{"id":49863,"date":"2016-11-23T01:52:20","date_gmt":"2016-11-23T06:52:20","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=49863"},"modified":"2016-11-21T20:19:23","modified_gmt":"2016-11-22T01:19:23","slug":"civilizar-y-evangelizar-en-el-pensamiento-de-don-vasco-de-quiroga","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2016\/11\/23\/civilizar-y-evangelizar-en-el-pensamiento-de-don-vasco-de-quiroga\/","title":{"rendered":"Civilizar y evangelizar, en el pensamiento de Don Vasco de Quiroga"},"content":{"rendered":"<p>Pueblos-hospitales<\/p>\n<p>El 14 de agosto de 1531, a los seis meses de su llegada, Vasco de Quiroga escribe al Consejo de Indias pidiendo licencia para organizar pueblos de indios. En esos meses, escuchando tantas quejas de los indios, hab\u00eda conocido su mala situaci\u00f3n, y \u00abteniendo siempre en cuenta la dignidad humana de los indios\u00bb, escribe al Consejo proponiendo la creaci\u00f3n de unos pueblos ind\u00edgenas, una instituci\u00f3n original que educaba al ind\u00edgena dentro de una convivencia humana y cristiana.<\/p>\n<p>No debe enga\u00f1arnos hoy el sentido moderno del t\u00e9rmino hospital, ya que estos hospitales de indios fundados por Quiroga eran a un tiempo pueblo para vivir, hospital y escuela, centros de instrucci\u00f3n misional, artesanal y agraria, y tambi\u00e9n albergue para viajeros.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Deseoso Quiroga de llevar sus proyectos a la pr\u00e1ctica cuanto antes, sin esperar la respuesta a su carta, busca dos docenas de indios cristianos y de vida honesta, compra en 1532 unas tierras a dos leguas de la capital, hace acopio de bastimentos para los indios que hab\u00edan de dedicarse un tiempo a la construcci\u00f3n de casas, levanta una gran cruz y funda as\u00ed su primer poblaci\u00f3n ind\u00edgena, d\u00e1ndole el nombre de Santa Fe.<\/p>\n<p>Frente al pueblo, construye Quiroga un peque\u00f1o oratorio, para poder estar cerca de los indios. All\u00ed ora, hace largas lecturas meditativas, estudia el n\u00e1huatl, y escribe los sermones que se hab\u00edan de leer en la iglesia. La original experiencia de Santa Fe va adelante con gran prosperidad, llega a contar 30.000 habitantes, y da ocasi\u00f3n a que miles de indios reciban el bautismo, constituyan cristianamente sus matrimonios, se hagan ordenados y laboriosos, practiquen con gran devoci\u00f3n oraciones y penitencias, obras de caridad y cultos lit\u00fargicos, al tiempo que en el hospital acogen a indios que a veces vienen de lejos, y ya convertidos, llevan lejos noticia de aquel pueblo admirable.<\/p>\n<p>Escribiendo Zum\u00e1rraga al Consejo de Indias (8-2-1537), trata de Vasco de Quiroga, todav\u00eda oidor, y habla del \u00abamor visceral que este buen hombre les muestra a los indios\u00bb; en efecto, \u00absiendo oidor, gasta cuanto S. M. le manda dar de salario a no tener un real y vender sus vestidos para proveer a las congregaciones cristianas que tiene&#8230;, haci\u00e9ndoles casas repartidas en familias y compr\u00e1ndoles tierras y ovejas con que se puedan sustentar\u00bb.<\/p>\n<p>Conviene se\u00f1alar, por otra parte, como lo hace Paulino Casta\u00f1eda, que \u00abpara cuando Quiroga expon\u00eda su punto de vista, la idea de las reducciones era un clima de opini\u00f3n y abundaban las C\u00e9dulas reales\u00bb. Concretamente en Nueva Espa\u00f1a, nos consta la solicitud de fray Juan de Zum\u00e1rraga para que \u00ablos pueblos se junten y est\u00e9n en polic\u00eda y no derramados por las sierras y montes en chozas, como bestias fieras, porque as\u00ed se mueren sin tener quien les cure cuerpo ni alma, ni hay n\u00famero de religiosos que baste a administrar sacramentos ni doctrinas a gente tan derramada y distante\u00bb (108-109). Y las disposiciones de la Corona espa\u00f1ola, ya desde un comienzo, sobre la conveniencia de agrupar a los indios en poblados -1501, 1503, 1509, 1512, 1516, etc.