot;¿Qué nos dice esta Palabra?&amp;quot; En cambio, ¿cómo se están volviendo cada vez más nuestros grupos? &amp;quot;Lo que yo sienta&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con el debido cariño y amor hacia la gente de los ministerios de música, la música se ha hipertrofiado, como si fuera lo único, lo característico y lo que importa. ¡Y ahí está toda la Renovación! &amp;quot;Si hay buena música, gran música, gran ritmo, swing y sabor, ya con eso es suficiente; con eso está armada la oración&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hemos desconectado la dimensión doctrinal de la dimensión existencial. Entonces, este congreso, mis hermanos, no es únicamente para encontrarnos, sonreír, compartir el día, que además está esplendoroso, está bellísimo. Esto no es únicamente para pasar un día amable; esto también es para tomar decisiones. Esto es para que en tu grupo de oración, tú, que eres lider en ese grupo de oración, tú, delante de Dios digas: &amp;quot;Tengo que tomar decisiones&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo conocí la Renovación Carismática cuando había planes de lectura y de estudio para todo un año: &amp;quot;Este año vamos a ver las Cartas de Efesios y de Colosenses. Y en cada reunión tomamos un pasaje, lo oramos: ¿Qué nos dice el Señor?&amp;quot;  Eso es dimensión doctrinal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos heridos en la fe. Y claro, si recibimos tan poquito de la Palabra de Dios, quedamos sin defensa. Ésa es la fragilidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Ésa es la fragilidad que tenemos! La Palabra de Dios es viva y eficaz. ¡Claro! Pero, esa Palabra, para que sea viva y eficaz en ti, tiene que estar en ti. Si no la conoces, si no la amas, si no la lees, si no la saboreas, si no la celebras, ¿qué va a pasar contigo? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuántos están orando diariamente con la Palabra de Dios? La oración personal ha decaído notoriamente en casi todos los lugares que yo conozco. A duras penas con la oración de la semana, -porque los grupos típicamente se reúnen una vez a la semana-, lo que ahí se reciba en la semana más lo que se pueda hacer en la Misa del domingo, con eso estás muy débil. ¡Tenemos graves problemas en la fe! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, se da un elemento gravísimo también, que lo hemos perdido y lo he comentado con los responsables aquí. La Renovación Carismática que conocí, siempre le dio importancia a los testimonios. ¿Qué es lo importante de un testimonio? Lo importante en los testimonios es que precisamente nos ayudan a conectar la vida, o sea la existencia, con la Palabra, o sea, con la doctrina. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un buen testimonio, -si Dios quiere vamos a tener testimonios precisamente en unos minutos-, un buen testimonio, ¿qué es? Es contar cómo la Palabra se vuelve vida; y mi vida es transformada por la Palabra. Fíjate cómo el testimonio conecta existencia y doctrina. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Gravísimo! Si se pierde esa conexión, gravísimo. ¡Gravísimo! Porque, entonces, sólo quedamos al ritmo de, &amp;quot;lo que a mí me gusta, lo que a mí me suena, lo que a mí me parece&amp;quot;. Y ése es el subjetivismo, y ése es el relativismo. Ahí está el tema de la fe; por eso somos frágiles.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos con el tema de la esperanza. ¿Qué sucede con la esperanza? Sabemos que vivimos una crisis muy fuerte de cara al futuro. Es un fenómeno muy complejo que se ha analizado de muchas maneras. Yo no quiero aquí presentar demasiadas teorías; quiero referirme sólo a un aspecto de la esperanza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Observe esto: la esperanza tiene que ver con una palabra que en general a los carismáticos no les entusiasma demasiado, y esa palabra es,  &amp;quot;institución&amp;quot;. ¡La palabra, &amp;quot;institución&amp;quot;! Mira lo siguiente: ¿Qué es lo que hace que una persona pueda sentir confianza hacia el futuro con otra persona? Pues, que hay un compromiso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por ejemplo, tenemos aquí cerca varios matrimonios. Ahí hay una dama conocida como Checha, junto con su esposo conocido como Chinito: Chinito y Checha. Parece como una película taiwanesa: Chinito y Checha. Bueno, Checha y Chinito, o Chinito y Checha, tienen la característica de que son matrimonio. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué es el matrimonio? Una institución. El matrimonio es sacramento instituido. Así dice la definición de sacramento: instituido por Cristo. Eso quiere decir que cuando esta dama, llamada Checha, se despierta por la mañana, ella no se despierta en el vacío de: &amp;quot;¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Para dónde voy? ¿Qué voy a hacer hoy? ¿Qué va a pasar conmigo?&amp;quot; No, ella despierta y está dentro de una institución. En primer lugar,  se supone que está dentro de la cama, porque se supone que no se ha caído. Pero, además de estar dentro de la cama, está dentro de una institución. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquí tenemos otra dama, religiosa ella, dominica, hija de Nuestra Señora de Nazareth. Ése es el nombre técnico que tienen estas hermanas: dominicas, hijas de Nuestra Señora de Nazareth. La hermanita, ahí presente, se despierta por la mañana, y ella está dentro de una institución, una comunidad religiosa. Ése es su primer programa de vida y ésa es su manera de mirar el futuro. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si yo le pregunto, por ejemplo, a Checha: &amp;quot;¿Dentro de cinco años tú qué esperas? ¿Qué puede cambiar en tu vida?&amp;quot; Muchas cosas pueden cambiar. Pero, estoy seguro de que Checha, felizmente casada, me va a decir: &amp;quot;Dentro de cinco años yo me veo al lado de mi esposo&amp;quot;. Eso es lo que da la institución. La institución me da una posibilidad de mirar al futuro. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquí, mi querida hermanita: la hermana, cuando mira hacia el futuro, si yo le digo: &amp;quot;Tú, dentro de cinco años, ¿qué crees que puede pasar contigo?&amp;quot; Ella me dirá: &amp;quot;Pues, quizás estoy en Chile, no sé. Tal vez hayan tenido que cambiarme a otra parte, no sé. Quizás habré iniciado o concluido estudios, no sé. Pero, una cosa sí sé: dentro de cinco años espero y deseo ser dominica, ser religiosa, estar en mi comunidad&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La institución me permite mirar al futuro. Porque, la institución tiene la permanencia que el individuo no tiene. ¡La institución me permite mirar al futuro! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y lo mismo podríamos decir de otros matrimonios; lo mismo podríamos decir de otras instituciones. Las instituciones van formando el tejido, o si queremos ser más precisos, como el esqueleto sobre el cual se construyen tendones, músculos, nervios y finalmente la piel. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué quiero decir con ésto? Que nosotros hemos debilitado nuestras instituciones. Y cuando las instituciones son débiles, el futuro se anuncia incierto. ¿Y eso qué quiere decir? Eso quiere decir que muchas personas hoy, hablando en términos de sociedad, no saben qué será de su futuro, porque han debilitado las mismas instituciones que les permitirían creer en un futuro. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ejemplo típico: el matrimonio. Muchas parejas no quieren casarse. ¡No quieren casarse! &amp;quot;Vamos a convivir, vamos a cohabitar, vamos a unión libre, vamos a la ley del monte&amp;quot;. Bueno, como se llame eso; les pregunto: &amp;quot;-¿Ustedes se casaron por la ley de la Iglesia o por la ley civil?&amp;quot; &amp;quot;-Por la ley del monte, padre. Entonces, nosotros vamos a convivir&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, ¿qué es convivir? ¿Qué es cohabitar una pareja? ¿Sabes lo que es? No hay institución. ¿Y eso qué quiere decir? No hay futuro. ¡No hay futuro! ¿Qué es convivir? ¿Qué es cohabitar? Es, decir: &amp;quot;Yo no estoy tan seguro de ti, tú no estás tan seguro de mí. Ninguno de los dos está seguro del futuro. Pero, aunque no estamos seguros del futuro, sí estamos seguros del presente: tenga la bondad de irse desnudando&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Del presente sí estoy seguro. Usted me hace el favor, se desnuda; yo me desnudo. De ese presente, del presente de la desnudez, del presente de la excitación, del presente de la pasión, estoy seguro. Del futuro, que implica fidelidad, donación, sacrificio, paciencia, de eso no estoy seguro. Pero, del presente sí. ¡Apure, apure, hágame el favor! ¡Vamos a proceder prontamente!&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso destruye la esperanza. En la medida en que nosotros debilitamos las instituciones, destruimos el futuro. Y resulta que los carismáticos, en general, hemos sido muy informales con las instituciones. Todo se le echa la culpa al Espíritu Santo, todo se deja al Espíritu Santo: &amp;quot;-¿Y eso cómo se va a organizar? ¿Ahí, qué vamos a hacer?&amp;quot; &amp;quot;-No, el Señor dirá. ¡El Señor dirá!&amp;quot;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-¿Y quién arregla entonces lo de las sillas?&amp;quot; &amp;quot;-Pues, ya el Señor irá mostrando&amp;quot;. El Señor irá mostrando, y el Señor lo que muestra es el desorden de las sillas. &amp;quot;-¿Quién va a hacer la misión a tal parte?&amp;quot; &amp;quot;-No, si el Señor desea, si el Señor quiere,...&amp;quot;  Y vamos descargando de un modo irresponsable que raya en la blasfemia, nuestras responsabilidades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Si el Señor desea, si el Señor...&amp;quot; Y en el fondo lo que estamos diciendo es: &amp;quot;Yo no deseo&amp;quot;. Eso es lo que estamos diciendo: &amp;quot;Yo no me comprometo, no cuenten conmigo, bórrenme de la lista, táchenme&amp;quot;. Eso es lo que estamos diciendo, realmente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, tenemos una crisis en la esperanza por muchas razones. Pero, una de las razones es, una crisis en las instituciones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una cosa que yo le voy a pedir al Espíritu Santo hoy, -porque hoy vamos a tener oración fuerte, pidiendo efusión, pidiendo fortaleza, pidiendo que el Señor renueve su amor entre nosotros-, ¿sabes una de las cosas que yo le voy a pedir al Espíritu Santo? Que en nosotros, en ustedes y por supuesto en mí, renazca la conciencia de que las instituciones requieren de personas que digan, &amp;quot;sí&amp;quot;, que permanezcan y que sean conscientes de que las cosas no se hacen solas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo lo que está aquí dispuesto para esta reunión, alguien lo hizo. Yo llevo casi cuarenta y siete años de vida, y en cuarenta y siete años de vida yo no he visto que un globo, &amp;quot;-¿Cómo lo llaman ustedes, globo o bomba?&amp;quot;, &amp;quot;-Globo&amp;quot;;-, no he visto que un globo de éstos se infle solo. Yo,  varias veces he hecho el experimento: pongo el globo desinflado sobre la mesa y lo miro. Lo miro y lo miro y lo miro. Todavía no he visto que un globo se infle solo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es un experimento que he repetido cientos de veces. Pongo el globo sobre la mesa. A veces pongo dos globos, por si acaso eso puede servir. Una vez puse cinco globos en la mesa; ninguno de los cinco globos se infló. A veces los tiro de la mesa al piso. Pero, cuando llegan al piso, llegan desinflados. ¡No se inflan! Otra vez dejé caer un...&amp;quot; Bueno, ya no le cuento más historias. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Oiga, eso que está ahí inflado, alguien lo infló. Así sea con una maquinita, -porque, hay maquinitas que inflan globos-, alguien lo infló. Por favor, caiga en cuenta de eso: alguien lo infló, y no fui yo.¡Alguien lo infló y no fui yo! Alguien está haciendo; yo no estoy haciendo: es así de sencillo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El experimento de los globos también lo he hecho con las sillas. Muchas veces pongo sillas desordenadas en un salón, y espero. A veces espero tres y cuatro horas a que se ordenen solas. No he visto que suceda. ¡No he visto! A veces he esperado casi toda la noche: no se ordenan solas las sillas. ¡Las sillas no se ordenan solas! En cambio, he visto que cuando hay una persona ordenando, ahí sí quedan ordenadas. ¿Qué opinan de mis experimentos? Inteligentes, ¿cierto? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Eso se llama respaldo a las instituciones! Entonces, fíjate que lo anterior se traduce, ¿en qué? En que hay que tener planes de formación. Ellos no se hacen solos tampoco. Si la gente de la Arquidiócesis de Concepción no desarrolla un plan de formación para la Arquidiócesis de Concepción, hasta donde yo he visto, eso no se hace solo. Si la gente de la región Centro-Sur no piensa cómo se va a realizar ese tema de la formación, no se realiza solo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y realizarlo no es simplemente dar unas normas al estilo de los antiguos reyes absolutistas, por ejemplo, del siglo diecisiete o siglo dieciocho en Europa: &amp;quot;Yo mando; se hace&amp;quot;. ¡No! Es trabajar con la gente y con los grupos hasta ver qué es lo que nos puede servir. ¿Saben lo que nos está pasando? Estamos viviendo de la renta, estamos viviendo de lo que los otros sembraron hace tiempo. Pero, nosotros, ¿qué estamos sembrando para el futuro? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego viene el tema del amor. El tema del amor es muy importante; mas, también el amor tiene una gran enfermedad y es que el amor se volvió una sensación, el amor se volvió una emoción, el amor se volvió puro sentimiento. Y resulta que cuando Cristo habla de amor, el último nivel de amor es el sentimiento. Cuando Cristo habla de amor, habla de otra cosa distinta. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El amor del que Cristo habla, -y ésto lo explica muy bien el Papa Benedicto en su encíclica, &amp;quot;Dios es amor&amp;quot;, &amp;quot;Deus Caritas Est&amp;quot;-, en su encíclica, el Papa explica la diferencia entre &amp;quot;agape&amp;quot; y &amp;quot;eros&amp;quot;. &amp;quot;Eros&amp;quot; es el amor que busca una satisfacción; no solamente satisfacción sexual: puede ser satisfacción de lo hermoso que se siente. Ése es &amp;quot;eros&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Agape&amp;quot; es amor de donación, amor que busca el bien del otro. Tenemos una crisis grave en la sociedad. Porque, está primando el amor de &amp;quot;eros&amp;quot;, incluyendo, por supuesto, el amor erótico. El amor de &amp;quot;eros&amp;quot; está ganando cada vez más y más importancia, y el amor de &amp;quot;agape&amp;quot; está perdiendo y perdiendo más importancia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y cuando el amor de &amp;quot;agape&amp;quot; pierde su importancia, grave, muy grave. Porque, la falta de presencia del amor de &amp;quot;agape&amp;quot;, ese amor que busca el bien del otro, hace que nosotros creamos que estamos amando mucho cuando nos sentimos muy bien. Entonces, creemos que amamos mucho porque tenemos muchos sentimientos. Pero, con los sólos sentimientos no se transforma el mundo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y le voy a demostrar que lo que Cristo estaba diciendo era muy distinto del puro sentimiento. Jesús dijo esta frase, que es una frase extraña, una frase enigmática: &amp;quot;Amen a sus enemigos&amp;quot; (véase San Mateo 5,44). Vamos a tomar esa frase, y por favor, no se pierdan el desenlace de esta explicación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Amen a sus enemigos&amp;quot; (véase San Mateo 5,44 ). Y hagamos esta pregunta: ¿Estaba Cristo hablando de sentimiento? Uno inmediatamente se da cuenta que no. Por ejemplo, una persona con la que yo tenía un negocio, un amigo mío, me traicionó, me robó, quitó el patrimonio de mi familia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Estamos en un problema gravísimo. ¡Gravísimo! Parece que vamos a quedar en la cochina calle. Ese tipo se ha robado todo. Estoy metido en un problema jurídico y económico muy serio. ¡Y Cristo me dice que ame a mi enemigo! Y mi enemigo es ese tipo que yo creía que era mi amigo. Pero, mi amigo me traicionó y no es ningún amigo: es un enemigo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Y Cristo me dice que ame al enemigo! ¿Eso qué quiere decir? Vamos a leer esa frase desde el ángulo del sentimiento, y luego la miramos desde el ángulo del &amp;quot;agape&amp;quot;. Desde el ángulo del puro sentimiento, la frase de Cristo significaría, -es un modo condicional-, lo siguiente: &amp;quot;Mi amigo me robó, acabó con mis ahorros, arruinó el futuro de mi hogar, me tiene metido en un problema espantoso. Es astuto, es traidor, es mentiroso&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Mas, yo miro a mi amigo y siento una ternura, siento como un cariño; yo lo veo y siento una alegría. No sé, yo lo veo y me dan ganas como de sonreír. Veo a mi amigo y digo: ahí viene el traidor. ¡Qué bueno! Aparece el traidor. Ahí está, mire, viene  caminando. Hola, traidor, ¿cómo estás?&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Sería que Cristo estaba pensando en eso? ¡No! Amor, en clave bíblica, -por favor, ésto que se entienda-, el amor en clave bíblica es: &amp;quot;¿Cuál es el bien que yo le puedo hacer a...?&amp;quot;  ¡Ése es el amor! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Bueno, ¿yo, qué bien le puedo hacer a ese tipo que me robó, que me traicionó, que engañó? ¿Qué bien le puedo hacer?&amp;quot; Sí, puedes hacer un bien. ¡Claro! Por ejemplo, puedes entregarlo a Dios y pedir por su conversión, lo cual no significa que desistas de la demanda que le pusiste por robo, o por traición, o por lo que fuera. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tú le puedes hacer un bien a tu enemigo. Yo le puedo hacer un bien a los secuestradores, a los guerrilleros en mi país. ¡Yo les puedo hacer un bien! ¡Claro! Les puedo hacer un bien a ellos: con mi oración, con la predicación, con el testimonio les puedo hacer mucho bien a ellos. Pero, ustedes creen que yo voy a sentir: &amp;quot;¡Ay, qué bueno! Aquí viene el guerrillero que con una bomba destruyó quince hogares. Ahí viene, míralo. ¿Sí le ves ese caminado altivo que trae mi guerrillero?&amp;quot; ¿Voy yo a sentir eso por el guerrillero? No voy a sentir eso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El amor del que Cristo habla no es ese tipo de sentimiento. Pero, tenemos una grave confusión en el amor y creemos que el amor es ante todo amor de sentimiento. Eso se metió también entre nosotros. De ahí que cuando yo me siento, así, como inspirado, me siento como mimado y me siento como feliz, entonces es que hay amor en mi vida. En cambio, cuando yo siento que estoy como deprimido, entonces es que no hay amor en mi vida. ¡Es un engaño! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos problemas, por lo tanto, con la fe, con la esperanza y con el amor. Resumamos; hay que ir resumiendo. ¿Cuál es el problema que tenemos? El problema que tenemos con la fe, es que hemos divorciado la dimensión existencial y la dimensión doctrinal. Nos quedamos únicamente con la dimensión existencial, que es como el extremo del péndulo. Y en la dimensión existencial como que lo único que importa es lo que funcione: &amp;quot;Si tú perteneces a la religión de la papaya partida y ahí vendes hartos cd&amp;#039;s, listo, no hay ningún problema&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por eso tenemos tanta gente que abandona la Iglesia. Pero, es que ni les duele. ¡Ni les duele! Es que no se hacen problema de conciencia. ¡Gravísimo! Sin embargo, el problema está denunciado: es divorcio entre lo existencial y lo doctrinal. ¿Y lo doctrinal cómo se fortalece? Con la presencia constante, la presencia persistente de la Palabra de Dios en nuestros grupos y en nuestra oración personal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Segundo problema, esperanza. ¿Cuál es el problema en el término de esperanza? ¿Cuál es? Las instituciones. Se nos ha olvidado que si no fortalecemos las instituciones, -y las instituciones significa los directorios, los consejos arquidiocesanos, las coordinaciones, las responsabilidades-, si no tratamos las responsabilidades, las instituciones dentro de la Renovación, dentro de la Iglesia, dentro del matrimonio, dentro de la sociedad, si no cultivamos la solidez de las instituciones, no podremos mirar el futuro con paz, ni lo podremos mirar con esperanza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Solución: necesitamos gente que haga el ejercicio de los globos. Hagan lo que yo: por favor, tomen globos, pónganlos sobre la mesa y esperen a ver en qué momento el globo se infla. Es posible que en un momento dado el globo se infle. Ustedes descubrirán que si no lo infla alguien, no se infla solito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las instituciones requieren que haya seres humanos, seres humanos que son tan ocupados como tú. Porque, la gente que está en la dirección o  coordinación, o consejo, o el nombre que tenga, de la arquidiócesis, la gente que está en la dirección, en la coordinación  o en el ministerio de música o de intercesión, es gente tan ocupada como tú.  Es que los desocupados son muy poquitos. La mayor parte de nosotros, todos tenemos oficios, todos tenemos trabajos, todos tenemos responsabilidades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, hay que fortalecer las instituciones, y eso no es fortalecerlas hoy ni mañana, es tomar una opción de vida: &amp;quot;Yo soy una persona con la que se puede contar&amp;quot;. Di esa frase en tu mente: &amp;quot;Yo soy una persona con la que se puede contar. La Renovación puede contar conmigo&amp;quot;. ¡Di esa frase en tu mente! Es importante: &amp;quot;Mi Iglesia Católica puede contar conmigo; yo fortalezco las instituciones de mi Iglesia Católica&amp;quot;. Porque, las cosas no se hacen solas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y tercer problema: el problema que ya mencionamos en términos del amor. ¿Qué pasó con el amor? Que se nos volvió puro sentimiento. Y cuando el amor se vuelve puro sentimiento, entonces: &amp;quot;Si me siento bien, voy al grupo&amp;quot;. Como esos adolescentes que dejan de ir a Misa y les pregunta uno: &amp;quot;-¿Y tú por qué dejaste de ir a la Misa?&amp;quot; &amp;quot;-No sé, como que no me nace. No sé, no; si me naciera..., pero, no me nace&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué tal que el papá...? Es que Dios sabe cómo son las cosas. Yo, pues, biológicamente no soy padre, pero creo que yo hubiera sido un papá quizás demasiado duro. ¿Sabe lo que le haría al que me viniera con el cuento de que, &amp;quot;no me nace&amp;quot;? Le diría a mi esposa esto: &amp;quot;Amorcito lindo, tengo un plan. Mañana tú no vas a preparar un alimento en esta casa&amp;quot;. Nada más por verle la cara al muchacho que llega, se sienta: &amp;quot;-Bueno, mamá, ¿y hay desayuno en esta casa?&amp;quot; &amp;quot;-No.&amp;quot; &amp;quot;-¿Y por qué?&amp;quot; &amp;quot;-No me nace. Hoy no me nació desayuno, no sé. No me sentía como,  así, como en plan de desayuno. No, no me sentía...&amp;quot; &amp;quot;-¡Ah!&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vuelve el hombre al almuerzo: &amp;quot;-Mamá, tengo un hambre enorme&amp;quot;. &amp;quot;-Pues, qué curioso, fíjate que yo no y no me ha nacido hacer almuerzo. Y creo, -para que te vayas enterando-, que no me va a nacer hacer ninguna comida ni cena. Creo, además, que voy a seguir en esa técnica y creo que voy a seguir en esa tónica&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡No se puede con que, &amp;quot;me nace o no me nace&amp;quot;! ¡Eso no se puede! Si eso vale para la familia, para la sociedad, vale para la evangelización. ¿Qué tal la gente reunida para Misa de doce: &amp;quot;-Padre, padre, la Misa&amp;quot;. &amp;quot;-No me nace, no sé. Como que no me hallo yo en Misa, como que no; no sé&amp;quot;. &amp;quot;-Un momento, padre, a ver, ¿en qué estamos?&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y llega el tipo de los impuestos. En todo país hay una realidad que se llama impuestos. &amp;quot;-¿Aquí hay eso de impuestos, o no hay?&amp;quot; &amp;quot;-Sí&amp;quot; &amp;quot;-Aquí no hay, ¿no?&amp;quot; &amp;quot;-Sí&amp;quot;. Tú le puedes decir al Ministerio de Hacienda o como se llame... &amp;quot;-¿Aquí se llama Hacienda también?&amp;quot; &amp;quot;-Sí&amp;quot;. Tú le puedes decir al señor del Ministerio de Hacienda: &amp;quot;-¿Sabe una cosa? No, no siento; no, no me nace&amp;quot;. &amp;quot;-¡Ah!&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-Mire, páseme ese vestido&amp;quot;, dices en el almacén, que puede ser  &amp;quot;La Polar&amp;quot;. &amp;quot;La Polar&amp;quot; ya llegó a Colombia. Es que Chile está en un proceso de expansión, ¡vaya! &amp;quot;-Mira, dame esa chaqueta, por favor&amp;quot;. &amp;quot;-¿O, cómo dicen aquí, chamarra?&amp;quot; &amp;quot;-Chaqueta&amp;quot;. &amp;quot;-Dame esa chaqueta, por favor&amp;quot;. Se la pone el hombre y va saliendo. &amp;quot;-Señor, señor, pero un momento,  hay que pagar&amp;quot;. &amp;quot;-¿Sabe qué? No me nace pagar&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Por qué las cosas de este mundo sí las cumplimos? &amp;quot;Názcame o no me nazca, aquí está. Názcame o no me nazca, voy para el trabajo. Názcame o no me nazca,...&amp;quot; Pero, cuando se trata de la evangelización: &amp;quot;No, no sé...&amp;quot; Las disculpas que da la gente: &amp;quot;No, es que se fue formando como un ambiente...&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo no sé si aquí existe esa misma enfermedad que la he visto en otros países. &amp;quot;-Oye, pero, ¿por qué no volviste al grupo? ¡Si tú estabas en el ministerio de acogida! Te hemos extrañado mucho. ¿Por qué no fuiste?&amp;quot; &amp;quot;-No, no sé, es que no me nace&amp;quot;, es una, y la otra es: &amp;quot;-Mira, es que hay como un ambiente. Hay como un ambiente y no sé; hay una gente que me mira, no sé, que me mira y ...&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;El ambiente pesado, la gente que me mira&amp;quot;, o sea que nos volvimos todos niñas de nueve años. Las niñas de nueve años, -no todas pero muchas-, son supersensibles. &amp;quot;¿Cómo me miró? ¿Me torció la boca? ¿Me hizo mala cara?&amp;quot; Y así estamos en los grupos: &amp;quot;No, no sé, es que hay como un ambiente, es que yo vi, no sé, es que ya no es como antes. No es como antes sino ahora hay como un ambiente, hay como una cosa... No sé, se siente uno..., y para sentirme mal, mejor no&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Para sentirme mal, mejor no&amp;quot;. Y, &amp;quot;mejor no&amp;quot;, es que sacrifico la evangelización, sacrifico mi camino de fe, sacrifico la formación, sacrifico una vida real de oración. Porque: &amp;quot;Es que, no sé, como que sáquenme esa trompa, y como que no, como que me miran, yo para sentirme mal, no, allá ellos, que ellos se queden con eso, que ellos..., allá ellos&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hermanos, hermanos míos, tenemos la primera parte, entonces: la fe, la esperanza y el amor. Y tenemos enfermedades en la fe, en la esperanza y en el amor. La enfermedad de la fe es que nos hemos olvidado del aspecto de formación y de doctrina, empezando por la Palabra de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La enfermedad de la esperanza es que no fortalecemos las instituciones. Y acuérdate que los globos no se inflan solos. Y la enfermedad del amor es que únicamente nos guiamos por: &amp;quot;¿Cómo me siento yo? ¿Qué me gusta a mí? ¿Qué me nace? ¿Qué me gusta?&amp;quot; Y así no se construye. ¡Necesitamos renovarnos! Necesitamos renovarnos en la fe, en la esperanza, en el amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tengan la gentileza de ponerse de pie. Vamos a hacer oración por eso y recuerden que está pendiente una parte de nuestro tema que será la tercera predicación del día de hoy en horas de la tarde. Vamos a orar, vamos a pedir al Señor: vamos a pedirle perdón, vamos a pedirle misericordia, vamos a pedirle su fuerza. Y vamos a pedir al Señor que esos testimonios, -tenemos dos testimonios que vamos a escuchar-, nos ayuden a crecer en la fe, en la esperanza y en el amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Acuérdate, el Señor te sanó porque te reconquistó, y si el Señor te reconquistó es para que estés al servicio de su gloria, de su evangelio y de su Nombre. &amp;quot;¿-Amén?&amp;quot; &amp;quot;-Amén&amp;quot;. Y si estás al servicio del Señor, no puedes dejar que decaiga ni tu fe, ni tu esperanza, ni tu amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ven, Señor, a renovar la Renovación. Ven, Señor, a darnos esa conciencia clara de nuestra responsabilidad. Ven, Señor, a darnos esa persistencia, esa constancia y esa perseverancia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Amén.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_2_de_5,_Ataques_a_la_fe,_la_esperanza_y_el_amor&amp;diff=45823</id>
		<title>Madurez en el Espíritu, 2 de 5, Ataques a la fe, la esperanza y el amor</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_2_de_5,_Ataques_a_la_fe,_la_esperanza_y_el_amor&amp;diff=45823"/>
				<updated>2012-10-16T03:11:52Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay una persona que tiene una experiencia tan profunda del Espíritu como no la tiene nadie más, una persona que fue cubierta por la sombra del Altísimo, una persona que fue convertida en Sagrario Inmaculado de su presencia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Ella saludamos: &amp;quot;-Dios te Salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre, Jesús&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pueden sentarse. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Amados Hermanos: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En nuestra reunión anterior hemos comentado cómo la sanación es fundamentalmente reconquista. Dios recupera lo que le pertenece y por eso la sanación siempre implica ese abrirle la puerta a su amor, pero también abrirle la puerta a la autoridad de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No se nos olvide que hay tres palabras que describen a la Santísima Trinidad según la enseñanza de Santa Catalina de Siena. Esas tres palabras son el poder, la sabiduría y el amor: el poder sin medida, el Dios todopoderoso; la sabiduría sin medida, en Cristo su Palabra; el amor sin medida en el don, en el regalo, en la efusión del Espíritu. ¡Poder, sabiduría y amor! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la Trinidad no se puede dividir. Yo no puedo recibir, o no puedo pretender recibir únicamente la sabiduría de Dios. Por ejemplo, cuando una persona sabe qué es lo que Dios quiere pero no hace caso al querer de Dios, está deseando dividir la Trinidad. Porque, es como recibir la sabiduría pero sin el poder y sin el amor. A esa clase de fe la llama el Apóstol Santiago, &amp;quot;una fe muerta&amp;quot; (véase Santiago 2,17). ¡Es una fe muerte! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otras personas, en cambio, quieren tener mucho amor y creen que todo consiste en el amor. Pero, es un amor sin discernimiento, y ahí suceden desastres. De esos desastres es de los que vamos a hablar en esta segunda enseñanza. Porque, ésto es una pelea, ésto es una batalla, ésto es guerra. ¡Guerra! ¡Combate espiritual! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Acuérdate lo que dijimos: &amp;quot;De Dios viene ese movimiento de salida que llamamos la Creación&amp;quot;. El enemigo quiere echarle en la cara a Dios la Creación, tirársela por la cara, quiere devolver la Creación.  Entonces, Dios reconquista lo suyo a través de la sanación, a través de la redención, a través de la salvación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la pelea sigue. &amp;quot;La pelea sigue&amp;quot; es lo que ya dijimos en el momento de la Pasión: &amp;quot;Ahora, el demonio lo que quiere es que el mudo curado por Cristo le grite a Cristo o le grite a Pilato, que tiene que crucificar a Cristo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que yo quiero que entiendas, lo que yo quiero que todos entendamos, es que dentro de este combate, dentro de esta batalla, hay que tener un gran discernimiento y hay que tener también una voluntad resuelta, para que la victoria se complete en nuestra vida del lado de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto que Él es el Señor, por supuesto que Él es el Vencedor. ¡Eso está clarísimo! Mas, la pregunta es si su victoria se va a realizar en mi vida o no. Porque, si su victoria no se realiza en mi vida, el que pierde soy yo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, no puedo separar la Trinidad. Yo no puedo separar el poder, el amor y la sabiduría. Yo no puedo tener mucho amor porque me parece extraordinaria la vida de Dios, pero no le abro campo al poder: Dios quiere tener autoridad en tu vida. Y Dios tiene autoridad en tu vida cuando Dios cuenta contigo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si tú tomas una actitud únicamente de recibir y recibir y recibir... Como dijo Cristo en el capítulo sexto de San Juan cuando la gente fue a buscarlo después de la primera multiplicación de los panes: &amp;quot;¿A qué vienen? ¿A la segunda?&amp;quot;  Porque, ellos ya creían en el Cristo &amp;quot;panadería&amp;quot;, en el Cristo &amp;quot;panificadora&amp;quot;, en el Cristo &amp;quot;hace pan&amp;quot;. ¡Eso era en lo que ellos estaban creyendo! Y Cristo les hace ver: &amp;quot;Un momento; es que ésto tiene otro paso más. Hay que dar otro paso más, hay que seguir este camino&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, fíjate: la sanación es reconquista, y reconquista quiere decir que: &amp;quot;Yo le abro espacio al amor de Dios&amp;quot;: &amp;quot;¡Ay, qué bonito el amor de Dios!&amp;quot; &amp;quot;Le abro espacio a la sabiduría de Dios&amp;quot;: &amp;quot;Me gusta eso. ¡Qué hermoso conocer la Palabra del Señor!&amp;quot; &amp;quot;Le abro paso al poder de Dios&amp;quot;: &amp;quot;Sí, bonito; para que me sane, para que el Señor cambie mi vida&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡No te quedes ahí! Abrirle espacio al poder de Dios es abrir espacio para que Dios disponga de ti, para que Dios te ponga a trabajar. ¡Para eso, para que Dios te ponga a trabajar! Luego, si no estás trabajando, si no estás en la obra del Señor, si no estás en el surco, estás únicamente en la postura de recibir y recibir y recibir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, ahí pasa como ya lo hemos explicado en otras ocasiones con el ejemplo del vaso y el tubo. Un vaso, -aquí tenemos un vaso, por ejemplo-, el vaso recibe, se llena y ya no puede recibir más. ¡Se llenó! Así le pasa al que no da, al que no comparte: recibe, se llena y está siempre como en lo mismo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando el agua no se cambia, entonces, ¿qué pasa? Se daña. El agua detenida, el agua empozada, el agua que no circula, es agua que se daña. El carismático que no comparte, el carismático que no evangeliza, el carismático que nada más quiere recibir, recibir y recibir, se le termina dañando lo que ha recibido. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué nos toca hacer? Como el tubo, recibes y das, recibes y entregas, recibes y comunicas, recibes y evangelizas. Grupo de oración que no evangeliza, languidece, se marchita. Persona que no comparte su fe, la pierde. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La fe es una cosa muy extraña. ¡Muy extraña! Porque, cuando hablamos del dinero, si yo doy el dinero, lo pierdo. En cambio, con la fe es al revés: si yo no doy la fe, la pierdo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O sea que la manera de tener la fe y de conservar la fe, es darla, compartirla, entregarla, proclamarla. El mismo que recibe, contempla y goza,  es el mismo que evangeliza, hace misión y sirve. Hasta ahí vamos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, ahora viene un estudio que yo creo es interesante. Pues, como dijimos que ésto era batalla y que ésto es combate, es importante que sepamos: después de la sanación, ¿qué? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de la sanación, ¿qué? Y aquí vamos a encontrar que hay dos problemas: un problema se llama fragilidad y otro problema se llama dureza. Luego, el título de esta predicación es fragilidad y dureza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Resulta que éste es un tema muy nuevo en la Renovación, porque es un tema también muy nuevo en la sociedad. Nuestra sociedad es al mismo tiempo una sociedad de personas frágiles pero de personas duras. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y como la novedad de la sociedad siempre despunta primero en los jóvenes, es especialmente en los jóvenes donde encontramos que se da esa combinación extraña de fragilidad y dureza: fragilidad que se manifiesta de muchas formas y dureza que se manifiesta de muchas formas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso que está sucediendo en la sociedad, eso nos pasa también a nosotros. Quizás, además, nosotros somos al mismo tiempo muy frágiles y muy duros. La gente que trabaja con distintos materiales lo llama &amp;quot;cristal&amp;quot;. Los cristales son al mismo tiempo duros pero frágiles; son quebradizos. ¡Cristal! Entonces, tenemos un problema de cristalografía. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a ver cómo funciona. Les repito, es un tema muy nuevo; muy, muy nuevo en la Renovación, porque es un tema muy, muy nuevo en la sociedad. Vamos a hablar de cuáles son esas fragilidades, de cuáles son esas durezas y de cómo podemos defendernos frente a esta situación, puesto que la estamos viviendo en muchos países; ésto está sucediendo en muchas partes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Miremos el tema primero de la fragilidad. Cuando se habla de fragilidad o cuando se habla de debilidad, estamos hablando de aquella condición del que pronto se rinde, del que pronto se cansa, del que pronto se desanima. Quizás los primeros síntomas que tú puedes identificar son esos picos de entusiasmo seguidos por largos abismos de desánimo. Ése es un síntoma preocupante, eso indica fragilidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tú asistes a un congreso. En el congreso sientes como una embriaguez: &amp;quot;El Señor está vivo, el Señor ha hecho maravillas en mi vida&amp;quot;. Eso dices a las seis de la tarde. A las nueve de la noche llegas a tu casa; de repente todo te parece sombrío, todo está como aburrido, y entonces sientes que ya ese ánimo que tenías antes, se cayó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando estás en el congreso y estás en alabanza, tú sientes: &amp;quot;Somos expresión y potencia del amor de Dios. ¡El amor de Dios es maravilloso!&amp;quot;  Al otro día tienes que ir a tu trabajo. Te miran tus compañeros de trabajo, tú los miras a ellos, y ese ánimo que traías, esa fuerza que traías, se fue al piso. ¡Eso es debilidad, eso es fragilidad! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conversión: &amp;quot;Le he entregado mi vida a Cristo&amp;quot;, y luego: &amp;quot;No sé: como que sí, como que no&amp;quot;. ¿Sabe en qué se manifiesta esto? Se manifiesta especialmente en el compromiso de las personas. Porque, el compromiso no funciona con entusiasmos. El compromiso requiere constancia, perseverancia, persistencia. Y donde hay fragilidad, no hay compromiso. Porque, uno, a base de esos picos de entusiasmo, así no funciona. ¡Así no funciona! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tú, haz la comparación con lo que sucede con el amor humano. En el amor humano pasa exactamente lo mismo. ¿Qué puede pensar una joven que tiene su pololo? Dicen aquí: &amp;quot;Tiene su pololo&amp;quot;. El pololo y el pololo; muy bien el pololo. Entonces, el pololo le dice: &amp;quot;Tú eres extraordinaria, eres lo más bello que ha sucedido en mi vida, has traído tanta luz a mi existencia&amp;quot;. Ella, por supuesto, se siente muy feliz, se siente muy halagada. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-¿Verdad todo eso, mi amor?&amp;quot; &amp;quot;-Verdad, ¿qué?&amp;quot; &amp;quot;-Lo que me dijiste. Hace un minuto me dijiste que yo te inspiraba muchas cosas.&amp;quot; &amp;quot;-Eso era hace un minuto. Ahora ya cambié, ahora no sé bien si puedo estar contigo o si mejor, no sé; o si estar con la Andrea, o si estar con la Juana, o si estar con la Yaneth, o estar con la Pepa&amp;quot;. &amp;quot;-Pero, tú me querías&amp;quot;. &amp;quot;-Correcto, pretérito imperfecto del verbo &amp;quot;querer&amp;quot;: quería, quería&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por la noche: &amp;quot;¡Ay, perdóname, mi amor! Tú sabes que yo soy un poco inestable; pero, en realidad te quiero mucho y tú eres la única. Por lo menos mientras dure esta llamada, tú eres la única&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dime si ese pololeo, dime si esa relación va para alguna parte. No va para ninguna parte; no se puede construir. Así somos con Dios, exactamente así somos con Dios: &amp;quot;Señor, te amo con todo mi ser. Señor, te alabo. ¡Señor, te alabo! Señor, te alabo con todo mi ser&amp;quot;. &amp;quot;-Bueno, como amas tanto al Señor, se necesita que mañana muy temprano... &amp;quot;-¡Ah, no, temprano yo no alabo al Señor! Yo, temprano, no amo. ¡Yo, temprano, no, nada!&amp;quot;. Así somos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Así somos! Entonces, así no se puede construir nada. Tenemos una inconstancia enfermiza, una inconstancia muy grave en las vocaciones. Mire, hay que orar mucho por las vocaciones de hombres y de mujeres en este hermoso país de Chile. Está grave la situación vocacional. Hay que orar pronto y mucho por las vocaciones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, no es que falte gente que se entusiasme. Hay una cantidad de gente que se entusiasma. Y esas jovencitas enamoradas de Cristo: &amp;quot;Cristo es lo más importante en mi vida&amp;quot; &amp;quot;-¿Le vas a entregar la vida a Cristo?&amp;quot; &amp;quot;-Mmmh, no sé, tal vez sí, voy a ver, no estoy como muy segura&amp;quot;. Así no se construye. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, ¿cuáles son las raíces de esa fragilidad? Ya entendemos lo que es fragilidad: es esa tendencia a entregar las armas, a rendirse, a desanimarse. Esto es como el sismógrafo: arriba, el pico de entusiasmo, y de una vez abajo, el desánimo, el cansancio, la frustración. ¿Dónde empieza la fragilidad nuestra como individuos? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a hablar de la fragilidad en las personas y luego vamos a hablar de la fragilidad en los grupos. Eso es lo que vamos a hacer. La fragilidad en las personas la vamos a mirar con tres palabras. La fragilidad en los grupos la vamos a ver con tres palabras. La dureza la vamos a ver al mismo tiempo en las personas y en los grupos con otras tres palabras. O sea que todo funciona de a tres; son tres grupos de tres. Para la gente de la memoria prodigiosa, eso ayuda, porque es más fácil recordar así: son tres grupos de tres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De una vez les voy a hablar de cuáles son los tres grupos de tres. Primer grupo de tres: Somos frágiles, porque tenemos dificultades en la fe, la esperanza y el amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a hablar de la fragilidad en los grupos: segundo grupo de tres. ¡Todo va de a tres! El segundo trío es: Vamos a referirnos a los votos que hacemos los religiosos, no por hablar únicamente de los religiosos, sino porque esos votos nos sirven de pista nemotécnica para saber en dónde está la fragilidad de los grupos. Se llaman pobreza, castidad, obediencia. Tiene que ver con la plata, los afectos y el poder. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tercer punto: El tercer punto está relacionado con tres de los principales pecados, -podríamos llamarlos, capitales-, y por su importancia los vamos a destacar. Esos tres son la soberbia, la codicia y el resentimiento o venganza. Así que tenemos esos tres grupos de tres. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y luego contaremos de manera breve, cómo el Señor Jesús interviene para que esos grupos de tres, esas amenazas en la fe, en la esperanza, en el amor y las demás palabras que hemos dicho, las amenazas que están bajo esos títulos, no lleguen a nosotros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenga en cuenta que las palabras que le he mencionado son palabras nemotécnicas, son palabras para que usted recuerde. Por supuesto, yo no estoy diciendo que la fe sea una amenaza, sino que tenemos problemas en la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O sea que las tres palabras de tres o los tres grupos de tres son para que usted recuerde. Porque, cuanto más usted recuerde, más profundamente le queda sembrado en el corazón lo que estamos diciendo. Por eso nos interesa esa parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Muy bien! ¡Vamos con la primera! Tenemos dificultades en la fe, en la esperanza y en el amor. ¿Qué dificultades tenemos en la fe? La primera dificultad, la más grave dificultad que tenemos en la fe, es que existe la tendencia a pensar que cada uno puede creer en lo que quiera mientras eso le funcione. Y este es un problema muy grave. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Este es un  problema muy grave! En la fe, mis queridos hermanos, hay dos dimensiones principales: hay una dimensión que se llama existencial y hay otra dimensión que se llama doctrinal. La dimensión existencial de la fe es la entrega, el acto de confianza, la certeza que tengo de que Dios está presente, obrando en mi vida y yo me entrego a Él. Ésa es la dimensión existencial de la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La dimensión doctrinal de la fe es lo que yo creo. Yo no creo en cualquier Dios ni creo en cinco dioses ni en ochenta dioses. Yo creo en el Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo como lo confiesa el Nuevo Testamento, como lo enseña mi Madre, la Iglesia Católica. Ésa es la dimensión doctrinal de la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la fe existe el acto de entregarse y existe el acto de asimilar, de asentir, de abrazar una enseñanza específica, una doctrina  específica. La principal enfermedad que tiene la fe en nuestro tiempo, es que se ha descoyuntado la conexión entre la dimensión existencial y la dimensión doctrinal. De ahí que las personas crean que interesa únicamente la dimensión existencial. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y la dimensión existencial significa: &amp;quot;Si eso le sirve a usted, no hay problema. ¡No hay problema!&amp;quot; -&amp;quot;¿Usted, de qué religión es?&amp;quot; &amp;quot;-Yo pertenezco a la religión de la papaya partida&amp;quot;. -&amp;quot;¿En qué consiste su religión?&amp;quot; -&amp;quot;Consiste en que se parte una papaya, se pone sobre un poste, todos danzamos alrededor del poste y creemos que de ahí viene toda la salvación&amp;quot;. ¡La religión de la papaya partida! -&amp;quot;Bueno, si a usted le sirve la papaya partida, problema suyo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando se utiliza el verbo..., &amp;quot;si a usted le sirve, si usted está bien con eso, allá usted&amp;quot;, eso es separar la dimensión existencial de la dimensión doctrinal. En esto, mis queridos hermanos, se ha dado una especie de movimiento pendular. El péndulo va de un extremo al otro extremo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hace unos años, unos cuantos años, -pero, aquí ya había nacido un poco de gente-, se daba demasiada importancia a la dimensión doctrinal. La fe consistía en aprenderse un catecismo, la fe consistía en saber muchas cosas en la cabeza; únicamente ésa era la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Catecismo típicamente se daba para la Primera Comunión: aprenderse muchas cosas, saberse las oraciones, saberse los mandamientos, saberse los sacramentos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Saber, saber, saber! ¡Doctrina! ¡Dimensión doctrinal! Ese catolicismo tenía demasiada doctrina, pero tenía poca experiencia: la experiencia de entregarse a Dios. La experiencia de descubrir a Dios en la propia vida no estaba tan presente ahí. Había un exceso en la dimensión doctrinal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, el péndulo bajó y se fue al otro extremo. En el otro extremo el péndulo se ha quedado únicamente con la dimensión existencial; y la dimensión existencial es, &amp;quot;lo que funcione&amp;quot;. &amp;quot;Si a usted le sirve la religión de la papaya partida, problema suyo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Claro, cuando se habla de la religión de la papaya partida, ustedes sonríen. Pero, resulta que eso es lo que mucho católico está haciendo, y mucho católico carismático. Hay una deserción, hay un desangre de católicos carismáticos hacia los evangélicos. ¡Y no notan la diferencia! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No la notan, porque como: &amp;quot;Aquí cantamos, bendecimos, alabamos y predicamos; y allá cantan y además cantan más bonito; y allá alaban y además los cd&amp;#039;s de ellos están mejor hechos; y bendicen, proclaman, predican; y además predican muchísimo, entonces da lo mismo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos, por tanto, una cantidad de católicos que están dejando su fe, una cantidad de católicos que dejan la confesión sin dolor. No les importa, no lo sienten: una cantidad de católicos que le dan la espalda al misterio de amor de la Santísima Virgen y no lo sienten, no les duele. ¡No les duele! Les quitan la Eucaristía y no les duele. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡No les duele! Hay mucho carismático que está en esa condición. Porque, lo que han aprendido que es importante, es: &amp;quot;Lo que yo sienta&amp;quot;. &amp;quot;Yo sentí en el momento en el que entraron esas baterías y en el momento en el que se paró ese cantante y en el momento en el que todo el mundo se levantó a alabar y bendecir&amp;quot;. &amp;quot;¡Yo sentí! ¡Yo! Como yo sentí, como a mí me gustó lo que yo sentí, eso es lo único que importa&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos, entonces, una grave debilidad en la fe, y esa grave debilidad es un problema doctrinal serio. Y escúchenme responsables de la Renovación Carismática, región centro-sur, y escúchenme representantes de la Renovación Carismática en la Arquidiócesis de Concepción: tenemos dificultades, porque nuestros planes de formación cada vez son más pobres, más raquíticos o simplemente inexistentes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en una especie de inercia; no hay formación. Muchas veces ni siquiera hay conocimiento de la Palabra de Dios; no hay conocimiento de la Biblia, que debería ser lo básico. ¿Dónde están los planes de lectura, de Lectio Divina, de conversación y compartir en grupo con la Palabra de Dios? Ésa fue la Renovación que yo conocí. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y permítanme que les diga: soy de los veteranos aquí, porque yo conocí la Renovación Carismática hace por lo menos treinta y cinco años. ¡Treinta y cinco años! Ustedes dirán: &amp;quot;¡Ah! Estaba jovencito el Espíritu Santo en esa época&amp;quot;. Hace treinta y cinco años que conozco la Renovación Carismática, y por eso les puedo decir el camino recorrido. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Miren, los grupos de oración que conocí, eran grupos donde siempre había lectura, meditación de la Palabra de Dios: &amp;quot;¿Qué nos dice esta Palabra?&amp;quot; En cambio, ¿cómo se están volviendo cada vez más nuestros grupos? &amp;quot;Lo que yo sienta&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con el debido cariño y amor hacia la gente de los ministerios de música, la música se ha hipertrofiado, como si fuera lo único, lo característico y lo que importa. ¡Y ahí está toda la Renovación! &amp;quot;Si hay buena música, gran música, gran ritmo, swing y sabor, ya con eso es suficiente; con eso está armada la oración&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hemos desconectado la dimensión doctrinal de la dimensión existencial. Entonces, este congreso, mis hermanos, no es únicamente para encontrarnos, sonreír, compartir el día, que además está esplendoroso, está bellísimo. Esto no es únicamente para pasar un día amable; esto también es para tomar decisiones. Esto es para que en tu grupo de oración, tú, que eres lider en ese grupo de oración, tú, delante de Dios digas: &amp;quot;Tengo que tomar decisiones&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo conocí la Renovación Carismática cuando había planes de lectura y de estudio para todo un año: &amp;quot;Este año vamos a ver las Cartas de Efesios y de Colosenses. Y en cada reunión tomamos un pasaje, lo oramos: ¿Qué nos dice el Señor?&amp;quot;  Eso es dimensión doctrinal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos heridos en la fe. Y claro, si recibimos tan poquito de la Palabra de Dios, quedamos sin defensa. Ésa es la fragilidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Ésa es la fragilidad que tenemos! La Palabra de Dios es viva y eficaz. ¡Claro! Pero, esa Palabra, para que sea viva y eficaz en ti, tiene que estar en ti. Si no la conoces, si no la amas, si no la lees, si no la saboreas, si no la celebras, ¿qué va a pasar contigo? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuántos están orando diariamente con la Palabra de Dios? La oración personal ha decaído notoriamente en casi todos los lugares que yo conozco. A duras penas con la oración de la semana, -porque los grupos típicamente se reúnen una vez a la semana-, lo que ahí se reciba en la semana más lo que se pueda hacer en la Misa del domingo, con eso estás muy débil. ¡Tenemos graves problemas en la fe! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, se da un elemento gravísimo también, que lo hemos perdido y lo he comentado con los responsables aquí. La Renovación Carismática que conocí, siempre le dio importancia a los testimonios. ¿Qué es lo importante de un testimonio? Lo importante en los testimonios es que precisamente nos ayudan a conectar la vida, o sea la existencia, con la Palabra, o sea, con la doctrina. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un buen testimonio, -si Dios quiere vamos a tener testimonios precisamente en unos minutos-, un buen testimonio, ¿qué es? Es contar cómo la Palabra se vuelve vida; y mi vida es transformada por la Palabra. Fíjate cómo el testimonio conecta existencia y doctrina. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Gravísimo! Si se pierde esa conexión, gravísimo. ¡Gravísimo! Porque, entonces, sólo quedamos al ritmo de, &amp;quot;lo que a mí me gusta, lo que a mí me suena, lo que a mí me parece&amp;quot;. Y ése es el subjetivismo, y ése es el relativismo. Ahí está el tema de la fe; por eso somos frágiles.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos con el tema de la esperanza. ¿Qué sucede con la esperanza? Sabemos que vivimos una crisis muy fuerte de cara al futuro. Es un fenómeno muy complejo que se ha analizado de muchas maneras. Yo no quiero aquí presentar demasiadas teorías; quiero referirme sólo a un aspecto de la esperanza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Observe esto: la esperanza tiene que ver con una palabra que en general a los carismáticos no les entusiasma demasiado, y esa palabra es,  &amp;quot;institución&amp;quot;. ¡La palabra, &amp;quot;institución&amp;quot;! Mira lo siguiente: ¿Qué es lo que hace que una persona pueda sentir confianza hacia el futuro con otra persona? Pues, que hay un compromiso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por ejemplo, tenemos aquí cerca varios matrimonios. Ahí hay una dama conocida como Checha, junto con su esposo conocido como Chinito: Chinito y Checha. Parece como una película taiwanesa: Chinito y Checha. Bueno, Checha y Chinito, o Chinito y Checha, tienen la característica de que son matrimonio. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué es el matrimonio? Una institución. El matrimonio es sacramento instituido. Así dice la definición de sacramento: instituido por Cristo. Eso quiere decir que cuando esta dama, llamada Checha, se despierta por la mañana, ella no se despierta en el vacío de: &amp;quot;¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Para dónde voy? ¿Qué voy a hacer hoy? ¿Qué va a pasar conmigo?&amp;quot; No, ella despierta y está dentro de una institución. En primer lugar,  se supone que está dentro de la cama, porque se supone que no se ha caído. Pero, además de estar dentro de la cama, está dentro de una institución. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquí tenemos otra dama, religiosa ella, dominica, hija de Nuestra Señora de Nazareth. Ése es el nombre técnico que tienen estas hermanas: dominicas, hijas de Nuestra Señora de Nazareth. La hermanita, ahí presente, se despierta por la mañana, y ella está dentro de una institución, una comunidad religiosa. Ése es su primer programa de vida y ésa es su manera de mirar el futuro. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si yo le pregunto, por ejemplo, a Checha: &amp;quot;¿Dentro de cinco años tú qué esperas? ¿Qué puede cambiar en tu vida?&amp;quot; Muchas cosas pueden cambiar. Pero, estoy seguro de que Checha, felizmente casada, me va a decir: &amp;quot;Dentro de cinco años yo me veo al lado de mi esposo&amp;quot;. Eso es lo que da la institución. La institución me da una posibilidad de mirar al futuro. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquí, mi querida hermanita: la hermana, cuando mira hacia el futuro, si yo le digo: &amp;quot;Tú, dentro de cinco años, ¿qué crees que puede pasar contigo?&amp;quot; Ella me dirá: &amp;quot;Pues, quizás estoy en Chile, no sé. Tal vez hayan tenido que cambiarme a otra parte, no sé. Quizás habré iniciado o concluido estudios, no sé. Pero, una cosa sí sé: dentro de cinco años espero y deseo ser dominica, ser religiosa, estar en mi comunidad&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La institución me permite mirar al futuro. Porque, la institución tiene la permanencia que el individuo no tiene. ¡La institución me permite mirar al futuro! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y lo mismo podríamos decir de otros matrimonios; lo mismo podríamos decir de otras instituciones. Las instituciones van formando el tejido, o si queremos ser más precisos, como el esqueleto sobre el cual se construyen tendones, músculos, nervios y finalmente la piel. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué quiero decir con ésto? Que nosotros hemos debilitado nuestras instituciones. Y cuando las instituciones son débiles, el futuro se anuncia incierto. ¿Y eso qué quiere decir? Eso quiere decir que muchas personas hoy, hablando en términos de sociedad, no saben qué será de su futuro, porque han debilitado las mismas instituciones que les permitirían creer en un futuro. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ejemplo típico: el matrimonio. Muchas parejas no quieren casarse. ¡No quieren casarse! &amp;quot;Vamos a convivir, vamos a cohabitar, vamos a unión libre, vamos a la ley del monte&amp;quot;. Bueno, como se llame eso; les pregunto: &amp;quot;-¿Ustedes se casaron por la ley de la Iglesia o por la ley civil?&amp;quot; &amp;quot;-Por la ley del monte, padre. Entonces, nosotros vamos a convivir&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, ¿qué es convivir? ¿Qué es cohabitar una pareja? ¿Sabes lo que es? No hay institución. ¿Y eso qué quiere decir? No hay futuro. ¡No hay futuro! ¿Qué es convivir? ¿Qué es cohabitar? Es, decir: &amp;quot;Yo no estoy tan seguro de ti, tú no estás tan seguro de mí. Ninguno de los dos está seguro del futuro. Pero, aunque no estamos seguros del futuro, sí estamos seguros del presente: tenga la bondad de irse desnudando&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Del presente sí estoy seguro. Usted me hace el favor, se desnuda; yo me desnudo. De ese presente, del presente de la desnudez, del presente de la excitación, del presente de la pasión, estoy seguro. Del futuro, que implica fidelidad, donación, sacrificio, paciencia, de eso no estoy seguro. Pero, del presente sí. ¡Apure, apure, hágame el favor! ¡Vamos a proceder prontamente!&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso destruye la esperanza. En la medida en que nosotros debilitamos las instituciones, destruimos el futuro. Y resulta que los carismáticos, en general, hemos sido muy informales con las instituciones. Todo se le echa la culpa al Espíritu Santo, todo se deja al Espíritu Santo: &amp;quot;-¿Y eso cómo se va a organizar? ¿Ahí, qué vamos a hacer?&amp;quot; &amp;quot;-No, el Señor dirá. ¡El Señor dirá!&amp;quot;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-¿Y quién arregla entonces lo de las sillas?&amp;quot; &amp;quot;-Pues, ya el Señor irá mostrando&amp;quot;. El Señor irá mostrando, y el Señor lo que muestra es el desorden de las sillas. &amp;quot;-¿Quién va a hacer la misión a tal parte?&amp;quot; &amp;quot;-No, si el Señor desea, si el Señor quiere,...&amp;quot;  Y vamos descargando de un modo irresponsable que raya en la blasfemia, nuestras responsabilidades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Si el Señor desea, si el Señor...&amp;quot; Y en el fondo lo que estamos diciendo es: &amp;quot;Yo no deseo&amp;quot;. Eso es lo que estamos diciendo: &amp;quot;Yo no me comprometo, no cuenten conmigo, bórrenme de la lista, táchenme&amp;quot;. Eso es lo que estamos diciendo, realmente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, tenemos una crisis en la esperanza por muchas razones. Pero, una de las razones es, una crisis en las instituciones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una cosa que yo le voy a pedir al Espíritu Santo hoy, -porque hoy vamos a tener oración fuerte, pidiendo efusión, pidiendo fortaleza, pidiendo que el Señor renueve su amor entre nosotros-, ¿sabes una de las cosas que yo le voy a pedir al Espíritu Santo? Que en nosotros, en ustedes y por supuesto en mí, renazca la conciencia de que las instituciones requieren de personas que digan, &amp;quot;sí&amp;quot;, que permanezcan y que sean conscientes de que las cosas no se hacen solas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo lo que está aquí dispuesto para esta reunión, alguien lo hizo. Yo llevo casi cuarenta y siete años de vida, y en cuarenta y siete años de vida yo no he visto que un globo, &amp;quot;-¿Cómo lo llaman ustedes, globo o bomba?&amp;quot;, &amp;quot;-Globo&amp;quot;;-, no he visto que un globo de éstos se infle solo. Yo,  varias veces he hecho el experimento: pongo el globo desinflado sobre la mesa y lo miro. Lo miro y lo miro y lo miro. Todavía no he visto que un globo se infle solo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es un experimento que he repetido cientos de veces. Pongo el globo sobre la mesa. A veces pongo dos globos, por si acaso eso puede servir. Una vez puse cinco globos en la mesa; ninguno de los cinco globos se infló. A veces los tiro de la mesa al piso. Pero, cuando llegan al piso, llegan desinflados. ¡No se inflan! Otra vez dejé caer un...&amp;quot; Bueno, ya no le cuento más historias. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Oiga, eso que está ahí inflado, alguien lo infló. Así sea con una maquinita, -porque, hay maquinitas que inflan globos-, alguien lo infló. Por favor, caiga en cuenta de eso: alguien lo infló, y no fui yo.¡Alguien lo infló y no fui yo! Alguien está haciendo; yo no estoy haciendo: es así de sencillo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El experimento de los globos también lo he hecho con las sillas. Muchas veces pongo sillas desordenadas en un salón, y espero. A veces espero tres y cuatro horas a que se ordenen solas. No he visto que suceda. ¡No he visto! A veces he esperado casi toda la noche: no se ordenan solas las sillas. ¡Las sillas no se ordenan solas! En cambio, he visto que cuando hay una persona ordenando, ahí sí quedan ordenadas. ¿Qué opinan de mis experimentos? Inteligentes, ¿cierto? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Eso se llama respaldo a las instituciones! Entonces, fíjate que lo anterior se traduce, ¿en qué? En que hay que tener planes de formación. Ellos no se hacen solos tampoco. Si la gente de la Arquidiócesis de Concepción no desarrolla un plan de formación para la Arquidiócesis de Concepción, hasta donde yo he visto eso no se hace solo. Si la gente de la región Centro-Sur no piensa cómo se va a realizar ese tema de la formación, no se realiza solo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y realizarlo no es simplemente dar unas normas al estilo de los antiguos reyes absolutistas, por ejemplo, del siglo diecisiete o siglo dieciocho en Europa: &amp;quot;Yo mando; se hace&amp;quot;. ¡No! Es trabajar con la gente y con los grupos hasta ver qué es lo que nos puede servir. ¿Saben lo que nos está pasando? Estamos viviendo de la renta, estamos viviendo de lo que los otros sembraron hace tiempo. Pero, nosotros, ¿qué estamos sembrando para el futuro? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego viene el tema del amor. El tema del amor es muy importante; mas, también el amor tiene una gran enfermedad, y es que el amor se volvió una sensación, el amor se volvió una emoción, el amor se volvió puro sentimiento. Y resulta que cuando Cristo habla de amor, el último nivel de amor es el sentimiento. Cuando Cristo habla de amor, habla de otra cosa distinta. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El amor del que Cristo habla, -y ésto lo explica muy bien el Papa Benedicto en su encíclica, &amp;quot;Dios es amor&amp;quot;, &amp;quot;Deus Caritas Est&amp;quot;-, en su encíclica, el Papa Benedicto explica la diferencia entre &amp;quot;agape&amp;quot; y &amp;quot;eros&amp;quot;. &amp;quot;Eros&amp;quot; es el amor que busca una satisfacción; no solamente satisfacción sexual: puede ser satisfacción de lo hermoso que se siente. Ése es &amp;quot;eros&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Agape&amp;quot; es amor de donación, amor que busca el bien del otro. Tenemos una crisis grave en la sociedad. Porque, está primando el amor de &amp;quot;eros&amp;quot;, incluyendo, por supuesto, el amor erótico. El amor de &amp;quot;eros&amp;quot; está ganando cada vez más y más importancia, y el amor de &amp;quot;agape&amp;quot; está perdiendo y perdiendo más importancia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y cuando el amor de &amp;quot;agape&amp;quot; pierde su importancia, grave, muy grave. Porque, la falta de presencia del amor de &amp;quot;agape&amp;quot;, ese amor que busca el bien del otro, hace que nosotros creamos que estamos amando mucho cuando nos sentimos muy bien. Entonces, creemos que amamos mucho porque tenemos muchos sentimientos. Pero, con los sólos sentimientos no se transforma el mundo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y le voy a demostrar que lo que Cristo estaba diciendo era muy distinto del puro sentimiento. Jesús dijo esta frase, que es una frase extraña, una frase enigmática: &amp;quot;Amen a sus enemigos&amp;quot; (véase San Mateo 5,44). Vamos a tomar esa frase, y por favor, no se pierdan el desenlace de esta explicación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Amen a sus enemigos&amp;quot; (véase San Mateo 5,44 ). Y hagamos esta pregunta: ¿Estaba Cristo hablando de sentimiento? Uno inmediatamente se da cuenta que no. Por ejemplo, una persona con la que yo tenía un negocio, un amigo mío, me traicionó, me robó, quitó el patrimonio de mi familia: &amp;quot;Estamos en un problema gravísimo. ¡Gravísimo! Parece que vamos a quedar en la cochina calle. Ese tipo se ha robado todo. Estoy metido en un problema jurídico y económico muy serio. Y Cristo me dice que ame a mi enemigo. Y mi enemigo es ese tipo que yo creía que era mi amigo. Pero, mi amigo me traicionó y no es ningún amigo: es un enemigo. ¡Y Cristo me dice que ame al enemigo!&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Eso qué quiere decir? Vamos a leer esa frase desde el ángulo del sentimiento y luego la miramos desde el ángulo del &amp;quot;agape&amp;quot;. Desde el ángulo del puro sentimiento, la frase de Cristo significaría, -es un modo condicional-, lo siguiente: &amp;quot;Mi amigo me robó, acabó con mis ahorros, arruinó el futuro de mi hogar, me tiene metido en un problema espantoso. Es astuto, es traidor, es mentiroso. Mas, yo miro a mi amigo y siento una ternura, siento como un cariño; yo lo veo y siento una alegría. No sé, yo lo veo y me dan ganas como de sonreír. Veo a mi amigo y digo: ahí viene el traidor. ¡Qué bueno! Aparece el traidor. Ahí está, mire, viene  caminando. Hola, traidor, ¿cómo estás?&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Sería que Cristo estaba pensando en eso? ¡No! Amor, en clave bíblica, -por favor, ésto que se entienda-, el amor en clave bíblica es: &amp;quot;¿Cuál es el bien que yo le puedo hacer a...?&amp;quot;  ¡Ése es el amor! &amp;quot;Bueno, ¿yo qué bien le puedo hacer a ese tipo que me robó, que me traicionó, que engañó? ¿Qué bien le puedo hacer?&amp;quot; Sí, puedes hacer un bien. ¡Claro! Por ejemplo, puedes entregarlo a Dios y pedir por su conversión, lo cual no significa que desistas de la demanda que le pusiste por robo, o por traición, o por lo que fuera. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tú le puedes hacer un bien a tu enemigo. Yo le puedo hacer un bien a los secuestradores, a los guerrilleros en mi país. ¡Yo les puedo hacer un bien! ¡Claro! Les puedo hacer un bien a ellos. Con mi oración, con la predicación, con el testimonio les puedo hacer mucho bien a ellos. Pero, ustedes creen que yo voy a sentir: &amp;quot;¡Ay, qué bueno! Aquí viene el guerrillero que con una bomba destruyó quince hogares. Ahí viene, míralo. ¿Sí le ves ese caminado altivo que trae mi guerrillero&amp;quot;. ¿Voy yo a sentir eso por el guerrillero? No voy a sentir eso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El amor del que Cristo habla no es ese tipo de sentimiento. Pero, tenemos una grave confusión en el amor y creemos que el amor es ante todo amor de sentimiento. Eso se metió también entre nosotros. Luego, cuando yo me siento, así, como inspirado, me siento como mimado y me siento como feliz, entonces es que hay amor en mi vida. En cambio, cuando yo siento que estoy como deprimido, entonces es que no hay amor en mi vida. ¡Es un engaño! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos problemas, por lo tanto, con la fe, con la esperanza y con el amor. Resumamos; hay que ir resumiendo. ¿Cuál es el problema que tenemos? El problema que tenemos con la fe, es que hemos divorciado la dimensión existencial y la dimensión doctrinal. Nos quedamos únicamente con la dimensión existencial, que es como el extremo del péndulo. Y en la dimensión existencial como que lo único que importa es lo que funcione: &amp;quot;Si tú perteneces a la religión de la papaya partida y ahí vendes hartos cd&amp;#039;s, listo, no hay ningún problema&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por eso tenemos tanta gente que abandona la Iglesia. Pero, es que ni les duele. ¡Ni les duele! Es que no se hacen problema de conciencia. ¡Gravísimo! Sin mbargo, el problema está denunciado: es divorcio entre lo existencial y lo doctrinal. ¿Y lo doctrinal cómo se fortalece? Con la presencia constante, la presencia persistente de la Palabra de Dios en nuestros grupos y en nuestra oración personal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Segundo problema, esperanza. ¿Cuál es el problema en el término de esperanza? ¿Cuál es? Las instituciones. Se nos ha olvidado que si no fortalecemos las instituciones, -y las instituciones significa los directorios, los consejos arquidiocesanos, las coordinaciones, las responsabilidades-, si no tratamos las responsabilidades, las instituciones dentro de la Renovación, dentro de la Iglesia, dentro del matrimonio, dentro de la sociedad, si no cultivamos la solidez de las instituciones, no podremos mirar el futuro con paz, ni lo podremos mirar con esperanza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Solución: necesitamos gente que haga el ejercicio de los globos. Hagan lo que yo: por favor, tomen globos, pónganlos sobre la mesa y esperen a ver en qué momento el globo se infla. Es posible que en un momento dado el globo se infle. Ustedes descubrirán que si no lo infla alguien, no se infla solito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las instituciones requieren que haya seres humanos, seres humanos que son tan ocupados como tú. Porque, la gente que está en la dirección o  coordinación, o consejo, o el nombre que tenga, de la arquidiócesis, la gente que está en la dirección, en la coordinación  o en el ministerio de música o de intercesión, es gente tan ocupada como tú.  Es que los desocupados son muy poquitos. La mayor parte de nosotros, todos tenemos oficios, todos tenemos trabajos, todos tenemos responsabilidades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, hay que fortalecer las instituciones, y eso no es fortalecerlo hoy ni mañana, es tomar una opción de vida: &amp;quot;Yo soy una persona con la que se puede contar&amp;quot;. Di esa frase en tu mente: &amp;quot;Yo soy una persona con la que se puede contar. La Renovación puede contar conmigo&amp;quot;. ¡Di esa frase en tu mente! Es importante: &amp;quot;Mi Iglesia Católica puede contar conmigo; yo fortalezco las instituciones de mi Iglesia Católica&amp;quot;. Porque, las cosas no se hacen solas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y tercer problema: el problema que ya mencionamos en términos del amor. ¿Qué pasó con el amor? Que se nos volvió puro sentimiento. Y cuando el amor se vuelve puro sentimiento, entonces: &amp;quot;Si me siento bien, voy al grupo&amp;quot;. Como esos adolescentes que dejan de ir a Misa y les pregunta uno: &amp;quot;-¿Y tú por qué dejaste de ir a la Misa?&amp;quot; &amp;quot;-No sé, como que no me nace. No sé, no; si me naciera..., pero, no me nace&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué tal que el papá...? Es que Dios sabe cómo son las cosas. Yo, pues, biológicamente no soy padre, pero creo que yo hubiera sido un papá quizás demasiado duro. ¿Sabe lo que yo le haría al que me viniera con el cuento de que, &amp;quot;no me nace&amp;quot;? Le diría a mi esposa ésto: &amp;quot;Amorcito lindo, tengo un plan. Mañana tú no vas a preparar un alimento en esta casa&amp;quot;. Nada más por verle la cara al muchacho que llega, se sienta: &amp;quot;-Bueno, mamá, ¿y hay desayuno en esta casa?&amp;quot; &amp;quot;-No.&amp;quot; &amp;quot;-¿Y por qué?&amp;quot; &amp;quot;-No me nace. Hoy no me nació desayuno, no sé. No me sentía como,  así, como en plan de desayuno. No, no me sentía...&amp;quot; &amp;quot;-¡Ah!&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vuelve el hombre al almuerzo: &amp;quot;-Mamá, tengo un hambre enorme&amp;quot;. &amp;quot;-Pues, qué curioso, fíjate que yo no y no me ha nacido hacer almuerzo. Y creo, -para que te vayas enterando-, que no me va a nacer hacer ninguna comida ni cena. Creo, además, que voy a seguir en esa técnica y creo que voy a seguir en esa tónica&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡No se puede con que, &amp;quot;me nace o no me nace&amp;quot;! ¡Eso no se puede! Si eso vale para la familia, para la sociedad, vale para la evangelización. ¿Qué tal la gente reunida para Misa de doce: &amp;quot;-Padre, padre, la Misa&amp;quot;. &amp;quot;-No me nace, no sé. Como que no me hallo yo en Misa, como que no; no sé&amp;quot;. &amp;quot;-Un momento, padre, a ver, ¿en qué estamos?&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y llega el tipo de los impuestos. En todo país hay una realidad que se llama impuestos. &amp;quot;-¿Aquí hay eso de impuestos, o no hay?&amp;quot; &amp;quot;-Sí&amp;quot; &amp;quot;-Aquí no hay, ¿no?&amp;quot; &amp;quot;-Sí&amp;quot;. Tú le puedes decir al Ministerio de Hacienda o como se llame... &amp;quot;-¿Aquí se llama Hacienda, también?&amp;quot; &amp;quot;-Sí&amp;quot;. Tú le puedes decir al señor del Ministerio de Hacienda: &amp;quot;-¿Sabe una cosa? No, no siento; no, no me nace&amp;quot;. &amp;quot;-¡Ah!&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-Mire, páseme ese vestido&amp;quot;, dices en el almacén, que puede ser  &amp;quot;La Polar&amp;quot;. &amp;quot;La Polar&amp;quot; ya llegó a Colombia. Es que Chile está en un proceso de expansión, ¡vaya! &amp;quot;-Mira, dame esa chaqueta, por favor&amp;quot;. &amp;quot;-¿O, cómo dicen aquí, chamarra?&amp;quot; &amp;quot;-Chaqueta&amp;quot;. &amp;quot;-Dame esa chaqueta, por favor&amp;quot;. Se la pone el hombre y va saliendo. &amp;quot;-Señor, señor, pero un momento,  hay que pagar&amp;quot;. &amp;quot;-¿Sabe qué? No me nace pagar&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Por qué las cosas de este mundo sí las cumplimos? &amp;quot;Názcame o no me nazca, aquí está. Názcame o no me nazca, voy para el trabajo. Názcame o no me nazca,...&amp;quot; Pero, cuando se trata de la evangelización: &amp;quot;No, no sé...&amp;quot; Las disculpas que da la gente: &amp;quot;No, es que se fue formando como un ambiente...&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo no sé si aquí existe esa misma enfermedad que la he visto en otros países. &amp;quot;-Oye, pero, ¿por qué no volviste al grupo? ¡Si tú estabas en el ministerio de acogida! Te hemos extrañado mucho. ¿Por qué no fuiste?&amp;quot; &amp;quot;-No, no sé, es que no me nace&amp;quot;, es una, y la otra es: &amp;quot;-Mira, es que hay como un ambiente. Hay como un ambiente y no sé; hay una gente que me mira, no sé, que me mira y ...&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;El ambiente pesado, la gente que me mira&amp;quot;, o sea que nos volvimos todos niñas de nueve años. Las niñas de nueve años, -no todas pero muchas-, son supersensibles. &amp;quot;¿Cómo me miró? ¿Me torció la boca? ¿Me hizo mala cara?&amp;quot; Y así estamos en los grupos: &amp;quot;No, no sé, es que hay como un ambiente, es que yo vi, no sé, es que ya no es como antes. No es como antes sino ahora hay como un ambiente, hay como una cosa... No sé, se siente uno..., y para sentirme mal, mejor no&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ve: &amp;quot;para sentirme mal, mejor no&amp;quot;. Y, &amp;quot;mejor no&amp;quot;, es que sacrifico la evangelización, sacrifico mi camino de fe, sacrifico la formación, sacrifico una vida real de oración. Porque: &amp;quot;Es que, no sé, como que sáquenme esa trompa, y como que no, como que me miran, yo para sentirme mal, no, allá ellos, que ellos se queden con eso, que ellos..., allá ellos&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hermanos, hermanos míos, tenemos la primera parte, entonces: la fe, la esperanza y el amor. Y tenemos enfermedades en la fe, en la esperanza y en el amor. La enfermedad de la fe es que nos hemos olvidado del aspecto de formación y de doctrina, empezando por la Palabra de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La enfermedad de la esperanza es que no fortalecemos las instituciones. Y acuérdate que los globos no se inflan solos. Y la enfermedad del amor es que únicamente nos guiamos por: &amp;quot;¿Cómo me siento yo? ¿Qué me gusta a mí? ¿Qué me nace? ¿Qué me gusta?&amp;quot; Y así no se construye. ¡Necesitamos renovarnos! Necesitamos renovarnos en la fe, en la esperanza, en el amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tengan la gentileza de ponerse de pie. Vamos a hacer oración por eso, y recuerde que está pendiente una parte de nuestro tema que será la tercera predicación del día de hoy en horas de la tarde. Vamos a orar, vamos a pedir al Señor. Vamos a pedirle perdón, vamos a pedirle misericordia, vamos a pedirle su fuerza. Y vamos a pedir al Señor que esos testimonios, -tenemos dos testimonios-, que vamos a escuchar nos ayuden a crecer en la fe, en la esperanza y en el amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Acuérdate, el Señor te sanó porque te reconquistó, y si el Señor te reconquistó es para que estés al servicio de su gloria, de su evangelio y de su Nombre. &amp;quot;¿-Amén?&amp;quot; &amp;quot;-Amén&amp;quot;. Y si estás al servicio del Señor, no puedes dejar que decaiga ni tu fe, ni tu esperanza, ni tu amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ven, Señor, a renovar la Renovación. Ven, Señor, a darnos esa conciencia clara de nuestra responsabilidad. Ven, Señor, a darnos esa persistencia, esa constancia y esa perseverancia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Amén.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_2_de_5,_Ataques_a_la_fe,_la_esperanza_y_el_amor&amp;diff=45755</id>
		<title>Madurez en el Espíritu, 2 de 5, Ataques a la fe, la esperanza y el amor</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_2_de_5,_Ataques_a_la_fe,_la_esperanza_y_el_amor&amp;diff=45755"/>
