{"id":5190,"date":"2010-03-12T04:15:17","date_gmt":"2010-03-12T09:15:17","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=5190"},"modified":"2010-03-12T04:15:17","modified_gmt":"2010-03-12T09:15:17","slug":"importancia-del-sacramento-de-la-penitencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2010\/03\/12\/importancia-del-sacramento-de-la-penitencia\/","title":{"rendered":"Importancia del sacramento de la Penitencia"},"content":{"rendered":"<p class=\"normal\" id=\"0-p1\">Al venerado hermano Monse\u00f1or LUIGI DE MAGISTRIS Pro-penitenciario mayor<\/p>\n<p class=\"normal\" id=\"0-p2\">1. Tambi\u00e9n este a\u00f1o el Se\u00f1or me concede la alegr\u00eda de dirigir mi palabra a ese dicasterio. Lo saludo cordialmente a usted, venerado hermano, as\u00ed como a los prelados y a los oficiales de la Penitenciaria apost\u00f3lica, y a los religiosos de las diversas familias que ejercen el ministerio penitencial en las bas\u00edlicas patriarcales de Roma. Dirijo un saludo particular a los j\u00f3venes sacerdotes y a los candidatos al sacerdocio que participan en el tradicional curso sobre el fuero interno, que la Penitenciar\u00eda ofrece como servicio eclesial.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p class=\"normal\" id=\"0-p3\">Querr\u00eda que se percibiera en este Mensaje el testimonio del aprecio que el Papa siente no s\u00f3lo por la funci\u00f3n de la Penitenciar\u00eda, vicaria suya en el ejercicio ordinario de la potestad de las Llaves, sino tambi\u00e9n por la dedicaci\u00f3n de los padres penitenciarios, los cuales, en la relaci\u00f3n directa con la conciencia de cada penitente, desempe\u00f1an el ministerio de la reconciliaci\u00f3n, y, en fin, por el esmero con que los j\u00f3venes sacerdotes y candidatos al sacerdocio estan prepar\u00e1ndose para el alt\u00edsimo oficio de confesores.<\/p>\n<p class=\"normal\" id=\"0-p4\">2. La misi\u00f3n del sacerdote est\u00e1 sintetizada eficazmente por las conocidas palabras de san Pablo: \u00abSomos (&#8230;) embajadores de Cristo, como si Dios exhortara por medio de nosotros. En nombre de Cristo os suplicamos: \u00a1reconciliaos con Dios!\u00bb (<i>2 Co<\/i> 5, 20).<\/p>\n<p class=\"normal\" id=\"0-p5\">En esta circunstancia, deseo recoger y ampliar un concepto que ya expres\u00e9 en la primera audiencia a la Penitenciar\u00eda apost\u00f3lica y a los padres penitenciarios de las bas\u00edlicas patriarcales de Roma, el 30 de enero de 1981. Dije entonces: ,El sacramento de la penitencia (&#8230;) no s\u00f3lo es instrumento directo para destruir el pecado -momento negativo-, sino ejercicio precioso de virtud, expiaci\u00f3n \u00e9l mismo, escuela insustituible de espiritualidad, profunda labor altamente positiva de regeneraci\u00f3n en las almas del &#8220;vir perfectus&#8221;, &#8220;in mensuram aetatis plenitudinis Christi&#8221; (<i>Ef<\/i> 4, 13)\u00bb (<i>L&#8217;Osservatore Romano<\/i>, edici\u00f3n en lengua espa\u00f1ola, 15 de febrero de 1981, p. 9). Quisiera subrayar esta eficacia \u00abpositiva\u00bb del Sacramento, para exhortar a los sacerdotes a recurrir personalmente a \u00e9l, como valiosa ayuda en su camino de santificaci\u00f3n y, por tanto, a servirse de \u00e9l tambi\u00e9n como forma cualificada de direccion espiritual.<\/p>\n<p class=\"normal\" id=\"0-p6\">En efecto, a la santidad, y en especial a la santidad sacerdotal, s\u00f3lo se puede llegar concretamente con el recurso habitual, humilde y confiado al sacramento de la penitencia, entendido como instrumento de la gracia, indispensable cuando esta, por desgracia, se haya perdido a causa del pecado mortal, y privilegiado cuando no haya habido pecado mortal; por eso la confesi\u00f3n sacramental es sacramentos de vivos, que no s\u00f3lo acrecienta la gracia misma, sino que tambi\u00e9n corrobora las virtudes y ayuda a mitigar las tendencias heredadas a causa de la culpa original y agravadas por los pecados personales.