{"id":57639,"date":"2017-10-11T01:12:54","date_gmt":"2017-10-11T06:12:54","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=57639"},"modified":"2017-10-10T12:31:41","modified_gmt":"2017-10-10T17:31:41","slug":"los-martires-de-talamanca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2017\/10\/11\/los-martires-de-talamanca\/","title":{"rendered":"Los m\u00e1rtires de Talamanca"},"content":{"rendered":"<p>Los padres Zamora y Rebullida, m\u00e1rtires de Talamanca (+1709)<\/p>\n<p>Ya vimos que los padres Margil y Melchor, en 1688, en condiciones dur\u00edsimas, lograron plantar la Iglesia entre los indios talamancas, y c\u00f3mo algunos frailes, que les sucedieron all\u00ed, no pudieron soportar la dureza de aquellas misiones. Pero otros, en cambio, s\u00ed fueron capaces de permanecer y de continuar la misi\u00f3n de los dos primeros ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>En un informe de fray Francisco de San Jos\u00e9 a la Audiencia real de Guatemala, describe las terribles privaciones que sufr\u00edan los misioneros, y concluye diciendo: \u00abllevan los ministros evang\u00e9licos la vida perdida; y as\u00ed no se espantar\u00e1 V. S. de que les tiemble la barba a los seis que dicen est\u00e1n se\u00f1alados para Talamanca de esta santa Provincia [franciscana], aunque sean de mucho esp\u00edritu, valor y robusta naturaleza, pues tienen experiencia que yo, de dos a\u00f1os que estuve, sal\u00ed con humor g\u00e1lico, y mi compa\u00f1ero [fray Pablo] sali\u00f3 a los cuatro con cuartanas, cuajado de granos y diviesos, y muy mal humorado\u00bb (+Ignacio Omaechevarr\u00eda, Los m\u00e1rtires de Talamanca 25-78).<\/p>\n<p>Entre los misioneros franciscanos de Talamanca hemos de recordar a fray Juan Francisco Antonio de Zamora, burgal\u00e9s de Belorado, llegado a Guatemala en 1696, y a fray Pablo de Rebullida, natural de Fraga, en Huesca, llegado a la zona en 1694, procedente del Colegio de Misiones de Quer\u00e9taro. El padre Rebullida logr\u00f3 aprender todos los idiomas de los indios de la Sierra, y hubo a\u00f1os que se mantuvo solo en estas misiones. En su primera campa\u00f1a apost\u00f3lica (1695-1699) ya fue alanceado en una ocasi\u00f3n por unos indios, que profanaron cuantos objetos sagrados llevaba consigo. Pero, a pesar de todo, consigui\u00f3 bautizar 1.450 indios y bendecir 120 matrimonios.<\/p>\n<p>En 1699 emprendi\u00f3 su segunda campa\u00f1a, y cuatro indios anduvieron un tiempo buscando ocasi\u00f3n para cortarle la cabeza a \u00e9l y a su compa\u00f1ero. El padre Rebullida escrib\u00eda en 1702 a su Provincial: \u00abY est\u00e1n muy arrepentidos de que yo y mi compa\u00f1ero tengamos la cabeza sobre el cuello\u00bb. La acci\u00f3n misionera continuaba, pero siempre con peligro de muerte.<\/p>\n<p>El 18 de agosto de 1704 el padre Rebullida escribe a fray Margil inform\u00e1ndole del estado de estas misiones: \u00abEn esta \u00faltima vez que visit\u00e9 a los talamancas, se me alborotaron tres veces, y otra me apedrearon. Mire c\u00f3mo est\u00e1n mansos estos indios. Agora volv\u00ed a proseguir, llegu\u00e9 hasta San Miguel y buatic\u00e9 40 criaturas. La idolatr\u00eda est\u00e1 muy radicada. Aunque les pida las piedras, responden que no quieren darlas. Casamientos, no hay que hablar, porque no se quieren casar; sino, cuando se les antoja, dejan una y toman otra. Los enfermos, para confesarlos, no los quieren descubrir, sino negarlos. En este pueblo de Orinama, por dos ocasiones, se me alborot\u00f3 un indio con macanas y flechas\u00bb (+Omaechavarr\u00eda 30-31).<\/p>\n<p>En medio de tantos peligros y resistencias, los padres Rebullida y Zamora informaban en 1709 que en Talamanca y Terbi hab\u00edan construido 14 iglesias y bautizado 950 ni\u00f1os. En ese a\u00f1o fue cuando estall\u00f3 la rebeli\u00f3n en Talamanca. El cacique Presberi, viendo un d\u00eda que los misioneros preparaban el env\u00edo de una carta, supuso que en ella se llamaba a los espa\u00f1oles, y al punto procur\u00f3 el alzamiento de varias tribus. Al padre Rebullida, mientras dec\u00eda misa, le cortaron la cabeza de un hachazo. Al padre Zamora lo atravesaron con una lanza, y mataron con \u00e9l tambi\u00e9n a dos soldados, y a la mujer y ni\u00f1o de uno de ellos. Quemaron las 14 iglesias de las misiones, y de tal modo destruyeron y dispersaron todos los objetos lit\u00fargicos, que todav\u00eda en 1874 un ge\u00f3logo norteamericano, William M. Gabb, pudo descubrir en un riachuelo, cerca de Cab\u00e9car, un trozo de incensario, que cedi\u00f3 al Instituto Smithsoniano de Washington.