{"id":89941,"date":"2021-08-17T01:33:58","date_gmt":"2021-08-17T06:33:58","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=89941"},"modified":"2021-08-16T12:36:00","modified_gmt":"2021-08-16T17:36:00","slug":"preguntas-en-torno-a-la-asuncion-de-la-virgen-maria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2021\/08\/17\/preguntas-en-torno-a-la-asuncion-de-la-virgen-maria\/","title":{"rendered":"Preguntas en torno a la Asunci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda"},"content":{"rendered":"<p><em>Hoy he recibido m\u00faltiples preguntas acerca de la Asunci\u00f3n, que me hacen ver que tengo varios cabos sueltos en mis conceptos escatol\u00f3gicos. Agradecer\u00eda tu ayuda y claridad. 1. Suponiendo que la Sant\u00edsima Virgen hubiera muerto (posibilidad admitida por la Iglesia) \u00bfcu\u00e1l ser\u00eda la explicaci\u00f3n respecto a su Inmaculada Concepci\u00f3n? 2. Asunci\u00f3n en cuerpo y alma, como afirma la formulaci\u00f3n del dogma, se sirve de una distinci\u00f3n griega. \u00bfCuerpo ser\u00eda el posible cad\u00e1ver? \u00bfO m\u00e1s bien hablamos de un cuerpo glorioso que no se corresponde con las mismas mol\u00e9culas mortales? (Como es nuestro caso al morir y resucitar en el \u00daltimo D\u00eda) 3. Cu\u00e1l ser\u00eda la relaci\u00f3n entre este misterio-dogma y nuestra escatolog\u00eda intermedia. &#8211;F.M.<\/em><\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>Con el favor de Dios, abordemos estas tres cuestiones. Aqu\u00ed van las respuestas ofrecidas:<\/p>\n<p>1. San Pablo nos ense\u00f1a que la paga por el pecado es la muerte (Romanos 6,23). Ello nos hace pensar que ante la ausencia de pecado no deber\u00eda producirse la muerte. Y como la Virgen Mar\u00eda carec\u00eda de pecado personal y fue preservada de la mancha del pecado original, no tendr\u00eda por qu\u00e9 haber padecido la muerte. Todo esto es cierto pero descubrimos que algo falta en ese argumento por el hecho de que el gran inmaculado, y libre de toda sombra de pecado, es nuestro Se\u00f1or Jesucristo, que sin embargo muri\u00f3 verdaderamente precisamente para realizar y manifestar la perfecta vitoria sobre la muerte. Nos damos cuenta que el morir de Cristo no proviene de ning\u00fan pecado personal suyo&#8211;cosa impensable&#8211;sino de la solidaridad colmada de misericordia con la que \u00c9l se ha asociado a las consecuencias de nuestros pecados, hasta llegar al extremo de la muerte. En ese mismo orden de ideas, la asociaci\u00f3n de Mar\u00eda con la gesta salv\u00edfica de su Hijo hace no solo pensable sino incluso l\u00f3gico y preferible afirmar que ella se uni\u00f3 al camino de Cristo y particip\u00f3 de la humillaci\u00f3n de la muerte para tambi\u00e9n con Cristo participar de la gloria de la resurrecci\u00f3n: misterio que celebramos en la Solemnidad de la Asunci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. La expresi\u00f3n &#8220;cuerpo y alma&#8221; indica fundamentalmente la totalidad del ser. M\u00e1s que apoyarse en la distinci\u00f3n de la filosof\u00eda griega, nos protege de una desviaci\u00f3n a la que podr\u00eda llevarnos un mal uso de esa expresi\u00f3n filos\u00f3fica, a saber, considerar que la salvaci\u00f3n de Mar\u00eda&#8211;o de nosotros mismos&#8211;es algo que se limita al &#8220;alma&#8221; como si bastara una plenitud espiritual o intelectual para expresar la obra de la redenci\u00f3n. Cuando en el credo decimos que creemos &#8220;en al resurrecci\u00f3n de la carne&#8221; estamos afirmando que nada que haya da\u00f1ado el pecado quedar\u00e1 por fuera de la obra de la redenci\u00f3n. Y puesto que el pecado ha salpicado o francamente deteriorado las potencias del alma y el ser mismo de nuestro cuerpo, lo que estamos diciendo es que todo, absolutamente todo lo que fue creado (visible o invisible), recibir\u00e1&#8211;en el caso de los que mueren en gracia, se entiende&#8211;el beneficio pleno de la redenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Aclarado esto, la pregunta que queda es la conexi\u00f3n entre el cuerpo glorioso y este nuestro cuerpo actual, sujeto al tiempo, el cambio, y tantas otras cosas. Nuestra fe es muy parca en lo que afirma. B\u00e1sicamente lo que sabemos se concreta en dos cosas: (i) hay una continuidad entre el cuerpo terrenal y el cuerpo espiritual; (ii) la realidad nueva, inimaginable (cf. 1 Corintios 15,35ss) del cuerpo espiritual no estar\u00e1 sometida a muchas de las leyes que rigen a nuestros cuerpos en su condici\u00f3n actual; por ejemplo, no se padecer\u00e1 hambre, enfermedad, o el paso mismo del tiempo.<\/p>\n<p>Resulta extremadamente especulativo suponer c\u00f3mo puede ser ese cuerpo &#8220;espiritual&#8221; o &#8220;glorioso.