Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Aquellas personas que están muertas en su pecado, en su oscuridad pueden encontrar el camino hacia Dios por personas como Santa Catalina, que por su testimonio y amor lleven a otros a una vida nueva.

Homilía scat020a, predicada en 20250429, con 6 min. y 42 seg.

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Transcripción:

Amigos, hoy es 29 de abril y nuestra Iglesia Católica recuerda en esta fecha a Santa Catalina de Siena. Es la ocasión perfecta para hablar de fecundidad espiritual, hay una fecundidad natural, una fecundidad biológica que es la propia de la reproducción, como existe en las plantas, en los animales y en nosotros los humanos, esa es la reproducción biológica, es parte del plan de Dios, muestra la sabiduría, la ternura, el amor de Dios. Pero, así como existe esta fecundidad biológica, también existe la fecundidad sobrenatural, la fecundidad espiritual. Y tal vez la mejor manera de explicar esto es cuando tenemos en cuenta que cada tipo de amor tiene su propio tipo de fecundidad, porque el amor por sí mismo es fecundo, pero si el amor cambia, la fecundidad también cambia. Veamos cómo sucede esto, si el amor está mirando únicamente a las cosas de esta tierra y a la vida sobre esta tierra, pues ese tipo de amor va a dar fecundidad según esta tierra, fecundidad natural, biológica, que está muy bien, repito.

Pero ¿qué pasa si cambiamos el modelo de amor? ¿Qué pasa si tenemos otra forma de amor? Un amor que está pensando no solamente en los bienes de esta tierra o en la belleza de esta tierra, sino que está pensando, por ejemplo, en los bienes eternos. Porque los bienes de esta tierra no son eternos, así, por ejemplo, la belleza, pues la belleza es un don muy, muy hermoso. Pero esa belleza, esa belleza se acaba, esa belleza se marchita. Y, por consiguiente, pues tiene fecha de expiración. Pero qué tal que nosotros busquemos una belleza que no se extingue, una belleza que no se acaba, hay personas que han sentido ese impulso y muchas de esas personas han sentido la necesidad de optar total, radical, completamente por Jesucristo, totalmente por Él. Precisamente, porque han sido como tomados, han sido como agarrados por un amor apasionado hacia Jesucristo y han querido darle a Cristo ese primer lugar, ese único lugar. Tú lo llenas todo, decía Santa Teresa de Jesús, solo Dios basta.

Pues hoy estamos recordando a otra santa, Catalina de Siena. Y Catalina de Siena fue una mujer que vivió ese modelo de amor total, de amor definitivo, de amor que nunca se marchita, de amor que nunca decepciona, ese es el amor que nos da Cristo. Y ese es el amor con que muchas personas, como Catalina, han querido darle a Cristo. Por supuesto, este ya es un amor espiritual, es un amor sobrenatural. Y este modelo de amor, este amor sobrenatural, pues también tiene su propia fecundidad. El amor natural produce la unión natural entre el hombre y la mujer y produce una descendencia, produce unos niños y luego unos nietos y todo muy bello y está muy bien, insisto.

Pero, cuando nosotros hablamos del amor sobrenatural, ¿cuál es la fecundidad que viene ahí? ¿Qué tipo de hijos vienen ahí? Pues fíjate que a Catalina muchos la llamaban «mamma Catalina» y la consideraban una madre. Y que, ¿cuál era la fecundidad que tenía esta madre? Pues que ella ayudaba a engendrar vida de Dios en las personas. Y ¿cómo es la vida de Dios? Es la vida en amistad con Dios, es la vida en unión con Dios, es la vida en obediencia a Dios, es la vida para la gloria de Dios. Entonces, con sus oraciones, con su testimonio, testimonio ante todo de la unión viva que tenía con Cristo, con sus oraciones, con su testimonio, Catalina estaba unida a Cristo, a quien consideraba su esposo y, con quien vivió una fidelidad auténtica de esposa.

Pues, esta mujer que estaba viviendo como esposa unida a Jesucristo, esta mujer le daba también hijos a Cristo, así como una mujer casada le da hijos al esposo, tiene hijos con el esposo, la unión de Catalina con su esposo Jesucristo, también da hijos. ¿En qué sentido estos hijos? Pues, son aquellas personas que estaban muertas en su pecado, que estaban muertas en su oscuridad, que estaban muertas en sus vicios, pero que pudieron encontrar en las palabras y, primero que todo, en el testimonio, en el amor de Catalina, pudieron encontrar un camino para una vida nueva. Esa vida nueva, esa vida nueva, es la que hace posible, la que se hace posible, la que se vuelve posible gracias a la fecundidad espiritual.

Son grandes testimonios los que encontramos en Catalina por sus palabras, por sus plegarias, por su ejemplo, por su manera de aconsejar, por su manera de predicar. Yo creo que es interesante tomar en serio esa fecundidad espiritual y pedirle a Dios que haya muchas más mujeres y, por supuesto, también varones que se apasionen, que nos apasionemos así por Cristo y que queramos renovar, regenerar en Cristo, regenerar en el poder del Espíritu, la vida divina. Eso es lo que necesitamos, que esa vida divina abunde, que esa vida divina crezca en muchos hermanos y hermanas, esa es la fecundidad espiritual, eso fue lo que mostró Santa Catalina de Siena. Y yo estoy seguro que Dios también en nuestro tiempo está llamando a niñas y jóvenes para que también ellas se apasionen por el amor de Cristo, se unan a Cristo como auténticas esposas y puedan dar ese testimonio de unión esponsal con Cristo y de fecundidad, por estar así unidas a Cristo. La gloria y la alabanza para Dios que hace posible esta santidad. Amén.

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