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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
La Epifanía nos pone en movimiento!
Homilía epif038a, predicada en 20200105, con 20 min. y 50 seg. 
Transcripción:
Queridos hermanos, esta fiesta de la Epifanía nos recuerda un momento muy especial de la vida de Jesucristo Niño. Pero además, como se trata del encuentro de estos magos o sabios de Oriente con el Hijo de Dios, podemos decir que hay un valor permanente y universal en la fiesta que hoy celebramos, porque cada uno de nosotros puede encontrar y debe encontrar la vida en aquel que dijo: -Yo soy el camino, la Verdad y la vida-. Entonces, en esta celebración no debemos quedarnos solo en una anécdota del pasado, sino mirar una verdad y una realidad que es presente -El encuentro con Cristo-. Podemos aprender de los personajes de esta historia; podemos aprender, que hay que hacer para encontrarse con Cristo, y podemos aprender también los errores que algunos cometen y que les impiden encontrarse con el Señor. Jesús dijo en alguna ocasión -Dichoso el que no se escandalice de mí-. El verbo escandalizar quiere decir tropezar. De manera que Jesús quiere que nosotros nos encontremos con Él. Él no quiere ser un tropiezo en nuestra vida, sino la fuente de nuestra vida verdadera. Aprendamos entonces, repito, de los que sí acertaron y de los que no acertaron. Los que sí acertaron son sobre todo estos sabios de Oriente. Y tal vez lo más interesante es hacer el contraste entre los sabios, estos o magos los llaman ya vamos a ver por qué los llamaban así entre los sabios de Oriente y los sabios de Jerusalén. Los sabios de Oriente están en camino. Hicieron un recorrido muy largo. Según los que han estudiado este tema, ese recorrido tuvo centenares, posiblemente miles de kilómetros. Los sabios de Oriente se pusieron en camino. Los sabios de Jerusalén, que fueron los consultados por Herodes, ni siquiera salieron de Jerusalén. Y es una cosa interesante, porque los sabios de Jerusalén sabían. Éllos sabían en dónde tenía que nacer el Mesías. Cuando Herodes les pregunta, ellos responden rápidamente clara y certeramente El Mesías tiene que nacer en Belén, porque así dijo el profeta Miqueas ?Tú, Belén, no eres de ninguna manera la menor de las ciudades de Judea. De ti nacerá el Salvador?. Ellos sabían de Belén, pero no fueron a Belén. O sea que ahí tenemos ese contraste. Fíjese, los unos se ponen en camino, los otros, en cambio, se quedan quietos. Y por supuesto, usted ya sabe quiénes se encontraron con Jesús, los que se pusieron en camino. No basta con saber, hay que ponerse en camino, hay que moverse. Y estos se pusieron en camino. Ahí tenemos una enseñanza. Bueno, y ¿Qué significa moverse para el caso nuestro? Porque claro, la Palabra de Dios hay que aplicarla uno, a su vida. Entonces, en el caso nuestro, ¿Qué significa eso de moverse? Moverse; ¿Qué significa? Moverse, quiere decir que usted no se quede con la inquietud. Mire, en muchas de esas inquietudes Dios le está mandando a usted inspiraciones. Le voy a dar cuatro ejemplos corticos de así llamados que le puede estar haciendo Dios, llamados. Quizás usted es una persona que no va mucho a misa, por lo que sea, le da pereza, siempre tiene un pretexto, a veces no entiende lo que se dice en la misa. Usted no va mucho a misa, pero resulta que usted vino a una misa.... Seguramente no puede comulgar porque bueno, está ahí en una situación un poco rara; no ha podido confesarse, pero usted vino a misa y le gustó. Y usted sintió algo especial más allá del sacerdote. Más allá del canto de las monjitas, usted sintió una cosa bonita. -Usted sintió Hombre, esto es bueno- ¿Qué le está diciendo Dios a través de esa inspiración, de ese deseo? Dios lo está invitando. Dios le está diciendo a usted. Mire, ya, ya deje de estar lejos. Acérquese. Saque el tiempo. Ponga en orden su vida. Pero ¿Qué tiene que hacer usted? Pues tiene que ponerse en camino. Ponerse en camino, será, por ejemplo, hacer una buena confesión; tomar en serio su vida cristiana, empezar a asistir a la misa. Es un ejemplo muy sencillito. ¿Cierto? Pero ese ejemplo usted lo entiende. Lo que le quiero