{"id":50208,"date":"2016-12-07T08:21:05","date_gmt":"2016-12-07T13:21:05","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=50208"},"modified":"2016-12-07T08:21:05","modified_gmt":"2016-12-07T13:21:05","slug":"obispo-fundador-de-pueblos-cristianos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2016\/12\/07\/obispo-fundador-de-pueblos-cristianos\/","title":{"rendered":"Obispo fundador de pueblos cristianos"},"content":{"rendered":"<p>Fundador de pueblos cristianos<\/p>\n<p>A los 77 a\u00f1os, en 1547, fue a Espa\u00f1a, donde consigui\u00f3 ayudas para sus fundaciones, gestion\u00f3 en favor de los indios, y procur\u00f3 reclutar sacerdotes misioneros. Hasta entonces su di\u00f3cesis se hab\u00eda apoyado fundamentalmente en los religiosos, sobre todo en los agustinos, sus colaboradores m\u00e1s pr\u00f3ximos. Pero, como los otros obispos mexicanos de aquellos a\u00f1os, tuvo Quiroga con los religiosos pleitos interminables y sumamente enojosos (Ricard, Conquista III,1: 364-376). Quer\u00eda, pues, Don Vasco disponer de un clero propio. Conoce tambi\u00e9n en Valladolid a Pedro Fabro, uno de los jesuitas m\u00e1s pr\u00f3ximos a San Ignacio, hace los ejercicios espirituales y trata con insistencia de conseguir jesuitas para su di\u00f3cesis; pero \u00e9stos no llegar\u00e1n a Michoac\u00e1n sino siete a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte.<\/p>\n<p>En 1555 participa Quiroga en el primer Concilio de M\u00e9xico, convocado por Mont\u00fafar, el sucesor de Zum\u00e1rraga; Concilio de gran importancia, precedente inmediato a los grandes Concilios que en Lima presidieron Loayza y Santo Toribio de Mogrovejo.<\/p>\n<p>En seguida, contando ya Don Vasco con los sacerdotes que van saliendo del Colegio de San Nicol\u00e1s, con la colaboraci\u00f3n de los religiosos, agustinos sobre todo, y con los sacerdotes por \u00e9l tra\u00eddos de Espa\u00f1a, da un impulso nuevo a la fundaci\u00f3n de pueblos-hospitales y nuevas parroquias.<\/p>\n<p>Seg\u00fan informan las Relaciones geogr\u00e1ficas de Michoac\u00e1n, hacia 1580, hubo un gran n\u00famero de hospitales fundados por el obispo Quiroga. Al parecer, \u00abel mayor n\u00famero de fundaciones efectuadas personalmente por el obispo correspondi\u00f3 a la parte oriental de la Di\u00f3cesis, mientras que en la occidental muchos de los hospitales debieron su existencia a los religiosos que atend\u00edan espiritualmente los pueblos. En el distrito de Ajuchitl\u00e1n hubo sendos hospitales en cada una de sus cuatro cabeceras, y catorce en los aleda\u00f1os, todos fundados por Quiroga. A \u00e9l se le atribuyen tambi\u00e9n los de Chilchota, Taimeo y Necotl\u00e1n\u00bb&#8230; Los hospitales se multiplicaron tanto \u00abque el obispo Juan de Medina afirmaba en 1582 que apenas hab\u00eda en la Di\u00f3cesis una villa con veinte o treinta casas que no se gloriara de poseer su propio hospital. El n\u00famero total de los existentes en la Di\u00f3cesis lo calculaba en superior a doscientos\u00bb (Warren 38).<\/p>\n<p>Al obispo Quiroga sus feligreses le llaman con toda raz\u00f3n Tata Vasco (tata, en tarasco, pap\u00e1, padrecito). A los 93 a\u00f1os todav\u00eda asiste a la colocaci\u00f3n de los fundamentos de nuevas construcciones. Y \u00abuna vez que una iglesia y un hospital han sido construidos en un cierto lugar [esto era lo m\u00e1s costoso], no hay mayor problema en inducir a la poblaci\u00f3n ind\u00edgena a que venga y construya sus casas en los alrededores, y as\u00ed formar bien ordenadas y pac\u00edficas comunidades cristianas\u00bb (Callens 119). Con todo esto, una buena parte de la actual geograf\u00eda urbana de Michoac\u00e1n debe su existencia al impulso de Don Vasco.