&#8221; De lo poco que se puede decir con alguna certeza es esto: lo que llamamos &#8220;materia&#8221; es, en su condici\u00f3n m\u00e1s \u00ednfima muy pr\u00f3ximo a la realizaci\u00f3n de una ley matem\u00e1tica (ecuaci\u00f3n de campo cu\u00e1ntico). Esa &#8220;ley&#8221; es, desde el punto de vista de la teolog\u00eda, un eco del L\u00f3gos primordial que est\u00e1 en el Hijo Eterno del Padre. De modo que toda la materia es sostenida y ordenada por el L\u00f3gos. La disposici\u00f3n providente del L\u00f3gos no rige solamente a las part\u00edculas individuales (sean electrones, quarks o lo que sean) sino que rige conjuntos inmensos de part\u00edculas que adquieren propiedades intr\u00ednsecas que nosotros identificamos como propias de los &#8220;cuerpos.&#8221; Esta sabidur\u00eda y bondad del L\u00f3gos est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de todo poder de la muerte, de modo que el cuerpo glorioso ser\u00eda la transici\u00f3n en lo dispuesto por el L\u00f3gos sobre aquello que el L\u00f3gos considera como propio de cada uno de nosotros. La continuidad estar\u00eda asegurada por la continuidad de la voluntad del L\u00f3gos del Padre (el Hijo, en cuanto Se\u00f1or de la creaci\u00f3n y autor de la redenci\u00f3n) y la realidad nueva estar\u00eda asegurada por la nueva disposici\u00f3n suya sobre nosotros, asoci\u00e1ndonos por completo a su propio ser.<\/p>\n<p>3. La escatolog\u00eda &#8220;intermedia&#8221; alude al hecho de que hay una distancia entre la muerte corporal y la consumaci\u00f3n de la historia humana en la que se dar\u00e1 el juicio final, y por tanto, la reuni\u00f3n plena de nuestras almas y nuestros cuerpos. Hay que recordar entonces aqu\u00ed por qu\u00e9 hay los dos juicios: el particular y el final. El juicio particular es esencialmente el acto de comparecer nuestra vida ante la Verdad infinita de Dios, que incluye todos los actos de su misericordia y providencia para con nosotros. Por supuesto, es un juicio definitivo que determina el destino eterno de la persona: con Dios (sea directamente en el Cielo o despu\u00e9s de pasar por el Purgatorio), o contra Dios (directamente al infierno, en consecuencia con el rechazo de la persona a Dios y su se\u00f1or\u00edo). Eso trae el juicio particular.<\/p>\n<p>En cuanto al juicio universal, lo primero que hay que decir, entonces, es que no es una especial de &#8220;tribunal de apelaci\u00f3n&#8221; que cambie en uno o en otro sentido el destino eterno de los difuntos. Lo que s\u00ed trae a luz ese juicio, que sucede al final de la historia humana, es la clara visi\u00f3n de todas las consecuencias externas, sociales, hist\u00f3ricas de lo que hemos sido y que en vida nuestra s\u00f3lo pudo aparecer de manera germinal. Esto vale para lo bueno y para lo malo. Pensemos en el caso de un m\u00e1rtir. En vida terrena, la bondad del m\u00e1rtir ha quedado oculta a ojos del mundo, por lo menos en su mayor parte; pero la fuerza de su testimonio, ejemplo y oraci\u00f3n han dado fruto a lo largo de los siglos, de modo que al final de la historia humana, hay un esplendor magn\u00edfico, una gloria inmensa, que no era clara cuando el m\u00e1rtir muri\u00f3. Esa gloria aparecer\u00e1 en el juicio final y ser\u00e1 corona de ese m\u00e1rtir. Y puesto que la realidad hist\u00f3rica y externa es propia del cuerpo, as\u00ed como las intenciones y deseos son propios del alma, es muy l\u00f3gico que en el juicio final el cuerpo aparezca con el resplandor que es propio de la gloria que las buenas obras sembraron en vida y muerte de la persona. Lo mismo hay que decir, lamentablemente, de las obras malas: toda su podredumbre aparecer\u00e1 con claridad al final de los siglos, y el cuerpo de ese pobre, degenerado y corrompido por la carga de tantas desgracias, ser\u00e1 su realidad por todos los siglos.<\/p>\n<p>Volvamos ahora nuestra atenci\u00f3n a la Virgen Mar\u00eda. Si bien es cierto que toda la bondad de la santidad incomparable de Mar\u00eda no se ha manifestado a\u00fan, y s\u00f3lo brillar\u00e1 en plenitud al final de los siglos, hay algo que ya sabemos, y que es muy simple y a la vez muy profundo: y es que, dicho de modo sencillo, TODO lo bueno que llegue a contener el universo viene de la redenci\u00f3n de Cristo, y todo el bien de la redenci\u00f3n de Cristo ha empezado en el S\u00cd de Mar\u00eda y ha tenido su expresi\u00f3n en el S\u00cd de Mar\u00eda, que no conoci\u00f3 tibieza ni interrupci\u00f3n. En ese sentido, no es necesaria ninguna &#8220;escatolog\u00eda intermedia&#8221; para ella porque la gloria de la Resurrecci\u00f3n de su Hijo es la expresi\u00f3n misma del bien que ella ha hecho posible. De tal manera que as\u00ed como ella, en Can\u00e1 de Galilea, anticip\u00f3 en cierto modo la &#8220;hora&#8221; de Jes\u00fas, as\u00ed tambi\u00e9n, con su tr\u00e1nsito a la eternidad, ha anticipado en su cuerpo pur\u00edsimo la hora en que Dios ser\u00e1 todo en todos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy he recibido m\u00faltiples preguntas acerca de la Asunci\u00f3n, que me hacen ver que tengo varios cabos sueltos en mis conceptos escatol\u00f3gicos. Agradecer\u00eda tu ayuda y claridad. 1. Suponiendo que la Sant\u00edsima Virgen hubiera muerto (posibilidad admitida por la Iglesia) \u00bfcu\u00e1l ser\u00eda la explicaci\u00f3n respecto a su Inmaculada Concepci\u00f3n? 2. 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