|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Nadie sabe quién es Cristo, sino aquel que recibe del Padre Celestial el don del Espíritu.
Homilía ao21001a, predicada en 19960825, con 31 min. y 5 seg. 
Transcripción:
Queridos hermanos. Las lecturas que hemos escuchado hablan por sí mismas, especialmente el Santo Evangelio. Es siempre actual. La pregunta que Jesús le hizo a sus discípulos ¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre? Efectivamente, mis amigos. Jesús es más una pregunta a veces que una respuesta. Jesús viene a nuestras vidas trayendo un gran interrogante. Yo creo que esto se puede entender con la ayuda de un ejemplo. Imagínate que en una empresa todo el mundo roba, todo mundo, cualquier parecido con lo que sucede a veces en Colombia, es pura coincidencia. Una empresa en la que todo el mundo roba. Y resulta que ahí hay un tal Pérez. Y ese Pérez no roba. Ése Pérez se convierte en un interrogante para toda la empresa y seguramente lo echen de ahí. Hace poco una amiga mía la acaban de botar del trabajo. Su trabajo era como una agencia de planes turísticos y resulta que esta agencia ofrecía paquetes de planes turísticos, de tal modo que según la ley colombiana, está bien lo que ellos hacen, pero en realidad engañan a los clientes, pero de modo legal, un engaño según la ley. Mi amiga, que es abogada, se hartó de ese asunto y un día les dijo, Oiga, nosotros estamos engañando a la gente. Así; así, esto lo apruebe la ley, estamos engañando a la gente. La botaron. Jesús viene a convertirse en un interrogante en nuestras vidas. Desde el principio hasta el final de su existencia, Jesús mismo casi diría yo, sin hablar, incluso sin hablar, se convierte en una pregunta. Yo vuelvo a otro ejemplo. Imagínate un salón de clases. En donde la mediocridad impera. Y si a alguien se le ocurre ser estudioso, se le dice esa palabra que empieza por n, sigue por e, r, d. Muy bien. Es un típico, nerd, Exactamente. Es un típico nerd. Duerme seguramente en una charca. Llega al colegio dando saltos. O sea, es típico realmente. El cuadro es típico. No se le puede entonces creer a una persona así. Las cosas están de tal tamaño en el mundo, que ser honrado, que salir de la mediocridad, que ser sincero, que buscar la pureza, son cosas rarísimas, rarísimas. Tanto que, por ejemplo, muchos niños empiezan a preguntarse ¿Será que yo soy anormal? ¿Qué será lo que me pasa a mí? Porque mis compañeros o tienen o dicen que han tenido todo género de experiencias fascinantes. Y yo ¿Qué puedo contar? Lo que veo en la ruta del bus, del colegio a la casa, o de la casa al colegio. Bueno, y ahora háblanos de tus experiencias. Pues figúrense que ayer me subí a la ruta. Ummm, se subió a la ruta. Cómo así. . . ¿Qué historia ¡Emocionante! Puede empezar por me subí a la ruta. . . ? Nada puede empezar por ahí. . . .y estuve ayudando a mi mamá a lavar la loza. Ay, lavan en esa casa. ¿Cómo así? Por favor, guardemos la proporción. En eso llegó mi papá y ayudó a secar la loza. No, por favor. El papá seca la loza. ¿Sí? ¿Qué está pasando? ¿Qué sucede en esa casa? ¡Jesús! Y quien siga a Jesucristo se convierte en un signo de contradicción. Así se lo dijo Simeón a la Virgen María. Y así tengo yo el gusto de repetirles a ustedes en esta tarde. El que siga a Jesucristo con todo su amor y con todas sus consecuencias, se convierte en un signo de contradicción. Y el mundo en buena parte tratará como una especie de aplanadora. Tratará de que tú quedes exactamente al mismo nivel, al mismo nivel de promiscuidad, al mismo nivel de mediocridad, al mismo nivel de vulgaridad. Esto significa que ser cristiano en buena parte implica atreverse a ser distinto, atreverse a ser distinto. Y esto cuesta trabajo, porque es terrible quedarse sin amigos, porque es terrible que a veces a uno lo excluyan. Eso es muy fastidioso y es muy doloroso. Cuántas personas, por ejemplo, entre las mujeres, empiezan a tomar un lenguaje vulgar simplemente para no diferenciarse de su grupo. Un lenguaje de groserías, cuando están aquí en el grupo de oración, pues aquí es distinto. O sea, aquí no le vamos