{"id":493,"date":"2004-04-30T12:52:13","date_gmt":"2004-04-30T17:52:13","guid":{"rendered":"478891822"},"modified":"2005-09-20T14:56:19","modified_gmt":"2005-09-20T14:56:19","slug":"242","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2004\/04\/30\/242\/","title":{"rendered":"La Mujer en la Vida de la Iglesia (4 de 9)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Testimonio B\u00edblico sobre la Mujer<\/strong><\/p>\n<p><em>Si no se tienen en cuenta los condicionamientos culturales al leer la Biblia en el tema del g\u00e9nero, \u00bfentonces, qu\u00e9? \u00bfHay que creer en el mu\u00f1equito de barro y en que Mois\u00e9s escribi\u00f3 todo el Pentateuco? \u00bfVa Ud. a echar por tierra doscientos a\u00f1os de estudios b\u00edblicos de la m\u00e1s alta seriedad?<\/em><\/p>\n<p>El resultado de mi cr\u00edtica a la cr\u00edtica no es que volvamos a una visi\u00f3n ingenua, ni que digamos que el universo tiene cerca de seis mil o siete mil a\u00f1os de edad.<\/p>\n<p>M\u00e1s bien es asunto de situar en perspectiva y en su lugar lo que puede brindarnos la cr\u00edtica cient\u00edfica e historiogr\u00e1fica. En resumen, el punto es que conocer sobre las condiciones o caracter\u00edsticas de un texto (por ejemplo, en su estructura literaria, su entorno cultural o su g\u00e9nesis en relatos previos) no nos autoriza a considerar su verdad propia como la simple sumatoria de nuestros resultados. El texto es m\u00e1s que el agregado de las condiciones que lo hicieron posible y m\u00e1s que los elementos que podemos reconocer adentro de \u00e9l. Fue muy sabia la Constituci\u00f3n <em>Dei Verbum<\/em> del Concilio Vaticano II cuando nos record\u00f3 que el proceso de comprensi\u00f3n, interpretaci\u00f3n y aplicaci\u00f3n de los textos pasa por la b\u00fasqueda diligente de qu\u00e9 quiso decir el autor sagrado y qu\u00e9 quiso Dios darnos a entender a trav\u00e9s de sus palabras. En este sentido, el Concilio asumi\u00f3 los dos siglos de estudios b\u00edblicos de lo que Ud. habla, peor fue m\u00e1s all\u00e1, mucho m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><em>Supongamos que es como Ud. dice. \u00bfEs indispensable descartar la cr\u00edtica de la cultura patriarcal para hablar del lugar de la mujer?<\/em><\/p>\n<p>S\u00ed, porque si la cultura patriarcal es la explicaci\u00f3n del dato b\u00edblico que ahora nos ocupa entonces todo lo que se diga sobre g\u00e9nero en la Biblia es algo accidental y por ende tambi\u00e9n lo es cuanto se diga del ministerio ordenado. Si, por otra parte, la cultura patriarcal no es explicaci\u00f3n o por lo menos no es explicaci\u00f3n suficiente del dato b\u00edblico que nos ocupa, entonces ese dato no es accidental sino que apunta precisamente en el sentido de una reflexi\u00f3n sobre qu\u00e9 im\u00e1genes nos hablan de Dios y de su amor, y c\u00f3mo lo hacen.<\/p>\n<p><em>\u00bfAdmitir\u00eda Ud., por lo menos, que la Biblia muestra al hombre en clave de poder y a la mujer en clave de sumisi\u00f3n?<\/em><\/p>\n<p>Ya ver\u00e1 Ud. que eso es susceptible de discusi\u00f3n, y no peque\u00f1a. Para m\u00ed, por lo menos, a medida que pasa el tiempo, m\u00e1s y m\u00e1s me parece que la Biblia habla mucho del poder de la mujer, desde el principio hasta el fin.<\/p>\n<p><em>\u00bfLo dice en serio?<\/em><\/p>\n<p>Desde luego, y me complace ofrecerle algunos ejemplos de ambos Testamentos. Empecemos con Sans\u00f3n. Todos recordamos al hombre al que nadie pod\u00eda derrotar. Sin embargo, si hubo quien lo derrotara: una mujer. \u00bfNo demuestra ello que esa mujer fue m\u00e1s fuerte que decenas de hombres armados?