{"id":50701,"date":"2016-12-28T10:30:05","date_gmt":"2016-12-28T15:30:05","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=50701"},"modified":"2016-12-28T10:30:05","modified_gmt":"2016-12-28T15:30:05","slug":"aparicio-el-de-las-carretas-un-laico-ejemplar-en-el-mexico-colonial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2016\/12\/28\/aparicio-el-de-las-carretas-un-laico-ejemplar-en-el-mexico-colonial\/","title":{"rendered":"Aparicio, el de las carretas, un laico ejemplar en el M\u00e9xico colonial"},"content":{"rendered":"<p>Devoto probable de la Virgen de Guadalupe<\/p>\n<p>En 1531 se produjeron las apariciones benditas de la Se\u00f1ora del Tepeyac al indio Juan Diego, y poco despu\u00e9s se alz\u00f3 la primera capilla en honor de la Guadalupana. En la gran peste de 1544-1545, los franciscanos de Tlatelolco acudieron en rogativa desde su convento a la Virgen del Tepeyac. Y en 1568 Bernal D\u00edaz del Castillo habla de \u00abla santa iglesia de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe, que est\u00e1 en lo de Tepeaquilla&#8230;; y miren los santos milagros que ha hecho y hace cada d\u00eda\u00bb (210). No parece, pues, atrevido suponer que Aparicio, tan cristiano y piadoso, se hallar\u00eda entre los devotos de la Virgen de Guadalupe, y que con sus continuos viajes habr\u00eda sido propagador de su devoci\u00f3n por la Nueva Espa\u00f1a. Como bien supone Calvo Moralejo (65), ser\u00eda Sebasti\u00e1n uno de los muchos espa\u00f1oles de quienes en 1582 escrib\u00eda el ingl\u00e9s Phillips:<\/p>\n<p>\u00abSiempre que los espa\u00f1oles pasan junto a esta iglesia, aunque sea a caballo, se apean, entran a la iglesia, se arrodillan ante la imagen y ruegan a Nuestra Se\u00f1ora que los libre de todo mal; de manera que vayan a pie o a caballo, no pasar\u00e1n de largo sin entrar en la iglesia a orar&#8230; A esa imagen llaman en espa\u00f1ol Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe\u00bb.<\/p>\n<p>Tlalnepantla<\/p>\n<p>En 1552, tras dieciocho a\u00f1os de carretero y empresario, y ya con 50 a\u00f1os de edad, vende Aparicio sus carros, y se establece en una hermosa hacienda de Tlalnepantla, cerca de M\u00e9xico. No sin raz\u00f3n le llaman \u00abAparicio, el Rico\u00bb. En Chapultepec, en las afueras de M\u00e9xico, adquiere una hacienda ganadera, y as\u00ed se arraiga para siempre en su nueva patria, como tantas veces recomendaban las autoridades civiles y religiosas. Fray Mart\u00edn de Hojacastro, el que ser\u00eda despu\u00e9s obispo de Tlaxcala, escrib\u00eda en 1544 al emperador: \u00abHa menester que los espa\u00f1oles no sean en esta tierra as\u00ed como viandantes para disfrutar la tierra sin provecho, antes haci\u00e9ndose naturales de ella la conserven y aumenten\u00bb. Para estos a\u00f1os ya Sebasti\u00e1n Aparicio es absolutamente mexicano.<\/p>\n<p>La casa de Aparicio en Tlalnepantla fue testigo de muchas obras de misericordia, as\u00ed corporales como espirituales. En efecto, en palabras del doctor Pareja, era \u00abrefrigerio de sedientos, hartura de hambrientos, posada de peregrinos, alivio de caminantes, albergue y roca de los miserables indios\u00bb (Calvo 77). All\u00ed Aparicio ense\u00f1aba a trabajar, daba aperos y semillas, perdonaba deudas, arreglaba carretas, ense\u00f1aba las oraciones, se esforzaba en aprender la lengua de los indios&#8230;<\/p>\n<p>En su forma de vivir, no obstante su riqueza, se distingu\u00eda por una austeridad desconcertante. Vest\u00eda como cualquiera, aunque sab\u00eda trajearse adecuadamente en las ocasiones se\u00f1aladas. No ten\u00eda cama, sino que dorm\u00eda sobre un petate o en una manta tendida al suelo. Com\u00eda como la gente pobre tortillas de ma\u00edz con chile y poco m\u00e1s, y a\u00f1ad\u00eda algo de carne cocida en domingos y fiestas. No pocas veces pasaba la noche a caballo, protegiendo su hacienda de animales malignos, y alguna vez le vieron dormido sobre su montura, apoyado en su lanza. Todos los d\u00edas rezaba el rosario, y de su tierra gallega conserv\u00f3 siempre una gran devoci\u00f3n al santo Se\u00f1or Santiago.