{"id":62735,"date":"2018-05-16T22:45:44","date_gmt":"2018-05-17T03:45:44","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=62735"},"modified":"2018-05-16T22:45:44","modified_gmt":"2018-05-17T03:45:44","slug":"el-iii-concilio-de-lima-1582-1583","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2018\/05\/16\/el-iii-concilio-de-lima-1582-1583\/","title":{"rendered":"El III Concilio de Lima (1582-1583)"},"content":{"rendered":"<p>El III Concilio de Lima (1582-1583)<\/p>\n<p>Santo Toribio, durante la Semana Santa, suspendi\u00f3 por el momento el Concilio, y en unos d\u00edas de mucha oraci\u00f3n y sufrimiento hubo de elegir entre clausurar definitivamente el Concilio o continuarlo como se pudiere, a costa de su mayor humillaci\u00f3n personal. Finalmente, encomend\u00e1ndose a Dios, se decidi\u00f3 a convocar la asamblea conciliar, levant\u00f3 para ello las censuras, sin haber recuperado los documentos sustra\u00eddos, y dej\u00f3 a un lado los desacatos y desaf\u00edos que le hab\u00edan inferido. Era la \u00fanica manera de salvar un Concilio extremadamente necesario y urgente, y de sacar adelante las normas y proyectos que, bajo su inspiraci\u00f3n, las comisiones de peritos hab\u00edan ido ya preparando con gran eficacia.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Gracias a su paciencia humilde, prevaleci\u00f3 la misericordia de Dios sobre la miseria de los hombres, y marginados los problemas y pleitos personales, pudo lograrse una gran unanimidad a la hora de resolver los graves asuntos pastorales del Concilio. \u00abEn lo que toca a los decretos de doctrina y sacramentos y reformaci\u00f3n, hubo toda conformidad y se procedi\u00f3 con mucho miramiento y orden\u00bb, escribe el arzobispo al rey, considerando esto una gracia de Dios muy especial: \u00abLo cual fue gran merced de Nuestro Se\u00f1or, que en esto quiso mostrar el favor que hace a su Iglesia, y la asistencia suya a las cosas que se hacen en su nombre para el bien del pueblo cristiano\u00bb (27-4-1584).<\/p>\n<p>El Concilio dividi\u00f3 su cuerpo can\u00f3nico en cinco partes o acciones. Y aqu\u00ed destacaremos de \u00e9l algunos aspectos m\u00e1s notables.<\/p>\n<p>El cuidado de los indios. -\u00abLa defensa y cuidado que se debe tener de los indios\u00bb constituye sin duda el centro en torno al cual gira todo el Concilio III de Lima. Ha de exigirse a las autoridades civiles que repriman todo abuso para que \u00abtodos traten a estos indios no como a esclavos sino como a hombres libres y vasallos de la Majestad Real\u00bb. El cuidado pastoral de los indios ha de incluir toda una labor de educaci\u00f3n social: \u00abque los indios sean instru\u00eddos en vivir pol\u00edticamente\u00bb, es decir, que \u00abdejadas sus costumbres b\u00e1rbaras y salvajes, se hagan a vivir con orden y costumbres pol\u00edticas\u00bb; \u00abque no vayan sucios y descompuestos sino lavados y aderezados y limpios\u00bb; \u00abque en sus casas tengan mesas para comer y camas para dormir, que las mismas casas o moradas suyas no parezcan corrales de ovejas sino moradas de hombres en el concierto y limpieza y aderezo\u00bb.<\/p>\n<p>Esta perspectiva, en la que evangelizaci\u00f3n y civilizaci\u00f3n se integran, es la que caracteriza el planteamiento de las doctrinas-parroquias que Santo Toribio, con sus colaboradores, concibi\u00f3 y desarroll\u00f3. Form\u00f3 as\u00ed un sistema que hab\u00eda de perdurar durante siglos, adoptando formas concretas muy diversas, y que tuvo una importancia decisiva tanto en la evangelizaci\u00f3n de Am\u00e9rica como en la misma configuraci\u00f3n civil de muchos pueblos.