{"id":648,"date":"2003-11-26T01:22:49","date_gmt":"2003-11-26T06:22:49","guid":{"rendered":"1145976876"},"modified":"2005-09-29T14:33:44","modified_gmt":"2005-09-29T14:33:44","slug":"87","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2003\/11\/26\/87\/","title":{"rendered":"Desarrollo y Fragilidad"},"content":{"rendered":"<p>Es indudable que el desarrollo tecnol\u00f3gico abre posibilidades in\u00e9ditas y con ello nuevos modos de <em>poder<\/em>. Ya se trate de la rapidez con que se gestionan productos o servicios, o de la contundencia de nuevas armas, o de la distribuci\u00f3n m\u00e1s \u00e1gil y sistem\u00e1tica de la informaci\u00f3n, el ascenso de la tecnolog\u00eda va en paralelo con la incorporaciones de nuevas maneras de captar y ejercer el poder.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Sin embargo, y esto no es obvio, este mismo desarrollo genera un correlato de fragilidad, que es el sello de las construcciones complejas. Una torre m\u00e1s alta es m\u00e1s fuerte en un sentido, porque permite una visi\u00f3n m\u00e1s amplia y completa, digamos, pero es m\u00e1s d\u00e9bil en otro, porque puede ser derribada de un mayor n\u00famero de formas.<\/p>\n<p>Miremos el caso de nuestra vida diaria: dependemos de largas y complejas cadenas de producci\u00f3n, aun para las cosas m\u00e1s sencillas de la vida. Creo que yo personalmente no sabr\u00eda c\u00f3mo hacer, c\u00f3mo <em>producir<\/em>, casi ninguna de las cosas que utilizo de modo rutinario y despreocupado a diario, desde el jab\u00f3n para ducharme hasta el esfero con que escribo. En el escritorio o en la sala de nuestra casa tenemos visitantes de todo el mundo: productos dise\u00f1ados en Inglaterra, comercializados en Estados Unidos, ensamblados en Taiw\u00e1n con materias primas de la India, por decir algo.<\/p>\n<p>Esto significa que contamos con redes de producci\u00f3n y comercio lo suficientemente poderosas como para vincular a casi todo el planeta en la producci\u00f3n de, por ejemplo, este computador que ahora mismo estoy utilizando; pero, visto desde otro \u00e1ngulo, eso tambi\u00e9n implica que yo <em>dependo<\/em> de que toda esa cadena est\u00e9 funcionando para mantener el nivel de vida y el tipo de actividad que realizo. Seg\u00fan esto, <em>poder<\/em> m\u00e1s es <em>depender<\/em> m\u00e1s. Al parecer no hay escape sencillo para esta especie de ecuaci\u00f3n o equivalencia pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>El terrorismo a escala global se apoya ciertamente en esa equivalencia, aunque no s\u00f3lo en ella. Es relativamente sencillo cortar una cadena de miles de kil\u00f3metros; sobre todo: \u00a1es dram\u00e1ticamente m\u00e1s sencillo que hacerla! El acto terrorista ataca la continuidad y la confiabilidad. Hace in\u00fatil la tecnolog\u00eda de dos modos: (1) volvi\u00e9ndola contra s\u00ed misma, por as\u00ed decirlo, a trav\u00e9s de armas m\u00e1s refinadas o atentados mejor planeados, y (2) aprovechando la equivalencia entre complejidad y fragilidad: ser m\u00e1s grande significa ser m\u00e1s vulnerable. Y, de nuevo, no hay modo sencillo de escapar de esta ecuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>O tal vez s\u00ed lo hay, aunque no desde la pura l\u00f3gica de la tecnocracia. Lo que falta a la tecnolog\u00eda es la capacidad de conectar las intenciones. Podemos unir mil computadores sin lograr que dos usuarios en verdad se acepten como seres humanos. El famoso protocolo TCP\/IP, el &#8220;milagro&#8221; que hizo posible Internet, sabe c\u00f3mo unir mi disco duro con el tuyo; ahora necesitamos un protocolo que una mi cabeza dura con la tuya o mi coraz\u00f3n duro con el tuyo. Eso, entiendo yo, fue lo que trajo Cristo a este mundo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es indudable que el desarrollo tecnol\u00f3gico abre posibilidades in\u00e9ditas y con ello nuevos modos de poder. 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