<\/p>\n<p>Chapultepec y Atzcapotzalco, dos bodas<\/p>\n<p>A los 55 a\u00f1os pas\u00f3 Aparicio a vivir al pueblo de Atzcapotzalco, donde un hidalgo, con m\u00e1s pretensiones que riquezas, trat\u00f3 de conseguirle como rico y honesto marido para su hija. Aparicio pregunt\u00f3 al padre cu\u00e1l era la dote que pretend\u00edan para la joven, y cuando supo que eran 600 pesos, los entreg\u00f3 al padre y \u00e9l qued\u00f3 libre de ulteriores apremios.<\/p>\n<p>Pocos a\u00f1os despu\u00e9s ha de trasladarse a Chapultepec, donde la abundancia de ganado requer\u00eda su presencia. All\u00ed tiene una enfermedad muy grave y recibe los \u00faltimos sacramentos, pensando ya en morirse. Recuparada la salud, muchos le recomiendan que se case. Tras muchas dudas y oraciones, acepta el consejo, y a los 60 a\u00f1os, en 1562, se casa con la hija de un amigo vecino de Chapultepec en la iglesia de los franciscanos de Tacuba, haciendo con su esposa vida virginal. Pensando estaban sus suegros en entablar proceso para obtener la nulidad del matrimonio, cuando la esposa muere, en el primer a\u00f1o de casados, y Aparicio, despu\u00e9s de entregar a sus suegros los 2.000 pesos de la dote, de nuevo se va a vivir a Atzcapotzalco.<\/p>\n<p>Un segundo matrimonio contrajo a los 67 a\u00f1os en Atzcapotzalco, con una \u00abindita noble y virtuosa, llamada Mar\u00eda Esteban\u00bb, hija jovencita, como su primera esposa, de un amigo suyo. Fue tambi\u00e9n \u00e9ste un matrimonio virginal, como Sebasti\u00e1n lo asegura en cl\u00e1usula del testamento hecho entonces: \u00abPara mayor gloria y honra de Dios declaro que mi mujer queda virgen como la recib\u00ed de sus padres, porque me despos\u00e9 con ella para tener alg\u00fan regalo en su compa\u00f1\u00eda, por hallarme mal solo y para ampararla y servirla de mi hacienda\u00bb. Para \u00e9sta, como para su primera esposa, fue como un padre muy bueno.<\/p>\n<p>Pero tampoco esta felicidad terrena hab\u00eda de durarle, pues antes del a\u00f1o la esposa muere en un accidente, al caerse de un \u00e1rbol donde recog\u00eda fruta. Aparicio la quiso mucho, como tambi\u00e9n a su primera esposa, y de ellas dec\u00eda muchos a\u00f1os despu\u00e9s que \u00abhab\u00eda criado dos palomitas para el cielo, blancas como la leche\u00bb.<\/p>\n<hr \/>\n<p><em>El autor de esta obra es el sacerdote espa\u00f1ol Jos\u00e9 Ma. Iraburu, a quien expresamos nuestra gratitud. Aqu\u00ed la obra se publica \u00edntegra, por entregas. Lo ya publicado puede consultarse<\/em> <a href=\"http:\/\/is.gd\/iglesiamerica\">aqu\u00ed<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Devoto probable de la Virgen de Guadalupe En 1531 se produjeron las apariciones benditas de la Se\u00f1ora del Tepeyac al indio Juan Diego, y poco despu\u00e9s se alz\u00f3 la primera capilla en honor de la Guadalupana. En la gran peste de 1544-1545, los franciscanos de Tlatelolco acudieron en rogativa desde su convento a la Virgen &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2016\/12\/28\/aparicio-el-de-las-carretas-un-laico-ejemplar-en-el-mexico-colonial\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;Aparicio, el de las carretas, un laico ejemplar en el M\u00e9xico colonial&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1138,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1098,783],"tags":[],"class_list":["post-50701","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-hechos-de-los-apostoles-de-america","category-mexico"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/50701","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1138"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=50701"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/50701\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":50702,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/50701\/revisions\/50702"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=50701"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=50701"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=50701"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}