{"id":8171,"date":"2010-12-24T01:03:20","date_gmt":"2010-12-24T06:03:20","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=8171"},"modified":"2013-01-10T17:12:04","modified_gmt":"2013-01-10T22:12:04","slug":"esperanzas-y-temores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2010\/12\/24\/esperanzas-y-temores\/","title":{"rendered":"Esperanzas y temores"},"content":{"rendered":"<p>4. Para cumplir esta misi\u00f3n es deber permanente de la Iglesia escrutar a fondo los signos de la \u00e9poca e interpretarlos a la luz del Evangelio, de forma que, acomod\u00e1ndose a cada generaci\u00f3n, pueda la Iglesia responder a los perennes interrogantes de la humanidad sobre el sentido de la vida presente y de la vida futura y sobre la mutua relaci\u00f3n de ambas. Es necesario por ello conocer y comprender el mundo en que vivimos, sus esperanzas, sus aspiraciones y el sesgo dram\u00e1tico que con frecuencia le caracteriza. He aqu\u00ed algunos rasgos fundamentales del mundo moderno.<\/p>\n<p>El g\u00e9nero humano se halla en un per\u00edodo nuevo de su historia, caracterizado por cambios profundos y acelerados, que progresivamente se extienden al universo entero. Los provoca el hombre con su inteligencia y su dinamismo creador; pero recaen luego sobre el hombre, sobre sus juicios y deseos individuales y colectivos, sobre sus modos de pensar y sobre su comportamiento para con las realidades y los hombres con quienes convive. Tan es as\u00ed esto, que se puede ya hablar de una verdadera metamorfosis social y cultural, que redunda tambi\u00e9n en la vida religiosa.<\/p>\n<p>Como ocurre en toda crisis de crecimiento, esta transformaci\u00f3n trae consigo no leves dificultades. As\u00ed mientras el hombre ampl\u00eda extraordinariamente su poder, no siempre consigue someterlo a su servicio. Quiere conocer con profundidad creciente su intimidad espiritual, y con frecuencia se siente m\u00e1s incierto que nunca de s\u00ed mismo. Descubre paulatinamente las leyes de la vida social, y duda sobre la orientaci\u00f3n que a \u00e9sta se debe dar.<\/p>\n<p>Jam\u00e1s el g\u00e9nero humano tuvo a su disposici\u00f3n tantas riquezas, tantas posibilidades, tanto poder econ\u00f3mico. Y, sin embargo, una gran parte de la humanidad sufre hambre y miseria y son muchedumbre los que no saben leer ni escribir. Nunca ha tenido el hombre un sentido tan agudo de su libertad, y entretanto surgen nuevas formas de esclavitud social y psicol\u00f3gica. Mientras el mundo siente con tanta viveza su propia unidad y la mutua interdependencia en ineludible solidaridad, se ve, sin embargo, grav\u00edsimamente dividido por la presencia de fuerzas contrapuestas. Persisten, en efecto, todav\u00eda agudas tensiones pol\u00edticas, sociales, econ\u00f3micas, raciales e ideol\u00f3gicas, y ni siquiera falta el peligro de una guerra que amenaza con destruirlo todo. Se aumenta la comunicaci\u00f3n de las ideas; sin embargo, aun las palabras definidoras de los conceptos m\u00e1s fundamentales revisten sentidos harto diversos en las distintas ideolog\u00edas. Por \u00faltimo, se busca con insistencia un orden temporal m\u00e1s perfecto, sin que avance paralelamente el mejoramiento de los esp\u00edritus.<\/p>\n<p>Afectados por tan compleja situaci\u00f3n, muchos de nuestros contempor\u00e1neos dif\u00edcilmente llegan a conocer los valores permanentes y a compaginarlos con exactitud al mismo tiempo con los nuevos descubrimientos. La inquietud los atormenta, y se preguntan, entre angustias y esperanzas, sobre la actual evoluci\u00f3n del mundo. El curso de la historia presente en un desaf\u00edo al hombre que le obliga a responder.<\/p>\n<p>[Constitucion <i>Gaudium et Spes<\/i>, del Concilio Vaticano II, n. 4]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>4. 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