{"id":49139,"date":"2016-10-28T12:19:07","date_gmt":"2016-10-28T17:19:07","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=49139"},"modified":"2016-10-28T12:19:07","modified_gmt":"2016-10-28T17:19:07","slug":"doctrina-social-y-compromiso-de-los-fieles-laicos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2016\/10\/28\/doctrina-social-y-compromiso-de-los-fieles-laicos\/","title":{"rendered":"Doctrina social y compromiso de los fieles laicos"},"content":{"rendered":"<p>a) <b><a name=\"El fiel laico\"><\/a>El fiel laico<\/b><\/p>\n<p><b> 541 <\/b><i>La connotaci\u00f3n esencial de los fieles laicos que trabajan en la vi\u00f1a del Se\u00f1or <\/i>(cf. <i>Mt<\/i> 20,1-16)<i>, es la \u00edndole secular de su seguimiento de Cristo, que se realiza precisamente en el mundo<\/i>: \u00ab A los laicos corresponde, por propia vocaci\u00f3n, tratar de obtener el reino de Dios gestionando los asuntos temporales y orden\u00e1ndolos seg\u00fan Dios \u00bb.<sup>1139<\/sup> Mediante el Bautismo, los laicos son injertados en Cristo y hechos part\u00edcipes de su vida y de su misi\u00f3n, seg\u00fan su peculiar identidad: \u00ab Con el nombre de laicos se designan aqu\u00ed todos los fieles cristianos, a excepci\u00f3n de los miembros del orden sagrado y los del estado religioso aprobado por la Iglesia. Es decir, los fieles que, en cuanto incorporados a Cristo por el bautismo, integrados al Pueblo de Dios y hechos part\u00edcipes, a su modo, de la funci\u00f3n sacerdotal, prof\u00e9tica y real de Cristo, ejercen en la Iglesia y en el mundo la misi\u00f3n de todo el pueblo cristiano en la parte que a ellos corresponde \u00bb.<sup>1140<\/sup><\/p>\n<p><b> 542 <\/b><i>La identidad del fiel laico nace y se alimenta de los sacramentos<\/i>: del Bautismo, la Confirmaci\u00f3n y la Eucarist\u00eda. El Bautismo configura con Cristo, Hijo del Padre, primog\u00e9nito de toda criatura, enviado como Maestro y Redentor a todos los hombres. La Confirmaci\u00f3n configura con Cristo, enviado para vivificar la creaci\u00f3n y cada ser con la efusi\u00f3n de su Esp\u00edritu. La Eucarist\u00eda hace al creyente part\u00edcipe del \u00fanico y perfecto sacrificio que Cristo ha ofrecido al Padre, en su carne, para la salvaci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p><i> El fiel laico es disc\u00edpulo de Cristo a partir de los sacramentos y en virtud de ellos, es decir, en virtud de todo lo que Dios ha obrado en \u00e9l imprimi\u00e9ndole la imagen misma de su Hijo, Jesucristo<\/i>. De este don divino de gracia, y no de concesiones humanas, nace el triple \u00ab <i> munus<\/i> \u00bb (<i>don y tarea<\/i>), que cualifica al laico como<i> profeta, sacerdote y rey,<\/i> seg\u00fan su \u00edndole secular.<\/p>\n<p><b> 543 <\/b><i>Es tarea propia del fiel laico anunciar el Evangelio con el testimonio de una vida ejemplar, enraizada en Cristo y vivida en las realidades temporales<\/i>: la familia; el compromiso profesional en el \u00e1mbito del trabajo, de la cultura, de la ciencia y de la investigaci\u00f3n; el ejercicio de las responsabilidades sociales, econ\u00f3micas, pol\u00edticas. Todas las realidades humanas seculares, personales y sociales, ambientes y situaciones hist\u00f3ricas, estructuras e instituciones, son el lugar propio del vivir y actuar de los cristianos laicos. Estas realidades son destinatarias del amor de Dios; el compromiso de los fieles laicos debe corresponder a esta visi\u00f3n y cualificarse como expresi\u00f3n de la caridad evang\u00e9lica: \u00ab El ser y el actuar en el mundo son para los fieles laicos no s\u00f3lo una realidad antropol\u00f3gica y sociol\u00f3gica, sino tambi\u00e9n, y espec\u00edficamente, una realidad teol\u00f3gica y eclesial \u00bb.