{"id":85975,"date":"2021-02-05T10:34:05","date_gmt":"2021-02-05T15:34:05","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=85975"},"modified":"2021-02-05T10:49:39","modified_gmt":"2021-02-05T15:49:39","slug":"homilia-en-las-exequias-de-mi-padre-bernardino-medina-villa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2021\/02\/05\/homilia-en-las-exequias-de-mi-padre-bernardino-medina-villa\/","title":{"rendered":"Homil\u00eda en las exequias de mi padre, Bernardino Medina Villa"},"content":{"rendered":"<div class=\"powerpress_player\" id=\"powerpress_player_5371\"><audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-85975-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"http:\/\/traffic.libsyn.com\/fraynelson\/espe040a.mp3?_=1\" \/><a href=\"http:\/\/traffic.libsyn.com\/fraynelson\/espe040a.mp3\">http:\/\/traffic.libsyn.com\/fraynelson\/espe040a.mp3<\/a><\/audio><\/div><p class=\"powerpress_links powerpress_links_mp3\" style=\"margin-bottom: 1px !important;\">Podcast: <a href=\"http:\/\/traffic.libsyn.com\/fraynelson\/espe040a.mp3\" class=\"powerpress_link_pinw\" target=\"_blank\" title=\"Play in new window\" onclick=\"return powerpress_pinw('https:\/\/fraynelson.com\/blog\/?powerpress_pinw=85975-podcast');\" rel=\"nofollow\">Play in new window<\/a> | <a href=\"http:\/\/traffic.libsyn.com\/fraynelson\/espe040a.mp3\" class=\"powerpress_link_d\" title=\"Download\" rel=\"nofollow\" download=\"espe040a.mp3\">Download<\/a><\/p><p class=\"powerpress_links powerpress_subscribe_links\">Subscribe: <a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/feed\/podcast\/\" class=\"powerpress_link_subscribe powerpress_link_subscribe_rss\" target=\"_blank\" title=\"Subscribe via RSS\" rel=\"nofollow\">RSS<\/a><\/p>\n<p>Homil\u00eda en las Exequias de Bernardino Medina V.<\/p>\n<p>Fr. Nelson Medina, OP<\/p>\n<p>4 de Febrero de 2021<\/p>\n<p>Queridos hermanos,<\/p>\n<p>El recuerdo de mi padre, ya fallecido, despierta en m\u00ed diversos sentimientos; pero hay uno que toma siempre la delantera: la gratitud. S\u00f3lo puedo empezar estas palabras diciendo: \u201c\u00a1Gracias, Dios! Gracias por el ser humano, el amigo, el padre que me concediste.\u201d Dice el ap\u00f3stol Santiago: \u201cToda buena d\u00e1diva y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, con el cual no hay cambio ni sombra de variaci\u00f3n\u201d (Santiago 1,17). Y por eso repito: \u00a1Gracias, Se\u00f1or, porque de ti, de tu propia paternidad, recib\u00ed un pap\u00e1 que me ense\u00f1\u00f3 a conocerte, amarte y servirte; un hombre que, como hemos podido ver en estos d\u00edas luctuosos, dej\u00f3 una huella positiva en tantas personas que le conocieron a lo largo de sus m\u00e1s de 88 a\u00f1os de vida!<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Gracias tambi\u00e9n a ustedes, parientes y amigos todos, por estar aqu\u00ed y por seguir esta celebraci\u00f3n a trav\u00e9s de Internet. Mi agradecimiento, en particular, para mi prior, Padre Javier Castellanos, para mi Provincial, Padre Diego Orlando Serna, y para mis hermanos de comunidad. S\u00f3lo Dios sabe el bien y el consuelo que han tra\u00eddo a mi coraz\u00f3n cada uno de sus saludos, de sus oraciones, y especialmente, la rpesencia de nuestros queridos frailes estudiantes en esta hermosa eucarist\u00eda.