				<updated>2012-09-23T04:36:13Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay una persona que tiene una experiencia tan profunda del Espíritu como no la tiene nadie más, una persona que fue cubierta por la sombra del Altísimo, una persona que fue convertida en Sagrario Inmaculado de su presencia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Ella saludamos: &amp;quot;-Dios te Salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre, Jesús&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pueden sentarse. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Amados Hermanos: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En nuestra reunión anterior hemos comentado cómo la sanación es fundamentalmente reconquista. Dios recupera lo que le pertenece y por eso la sanación siempre implica ese abrirle la puerta a su amor, pero también abrirle la puerta a la autoridad de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No se nos olvide que hay tres palabras que describen a la Santísima Trinidad según la enseñanza de Santa Catalina de Siena. Esas tres palabras son el poder, la sabiduría y el amor: el poder sin medida, el Dios todopoderoso; la sabiduría sin medida, en Cristo su Palabra; el amor sin medida en el don, en el regalo, en la efusión del Espíritu. ¡Poder, sabiduría y amor! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la Trinidad no se puede dividir. Yo no puedo recibir, o no puedo pretender recibir únicamente la sabiduría de Dios. Por ejemplo, cuando una persona sabe qué es lo que Dios quiere pero no hace caso al querer de Dios, está deseando dividir la Trinidad. Porque, es como recibir la sabiduría pero sin el poder y sin el amor. A esa clase de fe la llama el Apóstol Santiago, &amp;quot;una fe muerta&amp;quot; (véase Santiago 2,17). ¡Es una fe muerte! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otras personas, en cambio, quieren tener mucho amor y creen que todo consiste en el amor. Pero, es un amor sin discernimiento, y ahí suceden desastres. De esos desastres es de los que vamos a hablar en esta segunda enseñanza. Porque, ésto es una pelea, ésto es una batalla, ésto es guerra. ¡Guerra! ¡Combate espiritual! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Acuérdate lo que dijimos: &amp;quot;De Dios viene ese movimiento de salida que llamamos la Creación&amp;quot;. El enemigo quiere echarle en la cara a Dios la Creación, tirársela por la cara, quiere devolver la Creación.  Entonces, Dios reconquista lo suyo a través de la sanación, a través de la redención, a través de la salvación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la pelea sigue. &amp;quot;La pelea sigue&amp;quot; es lo que ya dijimos en el momento de la Pasión: &amp;quot;Ahora, el demonio lo que quiere es que el mudo curado por Cristo le grite a Cristo o le grite a Pilato, que tiene que crucificar a Cristo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que yo quiero que entiendas, lo que yo quiero que todos entendamos, es que dentro de este combate, dentro de esta batalla, hay que tener un gran discernimiento y hay que tener también una voluntad resuelta, para que la victoria se complete en nuestra vida del lado de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto que Él es el Señor, por supuesto que Él es el Vencedor. ¡Eso está clarísimo! Mas, la pregunta es si su victoria se va a realizar en mi vida o no. Porque, si su victoria no se realiza en mi vida, el que pierde soy yo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, no puedo separar la Trinidad. Yo no puedo separar el poder, el amor y la sabiduría. Yo no puedo tener mucho amor porque me parece extraordinaria la vida de Dios, pero no le abro campo al poder: Dios quiere tener autoridad en tu vida. Y Dios tiene autoridad en tu vida cuando Dios cuenta contigo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si tú tomas una actitud únicamente de recibir y recibir y recibir... Como dijo Cristo en el capítulo sexto de San Juan cuando la gente fue a buscarlo después de la primera multiplicación de los panes: &amp;quot;¿A qué vienen? ¿A la segunda?&amp;quot;  Porque, ellos ya creían en el Cristo &amp;quot;panadería&amp;quot;, en el Cristo &amp;quot;panificadora&amp;quot;, en el Cristo &amp;quot;hace pan&amp;quot;. ¡Eso era en lo que ellos estaban creyendo! Y Cristo les hace ver: &amp;quot;Un momento; es que ésto tiene otro paso más. Hay que dar otro paso más, hay que seguir este camino&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, fíjate: la sanación es reconquista, y reconquista quiere decir que: &amp;quot;Yo le abro espacio al amor de Dios&amp;quot;: &amp;quot;¡Ay, qué bonito el amor de Dios!&amp;quot; &amp;quot;Le abro espacio a la sabiduría de Dios&amp;quot;: &amp;quot;Me gusta eso. ¡Qué hermoso conocer la Palabra del Señor!&amp;quot; &amp;quot;Le abro paso al poder de Dios&amp;quot;: &amp;quot;Sí, bonito; para que me sane, para que el Señor cambie mi vida&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡No te quedes ahí! Abrirle espacio al poder de Dios es abrir espacio para que Dios disponga de ti, para que Dios te ponga a trabajar. ¡Para eso, para que Dios te ponga a trabajar! Luego, si no estás trabajando, si no estás en la obra del Señor, si no estás en el surco, estás únicamente en la postura de recibir y recibir y recibir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, ahí pasa como ya lo hemos explicado en otras ocasiones con el ejemplo del vaso y el tubo. Un vaso, -aquí tenemos un vaso, por ejemplo-, el vaso recibe, se llena y ya no puede recibir más. ¡Se llenó! Así le pasa al que no da, al que no comparte: recibe, se llena y está siempre como en lo mismo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando el agua no se cambia, entonces, ¿qué pasa? Se daña. El agua detenida, el agua empozada, el agua que no circula, es agua que se daña. El carismático que no comparte, el carismático que no evangeliza, el carismático que nada más quiere recibir, recibir y recibir, se le termina dañando lo que ha recibido. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué nos toca hacer? Como el tubo, recibes y das, recibes y entregas, recibes y comunicas, recibes y evangelizas. Grupo de oración que no evangeliza, languidece, se marchita. Persona que no comparte su fe, la pierde. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La fe es una cosa muy extraña. ¡Muy extraña! Porque, cuando hablamos del dinero, si yo doy el dinero, lo pierdo. En cambio, con la fe es al revés: si yo no doy la fe, la pierdo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O sea que la manera de tener la fe y de conservar la fe, es darla, compartirla, entregarla, proclamarla. El mismo que recibe, contempla y goza,  es el mismo que evangeliza, hace misión y sirve. Hasta ahí vamos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, ahora viene un estudio que yo creo es interesante. Pues, como dijimos que ésto era batalla y que ésto es combate, es importante que sepamos: después de la sanación, ¿qué? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de la sanación, ¿qué? Y aquí vamos a encontrar que hay dos problemas: un problema se llama fragilidad y otro problema se llama dureza. Luego, el título de esta predicación es fragilidad y dureza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Resulta que éste es un tema muy nuevo en la Renovación, porque es un tema también muy nuevo en la sociedad. Nuestra sociedad es al mismo tiempo una sociedad de personas frágiles pero de personas duras. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y como la novedad de la sociedad siempre despunta primero en los jóvenes, es especialmente en los jóvenes donde encontramos que se da esa combinación extraña de fragilidad y dureza: fragilidad que se manifiesta de muchas formas y dureza que se manifiesta de muchas formas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso que está sucediendo en la sociedad, eso nos pasa también a nosotros. Quizás, además, nosotros somos al mismo tiempo muy frágiles y muy duros. La gente que trabaja con distintos materiales lo llama &amp;quot;cristal&amp;quot;. Los cristales son al mismo tiempo duros pero frágiles; son quebradizos. ¡Cristal! Entonces, tenemos un problema de cristalografía. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a ver cómo funciona. Les repito, es un tema muy nuevo; muy, muy nuevo en la Renovación, porque es un tema muy, muy nuevo en la sociedad. Vamos a hablar de cuáles son esas fragilidades, de cuáles son esas durezas y de cómo podemos defendernos frente a esta situación, puesto que la estamos viviendo en muchos países; ésto está sucediendo en muchas partes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Miremos el tema primero de la fragilidad. Cuando se habla de fragilidad o cuando se habla de debilidad, estamos hablando de aquella condición del que pronto se rinde, del que pronto se cansa, del que pronto se desanima. Quizás los primeros síntomas que tú puedes identificar son esos picos de entusiasmo seguidos por largos abismos de desánimo. Ése es un síntoma preocupante, eso indica fragilidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tú asistes a un congreso. En el congreso sientes como una embriaguez: &amp;quot;El Señor está vivo, el Señor ha hecho maravillas en mi vida&amp;quot;. Eso dices a las seis de la tarde. A las nueve de la noche llegas a tu casa; de repente todo te parece sombrío, todo está como aburrido, y entonces sientes que ya ese ánimo que tenías antes, se cayó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando estás en el congreso y estás en alabanza, tú sientes: &amp;quot;Somos expresión y potencia del amor de Dios. ¡El amor de Dios es maravilloso!&amp;quot;  Al otro día tienes que ir a tu trabajo. Te miran tus compañeros de trabajo, tú los miras a ellos, y ese ánimo que traías, esa fuerza que traías, se fue al piso. ¡Eso es debilidad, eso es fragilidad! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conversión: &amp;quot;Le he entregado mi vida a Cristo&amp;quot;, y luego: &amp;quot;No sé: como que sí, como que no&amp;quot;. ¿Sabe en qué se manifiesta esto? Se manifiesta especialmente en el compromiso de las personas. Porque, el compromiso no funciona con entusiasmos. El compromiso requiere constancia, perseverancia, persistencia. Y donde hay fragilidad, no hay compromiso. Porque, uno, a base de esos picos de entusiasmo, así no funciona. ¡Así no funciona! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tú, haz la comparación con lo que sucede con el amor humano. En el amor humano pasa exactamente lo mismo. ¿Qué puede pensar una joven que tiene su pololo? Dicen aquí: &amp;quot;Tiene su pololo&amp;quot;. El pololo y el pololo; muy bien el pololo. Entonces, el pololo le dice: &amp;quot;Tú eres extraordinaria, eres lo más bello que ha sucedido en mi vida, has traído tanta luz a mi existencia&amp;quot;. Ella, por supuesto, se siente muy feliz, se siente muy halagada. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-¿Verdad todo eso, mi amor?&amp;quot; &amp;quot;-Verdad, ¿qué?&amp;quot; &amp;quot;-Lo que me dijiste. Hace un minuto me dijiste que yo te inspiraba muchas cosas.&amp;quot; &amp;quot;-Eso era hace un minuto. Ahora ya cambié, ahora no sé bien si puedo estar contigo o si mejor, no sé; o si estar con la Andrea, o si estar con la Juana, o si estar con la Yaneth, o estar con la Pepa&amp;quot;. &amp;quot;-Pero, tú me querías&amp;quot;. &amp;quot;-Correcto, pretérito imperfecto del verbo &amp;quot;querer&amp;quot;: quería, quería&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por la noche: &amp;quot;¡Ay, perdóname, mi amor! Tú sabes que yo soy un poco inestable; pero, en realidad te quiero mucho y tú eres la única. Por lo menos mientras dure esta llamada, tú eres la única&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dime si ese pololeo, dime si esa relación va para alguna parte. No va para ninguna parte; no se puede construir. Así somos con Dios, exactamente así somos con Dios: &amp;quot;Señor, te amo con todo mi ser. Señor, te alabo. ¡Señor, te alabo! Señor, te alabo con todo mi ser&amp;quot;. &amp;quot;-Bueno, como amas tanto al Señor, se necesita que mañana muy temprano... &amp;quot;-¡Ah, no, temprano yo no alabo al Señor! Yo, temprano, no amo. ¡Yo, temprano, no, nada!&amp;quot;. Así somos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Así somos! Entonces, así no se puede construir nada. Tenemos una inconstancia enfermiza, una inconstancia muy grave en las vocaciones. Mire, hay que orar mucho por las vocaciones de hombres y de mujeres en este hermoso país de Chile. Está grave la situación vocacional. Hay que orar pronto y mucho por las vocaciones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, no es que falte gente que se entusiasme. Hay una cantidad de gente que se entusiasma. Y esas jovencitas enamoradas de Cristo: &amp;quot;Cristo es lo más importante en mi vida&amp;quot; &amp;quot;-¿Le vas a entregar la vida a Cristo?&amp;quot; &amp;quot;-Mmmh, no sé, tal vez sí, voy a ver, no estoy como muy segura&amp;quot;. Así no se construye. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, ¿cuáles son las raíces de esa fragilidad? Ya entendemos lo que es fragilidad: es esa tendencia a entregar las armas, a rendirse, a desanimarse. Esto es como el sismógrafo: arriba, el pico de entusiasmo, y de una vez abajo, el desánimo, el cansancio, la frustración. ¿Dónde empieza la fragilidad nuestra como individuos? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a hablar de la fragilidad en las personas y luego vamos a hablar de la fragilidad en los grupos. Eso es lo que vamos a hacer. La fragilidad en las personas la vamos a mirar con tres palabras. La fragilidad en los grupos la vamos a ver con tres palabras. La dureza la vamos a ver al mismo tiempo en las personas y en los grupos con otras tres palabras. O sea que todo funciona de a tres; son tres grupos de tres. Para la gente de la memoria prodigiosa, eso ayuda, porque es más fácil recordar así: son tres grupos de tres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De una vez les voy a hablar de cuáles son los tres grupos de tres. Primer grupo de tres: Somos frágiles, porque tenemos dificultades en la fe, la esperanza y el amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a hablar de la fragilidad en los grupos: segundo grupo de tres. ¡Todo va de a tres! El segundo trío es: Vamos a referirnos a los votos que hacemos los religiosos, no por hablar únicamente de los religiosos, sino porque esos votos nos sirven de pista nemotécnica para saber en dónde está la fragilidad de los grupos. Se llaman pobreza, castidad, obediencia. Tiene que ver con la plata, los afectos y el poder. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tercer punto: El tercer punto está relacionado con tres de los principales pecados, -podríamos llamarlos, capitales-, y por su importancia los vamos a destacar. Esos tres son la soberbia, la codicia y el resentimiento o venganza. Así que tenemos esos tres grupos de tres. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y luego contaremos de manera breve, cómo el Señor Jesús interviene para que esos grupos de tres, esas amenazas en la fe, en la esperanza, en el amor y las demás palabras que hemos dicho, las amenazas que están bajo esos títulos, no lleguen a nosotros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenga en cuenta que las palabras que le he mencionado son palabras nemotécnicas, son palabras para que usted recuerde. Por supuesto, yo no estoy diciendo que la fe sea una amenaza, sino que tenemos problemas en la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O sea que las tres palabras de tres o los tres grupos de tres son para que usted recuerde. Porque, cuanto más usted recuerde, más profundamente le queda sembrado en el corazón lo que estamos diciendo. Por eso nos interesa esa parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Muy bien! ¡Vamos con la primera! Tenemos dificultades en la fe, en la esperanza y en el amor. ¿Qué dificultades tenemos en la fe? La primera dificultad, la más grave dificultad que tenemos en la fe, es que existe la tendencia a pensar que cada uno puede creer en lo que quiera mientras eso le funcione. Y este es un problema muy grave. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Este es un  problema muy grave! En la fe, mis queridos hermanos, hay dos dimensiones principales: hay una dimensión que se llama existencial y hay otra dimensión que se llama doctrinal. La dimensión existencial de la fe es la entrega, el acto de confianza, la certeza que tengo de que Dios está presente, obrando en mi vida y yo me entrego a Él. Ésa es la dimensión existencial de la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La dimensión doctrinal de la fe es lo que yo creo. Yo no creo en cualquier Dios ni creo en cinco dioses ni en ochenta dioses. Yo creo en el Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo como lo confiesa el Nuevo Testamento, como lo enseña mi Madre, la Iglesia Católica. Ésa es la dimensión doctrinal de la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la fe existe el acto de entregarse y existe el acto de asimilar, de asentir, de abrazar una enseñanza específica, una doctrina  específica. La principal enfermedad que tiene la fe en nuestro tiempo, es que se ha descoyuntado la conexión entre la dimensión existencial y la dimensión doctrinal. De ahí que las personas crean que interesa únicamente la dimensión existencial. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y la dimensión existencial significa: &amp;quot;Si eso le sirve a usted, no hay problema. ¡No hay problema!&amp;quot; -&amp;quot;¿Usted, de qué religión es?&amp;quot; &amp;quot;-Yo pertenezco a la religión de la papaya partida&amp;quot;. -&amp;quot;¿En qué consiste su religión?&amp;quot; -&amp;quot;Consiste en que se parte una papaya, se pone sobre un poste, todos danzamos alrededor del poste y creemos que de ahí viene toda la salvación&amp;quot;. ¡La religión de la papaya partida! -&amp;quot;Bueno, si a usted le sirve la papaya partida, problema suyo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando se utiliza el verbo..., &amp;quot;si a usted le sirve, si usted está bien con eso, allá usted&amp;quot;, eso es separar la dimensión existencial de la dimensión doctrinal. En esto, mis queridos hermanos, se ha dado una especie de movimiento pendular. El péndulo va de un extremo al otro extremo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hace unos años, unos cuantos años, -pero, aquí ya había nacido un poco de gente-, se daba demasiada importancia a la dimensión doctrinal. La fe consistía en aprenderse un catecismo, la fe consistía en saber muchas cosas en la cabeza; únicamente ésa era la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Catecismo típicamente se daba para la Primera Comunión: aprenderse muchas cosas, saberse las oraciones, saberse los mandamientos, saberse los sacramentos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Saber, saber, saber! ¡Doctrina! ¡Dimensión doctrinal! Ese catolicismo tenía demasiada doctrina, pero tenía poca experiencia: la experiencia de entregarse a Dios. La experiencia de descubrir a Dios en la propia vida no estaba tan presente ahí. Había un exceso en la dimensión doctrinal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, el péndulo bajó y se fue al otro extremo. En el otro extremo el péndulo se ha quedado únicamente con la dimensión existencial; y la dimensión existencial es, &amp;quot;lo que funcione&amp;quot;. &amp;quot;Si a usted le sirve la religión de la papaya partida, problema suyo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Claro, cuando se habla de la religión de la papaya partida, ustedes sonríen. Pero, resulta que eso es lo que mucho católico está haciendo, y mucho católico carismático. Hay una deserción, hay un desangre de católicos carismáticos hacia los evangélicos. ¡Y no notan la diferencia! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No la notan, porque como: &amp;quot;Aquí cantamos, bendecimos, alabamos y predicamos; y allá cantan y además cantan más bonito; y allá alaban y además los cd&amp;#039;s de ellos están mejor hechos; y bendicen, proclaman, predican; y además predican muchísimo, entonces da lo mismo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos, por tanto, una cantidad de católicos que están dejando su fe, una cantidad de católicos que dejan la confesión sin dolor. No les importa, no lo sienten: una cantidad de católicos que le dan la espalda al misterio de amor de la Santísima Virgen y no lo sienten, no les duele. ¡No les duele! Les quitan la Eucaristía y no les duele. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡No les duele! Hay mucho carismático que está en esa condición. Porque, lo que han aprendido que es importante, es: &amp;quot;Lo que yo sienta&amp;quot;. &amp;quot;Yo sentí en el momento en el que entraron esas baterías y en el momento en el que se paró ese cantante y en el momento en el que todo el mundo se levantó a alabar y bendecir&amp;quot;. &amp;quot;¡Yo sentí! ¡Yo! Como yo sentí, como a mí me gustó lo que yo sentí, eso es lo único que importa&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos, entonces, una grave debilidad en la fe, y esa grave debilidad es un problema doctrinal serio. Y escúchenme responsables de la Renovación Carismática, región centro-sur, y escúchenme representantes de la Renovación Carismática en la Arquidiócesis de Concepción: tenemos dificultades, porque nuestros planes de formación cada vez son más pobres, más raquíticos o simplemente inexistentes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en una especie de inercia; no hay formación. Muchas veces ni siquiera hay conocimiento de la Palabra de Dios; no hay conocimiento de la Biblia, que debería ser lo básico. ¿Dónde están los planes de lectura, de Lectio Divina, de conversación y compartir en grupo con la Palabra de Dios? Ésa fue la Renovación que yo conocí. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y permítanme que les diga: soy de los veteranos aquí, porque yo conocí la Renovación Carismática hace por lo menos treinta y cinco años. ¡Treinta y cinco años! Ustedes dirán: &amp;quot;¡Ah! Estaba jovencito el Espíritu Santo en esa época&amp;quot;. Hace treinta y cinco años que conozco la Renovación Carismática, y por eso les puedo decir el camino recorrido. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Miren, los grupos de oración que conocí, eran grupos donde siempre había lectura, meditación de la Palabra de Dios: &amp;quot;¿Qué nos dice esta Palabra?&amp;quot; En cambio, ¿cómo se están volviendo cada vez más nuestros grupos? &amp;quot;Lo que yo sienta&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con el debido cariño y amor hacia la gente de los ministerios de música, la música se ha hipertrofiado, como si fuera lo único, lo característico y lo que importa. ¡Y ahí está toda la Renovación! &amp;quot;Si hay buena música, gran música, gran ritmo, swing y sabor, ya con eso es suficiente; con eso está armada la oración&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hemos desconectado la dimensión doctrinal de la dimensión existencial. Entonces, este congreso, mis hermanos, no es únicamente para encontrarnos, sonreír, compartir el día, que además está esplendoroso, está bellísimo. Esto no es únicamente para pasar un día amable; esto también es para tomar decisiones. Esto es para que en tu grupo de oración, tú, que eres lider en ese grupo de oración, tú, delante de Dios digas: &amp;quot;Tengo que tomar decisiones&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo conocí la Renovación Carismática cuando había planes de lectura y de estudio para todo un año: &amp;quot;Este año vamos a ver las Cartas de Efesios y de Colosenses. Y en cada reunión tomamos un pasaje, lo oramos: ¿Qué nos dice el Señor?&amp;quot;  Eso es dimensión doctrinal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos heridos en la fe. Y claro, si recibimos tan poquito de la Palabra de Dios, quedamos sin defensa. Ésa es la fragilidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Ésa es la fragilidad que tenemos! La Palabra de Dios es viva y eficaz. ¡Claro! Pero, esa Palabra, para que sea viva y eficaz en ti, tiene que estar en ti. Si no la conoces, si no la amas, si no la lees, si no la saboreas, si no la celebras, ¿qué va a pasar contigo? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuántos están orando diariamente con la Palabra de Dios? La oración personal ha decaído notoriamente en casi todos los lugares que yo conozco. A duras penas con la oración de la semana, -porque los grupos típicamente se reúnen una vez a la semana-, lo que ahí se reciba en la semana más lo que se pueda hacer en la Misa del domingo, con eso estás muy débil. ¡Tenemos graves problemas en la fe! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, se da un elemento gravísimo también, que lo hemos perdido y lo he comentado con los responsables aquí. La Renovación Carismática que conocí, siempre le dio importancia a los testimonios. ¿Qué es lo importante de un testimonio? Lo importante en los testimonios es que precisamente nos ayudan a conectar la vida, o sea la existencia, con la Palabra, o sea, con la doctrina. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un buen testimonio, -si Dios quiere vamos a tener testimonios precisamente en unos minutos-, un buen testimonio, ¿qué es? Es contar cómo la Palabra se vuelve vida; y mi vida es transformada por la Palabra. Fíjate cómo el testimonio conecta existencia y doctrina. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Gravísimo! Si se pierde esa conexión, gravísimo. ¡Gravísimo! Porque, entonces, sólo quedamos al ritmo de, &amp;quot;lo que a mí me gusta, lo que a mí me suena, lo que a mí me parece&amp;quot;. Y ése es el subjetivismo, y ése es el relativismo. Ahí está el tema de la fe; por eso somos frágiles.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos con el tema de la esperanza. ¿Qué sucede con la esperanza? Sabemos que vivimos una crisis muy fuerte de cara al futuro. Es un fenómeno muy complejo que se ha analizado de muchas maneras. Yo no quiero aquí presentar demasiadas teorías; quiero referirme sólo a un aspecto de la esperanza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Observe esto: la esperanza tiene que ver con una palabra que en general a los carismáticos no les entusiasma demasiado, y esa palabra es,  &amp;quot;institución&amp;quot;. ¡La palabra, &amp;quot;institución&amp;quot;! Mira lo siguiente: ¿Qué es lo que hace que una persona pueda sentir confianza hacia el futuro con otra persona? Pues, que hay un compromiso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por ejemplo, tenemos aquí cerca varios matrimonios. Ahí hay una dama conocida como Checha, junto con su esposo conocido como Chinito: Chinito y Checha. Parece como una película taiwanesa: Chinito y Checha. Bueno, Checha y Chinito, o Chinito y Checha, tienen la característica de que son matrimonio. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué es el matrimonio? Una institución. El matrimonio es sacramento instituido. Así dice la definición de sacramento: instituido por Cristo. Eso quiere decir que cuando esta dama, llamada Checha, se despierta por la mañana, ella no se despierta en el vacío de: &amp;quot;¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Para dónde voy? ¿Qué voy a hacer hoy? ¿Qué va a pasar conmigo?&amp;quot; No, ella despierta y está dentro de una institución. En primer lugar,  se supone que está dentro de la cama, porque se supone que no se ha caído. Pero, además de estar dentro de la cama, está dentro de una institución. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquí tenemos otra dama, religiosa ella, dominica, hija de Nuestra Señora de Nazareth. Ése es el nombre técnico que tienen estas hermanas: dominicas, hijas de Nuestra Señora de Nazareth. La hermanita, ahí presente, se despierta por la mañana, y ella está dentro de una institución, una comunidad religiosa. Ése es su primer programa de vida y ésa es su manera de mirar el futuro. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si yo le pregunto, por ejemplo, a Checha: &amp;quot;¿Dentro de cinco años tú qué esperas? ¿Qué puede cambiar en tu vida?&amp;quot; Muchas cosas pueden cambiar. Pero, estoy seguro de que Checha, felizmente casada, me va a decir: &amp;quot;Dentro de cinco años yo me veo al lado de mi esposo&amp;quot;. Eso es lo que da la institución. La institución me da una posibilidad de mirar al futuro. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquí, mi querida hermanita: la hermana, cuando mira hacia el futuro, si yo le digo: &amp;quot;Tú, dentro de cinco años, ¿qué crees que puede pasar contigo?&amp;quot; Ella me dirá: &amp;quot;Pues, quizás estoy en Chile, no sé. Tal vez hayan tenido que cambiarme a otra parte, no sé. Quizás habré iniciado o concluido estudios, no sé. Pero, una cosa sí sé: dentro de cinco años espero y deseo ser dominica, ser religiosa, estar en mi comunidad&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La institución me permite mirar al futuro. Porque, la institución tiene la permanencia que el individuo no tiene. ¡La institución me permite mirar al futuro! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y lo mismo podríamos decir de otros matrimonios; lo mismo podríamos decir de otras instituciones. Las instituciones van formando el tejido, o si queremos ser más precisos, como el esqueleto sobre el cual se construyen tendones, músculos, nervios y finalmente la piel. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué quiero decir con ésto? Que nosotros hemos debilitado nuestras instituciones. Y cuando las instituciones son débiles, el futuro se anuncia incierto. ¿Y eso qué quiere decir? Eso quiere decir que muchas personas hoy, hablando en términos de sociedad, no saben qué será de su futuro, porque han debilitado las mismas instituciones que les permitirían creer en un futuro. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ejemplo típico: el matrimonio. Muchas parejas no quieren casarse. ¡No quieren casarse! &amp;quot;Vamos a convivir, vamos a cohabitar, vamos a unión libre, vamos a la ley del monte&amp;quot;. Bueno, como se llame eso; les pregunto: &amp;quot;-¿Ustedes se casaron por la ley de la Iglesia o por la ley civil?&amp;quot; &amp;quot;-Por la ley del monte, padre. Entonces, nosotros vamos a convivir&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, ¿qué es convivir? ¿Qué es cohabitar una pareja? ¿Sabes lo que es? No hay institución. ¿Y eso qué quiere decir? No hay futuro. ¡No hay futuro! ¿Qué es convivir? ¿Qué es cohabitar? Es, decir: &amp;quot;Yo no estoy tan seguro de ti, tú no estás tan seguro de mí. Ninguno de los dos está seguro del futuro. Pero, aunque no estamos seguros del futuro, sí estamos seguros del presente: tenga la bondad de irse desnudando&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Del presente sí estoy seguro. Usted me hace el favor, se desnuda; yo me desnudo. De ese presente, del presente de la desnudez, del presente de la excitación, del presente de la pasión, estoy seguro. Del futuro, que implica fidelidad, donación, sacrificio, paciencia, de eso no estoy seguro. Pero, del presente sí. ¡Apure, apure, hágame el favor! ¡Vamos a proceder prontamente!&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso destruye la esperanza. En la medida en que nosotros debilitamos las instituciones, destruimos el futuro. Y resulta que los carismáticos, en general, hemos sido muy informales con las instituciones. Todo se le echa la culpa al Espíritu Santo, todo se deja al Espíritu Santo: &amp;quot;-¿Y eso cómo se va a organizar? ¿Ahí, qué vamos a hacer?&amp;quot; &amp;quot;-No, el Señor dirá. ¡El Señor dirá!&amp;quot;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-¿Y quién arregla entonces lo de las sillas?&amp;quot; &amp;quot;-Pues, ya el Señor irá mostrando&amp;quot;. El Señor irá mostrando, y el Señor lo que muestra es el desorden de las sillas. &amp;quot;-¿Quién va a hacer la misión a tal parte?&amp;quot; &amp;quot;-No, si el Señor desea, si el Señor quiere,...&amp;quot;  Y vamos descargando de un modo irresponsable que raya en la blasfemia, nuestras responsabilidades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Si el Señor desea, si el Señor...&amp;quot; Y en el fondo lo que estamos diciendo es: &amp;quot;Yo no deseo&amp;quot;. Eso es lo que estamos diciendo: &amp;quot;Yo no me comprometo, no cuenten conmigo, bórrenme de la lista, táchenme&amp;quot;. Eso es lo que estamos diciendo, realmente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, tenemos una crisis en la esperanza por muchas razones. Pero, una de las razones es, una crisis en las instituciones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una cosa que yo le voy a pedir al Espíritu Santo hoy, -porque hoy vamos a tener oración fuerte, pidiendo efusión, pidiendo fortaleza, pidiendo que el Señor renueve su amor entre nosotros-, ¿sabes una de las cosas que yo le voy a pedir al Espíritu Santo? Que en nosotros, en ustedes y por supuesto en mí, renazca la conciencia de que las instituciones requieren de personas que digan, &amp;quot;sí&amp;quot;, que permanezcan y que sean conscientes de que las cosas no se hacen solas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo lo que está aquí dispuesto para esta reunión, alguien lo hizo. Yo llevo casi cuarenta y siete años de vida, y en cuarenta y siete años de vida yo no he visto que un globo, &amp;quot;-¿Cómo lo llaman ustedes, globo o bomba?&amp;quot;, &amp;quot;-Globo&amp;quot;;-, no he visto que un globo de éstos se infle solo. Yo,  varias veces he hecho el experimento: pongo el globo desinflado sobre la mesa y lo miro. Lo miro y lo miro y lo miro. Todavía no he visto que un globo se infle solo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es un experimento que he repetido cientos de veces. Pongo el globo sobre la mesa. A veces pongo dos globos, por si acaso eso puede servir. Una vez puse cinco globos en la mesa; ninguno de los cinco globos se infló. A veces los tiro de la mesa al piso. Pero, cuando llegan al piso, llegan desinflados. ¡No se inflan! Otra vez dejé caer un...&amp;quot; Bueno, ya no le cuento más historias. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Oiga, eso que está ahí inflado, alguien lo infló. Así sea con una maquinita, -porque, hay maquinitas que inflan globos-, alguien lo infló. Por favor, caiga en cuenta de eso: alguien lo infló, y no fui yo.¡Alguien lo infló y no fui yo! Alguien está haciendo; yo no estoy haciendo: es así de sencillo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El experimento de los globos también lo he hecho con las sillas. Muchas veces pongo sillas desordenadas en un salón, y espero. A veces espero tres y cuatro horas a que se ordenen solas. No he visto que suceda. ¡No he visto! A veces he esperado casi toda la noche: no se ordenan solas las sillas. ¡Las sillas no se ordenan solas! En cambio, he visto que cuando hay una persona ordenando, ahí sí quedan ordenadas. ¿Qué opinan de mis experimentos? Inteligentes, ¿cierto? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso se llama respaldo a las instituciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;Continúa la transcripción&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_2_de_5,_Ataques_a_la_fe,_la_esperanza_y_el_amor&amp;diff=45754</id>
		<title>Madurez en el Espíritu, 2 de 5, Ataques a la fe, la esperanza y el amor</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_2_de_5,_Ataques_a_la_fe,_la_esperanza_y_el_amor&amp;diff=45754"/>
				<updated>2012-09-23T04:26:26Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay una persona que tiene una experiencia tan profunda del Espíritu como no la tiene nadie más, una persona que fue cubierta por la sombra del Altísimo, una persona que fue convertida en Sagrario Inmaculado de su presencia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Ella saludamos: &amp;quot;-Dios te Salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre, Jesús&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pueden sentarse. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Amados Hermanos: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En nuestra reunión anterior hemos comentado cómo la sanación es fundamentalmente reconquista. Dios recupera lo que le pertenece y por eso la sanación siempre implica ese abrirle la puerta a su amor, pero también abrirle la puerta a la autoridad de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No se nos olvide que hay tres palabras que describen a la Santísima Trinidad según la enseñanza de Santa Catalina de Siena. Esas tres palabras son el poder, la sabiduría y el amor: el poder sin medida, el Dios todopoderoso; la sabiduría sin medida, en Cristo su Palabra; el amor sin medida en el don, en el regalo, en la efusión del Espíritu. ¡Poder, sabiduría y amor! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la Trinidad no se puede dividir. Yo no puedo recibir, o no puedo pretender recibir únicamente la sabiduría de Dios. Por ejemplo, cuando una persona sabe qué es lo que Dios quiere pero no hace caso al querer de Dios, está deseando dividir la Trinidad. Porque, es como recibir la sabiduría pero sin el poder y sin el amor. A esa clase de fe la llama el Apóstol Santiago, &amp;quot;una fe muerta&amp;quot; (véase Santiago 2,17). ¡Es una fe muerte! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otras personas, en cambio, quieren tener mucho amor y creen que todo consiste en el amor. Pero, es un amor sin discernimiento, y ahí suceden desastres. De esos desastres es de los que vamos a hablar en esta segunda enseñanza. Porque, ésto es una pelea, ésto es una batalla, ésto es guerra. ¡Guerra! ¡Combate espiritual! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Acuérdate lo que dijimos: &amp;quot;De Dios viene ese movimiento de salida que llamamos la Creación&amp;quot;. El enemigo quiere echarle en la cara a Dios la Creación, tirársela por la cara, quiere devolver la Creación.  Entonces, Dios reconquista lo suyo a través de la sanación, a través de la redención, a través de la salvación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la pelea sigue. &amp;quot;La pelea sigue&amp;quot; es lo que ya dijimos en el momento de la Pasión: &amp;quot;Ahora, el demonio lo que quiere es que el mudo curado por Cristo le grite a Cristo o le grite a Pilato, que tiene que crucificar a Cristo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que yo quiero que entiendas, lo que yo quiero que todos entendamos, es que dentro de este combate, dentro de esta batalla, hay que tener un gran discernimiento y hay que tener también una voluntad resuelta, para que la victoria se complete en nuestra vida del lado de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto que Él es el Señor, por supuesto que Él es el Vencedor. ¡Eso está clarísimo! Mas, la pregunta es si su victoria se va a realizar en mi vida o no. Porque, si su victoria no se realiza en mi vida, el que pierde soy yo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, no puedo separar la Trinidad. Yo no puedo separar el poder, el amor y la sabiduría. Yo no puedo tener mucho amor porque me parece extraordinaria la vida de Dios, pero no le abro campo al poder: Dios quiere tener autoridad en tu vida. Y Dios tiene autoridad en tu vida cuando Dios cuenta contigo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si tú tomas una actitud únicamente de recibir y recibir y recibir... Como dijo Cristo en el capítulo sexto de San Juan cuando la gente fue a buscarlo después de la primera multiplicación de los panes: &amp;quot;¿A qué vienen? ¿A la segunda?&amp;quot;  Porque, ellos ya creían en el Cristo &amp;quot;panadería&amp;quot;, en el Cristo &amp;quot;panificadora&amp;quot;, en el Cristo &amp;quot;hace pan&amp;quot;. ¡Eso era en lo que ellos estaban creyendo! Y Cristo les hace ver: &amp;quot;Un momento; es que ésto tiene otro paso más. Hay que dar otro paso más, hay que seguir este camino&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, fíjate: la sanación es reconquista, y reconquista quiere decir que: &amp;quot;Yo le abro espacio al amor de Dios&amp;quot;: &amp;quot;¡Ay, qué bonito el amor de Dios!&amp;quot; &amp;quot;Le abro espacio a la sabiduría de Dios&amp;quot;: &amp;quot;Me gusta eso. ¡Qué hermoso conocer la Palabra del Señor!&amp;quot; &amp;quot;Le abro paso al poder de Dios&amp;quot;: &amp;quot;Sí, bonito; para que me sane, para que el Señor cambie mi vida&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡No te quedes ahí! Abrirle espacio al poder de Dios es abrir espacio para que Dios disponga de ti, para que Dios te ponga a trabajar. ¡Para eso, para que Dios te ponga a trabajar! Luego, si no estás trabajando, si no estás en la obra del Señor, si no estás en el surco, estás únicamente en la postura de recibir y recibir y recibir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, ahí pasa como ya lo hemos explicado en otras ocasiones con el ejemplo del vaso y el tubo. Un vaso, -aquí tenemos un vaso, por ejemplo-, el vaso recibe, se llena y ya no puede recibir más. ¡Se llenó! Así le pasa al que no da, al que no comparte: recibe, se llena y está siempre como en lo mismo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando el agua no se cambia, entonces, ¿qué pasa? Se daña. El agua detenida, el agua empozada, el agua que no circula, es agua que se daña. El carismático que no comparte, el carismático que no evangeliza, el carismático que nada más quiere recibir, recibir y recibir, se le termina dañando lo que ha recibido. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué nos toca hacer? Como el tubo, recibes y das, recibes y entregas, recibes y comunicas, recibes y evangelizas. Grupo de oración que no evangeliza, languidece, se marchita. Persona que no comparte su fe, la pierde. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La fe es una cosa muy extraña. ¡Muy extraña! Porque, cuando hablamos del dinero, si yo doy el dinero, lo pierdo. En cambio, con la fe es al revés: si yo no doy la fe, la pierdo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O sea que la manera de tener la fe y de conservar la fe, es darla, compartirla, entregarla, proclamarla. El mismo que recibe, contempla y goza,  es el mismo que evangeliza, hace misión y sirve. Hasta ahí vamos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, ahora viene un estudio que yo creo es interesante. Pues, como dijimos que ésto era batalla y que ésto es combate, es importante que sepamos: después de la sanación, ¿qué? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de la sanación, ¿qué? Y aquí vamos a encontrar que hay dos problemas: un problema se llama fragilidad y otro problema se llama dureza. Luego, el título de esta predicación es fragilidad y dureza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Resulta que éste es un tema muy nuevo en la Renovación, porque es un tema también muy nuevo en la sociedad. Nuestra sociedad es al mismo tiempo una sociedad de personas frágiles pero de personas duras. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y como la novedad de la sociedad siempre despunta primero en los jóvenes, es especialmente en los jóvenes donde encontramos que se da esa combinación extraña de fragilidad y dureza: fragilidad que se manifiesta de muchas formas y dureza que se manifiesta de muchas formas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso que está sucediendo en la sociedad, eso nos pasa también a nosotros. Quizás, además, nosotros somos al mismo tiempo muy frágiles y muy duros. La gente que trabaja con distintos materiales lo llama &amp;quot;cristal&amp;quot;. Los cristales son al mismo tiempo duros pero frágiles; son quebradizos. ¡Cristal! Entonces, tenemos un problema de cristalografía. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a ver cómo funciona. Les repito, es un tema muy nuevo; muy, muy nuevo en la Renovación, porque es un tema muy, muy nuevo en la sociedad. Vamos a hablar de cuáles son esas fragilidades, de cuáles son esas durezas y de cómo podemos defendernos frente a esta situación, puesto que la estamos viviendo en muchos países; ésto está sucediendo en muchas partes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Miremos el tema primero de la fragilidad. Cuando se habla de fragilidad o cuando se habla de debilidad, estamos hablando de aquella condición del que pronto se rinde, del que pronto se cansa, del que pronto se desanima. Quizás los primeros síntomas que tú puedes identificar son esos picos de entusiasmo seguidos por largos abismos de desánimo. Ése es un síntoma preocupante, eso indica fragilidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tú asistes a un congreso. En el congreso sientes como una embriaguez: &amp;quot;El Señor está vivo, el Señor ha hecho maravillas en mi vida&amp;quot;. Eso dices a las seis de la tarde. A las nueve de la noche llegas a tu casa; de repente todo te parece sombrío, todo está como aburrido, y entonces sientes que ya ese ánimo que tenías antes, se cayó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando estás en el congreso y estás en alabanza, tú sientes: &amp;quot;Somos expresión y potencia del amor de Dios. ¡El amor de Dios es maravilloso!&amp;quot;  Al otro día tienes que ir a tu trabajo. Te miran tus compañeros de trabajo, tú los miras a ellos, y ese ánimo que traías, esa fuerza que traías, se fue al piso. ¡Eso es debilidad, eso es fragilidad! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conversión: &amp;quot;Le he entregado mi vida a Cristo&amp;quot;, y luego: &amp;quot;No sé: como que sí, como que no&amp;quot;. ¿Sabe en qué se manifiesta esto? Se manifiesta especialmente en el compromiso de las personas. Porque, el compromiso no funciona con entusiasmos. El compromiso requiere constancia, perseverancia, persistencia. Y donde hay fragilidad, no hay compromiso. Porque, uno, a base de esos picos de entusiasmo, así no funciona. ¡Así no funciona! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tú, haz la comparación con lo que sucede con el amor humano. En el amor humano pasa exactamente lo mismo. ¿Qué puede pensar una joven que tiene su pololo? Dicen aquí: &amp;quot;Tiene su pololo&amp;quot;. El pololo y el pololo; muy bien el pololo. Entonces, el pololo le dice: &amp;quot;Tú eres extraordinaria, eres lo más bello que ha sucedido en mi vida, has traído tanta luz a mi existencia&amp;quot;. Ella, por supuesto, se siente muy feliz, se siente muy halagada. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-¿Verdad todo eso, mi amor?&amp;quot; &amp;quot;-Verdad, ¿qué?&amp;quot; &amp;quot;-Lo que me dijiste. Hace un minuto me dijiste que yo te inspiraba muchas cosas.&amp;quot; &amp;quot;-Eso era hace un minuto. Ahora ya cambié, ahora no sé bien si puedo estar contigo o si mejor, no sé; o si estar con la Andrea, o si estar con la Juana, o si estar con la Yaneth, o estar con la Pepa&amp;quot;. &amp;quot;-Pero, tú me querías&amp;quot;. &amp;quot;-Correcto, pretérito imperfecto del verbo &amp;quot;querer&amp;quot;: quería, quería&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por la noche: &amp;quot;¡Ay, perdóname, mi amor! Tú sabes que yo soy un poco inestable; pero, en realidad te quiero mucho y tú eres la única. Por lo menos mientras dure esta llamada, tú eres la única&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dime si ese pololeo, dime si esa relación va para alguna parte. No va para ninguna parte; no se puede construir. Así somos con Dios, exactamente así somos con Dios: &amp;quot;Señor, te amo con todo mi ser. Señor, te alabo. ¡Señor, te alabo! Señor, te alabo con todo mi ser&amp;quot;. &amp;quot;-Bueno, como amas tanto al Señor, se necesita que mañana muy temprano... &amp;quot;-¡Ah, no, temprano yo no alabo al Señor! Yo, temprano, no amo. ¡Yo, temprano, no, nada!&amp;quot;. Así somos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Así somos! Entonces, así no se puede construir nada. Tenemos una inconstancia enfermiza, una inconstancia muy grave en las vocaciones. Mire, hay que orar mucho por las vocaciones de hombres y de mujeres en este hermoso país de Chile. Está grave la situación vocacional. Hay que orar pronto y mucho por las vocaciones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, no es que falte gente que se entusiasme. Hay una cantidad de gente que se entusiasma. Y esas jovencitas enamoradas de Cristo: &amp;quot;Cristo es lo más importante en mi vida&amp;quot; &amp;quot;-¿Le vas a entregar la vida a Cristo?&amp;quot; &amp;quot;-Mmmh, no sé, tal vez sí, voy a ver, no estoy como muy segura&amp;quot;. Así no se construye. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, ¿cuáles son las raíces de esa fragilidad? Ya entendemos lo que es fragilidad: es esa tendencia a entregar las armas, a rendirse, a desanimarse. Esto es como el sismógrafo: arriba, el pico de entusiasmo, y de una vez abajo, el desánimo, el cansancio, la frustración. ¿Dónde empieza la fragilidad nuestra como individuos? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a hablar de la fragilidad en las personas y luego vamos a hablar de la fragilidad en los grupos. Eso es lo que vamos a hacer. La fragilidad en las personas la vamos a mirar con tres palabras. La fragilidad en los grupos la vamos a ver con tres palabras. La dureza la vamos a ver al mismo tiempo en las personas y en los grupos con otras tres palabras. O sea que todo funciona de a tres; son tres grupos de tres. Para la gente de la memoria prodigiosa, eso ayuda, porque es más fácil recordar así: son tres grupos de tres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De una vez les voy a hablar de cuáles son los tres grupos de tres. Primer grupo de tres: Somos frágiles, porque tenemos dificultades en la fe, la esperanza y el amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a hablar de la fragilidad en los grupos: segundo grupo de tres. ¡Todo va de a tres! El segundo trío es: Vamos a referirnos a los votos que hacemos los religiosos, no por hablar únicamente de los religiosos, sino porque esos votos nos sirven de pista nemotécnica para saber en dónde está la fragilidad de los grupos. Se llaman pobreza, castidad, obediencia. Tiene que ver con la plata, los afectos y el poder. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tercer punto: El tercer punto está relacionado con tres de los principales pecados, -podríamos llamarlos, capitales-, y por su importancia los vamos a destacar. Esos tres son la soberbia, la codicia y el resentimiento o venganza. Así que tenemos esos tres grupos de tres. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y luego contaremos de manera breve, cómo el Señor Jesús interviene para que esos grupos de tres, esas amenazas en la fe, en la esperanza, en el amor y las demás palabras que hemos dicho, las amenazas que están bajo esos títulos, no lleguen a nosotros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenga en cuenta que las palabras que le he mencionado son palabras nemotécnicas, son palabras para que usted recuerde. Por supuesto, yo no estoy diciendo que la fe sea una amenaza, sino que tenemos problemas en la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O sea que las tres palabras de tres o los tres grupos de tres son para que usted recuerde. Porque, cuanto más usted recuerde, más profundamente le queda sembrado en el corazón lo que estamos diciendo. Por eso nos interesa esa parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Muy bien! ¡Vamos con la primera! Tenemos dificultades en la fe, en la esperanza y en el amor. ¿Qué dificultades tenemos en la fe? La primera dificultad, la más grave dificultad que tenemos en la fe, es que existe la tendencia a pensar que cada uno puede creer en lo que quiera mientras eso le funcione. Y este es un problema muy grave. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Este es un  problema muy grave! En la fe, mis queridos hermanos, hay dos dimensiones principales: hay una dimensión que se llama existencial y hay otra dimensión que se llama doctrinal. La dimensión existencial de la fe es la entrega, el acto de confianza, la certeza que tengo de que Dios está presente, obrando en mi vida y yo me entrego a Él. Ésa es la dimensión existencial de la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La dimensión doctrinal de la fe es lo que yo creo. Yo no creo en cualquier Dios ni creo en cinco dioses ni en ochenta dioses. Yo creo en el Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo como lo confiesa el Nuevo Testamento, como lo enseña mi Madre, la Iglesia Católica. Ésa es la dimensión doctrinal de la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la fe existe el acto de entregarse y existe el acto de asimilar, de asentir, de abrazar una enseñanza específica, una doctrina  específica. La principal enfermedad que tiene la fe en nuestro tiempo, es que se ha descoyuntado la conexión entre la dimensión existencial y la dimensión doctrinal. De ahí que las personas crean que interesa únicamente la dimensión existencial. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y la dimensión existencial significa: &amp;quot;Si eso le sirve a usted, no hay problema. ¡No hay problema!&amp;quot; -&amp;quot;¿Usted, de qué religión es?&amp;quot; &amp;quot;-Yo pertenezco a la religión de la papaya partida&amp;quot;. -&amp;quot;¿En qué consiste su religión?&amp;quot; -&amp;quot;Consiste en que se parte una papaya, se pone sobre un poste, todos danzamos alrededor del poste y creemos que de ahí viene toda la salvación&amp;quot;. ¡La religión de la papaya partida! -&amp;quot;Bueno, si a usted le sirve la papaya partida, problema suyo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando se utiliza el verbo..., &amp;quot;si a usted le sirve, si usted está bien con eso, allá usted&amp;quot;, eso es separar la dimensión existencial de la dimensión doctrinal. En esto, mis queridos hermanos, se ha dado una especie de movimiento pendular. El péndulo va de un extremo al otro extremo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hace unos años, unos cuantos años, -pero, aquí ya había nacido un poco de gente-, se daba demasiada importancia a la dimensión doctrinal. La fe consistía en aprenderse un catecismo, la fe consistía en saber muchas cosas en la cabeza; únicamente ésa era la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Catecismo típicamente se daba para la Primera Comunión: aprenderse muchas cosas, saberse las oraciones, saberse los mandamientos, saberse los sacramentos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Saber, saber, saber! ¡Doctrina! ¡Dimensión doctrinal! Ese catolicismo tenía demasiada doctrina, pero tenía poca experiencia: la experiencia de entregarse a Dios. La experiencia de descubrir a Dios en la propia vida no estaba tan presente ahí. Había un exceso en la dimensión doctrinal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, el péndulo bajó y se fue al otro extremo. En el otro extremo el péndulo se ha quedado únicamente con la dimensión existencial; y la dimensión existencial es, &amp;quot;lo que funcione&amp;quot;. &amp;quot;Si a usted le sirve la religión de la papaya partida, problema suyo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Claro, cuando se habla de la religión de la papaya partida, ustedes sonríen. Pero, resulta que eso es lo que mucho católico está haciendo, y mucho católico carismático. Hay una deserción, hay un desangre de católicos carismáticos hacia los evangélicos. ¡Y no notan la diferencia! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No la notan, porque como: &amp;quot;Aquí cantamos, bendecimos, alabamos y predicamos; y allá cantan y además cantan más bonito; y allá alaban y además los cd&amp;#039;s de ellos están mejor hechos; y bendicen, proclaman, predican; y además predican muchísimo, entonces da lo mismo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos, por tanto, una cantidad de católicos que están dejando su fe, una cantidad de católicos que dejan la confesión sin dolor. No les importa, no lo sienten: una cantidad de católicos que le dan la espalda al misterio de amor de la Santísima Virgen y no lo sienten, no les duele. ¡No les duele! Les quitan la Eucaristía y no les duele. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡No les duele! Hay mucho carismático que está en esa condición. Porque, lo que han aprendido que es importante, es: &amp;quot;Lo que yo sienta&amp;quot;. &amp;quot;Yo sentí en el momento en el que entraron esas baterías y en el momento en el que se paró ese cantante y en el momento en el que todo el mundo se levantó a alabar y bendecir&amp;quot;. &amp;quot;¡Yo sentí! ¡Yo! Como yo sentí, como a mí me gustó lo que yo sentí, eso es lo único que importa&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos, entonces, una grave debilidad en la fe, y esa grave debilidad es un problema doctrinal serio. Y escúchenme responsables de la Renovación Carismática, región centro-sur, y escúchenme representantes de la Renovación Carismática en la Arquidiócesis de Concepción: tenemos dificultades, porque nuestros planes de formación cada vez son más pobres, más raquíticos o simplemente inexistentes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en una especie de inercia; no hay formación. Muchas veces ni siquiera hay conocimiento de la Palabra de Dios; no hay conocimiento de la Biblia, que debería ser lo básico. ¿Dónde están los planes de lectura, de Lectio Divina, de conversación y compartir en grupo con la Palabra de Dios? Ésa fue la Renovación que yo conocí. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y permítanme que les diga: soy de los veteranos aquí, porque yo conocí la Renovación Carismática hace por lo menos treinta y cinco años. ¡Treinta y cinco años! Ustedes dirán: &amp;quot;¡Ah! Estaba jovencito el Espíritu Santo en esa época&amp;quot;. Hace treinta y cinco años que conozco la Renovación Carismática, y por eso les puedo decir el camino recorrido. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Miren, los grupos de oración que conocí, eran grupos donde siempre había lectura, meditación de la Palabra de Dios: &amp;quot;¿Qué nos dice esta Palabra?&amp;quot; En cambio, ¿cómo se están volviendo cada vez más nuestros grupos? &amp;quot;Lo que yo sienta&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con el debido cariño y amor hacia la gente de los ministerios de música, la música se ha hipertrofiado, como si fuera lo único, lo característico y lo que importa. ¡Y ahí está toda la Renovación! &amp;quot;Si hay buena música, gran música, gran ritmo, swing y sabor, ya con eso es suficiente; con eso está armada la oración&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hemos desconectado la dimensión doctrinal de la dimensión existencial. Entonces, este congreso, mis hermanos, no es únicamente para encontrarnos, sonreír, compartir el día, que además está esplendoroso, está bellísimo. Esto no es únicamente para pasar un día amable; esto también es para tomar decisiones. Esto es para que en tu grupo de oración, tú, que eres lider en ese grupo de oración, tú, delante de Dios digas: &amp;quot;Tengo que tomar decisiones&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo conocí la Renovación Carismática cuando había planes de lectura y de estudio para todo un año: &amp;quot;Este año vamos a ver las Cartas de Efesios y de Colosenses. Y en cada reunión tomamos un pasaje, lo oramos: ¿Qué nos dice el Señor?&amp;quot;  Eso es dimensión doctrinal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos heridos en la fe. Y claro, si recibimos tan poquito de la Palabra de Dios, quedamos sin defensa. Ésa es la fragilidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Ésa es la fragilidad que tenemos! La Palabra de Dios es viva y eficaz. ¡Claro! Pero, esa Palabra, para que sea viva y eficaz en ti, tiene que estar en ti. Si no la conoces, si no la amas, si no la lees, si no la saboreas, si no la celebras, ¿qué va a pasar contigo? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuántos están orando diariamente con la Palabra de Dios? La oración personal ha decaído notoriamente en casi todos los lugares que yo conozco. A duras penas con la oración de la semana, -porque los grupos típicamente se reúnen una vez a la semana-, lo que ahí se reciba en la semana más lo que se pueda hacer en la Misa del domingo, con eso estás muy débil. ¡Tenemos graves problemas en la fe! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, se da un elemento gravísimo también, que lo hemos perdido y lo he comentado con los responsables aquí. La Renovación Carismática que conocí, siempre le dio importancia a los testimonios. ¿Qué es lo importante de un testimonio? Lo importante en los testimonios es que precisamente nos ayudan a conectar la vida, o sea la existencia, con la Palabra, o sea, con la doctrina. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un buen testimonio, -si Dios quiere vamos a tener testimonios precisamente en unos minutos-, un buen testimonio, ¿qué es? Es contar cómo la Palabra se vuelve vida; y mi vida es transformada por la Palabra. Fíjate cómo el testimonio conecta existencia y doctrina. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Gravísimo! Si se pierde esa conexión, gravísimo. ¡Gravísimo! Porque, entonces, sólo quedamos al ritmo de, &amp;quot;lo que a mí me gusta, lo que a mí me suena, lo que a mí me parece&amp;quot;. Y ése es el subjetivismo, y ése es el relativismo. Ahí está el tema de la fe; por eso somos frágiles.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos con el tema de la esperanza. ¿Qué sucede con la esperanza? Sabemos que vivimos una crisis muy fuerte de cara al futuro. Es un fenómeno muy complejo que se ha analizado de muchas maneras. Yo no quiero aquí presentar demasiadas teorías; quiero referirme sólo a un aspecto de la esperanza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Observe esto: la esperanza tiene que ver con una palabra que en general a los carismáticos no les entusiasma demasiado, y esa palabra es,  &amp;quot;institución&amp;quot;. ¡La palabra, &amp;quot;institución&amp;quot;! Mira lo siguiente: ¿Qué es lo que hace que una persona pueda sentir confianza hacia el futuro con otra persona? Pues, que hay un compromiso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por ejemplo, tenemos aquí cerca varios matrimonios. Ahí hay una dama conocida como Checha, junto con su esposo conocido como Chinito: Chinito y Checha. Parece como una película taiwanesa: Chinito y Checha. Bueno, Checha y Chinito, o Chinito y Checha, tienen la característica de que son matrimonio. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué es el matrimonio? Una institución. El matrimonio es sacramento instituido. Así dice la definición de sacramento: instituido por Cristo. Eso quiere decir que cuando esta dama, llamada Checha, se despierta por la mañana, ella no se despierta en el vacío de: &amp;quot;¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Para dónde voy? ¿Qué voy a hacer hoy? ¿Qué va a pasar conmigo?&amp;quot; No, ella despierta y está dentro de una institución. En primer lugar,  se supone que está dentro de la cama, porque se supone que no se ha caído. Pero, además de estar dentro de la cama, está dentro de una institución. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquí tenemos otra dama, religiosa ella, dominica, hija de Nuestra Señora de Nazareth. Ése es el nombre técnico que tienen estas hermanas: dominicas, hijas de Nuestra Señora de Nazareth. La hermanita, ahí presente, se despierta por la mañana, y ella está dentro de una institución, una comunidad religiosa. Ése es su primer programa de vida y ésa es su manera de mirar el futuro. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si yo le pregunto, por ejemplo, a Checha: &amp;quot;¿Dentro de cinco años tú qué esperas? ¿Qué puede cambiar en tu vida?&amp;quot; Muchas cosas pueden cambiar. Pero, estoy seguro de que Checha, felizmente casada, me va a decir: &amp;quot;Dentro de cinco años yo me veo al lado de mi esposo&amp;quot;. Eso es lo que da la institución. La institución me da una posibilidad de mirar al futuro. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquí, mi querida hermanita: la hermana, cuando mira hacia el futuro, si yo le digo: &amp;quot;Tú, dentro de cinco años, ¿qué crees que puede pasar contigo?&amp;quot; Ella me dirá: &amp;quot;Pues, quizás estoy en Chile, no sé. Tal vez hayan tenido que cambiarme a otra parte, no sé. Quizás habré iniciado o concluido estudios, no sé. Pero, una cosa sí sé: dentro de cinco años espero y deseo ser dominica, ser religiosa, estar en mi comunidad&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La institución me permite mirar al futuro. Porque, la institución tiene la permanencia que el individuo no tiene. ¡La institución me permite mirar al futuro! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y lo mismo podríamos decir de otros matrimonios; lo mismo podríamos decir de otras instituciones. Las instituciones van formando el tejido, o si queremos ser más precisos, como el esqueleto sobre el cual se construyen tendones, músculos, nervios y finalmente la piel. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué quiero decir con ésto? Que nosotros hemos debilitado nuestras instituciones. Y cuando las instituciones son débiles, el futuro se anuncia incierto. ¿Y eso qué quiere decir? Eso quiere decir que muchas personas hoy, hablando en términos de sociedad, no saben qué será de su futuro, porque han debilitado las mismas instituciones que les permitirían creer en un futuro. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ejemplo típico: el matrimonio. Muchas parejas no quieren casarse. ¡No quieren casarse! &amp;quot;Vamos a convivir, vamos a cohabitar, vamos a unión libre, vamos a la ley del monte&amp;quot;. Bueno, como se llame eso; les pregunto: &amp;quot;-¿Ustedes se casaron por la ley de la Iglesia o por la ley civil?&amp;quot; &amp;quot;-Por la ley del monte, padre. Entonces, nosotros vamos a convivir&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, ¿qué es convivir? ¿Qué es cohabitar una pareja? ¿Sabes lo que es? No hay institución. ¿Y eso qué quiere decir? No hay futuro. ¡No hay futuro! ¿Qué es convivir? ¿Qué es cohabitar? Es, decir: &amp;quot;Yo no estoy tan seguro de ti, tú no estás tan seguro de mí. Ninguno de los dos está seguro del futuro. Pero, aunque no estamos seguros del futuro, sí estamos seguros del presente: tenga la bondad de irse desnudando&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Del presente sí estoy seguro. Usted me hace el favor, se desnuda; yo me desnudo. De ese presente, del presente de la desnudez, del presente de la excitación, del presente de la pasión, estoy seguro. Del futuro, que implica fidelidad, donación, sacrificio, paciencia, de eso no estoy seguro. Pero, del presente sí. ¡Apure, apure, hágame el favor! ¡Vamos a proceder prontamente!&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso destruye la esperanza. En la medida en que nosotros debilitamos las instituciones, destruimos el futuro. Y resulta que los carismáticos, en general, hemos sido muy informales con las instituciones. Todo se le echa la culpa al Espíritu Santo, todo se deja al Espíritu Santo: &amp;quot;-¿Y eso cómo se va a organizar? ¿Ahí, qué vamos a hacer?&amp;quot; &amp;quot;-No, el Señor dirá. ¡El Señor dirá!&amp;quot;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-¿Y quién arregla entonces lo de las sillas?&amp;quot; &amp;quot;-Pues, ya el Señor irá mostrando&amp;quot;. El Señor irá mostrando, y el Señor lo que muestra es el desorden de las sillas. &amp;quot;-¿Quién va a hacer la misión a tal parte?&amp;quot; &amp;quot;-No, si el Señor desea, si el Señor quiere,...&amp;quot;  Y vamos descargando de un modo irresponsable que raya en la blasfemia, nuestras responsabilidades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Si el Señor desea, si el Señor...&amp;quot; Y en el fondo lo que estamos diciendo es: &amp;quot;Yo no deseo&amp;quot;. Eso es lo que estamos diciendo: &amp;quot;Yo no me comprometo, no cuenten conmigo, bórrenme de la lista, táchenme&amp;quot;. Eso es lo que estamos diciendo, realmente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, tenemos una crisis en la esperanza por muchas razones. Pero, una de las razones es, una crisis en las instituciones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una cosa que yo le voy a pedir al Espíritu Santo hoy, -porque hoy vamos a tener oración fuerte, pidiendo efusión, pidiendo fortaleza, pidiendo que el Señor renueve su amor entre nosotros-, ¿sabes una de las cosas que yo le voy a pedir al Espíritu Santo? Que en nosotros, en ustedes y por supuesto en mí, renazca la conciencia de que las instituciones requieren de personas que digan, &amp;quot;sí&amp;quot;, que permanezcan y que sean conscientes de que las cosas no se hacen solas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo lo que está aquí dispuesto para esta reunión, alguien lo hizo. Yo llevo casi cuarenta y siete años de vida, y en cuarenta y siete años de vida yo no he visto que un globo, &amp;quot;-¿Cómo lo llaman ustedes, globo o bomba?&amp;quot;, &amp;quot;-Globo&amp;quot;;-, no he visto que un globo de éstos se infle solo. Yo,  varias veces he hecho el experimento: pongo el globo desinflado sobre la mesa y lo miro. Lo miro y lo miro y lo miro. Todavía no he visto que un globo se infle solo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es un experimento que he repetido cientos de veces. Pongo el globo sobre la mesa. A veces pongo dos globos, por si acaso eso puede servir. Una vez puse cinco globos en la mesa; ninguno de los cinco globos se infló. A veces los tiro de la mesa al piso. Pero, cuando llegan al piso, llegan desinflados. ¡No se inflan! Otra vez dejé caer un...&amp;quot; Bueno, ya no le cuento más historias. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Oiga, eso que está ahí inflado, alguien lo infló. Así sea con una maquinita, -porque, hay maquinitas que inflan globos-, alguien lo infló. Por favor, caiga en cuenta de eso: alguien lo infló, y no fui yo.¡Alguien lo infló y no fui yo! Alguien está haciendo; yo no estoy haciendo: es así de sencillo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El experimento de los globos también lo he hecho con las sillas. Muchas veces pongo sillas desordenadas en un salón, y espero. A veces espero tres y cuatro horas a que se ordenan solas. No he visto que suceda. ¡No he visto! A veces he esperado casi toda la noche: no se ordenan solas las sillas. ¡Las sillas no se ordenan solas! En cambio, he visto que cuando hay una persona ordenando, ahí sí quedan ordenadas. ¿Qué opinan de mis experimentos? Inteligentes, ¿cierto? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso se llama respaldo a las instituciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;Continúa la transcripción&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_2_de_5,_Ataques_a_la_fe,_la_esperanza_y_el_amor&amp;diff=45753</id>
		<title>Madurez en el Espíritu, 2 de 5, Ataques a la fe, la esperanza y el amor</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_2_de_5,_Ataques_a_la_fe,_la_esperanza_y_el_amor&amp;diff=45753"/>
				<updated>2012-09-23T03:55:09Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay una persona que tiene una experiencia tan profunda del Espíritu como no la tiene nadie más, una persona que fue cubierta por la sombra del Altísimo, una persona que fue convertida en Sagrario Inmaculado de su presencia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Ella saludamos: &amp;quot;-Dios te Salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre, Jesús&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pueden sentarse. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Amados Hermanos: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En nuestra reunión anterior hemos comentado cómo la sanación es fundamentalmente reconquista. Dios recupera lo que le pertenece y por eso la sanación siempre implica ese abrirle la puerta a su amor, pero también abrirle la puerta a la autoridad de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No se nos olvide que hay tres palabras que describen a la Santísima Trinidad según la enseñanza de Santa Catalina de Siena. Esas tres palabras son el poder, la sabiduría y el amor: el poder sin medida, el Dios todopoderoso; la sabiduría sin medida, en Cristo su Palabra; el amor sin medida en el don, en el regalo, en la efusión del Espíritu. ¡Poder, sabiduría y amor! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la Trinidad no se puede dividir. Yo no puedo recibir, o no puedo pretender recibir únicamente la sabiduría de Dios. Por ejemplo, cuando una persona sabe qué es lo que Dios quiere pero no hace caso al querer de Dios, está deseando dividir la Trinidad. Porque, es como recibir la sabiduría pero sin el poder y sin el amor. A esa clase de fe la llama el Apóstol Santiago, &amp;quot;una fe muerta&amp;quot; (véase Santiago 2,17). ¡Es una fe muerte! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otras personas, en cambio, quieren tener mucho amor y creen que todo consiste en el amor. Pero, es un amor sin discernimiento, y ahí suceden desastres. De esos desastres es de los que vamos a hablar en esta segunda enseñanza. Porque, ésto es una pelea, ésto es una batalla, ésto es guerra. ¡Guerra! ¡Combate espiritual! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Acuérdate lo que dijimos: &amp;quot;De Dios viene ese movimiento de salida que llamamos la Creación&amp;quot;. El enemigo quiere echarle en la cara a Dios la Creación, tirársela por la cara, quiere devolver la Creación.  Entonces, Dios reconquista lo suyo a través de la sanación, a través de la redención, a través de la salvación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la pelea sigue. &amp;quot;La pelea sigue&amp;quot; es lo que ya dijimos en el momento de la Pasión: &amp;quot;Ahora, el demonio lo que quiere es que el mudo curado por Cristo le grite a Cristo o le grite a Pilato, que tiene que crucificar a Cristo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que yo quiero que entiendas, lo que yo quiero que todos entendamos, es que dentro de este combate, dentro de esta batalla, hay que tener un gran discernimiento y hay que tener también una voluntad resuelta, para que la victoria se complete en nuestra vida del lado de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto que Él es el Señor, por supuesto que Él es el Vencedor. ¡Eso está clarísimo! Mas, la pregunta es si su victoria se va a realizar en mi vida o no. Porque, si su victoria no se realiza en mi vida, el que pierde soy yo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, no puedo separar la Trinidad. Yo no puedo separar el poder, el amor y la sabiduría. Yo no puedo tener mucho amor porque me parece extraordinaria la vida de Dios, pero no le abro campo al poder: Dios quiere tener autoridad en tu vida. Y Dios tiene autoridad en tu vida cuando Dios cuenta contigo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si tú tomas una actitud únicamente de recibir y recibir y recibir... Como dijo Cristo en el capítulo sexto de San Juan cuando la gente fue a buscarlo después de la primera multiplicación de los panes: &amp;quot;¿A qué vienen? ¿A la segunda?&amp;quot;  Porque, ellos ya creían en el Cristo &amp;quot;panadería&amp;quot;, en el Cristo &amp;quot;panificadora&amp;quot;, en el Cristo &amp;quot;hace pan&amp;quot;. ¡Eso era en lo que ellos estaban creyendo! Y Cristo les hace ver: &amp;quot;Un momento; es que ésto tiene otro paso más. Hay que dar otro paso más, hay que seguir este camino&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, fíjate: la sanación es reconquista, y reconquista quiere decir que: &amp;quot;Yo le abro espacio al amor de Dios&amp;quot;: &amp;quot;¡Ay, qué bonito el amor de Dios!&amp;quot; &amp;quot;Le abro espacio a la sabiduría de Dios&amp;quot;: &amp;quot;Me gusta eso. ¡Qué hermoso conocer la Palabra del Señor!&amp;quot; &amp;quot;Le abro paso al poder de Dios&amp;quot;: &amp;quot;Sí, bonito; para que me sane, para que el Señor cambie mi vida&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡No te quedes ahí! Abrirle espacio al poder de Dios es abrir espacio para que Dios disponga de ti, para que Dios te ponga a trabajar. ¡Para eso, para que Dios te ponga a trabajar! Luego, si no estás trabajando, si no estás en la obra del Señor, si no estás en el surco, estás únicamente en la postura de recibir y recibir y recibir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, ahí pasa como ya lo hemos explicado en otras ocasiones con el ejemplo del vaso y el tubo. Un vaso, -aquí tenemos un vaso, por ejemplo-, el vaso recibe, se llena y ya no puede recibir más. ¡Se llenó! Así le pasa al que no da, al que no comparte: recibe, se llena y está siempre como en lo mismo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando el agua no se cambia, entonces, ¿qué pasa? Se daña. El agua detenida, el agua empozada, el agua que no circula, es agua que se daña. El carismático que no comparte, el carismático que no evangeliza, el carismático que nada más quiere recibir, recibir y recibir, se le termina dañando lo que ha recibido. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué nos toca hacer? Como el tubo, recibes y das, recibes y entregas, recibes y comunicas, recibes y evangelizas. Grupo de oración que no evangeliza, languidece, se marchita. Persona que no comparte su fe, la pierde. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La fe es una cosa muy extraña. ¡Muy extraña! Porque, cuando hablamos del dinero, si yo doy el dinero, lo pierdo. En cambio, con la fe es al revés: si yo no doy la fe, la pierdo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O sea que la manera de tener la fe y de conservar la fe, es darla, compartirla, entregarla, proclamarla. El mismo que recibe, contempla y goza,  es el mismo que evangeliza, hace misión y sirve. Hasta ahí vamos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, ahora viene un estudio que yo creo es interesante. Pues, como dijimos que ésto era batalla y que ésto es combate, es importante que sepamos: después de la sanación, ¿qué? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de la sanación, ¿qué? Y aquí vamos a encontrar que hay dos problemas: un problema se llama fragilidad y otro problema se llama dureza. Luego, el título de esta predicación es fragilidad y dureza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Resulta que éste es un tema muy nuevo en la Renovación, porque es un tema también muy nuevo en la sociedad. Nuestra sociedad es al mismo tiempo una sociedad de personas frágiles pero de personas duras. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y como la novedad de la sociedad siempre despunta primero en los jóvenes, es especialmente en los jóvenes donde encontramos que se da esa combinación extraña de fragilidad y dureza: fragilidad que se manifiesta de muchas formas y dureza que se manifiesta de muchas formas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso que está sucediendo en la sociedad, eso nos pasa también a nosotros. Quizás, además, nosotros somos al mismo tiempo muy frágiles y muy duros. La gente que trabaja con distintos materiales lo llama &amp;quot;cristal&amp;quot;. Los cristales son al mismo tiempo duros pero frágiles; son quebradizos. ¡Cristal! Entonces, tenemos un problema de cristalografía. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a ver cómo funciona. Les repito, es un tema muy nuevo; muy, muy nuevo en la Renovación, porque es un tema muy, muy nuevo en la sociedad. Vamos a hablar de cuáles son esas fragilidades, de cuáles son esas durezas y de cómo podemos defendernos frente a esta situación, puesto que la estamos viviendo en muchos países; ésto está sucediendo en muchas partes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Miremos el tema primero de la fragilidad. Cuando se habla de fragilidad o cuando se habla de debilidad, estamos hablando de aquella condición del que pronto se rinde, del que pronto se cansa, del que pronto se desanima. Quizás los primeros síntomas que tú puedes identificar son esos picos de entusiasmo seguidos por largos abismos de desánimo. Ése es un síntoma preocupante, eso indica fragilidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tú asistes a un congreso. En el congreso sientes como una embriaguez: &amp;quot;El Señor está vivo, el Señor ha hecho maravillas en mi vida&amp;quot;. Eso dices a las seis de la tarde. A las nueve de la noche llegas a tu casa; de repente todo te parece sombrío, todo está como aburrido, y entonces sientes que ya ese ánimo que tenías antes, se cayó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando estás en el congreso y estás en alabanza, tú sientes: &amp;quot;Somos expresión y potencia del amor de Dios. ¡El amor de Dios es maravilloso!&amp;quot;  Al otro día tienes que ir a tu trabajo. Te miran tus compañeros de trabajo, tú los miras a ellos, y ese ánimo que traías, esa fuerza que traías, se fue al piso. ¡Eso es debilidad, eso es fragilidad! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conversión: &amp;quot;Le he entregado mi vida a Cristo&amp;quot;, y luego: &amp;quot;No sé: como que sí, como que no&amp;quot;. ¿Sabe en qué se manifiesta esto? Se manifiesta especialmente en el compromiso de las personas. Porque, el compromiso no funciona con entusiasmos. El compromiso requiere constancia, perseverancia, persistencia. Y donde hay fragilidad, no hay compromiso. Porque, uno, a base de esos picos de entusiasmo, así no funciona. ¡Así no funciona! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tú, haz la comparación con lo que sucede con el amor humano. En el amor humano pasa exactamente lo mismo. ¿Qué puede pensar una joven que tiene su pololo? Dicen aquí: &amp;quot;Tiene su pololo&amp;quot;. El pololo y el pololo; muy bien el pololo. Entonces, el pololo le dice: &amp;quot;Tú eres extraordinaria, eres lo más bello que ha sucedido en mi vida, has traído tanta luz a mi existencia&amp;quot;. Ella, por supuesto, se siente muy feliz, se siente muy halagada. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-¿Verdad todo eso, mi amor?&amp;quot; &amp;quot;-Verdad, ¿qué?&amp;quot; &amp;quot;-Lo que me dijiste. Hace un minuto me dijiste que yo te inspiraba muchas cosas.&amp;quot; &amp;quot;-Eso era hace un minuto. Ahora ya cambié, ahora no sé bien si puedo estar contigo o si mejor, no sé; o si estar con la Andrea, o si estar con la Juana, o si estar con la Yaneth, o estar con la Pepa&amp;quot;. &amp;quot;-Pero, tú me querías&amp;quot;. &amp;quot;-Correcto, pretérito imperfecto del verbo &amp;quot;querer&amp;quot;: quería, quería&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por la noche: &amp;quot;¡Ay, perdóname, mi amor! Tú sabes que yo soy un poco inestable; pero, en realidad te quiero mucho y tú eres la única. Por lo menos mientras dure esta llamada, tú eres la única&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dime si ese pololeo, dime si esa relación va para alguna parte. No va para ninguna parte; no se puede construir. Así somos con Dios, exactamente así somos con Dios: &amp;quot;Señor, te amo con todo mi ser. Señor, te alabo. ¡Señor, te alabo! Señor, te alabo con todo mi ser&amp;quot;. &amp;quot;-Bueno, como amas tanto al Señor, se necesita que mañana muy temprano... &amp;quot;-¡Ah, no, temprano yo no alabo al Señor! Yo, temprano, no amo. ¡Yo, temprano, no, nada!&amp;quot;. Así somos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Así somos! Entonces, así no se puede construir nada. Tenemos una inconstancia enfermiza, una inconstancia muy grave en las vocaciones. Mire, hay que orar mucho por las vocaciones de hombres y de mujeres en este hermoso país de Chile. Está grave la situación vocacional. Hay que orar pronto y mucho por las vocaciones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, no es que falte gente que se entusiasme. Hay una cantidad de gente que se entusiasma. Y esas jovencitas enamoradas de Cristo: &amp;quot;Cristo es lo más importante en mi vida&amp;quot; &amp;quot;-¿Le vas a entregar la vida a Cristo?&amp;quot; &amp;quot;-Mmmh, no sé, tal vez sí, voy a ver, no estoy como muy segura&amp;quot;. Así no se construye. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, ¿cuáles son las raíces de esa fragilidad? Ya entendemos lo que es fragilidad: es esa tendencia a entregar las armas, a rendirse, a desanimarse. Esto es como el sismógrafo: arriba, el pico de entusiasmo, y de una vez abajo, el desánimo, el cansancio, la frustración. ¿Dónde empieza la fragilidad nuestra como individuos? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a hablar de la fragilidad en las personas y luego vamos a hablar de la fragilidad en los grupos. Eso es lo que vamos a hacer. La fragilidad en las personas la vamos a mirar con tres palabras. La fragilidad en los grupos la vamos a ver con tres palabras. La dureza la vamos a ver al mismo tiempo en las personas y en los grupos con otras tres palabras. O sea que todo funciona de a tres; son tres grupos de tres. Para la gente de la memoria prodigiosa, eso ayuda, porque es más fácil recordar así: son tres grupos de tres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De una vez les voy a hablar de cuáles son los tres grupos de tres. Primer grupo de tres: Somos frágiles, porque tenemos dificultades en la fe, la esperanza y el amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a hablar de la fragilidad en los grupos: segundo grupo de tres. ¡Todo va de a tres! El segundo trío es: Vamos a referirnos a los votos que hacemos los religiosos, no por hablar únicamente de los religiosos, sino porque esos votos nos sirven de pista nemotécnica para saber en dónde está la fragilidad de los grupos. Se llaman pobreza, castidad, obediencia. Tiene que ver con la plata, los afectos y el poder. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tercer punto: El tercer punto está relacionado con tres de los principales pecados, -podríamos llamarlos, capitales-, y por su importancia los vamos a destacar. Esos tres son la soberbia, la codicia y el resentimiento o venganza. Así que tenemos esos tres grupos de tres. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y luego contaremos de manera breve, cómo el Señor Jesús interviene para que esos grupos de tres, esas amenazas en la fe, en la esperanza, en el amor y las demás palabras que hemos dicho, las amenazas que están bajo esos títulos, no lleguen a nosotros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenga en cuenta que las palabras que le he mencionado son palabras nemotécnicas, son palabras para que usted recuerde. Por supuesto, yo no estoy diciendo que la fe sea una amenaza, sino que tenemos problemas en la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O sea que las tres palabras de tres o los tres grupos de tres son para que usted recuerde. Porque, cuanto más usted recuerde, más profundamente le queda sembrado en el corazón lo que estamos diciendo. Por eso nos interesa esa parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Muy bien! ¡Vamos con la primera! Tenemos dificultades en la fe, en la esperanza y en el amor. ¿Qué dificultades tenemos en la fe? La primera dificultad, la más grave dificultad que tenemos en la fe, es que existe la tendencia a pensar que cada uno puede creer en lo que quiera mientras eso le funcione. Y este es un problema muy grave. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Este es un  problema muy grave! En la fe, mis queridos hermanos, hay dos dimensiones principales: hay una dimensión que se llama existencial y hay otra dimensión que se llama doctrinal. La dimensión existencial de la fe es la entrega, el acto de confianza, la certeza que tengo de que Dios está presente, obrando en mi vida y yo me entrego a Él. Ésa es la dimensión existencial de la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La dimensión doctrinal de la fe es lo que yo creo. Yo no creo en cualquier Dios ni creo en cinco dioses ni en ochenta dioses. Yo creo en el Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo como lo confiesa el Nuevo Testamento, como lo enseña mi Madre, la Iglesia Católica. Ésa es la dimensión doctrinal de la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la fe existe el acto de entregarse y existe el acto de asimilar, de asentir, de abrazar una enseñanza específica, una doctrina  específica. La principal enfermedad que tiene la fe en nuestro tiempo, es que se ha descoyuntado la conexión entre la dimensión existencial y la dimensión doctrinal. De ahí que las personas crean que interesa únicamente la dimensión existencial. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y la dimensión existencial significa: &amp;quot;Si eso le sirve a usted, no hay problema. ¡No hay problema!&amp;quot; -&amp;quot;¿Usted, de qué religión es?&amp;quot; &amp;quot;-Yo pertenezco a la religión de la papaya partida&amp;quot;. -&amp;quot;¿En qué consiste su religión?&amp;quot; -&amp;quot;Consiste en que se parte una papaya, se pone sobre un poste, todos danzamos alrededor del poste y creemos que de ahí viene toda la salvación&amp;quot;. ¡La religión de la papaya partida! -&amp;quot;Bueno, si a usted le sirve la papaya partida, problema suyo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando se utiliza el verbo..., &amp;quot;si a usted le sirve, si usted está bien con eso, allá usted&amp;quot;, eso es separar la dimensión existencial de la dimensión doctrinal. En esto, mis queridos hermanos, se ha dado una especie de movimiento pendular. El péndulo va de un extremo al otro extremo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hace unos años, unos cuantos años, -pero, aquí ya había nacido un poco de gente-, se daba demasiada importancia a la dimensión doctrinal. La fe consistía en aprenderse un catecismo, la fe consistía en saber muchas cosas en la cabeza; únicamente ésa era la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Catecismo típicamente se daba para la Primera Comunión: aprenderse muchas cosas, saberse las oraciones, saberse los mandamientos, saberse los sacramentos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Saber, saber, saber! ¡Doctrina! ¡Dimensión doctrinal! Ese catolicismo tenía demasiada doctrina, pero tenía poca experiencia: la experiencia de entregarse a Dios. La experiencia de descubrir a Dios en la propia vida no estaba tan presente ahí. Había un exceso en la dimensión doctrinal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, el péndulo bajó y se fue al otro extremo. En el otro extremo el péndulo se ha quedado únicamente con la dimensión existencial; y la dimensión existencial es, &amp;quot;lo que funcione&amp;quot;. &amp;quot;Si a usted le sirve la religión de la papaya partida, problema suyo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Claro, cuando se habla de la religión de la papaya partida, ustedes sonríen. Pero, resulta que eso es lo que mucho católico está haciendo, y mucho católico carismático. Hay una deserción, hay un desangre de católicos carismáticos hacia los evangélicos. ¡Y no notan la diferencia! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No la notan, porque como: &amp;quot;Aquí cantamos, bendecimos, alabamos y predicamos; y allá cantan y además cantan más bonito; y allá alaban y además los cd&amp;#039;s de ellos están mejor hechos; y bendicen, proclaman, predican; y además predican muchísimo, entonces da lo mismo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos, por tanto, una cantidad de católicos que están dejando su fe, una cantidad de católicos que dejan la confesión sin dolor. No les importa, no lo sienten: una cantidad de católicos que le dan la espalda al misterio de amor de la Santísima Virgen y no lo sienten, no les duele. ¡No les duele! Les quitan la Eucaristía y no les duele. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡No les duele! Hay mucho carismático que está en esa condición. Porque, lo que han aprendido que es importante, es: &amp;quot;Lo que yo sienta&amp;quot;. &amp;quot;Yo sentí en el momento en el que entraron esas baterías y en el momento en el que se paró ese cantante y en el momento en el que todo el mundo se levantó a alabar y bendecir&amp;quot;. &amp;quot;¡Yo sentí! ¡Yo! Como yo sentí, como a mí me gustó lo que yo sentí, eso es lo único que importa&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos, entonces, una grave debilidad en la fe, y esa grave debilidad es un problema doctrinal serio. Y escúchenme responsables de la Renovación Carismática, región centro-sur, y escúchenme representantes de la Renovación Carismática en la Arquidiócesis de Concepción: tenemos dificultades, porque nuestros planes de formación cada vez son más pobres, más raquíticos o simplemente inexistentes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en una especie de inercia; no hay formación. Muchas veces ni siquiera hay conocimiento de la Palabra de Dios; no hay conocimiento de la Biblia, que debería ser lo básico. ¿Dónde están los planes de lectura, de Lectio Divina, de conversación y compartir en grupo con la Palabra de Dios? Ésa fue la Renovación que yo conocí. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y permítanme que les diga: soy de los veteranos aquí, porque yo conocí la Renovación Carismática hace por lo menos treinta y cinco años. ¡Treinta y cinco años! Ustedes dirán: &amp;quot;¡Ah! Estaba jovencito el Espíritu Santo en esa época&amp;quot;. Hace treinta y cinco años que conozco la Renovación Carismática, y por eso les puedo decir el camino recorrido. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Miren, los grupos de oración que conocí, eran grupos donde siempre había lectura, meditación de la Palabra de Dios: &amp;quot;¿Qué nos dice esta Palabra?&amp;quot; En cambio, ¿cómo se están volviendo cada vez más nuestros grupos? &amp;quot;Lo que yo sienta&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con el debido cariño y amor hacia la gente de los ministerios de música, la música se ha hipertrofiado, como si fuera lo único, lo característico y lo que importa. ¡Y ahí está toda la Renovación! &amp;quot;Si hay buena música, gran música, gran ritmo, swing y sabor, ya con eso es suficiente; con eso está armada la oración&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hemos desconectado la dimensión doctrinal de la dimensión existencial. Entonces, este congreso, mis hermanos, no es únicamente para encontrarnos, sonreír, compartir el día, que además está esplendoroso, está bellísimo. Esto no es únicamente para pasar un día amable; esto también es para tomar decisiones. Esto es para que en tu grupo de oración, tú, que eres lider en ese grupo de oración, tú, delante de Dios digas: &amp;quot;Tengo que tomar decisiones&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo conocí la Renovación Carismática cuando había planes de lectura y de estudio para todo un año: &amp;quot;Este año vamos a ver las Cartas de Efesios y de Colosenses. Y en cada reunión tomamos un pasaje, lo oramos: ¿Qué nos dice el Señor?&amp;quot;  Eso es dimensión doctrinal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos heridos en la fe. Y claro, si recibimos tan poquito de la Palabra de Dios, quedamos sin defensa. Ésa es la fragilidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Ésa es la fragilidad que tenemos! La Palabra de Dios es viva y eficaz. ¡Claro! Pero, esa Palabra, para que sea viva y eficaz en ti, tiene que estar en ti. Si no la conoces, si no la amas, si no la lees, si no la saboreas, si no la celebras, ¿qué va a pasar contigo? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuántos están orando diariamente con la Palabra de Dios? La oración personal ha decaído notoriamente en casi todos los lugares que yo conozco. A duras penas con la oración de la semana, -porque los grupos típicamente se reúnen una vez a la semana-, lo que ahí se reciba en la semana más lo que se pueda hacer en la Misa del domingo, con eso estás muy débil. ¡Tenemos graves problemas en la fe! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, se da un elemento gravísimo también, que lo hemos perdido y lo he comentado con los responsables aquí. La Renovación Carismática que conocí, siempre le dio importancia a los testimonios. ¿Qué es lo importante de un testimonio? Lo importante en los testimonios es que precisamente nos ayudan a conectar la vida, o sea la existencia, con la Palabra, o sea, con la doctrina. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un buen testimonio, -si Dios quiere vamos a tener testimonios precisamente en unos minutos-, un buen testimonio, ¿qué es? Es contar cómo la Palabra se vuelve vida; y mi vida es transformada por la Palabra. Fíjate cómo el testimonio conecta existencia y doctrina. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Gravísimo! Si se pierde esa conexión, gravísimo. ¡Gravísimo! Porque, entonces, sólo quedamos al ritmo de, &amp;quot;lo que a mí me gusta, lo que a mí me suena, lo que a mí me parece&amp;quot;. Y ése es el subjetivismo, y ése es el relativismo. Ahí está el tema de la fe; por eso somos frágiles.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos con el tema de la esperanza. ¿Qué sucede con la esperanza? Sabemos que vivimos una crisis muy fuerte de cara al futuro. Es un fenómeno muy complejo que se ha analizado de muchas maneras. Yo no quiero aquí presentar demasiadas teorías; quiero referirme sólo a un aspecto de la esperanza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Observe esto: la esperanza tiene que ver con una palabra que en general a los carismáticos no les entusiasma demasiado, y esa palabra es,  &amp;quot;institución&amp;quot;. ¡La palabra, &amp;quot;institución&amp;quot;! Mira lo siguiente: ¿Qué es lo que hace que una persona pueda sentir confianza hacia el futuro con otra persona? Pues, que hay un compromiso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por ejemplo, tenemos aquí cerca varios matrimonios. Ahí hay una dama conocida como Checha, junto con su esposo conocido como Chinito: Chinito y Checha. Parece como una película taiwanesa: Chinito y Checha. Bueno, Checha y Chinito, o Chinito y Checha, tienen la característica de que son matrimonio. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué es el matrimonio? Una institución. El matrimonio es sacramento instituido. Así dice la definición de sacramento: instituido por Cristo. Eso quiere decir que cuando esta dama, llamada Checha, se despierta por la mañana, ella no se despierta en el vacío de: &amp;quot;¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Para dónde voy? ¿Qué voy a hacer hoy? ¿Qué va a pasar conmigo?&amp;quot; No, ella despierta y está dentro de una institución. En primer lugar,  se supone que está dentro de la cama, porque se supone que no se ha caído. Pero, además de estar dentro de la cama, está dentro de una institución. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquí tenemos otra dama, religiosa ella, dominica, hija de Nuestra Señora de Nazareth. Ése es el nombre técnico que tienen estas hermanas: dominicas, hijas de Nuestra Señora de Nazareth. La hermanita, ahí presente, se despierta por la mañana, y ella está dentro de una institución, una comunidad religiosa. Ése es su primer programa de vida y ésa es su manera de mirar el futuro. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si yo le pregunto, por ejemplo, a Checha: &amp;quot;¿Dentro de cinco años tú qué esperas? ¿Qué puede cambiar en tu vida?&amp;quot; Muchas cosas pueden cambiar. Pero, estoy seguro de que Checha, felizmente casada, me va a decir: &amp;quot;Dentro de cinco años yo me veo al lado de mi esposo&amp;quot;. Eso es lo que da la institución. La institución me da una posibilidad de mirar al futuro. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquí, mi querida hermanita: la hermana, cuando mira hacia el futuro, si yo le digo: &amp;quot;Tú, dentro de cinco años, ¿qué crees que puede pasar contigo?&amp;quot; Ella me dirá: &amp;quot;Pues, quizás estoy en Chile, no sé. Tal vez hayan tenido que cambiarme a otra parte, no sé. Quizás habré iniciado o concluido estudios, no sé. Pero, una cosa sí sé. Dentro de cinco años espero y deseo ser dominica, ser religiosa, estar en mi comunidad&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La institución me permite mirar al futuro. Porque, la institución tiene la permanencia que el individuo no tiene. ¡La institución me permite mirar al futuro! Y lo mismo podríamos decir de otros matrimonios; lo mismo podríamos decir de otras instituciones. Las instituciones van formando el tejido, o si queremos ser más precisos, como el esqueleto sobre el cual se construyen tendones, músculos, nervios y finalmente la piel. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué quiero decir con ésto? Que nosotros hemos debilitado nuestras instituciones. Y cuando las instituciones son débiles, el futuro se anuncia incierto. ¿Y eso qué quiere decir? Eso quiere decir que muchas personas hoy, hablando en términos de sociedad, no saben qué será de su futuro, porque han debilitado las mismas instituciones que les permitirían creer en un futuro. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ejemplo típico: el matrimonio. Muchas parejas no quieren casarse. ¡No quieren casarse! &amp;quot;Vamos a convivir, vamos a cohabitar, vamos a unión libre, vamos a la ley del monte&amp;quot;. Bueno, como se llame eso; les pregunto: &amp;quot;-¿Ustedes se casaron por la ley de la Iglesia o por la ley civil?&amp;quot; &amp;quot;-Por la ley del monte, padre. Entonces, nosotros vamos a convivir&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, ¿qué es convivir? ¿Qué es cohabitar una pareja? ¿Sabes lo que es? No hay institución. ¿Y eso qué quiere decir? No hay futuro. ¡No hay futuro! ¿Qué es convivir? ¿Qué es cohabitar? Es decir: &amp;quot;Yo no estoy tan seguro de ti, tú no estás tan seguro de mí. Ninguno de los dos está seguro del futuro. Pero, aunque no estamos seguros del futuro, sí estamos seguros del presente. Tenga la bondad de irse desnudando&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Del presente sí estoy seguro. Usted me hace el favor, se desnuda; yo me desnudo. De ese presente, del presente de la desnudez, del presente de la excitación, del presente de la pasión, estoy seguro. Del futuro, que implica fidelidad, donación, sacrificio, paciencia, de eso no estoy seguro. Pero, del presente sí. ¡Apure, apure, hágame el favor! Vamos a proceder prontamente&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso destruye la esperanza. En la medida en que nosotros debilitamos las instituciones, destruimos el futuro. Y resulta que los carismáticos, en general, hemos sido muy informales con las instituciones. Todo se le echa la culpa al Espíritu Santo, todo se deja al Espíritu Santo: &amp;quot;-¿Y eso cómo se va a organizar? ¿Ahí, qué vamos a hacer?&amp;quot; &amp;quot;-No, el Señor dirá. ¡El Señor dirá!&amp;quot;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-¿Y quién arregla entonces lo de las sillas?&amp;quot; &amp;quot;-Pues, ya el Señor irá mostrando&amp;quot;. El Señor irá mostrando, y el Señor lo que muestra es el desorden de las sillas. &amp;quot;-¿Quién va a hacer la misión a tal parte?&amp;quot; &amp;quot;-No, si el Señor desea, si el Señor quiere,...&amp;quot;  Y vamos descargando de un modo irresponsable que raya en la blasfemia, nuestras responsabilidades. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Si el Señor desea, si el Señor...&amp;quot; Y en el fondo lo que estamos diciendo es: &amp;quot;Yo no deseo&amp;quot;. Eso es lo que estamos diciendo: &amp;quot;Yo no me comprometo, no cuenten conmigo, bórrenme de la lista, táchenme&amp;quot;. Eso es lo que estamos diciendo, realmente. Entonces, tenemos una crisis en la esperanza por muchas razones. Pero, una de las razones es, una crisis en las instituciones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una cosa que yo le voy a pedir al Espíritu Santo hoy, -porque hoy vamos a tener oración fuerte, pidiendo efusión, pidiendo fortaleza, pidiendo que el Señor renueve su amor entre nosotros-, ¿sabes una de las cosas que yo le voy a pedir al Espíritu Santo? Que en nosotros, en ustedes y por supuesto en mí, renazca la conciencia de que las instituciones requieren de personas que digan, &amp;quot;sí&amp;quot;, que permanezcan y que sean conscientes de que las cosas no se hacen solas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo lo que está aquí dispuesto para esta reunión, alguien lo hizo. Yo llevo casi cuarenta y siete años de vida, y en cuarenta y siete años de vida yo no he visto que un globo, -¿&amp;quot;-cómo lo llaman ustedes, globo o bomba?&amp;quot;, &amp;quot;-Globo&amp;quot;-, no he visto que un globo de éstos se infle solo. Yo,  varias veces he hecho el experimento: pongo el globo desinflado sobre la mesa y lo miro. Lo miro y lo miro y lo miro. Todavía no he visto que un globo se infle solo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es un experimento que he repetido cientos de veces. Pongo el globo sobre la mesa. A veces pongo dos globos, por si acaso eso puede servir. Una vez puse cinco globos en la mesa; ninguno de los cinco globos se infló. A veces los tiro de la mesa al piso. Pero, cuando llegan al piso, llegan desinflados. ¡No se inflan! Otra vez dejé caer un...&amp;quot; Bueno, ya no le cuento más historias. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Oiga, eso que está ahí inflado, alguien lo infló. Así sea con una maquinita, -porque, hay maquinitas que inflan globos-, alguien lo infló. Por favor, caiga en cuenta de eso: alguien lo infló, y no fui yo. ¿Cierto? Alguien lo infló y no fui yo. Alguien está haciendo; yo no estoy haciendo: es así de sencillo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El experimento de los globos también lo he hecho con las sillas. Muchas veces pongo sillas desordenadas en un salón, y espero. A veces espero tres y cuatro horas a que se ordenan solas. No he visto que suceda. ¡No he visto! A veces he esperado casi toda la noche: no se ordenan solas las sillas; las sillas no se ordenan solas. En cambio, he visto que cuando hay una persona ordenando, ahí sí quedan ordenadas. ¿Qué opinan de mis experimentos? Inteligentes, ¿cierto? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso se llama respaldo a las instituciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;Continúa la transcripción&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_2_de_5,_Ataques_a_la_fe,_la_esperanza_y_el_amor&amp;diff=45634</id>