<sup>1141<\/sup><\/p>\n<p><b> 544 <\/b><i>El testimonio del fiel laico nace de un don de gracia, reconocido, cultivado y llevado a su madurez<\/i>.<sup>1142<\/sup> \u00c9sta es la motivaci\u00f3n que hace significativo su compromiso en el mundo y lo sit\u00faa en las ant\u00edpodas de la m\u00edstica de la acci\u00f3n, propia del humanismo ateo, carente de fundamento \u00faltimo y circunscrita a una perspectiva puramente temporal. El horizonte escatol\u00f3gico es la clave que permite comprender correctamente las realidades humanas: desde la perspectiva de los bienes definitivos, el fiel laico es capaz de orientar con autenticidad su actividad terrena. El nivel de vida y la mayor productividad econ\u00f3mica, no son los \u00fanicos indicadores v\u00e1lidos para medir la realizaci\u00f3n plena del hombre en esta vida, y valen a\u00fan menos si se refieren a la futura: \u00ab El hombre, en efecto, no se limita al solo horizonte temporal, sino que, sujeto de la historia humana, mantiene \u00edntegramente su vocaci\u00f3n eterna \u00bb.<sup>1143<\/sup><\/p>\n<p>b) <b><a name=\"La espiritualidad del fiel laico\"><\/a>La espiritualidad del fiel laico<\/b><\/p>\n<p><b> 545 <\/b><i>Los fieles laicos est\u00e1n llamados a cultivar una aut\u00e9ntica espiritualidad laical, que los regenere como hombres y mujeres nuevos, inmersos en el misterio de Dios e incorporados en la sociedad, santos y santificadores. <\/i>Esta espiritualidad edifica el mundo seg\u00fan el Esp\u00edritu de Jes\u00fas: hace capaces de mirar m\u00e1s all\u00e1 de la historia, sin alejarse de ella; de cultivar un amor apasionado por Dios, sin apartar la mirada de los hermanos, a quienes m\u00e1s bien se logra mirar como los ve el Se\u00f1or y amar como \u00c9l los ama. Es una espiritualidad que rehuye tanto <i>el espiritualismo intimista<\/i> como<i> el activismo social <\/i>y sabe expresarse en una s\u00edntesis vital que confiere unidad, significado y esperanza a la existencia, por tantas y diversas razones contradictoria y fragmentada. Animados por esta espiritualidad, los fieles laicos pueden contribuir, \u00ab desempe\u00f1ando su propia profesi\u00f3n guiados por el esp\u00edritu evang\u00e9lico&#8230; a la santificaci\u00f3n del mundo como desde dentro, a modo de fermento. Y as\u00ed hagan manifiesto a Cristo ante los dem\u00e1s, primordialmente mediante el testimonio de su vida \u00bb.<sup>1144<\/sup><\/p>\n<p><b> 546 <\/b><i>Los fieles laicos deben fortalecer su vida espiritual y moral, madurando las capacidades requeridas para el cumplimiento de sus deberes sociales.<\/i>\u00a0La profundizaci\u00f3n de las motivaciones interiores y la adquisici\u00f3n de un estilo adecuado al compromiso en campo social y pol\u00edtico, son fruto de un empe\u00f1o din\u00e1mico y permanente de formaci\u00f3n, orientado sobre todo a armonizar la vida, en su totalidad, y la fe. En la experiencia del creyente, en efecto, \u00ab no puede haber dos vidas paralelas: por una parte, la denominada vida \u201cespiritual\u201d, con sus valores y exigencias; y por otra, la denominada vida \u201csecular\u201d, es decir, la vida de familia, del trabajo, de las relaciones sociales, del compromiso pol\u00edtico y de la cultura \u00bb.