decir es que Dios le habla a usted así como me habla a mí. Dios nos habla a todos, a cada uno de nosotros Dios nos habla, entonces no perdamos el lenguaje de Dios. Ese es un ejemplo. En otra, otro ejemplo sencillo; hoy en muchos lugares están haciendo retiros espirituales, se hacen seminarios de vida en el espíritu, se hacen catequesis. A veces usted en la parroquia, allá en su parroquia, usted lee que van a hacer un retiro especial de Cuaresma, por ejemplo, y usted ahí tiene una invitación. Esa puede ser la estrella que Dios le está mandando a usted. Dios le mandó una estrella a estos sabios de Oriente, les mandó una estrella, Dios le manda una estrella. Usted ve un cartelito que dice: Retiro especial de Cuaresma, -porque ya el tiempo de Navidad se nos acabó-. Ya casi se acaba. El otro domingo tenemos el bautismo del Señor y termina el tiempo de Navidad. Entonces usted ve ese cartelito que dice un retiro de Adviento. -Hombre, voy a ir- ¿Ve? Esa es una llamada. Dios lo está llamando ahí. En muchas parroquias organizan también, que un curso Bíblico, que organizan; que una peregrinación, esas cosas. Tome esas invitaciones que usted ve son cosas sencillas, que se va a hacer una catequesis para adultos, que se va a hacer una ceremonia del sacramento de la confesión, que se va a hacer un retiro espiritual. Tome esas invitaciones, tómelas para usted, tómelas para usted. Otra. Resulta que usted tuvo recientemente un hijo, pero no ha bautizado el hijo, porque hay gente que tiene la idea de que es más importante la fiesta que el bautismo. A mí sí que me da dolor eso. La gente que no se casa llevan tiempo viviendo juntos y no se casan, ¿Por qué? Porque es que no hay plata para la fiesta. ¿Quién dijo que era la fiesta lo que había pedido Dios? Dios lo que quiere es que usted celebre santo matrimonio. Que deje de vivir así que usted celebre su matrimonio, se case. Tienen el niño, no lo bautizan. Yo he visto gente en carreras bautizando al niño porque ya el niño tiene año y pico, pero no lo han bautizado porque no ha habido nunca plata para la fiesta. Como si fuera lo importante la fiesta. Y corren a bautizarlo. ¿Por qué? Porque el niño está muy enfermo y entonces es casi una cosa como supersticiosa. Claro que Dios se vale de todo. Una cosa ahí como supersticiosa, como bueno, entonces vamos a bautizarlo, a ver si así se mejora o por lo menos que no se quede así, sin bautismo. ¿Por qué tiene usted que esperar hasta ese extremo? A veces le visita por allá una tía rezandera, le visita por allá una abuelita piadosa y la abuelita piadosa pregunta ¿Y ya bautizaron al niño? ¿Y por qué lo bautizaron y no me avisaron? -Y usted baja la cabeza y dice- No, no abuelita, es que todavía no lo hemos bautizado. En esa pregunta y en esa vergüenza que usted siente, Dios le está hablando a usted. Póngame cuidado. Dios le está hablando a usted. Dios lo está invitando Dios le está diciendo "No se quede así". No se quede así. Haga algo. Dé un paso, Muévase, no se quede como los sabios de Jerusalén, que sabían las cosas pero no las hacían. Eso no puede ser. Entonces, lo que estamos diciendo con todos estos ejemplos es que Dios siempre nos está mandando estrellas, nos está mandando estrellas. Y le voy a contar una última estrellita para que usted vea que Dios le habla a usted. Resulta que usted vivía tranquilo en su casa y lo va a visitar una prima que usted tenía rato de no ver y su prima, que no es la prima Isabel, sino que tiene otro nombre por allá. Su prima va a la casa suya y empieza a contarle una cantidad de cosas, pero así como si fuera un sacerdote, mejor dicho, y hablarle de la conversión y del poder del Espíritu Santo. Y usted dice. ¿Y esta mujer que tomó; qué le dieron o qué le pasó? Pues resulta que su prima se volvió evangélica y ahí sí le dio por hablar de la Biblia. Y entonces ella cita la Biblia, cita una cosa, cita, la otra le sale con un pasaje, de una vez, le saca, espere, le muestro que ?aquí dice la santa palabra, dice que dejen la idolatría; ese San José que tienen las monjas es lo que no deja que prospere la finca y eso es lo que?.? Y entonces sí, usted empieza a asustarse y usted ya está entre asustado