		<title>Madurez en el Espíritu, 2 de 5, Ataques a la fe, la esperanza y el amor</title>
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				<updated>2012-08-13T03:25:18Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay una persona que tiene una experiencia tan profunda del Espíritu como no la tiene nadie más, una persona que fue cubierta por la sombra del Altísimo, una persona que fue convertida en Sagrario Inmaculado de su presencia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Ella saludamos: &amp;quot;-Dios te Salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre, Jesús&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pueden sentarse. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Amados Hermanos: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En nuestra reunión anterior hemos comentado cómo la sanación es fundamentalmente reconquista. Dios recupera lo que le pertenece y por eso la sanación siempre implica ese abrirle la puerta a su amor, pero también abrirle la puerta a la autoridad de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No se nos olvide que hay tres palabras que describen a la Santísima Trinidad según la enseñanza de Santa Catalina de Siena. Esas tres palabras son el poder, la sabiduría y el amor: el poder sin medida, el Dios todopoderoso; la sabiduría sin medida, en Cristo su Palabra; el amor sin medida en el don, en el regalo, en la efusión del Espíritu. ¡Poder, sabiduría y amor! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la Trinidad no se puede dividir. Yo no puedo recibir, o no puedo pretender recibir únicamente la sabiduría de Dios. Por ejemplo, cuando una persona sabe qué es lo que Dios quiere pero no hace caso al querer de Dios, está deseando dividir la Trinidad. Porque, es como recibir la sabiduría pero sin el poder y sin el amor. A esa clase de fe la llama el Apóstol Santiago, &amp;quot;una fe muerta&amp;quot; (véase Santiago 2,17). ¡Es una fe muerte! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otras personas, en cambio, quieren tener mucho amor y creen que todo consiste en el amor. Pero, es un amor sin discernimiento, y ahí suceden desastres. De esos desastres es de los que vamos a hablar en esta segunda enseñanza. Porque, ésto es una pelea, ésto es una batalla, ésto es guerra. ¡Guerra! ¡Combate espiritual! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Acuérdate lo que dijimos: &amp;quot;De Dios viene ese movimiento de salida que llamamos la Creación&amp;quot;. El enemigo quiere echarle en la cara a Dios la Creación, tirársela por la cara, quiere devolver la Creación.  Entonces, Dios reconquista lo suyo a través de la sanación, a través de la redención, a través de la salvación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la pelea sigue. &amp;quot;La pelea sigue&amp;quot; es lo que ya dijimos en el momento de la Pasión: &amp;quot;Ahora, el demonio lo que quiere es que el mudo curado por Cristo le grite a Cristo o le grite a Pilato, que tiene que crucificar a Cristo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que yo quiero que entiendas, lo que yo quiero que todos entendamos, es que dentro de este combate, dentro de esta batalla, hay que tener un gran discernimiento y hay que tener también una voluntad resuelta, para que la victoria se complete en nuestra vida del lado de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto que Él es el Señor, por supuesto que Él es el Vencedor. ¡Eso está clarísimo! Mas, la pregunta es si su victoria se va a realizar en mi vida o no. Porque, si su victoria no se realiza en mi vida, el que pierde soy yo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, no puedo separar la Trinidad. Yo no puedo separar el poder, el amor y la sabiduría. Yo no puedo tener mucho amor porque me parece extraordinaria la vida de Dios, pero no le abro campo al poder: Dios quiere tener autoridad en tu vida. Y Dios tiene autoridad en tu vida cuando Dios cuenta contigo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si tú tomas una actitud únicamente de recibir y recibir y recibir... Como dijo Cristo en el capítulo sexto de San Juan cuando la gente fue a buscarlo después de la primera multiplicación de los panes: &amp;quot;¿A qué vienen? ¿A la segunda?&amp;quot;  Porque, ellos ya creían en el Cristo &amp;quot;panadería&amp;quot;, en el Cristo &amp;quot;panificadora&amp;quot;, en el Cristo &amp;quot;hace pan&amp;quot;. ¡Eso era en lo que ellos estaban creyendo! Y Cristo les hace ver: &amp;quot;Un momento; es que ésto tiene otro paso más. Hay que dar otro paso más, hay que seguir este camino&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, fíjate: la sanación es reconquista, y reconquista quiere decir que: &amp;quot;Yo le abro espacio al amor de Dios&amp;quot;: &amp;quot;¡Ay, qué bonito el amor de Dios!&amp;quot; &amp;quot;Le abro espacio a la sabiduría de Dios&amp;quot;: &amp;quot;Me gusta eso. ¡Qué hermoso conocer la Palabra del Señor!&amp;quot; &amp;quot;Le abro paso al poder de Dios&amp;quot;: &amp;quot;Sí, bonito; para que me sane, para que el Señor cambie mi vida&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡No te quedes ahí! Abrirle espacio al poder de Dios es abrir espacio para que Dios disponga de ti, para que Dios te ponga a trabajar. ¡Para eso, para que Dios te ponga a trabajar! Luego, si no estás trabajando, si no estás en la obra del Señor, si no estás en el surco, estás únicamente en la postura de recibir y recibir y recibir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, ahí pasa como ya lo hemos explicado en otras ocasiones con el ejemplo del vaso y el tubo. Un vaso, -aquí tenemos un vaso, por ejemplo-, el vaso recibe, se llena y ya no puede recibir más. ¡Se llenó! Así le pasa al que no da, al que no comparte: recibe, se llena y está siempre como en lo mismo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando el agua no se cambia, entonces, ¿qué pasa? Se daña. El agua detenida, el agua empozada, el agua que no circula, es agua que se daña. El carismático que no comparte, el carismático que no evangeliza, el carismático que nada más quiere recibir, recibir y recibir, se le termina dañando lo que ha recibido. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué nos toca hacer? Como el tubo, recibes y das, recibes y entregas, recibes y comunicas, recibes y evangelizas. Grupo de oración que no evangeliza, languidece, se marchita. Persona que no comparte su fe, la pierde. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La fe es una cosa muy extraña. ¡Muy extraña! Porque, cuando hablamos del dinero, si yo doy el dinero, lo pierdo. En cambio, con la fe es al revés: si yo no doy la fe, la pierdo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O sea que la manera de tener la fe y de conservar la fe, es darla, compartirla, entregarla, proclamarla. El mismo que recibe, contempla y goza,  es el mismo que evangeliza, hace misión y sirve. Hasta ahí vamos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, ahora viene un estudio que yo creo es interesante. Pues, como dijimos que ésto era batalla y que ésto es combate, es importante que sepamos: después de la sanación, ¿qué? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de la sanación, ¿qué? Y aquí vamos a encontrar que hay dos problemas: un problema se llama fragilidad y otro problema se llama dureza. Luego, el título de esta predicación es fragilidad y dureza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Resulta que éste es un tema muy nuevo en la Renovación, porque es un tema también muy nuevo en la sociedad. Nuestra sociedad es al mismo tiempo una sociedad de personas frágiles pero de personas duras. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y como la novedad de la sociedad siempre despunta primero en los jóvenes, es especialmente en los jóvenes donde encontramos que se da esa combinación extraña de fragilidad y dureza: fragilidad que se manifiesta de muchas formas y dureza que se manifiesta de muchas formas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso que está sucediendo en la sociedad, eso nos pasa también a nosotros. Quizás, además, nosotros somos al mismo tiempo muy frágiles y muy duros. La gente que trabaja con distintos materiales lo llama &amp;quot;cristal&amp;quot;. Los cristales son al mismo tiempo duros pero frágiles; son quebradizos. ¡Cristal! Entonces, tenemos un problema de cristalografía. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a ver cómo funciona. Les repito, es un tema muy nuevo; muy, muy nuevo en la Renovación, porque es un tema muy, muy nuevo en la sociedad. Vamos a hablar de cuáles son esas fragilidades, de cuáles son esas durezas y de cómo podemos defendernos frente a esta situación, puesto que la estamos viviendo en muchos países; ésto está sucediendo en muchas partes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Miremos el tema primero de la fragilidad. Cuando se habla de fragilidad o cuando se habla de debilidad, estamos hablando de aquella condición del que pronto se rinde, del que pronto se cansa, del que pronto se desanima. Quizás los primeros síntomas que tú puedes identificar son esos picos de entusiasmo seguidos por largos abismos de desánimo. Ése es un síntoma preocupante, eso indica fragilidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tú asistes a un congreso. En el congreso sientes como una embriaguez: &amp;quot;El Señor está vivo, el Señor ha hecho maravillas en mi vida&amp;quot;. Eso dices a las seis de la tarde. A las nueve de la noche llegas a tu casa; de repente todo te parece sombrío, todo está como aburrido, y entonces sientes que ya ese ánimo que tenías antes, se cayó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando estás en el congreso y estás en alabanza, tú sientes: &amp;quot;Somos expresión y potencia del amor de Dios. ¡El amor de Dios es maravilloso!&amp;quot;  Al otro día tienes que ir a tu trabajo. Te miran tus compañeros de trabajo, tú los miras a ellos, y ese ánimo que traías, esa fuerza que traías, se fue al piso. ¡Eso es debilidad, eso es fragilidad! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conversión: &amp;quot;Le he entregado mi vida a Cristo&amp;quot;, y luego: &amp;quot;No sé: como que sí, como que no&amp;quot;. ¿Sabe en qué se manifiesta esto? Se manifiesta especialmente en el compromiso de las personas. Porque, el compromiso no funciona con entusiasmos. El compromiso requiere constancia, perseverancia, persistencia. Y donde hay fragilidad, no hay compromiso. Porque, uno, a base de esos picos de entusiasmo, así no funciona. ¡Así no funciona! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tú, haz la comparación con lo que sucede con el amor humano. En el amor humano pasa exactamente lo mismo. ¿Qué puede pensar una joven que tiene su pololo? Dicen aquí: &amp;quot;Tiene su pololo&amp;quot;. El pololo y el pololo; muy bien el pololo. Entonces, el pololo le dice: &amp;quot;Tú eres extraordinaria, eres lo más bello que ha sucedido en mi vida, has traído tanta luz a mi existencia&amp;quot;. Ella, por supuesto, se siente muy feliz, se siente muy halagada. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-¿Verdad todo eso, mi amor?&amp;quot; &amp;quot;-Verdad, ¿qué?&amp;quot; &amp;quot;-Lo que me dijiste. Hace un minuto me dijiste que yo te inspiraba muchas cosas.&amp;quot; &amp;quot;-Eso era hace un minuto. Ahora ya cambié, ahora no sé bien si puedo estar contigo o si mejor, no sé; o si estar con la Andrea, o si estar con la Juana, o si estar con la Yaneth, o estar con la Pepa&amp;quot;. &amp;quot;-Pero, tú me querías&amp;quot;. &amp;quot;-Correcto, pretérito imperfecto del verbo &amp;quot;querer&amp;quot;: quería, quería&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por la noche: &amp;quot;¡Ay, perdóname, mi amor! Tú sabes que yo soy un poco inestable; pero, en realidad te quiero mucho y tú eres la única. Por lo menos mientras dure esta llamada, tú eres la única&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dime si ese pololeo, dime si esa relación va para alguna parte. No va para ninguna parte; no se puede construir. Así somos con Dios, exactamente así somos con Dios: &amp;quot;Señor, te amo con todo mi ser. Señor, te alabo. ¡Señor, te alabo! Señor, te alabo con todo mi ser&amp;quot;. &amp;quot;-Bueno, como amas tanto al Señor, se necesita que mañana muy temprano... &amp;quot;-¡Ah, no, temprano yo no alabo al Señor! Yo, temprano, no amo. ¡Yo, temprano, no, nada!&amp;quot;. Así somos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Así somos! Entonces, así no se puede construir nada. Tenemos una inconstancia enfermiza, una inconstancia muy grave en las vocaciones. Mire, hay que orar mucho por las vocaciones de hombres y de mujeres en este hermoso país de Chile. Está grave la situación vocacional. Hay que orar pronto y mucho por las vocaciones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, no es que falte gente que se entusiasme. Hay una cantidad de gente que se entusiasma. Y esas jovencitas enamoradas de Cristo: &amp;quot;Cristo es lo más importante en mi vida&amp;quot; &amp;quot;-¿Le vas a entregar la vida a Cristo?&amp;quot; &amp;quot;-Mmmh, no sé, tal vez sí, voy a ver, no estoy como muy segura&amp;quot;. Así no se construye. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, ¿cuáles son las raíces de esa fragilidad? Ya entendemos lo que es fragilidad: es esa tendencia a entregar las armas, a rendirse, a desanimarse. Esto es como el sismógrafo: arriba, el pico de entusiasmo, y de una vez abajo, el desánimo, el cansancio, la frustración. ¿Dónde empieza la fragilidad nuestra como individuos? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a hablar de la fragilidad en las personas y luego vamos a hablar de la fragilidad en los grupos. Eso es lo que vamos a hacer. La fragilidad en las personas la vamos a mirar con tres palabras. La fragilidad en los grupos la vamos a ver con tres palabras. La dureza la vamos a ver al mismo tiempo en las personas y en los grupos con otras tres palabras. O sea que todo funciona de a tres; son tres grupos de tres. Para la gente de la memoria prodigiosa, eso ayuda, porque es más fácil recordar así: son tres grupos de tres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De una vez les voy a hablar de cuáles son los tres grupos de tres. Primer grupo de tres: Somos frágiles, porque tenemos dificultades en la fe, la esperanza y el amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a hablar de la fragilidad en los grupos: segundo grupo de tres. ¡Todo va de a tres! El segundo trío es: Vamos a referirnos a los votos que hacemos los religiosos, no por hablar únicamente de los religiosos, sino porque esos votos nos sirven de pista nemotécnica para saber en dónde está la fragilidad de los grupos. Se llaman pobreza, castidad, obediencia. Tiene que ver con la plata, los afectos y el poder. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tercer punto: El tercer punto está relacionado con tres de los principales pecados, -podríamos llamarlos, capitales-, y por su importancia los vamos a destacar. Esos tres son la soberbia, la codicia y el resentimiento o venganza. Así que tenemos esos tres grupos de tres. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y luego contaremos de manera breve, cómo el Señor Jesús interviene para que esos grupos de tres, esas amenazas en la fe, en la esperanza, en el amor y las demás palabras que hemos dicho, las amenazas que están bajo esos títulos, no lleguen a nosotros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenga en cuenta que las palabras que le he mencionado son palabras nemotécnicas, son palabras para que usted recuerde. Por supuesto, yo no estoy diciendo que la fe sea una amenaza, sino que tenemos problemas en la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O sea que las tres palabras de tres o los tres grupos de tres son para que usted recuerde. Porque, cuanto más usted recuerde, más profundamente le queda sembrado en el corazón lo que estamos diciendo. Por eso nos interesa esa parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Muy bien! ¡Vamos con la primera! Tenemos dificultades en la fe, en la esperanza y en el amor. ¿Qué dificultades tenemos en la fe? La primera dificultad, la más grave dificultad que tenemos en la fe, es que existe la tendencia a pensar que cada uno puede creer en lo que quiera mientras eso le funcione. Y este es un problema muy grave. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Este es un  problema muy grave! En la fe, mis queridos hermanos, hay dos dimensiones principales: hay una dimensión que se llama existencial y hay otra dimensión que se llama doctrinal. La dimensión existencial de la fe es la entrega, el acto de confianza, la certeza que tengo de que Dios está presente, obrando en mi vida y yo me entrego a Él. Ésa es la dimensión existencial de la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La dimensión doctrinal de la fe es lo que yo creo. Yo no creo en cualquier Dios ni creo en cinco dioses ni en ochenta dioses. Yo creo en el Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo como lo confiesa el Nuevo Testamento, como lo enseña mi Madre, la Iglesia Católica. Ésa es la dimensión doctrinal de la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la fe existe el acto de entregarse y existe el acto de asimilar, de asentir, de abrazar una enseñanza específica, una doctrina  específica. La principal enfermedad que tiene la fe en nuestro tiempo, es que se ha descoyuntado la conexión entre la dimensión existencial y la dimensión doctrinal. De ahí que las personas crean que interesa únicamente la dimensión existencial. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y la dimensión existencial significa: &amp;quot;Si eso le sirve a usted, no hay problema. ¡No hay problema!&amp;quot; -&amp;quot;¿Usted, de qué religión es?&amp;quot; &amp;quot;-Yo pertenezco a la religión de la papaya partida&amp;quot;. -&amp;quot;¿En qué consiste su religión?&amp;quot; -&amp;quot;Consiste en que se parte una papaya, se pone sobre un poste, todos danzamos alrededor del poste y creemos que de ahí viene toda la salvación&amp;quot;. ¡La religión de la papaya partida! -&amp;quot;Bueno, si a usted le sirve la papaya partida, problema suyo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando se utiliza el verbo..., &amp;quot;si a usted le sirve, si usted está bien con eso, allá usted&amp;quot;, eso es separar la dimensión existencial de la dimensión doctrinal. En esto, mis queridos hermanos, se ha dado una especie de movimiento pendular. El péndulo va de un extremo al otro extremo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hace unos años, unos cuantos años, -pero, aquí ya había nacido un poco de gente-, se daba demasiada importancia a la dimensión doctrinal. La fe consistía en aprenderse un catecismo, la fe consistía en saber muchas cosas en la cabeza; únicamente ésa era la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Catecismo típicamente se daba para la Primera Comunión: aprenderse muchas cosas, saberse las oraciones, saberse los mandamientos, saberse los sacramentos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Saber, saber, saber! ¡Doctrina! ¡Dimensión doctrinal! Ese catolicismo tenía demasiada doctrina, pero tenía poca experiencia: la experiencia de entregarse a Dios. La experiencia de descubrir a Dios en la propia vida no estaba tan presente ahí. Había un exceso en la dimensión doctrinal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, el péndulo bajó y se fue al otro extremo. En el otro extremo el péndulo se ha quedado únicamente con la dimensión existencial; y la dimensión existencial es, &amp;quot;lo que funcione&amp;quot;. &amp;quot;Si a usted le sirve la religión de la papaya partida, problema suyo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Claro, cuando se habla de la religión de la papaya partida, ustedes sonríen. Pero, resulta que eso es lo que mucho católico está haciendo, y mucho católico carismático. Hay una deserción, hay un desangre de católicos carismáticos hacia los evangélicos. ¡Y no notan la diferencia! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No la notan, porque como: &amp;quot;Aquí cantamos, bendecimos, alabamos y predicamos; y allá cantan y además cantan más bonito; y allá alaban y además los cd&amp;#039;s de ellos están mejor hechos; y bendicen, proclaman, predican; y además predican muchísimo, entonces da lo mismo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos, por tanto, una cantidad de católicos que están dejando su fe, una cantidad de católicos que dejan la confesión sin dolor. No les importa, no lo sienten: una cantidad de católicos que le dan la espalda al misterio de amor de la Santísima Virgen y no lo sienten, no les duele. ¡No les duele! Les quitan la Eucaristía y no les duele. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡No les duele! Hay mucho carismático que está en esa condición. Porque, lo que han aprendido que es importante, es: &amp;quot;Lo que yo sienta&amp;quot;. &amp;quot;Yo sentí en el momento en el que entraron esas baterías y en el momento en el que se paró ese cantante y en el momento en el que todo el mundo se levantó a alabar y bendecir&amp;quot;. &amp;quot;¡Yo sentí! ¡Yo! Como yo sentí, como a mí me gustó lo que yo sentí, eso es lo único que importa&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos, entonces, una grave debilidad en la fe, y esa grave debilidad es un problema doctrinal serio. Y escúchenme responsables de la Renovación Carismática, región centro-sur, y escúchenme representantes de la Renovación Carismática en la Arquidiócesis de Concepción: tenemos dificultades, porque nuestros planes de formación cada vez son más pobres, más raquíticos o simplemente inexistentes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en una especie de inercia; no hay formación. Muchas veces ni siquiera hay conocimiento de la Palabra de Dios; no hay conocimiento de la Biblia, que debería ser lo básico. ¿Dónde están los planes de lectura, de Lectio Divina, de conversación y compartir en grupo con la Palabra de Dios? Ésa fue la Renovación que yo conocí. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y permítanme que les diga: soy de los veteranos aquí, porque yo conocí la Renovación Carismática hace por lo menos treinta y cinco años. ¡Treinta y cinco años! Ustedes dirán: &amp;quot;¡Ah! Estaba jovencito el Espíritu Santo en esa época&amp;quot;. Hace treinta y cinco años que conozco la Renovación Carismática, y por eso les puedo decir el camino recorrido. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Miren, los grupos de oración que conocí, eran grupos donde siempre había lectura, meditación de la Palabra de Dios: &amp;quot;¿Qué nos dice esta Palabra?&amp;quot; En cambio, ¿cómo se están volviendo cada vez más nuestros grupos? &amp;quot;Lo que yo sienta&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con el debido cariño y amor hacia la gente de los ministerios de música, la música se ha hipertrofiado, como si fuera lo único, lo característico y lo que importa. ¡Y ahí está toda la Renovación! &amp;quot;Si hay buena música, gran música, gran ritmo, swing y sabor, ya con eso es suficiente; con eso está armada la oración&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hemos desconectado la dimensión doctrinal de la dimensión existencial. Entonces, este congreso, mis hermanos, no es únicamente para encontrarnos, sonreír, compartir el día, que además está esplendoroso, está bellísimo. Esto no es únicamente para pasar un día amable; esto también es para tomar decisiones. Esto es para que en tu grupo de oración, tú, que eres lider en ese grupo de oración, tú, delante de Dios digas: &amp;quot;Tengo que tomar decisiones&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo conocí la Renovación Carismática cuando había planes de lectura y de estudio para todo un año: &amp;quot;Este año vamos a ver las Cartas de Efesios y de Colosenses. Y en cada reunión tomamos un pasaje, lo oramos: ¿Qué nos dice el Señor?&amp;quot;  Eso es dimensión doctrinal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos heridos en la fe. Y claro, si recibimos tan poquito de la Palabra de Dios, quedamos sin defensa. Ésa es la fragilidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Ésa es la fragilidad que tenemos! La Palabra de Dios es viva y eficaz. ¡Claro! Pero, esa Palabra, para que sea viva y eficaz en ti, tiene que estar en ti. Si no la conoces, si no la amas, si no la lees, si no la saboreas, si no la celebras, ¿qué va a pasar contigo? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuántos están orando diariamente con la Palabra de Dios? La oración personal ha decaído notoriamente en casi todos los lugares que yo conozco. A duras penas con la oración de la semana, -porque los grupos típicamente se reúnen una vez a la semana-, lo que ahí se reciba en la semana más lo que se pueda hacer en la Misa del domingo, con eso estás muy débil. ¡Tenemos graves problemas en la fe! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, se da un elemento gravísimo también, que lo hemos perdido y lo he comentado con los responsables aquí. La Renovación Carismática que conocí, siempre le dio importancia a los testimonios. ¿Qué es lo importante de un testimonio? Lo importante en los testimonios es que precisamente nos ayudan a conectar la vida, o sea la existencia, con la Palabra, o sea, con la doctrina. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un buen testimonio, -si Dios quiere vamos a tener testimonios precisamente en unos minutos-, un buen testimonio, ¿qué es? Es contar cómo la Palabra se vuelve vida; y mi vida es transformada por la Palabra. Fíjate cómo el testimonio conecta existencia y doctrina. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Gravísimo! Si se pierde esa conexión, gravísimo. ¡Gravísimo! Porque, entonces, sólo quedamos al ritmo de, &amp;quot;lo que a mí me gusta, lo que a mí me suena, lo que a mí me parece&amp;quot;. Y ése es el subjetivismo, y ése es el relativismo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;Continúa la transcripción&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_2_de_5,_Ataques_a_la_fe,_la_esperanza_y_el_amor&amp;diff=45633</id>
		<title>Madurez en el Espíritu, 2 de 5, Ataques a la fe, la esperanza y el amor</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_2_de_5,_Ataques_a_la_fe,_la_esperanza_y_el_amor&amp;diff=45633"/>
				<updated>2012-08-13T00:39:11Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay una persona que tiene una experiencia tan profunda del Espíritu como no la tiene nadie más, una persona que fue cubierta por la sombra del Altísimo, una persona que fue convertida en Sagrario Inmaculado de su presencia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Ella saludamos: &amp;quot;-Dios te Salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre, Jesús&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pueden sentarse. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Amados Hermanos: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En nuestra reunión anterior hemos comentado cómo la sanación es fundamentalmente reconquista. Dios recupera lo que le pertenece y por eso la sanación siempre implica ese abrirle la puerta a su amor, pero también abrirle la puerta a la autoridad de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No se nos olvide que hay tres palabras que describen a la Santísima Trinidad según la enseñanza de Santa Catalina de Siena. Esas tres palabras son el poder, la sabiduría y el amor: el poder sin medida, el Dios todopoderoso; la sabiduría sin medida, en Cristo su Palabra; el amor sin medida en el don, en el regalo, en la efusión del Espíritu. ¡Poder, sabiduría y amor! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la Trinidad no se puede dividir. Yo no puedo recibir, o no puedo pretender recibir únicamente la sabiduría de Dios. Por ejemplo, cuando una persona sabe qué es lo que Dios quiere pero no hace caso al querer de Dios, está deseando dividir la Trinidad. Porque, es como recibir la sabiduría pero sin el poder y sin el amor. A esa clase de fe la llama el Apóstol Santiago, &amp;quot;una fe muerta&amp;quot; (véase Santiago 2,17). ¡Es una fe muerte! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otras personas, en cambio, quieren tener mucho amor y creen que todo consiste en el amor. Pero, es un amor sin discernimiento, y ahí suceden desastres. De esos desastres es de los que vamos a hablar en esta segunda enseñanza. Porque, ésto es una pelea, ésto es una batalla, ésto es guerra. ¡Guerra! ¡Combate espiritual! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Acuérdate lo que dijimos: &amp;quot;De Dios viene ese movimiento de salida que llamamos la Creación&amp;quot;. El enemigo quiere echarle en la cara a Dios la Creación, tirársela por la cara, quiere devolver la Creación.  Entonces, Dios reconquista lo suyo a través de la sanación, a través de la redención, a través de la salvación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la pelea sigue. &amp;quot;La pelea sigue&amp;quot; es lo que ya dijimos en el momento de la Pasión: &amp;quot;Ahora, el demonio lo que quiere es que el mudo curado por Cristo le grite a Cristo o le grite a Pilato, que tiene que crucificar a Cristo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que yo quiero que entiendas, lo que yo quiero que todos entendamos, es que dentro de este combate, dentro de esta batalla, hay que tener un gran discernimiento y hay que tener también una voluntad resuelta, para que la victoria se complete en nuestra vida del lado de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto que Él es el Señor, por supuesto que Él es el Vencedor. ¡Eso está clarísimo! Mas, la pregunta es si su victoria se va a realizar en mi vida o no. Porque, si su victoria no se realiza en mi vida, el que pierde soy yo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, no puedo separar la Trinidad. Yo no puedo separar el poder, el amor y la sabiduría. Yo no puedo tener mucho amor porque me parece extraordinaria la vida de Dios, pero no le abro campo al poder: Dios quiere tener autoridad en tu vida. Y Dios tiene autoridad en tu vida cuando Dios cuenta contigo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si tú tomas una actitud únicamente de recibir y recibir y recibir... Como dijo Cristo en el capítulo sexto de San Juan cuando la gente fue a buscarlo después de la primera multiplicación de los panes: &amp;quot;¿A qué vienen? ¿A la segunda?&amp;quot;  Porque, ellos ya creían en el Cristo &amp;quot;panadería&amp;quot;, en el Cristo &amp;quot;panificadora&amp;quot;, en el Cristo &amp;quot;hace pan&amp;quot;. ¡Eso era en lo que ellos estaban creyendo! Y Cristo les hace ver: &amp;quot;Un momento; es que ésto tiene otro paso más. Hay que dar otro paso más, hay que seguir este camino&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, fíjate: la sanación es reconquista, y reconquista quiere decir que: &amp;quot;Yo le abro espacio al amor de Dios&amp;quot;: &amp;quot;¡Ay, qué bonito el amor de Dios!&amp;quot; &amp;quot;Le abro espacio a la sabiduría de Dios&amp;quot;: &amp;quot;Me gusta eso. ¡Qué hermoso conocer la Palabra del Señor!&amp;quot; &amp;quot;Le abro paso al poder de Dios&amp;quot;: &amp;quot;Sí, bonito; para que me sane, para que el Señor cambie mi vida&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡No te quedes ahí! Abrirle espacio al poder de Dios es abrir espacio para que Dios disponga de ti, para que Dios te ponga a trabajar. ¡Para eso, para que Dios te ponga a trabajar! Luego, si no estás trabajando, si no estás en la obra del Señor, si no estás en el surco, estás únicamente en la postura de recibir y recibir y recibir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, ahí pasa como ya lo hemos explicado en otras ocasiones con el ejemplo del vaso y el tubo. Un vaso, -aquí tenemos un vaso, por ejemplo-, el vaso recibe, se llena y ya no puede recibir más. ¡Se llenó! Así le pasa al que no da, al que no comparte: recibe, se llena y está siempre como en lo mismo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando el agua no se cambia, entonces, ¿qué pasa? Se daña. El agua detenida, el agua empozada, el agua que no circula, es agua que se daña. El carismático que no comparte, el carismático que no evangeliza, el carismático que nada más quiere recibir, recibir y recibir, se le termina dañando lo que ha recibido. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué nos toca hacer? Como el tubo, recibes y das, recibes y entregas, recibes y comunicas, recibes y evangelizas. Grupo de oración que no evangeliza, languidece, se marchita. Persona que no comparte su fe, la pierde. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La fe es una cosa muy extraña. ¡Muy extraña! Porque, cuando hablamos del dinero, si yo doy el dinero, lo pierdo. En cambio, con la fe es al revés: si yo no doy la fe, la pierdo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O sea que la manera de tener la fe y de conservar la fe, es darla, compartirla, entregarla, proclamarla. El mismo que recibe, contempla y goza,  es el mismo que evangeliza, hace misión y sirve. Hasta ahí vamos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, ahora viene un estudio que yo creo es interesante. Pues, como dijimos que ésto era batalla y que ésto es combate, es importante que sepamos: después de la sanación, ¿qué? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de la sanación, ¿qué? Y aquí vamos a encontrar que hay dos problemas: un problema se llama fragilidad y otro problema se llama dureza. Luego, el título de esta predicación es fragilidad y dureza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Resulta que éste es un tema muy nuevo en la Renovación, porque es un tema también muy nuevo en la sociedad. Nuestra sociedad es al mismo tiempo una sociedad de personas frágiles pero de personas duras. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y como la novedad de la sociedad siempre despunta primero en los jóvenes, es especialmente en los jóvenes donde encontramos que se da esa combinación extraña de fragilidad y dureza: fragilidad que se manifiesta de muchas formas y dureza que se manifiesta de muchas formas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso que está sucediendo en la sociedad, eso nos pasa también a nosotros. Quizás, además, nosotros somos al mismo tiempo muy frágiles y muy duros. La gente que trabaja con distintos materiales lo llama &amp;quot;cristal&amp;quot;. Los cristales son al mismo tiempo duros pero frágiles; son quebradizos. ¡Cristal! Entonces, tenemos un problema de cristalografía. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a ver cómo funciona. Les repito, es un tema muy nuevo; muy, muy nuevo en la Renovación, porque es un tema muy, muy nuevo en la sociedad. Vamos a hablar de cuáles son esas fragilidades, de cuáles son esas durezas y de cómo podemos defendernos frente a esta situación, puesto que la estamos viviendo en muchos países; ésto está sucediendo en muchas partes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Miremos el tema primero de la fragilidad. Cuando se habla de fragilidad o cuando se habla de debilidad, estamos hablando de aquella condición del que pronto se rinde, del que pronto se cansa, del que pronto se desanima. Quizás los primeros síntomas que tú puedes identificar son esos picos de entusiasmo seguidos por largos abismos de desánimo. Ése es un síntoma preocupante, eso indica fragilidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tú asistes a un congreso. En el congreso sientes como una embriaguez: &amp;quot;El Señor está vivo, el Señor ha hecho maravillas en mi vida&amp;quot;. Eso dices a las seis de la tarde. A las nueve de la noche llegas a tu casa; de repente todo te parece sombrío, todo está como aburrido, y entonces sientes que ya ese ánimo que tenías antes, se cayó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando estás en el congreso y estás en alabanza, tú sientes: &amp;quot;Somos expresión y potencia del amor de Dios. ¡El amor de Dios es maravilloso!&amp;quot;  Al otro día tienes que ir a tu trabajo. Te miran tus compañeros de trabajo, tú los miras a ellos, y ese ánimo que traías, esa fuerza que traías, se fue al piso. ¡Eso es debilidad, eso es fragilidad! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conversión: &amp;quot;Le he entregado mi vida a Cristo&amp;quot;, y luego: &amp;quot;No sé: como que sí, como que no&amp;quot;. ¿Sabe en qué se manifiesta esto? Se manifiesta especialmente en el compromiso de las personas. Porque, el compromiso no funciona con entusiasmos. El compromiso requiere constancia, perseverancia, persistencia. Y donde hay fragilidad, no hay compromiso. Porque, uno, a base de esos picos de entusiasmo, así no funciona. ¡Así no funciona! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tú, haz la comparación con lo que sucede con el amor humano. En el amor humano pasa exactamente lo mismo. ¿Qué puede pensar una joven que tiene su pololo? Dicen aquí: &amp;quot;Tiene su pololo&amp;quot;. El pololo y el pololo; muy bien el pololo. Entonces, el pololo le dice: &amp;quot;Tú eres extraordinaria, eres lo más bello que ha sucedido en mi vida, has traído tanta luz a mi existencia&amp;quot;. Ella, por supuesto, se siente muy feliz, se siente muy halagada. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-¿Verdad todo eso, mi amor?&amp;quot; &amp;quot;-Verdad, ¿qué?&amp;quot; &amp;quot;-Lo que me dijiste. Hace un minuto me dijiste que yo te inspiraba muchas cosas.&amp;quot; &amp;quot;-Eso era hace un minuto. Ahora ya cambié, ahora no sé bien si puedo estar contigo o si mejor, no sé; o si estar con la Andrea, o si estar con la Juana, o si estar con la Yaneth, o estar con la Pepa&amp;quot;. &amp;quot;-Pero, tú me querías&amp;quot;. &amp;quot;-Correcto, pretérito imperfecto del verbo &amp;quot;querer&amp;quot;: quería, quería&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por la noche: &amp;quot;¡Ay, perdóname, mi amor! Tú sabes que yo soy un poco inestable; pero, en realidad te quiero mucho y tú eres la única. Por lo menos mientras dure esta llamada, tú eres la única&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dime si ese pololeo, dime si esa relación va para alguna parte. No va para ninguna parte; no se puede construir. Así somos con Dios, exactamente así somos con Dios: &amp;quot;Señor, te amo con todo mi ser. Señor, te alabo. ¡Señor, te alabo! Señor, te alabo con todo mi ser&amp;quot;. &amp;quot;-Bueno, como amas tanto al Señor, se necesita que mañana muy temprano... &amp;quot;-¡Ah, no, temprano yo no alabo al Señor! Yo, temprano, no amo. ¡Yo, temprano, no, nada!&amp;quot;. Así somos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Así somos! Entonces, así no se puede construir nada. Tenemos una inconstancia enfermiza, una inconstancia muy grave en las vocaciones. Mire, hay que orar mucho por las vocaciones de hombres y de mujeres en este hermoso país de Chile. Está grave la situación vocacional. Hay que orar pronto y mucho por las vocaciones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, no es que falte gente que se entusiasme. Hay una cantidad de gente que se entusiasma. Y esas jovencitas enamoradas de Cristo: &amp;quot;Cristo es lo más importante en mi vida&amp;quot; &amp;quot;-¿Le vas a entregar la vida a Cristo?&amp;quot; &amp;quot;-Mmmh, no sé, tal vez sí, voy a ver, no estoy como muy segura&amp;quot;. Así no se construye. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, ¿cuáles son las raíces de esa fragilidad? Ya entendemos lo que es fragilidad: es esa tendencia a entregar las armas, a rendirse, a desanimarse. Esto es como el sismógrafo: arriba, el pico de entusiasmo, y de una vez abajo, el desánimo, el cansancio, la frustración. ¿Dónde empieza la fragilidad nuestra como individuos? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a hablar de la fragilidad en las personas y luego vamos a hablar de la fragilidad en los grupos. Eso es lo que vamos a hacer. La fragilidad en las personas la vamos a mirar con tres palabras. La fragilidad en los grupos la vamos a ver con tres palabras. La dureza la vamos a ver al mismo tiempo en las personas y en los grupos con otras tres palabras. O sea que todo funciona de a tres; son tres grupos de tres. Para la gente de la memoria prodigiosa, eso ayuda, porque es más fácil recordar así: son tres grupos de tres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De una vez les voy a hablar de cuáles son los tres grupos de tres. Primer grupo de tres: Somos frágiles, porque tenemos dificultades en la fe, la esperanza y el amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a hablar de la fragilidad en los grupos: segundo grupo de tres. ¡Todo va de a tres! El segundo trío es: Vamos a referirnos a los votos que hacemos los religiosos, no por hablar únicamente de los religiosos, sino porque esos votos nos sirven de pista nemotécnica para saber en dónde está la fragilidad de los grupos. Se llaman pobreza, castidad, obediencia. Tiene que ver con la plata, los afectos y el poder. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tercer punto: El tercer punto está relacionado con tres de los principales pecados, -podríamos llamarlos, capitales-, y por su importancia los vamos a destacar. Esos tres son la soberbia, la codicia y el resentimiento o venganza. Así que tenemos esos tres grupos de tres. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y luego contaremos de manera breve, cómo el Señor Jesús interviene para que esos grupos de tres, esas amenazas en la fe, en la esperanza, en el amor y las demás palabras que hemos dicho, las amenazas que están bajo esos títulos, no lleguen a nosotros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenga en cuenta que las palabras que le he mencionado son palabras nemotécnicas, son palabras para que usted recuerde. Por supuesto, yo no estoy diciendo que la fe sea una amenaza, sino que tenemos problemas en la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O sea que las tres palabras de tres o los tres grupos de tres son para que usted recuerde. Porque, cuanto más usted recuerde, más profundamente le queda sembrado en el corazón lo que estamos diciendo. Por eso nos interesa esa parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Muy bien! ¡Vamos con la primera! Tenemos dificultades en la fe, en la esperanza y en el amor. ¿Qué dificultades tenemos en la fe? La primera dificultad, la más grave dificultad que tenemos en la fe, es que existe la tendencia a pensar que cada uno puede creer en lo que quiera mientras eso le funcione. Y este es un problema muy grave. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Este es un  problema muy grave! En la fe, mis queridos hermanos, hay dos dimensiones principales: hay una dimensión que se llama existencial y hay otra dimensión que se llama doctrinal. La dimensión existencial de la fe es la entrega, el acto de confianza, la certeza que tengo de que Dios está presente, obrando en mi vida y yo me entrego a Él. Ésa es la dimensión existencial de la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La dimensión doctrinal de la fe es lo que yo creo. Yo no creo en cualquier Dios ni creo en cinco dioses ni en ochenta dioses. Yo creo en el Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo como lo confiesa el Nuevo Testamento, como lo enseña mi Madre, la Iglesia Católica. Ésa es la dimensión doctrinal de la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la fe existe el acto de entregarse y existe el acto de asimilar, de asentir, de abrazar una enseñanza específica, una doctrina  específica. La principal enfermedad que tiene la fe en nuestro tiempo, es que se ha descoyuntado la conexión entre la dimensión existencial y la dimensión doctrinal. De ahí que las personas crean que interesa únicamente la dimensión existencial. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y la dimensión existencial significa: &amp;quot;Si eso le sirve a usted, no hay problema. ¡No hay problema!&amp;quot; -&amp;quot;¿Usted, de qué religión es?&amp;quot; &amp;quot;-Yo pertenezco a la religión de la papaya partida&amp;quot;. -&amp;quot;¿En qué consiste su religión?&amp;quot; -&amp;quot;Consiste en que se parte una papaya, se pone sobre un poste, todos danzamos alrededor del poste y creemos que de ahí viene toda la salvación&amp;quot;. ¡La religión de la papaya partida! -&amp;quot;Bueno, si a usted le sirve la papaya partida, problema suyo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando se utiliza el verbo..., &amp;quot;si a usted le sirve, si usted está bien con eso, allá usted&amp;quot;, eso es separar la dimensión existencial de la dimensión doctrinal. En esto, mis queridos hermanos, se ha dado una especie de movimiento pendular. El péndulo va de un extremo al otro extremo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hace unos años, unos cuantos años, -pero, aquí ya había nacido un poco de gente-, se daba demasiada importancia a la dimensión doctrinal. La fe consistía en aprenderse un catecismo, la fe consistía en saber muchas cosas en la cabeza; únicamente ésa era la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Catecismo típicamente se daba para la Primera Comunión: aprenderse muchas cosas, saberse las oraciones, saberse los mandamientos, saberse los sacramentos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Saber, saber, saber! ¡Doctrina! ¡Dimensión doctrinal! Ese catolicismo tenía demasiada doctrina, pero tenía poca experiencia: la experiencia de entregarse a Dios. La experiencia de descubrir a Dios en la propia vida no estaba tan presente ahí. Había un exceso en la dimensión doctrinal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, el péndulo bajó y se fue al otro extremo. En el otro extremo el péndulo se ha quedado únicamente con la dimensión existencial; y la dimensión existencial es, &amp;quot;lo que funcione&amp;quot;. &amp;quot;Si a usted le sirve la religión de la papaya partida, problema suyo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Claro, cuando se habla de la religión de la papaya partida, ustedes sonríen. Pero, resulta que eso es lo que mucho católico está haciendo, y mucho católico carismático. Hay una deserción, hay un desangre de católicos carismáticos hacia los evangélicos. ¡Y no notan la diferencia! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No la notan, porque como: &amp;quot;Aquí cantamos, bendecimos, alabamos y predicamos; y allá cantan y además cantan más bonito; y allá alaban y además los cd&amp;#039;s de ellos están mejor hechos; y bendicen, proclaman, predican; y además predican muchísimo, entonces da lo mismo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos, por tanto, una cantidad de católicos que están dejando su fe, una cantidad de católicos que dejan la confesión sin dolor. No les importa, no lo sienten: una cantidad de católicos que le dan la espalda al misterio de amor de la Santísima Virgen y no lo sienten, no les duele. ¡No les duele! Les quitan la Eucaristía y no les duele. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡No les duele! Hay mucho carismático que está en esa condición. Porque, lo que han aprendido que es importante, es: &amp;quot;Lo que yo sienta&amp;quot;. &amp;quot;Yo sentí en el momento en el que entraron esas baterías y en el momento en el que se paró ese cantante y en el momento en el que todo el mundo se levantó a alabar y bendecir&amp;quot;. &amp;quot;¡Yo sentí! ¡Yo! Como yo sentí, como a mí me gustó lo que yo sentí, eso es lo único que importa&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos, entonces, una grave debilidad en la fe, y esa grave debilidad es un problema doctrinal serio. Y escúchenme responsables de la Renovación Carismática, región centro-sur, y escúchenme representantes de la Renovación Carismática en la Arquidiócesis de Concepción: tenemos dificultades, porque nuestros planes de formación cada vez son más pobres, más raquíticos o simplemente inexistentes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en una especie de inercia; no hay formación. Muchas veces ni siquiera hay conocimiento de la Palabra de Dios; no hay conocimiento de la Biblia, que debería ser lo básico. ¿Dónde están los planes de lectura, de Lectio Divina, de conversación y compartir en grupo con la Palabra de Dios? Ésa fue la Renovación que yo conocí. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y permítanme que les diga: soy de los veteranos aquí, porque yo conocí la Renovación Carismática hace por lo menos treinta y cinco años. ¡Treinta y cinco años! Ustedes dirán: &amp;quot;¡Ah! Estaba jovencito el Espíritu Santo en esa época&amp;quot;. Hace treinta y cinco años que conozco la Renovación Carismática, y por eso les puedo decir el camino recorrido. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Miren, los grupos de oración que conocí, eran grupos donde siempre había lectura, meditación de la Palabra de Dios: &amp;quot;¿Qué nos dice esta Palabra?&amp;quot; En cambio, ¿cómo se están volviendo cada vez más nuestros grupos? &amp;quot;Lo que yo sienta&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con el debido cariño y amor hacia la gente de los ministerios de música, la música se ha hipertrofiado, como si fuera lo único, lo característico y lo que importa. ¡Y ahí está toda la Renovación! &amp;quot;Si hay buena música, gran música, gran ritmo, swing y sabor, ya con eso es suficiente; con eso está armada la oración&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hemos desconectado la dimensión doctrinal de la dimensión existencial. Entonces, este congreso, mis hermanos, no es únicamente para encontrarnos, sonreír, compartir el día, que además está esplendoroso, está bellísimo. Esto no es únicamente para pasar un día amable; esto también es para tomar decisiones. Esto es para que en tu grupo de oración, tú, que eres lider en ese grupo de oración, tú, delante de Dios digas: &amp;quot;Tengo que tomar decisiones&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo conocí la Renovación Carismática cuando había planes de lectura y de estudio para todo un año: &amp;quot;Este año vamos a ver las Cartas de Efesios y de Colosenses. Y en cada reunión tomamos un pasaje, lo oramos: ¿Qué nos dice el Señor?&amp;quot;  Eso es dimensión doctrinal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos heridos en la fe. Y claro, si recibimos tan poquito de la Palabra de Dios, quedamos sin defensa. Ésa es la fragilidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Ésa es la fragilidad que tenemos! La Palabra de Dios es viva y eficaz. ¡Claro! Pero, esa Palabra, para que sea viva y eficaz en ti, tiene que estar en ti. Si no la conoces, si no la amas, si no la lees, si no la saboreas, si no la celebras, ¿qué va a pasar contigo? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuántos están orando diariamente con la Palabra de Dios? La oración personal ha decaído notoriamente en casi todos los lugares que yo conozco. A duras penas con la oración de la semana, -porque los grupos típicamente se reúnen una vez a la semana-, lo que ahí se reciba en la semana más lo que se pueda hacer en la Misa del domingo, con eso estás muy débil. ¡Tenemos graves problemas en la fe! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, se da un elemento gravísimo también, que lo hemos perdido y lo he comentado con los responsables aquí. La Renovación Carismática que conocí, siempre le dio importancia a los testimonios. ¿Qué es lo importante de un testimonio? Lo importante en los testimonios es que precisamente nos ayudan a conectar la vida, o sea la existencia, con la Palabra, o sea, con la doctrina. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un buen testimonio, -si Dios quiere vamos a tener unos testimonios precisamente en unos minutos-, un buen testimonio, ¿qué es? Es contar cómo la Palabra se vuelve vida; y mi vida es transformada por la Palabra. Fíjate cómo el testimonio conecta existencia y doctrina. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Gravísimo! Si se pierde esa conexión, gravísimo. ¡Gravísimo! Porque, entonces, sólo quedamos al ritmo de, &amp;quot;lo que a mí me gusta, lo que a mí me suena, lo que a mí me parece&amp;quot;. Y ése es el subjetivismo, y ése es el relativismo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;Continúa la transcripción&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_2_de_5,_Ataques_a_la_fe,_la_esperanza_y_el_amor&amp;diff=45632</id>
		<title>Madurez en el Espíritu, 2 de 5, Ataques a la fe, la esperanza y el amor</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_2_de_5,_Ataques_a_la_fe,_la_esperanza_y_el_amor&amp;diff=45632"/>
				<updated>2012-08-13T00:25:59Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay una persona que tiene una experiencia tan profunda del Espíritu como no la tiene nadie más, una persona que fue cubierta por la sombra del Altísimo, una persona que fue convertida en Sagrario Inmaculado de su presencia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Ella saludamos: &amp;quot;-Dios te Salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre, Jesús&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pueden sentarse. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Amados Hermanos: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En nuestra reunión anterior hemos comentado cómo la sanación es fundamentalmente reconquista. Dios recupera lo que le pertenece y por eso la sanación siempre implica ese abrirle la puerta a su amor, pero también abrirle la puerta a la autoridad de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No se nos olvide que hay tres palabras que describen a la Santísima Trinidad según la enseñanza de Santa Catalina de Siena. Esas tres palabras son el poder, la sabiduría y el amor: el poder sin medida, el Dios todopoderoso; la sabiduría sin medida, en Cristo su Palabra; el amor sin medida en el don, en el regalo, en la efusión del Espíritu. ¡Poder, sabiduría y amor! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la Trinidad no se puede dividir. Yo no puedo recibir, o no puedo pretender recibir únicamente la sabiduría de Dios. Por ejemplo, cuando una persona sabe qué es lo que Dios quiere pero no hace caso al querer de Dios, está deseando dividir la Trinidad. Porque, es como recibir la sabiduría pero sin el poder y sin el amor. A esa clase de fe la llama el Apóstol Santiago, &amp;quot;una fe muerta&amp;quot; (véase Santiago 2,17). ¡Es una fe muerte! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otras personas, en cambio, quieren tener mucho amor y creen que todo consiste en el amor. Pero, es un amor sin discernimiento, y ahí suceden desastres. De esos desastres es de los que vamos a hablar en esta segunda enseñanza. Porque, ésto es una pelea, ésto es una batalla, ésto es guerra. ¡Guerra! ¡Combate espiritual! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Acuérdate lo que dijimos: &amp;quot;De Dios viene ese movimiento de salida que llamamos la Creación&amp;quot;. El enemigo quiere echarle en la cara a Dios la Creación, tirársela por la cara, quiere devolver la Creación.  Entonces, Dios reconquista lo suyo a través de la sanación, a través de la redención, a través de la salvación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la pelea sigue. &amp;quot;La pelea sigue&amp;quot; es lo que ya dijimos en el momento de la Pasión: &amp;quot;Ahora, el demonio lo que quiere es que el mudo curado por Cristo le grite a Cristo o le grite a Pilato, que tiene que crucificar a Cristo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que yo quiero que entiendas, lo que yo quiero que todos entendamos, es que dentro de este combate, dentro de esta batalla, hay que tener un gran discernimiento y hay que tener también una voluntad resuelta, para que la victoria se complete en nuestra vida del lado de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto que Él es el Señor, por supuesto que Él es el Vencedor. ¡Eso está clarísimo! Mas, la pregunta es si su victoria se va a realizar en mi vida o no. Porque, si su victoria no se realiza en mi vida, el que pierde soy yo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, no puedo separar la Trinidad. Yo no puedo separar el poder, el amor y la sabiduría. Yo no puedo tener mucho amor porque me parece extraordinaria la vida de Dios, pero no le abro campo al poder: Dios quiere tener autoridad en tu vida. Y Dios tiene autoridad en tu vida cuando Dios cuenta contigo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si tú tomas una actitud únicamente de recibir y recibir y recibir... Como dijo Cristo en el capítulo sexto de San Juan cuando la gente fue a buscarlo después de la primera multiplicación de los panes: &amp;quot;¿A qué vienen? ¿A la segunda?&amp;quot;  Porque, ellos ya creían en el Cristo &amp;quot;panadería&amp;quot;, en el Cristo &amp;quot;panificadora&amp;quot;, en el Cristo &amp;quot;hace pan&amp;quot;. ¡Eso era en lo que ellos estaban creyendo! Y Cristo les hace ver: &amp;quot;Un momento; es que ésto tiene otro paso más. Hay que dar otro paso más, hay que seguir este camino&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, fíjate: la sanación es reconquista, y reconquista quiere decir que: &amp;quot;Yo le abro espacio al amor de Dios&amp;quot;: &amp;quot;¡Ay, qué bonito el amor de Dios!&amp;quot; &amp;quot;Le abro espacio a la sabiduría de Dios&amp;quot;: &amp;quot;Me gusta eso. ¡Qué hermoso conocer la Palabra del Señor!&amp;quot; &amp;quot;Le abro paso al poder de Dios&amp;quot;: &amp;quot;Sí, bonito; para que me sane, para que el Señor cambie mi vida&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡No te quedes ahí! Abrirle espacio al poder de Dios es abrir espacio para que Dios disponga de ti, para que Dios te ponga a trabajar. ¡Para eso, para que Dios te ponga a trabajar! Luego, si no estás trabajando, si no estás en la obra del Señor, si no estás en el surco, estás únicamente en la postura de recibir y recibir y recibir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, ahí pasa como ya lo hemos explicado en otras ocasiones con el ejemplo del vaso y el tubo. Un vaso, -aquí tenemos un vaso, por ejemplo-, el vaso recibe, se llena y ya no puede recibir más. ¡Se llenó! Así le pasa al que no da, al que no comparte: recibe, se llena y está siempre como en lo mismo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando el agua no se cambia, entonces, ¿qué pasa? Se daña. El agua detenida, el agua empozada, el agua que no circula, es agua que se daña. El carismático que no comparte, el carismático que no evangeliza, el carismático que nada más quiere recibir, recibir y recibir, se le termina dañando lo que ha recibido. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué nos toca hacer? Como el tubo, recibes y das, recibes y entregas, recibes y comunicas, recibes y evangelizas. Grupo de oración que no evangeliza, languidece, se marchita. Persona que no comparte su fe, la pierde. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La fe es una cosa muy extraña. ¡Muy extraña! Porque, cuando hablamos del dinero, si yo doy el dinero, lo pierdo. En cambio, con la fe es al revés: si yo no doy la fe, la pierdo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O sea que la manera de tener la fe y de conservar la fe, es darla, compartirla, entregarla, proclamarla. El mismo que recibe, contempla y goza,  es el mismo que evangeliza, hace misión y sirve. Hasta ahí vamos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, ahora viene un estudio que yo creo es interesante. Pues, como dijimos que ésto era batalla y que ésto es combate, es importante que sepamos: después de la sanación, ¿qué? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de la sanación, ¿qué? Y aquí vamos a encontrar que hay dos problemas: un problema se llama fragilidad y otro problema se llama dureza. Luego, el título de esta predicación es fragilidad y dureza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Resulta que éste es un tema muy nuevo en la Renovación, porque es un tema también muy nuevo en la sociedad. Nuestra sociedad es al mismo tiempo una sociedad de personas frágiles pero de personas duras. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y como la novedad de la sociedad siempre despunta primero en los jóvenes, es especialmente en los jóvenes donde encontramos que se da esa combinación extraña de fragilidad y dureza: fragilidad que se manifiesta de muchas formas y dureza que se manifiesta de muchas formas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso que está sucediendo en la sociedad, eso nos pasa también a nosotros. Quizás, además, nosotros somos al mismo tiempo muy frágiles y muy duros. La gente que trabaja con distintos materiales lo llama &amp;quot;cristal&amp;quot;. Los cristales son al mismo tiempo duros pero frágiles; son quebradizos. ¡Cristal! Entonces, tenemos un problema de cristalografía. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a ver cómo funciona. Les repito, es un tema muy nuevo; muy, muy nuevo en la Renovación, porque es un tema muy, muy nuevo en la sociedad. Vamos a hablar de cuáles son esas fragilidades, de cuáles son esas durezas y de cómo podemos defendernos frente a esta situación, puesto que la estamos viviendo en muchos países; ésto está sucediendo en muchas partes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Miremos el tema primero de la fragilidad. Cuando se habla de fragilidad o cuando se habla de debilidad, estamos hablando de aquella condición del que pronto se rinde, del que pronto se cansa, del que pronto se desanima. Quizás los primeros síntomas que tú puedes identificar son esos picos de entusiasmo seguidos por largos abismos de desánimo. Ése es un síntoma preocupante, eso indica fragilidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tú asistes a un congreso. En el congreso sientes como una embriaguez: &amp;quot;El Señor está vivo, el Señor ha hecho maravillas en mi vida&amp;quot;. Eso dices a las seis de la tarde. A las nueve de la noche llegas a tu casa; de repente todo te parece sombrío, todo está como aburrido, y entonces sientes que ya ese ánimo que tenías antes, se cayó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando estás en el congreso y estás en alabanza, tú sientes: &amp;quot;Somos expresión y potencia del amor de Dios. ¡El amor de Dios es maravilloso!&amp;quot;  Al otro día tienes que ir a tu trabajo. Te miran tus compañeros de trabajo, tú los miras a ellos, y ese ánimo que traías, esa fuerza que traías, se fue al piso. ¡Eso es debilidad, eso es fragilidad! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conversión: &amp;quot;Le he entregado mi vida a Cristo&amp;quot;, y luego: &amp;quot;No sé: como que sí, como que no&amp;quot;. ¿Sabe en qué se manifiesta esto? Se manifiesta especialmente en el compromiso de las personas. Porque, el compromiso no funciona con entusiasmos. El compromiso requiere constancia, perseverancia, persistencia. Y donde hay fragilidad, no hay compromiso. Porque, uno, a base de esos picos de entusiasmo, así no funciona. ¡Así no funciona! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tú, haz la comparación con lo que sucede con el amor humano. En el amor humano pasa exactamente lo mismo. ¿Qué puede pensar una joven que tiene su pololo? Dicen aquí: &amp;quot;Tiene su pololo&amp;quot;. El pololo y el pololo; muy bien el pololo. Entonces, el pololo le dice: &amp;quot;Tú eres extraordinaria, eres lo más bello que ha sucedido en mi vida, has traído tanta luz a mi existencia&amp;quot;. Ella, por supuesto, se siente muy feliz, se siente muy halagada. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-¿Verdad todo eso, mi amor?&amp;quot; &amp;quot;-Verdad, ¿qué?&amp;quot; &amp;quot;-Lo que me dijiste. Hace un minuto me dijiste que yo te inspiraba muchas cosas.&amp;quot; &amp;quot;-Eso era hace un minuto. Ahora ya cambié, ahora no sé bien si puedo estar contigo o si mejor, no sé; o si estar con la Andrea, o si estar con la Juana, o si estar con la Yaneth, o estar con la Pepa&amp;quot;. &amp;quot;-Pero, tú me querías&amp;quot;. &amp;quot;-Correcto, pretérito imperfecto del verbo &amp;quot;querer&amp;quot;: quería, quería&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por la noche: &amp;quot;¡Ay, perdóname, mi amor! Tú sabes que yo soy un poco inestable; pero, en realidad te quiero mucho y tú eres la única. Por lo menos mientras dure esta llamada, tú eres la única&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dime si ese pololeo, dime si esa relación va para alguna parte. No va para ninguna parte; no se puede construir. Así somos con Dios, exactamente así somos con Dios: &amp;quot;Señor, te amo con todo mi ser. Señor, te alabo. ¡Señor, te alabo! Señor, te alabo con todo mi ser&amp;quot;. &amp;quot;-Bueno, como amas tanto al Señor, se necesita que mañana muy temprano... &amp;quot;-¡Ah, no, temprano yo no alabo al Señor! Yo, temprano, no amo. ¡Yo, temprano, no, nada!&amp;quot;. Así somos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Así somos! Entonces, así no se puede construir nada. Tenemos una inconstancia enfermiza, una inconstancia muy grave en las vocaciones. Mire, hay que orar mucho por las vocaciones de hombres y de mujeres en este hermoso país de Chile. Está grave la situación vocacional. Hay que orar pronto y mucho por las vocaciones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, no es que falte gente que se entusiasme. Hay una cantidad de gente que se entusiasma. Y esas jovencitas enamoradas de Cristo: &amp;quot;Cristo es lo más importante en mi vida&amp;quot; &amp;quot;-¿Le vas a entregar la vida a Cristo?&amp;quot; &amp;quot;-Mmmh, no sé, tal vez sí, voy a ver, no estoy como muy segura&amp;quot;. Así no se construye. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, ¿cuáles son las raíces de esa fragilidad? Ya entendemos lo que es fragilidad: es esa tendencia a entregar las armas, a rendirse, a desanimarse. Esto es como el sismógrafo: arriba, el pico de entusiasmo, y de una vez abajo, el desánimo, el cansancio, la frustración. ¿Dónde empieza la fragilidad nuestra como individuos? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a hablar de la fragilidad en las personas y luego vamos a hablar de la fragilidad en los grupos. Eso es lo que vamos a hacer. La fragilidad en las personas la vamos a mirar con tres palabras. La fragilidad en los grupos la vamos a ver con tres palabras. La dureza la vamos a ver al mismo tiempo en las personas y en los grupos con otras tres palabras. O sea que todo funciona de a tres; son tres grupos de tres. Para la gente de la memoria prodigiosa, eso ayuda, porque es más fácil recordar así: son tres grupos de tres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De una vez les voy a hablar de cuáles son los tres grupos de tres. Primer grupo de tres: Somos frágiles, porque tenemos dificultades en la fe, la esperanza y el amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a hablar de la fragilidad en los grupos: segundo grupo de tres. ¡Todo va de a tres! El segundo trío es: Vamos a referirnos a los votos que hacemos los religiosos, no por hablar únicamente de los religiosos, sino porque esos votos nos sirven de pista nemotécnica para saber en dónde está la fragilidad de los grupos. Se llaman pobreza, castidad, obediencia. Tiene que ver con la plata, los afectos y el poder. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tercer punto: El tercer punto está relacionado con tres de los principales pecados, -podríamos llamarlos, capitales-, y por su importancia los vamos a destacar. Esos tres son la soberbia, la codicia y el resentimiento o venganza. Así que tenemos esos tres grupos de tres. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y luego contaremos de manera breve, cómo el Señor Jesús interviene para que esos grupos de tres, esas amenazas en la fe, en la esperanza, en el amor y las demás palabras que hemos dicho, las amenazas que están bajo esos títulos, no lleguen a nosotros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenga en cuenta que las palabras que le he mencionado son palabras nemotécnicas, son palabras para que usted recuerde. Por supuesto, yo no estoy diciendo que la fe sea una amenaza, sino que tenemos problemas en la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O sea que las tres palabras de tres o los tres grupos de tres son para que usted recuerde. Porque, cuanto más usted recuerde, más profundamente le queda sembrado en el corazón lo que estamos diciendo. Por eso nos interesa esa parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Muy bien! ¡Vamos con la primera! Tenemos dificultades en la fe, en la esperanza y en el amor. ¿Qué dificultades tenemos en la fe? La primera dificultad, la más grave dificultad que tenemos en la fe, es que existe la tendencia a pensar que cada uno puede creer en lo que quiera mientras eso le funcione. Y este es un problema muy grave. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Este es un  problema muy grave! En la fe, mis queridos hermanos, hay dos dimensiones principales: hay una dimensión que se llama existencial y hay otra dimensión que se llama doctrinal. La dimensión existencial de la fe es la entrega, el acto de confianza, la certeza que tengo de que Dios está presente, obrando en mi vida y yo me entrego a Él. Ésa es la dimensión existencial de la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La dimensión doctrinal de la fe es lo que yo creo. Yo no creo en cualquier Dios ni creo en cinco dioses ni en ochenta dioses. Yo creo en el Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo como lo confiesa el Nuevo Testamento, como lo enseña mi Madre, la Iglesia Católica. Ésa es la dimensión doctrinal de la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la fe existe el acto de entregarse y existe el acto de asimilar, de asentir, de abrazar una enseñanza específica, una doctrina  específica. La principal enfermedad que tiene la fe en nuestro tiempo, es que se ha descoyuntado la conexión entre la dimensión existencial y la dimensión doctrinal. De ahí que las personas crean que interesa únicamente la dimensión existencial. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y la dimensión existencial significa: &amp;quot;Si eso le sirve a usted, no hay problema. ¡No hay problema!&amp;quot; -&amp;quot;¿Usted de qué religión es?&amp;quot; &amp;quot;-Yo pertenezco a la religión de la papaya partida&amp;quot;. -&amp;quot;¿En qué consiste su religión?&amp;quot; -&amp;quot;Consiste en que se parte una papaya, se pone sobre un poste, todos danzamos alrededor del poste y creemos que de ahí viene toda la salvación&amp;quot;. ¡La religión de la papaya partida! -&amp;quot;Bueno, si a usted le sirve la papaya partida, problema suyo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando se utiliza el verbo..., &amp;quot;si a usted le sirve, si usted está bien con eso, allá usted&amp;quot;, eso es separar la dimensión existencial de la dimensión doctrinal. En esto, mis queridos hermanos, se ha dado una especie de movimiento pendular. El péndulo va de un extremo al otro extremo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hace unos años, unos cuantos años, -pero, aquí ya había nacido un poco de gente-, se daba demasiada importancia a la dimensión doctrinal. La fe consistía en aprenderse un catecismo, la fe consistía en saber muchas cosas en la cabeza; únicamente ésa era la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Catecismo típicamente se daba para la Primera Comunión: aprenderse muchas cosas, saberse las oraciones, saberse los mandamientos, saberse los sacramentos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Saber, saber, saber! ¡Doctrina! ¡Dimensión doctrinal! Sin embargo, ese catolicismo tenía demasiada doctrina, pero tenía poca experiencia: la experiencia de entregarse a Dios. La experiencia de descubrir a Dios en la propia vida no estaba tan presente ahí. Había un exceso en la dimensión doctrinal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, el péndulo bajó y se fue al otro extremo. En el otro extremo el péndulo se ha quedado únicamente con la dimensión existencial; y la dimensión existencial es, &amp;quot;lo que funcione&amp;quot;. &amp;quot;Si a usted le sirve la religión de la papaya partida, problema suyo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Claro, cuando se habla de la religión de la papaya partida, ustedes sonríen. Pero, resulta que eso es lo que mucho católico está haciendo, y mucho católico carismático. Hay una deserción, hay un desangre de católicos carismáticos hacia los evangélicos. ¡Y no notan la diferencia! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No la notan, porque como: &amp;quot;Aquí cantamos, bendecimos, alabamos y predicamos; y allá cantan y además cantan más bonito; y allá alaban y además los cd&amp;#039;s de ellos están mejor hechos; y bendicen, proclaman, predican; y además predican muchísimo, entonces da lo mismo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos, por tanto, una cantidad de católicos que están dejando su fe, una cantidad de católicos que dejan la confesión sin dolor. No les importa, no lo sienten: una cantidad de católicos que le dan la espalda al misterio de amor de la Santísima Virgen y no lo sienten, no les duele. ¡No les duele! Les quitan la Eucaristía y no les duele. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡No les duele! Hay mucho carismático que está en esa condición. Porque, lo que han aprendido que es importante, es: &amp;quot;Lo que yo sienta&amp;quot;. &amp;quot;Yo sentí en el momento en el que entraron esas baterías y en el momento en el que se paró ese cantante y en el momento en el que todo el mundo se levantó a alabar y bendecir&amp;quot;. &amp;quot;¡Yo sentí! ¡Yo! Como yo sentí, como a mí me gustó lo que yo sentí, eso es lo único que importa&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos, entonces, una grave debilidad en la fe, y esa grave debilidad es un problema doctrinal serio. Y escúchenme responsables de la Renovación Carismática, región centro-sur, y escúchenme representantes de la Renovación Carismática en la Arquidiócesis de Concepción: tenemos dificultades, porque nuestros planes de formación cada vez son más pobres, más raquíticos o simplementes inexistentes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en una especie de inercia; no hay formación. Muchas veces ni siquiera hay conocimiento de la Palabra de Dios; no hay conocimiento de la Biblia, que debería ser lo básico. ¿Dónde están los planes de lectura, de Lectio Divina, de conversación y compartir en grupo con la Palabra de Dios? Ésa fue la Renovación que yo conocí. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y permítanme que les diga: soy de los veteranos aquí, porque yo conocí la Renovación Carismática hace por lo menos treinta y cinco años. ¡Treinta y cinco años! Ustedes dirán: &amp;quot;¡Ah! Estaba jovencito el Espíritu Santo en esa época&amp;quot;. Hace treinta y cinco años que conozco la Renovación Carismática, y por eso les puedo decir el camino recorrido. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Miren, los grupos de oración que conocí, eran grupos donde siempre había lectura, meditación de la Palabra de Dios: &amp;quot;¿Qué nos dice esta Palabra?&amp;quot; En cambio, ¿cómo se están volviendo cada vez más nuestros grupos? &amp;quot;Lo que yo sienta&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con el debido cariño y amor hacia la gente de los ministerios de música, la música se ha hipertrofiado, como si fuera lo único, lo característico y lo que importa. ¡Y ahí está toda la Renovación! &amp;quot;Si hay buena música, gran música, gran ritmo, swing y sabor, ya con eso es suficiente; con eso está armada la oración&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hemos desconectado la dimensión doctrinal de la dimensión existencial. Entonces, este congreso, mis hermanos, no es únicamente para encontrarnos, sonreír, compartir el día, que además está esplendoroso, está bellísimo. Esto no es únicamente para pasar un día amable; esto también es para tomar decisiones. Esto es para que en tu grupo de oración, tú, que eres lider en ese grupo de oración, tú, delante de Dios digas: &amp;quot;Tengo que tomar decisiones&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo conocí la Renovación Carismática cuando había planes de lectura y de estudio para todo un año: &amp;quot;Este año vamos a ver las Cartas de Efesios y de Colosenses. Y en cada reunión tomamos un pasaje, lo oramos: ¿Qué nos dice el Señor?&amp;quot;  Eso es dimensión doctrinal. Estamos heridos en la fe. Y claro, si recibimos tan poquito de la Palabra de Dios, quedamos sin defensa. Ésa es la fragilidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Ésa es la fragilidad que tenemos! La Palabra de Dios es viva y eficaz. ¡Claro! Pero, esa Palabra, para que sea viva y eficaz en ti, tiene que estar en ti. Si no la conoces, si no la amas, si no la lees, si no la saboreas, si no la celebras, ¿qué va a pasar contigo? ¿Cuántos están orando diariamente con la Palabra de Dios? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La oración personal ha decaído notoriamente en casi todos los lugares que yo conozco. A duras penas con la oración de la semana, -porque los grupos típicamente se reúnen una vez a la semana-, lo que ahí se reciba en la semana más lo que se pueda hacer en la Misa del domingo, con eso estás muy débil. ¡Tenemos graves problemas en la fe! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, se da un elemento gravísimo también, que lo hemos perdido y lo he comentado con los responsables aquí. La Renovación Carismática que conocí, siempre le dio importancia a los testimonios. ¿Qué es lo importante de un testimonio? Lo importante en los testimonios es que precisamente nos ayudan a conectar la vida, o sea la existencia, con la Palabra, o sea, con la doctrina. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un buen testimonio, -si Dios quiere vamos a tener unos testimonios precisamente en unos minutos-, un buen testimonio, ¿qué es? Es contar cómo la Palabra se vuelve vida; y mi vida es transformada por la Palabra. Fíjate cómo el testimonio conecta existencia y doctrina. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Gravísimo! Si se pierde esa conexión, gravísimo. ¡Gravísimo! Porque, entonces, sólo quedamos al ritmo de, &amp;quot;lo que a mí me gusta, lo que a mí me suena, lo que a mí me parece&amp;quot;. Y ése es el subjetivismo, y ése es el relativismo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;Continúa la transcripción&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_2_de_5,_Ataques_a_la_fe,_la_esperanza_y_el_amor&amp;diff=45631</id>
		<title>Madurez en el Espíritu, 2 de 5, Ataques a la fe, la esperanza y el amor</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_2_de_5,_Ataques_a_la_fe,_la_esperanza_y_el_amor&amp;diff=45631"/>
				<updated>2012-08-12T23:54:46Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay una persona que tiene una experiencia tan profunda del Espíritu como no la tiene nadie más, una persona que fue cubierta por la sombra del Altísimo, una persona que fue convertida en Sagrario Inmaculado de su presencia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Ella saludamos: &amp;quot;-Dios te Salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre, Jesús&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pueden sentarse. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Amados Hermanos: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En nuestra reunión anterior hemos comentado cómo la sanación es fundamentalmente reconquista. Dios recupera lo que le pertenece y por eso la sanación siempre implica ese abrirle la puerta a su amor, pero también abrirle la puerta a la autoridad de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No se nos olvide que hay tres palabras que describen a la Santísima Trinidad según la enseñanza de Santa Catalina de Siena. Esas tres palabras son el poder, la sabiduría y el amor: el poder sin medida, el Dios todopoderoso; la sabiduría sin medida, en Cristo su Palabra; el amor sin medida en el don, en el regalo, en la efusión del Espíritu. ¡Poder, sabiduría y amor! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la Trinidad no se puede dividir. Yo no puedo recibir, o no puedo pretender recibir únicamente la sabiduría de Dios. Por ejemplo, cuando una persona sabe qué es lo que Dios quiere pero no hace caso al querer de Dios, está deseando dividir la Trinidad. Porque, es como recibir la sabiduría pero sin el poder y sin el amor. A esa clase de fe la llama el Apóstol Santiago, &amp;quot;una fe muerta&amp;quot; (véase Santiago 2,17). ¡Es una fe muerte! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otras personas, en cambio, quieren tener mucho amor y creen que todo consiste en el amor. Pero, es un amor sin discernimiento, y ahí suceden desastres. De esos desastres es de los que vamos a hablar en esta segunda enseñanza. Porque, ésto es una pelea, ésto es una batalla, ésto es guerra. ¡Guerra! ¡Combate espiritual! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Acuérdate lo que dijimos: &amp;quot;De Dios viene ese movimiento de salida que llamamos la Creación&amp;quot;. El enemigo quiere echarle en la cara a Dios la Creación, tirársela por la cara, quiere devolver la Creación.  Entonces, Dios reconquista lo suyo a través de la sanación, a través de la redención, a través de la salvación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la pelea sigue. &amp;quot;La pelea sigue&amp;quot; es lo que ya dijimos en el momento de la Pasión: &amp;quot;Ahora, el demonio lo que quiere es que el mudo curado por Cristo le grite a Cristo o le grite a Pilato, que tiene que crucificar a Cristo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que yo quiero que entiendas, lo que yo quiero que todos entendamos, es que dentro de este combate, dentro de esta batalla, hay que tener un gran discernimiento y hay que tener también una voluntad resuelta, para que la victoria se complete en nuestra vida del lado de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto que Él es el Señor, por supuesto que Él es el Vencedor. ¡Eso está clarísimo! Mas, la pregunta es si su victoria se va a realizar en mi vida o no. Porque, si su victoria no se realiza en mi vida, el que pierde soy yo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, no puedo separar la Trinidad. Yo no puedo separar el poder, el amor y la sabiduría. Yo no puedo tener mucho amor porque me parece extraordinaria la vida de Dios, pero no le abro campo al poder: Dios quiere tener autoridad en tu vida. Y Dios tiene autoridad en tu vida cuando Dios cuenta contigo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si tú tomas una actitud únicamente de recibir y recibir y recibir... Como dijo Cristo en el capítulo sexto de San Juan cuando la gente fue a buscarlo después de la primera multiplicación de los panes: &amp;quot;¿A qué vienen? ¿A la segunda?&amp;quot;  Porque, ellos ya creían en el Cristo &amp;quot;panadería&amp;quot;, en el Cristo &amp;quot;panificadora&amp;quot;, en el Cristo &amp;quot;hace pan&amp;quot;. ¡Eso era en lo que ellos estaban creyendo! Y Cristo les hace ver: &amp;quot;Un momento; es que ésto tiene otro paso más. Hay que dar otro paso más, hay que seguir este camino&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, fíjate: la sanación es reconquista, y reconquista quiere decir que: &amp;quot;Yo le abro espacio al amor de Dios&amp;quot;: &amp;quot;¡Ay, qué bonito el amor de Dios!&amp;quot; &amp;quot;Le abro espacio a la sabiduría de Dios&amp;quot;: &amp;quot;Me gusta eso. ¡Qué hermoso conocer la Palabra del Señor!&amp;quot; &amp;quot;Le abro paso al poder de Dios&amp;quot;: &amp;quot;Sí, bonito; para que me sane, para que el Señor cambie mi vida&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡No te quedes ahí! Abrirle espacio al poder de Dios es abrir espacio para que Dios disponga de ti, para que Dios te ponga a trabajar. ¡Para eso, para que Dios te ponga a trabajar! Luego, si no estás trabajando, si no estás en la obra del Señor, si no estás en el surco, estás únicamente en la postura de recibir y recibir y recibir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, ahí pasa como ya lo hemos explicado en otras ocasiones con el ejemplo del vaso y el tubo. Un vaso, -aquí tenemos un vaso, por ejemplo-, el vaso recibe, se llena y ya no puede recibir más. ¡Se llenó! Así le pasa al que no da, al que no comparte: recibe, se llena y está siempre como en lo mismo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando el agua no se cambia, entonces, ¿qué pasa? Se daña. El agua detenida, el agua empozada, el agua que no circula, es agua que se daña. El carismático que no comparte, el carismático que no evangeliza, el carismático que nada más quiere recibir, recibir y recibir, se le termina dañando lo que ha recibido. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué nos toca hacer? Como el tubo, recibes y das, recibes y entregas, recibes y comunicas, recibes y evangelizas. Grupo de oración que no evangeliza, languidece, se marchita. Persona que no comparte su fe, la pierde. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La fe es una cosa muy extraña. ¡Muy extraña! Porque, cuando hablamos del dinero, si yo doy el dinero, lo pierdo. En cambio, con la fe es al revés: si yo no doy la fe, la pierdo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O sea que la manera de tener la fe y de conservar la fe, es darla, compartirla, entregarla, proclamarla. El mismo que recibe, contempla y goza,  es el mismo que evangeliza, hace misión y sirve. Hasta ahí vamos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, ahora viene un estudio que yo creo es interesante. Pues, como dijimos que ésto era batalla y que ésto es combate, es importante que sepamos: después de la sanación, ¿qué? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de la sanación, ¿qué? Y aquí vamos a encontrar que hay dos problemas: un problema se llama fragilidad y otro problema se llama dureza. Luego, el título de esta predicación es fragilidad y dureza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Resulta que éste es un tema muy nuevo en la Renovación, porque es un tema también muy nuevo en la sociedad. Nuestra sociedad es al mismo tiempo una sociedad de personas frágiles pero de personas duras. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y como la novedad de la sociedad siempre despunta primero en los jóvenes, es especialmente en los jóvenes donde encontramos que se da esa combinación extraña de fragilidad y dureza: fragilidad que se manifiesta de muchas formas y dureza que se manifiesta de muchas formas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso que está sucediendo en la sociedad, eso nos pasa también a nosotros. Quizás, además, nosotros somos al mismo tiempo muy frágiles y muy duros. La gente que trabaja con distintos materiales lo llama &amp;quot;cristal&amp;quot;. Los cristales son al mismo tiempo duros pero frágiles; son quebradizos. ¡Cristal! Entonces, tenemos un problema de cristalografía. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a ver cómo funciona. Les repito, es un tema muy nuevo; muy, muy nuevo en la Renovación, porque es un tema muy, muy nuevo en la sociedad. Vamos a hablar de cuáles son esas fragilidades, de cuáles son esas durezas y de cómo podemos defendernos frente a esta situación, puesto que la estamos viviendo en muchos países; ésto está sucediendo en muchas partes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Miremos el tema primero de la fragilidad. Cuando se habla de fragilidad o cuando se habla de debilidad, estamos hablando de aquella condición del que pronto se rinde, del que pronto se cansa, del que pronto se desanima. Quizás los primeros síntomas que tú puedes identificar son esos picos de entusiasmo seguidos por largos abismos de desánimo. Ése es un síntoma preocupante, eso indica fragilidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tú asistes a un congreso. En el congreso sientes como una embriaguez: &amp;quot;El Señor está vivo, el Señor ha hecho maravillas en mi vida&amp;quot;. Eso dices a las seis de la tarde. A las nueve de la noche llegas a tu casa; de repente todo te parece sombrío, todo está como aburrido, y entonces sientes que ya ese ánimo que tenías antes, se cayó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando estás en el congreso y estás en alabanza, tú sientes: &amp;quot;Somos expresión y potencia del amor de Dios. ¡El amor de Dios es maravilloso!&amp;quot;  Al otro día tienes que ir a tu trabajo. Te miran tus compañeros de trabajo, tú los miras a ellos, y ese ánimo que traías, esa fuerza que traías, se fue al piso. ¡Eso es debilidad, eso es fragilidad! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conversión: &amp;quot;Le he entregado mi vida a Cristo&amp;quot;, y luego: &amp;quot;No sé: como que sí, como que no&amp;quot;. ¿Sabe en qué se manifiesta esto? Se manifiesta especialmente en el compromiso de las personas. Porque, el compromiso no funciona con entusiasmos. El compromiso requiere constancia, perseverancia, persistencia. Y donde hay fragilidad, no hay compromiso. Porque, uno, a base de esos picos de entusiasmo, así no funciona. ¡Así no funciona! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tú, haz la comparación con lo que sucede con el amor humano. En el amor humano pasa exactamente lo mismo. ¿Qué puede pensar una joven que tiene su pololo? Dicen aquí: &amp;quot;Tiene su pololo&amp;quot;. El pololo y el pololo; muy bien el pololo. Entonces, el pololo le dice: &amp;quot;Tú eres extraordinaria, eres lo más bello que ha sucedido en mi vida, has traído tanta luz a mi existencia&amp;quot;. Ella, por supuesto, se siente muy feliz, se siente muy halagada. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-¿Verdad todo eso, mi amor?&amp;quot; &amp;quot;-Verdad, ¿qué?&amp;quot; &amp;quot;-Lo que me dijiste. Hace un minuto me dijiste que yo te inspiraba muchas cosas.&amp;quot; &amp;quot;-Eso era hace un minuto. Ahora ya cambié, ahora no sé bien si puedo estar contigo o si mejor, no sé; o si estar con la Andrea, o si estar con la Juana, o si estar con la Yaneth, o estar con la Pepa&amp;quot;. &amp;quot;-Pero, tú me querías&amp;quot;. &amp;quot;-Correcto, pretérito imperfecto del verbo &amp;quot;querer&amp;quot;: quería, quería&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por la noche: &amp;quot;¡Ay, perdóname, mi amor! Tú sabes que yo soy un poco inestable; pero, en realidad te quiero mucho y tú eres la única. Por lo menos mientras dure esta llamada, tú eres la única&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dime si ese pololeo, dime si esa relación va para alguna parte. No va para ninguna parte; no se puede construir. Así somos con Dios, exactamente así somos con Dios: &amp;quot;Señor, te amo con todo mi ser. Señor, te alabo. ¡Señor, te alabo! Señor, te alabo con todo mi ser&amp;quot;. &amp;quot;-Bueno, como amas tanto al Señor, se necesita que mañana muy temprano... &amp;quot;-¡Ah, no, temprano yo no alabo al Señor! Yo, temprano, no amo. ¡Yo, temprano, no, nada!&amp;quot;. Así somos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Así somos! Entonces, así no se puede construir nada. Tenemos una inconstancia enfermiza, una inconstancia muy grave en las vocaciones. Mire, hay que orar mucho por las vocaciones de hombres y de mujeres en este hermoso país de Chile. Está grave la situación vocacional. Hay que orar pronto y mucho por las vocaciones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, no es que falte gente que se entusiasme. Hay una cantidad de gente que se entusiasma. Y esas jovencitas enamoradas de Cristo: &amp;quot;Cristo es lo más importante en mi vida&amp;quot; &amp;quot;-¿Le vas a entregar la vida a Cristo?&amp;quot; &amp;quot;-Mmmh, no sé, tal vez sí, voy a ver, no estoy como muy segura&amp;quot;. Así no se construye. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, ¿cuáles son las raíces de esa fragilidad? Ya entendemos lo que es fragilidad: es esa tendencia a entregar las armas, a rendirse, a desanimarse. Esto es como el sismógrafo: arriba, el pico de entusiasmo, y de una vez abajo, el desánimo, el cansancio, la frustración. ¿Dónde empieza la fragilidad nuestra como individuos? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a hablar de la fragilidad en las personas y luego vamos a hablar de la fragilidad en los grupos. Eso es lo que vamos a hacer. La fragilidad en las personas la vamos a mirar con tres palabras. La fragilidad en los grupos la vamos a ver con tres palabras. La dureza la vamos a ver al mismo tiempo en las personas y en los grupos con otras tres palabras. O sea que todo funciona de a tres; son tres grupos de tres. Para la gente de la memoria prodigiosa, eso ayuda, porque es más fácil recordar así: son tres grupos de tres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De una vez les voy a hablar de cuáles son los tres grupos de tres. Primer grupo de tres: Somos frágiles, porque tenemos dificultades en la fe, la esperanza y el amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a hablar de la fragilidad en los grupos: segundo grupo de tres. ¡Todo va de a tres! El segundo trío es: Vamos a referirnos a los votos que hacemos los religiosos, no por hablar únicamente de los religiosos, sino porque esos votos nos sirven de pista nemotécnica para saber en dónde está la fragilidad de los grupos. Se llaman pobreza, castidad, obediencia. Tiene que ver con la plata, los afectos y el poder. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tercer punto: El tercer punto está relacionado con tres de los principales pecados, -podríamos llamarlos, capitales-, y por su importancia los vamos a destacar. Esos tres son la soberbia, la codicia y el resentimiento o venganza. Así que tenemos esos tres grupos de tres. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y luego contaremos de manera breve cómo el Señor Jesús interviene para que esos grupos de tres, esas amenazas en la fe, en la esperanza, en el amor y las demás palabras que hemos dicho, las amenazas que están bajo esos títulos, no lleguen a nosotros. Tenga en cuenta que las palabras que le he mencionado son palabras nemotécnicas, son palabras para que usted recuerde. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto, yo no estoy diciendo que la fe sea una amenaza, sino que tenemos problemas en la fe. O sea que las tres palabras de tres o los tres grupos de tres son para que usted recuerde. Porque, cuanto más usted recuerde, más profundamente le queda sembrado en el corazón lo que estamos diciendo. Por eso nos interesa esa parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Muy bien! ¡Vamos con la primera! Tenemos dificultades en la fe, en la esperanza y en el amor. ¿Qué dificultades tenemos en la fe? La primera dificultad, la más grave dificultad que tenemos en la fe, es que existe la tendencia a pensar que cada uno puede creer en lo que quiera mientras eso le funcione. Y éste es un problema muy grave. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Este es un  problema muy grave! En la fe, mis queridos hermanos, hay dos dimensiones principales: hay una dimensión que se llama existencial y hay otra dimensión que se llama doctrinal. La dimensión existencial de la fe es la entrega, el acto de confianza, la certeza que tengo de que Dios está presente, obrando en mi vida y yo me entrego a Él. Ésa es la dimensión existencial de la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La dimensión doctrinal de la fe es lo que yo creo. Yo no creo en cualquier Dios ni creo en cinco dioses ni en ochenta dioses. Yo creo en el Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo como lo confiesa el Nuevo Testamento, como lo enseña mi Madre, la Iglesia Católica. Ésa es la dimensión doctrinal de la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la fe existe el acto de entregarse y existe el acto de asimilar, de asentir, de abrazar una enseñanza específica, una doctrina  específica. La principal enfermedad que tiene la fe en nuestro tiempo, es que se ha descoyuntado la conexión entre la dimensión existencial y la dimensión doctrinal. De ahí que las personas crean que interesa únicamente la dimensión existencial. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y la dimensión existencial significa: &amp;quot;Si eso le sirve a usted, no hay problema. ¡No hay problema!&amp;quot; -&amp;quot;¿Usted de qué religión es?&amp;quot; &amp;quot;-Yo pertenezco a la religión de la papaya partida&amp;quot;. -&amp;quot;¿En qué consiste su religión?&amp;quot; -&amp;quot;Consiste en que se parte una papaya, se pone sobre un poste, todos danzamos alrededor del poste y creemos que de ahí viene toda la salvación&amp;quot;. ¡La religión de la papaya partida! -&amp;quot;Bueno, si a usted le sirve la papaya partida, problema suyo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando se utiliza el verbo..., &amp;quot;si a usted le sirve, si usted está bien con eso, allá usted&amp;quot;, eso es separar la dimensión existencial de la dimensión doctrinal. En esto, mis queridos hermanos, se ha dado una especie de movimiento pendular. El péndulo va de un extremo al otro extremo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hace unos años, unos cuantos años, -pero, aquí ya había nacido un poco de gente-, se daba demasiada importancia a la dimensión doctrinal. &lt;br /&gt;