a decir ninguna grosería a ese padre que quién sabe de dónde lo desenterraron. No vamos a decirle ninguna grosería a él. O sea que mientras estamos todos aquí, mientras el aparato dice que yo todavía no he visto cómo es. Y mientras el aparato suena y la guitarra acompaña. Y todos estamos aquí todos juntos ya. Aleluya al Señor. Bendito seas. Aquí todos somos buenos. El problema no es ser cristiano aquí. Aquí, en este salón, en esta tarde, en esta noche es fácil ser cristiano. Y yo creo que si uno no es cristiano y entra a una reunión de éstas. Uno es el que empieza a sentirse un poco nerd. Oiga, esta gente como que está en otro cuento y yo estoy aquí como mosca en leche. Hermanos míos. Pero después la cosa cambia. Después la cosa va al revés. Cuando empiezan las groserías, esa gente que saluda y le salen culebras, signos de interrogación, signos, números, arroba, número y no sé qué más cosas. Y uno, es terrible ser distinto, es terrible. Entonces, primera enseñanza de este Evangelio; Jesús es la respuesta, claro que sí, pero, Jesús antes de ser respuesta, es una pregunta. Yo quiero recordar con ustedes una anécdota personal. Tuve la dicha de conocer al sacerdote al que admiré y admiro mucho Rafael García Herreros, conocido de todos nosotros, seguramente. Una vez estando yo en el minuto de Dios, salí de la Eucaristía y estaba el padre García Herreros caminando frente a la Iglesia como cosa bien rara, solo. Porque ese hombre vivía agobiado por la cantidad de gente. Estaba solo. Me acerqué a saludarlo con esa cara un poco estúpida que uno pone cuando ve a la gente la televisión en la calle. Y eso que uno empieza a ver si serán como de verdad, ¿No? Me acerqué así a saludar al padre García Herreros y pudimos conversar tres minutos, cuarenta y dos segundos. El hombre me dijo esto, entre otras cosas me preguntó, usted ¿Qué hace? Yo en esa época estudiaba física en la Universidad Nacional de Colombia. Sí, sí van a pensar que yo era un nerd, piénsenlo. Entonces el padre García Herreros me dice bueno, ¿Y usted qué hace? Estudio física en la Universidad Nacional. Y en su carrera me dijo, -Usted tiene que resolver muchos problemas, como en la ingeniería y en la matemática.- Le dije, desde luego que sí, padre. Estamos hablando de la época en que yo era un joven un poco moreno, rollizo, no había entrado al convento. Esta conversación sucedió en esa época y me dice el padre García Herreros. . . Entonces en su carrera, usted tiene que resolver muchos problemas. Sí. Y luego me dijo, como si no dijera nada: ¿Y ya resolvió el problema de Jesucristo? ¿Jesucristo, problema? El problema de Jesucristo. Efectivamente, yo creo que esa frase, junto con muchas otras cosas, fue un llamado profundo del Señor. Y si estoy aquí esta noche, en parte es porque quiero resolver el problema de Cristo, porque Cristo me ha sacado de una cantidad de problemas, pero me ha traído otros, que ustedes no se imaginan. Primera enseñanza de este Evangelio: Cristo es la respuesta, pero antes Cristo es la pregunta. Segunda enseñanza de este Evangelio, El que viva como Cristo, se va a convertir también en pregunta para otras personas. Y esto significa arriesgarse a ser diferente, arriesgarse a ser coherente, es decir, que no sea uno el Antonio que asiste aquí al grupo de oración y otro el Antonio que está después por allá, quién sabe en qué plan. Arriesgarse a ser coherente, arriesgarse a ser auténtico es difícil, Pero aquí viene nuestra tercera enseñanza. Mira lo que Cristo le dice a San Pedro. Pedro dijo: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo". Jesús le dice: "Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia". Pero antes le dice: "Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás, porque eso no te lo reveló la naturaleza humana, sino mi Padre que está en los cielos". -Sino mi Padre que está en los cielos.