<\/p>\n<p class=\"normal\" id=\"0-p7\">3. Creo que uno de los mayores dones que nos ha obtenido del Se\u00f1or la celebraci\u00f3n del A\u00f1o santo 2000 ha sido una renovada conciencia en muchos fieles del papel decisivo que el sacramento de la penitencia desempena en la vida cristiana y, por consiguiente, un consiguiente un consolador incremento del numero de los que recurren a \u00e9l. <\/p>\n<p class=\"normal\" id=\"0-p8\">Ciertamente, en el camino de ascesis cristiana, el Se\u00f1or puede dirigir interiormente a las almas de maneras que trascienden la mediaci\u00f3n sacramental ordinaria. Sin embargo, esto no elimina la<\/p>\n<p class=\"normal\" id=\"0-p9\">necesidad de recurrir al sacramento de la penitencia, ni la subordinaci\u00f3n de los carismas a la responsabilidad de la jerarqu\u00eda. Esto es lo que expresa el conocido pasaje de la primera carta a los Corintios, donde el ap\u00f3stol san Pablo afirma: \u00abDios los estableci\u00f3 en la Iglesia, primeramente como Ap\u00f3stoles; en segundo lugar, como profetas; en tercer lugar, como maestros&#8230;\u00bb, y as\u00ed sucesivamente (cf. <i>1 Co<\/i> 12, 28-31). En el texto se enuncia claramente un orden jer\u00e1rquico entre las diversas funciones, institucionales y carism\u00e1ticas, en la estructura de la vida de la Iglesia. San Pablo reafirma luego esta ense\u00f1anza en todo el capitulo 14 de la misma carta, donde enuncia el principio de la subordinaci\u00f3n de los dones carism\u00e1ticos a su autoridad de Ap\u00f3stol. Para ello recurre sin titubear al verbo <i>quiero<\/i> y a formas imperativas.<\/p>\n<p class=\"normal\" id=\"0-p10\">4. Pero el mismo Se\u00f1or Jes\u00fas, fuente de todo carisma, afirma del modo m\u00e1s solemne el car\u00e1cter insustituible para la vida de la gracia, del sacramento de la penitencia, que \u00e9l confi\u00f3 a los Ap\u00f3stoles y a sus sucesores: \u00abRecibid el Esp\u00edritu Santo. A quienes perdon\u00e9is los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los reteng\u00e1is, les quedan retenidos\u00bb (<i>Jn<\/i> 20, 22-23).<\/p>\n<p class=\"normal\" id=\"0-p11\">Por tanto, no es conforme a la fe querer reducir la remisi\u00f3n de los pecados a un contacto, por decirlo as\u00ed, privado e individualista entre la conciencia de cada fiel y Dios. Ciertamente, el pecado no se perdona si no hay arrepentimiento personal, pero en el orden actual de la Providencia el perd\u00f3n est\u00e1 subordinado al cumplimiento de la voluntad positiva de Cristo, que vincul\u00f3 el perd\u00f3n mismo al ministerio eclesial o, por to menos, a la seria voluntad de recurrir a \u00e9l lo antes posible, cuando no existe la posibilidad inmediata de realizar la confesi\u00f3n sacramental.<\/p>\n<p class=\"normal\" id=\"0-p12\">Igualmente err\u00f3nea es la convicci\u00f3n de quien, aun sin negar un valor positivo al sacramento de la penitencia, lo concibe como algo supererogatorio, porque el perd\u00f3n del Se\u00f1or habr\u00eda sido otorgado \u00abuna vez para siempre\u00bb en el Calvario, y la aplicaci\u00f3n sacramental de la misericordia divina no resultar\u00eda necesaria para la recuperacion de la gracia.