La fe consistía en aprenderse un catecismo, la fe consistía en saber muchas cosas en la cabeza; únicamente ésa era la fe. El Catecismo típicamente se daba para la Primera Comunión: aprenderse muchas cosas, saberse las oraciones, saberse los mandamientos, saberse los sacramentos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Saber, saber, saber! ¡Doctrina! ¡Dimensión doctrinal! Sin embargo, ese catolicismo tenía demasiada doctrina, pero tenía poca experiencia: la experiencia de entregarse a Dios. La experiencia de descubrir a Dios en la propia vida no estaba tan presente ahí. Había un exceso en la dimensión doctrinal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, el péndulo bajó y se fue al otro extremo. En el otro extremo el péndulo se ha quedado únicamente con la dimensión existencial y la dimensión existencial es, &amp;quot;lo que funcione&amp;quot;. &amp;quot;Si a usted le sirve la religión de la papaya partida, problema suyo&amp;quot;. Claro, cuando se habla de la religión de la papaya partida, ustedes sonríen. Pero, resulta que eso es lo que mucho católico está haciendo, y mucho católico carismático. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay una deserción, hay un desangre de católicos carismáticos hacia los evangélicos. ¡Y no notan la diferencia! No la notan, porque como: &amp;quot;Aquí cantamos, bendecimos, alabamos y predicamos; y allá cantan y además cantan más bonito; y allá alaban y además los cd&amp;#039;s de ellos están mejor hechos; y bendicen, proclaman, predican; y además predican muchísimo, entonces da lo mismo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenemos, por tanto, una cantidad de católicos que están dejando su fe, una cantidad de católicos que dejan la confesión sin dolor. No les importa, no lo sienten: una cantidad de católicos que le dan la espalda al misterio de amor de la Santísima Virgen y no lo sienten, no les duele. ¡No les duele! Les quitan la Eucaristía y no les duele. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡No les duele! Hay mucho carismático que está en esa condición. Porque, lo que han aprendido que es importante es: &amp;quot;Lo que yo sienta&amp;quot;. &amp;quot;Yo sentí en el momento en el que entraron esas baterías y en el momento en el que se paró ese cantante y en el momento en el que todo el mundo se levantó a alabar y bendecir&amp;quot;. &amp;quot;¡Yo sentí! ¡Yo! Como yo sentí, como a mí me gustó lo que yo sentí, eso es lo único que importa&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, tenemos una grave debilidad en la fe, y esa grave debilidad es un problema doctrinal serio. Y escúchenme responsables de la Renovación Carismática, región centro-sur, y escúchenme representantes de la Renovación Carismática en la Arquidiócesis de Concepción: tenemos dificultades, porque nuestros planes de formación cada vez son más pobres, más raquíticos o simplementes inexistentes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos en una especie de inercia; no hay formación. Muchas veces ni siquiera hay conocimiento de la Palabra de Dios; no hay conocimiento de la Biblia, que debería ser lo básico. ¿Dónde están los planes de lectura, de Lectio Divina, de conversación y compartir en grupo con la Palabra de Dios? Ésa fue la Renovación que yo conocí. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y permítanme que les diga: soy de los veteranos aquí, porque yo conocí la Renovación Carismática hace por lo menos treinta y cinco años. ¡Treinta y cinco años! Ustedes dirán: &amp;quot;¡Ah! Estaba jovencito el Espíritu Santo en esa época&amp;quot;. Hace treinta y cinco años que conozco la Renovación Carismática, y por eso les puedo decir el camino recorrido. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Miren, los grupos de oración que yo conocí, eran grupos donde siempre había lectura, meditación de la Palabra de Dios. &amp;quot;¿Qué nos dice esta Palabra?&amp;quot; En cambio, ¿cómo se están volviendo cada vez más nuestros grupos? &amp;quot;Lo que yo sienta&amp;quot;. Con el debido cariño y amor hacia la gente de los ministerios de música, la música se ha hipertrofiado, como si fuera lo único, lo característico y lo que importa. ¡Y ahí está toda la Renovación! &amp;quot;Si hay buena música, gran música, gran ritmo, swing y sabor, ya con eso es suficiente; con eso está armada la oración&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hemos desconectado la dimensión doctrinal de la dimensión existencial. Entonces, este congreso, mis hermanos, no es únicamente para encontrarnos, sonreír, compartir el día, que además está esplendoroso, está bellísimo. Esto no es únicamente para pasar un día amable; esto también es para tomar decisiones. Esto es para que en tu grupo de oración, tú, que eres lider en ese grupo de oración, tú, delante de Dios digas: &amp;quot;Tengo que tomar decisiones&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo conocí la Renovación Carismática cuando había planes de lectura y de estudio para todo un año: &amp;quot;Este año vamos a ver las Cartas de Efesios y de Colosenses&amp;quot;. Y en cada reunión tomamos un pasaje, lo oramos: ¿Qué nos dice el Señor?  Eso es dimensión doctrinal. Estamos heridos en la fe. Y claro, si recibimos tan poquito de la Palabra de Dios, quedamos sin defensa. Ésa es la fragilidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Ésa es la fragilidad que tenemos! La Palabra de Dios es viva y eficaz. ¡Claro! Pero, esa Palabra, para que sea viva y eficaz en ti, tiene que estar en ti. Si no la conoces, si no la amas, si no la lees, si no la saboreas, si no la celebras, ¿qué va a pasar contigo? ¿Cuántos están orando diariamente con la Palabra de Dios? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La oración personal ha decaído notoriamente en casi todos los lugares que yo conozco. A duras penas con la oración de la semana, -porque los grupos típicamente se reúnen una vez a la semana-, a duras penas lo que ahí se reciba en la semana más lo que se pueda hacer en la Misa del domingo, con eso estás muy débil. ¡Tenemos graves problemas en la fe! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, se da un elemento gravísimo también, que lo hemos perdido y lo he comentado con los responsables aquí. La Renovación Carismática que conocí, siempre le dio importancia a los testimonios. ¿Qué es lo importante de un testimonio? Lo importante en los testimonios es que precisamente nos ayudan a conectar la vida, o sea la existencia, con la Palabra, o sea, con la doctrina. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un buen testimonio, -si Dios quiere vamos a tener unos testimonios precisamente en unos minutos-, un buen testimonio, ¿qué es? Es contar cómo la Palabra se vuelve vida; y mi vida es transformada por la Palabra. Fíjate cómo el testimonio conecta existencia y doctrina. ¡Gravísimo! Si se pierde esa conexión, gravísimo. ¡Gravísimo! Porque, entonces, sólo quedamos al ritmo de, &amp;quot;lo que a mí me gusta, lo que a mí me suena, lo que a mí me parece&amp;quot;. Y ése es el subjetivismo, y ése es el relativismo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;Continúa la transcripción&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_2_de_5,_Ataques_a_la_fe,_la_esperanza_y_el_amor&amp;diff=45530</id>
		<title>Madurez en el Espíritu, 2 de 5, Ataques a la fe, la esperanza y el amor</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_2_de_5,_Ataques_a_la_fe,_la_esperanza_y_el_amor&amp;diff=45530"/>
				<updated>2012-07-12T02:40:38Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay una persona que tiene una experiencia tan profunda del Espíritu como no la tiene nadie más, una persona que fue cubierta por la sombra del Altísimo, una persona que fue convertida en Sagrario Inmaculado de su presencia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Ella saludamos: &amp;quot;-Dios te Salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre, Jesús&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pueden sentarse. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Amados Hermanos: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En nuestra reunión anterior hemos comentado cómo la sanación es fundamentalmente reconquista. Dios recupera lo que le pertenece y por eso la sanación siempre implica ese abrirle la puerta a su amor, pero también abrirle la puerta a la autoridad de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No se nos olvide que hay tres palabras que describen a la Santísima Trinidad según la enseñanza de Santa Catalina de Siena. Esas tres palabras son el poder, la sabiduría y el amor: el poder sin medida, el Dios todopoderoso; la sabiduría sin medida, en Cristo su Palabra; el amor sin medida en el don, en el regalo, en la efusión del Espíritu. ¡Poder, sabiduría y amor! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la Trinidad no se puede dividir. Yo no puedo recibir, o no puedo pretender recibir únicamente la sabiduría de Dios. Por ejemplo, cuando una persona sabe qué es lo que Dios quiere pero no hace caso al querer de Dios, está deseando dividir la Trinidad. Porque, es como recibir la sabiduría pero sin el poder y sin el amor. A esa clase de fe la llama el Apóstol Santiago, &amp;quot;una fe muerta&amp;quot; (véase Santiago 2,17). ¡Es una fe muerte! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otras personas, en cambio, quieren tener mucho amor y creen que todo consiste en el amor. Pero, es un amor sin discernimiento, y ahí suceden desastres. De esos desastres es de los que vamos a hablar en esta segunda enseñanza. Porque, ésto es una pelea, ésto es una batalla, ésto es guerra. ¡Guerra! ¡Combate espiritual! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Acuérdate lo que dijimos: &amp;quot;De Dios viene ese movimiento de salida que llamamos la Creación&amp;quot;. El enemigo quiere echarle en la cara a Dios la Creación, tirársela por la cara, quiere devolver la Creación.  Entonces, Dios reconquista lo suyo a través de la sanación, a través de la redención, a través de la salvación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la pelea sigue. &amp;quot;La pelea sigue&amp;quot; es lo que ya dijimos en el momento de la Pasión: &amp;quot;Ahora, el demonio lo que quiere es que el mudo curado por Cristo le grite a Cristo o le grite a Pilato, que tiene que crucificar a Cristo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que yo quiero que entiendas, lo que yo quiero que todos entendamos, es que dentro de este combate, dentro de esta batalla, hay que tener un gran discernimiento y hay que tener también una voluntad resuelta, para que la victoria se complete en nuestra vida del lado de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto que Él es el Señor, por supuesto que Él es el Vencedor. ¡Eso está clarísimo! Mas, la pregunta es si su victoria se va a realizar en mi vida o no. Porque, si su victoria no se realiza en mi vida, el que pierde soy yo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, no puedo separar la Trinidad. Yo no puedo separar el poder, el amor y la sabiduría. Yo no puedo tener mucho amor porque me parece extraordinaria la vida de Dios, pero no le abro campo al poder: Dios quiere tener autoridad en tu vida. Y Dios tiene autoridad en tu vida cuando Dios cuenta contigo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si tú tomas una actitud únicamente de recibir y recibir y recibir... Como dijo Cristo en el capítulo sexto de San Juan cuando la gente fue a buscarlo después de la primera multiplicación de los panes: &amp;quot;¿A qué vienen? ¿A la segunda?&amp;quot;  Porque, ellos ya creían en el Cristo &amp;quot;panadería&amp;quot;, en el Cristo &amp;quot;panificadora&amp;quot;, en el Cristo &amp;quot;hace pan&amp;quot;. ¡Eso era en lo que ellos estaban creyendo! Y Cristo les hace ver: &amp;quot;Un momento; es que ésto tiene otro paso más. Hay que dar otro paso más, hay que seguir este camino&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, fíjate: la sanación es reconquista, y reconquista quiere decir que: &amp;quot;Yo le abro espacio al amor de Dios&amp;quot;: &amp;quot;¡Ay, qué bonito el amor de Dios!&amp;quot; &amp;quot;Le abro espacio a la sabiduría de Dios&amp;quot;: &amp;quot;Me gusta eso. ¡Qué hermoso conocer la Palabra del Señor!&amp;quot; &amp;quot;Le abro paso al poder de Dios&amp;quot;: &amp;quot;Sí, bonito; para que me sane, para que el Señor cambie mi vida&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡No te quedes ahí! Abrirle espacio al poder de Dios es abrir espacio para que Dios disponga de ti, para que Dios te ponga a trabajar. ¡Para eso, para que Dios te ponga a trabajar! Luego, si no estás trabajando, si no estás en la obra del Señor, si no estás en el surco, estás únicamente en la postura de recibir y recibir y recibir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, ahí pasa como ya lo hemos explicado en otras ocasiones con el ejemplo del vaso y el tubo. Un vaso, -aquí tenemos un vaso, por ejemplo-, el vaso recibe, se llena y ya no puede recibir más. ¡Se llenó! Así le pasa al que no da, al que no comparte: recibe, se llena y está siempre como en lo mismo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando el agua no se cambia, entonces, ¿qué pasa? Se daña. El agua detenida, el agua empozada, el agua que no circula, es agua que se daña. El carismático que no comparte, el carismático que no evangeliza, el carismático que nada más quiere recibir, recibir y recibir, se le termina dañando lo que ha recibido. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué nos toca hacer? Como el tubo, recibes y das, recibes y entregas, recibes y comunicas, recibes y evangelizas. Grupo de oración que no evangeliza, languidece, se marchita. Persona que no comparte su fe, la pierde. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La fe es una cosa muy extraña. ¡Muy extraña! Porque, cuando hablamos del dinero, si yo doy el dinero, lo pierdo. En cambio, con la fe es al revés: si yo no doy la fe, la pierdo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O sea que la manera de tener la fe y de conservar la fe, es darla, compartirla, entregarla, proclamarla. El mismo que recibe, contempla y goza,  es el mismo que evangeliza, hace misión y sirve. Hasta ahí vamos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, ahora viene un estudio que yo creo es interesante. Pues, como dijimos que ésto era batalla y que ésto es combate, es importante que sepamos: después de la sanación, ¿qué? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de la sanación, ¿qué? Y aquí vamos a encontrar que hay dos problemas: un problema se llama fragilidad y otro problema se llama dureza. Luego, el título de esta predicación es fragilidad y dureza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Resulta que éste es un tema muy nuevo en la Renovación, porque es un tema también muy nuevo en la sociedad. Nuestra sociedad es al mismo tiempo una sociedad de personas frágiles pero de personas duras. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y como la novedad de la sociedad siempre despunta primero en los jóvenes, es especialmente en los jóvenes donde encontramos que se da esa combinación extraña de fragilidad y dureza: fragilidad que se manifiesta de muchas formas y dureza que se manifiesta de muchas formas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso que está sucediendo en la sociedad, eso nos pasa también a nosotros. Quizás, además, nosotros somos al mismo tiempo muy frágiles y muy duros. La gente que trabaja con distintos materiales lo llama &amp;quot;cristal&amp;quot;. Los cristales son al mismo tiempo duros pero frágiles; son quebradizos. ¡Cristal! Entonces, tenemos un problema de cristalografía. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a ver cómo funciona. Les repito, es un tema muy nuevo; muy, muy nuevo en la Renovación, porque es un tema muy, muy nuevo en la sociedad. Vamos a hablar de cuáles son esas fragilidades, de cuáles son esas durezas y de cómo podemos defendernos frente a esta situación, puesto que la estamos viviendo en muchos países; ésto está sucediendo en muchas partes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Miremos el tema primero de la fragilidad. Cuando se habla de fragilidad o cuando se habla de debilidad, estamos hablando de aquella condición del que pronto se rinde, del que pronto se cansa, del que pronto se desanima. Quizás los primeros síntomas que tú puedes identificar son esos picos de entusiasmo seguidos por largos abismos de desánimo. Ése es un síntoma preocupante, eso indica fragilidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tú asistes a un congreso. En el congreso sientes como una embriaguez: &amp;quot;El Señor está vivo, el Señor ha hecho maravillas en mi vida&amp;quot;. Eso dices a las seis de la tarde. A las nueve de la noche llegas a tu casa; de repente todo te parece sombrío, todo está como aburrido, y entonces sientes que ya ese ánimo que tenías antes, se cayó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando estás en el congreso y estás en alabanza, tú sientes: &amp;quot;Somos expresión y potencia del amor de Dios. ¡El amor de Dios es maravilloso!&amp;quot;  Al otro día tienes que ir a tu trabajo. Te miran tus compañeros de trabajo, tú los miras a ellos, y ese ánimo que traías, esa fuerza que traías, se fue al piso. ¡Eso es debilidad, eso es fragilidad! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conversión: &amp;quot;Le he entregado mi vida a Cristo&amp;quot;, y luego: &amp;quot;No sé: como que sí, como que no&amp;quot;. ¿Sabe en qué se manifiesta esto? Se manifiesta especialmente en el compromiso de las personas. Porque, el compromiso no funciona con entusiasmos. El compromiso requiere constancia, perseverancia, persistencia. Y donde hay fragilidad, no hay compromiso. Porque, uno, a base de esos picos de entusiasmo, así no funciona. ¡Así no funciona! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tú, haz la comparación con lo que sucede con el amor humano. En el amor humano pasa exactamente lo mismo. ¿Qué puede pensar una joven que tiene su pololo? Dicen aquí: &amp;quot;Tiene su pololo&amp;quot;. El pololo y el pololo; muy bien el pololo. Entonces, el pololo le dice: &amp;quot;Tú eres extraordinaria, eres lo más bello que ha sucedido en mi vida, has traído tanta luz a mi existencia&amp;quot;. Ella, por supuesto, se siente muy feliz, se siente muy halagada. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-¿Verdad todo eso, mi amor?&amp;quot; &amp;quot;-Verdad, ¿qué?&amp;quot; &amp;quot;-Lo que me dijiste. Hace un minuto me dijiste que yo te inspiraba muchas cosas.&amp;quot; &amp;quot;-Eso era hace un minuto. Ahora ya cambié, ahora no sé bien si puedo estar contigo o si mejor, no sé; o si estar con la Andrea, o si estar con la Juana, o si estar con la Yaneth, o estar con la Pepa&amp;quot;. &amp;quot;-Pero, tú me querías&amp;quot;. &amp;quot;-Correcto, pretérito imperfecto del verbo &amp;quot;querer&amp;quot;: quería, quería&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por la noche: &amp;quot;¡Ay, perdóname, mi amor! Tú sabes que yo soy un poco inestable; pero, en realidad te quiero mucho y tú eres la única. Por lo menos mientras dure esta llamada, tú eres la única&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dime si ese pololeo, dime si esa relación va para alguna parte. No va para ninguna parte; no se puede construir. Así somos con Dios, exactamente así somos con Dios: &amp;quot;Señor, te amo con todo mi ser. Señor, te alabo. ¡Señor, te alabo! Señor, te alabo con todo mi ser&amp;quot;. &amp;quot;-Bueno, como amas tanto al Señor, se necesita que mañana muy temprano... &amp;quot;-¡Ah, no, temprano yo no alabo al Señor! Yo, temprano, no amo. ¡Yo, temprano, no, nada!&amp;quot;. Así somos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Así somos! Entonces, así no se puede construir nada. Tenemos una inconstancia enfermiza, una inconstancia muy grave en las vocaciones. Mire, hay que orar mucho por las vocaciones de hombres y de mujeres en este hermoso país de Chile. Está grave la situación vocacional. Hay que orar pronto y mucho por las vocaciones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, no es que falte gente que se entusiasme. Hay una cantidad de gente que se entusiasma. Y esas jovencitas enamoradas de Cristo: &amp;quot;Cristo es lo más importante en mi vida&amp;quot; &amp;quot;-¿Le vas a entregar la vida a Cristo?&amp;quot; &amp;quot;-Mmmh, no sé, tal vez sí, voy a ver, no estoy como muy segura&amp;quot;. Así no se construye. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, ¿cuáles son las raíces de esa fragilidad? Ya entendemos lo que es fragilidad: es esa tendencia a entregar las armas, a rendirse, a desanimarse. Esto es como el sismógrafo: arriba, el pico de entusiasmo, y de una vez abajo, el desánimo, el cansancio, la frustración. ¿Dónde empieza la fragilidad nuestra como individuos? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a hablar de la fragilidad en las personas y luego vamos a hablar de la fragilidad en los grupos. Eso es lo que vamos a hacer. La fragilidad en las personas la vamos a mirar con tres palabras. La fragilidad en los grupos la vamos a ver con tres palabras. La dureza la vamos a ver al mismo tiempo en las personas y en los grupos con otras tres palabras. O sea que todo funciona de a tres; son tres grupos de tres. Para la gente de la memoria prodigiosa, eso ayuda, porque es más fácil recordar así: son tres grupos de tres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;Continúa la transcripción&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

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		<id>http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_2_de_5,_Ataques_a_la_fe,_la_esperanza_y_el_amor&amp;diff=45529</id>
		<title>Madurez en el Espíritu, 2 de 5, Ataques a la fe, la esperanza y el amor</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_2_de_5,_Ataques_a_la_fe,_la_esperanza_y_el_amor&amp;diff=45529"/>
				<updated>2012-07-12T02:31:32Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay una persona que tiene una experiencia tan profunda del Espíritu como no la tiene nadie más, una persona que fue cubierta por la sombra del Altísimo, una persona que fue convertida en Sagrario Inmaculado de su presencia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Ella saludamos: &amp;quot;-Dios te Salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre, Jesús&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pueden sentarse. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Amados Hermanos: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En nuestra reunión anterior hemos comentado cómo la sanación es fundamentalmente reconquista. Dios recupera lo que le pertenece y por eso la sanación siempre implica ese abrirle la puerta a su amor, pero también abrirle la puerta a la autoridad de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No se nos olvide que hay tres palabras que describen a la Santísima Trinidad según la enseñanza de Santa Catalina de Siena. Esas tres palabras son el poder, la sabiduría y el amor: el poder sin medida, el Dios todopoderoso; la sabiduría sin medida, en Cristo su Palabra; el amor sin medida en el don, en el regalo, en la efusión del Espíritu. ¡Poder, sabiduría y amor! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la Trinidad no se puede dividir. Yo no puedo recibir, o no puedo pretender recibir únicamente la sabiduría de Dios. Por ejemplo, cuando una persona sabe qué es lo que Dios quiere pero no hace caso al querer de Dios, está deseando dividir la Trinidad. Porque, es como recibir la sabiduría pero sin el poder y sin el amor. A esa clase de fe la llama el Apóstol Santiago, &amp;quot;una fe muerta&amp;quot; (véase Santiago 2,17). ¡Es una fe muerte! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otras personas, en cambio, quieren tener mucho amor y creen que todo consiste en el amor. Pero, es un amor sin discernimiento, y ahí suceden desastres. De esos desastres es de los que vamos a hablar en esta segunda enseñanza. Porque, ésto es una pelea, ésto es una batalla, ésto es guerra. ¡Guerra! ¡Combate espiritual! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Acuérdate lo que dijimos: &amp;quot;De Dios viene ese movimiento de salida que llamamos la Creación&amp;quot;. El enemigo quiere echarle en la cara a Dios la Creación, tirársela por la cara, quiere devolver la Creación.  Entonces, Dios reconquista lo suyo a través de la sanación, a través de la redención, a través de la salvación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la pelea sigue. &amp;quot;La pelea sigue&amp;quot; es lo que ya dijimos en el momento de la Pasión: &amp;quot;Ahora, el demonio lo que quiere es que el mudo curado por Cristo le grite a Cristo o le grite a Pilato, que tiene que crucificar a Cristo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que yo quiero que entiendas, lo que yo quiero que todos entendamos, es que dentro de este combate, dentro de esta batalla, hay que tener un gran discernimiento y hay que tener también una voluntad resuelta, para que la victoria se complete en nuestra vida del lado de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto que Él es el Señor, por supuesto que Él es el Vencedor. ¡Eso está clarísimo! Mas, la pregunta es si su victoria se va a realizar en mi vida o no. Porque, si su victoria no se realiza en mi vida, el que pierde soy yo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, no puedo separar la Trinidad. Yo no puedo separar el poder, el amor y la sabiduría. Yo no puedo tener mucho amor porque me parece extraordinaria la vida de Dios, pero no le abro campo al poder: Dios quiere tener autoridad en tu vida. Y Dios tiene autoridad en tu vida cuando Dios cuenta contigo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si tú tomas una actitud únicamente de recibir y recibir y recibir... Como dijo Cristo en el capítulo sexto de San Juan cuando la gente fue a buscarlo después de la primera multiplicación de los panes: &amp;quot;¿A qué vienen? ¿A la segunda?&amp;quot;  Porque, ellos ya creían en el Cristo &amp;quot;panadería&amp;quot;, en el Cristo &amp;quot;panificadora&amp;quot;, en el Cristo &amp;quot;hace pan&amp;quot;. ¡Eso era en lo que ellos estaban creyendo! Y Cristo les hace ver: &amp;quot;Un momento; es que ésto tiene otro paso más. Hay que dar otro paso más, hay que seguir este camino&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, fíjate: la sanación es reconquista, y reconquista quiere decir que: &amp;quot;Yo le abro espacio al amor de Dios&amp;quot;: &amp;quot;¡Ay, qué bonito el amor de Dios!&amp;quot; &amp;quot;Le abro espacio a la sabiduría de Dios&amp;quot;: &amp;quot;Me gusta eso. ¡Qué hermoso conocer la Palabra del Señor!&amp;quot; &amp;quot;Le abro paso al poder de Dios&amp;quot;: &amp;quot;Sí, bonito; para que me sane, para que el Señor cambie mi vida&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡No te quedes ahí! Abrirle espacio al poder de Dios es abrir espacio para que Dios disponga de ti, para que Dios te ponga a trabajar. ¡Para eso, para que Dios te ponga a trabajar! Luego, si no estás trabajando, si no estás en la obra del Señor, si no estás en el surco, estás únicamente en la postura de recibir y recibir y recibir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, ahí pasa como ya lo hemos explicado en otras ocasiones con el ejemplo del vaso y el tubo. Un vaso, -aquí tenemos un vaso, por ejemplo-, el vaso recibe, se llena y ya no puede recibir más. ¡Se llenó! Así le pasa al que no da, al que no comparte: recibe, se llena y está siempre como en lo mismo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando el agua no se cambia, entonces, ¿qué pasa? Se daña. El agua detenida, el agua empozada, el agua que no circula, es agua que se daña. El carismático que no comparte, el carismático que no evangeliza, el carismático que nada más quiere recibir, recibir y recibir, se le termina dañando lo que ha recibido. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué nos toca hacer? Como el tubo, recibes y das, recibes y entregas, recibes y comunicas, recibes y evangelizas. Grupo de oración que no evangeliza, languidece, se marchita. Persona que no comparte su fe, la pierde. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La fe es una cosa muy extraña. ¡Muy extraña! Porque, cuando hablamos del dinero, si yo doy el dinero, lo pierdo. En cambio, con la fe es al revés: si yo no doy la fe, la pierdo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O sea que la manera de tener la fe y de conservar la fe, es darla, compartirla, entregarla, proclamarla. El mismo que recibe, contempla y goza,  es el mismo que evangeliza, hace misión y sirve. Hasta ahí vamos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, ahora viene un estudio que yo creo es interesante. Pues, como dijimos que ésto era batalla y que ésto es combate, es importante que sepamos: después de la sanación, ¿qué? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de la sanación, ¿qué? Y aquí vamos a encontrar que hay dos problemas: un problema se llama fragilidad y otro problema se llama dureza. Luego, el título de esta predicación es fragilidad y dureza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Resulta que éste es un tema muy nuevo en la Renovación, porque es un tema también muy nuevo en la sociedad. Nuestra sociedad es al mismo tiempo una sociedad de personas frágiles pero de personas duras. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y como la novedad de la sociedad siempre despunta primero en los jóvenes, es especialmente en los jóvenes donde encontramos que se da esa combinación extraña de fragilidad y dureza: fragilidad que se manifiesta de muchas formas y dureza que se manifiesta de muchas formas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso que está sucediendo en la sociedad, eso nos pasa también a nosotros. Quizás, además, nosotros somos al mismo tiempo muy frágiles y muy duros. La gente que trabaja con distintos materiales lo llama &amp;quot;cristal&amp;quot;. Los cristales son al mismo tiempo duros pero frágiles; son quebradizos. ¡Cristal! Entonces, tenemos un problema de cristalografía. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a ver cómo funciona. Les repito, es un tema muy nuevo; muy, muy nuevo en la Renovación, porque es un tema muy, muy nuevo en la sociedad. Vamos a hablar de cuáles son esas fragilidades, de cuáles son esas durezas y de cómo podemos defendernos frente a esta situación, puesto que la estamos viviendo en muchos países; ésto está sucediendo en muchas partes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Miremos el tema primero de la fragilidad. Cuando se habla de fragilidad o cuando se habla de debilidad, estamos hablando de aquella condición del que pronto se rinde, del que pronto se cansa, del que pronto se desanima. Quizás los primeros síntomas que tú puedes identificar son esos picos de entusiasmo seguidos por largos abismos de desánimo. Ése es un síntoma preocupante, eso indica fragilidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tú asistes a un congreso. En el congreso sientes como una embriaguez: &amp;quot;El Señor está vivo, el Señor ha hecho maravillas en mi vida&amp;quot;. Eso dices a las seis de la tarde. A las nueve de la noche llegas a tu casa; de repente todo te parece sombrío, todo está como aburrido, y entonces sientes que ya ese ánimo que tenías antes, se cayó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando estás en el congreso y estás en alabanza, tú sientes: &amp;quot;Somos expresión y potencia del amor de Dios. ¡El amor de Dios es maravilloso!&amp;quot;  Al otro día tienes que ir a tu trabajo. Te miran tus compañeros de trabajo, tú los miras a ellos, y ese ánimo que traías, esa fuerza que traías, se fue al piso. ¡Eso es debilidad, eso es fragilidad! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conversión: &amp;quot;Le he entregado mi vida a Cristo&amp;quot;, y luego: &amp;quot;No sé: como que sí, como que no&amp;quot;. ¿Sabe en qué se manifiesta esto? Se manifiesta especialmente en el compromiso de las personas. Porque, el compromiso no funciona con entusiasmos. El compromiso requiere constancia, perseverancia, persistencia. Y donde hay fragilidad no hay compromiso. Porque, uno, a base de esos picos de entusiasmo, así no funciona. ¡Así no funciona! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tú, haz la comparación con lo que sucede con el amor humano. En el amor humano pasa exactamente lo mismo. ¿Qué puede pensar una joven que tiene su pololo? Dicen aquí: &amp;quot;Tiene su pololo&amp;quot;. El pololo y el pololo; muy bien el pololo. Entonces, el pololo le dice: &amp;quot;Tú eres extraordinaria, eres lo más bello que ha sucedido en mi vida, has traído tanta luz a mi existencia&amp;quot;. Ella, por supuesto, se siente muy feliz, se siente muy halagada. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-¿Verdad todo eso, mi amor?&amp;quot; &amp;quot;-Verdad, ¿qué?&amp;quot; &amp;quot;-Lo que me dijiste. Hace un minuto me dijiste que yo te inspiraba muchas cosas.&amp;quot; &amp;quot;-Eso era hace un minuto. Ahora ya cambié, ahora no sé bien si puedo estar contigo o si mejor, no sé; o si estar con la Andrea, o si estar con la Juana, o si estar con la Yaneth, o estar con la Pepa&amp;quot;. &amp;quot;-Pero, tú me querías&amp;quot;. &amp;quot;-Correcto, pretérito imperfecto del verbo &amp;quot;querer&amp;quot;: quería, quería&amp;quot;. Por la noche: &amp;quot;¡Ay, perdóname, mi amor! Tú sabes que yo soy un poco inestable; pero, en realidad te quiero mucho y tú eres la única. Por lo menos mientras dure esta llamada, tú eres la única&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dime si ese pololeo, dime si esa relación va para alguna parte. No va para ninguna parte; no se puede construir. Así somos con Dios, exactamente así somos con Dios: &amp;quot;Señor, te amo con todo mi ser. Señor, te alabo. ¡Señor, te alabo! Señor, te alabo con todo mi ser&amp;quot;. &amp;quot;-Bueno, como amas tanto al Señor, se necesita que mañana muy temprano... &amp;quot;-¡Ah, no, temprano yo no alabo al Señor! Yo, temprano, no amo. ¡Yo, temprano, no, nada!&amp;quot;. Así somos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Así somos! Entonces, así no se puede construir nada. Tenemos una inconstancia enfermiza, una inconstancia muy grave en las vocaciones. Mire, hay que orar mucho por las vocaciones de hombres y de mujeres en este hermoso país de Chile. Está grave la situación vocacional. Hay que orar pronto y mucho por las vocaciones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, no es que falte gente que se entusiasme. Hay una cantidad de gente que se entusiasma. Y esas jovencitas enamoradas de Cristo: &amp;quot;Cristo es lo más importante en mi vida&amp;quot; &amp;quot;-¿Le vas a entregar la vida a Cristo?&amp;quot; &amp;quot;-Mmmh, no sé, tal vez sí, voy a ver, no estoy como muy segura&amp;quot;. Así no se construye. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, ¿cuáles son las raíces de esa fragilidad? Ya entendemos lo que es fragilidad: es esa tendencia a entregar las armas, a rendirse, a desanimarse. Esto es como el sismógrafo: arriba, el pico de entusiasmo, y de una vez abajo, el desánimo, el cansancio, la frustración. ¿Dónde empieza la fragilidad nuestra como individuos? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a hablar de la fragilidad en las personas y luego vamos a hablar de la fragilidad en los grupos. Eso es lo que vamos a hacer. La fragilidad en las personas la vamos a mirar con tres palabras. La fragilidad en los grupos la vamos a ver con tres palabras. La dureza la vamos a ver al mismo tiempo en las personas y en los grupos con otras tres palabras. O sea que todo funciona de a tres; son tres grupos de tres. Para la gente de la memoria prodigiosa, eso ayuda, porque es más fácil recordar así: son tres grupos de tres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;Continúa la transcripción&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_2_de_5,_Ataques_a_la_fe,_la_esperanza_y_el_amor&amp;diff=45528</id>
		<title>Madurez en el Espíritu, 2 de 5, Ataques a la fe, la esperanza y el amor</title>
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				<updated>2012-07-12T02:04:17Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay una persona que tiene una experiencia tan profunda del Espíritu como no la tiene nadie más, una persona que fue cubierta por la sombra del Altísimo, una persona que fue convertida en Sagrario Inmaculado de su presencia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Ella saludamos: &amp;quot;-Dios te Salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre, Jesús&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pueden sentarse. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Amados Hermanos: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En nuestra reunión anterior hemos comentado cómo la sanación es fundamentalmente reconquista. Dios recupera lo que le pertenece y por eso la sanación siempre implica ese abrirle la puerta a su amor, pero también abrirle la puerta a la autoridad de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No se nos olvide que hay tres palabras que describen a la Santísima Trinidad según la enseñanza de Santa Catalina de Siena. Esas tres palabras son el poder, la sabiduría y el amor: el poder sin medida, el Dios todopoderoso; la sabiduría sin medida, en Cristo su Palabra; el amor sin medida en el don, en el regalo, en la efusión del Espíritu. ¡Poder, sabiduría y amor! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la Trinidad no se puede dividir. Yo no puedo recibir, o no puedo pretender recibir únicamente la sabiduría de Dios. Por ejemplo, cuando una persona sabe qué es lo que Dios quiere pero no hace caso al querer de Dios, está deseando dividir la Trinidad. Porque, es como recibir la sabiduría pero sin el poder y sin el amor. A esa clase de fe la llama el Apóstol Santiago, &amp;quot;una fe muerta&amp;quot; (véase Santiago 2,17). ¡Es una fe muerte! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otras personas, en cambio, quieren tener mucho amor y creen que todo consiste en el amor. Pero, es un amor sin discernimiento, y ahí suceden desastres. De esos desastres es de los que vamos a hablar en esta segunda enseñanza. Porque, ésto es una pelea, ésto es una batalla, ésto es guerra. ¡Guerra! ¡Combate espiritual! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Acuérdate lo que dijimos: &amp;quot;De Dios viene ese movimiento de salida que llamamos la Creación&amp;quot;. El enemigo quiere echarle en la cara a Dios la Creación, tirársela por la cara, quiere devolver la Creación.  Entonces, Dios reconquista lo suyo a través de la sanación, a través de la redención, a través de la salvación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la pelea sigue. &amp;quot;La pelea sigue&amp;quot; es lo que ya dijimos en el momento de la Pasión: &amp;quot;Ahora, el demonio lo que quiere es que el mudo curado por Cristo le grite a Cristo o le grite a Pilato, que tiene que crucificar a Cristo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que yo quiero que entiendas, lo que yo quiero que todos entendamos, es que dentro de este combate, dentro de esta batalla, hay que tener un gran discernimiento y hay que tener también una voluntad resuelta, para que la victoria se complete en nuestra vida del lado de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto que Él es el Señor, por supuesto que Él es el Vencedor. ¡Eso está clarísimo! Mas, la pregunta es si su victoria se va a realizar en mi vida o no. Porque, si su victoria no se realiza en mi vida, el que pierde soy yo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, no puedo separar la Trinidad. Yo no puedo separar el poder, el amor y la sabiduría. Yo no puedo tener mucho amor porque me parece extraordinaria la vida de Dios, pero no le abro campo al poder: Dios quiere tener autoridad en tu vida. Y Dios tiene autoridad en tu vida cuando Dios cuenta contigo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si tú tomas una actitud únicamente de recibir y recibir y recibir... Como dijo Cristo en el capítulo sexto de San Juan cuando la gente fue a buscarlo después de la primera multiplicación de los panes: &amp;quot;¿A qué vienen? ¿A la segunda?&amp;quot;  Porque, ellos ya creían en el Cristo &amp;quot;panadería&amp;quot;, en el Cristo &amp;quot;panificadora&amp;quot;, en el Cristo &amp;quot;hace pan&amp;quot;. ¡Eso era en lo que ellos estaban creyendo! Y Cristo les hace ver: &amp;quot;Un momento; es que ésto tiene otro paso más. Hay que dar otro paso más, hay que seguir este camino&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, fíjate: la sanación es reconquista, y reconquista quiere decir que: &amp;quot;Yo le abro espacio al amor de Dios&amp;quot;: &amp;quot;¡Ay, qué bonito el amor de Dios!&amp;quot; &amp;quot;Le abro espacio a la sabiduría de Dios&amp;quot;: &amp;quot;Me gusta eso. ¡Qué hermoso conocer la Palabra del Señor!&amp;quot; &amp;quot;Le abro paso al poder de Dios&amp;quot;: &amp;quot;Sí, bonito; para que me sane, para que el Señor cambie mi vida&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡No te quedes ahí! Abrirle espacio al poder de Dios es abrir espacio para que Dios disponga de ti, para que Dios te ponga a trabajar. ¡Para eso, para que Dios te ponga a trabajar! Luego, si no estás trabajando, si no estás en la obra del Señor, si no estás en el surco, estás únicamente en la postura de recibir y recibir y recibir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, ahí pasa como ya lo hemos explicado en otras ocasiones con el ejemplo del vaso y el tubo. Un vaso, -aquí tenemos un vaso, por ejemplo-, el vaso recibe, se llena y ya no puede recibir más. ¡Se llenó! Así le pasa al que no da, al que no comparte: recibe, se llena y está siempre como en lo mismo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando el agua no se cambia, entonces, ¿qué pasa? Se daña. El agua detenida, el agua empozada, el agua que no circula, es agua que se daña. El carismático que no comparte, el carismático que no evangeliza, el carismático que nada más quiere recibir, recibir y recibir, se le termina dañando lo que ha recibido. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué nos toca hacer? Como el tubo, recibes y das, recibes y entregas, recibes y comunicas, recibes y evangelizas. Grupo de oración que no evangeliza, languidece, se marchita. Persona que no comparte su fe, la pierde. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La fe es una cosa muy extraña. ¡Muy extraña! Porque, cuando hablamos del dinero, si yo doy el dinero, lo pierdo. En cambio, con la fe es al revés: si yo no doy la fe, la pierdo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O sea que la manera de tener la fe y de conservar la fe, es darla, compartirla, entregarla, proclamarla. El mismo que recibe, contempla y goza,  es el mismo que evangeliza, hace misión y sirve. Hasta ahí vamos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, ahora viene un estudio que yo creo es interesante. Pues, como dijimos que ésto era batalla y que ésto es combate, es importante que sepamos: después de la sanación, ¿qué? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de la sanación, ¿qué? Y aquí vamos a encontrar que hay dos problemas: un problema se llama fragilidad y otro problema se llama dureza. Luego, el título de esta predicación es fragilidad y dureza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Resulta que éste es un tema muy nuevo en la Renovación, porque es un tema también muy nuevo en la sociedad. Nuestra sociedad es al mismo tiempo una sociedad de personas frágiles pero de personas duras. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y como la novedad de la sociedad siempre despunta primero en los jóvenes, es especialmente en los jóvenes donde encontramos que se da esa combinación extraña de fragilidad y dureza: fragilidad que se manifiesta de muchas formas y dureza que se manifiesta de muchas formas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso que está sucediendo en la sociedad, eso nos pasa también a nosotros. Quizás, además, nosotros somos al mismo tiempo muy frágiles y muy duros. La gente que trabaja con distintos materiales lo llama &amp;quot;cristal&amp;quot;. Los cristales son al mismo tiempo duros pero frágiles; son quebradizos. ¡Cristal! Entonces, tenemos un problema de cristalografía. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a ver cómo funciona. Les repito, es un tema muy nuevo; muy, muy nuevo en la Renovación, porque es un tema muy, muy nuevo en la sociedad. Vamos a hablar de cuáles son esas fragilidades, de cuáles son esas durezas y de cómo podemos defendernos frente a esta situación, puesto que la estamos viviendo en muchos países; ésto está sucediendo en muchas partes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Miremos el tema primero de la fragilidad. Cuando se habla de fragilidad o cuando se habla de debilidad, estamos hablando de aquella condición del que pronto se rinde, del que pronto se cansa, del que pronto se desanima. Quizás los primeros síntomas que tú puedes identificar son esos picos de entusiasmo seguidos por largos abismos de desánimo. Ése es un síntoma preocupante, eso indica fragilidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tú asistes a un congreso. En el congreso sientes como una embriaguez: &amp;quot;El Señor está vivo, el Señor ha hecho maravillas en mi vida&amp;quot;. Eso dices a las seis de la tarde. A las nueve de la noche llegas a tu casa; de repente todo te parece sombrío, todo está como aburrido, y entonces sientes que ya ese ánimo que tenías antes, se cayó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando estás en el congreso y estás en alabanza, tú sientes: &amp;quot;Somos expresión y potencia del amor de Dios. ¡El amor de Dios es maravilloso!&amp;quot;  Al otro día tienes que ir a tu trabajo. Te miran tus compañeros de trabajo, tú los miras a ellos, y ese ánimo que traías, esa fuerza que traías se fue al piso. ¡Eso es debilidad, eso es fragilidad! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conversión: &amp;quot;Le he entregado mi vida a Cristo&amp;quot;, y luego: &amp;quot;No sé: como que sí, como que no&amp;quot;. ¿Sabe en qué se manifiesta esto? Se manifiesta especialmente en el compromiso de las personas. Porque, el compromiso no funciona con entusiasmos. El compromiso requiere constancia, perseverancia, persistencia. Y donde hay fragilidad no hay compromiso. Porque, uno a base de esos picos de entusiasmo, así no funciona. ¡Así no funciona! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tú, haz la comparación con lo que sucede con el amor humano. En el amor humano pasa exactamente lo mismo. ¿Qué puede pensar una joven que tiene su pololo? Dicen aquí, tiene su pololo. El pololo y el pololo; muy bien el pololo. Entonces, el pololo le dice: &amp;quot;Tú eres extraordinaria, eres lo más bello que ha sucedido en mi vida, has traído tanta luz a mi existencia&amp;quot;. Ella, por supuesto, se siente muy feliz, se siente muy halagada. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-¿Verdad todo eso, mi amor?&amp;quot; &amp;quot;-Verdad, ¿qué?&amp;quot; &amp;quot;-Lo que me dijiste. Hace un minuto me dijiste que yo te inspiraba muchas cosas.&amp;quot; &amp;quot;-Eso era hace un minuto. Ahora ya cambié, ahora no sé bien si puedo estar contigo o si mejor, no sé; o si estar con la Andrea, o si estar con la Juana, o si estar con la Yaneth, o estar con la Pepa&amp;quot;. &amp;quot;-Pero, tú me querías&amp;quot;. &amp;quot;-Correcto, pretérito imperfecto del verbo &amp;quot;querer&amp;quot;: quería, quería&amp;quot;. Por la noche: &amp;quot;¡Ay, perdóname, mi amor! Tú sabes que yo soy un poco inestable; pero, en realidad te quiero mucho y tú eres la única. Por lo menos mientras dure esta llamada, tú eres la única&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dime si ese pololeo, dime si esa relación va para alguna parte. No va para ninguna parte; no se puede construir. Así somos con Dios, exactamente así somos con Dios: &amp;quot;Señor, te amo con todo mi ser. Señor, te alabo. ¡Señor, te alabo! Señor, te alabo con todo mi ser&amp;quot;. &amp;quot;-Bueno, como amas tanto al Señor, se necesita que mañana muy temprano... &amp;quot;-¡Ah, no, temprano yo no alabo al Señor! ¡Yo, temprano, no amo. Yo, temprano, no, nada&amp;quot;. Así somos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Así somos! Entonces, así no se puede construir nada. Tenemos una inconstancia enfermiza, una inconstancia muy grave en las vocaciones. Mire, hay que orar mucho por las vocaciones de hombres y de mujeres en este hermoso país de Chile. Está grave la situación vocacional. Hay que orar pronto y mucho por las vocaciones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, no es que falte gente que se entusiasme. Hay una cantidad de gente que se entusiasma. Y esas jovencitas enamoradas de Cristo: &amp;quot;Cristo es lo más importante en mi vida&amp;quot; &amp;quot;-¿Le vas a entregar la vida a Cristo?&amp;quot; &amp;quot;-Mmh, no sé, tal vez sí, voy a ver, no estoy como muy segura&amp;quot;. Así no se construye. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, ¿cuáles son las raíces de esa fragilidad? Ya entendemos lo que es fragilidad: es esa tendencia a entregar las armas, a rendirse, a desanimarse. Esto es como el sismógrafo: arriba el pico de entusiasmo y de una vez abajo, el desánimo, el cansancio, la frustración. ¿Dónde empieza la fragilidad nuestra como individuos? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a hablar de la fragilidad en las personas y luego vamos a hablar de la fragilidad en los grupos. Eso es lo que vamos a hacer. La fragilidad en las personas la vamos a mirar con tres palabras. La fragilidad en los grupos la vamos a ver con tres palabras. La dureza la vamos a ver al mismo tiempo en las personas y en los grupos con otras tres palabras. O sea que todo funciona de a tres; son tres grupos de tres. Para la gente de la memoria prodigiosa eso ayuda, porque es más fácil recordar así: son tres grupos de tres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;Continúa la transcripción&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_2_de_5,_Ataques_a_la_fe,_la_esperanza_y_el_amor&amp;diff=45472</id>
		<title>Madurez en el Espíritu, 2 de 5, Ataques a la fe, la esperanza y el amor</title>
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				<updated>2012-06-27T00:27:51Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay una persona que tiene una experiencia tan profunda del Espíritu como no la tiene nadie más, una persona que fue cubierta por la sombra del Altísimo, una persona que fue convertida en Sagrario Inmaculado de su presencia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Ella saludamos: &amp;quot;-Dios te Salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre, Jesús&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pueden sentarse. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Amados Hermanos: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En nuestra reunión anterior hemos comentado cómo la sanación es fundamentalmente reconquista. Dios recupera lo que le pertenece y por eso la sanación siempre implica ese abrirle la puerta a su amor, pero también abrirle la puerta a la autoridad de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No se nos olvide que hay tres palabras que describen a la Santísima Trinidad según la enseñanza de Santa Catalina de Siena. Esas tres palabras son el poder, la sabiduría y el amor: el poder sin medida, el Dios todopoderoso; la sabiduría sin medida, en Cristo su Palabra; el amor sin medida en el don, en el regalo, en la efusión del Espíritu. ¡Poder, sabiduría y amor! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la Trinidad no se puede dividir. Yo no puedo recibir, o no puedo pretender recibir únicamente la sabiduría de Dios. Por ejemplo, cuando una persona sabe qué es lo que Dios quiere pero no hace caso al querer de Dios, está deseando dividir la Trinidad. Porque, es como recibir la sabiduría pero sin el poder y sin el amor. A esa clase de fe la llama el Apóstol Santiago, &amp;quot;una fe muerta&amp;quot; (véase Santiago 2,17). ¡Es una fe muerte! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otras personas, en cambio, quieren tener mucho amor y creen que todo consiste en el amor. Pero, es un amor sin discernimiento, y ahí suceden desastres. De esos desastres es de los que vamos a hablar en esta segunda enseñanza. Porque, ésto es una pelea, ésto es una batalla, ésto es guerra. ¡Guerra! ¡Combate espiritual! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Acuérdate lo que dijimos: &amp;quot;De Dios viene ese movimiento de salida que llamamos la Creación&amp;quot;. El enemigo quiere echarle en la cara a Dios la Creación, tirársela por la cara, quiere devolver la Creación.  Entonces, Dios reconquista lo suyo a través de la sanación, a través de la redención, a través de la salvación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la pelea sigue. &amp;quot;La pelea sigue&amp;quot; es lo que ya dijimos en el momento de la Pasión: &amp;quot;Ahora, el demonio lo que quiere es que el mudo curado por Cristo le grite a Cristo o le grite a Pilato, que tiene que crucificar a Cristo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que yo quiero que entiendas, lo que yo quiero que todos entendamos, es que dentro de este combate, dentro de esta batalla, hay que tener un gran discernimiento y hay que tener también una voluntad resuelta, para que la victoria se complete en nuestra vida del lado de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto que Él es el Señor, por supuesto que Él es el Vencedor. ¡Eso está clarísimo! Mas, la pregunta es si su victoria se va a realizar en mi vida o no. Porque, si su victoria no se realiza en mi vida, el que pierde soy yo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, no puedo separar la Trinidad. Yo no puedo separar el poder, el amor y la sabiduría. Yo no puedo tener mucho amor porque me parece extraordinaria la vida de Dios, pero no le abro campo al poder: Dios quiere tener autoridad en tu vida. Y Dios tiene autoridad en tu vida cuando Dios cuenta contigo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si tú tomas una actitud únicamente de recibir y recibir y recibir... Como dijo Cristo en el capítulo sexto de San Juan cuando la gente fue a buscarlo después de la primera multiplicación de los panes: &amp;quot;¿A qué vienen? ¿A la segunda?&amp;quot;  Porque, ellos ya creían en el Cristo &amp;quot;panadería&amp;quot;, en el Cristo &amp;quot;panificadora&amp;quot;, en el Cristo &amp;quot;hace pan&amp;quot;. ¡Eso era en lo que ellos estaban creyendo! Y Cristo les hace ver: &amp;quot;Un momento; es que ésto tiene otro paso más. Hay que dar otro paso más, hay que seguir este camino&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, fíjate: la sanación es reconquista, y reconquista quiere decir que: &amp;quot;Yo le abro espacio al amor de Dios&amp;quot;: &amp;quot;¡Ay, qué bonito el amor de Dios!&amp;quot; &amp;quot;Le abro espacio a la sabiduría de Dios&amp;quot;: &amp;quot;Me gusta eso. ¡Qué hermoso conocer la Palabra del Señor!&amp;quot; &amp;quot;Le abro paso al poder de Dios&amp;quot;: &amp;quot;Sí, bonito; para que me sane, para que el Señor cambie mi vida&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡No te quedes ahí! Abrirle espacio al poder de Dios es abrir espacio para que Dios disponga de ti, para que Dios te ponga a trabajar. ¡Para eso, para que Dios te ponga a trabajar! Luego, si no estás trabajando, si no estás en la obra del Señor, si no estás en el surco, estás únicamente en la postura de recibir y recibir y recibir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, ahí pasa como ya lo hemos explicado en otras ocasiones con el ejemplo del vaso y el tubo. Un vaso, -aquí tenemos un vaso, por ejemplo-, el vaso recibe, se llena y ya no puede recibir más. ¡Se llenó! Así le pasa al que no da, al que no comparte: recibe, se llena y está siempre como en lo mismo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando el agua no se cambia, entonces, ¿qué pasa? Se daña. El agua detenida, el agua empozada, el agua que no circula, es agua que se daña. El carismático que no comparte, el carismático que no evangeliza, el carismático que nada más quiere recibir, recibir y recibir, se le termina dañando lo que ha recibido. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué nos toca hacer? Como el tubo, recibes y das, recibes y entregas, recibes y comunicas, recibes y evangelizas. Grupo de oración que no evangeliza, languidece, se marchita. Persona que no comparte su fe, la pierde. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La fe es una cosa muy extraña. ¡Muy extraña! Porque, cuando hablamos del dinero, si yo doy el dinero, lo pierdo. En cambio, con la fe es al revés: si yo no doy la fe, la pierdo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O sea que la manera de tener la fe y de conservar la fe, es darla, compartirla, entregarla, proclamarla. El mismo que recibe, contempla y goza,  es el mismo que evangeliza, hace misión y sirve. Hasta ahí vamos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, ahora viene un estudio que yo creo es interesante. Pues, como dijimos que ésto era batalla y que ésto es combate, es importante que sepamos: después de la sanación, ¿qué? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de la sanación, ¿qué? Y aquí vamos a encontrar que hay dos problemas: un problema se llama fragilidad y otro problema se llama dureza. Luego, el título de esta predicación es fragilidad y dureza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Resulta que éste es un tema muy nuevo en la Renovación, porque es un tema también muy nuevo en la sociedad. Nuestra sociedad es al mismo tiempo una sociedad de personas frágiles pero de personas duras. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y como la novedad de la sociedad siempre despunta primero en los jóvenes, es especialmente en los jóvenes donde encontramos que se da esa combinación extraña de fragilidad y dureza: fragilidad que se manifiesta de muchas formas y dureza que se manifiesta de muchas formas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso que está sucediendo en la sociedad, eso nos pasa también a nosotros. Quizás, además, nosotros somos al mismo tiempo muy frágiles y muy duros. La gente que trabaja con distintos materiales lo llama &amp;quot;cristal&amp;quot;. Los cristales son al mismo tiempo duros pero frágiles; son quebradizos. ¡Cristal! Entonces, tenemos un problema de cristalografía. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a ver cómo funciona. Les repito, es un tema muy nuevo; muy, muy nuevo en la Renovación, porque es un tema muy, muy nuevo en la sociedad. Vamos a hablar de cuáles son esas fragilidades, de cuáles son esas durezas y de cómo podemos defendernos frente a esta situación, puesto que la estamos viviendo en muchos países; ésto está sucediendo en muchas partes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Miremos el tema primero de la fragilidad. Cuando se habla de fragilidad o cuando se habla de debilidad, estamos hablando de aquella condición del que pronto se rinde, del que pronto se cansa, del que pronto se desanima. Quizás los primeros síntomas que tú puedes identificar son esos picos de entusiasmo seguidos por largos abismos de desánimo. Ése es un síntoma preocupante, eso indica fragilidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tú asistes a un congreso. En el congreso sientes como una embriaguez: &amp;quot;El Señor está vivo, el Señor ha hecho maravillas en mi vida&amp;quot;. Eso dices a las seis de la tarde. A las nueve de la noche llegas a tu casa; de repente todo te parece sombrío, todo está como aburrido, y entonces sientes que ya ese ánimo que tenías antes, se cayó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;Continúa la transcripción&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

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		<id>http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_2_de_5,_Ataques_a_la_fe,_la_esperanza_y_el_amor&amp;diff=45471</id>
		<title>Madurez en el Espíritu, 2 de 5, Ataques a la fe, la esperanza y el amor</title>
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				<updated>2012-06-27T00:14:55Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay una persona que tiene una experiencia tan profunda del Espíritu como no la tiene nadie más, una persona que fue cubierta por la sombra del Altísimo, una persona que fue convertida en Sagrario Inmaculado de su presencia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Ella saludamos: &amp;quot;-Dios te Salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre, Jesús&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pueden sentarse. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Amados Hermanos: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En nuestra reunión anterior hemos comentado cómo la sanación es fundamentalmente reconquista. Dios recupera lo que le pertenece y por eso la sanación siempre implica ese abrirle la puerta a su amor, pero también abrirle la puerta a la autoridad de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No se nos olvide que hay tres palabras que describen a la Santísima Trinidad según la enseñanza de Santa Catalina de Siena. Esas tres palabras son el poder, la sabiduría y el amor: el poder sin medida, el Dios todopoderoso; la sabiduría sin medida, en Cristo su Palabra; el amor sin medida en el don, en el regalo, en la efusión del Espíritu. ¡Poder, sabiduría y amor! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la Trinidad no se puede dividir. Yo no puedo recibir, o no puedo pretender recibir únicamente la sabiduría de Dios. Por ejemplo, cuando una persona sabe qué es lo que Dios quiere pero no hace caso al querer de Dios, está deseando dividir la Trinidad. Porque, es como recibir la sabiduría pero sin el poder y sin el amor. A esa clase de fe la llama el Apóstol Santiago, &amp;quot;una fe muerta&amp;quot; (véase Santiago 2,17). ¡Es una fe muerte! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otras personas, en cambio, quieren tener mucho amor y creen que todo consiste en el amor. Pero, es un amor sin discernimiento, y ahí suceden desastres. De esos desastres es de los que vamos a hablar en esta segunda enseñanza. Porque, ésto es una pelea, ésto es una batalla, ésto es guerra. ¡Guerra! ¡Combate espiritual! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Acuérdate lo que dijimos: &amp;quot;De Dios viene ese movimiento de salida que llamamos la Creación&amp;quot;. El enemigo quiere echarle en la cara a Dios la Creación, tirársela por la cara, quiere devolver la Creación.  Entonces, Dios reconquista lo suyo a través de la sanación, a través de la redención, a través de la salvación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la pelea sigue. &amp;quot;La pelea sigue&amp;quot; es lo que ya dijimos en el momento de la Pasión: &amp;quot;Ahora, el demonio lo que quiere es que el mudo curado por Cristo le grite a Cristo o le grite a Pilato, que tiene que crucificar a Cristo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que yo quiero que entiendas, lo que yo quiero que todos entendamos, es que dentro de este combate, dentro de esta batalla, hay que tener un gran discernimiento y hay que tener también una voluntad resuelta, para que la victoria se complete en nuestra vida del lado de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto que Él es el Señor, por supuesto que Él es el Vencedor. ¡Eso está clarísimo! Mas, la pregunta es si su victoria se va a realizar en mi vida o no. Porque, si su victoria no se realiza en mi vida, el que pierde soy yo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, no puedo separar la Trinidad. Yo no puedo separar el poder, el amor y la sabiduría. Yo no puedo tener mucho amor porque me parece extraordinaria la vida de Dios, pero no le abro campo al poder: Dios quiere tener autoridad en tu vida. Y Dios tiene autoridad en tu vida cuando Dios cuenta contigo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si tú tomas una actitud únicamente de recibir y recibir y recibir... Como dijo Cristo en el capítulo sexto de San Juan cuando la gente fue a buscarlo después de la primera multiplicación de los panes: &amp;quot;¿A qué vienen? ¿A la segunda?&amp;quot;  Porque, ellos ya creían en el Cristo &amp;quot;panadería&amp;quot;, en el Cristo &amp;quot;panificadora&amp;quot;, en el Cristo &amp;quot;hace pan&amp;quot;. ¡Eso era en lo que ellos estaban creyendo! Y Cristo les hace ver: &amp;quot;Un momento; es que ésto tiene otro paso más. Hay que dar otro paso más, hay que seguir este camino&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, fíjate: la sanación es reconquista, y reconquista quiere decir que: &amp;quot;Yo le abro espacio al amor de Dios&amp;quot;: &amp;quot;¡Ay, qué bonito el amor de Dios!&amp;quot; &amp;quot;Le abro espacio a la sabiduría de Dios&amp;quot;: &amp;quot;Me gusta eso. ¡Qué hermoso conocer la Palabra del Señor!&amp;quot; &amp;quot;Le abro paso al poder de Dios&amp;quot;: &amp;quot;Sí, bonito; para que me sane, para que el Señor cambie mi vida&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡No te quedes ahí! Abrirle espacio al poder de Dios es abrir espacio para que Dios disponga de ti, para que Dios te ponga a trabajar. ¡Para eso, para que Dios te ponga a trabajar! Luego, si no estás trabajando, si no estás en la obra del Señor, si no estás en el surco, estás únicamente en la postura de recibir y recibir y recibir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, ahí pasa como ya lo hemos explicado en otras ocasiones con el ejemplo del vaso y el tubo. Un vaso, -aquí tenemos un vaso, por ejemplo-, el vaso recibe, se llena y ya no puede recibir más. ¡Se llenó! Así le pasa al que no da, al que no comparte: recibe, se llena y está siempre como en lo mismo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando el agua no se cambia, entonces, ¿qué pasa? Se daña. El agua detenida, el agua empozada, el agua que no circula, es agua que se daña. El carismático que no comparte, el carismático que no evangeliza, el carismático que nada más quiere recibir, recibir y recibir, se le termina dañando lo que ha recibido. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué nos toca hacer? Como el tubo, recibes y das, recibes y entregas, recibes y comunicas, recibes y evangelizas. Grupo de oración que no evangeliza, languidece, se marchita. Persona que no comparte su fe, la pierde. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La fe es una cosa muy extraña. ¡Muy extraña! Porque, cuando hablamos del dinero, si yo doy el dinero, lo pierdo. En cambio, con la fe es al revés: si yo no doy la fe, la pierdo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O sea que la manera de tener la fe y de conservar la fe, es darla, compartirla, entregarla, proclamarla. El mismo que recibe, contempla y goza,  es el mismo que evangeliza, hace misión y sirve. Hasta ahí vamos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, ahora viene un estudio que yo creo es interesante. Pues, como dijimos que ésto era batalla y que ésto es combate, es importante que sepamos: después de la sanación, ¿qué? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de la sanación, ¿qué? Y aquí vamos a encontrar que hay dos problemas: un problema se llama fragilidad y otro problema se llama dureza. Luego, el título de esta predicación es fragilidad y dureza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Resulta que éste es un tema muy nuevo en la Renovación, porque es un tema también muy nuevo en la sociedad. Nuestra sociedad es al mismo tiempo una sociedad de personas frágiles pero de personas duras. Y como la novedad de la sociedad siempre despunta primero en los jóvenes, es especialmente en los jóvenes donde encontramos que se da esa combinación extraña de fragilidad y dureza: fragilidad que se manifiesta de muchas formas y dureza que se manifiesta de muchas formas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso que está sucediendo en la sociedad, eso nos pasa también a nosotros. Quizás, además, nosotros somos al mismo tiempo muy frágiles y muy duros. La gente que trabaja con distintos materiales lo llama &amp;quot;cristal&amp;quot;. Los cristales son al mismo tiempo duros pero frágiles; son quebradizos. ¡Cristal! Entonces, tenemos un problema de cristalografía. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a ver cómo funciona. Les repito, es un tema muy nuevo; muy, muy nuevo en la Renovación, porque es un tema muy, muy nuevo en la sociedad. Vamos a hablar de cuáles son esas fragilidades, de cuáles son esas durezas y de cómo podemos defendernos frente a esta situación, puesto que la estamos viviendo en muchos países; ésto está sucediendo en muchas partes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Miremos el tema primero de la fragilidad. Cuando se habla de fragilidad o cuando se habla de debilidad, estamos hablando de aquella condición del que pronto se rinde, del que pronto se cansa, del que pronto se desanima. Quizás los primeros síntomas que tú puedes identificar son esos picos de entusiasmo seguidos por largos abismos de desánimo. Ése es un síntoma preocupante, eso indica fragilidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tú asistes a un congreso. En el congreso sientes como una embriaguez: &amp;quot;El Señor está vivo, el Señor ha hecho maravillas en mi vida&amp;quot;. Eso dices a las seis de la tarde. A las nueve de la noche llegas a tu casa; de repente todo te parece sombrío, todo está como aburrido, y entonces sientes que ya ese ánimo que tenías antes, se cayó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;Continúa la transcripción&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&lt;/div&gt;</summary>
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		<title>Madurez en el Espíritu, 2 de 5, Ataques a la fe, la esperanza y el amor</title>
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				<updated>2012-06-26T23:43:15Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay una persona que tiene una experiencia tan profunda del Espíritu como no la tiene nadie más, una persona que fue cubierta por la sombra del Altísimo, una persona que fue convertida en Sagrario Inmaculado de su presencia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Ella saludamos: &amp;quot;-Dios te Salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre, Jesús&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pueden sentarse. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Amados Hermanos: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En nuestra reunión anterior hemos comentado cómo la sanación es fundamentalmente reconquista. Dios recupera lo que le pertenece y por eso la sanación siempre implica ese abrirle la puerta a su amor, pero también abrirle la puerta a la autoridad de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No se nos olvide que hay tres palabras que describen a la Santísima Trinidad según la enseñanza de Santa Catalina de Siena. Esas tres palabras son el poder, la sabiduría y el amor: el poder sin medida, el Dios todopoderoso; la sabiduría sin medida, en Cristo su Palabra; el amor sin medida en el don, en el regalo, en la efusión del Espíritu. ¡Poder, sabiduría y amor! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la Trinidad no se puede dividir. Yo no puedo recibir, o no puedo pretender recibir únicamente la sabiduría de Dios. Por ejemplo, cuando una persona sabe qué es lo que Dios quiere pero no hace caso al querer de Dios, está deseando dividir la Trinidad. Porque, es como recibir la sabiduría pero sin el poder y sin el amor. A esa clase de fe la llama el Apóstol Santiago, &amp;quot;una fe muerta&amp;quot; (véase Santiago 2,17). ¡Es una fe muerte! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otras personas, en cambio, quieren tener mucho amor y creen que todo consiste en el amor. Pero, es un amor sin discernimiento, y ahí suceden desastres. De esos desastres es de los que vamos a hablar en esta segunda enseñanza. Porque, ésto es una pelea, ésto es una batalla, ésto es guerra. ¡Guerra! ¡Combate espiritual! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Acuérdate lo que dijimos: &amp;quot;De Dios viene ese movimiento de salida que llamamos la Creación&amp;quot;. El enemigo quiere echarle en la cara a Dios la Creación, tirársela por la cara, quiere devolver la Creación.  Entonces, Dios reconquista lo suyo a través de la sanación, a través de la redención, a través de la salvación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la pelea sigue. &amp;quot;La pelea sigue&amp;quot; es lo que ya dijimos en el momento de la Pasión: &amp;quot;Ahora, el demonio lo que quiere es que el mudo curado por Cristo le grite a Cristo o le grite a Pilato, que tiene que crucificar a Cristo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que yo quiero que entiendas, lo que yo quiero que todos entendamos, es que dentro de este combate, dentro de esta batalla, hay que tener un gran discernimiento y hay que tener también una voluntad resuelta, para que la victoria se complete en nuestra vida del lado de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto que Él es el Señor, por supuesto que Él es el Vencedor. ¡Eso está clarísimo! Mas, la pregunta es si su victoria se va a realizar en mi vida o no. Porque, si su victoria no se realiza en mi vida, el que pierde soy yo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, no puedo separar la Trinidad. Yo no puedo separar el poder, el amor y la sabiduría. Yo no puedo tener mucho amor porque me parece extraordinaria la vida de Dios, pero no le abro campo al poder: Dios quiere tener autoridad en tu vida. Y Dios tiene autoridad en tu vida cuando Dios cuenta contigo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si tú tomas una actitud únicamente de recibir y recibir y recibir... Como dijo Cristo en el capítulo sexto de San Juan cuando la gente fue a buscarlo después de la primera multiplicación de los panes: &amp;quot;¿A qué vienen? ¿A la segunda?&amp;quot;  Porque, ellos ya creían en el Cristo &amp;quot;panadería&amp;quot;, en el Cristo &amp;quot;panificadora&amp;quot;, en el Cristo &amp;quot;hace pan&amp;quot;. ¡Eso era en lo que ellos estaban creyendo! Y Cristo les hace ver: &amp;quot;Un momento; es que ésto tiene otro paso más. Hay que dar otro paso más, hay que seguir este camino&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, fíjate: la sanación es reconquista, y reconquista quiere decir que: &amp;quot;Yo le abro espacio al amor de Dios&amp;quot;: &amp;quot;¡Ay, qué bonito el amor de Dios!&amp;quot; &amp;quot;Le abro espacio a la sabiduría de Dios&amp;quot;: &amp;quot;Me gusta eso. ¡Qué hermoso conocer la Palabra del Señor!&amp;quot; &amp;quot;Le abro paso al poder de Dios&amp;quot;: &amp;quot;Sí, bonito; para que me sane, para que el Señor cambie mi vida&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡No te quedes ahí! Abrirle espacio al poder de Dios es abrir espacio para que Dios disponga de ti, para que Dios te ponga a trabajar. ¡Para eso, para que Dios te ponga a trabajar! Luego, si no estás trabajando, si no estás en la obra del Señor, si no estás en el surco, estás únicamente en la postura de recibir y recibir y recibir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, ahí pasa como ya lo hemos explicado en otras ocasiones con el ejemplo del vaso y el tubo. Un vaso, -aquí tenemos un vaso, por ejemplo-, el vaso recibe, se llena y ya no puede recibir más. ¡Se llenó! Así le pasa al que no da, al que no comparte: recibe, se llena y está siempre como en lo mismo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando el agua no se cambia, entonces, ¿qué pasa? Se daña. El agua detenida, el agua empozada, el agua que no circula, es agua que se daña. El carismático que no comparte, el carismático que no evangeliza, el carismático que nada más quiere recibir, recibir y recibir, se le termina dañando lo que ha recibido. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué nos toca hacer? Como el tubo, recibes y das, recibes y entregas, recibes y comunicas, recibes y evangelizas. Grupo de oración que no evangeliza, languidece, se marchita. Persona que no comparte su fe, la pierde. La fe es una cosa muy extraña. ¡Muy extraña! Porque, cuando hablamos del dinero, si yo doy el dinero, lo pierdo. En cambio, con la fe es al revés: si yo no doy la fe, la pierdo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O sea que la manera de tener la fe y de conservar la fe, es darla, compartirla, entregarla, proclamarla. El mismo que recibe, contempla y goza,  es el mismo que evangeliza, hace misión y sirve. Hasta ahí vamos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, ahora viene un estudio que yo creo es interesante. Pues, como dijimos que esto era batalla y que esto es combate, es importante que sepamos: después de la sanación, ¿qué? Después de la sanación, ¿qué? Y aquí vamos a encontrar que hay dos problemas: un problema se llama fragilidad y otro problema se llama dureza. Así que el título de esta predicación es fragilidad y dureza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Resulta que éste es un tema muy nuevo en la Renovación, porque es un tema también muy nuevo en la sociedad. Nuestra sociedad es al mismo tiempo una sociedad de personas frágiles pero de personas duras. Y como la novedad de la sociedad siempre despunta primero en los jóvenes, es especialmente en los jóvenes donde encontramos que se da esa combinación extraña de fragilidad y dureza: fragilidad que se manifiesta de muchas formas y dureza que se manifiesta de muchas formas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y eso que está sucediendo en la sociedad, eso nos pasa también a nosotros. Quizás, además, nosotros somos al mismo tiempo muy frágiles y muy duros. La gente que trabaja con distintos materiales llama a eso &amp;quot;cristal&amp;quot;. Los cristales son al mismo tiempo duros pero frágiles; son quebradizos. ¡Cristal! Entonces, tenemos un problema de cristalografía. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a ver cómo funciona. Les repito, es un tema muy nuevo, muy, muy nuevo en la Renovación, porque es un tema muy, muy nuevo en la sociedad. Vamos a hablar de cuáles son esas fragilidades, de cuáles son esas durezas y de cómo podemos defendernos frente a esta situación. puesto que esto lo estamos viviendo en muchos países; esto está sucediendo en muchas partes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Miremos el tema primero de la fragilidad. Cuando se habla de fragilidad o cuando se habla de debilidad, estamos hablando de aquella condición del que pronto se rinde, del que pronto se cansa, del que pronto se desanima. Quizás los primeros síntomas que tú puedes identificar son esos picos de entusiasmo seguidos por largos abismos de desánimo. Ése es un síntoma preocupante, eso indica fragilidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tú asistes a un congreso. En el congreso sientes como una embriaguez: &amp;quot;El Señor está vivo, el Señor ha hecho maravillas en mi vida&amp;quot;. Eso dices a las seis de la tarde. A las nueve de la noche llegas a tu casa. De repente todo te parece sombrío, todo está como aburrido, y entonces sientes que ya ese ánimo que tenías antes, se cayó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;Continúa la transcripción&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

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		<id>http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_2_de_5,_Ataques_a_la_fe,_la_esperanza_y_el_amor&amp;diff=45413</id>
		<title>Madurez en el Espíritu, 2 de 5, Ataques a la fe, la esperanza y el amor</title>
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				<updated>2012-06-14T21:39:37Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay una persona que tiene una experiencia tan profunda del Espíritu como no la tiene nadie más, una persona que fue cubierta por la sombra del Altísimo, una persona que fue convertida en Sagrario Inmaculado de su presencia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Ella saludamos: &amp;quot;-Dios te Salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre, Jesús&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pueden sentarse. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Amados Hermanos: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En nuestra reunión anterior hemos comentado cómo la sanación es fundamentalmente reconquista. Dios recupera lo que le pertenece y por eso la sanación siempre implica ese abrirle la puerta a su amor, pero también abrirle la puerta a la autoridad de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No se nos olvide que hay tres palabras que describen a la Santísima Trinidad según la enseñanza de Santa Catalina de Siena. Esas tres palabras son el poder, la sabiduría y el amor: el poder sin medida, el Dios todopoderoso; la sabiduría sin medida, en Cristo su Palabra; el amor sin medida en el don, en el regalo, en la efusión del Espíritu. ¡Poder, sabiduría y amor! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la Trinidad no se puede dividir. Yo no puedo recibir, o no puedo pretender recibir únicamente la sabiduría de Dios. Por ejemplo, cuando una persona sabe qué es lo que Dios quiere pero no hace caso al querer de Dios, está deseando dividir la Trinidad. Porque, es como recibir la sabiduría pero sin el poder y sin el amor. A esa clase de fe la llama el Apóstol Santiago, &amp;quot;una fe muerta&amp;quot; (véase Santiago 2,17). ¡Es una fe muerte! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otras personas, en cambio, quieren tener mucho amor y creen que todo consiste en el amor. Pero, es un amor sin discernimiento, y ahí suceden desastres. De esos desastres es de los que vamos a hablar en esta segunda enseñanza. Porque, ésto es una pelea, ésto es una batalla, ésto es guerra. ¡Guerra! ¡Combate espiritual! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Acuérdate lo que dijimos: &amp;quot;De Dios viene ese movimiento de salida que llamamos la Creación&amp;quot;. El enemigo quiere echarle en la cara a Dios la Creación, tirársela por la cara, quiere devolver la Creación.  Entonces, Dios reconquista lo suyo a través de la sanación, a través de la redención, a través de la salvación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la pelea sigue. &amp;quot;La pelea sigue&amp;quot; es lo que ya dijimos en el momento de la Pasión: &amp;quot;Ahora, el demonio lo que quiere es que el mudo curado por Cristo le grite a Cristo o le grite a Pilato, que tiene que crucificar a Cristo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que yo quiero que entiendas, lo que yo quiero que todos entendamos, es que dentro de este combate, dentro de esta batalla, hay que tener un gran discernimiento y hay que tener también una voluntad resuelta, para que la victoria se complete en nuestra vida del lado de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto que Él es el Señor, por supuesto que Él es el Vencedor. ¡Eso está clarísimo! Mas, la pregunta es si su victoria se va a realizar en mi vida o no. Porque, si su victoria no se realiza en mi vida, el que pierde soy yo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, no puedo separar la Trinidad. Yo no puedo separar el poder, el amor y la sabiduría. Yo no puedo tener mucho amor porque me parece extraordinaria la vida de Dios, pero no le abro campo al poder: Dios quiere tener autoridad en tu vida. Y Dios tiene autoridad en tu vida cuando Dios cuenta contigo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si tú tomas una actitud únicamente de recibir y recibir y recibir... Como dijo Cristo en el capítulo sexto de San Juan cuando la gente fue a buscarlo después de la primera multiplicación de los panes: &amp;quot;¿A qué vienen? ¿A la segunda?&amp;quot;  Porque, ellos ya creían en el Cristo &amp;quot;panadería&amp;quot;, en el Cristo &amp;quot;panificadora&amp;quot;, en el Cristo &amp;quot;hace pan&amp;quot;. ¡Eso era en lo que ellos estaban creyendo! Y Cristo les hace ver: &amp;quot;Un momento; es que ésto tiene otro paso más. Hay que dar otro paso más, hay que seguir este camino&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, fíjate: la sanación es reconquista, y reconquista quiere decir que: &amp;quot;Yo le abro espacio al amor de Dios&amp;quot;: &amp;quot;¡Ay, qué bonito el amor de Dios!&amp;quot; &amp;quot;Le abro espacio a la sabiduría de Dios&amp;quot;: &amp;quot;Me gusta eso. ¡Qué hermoso conocer la Palabra del Señor!&amp;quot; &amp;quot;Le abro paso al poder de Dios&amp;quot;: &amp;quot;Sí, bonito; para que me sane, para que el Señor cambie mi vida&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡No te quedes ahí! Abrirle espacio al poder de Dios es abrir espacio para que Dios disponga de ti, para que Dios te ponga a trabajar. ¡Para eso, para que Dios te ponga a trabajar! Luego, si no estás trabajando, si no estás en la obra del Señor, si no estás en el surco, estás únicamente en la postura de recibir y recibir y recibir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;Continúa la transcripción&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&lt;/div&gt;</summary>
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		<title>Madurez en el Espíritu, 2 de 5, Ataques a la fe, la esperanza y el amor</title>
