{"id":83047,"date":"2020-09-23T01:32:56","date_gmt":"2020-09-23T06:32:56","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=83047"},"modified":"2020-09-22T20:56:34","modified_gmt":"2020-09-23T01:56:34","slug":"algunas-verdades-sobre-las-reducciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2020\/09\/23\/algunas-verdades-sobre-las-reducciones\/","title":{"rendered":"Algunas verdades sobre las reducciones"},"content":{"rendered":"<p>Algunas verdades sobre las reducciones<\/p>\n<p>La destrucci\u00f3n de las reducciones hoy prosigue en los historiadores liberales, que o bien las ignoran o desprecian, present\u00e1ndolas como el fruto ambiguo del despotismo ilustrado de los jesuitas, \u00e1vidos de riquezas y de poder, o bien las consideran como un curioso empe\u00f1o humanitario, de inspiraci\u00f3n ut\u00f3pica renacentista, y sin espec\u00edfico impulso cristiano. Por eso, si ya que en el \u00abSiglo de las Luces\u00bb la realidad hist\u00f3rica de las reducciones fue arruinada por las fuerzas pol\u00edticas ilustradas y progresistas, hoy es necesario que al menos defendamos su verdad hist\u00f3rica de estas mismas fuerzas.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Muchos hay, por otra parte, cristianos inclu\u00eddos, que, al margen de prejuicios ideol\u00f3gicos, simplemente desconocen la historia de las reducciones, y piensan de ellas m\u00e1s o menos que fueron un experimento curioso, muy reducido, por lo dem\u00e1s, que no pudo resistir la prueba del tiempo, y que, por tanto, se puede ignorar perfectamente. Como dice Lugon, \u00abnuestra cultura de j\u00f3venes cristianos ignora la existencia de esta rep\u00fablica cristiana, &#8220;triunfo de la humanidad&#8221;, en muchos aspectos, al decir de Voltaire\u00bb (15). As\u00ed las cosas, convendr\u00e1 dejar asentadas algunas afirmaciones ciertas:<\/p>\n<p>-1. Las reducciones guaran\u00edes produjeron una verdadera naci\u00f3n, lo que algunos historiadores han llamado la Rep\u00fablica Guaran\u00ed, un cuasiestado, con grandes autonom\u00edas, ligado en muchas cosas de modo directo a la Corona de Espa\u00f1a. Cuesti\u00f3n dif\u00edcil de precisar es la cifra de poblaci\u00f3n, ya que los informes dan a veces cifras dispares, quiz\u00e1 porque el impuesto de la Corona se fijaba en funci\u00f3n del censo, y tambi\u00e9n porque los jesuitas, temiendo provocar al mundo criollo con la grandeza de las reducciones, procuraron siempre empeque\u00f1ecerlas en la apariencia. Algunos autores opinan que llegaron a tener unos 150.000 habitantes, y Anton Sepp hablaba de 200.000.<\/p>\n<p>Lo que estas cifras significan no puede apreciarse debidamente si no se tiene una idea, ni siquiera aproximada, de la demograf\u00eda americana de la \u00e9poca. Sirva, pues, como un dato orientador se\u00f1alar que en 1725 Buenos Aires ten\u00eda unos 5.000 habitantes, y que hacia 1800 las provincias de Buenos Aires y de Paraguay, juntas, incluyendo indios, negros y mestizos, apenas llegaban a los 270.000 habitantes. Otro dato: el obispo de Buenos Aires, tras una visita pastoral realizada en 1681, escrib\u00eda al Rey acerca de los indios de las reducciones, y afirmaba que sobrepasaban con mucho en poblaci\u00f3n y en armas a todo el resto de las provincias, y que viv\u00edan muy independientes, pues \u00abpenden solo de su arbitrio\u00bb. As\u00ed pues, lo que destruy\u00f3 el rey Carlos III no fue un insignificante conjunto de pintorescas reservas de indios norteamericanos, sino una naci\u00f3n fuerte y perfectamente organizada.<\/p>\n<p>-2. Las reducciones del Paraguay tuvieron una vida pr\u00f3spera y durable. Y es de notar en esto que, en general, las comunidades ut\u00f3picas cristianas, estimuladas por ideales religiosos, han mostrado una perfecci\u00f3n y perduraci\u00f3n mucho mayor que las comunidades ut\u00f3picas socialistas o rom\u00e1nticas, impulsadas puramente por ideales humanitarios. Diversos estudios sociol\u00f3gicos, como el de HenriCharles Desroches, as\u00ed lo muestran (Sociologie des sectes).