{"id":62590,"date":"2018-05-09T01:32:49","date_gmt":"2018-05-09T06:32:49","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=62590"},"modified":"2018-05-07T20:35:55","modified_gmt":"2018-05-08T01:35:55","slug":"recuento-de-un-tormentoso-concilio-arquidiocesano-en-tiempos-de-mogrovejo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2018\/05\/09\/recuento-de-un-tormentoso-concilio-arquidiocesano-en-tiempos-de-mogrovejo\/","title":{"rendered":"Recuento de un tormentoso Concilio Arquidiocesano en tiempos de Mogrovejo"},"content":{"rendered":"<p>Tres ayudas para un Concilio<\/p>\n<p>El magno Concilio de Trento se celebra en los a\u00f1os 1545-1563, dando un fort\u00edsimo impulso de renovaci\u00f3n a la Iglesia. \u00abPublicado en Espa\u00f1a en 1564 y recibido como ley del reino [1565], Felipe II concibi\u00f3 el generoso proyecto de secundarle inmediatamente con la celebraci\u00f3n simult\u00e1nea de Concilios provinciales en todas las metropolitanas de Espa\u00f1a y de sus reinos de Europa y de ultramar a lo largo del a\u00f1o 1565\u00bb (Rgz. Valencia I,193). En efecto, en 1565 se celebraron Concilios en Compostela, Toledo, Tarragona, Zaragoza, Granada, Valencia, Mil\u00e1n, N\u00e1poles, Sicilia y M\u00e9xico. Y en 1567, el Concilio II de Lima.<\/p>\n<p>Continuando, pues, este mismo impulso de renovaci\u00f3n eclesial, y en virtud del regio Patronato, en 1580 Felipe II encarga al reci\u00e9n elegido arzobispo de Lima con todo apremio, por real c\u00e9dula, que reuna un Concilio provincial, y que exija asistencia a todos los obispos sufrag\u00e1neos, \u00abadvirti\u00e9ndoles que en esto ninguna excusa es suficiente ni se les ha de admitir, pues es justo posponer el regalo y contentamiento particular al servicio de Dios, para cuya honra y gloria esto se procura\u00bb. Sab\u00eda el rey las enormes dificultades que llevaba consigo la reuni\u00f3n de un Concilio al que hab\u00edan de asistir obispos, a veces ancianos, desde miles de kil\u00f3metros de distancia. De ah\u00ed que su mandato, dado con la autoridad del Patronato Real, sea tan en\u00e9rgico, reforzando as\u00ed al arzobispo metropolitano en su llamada convocadora.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, la convocaci\u00f3n del Concilio no era tarea f\u00e1cil para Santo Toribio, reci\u00e9n llegado al sacerdocio, al episcopado y a Am\u00e9rica, y todav\u00eda joven entre tantos obispos maduros o ancianos. De todos modos, junto a la autoridad del rey, tuvo no pocas ayudas, de las que destacaremos aqu\u00ed algunas.<\/p>\n<p>Mucho ayud\u00f3 siempre al santo arzobispo su primo segundo y cu\u00f1ado Francisco de Qui\u00f1ones, casado con Grimanesa. Como administrador general y limosnero, fue quiz\u00e1 una de las personas que mejor se entendieron con el Santo, y su mejor colaborador en todo el tiempo de su ministerio. Como perfecto caballero cristiano, fue el mejor c\u00f3mplice de las desmesuradas limosnas del arzobispo, y fue para \u00e9l tambi\u00e9n una gran ayuda en los muchos asuntos pr\u00e1cticos anejos a la celebraci\u00f3n de aquel dif\u00edcil Concilio. Tambi\u00e9n fue hombre de confianza de los sucesivos Virreyes -exceptuando al de Ca\u00f1ete-, y ocup\u00f3 cargos de mucha importancia: maese de campo, comandante de la flota del sur, corregidor de Lima, gobernador y capit\u00e1n general de Chile en 1600, durante la segunda rebeli\u00f3n auraucana.<\/p>\n<p>En segundo lugar, el virrey don Francisco de Toledo. Este hombre de gran val\u00eda, Caballero de Alc\u00e1ntara y observador en la Junta de 1568, en la que Felipe II reorganiza pol\u00edticamente las Indias y la actuaci\u00f3n del Patronato regio, llega al Per\u00fa cuando ya la autoridad de la Corona se hab\u00eda afirmado sobre levantamientos y bander\u00edas. Cuatro a\u00f1os de visita le dieron un cabal conocimiento del virreinato, y \u00e9l fue sin duda quien di\u00f3 al Per\u00fa y sur de Am\u00e9rica su organizaci\u00f3n pol\u00edtica, social y econ\u00f3mica. Pero tambi\u00e9n su gobierno tuvo gran influjo en lo religioso, pues promovi\u00f3 con gran celo la reducci\u00f3n de los indios a poblados, y por tanto la erecci\u00f3n de doctrinas; e impuls\u00f3 desde el Patronato real, de acuerdo con el arzobispo Loaysa, la celebraci\u00f3n de asambleas eclesi\u00e1sticas. El virrey Toledo hizo finalmente cuanto pudo para facilitar la celebraci\u00f3n del Concilio III de Lima, y para ello esper\u00f3 \u00abcon muchos apuntamientos\u00bb al nuevo arzobispo. Pero hubo de partir de Lima d\u00edas antes de la llegada de Santo Toribio. El virrey don Mart\u00edn Enr\u00edquez, designado para el Per\u00fa al mismo tiempo que Mogrovejo, mostr\u00f3 tambi\u00e9n un gran celo misional, y con su gobierno conciliador calm\u00f3 los \u00e1nimos de aquellos que se hab\u00edan sentido turbados por la impetuosidad de Toledo.