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				<updated>2012-06-14T21:37:37Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay una persona que tiene una experiencia tan profunda del Espíritu como no la tiene nadie más, una persona que fue cubierta por la sombra del Altísimo, una persona que fue convertida en Sagrario Inmaculado de su presencia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A Ella saludamos: &amp;quot;-Dios te Salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre, Jesús&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pueden sentarse. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Amados Hermanos: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En nuestra reunión anterior hemos comentado cómo la sanación es fundamentalmente reconquista. Dios recupera lo que le pertenece y por eso la sanación siempre implica ese abrirle la puerta a su amor, pero también abrirle la puerta a la autoridad de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No se nos olvide que hay tres palabras que describen a la Santísima Trinidad según la enseñanza de Santa Catalina de Siena. Esas tres palabras son el poder, la sabiduría y el amor: el poder sin medida, el Dios todopoderoso; la sabiduría sin medida, en Cristo su Palabra; el amor sin medida en el don, en el regalo, en la efusión del Espíritu. ¡Poder, sabiduría y amor! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la Trinidad no se puede dividir. Yo no puedo recibir, o no puedo pretender recibir únicamente la sabiduría de Dios. Por ejemplo, cuando una persona sabe qué es lo que Dios quiere pero no hace caso al querer de Dios, está deseando dividir la Trinidad. Porque, es como recibir la sabiduría pero sin el poder y sin el amor. A esa clase de fe la llama el Apóstol Santiago, &amp;quot;una fe muerta&amp;quot; (véase Santiago 2,17). ¡Es una fe muerte! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otras personas, en cambio, quieren tener mucho amor y creen que todo consiste en el amor. Pero, es un amor sin discernimiento, y ahí suceden desastres. De esos desastres es de los que vamos a hablar en esta segunda enseñanza. Porque, ésto es una pelea, ésto es una batalla, ésto es guerra. ¡Guerra! ¡Combate espiritual! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Acuérdate lo que dijimos: &amp;quot;De Dios viene ese movimiento de salida que llamamos la Creación&amp;quot;. El enemigo quiere echarle en la cara a Dios la Creación, tirársela por la cara, quiere devolver la Creación.  Entonces, Dios reconquista lo suyo a través de la sanación, a través de la redención, a través de la salvación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la pelea sigue. &amp;quot;La pelea sigue&amp;quot; es lo que ya dijimos en el momento de la Pasión: &amp;quot;Ahora, el demonio lo que quiere es que el mudo curado por Cristo le grite a Cristo o le grite a Pilato, que tiene que crucificar a Cristo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que yo quiero que entiendas, lo que yo quiero que todos entendamos, es que dentro de este combate, dentro de esta batalla, hay que tener un gran discernimiento y hay que tener también una voluntad resuelta, para que la victoria se complete en nuestra vida del lado de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto que Él es el Señor, por supuesto que Él es el Vencedor. ¡Eso está clarísimo! Mas, la pregunta es si su victoria se va a realizar en mi vida o no. Porque, si su victoria no se realiza en mi vida, el que pierde soy yo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, no puedo separar la Trinidad. Yo no puedo separar el poder, el amor y la sabiduría. Yo no puedo tener mucho amor porque me parece extraordinaria la vida de Dios, pero no le abro campo al poder: Dios quiere tener autoridad en tu vida. Y Dios tiene autoridad en tu vida cuando Dios cuenta contigo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si tú tomas una actitud únicamente de recibir y recibir y recibir... Como dijo Cristo en el capítulo sexto de San Juan cuando la gente fue a buscarlo después de la primera multiplicación de los panes: &amp;quot;¿A qué vienen? ¿A la segunda?&amp;quot;  Porque, ellos ya creían en el Cristo &amp;quot;panadería&amp;quot;, en el Cristo &amp;quot;panificadora&amp;quot;, en el Cristo &amp;quot;hace pan&amp;quot;. ¡Eso era en lo que ellos estaban creyendo! Y Cristo les hace ver: &amp;quot;Un momento; es que ésto tiene otro paso más. Hay que dar otro paso más, hay que seguir este camino&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, fíjate: la sanación es reconquista, y reconquista quiere decir que: &amp;quot;Yo le abro espacio al amor de Dios&amp;quot;: &amp;quot;¡Ay, qué bonito el amor de Dios!&amp;quot; &amp;quot;Le abro espacio a la sabiduría de Dios&amp;quot;: &amp;quot;Me gusta eso. ¡Qué hermoso conocer la Palabra del Señor!&amp;quot; &amp;quot;Le abro paso al poder de Dios&amp;quot;: &amp;quot;Sí, bonito; para que me sane, para que el Señor cambie mi vida&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡No te quedes ahí! Abrirle espacio al poder de Dios es abrir espacio para que Dios disponga de ti, para que Dios te ponga a trabajar. ¡Para eso, para que Dios te ponga a trabajar! Luego, si no estás trabajando, si no estás en la obra del Señor, si no estás en el surco, estás únicamente en la postura de recibir y recibir y recibir.&lt;/div&gt;</summary>
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		<title>Madurez en el Espíritu, 2 de 5, Ataques a la fe, la esperanza y el amor</title>
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&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay una persona que tiene una experiencia tan profunda del Espíritu como no la tiene nadie más, una persona que fue cubierta por la sombra del Altísimo, una persona que fue convertida en Sagrario Inmaculado de su presencia. A Ella saludamos: &amp;quot;-Dios te Salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre, Jesús&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pueden sentarse. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Amados Hermanos: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En nuestra reunión anterior hemos comentado cómo la sanación es fundamentalmente reconquista. Dios recupera lo que le pertenece y por eso la sanación siempre implica ese abrirle la puerta a su amor, pero también abrirle la puerta a la autoridad de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No se nos olvide que hay tres palabras que describen a la Santísima Trinidad según la enseñanza de Santa Catalina de Siena. Esas tres palabras son el poder, la sabiduría y el amor: el poder sin medida, el Dios todopoderoso; la sabiduría sin medida, en Cristo su Palabra; el amor sin medida en el don, en el regalo, en la efusión del Espíritu. ¡Poder, sabiduría y amor! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la Trinidad no se puede dividir. Yo no puedo recibir, o no puedo pretender recibir únicamente la sabiduría de Dios. Por ejemplo, cuando una persona sabe qué es lo que Dios quiere pero no hace caso al querer de Dios, está deseando dividir la Trinidad. Porque, es como recibir la sabiduría pero sin el poder y sin el amor. A esa clase de fe la llama el Apóstol Santiago &amp;quot;una fe muerta&amp;quot; (véase Santiago 2,17). ¡Es una fe muerte! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otras personas, en cambio, quieren tener mucho amor y creen que todo consiste en el amor. Pero, es un amor sin discernimiento, y ahí suceden desastres. De esos desastres es de los que vamos a hablar en esta segunda enseñanza. Porque, ésto es una pelea, ésto es una batalla, ésto es guerra. ¡Guerra! ¡Combate espiritual! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Acuérdate lo que dijimos: &amp;quot;De Dios viene ese movimiento de salida que llamamos la Creación&amp;quot;. El enemigo quiere echarle en la cara a Dios la Creación, tirársela por la cara, quiere devolver la Creación.  Entonces, Dios reconquista lo suyo a través de la sanación, a través de la redención, a través de la salvación. Pero, la pelea sigue. &amp;quot;La pelea sigue&amp;quot; es lo que ya dijimos en el momento de la Pasión: &amp;quot;Ahora, el demonio lo que quiere es que el mudo curado por Cristo le grite a Cristo o le grite a Pilato, que tiene que crucificar a Cristo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que yo quiero que entiendas, lo que yo quiero que todos entendamos, es que dentro de este combate, dentro de esta batalla, hay que tener un gran discernimiento y hay que tener también una voluntad resuelta, para que la victoria se complete en nuestra vida del lado de Dios. Por supuesto que Él es el Señor, por supuesto que Él es el Vencedor. ¡Eso está clarísimo! Mas, la pregunta es si su victoria se va a realizar en mi vida o no. Porque, si su victoria no se realiza en mi vida, el que pierde soy yo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, no puedo separar la Trinidad. Yo no puedo separar el poder, el amor y la sabiduría. Yo no puedo tener mucho amor porque me parece extraordinaria la vida de Dios, pero no le abro campo al poder. Dios quiere tener autoridad en tu vida. Y Dios tiene autoridad en tu vida cuando Dios cuenta contigo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si tú tomas una actitud únicamente de recibir y recibir y recibir... Como dijo Cristo en el capítulo sexto de San Juan cuando la gente fue a buscarlo después de la primera multiplicación de los panes: &amp;quot;¿A qué vienen? ¿A la segunda?&amp;quot;  Porque, ellos ya creían en el Cristo &amp;quot;panadería&amp;quot;, en el Cristo &amp;quot;panificadora&amp;quot;, en el Cristo &amp;quot;hace pan&amp;quot;. ¡Eso era en lo que ellos estaban creyendo! Y Cristo les hace ver: &amp;quot;Un momento; es que ésto tiene otro paso más. Hay que dar otro paso más, hay que seguir este camino&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, fíjate: la sanación es reconquista, y reconquista quiere decir que: Yo le abro espacio al amor de Dios: &amp;quot;¡Ay, qué bonito el amor de Dios!&amp;quot; Le abro espacio a la sabiduría de Dios: &amp;quot;Me gusta eso. ¡Qué hermoso conocer la Palabra del Señor!&amp;quot; Le abro paso al poder de Dios: &amp;quot;Sí, bonito; para que me sane, para que el Señor cambie mi vida&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡No te quedes ahí! Abrirle espacio al poder de Dios es abrir espacio para que Dios disponga de ti, para que Dios te ponga a trabajar. ¡Para eso, para que Dios te ponga a trabajar! Luego, si no estás trabajando, si no estás en la obra del Señor, si no estás en el surco, estás únicamente en la postura de recibir y recibir y recibir.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

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		<title>Madurez en el Espíritu, 2 de 5, Ataques a la fe, la esperanza y el amor</title>
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		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
Hay una persona que tiene una experiencia tan profunda del Espíritu como no la tiene nadie más, una persona que fue cubierta por la sombra del Altísimo, una persona que fue convertida en Sagrario Inmaculado de su presencia. A Ella saludamos: &amp;quot;-Dios te Salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre, Jesús&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pueden sentarse. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Amados Hermanos: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En nuestra reunión anterior hemos comentado cómo la sanación es fundamentalmente reconquista. Dios recupera lo que le pertenece y por eso la sanación siempre implica ese abrirle la puerta a su amor, pero también abrirle la puerta a la autoridad de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No se nos olvide que hay tres palabras que describen a la Santísima Trinidad según la enseñanza de Santa Catalina de Siena. Esas tres palabras son el poder, la sabiduría y el amor: el poder sin medida, el Dios todopoderoso; la sabiduría sin medida, en Cristo su Palabra; el amor sin medida en el don, en el regalo, en la efusión del Espíritu. ¡Poder, sabiduría y amor! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la Trinidad no se puede dividir. Yo no puedo recibir, o no puedo pretender recibir únicamente la sabiduría de Dios. Por ejemplo, cuando una persona sabe qué es lo que Dios quiere pero no hace caso al querer de Dios, está deseando dividir la Trinidad. Porque, es como recibir la sabiduría pero sin el poder y sin el amor. A esa clase de fe la llama el Apóstol Santiago &amp;quot;una fe muerta&amp;quot; (véase Santiago 2,17). ¡Es una fe muerte! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otras personas, en cambio, quieren tener mucho amor y creen que todo consiste en el amor. Pero, es un amor sin discernimiento, y ahí suceden desastres. De esos desastres es de los que vamos a hablar en esta segunda enseñanza. Porque, ésto es una pelea, ésto es una batalla, ésto es guerra. ¡Guerra! ¡Combate espiritual! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Acuérdate lo que dijimos: &amp;quot;De Dios viene ese movimiento de salida que llamamos la Creación&amp;quot;. El enemigo quiere echarle en la cara a Dios la Creación, tirársela por la cara, quiere devolver la Creación.  Entonces, Dios reconquista lo suyo a través de la sanación, a través de la redención, a través de la salvación. Pero, la pelea sigue. &amp;quot;La pelea sigue&amp;quot; es lo que ya dijimos en el momento de la Pasión: &amp;quot;Ahora, el demonio lo que quiere es que el mudo curado por Cristo le grite a Cristo o le grite a Pilato, que tiene que crucificar a Cristo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que yo quiero que entiendas, lo que yo quiero que todos entendamos, es que dentro de este combate, dentro de esta batalla, hay que tener un gran discernimiento y hay que tener también una voluntad resuelta, para que la victoria se complete en nuestra vida del lado de Dios. Por supuesto que Él es el Señor, por supuesto que Él es el Vencedor. ¡Eso está clarísimo! Mas, la pregunta es si su victoria se va a realizar en mi vida o no. Porque, si su victoria no se realiza en mi vida, el que pierde soy yo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, no puedo separar la Trinidad. Yo no puedo separar el poder, el amor y la sabiduría. Yo no puedo tener mucho amor porque me parece extraordinaria la vida de Dios, pero no le abro campo al poder. Dios quiere tener autoridad en tu vida. Y Dios tiene autoridad en tu vida cuando Dios cuenta contigo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si tú tomas una actitud únicamente de recibir y recibir y recibir... Como dijo Cristo en el capítulo sexto de San Juan cuando la gente fue a buscarlo después de la primera multiplicación de los panes: &amp;quot;¿A qué vienen? ¿A la segunda?&amp;quot;  Porque, ellos ya creían en el Cristo &amp;quot;panadería&amp;quot;, en el Cristo &amp;quot;panificadora&amp;quot;, en el Cristo &amp;quot;hace pan&amp;quot;. ¡Eso era en lo que ellos estaban creyendo! Y Cristo les hace ver: &amp;quot;Un momento; es que ésto tiene otro paso más. Hay que dar otro paso más, hay que seguir este camino&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, fíjate: la sanación es reconquista, y reconquista quiere decir que: Yo le abro espacio al amor de Dios: &amp;quot;¡Ay, qué bonito el amor de Dios!&amp;quot; Le abro espacio a la sabiduría de Dios: &amp;quot;Me gusta eso. ¡Qué hermoso conocer la Palabra del Señor!&amp;quot; Le abro paso al poder de Dios: &amp;quot;Sí, bonito; para que me sane, para que el Señor cambie mi vida&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡No te quedes ahí! Abrirle espacio al poder de Dios es abrir espacio para que Dios disponga de ti, para que Dios te ponga a trabajar. ¡Para eso, para que Dios te ponga a trabajar! Luego, si no estás trabajando, si no estás en la obra del Señor, si no estás en el surco, estás únicamente en la postura de recibir y recibir y recibir.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_2_de_5,_Ataques_a_la_fe,_la_esperanza_y_el_amor&amp;diff=45409</id>
		<title>Madurez en el Espíritu, 2 de 5, Ataques a la fe, la esperanza y el amor</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_2_de_5,_Ataques_a_la_fe,_la_esperanza_y_el_amor&amp;diff=45409"/>
				<updated>2012-06-14T20:39:41Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: Protegió «Madurez en el Espíritu, 2 de 5, Ataques a la fe, la esperanza y el amor»: Transcribiendo. ([edit=sysop] (indefinido))&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En transcripción.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_2_de_5,_Ataques_a_la_fe,_la_esperanza_y_el_amor&amp;diff=45408</id>
		<title>Madurez en el Espíritu, 2 de 5, Ataques a la fe, la esperanza y el amor</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_2_de_5,_Ataques_a_la_fe,_la_esperanza_y_el_amor&amp;diff=45408"/>
				<updated>2012-06-14T20:38:25Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En transcripción.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_1_de_5,_Sanado_significa_reconciliado&amp;diff=45364</id>
		<title>Madurez en el Espíritu, 1 de 5, Sanado significa reconciliado</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_1_de_5,_Sanado_significa_reconciliado&amp;diff=45364"/>
				<updated>2012-06-08T21:38:21Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: Cambió el nivel de protección de «Madurez en el Espíritu, 1 de 5, Sanado significa reconciliado»: Fin ([edit=sysop] (caduca el 22:38 8 jun 2012 (UTC)) [move=sysop] (caduca el 22:38 8 jun 2012 (UTC)))&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mis Queridos Hermanos:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creo que una palabra que nos caracteriza mucho en la Renovación Carismática es la palabra &amp;quot;sanación&amp;quot;. De hecho, cuando se habla de un congreso de sanación, inmediatamente uno piensa en los carismáticos. Además, la sanación ha sido un vehículo muy poderoso para atraer grandes multitudes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y muchos de los que podemos llamar patriarcas, iniciadores, propagadores, apóstoles de la Renovación, han recibido ese don, el don de la sanación. Sacerdotes como Darío Betancourt o como Emiliano Tardiff, sobre todo, son conocidos y son recordados en muchas partes del mundo, especialmente por esa palabra, por la palabra sanación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué vamos a hacer en esta primera reunión nuestra, en esta primera enseñanza? Vamos a hablar sobre el lugar que ocupa la sanación en el plan de salvación de Dios. Dios tiene un plan de salvación para nosotros. Entonces, vamos a relacionar salvación y sanación. Eso es lo primero que vamos a hacer. Luego, veremos la sanación como una señal, como un signo; y todo signo tiene un significado. La sanación como una señal: ésa es la segunda parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y en la tercera parte de esta enseñanza, que Dios nos ayude y que todo pueda ser según su querer. En la tercera parte vamos a ver qué significa eso de ser sanados desde el punto de vista de la misión. O dicho de otra manera: ¿para qué somos sanados? Porque, la sanación no es un punto de llegada; es una estación en el camino. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tres puntos: Primero, sanación y salvación. Segundo, la sanación como signo, signo del Reino de Dios. Y el tercer punto, sanación y misión, el para qué de la sanación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Empecemos, por tanto, con lo primero: la sanación y la salvación. Tengamos en cuenta, hermanos, que nuestra fe, que la fe que ustedes y yo vivimos, es una fe que se centra en una palabra, la palabra salvación, la palabra redención. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Ser salvados! Jesús es el Salvador. Esto es esencial para el mensaje cristiano, hasta el punto de que el Papa Juan Pablo Segundo nos decía en alguna ocasión: &amp;quot;La conciencia del pecado va unida a la conciencia de la gracia&amp;quot;, lo cual significa que si se pierde la conciencia del pecado, se pierde la conciencia del amor gratuito de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque, nosotros, ante todo, somos salvados del poder del pecado. El pecado tiene garras, y las garras del pecado se hunden en nuestra carne, se hunden en nuestra historia, se hunden en nuestras familias. Las garras del pecado nos retienen prisioneros, según aquello que dijo Cristo en disputa con las autoridades judías: &amp;quot;El que comete pecado es esclavo del pecado&amp;quot; (&amp;#039;&amp;#039;véase&amp;#039;&amp;#039; San Juan 8,34). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, nosotros somos salvados fundamentalmente del poder del pecado. Luego, tenemos que preguntarnos por qué el pecado, siendo una cosa perversa, tiene poder en nosotros. Y la respuesta no es tan difícil. Mira, el pecado tiene poder porque el pecado se vende a sí mismo como un atajo para algo bueno. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado se presenta, no en el rostro y la realidad de maldad que es lo propio suyo, sino como un atajo para el bien, como un camino corto y sin esfuerzo para el bien, según aquello que dijo Jesús: &amp;quot;Ancho es el camino que lleva a la perdición&amp;quot; (véase San Mateo 7,13). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado se presenta como un atajo para el bien, y buscando un bien, nos dejamos agarrar por el pecado. ¿De dónde viene el verbo agarrar? Viene de garra, y la garra es eso: es ese instrumento que utilizan los animales para retener a su presa. Entonces, nosotros somos agarrados por el pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado se presenta como un atajo. ¿Para qué? Atajo para algo bueno: típicamente, para un poco de felicidad. ¿Qué es lo que busca la persona, por ejemplo, que bebe? Busca un poco de felicidad, y llega a emborracharse porque ese líquido le promete felicidad. Por eso se emborracha. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué hace la persona que comete un adulterio? Está buscando un atajo para una felicidad; es una felicidad mentirosa, y es una felicidad provisional, temporal, que va a destruir una felicidad profunda y permanente. La felicidad de un placer efímero va a destruir la felicidad de un hogar estable. Pero, ésa es la mentira del pecado, precisamente: destruir la felicidad permanente a nombre de la felicidad efímera. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, es muy importante entender que éste es el poder del pecado. El pecado siempre se presenta como un atajo, como que: &amp;quot;Aquí puedo lograr algo de felicidad, aquí puedo salirme con la mía, aquí puedo afirmar mi yo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pensemos en el caso de la arrogancia. La arrogancia es una manera de exaltar y de mimar el propio yo. La persona soberbia, la persona arrogante, la persona displicente que aplasta al otro, ¿qué siente? Siente que afirma su yo, esa pequeña felicidad de sentir: &amp;quot;¡Cuánto valgo yo! ¡Qué importante soy! ¡Cuánto poder tengo!&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto, el pecado ofrece una felicidad que es tramposa, que es mentirosa, que es efímera; pero, tiene el encanto de lo inmediato. Y el encanto de lo inmediato, el encanto de lo fácil y el encanto de la retribución pronta y fuerte, hace que uno caiga en el pecado. Si el pecado no presentara una retribución, pues, uno no pecaría. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Por qué la gente se emborracha? Porque eso produce un placer. ¿Por qué la gente se droga? Porque eso produce un placer. ¡Incluso la persona que se suicida! La persona que se suicida está buscando un bien, un bien que lo sigue de manera falsa, de manera equivocada. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Está buscando un bien que se llama, ¿qué? ¡El descanso! Quiere descansar de su condición atribulada, de su angustia, de sus pensamientos. Quiere descansar de las culpas que siente. ¡Quiere descansar! Y buscando ese descanso de una manera instantánea, comete esa terrible y definitiva falla, ese horrible pecado: se mata. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, ¿qué estamos aprendiendo? Para ir por orden,  lo que estamos aprendiendo es esto: Primero, ¿cuál es el encanto que tiene el pecado? Y hemos dicho: el encanto del pecado es que nos presenta un bien por un camino corto, por un camino fácil y por un camino intenso. La estructura del pecado es ésa: es un atajo que presenta de un modo sencillo y de un modo intenso un bien deseable. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y ese bien puede ser placer, puede ser mimar mi propio yo, puede ser amor por la justicia. Por ejemplo: &amp;quot;Una persona era mi socio. Teníamos un negocio, teníamos una empresa. Esta persona era mi socio y me ha traicionado&amp;quot;. Hay un camino largo, que es el camino de una denuncia: los abogados, los jueces, el veredicto, la retribución. ¡Las demandas! Ése es un camino que me puede parecer muy largo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, yo quiero tomar justicia por mi propia mano. Yo voy y le despedazo la cara a puños y le digo: &amp;quot;Es que eres un desgraciado&amp;quot;. Ahí, ¿qué estoy haciendo? Estoy sintiendo el placer de la justicia. Supuestamente, una forma de justicia, pero, ¿con qué características? Justicia rápida, justicia fácil, justicia intensa: las tres características del pecado. El pecado se presenta como rápido, fácil, intenso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un último ejemplo: Yo puedo construir una relación de amistad, una relación de afecto, una relación de fidelidad con una persona. Es un camino largo que supone conocer la persona, valorarla. Supone que yo tengo que ceder en muchas cosas; tengo que comprometerme, tengo que renunciar a algunos derechos. Ése es el noviazgo, ése es el matrimonio. Es un camino y es un camino más bien largo que tiene algunas renuncias, que tiene algunas dificultades. Ése es un modo de hacer las cosas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado se presenta como algo instantáneo: &amp;quot;La pornografía, la prostitución, ¡ya! Retribución, ¡ya! ¿Quieres placer? ¿Ya? ¿Esta noche? ¡Ya lo tienes!&amp;quot; El pecado es un bien, pero un bien ofrecido de manera mentirosa por un camino rápido, por un camino fácil y por un camino intenso. Ése es el pecado y ésa es la garra del pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De ahí que el pecado nos agarre. Porque, nosotros queremos las cosas rápidamente, fácilmente, intensamente. Entonces, en vez de tener que hacer ese camino tan largo de la afectividad, de las renuncias, de la madurez y el respeto: &amp;quot;¡Nada de eso! ¡La prostituta y se acabó! ¡La pornografía y se acabó!&amp;quot; Aparece como si fuera algo rápido, fácil, intenso. &amp;quot;Ancho es el camino que lleva a la perdición&amp;quot; (véase San Mateo 7,13). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, ésa es la estructura del pecado. Nos dice el Apóstol San Pablo que: &amp;quot;Precisamente porque sucede el pecado, la Creación ha sido sometida a esclavitud&amp;quot; (véase Carta a los Romanos 8,20). Es decir, es una mentira. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto que ese atajo, ese camino, -que quiero que se te queden las tres palabras-, ese camino rápido... -¿Cuál es la otra palabra? - Fácil, intenso. -¡Ah, esta gente es maravillosa, excelente! Este camino rápido, fácil, intenso, es un camino mentiroso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, la prostitución no solamente expone a una cantidad de enfermedades y riesgos, sino que al igual que la pornografía, deja el corazón infinitamente frío, infinitamente vacío, solo. La soledad se agrava. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de ese momento de exaltación que puede producir una droga, un porro, un no sé qué lo llamen aquí, después de ese momento de exaltación, &amp;quot;después de ese vuelo impresionante donde estuve en medio de elefantes rosados que divagaban entre planetas de cristal, aterrizo. Y cuando vuelvo a mi realidad, estoy adolorido, estoy macerado, estoy decepcionado, estoy solo, estoy destruido&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado es mentira, mentira que destruye. ¿Por qué el pecado destruye? Porque el pecado supone utilizar lo que Dios creó, pero utilizarlo como Dios no quiso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, la persona que utiliza su cuerpo para drogarlo, para emborracharlo, para prostituirlo, la persona que utiliza su boca para mentir, para traicionar, para calumniar, la persona que utiliza la mente para llenarse de un humo de soberbia, está destruyendo su mente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Imagínate que los científicos han demostrado que la estructura, -óyeme bien-, la estructura del cerebro cambia con aquello que pensamos. Nuestros pensamientos cambian nuestro cerebro. El cerebro tiene varios miles de miles  de millones de células que se llaman neuronas. Esas neuronas se conectan. El nombre de esas conexiones es sinapsis. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sinapsis entre las neuronas cambian de acuerdo con las cosas que pensamos. Eso quiere decir que la persona que vive en el mundo del pecado está todos los días modelando, literalmente modelando su cerebro para que piense en clave de pecado. De ahí que el cerebro de un mentiroso llegue a volverse distinto del cerebro de una persona sincera y honesta. Incluso a nivel biológico el cerebro del mentiroso se daña. ¡Qué impresionante! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El cerebro de la persona morbosa se daña, el cerebro de la persona soberbia se daña. Y muchas veces no se daña tan sólo el cerebro. Se daña, por ejemplo, el cuerpo con las enfermedades. Viene la cirrosis; el alcohólico crónico tiene su cirrosis. ¿Qué está indicando eso? El pecado destruye: nos destruye biológicamente, físiológicamente, mentalmente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado, además, no sólo destruye al pecador. Resulta que no es únicamente  nuestro cerebro el que consiste en un tejido de conexiones entre neuronas. La sociedad es un tejido de conexión entre personas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y así como cuando se daña una célula eso afecta el funcionamiento de otras células, si lo anterior se vuelve grave, -puede ser, por ejemplo, un cáncer-, pues, así también el pecador empieza a dañar el tejido de relaciones, allí donde se encuentra: &amp;quot;Mi pecado de egoísmo destruye mi relación con mi pareja&amp;quot;. &amp;quot;Mi pecado de egoísmo destruye mi relación con mis hijos&amp;quot;. &amp;quot;Mi pecado de egoísmo destruye mi relación con la naturaleza&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Destruimos la naturaleza por puro egoísmo. Durante décadas y décadas, prácticamente durante siglos, se miró a la naturaleza como si fuera una cantera de la cual se puede extraer, y extraer, y extraer. Y se miró a los ríos y al mar como si fueran basureros. Entonces, el egoísmo irresponsable de miles y de millones de personas, convirtió al mar en un basurero. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Océano Pacífico hay islas de plástico. Tú ves que la persona va en su crucero elegante, se toma una botellita de agua y la bota por la borda. Esa botellita, con la otra botellita, con la otra botellita, van formando una isla. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Yo no podía creerlo! Alguna vez decían en un programa: &amp;quot;Si se juntaran todos los plásticos que la gente ha tirado al Océano Pacífico, se tendría un área semejante a la de Inglaterra&amp;quot;. ¡Ése es el plástico que le hemos tirado al mar! Y uno dice: &amp;quot;-¡Pero, mi botellita!&amp;quot;  &amp;quot;-No; tu botellita,  con la botellita del otro, con la botellita del otro, con la botellita del otro, está destruyendo un ecosistema y tiene consecuencias desastrosas&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo mismo sucede con el mercurio; lo mismo sucede con los desechos radioactivos. Cuando los países estaban entusiasmados con la fuerza del átomo, con la energía nuclear, había islas donde se hacían explosiones en el Pacífico Sur, en Asia. ¡Cuántos experimentos nucleares hicieron Francia y otros países por allá! &amp;quot;-Vamos a detonar una bomba&amp;quot;. &amp;quot;-Oye, pero, ¡cuánta radiación maligna que destruyó y que produjo mutaciones y que produjo desastres!&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, ya entendemos un poco de cuál es el pecado y por qué tiene poder. El pecado tiene poder porque es una mentira que nos presenta un camino rápido, fácil e intenso para lograr un bien. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, esa mentira produce destrucción. Esa destrucción uno no la mira inmediatamente. Uno se fuma un cigarrillo: &amp;quot;No me pasó nada&amp;quot;; dos: &amp;quot;No me pasó nada&amp;quot; ; dos millones de cigarrillos: &amp;quot;¡Me estoy muriendo de un cáncer!&amp;quot; &amp;quot;Y seguro que no llego a los dos millones antes de que eso me suceda&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado destruye. El pecado es finalmente una amenaza contra la Creación. Nos dice San Pablo: &amp;quot;Por envidia del pecado entró la muerte en el mundo&amp;quot; (véase Romanos 5,12). Y muerte no significa simplemente que termina el ciclo de un ser vivo. Muerte significa que se empobrece, significa que se daña, que se lastima la vida. ¡Eso es muerte! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mira lo que nos dice el libro del Apocalipsis: &amp;quot;Tienes nombre de vivo, pero estás muerto&amp;quot; (véase Apocalipsis 3,1). Es uno de los reproches que Dios le hace a una de las comunidades, allá, en los capítulos segundo o tercero del libro del Apocalipsis:  &amp;quot;Tienes nombre de vivo, pero estás muerto&amp;quot; (véase Apocalipsis 3,1).  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Tienes nombre de vivo, pero estás muerto&amp;quot; (véase Apocalipsis 3,1). Y eso significa que hay mucha gente que está caminando por las calles de Concepción, que está caminando por las calles de Santiago, que está caminando por Valparaíso, que está caminando por Viña del Mar, que está caminando por Arica: hay una cantidad de gente que está caminando, y creemos que porque caminan, porque compran, porque venden, porque sacan fotos en Facebook, están vivos. ¡Y son cadáveres, hermanos! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Están muertos, y hay mucha gente que está muerta en vida. Por eso se tiene tanto interés enfermizo en nuestro tiempo con el tema de los zombis. ¿Qué es un zombi? Es un muerto vivo. Y a la gente le interesa el tema de los zombis, porque ellos mismos, muchos de ellos, son como zombis. No saben por qué viven, no saben para qué viven, no saben si tenía sentido despertarse hoy por la mañana o no tenía sentido. No saben si tiene sentido esforzarse otro poco más. El esfuerzo cada vez es más difícil, porque cada vez se ve menos significado en lo que se está haciendo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado tiene poder, el pecado tiene garras y las garras del pecado son tres: lo rápido, lo fácil y lo intenso. ¡Ésas son las garras del pecado! Pero, el pecado es una mentira. El pecado destruye y uno no se da cuenta de que el pecado destruye. Uno no se da cuenta, porque uno simplemente botó una botellita. Mas, resulta que tu botellita, más la botellita del otro, está haciendo un desastre en el planeta. Y eso que es un ejemplo tomado de la ecología, eso también tiene consecuencias para la sociedad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo quiero decirles que Chile es una nación que yo amo; la amaba mucho antes de poder visitarla como ahora me concede el Señor. Es un país que yo respeto, es un país que yo he seguido en las noticias. Cuando sucedió, por ejemplo, esto de los mineros, lo mismo que millones de personas en el mundo, lloré de alegría cuando hubo ese triunfo que es un orgullo para esta nación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, así como puedo felicitarlos por eso, realmente sentí vergüenza de la raza humana cuando con motivo del terremoto de 2010 se presentaron tantos saqueos. Y cada persona que se estaba robando algo, decía: &amp;quot;Pero, es que es una botellita&amp;quot;. Mas, tú sabes que ese pequeño robo destruyó confianza, ese pequeño robo volvió amarga la vida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto es lo mismo que sucede con el cigarrillo. Mira: aquí estamos en este salón relativamente amplio y gracias a Dios muy bien concurrido. ¡Aleluya! ¡Que el Señor ha permitido que una concurrencia tan notable haya venido! Pero, si en este salón veinte personas o treinta personas se ponen a fumar, -cosa que por supuesto no vamos a hacer-, y si cada uno dice: &amp;quot;Pero, es que es un pitillito, es que es un cigarrillo&amp;quot;; un cigarrillo es que :&amp;quot;¡Nos dañas el rato a todos!&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado tiene consecuencias en el pecador y fuera del pecador. Esas consecuencias del pecado, San Pablo las llama, &amp;quot;muerte&amp;quot; (véase Romanos 5,12); y &amp;quot;muerte&amp;quot; no es únicamente que se acabó el ciclo vital. De hecho, en la Sagrada Escritura el sentido principal de muerte no es el final del ciclo vital. El sentido principal de muerte es aquello que destruye el valor, el sabor, el sentido de la vida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Tú te acuerdas cuando Jesús va a resucitar a aquella niña y dice: &amp;quot;No está muerta, sino está dormida&amp;quot; (véase San Lucas 8,52)? Para Jesús el final del ciclo vital no es lo más grave del mundo. La niña está como dormida: eso no es grave; lo grave, la muerte. Porque, Jesús reserva la palabra &amp;quot;muerte&amp;quot; para lo realmente espantoso. Y lo realmente espantoso, ¿qué es? Lo realmente espantoso es que la vida pierda su color, su sabor, su sentido. Y ahí es cuando somos zombis, ahí es cuando tenemos nombre de vivos pero estamos muertos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora ya vamos entendiendo, entonces, qué es la sanación. ¡Ah! ¡La sanación! ¿Qué es? La sanación es detener y devolver ese proceso. ¡Ésa es la sanación! Porque, el pecado tiene un propósito único, y ese propósito único es, fracturar, pulverizar, destruir, desarticular, atomizar, desintegrar la Creación de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado tiene ése propósito. Porque, detrás del pecado hay uno que es &amp;quot;mentiroso desde el principio&amp;quot; (véase San Juan 8,44): así lo llama la Biblia. El mentiroso desde el principio es el demonio. Y el pecado es esencialmente mentira. Ya explicamos por qué: es mentira porque te vende un bien y te lo vende rápido, fácil e intenso. Es un bien, pero es un bien falso. De ahí que el pecado sea el engendro de Satanás; porque, el pecado viene de aquel que es mentiroso desde el principio, y todo pecado tiene estructura de mentira. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Todo pecado es mentira y tiene estructura de mentira! Entonces, ¿qué es lo que pretende el demonio? Mire: ésto es muy importante. Es muy importante, porque es lo que lo ubica a uno. La pretensión, el proyecto del demonio, es devolver la Creación, destruir la Creación, acabar la Creación. Lo que quisiera el enemigo, lo que quisiera el demonio es tomar la Creación y tirársela en la cara a Dios. Es lo que quisiera el demonio: devolver la Creación, deshacer la Creación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Eso es lo que quiere el demonio! Entonces, ¿qué es la sanación? Ya lo vamos viendo; es hermoso, mira. Hay un proyecto, proyecto de amor, proyecto de luz, proyecto de vida y de gracia, que es el fruto de ese poder y sabiduría del Altísimo. Eso se llama la Creación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Creación es como un movimiento de salida del amor generoso e inexplicable de Dios, que difunde su bien. Decían los medievales: &amp;quot;El amor es difusivo de sí mismo&amp;quot;. El amor se difunde por sí mismo, el amor se propaga. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, el demonio..., observa; aquí lo voy a representar. De Dios sale ese proyecto de Creación hacia afuera; el demonio quiere tirarle esa Creación en la cara a Dios. Por eso, el demonio se goza en la muerte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una oración muy fuerte de liberación que tuvimos una vez en Bolivia, una persona posesa, o mejor dicho, el enemigo a través de esta persona, dijo la siguiente frase que no podré olvidar: &amp;quot;¿Por qué luchan contra el aborto?&amp;quot; &amp;quot;¿Por qué quieren quitarme el aborto? Yo disfruto cada aborto&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ése es el demonio: &amp;quot;Yo disfruto cada aborto&amp;quot;. Porque, cada aborto es una imagen de lo que el demonio quisiera hacer: detener una vida, detener un proyecto, detener una esperanza, detener una expresión del amor divino y tirársela por la cara a Dios. Ensangrentarla, despedazarla y tirársela por la cara a Dios es lo que el demonio quiere hacer. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, miremos ahora qué es la sanación en este movimiento. ¡Muy atentos, por favor! Sale de Dios el proyecto de la Creación; el pecado intenta retroceder la Creación. La sanación, ¿qué es? La reconstitución del proyecto de Dios. Dios retoma su proyecto, Dios retoma lo suyo, Dios reconquista lo suyo en la sanación: eso es lo que Dios hace cuando sana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sanación, hermanos, no es simplemente: &amp;quot;Ah, yo tenía un dolor de cabeza; se me quitó el dolor de cabeza ¡Aleluya!&amp;quot; Eso está bien, está muy bien. &amp;quot;Yo tenía un callo que nadie me lo había podido quitar; me lo quitaron&amp;quot;. Está bien, eso está bien. &amp;quot;Tenía un problema&amp;quot;: está bien. ¡Bendito sea Dios! Pero, por favor, hay que mirar más allá de lo anterior. Más allá, ¿qué es la sanación? La sanación es, &amp;quot;Dios reconquistando lo suyo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Eso es la sanación! Hay una oración que la he oído en distintas versiones, pero siempre en el idioma inglés: &amp;quot;Make me whole&amp;quot;. &amp;quot;Reconstruye la integridad de mi ser&amp;quot;. &amp;quot;Whole&amp;quot;, w, h, o, l, e: es &amp;quot;entero&amp;quot;, completo. &amp;quot;¡Hazme completo!&amp;quot; Uno no ora así en español. En español no tenemos una oración equivalente a ésa. Pero, lo más cercano que tenemos es: &amp;quot;Devuelve la unidad de mi ser. Devuelve la integridad de mi vida&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque, el pecado es laceración, desgarramiento, conflicto interno, pulverización, dispersión, fragmentación, desunión. Desunión dentro de mí mismo: &amp;quot;Me vuelvo un incoherente&amp;quot;. Desunión en la pareja: &amp;quot;No nos entendemos&amp;quot;. Divorcios y más divorcios, desunión en la sociedad, guerra de clases, guerra de unos contra otros, guerra de intereses, unas etnias contra otras, unos grupos contra otros, unos lobbies contra otros lobbies, un colectivo, -como dicen ahora tanto en España-, un colectivo contra otro colectivo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ése es el pecado: desunión, conflicto, egoísmo, venganza, desintegración. Frente a todo lo anterior viene esta oración preciosa: &amp;quot;¡Make me whole!&amp;quot;. &amp;quot;¡Hazme entero! ¡Devuélveme a esa unidad! ¡Reconstruye! ¡Reconstruye la integridad de mi ser!&amp;quot; Ésa es la sanación: es una reconstrucción de lo que el pecado ha querido destruir, de lo que Satanás ha querido desintegrar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sanación es la reconstrucción de esa unidad primera. Y en esa reconstrucción nosotros volvemos a conectar la cabeza con el corazón, la palabra con la obra, el esposo con la esposa, la sociedad. Es un proyecto global, es un proyecto cósmico. ¡Por favor, hermanos! Saquemos la sanación de ese ámbito únicamente individual: &amp;quot;El Señor me sana a mí; yo le doy gracias al Señor. El Señor me sana; yo lo alabo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sanación es un proyecto cósmico. El universo tiene que ser sanado, la sociedad tiene que ser sanada, la pareja tiene que ser sanada. Porque, la sanación es el detener y devolver ese proceso espantoso, tenebroso del enemigo que quiere retroceder la Creación. Si el enemigo quiere retroceder la Creación y tirársela por la cara al Creador, la sanación es la reconquista de Dios. Cuando Dios te sana, Dios te reconquista. ¡Ésa es la sanación! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora vamos a la segunda parte. La segunda parte, ¿cuál es? El significado. En el evangelio según San Juan, a los milagros no se les llama milagros; a los milagros se les llama, &amp;quot;signos&amp;quot; (véase San Juan 4,54). En griego se dice, &amp;quot;semeia&amp;quot;. &amp;quot;Semeion&amp;quot; en griego quiere decir &amp;quot;signo&amp;quot;. De ahí viene, por ejemplo, la palabra &amp;quot;semiología&amp;quot;. La semiología: aquella parte del estudio de la lengua que tiene que ver con el tema de los significados. ¿Por qué las palabras significan lo que significan? Entonces, la semiología tiene que ver con el significado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Evangelio de Juan los milagros de Cristo se llaman &amp;quot;semeia&amp;quot;; son signos. Y en el Evangelio de Juan el número de signos también es otro signo, porque son siete signos desde las Bodas de Caná hasta la muerte de Cristo en la Cruz que muere entregando el Espíritu. ¡Siete signos! Y cada uno de estos signos, ¿es signo de qué? Ahí es donde viene la pregunta. ¡Ésa es la pregunta interesante! Porque, la sanación es un signo. Luego, la sanación está indicando algo más. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La definición clásica de signo es: &amp;quot;signo&amp;quot; es aquella realidad que remite, que envía, que apunta hacia otra realidad. Y el ejemplo clásico es el que dio San Agustín: &amp;quot;Si yo veo humo, eso me remite a otra realidad que es la realidad del fuego&amp;quot;. Yo veo el humo, pero no veo el fuego. Sin embargo, viendo el humo presumo el fuego: el humo apunta hacia el fuego. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ése es el signo: realidad que remite a otra realidad. En la sanación, la realidad es: &amp;quot;Dios me curó&amp;quot;. Ésa es la realidad: &amp;quot;Que me curó, me curó&amp;quot;. Y los milagros existen. Los hemos experimentado y el Señor sana. El Señor sana corazones, el Señor sana recuerdos, el Señor sana emociones, el Señor sana los cuerpos, el Señor sana las heridas, el Señor sana. Ésa es una realidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, a la luz de lo que hemos explicado hasta ahora, ya tú te das cuenta de que la sanación es un signo. La sanación tiene un &amp;quot;para qué&amp;quot;. ¿Para qué me ha sanado Dios? Y la respuesta ya no es tan difícil cuando recordamos lo que hemos dicho. ¿Qué es lo que hemos dicho? Que la sanación es la reconquista: Dios está retomando lo suyo, Dios está reconquistando lo que le pertenece. Ésa es la sanación: sanación física, sanación de pareja, sanación de recuerdos, sanación interior, sanación intergeneracional, sanación del tejido social. Todas son reconquistas del amor de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, ¿para qué me sana Dios? Dios me sana, para que yo pueda volver a su plan original de salvación. Dios me sana, para que yo pueda volver al carril del cual la enfermedad, la debilidad o el pecado me sacaron. ¡Para eso me sana Dios! La sanación siempre es retorno a una vocación primera. La sanación siempre es reconquista que hace que yo pueda recuperar lo que Dios quería de mí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el mismo Evangelio de Juan tenemos unos ejemplos notables. Sucede, por poner el caso, ésto en el capítulo noveno de San Juan: &amp;quot;Hay un hombre que es ciego de nacimiento&amp;quot; (véase San Juan 9,1). ¡Ciego de nacimiento! Y Jesús lo sana. Ustedes se acuerdan: &amp;quot;Le unta barro y lo envía a la piscina de Siloé, palabra que quiere decir &amp;quot;Enviado&amp;quot;. Entonces, este hombre, todavía ciego, con barro de saliva en los ojos, pregunta, busca y llega a la piscina de Siloé&amp;quot; (véase San Juan 9,6-7).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué ha tenido que hacer él en ese recorrido? Ha tenido que hacer un acto de fe inmenso. ¡Inmenso! Porque, ya es triste no tener la vista: es triste ser ciego. Pero, es no sólo triste sino ridículo, ser ciego y con barro en los ojos. Y eso es lo que este hombre ha hecho, porque ha creído en la Palabra de Cristo. Y porque ha creído a la Palabra de Cristo, ha obedecido la Palabra de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Ojo! Pues, estos pasos son pasos importantísimos para nuestra propia sanación. El ciego le ha creído a Cristo y ha obedecido a Cristo.  Llega a la piscina, se lava sus ojos, empieza a recibir la luz y puede ver. Se ha sanado. ¡Se ha sanado! Y entonces, ahí, entra la parte de los fariseos. Que: &amp;quot;¿Por qué cura en sábado?&amp;quot;  (véase San Juan 9,16). Que: &amp;quot;¿Quién es Ése que te abrió los ojos?&amp;quot;  (véase San Juan 9,17). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ustedes lo pueden leer; ahora, en el descanso pueden leer el texto íntegro. Lo conocen bien; pero, es bueno repasarlo: capítulo nueve de San Juan. Después, llaman a los papás del ciego y le preguntan a ellos:&amp;quot;-¿Éste es el hijo de ustedes?&amp;quot; &amp;quot;-Sí, éste es.&amp;quot;  &amp;quot;-¿Y nació ciego?&amp;quot; &amp;quot;-Sí, nació ciego&amp;quot;. &amp;quot;-¿Y por qué ahora puede ver?&amp;quot; &amp;quot;-No sabemos&amp;quot;  (véase San Juan 9,18-21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los papás se acobardan frente a la enorme autoridad que tenían los fariseos en ese tiempo. Y entonces le preguntan a él: &amp;quot;-¿Qué fue lo que te hizo?&amp;quot; &amp;quot;-Me puso barro, fui, me lavé y vi&amp;quot;  (véase San Juan 9,15). &amp;quot;-¿Y tú qué dices de Él?&amp;quot; &amp;quot;-Que es un profeta&amp;quot; (véase San Juan 9,17).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Estás siguiendo la pista de los verbos de este hombre? Creyó, obedeció, testificó, proclamó. ¡Ojo con esos verbos que los vamos a necesitar en todo este encuentro! Creyó, obedeció, testificó. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-Yo creo que es un profeta&amp;quot;  (véase San Juan 9,17). &amp;quot;-¡Qué profeta va a ser! ¡Empecatado naciste tú y nos vas a dar lecciones a nosotros! Y lo echaron de la Sinagoga&amp;quot;(véase San Juan 9,34). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la parte que me interesa en este momento es: Primero, que vayamos tomando nota de los verbos. En este lugar hay gente que toma apuntes; los demás, pues, tienen una memoria prodigiosa. Me imagino que aquí hay gente con una memoria impresionante. Entonces, fíjate en los verbos: creyó, obedeció, testificó. Éstos son los verbos del itinerario de la sanación y hay que irlos teniendo presentes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque, mucha gente se queda sólo con la sanación que yo llamo mágica. &amp;quot;Fui, me sané, bien para mí. Ahora, yo hago con mi cuerpo sanado, con mi mente sanada, con mi vida sanada, lo que a mí se me antoje&amp;quot;. ¡Eso no es así!  Somos sanados para algo. Fíjate: creyó, obedeció, testificó. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se enteró Jesús de que lo habían expulsado de la Sinagoga a este hombre, -el que había sido curado-, y se le presenta Él. Mas, este hombre nunca había visto a Jesús: claro que no lo había visto porque era ciego. Y el Señor le dijo: &amp;quot;Vete a la piscina&amp;quot;  (véase San Juan 9,7). Y cuando ya él empezó a ver en la piscina de Siloé, Jesús no estaba por ahí. O sea que él no había visto nunca a Jesucristo. Pero, sí conocía, ¿qué? ¿Sí conocía qué de Jesús? La voz. ¡Yo los necesito muy atentos, muy despiertos! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No lo había visto, pero sí lo había oído. ¡Sí lo había oído!  Este hombre se encuentra con Jesús. Jesús se ha enterado de que lo han expulsado de la Sinagoga y le dice: &amp;quot;¿Tú crees en el Hijo del hombre?&amp;quot;  (véase San Juan 9,35). El ciego, ya curado, reconoce la voz; es la voz de Jesús: &amp;quot;¿Tú crees en el Hijo del hombre?&amp;quot;  (véase San Juan 9,35). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ciego dice: &amp;quot;¿Quién es para que yo crea en Él?&amp;quot;  (véase San Juan 9,36). Y le responde Jesús: &amp;quot;Lo estás viendo&amp;quot;  (véase San Juan 9,37). &amp;quot;Curé tus ojos para que me vieras, curé tus ojos para que me pudieras ver.&amp;quot; (véase San Juan 9,39). El hombre se postra y adora a Jesucristo. ¡Qué hermosura!  &amp;quot;Te he curado para que puedas verme&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Para qué nos sana la vista Jesús? Para que lo veamos a Él. No solamente para que lo veamos en ese momento en su Carne, sino para que lo veamos en la Eucaristía, para que lo veamos en la Palabra, para que lo veamos en el pobre, para que lo veamos en la esperanza del Cielo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Te he curado tus ojos para que me veas. He abierto tus oídos para que me escuches. He sanado tu lengua para que me proclames. He curado tus pies para que recorras mis caminos y para que vayas en mi Nombre y anuncies la Buena Nueva. ¡Para eso he curado tus pies!&amp;quot; Acuérdate: la sanación es reconquista, es Dios retomando lo suyo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;He sanado tu sonrisa...&amp;quot;, porque Dios le sana a uno hasta la sonrisa. ¡La sonrisa hay que sanarla! La gente dice: &amp;quot;¿Pero, cómo no? ¿Cómo así?¿Sanación de sonrisa?¿Está hablando usted de ortodoncia? Para eso son los brackets.&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Por qué tiene uno que sanar la sonrisa? Para eso, lo mejor es ir a una película que ya no está en cartelera pero que se consigue y que se llama &amp;quot;Batman&amp;quot;. Cuando tú ves a &amp;quot;Batman&amp;quot;, hay un personaje que siempre sonríe, el Guasón. Siempre sonríe, pero su sonrisa es burla, su sonrisa es cruel, su sonrisa es cínica, su sonrisa es expresión de odio. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;He sanado tu sonrisa, para que tu sonrisa no sea expresión de cinismo, ni expresión de odio, ni expresión de dureza, ni expresión de burla. He sanado tu sonrisa, porque necesito sonreírle a mucha gente. ¡Para eso he sanado tu sonrisa! He sanado tus brazos, para que acojas a mis hermanos. He sanado tu corazón, para que palpite de amor por el Dios del Cielo. ¡Para eso he sanado tu corazón!&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, hay un &amp;quot;para qué&amp;quot;; entonces, hay un significado. Y así entramos en la última parte de esta enseñanza: toda sanación implica una misión. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Toda sanación implica una misión! Una vez escuché a un venerable padre, jesuita él, que en unos retiros espirituales nos decía ... ¡Cómo me impresionó esa frase! Yo era joven en aquella época; eso fue en el siglo pasado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Decía este padrecito refiriéndose al momento de la Pasión de Cristo y sobre todo a esa escena en que la gente gritaba: &amp;quot;¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!&amp;quot; (véase San Mateo 27,22), este padre hizo un comentario que quedó grabado en mi mente: &amp;quot;Y entre aquellos que gritaban: &amp;quot;¡Crucifícalo!&amp;quot; (véase San Mateo 27,22), ¿no habría por ventura alguno que había recuperado la voz por milagro de Cristo?&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Fíjate eso! Por supuesto que no hay modo de verificarlo. Pero, cuando uno piensa en cuántas personas fueron sanadas por el Señor y en cuántas personas lo acompañaron en su peregrinación hacia Jerusalén, realmente lo que este padre decía no es ilógico: &amp;quot;Que la boca que Dios sanó, yo la utilice para pedir la crucifixión de Cristo. Que los ojos que Dios sanó, yo los utilice para ofender al Dios que me sanó. Que la voz que Dios sanó, yo la utilice para negar al Dios que me ha sanado&amp;quot;. ¿Habrá cosa más absurda ? ¿Habrá ingratitud más amarga? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por eso, hermanos, tenemos que tener perfectamente claro: si hemos sido sanados, hemos sido sanados para servir. Y ésto tiene que quedar claro en nuestra mente. ¡Claro en nuestra mente! Para servir ¡Para servir! Entonces, lo que Dios ha hecho es para gloria suya. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay una mujer en el primer libro de Samuel en la Sagrada Escritura, que es un hermoso testimonio de ésto que estamos diciendo. Esa mujer es precisamente la mamá del profeta; esa mujer se llama Ana. Ana tenía una herida, una humillación, una frustración profunda: ella era estéril. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo sé lo que están pensando algunos expertos en fertilidad: &amp;quot;Habría que ver; es posible que sí, es posible que no. Quizás era problema de él. No era problema de ella sino problema de él&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Resulta que el Espíritu Santo es tan audaz y tan inteligente, que en este caso particular nos dice que, &amp;quot;Elcaná tenía otra esposa&amp;quot; (véase 1 Samuel 1,2). Le cuento ese detalle: tenía otra esposa. Es que la revelación va poco a poco. El pináculo de la revelación, el punto más alto de la revelación, es Jesús. Pero, antes de llegar a Jesús, en el Antiguo Testamento hay muchas imperfecciones en las que Dios estaba trabajando. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que este hombre tenía otra esposa y con esa otra esposa sí tenía hijos. Luego, se ve que el problema no era de él, para que las clínicas de la fertilidad no vengan aquí a hacer desorden con el texto bíblico. El problema no era de él. Esta mujer, Ana, está frustrada. Esta mujer, Ana, se siente humillada, porque, además, la otra esposa, Peniná que se llamaba, -con ese nombre, pues, sólo podía servir para eso-, humillaba a Ana. La humillaba y la maltrataba. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ana estaba herida, maltratada, frustrada, aburrida, y le clama al Señor que la sane de esa esterilidad. Y el Señor escuchó la oración de Ana, y ella tuvo un hermoso bebecito llamado Samuel. El bebecito Samuel estuvo tres años, -que era el tiempo común para dar de amamantar al bebé-, con su mamita llamada Ana. Entonces, sucede algo demasiado extraño. Resulta que Ana va al mismo Santuario donde le había pedido a Dios, y entrega al niño. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El que estaba a cargo de ese Santuario era un sacerdote llamado Helí. Ustedes se pueden acordar de Helí, porque es el papá de  Jofni y Finjas. &amp;quot;Claro, claro, todo el mundo sabe:Jofní, Finjas eran los hijos de Helí. ¡Eso está claro! Yo no sé estos carismáticos cómo están con la Biblia aquí en Chile. Están empezando a entrarme dudas. Cualquiera les puede decir cómo se llamaba la esposa de Jofni; cualquiera puede decir&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, sigamos. En esta parte me interesa la historia de Ana. Cualquiera diría: &amp;quot;¡Pero qué cosa tan rara!&amp;quot; ¿Cuál era su frustración, la de ella? Que era estéril. Dios le da un niño, y apenas lo tiene el tiempo que había que amamantarlo, terminado el período de amamantamiento, más conocido como lactancia, terminada la lactancia, entrega el niño. &amp;quot;Ana, ¿pero, qué estás haciendo? ¿Tanto pedir el niño, te lo da Dios, y lo regalas? ¿Qué pasa contigo, Ana?&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El que no conoce el Espíritu Santo no le ve significado ni sentido a lo que Ana hizo. Pero, ustedes que conocen el Espíritu Santo de Dios y que han seguido el hilo de esta predicación, lo entienden perfectamente. Cuando Dios me sana, lo que Dios ha reconstruido es para servirlo a Él. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, a Ana no le interesaba solamente ..., y éste es un detalle místico que mucha gente pierde. Cuando uno se queda al nivel sólo de la carne y la sangre, nunca va a entender lo que hizo Ana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Nunca lo va a entender! Porque, no tiene sentido que ella quería un niño: &amp;quot;¡Quiero un niño! ¡Quiero un niño! Ya me dieron el niño. Bueno, ya tengo el niño; ahora sí,¡váyase niño!&amp;quot;  ¡No tiene sentido! En el plano de la carne y la sangre, no tiene sentido. Pero, hay otro plano diferente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Te acuerdas de la palabra clave, la palabra que hemos aprendido hoy, que puede ser novedad para muchos? La sanación es reconquista; es, que Dios recupere lo suyo, es la reconquista de lo que siempre fue de Dios y sólo puede estar al servicio de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si la sanación es reconquista, entonces, ¿qué es lo que está haciendo Ana cuando entrega el niño al servicio de Dios? Está declarando la victoria de Dios. Por eso tiene sentido. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por eso tiene sentido la donación que Ana hace de su hijo Samuel. Porque, Ana está obrando según el Espíritu, porque Ana entiende que lo realmente importante no es simplemente que hay un niño en el mundo, ni aunque sea el niño de ella. Lo que ella entiende movida por el Espíritu, es la victoria de Dios. Y si es victoria de Dios, la gloria es para Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, ya podemos concluir: la sanación es reconquista. El significado de la sanación es declarar la victoria de Dios. Y la misión a la que me lleva la sanación es poner al servicio de Dios la vida que Dios recuperó. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. -Ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén. &amp;quot;Aquí son como de otra religión. Espere a ver&amp;quot;.  -Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. -Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que me gusta a mí de ese &amp;quot;Gloria&amp;quot;, -y por eso lo digo completo-, es ... Porque, fíjate lo que dice: &amp;quot;Como era en el principio&amp;quot;, para que se nos acuerde que es reconquista. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Quién ha sido aquí reconquistado por el amor de Dios? Levanten la mano. ¿Quién ha sido reconquistado? ¿Quién ha sido reconquistado  por el amor de Dios? ¡La gloria para Dios! ¡Bendito sea su Nombre! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Amén. Amén. Amén.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_1_de_5,_Sanado_significa_reconciliado&amp;diff=45363</id>
		<title>Madurez en el Espíritu, 1 de 5, Sanado significa reconciliado</title>
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				<updated>2012-06-08T21:35:44Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mis Queridos Hermanos:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creo que una palabra que nos caracteriza mucho en la Renovación Carismática es la palabra &amp;quot;sanación&amp;quot;. De hecho, cuando se habla de un congreso de sanación, inmediatamente uno piensa en los carismáticos. Además, la sanación ha sido un vehículo muy poderoso para atraer grandes multitudes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y muchos de los que podemos llamar patriarcas, iniciadores, propagadores, apóstoles de la Renovación, han recibido ese don, el don de la sanación. Sacerdotes como Darío Betancourt o como Emiliano Tardiff, sobre todo, son conocidos y son recordados en muchas partes del mundo, especialmente por esa palabra, por la palabra sanación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué vamos a hacer en esta primera reunión nuestra, en esta primera enseñanza? Vamos a hablar sobre el lugar que ocupa la sanación en el plan de salvación de Dios. Dios tiene un plan de salvación para nosotros. Entonces, vamos a relacionar salvación y sanación. Eso es lo primero que vamos a hacer. Luego, veremos la sanación como una señal, como un signo; y todo signo tiene un significado. La sanación como una señal: ésa es la segunda parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y en la tercera parte de esta enseñanza, que Dios nos ayude y que todo pueda ser según su querer. En la tercera parte vamos a ver qué significa eso de ser sanados desde el punto de vista de la misión. O dicho de otra manera: ¿para qué somos sanados? Porque, la sanación no es un punto de llegada; es una estación en el camino. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tres puntos: Primero, sanación y salvación. Segundo, la sanación como signo, signo del Reino de Dios. Y el tercer punto, sanación y misión, el para qué de la sanación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Empecemos, por tanto, con lo primero: la sanación y la salvación. Tengamos en cuenta, hermanos, que nuestra fe, que la fe que ustedes y yo vivimos, es una fe que se centra en una palabra, la palabra salvación, la palabra redención. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Ser salvados! Jesús es el Salvador. Esto es esencial para el mensaje cristiano, hasta el punto de que el Papa Juan Pablo Segundo nos decía en alguna ocasión: &amp;quot;La conciencia del pecado va unida a la conciencia de la gracia&amp;quot;, lo cual significa que si se pierde la conciencia del pecado, se pierde la conciencia del amor gratuito de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque, nosotros, ante todo, somos salvados del poder del pecado. El pecado tiene garras, y las garras del pecado se hunden en nuestra carne, se hunden en nuestra historia, se hunden en nuestras familias. Las garras del pecado nos retienen prisioneros, según aquello que dijo Cristo en disputa con las autoridades judías: &amp;quot;El que comete pecado es esclavo del pecado&amp;quot; (&amp;#039;&amp;#039;véase&amp;#039;&amp;#039; San Juan 8,34). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, nosotros somos salvados fundamentalmente del poder del pecado. Luego, tenemos que preguntarnos por qué el pecado, siendo una cosa perversa, tiene poder en nosotros. Y la respuesta no es tan difícil. Mira, el pecado tiene poder porque el pecado se vende a sí mismo como un atajo para algo bueno. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado se presenta, no en el rostro y la realidad de maldad que es lo propio suyo, sino como un atajo para el bien, como un camino corto y sin esfuerzo para el bien, según aquello que dijo Jesús: &amp;quot;Ancho es el camino que lleva a la perdición&amp;quot; (véase San Mateo 7,13). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado se presenta como un atajo para el bien, y buscando un bien, nos dejamos agarrar por el pecado. ¿De dónde viene el verbo agarrar? Viene de garra, y la garra es eso: es ese instrumento que utilizan los animales para retener a su presa. Entonces, nosotros somos agarrados por el pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado se presenta como un atajo. ¿Para qué? Atajo para algo bueno: típicamente, para un poco de felicidad. ¿Qué es lo que busca la persona, por ejemplo, que bebe? Busca un poco de felicidad, y llega a emborracharse porque ese líquido le promete felicidad. Por eso se emborracha. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué hace la persona que comete un adulterio? Está buscando un atajo para una felicidad; es una felicidad mentirosa, y es una felicidad provisional, temporal, que va a destruir una felicidad profunda y permanente. La felicidad de un placer efímero va a destruir la felicidad de un hogar estable. Pero, ésa es la mentira del pecado, precisamente: destruir la felicidad permanente a nombre de la felicidad efímera. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, es muy importante entender que éste es el poder del pecado. El pecado siempre se presenta como un atajo, como que: &amp;quot;Aquí puedo lograr algo de felicidad, aquí puedo salirme con la mía, aquí puedo afirmar mi yo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pensemos en el caso de la arrogancia. La arrogancia es una manera de exaltar y de mimar el propio yo. La persona soberbia, la persona arrogante, la persona displicente que aplasta al otro, ¿qué siente? Siente que afirma su yo, esa pequeña felicidad de sentir: &amp;quot;¡Cuánto valgo yo! ¡Qué importante soy! ¡Cuánto poder tengo!&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto, el pecado ofrece una felicidad que es tramposa, que es mentirosa, que es efímera; pero, tiene el encanto de lo inmediato. Y el encanto de lo inmediato, el encanto de lo fácil y el encanto de la retribución pronta y fuerte, hace que uno caiga en el pecado. Si el pecado no presentara una retribución, pues, uno no pecaría. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Por qué la gente se emborracha? Porque eso produce un placer. ¿Por qué la gente se droga? Porque eso produce un placer. ¡Incluso la persona que se suicida! La persona que se suicida está buscando un bien, un bien que lo sigue de manera falsa, de manera equivocada. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Está buscando un bien que se llama, ¿qué? ¡El descanso! Quiere descansar de su condición atribulada, de su angustia, de sus pensamientos. Quiere descansar de las culpas que siente. ¡Quiere descansar! Y buscando ese descanso de una manera instantánea, comete esa terrible y definitiva falla, ese horrible pecado: se mata. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, ¿qué estamos aprendiendo? Para ir por orden,  lo que estamos aprendiendo es esto: Primero, ¿cuál es el encanto que tiene el pecado? Y hemos dicho: el encanto del pecado es que nos presenta un bien por un camino corto, por un camino fácil y por un camino intenso. La estructura del pecado es ésa: es un atajo que presenta de un modo sencillo y de un modo intenso un bien deseable. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y ese bien puede ser placer, puede ser mimar mi propio yo, puede ser amor por la justicia. Por ejemplo: &amp;quot;Una persona era mi socio. Teníamos un negocio, teníamos una empresa. Esta persona era mi socio y me ha traicionado&amp;quot;. Hay un camino largo, que es el camino de una denuncia: los abogados, los jueces, el veredicto, la retribución. ¡Las demandas! Ése es un camino que me puede parecer muy largo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, yo quiero tomar justicia por mi propia mano. Yo voy y le despedazo la cara a puños y le digo: &amp;quot;Es que eres un desgraciado&amp;quot;. Ahí, ¿qué estoy haciendo? Estoy sintiendo el placer de la justicia. Supuestamente, una forma de justicia, pero, ¿con qué características? Justicia rápida, justicia fácil, justicia intensa: las tres características del pecado. El pecado se presenta como rápido, fácil, intenso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un último ejemplo: Yo puedo construir una relación de amistad, una relación de afecto, una relación de fidelidad con una persona. Es un camino largo que supone conocer la persona, valorarla. Supone que yo tengo que ceder en muchas cosas; tengo que comprometerme, tengo que renunciar a algunos derechos. Ése es el noviazgo, ése es el matrimonio. Es un camino y es un camino más bien largo que tiene algunas renuncias, que tiene algunas dificultades. Ése es un modo de hacer las cosas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado se presenta como algo instantáneo: &amp;quot;La pornografía, la prostitución, ¡ya! Retribución, ¡ya! ¿Quieres placer? ¿Ya? ¿Esta noche? ¡Ya lo tienes!&amp;quot; El pecado es un bien, pero un bien ofrecido de manera mentirosa por un camino rápido, por un camino fácil y por un camino intenso. Ése es el pecado y ésa es la garra del pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De ahí que el pecado nos agarre. Porque, nosotros queremos las cosas rápidamente, fácilmente, intensamente. Entonces, en vez de tener que hacer ese camino tan largo de la afectividad, de las renuncias, de la madurez y el respeto: &amp;quot;¡Nada de eso! ¡La prostituta y se acabó! ¡La pornografía y se acabó!&amp;quot; Aparece como si fuera algo rápido, fácil, intenso. &amp;quot;Ancho es el camino que lleva a la perdición&amp;quot; (véase San Mateo 7,13). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, ésa es la estructura del pecado. Nos dice el Apóstol San Pablo que: &amp;quot;Precisamente porque sucede el pecado, la Creación ha sido sometida a esclavitud&amp;quot; (véase Carta a los Romanos 8,20). Es decir, es una mentira. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto que ese atajo, ese camino, -que quiero que se te queden las tres palabras-, ese camino rápido... -¿Cuál es la otra palabra? - Fácil, intenso. -¡Ah, esta gente es maravillosa, excelente! Este camino rápido, fácil, intenso, es un camino mentiroso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, la prostitución no solamente expone a una cantidad de enfermedades y riesgos, sino que al igual que la pornografía, deja el corazón infinitamente frío, infinitamente vacío, solo. La soledad se agrava. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de ese momento de exaltación que puede producir una droga, un porro, un no sé qué lo llamen aquí, después de ese momento de exaltación, &amp;quot;después de ese vuelo impresionante donde estuve en medio de elefantes rosados que divagaban entre planetas de cristal, aterrizo. Y cuando vuelvo a mi realidad, estoy adolorido, estoy macerado, estoy decepcionado, estoy solo, estoy destruido&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado es mentira, mentira que destruye. ¿Por qué el pecado destruye? Porque el pecado supone utilizar lo que Dios creó, pero utilizarlo como Dios no quiso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, la persona que utiliza su cuerpo para drogarlo, para emborracharlo, para prostituirlo, la persona que utiliza su boca para mentir, para traicionar, para calumniar, la persona que utiliza la mente para llenarse de un humo de soberbia, está destruyendo su mente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Imagínate que los científicos han demostrado que la estructura, -óyeme bien-, la estructura del cerebro cambia con aquello que pensamos. Nuestros pensamientos cambian nuestro cerebro. El cerebro tiene varios miles de miles  de millones de células que se llaman neuronas. Esas neuronas se conectan. El nombre de esas conexiones es sinapsis. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sinapsis entre las neuronas cambian de acuerdo con las cosas que pensamos. Eso quiere decir que la persona que vive en el mundo del pecado está todos los días modelando, literalmente modelando su cerebro para que piense en clave de pecado. De ahí que el cerebro de un mentiroso llegue a volverse distinto del cerebro de una persona sincera y honesta. Incluso a nivel biológico el cerebro del mentiroso se daña. ¡Qué impresionante! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El cerebro de la persona morbosa se daña, el cerebro de la persona soberbia se daña. Y muchas veces no se daña tan sólo el cerebro. Se daña, por ejemplo, el cuerpo con las enfermedades. Viene la cirrosis; el alcohólico crónico tiene su cirrosis. ¿Qué está indicando eso? El pecado destruye: nos destruye biológicamente, físiológicamente, mentalmente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado, además, no sólo destruye al pecador. Resulta que no es únicamente  nuestro cerebro el que consiste en un tejido de conexiones entre neuronas. La sociedad es un tejido de conexión entre personas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y así como cuando se daña una célula eso afecta el funcionamiento de otras células, si lo anterior se vuelve grave, -puede ser, por ejemplo, un cáncer-, pues, así también el pecador empieza a dañar el tejido de relaciones, allí donde se encuentra: &amp;quot;Mi pecado de egoísmo destruye mi relación con mi pareja&amp;quot;. &amp;quot;Mi pecado de egoísmo destruye mi relación con mis hijos&amp;quot;. &amp;quot;Mi pecado de egoísmo destruye mi relación con la naturaleza&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Destruimos la naturaleza por puro egoísmo. Durante décadas y décadas, prácticamente durante siglos, se miró a la naturaleza como si fuera una cantera de la cual se puede extraer, y extraer, y extraer. Y se miró a los ríos y al mar como si fueran basureros. Entonces, el egoísmo irresponsable de miles y de millones de personas, convirtió al mar en un basurero. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Océano Pacífico hay islas de plástico. Tú ves que la persona va en su crucero elegante, se toma una botellita de agua y la bota por la borda. Esa botellita, con la otra botellita, con la otra botellita, van formando una isla. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Yo no podía creerlo! Alguna vez decían en un programa: &amp;quot;Si se juntaran todos los plásticos que la gente ha tirado al Océano Pacífico, se tendría un área semejante a la de Inglaterra&amp;quot;. ¡Ése es el plástico que le hemos tirado al mar! Y uno dice: &amp;quot;-¡Pero, mi botellita!&amp;quot;  &amp;quot;-No; tu botellita,  con la botellita del otro, con la botellita del otro, con la botellita del otro, está destruyendo un ecosistema y tiene consecuencias desastrosas&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo mismo sucede con el mercurio; lo mismo sucede con los desechos radioactivos. Cuando los países estaban entusiasmados con la fuerza del átomo, con la energía nuclear, había islas donde se hacían explosiones en el Pacífico Sur, en Asia. ¡Cuántos experimentos nucleares hicieron Francia y otros países por allá! &amp;quot;-Vamos a detonar una bomba&amp;quot;. &amp;quot;-Oye, pero, ¡cuánta radiación maligna que destruyó y que produjo mutaciones y que produjo desastres!&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, ya entendemos un poco de cuál es el pecado y por qué tiene poder. El pecado tiene poder porque es una mentira que nos presenta un camino rápido, fácil e intenso para lograr un bien. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, esa mentira produce destrucción. Esa destrucción uno no la mira inmediatamente. Uno se fuma un cigarrillo: &amp;quot;No me pasó nada&amp;quot;; dos: &amp;quot;No me pasó nada&amp;quot; ; dos millones de cigarrillos: &amp;quot;¡Me estoy muriendo de un cáncer!&amp;quot; &amp;quot;Y seguro que no llego a los dos millones antes de que eso me suceda&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado destruye. El pecado es finalmente una amenaza contra la Creación. Nos dice San Pablo: &amp;quot;Por envidia del pecado entró la muerte en el mundo&amp;quot; (véase Romanos 5,12). Y muerte no significa simplemente que termina el ciclo de un ser vivo. Muerte significa que se empobrece, significa que se daña, que se lastima la vida. ¡Eso es muerte! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mira lo que nos dice el libro del Apocalipsis: &amp;quot;Tienes nombre de vivo, pero estás muerto&amp;quot; (véase Apocalipsis 3,1). Es uno de los reproches que Dios le hace a una de las comunidades, allá, en los capítulos segundo o tercero del libro del Apocalipsis:  &amp;quot;Tienes nombre de vivo, pero estás muerto&amp;quot; (véase Apocalipsis 3,1).  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Tienes nombre de vivo, pero estás muerto&amp;quot; (véase Apocalipsis 3,1). Y eso significa que hay mucha gente que está caminando por las calles de Concepción, que está caminando por las calles de Santiago, que está caminando por Valparaíso, que está caminando por Viña del Mar, que está caminando por Arica: hay una cantidad de gente que está caminando, y creemos que porque caminan, porque compran, porque venden, porque sacan fotos en Facebook, están vivos. ¡Y son cadáveres, hermanos! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Están muertos, y hay mucha gente que está muerta en vida. Por eso se tiene tanto interés enfermizo en nuestro tiempo con el tema de los zombis. ¿Qué es un zombi? Es un muerto vivo. Y a la gente le interesa el tema de los zombis, porque ellos mismos, muchos de ellos, son como zombis. No saben por qué viven, no saben para qué viven, no saben si tenía sentido despertarse hoy por la mañana o no tenía sentido. No saben si tiene sentido esforzarse otro poco más. El esfuerzo cada vez es más difícil, porque cada vez se ve menos significado en lo que se está haciendo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado tiene poder, el pecado tiene garras y las garras del pecado son tres: lo rápido, lo fácil y lo intenso. ¡Ésas son las garras del pecado! Pero, el pecado es una mentira. El pecado destruye y uno no se da cuenta de que el pecado destruye. Uno no se da cuenta, porque uno simplemente botó una botellita. Mas, resulta que tu botellita, más la botellita del otro, está haciendo un desastre en el planeta. Y eso que es un ejemplo tomado de la ecología, eso también tiene consecuencias para la sociedad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo quiero decirles que Chile es una nación que yo amo; la amaba mucho antes de poder visitarla como ahora me concede el Señor. Es un país que yo respeto, es un país que yo he seguido en las noticias. Cuando sucedió, por ejemplo, esto de los mineros, lo mismo que millones de personas en el mundo, lloré de alegría cuando hubo ese triunfo que es un orgullo para esta nación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, así como puedo felicitarlos por eso, realmente sentí vergüenza de la raza humana cuando con motivo del terremoto de 2010 se presentaron tantos saqueos. Y cada persona que se estaba robando algo, decía: &amp;quot;Pero, es que es una botellita&amp;quot;. Mas, tú sabes que ese pequeño robo destruyó confianza, ese pequeño robo volvió amarga la vida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto es lo mismo que sucede con el cigarrillo. Mira: aquí estamos en este salón relativamente amplio y gracias a Dios muy bien concurrido. ¡Aleluya! ¡Que el Señor ha permitido que una concurrencia tan notable haya venido! Pero, si en este salón veinte personas o treinta personas se ponen a fumar, -cosa que por supuesto no vamos a hacer-, y si cada uno dice: &amp;quot;Pero, es que es un pitillito, es que es un cigarrillo&amp;quot;; un cigarrillo es que :&amp;quot;¡Nos dañas el rato a todos!&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado tiene consecuencias en el pecador y fuera del pecador. Esas consecuencias del pecado, San Pablo las llama, &amp;quot;muerte&amp;quot; (véase Romanos 5,12); y &amp;quot;muerte&amp;quot; no es únicamente que se acabó el ciclo vital. De hecho, en la Sagrada Escritura el sentido principal de muerte no es el final del ciclo vital. El sentido principal de muerte es aquello que destruye el valor, el sabor, el sentido de la vida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Tú te acuerdas cuando Jesús va a resucitar a aquella niña y dice: &amp;quot;No está muerta, sino está dormida&amp;quot; (véase San Lucas 8,52)? Para Jesús el final del ciclo vital no es lo más grave del mundo. La niña está como dormida: eso no es grave; lo grave, la muerte. Porque, Jesús reserva la palabra &amp;quot;muerte&amp;quot; para lo realmente espantoso. Y lo realmente espantoso, ¿qué es? Lo realmente espantoso es que la vida pierda su color, su sabor, su sentido. Y ahí es cuando somos zombis, ahí es cuando tenemos nombre de vivos pero estamos muertos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora ya vamos entendiendo, entonces, qué es la sanación. ¡Ah! ¡La sanación! ¿Qué es? La sanación es detener y devolver ese proceso. ¡Ésa es la sanación! Porque, el pecado tiene un propósito único, y ese propósito único es, fracturar, pulverizar, destruir, desarticular, atomizar, desintegrar la Creación de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado tiene ése propósito. Porque, detrás del pecado hay uno que es &amp;quot;mentiroso desde el principio&amp;quot; (véase San Juan 8,44): así lo llama la Biblia. El mentiroso desde el principio es el demonio. Y el pecado es esencialmente mentira. Ya explicamos por qué: es mentira porque te vende un bien y te lo vende rápido, fácil e intenso. Es un bien, pero es un bien falso. De ahí que el pecado sea el engendro de Satanás; porque, el pecado viene de aquel que es mentiroso desde el principio, y todo pecado tiene estructura de mentira. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Todo pecado es mentira y tiene estructura de mentira! Entonces, ¿qué es lo que pretende el demonio? Mire: ésto es muy importante. Es muy importante, porque es lo que lo ubica a uno. La pretensión, el proyecto del demonio, es devolver la Creación, destruir la Creación, acabar la Creación. Lo que quisiera el enemigo, lo que quisiera el demonio es tomar la Creación y tirársela en la cara a Dios. Es lo que quisiera el demonio: devolver la Creación, deshacer la Creación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Eso es lo que quiere el demonio! Entonces, ¿qué es la sanación? Ya lo vamos viendo; es hermoso, mira. Hay un proyecto, proyecto de amor, proyecto de luz, proyecto de vida y de gracia, que es el fruto de ese poder y sabiduría del Altísimo. Eso se llama la Creación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Creación es como un movimiento de salida del amor generoso e inexplicable de Dios, que difunde su bien. Decían los medievales: &amp;quot;El amor es difusivo de sí mismo&amp;quot;. El amor se difunde por sí mismo, el amor se propaga. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, el demonio..., observa; aquí lo voy a representar. De Dios sale ese proyecto de Creación hacia afuera; el demonio quiere tirarle esa Creación en la cara a Dios. Por eso, el demonio se goza en la muerte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una oración muy fuerte de liberación que tuvimos una vez en Bolivia, una persona posesa, o mejor dicho, el enemigo a través de esta persona, dijo la siguiente frase que no podré olvidar: &amp;quot;¿Por qué luchan contra el aborto?&amp;quot; &amp;quot;¿Por qué quieren quitarme el aborto? Yo disfruto cada aborto&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ése es el demonio: &amp;quot;Yo disfruto cada aborto&amp;quot;. Porque, cada aborto es una imagen de lo que el demonio quisiera hacer: detener una vida, detener un proyecto, detener una esperanza, detener una expresión del amor divino y tirársela por la cara a Dios. Ensangrentarla, despedazarla y tirársela por la cara a Dios es lo que el demonio quiere hacer. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, miremos ahora qué es la sanación en este movimiento. ¡Muy atentos, por favor! Sale de Dios el proyecto de la Creación; el pecado intenta retroceder la Creación. La sanación, ¿qué es? La reconstitución del proyecto de Dios. Dios retoma su proyecto, Dios retoma lo suyo, Dios reconquista lo suyo en la sanación: eso es lo que Dios hace cuando sana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sanación, hermanos, no es simplemente: &amp;quot;Ah, yo tenía un dolor de cabeza; se me quitó el dolor de cabeza ¡Aleluya!&amp;quot; Eso está bien, está muy bien. &amp;quot;Yo tenía un callo que nadie me lo había podido quitar; me lo quitaron&amp;quot;. Está bien, eso está bien. &amp;quot;Tenía un problema&amp;quot;: está bien. ¡Bendito sea Dios! Pero, por favor, hay que mirar más allá de lo anterior. Más allá, ¿qué es la sanación? La sanación es, &amp;quot;Dios reconquistando lo suyo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Eso es la sanación! Hay una oración que la he oído en distintas versiones, pero siempre en el idioma inglés: &amp;quot;Make me whole&amp;quot;. &amp;quot;Reconstruye la integridad de mi ser&amp;quot;. &amp;quot;Whole&amp;quot;, w, h, o, l, e: es &amp;quot;entero&amp;quot;, completo. &amp;quot;¡Hazme completo!&amp;quot; Uno no ora así en español. En español no tenemos una oración equivalente a ésa. Pero, lo más cercano que tenemos es: &amp;quot;Devuelve la unidad de mi ser. Devuelve la integridad de mi vida&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque, el pecado es laceración, desgarramiento, conflicto interno, pulverización, dispersión, fragmentación, desunión. Desunión dentro de mí mismo: &amp;quot;Me vuelvo un incoherente&amp;quot;. Desunión en la pareja: &amp;quot;No nos entendemos&amp;quot;. Divorcios y más divorcios, desunión en la sociedad, guerra de clases, guerra de unos contra otros, guerra de intereses, unas etnias contra otras, unos grupos contra otros, unos lobbies contra otros lobbies, un colectivo, -como dicen ahora tanto en España-, un colectivo contra otro colectivo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ése es el pecado: desunión, conflicto, egoísmo, venganza, desintegración. Frente a todo lo anterior viene esta oración preciosa: &amp;quot;¡Make me whole!&amp;quot;. &amp;quot;¡Hazme entero! ¡Devuélveme a esa unidad! ¡Reconstruye! ¡Reconstruye la integridad de mi ser!&amp;quot; Ésa es la sanación: es una reconstrucción de lo que el pecado ha querido destruir, de lo que Satanás ha querido desintegrar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sanación es la reconstrucción de esa unidad primera. Y en esa reconstrucción nosotros volvemos a conectar la cabeza con el corazón, la palabra con la obra, el esposo con la esposa, la sociedad. Es un proyecto global, es un proyecto cósmico. ¡Por favor, hermanos! Saquemos la sanación de ese ámbito únicamente individual: &amp;quot;El Señor me sana a mí; yo le doy gracias al Señor. El Señor me sana; yo lo alabo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sanación es un proyecto cósmico. El universo tiene que ser sanado, la sociedad tiene que ser sanada, la pareja tiene que ser sanada. Porque, la sanación es el detener y devolver ese proceso espantoso, tenebroso del enemigo que quiere retroceder la Creación. Si el enemigo quiere retroceder la Creación y tirársela por la cara al Creador, la sanación es la reconquista de Dios. Cuando Dios te sana, Dios te reconquista. ¡Ésa es la sanación! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora vamos a la segunda parte. La segunda parte, ¿cuál es? El significado. En el evangelio según San Juan, a los milagros no se les llama milagros; a los milagros se les llama, &amp;quot;signos&amp;quot; (véase San Juan 4,54). En griego se dice, &amp;quot;semeia&amp;quot;. &amp;quot;Semeion&amp;quot; en griego quiere decir &amp;quot;signo&amp;quot;. De ahí viene, por ejemplo, la palabra &amp;quot;semiología&amp;quot;. La semiología: aquella parte del estudio de la lengua que tiene que ver con el tema de los significados. ¿Por qué las palabras significan lo que significan? Entonces, la semiología tiene que ver con el significado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Evangelio de Juan los milagros de Cristo se llaman &amp;quot;semeia&amp;quot;; son signos. Y en el Evangelio de Juan el número de signos también es otro signo, porque son siete signos desde las Bodas de Caná hasta la muerte de Cristo en la Cruz que muere entregando el Espíritu. ¡Siete signos! Y cada uno de estos signos, ¿es signo de qué? Ahí es donde viene la pregunta. ¡Ésa es la pregunta interesante! Porque, la sanación es un signo. Luego, la sanación está indicando algo más. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La definición clásica de signo es: &amp;quot;signo&amp;quot; es aquella realidad que remite, que envía, que apunta hacia otra realidad. Y el ejemplo clásico es el que dio San Agustín: &amp;quot;Si yo veo humo, eso me remite a otra realidad que es la realidad del fuego&amp;quot;. Yo veo el humo, pero no veo el fuego. Sin embargo, viendo el humo presumo el fuego: el humo apunta hacia el fuego. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ése es el signo: realidad que remite a otra realidad. En la sanación, la realidad es: &amp;quot;Dios me curó&amp;quot;. Ésa es la realidad: &amp;quot;Que me curó, me curó&amp;quot;. Y los milagros existen. Los hemos experimentado y el Señor sana. El Señor sana corazones, el Señor sana recuerdos, el Señor sana emociones, el Señor sana los cuerpos, el Señor sana las heridas, el Señor sana. Ésa es una realidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, a la luz de lo que hemos explicado hasta ahora, ya tú te das cuenta de que la sanación es un signo. La sanación tiene un &amp;quot;para qué&amp;quot;. ¿Para qué me ha sanado Dios? Y la respuesta ya no es tan difícil cuando recordamos lo que hemos dicho. ¿Qué es lo que hemos dicho? Que la sanación es la reconquista: Dios está retomando lo suyo, Dios está reconquistando lo que le pertenece. Ésa es la sanación: sanación física, sanación de pareja, sanación de recuerdos, sanación interior, sanación intergeneracional, sanación del tejido social. Todas son reconquistas del amor de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, ¿para qué me sana Dios? Dios me sana, para que yo pueda volver a su plan original de salvación. Dios me sana, para que yo pueda volver al carril del cual la enfermedad, la debilidad o el pecado me sacaron. ¡Para eso me sana Dios! La sanación siempre es retorno a una vocación primera. La sanación siempre es reconquista que hace que yo pueda recuperar lo que Dios quería de mí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el mismo Evangelio de Juan tenemos unos ejemplos notables. Sucede, por poner el caso, ésto en el capítulo noveno de San Juan: &amp;quot;Hay un hombre que es ciego de nacimiento&amp;quot; (véase San Juan 9,1). ¡Ciego de nacimiento! Y Jesús lo sana. Ustedes se acuerdan: &amp;quot;Le unta barro y lo envía a la piscina de Siloé, palabra que quiere decir &amp;quot;Enviado&amp;quot;. Entonces, este hombre, todavía ciego, con barro de saliva en los ojos, pregunta, busca y llega a la piscina de Siloé&amp;quot; (véase San Juan 9,6-7).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué ha tenido que hacer él en ese recorrido? Ha tenido que hacer un acto de fe inmenso. ¡Inmenso! Porque, ya es triste no tener la vista: es triste ser ciego. Pero, es no sólo triste sino ridículo, ser ciego y con barro en los ojos. Y eso es lo que este hombre ha hecho, porque ha creído en la Palabra de Cristo. Y porque ha creído a la Palabra de Cristo, ha obedecido la Palabra de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Ojo! Pues, estos pasos son pasos importantísimos para nuestra propia sanación. El ciego le ha creído a Cristo y ha obedecido a Cristo.  Llega a la piscina, se lava sus ojos, empieza a recibir la luz y puede ver. Se ha sanado. ¡Se ha sanado! Y entonces, ahí, entra la parte de los fariseos. Que: &amp;quot;¿Por qué cura en sábado?&amp;quot;  (véase San Juan 9,16). Que: &amp;quot;¿Quién es Ése que te abrió los ojos?&amp;quot;  (véase San Juan 9,17). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ustedes lo pueden leer; ahora, en el descanso pueden leer el texto íntegro. Lo conocen bien; pero, es bueno repasarlo: capítulo nueve de San Juan. Después, llaman a los papás del ciego y le preguntan a ellos:&amp;quot;-¿Éste es el hijo de ustedes?&amp;quot; &amp;quot;-Sí, éste es.&amp;quot;  &amp;quot;-¿Y nació ciego?&amp;quot; &amp;quot;-Sí, nació ciego&amp;quot;. &amp;quot;-¿Y por qué ahora puede ver?&amp;quot; &amp;quot;-No sabemos&amp;quot;  (véase San Juan 9,18-21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los papás se acobardan frente a la enorme autoridad que tenían los fariseos en ese tiempo. Y entonces le preguntan a él: &amp;quot;-¿Qué fue lo que te hizo?&amp;quot; &amp;quot;-Me puso barro, fui, me lavé y vi&amp;quot;  (véase San Juan 9,15). &amp;quot;-¿Y tú qué dices de Él?&amp;quot; &amp;quot;-Que es un profeta&amp;quot; (véase San Juan 9,17).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Estás siguiendo la pista de los verbos de este hombre? Creyó, obedeció, testificó, proclamó. ¡Ojo con esos verbos que los vamos a necesitar en todo este encuentro! Creyó, obedeció, testificó. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-Yo creo que es un profeta&amp;quot;  (véase San Juan 9,17). &amp;quot;-¡Qué profeta va a ser! ¡Empecatado naciste tú y nos vas a dar lecciones a nosotros! Y lo echaron de la Sinagoga&amp;quot;(véase San Juan 9,34). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la parte que me interesa en este momento es: Primero, que vayamos tomando nota de los verbos. En este lugar hay gente que toma apuntes; los demás, pues, tienen una memoria prodigiosa. Me imagino que aquí hay gente con una memoria impresionante. Entonces, fíjate en los verbos: creyó, obedeció, testificó. Éstos son los verbos del itinerario de la sanación y hay que irlos teniendo presentes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque, mucha gente se queda sólo con la sanación que yo llamo mágica. &amp;quot;Fui, me sané, bien para mí. Ahora, yo hago con mi cuerpo sanado, con mi mente sanada, con mi vida sanada, lo que a mí se me antoje&amp;quot;. ¡Eso no es así!  Somos sanados para algo. Fíjate: creyó, obedeció, testificó. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se enteró Jesús de que lo habían expulsado de la Sinagoga a este hombre, -el que había sido curado-, y se le presenta Él. Mas, este hombre nunca había visto a Jesús: claro que no lo había visto porque era ciego. Y el Señor le dijo: &amp;quot;Vete a la piscina&amp;quot;  (véase San Juan 9,7). Y cuando ya él empezó a ver en la piscina de Siloé, Jesús no estaba por ahí. O sea que él no había visto nunca a Jesucristo. Pero, sí conocía, ¿qué? ¿Sí conocía qué de Jesús? La voz. ¡Yo los necesito muy atentos, muy despiertos! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No lo había visto, pero sí lo había oído. ¡Sí lo había oído!  Este hombre se encuentra con Jesús. Jesús se ha enterado de que lo han expulsado de la Sinagoga y le dice: &amp;quot;¿Tú crees en el Hijo del hombre?&amp;quot;  (véase San Juan 9,35). El ciego, ya curado, reconoce la voz; es la voz de Jesús: &amp;quot;¿Tú crees en el Hijo del hombre?&amp;quot;  (véase San Juan 9,35). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ciego dice: &amp;quot;¿Quién es para que yo crea en Él?&amp;quot;  (véase San Juan 9,36). Y le responde Jesús: &amp;quot;Lo estás viendo&amp;quot;  (véase San Juan 9,37). &amp;quot;Curé tus ojos para que me vieras, curé tus ojos para que me pudieras ver.&amp;quot; (véase San Juan 9,39). El hombre se postra y adora a Jesucristo. ¡Qué hermosura!  &amp;quot;Te he curado para que puedas verme&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Para qué nos sana la vista Jesús? Para que lo veamos a Él. No solamente para que lo veamos en ese momento en su Carne, sino para que lo veamos en la Eucaristía, para que lo veamos en la Palabra, para que lo veamos en el pobre, para que lo veamos en la esperanza del Cielo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Te he curado tus ojos para que me veas. He abierto tus oídos para que me escuches. He sanado tu lengua para que me proclames. He curado tus pies para que recorras mis caminos y para que vayas en mi Nombre y anuncies la Buena Nueva. ¡Para eso he curado tus pies!&amp;quot; Acuérdate: la sanación es reconquista, es Dios retomando lo suyo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;He sanado tu sonrisa...&amp;quot;, porque Dios le sana a uno hasta la sonrisa. ¡La sonrisa hay que sanarla! La gente dice: &amp;quot;¿Pero, cómo no? ¿Cómo así?¿Sanación de sonrisa?¿Está hablando usted de ortodoncia? Para eso son los brackets.&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Por qué tiene uno que sanar la sonrisa? Para eso, lo mejor es ir a una película que ya no está en cartelera pero que se consigue y que se llama &amp;quot;Batman&amp;quot;. Cuando tú ves a &amp;quot;Batman&amp;quot;, hay un personaje que siempre sonríe, el Guasón. Siempre sonríe, pero su sonrisa es burla, su sonrisa es cruel, su sonrisa es cínica, su sonrisa es expresión de odio. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;He sanado tu sonrisa, para que tu sonrisa no sea expresión de cinismo, ni expresión de odio, ni expresión de dureza, ni expresión de burla. He sanado tu sonrisa, porque necesito sonreírle a mucha gente. ¡Para eso he sanado tu sonrisa! He sanado tus brazos, para que acojas a mis hermanos. He sanado tu corazón, para que palpite de amor por el Dios del Cielo. ¡Para eso he sanado tu corazón!&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, hay un &amp;quot;para qué&amp;quot;; entonces, hay un significado. Y así entramos en la última parte de esta enseñanza: toda sanación implica una misión. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Toda sanación implica una misión! Una vez escuché a un venerable padre, jesuita él, que en unos retiros espirituales nos decía ... ¡Cómo me impresionó esa frase! Yo era joven en aquella época; eso fue en el siglo pasado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Decía este padrecito refiriéndose al momento de la Pasión de Cristo y sobre todo a esa escena en que la gente gritaba: &amp;quot;¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!&amp;quot; (véase San Mateo 27,22), este padre hizo un comentario que quedó grabado en mi mente: &amp;quot;Y entre aquellos que gritaban: &amp;quot;¡Crucifícalo!&amp;quot; (véase San Mateo 27,22), ¿no habría por ventura alguno que había recuperado la voz por milagro de Cristo?&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Fíjate eso! Por supuesto que no hay modo de verificarlo. Pero, cuando uno piensa en cuántas personas fueron sanadas por el Señor y en cuántas personas lo acompañaron en su peregrinación hacia Jerusalén, realmente lo que este padre decía no es ilógico: &amp;quot;Que la boca que Dios sanó, yo la utilice para pedir la crucifixión de Cristo. Que los ojos que Dios sanó, yo los utilice para ofender al Dios que me sanó. Que la voz que Dios sanó, yo la utilice para negar al Dios que me ha sanado&amp;quot;. ¿Habrá cosa más absurda ? ¿Habrá ingratitud más amarga? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por eso, hermanos, tenemos que tener perfectamente claro: si hemos sido sanados, hemos sido sanados para servir. Y ésto tiene que quedar claro en nuestra mente. ¡Claro en nuestra mente! Para servir ¡Para servir! Entonces, lo que Dios ha hecho es para gloria suya. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay una mujer en el primer libro de Samuel en la Sagrada Escritura, que es un hermoso testimonio de ésto que estamos diciendo. Esa mujer es precisamente la mamá del profeta; esa mujer se llama Ana. Ana tenía una herida, una humillación, una frustración profunda: ella era estéril. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo sé lo que están pensando algunos expertos en fertilidad: &amp;quot;Habría que ver; es posible que sí, es posible que no. Quizás era problema de él. No era problema de ella sino problema de él&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Resulta que el Espíritu Santo es tan audaz y tan inteligente, que en este caso particular nos dice que, &amp;quot;Elcaná tenía otra esposa&amp;quot; (véase 1 Samuel 1,2). Le cuento ese detalle: tenía otra esposa. Es que la revelación va poco a poco. El pináculo de la revelación, el punto más alto de la revelación, es Jesús. Pero, antes de llegar a Jesús, en el Antiguo Testamento hay muchas imperfecciones en las que Dios estaba trabajando. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que este hombre tenía otra esposa y con esa otra esposa sí tenía hijos. Luego, se ve que el problema no era de él, para que las clínicas de la fertilidad no vengan aquí a hacer desorden con el texto bíblico. El problema no era de él. Esta mujer, Ana, está frustrada. Esta mujer, Ana, se siente humillada, porque, además, la otra esposa, Peniná que se llamaba, -con ese nombre, pues, sólo podía servir para eso-, humillaba a Ana. La humillaba y la maltrataba. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ana estaba herida, maltratada, frustrada, aburrida, y le clama al Señor que la sane de esa esterilidad. Y el Señor escuchó la oración de Ana, y ella tuvo un hermoso bebecito llamado Samuel. El bebecito Samuel estuvo tres años, -que era el tiempo común para dar de amamantar al bebé-, con su mamita llamada Ana. Entonces, sucede algo demasiado extraño. Resulta que Ana va al mismo Santuario donde le había pedido a Dios, y entrega al niño. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El que estaba a cargo de ese Santuario era un sacerdote llamado Helí. Ustedes se pueden acordar de Helí, porque es el papá de  Jofni y Finjas. &amp;quot;Claro, claro, todo el mundo sabe:Jofní, Finjas eran los hijos de Helí. ¡Eso está claro! Yo no sé estos carismáticos cómo están con la Biblia aquí en Chile. Están empezando a entrarme dudas. Cualquiera les puede decir cómo se llamaba la esposa de Jofni; cualquiera puede decir&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, sigamos. En esta parte me interesa la historia de Ana. Cualquiera diría: &amp;quot;¡Pero qué cosa tan rara!&amp;quot; ¿Cuál era su frustración, la de ella? Que era estéril. Dios le da un niño, y apenas lo tiene el tiempo que había que amamantarlo, terminado el período de amamantamiento, más conocido como lactancia, terminada la lactancia, entrega el niño. &amp;quot;Ana, ¿pero, qué estás haciendo? ¿Tanto pedir el niño, te lo da Dios, y lo regalas? ¿Qué pasa contigo, Ana?&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El que no conoce el Espíritu Santo no le ve significado ni sentido a lo que Ana hizo. Pero, ustedes que conocen el Espíritu Santo de Dios y que han seguido el hilo de esta predicación, lo entienden perfectamente. Cuando Dios me sana, lo que Dios ha reconstruido es para servirlo a Él. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, a Ana no le interesaba solamente ..., y éste es un detalle místico que mucha gente pierde. Cuando uno se queda al nivel sólo de la carne y la sangre, nunca va a entender lo que hizo Ana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Nunca lo va a entender! Porque, no tiene sentido que ella quería un niño: &amp;quot;¡Quiero un niño! ¡Quiero un niño! Ya me dieron el niño. Bueno, ya tengo el niño; ahora sí,¡váyase niño!&amp;quot;  ¡No tiene sentido! En el plano de la carne y la sangre, no tiene sentido. Pero, hay otro plano diferente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Te acuerdas de la palabra clave, la palabra que hemos aprendido hoy, que puede ser novedad para muchos? La sanación es reconquista; es, que Dios recupere lo suyo, es la reconquista de lo que siempre fue de Dios y sólo puede estar al servicio de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si la sanación es reconquista, entonces, ¿qué es lo que está haciendo Ana cuando entrega el niño al servicio de Dios? Está declarando la victoria de Dios. Por eso tiene sentido. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por eso tiene sentido la donación que Ana hace de su hijo Samuel. Porque, Ana está obrando según el Espíritu, porque Ana entiende que lo realmente importante no es simplemente que hay un niño en el mundo, ni aunque sea el niño de ella. Lo que ella entiende movida por el Espíritu, es la victoria de Dios. Y si es victoria de Dios, la gloria es para Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, ya podemos concluir: la sanación es reconquista. El significado de la sanación es declarar la victoria de Dios. Y la misión a la que me lleva la sanación es poner al servicio de Dios la vida que Dios recuperó. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. -Ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén. &amp;quot;Aquí son como de otra religión. Espere a ver&amp;quot;.  -Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. -Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que me gusta a mí de ese &amp;quot;Gloria&amp;quot;, -y por eso lo digo completo-, es ... Porque, fíjate lo que dice: &amp;quot;Como era en el principio&amp;quot;, para que se nos acuerde que es reconquista. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Quién ha sido aquí reconquistado por el amor de Dios? Levanten la mano. ¿Quién ha sido reconquistado? ¿Quién ha sido reconquistado  por el amor de Dios? ¡La gloria para Dios! ¡Bendito sea su Nombre! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Amén. Amén. Amén.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_1_de_5,_Sanado_significa_reconciliado&amp;diff=45362</id>
