{"id":55691,"date":"2017-07-19T21:28:45","date_gmt":"2017-07-20T02:28:45","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=55691"},"modified":"2017-07-19T21:28:45","modified_gmt":"2017-07-20T02:28:45","slug":"un-misionero-impresionante-el-jesuita-eusebio-kino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2017\/07\/19\/un-misionero-impresionante-el-jesuita-eusebio-kino\/","title":{"rendered":"Un misionero impresionante: el jesuita Eusebio Kino"},"content":{"rendered":"<p>Misi\u00f3n de Pimer\u00eda<\/p>\n<p>Al noroeste de M\u00e9xico, la Alta Pimer\u00eda comprende el norte de Sonora y el Sur de Arizona, y es tierra f\u00e9rtil y clima templado. Los indios pobladores, de la raza ootam, eran 30.000, y se distribu\u00edan entre papabotas, sobas, tepocas y pimas altos, todos los cuales, hacia el 1700, viv\u00edan todav\u00eda completamente al margen de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>El padre Eusebio Kino (1645-1711)<\/p>\n<p>El evangelizador primero y principal de la Pimer\u00eda fue el padre Eusebio Kino, nacido en Segno de familia noble trentina, en el a\u00f1o 1645. \u00c9l mismo castellaniz\u00f3, o pimeriz\u00f3, su apellido familiar, Chini -que se pronuncia Quini-, dej\u00e1ndolo en Kino. Hemos conocido su vida por su escrito Favores celestiales (+Aventuras y desventuras del padre Kino en la Pimer\u00eda), en el que narra su vida misionera, y por la obra de Alfonso Trueba, El padre Kino, misionero itinerante y ecuestre.<\/p>\n<p>En 1665, a los 20 a\u00f1os, ingres\u00f3 Kino en la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, estudi\u00f3 filosof\u00eda y teolog\u00eda en la universidad de Ingolstadt, y de tal modo sobresali\u00f3 en la ciencia matem\u00e1tica que el Duque de Baviera le ofreci\u00f3 esta c\u00e1tedra en la misma universidad. Pero, como \u00e9l mismo refiere, \u00absiempre m\u00e1s me inclin\u00e9 y solicit\u00e9 con los superiores mayores en Roma el venir m\u00e1s bien a ense\u00f1ar las doctrinas cristianas y verdades evang\u00e9licas de nuestra santa fe cat\u00f3lica a estos pobres infieles tan necesitados para que con nosotros se salven y nos ayuden a alabar a nuestro piados\u00edsimo Dios por toda la eternidad\u00bb (Aventuras 79-80).<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, en 1678 se uni\u00f3 en G\u00e9nova a una expedici\u00f3n de 17 jesuitas destinados a la Nueva Espa\u00f1a, entre ellos los padres Neuman y Ratkay, que hab\u00edan de ser famosos misioneros en la Tarahumara. Hubo de permanecer en Espa\u00f1a dos a\u00f1os, que aprovech\u00f3 para aprender el castellano, y all\u00ed conoci\u00f3 a la Duquesa de Aveiro, madrina de muchos misioneros.<\/p>\n<p>Se\u00f1alemos aqu\u00ed que para la evangelizaci\u00f3n de las Indias, y concretamente de la Nueva Espa\u00f1a, desde un comienzo llegaron con frecuencia hombres muy cultos, procedentes de las principales universidades de Europa, y no pocas veces de familias nobles. Y tambi\u00e9n es oportuno recordar que por entonces, todav\u00eda hacia el 1700, aquellos hombres eran, m\u00e1s que espa\u00f1oles o portugueses, alemanes o franceses, ciudadanos de la Cristiandad, pues s\u00f3lo m\u00e1s tarde, con la secularizaci\u00f3n de las identidades nacionales, se fueron creando Estados particulares completamente cerrados en s\u00ed mismos.<\/p>\n<p>Baja California<\/p>\n<p>En 1679, la Corona espa\u00f1ola hab\u00eda dado \u00f3rdenes, una vez m\u00e1s, para que se poblara California, encomendando la evangelizaci\u00f3n de \u00e9sta a la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas. A comienzos de 1681, con 36 a\u00f1os de edad, lleg\u00f3 el padre Kino a M\u00e9xico. Nombrado cosm\u00f3grafo de la expedici\u00f3n conducida por el almirante Atondo, en 1683, embarc\u00f3 el padre Kino en Sinaloa, con cien hombres m\u00e1s, y entre ellos los padres Juan Bautista Copart y Pedro Mat\u00edas Go\u00f1i. Fondearon en La Paz, al sur de la pen\u00ednsula, y m\u00e1s tarde en otra ensenada que llamaron San Bruno.