{"id":49473,"date":"2016-11-11T01:33:30","date_gmt":"2016-11-11T06:33:30","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=49473"},"modified":"2016-11-09T22:33:55","modified_gmt":"2016-11-10T03:33:55","slug":"hacia-una-civilizacion-del-amor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2016\/11\/11\/hacia-una-civilizacion-del-amor\/","title":{"rendered":"Hacia una civilizaci\u00f3n del amor"},"content":{"rendered":"<p>a) <b> <a name=\"La ayuda de la Iglesia al hombre contempor\u00e1neo\"><\/a>La ayuda de la Iglesia al hombre contempor\u00e1neo<\/b><\/p>\n<p><b> 575 <\/b><i>La sociedad contempor\u00e1nea advierte y vive profusamente una nueva necesidad de sentido<\/i>: \u00ab Siempre desear\u00e1 el hombre saber, al menos confusamente, el sentido de su vida, de su acci\u00f3n y de su muerte \u00bb.<sup>1206<\/sup> Resultan arduos los intentos de satisfacer las exigencias de proyectar el futuro en el nuevo contexto de las relaciones internacionales, cada vez m\u00e1s complejas e interdependientes, y al mismo tiempo menos ordenadas y pac\u00edficas. La vida y la muerte de las personas parecen estar confiadas \u00fanicamente al progreso cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico, que avanza mucho m\u00e1s r\u00e1pidamente que la capacidad humana de establecer sus fines y evaluar sus costos. Muchos fen\u00f3menos indican, por el contrario, que \u00ab en las Naciones m\u00e1s ricas, los hombres, insatisfechos cada vez m\u00e1s por la posesi\u00f3n de los bienes materiales, abandonan la utop\u00eda de un para\u00edso perdurable aqu\u00ed en la tierra. Al mismo tiempo, la humanidad entera no solamente est\u00e1 adquiriendo una conciencia cada d\u00eda m\u00e1s clara de los derechos inviolables y universales de la persona humana, sino que adem\u00e1s se esfuerza con toda clase de recursos por establecer entre los hombres relaciones mutuas m\u00e1s justas y adecuadas a su propia dignidad \u00bb.<sup>1207<\/sup><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><b> 576 <\/b><i>A las preguntas de fondo sobre el sentido y el fin de la aventura humana, la Iglesia responde con el anuncio del Evangelio de Cristo, que rescata la dignidad de la persona humana del vaiv\u00e9n de las opiniones, asegurando la libertad del hombre como ninguna ley humana puede hacerlo<\/i>. El Concilio Vaticano II indica que la misi\u00f3n de la Iglesia en el mundo contempor\u00e1neo consiste en ayudar a cada ser humano a descubrir en Dios el significado \u00faltimo de su existencia: la Iglesia sabe bien que \u00ab s\u00f3lo Dios, al que ella sirve, responde a las aspiraciones m\u00e1s profundas del coraz\u00f3n humano, el cual nunca se sacia plenamente con solos los alimentos terrenos \u00bb.<sup>1208<\/sup> S\u00f3lo Dios, que ha creado el hombre a su imagen y lo ha redimido del pecado, puede ofrecer a los interrogantes humanos m\u00e1s radicales una respuesta plenamente adecuada por medio de la Revelaci\u00f3n realizada en su Hijo hecho hombre: el Evangelio, en efecto, \u00ab anuncia y proclama la libertad de los hijos de Dios, rechaza todas las esclavitudes, que derivan en \u00faltima instancia, del pecado; respeta santamente la dignidad de la conciencia y su libre decisi\u00f3n; advierte sin cesar que todo talento humano debe redundar en servicio de Dios y bien de la humanidad; encomienda, finalmente, a todos a la caridad de todos \u00bb.