		<title>Madurez en el Espíritu, 1 de 5, Sanado significa reconciliado</title>
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				<updated>2012-06-08T21:20:38Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mis Queridos Hermanos:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creo que una palabra que nos caracteriza mucho en la Renovación Carismática es la palabra &amp;quot;sanación&amp;quot;. De hecho, cuando se habla de un congreso de sanación, inmediatamente uno piensa en los carismáticos. Además, la sanación ha sido un vehículo muy poderoso para atraer grandes multitudes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y muchos de los que podemos llamar patriarcas, iniciadores, propagadores, apóstoles de la Renovación, han recibido ese don, el don de la sanación. Sacerdotes como Darío Betancourt o como Emiliano Tardiff, sobre todo, son conocidos y son recordados en muchas partes del mundo, especialmente por esa palabra, por la palabra sanación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué vamos a hacer en esta primera reunión nuestra, en esta primera enseñanza? Vamos a hablar sobre el lugar que ocupa la sanación en el plan de salvación de Dios. Dios tiene un plan de salvación para nosotros. Entonces, vamos a relacionar salvación y sanación. Eso es lo primero que vamos a hacer. Luego, veremos la sanación como una señal, como un signo; y todo signo tiene un significado. La sanación como una señal: ésa es la segunda parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y en la tercera parte de esta enseñanza, que Dios nos ayude y que todo pueda ser según su querer. En la tercera parte vamos a ver qué significa eso de ser sanados desde el punto de vista de la misión. O dicho de otra manera: ¿para qué somos sanados? Porque, la sanación no es un punto de llegada; es una estación en el camino. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tres puntos: Primero, sanación y salvación. Segundo, la sanación como signo, signo del Reino de Dios. Y el tercer punto, sanación y misión, el para qué de la sanación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Empecemos, por tanto, con lo primero: la sanación y la salvación. Tengamos en cuenta, hermanos, que nuestra fe, que la fe que ustedes y yo vivimos, es una fe que se centra en una palabra, la palabra salvación, la palabra redención. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Ser salvados! Jesús es el Salvador. Esto es esencial para el mensaje cristiano, hasta el punto de que el Papa Juan Pablo Segundo nos decía en alguna ocasión: &amp;quot;La conciencia del pecado va unida a la conciencia de la gracia&amp;quot;, lo cual significa que si se pierde la conciencia del pecado, se pierde la conciencia del amor gratuito de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque, nosotros, ante todo, somos salvados del poder del pecado. El pecado tiene garras, y las garras del pecado se hunden en nuestra carne, se hunden en nuestra historia, se hunden en nuestras familias. Las garras del pecado nos retienen prisioneros, según aquello que dijo Cristo en disputa con las autoridades judías: &amp;quot;El que comete pecado es esclavo del pecado&amp;quot; (&amp;#039;&amp;#039;véase&amp;#039;&amp;#039; San Juan 8,34). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, nosotros somos salvados fundamentalmente del poder del pecado. Luego, tenemos que preguntarnos por qué el pecado, siendo una cosa perversa, tiene poder en nosotros. Y la respuesta no es tan difícil. Mira, el pecado tiene poder porque el pecado se vende a sí mismo como un atajo para algo bueno. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado se presenta, no en el rostro y la realidad de maldad que es lo propio suyo, sino como un atajo para el bien, como un camino corto y sin esfuerzo para el bien, según aquello que dijo Jesús: &amp;quot;Ancho es el camino que lleva a la perdición&amp;quot; (véase San Mateo 7,13). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado se presenta como un atajo para el bien, y buscando un bien, nos dejamos agarrar por el pecado. ¿De dónde viene el verbo agarrar? Viene de garra, y la garra es eso: es ese instrumento que utilizan los animales para retener a su presa. Entonces, nosotros somos agarrados por el pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado se presenta como un atajo. ¿Para qué? Atajo para algo bueno: típicamente, para un poco de felicidad. ¿Qué es lo que busca la persona, por ejemplo, que bebe? Busca un poco de felicidad, y llega a emborracharse porque ese líquido le promete felicidad. Por eso se emborracha. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué hace la persona que comete un adulterio? Está buscando un atajo para una felicidad; es una felicidad mentirosa, y es una felicidad provisional, temporal, que va a destruir una felicidad profunda y permanente. La felicidad de un placer efímero va a destruir la felicidad de un hogar estable. Pero, ésa es la mentira del pecado, precisamente: destruir la felicidad permanente a nombre de la felicidad efímera. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, es muy importante entender que éste es el poder del pecado. El pecado siempre se presenta como un atajo, como que: &amp;quot;Aquí puedo lograr algo de felicidad, aquí puedo salirme con la mía, aquí puedo afirmar mi yo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pensemos en el caso de la arrogancia. La arrogancia es una manera de exaltar y de mimar el propio yo. La persona soberbia, la persona arrogante, la persona displicente que aplasta al otro, ¿qué siente? Siente que afirma su yo, esa pequeña felicidad de sentir: &amp;quot;¡Cuánto valgo yo! ¡Qué importante soy! ¡Cuánto poder tengo!&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto, el pecado ofrece una felicidad que es tramposa, que es mentirosa, que es efímera; pero, tiene el encanto de lo inmediato. Y el encanto de lo inmediato, el encanto de lo fácil y el encanto de la retribución pronta y fuerte, hace que uno caiga en el pecado. Si el pecado no presentara una retribución, pues, uno no pecaría. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Por qué la gente se emborracha? Porque eso produce un placer. ¿Por qué la gente se droga? Porque eso produce un placer. ¡Incluso la persona que se suicida! La persona que se suicida está buscando un bien, un bien que lo sigue de manera falsa, de manera equivocada. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Está buscando un bien que se llama, ¿qué? ¡El descanso! Quiere descansar de su condición atribulada, de su angustia, de sus pensamientos. Quiere descansar de las culpas que siente. ¡Quiere descansar! Y buscando ese descanso de una manera instantánea, comete esa terrible y definitiva falla, ese horrible pecado: se mata. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, ¿qué estamos aprendiendo? Para ir por orden,  lo que estamos aprendiendo es esto: Primero, ¿cuál es el encanto que tiene el pecado? Y hemos dicho: el encanto del pecado es que nos presenta un bien por un camino corto, por un camino fácil y por un camino intenso. La estructura del pecado es ésa: es un atajo que presenta de un modo sencillo y de un modo intenso un bien deseable. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y ese bien puede ser placer, puede ser mimar mi propio yo, puede ser amor por la justicia. Por ejemplo: &amp;quot;Una persona era mi socio. Teníamos un negocio, teníamos una empresa. Esta persona era mi socio y me ha traicionado&amp;quot;. Hay un camino largo, que es el camino de una denuncia: los abogados, los jueces, el veredicto, la retribución. ¡Las demandas! Ése es un camino que me puede parecer muy largo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, yo quiero tomar justicia por mi propia mano. Yo voy y le despedazo la cara a puños y le digo: &amp;quot;Es que eres un desgraciado&amp;quot;. Ahí, ¿qué estoy haciendo? Estoy sintiendo el placer de la justicia. Supuestamente, una forma de justicia, pero, ¿con qué características? Justicia rápida, justicia fácil, justicia intensa: las tres características del pecado. El pecado se presenta como rápido, fácil, intenso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un último ejemplo: Yo puedo construir una relación de amistad, una relación de afecto, una relación de fidelidad con una persona. Es un camino largo que supone conocer la persona, valorarla. Supone que yo tengo que ceder en muchas cosas; tengo que comprometerme, tengo que renunciar a algunos derechos. Ése es el noviazgo, ése es el matrimonio. Es un camino y es un camino más bien largo que tiene algunas renuncias, que tiene algunas dificultades. Ése es un modo de hacer las cosas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado se presenta como algo instantáneo: &amp;quot;La pornografía, la prostitución, ¡ya! Retribución, ¡ya! ¿Quieres placer? ¿Ya? ¿Esta noche? ¡Ya lo tienes!&amp;quot; El pecado es un bien, pero un bien ofrecido de manera mentirosa por un camino rápido, por un camino fácil y por un camino intenso. Ése es el pecado y ésa es la garra del pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De ahí que el pecado nos agarre. Porque, nosotros queremos las cosas rápidamente, fácilmente, intensamente. Entonces, en vez de tener que hacer ese camino tan largo de la afectividad, de las renuncias, de la madurez y el respeto: &amp;quot;¡Nada de eso! ¡La prostituta y se acabó! ¡La pornografía y se acabó!&amp;quot; Aparece como si fuera algo rápido, fácil, intenso. &amp;quot;Ancho es el camino que lleva a la perdición&amp;quot; (véase San Mateo 7,13). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, ésa es la estructura del pecado. Nos dice el Apóstol San Pablo que: &amp;quot;Precisamente porque sucede el pecado, la Creación ha sido sometida a esclavitud&amp;quot; (véase Carta a los Romanos 8,20). Es decir, es una mentira. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto que ese atajo, ese camino, -que quiero que se te queden las tres palabras-, ese camino rápido... -¿Cuál es la otra palabra? - Fácil, intenso. -¡Ah, esta gente es maravillosa, excelente! Este camino rápido, fácil, intenso, es un camino mentiroso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, la prostitución no solamente expone a una cantidad de enfermedades y riesgos, sino que al igual que la pornografía, deja el corazón infinitamente frío, infinitamente vacío, solo. La soledad se agrava. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de ese momento de exaltación que puede producir una droga, un porro, un no sé qué lo llamen aquí, después de ese momento de exaltación, &amp;quot;después de ese vuelo impresionante donde estuve en medio de elefantes rosados que divagaban entre planetas de cristal, aterrizo. Y cuando vuelvo a mi realidad, estoy adolorido, estoy macerado, estoy decepcionado, estoy solo, estoy destruido&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado es mentira, mentira que destruye. ¿Por qué el pecado destruye? Porque el pecado supone utilizar lo que Dios creó, pero utilizarlo como Dios no quiso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, la persona que utiliza su cuerpo para drogarlo, para emborracharlo, para prostituirlo, la persona que utiliza su boca para mentir, para traicionar, para calumniar, la persona que utiliza la mente para llenarse de un humo de soberbia, está destruyendo su mente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Imagínate que los científicos han demostrado que la estructura, -óyeme bien-, la estructura del cerebro cambia con aquello que pensamos. Nuestros pensamientos cambian nuestro cerebro. El cerebro tiene varios miles de miles  de millones de células que se llaman neuronas. Esas neuronas se conectan. El nombre de esas conexiones es sinapsis. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sinapsis entre las neuronas cambian de acuerdo con las cosas que pensamos. Eso quiere decir que la persona que vive en el mundo del pecado está todos los días modelando, literalmente modelando su cerebro para que piense en clave de pecado. De ahí que el cerebro de un mentiroso llegue a volverse distinto del cerebro de una persona sincera y honesta. Incluso a nivel biológico el cerebro del mentiroso se daña. ¡Qué impresionante! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El cerebro de la persona morbosa se daña, el cerebro de la persona soberbia se daña. Y muchas veces no se daña tan sólo el cerebro. Se daña, por ejemplo, el cuerpo con las enfermedades. Viene la cirrosis; el alcohólico crónico tiene su cirrosis. ¿Qué está indicando eso? El pecado destruye: nos destruye biológicamente, físiológicamente, mentalmente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado, además, no sólo destruye al pecador. Resulta que no es únicamente  nuestro cerebro el que consiste en un tejido de conexiones entre neuronas. La sociedad es un tejido de conexión entre personas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y así como cuando se daña una célula eso afecta el funcionamiento de otras células, si lo anterior se vuelve grave, -puede ser, por ejemplo, un cáncer-, pues, así también el pecador empieza a dañar el tejido de relaciones, allí donde se encuentra: &amp;quot;Mi pecado de egoísmo destruye mi relación con mi pareja&amp;quot;. &amp;quot;Mi pecado de egoísmo destruye mi relación con mis hijos&amp;quot;. &amp;quot;Mi pecado de egoísmo destruye mi relación con la naturaleza&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Destruimos la naturaleza por puro egoísmo. Durante décadas y décadas, prácticamente durante siglos, se miró a la naturaleza como si fuera una cantera de la cual se puede extraer, y extraer, y extraer. Y se miró a los ríos y al mar como si fueran basureros. Entonces, el egoísmo irresponsable de miles y de millones de personas, convirtió al mar en un basurero. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Océano Pacífico hay islas de plástico. Tú ves que la persona va en su crucero elegante, se toma una botellita de agua y la bota por la borda. Esa botellita, con la otra botellita, con la otra botellita, van formando una isla. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Yo no podía creerlo! Alguna vez decían en un programa: &amp;quot;Si se juntaran todos los plásticos que la gente ha tirado al Océano Pacífico, se tendría un área semejante a la de Inglaterra&amp;quot;. ¡Ése es el plástico que le hemos tirado al mar! Y uno dice: &amp;quot;-¡Pero, mi botellita!&amp;quot;  &amp;quot;-No; tu botellita,  con la botellita del otro, con la botellita del otro, con la botellita del otro, está destruyendo un ecosistema y tiene consecuencias desastrosas&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo mismo sucede con el mercurio; lo mismo sucede con los desechos radioactivos. Cuando los países estaban entusiasmados con la fuerza del átomo, con la energía nuclear, había islas donde se hacían explosiones en el Pacífico Sur, en Asia. ¡Cuántos experimentos nucleares hicieron Francia y otros países por allá! &amp;quot;-Vamos a detonar una bomba&amp;quot;. &amp;quot;-Oye, pero, ¡cuánta radiación maligna que destruyó y que produjo mutaciones y que produjo desastres!&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, ya entendemos un poco de cuál es el pecado y por qué tiene poder. El pecado tiene poder porque es una mentira que nos presenta un camino rápido, fácil e intenso para lograr un bien. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, esa mentira produce destrucción. Esa destrucción uno no la mira inmediatamente. Uno se fuma un cigarrillo: &amp;quot;No me pasó nada&amp;quot;; dos: &amp;quot;No me pasó nada&amp;quot; ; dos millones de cigarrillos: &amp;quot;¡Me estoy muriendo de un cáncer!&amp;quot; &amp;quot;Y seguro que no llego a los dos millones antes de que eso me suceda&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado destruye. El pecado es finalmente una amenaza contra la Creación. Nos dice San Pablo: &amp;quot;Por envidia del pecado entró la muerte en el mundo&amp;quot; (véase Romanos 5,12). Y muerte no significa simplemente que termina el ciclo de un ser vivo. Muerte significa que se empobrece, significa que se daña, que se lastima la vida. ¡Eso es muerte! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mira lo que nos dice el libro del Apocalipsis: &amp;quot;Tienes nombre de vivo, pero estás muerto&amp;quot; (véase Apocalipsis 3,1). Es uno de los reproches que Dios le hace a una de las comunidades, allá, en los capítulos segundo o tercero del libro del Apocalipsis:  &amp;quot;Tienes nombre de vivo, pero estás muerto&amp;quot; (véase Apocalipsis 3,1).  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Tienes nombre de vivo, pero estás muerto&amp;quot; (véase Apocalipsis 3,1). Y eso significa que hay mucha gente que está caminando por las calles de Concepción, que está caminando por las calles de Santiago, que está caminando por Valparaíso, que está caminando por Viña del Mar, que está caminando por Arica: hay una cantidad de gente que está caminando, y creemos que porque caminan, porque compran, porque venden, porque sacan fotos en Facebook, están vivos. ¡Y son cadáveres, hermanos! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Están muertos, y hay mucha gente que está muerta en vida. Por eso se tiene tanto interés enfermizo en nuestro tiempo con el tema de los zombis. ¿Qué es un zombi? Es un muerto vivo. Y a la gente le interesa el tema de los zombis, porque ellos mismos, muchos de ellos, son como zombis. No saben por qué viven, no saben para qué viven, no saben si tenía sentido despertarse hoy por la mañana o no tenía sentido. No saben si tiene sentido esforzarse otro poco más. El esfuerzo cada vez es más difícil, porque cada vez se ve menos significado en lo que se está haciendo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado tiene poder, el pecado tiene garras y las garras del pecado son tres: lo rápido, lo fácil y lo intenso. ¡Ésas son las garras del pecado! Pero, el pecado es una mentira. El pecado destruye y uno no se da cuenta de que el pecado destruye. Uno no se da cuenta, porque uno simplemente botó una botellita. Mas, resulta que tu botellita, más la botellita del otro, está haciendo un desastre en el planeta. Y eso que es un ejemplo tomado de la ecología, eso también tiene consecuencias para la sociedad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo quiero decirles que Chile es una nación que yo amo; la amaba mucho antes de poder visitarla como ahora me concede el Señor. Es un país que yo respeto, es un país que yo he seguido en las noticias. Cuando sucedió, por ejemplo, esto de los mineros, lo mismo que millones de personas en el mundo, lloré de alegría cuando hubo ese triunfo que es un orgullo para esta nación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, así como puedo felicitarlos por eso, realmente sentí vergüenza de la raza humana cuando con motivo del terremoto de 2010 se presentaron tantos saqueos. Y cada persona que se estaba robando algo, decía: &amp;quot;Pero, es que es una botellita&amp;quot;. Mas, tú sabes que ese pequeño robo destruyó confianza, ese pequeño robo volvió amarga la vida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto es lo mismo que sucede con el cigarrillo. Mira: aquí estamos en este salón relativamente amplio y gracias a Dios muy bien concurrido. ¡Aleluya! ¡Que el Señor ha permitido que una concurrencia tan notable haya venido! Pero, si en este salón veinte personas o treinta personas se ponen a fumar, -cosa que por supuesto no vamos a hacer-, y si cada uno dice: &amp;quot;Pero, es que es un pitillito, es que es un cigarrillo&amp;quot;; un cigarrillo es que :&amp;quot;¡Nos dañas el rato a todos!&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado tiene consecuencias en el pecador y fuera del pecador. Esas consecuencias del pecado, San Pablo las llama, &amp;quot;muerte&amp;quot; (véase Romanos 5,12); y &amp;quot;muerte&amp;quot; no es únicamente que se acabó el ciclo vital. De hecho, en la Sagrada Escritura el sentido principal de muerte no es el final del ciclo vital. El sentido principal de muerte es aquello que destruye el valor, el sabor, el sentido de la vida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Tú te acuerdas cuando Jesús va a resucitar a aquella niña y dice: &amp;quot;No está muerta, sino está dormida&amp;quot; (véase San Lucas 8,52)? Para Jesús el final del ciclo vital no es lo más grave del mundo. La niña está como dormida: eso no es grave; lo grave, la muerte. Porque, Jesús reserva la palabra &amp;quot;muerte&amp;quot; para lo realmente espantoso. Y lo realmente espantoso, ¿qué es? Lo realmente espantoso es que la vida pierda su color, su sabor, su sentido. Y ahí es cuando somos zombis, ahí es cuando tenemos nombre de vivos pero estamos muertos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora ya vamos entendiendo, entonces, qué es la sanación. ¡Ah! ¡La sanación! ¿Qué es? La sanación es detener y devolver ese proceso. ¡Ésa es la sanación! Porque, el pecado tiene un propósito único, y ese propósito único es, fracturar, pulverizar, destruir, desarticular, atomizar, desintegrar la Creación de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado tiene ése propósito. Porque, detrás del pecado hay uno que es &amp;quot;mentiroso desde el principio&amp;quot; (véase San Juan 8,44): así lo llama la Biblia. El mentiroso desde el principio es el demonio. Y el pecado es esencialmente mentira. Ya explicamos por qué: es mentira porque te vende un bien y te lo vende rápido, fácil e intenso. Es un bien, pero es un bien falso. De ahí que el pecado sea el engendro de Satanás; porque, el pecado viene de aquel que es mentiroso desde el principio, y todo pecado tiene estructura de mentira. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Todo pecado es mentira y tiene estructura de mentira! Entonces, ¿qué es lo que pretende el demonio? Mire: ésto es muy importante. Es muy importante, porque es lo que lo ubica a uno. La pretensión, el proyecto del demonio, es devolver la Creación, destruir la Creación, acabar la Creación. Lo que quisiera el enemigo, lo que quisiera el demonio es tomar la Creación y tirársela en la cara a Dios. Es lo que quisiera el demonio: devolver la Creación, deshacer la Creación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Eso es lo que quiere el demonio! Entonces, ¿qué es la sanación? Ya lo vamos viendo; es hermoso, mira. Hay un proyecto, proyecto de amor, proyecto de luz, proyecto de vida y de gracia, que es el fruto de ese poder y sabiduría del Altísimo. Eso se llama la Creación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Creación es como un movimiento de salida del amor generoso e inexplicable de Dios, que difunde su bien. Decían los medievales: &amp;quot;El amor es difusivo de sí mismo&amp;quot;. El amor se difunde por sí mismo, el amor se propaga. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, el demonio..., observa; aquí lo voy a representar. De Dios sale ese proyecto de Creación hacia afuera; el demonio quiere tirarle esa Creación en la cara a Dios. Por eso, el demonio se goza en la muerte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una oración muy fuerte de liberación que tuvimos una vez en Bolivia, una persona posesa, o mejor dicho, el enemigo a través de esta persona, dijo la siguiente frase que no podré olvidar: &amp;quot;¿Por qué luchan contra el aborto?&amp;quot; &amp;quot;¿Por qué quieren quitarme el aborto? Yo disfruto cada aborto&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ése es el demonio: &amp;quot;Yo disfruto cada aborto&amp;quot;. Porque, cada aborto es una imagen de lo que el demonio quisiera hacer: detener una vida, detener un proyecto, detener una esperanza, detener una expresión del amor divino y tirársela por la cara a Dios. Ensangrentarla, despedazarla y tirársela por la cara a Dios es lo que el demonio quiere hacer. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, miremos ahora qué es la sanación en este movimiento. ¡Muy atentos, por favor! Sale de Dios el proyecto de la Creación; el pecado intenta retroceder la Creación. La sanación, ¿qué es? La reconstitución del proyecto de Dios. Dios retoma su proyecto, Dios retoma lo suyo, Dios reconquista lo suyo en la sanación: eso es lo que Dios hace cuando sana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sanación, hermanos, no es simplemente: &amp;quot;Ah, yo tenía un dolor de cabeza; se me quitó el dolor de cabeza ¡Aleluya!&amp;quot; Eso está bien, está muy bien. &amp;quot;Yo tenía un callo que nadie me lo había podido quitar; me lo quitaron&amp;quot;. Está bien, eso está bien. &amp;quot;Tenía un problema&amp;quot;: está bien. ¡Bendito sea Dios! Pero, por favor, hay que mirar más allá de lo anterior. Más allá, ¿qué es la sanación? La sanación es, &amp;quot;Dios reconquistando lo suyo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Eso es la sanación! Hay una oración que la he oído en distintas versiones, pero siempre en el idioma inglés: &amp;quot;Make me whole&amp;quot;. &amp;quot;Reconstruye la integridad de mi ser&amp;quot;. &amp;quot;Whole&amp;quot;, w, h, o, l, e: es &amp;quot;entero&amp;quot;, completo. &amp;quot;¡Hazme completo!&amp;quot; Uno no ora así en español. En español no tenemos una oración equivalente a ésa. Pero, lo más cercano que tenemos es: &amp;quot;Devuelve la unidad de mi ser. Devuelve la integridad de mi vida&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque, el pecado es laceración, desgarramiento, conflicto interno, pulverización, dispersión, fragmentación, desunión. Desunión dentro de mí mismo: &amp;quot;Me vuelvo un incoherente&amp;quot;. Desunión en la pareja: &amp;quot;No nos entendemos&amp;quot;. Divorcios y más divorcios, desunión en la sociedad, guerra de clases, guerra de unos contra otros, guerra de intereses, unas etnias contra otras, unos grupos contra otros, unos lobbies contra otros lobbies, un colectivo, -como dicen ahora tanto en España-, un colectivo contra otro colectivo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ése es el pecado: desunión, conflicto, egoísmo, venganza, desintegración. Frente a todo lo anterior viene esta oración preciosa: &amp;quot;¡Make me whole!&amp;quot;. &amp;quot;¡Hazme entero! ¡Devuélveme a esa unidad! ¡Reconstruye! ¡Reconstruye la integridad de mi ser!&amp;quot; Ésa es la sanación: es una reconstrucción de lo que el pecado ha querido destruir, de lo que Satanás ha querido desintegrar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sanación es la reconstrucción de esa unidad primera. Y en esa reconstrucción nosotros volvemos a conectar la cabeza con el corazón, la palabra con la obra, el esposo con la esposa, la sociedad. Es un proyecto global, es un proyecto cósmico. ¡Por favor, hermanos! Saquemos la sanación de ese ámbito únicamente individual: &amp;quot;El Señor me sana a mí; yo le doy gracias al Señor. El Señor me sana; yo lo alabo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sanación es un proyecto cósmico. El universo tiene que ser sanado, la sociedad tiene que ser sanada, la pareja tiene que ser sanada. Porque, la sanación es el detener y devolver ese proceso espantoso, tenebroso del enemigo que quiere retroceder la Creación. Si el enemigo quiere retroceder la Creación y tirársela por la cara al Creador, la sanación es la reconquista de Dios. Cuando Dios te sana, Dios te reconquista. ¡Ésa es la sanación! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora vamos a la segunda parte. La segunda parte, ¿cuál es? El significado. En el evangelio según San Juan, a los milagros no se les llama milagros; a los milagros se les llama, &amp;quot;signos&amp;quot; (véase San Juan 4,54). En griego se dice, &amp;quot;semeia&amp;quot;. &amp;quot;Semeion&amp;quot; en griego quiere decir &amp;quot;signo&amp;quot;. De ahí viene, por ejemplo, la palabra &amp;quot;semiología&amp;quot;. La semiología: aquella parte del estudio de la lengua que tiene que ver con el tema de los significados. ¿Por qué las palabras significan lo que significan? Entonces, la semiología tiene que ver con el significado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Evangelio de Juan los milagros de Cristo se llaman &amp;quot;semeia&amp;quot;; son signos. Y en el Evangelio de Juan el número de signos también es otro signo, porque son siete signos desde las Bodas de Caná hasta la muerte de Cristo en la Cruz que muere entregando el Espíritu. ¡Siete signos! Y cada uno de estos signos, ¿es signo de qué? Ahí es donde viene la pregunta. ¡Ésa es la pregunta interesante! Porque, la sanación es un signo. Luego, la sanación está indicando algo más. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La definición clásica de signo es: &amp;quot;signo&amp;quot; es aquella realidad que remite, que envía, que apunta hacia otra realidad. Y el ejemplo clásico es el que dio San Agustín: &amp;quot;Si yo veo humo, eso me remite a otra realidad que es la realidad del fuego&amp;quot;. Yo veo el humo, pero no veo el fuego. Sin embargo, viendo el humo presumo el fuego: el humo apunta hacia el fuego. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ése es el signo: realidad que remite a otra realidad. En la sanación, la realidad es: &amp;quot;Dios me curó&amp;quot;. Ésa es la realidad: &amp;quot;Que me curó, me curó&amp;quot;. Y los milagros existen. Los hemos experimentado y el Señor sana. El Señor sana corazones, el Señor sana recuerdos, el Señor sana emociones, el Señor sana los cuerpos, el Señor sana las heridas, el Señor sana. Ésa es una realidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, a la luz de lo que hemos explicado hasta ahora, ya tú te das cuenta de que la sanación es un signo. La sanación tiene un &amp;quot;para qué&amp;quot;. ¿Para qué me ha sanado Dios? Y la respuesta ya no es tan difícil cuando recordamos lo que hemos dicho. ¿Qué es lo que hemos dicho? Que la sanación es la reconquista: Dios está retomando lo suyo, Dios está reconquistando lo que le pertenece. Ésa es la sanación: sanación física, sanación de pareja, sanación de recuerdos, sanación interior, sanación intergeneracional, sanación del tejido social. Todas son reconquistas del amor de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, ¿para qué me sana Dios? Dios me sana, para que yo pueda volver a su plan original de salvación. Dios me sana, para que yo pueda volver al carril del cual la enfermedad, la debilidad o el pecado me sacaron. ¡Para eso me sana Dios! La sanación siempre es retorno a una vocación primera. La sanación siempre es reconquista que hace que yo pueda recuperar lo que Dios quería de mí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el mismo Evangelio de Juan tenemos unos ejemplos notables. Sucede, por poner el caso, ésto en el capítulo noveno de San Juan: &amp;quot;Hay un hombre que es ciego de nacimiento&amp;quot; (véase San Juan 9,1). ¡Ciego de nacimiento! Y Jesús lo sana. Ustedes se acuerdan: &amp;quot;Le unta barro y lo envía a la piscina de Siloé, palabra que quiere decir &amp;quot;Enviado&amp;quot;. Entonces, este hombre, todavía ciego, con barro de saliva en los ojos, pregunta, busca y llega a la piscina de Siloé&amp;quot; (véase San Juan 9,6-7).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué ha tenido que hacer él en ese recorrido? Ha tenido que hacer un acto de fe inmenso. ¡Inmenso! Porque, ya es triste no tener la vista: es triste ser ciego. Pero, es no sólo triste sino ridículo, ser ciego y con barro en los ojos. Y eso es lo que este hombre ha hecho, porque ha creído en la Palabra de Cristo. Y porque ha creído a la Palabra de Cristo, ha obedecido la Palabra de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Ojo! Pues, estos pasos son pasos importantísimos para nuestra propia sanación. El ciego le ha creído a Cristo y ha obedecido a Cristo.  Llega a la piscina, se lava sus ojos, empieza a recibir la luz y puede ver. Se ha sanado. ¡Se ha sanado! Y entonces, ahí, entra la parte de los fariseos. Que: &amp;quot;¿Por qué cura en sábado?&amp;quot;  (véase San Juan 9,16). Que: &amp;quot;¿Quién es Ése que te abrió los ojos?&amp;quot;  (véase San Juan 9,17). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ustedes lo pueden leer; ahora, en el descanso pueden leer el texto íntegro. Lo conocen bien; pero, es bueno repasarlo: capítulo nueve de San Juan. Después, llaman a los papás del ciego y le preguntan a ellos:&amp;quot;-¿Éste es el hijo de ustedes?&amp;quot; &amp;quot;-Sí, éste es.&amp;quot;  &amp;quot;-¿Y nació ciego?&amp;quot; &amp;quot;-Sí, nació ciego&amp;quot;. &amp;quot;-¿Y por qué ahora puede ver?&amp;quot; &amp;quot;-No sabemos&amp;quot;  (véase San Juan 9,18-21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los papás se acobardan frente a la enorme autoridad que tenían los fariseos en ese tiempo. Y entonces le preguntan a él: &amp;quot;-¿Qué fue lo que te hizo?&amp;quot; &amp;quot;-Me puso barro, fui, me lavé y vi&amp;quot;  (véase San Juan 9,15). &amp;quot;-¿Y tú qué dices de Él?&amp;quot; &amp;quot;-Que es un profeta&amp;quot; (véase San Juan 9,17).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Estás siguiendo la pista de los verbos de este hombre? Creyó, obedeció, testificó, proclamó. ¡Ojo con esos verbos que los vamos a necesitar en todo este encuentro! Creyó, obedeció, testificó. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-Yo creo que es un profeta&amp;quot;  (véase San Juan 9,17). &amp;quot;-¡Qué profeta va a ser! ¡Empecatado naciste tú y nos vas a dar lecciones a nosotros! Y lo echaron de la Sinagoga&amp;quot;(véase San Juan 9,34). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la parte que me interesa en este momento es: Primero, que vayamos tomando nota de los verbos. En este lugar hay gente que toma apuntes; los demás, pues, tienen una memoria prodigiosa. Me imagino que aquí hay gente con una memoria impresionante. Entonces, fíjate en los verbos: creyó, obedeció, testificó. Éstos son los verbos del itinerario de la sanación y hay que irlos teniendo presentes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque, mucha gente se queda sólo con la sanación que yo llamo mágica. &amp;quot;Fui, me sané, bien para mí. Ahora, yo hago con mi cuerpo sanado, con mi mente sanada, con mi vida sanada, lo que a mí se me antoje&amp;quot;. ¡Eso no es así!  Somos sanados para algo. Fíjate: creyó, obedeció, testificó. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se enteró Jesús de que lo habían expulsado de la Sinagoga a este hombre, -el que había sido curado-, y se le presenta Él. Mas, este hombre nunca había visto a Jesús: claro que no lo había visto porque era ciego. Y el Señor le dijo: &amp;quot;Vete a la piscina&amp;quot;  (véase San Juan 9,7). Y cuando ya él empezó a ver en la piscina de Siloé, Jesús no estaba por ahí. O sea que él no había visto nunca a Jesucristo. Pero, sí conocía, ¿qué? ¿Sí conocía qué de Jesús? La voz. ¡Yo los necesito muy atentos, muy despiertos! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No lo había visto, pero sí lo había oído. ¡Sí lo había oído!  Este hombre se encuentra con Jesús. Jesús se ha enterado de que lo han expulsado de la Sinagoga y le dice: &amp;quot;¿Tú crees en el Hijo del hombre?&amp;quot;  (véase San Juan 9,35). El ciego, ya curado, reconoce la voz; es la voz de Jesús: &amp;quot;¿Tú crees en el Hijo del hombre?&amp;quot;  (véase San Juan 9,35). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ciego dice: &amp;quot;¿Quién es para que yo crea en Él?&amp;quot;  (véase San Juan 9,36). Y le responde Jesús: &amp;quot;Lo estás viendo&amp;quot;  (véase San Juan 9,37). &amp;quot;Curé tus ojos para que me vieras, curé tus ojos para que me pudieras ver.&amp;quot; (véase San Juan 9,39). El hombre se postra y adora a Jesucristo. ¡Qué hermosura!  &amp;quot;Te he curado para que puedas verme&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Para qué nos sana la vista Jesús? Para que lo veamos a Él. No solamente para que lo veamos en ese momento en su Carne, sino para que lo veamos en la Eucaristía, para que lo veamos en la Palabra, para que lo veamos en el pobre, para que lo veamos en la esperanza del Cielo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Te he curado tus ojos para que me veas. He abierto tus oídos para que me escuches. He sanado tu lengua para que me proclames. He curado tus pies para que recorras mis caminos y para que vayas en mi Nombre y anuncies la Buena Nueva. ¡Para eso he curado tus pies!&amp;quot; Acuérdate: la sanación es reconquista, es Dios retomando lo suyo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;He sanado tu sonrisa...&amp;quot;, porque Dios le sana a uno hasta la sonrisa. ¡La sonrisa hay que sanarla! La gente dice: &amp;quot;¿Pero, cómo no? ¿Cómo así?¿Sanación de sonrisa?¿Está hablando usted de ortodoncia? Para eso son los brackets.&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Por qué tiene uno que sanar la sonrisa? Para eso, lo mejor es ir a una película que ya no está en cartelera pero que se consigue y que se llama &amp;quot;Batman&amp;quot;. Cuando tú ves a &amp;quot;Batman&amp;quot;, hay un personaje que siempre sonríe, el Guasón. Siempre sonríe, pero su sonrisa es burla, su sonrisa es cruel, su sonrisa es cínica, su sonrisa es expresión de odio. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;He sanado tu sonrisa, para que tu sonrisa no sea expresión de cinismo, ni expresión de odio, ni expresión de dureza, ni expresión de burla. He sanado tu sonrisa, porque necesito sonreírle a mucha gente. ¡Para eso he sanado tu sonrisa! He sanado tus brazos, para que acojas a mis hermanos. He sanado tu corazón, para que palpite de amor por el Dios del Cielo. ¡Para eso he sanado tu corazón!&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, hay un &amp;quot;para qué&amp;quot;; entonces, hay un significado. Y así entramos en la última parte de esta enseñanza: toda sanación implica una misión. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Toda sanación implica una misión! Una vez escuché a un venerable padre, jesuita él, que en unos retiros espirituales nos decía ... ¡Cómo me impresionó esa frase! Yo era joven en aquella época; eso fue en el siglo pasado. Decía este padrecito refiriéndose al momento de la Pasión de Cristo y sobre todo a esa escena en que la gente gritaba: &amp;quot;¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!&amp;quot; (véase San Mateo 27,22), este padre hizo un comentario que quedó grabado en mi mente: &amp;quot;Y entre aquellos que gritaban: &amp;quot;¡Crucifícalo!&amp;quot; (véase San Mateo 27,22), ¿no habría por ventura alguno que había recuperado la voz por milagro de Cristo?&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Fíjate eso! Por supuesto que no hay modo de verificarlo. Pero, cuando uno piensa en cuántas personas fueron sanadas por el Señor y en cuántas personas lo acompañaron en su peregrinación hacia Jerusalén, realmente lo que este padre decía no es ilógico: &amp;quot;Que la boca que Dios sanó, yo la utilice para pedir la crucifixión de Cristo. Que los ojos que Dios sanó, yo los utilice para ofender al Dios que me sanó. Que la voz que Dios sanó, yo la utilice para negar al Dios que me ha sanado&amp;quot;. ¿Habrá cosa más absurda ? ¿Habrá ingratitud más amarga? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por eso, hermanos, tenemos que tener perfectamente claro: si hemos sido sanados, hemos sido sanados para servir. Y ésto tiene que quedar claro en nuestra mente. ¡Claro en nuestra mente! Para servir ¡Para servir! Entonces, lo que Dios ha hecho es para gloria suya. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay una mujer en el primer libro de Samuel en la Sagrada Escritura, que es un hermoso testimonio de ésto que estamos diciendo. Esa mujer es precisamente la mamá del profeta; esa mujer se llama Ana. Ana tenía una herida, una humillación, una frustración profunda: ella era estéril. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo sé lo que están pensando algunos expertos en fertilidad: &amp;quot;Habría que ver; es posible que sí, es posible que no. Quizás era problema de él. No era problema de ella sino problema de él&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Resulta que el Espíritu Santo es tan audaz y tan inteligente, que en este caso particular nos dice que, &amp;quot;Elcaná tenía otra esposa&amp;quot; (véase 1 Samuel 1,2). Le cuento ese detalle; tenía otra esposa. Es que la revelación va poco a poco. El pináculo de la revelación, el punto más alto de la revelación, es Jesús. Pero, antes de llegar a Jesús, en el Antiguo Testamento hay muchas imperfecciones en las que Dios estaba trabajando. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que este hombre tenía otra esposa y con esa otra esposa sí tenía hijos. Luego se ve que el problema no era de él, para que las clínicas de la fertilidad no vengan aquí a hacer desorden con el texto bíblico. El problema no era de él. Esta mujer, Ana, está frustrada. Esta mujer, Ana, se siente humillada, porque, además, la otra esposa, Peniná que se llamaba, -con ese nombre, pues, sólo podía servir para eso-, humillaba a Ana. La humillaba y la maltrataba. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ana estaba herida, maltratada, frustrada, aburrida, y le clama al Señor que la sane de esa esterilidad. Y el Señor escuchó la oración de Ana, y ella tuvo un hermoso bebecito llamado Samuel. El bebecito Samuel estuvo tres años, -que era el tiempo común para dar de amamantar al bebé-, con su mamita llamada Ana. Entonces, sucede algo demasiado extraño. Resulta que Ana va al mismo Santuario donde le había pedido a Dios, y entrega al niño. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El que estaba a cargo de ese Santuario era un sacerdote llamado Helí. Ustedes se pueden acordar de Helí, porque es el papá de  Jofni y Finjas. &amp;quot;Claro, claro, todo el mundo sabe:Jofní, Finjas eran los hijos de Helí. ¡Eso está claro! Yo no sé estos carismáticos cómo están con la Biblia aquí en Chile. Están empezando a entrarme dudas. Cualquiera les puede decir cómo se llamaba la esposa de Jofni; cualquiera puede decir&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, sigamos. En esta parte me interesa la historia de Ana. Cualquiera diría: &amp;quot;¡Pero qué cosa tan rara!&amp;quot; ¿Cuál era su frustración, la de ella? Que era estéril. Dios le da un niño, y apenas lo tiene el tiempo que había que amamantarlo, terminado el período de amamantamiento, más conocido como lactancia, terminada la lactancia, entrega el niño. &amp;quot;Ana, ¿pero, qué estás haciendo? ¿Tanto pedir el niño, te lo da Dios, y lo regalas? ¿Qué pasa contigo, Ana?&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El que no conoce el Espíritu Santo no le ve significado ni sentido a lo que Ana hizo. Pero, ustedes que conocen el Espíritu Santo de Dios y que han seguido el hilo de esta predicación, lo entienden perfectamente. Cuando Dios me sana, lo que Dios ha reconstruido es para servirlo a Él. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, a Ana no le interesaba solamente ..., y éste es un detalle místico que mucha gente pierde. Cuando uno se queda al nivel sólo de la carne y la sangre, nunca va a entender lo que hizo Ana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Nunca lo va a entender! Porque, no tiene sentido que ella quería un niño: &amp;quot;¡Quiero un niño! ¡Quiero un niño! Ya me dieron el niño. Bueno, ya tengo el niño; ahora sí,¡váyase niño!&amp;quot;  ¡No tiene sentido! En el plano de la carne y la sangre, no tiene sentido. Pero, hay otro plano diferente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Te acuerdas de la palabra clave, la palabra que hemos aprendido hoy, que puede ser novedad para muchos? La sanación es reconquista; es, que Dios recupere lo suyo, es la reconquista de lo que siempre fue de Dios y sólo puede estar al servicio de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si la sanación es reconquista, entonces, ¿qué es lo que está haciendo Ana cuando entrega el niño al servicio de Dios? Está declarando la victoria de Dios. Por eso tiene sentido. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por eso tiene sentido la donación que Ana hace de su hijo Samuel. Porque, Ana está obrando según el Espíritu, porque Ana entiende que lo realmente importante no es simplemente que hay un niño en el mundo, ni aunque sea el niño de ella. Lo que ella entiende movida por el Espíritu, es la victoria de Dios. Y si es victoria de Dios, la gloria es para Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, ya podemos concluir: la sanación es reconquista. El significado de la sanación es declarar la victoria de Dios. Y la misión a la que me lleva la sanación es poner al servicio de Dios la vida que Dios recuperó. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. -Ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén. &amp;quot;Aquí son como de otra religión. Espere a ver&amp;quot;.  -Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. -Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Lo que me gusta a mí de ese &amp;quot;Gloria&amp;quot;, -y por eso lo digo completo-, es ..., porque fíjate lo que dice: &amp;quot;Como era en el principio&amp;quot;, para que se nos acuerde que es reconquista. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Quién ha sido aquí reconquistado por el amor de Dios? Levanten la mano. ¿Quién ha sido reconquistado? ¿Quién ha sido reconquistado  por el amor de Dios? ¡La gloria para Dios! ¡Bendito sea su Nombre! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Amén. Amén. Amén.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_1_de_5,_Sanado_significa_reconciliado&amp;diff=45361</id>
		<title>Madurez en el Espíritu, 1 de 5, Sanado significa reconciliado</title>
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				<updated>2012-06-08T20:49:13Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mis Queridos Hermanos:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creo que una palabra que nos caracteriza mucho en la Renovación Carismática es la palabra &amp;quot;sanación&amp;quot;. De hecho, cuando se habla de un congreso de sanación, inmediatamente uno piensa en los carismáticos. Además, la sanación ha sido un vehículo muy poderoso para atraer grandes multitudes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y muchos de los que podemos llamar patriarcas, iniciadores, propagadores, apóstoles de la Renovación, han recibido ese don, el don de la sanación. Sacerdotes como Darío Betancourt o como Emiliano Tardiff, sobre todo, son conocidos y son recordados en muchas partes del mundo, especialmente por esa palabra, por la palabra sanación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué vamos a hacer en esta primera reunión nuestra, en esta primera enseñanza? Vamos a hablar sobre el lugar que ocupa la sanación en el plan de salvación de Dios. Dios tiene un plan de salvación para nosotros. Entonces, vamos a relacionar salvación y sanación. Eso es lo primero que vamos a hacer. Luego, veremos la sanación como una señal, como un signo; y todo signo tiene un significado. La sanación como una señal: ésa es la segunda parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y en la tercera parte de esta enseñanza, que Dios nos ayude y que todo pueda ser según su querer. En la tercera parte vamos a ver qué significa eso de ser sanados desde el punto de vista de la misión. O dicho de otra manera: ¿para qué somos sanados? Porque, la sanación no es un punto de llegada; es una estación en el camino. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tres puntos: Primero, sanación y salvación. Segundo, la sanación como signo, signo del Reino de Dios. Y el tercer punto, sanación y misión, el para qué de la sanación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Empecemos, por tanto, con lo primero: la sanación y la salvación. Tengamos en cuenta, hermanos, que nuestra fe, que la fe que ustedes y yo vivimos, es una fe que se centra en una palabra, la palabra salvación, la palabra redención. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Ser salvados! Jesús es el Salvador. Esto es esencial para el mensaje cristiano, hasta el punto de que el Papa Juan Pablo Segundo nos decía en alguna ocasión: &amp;quot;La conciencia del pecado va unida a la conciencia de la gracia&amp;quot;, lo cual significa que si se pierde la conciencia del pecado, se pierde la conciencia del amor gratuito de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque, nosotros, ante todo, somos salvados del poder del pecado. El pecado tiene garras, y las garras del pecado se hunden en nuestra carne, se hunden en nuestra historia, se hunden en nuestras familias. Las garras del pecado nos retienen prisioneros, según aquello que dijo Cristo en disputa con las autoridades judías: &amp;quot;El que comete pecado es esclavo del pecado&amp;quot; (&amp;#039;&amp;#039;véase&amp;#039;&amp;#039; San Juan 8,34). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, nosotros somos salvados fundamentalmente del poder del pecado. Luego, tenemos que preguntarnos por qué el pecado, siendo una cosa perversa, tiene poder en nosotros. Y la respuesta no es tan difícil. Mira, el pecado tiene poder porque el pecado se vende a sí mismo como un atajo para algo bueno. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado se presenta, no en el rostro y la realidad de maldad que es lo propio suyo, sino como un atajo para el bien, como un camino corto y sin esfuerzo para el bien, según aquello que dijo Jesús: &amp;quot;Ancho es el camino que lleva a la perdición&amp;quot; (véase San Mateo 7,13). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado se presenta como un atajo para el bien, y buscando un bien, nos dejamos agarrar por el pecado. ¿De dónde viene el verbo agarrar? Viene de garra, y la garra es eso: es ese instrumento que utilizan los animales para retener a su presa. Entonces, nosotros somos agarrados por el pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado se presenta como un atajo. ¿Para qué? Atajo para algo bueno: típicamente, para un poco de felicidad. ¿Qué es lo que busca la persona, por ejemplo, que bebe? Busca un poco de felicidad, y llega a emborracharse porque ese líquido le promete felicidad. Por eso se emborracha. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué hace la persona que comete un adulterio? Está buscando un atajo para una felicidad; es una felicidad mentirosa, y es una felicidad provisional, temporal, que va a destruir una felicidad profunda y permanente. La felicidad de un placer efímero va a destruir la felicidad de un hogar estable. Pero, ésa es la mentira del pecado, precisamente: destruir la felicidad permanente a nombre de la felicidad efímera. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, es muy importante entender que éste es el poder del pecado. El pecado siempre se presenta como un atajo, como que: &amp;quot;Aquí puedo lograr algo de felicidad, aquí puedo salirme con la mía, aquí puedo afirmar mi yo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pensemos en el caso de la arrogancia. La arrogancia es una manera de exaltar y de mimar el propio yo. La persona soberbia, la persona arrogante, la persona displicente que aplasta al otro, ¿qué siente? Siente que afirma su yo, esa pequeña felicidad de sentir: &amp;quot;¡Cuánto valgo yo! ¡Qué importante soy! ¡Cuánto poder tengo!&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto, el pecado ofrece una felicidad que es tramposa, que es mentirosa, que es efímera; pero, tiene el encanto de lo inmediato. Y el encanto de lo inmediato, el encanto de lo fácil y el encanto de la retribución pronta y fuerte, hace que uno caiga en el pecado. Si el pecado no presentara una retribución, pues, uno no pecaría. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Por qué la gente se emborracha? Porque eso produce un placer. ¿Por qué la gente se droga? Porque eso produce un placer. ¡Incluso la persona que se suicida! La persona que se suicida está buscando un bien, un bien que lo sigue de manera falsa, de manera equivocada. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Está buscando un bien que se llama, ¿qué? ¡El descanso! Quiere descansar de su condición atribulada, de su angustia, de sus pensamientos. Quiere descansar de las culpas que siente. ¡Quiere descansar! Y buscando ese descanso de una manera instantánea, comete esa terrible y definitiva falla, ese horrible pecado: se mata. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, ¿qué estamos aprendiendo? Para ir por orden,  lo que estamos aprendiendo es esto: Primero, ¿cuál es el encanto que tiene el pecado? Y hemos dicho: el encanto del pecado es que nos presenta un bien por un camino corto, por un camino fácil y por un camino intenso. La estructura del pecado es ésa: es un atajo que presenta de un modo sencillo y de un modo intenso un bien deseable. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y ese bien puede ser placer, puede ser mimar mi propio yo, puede ser amor por la justicia. Por ejemplo: &amp;quot;Una persona era mi socio. Teníamos un negocio, teníamos una empresa. Esta persona era mi socio y me ha traicionado&amp;quot;. Hay un camino largo, que es el camino de una denuncia: los abogados, los jueces, el veredicto, la retribución. ¡Las demandas! Ése es un camino que me puede parecer muy largo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, yo quiero tomar justicia por mi propia mano. Yo voy y le despedazo la cara a puños y le digo: &amp;quot;Es que eres un desgraciado&amp;quot;. Ahí, ¿qué estoy haciendo? Estoy sintiendo el placer de la justicia. Supuestamente, una forma de justicia, pero, ¿con qué características? Justicia rápida, justicia fácil, justicia intensa: las tres características del pecado. El pecado se presenta como rápido, fácil, intenso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un último ejemplo: Yo puedo construir una relación de amistad, una relación de afecto, una relación de fidelidad con una persona. Es un camino largo que supone conocer la persona, valorarla. Supone que yo tengo que ceder en muchas cosas; tengo que comprometerme, tengo que renunciar a algunos derechos. Ése es el noviazgo, ése es el matrimonio. Es un camino y es un camino más bien largo que tiene algunas renuncias, que tiene algunas dificultades. Ése es un modo de hacer las cosas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado se presenta como algo instantáneo: &amp;quot;La pornografía, la prostitución, ¡ya! Retribución, ¡ya! ¿Quieres placer? ¿Ya? ¿Esta noche? ¡Ya lo tienes!&amp;quot; El pecado es un bien, pero un bien ofrecido de manera mentirosa por un camino rápido, por un camino fácil y por un camino intenso. Ése es el pecado y ésa es la garra del pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De ahí que el pecado nos agarre. Porque, nosotros queremos las cosas rápidamente, fácilmente, intensamente. Entonces, en vez de tener que hacer ese camino tan largo de la afectividad, de las renuncias, de la madurez y el respeto: &amp;quot;¡Nada de eso! ¡La prostituta y se acabó! ¡La pornografía y se acabó!&amp;quot; Aparece como si fuera algo rápido, fácil, intenso. &amp;quot;Ancho es el camino que lleva a la perdición&amp;quot; (véase San Mateo 7,13). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, ésa es la estructura del pecado. Nos dice el Apóstol San Pablo que: &amp;quot;Precisamente porque sucede el pecado, la Creación ha sido sometida a esclavitud&amp;quot; (véase Carta a los Romanos 8,20). Es decir, es una mentira. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto que ese atajo, ese camino, -que quiero que se te queden las tres palabras-, ese camino rápido... -¿Cuál es la otra palabra? - Fácil, intenso. -¡Ah, esta gente es maravillosa, excelente! Este camino rápido, fácil, intenso, es un camino mentiroso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, la prostitución no solamente expone a una cantidad de enfermedades y riesgos, sino que al igual que la pornografía, deja el corazón infinitamente frío, infinitamente vacío, solo. La soledad se agrava. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de ese momento de exaltación que puede producir una droga, un porro, un no sé qué lo llamen aquí, después de ese momento de exaltación, &amp;quot;después de ese vuelo impresionante donde estuve en medio de elefantes rosados que divagaban entre planetas de cristal, aterrizo. Y cuando vuelvo a mi realidad, estoy adolorido, estoy macerado, estoy decepcionado, estoy solo, estoy destruido&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado es mentira, mentira que destruye. ¿Por qué el pecado destruye? Porque el pecado supone utilizar lo que Dios creó, pero utilizarlo como Dios no quiso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, la persona que utiliza su cuerpo para drogarlo, para emborracharlo, para prostituirlo, la persona que utiliza su boca para mentir, para traicionar, para calumniar, la persona que utiliza la mente para llenarse de un humo de soberbia, está destruyendo su mente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Imagínate que los científicos han demostrado que la estructura, -óyeme bien-, la estructura del cerebro cambia con aquello que pensamos. Nuestros pensamientos cambian nuestro cerebro. El cerebro tiene varios miles de miles  de millones de células que se llaman neuronas. Esas neuronas se conectan. El nombre de esas conexiones es sinapsis. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sinapsis entre las neuronas cambian de acuerdo con las cosas que pensamos. Eso quiere decir que la persona que vive en el mundo del pecado está todos los días modelando, literalmente modelando su cerebro para que piense en clave de pecado. De ahí que el cerebro de un mentiroso llegue a volverse distinto del cerebro de una persona sincera y honesta. Incluso a nivel biológico el cerebro del mentiroso se daña. ¡Qué impresionante! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El cerebro de la persona morbosa se daña, el cerebro de la persona soberbia se daña. Y muchas veces no se daña tan sólo el cerebro. Se daña, por ejemplo, el cuerpo con las enfermedades. Viene la cirrosis; el alcohólico crónico tiene su cirrosis. ¿Qué está indicando eso? El pecado destruye: nos destruye biológicamente, físiológicamente, mentalmente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado, además, no sólo destruye al pecador. Resulta que no es únicamente  nuestro cerebro el que consiste en un tejido de conexiones entre neuronas. La sociedad es un tejido de conexión entre personas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y así como cuando se daña una célula eso afecta el funcionamiento de otras células, si lo anterior se vuelve grave, -puede ser, por ejemplo, un cáncer-, pues, así también el pecador empieza a dañar el tejido de relaciones, allí donde se encuentra: &amp;quot;Mi pecado de egoísmo destruye mi relación con mi pareja&amp;quot;. &amp;quot;Mi pecado de egoísmo destruye mi relación con mis hijos&amp;quot;. &amp;quot;Mi pecado de egoísmo destruye mi relación con la naturaleza&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Destruimos la naturaleza por puro egoísmo. Durante décadas y décadas, prácticamente durante siglos, se miró a la naturaleza como si fuera una cantera de la cual se puede extraer, y extraer, y extraer. Y se miró a los ríos y al mar como si fueran basureros. Entonces, el egoísmo irresponsable de miles y de millones de personas, convirtió al mar en un basurero. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Océano Pacífico hay islas de plástico. Tú ves que la persona va en su crucero elegante, se toma una botellita de agua y la bota por la borda. Esa botellita, con la otra botellita, con la otra botellita, van formando una isla. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Yo no podía creerlo! Alguna vez decían en un programa: &amp;quot;Si se juntaran todos los plásticos que la gente ha tirado al Océano Pacífico, se tendría un área semejante a la de Inglaterra&amp;quot;. ¡Ése es el plástico que le hemos tirado al mar! Y uno dice: &amp;quot;-¡Pero, mi botellita!&amp;quot;  &amp;quot;-No; tu botellita,  con la botellita del otro, con la botellita del otro, con la botellita del otro, está destruyendo un ecosistema y tiene consecuencias desastrosas&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo mismo sucede con el mercurio; lo mismo sucede con los desechos radioactivos. Cuando los países estaban entusiasmados con la fuerza del átomo, con la energía nuclear, había islas donde se hacían explosiones en el Pacífico Sur, en Asia. ¡Cuántos experimentos nucleares hicieron Francia y otros países por allá! &amp;quot;-Vamos a detonar una bomba&amp;quot;. &amp;quot;-Oye, pero, ¡cuánta radiación maligna que destruyó y que produjo mutaciones y que produjo desastres!&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, ya entendemos un poco de cuál es el pecado y por qué tiene poder. El pecado tiene poder porque es una mentira que nos presenta un camino rápido, fácil e intenso para lograr un bien. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, esa mentira produce destrucción. Esa destrucción uno no la mira inmediatamente. Uno se fuma un cigarrillo: &amp;quot;No me pasó nada&amp;quot;; dos: &amp;quot;No me pasó nada&amp;quot; ; dos millones de cigarrillos: &amp;quot;¡Me estoy muriendo de un cáncer!&amp;quot; &amp;quot;Y seguro que no llego a los dos millones antes de que eso me suceda&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado destruye. El pecado es finalmente una amenaza contra la Creación. Nos dice San Pablo: &amp;quot;Por envidia del pecado entró la muerte en el mundo&amp;quot; (véase Romanos 5,12). Y muerte no significa simplemente que termina el ciclo de un ser vivo. Muerte significa que se empobrece, significa que se daña, que se lastima la vida. ¡Eso es muerte! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mira lo que nos dice el libro del Apocalipsis: &amp;quot;Tienes nombre de vivo, pero estás muerto&amp;quot; (véase Apocalipsis 3,1). Es uno de los reproches que Dios le hace a una de las comunidades, allá, en los capítulos segundo o tercero del libro del Apocalipsis:  &amp;quot;Tienes nombre de vivo, pero estás muerto&amp;quot; (véase Apocalipsis 3,1).  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Tienes nombre de vivo, pero estás muerto&amp;quot; (véase Apocalipsis 3,1). Y eso significa que hay mucha gente que está caminando por las calles de Concepción, que está caminando por las calles de Santiago, que está caminando por Valparaíso, que está caminando por Viña del Mar, que está caminando por Arica: hay una cantidad de gente que está caminando, y creemos que porque caminan, porque compran, porque venden, porque sacan fotos en Facebook, están vivos. ¡Y son cadáveres, hermanos! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Están muertos, y hay mucha gente que está muerta en vida. Por eso se tiene tanto interés enfermizo en nuestro tiempo con el tema de los zombis. ¿Qué es un zombi? Es un muerto vivo. Y a la gente le interesa el tema de los zombis, porque ellos mismos, muchos de ellos, son como zombis. No saben por qué viven, no saben para qué viven, no saben si tenía sentido despertarse hoy por la mañana o no tenía sentido. No saben si tiene sentido esforzarse otro poco más. El esfuerzo cada vez es más difícil, porque cada vez se ve menos significado en lo que se está haciendo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado tiene poder, el pecado tiene garras y las garras del pecado son tres: lo rápido, lo fácil y lo intenso. ¡Ésas son las garras del pecado! Pero, el pecado es una mentira. El pecado destruye y uno no se da cuenta de que el pecado destruye. Uno no se da cuenta, porque uno simplemente botó una botellita. Mas, resulta que tu botellita, más la botellita del otro, está haciendo un desastre en el planeta. Y eso que es un ejemplo tomado de la ecología, eso también tiene consecuencias para la sociedad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo quiero decirles que Chile es una nación que yo amo; la amaba mucho antes de poder visitarla como ahora me concede el Señor. Es un país que yo respeto, es un país que yo he seguido en las noticias. Cuando sucedió, por ejemplo, esto de los mineros, lo mismo que millones de personas en el mundo, lloré de alegría cuando hubo ese triunfo que es un orgullo para esta nación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, así como puedo felicitarlos por eso, realmente sentí vergüenza de la raza humana cuando con motivo del terremoto de 2010 se presentaron tantos saqueos. Y cada persona que se estaba robando algo, decía: &amp;quot;Pero, es que es una botellita&amp;quot;. Mas, tú sabes que ese pequeño robo destruyó confianza, ese pequeño robo volvió amarga la vida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto es lo mismo que sucede con el cigarrillo. Mira: aquí estamos en este salón relativamente amplio y gracias a Dios muy bien concurrido. ¡Aleluya! ¡Que el Señor ha permitido que una concurrencia tan notable haya venido! Pero, si en este salón veinte personas o treinta personas se ponen a fumar, -cosa que por supuesto no vamos a hacer-, y si cada uno dice: &amp;quot;Pero, es que es un pitillito, es que es un cigarrillo&amp;quot;; un cigarrillo es que :&amp;quot;¡Nos dañas el rato a todos!&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado tiene consecuencias en el pecador y fuera del pecador. Esas consecuencias del pecado, San Pablo las llama, &amp;quot;muerte&amp;quot; (véase Romanos 5,12); y &amp;quot;muerte&amp;quot; no es únicamente que se acabó el ciclo vital. De hecho, en la Sagrada Escritura el sentido principal de muerte no es el final del ciclo vital. El sentido principal de muerte es aquello que destruye el valor, el sabor, el sentido de la vida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Tú te acuerdas cuando Jesús va a resucitar a aquella niña y dice: &amp;quot;No está muerta, sino está dormida&amp;quot; (véase San Lucas 8,52)? Para Jesús el final del ciclo vital no es lo más grave del mundo. La niña está como dormida: eso no es grave; lo grave, la muerte. Porque, Jesús reserva la palabra &amp;quot;muerte&amp;quot; para lo realmente espantoso. Y lo realmente espantoso, ¿qué es? Lo realmente espantoso es que la vida pierda su color, su sabor, su sentido. Y ahí es cuando somos zombis, ahí es cuando tenemos nombre de vivos pero estamos muertos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora ya vamos entendiendo, entonces, qué es la sanación. ¡Ah! ¡La sanación! ¿Qué es? La sanación es detener y devolver ese proceso. ¡Ésa es la sanación! Porque, el pecado tiene un propósito único, y ese propósito único es, fracturar, pulverizar, destruir, desarticular, atomizar, desintegrar la Creación de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado tiene ése propósito. Porque, detrás del pecado hay uno que es &amp;quot;mentiroso desde el principio&amp;quot; (véase San Juan 8,44): así lo llama la Biblia. El mentiroso desde el principio es el demonio. Y el pecado es esencialmente mentira. Ya explicamos por qué: es mentira porque te vende un bien y te lo vende rápido, fácil e intenso. Es un bien, pero es un bien falso. De ahí que el pecado sea el engendro de Satanás; porque, el pecado viene de aquel que es mentiroso desde el principio, y todo pecado tiene estructura de mentira. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Todo pecado es mentira y tiene estructura de mentira! Entonces, ¿qué es lo que pretende el demonio? Mire: ésto es muy importante. Es muy importante, porque es lo que lo ubica a uno. La pretensión, el proyecto del demonio, es devolver la Creación, destruir la Creación, acabar la Creación. Lo que quisiera el enemigo, lo que quisiera el demonio es tomar la Creación y tirársela en la cara a Dios. Es lo que quisiera el demonio: devolver la Creación, deshacer la Creación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Eso es lo que quiere el demonio! Entonces, ¿qué es la sanación? Ya lo vamos viendo; es hermoso, mira. Hay un proyecto, proyecto de amor, proyecto de luz, proyecto de vida y de gracia, que es el fruto de ese poder y sabiduría del Altísimo. Eso se llama la Creación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Creación es como un movimiento de salida del amor generoso e inexplicable de Dios, que difunde su bien. Decían los medievales: &amp;quot;El amor es difusivo de sí mismo&amp;quot;. El amor se difunde por sí mismo, el amor se propaga. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, el demonio..., observa; aquí lo voy a representar. De Dios sale ese proyecto de Creación hacia afuera; el demonio quiere tirarle esa Creación en la cara a Dios. Por eso, el demonio se goza en la muerte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una oración muy fuerte de liberación que tuvimos una vez en Bolivia, una persona posesa, o mejor dicho, el enemigo a través de esta persona, dijo la siguiente frase que no podré olvidar: &amp;quot;¿Por qué luchan contra el aborto?&amp;quot; &amp;quot;¿Por qué quieren quitarme el aborto? Yo disfruto cada aborto&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ése es el demonio: &amp;quot;Yo disfruto cada aborto&amp;quot;. Porque, cada aborto es una imagen de lo que el demonio quisiera hacer: detener una vida, detener un proyecto, detener una esperanza, detener una expresión del amor divino y tirársela por la cara a Dios. Ensangrentarla, despedazarla y tirársela por la cara a Dios es lo que el demonio quiere hacer. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, miremos ahora qué es la sanación en este movimiento. ¡Muy atentos, por favor! Sale de Dios el proyecto de la Creación; el pecado intenta retroceder la Creación. La sanación, ¿qué es? La reconstitución del proyecto de Dios. Dios retoma su proyecto, Dios retoma lo suyo, Dios reconquista lo suyo en la sanación: eso es lo que Dios hace cuando sana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sanación, hermanos, no es simplemente: &amp;quot;Ah, yo tenía un dolor de cabeza; se me quitó el dolor de cabeza ¡Aleluya!&amp;quot; Eso está bien, está muy bien. &amp;quot;Yo tenía un callo que nadie me lo había podido quitar; me lo quitaron&amp;quot;. Está bien, eso está bien. &amp;quot;Tenía un problema&amp;quot;: está bien. ¡Bendito sea Dios! Pero, por favor, hay que mirar más allá de lo anterior. Más allá, ¿qué es la sanación? La sanación es, &amp;quot;Dios reconquistando lo suyo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Eso es la sanación! Hay una oración que la he oído en distintas versiones, pero siempre en el idioma inglés: &amp;quot;Make me whole&amp;quot;. &amp;quot;Reconstruye la integridad de mi ser&amp;quot;. &amp;quot;Whole&amp;quot;, w, h, o, l, e: es &amp;quot;entero&amp;quot;, completo. &amp;quot;¡Hazme completo!&amp;quot; Uno no ora así en español. En español no tenemos una oración equivalente a ésa. Pero, lo más cercano que tenemos es: &amp;quot;Devuelve la unidad de mi ser. Devuelve la integridad de mi vida&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque, el pecado es laceración, desgarramiento, conflicto interno, pulverización, dispersión, fragmentación, desunión. Desunión dentro de mí mismo: &amp;quot;Me vuelvo un incoherente&amp;quot;. Desunión en la pareja: &amp;quot;No nos entendemos&amp;quot;. Divorcios y más divorcios, desunión en la sociedad, guerra de clases, guerra de unos contra otros, guerra de intereses, unas etnias contra otras, unos grupos contra otros, unos lobbies contra otros lobbies, un colectivo, -como dicen ahora tanto en España-, un colectivo contra otro colectivo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ése es el pecado: desunión, conflicto, egoísmo, venganza, desintegración. Frente a todo lo anterior viene esta oración preciosa: &amp;quot;¡Make me whole!&amp;quot;. &amp;quot;¡Hazme entero! ¡Devuélveme a esa unidad! ¡Reconstruye! ¡Reconstruye la integridad de mi ser!&amp;quot; Ésa es la sanación: es una reconstrucción de lo que el pecado ha querido destruir, de lo que Satanás ha querido desintegrar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sanación es la reconstrucción de esa unidad primera. Y en esa reconstrucción nosotros volvemos a conectar la cabeza con el corazón, la palabra con la obra, el esposo con la esposa, la sociedad. Es un proyecto global, es un proyecto cósmico. ¡Por favor, hermanos! Saquemos la sanación de ese ámbito únicamente individual: &amp;quot;El Señor me sana a mí; yo le doy gracias al Señor. El Señor me sana; yo lo alabo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sanación es un proyecto cósmico. El universo tiene que ser sanado, la sociedad tiene que ser sanada, la pareja tiene que ser sanada. Porque, la sanación es el detener y devolver ese proceso espantoso, tenebroso del enemigo que quiere retroceder la Creación. Si el enemigo quiere retroceder la Creación y tirársela por la cara al Creador, la sanación es la reconquista de Dios. Cuando Dios te sana, Dios te reconquista. ¡Ésa es la sanación! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora vamos a la segunda parte. La segunda parte, ¿cuál es? El significado. En el evangelio según San Juan, a los milagros no se les llama milagros; a los milagros se les llama, &amp;quot;signos&amp;quot; (véase San Juan 4,54). En griego se dice, &amp;quot;semeia&amp;quot;. &amp;quot;Semeion&amp;quot; en griego quiere decir &amp;quot;signo&amp;quot;. De ahí viene, por ejemplo, la palabra &amp;quot;semiología&amp;quot;. La semiología: aquella parte del estudio de la lengua que tiene que ver con el tema de los significados. ¿Por qué las palabras significan lo que significan? Entonces, la semiología tiene que ver con el significado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Evangelio de Juan los milagros de Cristo se llaman &amp;quot;semeia&amp;quot;; son signos. Y en el Evangelio de Juan el número de signos también es otro signo, porque son siete signos desde las Bodas de Caná hasta la muerte de Cristo en la Cruz que muere entregando el Espíritu. ¡Siete signos! Y cada uno de estos signos, ¿es signo de qué? Ahí es donde viene la pregunta. ¡Ésa es la pregunta interesante! Porque, la sanación es un signo. Luego, la sanación está indicando algo más. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La definición clásica de signo es: &amp;quot;signo&amp;quot; es aquella realidad que remite, que envía, que apunta hacia otra realidad. Y el ejemplo clásico es el que dio San Agustín: &amp;quot;Si yo veo humo, eso me remite a otra realidad que es la realidad del fuego&amp;quot;. Yo veo el humo, pero no veo el fuego. Sin embargo, viendo el humo presumo el fuego: el humo apunta hacia el fuego. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ése es el signo: realidad que remite a otra realidad. En la sanación, la realidad es: &amp;quot;Dios me curó&amp;quot;. Ésa es la realidad: &amp;quot;Que me curó, me curó&amp;quot;. Y los milagros existen. Los hemos experimentado y el Señor sana. El Señor sana corazones, el Señor sana recuerdos, el Señor sana emociones, el Señor sana los cuerpos, el Señor sana las heridas, el Señor sana. Ésa es una realidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, a la luz de lo que hemos explicado hasta ahora, ya tú te das cuenta de que la sanación es un signo. La sanación tiene un &amp;quot;para qué&amp;quot;. ¿Para qué me ha sanado Dios? Y la respuesta ya no es tan difícil cuando recordamos lo que hemos dicho. ¿Qué es lo que hemos dicho? Que la sanación es la reconquista: Dios está retomando lo suyo, Dios está reconquistando lo que le pertenece. Ésa es la sanación: sanación física, sanación de pareja, sanación de recuerdos, sanación interior, sanación intergeneracional, sanación del tejido social. Todas son reconquistas del amor de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, ¿para qué me sana Dios? Dios me sana, para que yo pueda volver a su plan original de salvación. Dios me sana, para que yo pueda volver al carril del cual la enfermedad, la debilidad o el pecado me sacaron. ¡Para eso me sana Dios! La sanación siempre es retorno a una vocación primera. La sanación siempre es reconquista que hace que yo pueda recuperar lo que Dios quería de mí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el mismo Evangelio de Juan tenemos unos ejemplos notables. Sucede, por poner el caso, ésto en el capítulo noveno de San Juan: &amp;quot;Hay un hombre que es ciego de nacimiento&amp;quot; (véase San Juan 9,1). ¡Ciego de nacimiento! Y Jesús lo sana. Ustedes se acuerdan: &amp;quot;Le unta barro y lo envía a la piscina de Siloé, palabra que quiere decir &amp;quot;Enviado&amp;quot;. Entonces, este hombre, todavía ciego, con barro de saliva en los ojos, pregunta, busca y llega a la piscina de Siloé&amp;quot; (véase San Juan 9,6-7).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué ha tenido que hacer él en ese recorrido? Ha tenido que hacer un acto de fe inmenso. ¡Inmenso! Porque, ya es triste no tener la vista: es triste ser ciego. Pero, es no sólo triste sino ridículo, ser ciego y con barro en los ojos. Y eso es lo que este hombre ha hecho, porque ha creído en la Palabra de Cristo. Y porque ha creído a la Palabra de Cristo, ha obedecido la Palabra de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Ojo! Pues, estos pasos son pasos importantísimos para nuestra propia sanación. El ciego le ha creído a Cristo y ha obedecido a Cristo.  Llega a la piscina, se lava sus ojos, empieza a recibir la luz y puede ver. Se ha sanado. ¡Se ha sanado! Y entonces, ahí, entra la parte de los fariseos. Que: &amp;quot;¿Por qué cura en sábado?&amp;quot;  (véase San Juan 9,16). Que: &amp;quot;¿Quién es Ése que te abrió los ojos?&amp;quot;  (véase San Juan 9,17). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ustedes lo pueden leer; ahora, en el descanso pueden leer el texto íntegro. Lo conocen bien; pero, es bueno repasarlo: capítulo nueve de San Juan. Después, llaman a los papás del ciego y le preguntan a ellos:&amp;quot;-¿Éste es el hijo de ustedes?&amp;quot; &amp;quot;-Sí, éste es.&amp;quot;  &amp;quot;-¿Y nació ciego?&amp;quot; &amp;quot;-Sí, nació ciego&amp;quot;. &amp;quot;-¿Y por qué ahora puede ver?&amp;quot; &amp;quot;-No sabemos&amp;quot;  (véase San Juan 9,18-21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los papás se acobardan frente a la enorme autoridad que tenían los fariseos en ese tiempo. Y entonces le preguntan a él: &amp;quot;-¿Qué fue lo que te hizo?&amp;quot; &amp;quot;-Me puso barro, fui, me lavé y vi&amp;quot;  (véase San Juan 9,15). &amp;quot;-¿Y tú qué dices de Él?&amp;quot; &amp;quot;-Que es un profeta&amp;quot; (véase San Juan 9,17).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Estás siguiendo la pista de los verbos de este hombre? Creyó, obedeció, testificó, proclamó. ¡Ojo con esos verbos que los vamos a necesitar en todo este encuentro! Creyó, obedeció, testificó. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-Yo creo que es un profeta&amp;quot;  (véase San Juan 9,17). &amp;quot;-¡Qué profeta va a ser! ¡Empecatado naciste tú y nos vas a dar lecciones a nosotros! Y lo echaron de la Sinagoga&amp;quot;(véase San Juan 9,34). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la parte que me interesa en este momento es: Primero, que vayamos tomando nota de los verbos. En este lugar hay gente que toma apuntes; los demás, pues, tienen una memoria prodigiosa. Me imagino que aquí hay gente con una memoria impresionante. Entonces, fíjate en los verbos: creyó, obedeció, testificó. Éstos son los verbos del itinerario de la sanación y hay que irlos teniendo presentes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque, mucha gente se queda sólo con la sanación que yo llamo mágica. &amp;quot;Fui, me sané, bien para mí. Ahora, yo hago con mi cuerpo sanado, con mi mente sanada, con mi vida sanada, lo que a mí se me antoje&amp;quot;. ¡Eso no es así!  Somos sanados para algo. Fíjate: creyó, obedeció, testificó. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se enteró Jesús de que lo habían expulsado de la Sinagoga a este hombre, -el que había sido curado-, y se le presenta Él. Mas, este hombre nunca había visto a Jesús: claro que no lo había visto porque era ciego. Y el Señor le dijo: &amp;quot;Vete a la piscina&amp;quot;  (véase San Juan 9,7). Y cuando ya él empezó a ver en la piscina de Siloé, Jesús no estaba por ahí. O sea que él no había visto nunca a Jesucristo. Pero, sí conocía, ¿qué? ¿Sí conocía qué de Jesús? La voz. ¡Yo los necesito muy atentos, muy despiertos! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No lo había visto, pero sí lo había oído. ¡Sí lo había oído!  Este hombre se encuentra con Jesús. Jesús se ha enterado de que lo han expulsado de la Sinagoga y le dice: &amp;quot;¿Tú crees en el Hijo del hombre?&amp;quot;  (véase San Juan 9,35). El ciego, ya curado, reconoce la voz; es la voz de Jesús: &amp;quot;¿Tú crees en el Hijo del hombre?&amp;quot;  (véase San Juan 9,35). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ciego dice: &amp;quot;¿Quién es para que yo crea en Él?&amp;quot;  (véase San Juan 9,36). Y le responde Jesús: &amp;quot;Lo estás viendo&amp;quot;  (véase San Juan 9,37). &amp;quot;Curé tus ojos para que me vieras, curé tus ojos para que me pudieras ver.&amp;quot; (véase San Juan 9,39). El hombre se postra y adora a Jesucristo. ¡Qué hermosura!  &amp;quot;Te he curado para que puedas verme&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Para qué nos sana la vista Jesús? Para que lo veamos a Él. No solamente para que lo veamos en ese momento en su Carne, sino para que lo veamos en la Eucaristía, para que lo veamos en la Palabra, para que lo veamos en el pobre, para que lo veamos en la esperanza del Cielo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Te he curado tus ojos para que me veas. He abierto tus oídos para que me escuches. He sanado tu lengua para que me proclames. He curado tus pies para que recorras mis caminos y para que vayas en mi Nombre y anuncies la Buena Nueva. ¡Para eso he curado tus pies!&amp;quot; Acuérdate: la sanación es reconquista, es Dios retomando lo suyo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;He sanado tu sonrisa...&amp;quot;, porque Dios le sana a uno hasta la sonrisa. ¡La sonrisa hay que sanarla! La gente dice: &amp;quot;¿Pero, cómo no? ¿Cómo así?¿Sanación de sonrisa?¿Está hablando usted de ortodoncia? Para eso son los brackets.&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Por qué tiene uno que sanar la sonrisa? Para eso, lo mejor es ir a una película que ya no está en cartelera pero que se consigue y que se llama &amp;quot;Batman&amp;quot;. Cuando tú ves a &amp;quot;Batman&amp;quot;, hay un personaje que siempre sonríe, el Guasón. Siempre sonríe, pero su sonrisa es burla, su sonrisa es cruel, su sonrisa es cínica, su sonrisa es expresión de odio. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;He sanado tu sonrisa, para que tu sonrisa no sea expresión de cinismo, ni expresión de odio, ni expresión de dureza, ni expresión de burla. He sanado tu sonrisa, porque necesito sonreírle a mucha gente. ¡Para eso he sanado tu sonrisa! He sanado tus brazos, para que acojas a mis hermanos. He sanado tu corazón, para que palpite de amor por el Dios del Cielo. ¡Para eso he sanado tu corazón!&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, hay un &amp;quot;para qué&amp;quot;; entonces, hay un significado. Y así entramos en la última parte de esta enseñanza: toda sanación implica una misión. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Toda sanación implica una misión! Una vez escuché a un venerable padre, jesuita él, que en unos retiros espirituales nos decía ... ,-¡Cómo me impresionó esa frase! Yo era joven en aquella época; eso fue en el siglo pasado-. decía este padrecito refiriéndose al momento de la Pasión de Cristo y sobre todo a esa escena en que la gente gritaba: &amp;quot;¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!&amp;quot; (véase San Mateo 27,22), este padre hizo un comentario que quedó grabado en mi mente: &amp;quot;Y entre aquellos que gritaban: &amp;quot;¡Crucifícalo!&amp;quot; (véase San Mateo 27,22), ¿no habría por ventura alguno que había recuperado la voz por milagro de Cristo?&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Fíjate eso! Por supuesto que no hay modo de verificarlo. Pero, cuando uno piensa en cuántas personas fueron sanadas por el Señor y en cuántas personas lo acompañaron en su peregrinación hacia Jerusalén, realmente lo que este padre decía no es ilógico. Que la boca que Dios sanó yo la utilice para pedir la crucifixión de Cristo. Que los ojos que Dios sanó yo los utilice para ofender al Dios que me sanó. Que la voz que Dios sanó yo la utilice para negar al Dios que me ha sanado. ¿Habrá cosa más absurda ? ¿Habrá ingratitud más amarga? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por eso, hermanos, tenemos que tener perfectamente claro: si hemos sido sanados, hemos sido sanados para servir. Y ésto tiene que quedar claro en nuestra mente. ¡Claro en nuestra mente! Para servir ¡Para servir! Entonces, lo que Dios ha hecho es para gloria suya. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay una mujer en el primer libro de Samuel en la Sagrada Escritura, que es un hermoso testimonio de esto que estamos diciendo. Esa mujer es precisamente la mamá del profeta; esa mujer se llama Ana. Ana tenía una herida, una humillación, una frustración profunda: ella era estéril. Yo sé lo que están pensando algunos expertos en fertilidad: &amp;quot;Habría que ver; es posible que sí, es posible que no. Quizás era problema de él. No era problema de ella sino problema de él&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Resulta que el Espíritu Santo es tan audaz y tan inteligente, que en este caso particular nos dice que, &amp;quot;Elcaná tenía otra esposa&amp;quot; (véase 1 Samuel 1,2). Le cuento ese detalle; tenía otra esposa. Es que la revelación va poco a poco. El pináculo de la revelación, el punto más alto de la revelación, es Jesús. Pero, antes de llegar a Jesús, en el Antiguo Testamento hay muchas imperfecciones en las que Dios estaba trabajando. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que este hombre tenía otra esposa y con esa otra esposa sí tenía hijos. Ahí se ve que el problema no era de él, para que las clínicas de la fertilidad no vengan aquí a hacer desorden con el texto bíblico. El problema no era de él. Esta mujer, Ana, está frustrada. Esta mujer, Ana, se siente humillada, porque, además, la otra esposa, Peniná que se llamaba, -con ese nombre, pues, sólo podía servir para eso-, humillaba a Ana. La humillaba y la maltrataba. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ana estaba herida, maltratada, frustrada, aburrida, y ella le clama al Señor que la sane de esa esterilidad. Y el Señor escuchó la oración de Ana, y ella tuvo un hermoso bebecito llamado Samuel. El bebecito Samuel estuvo tres años, -que era el tiempo común para dar de amamantar al bebé-, con su mamita llamada Ana. Entonces, sucede algo demasiado extraño. Resulta que Ana va al mismo Santuario donde le había pedido a Dios, y entrega al niño. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El que estaba a cargo de ese Santuario era un sacerdote llamado Helí. Ustedes se pueden acordar de Helí, porque es el papá de  Jofni y Finjas. &amp;quot;Claro, claro, todo el mundo sabe:Jofií, Finjas eran los hijos de Helí. ¡Eso está claro! Yo no sé estos carismáticos cómo están con la Biblia aquí en Chile. Están empezando a entrarme dudas. Cualquiera les puede decir cómo se llamaba la esposa de Jofni, cualquiera puede decir&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, sigamos. En esta parte me interesa la historia de Ana. Cualquiera diría: &amp;quot;¡Pero qué cosa tan rara!&amp;quot; ¿Cuál era su frustración, la de ella? Que era estéril. Dios le da un niño, y apenas lo tiene el tiempo que había que amamantarlo, terminado el período de amamantamiento más conocido como lactancia, terminada la lactancia, entrega el niño. &amp;quot;Ana, ¿pero, qué estás haciendo? ¿Tanto pedir el niño, te lo da Dios, y lo regalas? ¿Qué pasa contigo, Ana?&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El que no conoce el Espíritu Santo no le ve significado ni sentido a lo que Ana hizo. Pero, ustedes que conocen el Espíritu Santo de Dios y que han seguido el hilo de esta predicación, lo entienden perfectamente. Cuando Dios me sana, lo que Dios ha reconstruido es para servirlo a Él. Por lo tanto, a Ana no le interesaba solamente ..., y éste es un detalle místico que mucha gente pierde. Cuando uno se queda al nivel sólo de la carne y la sangre, nunca va a entender lo que hizo Ana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Nunca lo va a entender! Porque, no tiene sentido que ella quería un niño: &amp;quot;¡Quiero un niño! ¡Quiero un niño! Ya me dieron el niño. Bueno, ya tengo el niño; ahora sí,¡váyase niño!&amp;quot;  No tiene sentido. En el plano de la carne y la sangre, no tiene sentido. Pero, hay otro plano diferente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Te acuerdas de la palabra clave, la palabra que hemos aprendido hoy, que puede ser novedad para muchos? La sanación es reconquista; es que Dios recupere lo suyo, es la reconquista de lo que siempre fue de Dios y sólo puede estar al servicio de Dios. Si la sanación es reconquista, entonces, ¿qué es lo que está haciendo Ana cuando entrega el niño al servicio de Dios? Está declarando la victoria de Dios. Por eso tiene sentido. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por eso tiene sentido la donación que Ana hace de su hijo Samuel, porque Ana está obrando según el Espíritu, porque Ana entiende que lo realmente importante no es simplemente que hay un niño en el mundo, ni aunque sea el niño de ella. Lo que ella entiende movida por el Espíritu, es la victoria de Dios. Y si es victoria de Dios, la gloria es para Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, ya podemos concluir: la sanación es reconquista. El significado de la sanación es declarar la victoria de Dios. Y la misión a la que me lleva la sanación es poner al servicio de Dios la vida que Dios recuperó. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. -Ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén. &amp;quot;Aquí son como de otra religión. Espere a ver&amp;quot;.  -Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. -Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Lo que me gusta a mí de ese &amp;quot;Gloria&amp;quot;, -y por eso lo digo completo-, es ..., porque fíjate lo que dice: &amp;quot;Como era en el principio&amp;quot;, para que se nos acuerde que es reconquista. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Quién ha sido aquí reconquistado por el amor de Dios? Levanten la mano. ¿Quién ha sido reconquistado? ¿Quién ha sido reconquistado  por el amor de Dios?  ¡La gloria para Dios! ¡Bendito sea su Nombre! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Amén. Amén. Amén.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;Continúa la transcripción.&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

