{"id":89631,"date":"2021-08-04T01:12:19","date_gmt":"2021-08-04T06:12:19","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=89631"},"modified":"2021-08-03T16:19:12","modified_gmt":"2021-08-03T21:19:12","slug":"apostol-por-vocacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2021\/08\/04\/apostol-por-vocacion\/","title":{"rendered":"Ap\u00f3stol por vocaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Ap\u00f3stol por vocaci\u00f3n<\/p>\n<p>Las palabras de Festo en He. 25,19 (\u00abun difunto llamado Jes\u00fas, de quien Pablo sostiene que est\u00e1 vivo\u00bb) las podr\u00eda haber hecho suyas el propio Pablo antes de su conversi\u00f3n refiri\u00e9ndose a los cristianos.<\/p>\n<p>En efecto, la experiencia del camino de Damasco consisti\u00f3 esencialmente en esto: ese Jes\u00fas a qui\u00e9n Pablo consideraba definitivamente muerto se le present\u00f3 repentinamente vivo y lleno de gloria (\u00abYo soy Jes\u00fas a qui\u00e9n t\u00fa persigues\u00bb: He. 9,5). Pablo no le ha buscado, ni se ha preparado a este encuentro; por el contrario, ha luchado ferozmente contra los cristianos y su evangelio. Y sin embargo, el Resucitado irrumpe en su vida y Pablo queda \u00abapresado\u00bb por Cristo Jes\u00fas (Fil. 3, 12).<\/p>\n<p>Todo su \u00edmpetu y toda su actividad evangelizadora arrancan de este hecho: \u00e9l tiene conciencia clara de que no es ap\u00f3stol por voluntad propia, sino \u00abpor voluntad de Dios\u00bb (1Cor.1,1; 2Cor. 1,1; Ef. 1,1). Sabe muy bien que es \u00abllamado como ap\u00f3stol\u00bb (Rom. 1,1) exactamente como lo hab\u00edan sido los Doce, porque le ha llamado el mismo Jes\u00fas que les llam\u00f3 a ellos; y -lo mismo que ellos- tambi\u00e9n Pablo ha sido llamado por su nombre (He. 9,4)\u2026<\/p>\n<p>El hecho de haber sido llamado \u00abpor gracia\u00bb (Gal. 1,15) no quita fuerza a esta vocaci\u00f3n, sino todo lo contrario: pone m\u00e1s de relieve la iniciativa absolutamente gratuita de Dios que llama no en virtud de los m\u00e9ritos contra\u00eddos sino por pura benevolencia, que tiene misericordia con quien quiere (Rom. 9,15-18). De hecho Pablo no dejar\u00e1 de maravillarse y sorprenderse a lo largo de toda su vida de que haya sido llamado precisamente \u00e9l: \u00aba m\u00ed, que antes fui un blasfemo, un perseguidor y un insolente\u00bb (1Tim. 1,13). Toda su predicaci\u00f3n acerca de la gracia brotar\u00e1 de esta experiencia primera y fundante: \u00abCristo Jes\u00fas vino al mundo a salvar a los pecadores, y el primero de ellos soy yo; y si encontr\u00e9 misericordia fue para que en m\u00ed primeramente manifestase Jesucristo toda su paciencia y sirviera de ejemplo a los que hab\u00edan de creer en \u00e9l\u00bb (1Tim. 1,15-16).<\/p>\n<p>Y Pablo sabe que esta llamada, que tan en contra va de sus convicciones anteriores y de su conducta pasada (Gal. 1,13-14), no es algo casual, sino que hunde sus ra\u00edces en la eternidad. Tiene conciencia de que en realidad ha sido \u00abseparado\u00bb por Dios ya \u00abdesde el seno materno\u00bb (Gal. 1,15). El, tan buen conocedor de las Escrituras, pod\u00eda aplicarse a s\u00ed mismo las palabras dirigidas por Yahveh al profeta Jerem\u00edas: \u00abAntes de haberte formado yo en el seno materno, te conoc\u00eda, y antes de que nacieses te ten\u00eda consagrado\u00bb (Jer. 1,5).<\/p>\n<p>\u00abTuvo a bien revelar a su Hijo en m\u00ed\u2026\u00bb<\/p>\n<p>Con estas palabras tan sint\u00e9ticas resume San Pablo lo acaecido en el camino de Damasco. Sin entrar en detalles de lo que sucedi\u00f3 por fuera, da a entender que la llamada de Dios ha sido fundamentalmente una llamada interior (\u00aben m\u00ed\u00bb, \u00abdentro de m\u00ed\u00bb), una \u00abiluminaci\u00f3n\u00bb o \u00abrevelaci\u00f3n\u00bb por la que Pablo \u00abha visto\u00bb a Jes\u00fas (1 Cor. 9,1) y le ha conocido como Se\u00f1or e Hijo de Dios. Es decir, no s\u00f3lo ha comprobado que Jes\u00fas estaba vivo, sino que ha entendido qui\u00e9n era ese Jes\u00fas (lo cual s\u00f3lo es posible por revelaci\u00f3n de Dios: Mt. 16, 17; 11, 25-27).