<sup>1145<\/sup><\/p>\n<p><i> La s\u00edntesis entre fe y vida requiere un camino regulado sabiamente por los elementos que caracterizan el itinerario cristiano:<\/i>\u00a0la adhesi\u00f3n a la Palabra de Dios; la celebraci\u00f3n lit\u00fargica del misterio cristiano; la oraci\u00f3n personal; la experiencia eclesial aut\u00e9ntica, enriquecida por el particular servicio formativo de prudentes gu\u00edas espirituales; el ejercicio de las virtudes sociales y el perseverante compromiso de formaci\u00f3n cultural y profesional.<\/p>\n<p>c) <b><a name=\"Actuar con prudencia\"><\/a>Actuar con prudencia<\/b><\/p>\n<p><b> 547 <\/b><i>El fiel laico debe actuar seg\u00fan las exigencias dictadas por la prudencia: es \u00e9sta la virtud que dispone para discernir en cada circunstancia el verdadero bien y elegir los medios adecuados para llevarlo a cabo. Gracias a ella se aplican correctamente los principios morales a los casos particulares.<\/i>\u00a0La prudencia se articula en tres momentos: clarifica la situaci\u00f3n y la valora; inspira la decisi\u00f3n y da impulso a la acci\u00f3n. El primer momento se caracteriza<i> por la reflexi\u00f3n y la consulta <\/i>para estudiar la cuesti\u00f3n, pidiendo el consejo necesario; el segundo momento es <i>el momento valorativo del an\u00e1lisis y del juicio<\/i> de la realidad a la luz del proyecto de Dios; el tercer momento, el de<i> la decisi\u00f3n,<\/i> se basa en las fases precedentes, que hacen posible el discernimiento entre las acciones que se deben llevar a cabo.<\/p>\n<p><b> 548 <\/b><i>La prudencia capacita para tomar decisiones coherentes, con realismo y sentido de responsabilidad respecto a las consecuencias de las propias acciones. <\/i>La visi\u00f3n, muy difundida, que identifica la prudencia con la astucia, el calculo utilitarista, la desconfianza, o incluso con la timidez y la indecisi\u00f3n, est\u00e1 muy lejos de la recta concepci\u00f3n de esta virtud, propia de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica, que ayuda a decidir con<i> sensatez<\/i> y<i> valent\u00eda <\/i>las acciones a realizar, convirti\u00e9ndose en<i> medida<\/i> de las dem\u00e1s virtudes. La prudencia ratifica el bien como deber y muestra el modo en el que la persona se determina a cumplirlo.<sup>1146<\/sup> Es, en definitiva, una virtud que exige el ejercicio maduro del pensamiento y de la responsabilidad, con un conocimiento objetivo de la situaci\u00f3n y una recta voluntad que gu\u00eda la decisi\u00f3n.<sup>1147<\/sup><\/p>\n<p>d) <b><a name=\"Doctrina social y experiencia asociativa\"><\/a>Doctrina social y experiencia asociativa<\/b><\/p>\n<p><b> 549 <\/b><i>La doctrina social de la Iglesia debe entrar, como parte integrante, en el camino formativo del fiel laico. La experiencia demuestra que el trabajo de formaci\u00f3n es posible, normalmente, en los grupos eclesiales de laicos, que responden a criterios precisos de eclesialidad<\/i>: <sup>1148<\/sup> \u00ab Tambi\u00e9n los <i>grupos, las asociaciones y los movimientos<\/i> tienen su lugar en la formaci\u00f3n de los fieles laicos. Tienen, en efecto, la posibilidad, cada uno con sus propios m\u00e9todos, de ofrecer una formaci\u00f3n profundamente injertada en la misma experiencia de vida apost\u00f3lica, como tambi\u00e9n la oportunidad de completar, concretar y especificar la formaci\u00f3n que sus miembros reciben<\/p>\n<p>de otras personas y comunidades \u00bb.