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		<title>Madurez en el Espíritu, 1 de 5, Sanado significa reconciliado</title>
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				<updated>2012-06-06T06:33:09Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mis Queridos Hermanos:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creo que una palabra que nos caracteriza mucho en la Renovación Carismática es la palabra &amp;quot;sanación&amp;quot;. De hecho, cuando se habla de un congreso de sanación, inmediatamente uno piensa en los carismáticos. Además, la sanación ha sido un vehículo muy poderoso para atraer grandes multitudes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y muchos de los que podemos llamar patriarcas, iniciadores, propagadores, apóstoles de la Renovación, han recibido ese don, el don de la sanación. Sacerdotes como Darío Betancourt o como Emiliano Tardiff, sobre todo, son conocidos y son recordados en muchas partes del mundo, especialmente por esa palabra, por la palabra sanación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué vamos a hacer en esta primera reunión nuestra, en esta primera enseñanza? Vamos a hablar sobre el lugar que ocupa la sanación en el plan de salvación de Dios. Dios tiene un plan de salvación para nosotros. Entonces, vamos a relacionar salvación y sanación. Eso es lo primero que vamos a hacer. Luego, veremos la sanación como una señal, como un signo; y todo signo tiene un significado. La sanación como una señal: ésa es la segunda parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y en la tercera parte de esta enseñanza, que Dios nos ayude y que todo pueda ser según su querer. En la tercera parte vamos a ver qué significa eso de ser sanados desde el punto de vista de la misión. O dicho de otra manera: ¿para qué somos sanados? Porque, la sanación no es un punto de llegada; es una estación en el camino. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tres puntos: Primero, sanación y salvación. Segundo, la sanación como signo, signo del Reino de Dios. Y el tercer punto, sanación y misión, el para qué de la sanación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Empecemos, por tanto, con lo primero: la sanación y la salvación. Tengamos en cuenta, hermanos, que nuestra fe, que la fe que ustedes y yo vivimos, es una fe que se centra en una palabra, la palabra salvación, la palabra redención. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Ser salvados! Jesús es el Salvador. Esto es esencial para el mensaje cristiano, hasta el punto de que el Papa Juan Pablo Segundo nos decía en alguna ocasión: &amp;quot;La conciencia del pecado va unida a la conciencia de la gracia&amp;quot;, lo cual significa que si se pierde la conciencia del pecado, se pierde la conciencia del amor gratuito de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque, nosotros, ante todo, somos salvados del poder del pecado. El pecado tiene garras, y las garras del pecado se hunden en nuestra carne, se hunden en nuestra historia, se hunden en nuestras familias. Las garras del pecado nos retienen prisioneros, según aquello que dijo Cristo en disputa con las autoridades judías: &amp;quot;El que comete pecado es esclavo del pecado&amp;quot; (&amp;#039;&amp;#039;véase&amp;#039;&amp;#039; San Juan 8,34). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, nosotros somos salvados fundamentalmente del poder del pecado. Luego, tenemos que preguntarnos por qué el pecado, siendo una cosa perversa, tiene poder en nosotros. Y la respuesta no es tan difícil. Mira, el pecado tiene poder porque el pecado se vende a sí mismo como un atajo para algo bueno. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado se presenta, no en el rostro y la realidad de maldad que es lo propio suyo, sino como un atajo para el bien, como un camino corto y sin esfuerzo para el bien, según aquello que dijo Jesús: &amp;quot;Ancho es el camino que lleva a la perdición&amp;quot; (véase San Mateo 7,13). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado se presenta como un atajo para el bien, y buscando un bien, nos dejamos agarrar por el pecado. ¿De dónde viene el verbo agarrar? Viene de garra, y la garra es eso: es ese instrumento que utilizan los animales para retener a su presa. Entonces, nosotros somos agarrados por el pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado se presenta como un atajo. ¿Para qué? Atajo para algo bueno: típicamente, para un poco de felicidad. ¿Qué es lo que busca la persona, por ejemplo, que bebe? Busca un poco de felicidad, y llega a emborracharse porque ese líquido le promete felicidad. Por eso se emborracha. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué hace la persona que comete un adulterio? Está buscando un atajo para una felicidad; es una felicidad mentirosa, y es una felicidad provisional, temporal, que va a destruir una felicidad profunda y permanente. La felicidad de un placer efímero va a destruir la felicidad de un hogar estable. Pero, ésa es la mentira del pecado, precisamente: destruir la felicidad permanente a nombre de la felicidad efímera. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, es muy importante entender que éste es el poder del pecado. El pecado siempre se presenta como un atajo, como que: &amp;quot;Aquí puedo lograr algo de felicidad, aquí puedo salirme con la mía, aquí puedo afirmar mi yo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pensemos en el caso de la arrogancia. La arrogancia es una manera de exaltar y de mimar el propio yo. La persona soberbia, la persona arrogante, la persona displicente que aplasta al otro, ¿qué siente? Siente que afirma su yo, esa pequeña felicidad de sentir: &amp;quot;¡Cuánto valgo yo! ¡Qué importante soy! ¡Cuánto poder tengo!&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto, el pecado ofrece una felicidad que es tramposa, que es mentirosa, que es efímera; pero, tiene el encanto de lo inmediato. Y el encanto de lo inmediato, el encanto de lo fácil y el encanto de la retribución pronta y fuerte, hace que uno caiga en el pecado. Si el pecado no presentara una retribución, pues, uno no pecaría. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Por qué la gente se emborracha? Porque eso produce un placer. ¿Por qué la gente se droga? Porque eso produce un placer. ¡Incluso la persona que se suicida! La persona que se suicida está buscando un bien, un bien que lo sigue de manera falsa, de manera equivocada. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Está buscando un bien que se llama, ¿qué? ¡El descanso! Quiere descansar de su condición atribulada, de su angustia, de sus pensamientos. Quiere descansar de las culpas que siente. ¡Quiere descansar! Y buscando ese descanso de una manera instantánea, comete esa terrible y definitiva falla, ese horrible pecado: se mata. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, ¿qué estamos aprendiendo? Para ir por orden,  lo que estamos aprendiendo es esto: Primero, ¿cuál es el encanto que tiene el pecado? Y hemos dicho: el encanto del pecado es que nos presenta un bien por un camino corto, por un camino fácil y por un camino intenso. La estructura del pecado es ésa: es un atajo que presenta de un modo sencillo y de un modo intenso un bien deseable. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y ese bien puede ser placer, puede ser mimar mi propio yo, puede ser amor por la justicia. Por ejemplo: &amp;quot;Una persona era mi socio. Teníamos un negocio, teníamos una empresa. Esta persona era mi socio y me ha traicionado&amp;quot;. Hay un camino largo, que es el camino de una denuncia: los abogados, los jueces, el veredicto, la retribución. ¡Las demandas! Ése es un camino que me puede parecer muy largo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, yo quiero tomar justicia por mi propia mano. Yo voy y le despedazo la cara a puños y le digo: &amp;quot;Es que eres un desgraciado&amp;quot;. Ahí, ¿qué estoy haciendo? Estoy sintiendo el placer de la justicia. Supuestamente, una forma de justicia, pero, ¿con qué características? Justicia rápida, justicia fácil, justicia intensa: las tres características del pecado. El pecado se presenta como rápido, fácil, intenso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un último ejemplo: Yo puedo construir una relación de amistad, una relación de afecto, una relación de fidelidad con una persona. Es un camino largo que supone conocer la persona, valorarla. Supone que yo tengo que ceder en muchas cosas; tengo que comprometerme, tengo que renunciar a algunos derechos. Ése es el noviazgo, ése es el matrimonio. Es un camino y es un camino más bien largo que tiene algunas renuncias, que tiene algunas dificultades. Ése es un modo de hacer las cosas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado se presenta como algo instantáneo: &amp;quot;La pornografía, la prostitución, ¡ya! Retribución, ¡ya! ¿Quieres placer? ¿Ya? ¿Esta noche? ¡Ya lo tienes!&amp;quot; El pecado es un bien, pero un bien ofrecido de manera mentirosa por un camino rápido, por un camino fácil y por un camino intenso. Ése es el pecado y ésa es la garra del pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De ahí que el pecado nos agarre. Porque, nosotros queremos las cosas rápidamente, fácilmente, intensamente. Entonces, en vez de tener que hacer ese camino tan largo de la afectividad, de las renuncias, de la madurez y el respeto: &amp;quot;¡Nada de eso! ¡La prostituta y se acabó! ¡La pornografía y se acabó!&amp;quot; Aparece como si fuera algo rápido, fácil, intenso. &amp;quot;Ancho es el camino que lleva a la perdición&amp;quot; (véase San Mateo 7,13). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, ésa es la estructura del pecado. Nos dice el Apóstol San Pablo que: &amp;quot;Precisamente porque sucede el pecado, la Creación ha sido sometida a esclavitud&amp;quot; (véase Carta a los Romanos 8,20). Es decir, es una mentira. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto que ese atajo, ese camino, -que quiero que se te queden las tres palabras-, ese camino rápido... -¿Cuál es la otra palabra? - Fácil, intenso. -¡Ah, esta gente es maravillosa, excelente! Este camino rápido, fácil, intenso, es un camino mentiroso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, la prostitución no solamente expone a una cantidad de enfermedades y riesgos, sino que al igual que la pornografía, deja el corazón infinitamente frío, infinitamente vacío, solo. La soledad se agrava. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de ese momento de exaltación que puede producir una droga, un porro, un no sé qué lo llamen aquí, después de ese momento de exaltación, &amp;quot;después de ese vuelo impresionante donde estuve en medio de elefantes rosados que divagaban entre planetas de cristal, aterrizo. Y cuando vuelvo a mi realidad, estoy adolorido, estoy macerado, estoy decepcionado, estoy solo, estoy destruido&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado es mentira, mentira que destruye. ¿Por qué el pecado destruye? Porque el pecado supone utilizar lo que Dios creó, pero utilizarlo como Dios no quiso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, la persona que utiliza su cuerpo para drogarlo, para emborracharlo, para prostituirlo, la persona que utiliza su boca para mentir, para traicionar, para calumniar, la persona que utiliza la mente para llenarse de un humo de soberbia, está destruyendo su mente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Imagínate que los científicos han demostrado que la estructura, -óyeme bien-, la estructura del cerebro cambia con aquello que pensamos. Nuestros pensamientos cambian nuestro cerebro. El cerebro tiene varios miles de miles  de millones de células que se llaman neuronas. Esas neuronas se conectan. El nombre de esas conexiones es sinapsis. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sinapsis entre las neuronas cambian de acuerdo con las cosas que pensamos. Eso quiere decir que la persona que vive en el mundo del pecado está todos los días modelando, literalmente modelando su cerebro para que piense en clave de pecado. De ahí que el cerebro de un mentiroso llegue a volverse distinto del cerebro de una persona sincera y honesta. Incluso a nivel biológico el cerebro del mentiroso se daña. ¡Qué impresionante! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El cerebro de la persona morbosa se daña, el cerebro de la persona soberbia se daña. Y muchas veces no se daña tan sólo el cerebro. Se daña, por ejemplo, el cuerpo con las enfermedades. Viene la cirrosis; el alcohólico crónico tiene su cirrosis. ¿Qué está indicando eso? El pecado destruye: nos destruye biológicamente, físiológicamente, mentalmente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado, además, no sólo destruye al pecador. Resulta que no es únicamente  nuestro cerebro el que consiste en un tejido de conexiones entre neuronas. La sociedad es un tejido de conexión entre personas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y así como cuando se daña una célula eso afecta el funcionamiento de otras células, si lo anterior se vuelve grave, -puede ser, por ejemplo, un cáncer-, pues, así también el pecador empieza a dañar el tejido de relaciones, allí donde se encuentra: &amp;quot;Mi pecado de egoísmo destruye mi relación con mi pareja&amp;quot;. &amp;quot;Mi pecado de egoísmo destruye mi relación con mis hijos&amp;quot;. &amp;quot;Mi pecado de egoísmo destruye mi relación con la naturaleza&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Destruimos la naturaleza por puro egoísmo. Durante décadas y décadas, prácticamente durante siglos, se miró a la naturaleza como si fuera una cantera de la cual se puede extraer, y extraer, y extraer. Y se miró a los ríos y al mar como si fueran basureros. Entonces, el egoísmo irresponsable de miles y de millones de personas, convirtió al mar en un basurero. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Océano Pacífico hay islas de plástico. Tú ves que la persona va en su crucero elegante, se toma una botellita de agua y la bota por la borda. Esa botellita, con la otra botellita, con la otra botellita, van formando una isla. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Yo no podía creerlo! Alguna vez decían en un programa: &amp;quot;Si se juntaran todos los plásticos que la gente ha tirado al Océano Pacífico, se tendría un área semejante a la de Inglaterra&amp;quot;. ¡Ése es el plástico que le hemos tirado al mar! Y uno dice: &amp;quot;-¡Pero, mi botellita!&amp;quot;  &amp;quot;-No; tu botellita,  con la botellita del otro, con la botellita del otro, con la botellita del otro, está destruyendo un ecosistema y tiene consecuencias desastrosas&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo mismo sucede con el mercurio; lo mismo sucede con los desechos radioactivos. Cuando los países estaban entusiasmados con la fuerza del átomo, con la energía nuclear, había islas donde se hacían explosiones en el Pacífico Sur, en Asia. ¡Cuántos experimentos nucleares hicieron Francia y otros países por allá! &amp;quot;-Vamos a detonar una bomba&amp;quot;. &amp;quot;-Oye, pero, ¡cuánta radiación maligna que destruyó y que produjo mutaciones y que produjo desastres!&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, ya entendemos un poco de cuál es el pecado y por qué tiene poder. El pecado tiene poder porque es una mentira que nos presenta un camino rápido, fácil e intenso para lograr un bien. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, esa mentira produce destrucción. Esa destrucción uno no la mira inmediatamente. Uno se fuma un cigarrillo: &amp;quot;No me pasó nada&amp;quot;; dos: &amp;quot;No me pasó nada&amp;quot; ; dos millones de cigarrillos: &amp;quot;¡Me estoy muriendo de un cáncer!&amp;quot; &amp;quot;Y seguro que no llego a los dos millones antes de que eso me suceda&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado destruye. El pecado es finalmente una amenaza contra la Creación. Nos dice San Pablo: &amp;quot;Por envidia del pecado entró la muerte en el mundo&amp;quot; (véase Romanos 5,12). Y muerte no significa simplemente que termina el ciclo de un ser vivo. Muerte significa que se empobrece, significa que se daña, que se lastima la vida. ¡Eso es muerte! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mira lo que nos dice el libro del Apocalipsis: &amp;quot;Tienes nombre de vivo, pero estás muerto&amp;quot; (véase Apocalipsis 3,1). Es uno de los reproches que Dios le hace a una de las comunidades, allá, en los capítulos segundo o tercero del libro del Apocalipsis:  &amp;quot;Tienes nombre de vivo, pero estás muerto&amp;quot; (véase Apocalipsis 3,1).  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Tienes nombre de vivo, pero estás muerto&amp;quot; (véase Apocalipsis 3,1). Y eso significa que hay mucha gente que está caminando por las calles de Concepción, que está caminando por las calles de Santiago, que está caminando por Valparaíso, que está caminando por Viña del Mar, que está caminando por Arica: hay una cantidad de gente que está caminando, y creemos que porque caminan, porque compran, porque venden, porque sacan fotos en Facebook, están vivos. ¡Y son cadáveres, hermanos! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Están muertos, y hay mucha gente que está muerta en vida. Por eso se tiene tanto interés enfermizo en nuestro tiempo con el tema de los zombis. ¿Qué es un zombi? Es un muerto vivo. Y a la gente le interesa el tema de los zombis, porque ellos mismos, muchos de ellos, son como zombis. No saben por qué viven, no saben para qué viven, no saben si tenía sentido despertarse hoy por la mañana o no tenía sentido. No saben si tiene sentido esforzarse otro poco más. El esfuerzo cada vez es más difícil, porque cada vez se ve menos significado en lo que se está haciendo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado tiene poder, el pecado tiene garras y las garras del pecado son tres: lo rápido, lo fácil y lo intenso. ¡Ésas son las garras del pecado! Pero, el pecado es una mentira. El pecado destruye y uno no se da cuenta de que el pecado destruye. Uno no se da cuenta, porque uno simplemente botó una botellita. Mas, resulta que tu botellita, más la botellita del otro, está haciendo un desastre en el planeta. Y eso que es un ejemplo tomado de la ecología, eso también tiene consecuencias para la sociedad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo quiero decirles que Chile es una nación que yo amo; la amaba mucho antes de poder visitarla como ahora me concede el Señor. Es un país que yo respeto, es un país que yo he seguido en las noticias. Cuando sucedió, por ejemplo, esto de los mineros, lo mismo que millones de personas en el mundo, lloré de alegría cuando hubo ese triunfo que es un orgullo para esta nación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, así como puedo felicitarlos por eso, realmente sentí vergüenza de la raza humana cuando con motivo del terremoto de 2010 se presentaron tantos saqueos. Y cada persona que se estaba robando algo, decía: &amp;quot;Pero, es que es una botellita&amp;quot;. Mas, tú sabes que ese pequeño robo destruyó confianza, ese pequeño robo volvió amarga la vida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto es lo mismo que sucede con el cigarrillo. Mira: aquí estamos en este salón relativamente amplio y gracias a Dios muy bien concurrido. ¡Aleluya! ¡Que el Señor ha permitido que una concurrencia tan notable haya venido! Pero, si en este salón veinte personas o treinta personas se ponen a fumar, -cosa que por supuesto no vamos a hacer-, y si cada uno dice: &amp;quot;Pero, es que es un pitillito, es que es un cigarrillo&amp;quot;; un cigarrillo es que :&amp;quot;¡Nos dañas el rato a todos!&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado tiene consecuencias en el pecador y fuera del pecador. Esas consecuencias del pecado, San Pablo las llama, &amp;quot;muerte&amp;quot; (véase Romanos 5,12); y &amp;quot;muerte&amp;quot; no es únicamente que se acabó el ciclo vital. De hecho, en la Sagrada Escritura el sentido principal de muerte no es el final del ciclo vital. El sentido principal de muerte es aquello que destruye el valor, el sabor, el sentido de la vida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Tú te acuerdas cuando Jesús va a resucitar a aquella niña y dice: &amp;quot;No está muerta, sino está dormida&amp;quot; (véase San Lucas 8,52)? Para Jesús el final del ciclo vital no es lo más grave del mundo. La niña está como dormida: eso no es grave; lo grave, la muerte. Porque, Jesús reserva la palabra &amp;quot;muerte&amp;quot; para lo realmente espantoso. Y lo realmente espantoso, ¿qué es? Lo realmente espantoso es que la vida pierda su color, su sabor, su sentido. Y ahí es cuando somos zombis, ahí es cuando tenemos nombre de vivos pero estamos muertos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora ya vamos entendiendo, entonces, qué es la sanación. ¡Ah! ¡La sanación! ¿Qué es? La sanación es detener y devolver ese proceso. ¡Ésa es la sanación! Porque, el pecado tiene un propósito único, y ese propósito único es, fracturar, pulverizar, destruir, desarticular, atomizar, desintegrar la Creación de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado tiene ése propósito. Porque, detrás del pecado hay uno que es &amp;quot;mentiroso desde el principio&amp;quot; (véase San Juan 8,44): así lo llama la Biblia. El mentiroso desde el principio es el demonio. Y el pecado es esencialmente mentira. Ya explicamos por qué: es mentira porque te vende un bien y te lo vende rápido, fácil e intenso. Es un bien, pero es un bien falso. De ahí que el pecado sea el engendro de Satanás; porque, el pecado viene de aquel que es mentiroso desde el principio, y todo pecado tiene estructura de mentira. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Todo pecado es mentira y tiene estructura de mentira! Entonces, ¿qué es lo que pretende el demonio? Mire: ésto es muy importante. Es muy importante, porque es lo que lo ubica a uno. La pretensión, el proyecto del demonio, es devolver la Creación, destruir la Creación, acabar la Creación. Lo que quisiera el enemigo, lo que quisiera el demonio es tomar la Creación y tirársela en la cara a Dios. Es lo que quisiera el demonio: devolver la Creación, deshacer la Creación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Eso es lo que quiere el demonio! Entonces, ¿qué es la sanación? Ya lo vamos viendo; es hermoso, mira. Hay un proyecto, proyecto de amor, proyecto de luz, proyecto de vida y de gracia, que es el fruto de ese poder y sabiduría del Altísimo. Eso se llama la Creación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Creación es como un movimiento de salida del amor generoso e inexplicable de Dios, que difunde su bien. Decían los medievales: &amp;quot;El amor es difusivo de sí mismo&amp;quot;. El amor se difunde por sí mismo, el amor se propaga. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, el demonio..., observa; aquí lo voy a representar. De Dios sale ese proyecto de Creación hacia afuera; el demonio quiere tirarle esa Creación en la cara a Dios. Por eso, el demonio se goza en la muerte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una oración muy fuerte de liberación que tuvimos una vez en Bolivia, una persona posesa, o mejor dicho, el enemigo a través de esta persona, dijo la siguiente frase que no podré olvidar: &amp;quot;¿Por qué luchan contra el aborto?&amp;quot; &amp;quot;¿Por qué quieren quitarme el aborto? Yo disfruto cada aborto&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ése es el demonio: &amp;quot;Yo disfruto cada aborto&amp;quot;. Porque, cada aborto es una imagen de lo que el demonio quisiera hacer: detener una vida, detener un proyecto, detener una esperanza, detener una expresión del amor divino y tirársela por la cara a Dios. Ensangrentarla, despedazarla y tirársela por la cara a Dios es lo que el demonio quiere hacer. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, miremos ahora qué es la sanación en este movimiento. ¡Muy atentos, por favor! Sale de Dios el proyecto de la Creación; el pecado intenta retroceder la Creación. La sanación, ¿qué es? La reconstitución del proyecto de Dios. Dios retoma su proyecto, Dios retoma lo suyo, Dios reconquista lo suyo en la sanación: eso es lo que Dios hace cuando sana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sanación, hermanos, no es simplemente: &amp;quot;Ah, yo tenía un dolor de cabeza; se me quitó el dolor de cabeza ¡Aleluya!&amp;quot; Eso está bien, está muy bien. &amp;quot;Yo tenía un callo que nadie me lo había podido quitar; me lo quitaron&amp;quot;. Está bien, eso está bien. &amp;quot;Tenía un problema&amp;quot;: está bien. ¡Bendito sea Dios! Pero, por favor, hay que mirar más allá de lo anterior. Más allá, ¿qué es la sanación? La sanación es, &amp;quot;Dios reconquistando lo suyo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Eso es la sanación! Hay una oración que la he oído en distintas versiones, pero siempre en el idioma inglés: &amp;quot;Make me whole&amp;quot;. &amp;quot;Reconstruye la integridad de mi ser&amp;quot;. &amp;quot;Whole&amp;quot;, w, h, o, l, e: es &amp;quot;entero&amp;quot;, completo. &amp;quot;¡Hazme completo!&amp;quot; Uno no ora así en español. En español no tenemos una oración equivalente a ésa. Pero, lo más cercano que tenemos es: &amp;quot;Devuelve la unidad de mi ser. Devuelve la integridad de mi vida&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque, el pecado es laceración, desgarramiento, conflicto interno, pulverización, dispersión, fragmentación, desunión. Desunión dentro de mí mismo: &amp;quot;Me vuelvo un incoherente&amp;quot;. Desunión en la pareja: &amp;quot;No nos entendemos&amp;quot;. Divorcios y más divorcios, desunión en la sociedad, guerra de clases, guerra de unos contra otros, guerra de intereses, unas etnias contra otras, unos grupos contra otros, unos lobbies contra otros lobbies, un colectivo, -como dicen ahora tanto en España-, un colectivo contra otro colectivo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ése es el pecado: desunión, conflicto, egoísmo, venganza, desintegración. Frente a todo lo anterior viene esta oración preciosa: &amp;quot;¡Make me whole!&amp;quot;. &amp;quot;¡Hazme entero! ¡Devuélveme a esa unidad! ¡Reconstruye! ¡Reconstruye la integridad de mi ser!&amp;quot; Ésa es la sanación: es una reconstrucción de lo que el pecado ha querido destruir, de lo que Satanás ha querido desintegrar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sanación es la reconstrucción de esa unidad primera. Y en esa reconstrucción nosotros volvemos a conectar la cabeza con el corazón, la palabra con la obra, el esposo con la esposa, la sociedad. Es un proyecto global, es un proyecto cósmico. ¡Por favor, hermanos! Saquemos la sanación de ese ámbito únicamente individual: &amp;quot;El Señor me sana a mí; yo le doy gracias al Señor. El Señor me sana; yo lo alabo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sanación es un proyecto cósmico. El universo tiene que ser sanado, la sociedad tiene que ser sanada, la pareja tiene que ser sanada. Porque, la sanación es el detener y devolver ese proceso espantoso, tenebroso del enemigo que quiere retroceder la Creación. Si el enemigo quiere retroceder la Creación y tirársela por la cara al Creador, la sanación es la reconquista de Dios. Cuando Dios te sana, Dios te reconquista. ¡Ésa es la sanación! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora vamos a la segunda parte. La segunda parte, ¿cuál es? El significado. En el evangelio según San Juan, a los milagros no se les llama milagros; a los milagros se les llama, &amp;quot;signos&amp;quot; (véase San Juan 4,54). En griego se dice, &amp;quot;semeia&amp;quot;. &amp;quot;Semeion&amp;quot; en griego quiere decir &amp;quot;signo&amp;quot;. De ahí viene, por ejemplo, la palabra &amp;quot;semiología&amp;quot;. La semiología: aquella parte del estudio de la lengua que tiene que ver con el tema de los significados. ¿Por qué las palabras significan lo que significan? Entonces, la semiología tiene que ver con el significado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Evangelio de Juan los milagros de Cristo se llaman &amp;quot;semeia&amp;quot;; son signos. Y en el Evangelio de Juan el número de signos también es otro signo, porque son siete signos desde las Bodas de Caná hasta la muerte de Cristo en la Cruz que muere entregando el Espíritu. ¡Siete signos! Y cada uno de estos signos, ¿es signo de qué? Ahí es donde viene la pregunta. ¡Ésa es la pregunta interesante! Porque, la sanación es un signo. Luego, la sanación está indicando algo más. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La definición clásica de signo es: &amp;quot;signo&amp;quot; es aquella realidad que remite, que envía, que apunta hacia otra realidad. Y el ejemplo clásico es el que dio San Agustín: &amp;quot;Si yo veo humo, eso me remite a otra realidad que es la realidad del fuego&amp;quot;. Yo veo el humo, pero no veo el fuego. Sin embargo, viendo el humo presumo el fuego: el humo apunta hacia el fuego. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ése es el signo: realidad que remite a otra realidad. En la sanación, la realidad es: &amp;quot;Dios me curó&amp;quot;. Ésa es la realidad: &amp;quot;Que me curó, me curó&amp;quot;. Y los milagros existen. Los hemos experimentado y el Señor sana. El Señor sana corazones, el Señor sana recuerdos, el Señor sana emociones, el Señor sana los cuerpos, el Señor sana las heridas, el Señor sana. Ésa es una realidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, a la luz de lo que hemos explicado hasta ahora, ya tú te das cuenta de que la sanación es un signo. La sanación tiene un &amp;quot;para qué&amp;quot;. ¿Para qué me ha sanado Dios? Y la respuesta ya no es tan difícil cuando recordamos lo que hemos dicho. ¿Qué es lo que hemos dicho? Que la sanación es la reconquista: Dios está retomando lo suyo, Dios está reconquistando lo que le pertenece. Ésa es la sanación: sanación física, sanación de pareja, sanación de recuerdos, sanación interior, sanación intergeneracional, sanación del tejido social. Todas son reconquistas del amor de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, ¿para qué me sana Dios? Dios me sana, para que yo pueda volver a su plan original de salvación. Dios me sana, para que yo pueda volver al carril del cual la enfermedad, la debilidad o el pecado me sacaron. ¡Para eso me sana Dios! La sanación siempre es retorno a una vocación primera. La sanación siempre es reconquista que hace que yo pueda recuperar lo que Dios quería de mí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el mismo Evangelio de Juan tenemos unos ejemplos notables. Sucede, por poner el caso, ésto en el capítulo noveno de San Juan: &amp;quot;Hay un hombre que es ciego de nacimiento&amp;quot; (véase San Juan 9,1). ¡Ciego de nacimiento! Y Jesús lo sana. Ustedes se acuerdan: &amp;quot;Le unta barro y lo envía a la piscina de Siloé, palabra que quiere decir &amp;quot;Enviado&amp;quot;. Entonces, este hombre, todavía ciego, con barro de saliva en los ojos, pregunta, busca y llega a la piscina de Siloé&amp;quot; (véase San Juan 9,6-7).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué ha tenido que hacer él en ese recorrido? Ha tenido que hacer un acto de fe inmenso. ¡Inmenso! Porque, ya es triste no tener la vista: es triste ser ciego. Pero, es no sólo triste sino ridículo, ser ciego y con barro en los ojos. Y eso es lo que este hombre ha hecho, porque ha creído en la Palabra de Cristo. Y porque ha creído a la Palabra de Cristo, ha obedecido la Palabra de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Ojo! Pues, estos pasos son pasos importantísimos para nuestra propia sanación. El ciego le ha creído a Cristo y ha obedecido a Cristo.  Llega a la piscina, se lava sus ojos, empieza a recibir la luz y puede ver. Se ha sanado. ¡Se ha sanado! Y entonces, ahí, entra la parte de los fariseos. Que: &amp;quot;¿Por qué cura en sábado?&amp;quot;  (véase San Juan 9,16). Que: &amp;quot;¿Quién es Ése que te abrió los ojos?&amp;quot;  (véase San Juan 9,17). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ustedes lo pueden leer; ahora, en el descanso pueden leer el texto íntegro. Lo conocen bien; pero, es bueno repasarlo: capítulo nueve de San Juan. Después, llaman a los papás del ciego y le preguntan a ellos:&amp;quot;-¿Éste es el hijo de ustedes?&amp;quot; &amp;quot;-Sí, éste es.&amp;quot;  &amp;quot;-¿Y nació ciego?&amp;quot; &amp;quot;-Sí, nació ciego&amp;quot;. &amp;quot;-¿Y por qué ahora puede ver?&amp;quot; &amp;quot;-No sabemos&amp;quot;  (véase San Juan 9,18-21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los papás se acobardan frente a la enorme autoridad que tenían los fariseos en ese tiempo. Y entonces le preguntan a él: &amp;quot;-¿Qué fue lo que te hizo?&amp;quot; &amp;quot;-Me puso barro, fui, me lavé y vi&amp;quot;  (véase San Juan 9,15). &amp;quot;-¿Y tú qué dices de Él?&amp;quot; &amp;quot;-Que es un profeta&amp;quot; (véase San Juan 9,17).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Estás siguiendo la pista de los verbos de este hombre? Creyó, obedeció, testificó, proclamó. ¡Ojo con esos verbos que los vamos a necesitar en todo este encuentro! Creyó, obedeció, testificó. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-Yo creo que es un profeta&amp;quot;  (véase San Juan 9,17). &amp;quot;-¡Qué profeta va a ser! ¡Empecatado naciste tú y nos vas a dar lecciones a nosotros! Y lo echaron de la Sinagoga&amp;quot;(véase San Juan 9,34). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la parte que me interesa en este momento es: Primero, que vayamos tomando nota de los verbos. En este lugar hay gente que toma apuntes; los demás, pues, tienen una memoria prodigiosa. Me imagino que aquí hay gente con una memoria impresionante. Entonces, fíjate en los verbos: creyó, obedeció, testificó. Éstos son los verbos del itinerario de la sanación y hay que irlos teniendo presentes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque, mucha gente se queda sólo con la sanación que yo llamo mágica. &amp;quot;Fui, me sané, bien para mí. Ahora, yo hago con mi cuerpo sanado, con mi mente sanada, con mi vida sanada, lo que a mí se me antoje&amp;quot;. ¡Eso no es así!  Somos sanados para algo. Fíjate: creyó, obedeció, testificó. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se enteró Jesús de que lo habían expulsado de la Sinagoga a este hombre, -el que había sido curado-, y se le presenta Él. Mas, este hombre nunca había visto a Jesús: claro que no lo había visto porque era ciego. Y el Señor le dijo: &amp;quot;Vete a la piscina&amp;quot;  (véase San Juan 9,7). Y cuando ya él empezó a ver en la piscina de Siloé, Jesús no estaba por ahí. O sea que él no había visto nunca a Jesucristo. Pero, sí conocía, ¿qué? ¿Sí conocía qué de Jesús? La voz. ¡Yo los necesito muy atentos, muy despiertos! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No lo había visto, pero sí lo había oído. ¡Sí lo había oído!  Este hombre se encuentra con Jesús. Jesús se ha enterado de que lo han expulsado de la Sinagoga y le dice: &amp;quot;¿Tú crees en el Hijo del hombre?&amp;quot;  (véase San Juan 9,35). El ciego, ya curado, reconoce la voz; es la voz de Jesús: &amp;quot;¿Tú crees en el Hijo del hombre?&amp;quot;  (véase San Juan 9,35). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ciego dice: &amp;quot;¿Quién es para que yo crea en Él?&amp;quot;  (véase San Juan 9,36). Y le responde Jesús: &amp;quot;Lo estás viendo&amp;quot;  (véase San Juan 9,37). &amp;quot;Curé tus ojos para que me vieras, curé tus ojos para que me pudieras ver.&amp;quot; (véase San Juan 9,39). El hombre se postra y adora a Jesucristo. ¡Qué hermosura!  &amp;quot;Te he curado para que puedas verme&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Para qué nos sana la vista Jesús? Para que lo veamos a Él. No solamente para que lo veamos en ese momento en su Carne, sino para que lo veamos en la Eucaristía, para que lo veamos en la Palabra, para que lo veamos en el pobre, para que lo veamos en la esperanza del Cielo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Te he curado tus ojos para que me veas. He abierto tus oídos para que me escuches. He sanado tu lengua para que me proclames. He curado tus pies para que recorras mis caminos y para que vayas en mi Nombre y anuncies la Buena Nueva. ¡Para eso he curado tus pies!&amp;quot; Acuérdate: la sanación es reconquista, es Dios retomando lo suyo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;He sanado tu sonrisa...&amp;quot;, porque Dios le sana a uno hasta la sonrisa. ¡La sonrisa hay que sanarla! La gente dice: &amp;quot;¿Pero, cómo no? ¿Cómo así?¿Sanación de sonrisa?¿Está hablando usted de ortodoncia? Para eso son los brackets.&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Por qué tiene uno que sanar la sonrisa? Para eso, lo mejor es ir a una película que ya no está en cartelera pero que se consigue y que se llama &amp;quot;Batman&amp;quot;. Cuando tú ves a &amp;quot;Batman&amp;quot;, hay un personaje que siempre sonríe, el Guasón. Siempre sonríe, pero su sonrisa es burla, su sonrisa es cruel, su sonrisa es cínica, su sonrisa es expresión de odio. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;He sanado tu sonrisa, para que tu sonrisa no sea expresión de cinismo, ni expresión de odio, ni expresión de dureza, ni expresión de burla. He sanado tu sonrisa, porque necesito sonreírle a mucha gente. ¡Para eso he sanado tu sonrisa! He sanado tus brazos, para que acojas a mis hermanos. He sanado tu corazón, para que palpite de amor por el Dios del Cielo. ¡Para eso he sanado tu corazón!&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, hay un &amp;quot;para qué&amp;quot;; entonces, hay un significado. Y así entramos en la última parte de esta enseñanza: toda sanación implica una misión. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;Continúa la transcripción.&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_1_de_5,_Sanado_significa_reconciliado&amp;diff=45351</id>
		<title>Madurez en el Espíritu, 1 de 5, Sanado significa reconciliado</title>
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				<updated>2012-06-06T06:30:19Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mis Queridos Hermanos:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creo que una palabra que nos caracteriza mucho en la Renovación Carismática es la palabra &amp;quot;sanación&amp;quot;. De hecho, cuando se habla de un congreso de sanación, inmediatamente uno piensa en los carismáticos. Además, la sanación ha sido un vehículo muy poderoso para atraer grandes multitudes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y muchos de los que podemos llamar patriarcas, iniciadores, propagadores, apóstoles de la Renovación, han recibido ese don, el don de la sanación. Sacerdotes como Darío Betancourt o como Emiliano Tardiff, sobre todo, son conocidos y son recordados en muchas partes del mundo, especialmente por esa palabra, por la palabra sanación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué vamos a hacer en esta primera reunión nuestra, en esta primera enseñanza? Vamos a hablar sobre el lugar que ocupa la sanación en el plan de salvación de Dios. Dios tiene un plan de salvación para nosotros. Entonces, vamos a relacionar salvación y sanación. Eso es lo primero que vamos a hacer. Luego, veremos la sanación como una señal, como un signo; y todo signo tiene un significado. La sanación como una señal: ésa es la segunda parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y en la tercera parte de esta enseñanza, que Dios nos ayude y que todo pueda ser según su querer. En la tercera parte vamos a ver qué significa eso de ser sanados desde el punto de vista de la misión. O dicho de otra manera: ¿para qué somos sanados? Porque, la sanación no es un punto de llegada; es una estación en el camino. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tres puntos: Primero, sanación y salvación. Segundo, la sanación como signo, signo del Reino de Dios. Y el tercer punto, sanación y misión, el para qué de la sanación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Empecemos, por tanto, con lo primero: la sanación y la salvación. Tengamos en cuenta, hermanos, que nuestra fe, que la fe que ustedes y yo vivimos, es una fe que se centra en una palabra, la palabra salvación, la palabra redención. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Ser salvados! Jesús es el Salvador. Esto es esencial para el mensaje cristiano, hasta el punto de que el Papa Juan Pablo Segundo nos decía en alguna ocasión: &amp;quot;La conciencia del pecado va unida a la conciencia de la gracia&amp;quot;, lo cual significa que si se pierde la conciencia del pecado, se pierde la conciencia del amor gratuito de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque, nosotros, ante todo, somos salvados del poder del pecado. El pecado tiene garras, y las garras del pecado se hunden en nuestra carne, se hunden en nuestra historia, se hunden en nuestras familias. Las garras del pecado nos retienen prisioneros, según aquello que dijo Cristo en disputa con las autoridades judías: &amp;quot;El que comete pecado es esclavo del pecado&amp;quot; (&amp;#039;&amp;#039;véase&amp;#039;&amp;#039; San Juan 8,34). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, nosotros somos salvados fundamentalmente del poder del pecado. Luego, tenemos que preguntarnos por qué el pecado, siendo una cosa perversa, tiene poder en nosotros. Y la respuesta no es tan difícil. Mira, el pecado tiene poder porque el pecado se vende a sí mismo como un atajo para algo bueno. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado se presenta, no en el rostro y la realidad de maldad que es lo propio suyo, sino como un atajo para el bien, como un camino corto y sin esfuerzo para el bien, según aquello que dijo Jesús: &amp;quot;Ancho es el camino que lleva a la perdición&amp;quot; (véase San Mateo 7,13). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado se presenta como un atajo para el bien, y buscando un bien, nos dejamos agarrar por el pecado. ¿De dónde viene el verbo agarrar? Viene de garra, y la garra es eso: es ese instrumento que utilizan los animales para retener a su presa. Entonces, nosotros somos agarrados por el pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado se presenta como un atajo. ¿Para qué? Atajo para algo bueno: típicamente, para un poco de felicidad. ¿Qué es lo que busca la persona, por ejemplo, que bebe? Busca un poco de felicidad, y llega a emborracharse porque ese líquido le promete felicidad. Por eso se emborracha. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué hace la persona que comete un adulterio? Está buscando un atajo para una felicidad; es una felicidad mentirosa, y es una felicidad provisional, temporal, que va a destruir una felicidad profunda y permanente. La felicidad de un placer efímero va a destruir la felicidad de un hogar estable. Pero, ésa es la mentira del pecado, precisamente: destruir la felicidad permanente a nombre de la felicidad efímera. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, es muy importante entender que éste es el poder del pecado. El pecado siempre se presenta como un atajo, como que: &amp;quot;Aquí puedo lograr algo de felicidad, aquí puedo salirme con la mía, aquí puedo afirmar mi yo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pensemos en el caso de la arrogancia. La arrogancia es una manera de exaltar y de mimar el propio yo. La persona soberbia, la persona arrogante, la persona displicente que aplasta al otro, ¿qué siente? Siente que afirma su yo, esa pequeña felicidad de sentir: &amp;quot;¡Cuánto valgo yo! ¡Qué importante soy! ¡Cuánto poder tengo!&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto, el pecado ofrece una felicidad que es tramposa, que es mentirosa, que es efímera; pero, tiene el encanto de lo inmediato. Y el encanto de lo inmediato, el encanto de lo fácil y el encanto de la retribución pronta y fuerte, hace que uno caiga en el pecado. Si el pecado no presentara una retribución, pues, uno no pecaría. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Por qué la gente se emborracha? Porque eso produce un placer. ¿Por qué la gente se droga? Porque eso produce un placer. ¡Incluso la persona que se suicida! La persona que se suicida está buscando un bien, un bien que lo sigue de manera falsa, de manera equivocada. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Está buscando un bien que se llama, ¿qué? ¡El descanso! Quiere descansar de su condición atribulada, de su angustia, de sus pensamientos. Quiere descansar de las culpas que siente. ¡Quiere descansar! Y buscando ese descanso de una manera instantánea, comete esa terrible y definitiva falla, ese horrible pecado: se mata. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, ¿qué estamos aprendiendo? Para ir por orden,  lo que estamos aprendiendo es esto: Primero, ¿cuál es el encanto que tiene el pecado? Y hemos dicho: el encanto del pecado es que nos presenta un bien por un camino corto, por un camino fácil y por un camino intenso. La estructura del pecado es ésa: es un atajo que presenta de un modo sencillo y de un modo intenso un bien deseable. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y ese bien puede ser placer, puede ser mimar mi propio yo, puede ser amor por la justicia. Por ejemplo: &amp;quot;Una persona era mi socio. Teníamos un negocio, teníamos una empresa. Esta persona era mi socio y me ha traicionado&amp;quot;. Hay un camino largo, que es el camino de una denuncia: los abogados, los jueces, el veredicto, la retribución. ¡Las demandas! Ése es un camino que me puede parecer muy largo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, yo quiero tomar justicia por mi propia mano. Yo voy y le despedazo la cara a puños y le digo: &amp;quot;Es que eres un desgraciado&amp;quot;. Ahí, ¿qué estoy haciendo? Estoy sintiendo el placer de la justicia. Supuestamente, una forma de justicia, pero, ¿con qué características? Justicia rápida, justicia fácil, justicia intensa: las tres características del pecado. El pecado se presenta como rápido, fácil, intenso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un último ejemplo: Yo puedo construir una relación de amistad, una relación de afecto, una relación de fidelidad con una persona. Es un camino largo que supone conocer la persona, valorarla. Supone que yo tengo que ceder en muchas cosas; tengo que comprometerme, tengo que renunciar a algunos derechos. Ése es el noviazgo, ése es el matrimonio. Es un camino y es un camino más bien largo que tiene algunas renuncias, que tiene algunas dificultades. Ése es un modo de hacer las cosas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado se presenta como algo instantáneo: &amp;quot;La pornografía, la prostitución, ¡ya! Retribución, ¡ya! ¿Quieres placer? ¿Ya? ¿Esta noche? ¡Ya lo tienes!&amp;quot; El pecado es un bien, pero un bien ofrecido de manera mentirosa por un camino rápido, por un camino fácil y por un camino intenso. Ése es el pecado y ésa es la garra del pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De ahí que el pecado nos agarre. Porque, nosotros queremos las cosas rápidamente, fácilmente, intensamente. Entonces, en vez de tener que hacer ese camino tan largo de la afectividad, de las renuncias, de la madurez y el respeto: &amp;quot;¡Nada de eso! ¡La prostituta y se acabó! ¡La pornografía y se acabó!&amp;quot; Aparece como si fuera algo rápido, fácil, intenso. &amp;quot;Ancho es el camino que lleva a la perdición&amp;quot; (véase San Mateo 7,13). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, ésa es la estructura del pecado. Nos dice el Apóstol San Pablo que: &amp;quot;Precisamente porque sucede el pecado, la Creación ha sido sometida a esclavitud&amp;quot; (véase Carta a los Romanos 8,20). Es decir, es una mentira. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto que ese atajo, ese camino, -que quiero que se te queden las tres palabras-, ese camino rápido... -¿Cuál es la otra palabra? - Fácil, intenso. -¡Ah, esta gente es maravillosa, excelente! Este camino rápido, fácil, intenso, es un camino mentiroso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, la prostitución no solamente expone a una cantidad de enfermedades y riesgos, sino que al igual que la pornografía, deja el corazón infinitamente frío, infinitamente vacío, solo. La soledad se agrava. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de ese momento de exaltación que puede producir una droga, un porro, un no sé qué lo llamen aquí, después de ese momento de exaltación, &amp;quot;después de ese vuelo impresionante donde estuve en medio de elefantes rosados que divagaban entre planetas de cristal, aterrizo. Y cuando vuelvo a mi realidad, estoy adolorido, estoy macerado, estoy decepcionado, estoy solo, estoy destruido&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado es mentira, mentira que destruye. ¿Por qué el pecado destruye? Porque el pecado supone utilizar lo que Dios creó, pero utilizarlo como Dios no quiso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, la persona que utiliza su cuerpo para drogarlo, para emborracharlo, para prostituirlo, la persona que utiliza su boca para mentir, para traicionar, para calumniar, la persona que utiliza la mente para llenarse de un humo de soberbia, está destruyendo su mente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Imagínate que los científicos han demostrado que la estructura, -óyeme bien-, la estructura del cerebro cambia con aquello que pensamos. Nuestros pensamientos cambian nuestro cerebro. El cerebro tiene varios miles de miles  de millones de células que se llaman neuronas. Esas neuronas se conectan. El nombre de esas conexiones es sinapsis. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sinapsis entre las neuronas cambian de acuerdo con las cosas que pensamos. Eso quiere decir que la persona que vive en el mundo del pecado está todos los días modelando, literalmente modelando su cerebro para que piense en clave de pecado. De ahí que el cerebro de un mentiroso llegue a volverse distinto del cerebro de una persona sincera y honesta. Incluso a nivel biológico el cerebro del mentiroso se daña. ¡Qué impresionante! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El cerebro de la persona morbosa se daña, el cerebro de la persona soberbia se daña. Y muchas veces no se daña tan sólo el cerebro. Se daña, por ejemplo, el cuerpo con las enfermedades. Viene la cirrosis; el alcohólico crónico tiene su cirrosis. ¿Qué está indicando eso? El pecado destruye: nos destruye biológicamente, físiológicamente, mentalmente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado, además, no sólo destruye al pecador. Resulta que no es únicamente  nuestro cerebro el que consiste en un tejido de conexiones entre neuronas. La sociedad es un tejido de conexión entre personas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y así como cuando se daña una célula eso afecta el funcionamiento de otras células, si lo anterior se vuelve grave, -puede ser, por ejemplo, un cáncer-, pues, así también el pecador empieza a dañar el tejido de relaciones, allí donde se encuentra: &amp;quot;Mi pecado de egoísmo destruye mi relación con mi pareja&amp;quot;. &amp;quot;Mi pecado de egoísmo destruye mi relación con mis hijos&amp;quot;. &amp;quot;Mi pecado de egoísmo destruye mi relación con la naturaleza&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Destruimos la naturaleza por puro egoísmo. Durante décadas y décadas, prácticamente durante siglos, se miró a la naturaleza como si fuera una cantera de la cual se puede extraer, y extraer, y extraer. Y se miró a los ríos y al mar como si fueran basureros. Entonces, el egoísmo irresponsable de miles y de millones de personas, convirtió al mar en un basurero. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Océano Pacífico hay islas de plástico. Tú ves que la persona va en su crucero elegante, se toma una botellita de agua y la bota por la borda. Esa botellita, con la otra botellita, con la otra botellita, van formando una isla. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Yo no podía creerlo! Alguna vez decían en un programa: &amp;quot;Si se juntaran todos los plásticos que la gente ha tirado al Océano Pacífico, se tendría un área semejante a la de Inglaterra&amp;quot;. ¡Ése es el plástico que le hemos tirado al mar! Y uno dice: &amp;quot;-¡Pero, mi botellita!&amp;quot;  &amp;quot;-No; tu botellita,  con la botellita del otro, con la botellita del otro, con la botellita del otro, está destruyendo un ecosistema y tiene consecuencias desastrosas&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo mismo sucede con el mercurio; lo mismo sucede con los desechos radioactivos. Cuando los países estaban entusiasmados con la fuerza del átomo, con la energía nuclear, había islas donde se hacían explosiones en el Pacífico Sur, en Asia. ¡Cuántos experimentos nucleares hicieron Francia y otros países por allá! &amp;quot;-Vamos a detonar una bomba&amp;quot;. &amp;quot;-Oye, pero, ¡cuánta radiación maligna que destruyó y que produjo mutaciones y que produjo desastres!&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, ya entendemos un poco de cuál es el pecado y por qué tiene poder. El pecado tiene poder porque es una mentira que nos presenta un camino rápido, fácil e intenso para lograr un bien. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, esa mentira produce destrucción. Esa destrucción uno no la mira inmediatamente. Uno se fuma un cigarrillo: &amp;quot;No me pasó nada&amp;quot;; dos: &amp;quot;No me pasó nada&amp;quot; ; dos millones de cigarrillos: &amp;quot;¡Me estoy muriendo de un cáncer!&amp;quot; &amp;quot;Y seguro que no llego a los dos millones antes de que eso me suceda&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado destruye. El pecado es finalmente una amenaza contra la Creación. Nos dice San Pablo: &amp;quot;Por envidia del pecado entró la muerte en el mundo&amp;quot; (véase Romanos 5,12). Y muerte no significa simplemente que termina el ciclo de un ser vivo. Muerte significa que se empobrece, significa que se daña, que se lastima la vida. ¡Eso es muerte! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mira lo que nos dice el libro del Apocalipsis: &amp;quot;Tienes nombre de vivo, pero estás muerto&amp;quot; (véase Apocalipsis 3,1). Es uno de los reproches que Dios le hace a una de las comunidades, allá, en los capítulos segundo o tercero del libro del Apocalipsis:  &amp;quot;Tienes nombre de vivo, pero estás muerto&amp;quot; (véase Apocalipsis 3,1).  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Tienes nombre de vivo, pero estás muerto&amp;quot; (véase Apocalipsis 3,1). Y eso significa que hay mucha gente que está caminando por las calles de Concepción, que está caminando por las calles de Santiago, que está caminando por Valparaíso, que está caminando por Viña del Mar, que está caminando por Arica: hay una cantidad de gente que está caminando, y creemos que porque caminan, porque compran, porque venden, porque sacan fotos en Facebook, están vivos. ¡Y son cadáveres, hermanos! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Están muertos, y hay mucha gente que está muerta en vida. Por eso se tiene tanto interés enfermizo en nuestro tiempo con el tema de los zombis. ¿Qué es un zombi? Es un muerto vivo. Y a la gente le interesa el tema de los zombis, porque ellos mismos, muchos de ellos, son como zombis. No saben por qué viven, no saben para qué viven, no saben si tenía sentido despertarse hoy por la mañana o no tenía sentido. No saben si tiene sentido esforzarse otro poco más. El esfuerzo cada vez es más difícil, porque cada vez se ve menos significado en lo que se está haciendo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado tiene poder, el pecado tiene garras y las garras del pecado son tres: lo rápido, lo fácil y lo intenso. ¡Ésas son las garras del pecado! Pero, el pecado es una mentira. El pecado destruye y uno no se da cuenta de que el pecado destruye. Uno no se da cuenta, porque uno simplemente botó una botellita. Mas, resulta que tu botellita, más la botellita del otro, está haciendo un desastre en el planeta. Y eso que es un ejemplo tomado de la ecología, eso también tiene consecuencias para la sociedad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo quiero decirles que Chile es una nación que yo amo; la amaba mucho antes de poder visitarla como ahora me concede el Señor. Es un país que yo respeto, es un país que yo he seguido en las noticias. Cuando sucedió, por ejemplo, esto de los mineros, lo mismo que millones de personas en el mundo, lloré de alegría cuando hubo ese triunfo que es un orgullo para esta nación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, así como puedo felicitarlos por eso, realmente sentí vergüenza de la raza humana cuando con motivo del terremoto de 2010 se presentaron tantos saqueos. Y cada persona que se estaba robando algo, decía: &amp;quot;Pero, es que es una botellita&amp;quot;. Mas, tú sabes que ese pequeño robo destruyó confianza, ese pequeño robo volvió amarga la vida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto es lo mismo que sucede con el cigarrillo. Mira: aquí estamos en este salón relativamente amplio y gracias a Dios muy bien concurrido. ¡Aleluya! ¡Que el Señor ha permitido que una concurrencia tan notable haya venido! Pero, si en este salón veinte personas o treinta personas se ponen a fumar, -cosa que por supuesto no vamos a hacer-, y si cada uno dice: &amp;quot;Pero, es que es un pitillito, es que es un cigarrillo&amp;quot;; un cigarrillo es que :&amp;quot;¡Nos dañas el rato a todos!&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado tiene consecuencias en el pecador y fuera del pecador. Esas consecuencias del pecado, San Pablo las llama, &amp;quot;muerte&amp;quot; (véase Romanos 5,12); y &amp;quot;muerte&amp;quot; no es únicamente que se acabó el ciclo vital. De hecho, en la Sagrada Escritura el sentido principal de muerte no es el final del ciclo vital. El sentido principal de muerte es aquello que destruye el valor, el sabor, el sentido de la vida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Tú te acuerdas cuando Jesús va a resucitar a aquella niña y dice: &amp;quot;No está muerta, sino está dormida&amp;quot; (véase San Lucas 8,52)? Para Jesús el final del ciclo vital no es lo más grave del mundo. La niña está como dormida: eso no es grave; lo grave, la muerte. Porque, Jesús reserva la palabra &amp;quot;muerte&amp;quot; para lo realmente espantoso. Y lo realmente espantoso, ¿qué es? Lo realmente espantoso es que la vida pierda su color, su sabor, su sentido. Y ahí es cuando somos zombis, ahí es cuando tenemos nombre de vivos pero estamos muertos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora ya vamos entendiendo, entonces, qué es la sanación. ¡Ah! ¡La sanación! ¿Qué es? La sanación es detener y devolver ese proceso. ¡Ésa es la sanación! Porque, el pecado tiene un propósito único, y ese propósito único es, fracturar, pulverizar, destruir, desarticular, atomizar, desintegrar la Creación de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado tiene ése propósito. Porque, detrás del pecado hay uno que es &amp;quot;mentiroso desde el principio&amp;quot; (véase San Juan 8,44): así lo llama la Biblia. El mentiroso desde el principio es el demonio. Y el pecado es esencialmente mentira. Ya explicamos por qué: es mentira porque te vende un bien y te lo vende rápido, fácil e intenso. Es un bien, pero es un bien falso. De ahí que el pecado sea el engendro de Satanás; porque, el pecado viene de aquel que es mentiroso desde el principio, y todo pecado tiene estructura de mentira. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Todo pecado es mentira y tiene estructura de mentira! Entonces, ¿qué es lo que pretende el demonio? Mire: ésto es muy importante. Es muy importante, porque es lo que lo ubica a uno. La pretensión, el proyecto del demonio, es devolver la Creación, destruir la Creación, acabar la Creación. Lo que quisiera el enemigo, lo que quisiera el demonio es tomar la Creación y tirársela en la cara a Dios. Es lo que quisiera el demonio: devolver la Creación, deshacer la Creación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Eso es lo que quiere el demonio! Entonces, ¿qué es la sanación? Ya lo vamos viendo; es hermoso, mira. Hay un proyecto, proyecto de amor, proyecto de luz, proyecto de vida y de gracia, que es el fruto de ese poder y sabiduría del Altísimo. Eso se llama la Creación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Creación es como un movimiento de salida del amor generoso e inexplicable de Dios, que difunde su bien. Decían los medievales: &amp;quot;El amor es difusivo de sí mismo&amp;quot;. El amor se difunde por sí mismo, el amor se propaga. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, el demonio..., observa; aquí lo voy a representar. De Dios sale ese proyecto de Creación hacia afuera; el demonio quiere tirarle esa Creación en la cara a Dios. Por eso, el demonio se goza en la muerte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una oración muy fuerte de liberación que tuvimos una vez en Bolivia, una persona posesa, o mejor dicho, el enemigo a través de esta persona, dijo la siguiente frase que no podré olvidar: &amp;quot;¿Por qué luchan contra el aborto?&amp;quot; &amp;quot;¿Por qué quieren quitarme el aborto? Yo disfruto cada aborto&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ése es el demonio: &amp;quot;Yo disfruto cada aborto&amp;quot;. Porque, cada aborto es una imagen de lo que el demonio quisiera hacer: detener una vida, detener un proyecto, detener una esperanza, detener una expresión del amor divino y tirársela por la cara a Dios. Ensangrentarla, despedazarla y tirársela por la cara a Dios es lo que el demonio quiere hacer. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, miremos ahora qué es la sanación en este movimiento. ¡Muy atentos, por favor! Sale de Dios el proyecto de la Creación; el pecado intenta retroceder la Creación. La sanación, ¿qué es? La reconstitución del proyecto de Dios. Dios retoma su proyecto, Dios retoma lo suyo, Dios reconquista lo suyo en la sanación: eso es lo que Dios hace cuando sana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sanación, hermanos, no es simplemente: &amp;quot;Ah, yo tenía un dolor de cabeza; se me quitó el dolor de cabeza ¡Aleluya!&amp;quot; Eso está bien, está muy bien. &amp;quot;Yo tenía un callo que nadie me lo había podido quitar; me lo quitaron&amp;quot;. Está bien, eso está bien. &amp;quot;Tenía un problema&amp;quot;: está bien. ¡Bendito sea Dios! Pero, por favor, hay que mirar más allá de lo anterior. Más allá, ¿qué es la sanación? La sanación es, &amp;quot;Dios reconquistando lo suyo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Eso es la sanación! Hay una oración que la he oído en distintas versiones, pero siempre en el idioma inglés: &amp;quot;Make me whole&amp;quot;. &amp;quot;Reconstruye la integridad de mi ser&amp;quot;. &amp;quot;Whole&amp;quot;, w, h, o, l, e: es &amp;quot;entero&amp;quot;, completo. &amp;quot;¡Hazme completo!&amp;quot; Uno no ora así en español. En español no tenemos una oración equivalente a ésa. Pero, lo más cercano que tenemos es: &amp;quot;Devuelve la unidad de mi ser. Devuelve la integridad de mi vida&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque, el pecado es laceración, desgarramiento, conflicto interno, pulverización, dispersión, fragmentación, desunión. Desunión dentro de mí mismo: &amp;quot;Me vuelvo un incoherente&amp;quot;. Desunión en la pareja: &amp;quot;No nos entendemos&amp;quot;. Divorcios y más divorcios, desunión en la sociedad, guerra de clases, guerra de unos contra otros, guerra de intereses, unas etnias contra otras, unos grupos contra otros, unos lobbies contra otros lobbies, un colectivo, -como dicen ahora tanto en España-, un colectivo contra otro colectivo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ése es el pecado: desunión, conflicto, egoísmo, venganza, desintegración. Frente a todo lo anterior viene esta oración preciosa: &amp;quot;¡Make me whole!&amp;quot;. &amp;quot;¡Hazme entero! ¡Devuélveme a esa unidad! ¡Reconstruye! ¡Reconstruye la integridad de mi ser!&amp;quot; Ésa es la sanación: es una reconstrucción de lo que el pecado ha querido destruir, de lo que Satanás ha querido desintegrar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sanación es la reconstrucción de esa unidad primera. Y en esa reconstrucción nosotros volvemos a conectar la cabeza con el corazón, la palabra con la obra, el esposo con la esposa, la sociedad. Es un proyecto global, es un proyecto cósmico. ¡Por favor, hermanos! Saquemos la sanación de ese ámbito únicamente individual: &amp;quot;El Señor me sana a mí; yo le doy gracias al Señor. El Señor me sana; yo lo alabo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sanación es un proyecto cósmico. El universo tiene que ser sanado, la sociedad tiene que ser sanada, la pareja tiene que ser sanada. Porque, la sanación es el detener y devolver ese proceso espantoso, tenebroso del enemigo que quiere retroceder la Creación. Si el enemigo quiere retroceder la Creación y tirársela por la cara al Creador, la sanación es la reconquista de Dios. Cuando Dios te sana, Dios te reconquista. ¡Ésa es la sanación! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora vamos a la segunda parte. La segunda parte, ¿cuál es? El significado. En el evangelio según San Juan, a los milagros no se les llama milagros; a los milagros se les llama, &amp;quot;signos&amp;quot; (véase San Juan 4,54). En griego se dice, &amp;quot;semeia&amp;quot;. &amp;quot;Semeion&amp;quot; en griego quiere decir &amp;quot;signo&amp;quot;. De ahí viene, por ejemplo, la palabra &amp;quot;semiología&amp;quot;. La semiología: aquella parte del estudio de la lengua que tiene que ver con el tema de los significados. ¿Por qué las palabras significan lo que significan? Entonces, la semiología tiene que ver con el significado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Evangelio de Juan los milagros de Cristo se llaman &amp;quot;semeia&amp;quot;; son signos. Y en el Evangelio de Juan el número de signos también es otro signo, porque son siete signos desde las Bodas de Caná hasta la muerte de Cristo en la Cruz que muere entregando el Espíritu. ¡Siete signos! Y cada uno de estos signos, ¿es signo de qué? Ahí es donde viene la pregunta. ¡Ésa es la pregunta interesante! Porque, la sanación es un signo. Luego, la sanación está indicando algo más. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La definición clásica de signo es: &amp;quot;signo&amp;quot; es aquella realidad que remite, que envía, que apunta hacia otra realidad. Y el ejemplo clásico es el que dio San Agustín: &amp;quot;Si yo veo humo, eso me remite a otra realidad que es la realidad del fuego&amp;quot;. Yo veo el humo, pero no veo el fuego. Sin embargo, viendo el humo presumo el fuego: el humo apunta hacia el fuego. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ése es el signo: realidad que remite a otra realidad. En la sanación, la realidad es: &amp;quot;Dios me curó&amp;quot;. Ésa es la realidad: &amp;quot;Que me curó, me curó&amp;quot;. Y los milagros existen. Los hemos experimentado y el Señor sana. El Señor sana corazones, el Señor sana recuerdos, el Señor sana emociones, el Señor sana los cuerpos, el Señor sana las heridas, el Señor sana. Ésa es una realidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, a la luz de lo que hemos explicado hasta ahora, ya tú te das cuenta de que la sanación es un signo. La sanación tiene un &amp;quot;para qué&amp;quot;. ¿Para qué me ha sanado Dios? Y la respuesta ya no es tan difícil cuando recordamos lo que hemos dicho. ¿Qué es lo que hemos dicho? Que la sanación es la reconquista: Dios está retomando lo suyo, Dios está reconquistando lo que le pertenece. Ésa es la sanación: sanación física, sanación de pareja, sanación de recuerdos, sanación interior, sanación intergeneracional, sanación del tejido social. Todas son reconquistas del amor de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, ¿para qué me sana Dios? Dios me sana, para que yo pueda volver a su plan original de salvación. Dios me sana, para que yo pueda volver al carril del cual la enfermedad, la debilidad o el pecado me sacaron. ¡Para eso me sana Dios! La sanación siempre es retorno a una vocación primera. La sanación siempre es reconquista que hace que yo pueda recuperar lo que Dios quería de mí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el mismo Evangelio de Juan tenemos unos ejemplos notables. Sucede, por poner el caso, ésto en el capítulo noveno de San Juan: &amp;quot;Hay un hombre que es ciego de nacimiento&amp;quot; (véase San Juan 9,1). ¡Ciego de nacimiento! Y Jesús lo sana. Ustedes se acuerdan: &amp;quot;Le unta barro y lo envía a la piscina de Siloé, palabra que quiere decir &amp;quot;Enviado&amp;quot;. Entonces, este hombre, todavía ciego, con barro de saliva en los ojos, pregunta, busca y llega a la piscina de Siloé&amp;quot; (véase San Juan 9,6-7).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué ha tenido que hacer él en ese recorrido? Ha tenido que hacer un acto de fe inmenso. ¡Inmenso! Porque, ya es triste no tener la vista: es triste ser ciego. Pero, es no sólo triste sino ridículo, ser ciego y con barro en los ojos. Y eso es lo que este hombre ha hecho, porque ha creído en la Palabra de Cristo. Y porque ha creído a la Palabra de Cristo, ha obedecido la Palabra de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Ojo! Pues, estos pasos son pasos importantísimos para nuestra propia sanación. El ciego le ha creído a Cristo y ha obedecido a Cristo.  Llega a la piscina, se lava sus ojos, empieza a recibir la luz y puede ver. Se ha sanado. ¡Se ha sanado! Y entonces, ahí, entra la parte de los fariseos. Que: &amp;quot;¿Por qué cura en sábado?&amp;quot;  (véase San Juan 9,16). Que: &amp;quot;¿Quién es Ése que te abrió los ojos?&amp;quot;  (véase San Juan 9,17). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ustedes lo pueden leer; ahora, en el descanso pueden leer el texto íntegro. Lo conocen bien; pero, es bueno repasarlo: capítulo nueve de San Juan. Después, llaman a los papás del ciego y le preguntan a ellos:&amp;quot;-¿Éste es el hijo de ustedes?&amp;quot; &amp;quot;-Sí, éste es.&amp;quot;  &amp;quot;-¿Y nació ciego?&amp;quot; &amp;quot;-Sí, nació ciego&amp;quot;. &amp;quot;-¿Y por qué ahora puede ver?&amp;quot; &amp;quot;-No sabemos&amp;quot;  (véase San Juan 9,18-21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los papás se acobardan frente a la enorme autoridad que tenían los fariseos en ese tiempo. Y entonces le preguntan a él: &amp;quot;-¿Qué fue lo que te hizo?&amp;quot; &amp;quot;-Me puso barro, fui, me lavé y vi&amp;quot;  (véase San Juan 9,15). &amp;quot;-¿Y tú qué dices de Él?&amp;quot; &amp;quot;-Que es un profeta&amp;quot; (véase San Juan 9,17).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Estás siguiendo la pista de los verbos de este hombre? Creyó, obedeció, testificó, proclamó. ¡Ojo con esos verbos que los vamos a necesitar en todo este encuentro! Creyó, obedeció, testificó. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-Yo creo que es un profeta&amp;quot;  (véase San Juan 9,17). &amp;quot;-¡Qué profeta va a ser! ¡Empecatado naciste tú y nos vas a dar lecciones a nosotros! Y lo echaron de la Sinagoga&amp;quot;(véase San Juan 9,34). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la parte que me interesa en este momento es: Primero, que vayamos tomando nota de los verbos. En este lugar hay gente que toma apuntes; los demás, pues, tienen una memoria prodigiosa. Me imagino que aquí hay gente con una memoria impresionante. Entonces, fíjate en los verbos: creyó, obedeció, testificó. Éstos son los verbos del itinerario de la sanación y hay que irlos teniendo presentes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque, mucha gente se queda sólo con la sanación que yo llamo mágica. &amp;quot;Fui, me sané, bien para mí. Ahora, yo hago con mi cuerpo sanado, con mi mente sanada, con mi vida sanada, lo que a mí se me antoje&amp;quot;. ¡Eso no es así!  Somos sanados para algo. Fíjate: creyó, obedeció, testificó. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se enteró Jesús de que lo habían expulsado de la Sinagoga a este hombre, -el que había sido curado-, y se le presenta Él. Mas, este hombre nunca había visto a Jesús: claro que no lo había visto porque era ciego. Y el Señor le dijo: &amp;quot;Vete a la piscina&amp;quot;  (véase San Juan 9,7). Y cuando ya él empezó a ver en la piscina de Siloé, Jesús no estaba por ahí. O sea que él no había visto nunca a Jesucristo. Pero, sí conocía, ¿qué? ¿Sí conocía qué de Jesús? La voz. ¡Yo los necesito muy atentos, muy despiertos! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No lo había visto, pero sí lo había oído. ¡Sí lo había oído!  Este hombre se encuentra con Jesús. Jesús se ha enterado de que lo han expulsado de la Sinagoga y le dice: &amp;quot;¿Tú crees en el Hijo del hombre?&amp;quot;  (véase San Juan 9,35). El ciego, ya curado, reconoce la voz; es la voz de Jesús: &amp;quot;¿Tú crees en el Hijo del hombre?&amp;quot;  (véase San Juan 9,35). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ciego dice: &amp;quot;¿Quién es para que yo crea en Él?&amp;quot;  (véase San Juan 9,36). Y le responde Jesús: &amp;quot;Lo estás viendo&amp;quot;  (véase San Juan 9,37). &amp;quot;Curé tus ojos para que me vieras, curé tus ojos para que me pudieras ver.&amp;quot; (véase San Juan 9,39). El hombre se postra y adora a Jesucristo. ¡Qué hermosura!  &amp;quot;Te he curado para que puedas verme&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Para qué nos sana la vista Jesús? Para que lo veamos a Él. No solamente para que lo veamos en ese momento en su Carne, sino para que lo veamos en la Eucaristía, para que lo veamos en la Palabra, para que lo veamos en el pobre, para que lo veamos en la esperanza del Cielo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Te he curado tus ojos para que me veas. He abierto tus oídos para que me escuches. He sanado tu lengua para que me proclames. He curado tus pies para que recorras mis caminos y para que vayas en mi Nombre y anuncies la Buena Nueva. ¡Para eso he curado tus pies!&amp;quot; Acuérdate: la sanación es reconquista, es Dios retomando lo suyo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;He sanado tu sonrisa...&amp;quot;, porque Dios le sana a uno hasta la sonrisa. ¡La sonrisa hay que sanarla! La gente dice: &amp;quot;¿Pero, cómo no? ¿Cómo así?¿Sanación de sonrisa?¿Está hablando usted de ortodoncia? Para eso son los brackets.&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Por qué tiene uno que sanar la sonrisa? Para eso, lo mejor es ir a una película que ya no está en cartelera pero que se consigue y que se llama &amp;quot;Batman&amp;quot;. Cuando tú ves a &amp;quot;Batman&amp;quot;, hay un personaje que siempre sonríe, el Guasón. Siempre sonríe, pero su sonrisa es burla, su sonrisa es cruel, su sonrisa es cínica, su sonrisa es expresión de odio. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;He sanado tu sonrisa, para que tu sonrisa no sea expresión de cinismo, ni expresión de odio, ni expresión de dureza, ni expresión de burla. He sanado tu sonrisa, porque necesito sonreírle a mucha gente. ¡Para eso he sanado tu sonrisa! He sanado tus brazos, para que acojas a mis hermanos. He sanado tu corazón, para que palpite de amor por el Dios del Cielo. ¡Para eso he sanado tu corazón!&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, hay un &amp;quot;para qué&amp;quot;; entonces, hay un significado. Y así entramos en la última parte de esta enseñanza: Toda sanación implica una misión. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;Continúa la transcripción.&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

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		<title>Madurez en el Espíritu, 1 de 5, Sanado significa reconciliado</title>