- fueron continuas (P. Borges, Misi\u00f3n 80-88).<\/p>\n<p>Una utop\u00eda cristiana<\/p>\n<p>El mayor m\u00e9rito de Vasco de Quiroga est\u00e1 en haber so\u00f1ado y realizado un alto ideal evang\u00e9lico de vida comunitaria entre los indios. Acierta Marcel Bataillon, el historiador franc\u00e9s, cuando dice que \u00abm\u00e1s que a una sociedad econ\u00f3micamente feliz y justa, aspira Quiroga a una sociedad que viva conforme a la bienaventuranza cristiana. O mejor dicho, no hace distinci\u00f3n entre los dos ideales.<\/p>\n<p>Para \u00e9l, como para otros, se trata de cristianizar a los naturales de Am\u00e9rica, de incorporarlos al cuerpo m\u00edstico de Cristo, sin echar a perder sus buenas cualidades. As\u00ed se fundar\u00e1 en el Nuevo Mundo una \u00abIglesia nueva y primitiva\u00bb, mientras los cristianos de Europa se empe\u00f1an, como dice Erasmo, en \u00abmeter un mundo en el cristianismo y torcer la Escritura divina hasta conformarla con las costumbres del tiempo\u00bb, en vez de \u00abenmendar las costumbres y enderezarlas con la regla de las Escrituras\u00bb\u00bb (Erasmo y Espa\u00f1a 821).<\/p>\n<p>Diversos autores, y uno de los primeros Silvio A. Zavala, en La \u00abUtop\u00eda\u00bb de Tom\u00e1s Moro en la Nueva Espa\u00f1a, han estudiado la inspiraci\u00f3n ut\u00f3pica de la gran obra de Vasco de Quiroga. Este tuvo, en efecto, y anot\u00f3 profusamente la obra de Moro en la edici\u00f3n de Lovaina de 1516. Si lo t\u00f3pico (de topos, lugar) es lo que existe de hecho en la realidad presente, lo ut\u00f3pico es aquello que no tiene lugar en la realidad existente, aunque ser\u00eda deseable que lo tuviera. Quiroga cita a Moro, y hay sin duda numerosos puntos de contacto entre los planteamientos de uno y otro.<\/p>\n<p>Pero en tanto que en la Utop\u00eda de Moro s\u00f3lo hay una fantas\u00eda de ideales apenas realizables, de inspiraci\u00f3n renacentista y sin huellas cristianas del mundo de la gracia -el \u00fanico mundo en el que los m\u00e1s altos sue\u00f1os pueden hacerse realidades-, los pueblos-hospitales de Quiroga tienen planteamientos muy realistas y netamente cristianos. La Utop\u00eda de Moro nunca se realiz\u00f3, pero la de Quiroga, como veremos, tuvo numerosas y durables realizaciones, especialmente en Michoac\u00e1n.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, la inspiraci\u00f3n primaria del utopismo de Quiroga no viene de Moro, sino del Evangelio. No es un sue\u00f1o impracticable, sino hist\u00f3ricamente realizado. No se fundamenta s\u00f3lo en las fuerzas de la naturaleza humana, sino principalmente en el don de la gracia de Cristo. En efecto, Vasco de Quiroga, ya en la primera exposici\u00f3n de su proyecto, en la carta del 14 de agosto de 1531, dice que una vez fundados los pueblos \u00abyo me ofrezco con la ayuda de Dios a plantar un g\u00e9nero de cristianos a las derechas, como todos deb\u00edamos ser y Dios manda que seamos, y por ventura como los de la primitiva Iglesia, pues poderoso es Dios tanto agora para hacer cumplir todo aquello que sea servido y fuere conforme a su voluntad\u00bb.<\/p>\n<p>Muchos de los misioneros que pasaron al Nuevo Mundo ten\u00edan estos mismos sue\u00f1os, pero es probable que, al menos en sus formas de realizaci\u00f3n comunitaria, la m\u00e1s altas realizaciones hist\u00f3ricas del utopismo evang\u00e9lico fueron en las Indias los pueblos-hospitales de Vasco de Quiroga y las reducciones jesuitas del Paraguay, de las que en otra parte trataremos.