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, es preciso destacar a quien fue sin duda el brazo derecho de Santo Toribio en los altos asuntos de la gobernaci\u00f3n pastoral de la Iglesia, el jesu\u00edta padre Jos\u00e9 de Acosta (1540-1600), castellano de Medina del Campo, hombre polifac\u00e9tico, te\u00f3logo y canonista, naturalista y poeta, activo y en ocasiones -al decir del General jesuita Acquaviva- afectado de \u00abhumor de melancol\u00eda\u00bb. Autor de la Historia natural y moral de las Indias, compuso tambi\u00e9n una obra admirable, De procuranda indorum salute, en la que, llevando a s\u00edntesis madura los estudios de autores precedentes, daba respuesta segura a muchas cuestiones teol\u00f3gicas, jur\u00eddicas y misionales. Escrito entre 1575 y 1576, este libro, como dice el padre Francisco Mateos, \u00abfue considerado desde su aparici\u00f3n como un importante Manual de Misionolog\u00eda, el primero de los tiempos modernos\u00bb (BAE 73, XXXVII). En el padre Acosta encontr\u00f3 el santo arzobispo un colaborador inteligente, y un negociador h\u00e1bil y amable. Falta le hizo, tanto en Lima como en Madrid y en Roma.<\/p>\n<p>Paciencia de santo en un concili\u00e1bulo<\/p>\n<p>A la convocatoria del arzobispo, enviada por duplicado o por triplicado, fueron llegando por fin a Lima los obispos, ocho en total. Dominicos el de Quito, Paraguay y Tucum\u00e1n. Franciscanos los dos chilenos, de Santiago y La Imperial, y seculares el arzobispo y los obispos de Cuzco y Charcas. Con los obispos se reunieron, adem\u00e1s del Virrey, unos cincuenta te\u00f3logos, juristas, consultores, secretarios, oficiales y los prelados de las Ordenes religiosas. El padre Jos\u00e9 de Acosta era el principal de aquel equipo amplio de hombres expertos y prudentes.<\/p>\n<p>Los obispos que llegaron tuvieron como primera sorpresa saber que el arzobispo no estaba en Lima, andaba misionando, y lleg\u00f3 s\u00f3lo quince d\u00edas antes de la apertura. A\u00fan tuvieron otra sorpresa en este su primer encuentro con el arzobispo Mogrovejo. En la catedral de Lima, con el mayor esplendor, se reuni\u00f3 todo lo m\u00e1s distinguido de la ciudad para la consagraci\u00f3n del obispo del Paraguay, fray Alonso Guerra.<\/p>\n<p>En las apreturas de la muchedumbre, una ni\u00f1a muri\u00f3 al parecer asfixiada. Ante los gritos angustiados de la madre, el arzobispo baj\u00f3 del presbiterio, tom\u00f3 a la ni\u00f1a en brazos, la llev\u00f3 hacia el retablo, ante una imagen de la Virgen, y la elev\u00f3 ante ella, qued\u00e1ndose a la espera de la misericordia de Dios. La ni\u00f1a volvi\u00f3 a la vida, y el Te Deum consiguiente reson\u00f3 en la catedral como un clamor de agradecimiento, potenciado por el fragor del \u00f3rgano (+S\u00e1nchez Prieto 180).<\/p>\n<p>Aquel comienzo feliz era s\u00f3lo el pr\u00f3logo de la gran tormenta que se avecinaba sobre el Concilio apenas iniciado. Los obispos de Tucum\u00e1n y de Charcas, que llegaron tarde, fueron la pesadilla en los inicios del Concilio. De ellos dec\u00eda el arzobispo al rey: \u00abDe cuya ausencia entiendo yo fuera m\u00e1s servido Dios que de su presencia\u00bb&#8230; El obispo del Cuzco, por cuestiones de dinero, ven\u00eda lastrado por un pleito muy grave, que el Concilio hubo de afrontar antes de entrar en materias propiamente conciliares. El obispo de Tucum\u00e1n, tambi\u00e9n complicado en negocios y \u00abgranjer\u00edas\u00bb, atiz\u00f3 en el Concilio el fuego de las primeras disputas. Y todo se complic\u00f3 entonces de modo indecible y al margen de los temas propiamente conciliares, de tal forma que el se\u00f1or arzobispo se qued\u00f3 pr\u00e1cticamente solo, \u00fanicamente apoyado por el obispo franciscano de La Imperial. Otra desgracia: muri\u00f3 el virrey Enr\u00edquez en marzo de 1983.<\/p>\n<p>Tan mal estaba la situaci\u00f3n que Santo Toribio, en carta de abril al rey, le dec\u00eda: \u00abRecibieron tanto detrimento los negocios del concilio, que, a ser en mi mano, el d\u00eda de su muerte lo disolviera\u00bb. La situaci\u00f3n se fue deteriorando m\u00e1s y m\u00e1s: hubo sustracci\u00f3n violenta del archivo del Concilio, destrucci\u00f3n de papeles y documentos comprometedores, alegaciones a la Audiencia Real, reuni\u00f3n aparte, en concili\u00e1bulo desafiante, de los obispos de Tucum\u00e1n, Cuzco, Paraguay, Santiago y Charcas, excomuni\u00f3n de los prelados rebeldes&#8230; Un horror.