{"id":89811,"date":"2021-08-11T01:30:57","date_gmt":"2021-08-11T06:30:57","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=89811"},"modified":"2021-08-10T21:33:36","modified_gmt":"2021-08-11T02:33:36","slug":"somos-colaboradores-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2021\/08\/11\/somos-colaboradores-de-dios\/","title":{"rendered":"Somos colaboradores de Dios"},"content":{"rendered":"<p>Somos colaboradores de Dios<\/p>\n<p>Consciente de su indignidad y de que ha sido \u00abmisericordiosamente investido de este ministerio\u00bb (2 Cor. 4,1), San Pablo sabe que su misi\u00f3n consiste nada menos que en ser \u00abcolaborador de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Esta misi\u00f3n tan sublime la vive ante todo con gratitud y admiraci\u00f3n: \u00abDoy gracias&#8230; a Cristo Jes\u00fas, que se fi\u00f3 de m\u00ed y me confi\u00f3 este ministerio\u00bb (1 Tim. 1,12). Cuando escriba a Timoteo, ya en los \u00faltimos a\u00f1os de su vida, Pablo no ha dejado de admirarse ante este hecho incre\u00edble: \u00ab\u00a1Se fi\u00f3 de m\u00ed!\u00bb Dios le ha llamado a colaborar \u00edntimamente consigo, ha puesto en sus manos la redenci\u00f3n operada por Cristo y ha confiado a sus labios la Buena Nueva de la salvaci\u00f3n. \u00a1Qu\u00e9 asombro! El Dios infinito se ha fiado de Pablo, un hombre d\u00e9bil y pecador.<\/p>\n<p>Una admiraci\u00f3n que alcanza su grado culminante por el hecho de que esta colaboraci\u00f3n consiste nada menos que en ser \u00abadministrador de los misterios de Dios\u00bb (1 Cor. 4,1). Seg\u00fan las costumbres de la \u00e9poca, el administrador (o \u00abec\u00f3nomo\u00bb, es decir, encargado de la casa) gozaba de la plena confianza de su due\u00f1o, dispon\u00eda de sus bienes y le representaba al exterior, sobre todo en lo referente a los bienes materiales del propietario (cf. Lc. 12,42; Sal. 105,21). \u00a1Dios se f\u00eda de Pablo y de su gesti\u00f3n al frente de su casa y pone en sus manos la administraci\u00f3n no de unos bienes materiales, sino de sus mismos misterios! \u00bfC\u00f3mo no vivir en la gratitud y en la admiraci\u00f3n continuas?.<\/p>\n<p>Esta conciencia de ser colaborador de Dios le hace adem\u00e1s vivir a Pablo en la humildad m\u00e1s profunda y radical. Considerando la grandeza de la misi\u00f3n que le ha sido confiada, exclama: \u00abPara esto, \u00bfqui\u00e9n es capaz?\u00bb (2 Cor. 2,16). El ap\u00f3stol verdadero experimenta agudamente su incapacidad; todos sus valores y cualidades son radicalmente insuficientes en orden al alt\u00edsimo encargo recibido. Por eso es Dios mismo -que llama al ap\u00f3stol a ser colaborador suyo- quien \u00able reviste de fortaleza\u00bb (1 Tim. 1,12) y le capacita: \u00abno que por nosotros mismos seamos capaces de atribuirnos cosa alguna, como propia nuestra, sino que nuestra capacidad viene de Dios, el cual nos capacit\u00f3 para ser ministros de una nueva Alianza\u00bb(2 Cor. 3,5-6). Dios, el \u00fanico suficiente, viene en ayuda de su colaborador para hacerle part\u00edcipe de su suficiencia.<\/p>\n<p>Pablo sabe que en esta colaboraci\u00f3n debe trabajar duro, hasta dejarse la vida (sabemos hasta qu\u00e9 punto se \u00abgast\u00f3 y desgast\u00f3\u00bb por sus cristianos: cf. 2Cor. 11,23-29). Pero sabe tambi\u00e9n que \u00abni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios que hace crecer\u00bb (1 Cor. 3,7); no niega su trabajo, ni el de los dem\u00e1s ap\u00f3stoles (\u00abyo plant\u00e9, Apolo reg\u00f3\u00bb), pero afirma categ\u00f3ricamente que \u00abfue Dios quien dio el crecimiento\u00bb (1 Cor. 3,6). Podr\u00eda haber dicho con el salmista: \u00abSi el Se\u00f1or no construye la casa, en vano se cansan los alba\u00f1iles\u00bb (Sal. 127,1).