<\/p>\n<p>Sigamos con David, aquel que fue capaz de vencer a Goliat y de salir airoso de todos los ardides y la persecuci\u00f3n de Sa\u00fal. Sin embargo, qued\u00f3 atrapado por el encanto de Betsab\u00e9. El hijo de ambos, Salom\u00f3n, logr\u00f3 grandes cosas, pero su coraz\u00f3n fue desviado de Dios no por la fuerza de sus enemigos, ni por el peso del gobierno mismo, sino por sus m\u00faltiples compromisos con esposas y concubinas.<\/p>\n<p>Y por si fuera poco, ya tenemos a aquellas mujeres, Ruth, Judith, Esther, que lograron lo que era imposible para hombre alguno. \u00bfCab\u00eda dentro de lo posible que un moabita habitara en la tierra destinada a los hijos de Israel? \u00a1Jam\u00e1s! Pero Ruth lo logr\u00f3, primero convirti\u00e9ndose en compa\u00f1era de camino de Noem\u00ed y luego acogi\u00e9ndose como humilde servidora a los pies del lecho de Booz. Vino as\u00ed a resultar que esta extranjera, hija de un pueblo enemigo, se convirtiera en abuela ni m\u00e1s ni menos que del rey David.<\/p>\n<p><em>\u00a1Todos esos son ejemplos del Antiguo Testamento!<\/em><\/p>\n<p>Lo cual no los invalida, ciertamente. Pero si queremos ejemplos del Nuevo Testamento, c\u00f3mo no mencionar aqu\u00ed que en todos los evangelios s\u00f3lo consta que alguien haya hecho cambiar una decisi\u00f3n de Jes\u00fas, y esto sucede por obra no de la elocuencia, la potestad o la fuerza de un var\u00f3n, sino por la suave sugerencia de Mar\u00eda, la Madre del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Sin olvidar adem\u00e1s que la Iglesia es presentada en t\u00e9rminos femeninos, como Novia o como Esposa, y que es por amor a ella que Cristo hace cuanto hace, seg\u00fan la expresi\u00f3n bell\u00edsima de san Pablo: &#65533;<em>Maridos, amad a vuestras mujeres, as\u00ed como Cristo am\u00f3 a la iglesia y se dio a s\u00ed mismo por ella<\/em>&#65533; (Efesios 5,25). La misma imagen se repite en el Apocalipsis, cuando se habla de la Iglesia como la Novia ataviada para su Novio y Prometido (Ap 21,1-11). De modo que bien puede decirse que la belleza de la Amada ha sido poderosa en su Amado. No pensemos en Cristo como un solter\u00f3n empedernido: \u00e9l es le Novio, y si no se cas\u00f3 mientras le vimos en esta tierra es porque ciertamente preparaba su boda eterna y gloriosa ante la mirada at\u00f3nita de los coros de los \u00e1ngeles.<\/p>\n<p>Todo este recorrido, y mil ejemplos m\u00e1s, muestran que m\u00e1s que una exageraci\u00f3n es simplemente un error decir que la mujer aparece sin poder en la Biblia. Muy al contrario, lo que aparece es que la mujer se halla m\u00e1s pr\u00f3xima al mundo del sentimiento y al \u00e1mbito del coraz\u00f3n. Y si bien eso puede hacer que sufra m\u00e1s, tambi\u00e9n le otorga un modo de influencia en el hombre que no podemos sino llamar &#65533;poder.&#65533;<\/p>\n<p><em>\u00bfY en el caso de Ad\u00e1n y Eva? \u00bfNo presenta la Biblia que Eva es la sucia, la mala, la que es causa de todo el mal del mundo?<\/em><\/p>\n<p>Ha habido una predicaci\u00f3n que ha dicho semejantes barbaridades pero d\u00e9jeme decir que eso no es otra cosa sino traicionar a la Biblia.<\/p>\n<p>Hay muchos modos de responder a su acusaci\u00f3n. Empecemos por el asunto del poder. Seg\u00fan la l\u00f3gica del relato, Eva es m\u00e1s fuerte; para persuadirla se necesit\u00f3 la astucia de un \u00e1ngel, un \u00e1ngel ca\u00eddo, Satan\u00e1s. En cambio, Ad\u00e1n es m\u00e1s d\u00e9bil: a \u00e9l lo persuade una creatura visible y humana, la mujer.