<\/p>\n<p>Muchas veces me pregunt\u00e9 por la manera de hablar que utiliza el evangelista San Juan para referirse a una persona que conoci\u00f3 y trat\u00f3 tan de cerca, es decir, para referirse a Jesucristo, a quien \u00e9l llama el \u201cVerbo\u201d de Dios, es decir, su \u201cPalabra.\u201d \u00bfC\u00f3mo se pasa de una persona a decir que alguien es una \u201cpalabra\u201d? Y sin embargo, es verdad que Dios nos habla de muchas formas, y una de ellas es precisamente a trav\u00e9s de las personas. Por algo San Pablo escribi\u00f3 a los Corintios: \u201cVosotros sois nuestra carta, escrita en nuestros corazones, conocida y le\u00edda por todos los hombres, siendo manifiesto que sois carta de Cristo redactada por nosotros, no escrita con tinta, sino con el Esp\u00edritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de corazones humanos\u201d (2 Corintios 3,2-3). Yo pienso que en cada persona Dios nos habla, y que por ello mismo, rechazar a alguien es siempre dar la espalda a Dios. Mi Mam\u00e1, que de Dios goce, dec\u00eda: \u201cDe todos aprendo\u2026\u201d<\/p>\n<p>Chicho, como todos le conocimos y quisimos, era tambi\u00e9n, y muy a su manera, lenguaje de Dios. Por seguir una expresi\u00f3n que a \u00e9l le gustaba repetir, sobre todo en las reuniones con los amigos de Familia Espiritual, tambi\u00e9n yo mismo \u201cser\u00e9 breve\u201d evocando dos aspectos a trav\u00e9s de los cuales Dios me ha hablado con fuerza en estos d\u00edas recientes. Quiero referirme, mis hermanos, a Chicho, el dominico seglar, y a Chicho, el hombre a quien Dios prepar\u00f3 para la muerte y la eternidad.<\/p>\n<p>No muchas personas conocen los or\u00edgenes de la relaci\u00f3n de mi padre con la Orden Dominicana. Hacia el a\u00f1o 1955 o 56, Chicho estudiaba Derecho en la Universidad Nacional de Colombia. Un sacerdote dominico, el Padre Jos\u00e9 de Jes\u00fas Far\u00edas, daba clases de Derecho Can\u00f3nico en aquella facultad, y mi pap\u00e1, entonces un joven de poco m\u00e1s de 20 a\u00f1os de edad, qued\u00f3 fascinado por la estructura de pensamiento y de exposici\u00f3n del Padre Far\u00edas. Un d\u00eda se anim\u00f3 a pedirle un favor: que le oyera en confesi\u00f3n. Aquella fue una confesi\u00f3n larga, posiblemente la mejor que Chicho hab\u00eda tenido hasta entonces en su vida. M\u00e1s de 60 a\u00f1os despu\u00e9s, su \u00faltima confesi\u00f3n, tambi\u00e9n extensa, fue de nuevo con un dominico: el Padre Tito Murcia.<\/p>\n<p>Fruto de aquel extenso di\u00e1logo con el profesor y sacerdote Far\u00edas, Chicho fue invitado a unirse a una asociaci\u00f3n de laicos dominicos, por entonces muy floreciente, con el nombre \u201cAliis tradere\u201d: expresi\u00f3n en lat\u00edn que hace parte del lema de los dominicos, y que significa: \u201cllevar a los dem\u00e1s\u201d \u2013 el fruto de la contemplaci\u00f3n, queda sobreentendido. Y mi padre adhiri\u00f3 con fuerza al ideal de Santo Domingo, con tanto inter\u00e9s y voluntad que alguno de los j\u00f3venes frailes de aquella \u00e9poca, el Padre Jorge Murcia Flori\u00e1n le invit\u00f3 a que dejara todo atr\u00e1s, y se hiciera tambi\u00e9n dominico. Despu\u00e9s de juiciosa meditaci\u00f3n sobre este punto, \u00e9l decidi\u00f3 que lo suyo iba m\u00e1s en el mundo laical, y sigui\u00f3 feliz en sus reuniones de dominicos seglares, como ellos se llamaban, no sin inscribirse puntualmente para los retiros espirituales que se ofrec\u00edan precisamente en este convento de Santo Domingo, por entonces reci\u00e9n inaugurado. Y es el caso que uno de sus retiros de Semana Santa, en este convento, sucedi\u00f3 hace casi 65 a\u00f1os. Hasta el final de sus d\u00edas lo recordaba como parte de su ser cristiano y cat\u00f3lico.