{"id":83960,"date":"2020-11-03T01:42:29","date_gmt":"2020-11-03T06:42:29","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=83960"},"modified":"2020-11-02T17:46:06","modified_gmt":"2020-11-02T22:46:06","slug":"a-san-martin-de-porres-hay-que-conocerlo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2020\/11\/03\/a-san-martin-de-porres-hay-que-conocerlo\/","title":{"rendered":"A San Mart\u00edn de Porres \u00a1hay que conocerlo!"},"content":{"rendered":"<p>San Mart\u00edn de Porres<\/p>\n<p>Era hijo de Juan de Porres, hidalgo pobre originario de Burgos, y Ana Vel\u00e1squez, una negra liberta, natural de Panam\u00e1. Su padre, debido a su pobreza, no pod\u00eda casarse con una mujer de su condici\u00f3n, lo que no impidi\u00f3 su amancebamiento con Ana Vel\u00e1squez. Fruto de ella naci\u00f3 tambi\u00e9n Juana, dos a\u00f1os menor que Mart\u00edn. Nacido en el barrio lime\u00f1o de San Sebasti\u00e1n, Mart\u00edn de Porres fue bautizado el 9 de diciembre de 1579. El documento bautismal revela que su padre no lo reconoci\u00f3, pues por ser caballero laico y soltero de una Orden Militar estaba obligado a guardar la continencia de estado.<\/p>\n<p>Hacia 1586, el padre de Mart\u00edn decidi\u00f3 llevarse a sus dos hijos a Guayaquil con sus parientes. Sin embargo, los parientes s\u00f3lo aceptaron a Juana, y Mart\u00edn de Porres hubo de regresar a Lima, donde fue puesto bajo el cuidado de do\u00f1a Isabel Garc\u00eda Michel en el arrabal de Malambo, en la parte baja del barrio de San L\u00e1zaro, habitado por negros y otros grupos raciales. En 1591 recibi\u00f3 el sacramento de la Confirmaci\u00f3n de manos del arzobispo Santo Toribio de Mogrovejo.<\/p>\n<p>Mart\u00edn inici\u00f3 su aprendizaje de boticario en la casa de Mateo Pastor, quien se casar\u00eda con la hija de su tutora. Esta experiencia ser\u00eda clave para Mart\u00edn, conocido luego como gran herbolario y curador de enfermos, puesto que los boticarios hac\u00edan curaciones menores y administraban remedios para los casos comunes. Tambi\u00e9n fue aprendiz de barbero, oficio que conllevaba conocimientos de cirug\u00eda menor.<\/p>\n<p>La proximidad del convento dominico de Nuestra Se\u00f1ora del Rosario y su claustro conventual ejercieron pronto atracci\u00f3n sobre \u00e9l. Sin embargo, entrar all\u00ed no cambiar\u00eda su situaci\u00f3n social y el trato que recibir\u00eda por ser mulato y bastardo: no pod\u00eda ser fraile de misa e incluso le prohibieron ser hermano lego. En 1594, Mart\u00edn entr\u00f3 en el convento en calidad de aspirante a conventual sin opci\u00f3n al sacerdocio. Dentro del convento fue campanero y es fama que su puntualidad y disciplina en la oraci\u00f3n fueron ejemplares. M\u00e1s a\u00fan, dorm\u00eda muy poco, entre tres y cuatro horas, y cuentan que, para no olvidarse de sus funciones por el cansancio, un gato de tres colores entraba a la enfermer\u00eda y empezaba a rasgu\u00f1arlo avis\u00e1ndole de su deber.