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				<updated>2012-06-06T06:17:44Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mis Queridos Hermanos:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creo que una palabra que nos caracteriza mucho en la Renovación Carismática es la palabra &amp;quot;sanación&amp;quot;. De hecho, cuando se habla de un congreso de sanación, inmediatamente uno piensa en los carismáticos. Además, la sanación ha sido un vehículo muy poderoso para atraer grandes multitudes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y muchos de los que podemos llamar patriarcas, iniciadores, propagadores, apóstoles de la Renovación, han recibido ese don, el don de la sanación. Sacerdotes como Darío Betancourt o como Emiliano Tardiff, sobre todo, son conocidos y son recordados en muchas partes del mundo, especialmente por esa palabra, por la palabra sanación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué vamos a hacer en esta primera reunión nuestra, en esta primera enseñanza? Vamos a hablar sobre el lugar que ocupa la sanación en el plan de salvación de Dios. Dios tiene un plan de salvación para nosotros. Entonces, vamos a relacionar salvación y sanación. Eso es lo primero que vamos a hacer. Luego, veremos la sanación como una señal, como un signo; y todo signo tiene un significado. La sanación como una señal: ésa es la segunda parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y en la tercera parte de esta enseñanza, que Dios nos ayude y que todo pueda ser según su querer. En la tercera parte vamos a ver qué significa eso de ser sanados desde el punto de vista de la misión. O dicho de otra manera: ¿para qué somos sanados? Porque, la sanación no es un punto de llegada; es una estación en el camino. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tres puntos: Primero, sanación y salvación. Segundo, la sanación como signo, signo del Reino de Dios. Y el tercer punto, sanación y misión, el para qué de la sanación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Empecemos, por tanto, con lo primero: la sanación y la salvación. Tengamos en cuenta, hermanos, que nuestra fe, que la fe que ustedes y yo vivimos, es una fe que se centra en una palabra, la palabra salvación, la palabra redención. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Ser salvados! Jesús es el Salvador. Esto es esencial para el mensaje cristiano, hasta el punto de que el Papa Juan Pablo Segundo nos decía en alguna ocasión: &amp;quot;La conciencia del pecado va unida a la conciencia de la gracia&amp;quot;, lo cual significa que si se pierde la conciencia del pecado, se pierde la conciencia del amor gratuito de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque, nosotros, ante todo, somos salvados del poder del pecado. El pecado tiene garras, y las garras del pecado se hunden en nuestra carne, se hunden en nuestra historia, se hunden en nuestras familias. Las garras del pecado nos retienen prisioneros, según aquello que dijo Cristo en disputa con las autoridades judías: &amp;quot;El que comete pecado es esclavo del pecado&amp;quot; (&amp;#039;&amp;#039;véase&amp;#039;&amp;#039; San Juan 8,34). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, nosotros somos salvados fundamentalmente del poder del pecado. Luego, tenemos que preguntarnos por qué el pecado, siendo una cosa perversa, tiene poder en nosotros. Y la respuesta no es tan difícil. Mira, el pecado tiene poder porque el pecado se vende a sí mismo como un atajo para algo bueno. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado se presenta, no en el rostro y la realidad de maldad que es lo propio suyo, sino como un atajo para el bien, como un camino corto y sin esfuerzo para el bien, según aquello que dijo Jesús: &amp;quot;Ancho es el camino que lleva a la perdición&amp;quot; (véase San Mateo 7,13). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado se presenta como un atajo para el bien, y buscando un bien, nos dejamos agarrar por el pecado. ¿De dónde viene el verbo agarrar? Viene de garra, y la garra es eso: es ese instrumento que utilizan los animales para retener a su presa. Entonces, nosotros somos agarrados por el pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado se presenta como un atajo. ¿Para qué? Atajo para algo bueno: típicamente, para un poco de felicidad. ¿Qué es lo que busca la persona, por ejemplo, que bebe? Busca un poco de felicidad, y llega a emborracharse porque ese líquido le promete felicidad. Por eso se emborracha. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué hace la persona que comete un adulterio? Está buscando un atajo para una felicidad; es una felicidad mentirosa, y es una felicidad provisional, temporal, que va a destruir una felicidad profunda y permanente. La felicidad de un placer efímero va a destruir la felicidad de un hogar estable. Pero, ésa es la mentira del pecado, precisamente: destruir la felicidad permanente a nombre de la felicidad efímera. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, es muy importante entender que éste es el poder del pecado. El pecado siempre se presenta como un atajo, como que: &amp;quot;Aquí puedo lograr algo de felicidad, aquí puedo salirme con la mía, aquí puedo afirmar mi yo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pensemos en el caso de la arrogancia. La arrogancia es una manera de exaltar y de mimar el propio yo. La persona soberbia, la persona arrogante, la persona displicente que aplasta al otro, ¿qué siente? Siente que afirma su yo, esa pequeña felicidad de sentir: &amp;quot;¡Cuánto valgo yo! ¡Qué importante soy! ¡Cuánto poder tengo!&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto, el pecado ofrece una felicidad que es tramposa, que es mentirosa, que es efímera; pero, tiene el encanto de lo inmediato. Y el encanto de lo inmediato, el encanto de lo fácil y el encanto de la retribución pronta y fuerte, hace que uno caiga en el pecado. Si el pecado no presentara una retribución, pues, uno no pecaría. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Por qué la gente se emborracha? Porque eso produce un placer. ¿Por qué la gente se droga? Porque eso produce un placer. ¡Incluso la persona que se suicida! La persona que se suicida está buscando un bien, un bien que lo sigue de manera falsa, de manera equivocada. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Está buscando un bien que se llama, ¿qué? ¡El descanso! Quiere descansar de su condición atribulada, de su angustia, de sus pensamientos. Quiere descansar de las culpas que siente. ¡Quiere descansar! Y buscando ese descanso de una manera instantánea, comete esa terrible y definitiva falla, ese horrible pecado: se mata. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, ¿qué estamos aprendiendo? Para ir por orden,  lo que estamos aprendiendo es esto: Primero, ¿cuál es el encanto que tiene el pecado? Y hemos dicho: el encanto del pecado es que nos presenta un bien por un camino corto, por un camino fácil y por un camino intenso. La estructura del pecado es ésa: es un atajo que presenta de un modo sencillo y de un modo intenso un bien deseable. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y ese bien puede ser placer, puede ser mimar mi propio yo, puede ser amor por la justicia. Por ejemplo: &amp;quot;Una persona era mi socio. Teníamos un negocio, teníamos una empresa. Esta persona era mi socio y me ha traicionado&amp;quot;. Hay un camino largo, que es el camino de una denuncia: los abogados, los jueces, el veredicto, la retribución. ¡Las demandas! Ése es un camino que me puede parecer muy largo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, yo quiero tomar justicia por mi propia mano. Yo voy y le despedazo la cara a puños y le digo: &amp;quot;Es que eres un desgraciado&amp;quot;. Ahí, ¿qué estoy haciendo? Estoy sintiendo el placer de la justicia. Supuestamente, una forma de justicia, pero, ¿con qué características? Justicia rápida, justicia fácil, justicia intensa: las tres características del pecado. El pecado se presenta como rápido, fácil, intenso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un último ejemplo: Yo puedo construir una relación de amistad, una relación de afecto, una relación de fidelidad con una persona. Es un camino largo que supone conocer la persona, valorarla. Supone que yo tengo que ceder en muchas cosas; tengo que comprometerme, tengo que renunciar a algunos derechos. Ése es el noviazgo, ése es el matrimonio. Es un camino y es un camino más bien largo que tiene algunas renuncias, que tiene algunas dificultades. Ése es un modo de hacer las cosas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado se presenta como algo instantáneo: &amp;quot;La pornografía, la prostitución, ¡ya! Retribución, ¡ya! ¿Quieres placer? ¿Ya? ¿Esta noche? ¡Ya lo tienes!&amp;quot; El pecado es un bien, pero un bien ofrecido de manera mentirosa por un camino rápido, por un camino fácil y por un camino intenso. Ése es el pecado y ésa es la garra del pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De ahí que el pecado nos agarre. Porque, nosotros queremos las cosas rápidamente, fácilmente, intensamente. Entonces, en vez de tener que hacer ese camino tan largo de la afectividad, de las renuncias, de la madurez y el respeto: &amp;quot;¡Nada de eso! ¡La prostituta y se acabó! ¡La pornografía y se acabó!&amp;quot; Aparece como si fuera algo rápido, fácil, intenso. &amp;quot;Ancho es el camino que lleva a la perdición&amp;quot; (véase San Mateo 7,13). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, ésa es la estructura del pecado. Nos dice el Apóstol San Pablo que: &amp;quot;Precisamente porque sucede el pecado, la Creación ha sido sometida a esclavitud&amp;quot; (véase Carta a los Romanos 8,20). Es decir, es una mentira. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto que ese atajo, ese camino, -que quiero que se te queden las tres palabras-, ese camino rápido... -¿Cuál es la otra palabra? - Fácil, intenso. -¡Ah, esta gente es maravillosa, excelente! Este camino rápido, fácil, intenso, es un camino mentiroso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, la prostitución no solamente expone a una cantidad de enfermedades y riesgos, sino que al igual que la pornografía, deja el corazón infinitamente frío, infinitamente vacío, solo. La soledad se agrava. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de ese momento de exaltación que puede producir una droga, un porro, un no sé qué lo llamen aquí, después de ese momento de exaltación, &amp;quot;después de ese vuelo impresionante donde estuve en medio de elefantes rosados que divagaban entre planetas de cristal, aterrizo. Y cuando vuelvo a mi realidad, estoy adolorido, estoy macerado, estoy decepcionado, estoy solo, estoy destruido&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado es mentira, mentira que destruye. ¿Por qué el pecado destruye? Porque el pecado supone utilizar lo que Dios creó, pero utilizarlo como Dios no quiso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, la persona que utiliza su cuerpo para drogarlo, para emborracharlo, para prostituirlo, la persona que utiliza su boca para mentir, para traicionar, para calumniar, la persona que utiliza la mente para llenarse de un humo de soberbia, está destruyendo su mente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Imagínate que los científicos han demostrado que la estructura, -óyeme bien-, la estructura del cerebro cambia con aquello que pensamos. Nuestros pensamientos cambian nuestro cerebro. El cerebro tiene varios miles de miles  de millones de células que se llaman neuronas. Esas neuronas se conectan. El nombre de esas conexiones es sinapsis. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sinapsis entre las neuronas cambian de acuerdo con las cosas que pensamos. Eso quiere decir que la persona que vive en el mundo del pecado está todos los días modelando, literalmente modelando su cerebro para que piense en clave de pecado. De ahí que el cerebro de un mentiroso llegue a volverse distinto del cerebro de una persona sincera y honesta. Incluso a nivel biológico el cerebro del mentiroso se daña. ¡Qué impresionante! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El cerebro de la persona morbosa se daña, el cerebro de la persona soberbia se daña. Y muchas veces no se daña tan sólo el cerebro. Se daña, por ejemplo, el cuerpo con las enfermedades. Viene la cirrosis; el alcohólico crónico tiene su cirrosis. ¿Qué está indicando eso? El pecado destruye: nos destruye biológicamente, físiológicamente, mentalmente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado, además, no sólo destruye al pecador. Resulta que no es únicamente  nuestro cerebro el que consiste en un tejido de conexiones entre neuronas. La sociedad es un tejido de conexión entre personas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y así como cuando se daña una célula eso afecta el funcionamiento de otras células, si lo anterior se vuelve grave, -puede ser, por ejemplo, un cáncer-, pues, así también el pecador empieza a dañar el tejido de relaciones, allí donde se encuentra: &amp;quot;Mi pecado de egoísmo destruye mi relación con mi pareja&amp;quot;. &amp;quot;Mi pecado de egoísmo destruye mi relación con mis hijos&amp;quot;. &amp;quot;Mi pecado de egoísmo destruye mi relación con la naturaleza&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Destruimos la naturaleza por puro egoísmo. Durante décadas y décadas, prácticamente durante siglos, se miró a la naturaleza como si fuera una cantera de la cual se puede extraer, y extraer, y extraer. Y se miró a los ríos y al mar como si fueran basureros. Entonces, el egoísmo irresponsable de miles y de millones de personas, convirtió al mar en un basurero. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Océano Pacífico hay islas de plástico. Tú ves que la persona va en su crucero elegante, se toma una botellita de agua y la bota por la borda. Esa botellita, con la otra botellita, con la otra botellita, van formando una isla. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Yo no podía creerlo! Alguna vez decían en un programa: &amp;quot;Si se juntaran todos los plásticos que la gente ha tirado al Océano Pacífico, se tendría un área semejante a la de Inglaterra&amp;quot;. ¡Ése es el plástico que le hemos tirado al mar! Y uno dice: &amp;quot;-¡Pero, mi botellita!&amp;quot;  &amp;quot;-No; tu botellita,  con la botellita del otro, con la botellita del otro, con la botellita del otro, está destruyendo un ecosistema y tiene consecuencias desastrosas&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo mismo sucede con el mercurio; lo mismo sucede con los desechos radioactivos. Cuando los países estaban entusiasmados con la fuerza del átomo, con la energía nuclear, había islas donde se hacían explosiones en el Pacífico Sur, en Asia. ¡Cuántos experimentos nucleares hicieron Francia y otros países por allá! &amp;quot;-Vamos a detonar una bomba&amp;quot;. &amp;quot;-Oye, pero, ¡cuánta radiación maligna que destruyó y que produjo mutaciones y que produjo desastres!&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, ya entendemos un poco de cuál es el pecado y por qué tiene poder. El pecado tiene poder porque es una mentira que nos presenta un camino rápido, fácil e intenso para lograr un bien. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, esa mentira produce destrucción. Esa destrucción uno no la mira inmediatamente. Uno se fuma un cigarrillo: &amp;quot;No me pasó nada&amp;quot;; dos: &amp;quot;No me pasó nada&amp;quot; ; dos millones de cigarrillos: &amp;quot;¡Me estoy muriendo de un cáncer!&amp;quot; &amp;quot;Y seguro que no llego a los dos millones antes de que eso me suceda&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado destruye. El pecado es finalmente una amenaza contra la Creación. Nos dice San Pablo: &amp;quot;Por envidia del pecado entró la muerte en el mundo&amp;quot; (véase Romanos 5,12). Y muerte no significa simplemente que termina el ciclo de un ser vivo. Muerte significa que se empobrece, significa que se daña, que se lastima la vida. ¡Eso es muerte! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mira lo que nos dice el libro del Apocalipsis: &amp;quot;Tienes nombre de vivo, pero estás muerto&amp;quot; (véase Apocalipsis 3,1). Es uno de los reproches que Dios le hace a una de las comunidades, allá, en los capítulos segundo o tercero del libro del Apocalipsis:  &amp;quot;Tienes nombre de vivo, pero estás muerto&amp;quot; (véase Apocalipsis 3,1).  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Tienes nombre de vivo, pero estás muerto&amp;quot; (véase Apocalipsis 3,1). Y eso significa que hay mucha gente que está caminando por las calles de Concepción, que está caminando por las calles de Santiago, que está caminando por Valparaíso, que está caminando por Viña del Mar, que está caminando por Arica: hay una cantidad de gente que está caminando, y creemos que porque caminan, porque compran, porque venden, porque sacan fotos en Facebook, están vivos. ¡Y son cadáveres, hermanos! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Están muertos, y hay mucha gente que está muerta en vida. Por eso se tiene tanto interés enfermizo en nuestro tiempo con el tema de los zombis. ¿Qué es un zombi? Es un muerto vivo. Y a la gente le interesa el tema de los zombis, porque ellos mismos, muchos de ellos, son como zombis. No saben por qué viven, no saben para qué viven, no saben si tenía sentido despertarse hoy por la mañana o no tenía sentido. No saben si tiene sentido esforzarse otro poco más. El esfuerzo cada vez es más difícil, porque cada vez se ve menos significado en lo que se está haciendo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado tiene poder, el pecado tiene garras y las garras del pecado son tres: lo rápido, lo fácil y lo intenso. ¡Ésas son las garras del pecado! Pero, el pecado es una mentira. El pecado destruye y uno no se da cuenta de que el pecado destruye. Uno no se da cuenta, porque uno simplemente botó una botellita. Mas, resulta que tu botellita, más la botellita del otro, está haciendo un desastre en el planeta. Y eso que es un ejemplo tomado de la ecología, eso también tiene consecuencias para la sociedad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo quiero decirles que Chile es una nación que yo amo; la amaba mucho antes de poder visitarla como ahora me concede el Señor. Es un país que yo respeto, es un país que yo he seguido en las noticias. Cuando sucedió, por ejemplo, esto de los mineros, lo mismo que millones de personas en el mundo, lloré de alegría cuando hubo ese triunfo que es un orgullo para esta nación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, así como puedo felicitarlos por eso, realmente sentí vergüenza de la raza humana cuando con motivo del terremoto de 2010 se presentaron tantos saqueos. Y cada persona que se estaba robando algo, decía: &amp;quot;Pero, es que es una botellita&amp;quot;. Mas, tú sabes que ese pequeño robo destruyó confianza, ese pequeño robo volvió amarga la vida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto es lo mismo que sucede con el cigarrillo. Mira: aquí estamos en este salón relativamente amplio y gracias a Dios muy bien concurrido. ¡Aleluya! ¡Que el Señor ha permitido que una concurrencia tan notable haya venido! Pero, si en este salón veinte personas o treinta personas se ponen a fumar, -cosa que por supuesto no vamos a hacer-, y si cada uno dice: &amp;quot;Pero, es que es un pitillito, es que es un cigarrillo&amp;quot;; un cigarrillo es que :&amp;quot;¡Nos dañas el rato a todos!&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado tiene consecuencias en el pecador y fuera del pecador. Esas consecuencias del pecado, San Pablo las llama, &amp;quot;muerte&amp;quot; (véase Romanos 5,12); y &amp;quot;muerte&amp;quot; no es únicamente que se acabó el ciclo vital. De hecho, en la Sagrada Escritura el sentido principal de muerte no es el final del ciclo vital. El sentido principal de muerte es aquello que destruye el valor, el sabor, el sentido de la vida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Tú te acuerdas cuando Jesús va a resucitar a aquella niña y dice: &amp;quot;No está muerta, sino está dormida&amp;quot; (véase San Lucas 8,52)? Para Jesús el final del ciclo vital no es lo más grave del mundo. La niña está como dormida: eso no es grave; lo grave, la muerte. Porque, Jesús reserva la palabra &amp;quot;muerte&amp;quot; para lo realmente espantoso. Y lo realmente espantoso, ¿qué es? Lo realmente espantoso es que la vida pierda su color, su sabor, su sentido. Y ahí es cuando somos zombis, ahí es cuando tenemos nombre de vivos pero estamos muertos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora ya vamos entendiendo, entonces, qué es la sanación. ¡Ah! ¡La sanación! ¿Qué es? La sanación es detener y devolver ese proceso. ¡Ésa es la sanación! Porque, el pecado tiene un propósito único, y ese propósito único es, fracturar, pulverizar, destruir, desarticular, atomizar, desintegrar la Creación de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado tiene ése propósito. Porque, detrás del pecado hay uno que es &amp;quot;mentiroso desde el principio&amp;quot; (véase San Juan 8,44): así lo llama la Biblia. El mentiroso desde el principio es el demonio. Y el pecado es esencialmente mentira. Ya explicamos por qué: es mentira porque te vende un bien y te lo vende rápido, fácil e intenso. Es un bien, pero es un bien falso. De ahí que el pecado sea el engendro de Satanás; porque, el pecado viene de aquel que es mentiroso desde el principio, y todo pecado tiene estructura de mentira. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Todo pecado es mentira y tiene estructura de mentira! Entonces, ¿qué es lo que pretende el demonio? Mire: ésto es muy importante. Es muy importante, porque es lo que lo ubica a uno. La pretensión, el proyecto del demonio, es devolver la Creación, destruir la Creación, acabar la Creación. Lo que quisiera el enemigo, lo que quisiera el demonio es tomar la Creación y tirársela en la cara a Dios. Es lo que quisiera el demonio: devolver la Creación, deshacer la Creación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Eso es lo que quiere el demonio! Entonces, ¿qué es la sanación? Ya lo vamos viendo; es hermoso, mira. Hay un proyecto, proyecto de amor, proyecto de luz, proyecto de vida y de gracia, que es el fruto de ese poder y sabiduría del Altísimo. Eso se llama la Creación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Creación es como un movimiento de salida del amor generoso e inexplicable de Dios, que difunde su bien. Decían los medievales: &amp;quot;El amor es difusivo de sí mismo&amp;quot;. El amor se difunde por sí mismo, el amor se propaga. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, el demonio..., observa; aquí lo voy a representar. De Dios sale ese proyecto de Creación hacia afuera; el demonio quiere tirarle esa Creación en la cara a Dios. Por eso, el demonio se goza en la muerte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una oración muy fuerte de liberación que tuvimos una vez en Bolivia, una persona posesa, o mejor dicho, el enemigo a través de esta persona, dijo la siguiente frase que no podré olvidar: &amp;quot;¿Por qué luchan contra el aborto?&amp;quot; &amp;quot;¿Por qué quieren quitarme el aborto? Yo disfruto cada aborto&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ése es el demonio: &amp;quot;Yo disfruto cada aborto&amp;quot;. Porque, cada aborto es una imagen de lo que el demonio quisiera hacer: detener una vida, detener un proyecto, detener una esperanza, detener una expresión del amor divino y tirársela por la cara a Dios. Ensangrentarla, despedazarla y tirársela por la cara a Dios es lo que el demonio quiere hacer. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, miremos ahora qué es la sanación en este movimiento. ¡Muy atentos, por favor! Sale de Dios el proyecto de la Creación; el pecado intenta retroceder la Creación. La sanación, ¿qué es? La reconstitución del proyecto de Dios. Dios retoma su proyecto, Dios retoma lo suyo, Dios reconquista lo suyo en la sanación: eso es lo que Dios hace cuando sana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sanación, hermanos, no es simplemente: &amp;quot;Ah, yo tenía un dolor de cabeza; se me quitó el dolor de cabeza ¡Aleluya!&amp;quot; Eso está bien, está muy bien. &amp;quot;Yo tenía un callo que nadie me lo había podido quitar; me lo quitaron&amp;quot;. Está bien, eso está bien. &amp;quot;Tenía un problema&amp;quot;: está bien. ¡Bendito sea Dios! Pero, por favor, hay que mirar más allá de lo anterior. Más allá, ¿qué es la sanación? La sanación es, &amp;quot;Dios reconquistando lo suyo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Eso es la sanación! Hay una oración que la he oído en distintas versiones, pero siempre en el idioma inglés: &amp;quot;Make me whole&amp;quot;. &amp;quot;Reconstruye la integridad de mi ser&amp;quot;. &amp;quot;Whole&amp;quot;, w, h, o, l, e: es &amp;quot;entero&amp;quot;, completo. &amp;quot;¡Hazme completo!&amp;quot; Uno no ora así en español. En español no tenemos una oración equivalente a ésa. Pero, lo más cercano que tenemos es: &amp;quot;Devuelve la unidad de mi ser. Devuelve la integridad de mi vida&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque, el pecado es laceración, desgarramiento, conflicto interno, pulverización, dispersión, fragmentación, desunión. Desunión dentro de mí mismo: &amp;quot;Me vuelvo un incoherente&amp;quot;. Desunión en la pareja: &amp;quot;No nos entendemos&amp;quot;. Divorcios y más divorcios, desunión en la sociedad, guerra de clases, guerra de unos contra otros, guerra de intereses, unas etnias contra otras, unos grupos contra otros, unos lobbies contra otros lobbies, un colectivo, -como dicen ahora tanto en España-, un colectivo contra otro colectivo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ése es el pecado: desunión, conflicto, egoísmo, venganza, desintegración. Frente a todo lo anterior viene esta oración preciosa: &amp;quot;¡Make me whole!&amp;quot;. &amp;quot;¡Hazme entero! ¡Devuélveme a esa unidad! ¡Reconstruye! ¡Reconstruye la integridad de mi ser!&amp;quot; Ésa es la sanación: es una reconstrucción de lo que el pecado ha querido destruir, de lo que Satanás ha querido desintegrar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sanación es la reconstrucción de esa unidad primera. Y en esa reconstrucción nosotros volvemos a conectar la cabeza con el corazón, la palabra con la obra, el esposo con la esposa, la sociedad. Es un proyecto global, es un proyecto cósmico. ¡Por favor, hermanos! Saquemos la sanación de ese ámbito únicamente individual: &amp;quot;El Señor me sana a mí; yo le doy gracias al Señor. El Señor me sana; yo lo alabo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sanación es un proyecto cósmico. El universo tiene que ser sanado, la sociedad tiene que ser sanada, la pareja tiene que ser sanada. Porque, la sanación es el detener y devolver ese proceso espantoso, tenebroso del enemigo que quiere retroceder la Creación. Si el enemigo quiere retroceder la Creación y tirársela por la cara al Creador, la sanación es la reconquista de Dios. Cuando Dios te sana, Dios te reconquista. ¡Ésa es la sanación! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora vamos a la segunda parte. La segunda parte, ¿cuál es? El significado. En el evangelio según San Juan, a los milagros no se les llama milagros; a los milagros se les llama, &amp;quot;signos&amp;quot; (véase San Juan 4,54). En griego se dice, &amp;quot;semeia&amp;quot;. &amp;quot;Semeion&amp;quot; en griego quiere decir &amp;quot;signo&amp;quot;. De ahí viene, por ejemplo, la palabra &amp;quot;semiología&amp;quot;. La semiología: aquella parte del estudio de la lengua que tiene que ver con el tema de los significados. ¿Por qué las palabras significan lo que significan? Entonces, la semiología tiene que ver con el significado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Evangelio de Juan los milagros de Cristo se llaman &amp;quot;semeia&amp;quot;; son signos. Y en el Evangelio de Juan el número de signos también es otro signo, porque son siete signos desde las Bodas de Caná hasta la muerte de Cristo en la Cruz que muere entregando el Espíritu. ¡Siete signos! Y cada uno de estos signos, ¿es signo de qué? Ahí es donde viene la pregunta. ¡Ésa es la pregunta interesante! Porque, la sanación es un signo. Luego, la sanación está indicando algo más. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La definición clásica de signo es: &amp;quot;signo&amp;quot; es aquella realidad que remite, que envía, que apunta hacia otra realidad. Y el ejemplo clásico es el que dio San Agustín: &amp;quot;Si yo veo humo, eso me remite a otra realidad que es la realidad del fuego&amp;quot;. Yo veo el humo, pero no veo el fuego. Sin embargo, viendo el humo presumo el fuego: el humo apunta hacia el fuego. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ése es el signo: realidad que remite a otra realidad. En la sanación, la realidad es: &amp;quot;Dios me curó&amp;quot;. Ésa es la realidad: &amp;quot;Que me curó, me curó&amp;quot;. Y los milagros existen. Los hemos experimentado y el Señor sana. El Señor sana corazones, el Señor sana recuerdos, el Señor sana emociones, el Señor sana los cuerpos, el Señor sana las heridas, el Señor sana. Ésa es una realidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, a la luz de lo que hemos explicado hasta ahora, ya tú te das cuenta de que la sanación es un signo. La sanación tiene un &amp;quot;para qué&amp;quot;. ¿Para qué me ha sanado Dios? Y la respuesta ya no es tan difícil cuando recordamos lo que hemos dicho. ¿Qué es lo que hemos dicho? Que la sanación es la reconquista: Dios está retomando lo suyo, Dios está reconquistando lo que le pertenece. Ésa es la sanación: sanación física, sanación de pareja, sanación de recuerdos, sanación interior, sanación intergeneracional, sanación del tejido social. Todas son reconquistas del amor de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, ¿para qué me sana Dios? Dios me sana, para que yo pueda volver a su plan original de salvación. Dios me sana, para que yo pueda volver al carril del cual la enfermedad, la debilidad o el pecado me sacaron. ¡Para eso me sana Dios! La sanación siempre es retorno a una vocación primera. La sanación siempre es reconquista que hace que yo pueda recuperar lo que Dios quería de mí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el mismo Evangelio de Juan tenemos unos ejemplos notables. Sucede, por poner el caso, ésto en el capítulo noveno de San Juan: &amp;quot;Hay un hombre que es ciego de nacimiento&amp;quot; (véase San Juan 9,1). ¡Ciego de nacimiento! Y Jesús lo sana. Ustedes se acuerdan: &amp;quot;Le unta barro y lo envía a la piscina de Siloé, palabra que quiere decir &amp;quot;Enviado&amp;quot;. Entonces, este hombre, todavía ciego, con barro de saliva en los ojos, pregunta, busca y llega a la piscina de Siloé&amp;quot; (véase San Juan 9,6-7).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué ha tenido que hacer él en ese recorrido? Ha tenido que hacer un acto de fe inmenso. ¡Inmenso! Porque, ya es triste no tener la vista: es triste ser ciego. Pero, es no sólo triste sino ridículo, ser ciego y con barro en los ojos. Y eso es lo que este hombre ha hecho, porque ha creído en la Palabra de Cristo. Y porque ha creído a la Palabra de Cristo, ha obedecido la Palabra de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Ojo! Pues, estos pasos son pasos importantísimos para nuestra propia sanación. El ciego le ha creído a Cristo y ha obedecido a Cristo.  Llega a la piscina, se lava sus ojos, empieza a recibir la luz y puede ver. Se ha sanado. ¡Se ha sanado! Y entonces, ahí, entra la parte de los fariseos. Que: &amp;quot;¿Por qué cura en sábado?&amp;quot;  (véase San Juan 9,16). Que: &amp;quot;¿Quién es Ése que te abrió los ojos?&amp;quot;  (véase San Juan 9,17). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ustedes lo pueden leer ; ahora, en el descanso pueden leer el texto íntegro. Lo conocen bien; pero, es bueno repasarlo: capítulo nueve de San Juan. Después, llaman a los papás del ciego y le preguntan a ellos:&amp;quot;-¿Éste es el hijo de ustedes?&amp;quot; &amp;quot;-Sí, éste es.&amp;quot;  &amp;quot;-¿Y nació ciego?&amp;quot; &amp;quot;-Sí, nació ciego&amp;quot;. &amp;quot;-¿Y por qué ahora puede ver?&amp;quot; &amp;quot;-No sabemos&amp;quot;  (véase San Juan 9,18-21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los papás se acobardan frente a la enorme autoridad que tenían los fariseos en ese tiempo. Y entonces le preguntan a él: &amp;quot;-¿Qué fue lo que te hizo?&amp;quot; &amp;quot;-Me puso barro, fui, me lavé y vi&amp;quot;  (véase San Juan 9,15). &amp;quot;-¿Y tú qué dices de Él?&amp;quot; &amp;quot;-Que es un profeta&amp;quot; (véase San Juan 9,17).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Estás siguiendo la pista de los verbos de este hombre? Creyó, obedeció, testificó, proclamó. ¡Ojo con esos verbos que los vamos a necesitar en todo este encuentro! Creyó, obedeció, testificó. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;-Yo creo que es un profeta&amp;quot;  (véase San Juan 9,17). &amp;quot;-¡Qué profeta va a ser! ¡Empecatado naciste tú y nos vas a dar lecciones a nosotros! Y lo echaron de la Sinagoga&amp;quot;(véase San Juan 9,34). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, la parte que me interesa en este momento es: Primero, que vayamos tomando nota de los verbos. En este lugar hay gente que toma apuntes; los demás, pues, tienen una memoria prodigiosa. Me imagino que aquí hay gente con una memoria impresionante. Entonces, fíjate en los verbos: creyó, obedeció, testificó. Éstos son los verbos del itinerario de la sanación y hay que irlos teniendo presentes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque, mucha gente se queda sólo con la sanación que yo llamo mágica. &amp;quot;Fui, me sané, bien para mí. Ahora, yo hago con mi cuerpo sanado, con mi mente sanada, con mi vida sanada, lo que a mí se me antoje&amp;quot;. ¡Eso no es así!  Somos sanados para algo. Fíjate: creyó, obedeció, testificó. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se enteró Jesús de que lo habían expulsado de la Sinagoga a este hombre, -el que había sido curado-, y se le presenta Él. Mas, este hombre nunca había visto a Jesús: claro que no lo había visto porque era ciego. Y el Señor le dijo: &amp;quot;Vete a la piscina&amp;quot;  (véase San Juan 9,7). Y cuando ya él empezó a ver en la piscina de Siloé, Jesús no estaba por ahí. O sea que él no había visto nunca a Jesucristo. Pero, sí conocía, ¿qué? ¿Sí conocía qué de Jesús? La voz. ¡Yo los necesito muy atentos, muy despiertos! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No lo había visto, pero sí lo había oído. ¡Sí lo había oído!  Este hombre se encuentra con Jesús. Jesús se ha enterado de que lo han expulsado de la Sinagoga y le dice: &amp;quot;¿Tú crees en el Hijo del hombre?&amp;quot;  (véase San Juan 9,35). El ciego, ya curado, reconoce la voz; es la voz de Jesús: &amp;quot;¿Tú crees en el Hijo del hombre?&amp;quot;  (véase San Juan 9,35). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ciego dice: &amp;quot;¿Quién es para que yo crea en Él?&amp;quot;  (véase San Juan 9,36). Y le responde Jesús: &amp;quot;Lo estás viendo&amp;quot;  (véase San Juan 9,37). &amp;quot;Curé tus ojos para que me vieras, curé tus ojos para que me pudieras ver.&amp;quot; (véase San Juan 9,39). El hombre se postra y adora a Jesucristo. ¡Qué hermosura!  &amp;quot;Te he curado para que puedas verme&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Para qué nos sana la vista Jesús? Para que lo veamos a Él. No solamente para que lo veamos en ese momento en su Carne, sino para que lo veamos en la Eucaristía, para que lo veamos en la Palabra, para que lo veamos en el pobre, para que lo veamos en la esperanza del Cielo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Te he curado tus ojos para que me veas. He abierto tus oídos para que me escuches. He sanado tu lengua para que me proclames. He curado tus pies para que recorras mis caminos y para que vayas en mi Nombre y anuncies la Buena Nueva. ¡Para eso he curado tus pies!&amp;quot; Acuérdate: la sanación es reconquista, es Dios retomando lo suyo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;He sanado tu sonrisa...&amp;quot;, porque Dios le sana a uno hasta la sonrisa. ¡La sonrisa hay que sanarla! La gente dice: &amp;quot;¿Pero, cómo no? ¿Cómo así?¿Sanación de sonrisa?¿Está hablando usted de ortodoncia? Para eso son los brackets.&amp;quot; ¿Por qué tiene uno que sanar la sonrisa? Para eso, lo mejor es ir a una película que ya no está en cartelera pero que se consigue y que se llama Batman. Cuando tú ves a Batman, hay un personaje que siempre sonríe, el Guasón. Siempre sonríe, pero su sonrisa es burla, su sonrisa es cruel, su sonrisa es cínica, su sonrisa es expresión de odio. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;He sanado tu sonrisa, para que tu sonrisa no sea expresión de cinismo, ni expresión de odio, ni expresión de dureza, ni expresión de burla. He sanado tu sonrisa, porque necesito sonreírle a mucha gente. ¡Para eso he sanado tu sonrisa! He sanado tus brazos, para que acojas a mis hermanos. He sanado tu corazón, para que palpite de amor por el Dios del Cielo. ¡Para eso he sanado tu corazón!&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, hay un &amp;quot;para qué&amp;quot;; entonces, hay un significado. Y así entramos en la última parte de esta enseñanza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;Continúa la transcripción.&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

	<entry>
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		<title>Madurez en el Espíritu, 1 de 5, Sanado significa reconciliado</title>
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				<updated>2012-06-03T05:23:44Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mis Queridos Hermanos:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creo que una palabra que nos caracteriza mucho en la Renovación Carismática es la palabra &amp;quot;sanación&amp;quot;. De hecho, cuando se habla de un congreso de sanación, inmediatamente uno piensa en los carismáticos. Además, la sanación ha sido un vehículo muy poderoso para atraer grandes multitudes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y muchos de los que podemos llamar patriarcas, iniciadores, propagadores, apóstoles de la Renovación, han recibido ese don, el don de la sanación. Sacerdotes como Darío Betancourt o como Emiliano Tardiff, sobre todo, son conocidos y son recordados en muchas partes del mundo, especialmente por esa palabra, por la palabra sanación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué vamos a hacer en esta primera reunión nuestra, en esta primera enseñanza? Vamos a hablar sobre el lugar que ocupa la sanación en el plan de salvación de Dios. Dios tiene un plan de salvación para nosotros. Entonces, vamos a relacionar salvación y sanación. Eso es lo primero que vamos a hacer. Luego, veremos la sanación como una señal, como un signo; y todo signo tiene un significado. La sanación como una señal: ésa es la segunda parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y en la tercera parte de esta enseñanza, que Dios nos ayude y que todo pueda ser según su querer. En la tercera parte vamos a ver qué significa eso de ser sanados desde el punto de vista de la misión. O dicho de otra manera: ¿para qué somos sanados? Porque, la sanación no es un punto de llegada; es una estación en el camino. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tres puntos: Primero, sanación y salvación. Segundo, la sanación como signo, signo del Reino de Dios. Y el tercer punto, sanación y misión, el para qué de la sanación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Empecemos, por tanto, con lo primero: la sanación y la salvación. Tengamos en cuenta, hermanos, que nuestra fe, que la fe que ustedes y yo vivimos, es una fe que se centra en una palabra, la palabra salvación, la palabra redención. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Ser salvados! Jesús es el Salvador. Esto es esencial para el mensaje cristiano, hasta el punto de que el Papa Juan Pablo Segundo nos decía en alguna ocasión: &amp;quot;La conciencia del pecado va unida a la conciencia de la gracia&amp;quot;, lo cual significa que si se pierde la conciencia del pecado, se pierde la conciencia del amor gratuito de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque, nosotros, ante todo, somos salvados del poder del pecado. El pecado tiene garras, y las garras del pecado se hunden en nuestra carne, se hunden en nuestra historia, se hunden en nuestras familias. Las garras del pecado nos retienen prisioneros, según aquello que dijo Cristo en disputa con las autoridades judías: &amp;quot;El que comete pecado es esclavo del pecado&amp;quot; (&amp;#039;&amp;#039;véase&amp;#039;&amp;#039; San Juan 8,34). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, nosotros somos salvados fundamentalmente del poder del pecado. Luego, tenemos que preguntarnos por qué el pecado, siendo una cosa perversa, tiene poder en nosotros. Y la respuesta no es tan difícil. Mira, el pecado tiene poder porque el pecado se vende a sí mismo como un atajo para algo bueno. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado se presenta, no en el rostro y la realidad de maldad que es lo propio suyo, sino como un atajo para el bien, como un camino corto y sin esfuerzo para el bien, según aquello que dijo Jesús: &amp;quot;Ancho es el camino que lleva a la perdición&amp;quot; (véase San Mateo 7,13). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado se presenta como un atajo para el bien, y buscando un bien, nos dejamos agarrar por el pecado. ¿De dónde viene el verbo agarrar? Viene de garra, y la garra es eso: es ese instrumento que utilizan los animales para retener a su presa. Entonces, nosotros somos agarrados por el pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado se presenta como un atajo. ¿Para qué? Atajo para algo bueno: típicamente, para un poco de felicidad. ¿Qué es lo que busca la persona, por ejemplo, que bebe? Busca un poco de felicidad, y llega a emborracharse porque ese líquido le promete felicidad. Por eso se emborracha. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué hace la persona que comete un adulterio? Está buscando un atajo para una felicidad; es una felicidad mentirosa, y es una felicidad provisional, temporal, que va a destruir una felicidad profunda y permanente. La felicidad de un placer efímero va a destruir la felicidad de un hogar estable. Pero, ésa es la mentira del pecado, precisamente: destruir la felicidad permanente a nombre de la felicidad efímera. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, es muy importante entender que éste es el poder del pecado. El pecado siempre se presenta como un atajo, como que: &amp;quot;Aquí puedo lograr algo de felicidad, aquí puedo salirme con la mía, aquí puedo afirmar mi yo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pensemos en el caso de la arrogancia. La arrogancia es una manera de exaltar y de mimar el propio yo. La persona soberbia, la persona arrogante, la persona displicente que aplasta al otro, ¿qué siente? Siente que afirma su yo, esa pequeña felicidad de sentir: &amp;quot;¡Cuánto valgo yo! ¡Qué importante soy! ¡Cuánto poder tengo!&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto, el pecado ofrece una felicidad que es tramposa, que es mentirosa, que es efímera; pero, tiene el encanto de lo inmediato. Y el encanto de lo inmediato, el encanto de lo fácil y el encanto de la retribución pronta y fuerte, hace que uno caiga en el pecado. Si el pecado no presentara una retribución, pues, uno no pecaría. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Por qué la gente se emborracha? Porque eso produce un placer. ¿Por qué la gente se droga? Porque eso produce un placer. ¡Incluso la persona que se suicida! La persona que se suicida está buscando un bien, un bien que lo sigue de manera falsa, de manera equivocada. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Está buscando un bien que se llama, ¿qué? ¡El descanso! Quiere descansar de su condición atribulada, de su angustia, de sus pensamientos. Quiere descansar de las culpas que siente. ¡Quiere descansar! Y buscando ese descanso de una manera instantánea, comete esa terrible y definitiva falla, ese horrible pecado: se mata. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, ¿qué estamos aprendiendo? Para ir por orden,  lo que estamos aprendiendo es esto: Primero, ¿cuál es el encanto que tiene el pecado? Y hemos dicho: el encanto del pecado es que nos presenta un bien por un camino corto, por un camino fácil y por un camino intenso. La estructura del pecado es ésa: es un atajo que presenta de un modo sencillo y de un modo intenso un bien deseable. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y ese bien puede ser placer, puede ser mimar mi propio yo, puede ser amor por la justicia. Por ejemplo: &amp;quot;Una persona era mi socio. Teníamos un negocio, teníamos una empresa. Esta persona era mi socio y me ha traicionado&amp;quot;. Hay un camino largo, que es el camino de una denuncia: los abogados, los jueces, el veredicto, la retribución. ¡Las demandas! Ése es un camino que me puede parecer muy largo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, yo quiero tomar justicia por mi propia mano. Yo voy y le despedazo la cara a puños y le digo: &amp;quot;Es que eres un desgraciado&amp;quot;. Ahí, ¿qué estoy haciendo? Estoy sintiendo el placer de la justicia. Supuestamente, una forma de justicia, pero, ¿con qué características? Justicia rápida, justicia fácil, justicia intensa: las tres características del pecado. El pecado se presenta como rápido, fácil, intenso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un último ejemplo: Yo puedo construir una relación de amistad, una relación de afecto, una relación de fidelidad con una persona. Es un camino largo que supone conocer la persona, valorarla. Supone que yo tengo que ceder en muchas cosas; tengo que comprometerme, tengo que renunciar a algunos derechos. Ése es el noviazgo, ése es el matrimonio. Es un camino y es un camino más bien largo que tiene algunas renuncias, que tiene algunas dificultades. Ése es un modo de hacer las cosas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado se presenta como algo instantáneo: &amp;quot;La pornografía, la prostitución, ¡ya! Retribución, ¡ya! ¿Quieres placer? ¿Ya? ¿Esta noche? ¡Ya lo tienes!&amp;quot; El pecado es un bien, pero un bien ofrecido de manera mentirosa por un camino rápido, por un camino fácil y por un camino intenso. Ése es el pecado y ésa es la garra del pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De ahí que el pecado nos agarre. Porque, nosotros queremos las cosas rápidamente, fácilmente, intensamente. Entonces, en vez de tener que hacer ese camino tan largo de la afectividad, de las renuncias, de la madurez y el respeto: &amp;quot;¡Nada de eso! ¡La prostituta y se acabó! ¡La pornografía y se acabó!&amp;quot; Aparece como si fuera algo rápido, fácil, intenso. &amp;quot;Ancho es el camino que lleva a la perdición&amp;quot; (véase San Mateo 7,13). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, ésa es la estructura del pecado. Nos dice el Apóstol San Pablo que: &amp;quot;Precisamente porque sucede el pecado, la Creación ha sido sometida a esclavitud&amp;quot; (véase Carta a los Romanos 8,20). Es decir, es una mentira. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto que ese atajo, ese camino, -que quiero que se te queden las tres palabras-, ese camino rápido... -¿Cuál es la otra palabra? - Fácil, intenso. -¡Ah, esta gente es maravillosa, excelente! Este camino rápido, fácil, intenso, es un camino mentiroso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, la prostitución no solamente expone a una cantidad de enfermedades y riesgos, sino que al igual que la pornografía, deja el corazón infinitamente frío, infinitamente vacío, solo. La soledad se agrava. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de ese momento de exaltación que puede producir una droga, un porro, un no sé qué lo llamen aquí, después de ese momento de exaltación, &amp;quot;después de ese vuelo impresionante donde estuve en medio de elefantes rosados que divagaban entre planetas de cristal, aterrizo. Y cuando vuelvo a mi realidad, estoy adolorido, estoy macerado, estoy decepcionado, estoy solo, estoy destruido&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado es mentira, mentira que destruye. ¿Por qué el pecado destruye? Porque el pecado supone utilizar lo que Dios creó, pero utilizarlo como Dios no quiso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, la persona que utiliza su cuerpo para drogarlo, para emborracharlo, para prostituirlo, la persona que utiliza su boca para mentir, para traicionar, para calumniar, la persona que utiliza la mente para llenarse de un humo de soberbia, está destruyendo su mente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Imagínate que los científicos han demostrado que la estructura, -óyeme bien-, la estructura del cerebro cambia con aquello que pensamos. Nuestros pensamientos cambian nuestro cerebro. El cerebro tiene varios miles de miles  de millones de células que se llaman neuronas. Esas neuronas se conectan. El nombre de esas conexiones es sinapsis. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sinapsis entre las neuronas cambian de acuerdo con las cosas que pensamos. Eso quiere decir que la persona que vive en el mundo del pecado está todos los días modelando, literalmente modelando su cerebro para que piense en clave de pecado. De ahí que el cerebro de un mentiroso llegue a volverse distinto del cerebro de una persona sincera y honesta. Incluso a nivel biológico el cerebro del mentiroso se daña. ¡Qué impresionante! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El cerebro de la persona morbosa se daña, el cerebro de la persona soberbia se daña. Y muchas veces no se daña tan sólo el cerebro. Se daña, por ejemplo, el cuerpo con las enfermedades. Viene la cirrosis; el alcohólico crónico tiene su cirrosis. ¿Qué está indicando eso? El pecado destruye: nos destruye biológicamente, físiológicamente, mentalmente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado, además, no sólo destruye al pecador. Resulta que no es únicamente  nuestro cerebro el que consiste en un tejido de conexiones entre neuronas. La sociedad es un tejido de conexión entre personas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y así como cuando se daña una célula eso afecta el funcionamiento de otras células, si lo anterior se vuelve grave, -puede ser, por ejemplo, un cáncer-, pues, así también el pecador empieza a dañar el tejido de relaciones, allí donde se encuentra: &amp;quot;Mi pecado de egoísmo destruye mi relación con mi pareja&amp;quot;. &amp;quot;Mi pecado de egoísmo destruye mi relación con mis hijos&amp;quot;. &amp;quot;Mi pecado de egoísmo destruye mi relación con la naturaleza&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Destruimos la naturaleza por puro egoísmo. Durante décadas y décadas, prácticamente durante siglos, se miró a la naturaleza como si fuera una cantera de la cual se puede extraer, y extraer, y extraer. Y se miró a los ríos y al mar como si fueran basureros. Entonces, el egoísmo irresponsable de miles y de millones de personas, convirtió al mar en un basurero. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Océano Pacífico hay islas de plástico. Tú ves que la persona va en su crucero elegante, se toma una botellita de agua y la bota por la borda. Esa botellita, con la otra botellita, con la otra botellita, van formando una isla. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Yo no podía creerlo! Alguna vez decían en un programa: &amp;quot;Si se juntaran todos los plásticos que la gente ha tirado al Océano Pacífico, se tendría un área semejante a la de Inglaterra&amp;quot;. ¡Ése es el plástico que le hemos tirado al mar! Y uno dice: &amp;quot;-¡Pero, mi botellita!&amp;quot;  &amp;quot;-No; tu botellita,  con la botellita del otro, con la botellita del otro, con la botellita del otro, está destruyendo un ecosistema y tiene consecuencias desastrosas&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo mismo sucede con el mercurio; lo mismo sucede con los desechos radioactivos. Cuando los países estaban entusiasmados con la fuerza del átomo, con la energía nuclear, había islas donde se hacían explosiones en el Pacífico Sur, en Asia. ¡Cuántos experimentos nucleares hicieron Francia y otros países por allá! &amp;quot;-Vamos a detonar una bomba&amp;quot;. &amp;quot;-Oye, pero, ¡cuánta radiación maligna que destruyó y que produjo mutaciones y que produjo desastres!&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, ya entendemos un poco de cuál es el pecado y por qué tiene poder. El pecado tiene poder porque es una mentira que nos presenta un camino rápido, fácil e intenso para lograr un bien. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, esa mentira produce destrucción. Esa destrucción uno no la mira inmediatamente. Uno se fuma un cigarrillo: &amp;quot;No me pasó nada&amp;quot;; dos: &amp;quot;No me pasó nada&amp;quot; ; dos millones de cigarrillos: &amp;quot;¡Me estoy muriendo de un cáncer!&amp;quot; &amp;quot;Y seguro que no llego a los dos millones antes de que eso me suceda&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado destruye. El pecado es finalmente una amenaza contra la Creación. Nos dice San Pablo: &amp;quot;Por envidia del pecado entró la muerte en el mundo&amp;quot; (véase Romanos 5,12). Y muerte no significa simplemente que termina el ciclo de un ser vivo. Muerte significa que se empobrece, significa que se daña, que se lastima la vida. ¡Eso es muerte! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mira lo que nos dice el libro del Apocalipsis: &amp;quot;Tienes nombre de vivo, pero estás muerto&amp;quot; (véase Apocalipsis 3,1). Es uno de los reproches que Dios le hace a una de las comunidades, allá, en los capítulos segundo o tercero del libro del Apocalipsis:  &amp;quot;Tienes nombre de vivo, pero estás muerto&amp;quot; (véase Apocalipsis 3,1).  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Tienes nombre de vivo, pero estás muerto&amp;quot; (véase Apocalipsis 3,1). Y eso significa que hay mucha gente que está caminando por las calles de Concepción, que está caminando por las calles de Santiago, que está caminando por Valparaíso, que está caminando por Viña del Mar, que está caminando por Arica: hay una cantidad de gente que está caminando, y creemos que porque caminan, porque compran, porque venden, porque sacan fotos en Facebook, están vivos. ¡Y son cadáveres, hermanos! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Están muertos, y hay mucha gente que está muerta en vida. Por eso se tiene tanto interés enfermizo en nuestro tiempo con el tema de los zombis. ¿Qué es un zombi? Es un muerto vivo. Y a la gente le interesa el tema de los zombis, porque ellos mismos, muchos de ellos, son como zombis. No saben por qué viven, no saben para qué viven, no saben si tenía sentido despertarse hoy por la mañana o no tenía sentido. No saben si tiene sentido esforzarse otro poco más. El esfuerzo cada vez es más difícil, porque cada vez se ve menos significado en lo que se está haciendo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado tiene poder, el pecado tiene garras y las garras del pecado son tres: lo rápido, lo fácil y lo intenso. ¡Ésas son las garras del pecado! Pero, el pecado es una mentira. El pecado destruye y uno no se da cuenta de que el pecado destruye. Uno no se da cuenta, porque uno simplemente botó una botellita. Mas, resulta que tu botellita, más la botellita del otro, está haciendo un desastre en el planeta. Y eso que es un ejemplo tomado de la ecología, eso también tiene consecuencias para la sociedad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo quiero decirles que Chile es una nación que yo amo; la amaba mucho antes de poder visitarla como ahora me concede el Señor. Es un país que yo respeto, es un país que yo he seguido en las noticias. Cuando sucedió, por ejemplo, esto de los mineros, lo mismo que millones de personas en el mundo, lloré de alegría cuando hubo ese triunfo que es un orgullo para esta nación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, así como puedo felicitarlos por eso, realmente sentí vergüenza de la raza humana cuando con motivo del terremoto de 2010 se presentaron tantos saqueos. Y cada persona que se estaba robando algo, decía: &amp;quot;Pero, es que es una botellita&amp;quot;. Mas, tú sabes que ese pequeño robo destruyó confianza, ese pequeño robo volvió amarga la vida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto es lo mismo que sucede con el cigarrillo. Mira: aquí estamos en este salón relativamente amplio y gracias a Dios muy bien concurrido. ¡Aleluya! ¡Que el Señor ha permitido que una concurrencia tan notable haya venido! Pero, si en este salón veinte personas o treinta personas se ponen a fumar, -cosa que por supuesto no vamos a hacer-, y si cada uno dice: &amp;quot;Pero, es que es un pitillito, es que es un cigarrillo&amp;quot;; un cigarrillo es que :&amp;quot;¡Nos dañas el rato a todos!&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado tiene consecuencias en el pecador y fuera del pecador. Esas consecuencias del pecado, San Pablo las llama, &amp;quot;muerte&amp;quot; (véase Romanos 5,12); y &amp;quot;muerte&amp;quot; no es únicamente que se acabó el ciclo vital. De hecho, en la Sagrada Escritura el sentido principal de muerte no es el final del ciclo vital. El sentido principal de muerte es aquello que destruye el valor, el sabor, el sentido de la vida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Tú te acuerdas cuando Jesús va a resucitar a aquella niña y dice: &amp;quot;No está muerta, sino está dormida&amp;quot; (véase San Lucas 8,52)? Para Jesús el final del ciclo vital no es lo más grave del mundo. La niña está como dormida: eso no es grave; lo grave, la muerte. Porque, Jesús reserva la palabra &amp;quot;muerte&amp;quot; para lo realmente espantoso. Y lo realmente espantoso, ¿qué es? Lo realmente espantoso es que la vida pierda su color, su sabor, su sentido. Y ahí es cuando somos zombis, ahí es cuando tenemos nombre de vivos pero estamos muertos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora ya vamos entendiendo, entonces, qué es la sanación. ¡Ah! ¡La sanación! ¿Qué es? La sanación es detener y devolver ese proceso. ¡Ésa es la sanación! Porque, el pecado tiene un propósito único, y ese propósito único es, fracturar, pulverizar, destruir, desarticular, atomizar, desintegrar la Creación de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado tiene ése propósito. Porque, detrás del pecado hay uno que es &amp;quot;mentiroso desde el principio&amp;quot; (véase San Juan 8,44): así lo llama la Biblia. El mentiroso desde el principio es el demonio. Y el pecado es esencialmente mentira. Ya explicamos por qué: es mentira porque te vende un bien y te lo vende rápido, fácil e intenso. Es un bien, pero es un bien falso. De ahí que el pecado sea el engendro de Satanás; porque, el pecado viene de aquel que es mentiroso desde el principio, y todo pecado tiene estructura de mentira. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Todo pecado es mentira y tiene estructura de mentira! Entonces, ¿qué es lo que pretende el demonio? Mire: ésto es muy importante. Es muy importante, porque es lo que lo ubica a uno. La pretensión, el proyecto del demonio, es devolver la Creación, destruir la Creación, acabar la Creación. Lo que quisiera el enemigo, lo que quisiera el demonio es tomar la Creación y tirársela en la cara a Dios. Es lo que quisiera el demonio: devolver la Creación, deshacer la Creación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Eso es lo que quiere el demonio! Entonces, ¿qué es la sanación? Ya lo vamos viendo; es hermoso, mira. Hay un proyecto, proyecto de amor, proyecto de luz, proyecto de vida y de gracia, que es el fruto de ese poder y sabiduría del Altísimo. Eso se llama la Creación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Creación es como un movimiento de salida del amor generoso e inexplicable de Dios, que difunde su bien. Decían los medievales: &amp;quot;El amor es difusivo de sí mismo&amp;quot;. El amor se difunde por sí mismo, el amor se propaga. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, el demonio..., observa; aquí lo voy a representar. De Dios sale ese proyecto de Creación hacia afuera; el demonio quiere tirarle esa Creación en la cara a Dios. Por eso, el demonio se goza en la muerte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una oración muy fuerte de liberación que tuvimos una vez en Bolivia, una persona posesa, o mejor dicho, el enemigo a través de esta persona, dijo la siguiente frase que no podré olvidar: &amp;quot;¿Por qué luchan contra el aborto?&amp;quot; &amp;quot;¿Por qué quieren quitarme el aborto? Yo disfruto cada aborto&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ése es el demonio: &amp;quot;Yo disfruto cada aborto&amp;quot;. Porque, cada aborto es una imagen de lo que el demonio quisiera hacer: detener una vida, detener un proyecto, detener una esperanza, detener una expresión del amor divino y tirársela por la cara a Dios. Ensangrentarla, despedazarla y tirársela por la cara a Dios es lo que el demonio quiere hacer. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, miremos ahora qué es la sanación en este movimiento. ¡Muy atentos, por favor! Sale de Dios el proyecto de la Creación; el pecado intenta retroceder la Creación. La sanación, ¿qué es? La reconstitución del proyecto de Dios. Dios retoma su proyecto, Dios retoma lo suyo, Dios reconquista lo suyo en la sanación: eso es lo que Dios hace cuando sana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sanación, hermanos, no es simplemente: &amp;quot;Ah, yo tenía un dolor de cabeza; se me quitó el dolor de cabeza ¡Aleluya!&amp;quot; Eso está bien, está muy bien. &amp;quot;Yo tenía un callo que nadie me lo había podido quitar; me lo quitaron&amp;quot;. Está bien, eso está bien. &amp;quot;Tenía un problema&amp;quot;: está bien. ¡Bendito sea Dios! Pero, por favor, hay que mirar más allá de lo anterior. Más allá, ¿qué es la sanación? La sanación es, &amp;quot;Dios reconquistando lo suyo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Eso es la sanación! Hay una oración que la he oído en distintas versiones, pero siempre en el idioma inglés: &amp;quot;Make me whole&amp;quot;. &amp;quot;Reconstruye la integridad de mi ser&amp;quot;. &amp;quot;Whole&amp;quot;, w, h, o, l, e: es &amp;quot;entero&amp;quot;, completo. &amp;quot;¡Hazme completo!&amp;quot; Uno no ora así en español. En español no tenemos una oración equivalente a ésa. Pero, lo más cercano que tenemos es: &amp;quot;Devuelve la unidad de mi ser. Devuelve la integridad de mi vida&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque, el pecado es laceración, desgarramiento, conflicto interno, pulverización, dispersión, fragmentación, desunión. Desunión dentro de mí mismo: &amp;quot;Me vuelvo un incoherente&amp;quot;. Desunión en la pareja: &amp;quot;No nos entendemos&amp;quot;. Divorcios y más divorcios, desunión en la sociedad, guerra de clases, guerra de unos contra otros, guerra de intereses, unas etnias contra otras, unos grupos contra otros, unos lobbies contra otros lobbies, un colectivo, -como dicen ahora tanto en España-, un colectivo contra otro colectivo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ése es el pecado: desunión, conflicto, egoísmo, venganza, desintegración. Frente a todo lo anterior viene esta oración preciosa: &amp;quot;¡Make me whole!&amp;quot;. &amp;quot;¡Hazme entero! ¡Devuélveme a esa unidad! ¡Reconstruye! ¡Reconstruye la integridad de mi ser!&amp;quot; Ésa es la sanación: es una reconstrucción de lo que el pecado ha querido destruir, de lo que Satanás ha querido desintegrar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sanación es la reconstrucción de esa unidad primera. Y en esa reconstrucción nosotros volvemos a conectar la cabeza con el corazón, la palabra con la obra, el esposo con la esposa, la sociedad. Es un proyecto global, es un proyecto cósmico. ¡Por favor, hermanos! Saquemos la sanación de ese ámbito únicamente individual: &amp;quot;El Señor me sana a mí; yo le doy gracias al Señor. El Señor me sana; yo lo alabo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sanación es un proyecto cósmico. El universo tiene que ser sanado, la sociedad tiene que ser sanada, la pareja tiene que ser sanada. Porque, la sanación es el detener y devolver ese proceso espantoso, tenebroso del enemigo que quiere retroceder la Creación. Si el enemigo quiere retroceder la Creación y tirársela por la cara al Creador, la sanación es la reconquista de Dios. Cuando Dios te sana, Dios te reconquista. ¡Ésa es la sanación! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora vamos a la segunda parte. La segunda parte, ¿cuál es? El significado. En el evangelio según San Juan, a los milagros no se les llama milagros; a los milagros se les llama, &amp;quot;signos&amp;quot; (véase San Juan 4,54). En griego se dice, &amp;quot;semeia&amp;quot;. &amp;quot;Semeion&amp;quot; en griego quiere decir &amp;quot;signo&amp;quot;. De ahí viene, por ejemplo, la palabra &amp;quot;semiología&amp;quot;. La semiología: aquella parte del estudio de la lengua que tiene que ver con el tema de los significados. ¿Por qué las palabras significan lo que significan? Entonces, la semiología tiene que ver con el significado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Evangelio de Juan los milagros de Cristo se llaman &amp;quot;semeia&amp;quot;; son signos. Y en el Evangelio de Juan el número de signos también es otro signo, porque son siete signos desde las Bodas de Caná hasta la muerte de Cristo en la Cruz que muere entregando el Espíritu. ¡Siete signos! Y cada uno de estos signos, ¿es signo de qué? Ahí es donde viene la pregunta. ¡Ésa es la pregunta interesante! Porque, la sanación es un signo. Luego, la sanación está indicando algo más. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La definición clásica de signo es: &amp;quot;signo&amp;quot; es aquella realidad que remite, que envía, que apunta hacia otra realidad. Y el ejemplo clásico es el que dio San Agustín: &amp;quot;Si yo veo humo, eso me remite a otra realidad que es la realidad del fuego&amp;quot;. Yo veo el humo, pero no veo el fuego. Sin embargo, viendo el humo presumo el fuego: el humo apunta hacia el fuego. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ése es el signo: realidad que remite a otra realidad. En la sanación, la realidad es: &amp;quot;Dios me curó&amp;quot;. Ésa es la realidad: &amp;quot;Que me curó, me curó&amp;quot;. Y los milagros existen. Los hemos experimentado y el Señor sana. El Señor sana corazones, el Señor sana recuerdos, el Señor sana emociones, el Señor sana los cuerpos, el Señor sana las heridas, el Señor sana. Ésa es una realidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, a la luz de lo que hemos explicado hasta ahora, ya tú te das cuenta de que la sanación es un signo. La sanación tiene un &amp;quot;para qué&amp;quot;. ¿Para qué me ha sanado Dios? Y la respuesta ya no es tan difícil cuando recordamos lo que hemos dicho. ¿Qué es lo que hemos dicho? Que la sanación es la reconquista: Dios está retomando lo suyo, Dios está reconquistando lo que le pertenece. Ésa es la sanación: sanación física, sanación de pareja, sanación de recuerdos, sanación interior, sanación intergeneracional, sanación del tejido social. Todas son reconquistas del amor de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, ¿para qué me sana Dios? Dios me sana, para que yo pueda volver a su plan original de salvación. Dios me sana, para que yo pueda volver al carril del cual la enfermedad, la debilidad o el pecado me sacaron. ¡Para eso me sana Dios! La sanación siempre es retorno a una vocación primera. La sanación siempre es reconquista que hace que yo pueda recuperar lo que Dios quería de mí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;Continúa la transcripción.&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://fraynelson.com/wiki2/index.php?title=Madurez_en_el_Esp%C3%ADritu,_1_de_5,_Sanado_significa_reconciliado&amp;diff=45343</id>
		<title>Madurez en el Espíritu, 1 de 5, Sanado significa reconciliado</title>
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				<updated>2012-06-03T05:22:13Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Fraynelson: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;[[Categoría: Madurez en el Espíritu]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mis Queridos Hermanos:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creo que una palabra que nos caracteriza mucho en la Renovación Carismática es la palabra &amp;quot;sanación&amp;quot;. De hecho, cuando se habla de un congreso de sanación, inmediatamente uno piensa en los carismáticos. Además, la sanación ha sido un vehículo muy poderoso para atraer grandes multitudes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y muchos de los que podemos llamar patriarcas, iniciadores, propagadores, apóstoles de la Renovación, han recibido ese don, el don de la sanación. Sacerdotes como Darío Betancourt o como Emiliano Tardiff, sobre todo, son conocidos y son recordados en muchas partes del mundo, especialmente por esa palabra, por la palabra sanación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué vamos a hacer en esta primera reunión nuestra, en esta primera enseñanza? Vamos a hablar sobre el lugar que ocupa la sanación en el plan de salvación de Dios. Dios tiene un plan de salvación para nosotros. Entonces, vamos a relacionar salvación y sanación. Eso es lo primero que vamos a hacer. Luego, veremos la sanación como una señal, como un signo; y todo signo tiene un significado. La sanación como una señal: ésa es la segunda parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y en la tercera parte de esta enseñanza, que Dios nos ayude y que todo pueda ser según su querer. En la tercera parte vamos a ver qué significa eso de ser sanados desde el punto de vista de la misión. O dicho de otra manera: ¿para qué somos sanados? Porque, la sanación no es un punto de llegada; es una estación en el camino. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tres puntos: Primero, sanación y salvación. Segundo, la sanación como signo, signo del Reino de Dios. Y el tercer punto, sanación y misión, el para qué de la sanación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Empecemos, por tanto, con lo primero: la sanación y la salvación. Tengamos en cuenta, hermanos, que nuestra fe, que la fe que ustedes y yo vivimos, es una fe que se centra en una palabra, la palabra salvación, la palabra redención. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Ser salvados! Jesús es el Salvador. Esto es esencial para el mensaje cristiano, hasta el punto de que el Papa Juan Pablo Segundo nos decía en alguna ocasión: &amp;quot;La conciencia del pecado va unida a la conciencia de la gracia&amp;quot;, lo cual significa que si se pierde la conciencia del pecado, se pierde la conciencia del amor gratuito de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque, nosotros, ante todo, somos salvados del poder del pecado. El pecado tiene garras, y las garras del pecado se hunden en nuestra carne, se hunden en nuestra historia, se hunden en nuestras familias. Las garras del pecado nos retienen prisioneros, según aquello que dijo Cristo en disputa con las autoridades judías: &amp;quot;El que comete pecado es esclavo del pecado&amp;quot; (&amp;#039;&amp;#039;véase&amp;#039;&amp;#039; San Juan 8,34). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, nosotros somos salvados fundamentalmente del poder del pecado. Luego, tenemos que preguntarnos por qué el pecado, siendo una cosa perversa, tiene poder en nosotros. Y la respuesta no es tan difícil. Mira, el pecado tiene poder porque el pecado se vende a sí mismo como un atajo para algo bueno. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado se presenta, no en el rostro y la realidad de maldad que es lo propio suyo, sino como un atajo para el bien, como un camino corto y sin esfuerzo para el bien, según aquello que dijo Jesús: &amp;quot;Ancho es el camino que lleva a la perdición&amp;quot; (véase San Mateo 7,13). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado se presenta como un atajo para el bien, y buscando un bien, nos dejamos agarrar por el pecado. ¿De dónde viene el verbo agarrar? Viene de garra, y la garra es eso: es ese instrumento que utilizan los animales para retener a su presa. Entonces, nosotros somos agarrados por el pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado se presenta como un atajo. ¿Para qué? Atajo para algo bueno: típicamente, para un poco de felicidad. ¿Qué es lo que busca la persona, por ejemplo, que bebe? Busca un poco de felicidad, y llega a emborracharse porque ese líquido le promete felicidad. Por eso se emborracha. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué hace la persona que comete un adulterio? Está buscando un atajo para una felicidad; es una felicidad mentirosa, y es una felicidad provisional, temporal, que va a destruir una felicidad profunda y permanente. La felicidad de un placer efímero va a destruir la felicidad de un hogar estable. Pero, ésa es la mentira del pecado, precisamente: destruir la felicidad permanente a nombre de la felicidad efímera. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, es muy importante entender que éste es el poder del pecado. El pecado siempre se presenta como un atajo, como que: &amp;quot;Aquí puedo lograr algo de felicidad, aquí puedo salirme con la mía, aquí puedo afirmar mi yo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pensemos en el caso de la arrogancia. La arrogancia es una manera de exaltar y de mimar el propio yo. La persona soberbia, la persona arrogante, la persona displicente que aplasta al otro, ¿qué siente? Siente que afirma su yo, esa pequeña felicidad de sentir: &amp;quot;¡Cuánto valgo yo! ¡Qué importante soy! ¡Cuánto poder tengo!&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto, el pecado ofrece una felicidad que es tramposa, que es mentirosa, que es efímera; pero, tiene el encanto de lo inmediato. Y el encanto de lo inmediato, el encanto de lo fácil y el encanto de la retribución pronta y fuerte, hace que uno caiga en el pecado. Si el pecado no presentara una retribución, pues, uno no pecaría. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Por qué la gente se emborracha? Porque eso produce un placer. ¿Por qué la gente se droga? Porque eso produce un placer. ¡Incluso la persona que se suicida! La persona que se suicida está buscando un bien, un bien que lo sigue de manera falsa, de manera equivocada. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Está buscando un bien que se llama, ¿qué? ¡El descanso! Quiere descansar de su condición atribulada, de su angustia, de sus pensamientos. Quiere descansar de las culpas que siente. ¡Quiere descansar! Y buscando ese descanso de una manera instantánea, comete esa terrible y definitiva falla, ese horrible pecado: se mata. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, ¿qué estamos aprendiendo? Para ir por orden,  lo que estamos aprendiendo es esto: Primero, ¿cuál es el encanto que tiene el pecado? Y hemos dicho: el encanto del pecado es que nos presenta un bien por un camino corto, por un camino fácil y por un camino intenso. La estructura del pecado es ésa: es un atajo que presenta de un modo sencillo y de un modo intenso un bien deseable. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y ese bien puede ser placer, puede ser mimar mi propio yo, puede ser amor por la justicia. Por ejemplo: &amp;quot;Una persona era mi socio. Teníamos un negocio, teníamos una empresa. Esta persona era mi socio y me ha traicionado&amp;quot;. Hay un camino largo, que es el camino de una denuncia: los abogados, los jueces, el veredicto, la retribución. ¡Las demandas! Ése es un camino que me puede parecer muy largo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, yo quiero tomar justicia por mi propia mano. Yo voy y le despedazo la cara a puños y le digo: &amp;quot;Es que eres un desgraciado&amp;quot;. Ahí, ¿qué estoy haciendo? Estoy sintiendo el placer de la justicia. Supuestamente, una forma de justicia, pero, ¿con qué características? Justicia rápida, justicia fácil, justicia intensa: las tres características del pecado. El pecado se presenta como rápido, fácil, intenso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un último ejemplo: Yo puedo construir una relación de amistad, una relación de afecto, una relación de fidelidad con una persona. Es un camino largo que supone conocer la persona, valorarla. Supone que yo tengo que ceder en muchas cosas; tengo que comprometerme, tengo que renunciar a algunos derechos. Ése es el noviazgo, ése es el matrimonio. Es un camino y es un camino más bien largo que tiene algunas renuncias, que tiene algunas dificultades. Ése es un modo de hacer las cosas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado se presenta como algo instantáneo: &amp;quot;La pornografía, la prostitución, ¡ya! Retribución, ¡ya! ¿Quieres placer? ¿Ya? ¿Esta noche? ¡Ya lo tienes!&amp;quot; El pecado es un bien, pero un bien ofrecido de manera mentirosa por un camino rápido, por un camino fácil y por un camino intenso. Ése es el pecado y ésa es la garra del pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De ahí que el pecado nos agarre. Porque, nosotros queremos las cosas rápidamente, fácilmente, intensamente. Entonces, en vez de tener que hacer ese camino tan largo de la afectividad, de las renuncias, de la madurez y el respeto: &amp;quot;¡Nada de eso! ¡La prostituta y se acabó! ¡La pornografía y se acabó!&amp;quot; Aparece como si fuera algo rápido, fácil, intenso. &amp;quot;Ancho es el camino que lleva a la perdición&amp;quot; (véase San Mateo 7,13). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, ésa es la estructura del pecado. Nos dice el Apóstol San Pablo que: &amp;quot;Precisamente porque sucede el pecado, la Creación ha sido sometida a esclavitud&amp;quot; (véase Carta a los Romanos 8,20). Es decir, es una mentira. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto que ese atajo, ese camino, -que quiero que se te queden las tres palabras-, ese camino rápido... -¿Cuál es la otra palabra? - Fácil, intenso. -¡Ah, esta gente es maravillosa, excelente! Este camino rápido, fácil, intenso, es un camino mentiroso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, la prostitución no solamente expone a una cantidad de enfermedades y riesgos, sino que al igual que la pornografía, deja el corazón infinitamente frío, infinitamente vacío, solo. La soledad se agrava. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de ese momento de exaltación que puede producir una droga, un porro, un no sé qué lo llamen aquí, después de ese momento de exaltación, &amp;quot;después de ese vuelo impresionante donde estuve en medio de elefantes rosados que divagaban entre planetas de cristal, aterrizo. Y cuando vuelvo a mi realidad, estoy adolorido, estoy macerado, estoy decepcionado, estoy solo, estoy destruido&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado es mentira, mentira que destruye. ¿Por qué el pecado destruye? Porque el pecado supone utilizar lo que Dios creó, pero utilizarlo como Dios no quiso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, la persona que utiliza su cuerpo para drogarlo, para emborracharlo, para prostituirlo, la persona que utiliza su boca para mentir, para traicionar, para calumniar, la persona que utiliza la mente para llenarse de un humo de soberbia, está destruyendo su mente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Imagínate que los científicos han demostrado que la estructura, -óyeme bien-, la estructura del cerebro cambia con aquello que pensamos. Nuestros pensamientos cambian nuestro cerebro. El cerebro tiene varios miles de miles  de millones de células que se llaman neuronas. Esas neuronas se conectan. El nombre de esas conexiones es sinapsis. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sinapsis entre las neuronas cambian de acuerdo con las cosas que pensamos. Eso quiere decir que la persona que vive en el mundo del pecado está todos los días modelando, literalmente modelando su cerebro para que piense en clave de pecado. De ahí que el cerebro de un mentiroso llegue a volverse distinto del cerebro de una persona sincera y honesta. Incluso a nivel biológico el cerebro del mentiroso se daña. ¡Qué impresionante! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El cerebro de la persona morbosa se daña, el cerebro de la persona soberbia se daña. Y muchas veces no se daña tan sólo el cerebro. Se daña, por ejemplo, el cuerpo con las enfermedades. Viene la cirrosis; el alcohólico crónico tiene su cirrosis. ¿Qué está indicando eso? El pecado destruye: nos destruye biológicamente, físiológicamente, mentalmente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado, además, no sólo destruye al pecador. Resulta que no es únicamente  nuestro cerebro el que consiste en un tejido de conexiones entre neuronas. La sociedad es un tejido de conexión entre personas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y así como cuando se daña una célula eso afecta el funcionamiento de otras células, si lo anterior se vuelve grave, -puede ser, por ejemplo, un cáncer-, pues, así también el pecador empieza a dañar el tejido de relaciones, allí donde se encuentra: &amp;quot;Mi pecado de egoísmo destruye mi relación con mi pareja&amp;quot;. &amp;quot;Mi pecado de egoísmo destruye mi relación con mis hijos&amp;quot;. &amp;quot;Mi pecado de egoísmo destruye mi relación con la naturaleza&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Destruimos la naturaleza por puro egoísmo. Durante décadas y décadas, prácticamente durante siglos, se miró a la naturaleza como si fuera una cantera de la cual se puede extraer, y extraer, y extraer. Y se miró a los ríos y al mar como si fueran basureros. Entonces, el egoísmo irresponsable de miles y de millones de personas, convirtió al mar en un basurero. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Océano Pacífico hay islas de plástico. Tú ves que la persona va en su crucero elegante, se toma una botellita de agua y la bota por la borda. Esa botellita, con la otra botellita, con la otra botellita, van formando una isla. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Yo no podía creerlo! Alguna vez decían en un programa: &amp;quot;Si se juntaran todos los plásticos que la gente ha tirado al Océano Pacífico, se tendría un área semejante a la de Inglaterra&amp;quot;. ¡Ése es el plástico que le hemos tirado al mar! Y uno dice: &amp;quot;-¡Pero, mi botellita!&amp;quot;  &amp;quot;-No; tu botellita,  con la botellita del otro, con la botellita del otro, con la botellita del otro, está destruyendo un ecosistema y tiene consecuencias desastrosas&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo mismo sucede con el mercurio; lo mismo sucede con los desechos radioactivos. Cuando los países estaban entusiasmados con la fuerza del átomo, con la energía nuclear, había islas donde se hacían explosiones en el Pacífico Sur, en Asia. ¡Cuántos experimentos nucleares hicieron Francia y otros países por allá! &amp;quot;-Vamos a detonar una bomba&amp;quot;. &amp;quot;-Oye, pero, ¡cuánta radiación maligna que destruyó y que produjo mutaciones y que produjo desastres!&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, ya entendemos un poco de cuál es el pecado y por qué tiene poder. El pecado tiene poder porque es una mentira que nos presenta un camino rápido, fácil e intenso para lograr un bien. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, esa mentira produce destrucción. Esa destrucción uno no la mira inmediatamente. Uno se fuma un cigarrillo: &amp;quot;No me pasó nada&amp;quot;; dos: &amp;quot;No me pasó nada&amp;quot; ; dos millones de cigarrillos: &amp;quot;¡Me estoy muriendo de un cáncer!&amp;quot; &amp;quot;Y seguro que no llego a los dos millones antes de que eso me suceda&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado destruye. El pecado es finalmente una amenaza contra la Creación. Nos dice San Pablo: &amp;quot;Por envidia del pecado entró la muerte en el mundo&amp;quot; (véase Romanos 5,12). Y muerte no significa simplemente que termina el ciclo de un ser vivo. Muerte significa que se empobrece, significa que se daña, que se lastima la vida. ¡Eso es muerte! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mira lo que nos dice el libro del Apocalipsis: &amp;quot;Tienes nombre de vivo, pero estás muerto&amp;quot; (véase Apocalipsis 3,1). Es uno de los reproches que Dios le hace a una de las comunidades, allá, en los capítulos segundo o tercero del libro del Apocalipsis:  &amp;quot;Tienes nombre de vivo, pero estás muerto&amp;quot; (véase Apocalipsis 3,1).  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Tienes nombre de vivo, pero estás muerto&amp;quot; (véase Apocalipsis 3,1). Y eso significa que hay mucha gente que está caminando por las calles de Concepción, que está caminando por las calles de Santiago, que está caminando por Valparaíso, que está caminando por Viña del Mar, que está caminando por Arica: hay una cantidad de gente que está caminando, y creemos que porque caminan, porque compran, porque venden, porque sacan fotos en Facebook, están vivos. ¡Y son cadáveres, hermanos! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Están muertos, y hay mucha gente que está muerta en vida. Por eso se tiene tanto interés enfermizo en nuestro tiempo con el tema de los zombis. ¿Qué es un zombi? Es un muerto vivo. Y a la gente le interesa el tema de los zombis, porque ellos mismos, muchos de ellos, son como zombis. No saben por qué viven, no saben para qué viven, no saben si tenía sentido despertarse hoy por la mañana o no tenía sentido. No saben si tiene sentido esforzarse otro poco más. El esfuerzo cada vez es más difícil, porque cada vez se ve menos significado en lo que se está haciendo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado tiene poder, el pecado tiene garras y las garras del pecado son tres: lo rápido, lo fácil y lo intenso. ¡Ésas son las garras del pecado! Pero, el pecado es una mentira. El pecado destruye y uno no se da cuenta de que el pecado destruye. Uno no se da cuenta, porque uno simplemente botó una botellita. Mas, resulta que tu botellita, más la botellita del otro, está haciendo un desastre en el planeta. Y eso que es un ejemplo tomado de la ecología, eso también tiene consecuencias para la sociedad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo quiero decirles que Chile es una nación que yo amo; la amaba mucho antes de poder visitarla como ahora me concede el Señor. Es un país que yo respeto, es un país que yo he seguido en las noticias. Cuando sucedió, por ejemplo, esto de los mineros, lo mismo que millones de personas en el mundo, lloré de alegría cuando hubo ese triunfo que es un orgullo para esta nación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, así como puedo felicitarlos por eso, realmente sentí vergüenza de la raza humana cuando con motivo del terremoto de 2010 se presentaron tantos saqueos. Y cada persona que se estaba robando algo, decía: &amp;quot;Pero, es que es una botellita&amp;quot;. Mas, tú sabes que ese pequeño robo destruyó confianza, ese pequeño robo volvió amarga la vida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto es lo mismo que sucede con el cigarrillo. Mira: aquí estamos en este salón relativamente amplio y gracias a Dios muy bien concurrido. ¡Aleluya! ¡Que el Señor ha permitido que una concurrencia tan notable haya venido! Pero, si en este salón veinte personas o treinta personas se ponen a fumar, -cosa que por supuesto no vamos a hacer-, y si cada uno dice: &amp;quot;Pero, es que es un pitillito, es que es un cigarrillo&amp;quot;; un cigarrillo es que :&amp;quot;¡Nos dañas el rato a todos!&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado tiene consecuencias en el pecador y fuera del pecador. Esas consecuencias del pecado, San Pablo las llama, &amp;quot;muerte&amp;quot; (véase Romanos 5,12); y &amp;quot;muerte&amp;quot; no es únicamente que se acabó el ciclo vital. De hecho, en la Sagrada Escritura el sentido principal de muerte no es el final del ciclo vital. El sentido principal de muerte es aquello que destruye el valor, el sabor, el sentido de la vida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Tú te acuerdas cuando Jesús va a resucitar a aquella niña y dice: &amp;quot;No está muerta, sino está dormida&amp;quot; (véase San Lucas 8,52)? Para Jesús el final del ciclo vital no es lo más grave del mundo. La niña está como dormida: eso no es grave; lo grave, la muerte. Porque, Jesús reserva la palabra &amp;quot;muerte&amp;quot; para lo realmente espantoso. Y lo realmente espantoso, ¿qué es? Lo realmente espantoso es que la vida pierda su color, su sabor, su sentido. Y ahí es cuando somos zombis, ahí es cuando tenemos nombre de vivos pero estamos muertos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora ya vamos entendiendo, entonces, qué es la sanación. ¡Ah! ¡La sanación! ¿Qué es? La sanación es detener y devolver ese proceso. ¡Ésa es la sanación! Porque, el pecado tiene un propósito único, y ese propósito único es, fracturar, pulverizar, destruir, desarticular, atomizar, desintegrar la Creación de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado tiene ése propósito. Porque, detrás del pecado hay uno que es &amp;quot;mentiroso desde el principio&amp;quot; (véase San Juan 8,44): así lo llama la Biblia. El mentiroso desde el principio es el demonio. Y el pecado es esencialmente mentira. Ya explicamos por qué: es mentira porque te vende un bien y te lo vende rápido, fácil e intenso. Es un bien, pero es un bien falso. De ahí que el pecado sea el engendro de Satanás; porque, el pecado viene de aquel que es mentiroso desde el principio, y todo pecado tiene estructura de mentira. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Todo pecado es mentira y tiene estructura de mentira! Entonces, ¿qué es lo que pretende el demonio? Mire: ésto es muy importante. Es muy importante, porque es lo que lo ubica a uno. La pretensión, el proyecto del demonio, es devolver la Creación, destruir la Creación, acabar la Creación. Lo que quisiera el enemigo, lo que quisiera el demonio es tomar la Creación y tirársela en la cara a Dios. Es lo que quisiera el demonio: devolver la Creación, deshacer la Creación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Eso es lo que quiere el demonio! Entonces, ¿qué es la sanación? Ya lo vamos viendo; es hermoso, mira. Hay un proyecto, proyecto de amor, proyecto de luz, proyecto de vida y de gracia, que es el fruto de ese poder y sabiduría del Altísimo. Eso se llama la Creación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Creación es como un movimiento de salida del amor generoso e inexplicable de Dios, que difunde su bien. Decían los medievales: &amp;quot;El amor es difusivo de sí mismo&amp;quot;. El amor se difunde por sí mismo, el amor se propaga. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, el demonio..., observa; aquí lo voy a representar. De Dios sale ese proyecto de Creación hacia afuera; el demonio quiere tirarle esa Creación en la cara a Dios. Por eso, el demonio se goza en la muerte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una oración muy fuerte de liberación que tuvimos una vez en Bolivia, una persona posesa, o mejor dicho, el enemigo a través de esta persona, dijo la siguiente frase que no podré olvidar: &amp;quot;¿Por qué luchan contra el aborto?&amp;quot; &amp;quot;¿Por qué quieren quitarme el aborto? Yo disfruto cada aborto&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ése es el demonio: &amp;quot;Yo disfruto cada aborto&amp;quot;. Porque, cada aborto es una imagen de lo que el demonio quisiera hacer: detener una vida, detener un proyecto, detener una esperanza, detener una expresión del amor divino y tirársela por la cara a Dios. Ensangrentarla, despedazarla y tirársela por la cara a Dios es lo que el demonio quiere hacer. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, miremos ahora qué es la sanación en este movimiento. ¡Muy atentos, por favor! Sale de Dios el proyecto de la Creación; el pecado intenta retroceder la Creación. La sanación, ¿qué es? La reconstitución del proyecto de Dios. Dios retoma su proyecto, Dios retoma lo suyo, Dios reconquista lo suyo en la sanación: eso es lo que Dios hace cuando sana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sanación, hermanos, no es simplemente: &amp;quot;Ah, yo tenía un dolor de cabeza; se me quitó el dolor de cabeza ¡Aleluya!&amp;quot; Eso está bien, está muy bien. &amp;quot;Yo tenía un callo que nadie me lo había podido quitar; me lo quitaron&amp;quot;. Está bien, eso está bien. &amp;quot;Tenía un problema&amp;quot;: está bien. ¡Bendito sea Dios! Pero, por favor, hay que mirar más allá de lo anterior. Más allá, ¿qué es la sanación? La sanación es, &amp;quot;Dios reconquistando lo suyo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Eso es la sanación! Hay una oración que la he oído en distintas versiones, pero siempre en el idioma inglés: &amp;quot;Make me whole&amp;quot;. &amp;quot;Reconstruye la integridad de mi ser&amp;quot;. &amp;quot;Whole&amp;quot;, w, h, o, l, e: es &amp;quot;entero&amp;quot;, completo. &amp;quot;¡Hazme completo!&amp;quot; Uno no ora así en español. En español no tenemos una oración equivalente a ésa. Pero, lo más cercano que tenemos es: &amp;quot;Devuelve la unidad de mi ser. Devuelve la integridad de mi vida&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque, el pecado es laceración, desgarramiento, conflicto interno, pulverización, dispersión, fragmentación, desunión. Desunión dentro de mí mismo: &amp;quot;Me vuelvo un incoherente&amp;quot;. Desunión en la pareja: &amp;quot;No nos entendemos&amp;quot;. Divorcios y más divorcios, desunión en la sociedad, guerra de clases, guerra de unos contra otros, guerra de intereses, unas etnias contra otras, unos grupos contra otros, unos lobbies contra otros lobbies, un colectivo, -como dicen ahora tanto en España-, un colectivo contra otro colectivo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ése es el pecado: desunión, conflicto, egoísmo, venganza, desintegración. Frente a todo lo anterior viene esta oración preciosa: &amp;quot;¡Make me whole!&amp;quot;. &amp;quot;¡Hazme entero! ¡Devuélveme a esa unidad! ¡Reconstruye! ¡Reconstruye la integridad de mi ser!&amp;quot; Ésa es la sanación: es una reconstrucción de lo que el pecado ha querido destruir, de lo que Satanás ha querido desintegrar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sanación es la reconstrucción de esa unidad primera. Y en esa reconstrucción nosotros volvemos a conectar la cabeza con el corazón, la palabra con la obra, el esposo con la esposa, la sociedad. Es un proyecto global, es un proyecto cósmico. ¡Por favor, hermanos! Saquemos la sanación de ese ámbito únicamente individual: &amp;quot;El Señor me sana a mí; yo le doy gracias al Señor. El Señor me sana; yo lo alabo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sanación es un proyecto cósmico. El universo tiene que ser sanado, la sociedad tiene que ser sanada, la pareja tiene que ser sanada. Porque, la sanación es el detener y devolver ese proceso espantoso, tenebroso del enemigo que quiere retroceder la Creación. Si el enemigo quiere retroceder la Creación y tirársela por la cara al Creador, la sanación es la reconquista de Dios. Cuando Dios te sana, Dios te reconquista. ¡Ésa es la sanación! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora vamos a la segunda parte. La segunda parte, ¿cuál es? El significado. En el evangelio según San Juan, a los milagros no se les llama milagros; a los milagros se les llama, &amp;quot;signos&amp;quot; (véase San Juan 4,54). En griego se dice, &amp;quot;semeia&amp;quot;. &amp;quot;Semeion&amp;quot; en griego quiere decir &amp;quot;signo&amp;quot;. De ahí viene, por ejemplo, la palabra &amp;quot;semiología&amp;quot;. La semiología: aquella parte del estudio de la lengua que tiene que ver con el tema de los significados. ¿Por qué las palabras significan lo que significan? Entonces, la semiología tiene que ver con el significado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Evangelio de Juan los milagros de Cristo se llaman &amp;quot;semeia&amp;quot;; son signos. Y en el Evangelio de Juan el número de signos también es otro signo, porque son siete signos desde las Bodas de Caná hasta la muerte de Cristo en la Cruz que muere entregando el Espíritu. ¡Siete signos! Y cada uno de estos signos, ¿es signo de qué? Ahí es donde viene la pregunta. ¡Ésa es la pregunta interesante! Porque, la sanación es un signo. Luego, la sanación está indicando algo más. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La definición clásica de signo es: &amp;quot;signo&amp;quot; es aquella realidad que remite, que envía, que apunta hacia otra realidad. Y el ejemplo clásico es el que dio San Agustín: &amp;quot;Si yo veo humo, eso me remite a otra realidad que es la realidad del fuego&amp;quot;. Yo veo el humo, pero no veo el fuego. Sin embargo, viendo el humo presumo el fuego: el humo apunta hacia el fuego. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ése es el signo: realidad que remite a otra realidad. En la sanación, la realidad es: &amp;quot;Dios me curó&amp;quot;. Ésa es la realidad. &amp;quot;Que me curó, me curó&amp;quot;. Y los milagros existen. Los hemos experimentado y el Señor sana. El Señor sana corazones, el Señor sana recuerdos, el Señor sana emociones, el Señor sana los cuerpos, el Señor sana las heridas, el Señor sana. Ésa es una realidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, a la luz de lo que hemos explicado hasta ahora, ya tú te das cuenta de que la sanación es un signo. La sanación tiene un &amp;quot;para qué&amp;quot;. ¿Para qué me ha sanado Dios? Y la respuesta ya no es tan difícil cuando recordamos lo que hemos dicho. ¿Qué es lo que hemos dicho? Que la sanación es la reconquista: Dios está retomando lo suyo, Dios está reconquistando lo que le pertenece. Ésa es la sanación: sanación física, sanación de pareja, sanación de recuerdos, sanación interior, sanación intergeneracional, sanación del tejido social. Todas son reconquistas del amor de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, ¿para qué me sana Dios? Dios me sana, para que yo pueda volver a su plan original de salvación. Dios me sana, para que yo pueda volver al carril del cual la enfermedad, la debilidad o el pecado me sacaron. ¡Para eso me sana Dios! La sanación siempre es retorno a una vocación primera. La sanación siempre es reconquista que hace que yo pueda recuperar lo que Dios quería de mí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;Continúa la transcripción.&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Fraynelson</name></author>	</entry>

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