{"id":88254,"date":"2021-05-23T22:14:04","date_gmt":"2021-05-24T03:14:04","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=88254"},"modified":"2021-05-23T22:14:04","modified_gmt":"2021-05-24T03:14:04","slug":"homilia-para-pentecostes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2021\/05\/23\/homilia-para-pentecostes\/","title":{"rendered":"Homil\u00eda para Pentecost\u00e9s"},"content":{"rendered":"<p>Texto completo de la homil\u00eda del Papa  Francisco en Pentecost\u00e9s:<\/p>\n<p>\u00abCuando venga el Par\u00e1clito, a quien yo les enviar\u00e9 desde mi Padre\u00bb (Jn 15,26). Con estas palabras Jes\u00fas promete a los disc\u00edpulos el Esp\u00edritu Santo, el don definitivo, el don de los dones. Acojamos hoy esta palabra, que no es f\u00e1cil de traducir porque encierra varios significados. Par\u00e1clito quiere decir esencialmente dos cosas: Consolador y Abogado.<\/p>\n<p>1. El Par\u00e1clito es el Consolador. Todos nosotros, especialmente en los momentos dif\u00edciles como el que estamos atravesando, por la pandemia, buscamos consolaciones. Pero frecuentemente recurrimos s\u00f3lo a las consolaciones terrenas, que desaparecen pronto. Son consolaciones del momento.<\/p>\n<p>Jes\u00fas nos ofrece hoy la consolaci\u00f3n del cielo, el Esp\u00edritu, el consolador perfecto. \u00bfCu\u00e1l es la diferencia? Las consolaciones del mundo son como los analg\u00e9sicos, que dan un alivio moment\u00e1neo, pero no curan el mal profundo que llevamos dentro. Evaden, distraen, pero no curan las ra\u00edces. Calman superficialmente, en el \u00e1mbito de los sentidos y dif\u00edcilmente del coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Porque s\u00f3lo quien nos hace sentir amados tal y como somos da paz al coraz\u00f3n. El Esp\u00edritu Santo, el amor de Dios, act\u00faa as\u00ed: \u00abentra hasta el fondo del alma\u00bb, pues como Esp\u00edritu obra en nuestro esp\u00edritu. Visita lo m\u00e1s \u00edntimo del coraz\u00f3n como \u00abdulce hu\u00e9sped del alma\u00bb (ib\u00edd.). Es la ternura misma de Dios, que no nos deja solos; porque estar con quien est\u00e1 solo es ya consolar.<\/p>\n<p>Hermana, hermano, si adviertes la oscuridad de la soledad, si llevas dentro un peso que sofoca la esperanza, si tienes en el coraz\u00f3n una herida que quema, si no encuentras una salida, \u00e1brete al Esp\u00edritu Santo. \u00c9l, escrib\u00eda san Buenaventura, \u00ablleva mayor consolaci\u00f3n donde hay mayor tribulaci\u00f3n, no como hace el mundo que en la prosperidad consuela y adula, y en la adversidad se burla y condena\u00bb (Serm\u00f3n en la octava de la Ascensi\u00f3n).<\/p>\n<p>Eso hace el mundo, eso hace sobre todo el esp\u00edritu enemigo, el diablo. Primero nos halaga y nos hace sentir invencibles, as\u00ed act\u00faa as\u00ed el diablo: nos hace crecer la vanidad. Despu\u00e9s nos echa por tierra y nos hace sentir inadecuados. Juega con nosotros. Hace todo lo posible para que caigamos, mientras que el Esp\u00edritu del Resucitado quiere realzarnos.