{"id":49095,"date":"2016-10-26T01:28:57","date_gmt":"2016-10-26T06:28:57","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=49095"},"modified":"2016-10-25T21:30:27","modified_gmt":"2016-10-26T02:30:27","slug":"primer-obispo-de-mexico-fray-julian-garces-o-p-1452-1542","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2016\/10\/26\/primer-obispo-de-mexico-fray-julian-garces-o-p-1452-1542\/","title":{"rendered":"Primer obispo de M\u00e9xico: Fray Juli\u00e1n Garc\u00e9s O. P. (1452-1542)"},"content":{"rendered":"<p>En octubre de 1527, en pleno desastre y turbulencia, lleg\u00f3 a la Nueva Espa\u00f1a el dominico fray Juli\u00e1n Garc\u00e9s, como primer obispo de M\u00e9xico. Hijo de familia noble, naci\u00f3 en 1452 en Munebrega, del reino de Arag\u00f3n, y en la Orden de predicadores se hab\u00eda distinguido como fil\u00f3sofo y te\u00f3logo, biblista y predicador. Cuando en 1519 es nombrado obispo para la di\u00f3cesis carolense -en honor de Carlos I-, de l\u00edmites muy imprecisos, tiene 67 a\u00f1os. Esta di\u00f3cesis imaginaria ve en 1525 concretada su sede en la ciudad de Tlaxcala, primer centro vital de la Iglesia en M\u00e9xico. All\u00ed se hab\u00edan bautizado los cuatro se\u00f1ores tlaxcaltecas en 1520, teniendo como padrinos a Cort\u00e9s y a sus capitanes Alvarado, Tapia, Sandoval y Olid.<\/p>\n<p>El obispo Garc\u00e9s, de paso a M\u00e9xico en 1527, trata en la Espa\u00f1ola con hermanos suyos dominicos, como Montesinos y Las Casas, misioneros muy sol\u00edcitos por la causa de los indios. Y al a\u00f1o siguiente conoce en la ciudad de M\u00e9xico al franciscano fray Juan de Zum\u00e1rraga, todav\u00eda obispo electo, a\u00fan no consagrado, de esta ciudad.<\/p>\n<p>En 1527 inicia, pues, fray Juli\u00e1n Garc\u00e9s su ministerio episcopal en la extensa di\u00f3cesis de Tlaxcala a la edad, nada despreciable, de 75 a\u00f1os. Era muy estudioso, y se dice que de veinticuatro horas estudiaba doce, pero tambi\u00e9n era muy activo y excelente predicador. Funda el hospital de Perote, entre Veracruz y M\u00e9xico, como albergue para viajeros, enfermos y pobres. Toda su renta la empleaba en limosnas y, como veremos, siempre apoy\u00f3 al obispo Zum\u00e1rraga, en las grandes luchas de \u00e9ste. Muri\u00f3 Garc\u00e9s piadosamente a fines de 1542, a los 90 a\u00f1os, y fue enterrado en la catedral de Puebla, a donde en 1539 hab\u00eda trasladado la sede tlaxcalteca.<\/p>\n<p>Carta del obispo Garc\u00e9s al Papa (1537)<\/p>\n<p>Habiendo recibido fray Juli\u00e1n Garc\u00e9s con la misma consagraci\u00f3n episcopal el nombramiento de \u00abProtector de los indios\u00bb, entreg\u00f3 su vida, con una dedicaci\u00f3n admirable, a evangelizarlos y defenderlos. De su fiel servicio episcopal es preciso destacar su Carta al Papa Pablo III, pues tuvo al parecer un influjo decisivo en la Bula Unigenitus Deus (2-6-1937), en la que se afirmaba la personalidad humana de los indios, y se condenaba su esclavizaci\u00f3n y mal trato, rechazando como falsos los motivos que se alegaban por entonces. Transcribimos de la carta citada algunos extractos:<\/p>\n<p>\u00abLos ni\u00f1os de los indios no son molestos con obstinaci\u00f3n ni porf\u00eda a la fe cat\u00f3lica, como lo son los moros y jud\u00edos, antes aprenden de tal manera las verdades de los cristianos que no s\u00f3lamente salen con ellas, sino que las agotan y es tanta su facilidad, que parece que se las beben. Aprenden m\u00e1s presto que los ni\u00f1os espa\u00f1oles y con m\u00e1s contento los art\u00edculos de la fe, por su