{"id":5584,"date":"2010-04-16T02:39:34","date_gmt":"2010-04-16T07:39:34","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=5584"},"modified":"2010-04-15T14:44:15","modified_gmt":"2010-04-15T19:44:15","slug":"creer-y-sufrir-por-cristo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2010\/04\/16\/creer-y-sufrir-por-cristo\/","title":{"rendered":"Creer y sufrir por Cristo"},"content":{"rendered":"<p>1. \u00abBienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos\u00bb (Mt 5, 10).<\/p>\n<p>Acabamos de escuchar las palabras pronunciadas por Cristo en el serm\u00f3n de la Monta\u00f1a. \u00bfA qui\u00e9n se refieren? En primer lugar, a Cristo mismo. El es pobre, manso, constructor de paz, misericordioso y, tambi\u00e9n, perseguido por causa de la justicia. Esta bienaventuranza, en particular, nos pone ante los ojos los acontecimientos del Viernes santo. Cristo, condenado a muerte como un malhechor y despu\u00e9s crucificado. En el Calvario parec\u00eda que Dios lo hab\u00eda abandonado, y que estaba a merced del escarnio de los hombres.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>El evangelio que Cristo anunciaba afront\u00f3 entonces una prueba radical: \u00abEs el rey de Israel: que baje ahora de la cruz, y creeremos en \u00e9l\u00bb (Mt 27, 42); as\u00ed gritaban los testigos de aquel evento. Cristo no baja de la cruz, puesto que es fiel a su Evangelio. Sufre la injusticia humana. En efecto, s\u00f3lo de este modo puede justificar al hombre. Quer\u00eda que ante todo se cumplieran en \u00e9l las palabras del serm\u00f3n de la Monta\u00f1a: \u00abBienaventurados ser\u00e9is cuando [los hombres] os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa ser\u00e1 grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros\u00bb (Mt 5, 11-12).<\/p>\n<p>Cristo es el gran profeta. En \u00e9l se cumplen las profec\u00edas, porque todas se refer\u00edan a \u00e9l. En \u00e9l, al mismo tiempo, se abre la profec\u00eda definitiva. \u00c9l es el que sufre la persecuci\u00f3n por causa de la justicia, plenamente consciente de que precisamente esa persecuci\u00f3n abre a la humanidad las puertas de la vida eterna. De ahora en adelante, el reino de los cielos pertenecer\u00e1 a quienes crean en \u00e9l.<\/p>\n<p>2. Doy gracias a Dios, porque en el recorrido de mi peregrinaci\u00f3n se encuentra Bydgoszcz, el mayor centro urbano de la archidi\u00f3cesis de Gniezno. Os saludo a todos vosotros, (\u2026)<\/p>\n<p>Hace dos a\u00f1os, en Gniezno, pude dar gracias al Se\u00f1or, \u00fanico Dios en la sant\u00edsima Trinidad, por el don de la fidelidad de san Adalberto hasta el supremo sacrificio del martirio y por los grandes frutos que produjo su muerte no s\u00f3lo para nuestra patria, sino tambi\u00e9n para toda la Iglesia. Dije en aquella ocasi\u00f3n: \u00abSan Adalberto est\u00e1 siempre con nosotros. Ha permanecido en la Gniezno de los Piast y en la Iglesia universal, envuelto en la gloria del martirio. Y, desde la perspectiva del milenio, parece hablarnos hoy con las palabras de san Pablo: &#8220;Lo que importa es que vosotros llev\u00e9is una vida digna del Evangelio de Cristo, para que, tanto si voy a veros como si estoy ausente, oiga de vosotros que os manten\u00e9is firmes en un mismo esp\u00edritu y luch\u00e1is acordes por la fe del Evangelio, sin dejaros intimidar en nada por los adversarios&#8221; (Flp 1, 27-28). (&#8230;) Hoy releemos, una vez m\u00e1s, despu\u00e9s de mil a\u00f1os, este testamento de san Pablo y san Adalberto. Pedimos que sus palabras se cumplan tambi\u00e9n en nuestra generaci\u00f3n. En efecto, se nos ha concedido en Cristo no s\u00f3lo la gracia de creer en \u00e9l, sino tambi\u00e9n la de sufrir por \u00e9l, dado que hemos sostenido el mismo combate del que san Adalberto nos dej\u00f3 testimonio (cf. Flp 1, 29-30)\u00bb (Homil\u00eda en Gniezno, 3 de junio de 1997, n. 7: L&#8217;Osservatore Romano, edici\u00f3n en lengua espa\u00f1ola, 20 de junio de 1997, p. 6).