- Esto significa que para comprender el enigma, para responder la pregunta ¿Qué es Cristo? No se arriesgue usted con sus solas fuerzas humanas, porque le puede pasar una de estas tres tristes historias que le voy a contar. Primera triste historia; Usted dice, verdad: Yo debo ser un joven coherente, la predicación del Padre me ha convencido. De ahora en adelante dejaré de golpear a mi abuelita. . . Voy a suspender. . . voy a suspender mi Incoherencia. Voy a ser un joven coherente. De ahora en adelante me llamaré Ernesto Coherente González. Muy bien. He tomado esa decisión. Entonces el hombre sale, sacando pecho. Vengo del grupo de oración. He asistido a una Eucaristía. La Palabra de Dios ha llegado a mi vida. Voy a ser coherente. Me llamo Ernesto Coherente González. Muy bien. Maravilloso, Ernesto. Coherente. González. Durante la primera semana, Ernesto Coherente, porque así empezó a llamarse, Ernesto Coherente. Le fue muy bien. El hombre, efectivamente, era todo un Ernesto y todo un coherente. El hombre era muy coherente. Mejor dicho, era tan coherente que si yo les contara de la coherencia de Ernesto Bueno, entonces Ernesto Coherente González A los ocho días conoció, ya se imaginarán, conoció a Susana Incoherente. Y es un tipo muy interesante. Él la saludó. Muy buenas tardes. Mi nombre es muy bonito. Se quedó mirándola con ese aire de papito. Mucho gusto, Susana Incoherente. Ernesto sintió que tenía que evangelizar a Susana. Estamos ante el caso de una Susana que es pagana. Debo evangelizar a Susana. Entonces Ernesto se pone en la tarea de evangelizar a Susana. -Debo evangelizarla. Debo evangelizar a Susana, Susanita caray, su sano espiritu, Susanita caray ayudame. Si yo pudiera por lo menos evangelizar y esos ojitos ¡Dios mío! Entonces el hombre se pone en la tarea de evangelizarle los ojos a Susana. Y descubrió este problema, que lamentabilísimamente en todas las iglesias la gente se sienta así como están ustedes aquí. Y resulta que sí, aquí está Ernesto coherente. Y aquí está Susana, incoherente. Así no le puedo ver los ojitos a Susana. ¿Cómo hago yo para evangelizarle los ojitos a Susana Incoherente? No. Precisamente necesito es estar con ella. Necesito comprenderla. Y entonces empezó a decirle palabras muy lindas a Susana. -Susana, tú tienes los dientes como perlas.- Y entonces la amiga, tu nombre. ¿Cómo es? Perdón, Susana. La amiga que ya estaba. El cuento ya sabe de qué se trata. Usted sabe que la juventud es muy precoz. Susana, tú tienes los ojos. Tienes los ojos como el cielo. No se los dan. No tienen los ojos como el cielo. Y ella le dice. Pero mis ojos. Ummm Mis ojos no son azules. No, llenos de nueves. Entonces el otro. El hombre se da cuenta. De que para evangelizar a Susana tiene que estar con Susana. Muy pronto sus prácticas pierden la coherencia. De modo que lo primero que le puede pasar a usted es que si usted sale con un propósito de yo no voy a ser un súper cristiano y un cristiano súper coherente, y a mí nadie. Y en que todos caigan, hermano, eso fue lo que le pasó a Pedro. ¿Te acuerdas de Pedro? Pedro le pasó eso, Señor, aunque todos te nieguen, yo jamás te negaré. Nunca te negaré. ¡¡¡Jesús, Jesús. Ra, ra, ra!!! ¿Qué le falló a Pedro? Que Pedro se estaba apoyando en sus propias fuerzas. Y ese es un error. Ese es un error. Algunos muchachos, por ejemplo, les pasa eso con respecto a la pureza. Bueno, se acabaron las impurezas en mi vida. De ahora en adelante, voy a ser puro. Me llamarán Juan Agua Cristal. Juan Manantial Sánchez. Vaya nombre puro. Y se comprometen y se ligan y hacen votos de castidad y hasta para vender. Un hombre puro. Pero hasta que ¡Ya! ¿Cuál es la dificultad? Es muy lindo que tengamos esos ideales y hay que tenerlos y hay que saber cultivarlos. Pero hermano, no te apoyes en tu solas fuerzas, porque si no los fracasos quedan un poco, quedan un poco como ocasión de decepción. Entonces vamos, nuestro argumento es Cristo es la pregunta y Cristo también es la respuesta. Pero esa respuesta se la tiene que dar el Padre celestial con la gracia del Espíritu. Si tú pretendes con tus solas fuerzas llevar la vida cristiana, te vas a estallar, te vas a reventar y yo he conocido más de uno estallado, reventado. Jesús le dice: "Eso no te lo ha revelado la naturaleza humana, sino mi Padre que está en el cielo". Porque hay otro peligro. Les dije que