<\/p>\n<p>Las comunidades ut\u00f3picas creadas por el socialismo de Owen, Cabet o Fourier, aunque a veces mostraron una cierta prosperidad econ\u00f3mica, nunca pudieron durar. Ninguno de los treinta falansterios de Fourier, que fueron uno de los intentos ut\u00f3picos de mayor duraci\u00f3n, dur\u00f3 m\u00e1s de doce a\u00f1os. Eran cuerpos sociales ideol\u00f3gicos, voluntaristas, sin alma, y que por tanto estaban destinados a ser muy pronto cad\u00e1veres. Tampoco el utopismo de los kibutzim israelitas pudo, tras varios decenios, mantener los her\u00f3icos planteamientos de su origen, y se fueron aburguesando m\u00e1s y m\u00e1s, configur\u00e1ndose progresivamente al mundo t\u00f3pico.<\/p>\n<p>Es un dato cierto, reconocido por muchos autores, que las reducciones guaran\u00edes han sido las comunidades ut\u00f3picas m\u00e1s perfectas y durables de la historia. Ellas, en este sentido, y en general muchas de las poblaciones misionales de Am\u00e9rica, aparecen como un milagro moral obrado por Cristo Salvador a trav\u00e9s de los hechos de los ap\u00f3stoles de Am\u00e9rica. La instantaneidad en la curaci\u00f3n de los indios y la perduraci\u00f3n de sus efectos sanantes son las notas que caracterizan un milagro genuino. A los cinco o diez a\u00f1os, los guaran\u00edes, que antes eran aquello, han venido ahora en las reducciones a ser esto, lo que no es posible sin un milagro de la gracia de Dios.<\/p>\n<p>-3. Las reducciones guaran\u00edes terminaron por la violencia de factores exteriores. En efecto, despu\u00e9s de siglo y medio de feliz existencia, si no hubieran sido destru\u00eddas por factores externos y violentos, las reducciones hubieran podido continuar su vida indefinidamente, con las evoluciones hist\u00f3ricas normales, hasta venir a dar quiz\u00e1 en una naci\u00f3n india soberana y aut\u00f3noma.<\/p>\n<p>De hecho, en el momento de su extinci\u00f3n, las reducciones se hallaban en plena prosperidad econ\u00f3mica, como puede apreciarse en los datos proporcionados por Fern\u00e1ndez Ramos. Al ser expulsados los jesuitas, se hizo un censo del ganado existente en las estancias misionales, y en \u00e9l no se incluyeron las dos mayores, San Miguel y Yapey\u00fa, de las que se se\u00f1ala que las cabezas eran innumerables. En el resumen sobre el conjunto de las Misiones se dan estas cifras: cabezas de ganado bovino, 769.869; ovino, 38.141; caballos, mulas y burros, 139.634.<\/p>\n<p>En la no continuidad de las reducciones, expulsados ya los jesuitas, pudo influir precisamente su extraordinaria peculiaridad formal, tan diversa de los poblaciones hispanas o indias del entorno. Compar\u00e1ndolas, por ejemplo, con las comunidades misionales de indios regidas por los franciscanos, se\u00f1ala Rub\u00e9n Bareiro Saguier:<\/p>\n<p>\u00abA diferencia de los jesuitas, aqu\u00e9llos lo intentaron en pueblos de indios, relativamente abiertos, sin que se estableciera el sistema de control estricto ni de organizaci\u00f3n minuciosa vigente en las Misiones. Los pueblos de indios gobernados por los franciscanos conservaban, posiblemente para bien y para mal, ciertas caracter\u00edsticas propias de la cultura ind\u00edgena en su modo antiguo de vida. Pero en otros aspectos los franciscanos permitieron la hispanizaci\u00f3n mucho m\u00e1s que los jesuitas; as\u00ed los pueblos de indios estaban m\u00e1s occidentalizados que los de las Misiones\u00bb (Tentaci\u00f3n 47-48).