<\/p>\n<p>Sus hagi\u00f3grafos cuentan que ten\u00eda varias devociones, pero sobre todo cre\u00eda en el Sant\u00edsimo Sacramento y en la Virgen Mar\u00eda, en especial la Virgen del Rosario, patrona de la Orden dominica y protectora de los mulatos. San Mart\u00edn de Porres fue seguidor de los modelos de santidad de Santo Domingo de Guzm\u00e1n, San Jos\u00e9, Santa Catalina de Siena y San Vicente Ferrer. Sin embargo, a pesar de su encendido fervor y devoci\u00f3n, no desarroll\u00f3 una l\u00ednea de misticismo propia. La vida cotidiana del futuro santo era frugal en extremo. Era muy sobrio en el comer y sencillo en el vestir (us\u00f3 un simple h\u00e1bito blanco toda su vida). Se dice que cuando muri\u00f3 no hubo ropa con que amortajarlo, as\u00ed que lo enterraron con su propio h\u00e1bito ya ro\u00eddo.<\/p>\n<p>En el convento, Mart\u00edn ejerci\u00f3 tambi\u00e9n como barbero, ropero, sangrador y sacamuelas. Su celda quedaba en el claustro de la enfermer\u00eda. Todo el aprendizaje como herbolario en la botica y como barbero hicieron de Mart\u00edn un curador de enfermos, sobre todo de los m\u00e1s pobres y necesitados, a quienes no dudaba en regalar la ropa de los enfermos. Su fama se hizo muy notoria y acud\u00edan a verle infinidad de gentes muy necesitadas. Su labor era amplia: tomaba el pulso, palpaba, vendaba, entablillaba, sacaba muelas, extirpaba lobanillos, suturaba, succionaba heridas sangrantes e impon\u00eda las manos con destreza. En Mart\u00edn confluyeron las tradiciones medicinales espa\u00f1ola, andina y africana; sol\u00eda sembrar en un huerto una variedad de plantas que luego combinaba en remedios para los pobres y enfermos. Debi\u00f3 de empezar su labor como enfermero entre 1604 y 1610.<\/p>\n<p>La vida en el convento estaba regida por la obediencia a sus superiores, pero en el caso de Mart\u00edn la condici\u00f3n racial tambi\u00e9n era determinante. Su humildad era puesta a prueba en muchas ocasiones. Parec\u00eda tener una concepci\u00f3n muy pobre de s\u00ed mismo y hasta como miserable, y por lo tanto digno de malos tratos. Aunque frecuentaba a la gente de color y a castas, nunca plante\u00f3 reivindicaciones sociales ni pol\u00edticas; se dedic\u00f3 \u00fanicamente a practicar la caridad, que hizo extensiva a otros grupos \u00e9tnicos. Todas estas dificultades no impidieron que Mart\u00edn fuera un fraile alegre. Sus contempor\u00e1neos se\u00f1alan su semblante alegre y risue\u00f1o.<\/p>\n<p>Otra de sus facultades fue la videncia. Se cuenta que su hermana Rosa hab\u00eda sustra\u00eddo una suma de dinero a su esposo, y se encontr\u00f3 con su hermano, el cual inmediatamente le llam\u00f3 la atenci\u00f3n por lo que hab\u00eda hecho. Su hermana no sal\u00eda de su asombro, ya que nadie sab\u00eda del hurto. Tambi\u00e9n tuvo facultades para predecir la vida propia y ajena, incluido el momento de la muerte.<\/p>\n<p>En l\u00ednea con la espiritualidad de la \u00e9poca, San Mart\u00edn de Porres y su coet\u00e1nea Santa Rosa de Lima practicaron la mortificaci\u00f3n del cuerpo. Mart\u00edn se aplicaba tres disciplinas cada d\u00eda: en las pantorillas, en las posaderas y en las espaldas, siguiendo un riguroso horario y evitando mermar su salud para el cumplimiento de otras obligaciones. Llevaba adem\u00e1s dos cilicios: una t\u00fanica interna de lana entretejida con cerdas de caballo y una cadena ce\u00f1ida, posiblemente de hierro.