{"id":53183,"date":"2017-04-05T07:01:05","date_gmt":"2017-04-05T12:01:05","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=53183"},"modified":"2017-04-05T07:01:05","modified_gmt":"2017-04-05T12:01:05","slug":"como-un-francisco-de-asis-pero-en-mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2017\/04\/05\/como-un-francisco-de-asis-pero-en-mexico\/","title":{"rendered":"Como un Francisco de As\u00eds, pero en M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"<p>Amor al misterio de Bel\u00e9n<\/p>\n<p>Cuenta Tom\u00e1s de Celano que San Francisco de As\u00eds siempre llevaba en su coraz\u00f3n los pasos de la vida de Cristo, pero muy especialmente \u00abla humildad de su encarnaci\u00f3n y el amor infinito de su pasi\u00f3n sant\u00edsima\u00bb. Ese amor profund\u00edsimo al misterio de Bel\u00e9n le llev\u00f3 en Greccio a disponer en la Navidad un pesebre, un nacimiento que hiciera visible la gloria de aquel Misterio formidable (I Vida 30)&#8230;<\/p>\n<p>Pues algo semejante es lo que el Hermano Pedro, terciario franciscano, hac\u00eda a\u00f1o tras a\u00f1o cuando se acercaba la Navidad. En su sombrero, que nunca empleaba para cubrirse, llevaba por las calles durante el Adviento una imagen del Ni\u00f1o Jes\u00fas, con otros motivos navide\u00f1os, y con entusiasmo contagioso, exhortaba a la gente para que se preparase a la Navidad con oraciones, ayunos y obras buenas. Y llegada la Noche Santa, media ciudad se reun\u00eda en torno al Hospital de Bel\u00e9n, y part\u00eda por las calles de la ciudad una solemne procesi\u00f3n, con el clero y el pueblo, con los terciarios y los ni\u00f1os vestidos de pastores y zagales.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>En aquellas celebraciones del misterio de Bel\u00e9n, el Hermano Pedro \u00abperd\u00eda el juicio\u00bb, y como enajenado de alegr\u00eda, saltaba y danzaba, cantando villancicos tradicionales o inventados por \u00e9l. Asist\u00eda despu\u00e9s en la iglesia de San Francisco a la misa del gallo, y m\u00e1s tarde se iba camino de Almolonga, a tres millas de la ciudad, para felicitar a la Inmaculada Concepci\u00f3n. Volv\u00eda despu\u00e9s a su Hospital de Bel\u00e9n, donde festejaba con sus pobres y enfermos&#8230;<\/p>\n<p>Poco antes de morir, dej\u00f3 dicho a sus religiosos: \u00abHermanos m\u00edos, por el amor del Ni\u00f1o Jes\u00fas, pierdan el juicio en llegando la pascua. Y por El les pido que sean humildes y no apetezcan mandar\u00bb.<\/p>\n<p>Amor a Cristo en su pasi\u00f3n y eucarist\u00eda<\/p>\n<p>De sus padres Amador y Ana, trajo siempre el Hermano Pedro hacia la pasi\u00f3n de Cristo una gran devoci\u00f3n, que en la ermita del Calvario se vio altamente iluminada con las ense\u00f1anzas de don Gregorio de Mesa y Ayala, como ya vimos. En ese amor al Crucificado se arraigaban las innumerables penitencias expiatorias del Hermano Pedro, y aquellos viacrucis nocturnos, en los que cargando una pesada cruz, hac\u00eda en la oscuridad sus estaciones por las diversas iglesias de la ciudad, hasta el amanecer&#8230;<\/p>\n<p>Y en ese amor al Crucificado radicaba el amor de Pedro hacia el Misterio eucar\u00edstico. O\u00eda misa cada d\u00eda, una vez al menos, y comulgaba cuatro veces por semana, que era lo que le hab\u00edan autorizado. Y durante el d\u00eda, en su frecuente callejeo de caridad, sent\u00eda una atracci\u00f3n casi irresistible hacia el Cristo presente en el sagrario de las iglesias.<\/p>\n<p>La vista de un sagrario, con frecuencia, le dejaba suspenso, cortando la actividad que llevaba. Una vez, en que le hab\u00eda sucedido esto, el Hermano que llevaba de compa\u00f1ero, sigui\u00f3 a sus trabajos, y le reproch\u00f3 luego al Hermano Pedro que le hab\u00eda dejado solo. Y \u00e9ste se excus\u00f3 diciendo: \u00abNo est\u00e1 en mi mano. En vi\u00e9ndome ante el Sant\u00edsimo Sacramento me pierdo y enajeno, olvidado de todo\u00bb.