<sup>1149<\/sup> La doctrina social de la Iglesia sostiene e ilumina el papel de las asociaciones, de los movimientos y de los grupos laicales comprometidos en vivificar cristianamente los diversos sectores del orden temporal: <sup>1150<\/sup> \u00ab La comuni\u00f3n eclesial, ya presente y operante en la acci\u00f3n personal de cada uno, encuentra una manifestaci\u00f3n espec\u00edfica en el actuar asociado de los fieles laicos: es decir, en la acci\u00f3n solidaria que ellos llevan a cabo participando responsablemente en la vida y misi\u00f3n de la Iglesia \u00bb.<sup>1151<\/sup><\/p>\n<p><b> 550 <\/b><i>La doctrina social de la Iglesia es de suma importancia para los grupos eclesiales que tienen como objetivo de su compromiso la acci\u00f3n pastoral en \u00e1mbito social. <\/i> Estos constituyen un punto de referencia privilegiado, ya que operan en la vida social conforme a su fisonom\u00eda eclesial y demuestran, de este modo, lo relevante que es el valor de la oraci\u00f3n, de la reflexi\u00f3n y del di\u00e1logo para comprender las realidades sociales y mejorarlas. En todo caso vale la distinci\u00f3n \u00ab entre la acci\u00f3n que los cristianos, aislada o asociadamente, llevan a cabo a t\u00edtulo personal, como ciudadanos de acuerdo con su conciencia cristiana, y la acci\u00f3n que realizan, en nombre de la Iglesia, en comuni\u00f3n con sus pastores \u00bb.<sup>1152<\/sup><\/p>\n<p><i> Tambi\u00e9n las asociaciones profesionales, que agrupan a sus miembros en nombre de la vocaci\u00f3n y de la misi\u00f3n cristianas en un determinado ambiente profesional o cultural, pueden desarrollar un valioso trabajo de maduraci\u00f3n cristiana. <\/i>As\u00ed \u2014por ejemplo\u2014 una asociaci\u00f3n cat\u00f3lica de m\u00e9dicos forma a sus afiliados a trav\u00e9s del ejercicio del discernimiento ante los m\u00faltiples problemas que la ciencia m\u00e9dica, la biolog\u00eda y otras ciencias presentan a la competencia profesional del m\u00e9dico, pero tambi\u00e9n a su conciencia y a su fe. Otro tanto se podr\u00e1 decir de asociaciones de maestros cat\u00f3licos, de juristas, de empresarios, de trabajadores, sin olvidar tampoco las de deportistas, ecologistas&#8230; En este contexto la doctrina social muestra su eficacia formativa respecto a la conciencia de cada persona y a la cultura de un pa\u00eds.<\/p>\n<p>e) <b><a name=\"El servicio en los diversos \u00e1mbitos de la vida social\"><\/a>El servicio en los diversos \u00e1mbitos de la vida social<\/b><\/p>\n<p><b> 551 <\/b><i>La presencia del fiel laico en campo social se caracteriza por el servicio, signo y expresi\u00f3n de la caridad, que se manifiesta en la vida familiar, cultural, laboral, econ\u00f3mica, pol\u00edtica, seg\u00fan perfiles espec\u00edficos:<\/i>\u00a0obedeciendo a las diversas exigencias de su \u00e1mbito particular de compromiso, los fieles laicos expresan la verdad de su fe y, al mismo tiempo, la verdad de la doctrina social de la Iglesia, que encuentra su plena realizaci\u00f3n cuando se vive concretamente para solucionar los problemas sociales. La credibilidad misma de la doctrina social reside, en efecto, en el testimonio de las obras, antes que en su coherencia y l\u00f3gica interna.