<\/p>\n<p>Quiero releer este mensaje a la luz de la bienaventuranza evang\u00e9lica que se refiere a quienes est\u00e1n dispuestos a ser \u00abperseguidos\u00bb por causa de la justicia. Esos confesores de Cristo no han faltado jam\u00e1s en Polonia. Tampoco han faltado jam\u00e1s en la ciudad situada a orillas del r\u00edo Brda. Durante los \u00faltimos decenios de este siglo, Bydgoszcz se distingui\u00f3 por el signo particular de la \u00abpersecuci\u00f3n por causa de la justicia\u00bb. En efecto aqu\u00ed, durante los primeros d\u00edas de la segunda guerra mundial, los nazis llevaron a cabo las primeras ejecuciones p\u00fablicas de los defensores de la ciudad. El mercado viejo de Bydgoszcz es su s\u00edmbolo. Otro lugar tr\u00e1gico es el as\u00ed llamado \u00abValle de la muerte\u00bb, en Fordon. \u00a1C\u00f3mo no recordar en esta ocasi\u00f3n al obispo Michat Kozal, quien, antes de ser obispo auxiliar de Wloclawek, fue pastor celoso de Bydgoszcz. Muri\u00f3 m\u00e1rtir en Dachau, testimoniando su inquebrantable fidelidad a Cristo. Muchas personas vinculadas a esta ciudad y a esta tierra tambi\u00e9n murieron as\u00ed en los campos de concentraci\u00f3n. S\u00f3lo Dios conoce con precisi\u00f3n los lugares de su suplicio y sufrimiento. En todo caso, mi generaci\u00f3n recuerda el as\u00ed llamado domingo de Bydgoszcz del a\u00f1o 1939.<\/p>\n<p>El Primado del milenio, el siervo de Dios cardenal Stefan Wyszynski, supo leer con perspicacia la elocuencia de aquellos acontecimientos. Habiendo obtenido en 1973, tras muchas tentativas, que las autoridades comunistas de entonces le dieran el permiso para construir en Bydgoszcz la primera iglesia despu\u00e9s de la segunda guerra mundial, le confiri\u00f3 un extra\u00f1o t\u00edtulo: \u00abSantos m\u00e1rtires hermanos polacos\u00bb. El Primado del milenio quer\u00eda expresar de esta manera su convicci\u00f3n de que la tierra de Bvdgoszcz, probada por la \u00abpersecuci\u00f3n por causa de la justicia\u00bb, es un lugar adecuado para dicho templo. Conmemora a todos los polacos an\u00f3nimos que, a lo largo de la historia ultramilenaria del cristianismo polaco, han dado su vida por el evangelio de Cristo y por su patria, comenzando por san Adalberto. Es significativo tambi\u00e9n el hecho de que don Jerzy Popieluszko haya partido precisamente de este templo para realizar su \u00faltimo viaje. En esta historia se inscriben las palabras pronunciadas durante el rezo del rosario: \u00abA vosotros se os ha concedido la gracia no s\u00f3lo de creer en Cristo, sino tambi\u00e9n de padecer por \u00e9l\u00bb (Flp 1, 29).<\/p>\n<p>3. \u00abBienaventurados los perseguidos por causa de la justicia\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfA qui\u00e9n m\u00e1s se refieren estas palabras? A muchos a muchos hombres que, a lo largo de la historia de la humanidad, han sufrido la persecuci\u00f3n por causa de la justicia. Sabemos que los tres primeros siglos despu\u00e9s de Cristo se caracterizaron por persecuciones a veces terribles, especialmente bajo algunos emperadores romanos, como Ner\u00f3n o Diocleciano. Y aunque terminaron con el edicto de Mil\u00e1n, se han renovado en diferentes \u00e9pocas hist\u00f3ricas y en numerosos lugares de la tierra.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n nuestro siglo ha escrito un gran martirologio. Yo mismo, durante mis veinte a\u00f1os de pontificado, he elevado a la gloria de los altares a numerosos grupos de m\u00e1rtires: japoneses, franceses, vietnamitas, espa\u00f1oles y mexicanos. \u00a1Y cu\u00e1ntos hubo durante la segunda guerra mundial y bajo el sistema totalitario comunista! Sufr\u00edan y entregaban su vida en los campos de exterminio nazis o sovi\u00e9ticos. Dentro de pocos d\u00edas en Varsovia, beatificar\u00e9 a 108 m\u00e1rtires que dieron su vida por la fe en los campos de concentraci\u00f3n. Ha llegado la hora de recordar a esas v\u00edctimas y rendirles el debido homenaje. Se trata de \u00abm\u00e1rtires, con frecuencia desconocidos, casi &#8220;militi ignoti&#8221; de la gran causa de Dios\u00bb, escrib\u00ed en la carta apost\u00f3lica Tertio millennio adveniente (n. 37). Conviene que se hable de ellos en Polonia, ya que tuvo una particular participaci\u00f3n en este martirologio contempor\u00e1neo. Conviene que se hable de ellos en Bydgoszcz. Todos