<\/p>\n<p>Pablo, aun reconoci\u00e9ndose \u00abindigno del nombre de ap\u00f3stol por haber perseguido a la Iglesia de Dios\u00bb (1Cor. 15,9), no puede dejar de afirmar que se le \u00abapareci\u00f3\u00bb Cristo Resucitado, exactamente igual que se les hab\u00eda aparecido a los Doce y a los dem\u00e1s disc\u00edpulos (1 Cor. 15,5-8). Y esta \u00abaparici\u00f3n\u00bb o \u00abrevelaci\u00f3n\u00bb ha sido un desbordamiento de luz en su coraz\u00f3n: Dios mismo ha hecho brillar en su coraz\u00f3n la luz de Cristo (2 Cor. 4,6).<\/p>\n<p>Y este brillo ha sido de tal intensidad que ha trastocado la vida y los valores de Pablo. \u00c9l, que ten\u00eda \u00abmotivos para confiar en lo humano\u00bb por su ascendencia hebrea y que era \u00abintachable\u00bb en el cumplimiento de la Ley santa dada por Dios a trav\u00e9s de Mois\u00e9s (Fil. 3,4-6), hace esta confesi\u00f3n sublime: \u00ablo que era para m\u00ed ganancia, lo he juzgado una p\u00e9rdida ante la sublimidad del conocimiento de Cristo Jes\u00fas, mi Se\u00f1or, por qui\u00e9n perd\u00ed todas las cosas, y las tengo por basura para ganar a Cristo\u00bb (Fil. 3,7-8).<\/p>\n<p>A partir de ese momento, cuando Pablo se presente en el are\u00f3pago de Atenas y en los dem\u00e1s \u00abare\u00f3pagos\u00bb del inmenso imperio romano, no ser\u00e1 un predicador m\u00e1s de doctrinas nuevas o desconocidas, sino testigo de un Cristo vivo y glorioso que ha transformado su existencia. Lo mismo que Mois\u00e9s (Ex. 34,29), pero de una manera incomparablemente m\u00e1s perfecta (2Cor. 3,7-11), ser\u00e1 testigo de ese Cristo que ha visto \u00abcara a cara\u00bb (Cf. Ex. 33,11) y -como un espejo- reflejar\u00e1 su gloria en su rostro y con toda su vida (2Cor. 3,18).<\/p>\n<p>\u00ab&#8230;para que yo le anunciase entre los gentiles\u00bb (Gal, 1,16)<\/p>\n<p>Llama la atenci\u00f3n que en San Pablo el encuentro con Cristo y la llamada a ser ap\u00f3stol y a anunciar el evangelio van inseparablemente unidos. As\u00ed aparece en el mencionado texto autobiogr\u00e1fico de Gal. 1,16. Y as\u00ed aparece tambi\u00e9n en los tres relatos de su conversi\u00f3n que nos presenta San Lucas en el libro de los Hechos (He. 9, 15; 22,14-15; 26, 16-18).<\/p>\n<p>Da la impresi\u00f3n de que al encontrarse con Cristo, Pablo ha encontrado el tesoro escondido (cf. Mt. 13,44) y como la mujer de la par\u00e1bola siente la necesidad de contar a todo el mundo que ha encontrado algo de gran valor (cf. Lc. 15, 9).<\/p>\n<p>Evangelizar es eso: llevar a los hombres un anuncio gozoso, entusiasmante y contagioso. La Buena noticia es la palabra misma de Cristo, ese Cristo enviado por el Padre para la salvaci\u00f3n del mundo. Y Pablo, que ha experimentado en s\u00ed mismo la alegr\u00eda producida por el encuentro con Cristo, experimenta tambi\u00e9n el impulso incontenible a transmitir esa dicha a todos. Como Pedro y Juan, podr\u00eda decir: \u00abNo puedo callar lo que he visto y o\u00eddo\u00bb (He. 4,20).<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan, siente la llamada a evangelizar a los gentiles, es decir, a aquellos que los jud\u00edos consideraban por definici\u00f3n \u00abpecadores\u00bb (Gal. 2,15), pues no conociendo la Ley mucho menos pod\u00edan cumplirla. Pablo, que sabe que todo lo que le ha sucedido es humanamente inexplicable, que ha sido fruto del amor gratuito y misericordioso de Jesucristo, entiende claramente que esa salvaci\u00f3n es ofrecida de manera igualmente gratuita e inmerecida a todos, sean quienes sean, pues Cristo muri\u00f3 por los pecadores (1Tim. 1,15), es decir, por todos (2Cor. 5,14).<\/p>\n<hr \/>\n<p><em>El autor de esta obra es el sacerdote espa\u00f1ol Julio Alonso Ampuero, a quien expresamos nuestra gratitud. Aqu\u00ed la obra se publica \u00edntegra, por entregas. Lo ya publicado puede consultarse<\/em> <a href=\"http:\/\/is.gd\/espsanpablo\">aqu\u00ed<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ap\u00f3stol por vocaci\u00f3n Las palabras de Festo en He. 25,19 (\u00abun difunto llamado Jes\u00fas, de quien Pablo sostiene que est\u00e1 vivo\u00bb) las podr\u00eda haber hecho suyas el propio Pablo antes de su conversi\u00f3n refiri\u00e9ndose a los cristianos. 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