{"id":78695,"date":"2020-03-25T01:04:23","date_gmt":"2020-03-25T06:04:23","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=78695"},"modified":"2020-03-24T19:05:09","modified_gmt":"2020-03-25T00:05:09","slug":"perfil-de-un-santo-vicente-bernedo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2020\/03\/25\/perfil-de-un-santo-vicente-bernedo\/","title":{"rendered":"Perfil de un santo: Vicente Bernedo"},"content":{"rendered":"<p>Fraile predicador con fama de santo<\/p>\n<p>Por lo que se ve, en estos a\u00f1os de recogimiento casi erem\u00edtico, fray Vicente apenas sal\u00eda de su celda como no fuera a servir a los pobres. Pero tambi\u00e9n sal\u00eda, como buen dominico, cuando era requerido para el ministerio de la predicaci\u00f3n. Predicaba con un extra\u00f1o ardor, con una exaltaci\u00f3n que, concretamente al hablar de la Virgen, le hac\u00eda elevarse en un notable \u00e9xtasis de elocuencia, hasta perder la noci\u00f3n del tiempo: \u00abSucedi\u00f3 en una ocasi\u00f3n -cuenta Mel\u00e9ndez- que predicando el venerable en una de las festividades de nuesta Se\u00f1ora, se explay\u00f3 de tal manera en sus encomios, que de alabanza en alabanza, se fue dilatando tanto que predic\u00f3 cinco o seis horas de una vez, con pasmo de los oyentes\u00bb.<\/p>\n<p>Ya por estos a\u00f1os el padre Bernedo ten\u00eda fama de santo, hasta el punto, dice el presb\u00edtero Juan de Cisneros Boedo, que \u00abno sal\u00eda de su celda, porque en saliendo fuera del convento no le dejaban pasar por las calles porque todas las personas que lo ve\u00edan se llegaban a besar la mano y venerarle, y huyendo de estas honras excusaba siempre salir de su celda\u00bb.<\/p>\n<p>Y otro presb\u00edtero, Luis de Luizaga, a\u00f1ade que \u00absi alguna vez sal\u00eda era por mandado de los prelados a alg\u00fan acto de caridad, y entonces procuraba que fuese cuando la gente estaba recogida, porque todas las personas que lo ve\u00edan luego se abalanzaban a besarle las manos y venerarle por santo\u00bb.<\/p>\n<p>Doctrinero en la parroquia india de San Pedro<\/p>\n<p>Se acabaron, por fin, los a\u00f1os de vida recoleta. Por los a\u00f1os 1603 a 1606, probablemente, fue fray Vicente doctrinero de la parroquia de San Pedro, la m\u00e1s importante parroquia de naturales que en la zona del rancher\u00edo ten\u00eda el convento potosino de Santo Domingo. Hubo de aprender el quechua para poder asumir ese ministerio pastoral, seg\u00fan las disposiciones del Cap\u00edtulo provincial dominicano de 1553 y las normas de los Concilios limenses (1552, 1567 y 1583). Y es sorprendente comprobar, ateni\u00e9ndonos a los testimonios que se conservan de estos a\u00f1os parroquiales, c\u00f3mo el padre Bernedo en este tiempo continuaba sus oraciones y penitencias con la misma dedicaci\u00f3n que en sus a\u00f1os de recogimiento.