<\/p>\n<p>Por eso, cuando hablando apasionadamente le salgan las palabras \u00abhe trabajado m\u00e1s que todos ellos\u00bb, matizar\u00e1 inmediatamente: \u00abPero no yo, sino la gracia de Dios conmigo\u00bb (1 Cor. 15,10). Ciertamente ha trabajado, incluso m\u00e1s que los dem\u00e1s, pero colaborando con la gracia: el sujeto y protagonista principal ha sido Dios mismo, que mediante su gracia ha incorporado y asumido a Pablo en la tarea evangelizadora; no ha sido principalmente \u00e9l, aunque con la ayuda de la gracia, sino ante todo la gracia, que le ha capacitado, fortalecido y sostenido.<\/p>\n<p>Por eso, cuando los corintios se queden detenidos en los hombres, admirando y alabando a tal o cual evangelizador, Pablo cortar\u00e1 por lo sano: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es Apolo? \u00bfQu\u00e9 es Pablo? &#8230; ni el que planta es algo, ni el que riega\u00bb (1 Cor. 3,5-7). Quedarse en los hombres es desvirtuar su condici\u00f3n de colaboradores de Dios y olvidar que el \u00fanico salvador es Jesucristo.<\/p>\n<p>Por otra parte, la condici\u00f3n de colaborador de Dios despierta en Pablo un profundo sentido de responsabilidad, pues \u00ablo que en fin de cuentas se exige de los administradores es que sean fieles\u00bb (1 Cor. 4,2). Responsabilidad ante Dios: \u00abMi juez es el Se\u00f1or\u00bb (1 Cor. 4,4). Responsabilidad de quien sabe que tiene confiado \u00abel santuario de Dios\u00bb, es decir, la comunidad de los cristianos, la Iglesia, que puede quedar da\u00f1ada o destruida por el mal colaborador: \u00absi alguno destruye el santuario de Dios, Dios le destruir\u00e1 a \u00e9l, porque el santuario de Dios es sagrado, y vosotros sois ese santuario\u00bb (1 Cor. 3,17).<\/p>\n<p>Sentido de responsabilidad que le lleva a advertir tambi\u00e9n a los dem\u00e1s y a abrirles los ojos respecto de la seriedad de su colaboraci\u00f3n con Dios: \u00ab\u00a1Mire cada cual c\u00f3mo construye!\u00bb (1 Cor. 3,10). Pues el resultado depende de que uno colabore en la construcci\u00f3n del templo santo de Dios \u00abcon oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, paja\u00bb (1Cor.3,12). Al final se pondr\u00e1 de relieve el valor y la duraci\u00f3n de la construcci\u00f3n de cada cual. S\u00f3lo lo que pase la prueba del fuego perdurar\u00e1 eternamente; lo dem\u00e1s desaparecer\u00e1 como el humo: en realidad no habr\u00e1 construido nada.<\/p>\n<p>Sin duda que el consejo que Pablo daba a los cristianos de Filipos de \u00abtrabajar con temor y temblor por su propia salvaci\u00f3n\u00bb (Fil. 2,12), lo aplicar\u00eda a s\u00ed mismo tambi\u00e9n en cuanto ministro de Cristo. En toda su vida y en su actividad jam\u00e1s actuaba con ligereza; sabiendo que \u00abes Dios quien obra en nosotros el querer y el obrar, como bien le parece\u00bb (Fil. 2,13), procuraba acoger y secundar responsablemente la acci\u00f3n de Dios evitando \u00abechar en saco roto la gracia de Dios\u00bb (2 Cor. 6,1).<\/p>\n<p>Finalmente, es su condici\u00f3n de colaborador de Dios lo que le daba a Pablo autoridad para hablar a los hombres, pues lo hac\u00eda no en nombre propio, sino en nombre de este Dios que era el protagonista principal de su vida: \u00abcomo cooperadores suyos que somos, os exhortamos&#8230;\u00bb (2 Cor. 6,1). El ap\u00f3stol s\u00f3lo secunda la acci\u00f3n y el impulso de Dios y su palabra, no los sustituye con su propia iniciativa. Act\u00faa porque act\u00faa Dios, en su misma direcci\u00f3n y sentido.<\/p>\n<hr \/>\n<p><em>El autor de esta obra es el sacerdote espa\u00f1ol Julio Alonso Ampuero, a quien expresamos nuestra gratitud. Aqu\u00ed la obra se publica \u00edntegra, por entregas. Lo ya publicado puede consultarse<\/em> <a href=\"http:\/\/is.gd\/espsanpablo\">aqu\u00ed<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Somos colaboradores de Dios Consciente de su indignidad y de que ha sido \u00abmisericordiosamente investido de este ministerio\u00bb (2 Cor. 4,1), San Pablo sabe que su misi\u00f3n consiste nada menos que en ser \u00abcolaborador de Dios\u00bb. 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