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o y medio que duraron all\u00ed, los padres aprendieron dos lenguas, y se dedicaron a ense\u00f1ar la doctrina y las oraciones a los indios. Pero, contra la voluntad de los misioneros, se tom\u00f3 la decisi\u00f3n de abandonar la pen\u00ednsula, pues ni consegu\u00edan all\u00ed modo de procurarse alimentos, ni hab\u00eda desde M\u00e9xico una v\u00eda regular para hacerles llegar bastimentos.<\/p>\n<p>Vuelto Kino a la capital, se propuso establecer misiones en Sonora, desde las cuales apoyar la conquista espiritual de la pen\u00ednsula de California. Conseguidas las licencias, antes de partir, hizo gestiones a fines de 1686 para que durante 5 a\u00f1os los indios convertidos a la fe estuvieran exentos del trabajo en minas o haciendas de espa\u00f1oles. Ignoraba que las Leyes de Indias ten\u00edan concedida ya esta exenci\u00f3n por 10 a\u00f1os, y que el rey Carlos II (1665-1700) acababa de prorrogarla por 20.<\/p>\n<p>La misi\u00f3n de los Dolores<\/p>\n<p>En 1687, con 43 a\u00f1os, el padre Kino parti\u00f3 a caballo desde Guadalajara, y en Oposura (Moctezuma) se reuni\u00f3 con dos ancianos jesuitas misioneros, los padres Manuel Gonz\u00e1lez y Aguilar. Con ellos cabalg\u00f3 para explorar al norte la zona todav\u00eda no evangelizada, y llegaron hasta Cucurpe, la \u00faltima iglesita del mundo cristiano mexicano, donde viv\u00eda el padre Aguilar. Siguieron adelante hasta Cosari, lugar del cacique Coxi, ya en plena Pimer\u00eda, y en aquel hermoso valle del r\u00edo San Miguel estableci\u00f3 el padre Kino la misi\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora de los Dolores.<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s, con el padre Aguilar, plant\u00f3 m\u00e1s al norte las misiones de San Ignacio, San Jos\u00e9 de Imuris y Remedios. Ya solo el padre Kino, desde la misi\u00f3n de Dolores, se aplic\u00f3 a dar vida cristiana a aquellas poblaciones misionales nacientes. El cacique Coxi, que extend\u00eda su autoridad por toda la zona, \u00abpima sagaz, maduro, s\u00f3lidamente cristiano y deseos\u00edsimo del bien de su naci\u00f3n\u00bb, apoy\u00f3 siempre su acci\u00f3n misionera, que fue prosperando r\u00e1pidamente, como el mismo padre Kino lo refiere:<\/p>\n<p>\u00abEsto [la misi\u00f3n de Dolores] es un hormiguero donde con todo gusto y buena voluntad los naturales hacen adobes, puertas, ventanas&#8230; Las campanas que vinieron de M\u00e9xico las colocamos ahora en la capillita que hicimos al principio. Los naturales gustan mucho de oir sus toques, nunca o\u00eddos antes por estas tierras. G\u00fastanles mucho tambi\u00e9n las pinturas y ornamentos sagrados\u00bb. Lo primero de todo, en efecto, se constru\u00eda siempre la iglesia, aunque fuera de modo muy rudimentario, y en cuanto era posible las campanas ta\u00f1\u00edan desde su espada\u00f1a. Y el pueblo se iba formando en torno a la iglesia y la plaza.<\/p>\n<p>En una carta del padre Kino, escrita seis a\u00f1os despu\u00e9s de fundada la misi\u00f3n de Dolores, describe su florecimiento: \u00abLa Misi\u00f3n tiene su iglesia bien provista de ornamentos, c\u00e1lices, campanas, etc. Tambi\u00e9n gran cantidad de ganado mayor y menor, bueyes de labranza, huerta con diferente clase de verdura, \u00e1rboles frutales de Castilla, uvas, duraznos, membrillos, higos, granados, peras y albaricoques. Los herreros tienen sus fraguas, el carpintero su taller, los arrieros sus arreos, los cosecheros su molino de agua, varias clases de semilla, abundantes cosechas de trigo y ma\u00edz y otras muchas cosas, sin hablar de la cr\u00eda de caballos y mulas, que no poco se necesitan para el uso de la Misi\u00f3n, las nuevas expediciones y conquistas y para comprar regalos con qu\u00e9 atraer, ayudando la gracia de Dios, a los naturales y ganar sus almas\u00bb.<\/p>\n<p>Imuris y Remedios fueron creciendo al mismo tiempo que Dolores. Y con la llegada de cuatro nuevos misioneros, los padres Sandoval, Castillejo, Pinelli y Arias, pudieron establecerse m\u00e1s poblados misionales, como Magdalena, Tubutama, Oquitoa y el Tupo.