<\/p>\n<p>Miremos a los Ap\u00f3stoles: estaban solos y perdidos, ten\u00edan las puertas cerradas, viv\u00edan en el temor y ante sus ojos estaban todas sus debilidades y sus fracasos. Sus pecados. Hab\u00edan renegado de Jesucristo, todos. Los a\u00f1os pasados con Jes\u00fas no los hab\u00edan cambiado. Continuaban siendo los mismos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s recibieron el Esp\u00edritu y todo cambi\u00f3, los problemas y los defectos siguieron siendo los mismos, pero, sin embargo, ya no los tem\u00edan y tampoco tem\u00edan a quienes les quer\u00edan hacer da\u00f1o. Se sent\u00edan consolados interiormente y quer\u00edan difundir la consolaci\u00f3n de Dios. Los que antes estaban atemorizados, ahora s\u00f3lo temen no dar testimonio del amor recibido. Jes\u00fas les hab\u00eda profetizado: \u00abel Esp\u00edritu [\u2026] dar\u00e1 testimonio de m\u00ed. Y tambi\u00e9n ustedes dar\u00e1n testimonio\u00bb (Jn 15,26-27).<\/p>\n<p>Demos un paso adelante. Tambi\u00e9n nosotros estamos llamados a dar testimonio en el Esp\u00edritu Santo, a ser par\u00e1clitos, consoladores. S\u00ed, el Esp\u00edritu nos pide que demos forma a su consolaci\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo? No con grandes discursos, sino haci\u00e9ndonos pr\u00f3ximos; no con palabras de circunstancia, sino con la oraci\u00f3n y la cercan\u00eda. Recordamos que la cercan\u00eda, la compasi\u00f3n y la ternura es el estilo de Dios. Siempre.<\/p>\n<p>El Par\u00e1clito dice a la Iglesia que hoy es el tiempo de la consolaci\u00f3n. Es el tiempo del gozoso anuncio del Evangelio m\u00e1s que de la lucha contra el paganismo. Es el tiempo de llevar la alegr\u00eda del Resucitado, no de lamentarnos por el drama de la secularizaci\u00f3n. Es el tiempo para derramar amor sobre el mundo, sin amoldarse a la mundanidad.<\/p>\n<p>Es el tiempo de testimoniar la misericordia m\u00e1s que de inculcar reglas y normas. \u00a1Es el tiempo del Par\u00e1clito! Tiempo de la libertad del coraz\u00f3n en el Par\u00e1clito.<\/p>\n<p>2. El Par\u00e1clito, adem\u00e1s, es el Abogado. En el contexto hist\u00f3rico de Jes\u00fas, el abogado no desarrollaba sus funciones como hoy, m\u00e1s que hablar en lugar del imputado, normalmente estaba junto a \u00e9l y le suger\u00eda al o\u00eddo los argumentos para defenderse. As\u00ed hace el Par\u00e1clito, \u00abel Esp\u00edritu de la Verdad\u00bb (v. 26), que no nos remplaza, sino que nos defiende de las falsedades del mal inspir\u00e1ndonos pensamientos y sentimientos.<\/p>\n<p>Lo hace con delicadeza, sin forzarnos. Se propone, pero no se impone. El esp\u00edritu de la falsedad, el maligno, por el contrario, trata de obligarnos, quiere hacernos creer que siempre estamos obligados a ceder a las sugestiones malignas y a las pulsiones de los vicios. Intentemos ahora acoger tres sugerencias t\u00edpicas del Par\u00e1clito, de nuestro Abogado. Son tres ant\u00eddotos b\u00e1sicos contra sendas tentaciones, hoy difusas.<\/p>\n<p>El primer consejo del Esp\u00edritu Santo es \u201cvive el presente\u201d. El presente, no el pasado o el futuro. El Par\u00e1clito afirma la primac\u00eda del hoy contra la tentaci\u00f3n de paralizarnos por las amarguras y las nostalgias del pasado, como tambi\u00e9n de concentrarnos en las incertidumbres del ma\u00f1ana y dejarnos obsesionar por los temores del porvenir. El Esp\u00edritu nos recuerda la gracia del presente. No hay otro tiempo mejor para nosotros. Ahora, justo donde nos encontramos, es el momento \u00fanico e irrepetible para hacer el bien, para hacer de la vida un don. \u00a1Vivamos el presente!