<sup>1153<\/sup><\/p>\n<p><i> Adentrados en el tercer milenio de la era cristiana, los fieles laicos se orientar\u00e1n con su testimonio a todos los hombres con los que colaborar\u00e1n para resolver las cuestiones m\u00e1s urgentes de nuestro tiempo<\/i>: \u00ab Todo lo que, extra\u00eddo del tesoro doctrinal de la Iglesia, ha propuesto el Concilio, pretende ayudar a todos los hombres de nuestros d\u00edas, a los que creen en Dios y a los que no creen en \u00c9l de forma expl\u00edcita, a fin de que, con la m\u00e1s clara percepci\u00f3n de su entera vocaci\u00f3n, ajusten mejor el mundo a la superior dignidad del hombre, tiendan a una fraternidad universal m\u00e1s profundamente arraigada y, bajo el impulso del amor, con esfuerzo generoso y unido, respondan a las urgentes exigencias de nuestra edad \u00bb.<sup>1154<\/sup><\/p>\n<p><strong>NOTAS para esta secci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><sup>1139<\/sup>Concilio Vaticano II, Const. dogm. <i>Lumen gentium, <\/i>31: AAS 57 (1965) 37.<\/p>\n<p><sup>1140<\/sup>Concilio Vaticano II, Const. dogm. <i>Lumen gentium, <\/i>31: AAS 57 (1965) 37.<\/p>\n<p><sup>1141<\/sup>Juan Pablo II, Exh. ap. <i>Christifideles laici, <\/i> 15: AAS 81 (1989) 415.<\/p>\n<p><sup>1142<\/sup>Cf. Juan Pablo II, Exh. ap. <i>Christifideles laici, <\/i>24: AAS 81 (1989) 433-435.<\/p>\n<p><sup>1143<\/sup>Concilio Vaticano II, Const. past.<i> Gaudium et spes<\/i>, 76: AAS 58 (1966) 1099.<\/p>\n<p><sup>1144<\/sup>Concilio Vaticano II, Const. dogm. <i>Lumen gentium, <\/i>31: AAS 57 (1965)<br \/>\n37-38.<\/p>\n<p><sup>1145<\/sup>Juan Pablo II, Exh. ap. <i>Christifideles laici, <\/i>59: AAS 81 (1989) 509.<\/p>\n<p><sup>1146<\/sup>Cf.<i> Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica,<\/i>1806.<\/p>\n<p><sup>1147<\/sup>El ejercicio de la prudencia comporta un itinerario formativo para adquirir las cualidades necesarias: la \u00ab <i>memoria<\/i> \u00bb como capacidad de retener las propias experiencias pasadas de modo objetivo, sin falsificaciones (cf. Santo Tom\u00e1s de Aquino,<i> Summa theologiae,<\/i> II-II, q. 49, a. 1: Ed. Leon. 8, 367); la \u00ab <i> docilitas<\/i> \u00bb (docilidad), que es la capacidad de dejarse instruir y sacar provecho de la experiencia ajena, sobre la base del aut\u00e9ntico amor por la verdad (cf. Santo Tom\u00e1s de Aquino,<i> Summa theologiae,<\/i> II-II, q. 49, a. 3: Ed. Leon. 8, 368-369); la<i> \u00ab solertia \u00bb <\/i>(solercia), es decir, la habilidad para afrontar los imprevistos actuando de forma objetiva, para orientar cualquier situaci\u00f3n al servicio del bien, venciendo las tentaciones de la intemperancia, la injusticia, la vileza (cf. Santo Tom\u00e1s de Aquino,<i> Summa theologiae,<\/i> II-II, q. 49, a. 4: Ed. Leon. 8, 369-370). Estas condiciones de tipo cognoscitivo permiten desarrollar los presupuestos necesarios para el momento de la toma de decisiones: la<i> \u00ab providentia \u00bb<\/i> (previsi\u00f3n), que es la capacidad de valorar la eficacia de un comportamiento en orden al logro del fin moral (cf. Santo Tom\u00e1s de Aquino, <i>Summa theologiae, <\/i>II-II, q. 49, a. 6: Ed. Leon. 8, 371), y la <i>\u00ab circumspectio \u00bb <\/i>(circunspecci\u00f3n) o capacidad de valorar las circunstancias que concurren a constituir la situaci\u00f3n