<sup>1209<\/sup><\/p>\n<p>b) <b><a name=\"Recomenzar desde la fe en Cristo\"><\/a>Recomenzar desde la fe en Cristo<\/b><\/p>\n<p><b> 577 <\/b><i>La fe en Dios y en Jesucristo ilumina los principios morales que son \u00ab el \u00fanico e insustituible fundamento de estable tranquilidad en que se apoya el orden interno y externo de la vida privada y p\u00fablica, que es el \u00fanico que puede engendrar y salvaguardar la prosperidad de los Estados \u00bb<\/i>.<sup>1210<\/sup> La vida social se debe ajustar al designio divino: \u00ab La dimensi\u00f3n teol\u00f3gica se hace necesaria para interpretar y resolver los actuales problemas de la convivencia humana \u00bb.<sup>1211<\/sup> Ante las graves formas de explotaci\u00f3n y de injusticia social \u00ab se difunde y agudiza cada vez m\u00e1s <i>la necesidad de una radical renovaci\u00f3n <\/i>personal y social capaz de asegurar justicia, solidaridad, honestidad y transparencia. Ciertamente es largo y fatigoso el camino que hay que recorrer; muchos y grandes son los esfuerzos por realizar para que pueda darse semejante renovaci\u00f3n, incluso por las causas m\u00faltiples y graves que generan y favorecen las situaciones de injusticia presentes hoy en el mundo. Pero, como ense\u00f1an la experiencia y la historia de cada uno, no es dif\u00edcil encontrar, al origen de estas situaciones, causas propiamente \u201cculturales\u201d, relacionadas con una determinada visi\u00f3n del hombre, de la sociedad y del mundo. En realidad, en el centro de la<i> cuesti\u00f3n cultural<\/i> est\u00e1 el <i>sentido moral, <\/i>que a su vez se fundamenta y se realiza en el <i>sentido religioso<\/i> \u00bb.<sup>1212<\/sup> Tambi\u00e9n en lo que respecta a la \u00ab cuesti\u00f3n social \u00bb se debe evitar \u00ab la ingenua convicci\u00f3n de que haya una f\u00f3rmula m\u00e1gica para los grandes desaf\u00edos de nuestro tiempo. No, no ser\u00e1 una f\u00f3rmula lo que nos salve, pero s\u00ed una Persona y la certeza que ella nos infunde: <i>\u00a1Yo estoy con vosotros!<\/i> No se trata, pues, de inventar un nuevo programa. El programa ya existe. Es el de siempre, recogido por el Evangelio y la Tradici\u00f3n viva. Se centra, en definitiva, en Cristo mismo, al que hay que conocer, amar e imitar, para vivir en \u00e9l la vida trinitaria y transformar con \u00e9l la historia hasta su perfeccionamiento en la Jerusal\u00e9n celeste \u00bb.<sup>1213<\/sup><\/p>\n<p>c) <b><a name=\"Una esperanza s\u00f3lida\"><\/a>Una esperanza s\u00f3lida<\/b><\/p>\n<p><b> 578 <\/b><i>La Iglesia ense\u00f1a al hombre que Dios le ofrece la posibilidad real de superar el mal y de alcanzar el bien. <\/i>El Se\u00f1or ha redimido al hombre, lo ha rescatado a <i>caro precio<\/i> (cf. <i>1 Co <\/i>6,20). El sentido y el fundamento del compromiso cristiano en el mundo derivan de esta certeza, capaz de<i> encender la esperanza,<\/i> a pesar del pecado que marca profundamente la historia humana: la promesa divina garantiza que el mundo <i>no permanece encerrado en s\u00ed mismo, sino abierto al Reino de Dios<\/i>. La Iglesia conoce los efectos del \u00ab misterio de la impiedad \u00bb (<i>2 Ts<\/i> 2,7), pero sabe tambi\u00e9n que \u00ab hay en la persona humana suficientes cualidades y energ\u00edas, y hay una \u201cbondad\u201d fundamental (cf.