{"id":53,"date":"2005-07-13T01:58:00","date_gmt":"2005-07-13T06:58:00","guid":{"rendered":"462711734"},"modified":"2005-08-14T18:42:56","modified_gmt":"2005-08-14T18:42:56","slug":"682","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2005\/07\/13\/682\/","title":{"rendered":"Los Seminarios"},"content":{"rendered":"<p>Es interesante ver que la formaci\u00f3n sacerdotal actual prepara, o quisiera preparar, al sacerdote para sostenerse espiritual, emocional e incluso econ\u00f3micamente por s\u00ed solo, como si no tuviera comunidad, como si no pudiera encontrar su descanso o su alegr\u00eda en una comunidad. El ejemplo t\u00edpico es el celibato: la robustez espiritual, los recursos ps\u00edquicos y afectivos, las estrategias sociales, el ejercicio de la prudencia, todo ello se supone que le toca al sacerdote; y le toca toda la vida, en todas las circunstancias y por todos los lugares donde pase.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Pero hay otro ejemplo m\u00e1s dram\u00e1tico: la oraci\u00f3n. La disciplina de la oraci\u00f3n, la manera de orar, los tiempos de oraci\u00f3n, el progreso en la vida de oraci\u00f3n: todo queda al cuidado, la responsabilidad y la soledad del sacerdote. Se supone que el seminario debe darle los elementos para ser un solitario y a la vez ser muchas otras cosas: un ermita\u00f1o a la hora de rezar, un predicador en la misa de la ma\u00f1ana, un ejecutivo ante el consejo pastoral de la tarde, una estrella de la far\u00e1ndula con el grupo de j\u00f3venes de la noche. Esa mezcla diaria de monje, funcionario, terapeuta, profesor y artista no funciona bien siempre. No porque sea imposible, no porque no sea necesaria en un cierto sentido, sino porque todo ese <em>tour<\/em> el sacerdote se supone que debe aprender a vivirlo como un arte suyo. Se pueden hacer muchos elogios sobre el hero\u00edsmo de esa soledad pero tambi\u00e9n se pueden recordar demasiados casos en que ella ha conducido sencillamente a sacerdotes mediocres, fracturados psicol\u00f3gica o afectivamente, apegados a los m\u00ednimos y tratando de buscar siempre un espacio para su verdadera realizaci\u00f3n personal y felicidad, a trav\u00e9s de cosas bien mundanas: dinero, posesiones, prestigio, placer.<\/p>\n<p>De nuevo: no es asunto de &#8220;cons\u00edgamosle una esposa al cura.&#8221; No se trata de &#8220;normalizar&#8221; socialmente al sacerdote haci\u00e9ndolo hom\u00f3logo a los hombres de su tiempo, porque precisamente esos hombres y mujeres de su tiempo necesitan algo m\u00e1s que ver una familia decente y sana. Muchas de las familias pueden ser decentes y sanas, pero eso no elimina la necesidad infinita del coraz\u00f3n que ha sido Creado para Dios, para el Dios infinito que lo trasciende todo y lo penetra todo. El sacerdote es, entre otras cosas, el testigo cualificado de la verdad de la fe que nos salva: es el profeta, el maestro en los caminos del Esp\u00edritu. Lo dem\u00e1s que haga, incluyendo el despacho o el colegio parroquial, es secundario frente a su inconmensurable tarea de guiar las ovejas de Cristo hacia su \u00fanico Pastor y Due\u00f1o.<\/p>\n<p>Si el asunto no es de conseguir esposas a los sacerdotes, s\u00ed es en cambio de infundir una espiritualidad nueva, en la que el sacerdote no sea o no tenga que ser un superhombre al que se le elogia al precio de aislarlo. Es una espiritualidad en que el sacerdote es formado no en paralelo a una comunidad que le resulta an\u00f3nima hasta que un d\u00eda lo nombran vicario o p\u00e1rroco. Esto implica muchas preguntas sobre la vida de los seminarios y casas de formaci\u00f3n (de aqu\u00ed en adelante cuando hablo de seminarios incluyo en el t\u00e9rmino las casas de formaci\u00f3n de religiosos).<\/p>\n<p>Antes dec\u00edamos que es dificil para el sacerdote ser sacerdote sin saber para qui\u00e9nes lo es. Tal incertidumbre afecta tambi\u00e9n a los seminaristas. \u00bfNo sucede acaso que es en el seminario donde muchos j\u00f3venes piadosos pero inmaduros pierden de vista para qui\u00e9nes, para qu\u00e9 rostros, historias y dolores van a ser ordenado ministro? No es cosa de echar la culpa a los formadores, sino preguntarnos todos si es posible formarse como sacerdotes &#8220;en abstracto&#8221; con el prop\u00f3sito, por otra parte razonable, de estar libres para &#8220;aterrizar&#8221; en cualquier lugar y en cualquier tiempo.<\/p>\n<p>Los seminarios, una de las herencias m\u00e1s valiosas de Trento, no deber\u00edan ser considerados como una \u00fanica respuesta para tener sacerdotes santos. Juan Pablo II no fue el fruto de un seminario. Sus circunstancias fueron especiales, y ello se presentar\u00e1 como un argumento para no institucionalizar una formaci\u00f3n extra-seminario, pero no deber\u00edamos pensar que las \u00fanicas circunstancias especiales son las que trajo el comunismo ateo a Polonia. De hecho, los sacerdotes santos anteriores a Trento tuvieron caminos de formaci\u00f3n que seguramente son harto diversos entre s\u00ed y que sin embargo dieron frutos. Podemos pensar que hay un tesoro de tradici\u00f3n sacerdotal que no deber\u00eda quedar cancelado por la llegada de una idea que es buena, indudablemente, pero que tambi\u00e9n tiene sus limitaciones. Precisamente para superar esas limitaciones hay que aprovechar las &#8220;otras&#8221; experiencias, como la de Juan Pablo II o la de Santo Domingo Guzm\u00e1n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es interesante ver que la formaci\u00f3n sacerdotal actual prepara, o quisiera preparar, al sacerdote para sostenerse espiritual, emocional e incluso econ\u00f3micamente por s\u00ed solo, como si no tuviera comunidad, como si no pudiera encontrar su descanso o su alegr\u00eda en una comunidad. 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