{"id":9847,"date":"2011-06-24T02:18:11","date_gmt":"2011-06-24T07:18:11","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=9847"},"modified":"2011-05-20T12:26:59","modified_gmt":"2011-05-20T17:26:59","slug":"hay-que-comer-de-este-pan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2011\/06\/24\/hay-que-comer-de-este-pan\/","title":{"rendered":"Hay que comer de este pan"},"content":{"rendered":"<p><strong>Hay que comer de este pan<\/strong><\/p>\n<p>Todos conocemos las palabras con las que Jes\u00fas instituy\u00f3 el sacramento por excelencia: \u201cTomad y comed, esto es mi cuerpo&#8230; Tomad y bebed, este es el c\u00e1liz de mi sangre&#8230;\u201d (Lucas 22,19-20). Es bueno preguntarse qu\u00e9 son esas palabras: \u00bfUna sugerencia? \u00bfUna orden? \u00bfUna petici\u00f3n? Probablemente las tres cosas.<\/p>\n<p><em>Una sugerencia<\/em><\/p>\n<p>En la tradici\u00f3n cat\u00f3lica se suele distinguir entre los mandatos y los consejos. La Eucarist\u00eda es ambas cosas; pero pienso que en primer lugar es un consejo, una sugerencia que hemos de recibir con el mismo amor con que fue pronunciada.<\/p>\n<p>Una sugerencia es como una invitaci\u00f3n. En Apocalipsis 3,20 leemos que Cristo toca nuestra puerta y llama; \u201csi alguno me abre, entrar\u00e9, y cenar\u00e9 con \u00e9l y \u00e9l conmigo.\u201d No es una obligaci\u00f3n sino una propuesta. Cristo quiere que yo abra la puerta porque \u00e9l ha abierto primero su puerta. Quiere que mi coraz\u00f3n se abra porque \u00e9l suyo est\u00e1 ya abierto, dram\u00e1ticamente abierto por la lanza del soldado.<\/p>\n<p>Los jud\u00edos preguntaban: \u201c\u00bfC\u00f3mo puede este darnos a comer su carne?\u201d (Juan 6,52). Esa misma pregunta puede hacerse de muchas maneras en la vida de Jes\u00fas. Podemos preguntar, en efecto: \u00bfC\u00f3mo puede ser que Dios se encarne y se haga uno de nosotros? \u00bfC\u00f3mo puede \u00e9l decirnos que hay que nacer de nuevo? \u00bfAcaso debe uno entrar de nuevo en el vientre de la madre? \u00bfC\u00f3mo puede \u00e9l entregarse de ese modo tan completo y tan perfecto al servicio de los m\u00e1s despreciados, como son los leprosos, los paral\u00edticos, los posesos del demonio, en vez de dedicar su tiempo a construir buenas relaciones con los poderosos y la gente influyente? \u00bfC\u00f3mo puede Dios cargar sobre s\u00ed nuestros pecados y subir as\u00ed cargado a la Cruz? \u00bfC\u00f3mo puede el m\u00e1s santo morir sin una queja y s\u00f3lo suplicando perd\u00f3n para sus enemigos? \u00bfC\u00f3mo puede resucitar esa carne macerada por nuestros maltratos?<\/p>\n<p>La respuesta a todas esas preguntas es la misma: el amor.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Detr\u00e1s del misterio de la Encarnaci\u00f3n; detr\u00e1s del misterio de la autoridad del profeta de Nazareth; detr\u00e1s del misterio de su muerte y resurrecci\u00f3n; lo mismo que detr\u00e1s del misterio de la Eucarist\u00eda hay sencillamente otro misterio, que los incluye a otros: el amor inmenso de Dios; el amor que Dios mismo es. Tal amor es el que nos llama hacia el sagrario y hacia el altar. Tal amor es el que nos sugiere, precisamente porque nos ama: Toma, y come, esto es mi cuerpo.<\/p>\n<p><em>Una orden<\/em><\/p>\n<p>Jes\u00fas, al instituir este sacramento admirable, dej\u00f3 tambi\u00e9n encargados a los que deb\u00edan presidir su celebraci\u00f3n, como verdaderos siervos de sus hermanos. Fue a los ap\u00f3stoles a quienes dijo: \u201cHaced esto en conmemoraci\u00f3n m\u00eda.\u201d Si los ap\u00f3stoles hubieran interpretado esas palabras como una simple sugerencia probablemente hoy no tendr\u00edamos la Eucarist\u00eda. Ellos entendieron que se trataba de una orden. Si bien es una invitaci\u00f3n abierta a todos, hay algunos a quienes se encomienda de tal modo este sacramento que s\u00f3lo pueden entender las palabras del Se\u00f1or como un imperativo.