<\/p>\n<p>Asimismo, el Par\u00e1clito aconseja: \u201cbusca el todo\u201d. El todo, no la parte. El Esp\u00edritu no plasma individuos cerrados, sino que nos constituye como Iglesia en la multiforme variedad de carismas, en una unidad que no es nunca uniformidad. El Par\u00e1clito afirma la primac\u00eda del conjunto. Es en el conjunto, en la comunidad, donde el Esp\u00edritu prefiere actuar y llevar la novedad.<\/p>\n<p>Miremos a los Ap\u00f3stoles. Eran muy distintos. Entre ellos, por ejemplo, estaba Mateo, publicano que hab\u00eda colaborado con los romanos, y Sim\u00f3n, llamado el Zelota, que se opon\u00eda a ellos. Hab\u00eda ideas pol\u00edticas opuestas, visiones del mundo muy diferentes. Pero cuando recibieron el Esp\u00edritu aprendieron a no dar la primac\u00eda a sus puntos de vista humanos, sino al todo de Dios.<\/p>\n<p>Hoy, si escuchamos al Esp\u00edritu, no nos centraremos en conservadores y progresistas, tradicionalistas e innovadores, derecha e izquierda. No. Si estos son los criterios, quiere decir que en la Iglesia se olvida el Esp\u00edritu. El Par\u00e1clito impulsa a la unidad, a la concordia, a la armon\u00eda en la diversidad. Nos hace ver como partes del mismo cuerpo, hermanos y hermanas entre nosotros. \u00a1Busquemos el todo! El enemigo quiere que la diversidad se transforme en oposiciones, y por eso les hace dirigirse hacia las ideolog\u00edas. Decid no a las ideolog\u00edas, s\u00ed al juntos.<\/p>\n<p>Y finalmente, el tercer gran consejo: \u201cPon a Dios antes que tu yo\u201d. Es el paso decisivo de la vida espiritual, que no es una serie de m\u00e9ritos y de obras nuestras, sino humilde acogida de Dios. El Par\u00e1clito afirma el primado de la gracia. S\u00f3lo si nos vaciamos de nosotros mismos dejamos espacio al Se\u00f1or; s\u00f3lo si nos abandonamos en \u00c9l nos encontramos a nosotros mismos; s\u00f3lo como pobres en el esp\u00edritu seremos ricos de Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>Esto vale tambi\u00e9n para la Iglesia. No salvamos a nadie, ni siquiera a nosotros mismos con nuestras propias fuerzas. Si ponemos en primer lugar nuestros proyectos, nuestras estructuras y nuestros planes de reforma caeremos en el pragmatismo, en el eficientismo, en el horizontalismo, y no daremos fruto.<\/p>\n<p>Los \u201cismo\u201d son ideolog\u00edas que dividen, que separan. La Iglesia no es una organizaci\u00f3n humana. Es humana, pero no es solo una organizaci\u00f3n humana. La Iglesia es el templo del Esp\u00edritu Santo. Jes\u00fas ha tra\u00eddo el fuego del Esp\u00edritu a la tierra y la Iglesia se reforma con la unci\u00f3n de la gracia, con la fuerza de la oraci\u00f3n, con la alegr\u00eda de la misi\u00f3n, con la belleza desarmante de la pobreza. \u00a1Pongamos a Dios en el primer lugar!<\/p>\n<p>Esp\u00edritu Santo, Esp\u00edritu Par\u00e1clito, consuela nuestros corazones. Haznos misioneros de tu consolaci\u00f3n, par\u00e1clitos de misericordia para el mundo. Abogado nuestro, dulce consejero del alma, haznos testigos del hoy de Dios, profetas de unidad para la Iglesia y la humanidad, ap\u00f3stoles fundados sobre tu gracia, que todo lo crea y todo lo renueva.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Texto completo de la homil\u00eda del Papa Francisco en Pentecost\u00e9s: \u00abCuando venga el Par\u00e1clito, a quien yo les enviar\u00e9 desde mi Padre\u00bb (Jn 15,26). 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