orden, y las dem\u00e1s oraciones de la doctrina cristiana, reteniendo en la memoria fielmente lo que se les ense\u00f1a&#8230; No son vocingleros, ni pendencieros; no porfiados, ni inquietos; no d\u00edscolos, ni soberbios; no injuriosos, ni rencillosos, sino agradables, bien ense\u00f1ados y obedient\u00edsimos a sus maestros. Son afables y comedidos con sus compa\u00f1eros, sin las quejas, murmuraciones, afrentas y los dem\u00e1s vicios que suelen tener los muchachos espa\u00f1oles. Seg\u00fan lo que aquella edad permite, son inclinad\u00edsimos a ser liberales. Tanto monta que lo que se les da, se d\u00e9 a uno como a muchos; porque lo que uno recibe, se reparte luego entre todos.<\/p>\n<p>\u00abSon maravillosamente templados, no comedores ni bebedores, sino que parece que les es natural la modestia y compostura. Es contento verlos cuando andan, que van por su orden y concierto, y si les mandan sentar, se sientan, y si estar en pie, se est\u00e1n, y si arrodillar, se arrodillan&#8230;<\/p>\n<p>\u00abTienen los ingenios sobremanera f\u00e1ciles para que se les ense\u00f1e cualquier cosa. Si les mandan contar o leer o escribir, pintar, obrar en cualquiera arte mec\u00e1nica o liberal, muestran luego grande claridad, presteza y facilidad de ingenios en aprender todos los principios, lo cual nace as\u00ed del buen temple de la tierra y piadosas influencias del Cielo, como de su templada y simple comida, como muchas veces se me ha ofrecido considerando estas cosas.<\/p>\n<p>\u00abCuando los recogen al monasterio para ense\u00f1arlos, no se quejan los que son ya grandecillos, ni ponen en disputa que sean tratados bien o mal, o castigados con demasiado rigor, o que los maestros los env\u00eden tarde a sus casas, o que a los iguales se les encomienden desiguales oficios, o que a los desiguales, iguales. Nadie contradice, ni chista, ni se queja&#8230;<\/p>\n<p>\u00abYa es tiempo de hablar contra los que han sentido mal de aquestos pobrecitos, y es bien confundir la van\u00edsima opini\u00f3n de los que los fingen incapaces y afirman que su incapacidad es ocasi\u00f3n bastante para excluirlos del gremio de la Iglesia. \u00abPredicad el evangelio a toda criatura, dijo el Se\u00f1or en el evangelio; el que creyere y fuere bautizado, ser\u00e1 salvo\u00bb. Llanamente hablaba de los hombres, y no de los brutos. No hizo excepci\u00f3n de gentes, ni excluy\u00f3 naciones&#8230; A ning\u00fan hombre que con fe voluntaria pida el bautismo de la Iglesia, se le ha de cerrar la puerta, como lo ense\u00f1a San Agust\u00edn, citando a San Cipriano.<\/p>\n<p>\u00abA nadie, pues, por amor de Dios, aparte desta obra la falsa doctrina de los que, instigados por sugestiones del demonio, afirman que estos indios son incapaces de nuestra religi\u00f3n. Esta voz realmente, que es de Satan\u00e1s, afligido de que su culto y honra se destruye, y es voz que sale de las avarientas gargantas de los cristianos, cuya codicia es tanta que, por poder hartar su sed, quieren porfiar que las criaturas racionales hechas a imagen de Dios son bestias y jumentos, no a otro fin de que los que las tienen a cargo, no tengan cuidado de librarlas de las rabiosas manos de su codicia, sino que se las dejen usar en su servicio, conforme a su antojo&#8230;<\/p>\n<p>\u00abY por hablar m\u00e1s en particular del ingenio y natural destos hombres, los cuales ha diez a\u00f1os que veo y trato en su propia tierra, quiero decir lo que vi y o\u00ed&#8230; Son con justo t\u00edtulo racionales, tienen enteros sentidos y cabeza. Sus ni\u00f1os hacen ventaja a los nuestros en el vigor de su esp\u00edritu, y en m\u00e1s dichosa viveza de entendimiento y de sentidos, y en todas las obras de manos.