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>El obispo Quiroga ten\u00eda un extraordinario sentido pr\u00e1ctico para promover en los indios su bien espiritual y material. En Michoac\u00e1n, el cultivo de los pl\u00e1tanos y de otras semillas, la importaci\u00f3n de especies animales, as\u00ed como el aprendizaje de variadas artes y oficios, tienen en Tata Vasco su origen, reconocido por el agradecimiento. A \u00e9l se debe tambi\u00e9n que cada pueblo tuviera una o algunas especialidades artesanales, y que en los mercados unos y otros pueblos hicieran trueque justo de sus productos.<\/p>\n<p>Como refiere Alfonso Trueba, \u00aborden\u00f3 que s\u00f3lo en un pueblo se ocupasen de cortar madera (Capula); que s\u00f3lo en otro (Cocupao, hoy Quiroga) estas maderas se labrasen y pintasen de un modo original y primoroso; que otro (Teremendo) se ocupase \u00fanicamente en curtir pieles; que en diversos lugares (Patamban y Tzintzuntzan) s\u00f3lamente hicieran utensilios de barro; que otro se dedicara al cobre (Santa Clara del Cobre); y finalmente que otro se especializara en los trabajos de herrer\u00eda (San Felipe de los Herreros). De esta manera consigui\u00f3 que los hijos tomasen el oficio de los padres y que \u00e9stos les comunicasen los secretos de su arte. El plan de don Vasco se ha observado casi hasta nuestros d\u00edas, y es argumento de la veneraci\u00f3n en que se tiene la memoria del fundador\u00bb (Don Vasco, IUS, M\u00e9xico 1958,39). Si visitando hoy aquellos preciosos pueblos, advertimos en las tejas de las casas el brillo de un barniz especial, y preguntamos a los paisanos de qui\u00e9n procede aquella t\u00e9cnica y estilo, nos dir\u00e1n: \u00abDel Tata Vasco\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abInformaci\u00f3n en derecho\u00bb, y en amor<\/p>\n<p>Al poco tiempo de su llegada a M\u00e9xico como oidor, Vasco de Quiroga redact\u00f3 una Informaci\u00f3n en derecho, dirigida probablemente a alg\u00fan alto funcionario del Consejo de Indias. Llegaban a Espa\u00f1a por entonces \u00abmuchos informes, a veces contradictorios, provocando multitud de c\u00e9dulas reales, a veces contradictorias\u00bb (P. Casta\u00f1eda 42). Pues bien, frente a las informaciones torcidas, que hab\u00edan dado lugar a una c\u00e9dula real (20-2-1534) en la que se permit\u00eda que los indios fueran \u00abherrados y vendidos o comprados\u00bb, y que era as\u00ed \u00abrevocatoria de aquella [otra del 5-11-1529] santa y bendita\u00bb, escribe Quiroga una informaci\u00f3n en derecho, es decir, verdadera (ed. P. Casta\u00f1eda; +V. de Q. y Obispado de Michoac\u00e1n 27-51; Xirau 143-154).<\/p>\n<p>Es \u00e9ste un documento en el que se refleja muy bien el amor de Vasco de Quiroga a los indios, un alto sentido de la justicia, de la pacificaci\u00f3n y de la evangelizaci\u00f3n de las Indias, al mismo tiempo que un sano utopismo cristiano, por el que desea con toda esperanza para el Nuevo Mundo una renovaci\u00f3n de la edad dorada y de la Iglesia primitiva de los ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>\u00abCreo cierto que aquesta gente de toda esta tierra y Nuevo Mundo, que cuasi toda es de una calidad, muy mansa y humilde, t\u00edmida y obediente, naturalmente m\u00e1s convendr\u00eda que se atrajesen y cazasen con cebo de buena doctrina y cristiana conversaci\u00f3n, que no que se espantasen con temores de guerra y espantos de ella\u00bb. Son