dieron testimonio de fidelidad a Cristo, a pesar de sufrimientos que nos estremecen por su crueldad. Su sangre se derram\u00f3 sobre nuestra tierra y la fecund\u00f3 para que diera una gran cosecha. Sigue produciendo el c\u00e9ntuplo en nuestra naci\u00f3n, que persevera con fidelidad, unida a Cristo y al Evangelio. Perseveremos sin cesar en nuestra uni\u00f3n con ellos. Demos gracias a Dios, porque salieron victoriosos de las pruebas: \u00abDios (&#8230;) como oro en el crisol los prob\u00f3 y como holocausto los acept\u00f3\u00bb (Sb 3, 6). Constituyen para nosotros un modelo por imitar. De su sangre debemos sacar fuerzas para el sacrificio de nuestra vida, que hemos de ofrecer a Dios diariamente. Son un ejemplo para nosotros, a fin de que, como ellos, demos un valiente testimonio de fidelidad a la cruz de Cristo.<\/p>\n<p>4. \u00abBienaventurados ser\u00e9is cuando [los hombres] os injurien, y os persigan (&#8230;) por mi causa\u00bb (Mt 5, 11).<\/p>\n<p>A quienes lo siguen, Cristo no les promete una vida f\u00e1cil. Antes bien, les anuncia que, viviendo el Evangelio, deber\u00e1n convertirse en signo de contradicci\u00f3n. Si \u00e9l mismo sufri\u00f3 persecuci\u00f3n, tambi\u00e9n deber\u00e1n sufrirla sus disc\u00edpulos: \u00abGuardaos de los hombres, porque os entregar\u00e1n a los tribunales y os azotar\u00e1n en sus sinagogas\u00bb (Mt 10, 17).<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, todo cristiano unido a Cristo mediante la gracia del santo bautismo, llega a ser miembro de la Iglesia, y \u00abya no se pertenece a s\u00ed mismo\u00bb (cf. 1 Co 6, 19), sino a Aquel que muri\u00f3 y resucit\u00f3 por nosotros. Desde ese momento, entra en una particular relaci\u00f3n comunitaria con Cristo y con su Iglesia. Por tanto, tiene la obligaci\u00f3n de profesar ante los hombres la fe recibida de Dios por mediaci\u00f3n de la Iglesia. Como cristianos, pues, estamos llamados a dar testimonio de Cristo. A veces esto exige un gran sacrificio por parte del hombre, que debe ofrecerlo diariamente y, con frecuencia, tambi\u00e9n durante toda su vida. Esta firme perseverancia en uni\u00f3n con Cristo y su evangelio, y esta disponibilidad a afrontar \u00absufrimientos por causa de la justicia\u00bb, a menudo son actos heroicos, y pueden llegar a asumir la forma de un aut\u00e9ntico martirio, que se realiza d\u00eda a d\u00eda y minuto a minuto, gota a gota en la vida del hombre, hasta el \u00faltimo \u00abtodo est\u00e1 cumplido\u00bb.<\/p>\n<p>Un creyente \u00absufre por causa de la justicia\u00bb cuando, por su fidelidad a Dios, experimenta humillaciones, ultrajes y burlas en su ambiente, y es incomprendido incluso por sus seres queridos; cuando se expone a ser contrastado, corre el riesgo de ser impopular y afronta otras consecuencias desagradables. Sin embargo, est\u00e1 dispuesto siempre a cualquier sacrificio, porque \u00abhay que obedecer a Dios antes que a los hombres\u00bb (Hch 5, 29). Adem\u00e1s del martirio p\u00fablico, que se realiza externamente, ante los ojos de muchos, \u00a1con cu\u00e1nta frecuencia tiene lugar el martirio escondido en la intimidad del coraz\u00f3n del hombre, el martirio del cuerpo y del esp\u00edritu, el martirio de nuestra vocaci\u00f3n y de nuestra misi\u00f3n, el martirio de la lucha consigo mismo y de la superaci\u00f3n de s\u00ed mismo! En la bula de convocaci\u00f3n del gran jubileo del a\u00f1o 2000, Incarnationis mysterium, escrib\u00ed entre otras cosas: \u00abEl creyente que haya tomado seriamente en consideraci\u00f3n la vocaci\u00f3n cristiana, en la cual el martirio es una posibilidad anunciada ya por la Revelaci\u00f3n, no puede excluir esta perspectiva en su propio horizonte existencial\u00bb (n. 13).<\/p>\n<p>El martirio es siempre para el hombre una prueba grande y radical. La mayor prueba del hombre, la prueba de la dignidad del hombre frente a Dios mismo. S\u00ed, es una gran prueba para el hombre, que se realiza a los ojos de Dios, pero tambi\u00e9n a los ojos del mundo, que se ha olvidado de Dios. En esta prueba, el hombre obtiene la victoria cuando se deja sostener por la fuerza de la gracia y se convierte en su testigo elocuente.