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el demonio ataca a la mujer, \u00bfpor qu\u00e9? \u00bfAcaso porque la ve m\u00e1s d\u00e9bil? No es congruente con lo que acabamos de decir. La verdadera raz\u00f3n est\u00e1 en lo que sigue, all\u00ed donde interviene Dios. El Se\u00f1or le dice a la serpiente: &#65533;<em>pongo hostilidad entre ti y la mujer<\/em>&#65533; (G\u00e9n 3,15). \u00bfQu\u00e9 significa eso? \u00bfQu\u00e9 representa, qu\u00e9 fuerza trae la serpiente? Eso lo sabemos bien: como lo indica san Juan, es el pr\u00edncipe de la mentira, y sobre todo, es el homicida desde el principio (Jn 8,44; cf. 1 Jn 3,15). Y tambi\u00e9n leemos: &#65533;<em>En esto se reconocen los hijos de Dios y los hijos del diablo: todo aquel que no practica la justicia, no es de Dios; tampoco aquel que no ama a su hermano<\/em>&#65533; (1 Jn 3,10). El demonio, pues, representa y trae la fuerza de la muerte. Mas Dios ha puesto enemistad entre el demonio y la mujer. \u00bfEs muy dif\u00edcil adivinar entonces qu\u00e9 representa la mujer?<\/p>\n<p>El ataque de Satan\u00e1s a la mujer es el ataque a las fuentes de la vida. En la mujer est\u00e1 el santuario de la vida. La Biblia dice que Dios puso hostilidad entre el demonio y la mujer para mostrar que sobre esta tierra, como hermosamente ha dicho Juan Pablo II, la mujer est\u00e1 &#65533;orientada fundamentalmente hacia el don de la vida&#65533; (Catequesis del 6 de diciembre de 1998). Por eso mismo es impensable una &#65533;cultura de la vida&#65533; sin una comprensi\u00f3n nueva, equilibrada y amorosa del misterio de ser mujer.<\/p>\n<p>En resumen el texto del G\u00e9nesis est\u00e1 mostrando el poder de la mujer sobre el don de la vida, y est\u00e1 indicando tambi\u00e9n qui\u00e9n la amenaza, no s\u00f3lo para destruirla a ella, sino para destruir a su descendencia, raz\u00f3n por la que el texto habla igualmente de hostilidad &#65533;entre la descendencia de la serpiente y la de la mujer.&#65533;<\/p>\n<p><em>Eso puede admitirse, \u00bfpero qu\u00e9 diremos de los abusos del poder machista y patriarcal?<\/em><\/p>\n<p>La Biblia condena los abusos, vengan de hombres o de mujeres. El abuso del poder en el hombre tiene sus caracter\u00edsticas propias, y lo mismo sucede con el de la mujer. Ud. encuentra a un hombre piadoso y justo como Jos\u00edas y a un hombre fanfarr\u00f3n y cruel como Ant\u00edoco Ep\u00edfanes; del mismo modo encuentra mujeres astutas y perversas como Jezabel y mujeres piadosas y buenas como Lidia, la de la ciudad de Filipos. No veo una sola raz\u00f3n para que condenemos los abusos del poder masculino y no los del poder femenino. En esto, como en todo, la Biblia tiene todav\u00eda mucho que ense\u00f1arnos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Testimonio B\u00edblico sobre la Mujer Si no se tienen en cuenta los condicionamientos culturales al leer la Biblia en el tema del g\u00e9nero, \u00bfentonces, qu\u00e9? \u00bfHay que creer en el mu\u00f1equito de barro y en que Mois\u00e9s escribi\u00f3 todo el Pentateuco? \u00bfVa Ud. a echar por tierra doscientos a\u00f1os de estudios b\u00edblicos de la m\u00e1s &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2004\/04\/30\/242\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;La Mujer en la Vida de la Iglesia (4 de 9)&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1138,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[50],"tags":[],"class_list":["post-493","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mujer-familia"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/493","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1138"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=493"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/493\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=493"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=493"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=493"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}