los primeros a\u00f1os de la conquista en M\u00e9xico, y los siniestros a\u00f1os de la primera Audiencia han dejado una horrible huella. \u00abEsto digo porque al cabo por estas inadvertencias y malicias y inhumanidades, esto de esta tierra temo se ha de acabar todo, que no nos ha de quedar sino el cargo que no lleve descargo ni restituci\u00f3n ante Dios, si El no lo remedia, y la l\u00e1stima de haberse asolado una tierra y nuevo mundo tal como \u00e9ste. Y si la verdad se ha de decir, necesario es que as\u00ed se diga, que&#8230; disimular lo malo y callar la verdad, yo no s\u00e9 si es de prudentes y discretos, pero cierto s\u00e9 que no es de mi condici\u00f3n, mientras a hablar me obligare mi cargo\u00bb.<\/p>\n<p>Todo se puede conseguir con los indios \u00abyendo a ellos como vino Cristo a nosotros, haci\u00e9ndoles bienes y no males, piedades y no crueldades, predic\u00e1ndoles, san\u00e1ndoles y curando los enfermos, y en fin, las otras obras de misericordia y de la bondad y piedad cristianas&#8230;, porque de ver esta bondad se admirasen, y admir\u00e1ndose creyesen, y creyendo se convirtiesen y edificasen, et glorificent Patrem nostrum qui in coelis est [Mt 5,16]\u00bb. Es justamente lo que en Michoac\u00e1n hizo don Vasco, en lugar de los cr\u00edmenes de Guzm\u00e1n.<\/p>\n<p>\u00abEn esta edad dorada de este Nuevo Mundo\u00bb&#8230; Don Vasco de Quiroga, como muchos otros misioneros, como los franciscanos, concretamente, ve\u00eda la acci\u00f3n de Cristo en las Indias con una alt\u00edsima esperanza, pues confiaba que se realizara \u00aben esta primitiva nueva y renaciente Iglesia de este Nuevo Mundo, una sombra y dibujo de aquella primitiva Iglesia del tiempo de los santos ap\u00f3stoles, porque yo no veo en ello ni en su manera de ellos [los indios] cosa alguna que de su parte lo estorbe ni resista, si de nuestra parte no se impide, porque&#8230; aquestos naturales v\u00e9moslos todos naturalmente inclinados a todas estas cosas que son fundamento de nuestra fe y religi\u00f3n cristiana, que son humildad, paciencia y obediencia, y descuido y menosprecio de estas pompas, faustos de nuestro mundo y de otras pasiones del \u00e1nima, y tan despojados de todo ello, que parece que no les falta sino la fe, y saber las cosas de la instrucci\u00f3n cristiana para ser perfectos y verdaderos cristianos\u00bb. En efecto, estos indios est\u00e1n \u00abcasi en todo en aquella buena simplicidad, obediencia y humildad y contentamiento de aquellos hombres de oro del siglo dorado de la primera edad, siendo como son por otra parte de tan ricos ingenios y pronta voluntad, y docil\u00edsimos y hechos de cera para cuanto de ellos se quiera hacer\u00bb.<\/p>\n<p>Por otra parte, el optimismo casi milenarista de Vasco de Quiroga no le lleva a sue\u00f1os paganos de una Arcadia renacentista, ni incurre tampoco en esas ingenuidades rousseaunianas que tantos estragos han causado a la humanidad con sus esperanzas naturalistas. El piensa, en cristiano, que \u00abaunque es verdad que sin la gracia y clemencia divina no se puede hacer, ni edificar edificio que algo valga, pero mucho y no poco aprovecha cuando \u00e9ste cae y dora sobre buenos propios naturales que conforman con el edificio\u00bb. As\u00ed pues, ya que tantas cosas buenas hay en los indios, \u00abtrabajemos mucho [para] conservarnos en ellas y convertirlo todo en mejor con la doctrina cristiana, restauradora de aquella santa inocencia que perdimos todos en Ad\u00e1n, quit\u00e1ndoles lo malo y guard\u00e1ndoles lo bueno\u00bb.