<\/p>\n<p>\u00bfNo se encuentra ante esa misma prueba la madre que decide sacrificarse para salvar la vida de su hijo? \u00a1Cu\u00e1n numerosas fueron y son estas madres heroicas en nuestra sociedad! Les agradecemos su ejemplo de amor, que no se detiene ante el supremo sacrificio.<\/p>\n<p>\u00bfNo se encuentra ante este tipo de prueba un creyente que defiende el derecho a la libertad religiosa y a la libertad de conciencia? Pienso aqu\u00ed en todos nuestros hermanos y hermanas que, durante las persecuciones contra la Iglesia, testimoniaron su fidelidad a Dios. Basta recordar la reciente historia de Polonia y las dificultades y persecuciones que se vieron obligados a sufrir la Iglesia en Polonia y los creyentes en Dios. Fue una gran prueba para las conciencias humanas, un aut\u00e9ntico martirio de la fe, que exig\u00eda confesarla ante los hombres. Fue un tiempo de prueba, a menudo muy dolorosa. Por eso considero un deber particular de nuestra generaci\u00f3n en la Iglesia recoger todos los testimonios que hablan de quienes dieron su vida por Cristo. Nuestro siglo tiene su martirologio particular, que a\u00fan no se ha escrito \u00edntegramente. Es necesario investigar este martirologio, hay que confirmarlo y tambi\u00e9n escribirlo como hizo la Iglesia de los primeros siglos. El testimonio de los m\u00e1rtires de los primeros siglos es hoy nuestra fuerza. Pido a todos los Episcopados que dediquen la debida atenci\u00f3n a esta causa.<\/p>\n<p>Nuestro siglo XX tiene su gran martirologio en muchos pa\u00edses, en muchas regiones de la tierra. Mientras estamos entrando en el tercer milenio, debemos cumplir nuestro deber con respecto a quienes dieron un gran testimonio de Cristo en nuestro siglo. En muchas personas se cumplieron plenamente las palabras del libro de la Sabidur\u00eda: \u00abDios (&#8230;) como oro en el crisol los prob\u00f3 y como holocausto los acept\u00f3\u00bb (Sb 3, 6). Hoy queremos rendirles homenaje, porque no tuvieron miedo de afrontar dicha prueba y porque nos han mostrado el camino que hay que recorrer hacia el nuevo milenio. Son para nosotros un gran aliciente. Con su vida han demostrado que el mundo necesita este tipo de \u00ablocos de Dios\u00bb, que atraviesan la tierra como Cristo, como Adalberto, Estanislao o Maximiliano Mar\u00eda Kolbe y muchos otros. Necesita personas que tengan la valent\u00eda de amar y no retrocedan frente a ning\u00fan sacrificio, con la esperanza de que un d\u00eda d\u00e9 frutos abundantes.<\/p>\n<p>5. \u00abAlegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa ser\u00e1 grande en los cielos\u00bb (Mt 5, 12). \u00c9ste es el evangelio de las ocho bienaventuranzas. Todos los hombres, lejanos y cercanos, de otras naciones y compatriotas nuestros de los siglos pasados y de \u00e9ste, todos los que han sido perseguidos por causa de la justicia se han unido a Cristo. Mientras estamos celebrando la Eucarist\u00eda, que actualiza el sacrificio de la cruz realizado en el Calvario, queremos asociar a \u00e9l a cuantos, como Cristo, fueron perseguidos por causa de la justicia. A ellos les pertenece el reino de los cielos. Ya han recibido su recompensa de Dios.<\/p>\n<p>Con la oraci\u00f3n abrazamos tambi\u00e9n a quienes siguen estando sometidos a la prueba. Cristo les dice: \u00abAlegraos y regocijaos\u00bb, porque no s\u00f3lo compart\u00eds mi sufrimiento, tambi\u00e9n compartir\u00e9is mi gloria y mi resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>En verdad, \u00abalegraos y regocijaos\u00bb todos los que est\u00e1is dispuestos a sufrir por causa de la justicia, dado que ser\u00e1 grande vuestra recompensa en el cielo. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>[<i>Homil\u00eda del S. S. Juan Pablo II el 7 de Junio de 1999, en visita a Polonia.<\/i>]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. \u00abBienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos\u00bb (Mt 5, 10). Acabamos de escuchar las palabras pronunciadas por Cristo en el serm\u00f3n de la Monta\u00f1a. \u00bfA qui\u00e9n se refieren? En primer lugar, a Cristo mismo. 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