y nervioso y?. -Pero también le da como risa- Y usted dice ¿Y eso qué tomó mi prima; y eso qué le pasó a esta mujer? Resulta que ella está asistiendo al culto. Bueno, usted se preguntará ¿Qué clase de estrella es esa? Yo no la estoy mandando a usted para el culto, ahora no diga -No. El padre nos dijo que fuéramos al culto-. Nó, no se confunda, por favor. Lo que le estoy diciendo es que a veces Dios nos llama a través de algo que se llama "Emulación". ¿Qué es emulación? Emulación es cuando usted ve -y cómo ella sí puede en su religión-. Esa mujer que no hacía nada, que nunca rezaba, que era tímida porque hay gente que es así, tímida y van donde los evangélicos y allá les desatan la lengua, que ahora no hay quien los calle. ¿Ah?, -entonces usted dice- ¿Por qué éllos sí, y por qué nosotros no? ¿Ah?, esa es la pregunta. Usted no tiene tal vez por allá una cuñada, una tía sobre todo hay mucha tía. Yo me he dado cuenta que las tías, cuando van llegando a los sesenta años de edad, se vuelven seres peligrosos. Esas tías de sesenta años, sobre todo las que no tienen hijos, están maduritas, maduritas para los testigos de Jehová. Entonces usted póngale cuidado. Domingo por la mañana. ¿Quiénes son esas señoras que van así por parejas?, Puerta a puerta, puerta a puerta. Una cantidad de tías sesenta, setenta años. Por eso, si usted tiene una tía que va llegando a los sesenta, rece, mucho. Pero entonces, ¿Qué es la emulación? Emulación con otra palabra más sencilla, se llama competencia. -Y entonces usted dice bueno y- ¿Por qué ellos sí y nosotros no? ¿Por qué hay tanto católico que el domingo es ahí para descansar, para criar panza, para ver televisión, para hacer nada? Y ellos Sí. Esa es emulación. Eso es para que usted despierte. Eso es para que usted diga. ¿Y yo por qué no hago nada?, ¿Yo Por qué no hago nada?, ¿Yo Por qué no hago nada por propagar la Fé, por difundir la Fé? ¿Por qué ahora cualquier persona, hace tres meses de por allá, hace un curso en un culto, y ya, listo, quedó Pastora. Usted tiene que preguntarse eso ¿Y por qué usted toda una vida y no ha hecho nada por Cristo? Yo veo aquí una cantidad de gente bien alimentada, gorda, templada, colorada, y yo digo bueno, y dónde están las obras por Cristo? Usted tiene buena salud, tiene fuerza, tiene inteligencia, en cambio estas hermanitas. Mire pálidas. Pero a ustedes si los veo de buen color. Y yo aquí puedo ver. Vea la palidez, el buen color. Entonces usted puede hacer mucho. ¿Qué es lo que le estoy diciendo? Que los sabios de Oriente se movieron. Hicieron algo. No se quedaron sentados, por no decir aplastados ahí, aplastados sin hacer nada. Haga algo por su Fé, vaya al encuentro del Señor. Haga un buen retiro. Escuche estos ejemplos que le digo y tome una decisión. A veces las decisiones más sencillas cambian hogares. Yo conocí en México una familia que cambió por la oración de una buena mujer. Resulta, fíjese lo que son las estrellas que Dios le manda a usted. Resulta que en la parroquia de ella abrieron una cosa que se llama adoración perpetua. O sea que tienen una capillita con el Santísimo, obviamente bien protegido. Y la gente va durante todo el día y toda la noche. Mucho sacerdote es escéptico y creen que no va a salir gente para los turnos, sobre todo difíciles, de la mañana temprano, la noche. Pero este padre se arriesgó. Yo conocí esa capillita. Estaba relativamente reciente cuando yo fui y esta señora se dio cuenta que abrían esa capilla como a dos cuadras de su casa. Y ella pensó "Esta es la estrella que me está mandando mi Dios". Y empezó esta mujer a hacer turnos allá en el Santísimo. Eso eran unas peleas terribles con el esposo, porque imagínese cómo la convencía, cómo lo convencía ella a él. Eso de que me voy a las once, a las once de la noche. Y eso que ella quería el turno de las tres de la mañana, pero ya estaba ocupado. Entonces que me voy a las once de la noche a visitar al Santísimo. Esas fueron unas peleas. ¿Quien le dijo que usted.... Quién se está creyendo? Usted es una señora de familia. Usted no es para que esté saliendo de la casa a estas horas, se volvió. Mire, era una familia que tenía muchos problemas y