<\/p>\n<p>Es \u00e9sta una convicci\u00f3n fundamental. Los cristianos han de obrar con los indios \u00abconvirti\u00e9ndoles todo lo bueno que tuviesen en mejor, y no quit\u00e1ndoles lo bueno que tengan suyo, que nosotros deber\u00edamos tener como cristianos, que es mucha humildad y poca codicia; y [no] poni\u00e9ndoles lo nuestro malo, en que hacemos m\u00e1s da\u00f1o en esta nueva Iglesia con ejemplos malos que les damos, que por ventura hac\u00edan en la primitiva Iglesia los infieles con crueldades y martirios, porque aqu\u00e9llos eran infieles, y no era maravilla, y nosotros somos cristianos\u00bb.<\/p>\n<p>En fin, \u00absi todo esto es as\u00ed seg\u00fan y como dicho es se entiende, pienso con la ayuda de Dios que no se har\u00e1 poco en lo que toca el bien com\u00fan de toda la rep\u00fablica de este Nuevo Mundo&#8230; [y que cuanto se haga servir\u00e1] al servicio de Dios Nuestro Se\u00f1or y al de su Majestad, y a la utilidad de conquistadores y pobladores, y al descargo de la conciencia de todos, y al sano entendimiento de un tan grande y tan intrincado negocio como \u00e9ste, que no s\u00e9 yo si otro de m\u00e1s importancia hay hoy en todo el mundo, aunque no dejo de conocer tambi\u00e9n que nada de esto ha de ser cre\u00eddo si no fuese primero experimentado y visto\u00bb.<\/p>\n<p>Al extractar la prosa de Vasco de Quiroga la hemos aliviado de sus interminables redundancias, propias del estilo preciso y pesado de los textos jur\u00eddicos. El mismo es consciente de su estilo desma\u00f1ado, que hace de sus escritos una \u00abensalada mal guisada y sin sal\u00bb. Sin embargo, en los textos de don Vasco surge en ocasiones el destello de expresiones felices, como no podr\u00eda ser menos habiendo nacido aqu\u00e9llos de una mente l\u00facida y de un coraz\u00f3n apasionado.<\/p>\n<p>Reglas y ordenanzas de los pueblos-hospitales<\/p>\n<p>El pensamiento concreto de Vasco de Quiroga sobre los pueblos de indios por \u00e9l fundados se expresa en las Reglas y Ordenanzas para el gobierno de los hospitales de Santa Fe de M\u00e9xico y Michoac\u00e1n, dispuestas por su fundador, el Rvmo. y venerable Sr. D. Vasco de Quiroga, Obispo de Michoac\u00e1n (AV, V. de Q. y Obispado de Michoac\u00e1n 153-171; +Xirau, Idea 125-137). En pocas p\u00e1ginas, da el obispo Quiroga normas de vida comunitaria al mismo tiempo altas y practicables, en las que se funden h\u00e1bilmente ideales ut\u00f3picos cristianos y costumbres ind\u00edgenas y espa\u00f1olas. La sabidur\u00eda de estas disposiciones se ha visto probada por su larga vigencia hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>En cada pueblo hay indios que viven en el mismo caser\u00edo, y otros que habitan en el campo; pero la organizaci\u00f3n es semejante en unos y otros. Cada grupo familiar, \u00ababuelos, padres, hijos, nietos y bisnietos\u00bb, se sujetan a la autoridad patriarcal de \u00abel m\u00e1s antiguo abuelo\u00bb, y pueden llegar a ser \u00abhasta ocho o diez o doce casados\u00bb que conviven en un gran edificio; pasando de ah\u00ed, habr\u00e1n de construir otra casa y grupo familiar. Se forma as\u00ed como un gran \u00e1rbol, en el que la autoridad va de la ra\u00edz hacia las ramas, y as\u00ed tambi\u00e9n, en direcci\u00f3n inversa, va la obediencia y el servicio, de modo que \u00abse pueda excusar mucho de criados y criadas y otros servidores\u00bb.