<\/p>\n<p>Salvatierra y Kino<\/p>\n<p>En 1690 lleg\u00f3 a Dolores el padre Juan Mar\u00eda Salvatierra, visitador de estas misiones, el que hab\u00eda de conquistar California para la fe, y el padre Kino le llev\u00f3 a conocer las misiones de Pimer\u00eda, para que con sus propios ojos viera que eran indios de paz, y que la acusaci\u00f3n frecuente entre los capitanes espa\u00f1oles de que los pimas hab\u00edan levantado a janos y apaches era completamente falsa.<\/p>\n<p>En este encuentro Kino le habl\u00f3 mucho al padre Salvatierra de California, le entreg\u00f3 un catecismo y un peque\u00f1o diccionario de la lengua ind\u00edgena que compuso cuando all\u00ed estuvo, y le propuso que desde la f\u00e9rtil Pimer\u00eda se asistieran las futuras misiones de la est\u00e9ril California.<\/p>\n<p>Nuevas misiones de la Pimer\u00eda<\/p>\n<p>A fines de 1692 sale el padre Kino de expedici\u00f3n acompa\u00f1ado de indios y cincuenta mulas de carga. Lleg\u00f3 al pueblo de Bac, y all\u00ed plant\u00f3 la misi\u00f3n de San Javier. \u00c9l mismo cuenta c\u00f3mo transcurri\u00f3 este encuentro con los sobaipuris, y por el relato podemos imaginar c\u00f3mo habr\u00edan sido m\u00e1s o menos sus otras fundaciones misionales:<\/p>\n<p>\u00abLa entrada fue de m\u00e1s de 80 leguas de camino muy llano; encontr\u00e9 a los naturales muy afables y amigables, y en particular en la principal rancher\u00eda de San Javier del Bac, que tiene como 800 almas. Les habl\u00e9 la palabra de Dios, y en el mapa mundi les ense\u00f1\u00e9 las tierras y los r\u00edos y los mares por donde los padres ven\u00edamos desde muy lejos a traerles la saludable ense\u00f1anza de nuestra santa fe, y les dije c\u00f3mo tambi\u00e9n los espa\u00f1oles antiguamente no eran cristianos, y que vino Santiago a ense\u00f1arles la fe, que al principio, en catorce a\u00f1os, no pudo bautizar m\u00e1s que unos pocos, de lo cual el santo ap\u00f3stol estaba desconsolado; pero que se le apareci\u00f3 la Virgen Sant\u00edsima y le consol\u00f3 dici\u00e9ndole que aquellos pocos convertir\u00edan a los dem\u00e1s espa\u00f1oles, y los espa\u00f1oles convertir\u00edan las dem\u00e1s gentes en todo el mundo. Y les ense\u00f1\u00e9 en el mapa mundi c\u00f3mo los espa\u00f1oles y la fe hab\u00edan venido por la mar a Veracruz y entrado a la Puebla y M\u00e9xico y a Guadalajara y a Sinaloa y a Sonora y ahora a sus tierras de los pimas, a Nuestra Se\u00f1ora de los Dolores del Cosari, adonde ya hab\u00eda muchos bautizados, casa e iglesia, campanas y santos, muchos bastimentos, trigo y ma\u00edz, muchos ganados y mucha caballada, que todo lo pod\u00edan ir a ver y aun desde luego preguntar a sus parientes mis sirvientes que all\u00ed iban en mi compa\u00f1\u00eda. \u00c9stas y las dem\u00e1s pl\u00e1ticas de las cosas de Dios y del cielo y del infierno las oyeron con gusto, y me dijeron que quer\u00edan ser cristianos, y me dieron unos p\u00e1rvulos a bautizar. Est\u00e1n estos sobaipuris en un grandioso valle del r\u00edo de Santa Mar\u00eda, al poniente\u00bb (Aventuras 11-12).<\/p>\n<p>En 1693 se fue el padre Kino a los indios sobas, vecinos y enemigos mortales de los pimas. En el lugar principal de esta naci\u00f3n fund\u00f3 la misi\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora de la Concepci\u00f3n de Caborca, y logr\u00f3 la reconciliaci\u00f3n entre los indios sobas y los pimas. M\u00e1s al norte, en 1694, fund\u00f3 Encarnaci\u00f3n y San Andr\u00e9s.<\/p>\n<hr \/>\n<p><em>El autor de esta obra es el sacerdote espa\u00f1ol Jos\u00e9 Ma. Iraburu, a quien expresamos nuestra gratitud. Aqu\u00ed la obra se publica \u00edntegra, por entregas. Lo ya publicado puede consultarse<\/em> <a href=\"http:\/\/is.gd\/iglesiamerica\">aqu\u00ed<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Misi\u00f3n de Pimer\u00eda Al noroeste de M\u00e9xico, la Alta Pimer\u00eda comprende el norte de Sonora y el Sur de Arizona, y es tierra f\u00e9rtil y clima templado. 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