<\/p>\n<p>Su preocupaci\u00f3n por los pobres fue notable. Se sabe que los desvalidos lo esperaban en la porter\u00eda para que los curase de sus enfermedades o les diera de comer. Mart\u00edn trataba de no exhibirse y hacerlo en la mayor privacidad. La caridad de Mart\u00edn no se circunscrib\u00eda a las personas, sino que tambi\u00e9n se proyectaba a los animales, sobre todo cuando los ve\u00eda heridos o faltos de alimentos. Ten\u00eda separada en la casa de su hermana un lugar donde albergaba a gatos y perros sarnosos, llagados y enfermos. Parece que los animales le obedec\u00edan por particular privilegio de Dios. Uno de los episodios m\u00e1s conocidos de su vida es que hizo comer del mismo plato a un perro, un perico y un gato.<\/p>\n<p>Como se dice de otros santos de la \u00e9poca, Mart\u00edn tambi\u00e9n sufri\u00f3 las apariciones y tentaciones del demonio. Se cuenta que en cierta ocasi\u00f3n bajaba por las escaleras de la enfermer\u00eda dispuesto a auxiliar a uno de sus hermanos cuando se encontr\u00f3 con el demonio debajo de la escalera. Mart\u00edn tuvo que sacar el cinto que llevaba y comenz\u00f3 a azotar al demonio para que se fuera del convento. Tambi\u00e9n se le atribuy\u00f3 el don de lenguas, el don de agilidad y el don de volar. Sus compa\u00f1eros, que lo vigilaban continuamente, ve\u00edan c\u00f3mo su cuerpo se iluminaba. Se cont\u00f3 de \u00e9l que pod\u00eda estar en dos lugares a la vez y penetrar en los cuerpos sin mayor resistencia.<\/p>\n<p>Hacia 1619 comenz\u00f3 a sufrir de cuartanas, fiebres muy elevadas que se presentaban cada cuatro d\u00edas; este mal se le fue agudizando, aunque continu\u00f3 cumpliendo con sus obligaciones. Con el correr del tiempo, Mart\u00edn fue ganando no s\u00f3lo fama sino que empez\u00f3 a ser temido. La imaginer\u00eda popular se desconcertaba ante sucesos sobrenaturales, algunos de ellos no presenciados pero conocidos de o\u00eddas. Por ejemplo, cierto ensamblador lleg\u00f3 a asustarse porque con mucha frecuencia se aparec\u00eda sin ser visto. Comenzaron a correr rumores de que deambulaba por el claustro por las noches, rodeado de luces y resplandores. Tambi\u00e9n causaban miedo sus apariciones inesperadas y sus desapariciones inexplicables.<\/p>\n<p>En octubre de 1639, Mart\u00edn de Porres cay\u00f3 enfermo de tabardillo pestilencial. Muri\u00f3 el 3 de noviembre de ese a\u00f1o. Hubo gran conmoci\u00f3n entre la gente, doblaron las campanas en su nombre y la devoci\u00f3n popular se mostr\u00f3 tan excesiva que oblig\u00f3 a hacer un r\u00e1pido entierro. A pesar de la biograf\u00eda ejemplar del mulato Mart\u00edn de Porres, convertido en devoci\u00f3n fundamental de las castas y gentes de color, la sociedad colonial no lo llevar\u00eda a los altares. El proceso de beatificaci\u00f3n termin\u00f3 en 1962, bajo el papado de Pablo VI; su festividad se celebra el 3 de noviembre.<\/p>\n<p>[<em>Ruiza, M., Fern\u00e1ndez, T. y Tamaro, E. (2004). Biografia de San Mart\u00edn de Porres. En Biograf\u00edas y Vidas. La enciclopedia biogr\u00e1fica en l\u00ednea. Barcelona (Espa\u00f1a).<\/em>]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>San Mart\u00edn de Porres Era hijo de Juan de Porres, hidalgo pobre originario de Burgos, y Ana Vel\u00e1squez, una negra liberta, natural de Panam\u00e1. Su padre, debido a su pobreza, no pod\u00eda casarse con una mujer de su condici\u00f3n, lo que no impidi\u00f3 su amancebamiento con Ana Vel\u00e1squez. 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