<\/p>\n<p>Bajo la alta direcci\u00f3n de un Rector, \u00fanico espa\u00f1ol y eclesi\u00e1stico del poblado, gobierna un Principal, que es elegido para tres o seis a\u00f1os por todos los padres de familia de \u00abla Rep\u00fablica del Hospital\u00bb, haciendo la elecci\u00f3n muy en conciencia y \u00abdicha y o\u00edda primero la misa del Esp\u00edritu Santo\u00bb. Con \u00e9ste Principal, \u00abelijan tres o cuatro Regidores, y que \u00e9ste se elijan cada a\u00f1o, de manera que ande la rueda por todos los casados h\u00e1biles\u00bb. Si hay conflictos y quejas, \u00abentre vosotros mismos, con el Rector y Regidores, lo averiguar\u00e9is llana y amigablemente, y todos digan verdad y nadie la niegue, porque no hay necesidad de ser ir a quejar al juez a otra parte, donde pagu\u00e9is derechos, y despu\u00e9s os echen a la c\u00e1rcel. Y esto hag\u00e1is aunque cada uno sea perdidoso; que vale m\u00e1s as\u00ed, con paz y concordia, perder, que ganar pleiteando y aborreciendo al pr\u00f3jimo, y procurando venderle y da\u00f1arle, pues hab\u00e9is de ser en este Hospital todos hermanos en Jesucristo\u00bb (+1Cor 6,1-8).<\/p>\n<p>Mientras los indios viven como miembros del pueblo, gozan del usufructo de las huertas y tierras, que son de propiedad comunal. Y toda \u00abcosa que sea ra\u00edz, as\u00ed del dicho Hospital como de los dichos huertos y familias, no pueda ser enajenada, sino que siempre se quede perpetuamente inajenable en el dicho Hospital y Colegio de Santa Fe, para la conservaci\u00f3n, mantenci\u00f3n y concierto de \u00e9l y de su hospitalidad\u00bb. Los trabajos han de ser realizados por todos, \u00abcon toda buena voluntad y ofreci\u00e9ndoos a ello, pues tan f\u00e1cil y moderado es y ha de ser\u00bb.<\/p>\n<p>En efecto, normalmente ser\u00e1n suficientes \u00ablas seis horas del trabajo en com\u00fan\u00bb, que debe repartirse entre todos. Y lo as\u00ed ganado, \u00abse reparta entre vosotros todos c\u00f3moda y honestamente, seg\u00fan que cada uno, seg\u00fan su calidad y necesidad, lo haya menester para s\u00ed y para su familia; de manera que ninguno padezca en el Hospital necesidad [+Hch 4,32-34]. Cumplido todo estos, y las otras cosas y costas del Hospital, lo que sobrare de ello se emplee en otras obras p\u00edas y remedio de necesitados\u00bb, y as\u00ed, acord\u00e1ndose de los indios pobres, vivan \u00aben este Hospital y Colegio con toda quietud y sosiego, y sin mucho trabajo y muy moderado, y con mucho servicio de Dios Nuestro Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<p>Los muchachos c\u00e1sense \u00abde catorce a\u00f1os para arriba, y ellas de doce,&#8230; y si posible es, con la voluntad de los padres\u00bb. Mientras que los oficios y artes ser\u00e1n particulares, \u00abha de ser este oficio de la agricultura com\u00fan a todos\u00bb, y los ni\u00f1os han de ejercitarse en \u00e9l desde la escuela, de modo que \u00abdespu\u00e9s de las horas de la doctrina, se ejerciten dos d\u00edas de la semana, sac\u00e1ndolos su maestro al campo, en alguna tierra se\u00f1alada para ello, y esto a manera de regocijo, juego y pasatiempo, una hora o dos cada d\u00eda, que se menoscabe aquellos d\u00edas de las horas de la doctrina, pues esto tambi\u00e9n es doctrina y moral de buenas costumbres\u00bb. Busca ante todo Don Vasco una vida sencilla, sin pleitos ni gastos evitables, sin actividades ni trabajos innecesarios. Y as\u00ed, por ejemplo, \u00ablos vestidos sean, como al presente los us\u00e1is, de algod\u00f3n y lana, blancos, limpios y honestos, sin pinturas, sin otras labores costosas y demasiadamente curiosas. Y de \u00e9stos, dos pares de ellos, unos con que parecer\u00e9is en p\u00fablico en la plaza y en la iglesia, los d\u00edas festivos; y otros no tales, para el d\u00eda