<i> Gn<\/i> 1,31), porque es imagen de su Creador, puesta bajo el influjo redentor de Cristo, \u201ccercano a todo hombre\u201d, y porque la acci\u00f3n eficaz del Esp\u00edritu Santo \u201cllena la tierra\u201d (<i>Sb<\/i> 1,7) \u00bb.<sup>1214<\/sup><\/p>\n<p><b> 579 <\/b><i>La esperanza cristiana confiere una fuerte determinaci\u00f3n al compromiso en campo social, infundiendo confianza en la posibilidad de construir un mundo mejor, sabiendo bien que no puede existir un \u00ab para\u00edso perdurable aqu\u00ed en la tierra \u00bb<\/i>.<sup>1215<\/sup> Los cristianos, especialmente los fieles laicos, deben comportarse de tal modo que \u00ab la virtud del Evangelio brille en la vida diaria, familiar y social. Se manifiestan como hijos de la promesa en la medida en que, fuertes en la fe y en la esperanza, aprovechan el tiempo presente (cf.<i> Ef<\/i> 5,16; <i> Col<\/i> 4,5) y esperan con paciencia la gloria futura (cf.<i> Rm<\/i> 8,25). Pero no escondan esta esperanza en el interior de su alma, antes bien manifi\u00e9stenla, incluso a trav\u00e9s de las estructuras de la vida secular, en una constante renovaci\u00f3n y en un forcejeo con<i> los dominadores de <\/i>este mundo tenebroso, contra los esp\u00edritus malignos (<i>Ef<\/i> 6,12) \u00bb.<sup>1216<\/sup> Las motivaciones religiosas de este compromiso pueden no ser compartidas, pero las convicciones morales que se derivan de ellas constituyen un punto de encuentro entre los cristianos y todos los hombres de buena voluntad.<\/p>\n<p>d) <b><a name=\"Construir la \u00ab civilizaci\u00f3n del amor \u00bb\"><\/a>Construir la \u00ab civilizaci\u00f3n del amor \u00bb<\/b><\/p>\n<p><b> 580 <\/b><i>La finalidad inmediata de la doctrina social es la de proponer los principios y valores que pueden afianzar una sociedad digna del hombre. Entre estos principios, el de la solidaridad en cierta medida comprende todos los dem\u00e1s<\/i>: \u00e9ste constituye \u00ab uno de los principios b\u00e1sicos de la concepci\u00f3n cristiana de la organizaci\u00f3n social y pol\u00edtica \u00bb.<sup>1217<\/sup><\/p>\n<p><i> Este principio est\u00e1 iluminado por el primado de la caridad \u00ab <\/i>que es signo distintivo de los disc\u00edpulos de Cristo (cf. <i>Jn<\/i> 13,35) \u00bb.<sup>1218<\/sup> Jes\u00fas \u00ab nos ense\u00f1a que la ley fundamental de la perfecci\u00f3n humana, y, por tanto, de la transformaci\u00f3n del mundo, es el mandamiento nuevo del amor \u00bb <sup>1219<\/sup> (cf.<i> Mt<\/i> 22,40;<i> Jn <\/i>15,12; <i>Col<\/i> 3,14;<i> St<\/i> 2,8). El comportamiento de la persona es plenamente humano cuando nace del amor, manifiesta el amor y est\u00e1 ordenado al amor. Esta verdad vale tambi\u00e9n en el \u00e1mbito social: es necesario que los cristianos sean testigos profundamente convencidos y sepan mostrar, con sus vidas, que el amor es la \u00fanica fuerza (cf.<i> 1 Co<\/i> 12,31-14,1) que puede conducir a la perfecci\u00f3n personal y social y mover la historia hacia el bien.<\/p>\n<p><b> 581 <\/b><i>El amor debe estar presente y penetrar todas las relaciones sociales<\/i>: <sup>1220<\/sup> especialmente aquellos que tienen el deber de proveer al bien de los pueblos \u00ab se afanen por conservar en s\u00ed mismos e inculcar en los dem\u00e1s, desde los m\u00e1s altos hasta los m\u00e1s humildes, la caridad, se\u00f1ora y reina de todas las virtudes. Ya que la ansiada soluci\u00f3n se ha de esperar principalmente de la caridad, de la caridad cristiana entendemos, que compendia en s\u00ed toda la ley del Evangelio, y que, dispuesta en todo momento a entregarse por el bien de los dem\u00e1s, es el ant\u00eddoto m\u00e1s seguro contra la insolvencia y el ego\u00edsmo del mundo \u00bb.