{"id":51619,"date":"2017-02-01T17:26:38","date_gmt":"2017-02-01T22:26:38","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=51619"},"modified":"2017-02-01T17:27:40","modified_gmt":"2017-02-01T22:27:40","slug":"origenes-de-la-vocacion-del-beato-pedro-de-san-jose","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2017\/02\/01\/origenes-de-la-vocacion-del-beato-pedro-de-san-jose\/","title":{"rendered":"Or\u00edgenes de la vocaci\u00f3n del Beato Pedro de San Jos\u00e9"},"content":{"rendered":"<p>Las Islas Afortunadas<\/p>\n<p>Para los romanos las Canarias eran, por su belleza y fertilidad, las Islas Afortunadas. Los ind\u00edgenas eran gente fuerte, de buena talla, h\u00e1biles artesanos y cultivadores, bien dotados para la m\u00fasica y la poes\u00eda. Descubiertas estas islas antiguamente por los fenicios, quedaron olvidadas de nuevo, sin recibir m\u00e1s visitas que las de algunas expediciones de marinos \u00e1rabes, vascos y catalanes.<\/p>\n<p>A comienzos del siglo XV, en la corte de Carlos VI de Francia hab\u00eda un gentilhombre altivo y fiero, chambel\u00e1n del rey, a quien, seg\u00fan cuentan, los cortesanos llamaban por lo bajo &#8220;b\u00eate en court&#8221; [que en franc\u00e9s significa: &#8220;una bestia en la corte&#8221;]. Este caballero seguro de s\u00ed mismo, en lugar de ofenderse por el nombre, lo asumi\u00f3, y vino a llamarse don Juan de B\u00e9thencourt. Un buen d\u00eda se propuso conquistar las islas Canarias con la ayuda de Francia, pero al no conseguir ese apoyo, lo busc\u00f3 y consigui\u00f3 en Espa\u00f1a en 1417. Y Enrique III de Castilla le nombr\u00f3 gobernador de las islas, cargo al que B\u00e9thencourt renunci\u00f3 poco tiempo despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Los Betancur, familia cristiana<\/p>\n<p>Pues bien, en una de las siete islas mayores, en Tenerife, en el pueblo de Vilaflor, de la comarca de Chasna, al sur del Teide, naci\u00f3 dos siglos m\u00e1s tarde, en 1626, Pedro Betancur. Ya para entonces el apellido hab\u00eda tomado forma castellana. Los padres de este ni\u00f1o, Amador Betancur Gonz\u00e1lez de la Rosa y Ana Garc\u00eda, aun siendo de noble linaje, formaban un hogar pobre y humilde, en el que tuvieron dos hijos y dos hijas, adem\u00e1s de Pedro, el mayor y protagonista de nuestra historia.<\/p>\n<p>Tanto Amador como Ana eran muy buenos cristianos. A\u00f1os m\u00e1s tarde recordaba Pedro, estando en Guatemala, que su padre hac\u00eda mucha oraci\u00f3n y grandes penitencias, sobre todo de ayunos: \u00abparec\u00eda un esqueleto vivo\u00bb; y que muri\u00f3 un Viernes santo. \u00abMi madre fue muy contemplativa de la pasi\u00f3n del Se\u00f1or. A\u00fan recuerdo c\u00f3mo en sus tareas de casa cantaba en voz suave algunos pasos de la Pasi\u00f3n, acompa\u00f1ados de fervor y de l\u00e1grimas. Ten\u00eda facilidad para componer coplitas piadosas. Y en domingos y s\u00e1bados celebraba con ellas, gozosamente, el misterio de la resurrecci\u00f3n, y daba el parabi\u00e9n a la Virgen\u00bb.<\/p>\n<p>Tuvo Pedro de Betancur tempranos bi\u00f3grafos, como su propio director espiritual, el jesuita Manuel Lobo (1667), y poco despu\u00e9s el padre Francisco V\u00e1squez de Herrera, un franciscano que le trat\u00f3 durante diez a\u00f1os. A esas biograf\u00edas fundamentales se a\u00f1aden las de F. A. de Montalvo (1683), fray Giuseppe de la Madre de Dio (1729), y otras m\u00e1s recientes, como la de Marta Pil\u00f3n. Nosotros seguimos aqu\u00ed a M\u00e1ximo Soto-Hall, y sobre todo la obra m\u00e1s reciente de Carlos E. Mesa, Pedro de Betancur, el hombre que fue caridad.