<\/p>\n<p>El santo arzobispo le escribe al rey: \u00abFueron los negocios adelante de tanta exorbitancia, que no bastaba paciencia humana que lo sufriese&#8230; Y as\u00ed muchas veces le ped\u00ed a Nuestro Se\u00f1or me diese la que bastase para poderlo sufrir, no d\u00e1ndoles ocasi\u00f3n para ello la menor del mundo&#8230; Porque un d\u00eda me trataban de descomulgado, y otro me negaban la preeminencia&#8230; diciendo que no era cabeza del Concilio, y que all\u00ed dentro no ten\u00eda m\u00e1s que cualquiera de ellos&#8230; Otras veces que estaba en pecado mortal&#8230; Porque les iba a la mano en sus negocios y se los contradec\u00eda\u00bb (27-4-1584)&#8230; De la prudencia sobrenatural de Santo Toribio, de su humilde paciencia y caridad, quedan en esta ocasi\u00f3n testimonios verdaderamente impresionantes.<\/p>\n<p>El secretario del Concilio, Bartolom\u00e9 de Menacho: \u00abHubo muchas controversias y pesadumbres&#8230; Por la rectitud del se\u00f1or arzobispo y freno que pon\u00eda en muchas cosas, se le desacataban con muchas libertades, de que jam\u00e1s le vio este testigo descomponer ni o\u00edr palabra con que injuriase ni lastimase a ninguno&#8230; Ni despu\u00e9s en casa, tratando sobre estas materias, le oy\u00f3 ninguna palabra que pudiese notarse, cosa que le causaba a este testigo admiraci\u00f3n&#8230; Mostr\u00f3 la gran paciencia y santidad que siempre tuvo con grand\u00edsimo ejemplo en sus obras y palabras, tan santas y tan ajustadas\u00bb. El prior agustino: en el Concilio \u00abdio muestras de mucha virtud y cristiandad, proponiendo cosas muy importantes y de mucha reformaci\u00f3n para el estado eclesi\u00e1stico, padeciendo de los obispos muchos agravios y demas\u00edas, todo con celo de que el Concilio se acabase y se definiesen\u00bb. El comisario franciscano: \u00abEs persona, por sus muchas virtudes, capaz de todo&#8230; Y al fin no pudo nada bastar para desquiciarle de la raz\u00f3n y justicia\u00bb. Siete capitulares limenses escriben asombrados al rey, por propia iniciativa: el se\u00f1or arzobispo Mogrovejo \u00abes tal persona cual conven\u00eda para remediar la necesidad que esta santa Iglesia ten\u00eda\u00bb, y es de creer que su elecci\u00f3n \u00abfue hecha por divina inspiraci\u00f3n\u00bb (28-4-1584) (+Rgz. Valencia I,233).<\/p>\n<hr \/>\n<p><em>El autor de esta obra es el sacerdote espa\u00f1ol Jos\u00e9 Ma. Iraburu, a quien expresamos nuestra gratitud. Aqu\u00ed la obra se publica \u00edntegra, por entregas. Lo ya publicado puede consultarse<\/em> <a href=\"http:\/\/is.gd\/iglesiamerica\">aqu\u00ed<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tres ayudas para un Concilio El magno Concilio de Trento se celebra en los a\u00f1os 1545-1563, dando un fort\u00edsimo impulso de renovaci\u00f3n a la Iglesia. \u00abPublicado en Espa\u00f1a en 1564 y recibido como ley del reino [1565], Felipe II concibi\u00f3 el generoso proyecto de secundarle inmediatamente con la celebraci\u00f3n simult\u00e1nea de Concilios provinciales en todas &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2018\/05\/09\/recuento-de-un-tormentoso-concilio-arquidiocesano-en-tiempos-de-mogrovejo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;Recuento de un tormentoso Concilio Arquidiocesano en tiempos de Mogrovejo&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1138,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1098,714,1295],"tags":[],"class_list":["post-62590","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-hechos-de-los-apostoles-de-america","category-peru","category-santo-toribio-de-mogrovejo"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62590","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1138"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=62590"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62590\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":62591,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62590\/revisions\/62591"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=62590"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=62590"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=62590"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}