<\/p>\n<p>Entre otras cosas, esa dimensi\u00f3n de \u201cimperativo\u201d que tiene la Eucarist\u00eda nos recuerda que no estamos hablando de algo accesorio. No es la simple fiesta que nosotros le hacemos a Jes\u00fas, ni mucho menos la que hacemos para sentirnos bien y reconocernos humanamente como gente que comparte unas mismas creencias. Sin Eucarist\u00eda la Iglesia se desvanece, se disuelve, se extrav\u00eda. Es importante saber por qu\u00e9.<\/p>\n<p>Sucede que hay una sutil tentaci\u00f3n que acecha al cristianismo desde sus or\u00edgenes. Uno puede verse tentado de mirar hacia Jes\u00fas como se mira a un modelo interesante, quiz\u00e1s incluso fascinante, y nada m\u00e1s. O puede estar tentado de volver la atenci\u00f3n hacia las palabras de Jes\u00fas y recibirlas s\u00f3lo como ense\u00f1anzas profundas que perfectamente se pueden poner en paralelo con lo que muchos otros sabios han dicho en muchas otras partes del mundo y \u00e9pocas de la historia.<\/p>\n<p>Entend\u00e1monos: Cristo es un modelo de vida humana completamente fascinante, y sus palabras son densas, sabias e inagotables. Pero Cristo no nos redime solamente mostr\u00e1ndonos con su ejemplo o con sus palabras c\u00f3mo deber\u00edamos ser para agradar a Dios. La palabra que se pierde cuando consideramos a Cristo s\u00f3lo como modelo o s\u00f3lo como maestro es la palabra \u201cgracia.\u201d San Pablo es muy claro: somos salvados \u201cpor gracia y mediante la fe.\u201d \u00bfQu\u00e9 quiere decir \u201cpor gracia\u201d? Quiere decir que no son nuestros razonamientos o prop\u00f3sitos los que nos salvan, sino que hay una acci\u00f3n decisiva, irrevocable, soberana y compasiva a la vez, que ha tomado nuestro ser entero y lo ha transformado. El lenguaje del Nuevo Testamento es muy claro: ser redimido es llegar a ser \u201cnueva creaci\u00f3n,\u201d de modo que as\u00ed como yo no tuve poder para crearme tampoco tengo poder para redimirme.<\/p>\n<p>Todo esto apunta hacia un tema teol\u00f3gico de m\u00e1xima importancia en nuestro tiempo: la unicidad de Cristo. En efecto, si ya el pueblo elegido hab\u00eda tenido hombres tan sabios como Salom\u00f3n, tan sufridos como Jerem\u00edas, tan profundos en su ense\u00f1anza como Isa\u00edas, tan poderosos en milagros como Eliseo, \u00bfpor qu\u00e9 nosotros no somos salvos en el nombre de Eliseo, de Isa\u00edas, de Jerem\u00edas o de Salom\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 tiene Cristo que ellos no tuvieran? Ellos fueron modelos maravillosos de seres humanos, y fueron elocuentes en su ense\u00f1anza como tal vez lo ha sido Buda o Mahoma. Pero es que s\u00f3lo el sacrificio de Cristo es causa propia del diluvio de amor que reconstruye nuestra vida, y que la Biblia describe con la expresi\u00f3n \u201cnueva creaci\u00f3n.\u201d<\/p>\n<p>La perfecci\u00f3n de la entrega de Cristo tiene un lugar: la cruz. Es en ella donde el amor brilla con toda su fuerza. Es en ella donde amanece el sol de gracia, venciendo las oscuridades del demonio, del pecado y de la muerte. No somos salvos por ideas que llegan a nuestra cabeza ni por decisiones que toma nuestra voluntad: somos salvos porque nos sumergimos en el oc\u00e9ano del amor que ha brotado del sacrificio de Cristo, y de esas aguas, que son las de nuestro bautismo, hemos renacido.<\/p>\n<p>A esto se le llama el car\u00e1cter \u201cobjetivo\u201d de la salvaci\u00f3n. \u201cObjetivo\u201d se entiende aqu\u00ed en cierto contraste con \u201csubjetivo,\u201d que es la palabra propia para referirse a lo que s\u00f3lo existe en el \u00e1mbito de los pensamientos, afectos y prop\u00f3sitos internos. La salvaci\u00f3n es \u201cobjetiva\u201d : ha sucedido frente a nosotros y en favor nuestro, exactamente en la hora de la Cruz.