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Pastor con dudas<\/p>\n<p>De ni\u00f1o y muchacho, Pedro cuid\u00f3 en Vilaflor el reba\u00f1o de ovejas de su familia, en aquellos bell\u00edsimos parajes presididos por el gran Teide. Desde chico fue Pedro muy cristiano, y de \u00e9l cuentan que, cuando estaba solo en el monte con el reba\u00f1o, clavaba el bast\u00f3n en el suelo, como reloj de sol, y as\u00ed calculaba cu\u00e1ndo deb\u00eda abstenerse de comer y beber para guardar el ayuno eucar\u00edstico.<\/p>\n<p>De s\u00ed mismo recordaba Pedro a\u00f1os m\u00e1s tarde: \u00abConoc\u00ed a un pastorcillo que concurriendo al campo con otros zagalejos del mismo oficio, mientras el ganado pac\u00eda, \u00e9l se apartaba de la vista de los compa\u00f1eros, y a la sombra de alg\u00fan \u00e1rbol se ocupaba en oraci\u00f3n y en disciplinas y pasaba largos ratos con los brazos en cruz&#8230; Ya en aquellos a\u00f1os acostumbraba ayunar a pan y agua cuatro d\u00edas a la semana\u00bb.<\/p>\n<p>En las monta\u00f1as ten\u00eda mucho tiempo para rezar, para pensar y para so\u00f1ar. Y eran a\u00f1os en que con frecuencia llegaban de las Indias hispanas noticias capaces de encender el coraz\u00f3n de quienes ten\u00edan avidez de oro o de almas&#8230; Pero los a\u00f1os pasaban, y su madre viuda pens\u00f3 en casarlo con una buena moza: \u00abAunque la joven sea una joya, le contest\u00f3 Pedro, mi inclinaci\u00f3n es de Iglesia. Y aunque escasamente leo y a\u00fan no me he ejercitado en escribir, abrigo esperanzas de que saliendo de este rinc\u00f3n de la isla y del mundo podr\u00e9 servir a Dios en ministerios de Iglesia y de caridad\u00bb.<\/p>\n<p>Con todo, aunque esta voluntad fuera firme, el modo de realizarla quedaba perdido en un niebla inquietante, que no hab\u00eda modo de disipar. Entonces Pedro, como en otras ocasiones de su vida, quiso conocer la voluntad de Dios por la mediaci\u00f3n de otra persona, y decidi\u00f3: \u00abLo consultar\u00e9 con mi t\u00eda, que es mujer de Dios. Y har\u00e9 lo que ella indique\u00bb.<\/p>\n<p>Su t\u00eda, despu\u00e9s de pensarlo y encomendarlo a Dios, le dijo: \u00abEl servicio de Dios te espera en las Indias\u00bb. En ese tiempo se le apareci\u00f3 un anciano venerable que le dio el mismo consejo. Y Pedro, sin dudarlo m\u00e1s, embarc\u00f3 en la primera ocasi\u00f3n. Ya en el barco, antes de partir, escribi\u00f3 con l\u00e1grimas a su madre, para despedirse: \u00abDeme su bendici\u00f3n y su licencia, que le pido de rodillas sobre esta nave en que embarco para la provincia de Honduras\u00bb. La nave parti\u00f3 el 18 de setiembre de 1649, teniendo Pedro 23 a\u00f1os.<\/p>\n<hr \/>\n<p><em>El autor de esta obra es el sacerdote espa\u00f1ol Jos\u00e9 Ma. Iraburu, a quien expresamos nuestra gratitud. Aqu\u00ed la obra se publica \u00edntegra, por entregas. Lo ya publicado puede consultarse<\/em> <a href=\"http:\/\/is.gd\/iglesiamerica\">aqu\u00ed<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las Islas Afortunadas Para los romanos las Canarias eran, por su belleza y fertilidad, las Islas Afortunadas. Los ind\u00edgenas eran gente fuerte, de buena talla, h\u00e1biles artesanos y cultivadores, bien dotados para la m\u00fasica y la poes\u00eda. 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