<\/p>\n<p>As\u00ed, por ejemplo, un minero del Cerro Rico, Juan Dalvis, testific\u00f3 que \u00absiendo ni\u00f1o de escuela se huy\u00f3 de ella y se fue a retraer a la iglesia de la parroquia del se\u00f1or San Pedro&#8230; y all\u00ed estaba y dorm\u00eda con los muchachos de la doctrina, donde estuvo ocho d\u00edas, y en este tiempo conoci\u00f3 all\u00ed al siervo de Dios, el cual dec\u00eda su misa muy de ma\u00f1ana, y como este testigo no pod\u00eda salir de la iglesia le era fuerza el o\u00edr misa, y con la fama que el siervo de Dios ten\u00eda de hombre santo se la llegaba a o\u00edr este testigo con m\u00e1s devoci\u00f3n, y siempre que le oy\u00f3 su misa le vi\u00f3 este testigo patentemente y sin g\u00e9nero de duda que el siervo de Dios, antes de consagrar y otras veces alzando la hostia consagrada, se suspend\u00eda del suelo m\u00e1s de media vara de alto, y as\u00ed se estaba en el entre tanto que alzaba la hostia y el c\u00e1liz, y a esto, con ser la edad de este testigo tan tierna, quedaba admirado porque no lo ve\u00eda en otros; y el olor que el siervo de Dios desped\u00eda era muy extraordinario porque parec\u00eda del cielo, y de noche ve\u00eda que dorm\u00eda en la sacrist\u00eda de la parroquia sin cama ni frazada ni otra cosa que le cubriese m\u00e1s que su h\u00e1bito, y que todas las noches se disciplinaba con unas cadenas que este testigo conoci\u00f3 eran por el ruido que hac\u00edan, y que lo m\u00e1s del d\u00eda y de la noche se pasaba en oraci\u00f3n hincado de rodillas\u00bb.<\/p>\n<p>Fray Vicente, como Santo Domingo de Guzm\u00e1n o como San Luis Bertr\u00e1n, no sab\u00eda ejercitar otro apostolado que el enraizado en la oraci\u00f3n, al m\u00e1s puro estilo dominicano: contemplata aliis tradere. Despu\u00e9s de todo, \u00e9ste es el modo apost\u00f3lico de Cristo, que oraba de noche, y predicaba de d\u00eda (Mc 6,46; Lc 5,16; 21,37).<\/p>\n<p>Misionero itinerante<\/p>\n<p>El padre Bernedo fue hombre de poca salud, seg\u00fan los que le conocieron. Crist\u00f3bal Alvarez de Aquejos \u00abvi\u00f3 que el siervo de Dios andaba siempre con poca salud, muy p\u00e1lido y flaco, y que padec\u00eda muchas incomodidades de pobreza, y todas \u00e9stas le ve\u00eda que llevaba con grande paciencia y sufrimiento, resignando toda su voluntad en las manos de Dios\u00bb. Al menos ya de mayor, seg\u00fan recuerdo de Juan de Oviedo, presb\u00edtero, \u00abera muy atormentado de la gota, enfermedad que le aflig\u00eda mucho\u00bb.<\/p>\n<p>Con esta poca salud, y con una inclinaci\u00f3n tan fuerte al silencio contemplativo \u00bfpodr\u00eda este buen fraile dejar su convento, o salir del marco estable de su doctrina de San Pedro, y partir a monta\u00f1as y valles como misionero entre los indios? As\u00ed lo hizo, con el favor de Dios, largos a\u00f1os, alternando los viajes de misi\u00f3n con su labor docente de profesor de teolog\u00eda.<\/p>\n<p>En efecto, a partir de 1606 y desde Potos\u00ed, fray Vicente sali\u00f3 a misionar regularmente, por el sur hasta el l\u00edmite de los L\u00edpez con la gobernaci\u00f3n de Tucum\u00e1n, por los valles subandinos de la regi\u00f3n de los Chibchas, y al este por la provincia de Chuquisaca, hasta la frontera con los chiriguanos. Contra toda esperanza humana, anduvo, pues, en viajes muy largos, a trav\u00e9s de alturas y climas muy duros y cambiantes. Y viajando siempre a lo pobre.