<\/p>\n<p>-4. El sistema misionero de las reducciones y poblaciones de indios fue el m\u00e1s frecuente en Am\u00e9rica hispana. Cuando hoy se habla de las reducciones en Am\u00e9rica suele pensarse en las reducciones de los jesuitas en el Paraguay. Pero la verdad es que, como ya hemos dicho, desde el comienzo mismo de la conquista y evangelizaci\u00f3n de Am\u00e9rica la norma de concentrar a los indios fue clara y general.<\/p>\n<p>En Guatemala, para 1550, la mayor\u00eda de los indios viv\u00eda en pueblos nuevos. En M\u00e9xico, la pol\u00edtica reduccional fue intensamente procurada por el virrey Velasco (1550-1564), y el virrey Montesclaro se esforz\u00f3 en completarla (1603-1605), afectando as\u00ed a gran parte de la poblaci\u00f3n ind\u00edgena. En el Per\u00fa, como ya vimos, a partir de 1573 el virrey Toledo impuls\u00f3 con gran empe\u00f1o y eficacia la reducci\u00f3n de los indios. Y en 1602 intent\u00f3 lo mismo en Nueva Granada el visitador Henr\u00edquez, aunque con escaso \u00e9xito.<\/p>\n<p>Ciertamente no siempre es f\u00e1cil, por otra parte, distinguir en cada caso si una poblaci\u00f3n ind\u00edgena es un poblado misional, una doctrina o una reducci\u00f3n. En todo caso, s\u00ed ha de afirmarse que en el mundo misional de la Am\u00e9rica hispana hubo much\u00edsimas doctrinas, reducciones y poblaciones misionales de indios. Citaremos algunos ejemplos.<\/p>\n<p>La misi\u00f3n entre los indios mojos, en el actual departamento de Beni, al norte de Bolivia, fue realizada por un peque\u00f1o grupo de jesuitas, entre los que se distingui\u00f3, como hemos dicho, el padre Cipriano Barace. Ya hacia 1700, a los quince a\u00f1os de apostolado, hab\u00eda en ella 20.000 indios en 8 reducciones. Varias d\u00e9cadas m\u00e1s tarde, en 1734, las reducciones en esta zona eran ya 20, con unos 35.000 indios. Y si se consulta el mapa actual, podr\u00e1 verse que la mayor\u00eda de las ciudades de esa zona, Trinidad, San Borja, Santa Ana, San Joaqu\u00edn, etc., nacieron como poblados misionales.<\/p>\n<p>La misi\u00f3n entre los indios chiquitos y otras tribus del Alto Per\u00fa ofrece una fisonom\u00eda semejante. Llevada tambi\u00e9n en esos a\u00f1os por los jesuitas, lleg\u00f3 a formar 10 reducciones. La expulsi\u00f3n de los jesuitas, realizada tan bruscamente en 1768, produjo grav\u00edsimos da\u00f1os en \u00e9stas y en muchas otras reducciones que hasta entonces viv\u00edan con indudable prosperidad material y espiritual.<\/p>\n<p>Las 7 reducciones dependientes del obispado de Santa Cruz de la Sierra, en el Chaco merecen ser igualmente recordadas: San Francisco Javier, de 1692; San Rafael, 1696; San Jos\u00e9, 1697; San Juan Bautista, 1699; la Concepci\u00f3n, 1699; San Miguel, 1718, y San Ignacio, 1724. No siempre estos poblados misionales eran tan perfectos como las reducciones guaran\u00edes, pero en todo caso constitu\u00edan muy notables realizaciones comunitarias de civilizaci\u00f3n y religiosidad.<\/p>\n<p>En el siglo XVIII la Corona espa\u00f1ola no insisti\u00f3 ya en la congregaci\u00f3n de los indios en poblados, salvo en las fronteras. La fundaci\u00f3n entonces de poblados ind\u00edgenas, en lugares que hasta entonces se hab\u00edan mantenido en un aislamiento rebelde, sol\u00eda ser hecha casi siempre por misioneros, y casi siempre en condiciones extremadamente duras y peligrosas. Pedro Borges, sin la pretensi\u00f3n de ofrecer una lista completa, enumera para esa \u00e9poca las siguientes poblaciones misionales (AV, Iberoam\u00e9rica 365):<\/p>\n<p>\u00abEn California se fundaron 24 poblados entre 1768 y 1827, entre ellos los actuales San Francisco y Los Angeles; en Guayana se establecieron 52 entre 1682 y 1820, con 6.946 habitantes en 1774; en la cuenca del Amazonas se erigieron 119 entre 1638 y 1767, con 160.000 habitantes en 1724; en el Per\u00fa se congregaron en 1572 un total de 226 caser\u00edos de la regi\u00f3n de Arequipa en 22 poblados, mientras que en la selva se establecieron 90 entre 1631 y 1815&#8230;<\/p>\n<p>\u00abA