<\/p>\n<p>En cuanto a los sacerdotes al cuidado de indios, han de ser muy conscientes siempre de \u00abque son pastores y no carniceros, y que como a hijos los han de sustentar y abrigar en el seno de la caridad cristiana\u00bb. Por otra parte, todos los sacerdotes, especialmente los ordenados a t\u00edtulo de indios, han de estar prontos a ser enviados a servir en las parroquias de indios, \u00abpues la ley de la caridad y de la obediencia obliga a veces a socorrer al peligro presente de las \u00e1nimas, aunque fuese dejando los estudios de las letras comenzados\u00bb.<\/p>\n<p>La lengua. -El Concilio impone la lengua ind\u00edgena en la catequesis y la predicaci\u00f3n, y prohibe el uso del lat\u00edn y la exclusividad de la lengua espa\u00f1ola. De acuerdo con las leyes ya establecidas por la Corona, niega la provisi\u00f3n de doctrinas a los cl\u00e9rigos y religiosos que ignoren la lengua ind\u00edgena. Y siguiendo tambi\u00e9n la legislaci\u00f3n civil, manda a los curas de indios que tengan gran cuidado de las escuelas, y que en ellas principalmente se acostumbren \u00aba entender y hablar nuestra lengua espa\u00f1ola\u00bb. Una ignorancia indefinidamente prolongada del castellano impedir\u00eda a la poblaci\u00f3n ind\u00edgena su progresiva integraci\u00f3n en la unidad de la Am\u00e9rica hispana. Como ya afirmamos m\u00e1s arriba (63), los Reyes hispanos del XVI nunca consideraron las Indias como colonias, sino como Reinos de la Corona espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>La mentalidad del Concilio III de Lima era en este tema puede verse expresada en lo que hab\u00eda escrito en 1575 el padre Acosta: \u00abDesde luego, la muchedumbre de los indios y espa\u00f1oles forman ya una s\u00f3la rep\u00fablica, no dos separadas: todos tienen un mismo rey y est\u00e1n sometidos a unas mismas leyes\u00bb y tribunales (De procuranda III,17). La unidad de lengua, en este sentido, hab\u00eda de procurarse como un gran bien com\u00fan.<\/p>\n<p>El Catecismo. -En los primeros cincuenta a\u00f1os de la evangelizaci\u00f3n del inmenso Per\u00fa, a diferencia de lo sucedido en M\u00e9xico, la situaci\u00f3n de los catecismos fue lamentable, quiz\u00e1 por la extrema diversidad de las lenguas ind\u00edgenas: eran \u00abalgunos en lat\u00edn, muchos en castellano, los menos en lengua ind\u00edgena, aunque fueron ya apareciendo los primeros brotes meritorios de literatura quechua en los misioneros\u00bb (Rgz. Valencia I,331). Superar esta situaci\u00f3n exige un empe\u00f1o enorme, que el Concilio III de Lima se atreve a intentar.<\/p>\n<p>El texto catequ\u00e9tico triling\u00fce, en espa\u00f1ol, quechua y aymar\u00e1, conocido como el Catecismo de Santo Toribio, es quiz\u00e1 la joya m\u00e1s preciosa de este Concilio. Con \u00e9l se logra unificar el adoctrinamiento de los indios en la provincia eclesi\u00e1stica de Lima, es decir, en casi toda la Am\u00e9rica hispana del sur y del centro durante tres siglos, al menos. El Concilio, siguiendo en lo posible el catecismo de San P\u00edo V, y apoy\u00e1ndose en el ya compuesto en quechua y aymar\u00e1 por el jesuita Alonso de Barzana, aprueba un texto venerable, \u00abmuy conforme con el genio de los naturales de estos pa\u00edses\u00bb, que contribuy\u00f3 decisivamente a la evangelizaci\u00f3n del sur de Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>El Concilio ordena a todos los curas de indios \u00abso pena de excomuni\u00f3n, que tengan y usen este catecismo, dejados todos los dem\u00e1s\u00bb. S\u00ednodos diocesanos hubo, como los de Yungay y Piscobamba, que mandaron a los curas \u00abse lo aprendan de memoria\u00bb. En todas las parroquias, doctrinas y reducciones de Am\u00e9rica meridional, durante muchas generaciones, el Catecismo de Lima grab\u00f3 en los corazones la verdadera fe cat\u00f3lica, lo que hay que creer, lo que hay que orar, y lo que hay que practicar.