<\/p>\n<p>La noticia de la ruina de las misiones de Talamanca lleg\u00f3 a fray Margil, en Quer\u00e9taro, ese mismo a\u00f1o de 1709. Evangelio, cruz y sangre: como siempre, desde el principio, desde Cristo. Ya dec\u00eda fray Margil: \u00abLa mejor se\u00f1al de amor es padecer y callar\u00bb. En todo caso, estos fracasos aparentes -pues siempre la cruz es victoria-, no eran para \u00e9l sino est\u00edmulos acuciantes hacia nuevas acciones misioneras.<\/p>\n<p>\u00abApretando con Jes\u00fas\u00bb en el Nayarit<\/p>\n<p>En efecto, en ese mismo a\u00f1o de 1709 el Rey hab\u00eda autorizado al gobierno de Guadalajara para que organizase una entrada a los indios de la Sierra del Nayarit, en la Sierra Madre Occidental, resistentes a todo gobierno hispano y a toda luz evang\u00e9lica. Ocho a\u00f1os antes, los nayaritas hab\u00edan flechado y muerto en sus monta\u00f1as a Francisco Bracamonte, a un cl\u00e9rigo y a diez soldados. Ahora, en la c\u00e9dula real se indicaba que la parte evangelizadora de la empresa fuera conducida por fray Margil, \u00abdiestro y experimentado en apost\u00f3licas correr\u00edas\u00bb.<\/p>\n<p>A comienzos de 1711, ejerciendo esa funci\u00f3n asesora, fray Margil escribe a la autoridad de Guadalajara, y solicita para todos los indios cora y nayaritas que en la pr\u00f3xima expedici\u00f3n fueran pacificados, un indulto general, de modo que no fueran castigados por los delitos cometidos en sus tiempos de rebeld\u00eda. Al mismo tiempo indicaba: \u00abTambi\u00e9n convendr\u00e1 ofrecerles a los indios que se redujeren y estuvieren como buenos cristianos que no se les pondr\u00e1 Alcalde Mayor ni otra justicia espa\u00f1ola, sino que el pueblo que se formare con su iglesia tendr\u00e1 su Alcalde indio, de ellos mismos\u00bb. Y otra cosa m\u00e1s: \u00abQue no se permitir\u00e1 entren a sus pueblos negros, mulatos, mestizos, sino los que los misioneros les pareciere ser conveniente\u00bb.<\/p>\n<p>La v\u00edspera de partir a esta acci\u00f3n misional, el 15 de abril de 1711, fray Margil le escrib\u00eda a Sor Leonor: \u00abYa de aqu\u00ed [de San Luis de Colotl\u00e1n] iremos acerc\u00e1ndonos al Nayarit, y as\u00ed, ahora, apretar con nuestro buen Jes\u00fas&#8230; para que aquellos pobres reciban la fe&#8230; Acompa\u00f1emos todos a Jes\u00fas. El solo sea el misionero y nosotros&#8230; sus jumentillos\u00bb. La expresi\u00f3n se repite en carta del 25 de abril a la misma: \u00abApretar con nuestro Jes\u00fas\u00bb.<\/p>\n<p>La expedici\u00f3n fue un fracaso. En mayo, desde Guazamota, fue enviada al jefe de los nayaritas una embajada de dos indios, uno de los cuales, Pablo Felipe, hablaba la lengua cora. Ellos leyeron solemnemente a los nayaritas la c\u00e9dula real, en la que se propon\u00edan medios pac\u00edficos de conquista, y el ofrecimiento de amistad. Pero la respuesta del rey nayarit fue tajante: \u00abNo se cansen los padres misioneros. Sin los padres y los alcaldes mayores estamos en quietud, y si quieren matarnos que nos maten, que no nos hemos de dar para que nos hagan cristianos\u00bb.<\/p>\n<p>Fray Margil y fray Luis decidieron insistir, y el 21 de mayo se entraron en la sierra, armados s\u00f3lamente con unas cruces de madera. Al fin llegaron a un lugar donde treinta arqueros les atajaron el paso. Fray Margil les habl\u00f3 con la mayor bondad, y luego \u00e9l con fray Luis se pusieron de rodillas, con los brazos en cruz, para que los flecharan. Los indios bajaron sus arcos, pero siguieron en su obstinada negativa, respondiendo por Pablo Felipe la misma palabra: \u00abQue no quieren ser cristianos\u00bb. No los flecharon, pero les echaron en burla un zorro lleno de paja: \u00ab\u00a1Tomad eso para comer!\u00bb.<\/p>\n<p>A\u00f1os despu\u00e9s, cuando los jesu\u00edtas lograron penetrar en la sierra nayarita, veneraban el \u00e1rbol donde una noche fray Margil llor\u00f3, al ver que los indios del Gran Nayar rechazaban a Jesucristo. Entonces, tanto nayares como jesuitas, se quitaban el sombrero ante aquel \u00e1rbol, en recuerdo devoto del bienaventurado siervo de Dios, Margil de Jes\u00fas.<\/p>\n<hr \/>\n<p><em>El autor de esta obra es el sacerdote espa\u00f1ol Jos\u00e9 Ma. Iraburu, a quien expresamos nuestra gratitud. Aqu\u00ed la obra se publica \u00edntegra, por entregas. Lo ya publicado puede consultarse<\/em> <a href=\"http:\/\/is.gd\/iglesiamerica\">aqu\u00ed<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los padres Zamora y Rebullida, m\u00e1rtires de Talamanca (+1709) Ya vimos que los padres Margil y Melchor, en 1688, en condiciones dur\u00edsimas, lograron plantar la Iglesia entre los indios talamancas, y c\u00f3mo algunos frailes, que les sucedieron all\u00ed, no pudieron soportar la dureza de aquellas misiones. 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