{"id":55142,"date":"2017-06-28T01:46:50","date_gmt":"2017-06-28T06:46:50","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=55142"},"modified":"2017-06-27T16:49:07","modified_gmt":"2017-06-27T21:49:07","slug":"otro-jesuita-ejemplar-el-padre-jose-neuman","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2017\/06\/28\/otro-jesuita-ejemplar-el-padre-jose-neuman\/","title":{"rendered":"Otro jesuita ejemplar: El padre Jos\u00e9 Neuman"},"content":{"rendered":"<p>Neuman naci\u00f3 en Bruselas de padre alem\u00e1n, y de ni\u00f1o se cri\u00f3 en Viena. Ingres\u00f3 en la Compa\u00f1\u00eda, y en 1678 parti\u00f3 para M\u00e9xico en una expedici\u00f3n de diecinueve jesuitas, entre los que se contaban Eusebio Kino y el noble h\u00fangaro Juan Mar\u00eda Ratkay. Tras muchos contratiempos, embarcaron en 1680, y tanto Neuman como Ratkay, al llegar a M\u00e9xico, eligieron la misi\u00f3n de Tarahumara por ser la m\u00e1s dura y peligrosa. Hab\u00eda entonces en aquella misi\u00f3n ocho jesuitas, cuatro espa\u00f1oles y cuatro criollos.<\/p>\n<p>Neuman, uno de los m\u00e1s grandes misioneros de la Tarahumara, permaneci\u00f3 en esta misi\u00f3n m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os; los primeros veinte en Sisoguichi, unos 250 kil\u00f3metros al noroeste de Parral, al extremo oriental de la regi\u00f3n tarahumara, y treinta y uno en Carichic, al centro de la misi\u00f3n. Cuando lleg\u00f3 al pueblo de Sisoguichi, que era cabecera de otros, hab\u00eda s\u00f3lo 74 familias cristianas, esparcidas en doce kil\u00f3metros por la ribera de un afluente del Conchos. Se conservan de Neuman varias cartas muy interesantes.<\/p>\n<p>En una de ellas, reci\u00e9n llegado, cuenta: \u00abme consagr\u00e9 a la instrucci\u00f3n de los ni\u00f1os. Dos veces al d\u00eda los reun\u00eda en la iglesia. Por la ma\u00f1ana, terminada la Misa, repito con ellos el Pater Noster, Ave Mar\u00eda y Credo, los preceptos del Dec\u00e1logo, los sacramentos y los rudimentos de la doctrina cristiana. Todo esto lo tengo escrito y traducido al tarahumar y lo voy repitiendo seg\u00fan est\u00e1 escrito. Por la tarde les repito la lecci\u00f3n y tambi\u00e9n hago a los ni\u00f1os algunas preguntas del catecismo. Al mismo tiempo instruyo a los que a\u00fan son paganos, d\u00e1ndoles a conocer los principales misterios de la fe, y prepar\u00e1ndolos a recibir el Bautismo\u00bb.<\/p>\n<p>Perseverante en la dura misi\u00f3n<\/p>\n<p>La misi\u00f3n de Tarahumara no s\u00f3lo era la m\u00e1s peligrosa en aquellos a\u00f1os por las frecuentes rebeliones, sino tambi\u00e9n la m\u00e1s dura por la \u00edndole de sus ind\u00edgenas, reacios a la vida cristiana. El padre Neuman, que los conoci\u00f3 bien, lleg\u00f3 a escribir, en una carta de 1686, cosas como \u00e9sta:<\/p>\n<p>\u00abNo puede negarse que con esta gente los resultados no compensan tan duros trabajos, ni fructifica la buena semilla el ciento por uno. La semilla del Evangelio no germina y si llega a nacer, pronto la ahogan las espinas de los deseos carnales. Hay muy poco empe\u00f1o en los reci\u00e9n convertidos que se preparan al bautismo. En realidad, algunos \u00fanicamente fingen creer sin mostrar afici\u00f3n alguna por las cosas espirituales, por las oraciones, el divino servicio o la doctrina cristiana. No muestran la m\u00e1s m\u00ednima aversi\u00f3n hacia el pecado, ni sienten ansiedad por su eterna felicidad, ni muestran empe\u00f1o en persuadir a sus parientes que se bauticen. M\u00e1s bien muestran una perezosa indiferencia para todo lo bueno, un apetito sensual ilimitado, un h\u00e1bito inveterado de emborracharse y un obstinado silencio cuando se trata de averiguar los escondrijos de los gentiles\u00bb (+Dunne 218).<\/p>\n<p>Y en carta de 1682 dice algo muy grave: \u00abPor lo cual, muchos misioneros que ansiaban venir a las Indias esperando convertir muchos infieles comienzan a pensar que est\u00e1n perdiendo el tiempo y su trabajo, porque el fruto de sus esfuerzos es casi nulo&#8230; Y as\u00ed ansiosamente suplican a sus Superiores los env\u00eden a otras misiones donde puedan ser de mayor utilidad. De los catorce sacerdotes que trabajan en estas misiones no habr\u00e1 m\u00e1s de dos que no hayan pedido al Padre Visitador los cambie a donde puedan dedicar sus esfuerzos y sus mejores a\u00f1os a la salvaci\u00f3n de mayor n\u00famero de paganos\u00bb.<\/p>\n<p>Sin embargo, al servicio misionero y pastoral de estos indios taraumares permaneci\u00f3 el padre Neuman medio siglo, aplicando para ello una f\u00f3rmula muy sencilla: \u00abLo \u00fanico necesario es la mansedumbre de un cordero para dirigirlos, una paciencia invencible para aguantarlos; finalmente la humildad cristiana que nos capacita para hacernos todo a todos, sin desde\u00f1ar a ninguno, y para desempe\u00f1ar, sin amilanarse, los menesteres m\u00e1s despreciables; y si los b\u00e1rbaros se burlan de nosotros, sufrir su menosprecio hasta el fin\u00bb.<\/p>\n<p>El fin del padre Neuman lo dispuso el Se\u00f1or en 1732, a los 76 a\u00f1os de edad y m\u00e1s de 50 de servicio a los indios tarahumares, donde hizo no s\u00f3lo de misionero y Superior de la misi\u00f3n, sino tambi\u00e9n de cronista, \u00abpicapedrero, zapatero, sastre, alba\u00f1il, carpintero, cocinero y m\u00e9dico de enfermos\u00bb&#8230;<\/p>\n<hr \/>\n<p><em>El autor de esta obra es el sacerdote espa\u00f1ol Jos\u00e9 Ma. Iraburu, a quien expresamos nuestra gratitud. Aqu\u00ed la obra se publica \u00edntegra, por entregas. Lo ya publicado puede consultarse<\/em> <a href=\"http:\/\/is.gd\/iglesiamerica\">aqu\u00ed<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Neuman naci\u00f3 en Bruselas de padre alem\u00e1n, y de ni\u00f1o se cri\u00f3 en Viena. Ingres\u00f3 en la Compa\u00f1\u00eda, y en 1678 parti\u00f3 para M\u00e9xico en una expedici\u00f3n de diecinueve jesuitas, entre los que se contaban Eusebio Kino y el noble h\u00fangaro Juan Mar\u00eda Ratkay. 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