<\/p>\n<p class=\"normal\" id=\"0-p13\">5. De manera an\u00e1loga, conviene reafirmar que el Sacramento de la penitencia no es un acto de terapia psicol\u00f3gica, sino una realidad sobrenatural destinada a producir en el coraz\u00f3n efectos de serenidad y de paz, que son fruto de la gracia. Aun cuando se considerasen \u00fatiles algunas t\u00e9cnicas psicol\u00f3gicas externas al Sacramento, se podr\u00e1n aconsejar con prudencia, pero jam\u00e1s imponer (cf., por analog\u00eda, la admonici\u00f3n del Santo Oficio del 15 de Julio de 1961, n. 4).<\/p>\n<p class=\"normal\" id=\"0-p14\">Por lo que respecta a formas espec\u00edficas de ascetismo hacia las cuales orientar al penitente, el confesor podr\u00e1 recomendarlas, con la condici\u00f3n de que no se inspiren en concepciones filos\u00f3ficas o religiosas contrarias a la verdad cristiana. Tales son, por ejemplo, las que reducen el hombre a un elemento de la naturaleza o, por el contrario, lo exaltan como due\u00f1o de una libertad absoluta. Es f\u00e1cil reconocer, sobre todo en este \u00faltimo caso, una renovada forma de pelagianismo.<\/p>\n<p class=\"normal\" id=\"0-p15\">6. El sacerdote, ministro del sacramento, ha de tener presentes estas verdades tanto en el contacto con cada penitente como en la ense\u00f1anza catequ\u00edstica que imparte a los fieles.<\/p>\n<p class=\"normal\" id=\"0-p16\">Por lo dem\u00e1s, es evidente que los sacerdotes, como receptores del Sacramento de la penitencia, est\u00e1n llamados a aplicarse en primer lugar a si mismos estas certezas con sus relativas orientaciones pr\u00e1cticas. Esto les ayudar\u00e1 en la b\u00fasqueda personal de la santidad, as\u00ed como en el apostolado vivo y vital que debe realizar sobre todo con el ejemplo: \u00abLas palabras mueven, los ejempIos arrastran\u00bb.<\/p>\n<p class=\"normal\" id=\"0-p17\">De modo privilegiado, esos criterios deben guiar a los sacerdotes confesores y directores espirituales al tratar con los candidatos al sacerdocio y a la vida consagrada. El Sacramento de la penitencia es el instrumento principal para el discernimiento vocacional. En efecto, para proseguir hacia la meta del sacerdocio es necesaria una virtud madura y s\u00f3lida, es decir, capaz de garantizar, dentro de lo que es posible en las cosas humanas, una fundada perspectiva de perseverancia en el futuro. Es verdad que el Se\u00f1or, como hizo con Saulo en el camino de Damasco, puede transformar instantaneamente a un pecador en Santo. Sin embargo, ese no es el camino habitual de la Providencia. Por eso, quien tiene la responsabilidad de autorizar a un candidato a proseguir hacia el sacerdocio debe tener \u00ab<i>hic et nunc<\/i>\u00bb la seguridad de su idoneidad actual. Si esto vale para cada virtud y h\u00e1bito moral, es evidente que se exige a\u00fan m\u00e1s por lo que respecta a la castidad, dado que, al recibir las ordenes, el candidato estar\u00e1 obligado al celibato perpetuo.<\/p>\n<p class=\"normal\" id=\"0-p18\">7. Encomiendo estas reflexiones, que se transforman ahora en apremiante s\u00faplica a Jes\u00fas, sumo y eterno Sacerdote. Que la Virgen sant\u00edsima, Madre de la Iglesia, intercede ante su Hijo, pare que se digne conceder a su Iglesia santos penitentes, santos sacerdotes y santos candidatos al sacerdocio.<\/p>\n<p class=\"normal\" id=\"0-p19\">Con este deseo, imparto de coraz\u00f3n a todos la bendici\u00f3n apost\u00f3lica.<\/p>\n<p class=\"normal\" id=\"0-p20\"><i>Vaticano, 15 de marzo de 2002<\/i><\/p>\n<p class=\"normal\" id=\"0-p21\"><i><strong>Joannes Paulus II<\/strong><\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al venerado hermano Monse\u00f1or LUIGI DE MAGISTRIS Pro-penitenciario mayor 1. Tambi\u00e9n este a\u00f1o el Se\u00f1or me concede la alegr\u00eda de dirigir mi palabra a ese dicasterio. 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