<\/p>\n<p>Las visitas pastorales. -La obligaci\u00f3n evang\u00e9lica de que el pastor conozca a sus ovejas y sea conocido por ellas (Jn 10,14) se hizo en el Concilio deber can\u00f3nico urgido con gran firmeza. La norma personal que Santo Toribio sigue para visitar y conocer a sus fieles -apenas seguida por otros obispos, que hasta entonces se exim\u00edan de cumplir ese deber por parecerles imposible- viene a hacerse norma conciliar para todos los obispos, con la anuencia un\u00e1nime de \u00e9stos. Uno de los documentos conciliares, la Instrucci\u00f3n para visitadores, obra personal de Santo Toribio, va a ser en esto gran ayuda.<\/p>\n<p>Sacerdotes. -Lamentan los Padres conciliares que el orden can\u00f3nico establecido en Trento para los que van a ser ordenados sacerdotes \u00abmuchas veces se quebranta\u00bb, y por eso \u00abhombres muy bajos y muy indignos\u00bb han sido promovidos sacerdotes, lo que trae muchos da\u00f1os. Ellos estiman \u00absin duda mucho mejor y m\u00e1s provechoso para la salvaci\u00f3n de los naturales haber pocos sacerdotes y \u00e9sos buenos que muchos y ruines\u00bb.<\/p>\n<p>En este sentido, una de las obras principales del Concilo III de Lima es la dignificaci\u00f3n del clero, impuls\u00e1ndole a la dedicaci\u00f3n pastoral y el adoctrinamiento de los indios, exigi\u00e9ndole la residencia y la vida honesta. Por otra parte, el Concilio, sumamente celoso en alejar al clero de todo comercio, sobre todo con los indios, y de cuanto supiera a simon\u00eda, determina suprimir los aranceles en la atenci\u00f3n de los indios, de modo que \u00abni por administrarles cualquier sacramento, ni por darles sepultura se pudiese pedir ni llevar cosa alguna\u00bb.<\/p>\n<p>Los Padres conciliares, como ya hemos se\u00f1alado, urgen tambi\u00e9n mucho en el clero el aprendizaje de las lenguas de los naturales para el servicio del Evangelio y de la catequesis. Aunque con visi\u00f3n realista a\u00f1aden que a la hora de escoger alguien para atender una doctrina \u00abm\u00e1s importa (sin duda alguna) enviar persona que viva bien, que no persona que hable bien, pues edifica mucho m\u00e1s el buen ejemplo que las buenas palabras\u00bb.<\/p>\n<p>Liturgia. -Quieren los Padres que la liturgia se celebre con gran esplendor y ceremonia, pues \u00abesta naci\u00f3n de indios se atraen y provocan sobremanera al conocimiento y veneraci\u00f3n del Sumo Dios con las ceremonias exteriores y aparato del culto divino\u00bb. Por tanto, en todo esto ha de ponerse gran cuidado, y procurar que haya \u00abescuela y capilla de cantores y juntamente m\u00fasica de flautas y chirim\u00edas y otros instrumentos acomodados en las iglesias\u00bb. De hecho, en cumplimiento de estas normas, vienen a lograrse, por ejemplo, en las reducciones del Paraguay, cultos a grandes coros y a toda orquesta, realmente impresionantes.<\/p>\n<p>Seminarios. -El Concilio impulsa eficazmente el establecimiento de Seminarios seg\u00fan las normas de Trento, en los que se cuide a un tiempo la elecci\u00f3n y la formaci\u00f3n de los candidatos al ministerio. As\u00ed pues, los obispos \u00abdeben todos primeramente suplicar siempre al pr\u00edncipe de los pastores, Cristo, que tenga por bien de dar pastores a esta manada, que sean seg\u00fan su coraz\u00f3n\u00bb. Aplicando estas normas, Santo Toribio funda el Seminario de Lima, uno de los primeros de Am\u00e9rica en aplicar el modelo de Trento.