<\/p>\n<p>No es entonces coincidencia que \u00e9l, y mi madre, decidieran que todos nosotros, los cuatro hijos, fu\u00e9ramos bautizados en la parroquia regentada por los frailes predicadores, la de Nuestra Se\u00f1ora de Chiquinquir\u00e1, en Bogot\u00e1; ni fue por acaso que ambos buscaran un colegio de los dominicos, el Santo Tom\u00e1s de Aquino, de Bogot\u00e1, para la educaci\u00f3n elemental y de bachillerato de todos sus hijos; ni fue por azar que ambos se unieran a fines de la d\u00e9cada de los 70s a un grupo de oraci\u00f3n que dirig\u00edan dos dominicos; el Padre Ernesto Mora y el Padre Francisco Pardo. En ese grupo recib\u00ed yo los primeros destellos de la vocaci\u00f3n dominicana que hoy me tiene ante ustedes&#8230; despidiendo a mi propio padre, cuyos restos, por bondad de mi Comunidad, quedar\u00e1n junto a los de mi madre, en la parroquia de Chiquinquir\u00e1.<\/p>\n<p>No s\u00f3lo eso: al final de su vida, que no fue breve, mi pap\u00e1 sigui\u00f3 fiel a los pilares de la Orden: si hablamos de oraci\u00f3n, todos sabemos el lugar que el Rosario ocup\u00f3 en su vida, cada vez con mayor asiduidad, como un modo de llenar horas de di\u00e1lisis, horas de insomnio, horas de soledad entre ex\u00e1menes de hospitales. Si hablamos de comunidad, es fuerte su recuerdo y su presencia en una peque\u00f1a comunidad laical, Familia Espiritual, que precisamente quiere vivir un reflejo del ideal de la Orden. D\u00edas despu\u00e9s de su muerte, mi cu\u00f1ada encontr\u00f3 entre sus cosas un calendario con apuntes de su propia mano: eran fechas importantes de cumplea\u00f1os y recordatorios que ten\u00edan que ver con esa Familia Espiritual que tanto le am\u00f3 y a quien \u00e9l tanto am\u00f3.<\/p>\n<p>Si nos referimos al estudio, debo decir que el \u00faltimo estudio formal que hizo Chicho fue un peque\u00f1o seminario que yo mismo dict\u00e9 sobre el fil\u00f3sofo Plat\u00f3n. Con 83 a\u00f1os bien cumplidos, tomaba sus apuntes y aprovechaba los recesos para socializar con sus amistades de uno y otro sexo. No se olvid\u00f3 tampoco de la importancia de la predicaci\u00f3n: alcanz\u00f3 a participar en misiones en Gachantiv\u00e1, Boyac\u00e1, y en el sector de Gardenias, de la Parroquia que tenemos los Dominicos en Barranquilla, haciendo, por cierto, el viaje por tierra, desde Bogot\u00e1. Sencillamente llevaba el ideal de Santo Domingo en la m\u00e9dula de sus huesos\u2026 hasta el final.<\/p>\n<p>Y para el final lo prepar\u00f3 Dios, con ternura y sabidur\u00eda. Es un drama que nosotros, los hijos, vimos desarrollarse como en c\u00e1mara lenta, pero que quiz\u00e1s por mi condici\u00f3n de sacerdote, conoc\u00ed un poco mejor que mis hermanos. Yo notaba c\u00f3mo sus temas de conversaci\u00f3n iban cambiando, de modo muy natural, sin violencia, como se despide el sol, sin mucho ruido ni aparato. Es aqu\u00ed donde vienen las palabras del Evangelio que se ha proclamado. Chicho admir\u00f3 siempre al ap\u00f3stol Pedro, y se identific\u00f3 mucho con la manera de ser de \u00e9l. Pues bien, Cristo le dijo a Pedro lo que hemos escuchado: \u201cCuando eras joven, t\u00fa mismo te ce\u00f1\u00edas, e ibas adonde quer\u00edas; pero cuando llegues a viejo, extender\u00e1s tus manos y otro te ce\u00f1ir\u00e1 y te llevar\u00e1 adonde t\u00fa no quieras.