<\/p>\n<p>La regi\u00f3n rebelde de Michoac\u00e1n<\/p>\n<p>En cuanto la segunda Audiencia fue arreglando las cuestiones m\u00e1s urgentes, pens\u00f3 en afrontar otras que estaban pendientes de soluci\u00f3n, y entre ellas la pacificaci\u00f3n de Michoac\u00e1n, regi\u00f3n pr\u00f3xima a la capital, al oeste. La Real Audiencia eligi\u00f3 enviar como Visitador a don Vasco de Quiroga, que en Santa Fe y en otras ocasiones hab\u00eda mostrado grandes cualidades en su trato con los indios. A\u00fan as\u00ed, la empresa se presentaba como algo sumamente dif\u00edcil.<\/p>\n<p>En efecto, poco despu\u00e9s de la ca\u00edda del poder azteca, el rey Caltzontzin reconoci\u00f3 en Michoac\u00e1n, sin resistencia armada, la autoridad de la Corona espa\u00f1ola, y pidi\u00f3 el bautismo, seguido de muchos de los suyos. Todo hac\u00eda pensar que la obra de la Corona y de la Iglesia en la regi\u00f3n de los tarascos no iba a encontrar especiales dificultades. Pero en seguida se vinieron abajo tan buenas esperanzas, cuando Nu\u00f1o de Guzm\u00e1n, en los a\u00f1os terribles de su Audiencia, queriendo quiz\u00e1 emular las obras de Cort\u00e9s, o deseando m\u00e1s bien destrozarlas, hizo incursi\u00f3n armada en aquella regi\u00f3n, cometiendo toda clase de abusos y atropellos, apresando a Caltzontzin y a sus nobles, y exigiendo siempre oro y m\u00e1s tributos.<\/p>\n<p>En el Proceso de residencia instruido contra Nu\u00f1o de Guzm\u00e1n en averiguaci\u00f3n del tormento y muerte que mand\u00f3 dar a Caltzontzin, rey de Michoac\u00e1n, se recogen testimonios que narran en t\u00e9rminos macabros c\u00f3mo Guzm\u00e1n, por su avidez de riquezas, mand\u00f3 atarlo a un palo y quemarle los pies a fuego lento, en tanto que el rey repet\u00eda que \u00ablo mataban con injusticia. Con l\u00e1grimas llamaba a Dios y a Santa Mar\u00eda. Llam\u00f3 a un indio, don Alonso, y le habl\u00f3 un poco\u00bb, disponiendo que \u00abdespu\u00e9s de quemado, cogiese los polvos y cenizas de \u00e9l que quedasen, y los llevase a Michoac\u00e1n&#8230; y que lo contase todo, y que viesen el galard\u00f3n que le daban los cristianos, y que les mostrase su ceniza, y que las guardasen y tuviesen en memoria\u00bb (+Callens 35).<\/p>\n<p>Tras este suceso horrible, muchos de los indios tarascos nada m\u00e1s quisieron oir de cristianismo, volvieron a sus \u00eddolos, se internaron en bosques y monta\u00f1as, y se mostraron dispuestos a la muerte antes que sujetarse a la Corona espa\u00f1ola. Y \u00e9ste era el problema que Quiroga deb\u00eda solucionar&#8230;<\/p>\n<p>Pacificaci\u00f3n de Michoac\u00e1n<\/p>\n<p>Vasco de Quiroga ten\u00eda ya 63 a\u00f1os cuando, haci\u00e9ndose acompa\u00f1ar s\u00f3lamente por un secretario, un soldado y algunos int\u00e9rpretes, acomete la empresa de adentrarse en Michoac\u00e1n, regi\u00f3n apenas conocida, para ofrecer la paz y el Evangelio. Una vez en Tzintzuntzan, present\u00f3 sus respetos al jefe Pedro Ganca y a sus oficiales, salud\u00e1ndoles en el nombre del Rey de Espa\u00f1a. En prolongadas conversaciones, Quiroga les hace entender que la Corona deplora profundamente los cr\u00edmenes hasta entonces cometidos all\u00ed, promete dar justo castigo a los culpables, y de nuevo ofrece su amistad. Los indios acogen con sorpresa y agrado aquella embajada tan llena de dignidad y buenos sentimientos. Y escuchan a Quiroga cosas a\u00fan m\u00e1s concretas:<\/p>\n<p>\u00abS\u00f3lamente tengo amor y afecto para con la naci\u00f3n ind\u00edgena. Los mexicanos que vienen en mi compa\u00f1\u00eda pueden testificar de esto y deciros c\u00f3mo miles de personas viven en la actualidad felices en poblaciones que yo he edificado para ellos. Lo que hice en Santa Fe, deseo hacerlo aqu\u00ed tambi\u00e9n. Pero necesito vuestra