<\/p>\n<p>Admisi\u00f3n a la eucarist\u00eda. -El Concilio I de Lima restringe en los indios la comuni\u00f3n a casos particulares, y el II manda que comulguen en Pascua; pero en la pr\u00e1ctica posterior apenas se introduce la costumbre. El III de Lima explica esa anterior actitud restrictiva alegando que, en efecto, la comuni\u00f3n eucar\u00edstica requiere \u00ablimpia conciencia, a la cual grandemente estorba la torpeza de borracheras y amancebamientos y mucho m\u00e1s de supersticiones y ritos de idolatr\u00eda, vicios de que en estas partes hay gran demas\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>Pero ahora el Concilio, \u00abporque muchos de los indios van aprovechando cada d\u00eda en la religi\u00f3n cristiana\u00bb, recomienda vivamente que comulguen, al menos por Pascua, si est\u00e1n bien dispuestos y tienen licencia escrita de su cura o confesor.<\/p>\n<p>N\u00famero de sacerdotes. -Ya el Concilio II de Lima denuncia \u00abel abuso perjudicial que en este Nuevo Orbe se ha introducido de encargarse a un cura de innumerables indios, que a las veces habitan en lugares muy apartados\u00bb, y establece que haya un sacerdote doctrinante cada cuatrocientos indios tributarios, es decir, cada \u00abmil trescientas almas de confesi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>No siempre se cumple la norma, y el santo arzobispo escribe al rey -que como Patrono debe sostener econ\u00f3micamente parroquias y doctrinas-, presentando como \u00abnegocio de mucha consideraci\u00f3n y digno de ser llorado con l\u00e1grimas de sangre\u00bb, la situaci\u00f3n de una parroquia de cinco mil almas de confesi\u00f3n, con cuatro anejos, que estaba a cargo de un solo sacerdote (10-4-1588). Pues bien, acrecentado ya en la provincia eclesi\u00e1stica el n\u00famero real de sacerdotes, el III de Lima acuerda que \u00aben cualquier pueblo de indios, que tenga trescientos indios de tasa, o doscientos, se debe poner propio cura\u00bb. Es decir, cada mil o cada setecientas almas de confesi\u00f3n.<\/p>\n<p>Sumario del Concilio de 1567. -Los Padres conciliares acuerdan que las constituciones del Concilio II de Lima, de 1567, sigan en todo vigentes, y para ahorrar \u00abtrabajo y pesadumbre\u00bb a los curas que han de conocerlo y aplicarlo, disponen que se haga un Sumario, una redacci\u00f3n breve; de lo que se encarga el padre Jos\u00e9 de Acosta.<\/p>\n<p>\u00c9ste fue el tercer Concilio provincial de Lima, sin duda \u00abla asamblea eclesi\u00e1stica m\u00e1s importante que vio el Nuevo Mundo hasta el siglo de la Independencia latinoamericana, y uno de los esfuerzos de mayor aliento realizados por la jerarqu\u00eda de la Iglesia y la Corona espa\u00f1ola para enderezar por cauces de humanidad y justicia los destinos de los pueblos de Am\u00e9rica, como exigencia intr\u00ednseca de su evangelizaci\u00f3n\u00bb (Bartra 19).<\/p>\n<hr \/>\n<p><em>El autor de esta obra es el sacerdote espa\u00f1ol Jos\u00e9 Ma. Iraburu, a quien expresamos nuestra gratitud. Aqu\u00ed la obra se publica \u00edntegra, por entregas. Lo ya publicado puede consultarse<\/em> <a href=\"http:\/\/is.gd\/iglesiamerica\">aqu\u00ed<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El III Concilio de Lima (1582-1583) Santo Toribio, durante la Semana Santa, suspendi\u00f3 por el momento el Concilio, y en unos d\u00edas de mucha oraci\u00f3n y sufrimiento hubo de elegir entre clausurar definitivamente el Concilio o continuarlo como se pudiere, a costa de su mayor humillaci\u00f3n personal. 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