{"id":76519,"date":"2020-01-01T14:17:41","date_gmt":"2020-01-01T19:17:41","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=76519"},"modified":"2020-01-01T14:17:41","modified_gmt":"2020-01-01T19:17:41","slug":"homilia-del-papa-francisco-al-comienzo-del-ano-2020","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2020\/01\/01\/homilia-del-papa-francisco-al-comienzo-del-ano-2020\/","title":{"rendered":"Homil\u00eda del papa Francisco al comienzo del a\u00f1o 2020"},"content":{"rendered":"<p>\u00abCuando lleg\u00f3 la plenitud del tiempo, envi\u00f3 Dios a su Hijo, nacido de mujer\u00bb (Ga 4,4). Nacido de mujer: as\u00ed es c\u00f3mo vino Jes\u00fas. No apareci\u00f3 en el mundo como adulto, sino como nos ha dicho el Evangelio, fue \u00abconcebido\u00bb en el vientre (Lc 2,21): all\u00ed hizo suya nuestra humanidad, d\u00eda tras d\u00eda, mes tras mes. <strong>En el vientre de una mujer, Dios y la humanidad se unieron para no separarse nunca m\u00e1s<\/strong>. Tambi\u00e9n ahora, en el cielo, Jes\u00fas vive en la carne que tom\u00f3 en el vientre de su madre. En Dios est\u00e1 nuestra carne humana.<\/p>\n<p>El primer d\u00eda del a\u00f1o celebramos estos desposorios entre Dios y el hombre, inaugurados en el vientre de una mujer. En Dios estar\u00e1 para siempre nuestra humanidad y Mar\u00eda ser\u00e1 la Madre de Dios para siempre. Ella es mujer y madre, esto es lo esencial. De ella, mujer, surgi\u00f3 la salvaci\u00f3n y, por lo tanto, no hay salvaci\u00f3n sin la mujer. All\u00ed Dios se uni\u00f3 con nosotros y, si queremos unirnos con \u00c9l, debemos ir por el mismo camino: a trav\u00e9s de Mar\u00eda, mujer y madre. Por ello, <strong>comenzamos el a\u00f1o bajo el signo de Nuestra Se\u00f1ora, la mujer que teji\u00f3 la humanidad de Dios<\/strong>. Si queremos tejer con humanidad las tramas de nuestro tiempo, debemos partir de nuevo de la mujer.<\/p>\n<p><em>Nacido de mujer<\/em>. El renacer de la humanidad comenz\u00f3 con la mujer. Las mujeres son fuente de vida. Sin embargo, son continuamente ofendidas, golpeadas, violadas, inducidas a prostituirse y a eliminar la vida que llevan en el vientre. <strong>Toda violencia infligida a la mujer es una profanaci\u00f3n de Dios, nacido de una mujer.<\/strong> La salvaci\u00f3n para la humanidad vino del cuerpo de una mujer: de c\u00f3mo tratamos el cuerpo de la mujer comprendemos nuestro nivel de humanidad. Cu\u00e1ntas veces el cuerpo de la mujer se sacrifica en los altares profanos de la publicidad, del lucro, de la pornograf\u00eda, explotado como un terreno para utilizar. Debe ser liberado del consumismo, debe ser respetado y honrado. Es la carne m\u00e1s noble del mundo, pues concibi\u00f3 y dio a luz al Amor que nos ha salvado.<strong> Hoy, la maternidad tambi\u00e9n es humillada, porque el \u00fanico crecimiento que interesa es el econ\u00f3mico.<\/strong> Hay madres que se arriesgan a emprender viajes penosos para tratar desesperadamente de dar un futuro mejor al fruto de sus entra\u00f1as, y que son consideradas como n\u00fameros que sobrexceden el cupo por personas que tienen el est\u00f3mago lleno, pero de cosas, y el coraz\u00f3n vac\u00edo de amor.<\/p>\n<p><em>Nacido de mujer<\/em>. Seg\u00fan la narraci\u00f3n b\u00edblica, la mujer aparece en el \u00e1pice de la creaci\u00f3n, como resumen de todo lo creado. De hecho, ella contiene en s\u00ed el fin de la creaci\u00f3n misma: la generaci\u00f3n y protecci\u00f3n de la vida, la comuni\u00f3n con todo, el ocuparse de todo. Es lo que hace la Virgen en el Evangelio hoy. \u00abMar\u00eda, por su parte ?dice el texto?, conservaba todas estas cosas, medit\u00e1ndolas en su coraz\u00f3n\u00bb (v. 19). Conservaba todo: la alegr\u00eda por el nacimiento de Jes\u00fas y la tristeza por la hospitalidad negada en Bel\u00e9n; el amor de Jos\u00e9 y el asombro de los pastores; las promesas y las incertidumbres del futuro. <strong>Todo lo tomaba en serio y todo lo pon\u00eda en su lugar en su coraz\u00f3n, incluso la adversidad<\/strong>. Porque en su coraz\u00f3n arreglaba cada cosa con amor y confiaba todo a Dios.