eran tres peligros. El otro peligro es el del muchacho estudioso, pero no tan estudioso como el nerd. Es estudioso, pero es estudioso en la medida en que. ¿Qué? En que lee por ahí libros ¿Sí? O sea, lee un poco de Semana. Lee Selecciones. Y a partir de ahí, ha desarrollado una elegante cultura de Crucigramista. Con esa cultura de Crucigramista, el hombre cree que sabe mucho porque ya puede citar en una conversación a ¡¡¡Kierkegaard!!! Bien dice Kierkegaard de Kierkegaard no sabe nada, pero lo puede citar; es lo mismo que dijo "Haidegerr" Hombre, que se dice Heidegger. ¡¡Eso!! Ya ves ¿Cuál es la otra tentación? La persona que empieza a leer. Leer por ahí una cosita, otra cosita y empieza a sacar sus conclusiones. Yo voy a tener mi propia filosofía de la vida. Yo no voy a ser como esos borregos del grupo de oración de San Felipe Apóstol. Manada de borregos. Miren, ahí están todos oyendo al cura. Allá todo lo que el cura les diga. ¡Borregos! Yo, en cambio, soy independiente. Mi pensamiento es independiente. Yo tengo mi propia filosofía de la vida porque está requiriendo ya cualquier cura. Y hablo y grito yo también lo hago. Tengo mi claridad, tengo mis conceptos, tengo mis ideas. Bueno, y cuáles son sus ideas? Yo, por ejemplo, he llegado a la conclusión de que existe un solo Dios. Unos lo llaman Alá, otros le llaman Dios, otros le llaman Yahvé, otros le llaman Jehová. Eso no importa. Pero existe un solo Dios y todas las religiones son iguales. Eso da lo mismo una cosa con otra. Unos dicen que Jesús, los otros dicen que Mahoma, los otros dicen que Buda, los otros dicen que Confucio. Eso da más o menos lo mismo. ¿Qué le ha pasado a este hombre? A este amigo, ¿Qué le ha sucedido? Le ha sucedido lo contrario de lo que dice el Evangelio aquí. Dice el Evangelio: "Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás, porque eso no te lo reveló la naturaleza humana, sino mi Padre que está en el cielo". Uno no conoce a Cristo, uno no llega a conocer a Cristo si no es por la gracia que el Padre Celeste envía con su Espíritu. Si uno empieza a mirar a Cristo y dice: -No, pues un maestro, un maestro como todos los demás maestros de esta tierra, un maestro que hay ahí, igualito a Buda, igualito a Mahoma, igualito a Krishna, igualito a yo no sé quién más.- ¿Sabe qué le ha sucedido a este señor? Le ha faltado escuchar este Evangelio. Tú eres dichoso porque eso no te lo reveló la naturaleza humana. El misterio de Cristo sólo nos lo revela el Padre Celeste. Pero yo quiero además contarle Y este detalle: ¡¡¡Es paja, paja que Jesús pueda ser equiparable a Mahoma, a Buda o a ninguno de esos!!! Me parece que son señores muy respetables en muchos aspectos y sin duda todos tenemos mucho que aprender de los demás, nada de llenarnos de presunción. Pero mira esto; ¿De qué hombre se dice? ¿De cuál? ¿De quién se dice que haya muerto para salvación del mundo? Yo conozco un poco de la vida de Gautama Buda y conozco un poco de la vida de Mahoma, y conozco de la vida de Confucio y de los demás maestros, también de Kierkegaard. Yo sé de estos señores. Se dice acaso de Kierkegaard, de Heidegger, de Marx, de Freud. . . Se dice acaso de Confucio, de Lao Tse; ¿Se dice de cualquiera de ellos que haya muerto para perdón de los pecados? Claro que en la medida en que ellos fueron maestros, se parecen a Cristo Maestro o Cristo se parece a ellos, desde luego que sí. Pero es que Cristo no fue solamente un predicador. Cristo no fue solamente un maestro de cositas y cositas y cositas. No fue un consejero de cosas para la vida. Cristo murió verdaderamente en la cruz por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación. ¿Me puedes contar de cuál de esos señores se dice que viva resucitado? De ninguno. De ninguno de ellos se dice -Vive resucitado de entre los muertos.