{"id":82677,"date":"2020-09-09T08:26:19","date_gmt":"2020-09-09T13:26:19","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=82677"},"modified":"2020-09-08T17:32:56","modified_gmt":"2020-09-08T22:32:56","slug":"llanto-sobre-las-reducciones-arruinadas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2020\/09\/09\/llanto-sobre-las-reducciones-arruinadas\/","title":{"rendered":"Llanto sobre las reducciones arruinadas"},"content":{"rendered":"<p>Llanto sobre las reducciones arruinadas<\/p>\n<p>Los mayores sufrimientos, sin embargo, fueron los de los indios, que por esa causa quedaron abandonados sin pastor. De momento, continuaron las reducciones una vida precaria bajo diversas f\u00f3rmulas sustitutivas: con clero secular o con otros religiosos, menos numerosos y preparados. Pero su decadencia fue inevitable, hasta que desaparecieron en las guerras de la independencia.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Evocaremos el dolor de los indios transcribiendo algunas partes de una Carta del Cabildo de la Misi\u00f3n San Luis Gonzaga dirigida al gobernador de Buenos Aires, marqu\u00e9s de Bucareli (Tentaci\u00f3n 186-188; Lugon 207). Lleva fecha del 28 de febrero de 1768, poco despu\u00e9s de que los jesuitas de aquella reducci\u00f3n, anticip\u00e1ndose a la expulsi\u00f3n, la abandonaran.<\/p>\n<p>\u00abDios te guarde a ti que eres nuestro padre&#8230; Nos han escrito pidi\u00e9ndonos ciertos p\u00e1jaros que desean enviemos al Rey. Sentimos mucho no pod\u00e9rselos enviar, porque dichos p\u00e1jaros viven en las selvas donde Dios lo cri\u00f3 y huyen volando de nosotros, de modo que no podemos darles alcance&#8230; Pedimos ahora que Dios env\u00ede la m\u00e1s hermosa de las aves, que es el Esp\u00edritu Santo, a ti y a nuestro Rey para iluminaros y que os proteja el santo Angel.<\/p>\n<p>\u00abLlenos de confianza en ti, te decimos: Ah, se\u00f1or Gobernador, con las l\u00e1grimas en los ojos te pedimos humildemente dejes a los santos padres de la Compa\u00f1\u00eda, hijos de san Ignacio, que contin\u00faen viviendo siempre entre nosotros, y que representes t\u00fa esto mismo a nuestro buen Rey en el nombre y por el amor de Dios. Esto pedimos con l\u00e1grimas todo el pueblo, indios, ni\u00f1os y muchachas, y con m\u00e1s especialidad los pobres.<\/p>\n<p>\u00abNo nos gusta tener cura fraile o cura cl\u00e9rigo&#8230; no han tenido inter\u00e9s por nosotros. Los padres de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas s\u00ed, que cuidaron desde el principio de nuestros antepasados, los instruyeron, los bautizaron y los conservaron para Dios y para el rey de Espa\u00f1a. As\u00ed que de ning\u00fan modo gustamos de p\u00e1rrocos frailes o de p\u00e1rrocos cl\u00e9rigos. Los padres de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas saben conllevarnos, y con ellos somos felices sirviendo a Dios y al Rey, y estamos dispuestos a pagar, si as\u00ed lo quisiere, mayor tributo en yerba caamir\u00ed&#8230;<\/p>\n<p>\u00abEsto es la pura verdad, te decimos, y si se hace lo contrario, se perder\u00e1 pronto este pueblo y otros pueblos tambi\u00e9n, para s\u00ed, para el Rey y para Dios, y nosotros caeremos en poder del demonio. Y entonces, a la hora de nuestra muerte, \u00bfa qui\u00e9n tendremos que nos auxilie? A nadie absolutamente&#8230;<\/p>\n<p>\u00abPor tanto, se\u00f1or Gobernador bondadoso, haz como te suplicamos. Y que nuestro Se\u00f1or te asista y te d\u00e9 su gracia continuamente. [Siguen las firmas]\u00bb (Tentaci\u00f3n 186-188).<\/p>\n<p>Esta hermosa carta puede servir de epitafio para las reducciones guaran\u00edes de los jesuitas.<\/p>\n<p>El marqu\u00e9s de Bucareli, pensando quiz\u00e1 que el influjo de la Ilustraci\u00f3n era para los indios m\u00e1s ben\u00e9fico que el del Evangelio, puso gran empe\u00f1o en procurar el bien de las reducciones, evitando abusos, y envi\u00e1ndoles administradores de Asunci\u00f3n, Corrientes, Villarica y de otras ciudades vecinas. Con ellos entraron en tromba hacendados y comerciantes, ansiosos por las riquezas de las reducciones, no tan inmensas como las forjadas en la leyenda, pero en todo caso sumamente apetecibles.<\/p>\n<p>Como dice Jean-Paul Duviols, \u00abraros eran los administradores de los pueblos que se absten\u00edan de malversaciones y cohechos. La riqueza econ\u00f3mica fue mucho peor administrada por los funcionarios reales de lo que hab\u00eda sido por los jesuitas. Aqu\u00e9llos, considerando su gesti\u00f3n esencialmente como una fuente de beneficios inmediatos, practicaron un pillaje econ\u00f3mico que empobreci\u00f3 progresivamente a los pueblos\u00bb (Tentaci\u00f3n 56).<\/p>\n<p>Las poblaciones misionales se fueron despoblando, se abandonaron las mejores tierras, cayeron en la ociosidad talleres y f\u00e1bricas, y a los diez a\u00f1os de la expulsi\u00f3n de los jesuitas, s\u00f3lamente en nueve reducciones hab\u00eda a\u00fan escuela. A principios del XIX, lo poco que quedaba de las reducciones fue arrasado en las guerras de la independencia. Es demasiado triste para ser contado&#8230; Quedan ahora, invadidas por la selva en muchos casos, las ruinas cicl\u00f3peas de las iglesias misionales, algunas galer\u00edas derrumbadas, restos de graneros y talleres&#8230; Estas ruinas son el testimonio pat\u00e9tico de la victoria de la Ilustraci\u00f3n sobre el Evangelio.<\/p>\n<hr \/>\n<p><em>El autor de esta obra es el sacerdote espa\u00f1ol Jos\u00e9 Ma. Iraburu, a quien expresamos nuestra gratitud. Aqu\u00ed la obra se publica \u00edntegra, por entregas. Lo ya publicado puede consultarse<\/em> <a href=\"http:\/\/is.gd\/iglesiamerica\">aqu\u00ed<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Llanto sobre las reducciones arruinadas Los mayores sufrimientos, sin embargo, fueron los de los indios, que por esa causa quedaron abandonados sin pastor. De momento, continuaron las reducciones una vida precaria bajo diversas f\u00f3rmulas sustitutivas: con clero secular o con otros religiosos, menos numerosos y preparados. 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