<\/p>\n<p>\u00abDe sus antepasados he o\u00eddo que fueron sobremanera crueles, con una b\u00e1rbara fiereza que sal\u00eda de t\u00e9rminos de hombres, pues eran tan sanguinolentos y crudos que com\u00edan carnes humanas. Pero cuanto fueron m\u00e1s desaforados y crueles, tanto m\u00e1s acepto sacrificio se ofrece a Dios si se convierten bien y con veras&#8230; Trabajemos por ganar sus \u00e1nimas, por las cuales Cristo Nuestro Se\u00f1or derram\u00f3 su sangre.<\/p>\n<p>\u00abOpon\u00e9mosles por objeci\u00f3n su barbarie e idolatr\u00eda, como si hubieran sido mejores nuestros padres&#8230; \u00bfQui\u00e9n duda sino que, andando a\u00f1os, han de ser muchos destos indios muy santos y resplandecientes en toda virtud?&#8230; Si Espa\u00f1a, tan llena de espinas y abrojos de errores antes de la predicaci\u00f3n de los Ap\u00f3stoles, dio despu\u00e9s en lo temporal y espiritual tales frutos, cuales ninguno antes pudiera entender que estaban por venir, porque esta mudanza es de la diestra del Muy Alto, tambi\u00e9n se ha de conceder que, siendo la misma omnipotencia la de Dios, y el mismo auxilio, favor y gracia, la que concede a todos como Redentor, podr\u00e1 ser que el pueblo de los indios venga a ser maravilloso en este Nuevo Mundo&#8230; Advertid, dice el Salmista, que desta manera ser\u00e1 bendito el hombre que teme al Se\u00f1or; y dice luego el c\u00f3mo: \u00abViendo a los hijos de tus hijos (que son los hombres pobres del Nuevo Mundo) que con su fe y virtudes por ventura han de sobrepujar a aqu\u00e9llos por cuyo ministerio fueron convertidos a la fe\u00bb&#8230;<\/p>\n<p>\u00abAhora es tanta la felicidad de sus ingenios (hablo de los ni\u00f1os), que escriben en lat\u00edn y en romance mejor que nuestros espa\u00f1oles. Confiesan todos sus pecados, no con menos claridad y verdad que los que nacieron de padres cristianos, y estoy por decir que con m\u00e1s ganas&#8230; Tienen simplicidad de palomas, y para sus confesiones, todo el a\u00f1o es cuaresma. Toman disciplinas ordinarias, con ser cosa que los muchachos rehusan, y las reciben de su voluntad&#8230; Y lo que nuestros espa\u00f1oles tienen por m\u00e1s dificultoso, pues a\u00fan no quieren obedecer a los prelados que les mandan dejar las mancebas, esto hacen los indios con tanta facilidad que parece milagro, dejando las muchas mujeres que tuvieron en su paganismo, y content\u00e1ndose con una en el matrimonio. Con estar muy hechos a hurtar por particular inclinaci\u00f3n que a ello tienen, no rehusan la restituci\u00f3n ni la dilatan. Edifican grandes iglesias, ad\u00f3rnalas con las armas reales; labran tambi\u00e9n los conventos de los frailes que los tienen a cargo, y las casas de las mujeres devotas que envi\u00f3 la Reina do\u00f1a Isabel, d\u00e1ndoles a ellas con tanta buena voluntad sus hijos, como a los frailes sus hijos\u00bb.<\/p>\n<p>A los 85 a\u00f1os, este anciano obispo enamorado de sus indios diocesanos, cuenta aqu\u00ed al Papa una serie de casos concretos admirables -aunque entre ellos, por cierto, no refiere la muerte de los ni\u00f1os m\u00e1rtires de Tlaxcala, que fue unos diez a\u00f1os anterior a esta carta-, y concluye diciendo: Para explicar tantas cosas admirables como aqu\u00ed vemos, \u00abno buscamos juicio humano, sino que nos maravillamos del divino, pues quiere Dios despertar en los principios de aquesta nueva gente, los milagros antiguos y prometer el fruto con que