\u201d Chicho lleg\u00f3 a viejo, y las enfermedades y la fuerza de los acontecimientos le fueron llevando por caminos de despojo y de renuncia, de muchas maneras.<\/p>\n<p>Y sin embargo, lo mismo que Pedro, tambi\u00e9n mi pap\u00e1 se reafirm\u00f3 en su amor por Jes\u00fas. A veces, cuando le visitaba, tomaba un vers\u00edculo, y era \u00e9l quien me predicaba. Uno favorito suyo era la oraci\u00f3n de Jes\u00fas en el calvario: \u201c\u00a1Padre, perd\u00f3nalos, porque no saben lo que hacen!\u201d Se maravillaba mi padre pensando lo ignorantes que somos, sobre todo ignorantes del Bien en persona, que es Dios mismo; pero luego cambiaba el tono, y lo hac\u00eda m\u00e1s trascendente a\u00fan para decir: \u201cY si sabemos lo que hacemos, \u00bfcu\u00e1l es nuestra responsabilidad ante Dios?\u201d En otras ocasiones, se extasiaba con la escena de la Visitaci\u00f3n y repet\u00eda, como quien piensa muy para sus adentros, aquella frase de Isabel: \u201c\u00bfDe d\u00f3nde a m\u00ed&#8230;?\u201d Luego a\u00f1ad\u00eda: \u201cParece que a Dios se le olvidara cu\u00e1nto me ha dado, \u00a1y entonces me sigue dando!\u201d<\/p>\n<p>Estas expresiones de su gratitud ten\u00edan su centro, seg\u00fan me parece, en que \u00e9l sent\u00eda que hab\u00eda recibido una misi\u00f3n en la vida y ve\u00eda, al llegar el ocaso, que la misi\u00f3n se hab\u00eda cumplido. Recib\u00ed sus emocionadas confidencias cuando hablaba de sus nietos: en Felipe, ya fallecido, ve\u00eda un intercesor; en Carlos Julio, sacerdote agustino hace ya unos a\u00f1os, la alegr\u00eda de una gracia sobreabundante; Kiona era su interlocutora favorita, con la que pod\u00eda pasar horas por tel\u00e9fono: ella en California y \u00e9l en su cl\u00ednica; en Mariana ve\u00eda inteligencia y bondad, y parec\u00eda aguardar a que floreciera el bien que sab\u00eda que estaba en ella.<\/p>\n<p>Chicho estaba en paz con la vida que hab\u00eda tenido. El 31 de Diciembre pasado habl\u00f3 con algunos amigos en Santander, y dec\u00eda abiertamente: \u201cYo estoy listo para cuando el Se\u00f1or disponga.\u201d Faltando menos de una hora para su muerte, todav\u00eda tuvo fuerzas para llamarme por tel\u00e9fono. Me repiti\u00f3 dos o tres veces: \u201cEstoy tranquilo.\u201d Y me pidi\u00f3 que diera saludos a los hermanos. En los d\u00edas anteriores a su partida me dec\u00eda, cada vez con m\u00e1s convicci\u00f3n: \u201cS\u00f3lo te pido que ruegues una cosa para m\u00ed: que yo haga la voluntad de Dios, y que la haga con amor, \u00a1y con alegr\u00eda!\u201d \u00bfQu\u00e9 puedo yo agregar, amigos? S\u00f3lo que estoy inmensa, infinitamente agradecido&#8230; aunque toda despedida es fuerte y el coraz\u00f3n a veces se rebela.<\/p>\n<p>\u00a1Gracias, gracias Dios! Chicho: descansa en paz. Saludos a Mam\u00e1.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Homil\u00eda en las Exequias de Bernardino Medina V. Fr. Nelson Medina, OP 4 de Febrero de 2021 Queridos hermanos, El recuerdo de mi padre, ya fallecido, despierta en m\u00ed diversos sentimientos; pero hay uno que toma siempre la delantera: la gratitud. S\u00f3lo puedo empezar estas palabras diciendo: \u201c\u00a1Gracias, Dios! 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