<\/p>\n<p>Juan Mart\u00ednez Quir\u00f3s recuerda haberle visto en Vitiche, c\u00f3mo \u00abandaba tan pobremente por los caminos con un mancarr\u00f3n [caballejo] y una triste frazada con que se cobijaba, y dondequiera que llegaba aunque le daban cama no la quer\u00eda recibir y dorm\u00eda en el suelo sin poner debajo cosa chica ni grande\u00bb. Seg\u00fan un Interrogatorio preparado para el Proceso de 1680, se iba fray Vicente por las zonas indias \u00abpasando grand\u00edsimo trabajo en todos los caminos, guardando en todos ellos el mismo rigor, y aspereza, silencio, y pobreza que en su celda, pasando las m\u00e1s de las noches en oraci\u00f3n, y teniendo siempre ayunos continuos, y casi siempre de pan y agua, sin querer recibir de nadie otro regalo ninguno m\u00e1s que pan\u00bb. Predicaba donde pod\u00eda, fundaba a veces cofrad\u00edas del Rosario y del Nombre de Jes\u00fas en los poblados de indios y espa\u00f1oles, \u00aby a veces -dice el mismo Mart\u00ednez Quir\u00f3s- se pon\u00eda junto al camino real y viendo que pasaba alguna persona se le llegaba a preguntar con toda modestia y humildad de d\u00f3nde ven\u00eda y del estado que ten\u00eda, y conforme a lo que le respond\u00eda contaba un ejemplo, instruy\u00e9ndoles en las cosas de Dios y de su salvaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>El padre Bernedo, como sus santos hermanos mendicantes Luis Bertr\u00e1n o Francisco Solano, aunque misionara entre los indios, llevaba su celda consigo mismo, y evangelizaba desde la santidad de su oraci\u00f3n. Y esto lo mismo en la ciudad que en la selva o en las alturas heladas de la cordillera andina.<\/p>\n<p>En los L\u00edpez, concretamente, seg\u00fan recuerdo del minero Alonso V\u00e1zquez Holgado, \u00aben su cerro de Santa Isabel, que es un paraje en todo extremo fr\u00edgido, por ser lo m\u00e1s alto, estaba tambi\u00e9n all\u00ed en un toldo el venerable siervo de Dios fray Vicente Bernedo, de noche; y llam\u00e1ndole los mineros que estaban all\u00ed en una casa peque\u00f1a, para que se acogiese en ella por el mucho fr\u00edo que hac\u00eda y para darle de cenar de lo que ten\u00edan, se excus\u00f3 cuanto pudo el dicho siervo de Dios, con que no tuvo lugar de que entrase en la casa. Y despu\u00e9s, acabado de cenar, salieron fuera algunas personas de las que hab\u00edan estado dentro, y este testigo se qued\u00f3 en la casa; y de all\u00ed a un ratito volvieron a entrar diciendo c\u00f3mo hab\u00edan visto a fray Vicente&#8230; de rodillas, haciendo oraci\u00f3n, sin temer el fr\u00edo que en aquel paraje hac\u00eda, de que quedaron admirados porque el p\u00e1ramo y fr\u00edo que all\u00ed hace era tan grande que algunas veces sucedi\u00f3 hallar muertas a algunas personas de fr\u00edo en aquel paraje\u00bb. A muchos miles de metros de altura, con un fr\u00edo terrible, orando a solas, de noche, en un toldo&#8230; \u00c9sta es, sin duda, la raza de locos de Cristo que evangeliz\u00f3 Am\u00e9rica.<\/p>\n<hr \/>\n<p><em>El autor de esta obra es el sacerdote espa\u00f1ol Jos\u00e9 Ma. Iraburu, a quien expresamos nuestra gratitud. Aqu\u00ed la obra se publica \u00edntegra, por entregas. Lo ya publicado puede consultarse<\/em> <a href=\"http:\/\/is.gd\/iglesiamerica\">aqu\u00ed<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fraile predicador con fama de santo Por lo que se ve, en estos a\u00f1os de recogimiento casi erem\u00edtico, fray Vicente apenas sal\u00eda de su celda como no fuera a servir a los pobres. Pero tambi\u00e9n sal\u00eda, como buen dominico, cuando era requerido para el ministerio de la predicaci\u00f3n. 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