{"id":49900,"date":"2016-11-25T01:08:00","date_gmt":"2016-11-25T06:08:00","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=49900"},"modified":"2016-12-02T12:01:02","modified_gmt":"2016-12-02T17:01:02","slug":"prologo-a-la-ii-ii-secunda-secundae-de-la-suma-teologica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2016\/11\/25\/prologo-a-la-ii-ii-secunda-secundae-de-la-suma-teologica\/","title":{"rendered":"Pr\u00f3logo a la II-II (secunda secundae) de la Suma Teol\u00f3gica"},"content":{"rendered":"<p>En materia moral&#8230; las consideraciones generales resultan menos \u00fatiles, ya que las acciones se desarrollan en el plano de lo particular. Y en cuanto a la moral especial, hay dos maneras de tratarla: una, por parte de su misma materia, considerando esta virtud, aquel vicio; otra, por parte de los estados espec\u00edficos de las personas, cuales son subdito o prelado; activo o contemplativo, o cualquier otro g\u00e9nero de vida de los hombres. En consecuencia, consideraremos en especial, en primer lugar, lo concerniente a todo tipo de personas; luego, lo concerniente a los diferentes estados (q.171).<\/p>\n<p>En cuanto a lo primero, se ha de advertir que, si consideramos por separado lo que concierne a las virtudes, dones, vicios y mandamientos, habr\u00e1 que decir muchas veces lo mismo. Y as\u00ed, si se quiere ofrecer un conocimiento acabado del precepto \u00abno fornicar\u00bb, es necesario estudiar el adulterio, pecado cuyo conocimiento depende de la virtud opuesta. Ser\u00e1, pues, un m\u00e9todo m\u00e1s compendioso y m\u00e1s expeditivo si en el mismo tratado se considera, al mismo tiempo, la virtud y el don correspondientes, los vicios opuestos y los preceptos afirmativos o negativos.<\/p>\n<p>Este modo de considerar los temas ser\u00e1 conveniente tambi\u00e9n para los vicios estudiados en su propia especie. En efecto, hemos demostrado ya (1-2 q.72) que vicios y pecados reciben su variedad espec\u00edfica de la materia u objeto, y no de otras diferencias de los pecados, como ser pecados de coraz\u00f3n, palabra u obra, o en funci\u00f3n de la ignorancia, malicia y otras diferencias por el estilo. En efecto, es una misma la materia sobre la que obra rectamente la virtud y de cuya rectitud se apartan los vicios opuestos.<\/p>\n<p>Reducida, pues, la materia moral al tratado de las virtudes, todas ellas han de reducirse a siete: las tres teologales, de las que se tratar\u00e1 en primer lugar, y las cuatro cardinales, de las que se tratar\u00e1 despu\u00e9s (q.47). En cuanto a las virtudes intelectuales, hay una, la de la prudencia, que est\u00e1 contenida y se la enumera entre las cardinales, siendo as\u00ed que el arte no pertenece a la moral, que versa sobre las acciones voluntarias, mientras que el arte s\u00f3lo dicta la recta raz\u00f3n en lo artificial, como expusimos ya en otra parte (1-2 q.57 a.3 y 4). Las otras tres virtudes intelectuales, a saber: sabidur\u00eda, entendimiento, ciencia, que coinciden, incluso en el nombre, con algunos dones del Esp\u00edritu Santo, se tratar\u00e1n conjuntamente con los dones que correspondan a las virtudes.<\/p>\n<p>En cuanto a las otras virtudes morales, todas se reducen, de alguna manera, a las cardinales, como resulta de lo ya expuesto en otra parte (1-2 q.61 a.3); de ah\u00ed que en el estudio de una virtud cardinal ser\u00e1n estudiadas tambi\u00e9n las virtudes que de alg\u00fan modo pertenezcan a ella, y los vicios opuestos. De esta forma no quedar\u00e1 sin tratar nada que incumba al orden moral.<\/p>\n<p>(S. Th., II-II, prol.)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En materia moral&#8230; las consideraciones generales resultan menos \u00fatiles, ya que las acciones se desarrollan en el plano de lo particular. Y en cuanto a la moral especial, hay dos maneras de tratarla: una, por parte de su misma materia, considerando esta virtud, aquel vicio; otra, por parte de los estados espec\u00edficos de las personas, &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2016\/11\/25\/prologo-a-la-ii-ii-secunda-secundae-de-la-suma-teologica\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;Pr\u00f3logo a la II-II (secunda secundae) de la Suma Teol\u00f3gica&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1138,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1270,707],"tags":[],"class_list":["post-49900","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-suma-teologica-fragmentos","category-teologia_moral"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49900","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1138"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=49900"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49900\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":49901,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49900\/revisions\/49901"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=49900"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=49900"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=49900"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}