<\/p>\n<p>Siendo as\u00ed las cosas, uno entiende por qu\u00e9 la Eucarist\u00eda es esencial a la vida de la Iglesia. Sin ella lo que queda es el recuerdo, la cadena de palabras transmitidas: pero tales palabras ya las tuvieron los jud\u00edos, por ejemplo, al recordar de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n que Dios s\u00ed los hab\u00eda liberado de fara\u00f3n en Egipto. Y las palabras no bastaron, ni bastan. El sacrificio, con toda su verdad de amor, con toda su objetividad majestuosa tiene que acontecer ante nosotros y hasta dentro de nosotros, y eso es lo que hace la Eucarist\u00eda. Por eso hay que comer de ese Pan que ha venido del Cielo.<\/p>\n<p><em>Una petici\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>Cristo nos dice: \u201cTomad y comed&#8230;\u201d Nos lo recomienda; nos lo ordena. En cierto sentido, tambi\u00e9n nos lo pide. Nunca debemos olvidar que la Cruz, esa misma Cruz de la que nos vino la salvaci\u00f3n, es el lugar del abajamiento de Cristo: es su camino de k\u00e9nosis, de anonadamiento. \u00bfRecuerdas a Cristo gimiendo con estas palabras: \u201cTengo sed\u201d (Juan 19,28)? De \u00e9l todo lo hemos recibido, y sin embargo, su voz se parece a la de un mendigo. Es en verdad mendigo de nuestro amor. La voz m\u00e1s \u00edntima de la Eucarist\u00eda no es una orden con aire de trueno; es algo m\u00e1s que una sugerencia o consejo; es la interpelaci\u00f3n hond\u00edsima del Dios que se ha abajado hasta tocar los abismos m\u00e1s dolorosos de nuestra existencia.<\/p>\n<p>Imagina que visitas a un amigo. Y sucede que le has ca\u00eddo en gracia a la ni\u00f1a peque\u00f1a, la hija menor de tu amigo. La chiquilla decide regalarte algo. Pinta entonces un paisaje y agrega tu figura junto al r\u00edo m\u00e1s hermoso que ha logrado plasmar con sus manos todav\u00eda torpes para manejar tantos colores. Antes de partir de ese lugar, la ni\u00f1a se acerca y con su mejor sonrisa te dice: \u201cLl\u00e9vatelo. Es con mucho cari\u00f1o.\u201d Pregunto: \u00bfqu\u00e9 clase de coraz\u00f3n habr\u00eda que tener para tirar el papel al piso, darse media vuelta y partir dejando atr\u00e1s el desconcierto y llanto de esa ni\u00f1a? Su dibujo fue entregado con palabras que son una petici\u00f3n salida del amor limpio de su coraz\u00f3n inocente. \u00bfPuedes creerme que no son menores la inocencia, la pureza y la bondad de Cristo cuando nos dice: Tomad y comed..? \u00bfPuedes creerme que no es m\u00e1s vulnerable esa ni\u00f1a que lo es el coraz\u00f3n de Jes\u00fas?<\/p>\n<p>Si un d\u00eda llegamos a entender con cu\u00e1nta ternura y con qu\u00e9 generosidad inigualable se nos entrega Jes\u00fas en la Eucarist\u00eda, estoy seguro que no s\u00f3lo comulgaremos con mayor asiduidad sino con much\u00edsimo mayor provecho. Es preciso entrar en la longitud de honda de su amor incomparable. Es preciso extasiarse ante la brillante autenticidad de cada gesto suyo. Es preciso llorar de gozo y agradecimiento. S\u00f3lo entonces uno aprende a decir el \u201cam\u00e9n\u201d que respondemos cuando la Sagrada Forma toca nuestros labios.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay que comer de este pan Todos conocemos las palabras con las que Jes\u00fas instituy\u00f3 el sacramento por excelencia: \u201cTomad y comed, esto es mi cuerpo&#8230; Tomad y bebed, este es el c\u00e1liz de mi sangre&#8230;\u201d (Lucas 22,19-20). Es bueno preguntarse qu\u00e9 son esas palabras: \u00bfUna sugerencia? \u00bfUna orden? \u00bfUna petici\u00f3n? 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