florecieron los santos que ha muchos a\u00f1os que nuestra Iglesia reverencia. Ay\u00fadales a los indios su poca comida, y el pobre y poco vestido, y la humildad y obediencia que les es natural, con no haber en el mundo naci\u00f3n que tenga con tanta abundancia todas las cosas necesarias como \u00e9sta&#8230;<\/p>\n<p>\u00abUna cosa quisiera yo, Sant\u00edsimo Padre, que tuviera Vuestra Santidad por persuadida, y es que desde que comenz\u00f3 a resplandecer por el mundo la verdad evang\u00e9lica, desde que se declar\u00f3 nuestra felicidad, desde que fuimos adoptados por hijos de Dios en virtud de la gracia de Nuestro Redentor, y desde que el camino de la salud fue promulgado por los Ap\u00f3stoles, nunca jam\u00e1s (a lo que yo entiendo) ha habido en la Iglesia cat\u00f3lica m\u00e1s trabajoso hilado, ni cosa de m\u00e1s advertencia, que el repartir los talentos entre estos indios&#8230; Vean todo en ese pecho apost\u00f3lico, que ninguna cosa se asienta m\u00e1s agradable que querer Vuestra Santidad que todos sus fieles acudan y asisten y velen en este negocio tan grave, con toda su fuerza y conato, deseo, voz y voto&#8230; tanto m\u00e1s cuanto vemos en Europa que se ejercita m\u00e1s la crueldad de los turcos contra los nuestros. De aqu\u00ed saquemos oro de las entra\u00f1as de la fe de los indios. Esta riqueza es la que habemos de enviar para socorro de nuestros soldados. Gan\u00e9mosle m\u00e1s tierra en las Indias al demonio que la que \u00e9l nos hurta con sus turcos en Europa&#8230; Dil\u00e1tense los t\u00e9rminos de vuestros fieles, buen Jes\u00fas, Rey Nuestro\u00bb (Xirau, Idea 87-101).<\/p>\n<p>\u00c9ste fue el primer obispo de Puebla de los Angeles.<\/p>\n<hr \/>\n<p><em>El autor de esta obra es el sacerdote espa\u00f1ol Jos\u00e9 Ma. Iraburu, a quien expresamos nuestra gratitud. Aqu\u00ed la obra se publica \u00edntegra, por entregas. Lo ya publicado puede consultarse<\/em> <a href=\"http:\/\/is.gd\/iglesiamerica\">aqu\u00ed<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En octubre de 1527, en pleno desastre y turbulencia, lleg\u00f3 a la Nueva Espa\u00f1a el dominico fray Juli\u00e1n Garc\u00e9s, como primer obispo de M\u00e9xico. Hijo de familia noble, naci\u00f3 en 1452 en Munebrega, del reino de Arag\u00f3n, y en la Orden de predicadores se hab\u00eda distinguido como fil\u00f3sofo y te\u00f3logo, biblista y predicador. Cuando en &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2016\/10\/26\/primer-obispo-de-mexico-fray-julian-garces-o-p-1452-1542\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;Primer obispo de M\u00e9xico: Fray Juli\u00e1n Garc\u00e9s O. P. (1452-1542)&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1138,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[490,1098,783],"tags":[],"class_list":["post-49095","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-dominicos","category-hechos-de-los-apostoles-de-america","category-mexico"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49095","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1138"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=49095"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49095\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":49096,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49095\/revisions\/49096"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=49095"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=49095"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=49095"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}