{"id":691,"date":"2003-10-14T12:02:11","date_gmt":"2003-10-14T17:02:11","guid":{"rendered":"109454733"},"modified":"2003-10-14T12:02:11","modified_gmt":"2003-10-14T12:02:11","slug":"44","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2003\/10\/14\/44\/","title":{"rendered":"La Misa y la Capellana"},"content":{"rendered":"<p>La semana pasada tuvimos nuestra Misa Inaugural en <em>Milltown<\/em>.<\/p>\n<p>Fue una experiencia \u00fanica por varias razones.<\/p>\n<p>Lo primero es que Milltown tiene capellana; s\u00ed, una mujer. Ella no confiesa ni preside la Eucarist\u00eda, pero el nombre de su oficio es ese precisamente: &#8220;<em>chaplain<\/em>&#8220;; capellana.<\/p>\n<p>Es una mujer de edad madura (alrededor de 50, le pongo yo). Su papel es sobre todo convocar a la gente, reunir, organizar, coordinar. Lo hace bien. Tiene altura en su trato, es detallista y amable, y conoce bien la psicolog\u00eda de los jesuitas &#8211; comunidad que indudablemente marca la parada en Milltown.<\/p>\n<p>Todas esas virtudes no logran ocultar, a mi modo de ver, que hay un cambio en la orientaci\u00f3n general de este tipo de centros de estudio. Supongamos que uno quiere confesarse (por cierto, hoy me confes\u00e9). \u00bfQu\u00e9 hay que hacer? Uno va a la recepci\u00f3n donde la se\u00f1ora que atiende all\u00e1 se comunica con un padre que est\u00e9 disponible (normalmente un jesuita jubilado). El sacramento como tal hace su obra, no lo dudamos, pero f\u00edjate que este hecho queda desmembrado del resto de tu vida. Es, por as\u00ed decirlo, una &#8220;salsa&#8221; que, si t\u00fa quieres, le echas a tu plato -y si no quieres, no.<\/p>\n<p>Si uno quiere ser escuchado por alguien, tambi\u00e9n puede pedir un sacerdote (y le env\u00edan a otro jubilado) o puede acudir al Departamento de Consejer\u00eda, que tiene una base esencialmente psicol\u00f3gica. Se trata de un &#8220;counselling&#8221; psicol\u00f3gico. Una vez m\u00e1s: es posible un cierto &#8220;acompa\u00f1amiento espiritual&#8221;, te\u00f3ricamente, pero en s\u00ed la instituci\u00f3n no tiene esa oferta. Lo espec\u00edficamente cristiano-espiritual es una opci\u00f3n, una salsa que si quieres le echas a tu plato.<\/p>\n<p>En ese sentido, el papel de la mujer-capellana es interesante, pero entra\u00f1a sus riesgos a largo plazo. En la medida en que una comunidad de personas se acostumbra a resolver sus asuntos en una clave ajena a la vida sacramental y al pastoreo del sacerdote empieza a considerar que sentirse &#8220;salvado&#8221; es m\u00e1s algo que depende de nuestras fuerzas e iniciativas que de la gracia de Dios. Es la idea misma de &#8220;gracia&#8221; la que imperceptiblemente se va disolviendo, en una suave pero irreversible &#8220;traducci\u00f3n&#8221; que no la traduce sino que la cambia por otras cosas buenas, pero que no son la gracia, por ejemplo: la acogida, la ternura, el s\u00edmbolo, el detalle, o tantas cosas que las mujeres viven de un modo muy espont\u00e1neo y cargado de significado.<\/p>\n<p>Como se ve, el tema no es porque ella sea mujer, sino porque no tiene la gracia propia de la ordenaci\u00f3n sacerdotal. Si fuera un laico el que hiciera lo que ella hace, todas estas reflexiones -y reparos- cabr\u00edan igualmente. Lo que quiero enfatizar entonces es que si la comunicaci\u00f3n expl\u00edcita de la gracia no tiene un lugar correspondiente en la transformaci\u00f3n expl\u00edcita de la vida, hay un desnivel en la capacidad de significado de la Iglesia como tal, y pienso que ese desnivel, a largo plazo, va en contra de los intereses de la evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La semana pasada tuvimos nuestra Misa Inaugural en Milltown. Fue una experiencia \u00fanica por varias razones. Lo primero es que Milltown tiene capellana; s\u00ed, una mujer. Ella no confiesa ni preside la Eucarist\u00eda, pero el nombre de su oficio es ese precisamente: &#8220;chaplain&#8220;; capellana. Es una mujer de edad madura (alrededor de 50, le pongo &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2003\/10\/14\/44\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;La Misa y la Capellana&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1138,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-691","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-biblioteca"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/691","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1138"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=691"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/691\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=691"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=691"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=691"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}