de trabajo; y en cada familia los sep\u00e1is hacer, como al presente lo hac\u00e9is, sin ser menester otra costa de sastres y oficiales; y si posible es, os conform\u00e9is todos en el vestir de una manera lo m\u00e1s que pod\u00e1is, porque sea causa de m\u00e1s conformidad entre vosotros, y as\u00ed cese la envidia y soberbia de querer andar vestidos y aventajados los unos m\u00e1s y mejor que los otros\u00bb&#8230;<\/p>\n<p>En fin, \u00abla fiesta de la Exaltaci\u00f3n de la Cruz teng\u00e1is en gran y especial veneraci\u00f3n, por lo que representa, y porque entonces, sin advertirse antes en ello, ni haberlo pensado, fue Nuestro Se\u00f1or servido que se alzasen en cada uno de los Hospitales de Santa Fe, en diversos a\u00f1os, las primeras cruces altas que all\u00ed se alzaron, forte [por fortuna] no sin misterio, porque, como despu\u00e9s de as\u00ed alzadas se advirti\u00f3 en ello, creci\u00f3 m\u00e1s el deseo de perseverar en la dicha obra y hospitalidad y limosna\u00bb.<\/p>\n<p>Muerte pac\u00edfica<\/p>\n<p>Ya al final de su vida, Tata Vasco se hab\u00eda hecho familiar en todos los pueblos y casas, en parroquias y mercados, y en cualquier lugar estaba como en su casa: todos, indios y espa\u00f1oles, conoc\u00edan y quer\u00edan a aquel anciano obispo, a quien principalmente se deb\u00eda la fisonom\u00eda del Michoac\u00e1n renovado.<\/p>\n<p>Un d\u00eda de enero de 1565, llega un d\u00eda Tata Vasco a la encantadora poblaci\u00f3n de Uruapan, uno de los m\u00e1s bellos lugares de Michoac\u00e1n -que ya es decir-. \u00c9l mismo hab\u00eda trazado el plano de sus calles y canalizaciones de agua, y hab\u00eda construido all\u00ed iglesia, hospital y escuela. A su iniciativa se deb\u00eda tambi\u00e9n la especializaci\u00f3n del pueblo en trabajos de esmaltes y lacas. A \u00e9l acuden aquel d\u00eda sus diocesanos para besarle la mano y pedirle su bendici\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero el buen viejito de 95 a\u00f1os, que ya lleva veintisiete a\u00f1os de obispo, se siente desfallecer. Lo llevan al Hospital del Santo Sepulcro, donde queda recluido, y all\u00ed, en una tarde de marzo, entrega su alma al Creador. Entre llantos y oraciones, llevan su cuerpo en cortejo f\u00fanebre a la Catedral de P\u00e1ztcuaro, donde yace este gran renovador cristiano del mundo presente, a la espera de Cristo, el Se\u00f1or, que cuando venga establecer\u00e1 \u00abun cielo nuevo y una nueva tierra\u00bb (Ap 21,1; +2Pe 3,13).<\/p>\n<p>Hacemos nuestras, para terminar, las palabras del mexicano Nemesio Rodr\u00edguez Lois sobre Don Vasco de Quiroga: \u00abEs \u00e9l una figura excepcional, \u00fanica, cuya vida hay que leer de rodillas y con el sombrero en la mano\u00bb (Forjadores 55).<\/p>\n<p>\u00c9ste fue el primer obispo de Michoac\u00e1n.<\/p>\n<hr \/>\n<p><em>El autor de esta obra es el sacerdote espa\u00f1ol Jos\u00e9 Ma. Iraburu, a quien expresamos nuestra gratitud. Aqu\u00ed la obra se publica \u00edntegra, por entregas. Lo ya publicado puede consultarse<\/em> <a href=\"http:\/\/is.gd\/iglesiamerica\">aqu\u00ed<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fundador de pueblos cristianos A los 77 a\u00f1os, en 1547, fue a Espa\u00f1a, donde consigui\u00f3 ayudas para sus fundaciones, gestion\u00f3 en favor de los indios, y procur\u00f3 reclutar sacerdotes misioneros. Hasta entonces su di\u00f3cesis se hab\u00eda apoyado fundamentalmente en los religiosos, sobre todo en los agustinos, sus colaboradores m\u00e1s pr\u00f3ximos. 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