<sup>1221<\/sup> Este amor puede ser llamado \u00ab caridad social \u00bb <sup>1222<\/sup> o \u00ab caridad pol\u00edtica \u00bb <sup>1223<\/sup> y se debe extender a todo el g\u00e9nero humano.<sup>1224<\/sup> El \u00ab amor social \u00bb <sup>1225<\/sup> se sit\u00faa en las ant\u00edpodas del ego\u00edsmo y del individualismo: sin absolutizar la vida social, como sucede en las visiones horizontalistas que se quedan en una lectura exclusivamente sociol\u00f3gica, no se puede olvidar que el desarrollo integral de la persona y el crecimiento social se condicionan mutuamente. El ego\u00edsmo, por tanto, es el enemigo m\u00e1s delet\u00e9reo de una sociedad ordenada: la historia muestra la devastaci\u00f3n que se produce en los corazones cuando el hombre no es capaz de reconocer otro valor y otra realidad efectiva que de los bienes materiales, cuya b\u00fasqueda obsesiva sofoca e impide su capacidad de entrega.<\/p>\n<p><b> 582 <\/b><i>Para plasmar una sociedad m\u00e1s humana, m\u00e1s digna de la persona, es necesario revalorizar el amor en la vida social \u2014a nivel pol\u00edtico, econ\u00f3mico, cultural\u2014<\/i>, <i> haci\u00e9ndolo la norma constante y suprema de la acci\u00f3n<\/i>. Si la justicia \u00ab es de por s\u00ed apta para servir de \u201c\u00e1rbitro\u201d entre los hombres en la rec\u00edproca repartici\u00f3n de los bienes objetivos seg\u00fan una medida adecuada, el amor en cambio, y solamente el amor (tambi\u00e9n ese amor benigno que llamamos \u201cmisericordia\u201d), es capaz de restituir el hombre a s\u00ed mismo \u00bb.<sup>1226<\/sup> No se pueden regular las relaciones humanas \u00fanicamente con la medida de la justicia: \u00ab El cristiano sabe que el amor es el motivo por el cual Dios entra en relaci\u00f3n con el hombre. Es tambi\u00e9n el amor lo que \u00c9l espera como respuesta del hombre. Por eso el amor es <i>la forma m\u00e1s alta y m\u00e1s noble de relaci\u00f3n<\/i> de los seres humanos entre s\u00ed. El amor debe animar, pues, todos los \u00e1mbitos de la vida humana, extendi\u00e9ndose igualmente al orden internacional. S\u00f3lo una humanidad en la que reine la \u201ccivilizaci\u00f3n del amor\u201d podr\u00e1 gozar de una paz aut\u00e9ntica y duradera \u00bb.<sup>1227<\/sup> En este sentido, el Magisterio recomienda encarecidamente la solidaridad porque est\u00e1 en condiciones de garantizar el bien com\u00fan, en cuanto favorece el desarrollo integral de las personas: la caridad \u00ab te hace ver en el pr\u00f3jimo a ti mismo \u00bb.<sup>1228<\/sup><\/p>\n<p><b> 583 <\/b><i>S\u00f3lo la caridad puede cambiar completamente al hombre<\/i>.<sup>1229<\/sup> Semejante cambio no significa anular la dimensi\u00f3n terrena en una espiritualidad desencarnada.<sup>1230<\/sup> Quien piensa conformarse a la virtud sobrenatural del amor sin tener en cuenta su correspondiente fundamento natural, que incluye los deberes de la justicia, se enga\u00f1a a s\u00ed mismo: \u00ab La caridad representa el mayor mandamiento social. Respeta al otro y sus derechos. Exige la pr\u00e1ctica de la justicia y es la \u00fanica que nos hace capaces de \u00e9sta. Inspira una vida de entrega de s\u00ed mismo: \u201cQuien intente guardar su vida la perder\u00e1; y quien la pierda la conservar\u00e1\u201d (<i>Lc <\/i>17,33) \u00bb.