- De modo que, amigos míos, Cristo es la pregunta y Cristo es la respuesta. Pero esa sola, solo te la puede dar el Padre celestial, la gracia de su Espíritu. Cuidado con creer que ya entendemos a Cristo, porque ya entendimos los ideales políticos de Cristo. Miren, Cristo lo único que quería era que no hubiera ni ricos ni pobres. Eso es lo mismo que quiere el comunismo, por conclusión, el comunismo es lo mismo que Cristo. Otros dirán Cristo lo único que quería es que uno tuviera paz interior. Paz. Paz, paz hermano. Yo logro la paz, a través de unas meditaciones que yo hago repitiendo unas palabras extrañas. Eso se llaman mantras. Yo repito allá unas palabras y con esas palabras yo voy alcanzando una paz, una paz profunda. Mire, Padre. Padre! Padre, paz. . . por favor ¡Padre! No se sulfure Padre. No pierda el equilibrio entre el yin y el yang. Si Cristo hubiera venido únicamente a hacerle terapia tranquilizadora a la gente, sería lo mismo que la meditación trascendental. Otros dicen: Mire, Cristo, lo que era, era un líder ni el tenaz, un líder increíble. Yo logro mi liderazgo a través del poder mental. Por ejemplo, el otro día me concentré y me concentré y me concentré. ¡¡¡Y puede hipnotizar a una gallina!!! Y eso muestra. Y eso demuestra claramente que en mí hay un poder mental. Voy a tener un poder mental tal, que el día de mañana lograré dormir a un burro. Hermano, Mientras no se confunda con un espejo mágico, no hay problema alguno. ¿Qué le pasa a esa gente? Es que ustedes les parecerá increíble, pero una vez fue a visitarme una religiosa y me dice, Padre, este libro ¿Será bueno o será malo? Título del libro: "Esoterismo Práctico". Esoterismo Práctico. Entonces explicando cómo los hombres sabían yo no sé qué con Cristo y que eso era lo mismo que los otros maestros espirituales. Hermanos míos, otra enseñanza de este Evangelio es -Nadie sabe quién es Cristo, sino aquel que recibe del Padre celeste el don del Espíritu- y última enseñanza. Última enseñanza de este Evangelio, la última que yo quiero aportar con todos ustedes en este domingo. Pero eso no significa que hayamos agotado el Evangelio. El Evangelio es una fuente inagotable. La última enseñanza. "Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás, porque eso no te lo reveló la naturaleza humana, sino mi Padre que está en el cielo". Mi Padre que está en el cielo. Eso da la impresión de que la noticia era grandísima. Es algo que Dios mismo se ha revelado. Mi papá te lo ha revelado. Pero mira lo que dice. Al final les mandó a los discípulos que no dijeran a nadie que Él era el Mesías. Cómo tan raro eso. Si es tan importante la noticia de que Cristo es el Mesías, tan importante que solo el Padre Celestial la puede revelar ¿Por qué Cristo le dijo al final que no le contaran a nadie? Les dijo que no lo contaran a nadie. ¿Por qué? ¿Qué sucedería? Se pueden dar varias explicaciones, simplemente le ofrezco una: Mientras no haya plenitud de vida en el espíritu, en las personas, nosotros fácilmente nos llenamos de todos esos años. ¿Recuerdas lo que dije al principio? Ser cristiano te va a hacer un poquito distinto de los demás, un poquito distinto de los demás. Porque en un ambiente de ciego, ciego, ciego, ciego, ciego, ¡¡¡Un tuerto!!! Rey. En el país de los ciegos, el tuerto es rey. Usted no vaya a creer que es gran cosa. Cuando la gente empiece de pronto a admirar o criticar las virtudes que usted tiene. Yo me he dado cuenta de que aunque en el salón todos copiamos y todos hacemos trampa y todos nos burlamos de la profesora coja, en cambio, mantienes esa actitud de respeto, esa actitud de cariño. Yo creo que tú eres distinto y en la medida que lo van diciendo eso, -Yo creo que tú eres distinto.- En ti hay algo y una empieza, ya que no cabe. . . Hay que tener mucho cuidado con esas presunciones. ¿Ustedes saben quién es peor que el fariseo? Porque oran, el fariseo y el publicano. Yo me permito recordarle, el fariseo oraba con estas palabras: -Señor, te doy gracias porque yo sí cumplo todos los mandamientos. Yo hago todo muy bien y no soy como este publicano- El publicano decía: -Señor, ten piedad de mí, que soy un pecador.- ¿Ustedes saben quién es peor que el fariseo? Peor que el fariseo es ese cristiano que sale del grupo de oración y dice, Señor, te doy gracias porque yo no soy como ese fariseo. Ese es un caso todavía más grave.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|