cooperaci\u00f3n. Vuestra pr\u00e1ctica de tomar varias esposas debe desaparecer. Deb\u00e9is aprender a vivir felices con una sola mujer que os sea fiel, de la misma manera que vosotros le se\u00e1is fieles a ella. Deb\u00e9is tambi\u00e9n renunciar a vuestros \u00eddolos y adorar al \u00fanico verdadero Dios. Esas informes masas que vosotros hab\u00e9is fabricado con vuestras propias manos no pueden protegeros. No pueden protegerse ni a s\u00ed mismas. Tra\u00e9dmelas, de manera que yo pueda destruirlas y al mismo tiempo libertaros de las cadenas con que el demonio, pr\u00edncipe de la mentira, os tiene atados\u00bb (R. Aguayo Spencer, Don Vasco de Quiroga. Documentos 46-47; +Callens 63-65).<\/p>\n<p>Se difundi\u00f3 pronto entre los indios de Michoac\u00e1n la propuesta pac\u00edfica y positiva que aquella alta autoridad hispana les hac\u00eda, y muchos la acogieron, empezando por el jefe Don Pedro, que de sus cuatro esposas despidi\u00f3 a tres y se cas\u00f3 con una solemnemente en la Iglesia. La personalidad de Don Vasco les resultaba desconcertantemente atractiva. En una ocasi\u00f3n en que algunos indios conversaban con \u00e9l, y le contaban las vejaciones que hab\u00edan sufrido en las incursiones de Guzm\u00e1n, mostr\u00e1ndoles dibujos hechos en lienzos, quedaron conmovidos no s\u00f3lo al comprobar que Quiroga entend\u00eda aquellos pictogramas, sino al ver que se echaba a llorar&#8230;<\/p>\n<p>A los indios resentidos, que no se fiaban, sino que prefer\u00edan seguir su vida n\u00f3mada, Don Vasco trataba de persuadirles: \u00abSi rehus\u00e1is seguir mi consejo, les dec\u00eda, e insist\u00eds en esconderos en los bosques, muy pronto os vais a asemejar a las bestias salvajes que viven con vosotros. El Dios que hizo los bosques, tambi\u00e9n hizo los hermosos valles con sus resplandecientes lagos. Con un poco de cuidado y cultivo, vuestro suelo puede convertirse en uno de los m\u00e1s f\u00e9rtiles y proveeros de todo el alimento que necesit\u00e9is. Esta tierra es vuestra, es vuestra para que la goc\u00e9is bajo mi protecci\u00f3n\u00bb (ib.).<\/p>\n<p>Con la colaboraci\u00f3n que algunos franciscanos y agustinos prestaron, acudiendo a la llamada de Don Vasco, en tres o cuatro a\u00f1os se logra la pacificaci\u00f3n completa de Michoac\u00e1n.<\/p>\n<p>Ya entonces, en setiembre de 1533, antes del obligado regreso de Vasco a la capital, fund\u00f3 un poblado-hospital con el nombre de Santa Fe de la Laguna, o de Michoac\u00e1n, al norte de la laguna de P\u00e1ztcuaro, quedando Rector de \u00e9l Francisco de Castilleja, int\u00e9rprete del tarasco. El poblado prosper\u00f3, y \u00abno s\u00f3lo proporcionaba instrucci\u00f3n y asistencia a los indios tarascos, sino hasta a los chichimecas mismos, tribus n\u00f3madas conocidas por su desnudez y agresividad. Acerca de estos \u00faltimos afirma Castilleja, tan pronto como en 1536, que hubo d\u00eda en el que se hicieron cristianos en el hospital m\u00e1s de quinientos de ellos. Quiroga prosigui\u00f3 atendiendo con especial cuidado a la conversi\u00f3n de los chichimecas, aun con posterioridad a su consagraci\u00f3n, en 1538, como obispo de Michoac\u00e1n\u00bb (Warren 34).<\/p>\n<hr \/>\n<p><em>El autor de esta obra es el sacerdote espa\u00f1ol Jos\u00e9 Ma. Iraburu, a quien expresamos nuestra gratitud. Aqu\u00ed la obra se publica \u00edntegra, por entregas. Lo ya publicado puede consultarse<\/em> <a href=\"http:\/\/is.gd\/iglesiamerica\">aqu\u00ed<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pueblos-hospitales El 14 de agosto de 1531, a los seis meses de su llegada, Vasco de Quiroga escribe al Consejo de Indias pidiendo licencia para organizar pueblos de indios. 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