<\/p>\n<p>La devoci\u00f3n del Hermano Pedro a Cristo en la eucarist\u00eda llegaba a su culmen en la fiesta del Corpus Christi, solemnidad en la que Espa\u00f1a y la Am\u00e9rica hispana compet\u00edan en el esplendor de las celebraciones populares. El se\u00f1or obispo, fray Payo Enr\u00edquez de Rivera, conociendo bien la devoci\u00f3n de Pedro, le nombr\u00f3 alf\u00e9rez de la procesi\u00f3n. El Hermano pon\u00eda su manto en un asta, como una bandera, y agit\u00e1ndola se iba a la plaza a cumplir su funci\u00f3n, mientras gritaba con todas sus fuerzas: \u00abAlegr\u00eda cristianos, cristianos alegr\u00eda\u00bb. Luego, coloc\u00e1ndose ante el precioso palio que cobijaba la Custodia, tremolaba su r\u00fastico estandarte, y cantaba y danzaba con graciosos pasos durante las dos horas que duraba la procesi\u00f3n, dando as\u00ed rienda suelta a la expresi\u00f3n de su gozo. Eso mismo hab\u00eda hecho San Francisco Solano pocos a\u00f1os antes, y lo mismo hac\u00eda en 1695, en el Corpus del pueblo mexicano de Dolores, el tambi\u00e9n franciscano fray Antonio Margil&#8230;<\/p>\n<p>Hab\u00eda en el entusiasmo del Hermano Pedro tal sinceridad, que la muchedumbre presente nunca se ri\u00f3 de \u00e9l ni lo consider\u00f3 un loco, sino que miraba esas muestras de amor con toda devoci\u00f3n y respeto. Aunque la verdad es que el Beato Pedro, ante el Misterio eucar\u00edstico, \u00abperd\u00eda el juicio\u00bb, como \u00e9l mismo lo reconoc\u00eda: \u00abYo no puedo m\u00e1s \/ con este misterio. \/ Ya que pierdo el juicio, \/ \u00c9l me d\u00e9 remedio\u00bb&#8230;<\/p>\n<p>Amigo de los animales<\/p>\n<p>Como San Francisco de As\u00eds, y como otros santos americanos, Mart\u00edn de Porres, Sebasti\u00e1n de Aparicio, etc., mostr\u00f3 muchas veces el Beato Pedro de San Jos\u00e9 un maravilloso dominio sobre los animales. En su proceso de beatificaci\u00f3n constan varios casos muy notables. Perros y gatos, lechuzas y tecolotes, muchos fueron sus amigos y beneficiados. Tambi\u00e9n con los ratones hizo un especial pacto amistoso, encarg\u00e1ndose de su alimento, siempre que respetaran cuidadosamente, como as\u00ed hicieron, los bienes del Hospital de Bel\u00e9n.<\/p>\n<p>Pero quiz\u00e1 la historia m\u00e1s curiosa y mejor documentada es la que hace referencia a un cierto mulo del Hospital de Bel\u00e9n. Ten\u00eda Pedro Arias, amigo y bienhechor del Hermano Pedro, un mulo muy fuerte y de un genio imposible, con el que nadie pod\u00eda hacer carrera. Un d\u00eda se lo dio al Beato Pedro para el Hospital de Bel\u00e9n, no sin advertirle que apenas era tratable. \u00ab\u00bfDe la obra de los pobres es?, le dijo el Hermano. Pues ya es hijo de obediencia\u00bb. Y haciendo sobre \u00e9l la se\u00f1al de la cruz, se le acerc\u00f3 suavemente y le ech\u00f3 encima el cord\u00f3n franciscano: \u00abSepa, hermano, le dijo, que va a servir a los pobres\u00bb.<\/p>\n<p>El mulo se dej\u00f3 conducir como un cordero, y durante muchos a\u00f1os sirvi\u00f3 al Hospital, donde lleg\u00f3 a ser uno m\u00e1s, trabajando duramente y entr\u00e1ndose a visitar a los enfermos en las salas. A la muerte del Hermano Pedro, los bethlemitas le concedieron oficialmente la jubilaci\u00f3n, y con ellos estuvo hasta que muri\u00f3 de viejo. En su tumba alguien puso un letrero: \u00abAunque parezca un vil cuento, \/ aqu\u00ed donde ustedes ven \/ yace un famoso jumento \/ que fue fraile del convento \/ de Bel\u00e9n. Am\u00e9n\u00bb.<\/p>\n<hr \/>\n<p><em>El autor de esta obra es el sacerdote espa\u00f1ol Jos\u00e9 Ma. Iraburu, a quien expresamos nuestra gratitud. Aqu\u00ed la obra se publica \u00edntegra, por entregas. Lo ya publicado puede consultarse<\/em> <a href=\"http:\/\/is.gd\/iglesiamerica\">aqu\u00ed<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Amor al misterio de Bel\u00e9n Cuenta Tom\u00e1s de Celano que San Francisco de As\u00eds siempre llevaba en su coraz\u00f3n los pasos de la vida de Cristo, pero muy especialmente \u00abla humildad de su encarnaci\u00f3n y el amor infinito de su pasi\u00f3n sant\u00edsima\u00bb. 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