tensiones, pero cuando élla dijo -me voy a adorar al Santísimo- eso sí que fue lo más grave. Eso sí que fue lo peor. Porque qué adorar al Santísimo, de esta casa no sale usted. Bueno, eso fue una pelea tremenda, pero resulta que como esta era una mujer de oración, porque ese es el poder de la oración y ella sintió que Dios la llamaba, entonces le hizo una invitación al esposo, Entonces le dijo ¿Y por qué más bien no me acompaña? Y eso sí, no se lo esperaba a él, porque él, como buen machista que era, él creía que no era sino gritar, ponerse serio, echarle llave a la puerta o cosas tontas como esas. Y le dice esta mujer nó, ¿y por qué no vamos los dos? Y el hombre no se esperaba eso. Además, él realmente no tenía claro qué era el Santísimo. Entonces, bueno, ¿Qué vamos al Santísimo? De mala gana se va este hombre de mala gana se va. Era un camino cortico, ya le dije dos cuadritas y esta mujer pues llevaba su librito de oraciones. El hombre, pues no llevaba nada. Se pegó la aburrida del siglo, pero se dio cuenta de que efectivamente la mujer no iba para ningún otro sitio, sino que iba para la Eucaristía, iba para hacer oración. Entonces ya no le quedó, como sin argumento para decir que nó podía ir, o que sí fuera a ir. Y ella siguió yendo, y al rato él dice "Oiga, espere, eso mejor no se vaya sola. -Usted sabe que los hombres cuando se equivocan o nos equivocamos, a veces nos ponemos como un orgullito así para no decir me equivoqué, dije lo que no era-. Entonces. No, no, eso no se vaya sola, que eso es muy peligroso. Espere, yo voy con usted. Pero en realidad era que ya él tenía ganas. Fíjese. Pero en vez de decir yo estaba equivocado y usted era la que tenía razón, entonces él dijo así de esa manera, y ella nada más se sonrió para adentro y dijo ?Bueno, con tal de que llegue?? pues esta gente al Santísimo, al Santísimo y al Santísimo, que por supuesto es mucho más importante que encontrarse con una imagencita. Aunque esa imagen es tierna, lo más tierno que tiene esa imagen son las sandalias. Mire, las monjitas le hicieron unas sandalias bien que no se alcanzan a ver donde usted está. Y luego al final de la misa le muestro que si tiene sandalias. Pero mire, por bella que sea una imagencita de estas, eso solo es para despertarle un poquito de piedad. Donde está como dicen los mexicanos, el mero mero, donde está el mero mero es allá en el Santísimo y allá fue donde esta mujer fue llevando al esposo y entonces fíjese esa evangelización tan bonita. Esa familia cambió porque entonces decía ella mire, ¿Por qué no oramos? Mejor que oremos los dos, oremos los dos, oremos por los hijos. Oiga, y la oración transformó ese hogar. ¿Cómo empezó todo? Todo empezó porque en la parroquia anunciaron: ?Vamos a abrir capilla de adoración?. -Y con esa noticia ella sintió- Dios me está hablando. Es que eso es verdad. Dios le habla a uno. Dios le habla a uno muchas veces, sino que uno se hace el tonto y el sordo. Pero Dios habla y Dios quiere que uno mejore su vida cristiana. Y Dios quiere que uno se encuentre con Él. Bonitos los pesebres, bonitas las imágenes. No vamos a pelear con eso. Las imágenes le inspiran a uno cosas bonitas, pero donde está Él es en los Santos Sacramentos, especialmente en la Divina Eucaristía. Hemos terminado nuestra reflexión; resumen lo que dijimos al principio: No se quede usted con la sabiduría de los sabios de Jerusalén que no se movieron ni un paso. Sea usted como esos sabios de Oriente. Y la única razón por la que los llamaban magos, ¿Cuál era? Porque ellos lo que hacían era mirar y mirar los cielos. Ellos eran como astrólogos, esa gente que mira las constelaciones y cosas de esas, por eso los llamaban magos. Y Dios se valió de eso, que era lo que ellos tenían para llamarlos al verdadero Dios. Por eso era que los llamaban magos. Pero a mí no me gusta tanto decirles magos, sino nosotros los llamamos los sabios de Oriente. Entonces, sea usted como esos Reyes Magos, sea usted como esos sabios de Oriente, esté atento a las inspiraciones de Dios, póngase en camino, llegue a Jesús y entréguele lo mejor de su corazón y sus tesoros. Amén. Amén.

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