finales del siglo XVIII, concretamente en 1789, la evangelizaci\u00f3n se desarrollaba en un total de cincuenta circunscripciones o territorios misionales, destribuidos de la siguiente manera: Estados Unidos: tres (Alta California, Texas y Nuevo M\u00e9xico) con 110 poblados y 58 misioneros; M\u00e9xico: doce (Baja California, Sonora-Pimer\u00edas, Tarahumaras, Nayarit, Coahuila, Nuevo Le\u00f3n, Nueva Vizcaya, Nuevo Santander, R\u00edo Verde, Huasteca, Sierra Gorda y Yucat\u00e1n), con 328 poblados y 202 misioneros; Honduras: dos (R\u00edo Tinto y Comayagua), con 2 poblados y 5 misioneros; Costa Rica: uno (Talamanca), con 4 poblados; Panam\u00e1: uno (Veragua), con 5 poblados y 12 misioneros; Colombia: ocho (Popay\u00e1n Nieva, Putumayo-Caquet\u00e1, Llanos de San Juan, Meta, Llanos de Santiago, Casanare, Barinas-Pedraza, Santa Marta-R\u00edo Hacha), con 45 poblados; Venezuela: seis (Nueva Barcelona, Nueva Guayana, Orinoco-R\u00edo Negro, Guayana, Cuman\u00e1, Maracaibo), con 117 poblados; Ecuador: uno (Mainas), con 32 poblados y 12 misioneros; Per\u00fa: tres (Hu\u00e1nuco, Cajamarquilla, Lamas Trujillo), con 9 poblados y 30 misioneros; Bolivia: cinco (Chiriguanos, Salinas, Chen\u00e9, Chiquitos y Mojos); Paraguay: uno, con 19 poblados; Argentina: cuatro (Gran Chaco, Corriente, Paran\u00e1 y R\u00edo Cuarto), con 20 poblados; Chile: tres (Chilo\u00e9, Valdivia y Arauco), con 96 poblados y 48 misioneros.<\/p>\n<p>\u00abDe esta manera, sigue diciendo Borges, las fronteras de la evangelizaci\u00f3n terminaron coincidiendo con las fronteras de Hispanoam\u00e9rica, m\u00e1s los Estados Unidos desde San Francisco hasta Carolina del Norte\u00bb (365). Por eso, los pat\u00e9ticos intentos, hoy tan frecuentes, de escribir la historia de Am\u00e9rica silenciando la funci\u00f3n de la Iglesia o releg\u00e1ndola a un cap\u00edtulo aparte, nos hacen pensar en una biograf\u00eda sobre Mozart en la que se olvidara decir que fue un m\u00fasico c\u00e9lebre o en la que se consignara este detalle en un ap\u00e9ndice.<\/p>\n<hr \/>\n<p><em>El autor de esta obra es el sacerdote espa\u00f1ol Jos\u00e9 Ma. Iraburu, a quien expresamos nuestra gratitud. Aqu\u00ed la obra se publica \u00edntegra, por entregas. Lo ya publicado puede consultarse<\/em> <a href=\"http:\/\/is.gd\/iglesiamerica\">aqu\u00ed<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algunas verdades sobre las reducciones La destrucci\u00f3n de las reducciones hoy prosigue en los historiadores liberales, que o bien las ignoran o desprecian, present\u00e1ndolas como el fruto ambiguo del despotismo ilustrado de los jesuitas, \u00e1vidos de riquezas y de poder, o bien las consideran como un curioso empe\u00f1o humanitario, de inspiraci\u00f3n ut\u00f3pica renacentista, y sin &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2020\/09\/23\/algunas-verdades-sobre-las-reducciones\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;Algunas verdades sobre las reducciones&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1138,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[872,904],"tags":[],"class_list":["post-83047","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-jesuitas","category-paraguay"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83047","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1138"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83047"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83047\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":83048,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83047\/revisions\/83048"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83047"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83047"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83047"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}