<sup>1231<\/sup> Pero la caridad tampoco se puede agotar en la dimensi\u00f3n terrena de las relaciones humanas y sociales, porque toda su eficacia deriva de la referencia a Dios: \u00ab En la tarde de esta vida, comparecer\u00e9 delante ti con las manos vac\u00edas, pues no te pido, Se\u00f1or, que lleves cuenta de mis obras. Todas nuestras justicias tienen manchas a tus ojos. Por eso, yo quiero revestirme de tu propia Justicia y recibir de tu Amor la posesi\u00f3n eterna de Ti mismo&#8230; \u00bb.<sup>1232<\/sup><\/p>\n<p><strong>NOTAS para esta secci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><sup>1206<\/sup>Concilio Vaticano II, Const. past.<i> Gaudium et spes<\/i>, 41: AAS 58 (1966) 1059.<\/p>\n<p><sup>1207<\/sup>Juan XXIII, Carta enc. <i>Mater et magistra<\/i>: AAS 53 (1961) 451.<\/p>\n<p><sup>1208<\/sup>Concilio Vaticano II, Const. past.<i> Gaudium et spes<\/i>, 41: AAS 58 (1966) 1059.<\/p>\n<p><sup>1209<\/sup>Concilio Vaticano II, Const. past.<i> Gaudium et spes<\/i>, 41: AAS 58 (1966) 1059- 1060.<\/p>\n<p><sup>1210<\/sup>P\u00edo XII, Carta enc. <i> Summi Pontificatus<\/i>: AAS 31 (1939) 425.<\/p>\n<p><sup>1211<\/sup>Juan Pablo II, Carta enc.<i> Centesimus annus,<\/i> 55: AAS 83 (1991) 860-861.<\/p>\n<p><sup>1212<\/sup>Juan Pablo II, Carta enc.<i> Veritatis splendor, <\/i>98: AAS 85 (1993) 1210; cf. Id., Carta enc.<i> Centesimus annus, <\/i>24: AAS 83 (1991) 821-822.<\/p>\n<p><sup>1213<\/sup>Juan Pablo II, Carta ap. <i>Novo millennio ineunte,<\/i> 29: AAS 93 (2001) 285.<\/p>\n<p><sup>1214<\/sup>Juan Pablo II, Carta enc. <i>Sollicitudo rei socialis, <\/i>47: AAS 80 (1988) 580.<\/p>\n<p><sup>1215<\/sup>Juan XXIII, Carta enc. <i>Mater et magistra<\/i>: AAS 53 (1961) 451.<\/p>\n<p><sup>1216<\/sup>Concilio Vaticano II, Const. dogm. <i>Lumen gentium, <\/i>35: AAS 57 (1965) 40.<\/p>\n<p><sup>1217<\/sup>Juan Pablo II, Carta enc.<i> Centesimus annus,<\/i> 10: AAS 83 (1991) 805-806.<\/p>\n<p><sup>1218<\/sup>Juan Pablo II, Carta enc. <i>Sollicitudo rei socialis, <\/i>40: AAS 80 (1988) 568.<\/p>\n<p><sup>1219<\/sup>Concilio Vaticano II, Const. past.<i> Gaudium et spes<\/i>, 38: AAS 58 (1966) 1055- 1056; cf. Id., Const. dogm. <i>Lumen gentium,<\/i> 42: AAS 57 (1965) 47-48; <i>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica,<\/i>\u00a0826.<\/p>\n<p><sup>1220<\/sup>Cf.<i> Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, <\/i> 1889.<\/p>\n<p><sup>1221<\/sup>Le\u00f3n XIII, Carta enc. <i>Rerum novarum<\/i>:<i> Acta Leonis XIII,<\/i> 11 (1892) 143; cf. Benedicto XV, Carta enc.<i> Pacem Dei<\/i>: AAS 12 (1920) 215.<\/p>\n<p><sup>1222<\/sup>Cf. Sto. Tom\u00e1s de Aquino, QD <i>De caritate,<\/i> a. 9, c; P\u00edo XI, Carta enc.<i> Quadragesimo anno<\/i>: AAS 23 (1931) 206-207; Juan XXIII, Carta enc.<i> Mater et magistra<\/i>: AAS 53 (1961) 410; Pablo VI,<i> Discurso en la sede de la FAO<\/i>\u00a0(16 de noviembre de 1970), 11: AAS 62 (1970) 837-838; Juan Pablo II,<i> Discurso a los Miembros de la Pontificia Comisi\u00f3n \u00ab Iustitia et Pax \u00bb<\/i>\u00a0(9 de febrero de 1980), 7: AAS 72 (1980) 187.<\/p>\n<p><sup>1223<\/sup>Cf. Pablo VI, Carta ap.