<\/p>\n<p>En el Evangelio encontramos por segunda vez esta acci\u00f3n de Mar\u00eda: al final de la vida oculta de Jes\u00fas se dice, en efecto, que \u00absu madre conservaba todo esto en su coraz\u00f3n\u00bb (v. 51). Esta repetici\u00f3n nos hace comprender que conservar en el coraz\u00f3n no es un buen gesto que la Virgen hizo de vez en cuando, sino un h\u00e1bito. Es propio de la mujer tomarse la vida en serio. La mujer manifiesta que <strong>el significado de la vida no es continuar produciendo cosas, sino tomar en serio las que ya est\u00e1n<\/strong>. S\u00f3lo quien mira con el coraz\u00f3n ven bien, porque saben \u00abver en profundidad\u00bb a la persona m\u00e1s all\u00e1 de sus errores, al hermano m\u00e1s all\u00e1 de sus fragilidades, la esperanza en medio de las dificultades, a Dios en todo.<\/p>\n<p>Al comenzar este nuevo a\u00f1o, <strong>pregunt\u00e9monos: \u00ab\u00bfS\u00e9 mirar a las personas con el coraz\u00f3n? \u00bfMe importa la gente con la que vivo o la destruyo con los murmullos?<\/strong> Y, sobre todo, <strong>\u00bftengo al Se\u00f1or en el centro de mi coraz\u00f3n, u otros valores, otros intereses, mi promoci\u00f3n, la riqueza, el poder?<\/strong>\u00bb. S\u00f3lo si la vida es <em>importante<\/em> para nosotros sabremos <em>c\u00f3mo cuidarla<\/em> y superar la indiferencia que nos envuelve. Pidamos esta gracia: vivir el a\u00f1o con el deseo de tomar en serio a los dem\u00e1s, de cuidar a los dem\u00e1s. Y si queremos un mundo mejor, que sea una casa de paz y no un patio de batalla, que nos importe la dignidad de toda mujer. <strong>De una mujer naci\u00f3 el Pr\u00edncipe de la paz<\/strong>. La mujer es donante y mediadora de paz y debe ser completamente involucrada en los procesos de toma de decisiones. Porque cuando las mujeres pueden transmitir sus dones, el mundo se encuentra m\u00e1s unido y m\u00e1s en paz. Por lo tanto, una conquista para la mujer es una conquista para toda la humanidad.<\/p>\n<p><em>Nacido de mujer<\/em>. Jes\u00fas, reci\u00e9n nacido, se reflej\u00f3 en los ojos de una mujer, en el rostro de su madre. <strong>De ella recibi\u00f3 las primeras caricias, con ella intercambi\u00f3 las primeras sonrisas.<\/strong> Con ella inaugur\u00f3 la revoluci\u00f3n de la ternura. La Iglesia, mirando al ni\u00f1o Jes\u00fas, est\u00e1 llamada a continuarla. De hecho, al igual que Mar\u00eda, tambi\u00e9n ella es mujer y madre, y en la Virgen encuentra sus rasgos distintivos. La ve inmaculada, y se siente llamada a decir \u00abno\u00bb al pecado y a la mundanidad. La ve fecunda y se siente llamada a anunciar al Se\u00f1or, a generarlo en las vidas. La ve, madre, y se siente llamada a acoger a cada hombre como a un hijo.<\/p>\n<p><strong>Acerc\u00e1ndose a Mar\u00eda, la Iglesia se encuentra a s\u00ed misma, encuentra su centro y su unidad.<\/strong> En cambio, el enemigo de la naturaleza humana, <strong>el diablo, trata de dividirla, poniendo en primer plano las diferencias, las ideolog\u00edas, los pensamientos partidistas y los bandos<\/strong>. Pero no podemos entender a la Iglesia si la miramos a partir de sus estructuras, a partir de los programas, de las tendencias, de las ideolog\u00edas, de la funcionalidad: percibiremos algo de ella, pero no su coraz\u00f3n. Porque la Iglesia tiene el coraz\u00f3n de una madre. Y nosotros, hijos, invocamos hoy a la Madre de Dios, que nos re\u00fane como pueblo creyente. Oh Madre, genera en nosotros la esperanza, tr\u00e1enos la unidad. Mujer de la salvaci\u00f3n, te confiamos este a\u00f1o, cust\u00f3dialo en tu coraz\u00f3n. Te aclamamos: \u00a1Santa Madre de Dios, Santa Madre de Dios, Santa Madre de Dios!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abCuando lleg\u00f3 la plenitud del tiempo, envi\u00f3 Dios a su Hijo, nacido de mujer\u00bb (Ga 4,4). Nacido de mujer: as\u00ed es c\u00f3mo vino Jes\u00fas. 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