en la que se ejerce la acci\u00f3n (cf. Santo Tom\u00e1s de Aquino,<i> Summa theologiae,<\/i> II-II, q. 49, a. 7: Ed. Leon. 8, 372). La prudencia se especifica, en el \u00e1mbito de la vida social, en dos formas particulares: la prudencia<i> \u00ab regnativa \u00bb<\/i>, es decir, la capacidad de ordenar las cosas hacia el m\u00e1ximo bien de la sociedad (cf. Santo Tom\u00e1s de Aquino, <i>Summa theologiae, <\/i>II-II, q. 50, a. 1: Ed. Leon. 8, 374), y la prudencia <i>\u00ab politica \u00bb<\/i> que lleva al ciudadano a obedecer, secundando las indicaciones de la autoridad (cf. Santo Tom\u00e1s de Aquino, <i>Summa theologiae, <\/i>II-II, q. 50, a. 2: Ed. Leon. 8, 375), sin comprometer la propia dignidad de persona (cf. Santo Tom\u00e1s de Aquino,<i> Summa theologiae,<\/i> II-II, qq. 47-56: Ed. Leon. 8, 348-406).<\/p>\n<p><sup>1148<\/sup>Cf. Juan Pablo II, Exh. ap. <i>Christifideles laici, <\/i>30: AAS 81 (1989) 446-448.<\/p>\n<p><sup>1149<\/sup>Juan Pablo II, Exh. ap.<i> Christifideles laici,<\/i> 62: AAS 81 (1989) 516-517.<\/p>\n<p><sup>1150<\/sup>Cf. Juan XXIII, Carta enc.<i> Mater et magistra<\/i>: AAS 53 (1961) 455.<\/p>\n<p><sup>1151<\/sup>Juan Pablo II, Exh. ap.<i> Christifideles laici, <\/i>29: AAS 81 (1989) 443.<\/p>\n<p><sup>1152<\/sup>Concilio Vaticano II, Const. past.<i> Gaudium et spes<\/i>, 76: AAS 58 (1966) 1099.<\/p>\n<p><sup>1153<\/sup>Cf. Juan XXIII, Carta enc. <i>Mater et magistra<\/i>: AAS 53 (1961) 454; Juan<br \/>\nPablo II, Carta enc.<i> Centesimus annus, <\/i>57: AAS 83 (1991) 862-863.<\/p>\n<p><sup>1154<\/sup>Concilio Vaticano II, Const. past.<i> Gaudium et spes<\/i>, 91: AAS 58 (1966) 1113.<\/p>\n<hr \/>\n<p><em>Este Compendio se publica \u00edntegramente, por entregas, <a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/categorias\/iglesia-catolica\/biblioteca-vaticana\/compendio-de-doctrina-social\/?order=ASC\">aqu\u00ed<\/a>.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>a) El fiel laico 541 La connotaci\u00f3n esencial de los fieles laicos que trabajan en la vi\u00f1a del Se\u00f1or (cf. Mt 20,1-16), es la \u00edndole secular de su seguimiento de Cristo, que se realiza precisamente en el mundo: \u00ab A los laicos corresponde, por propia vocaci\u00f3n, tratar de obtener el reino de Dios gestionando los &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2016\/10\/28\/doctrina-social-y-compromiso-de-los-fieles-laicos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;Doctrina social y compromiso de los fieles laicos&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1138,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1050,468],"tags":[],"class_list":["post-49139","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-compendio-de-doctrina-social","category-laicos"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49139","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1138"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=49139"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49139\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":49140,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49139\/revisions\/49140"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=49139"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=49139"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=49139"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}