<i> Octogesima adveniens, <\/i>46: AAS 63 (1971) 433-435.<\/p>\n<p><sup>1224<\/sup>Cf. Concilio Vaticano II, Decr. <i>Apostolicam actuositatem, <\/i>8: AAS 58 (1966) 844-845; Pablo VI, Carta enc.<i> Populorum progressio, <\/i>44: AAS 59 (1967) 279; Juan Pablo II, Exh. ap.<i> Christifideles laici, <\/i>42: AAS 81 (1989) 472-476;<i> Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica,<\/i>\u00a01939.<\/p>\n<p><sup>1225<\/sup>Juan Pablo II, Carta enc.<i> Redemptor hominis,<\/i>15: AAS 71 (1979) 288.<\/p>\n<p><sup>1226<\/sup>Juan Pablo II, Carta enc.<i> Dives in misericordia, <\/i>14: AAS 72 (1980) 1223.<\/p>\n<p><sup>1227<\/sup>Juan Pablo II,<i> Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2004<\/i>, 10: AAS 96 (2004) 121; cf. Id., Carta enc.<i> Dives in misericordia,<\/i> 14: AAS 72 (1980) 1224; <i>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica,<\/i>\u00a02212.<\/p>\n<p><sup>1228<\/sup>San Juan Cris\u00f3stomo,<i> Homilia De perfecta caritate, <\/i>I, 2: PG 56, 281-282.<\/p>\n<p><sup>1229<\/sup>Cf. Juan Pablo II, Carta ap. <i>Novo millennio ineunte,<\/i> 49-51: AAS 93 (2001)<br \/>\n302-304.<\/p>\n<p><sup>1230<\/sup>Cf. Juan Pablo II, Carta enc.<i> Centesimus annus,<\/i> 5: AAS 83 (1991) 798-800.<\/p>\n<p><sup>1231<\/sup><i>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, <\/i>1889.<\/p>\n<p><sup>1232<\/sup>Sta. Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas,<i> Ofrenda de m\u00ed misma como v\u00edctima de holocausto al amor misericordioso de Dios. Oraciones: Obras Completas,<\/i>\u00a0Editorial Monte Carmelo, Burgos 1998, p. 758, citado en: <i>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, <\/i> 2011.<\/p>\n<hr \/>\n<p><em>Este Compendio se publica \u00edntegramente, por entregas, <a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/categorias\/iglesia-catolica\/biblioteca-vaticana\/compendio-de-doctrina-social\/?order=ASC\">aqu\u00ed<\/a>.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>a) La ayuda de la Iglesia al hombre contempor\u00e1neo 575 La sociedad contempor\u00e1nea advierte y vive profusamente una nueva necesidad de sentido: \u00ab Siempre desear\u00e1 el hombre saber, al menos confusamente, el sentido de su vida, de su acci\u00f3n y de su muerte \u00bb.1206 Resultan arduos los intentos de satisfacer las exigencias de proyectar el &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2016\/11\/11\/hacia-una-civilizacion-del-amor\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;Hacia una civilizaci\u00f3n del amor&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1138,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[291],"tags":[],"class_list":["post-49473","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-audio"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49473","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1138"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=49473"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49473\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":49485,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49473\/revisions\/49485"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=49473"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=49473"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=49473"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}