{"id":4814,"date":"2010-01-17T02:33:35","date_gmt":"2010-01-17T07:33:35","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=4814"},"modified":"2010-01-15T11:35:06","modified_gmt":"2010-01-15T16:35:06","slug":"el-abandono-en-el-padre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2010\/01\/17\/el-abandono-en-el-padre\/","title":{"rendered":"EL ABANDONO EN EL PADRE"},"content":{"rendered":"<p><strong>EL ABANDONO EN EL PADRE<\/strong><\/p>\n<p>Les invito a reflexionar en un tema que constituye hoy una espiritualidad maravillosa. Es el tema sobre el abandono, vivido por Jes\u00fas en su relaci\u00f3n con el Padre. De tal manera se abandon\u00f3 en \u00c9l que su voluntad es la del Padre y su alimento es hacer la voluntad de su querido Padre celestial. El Santo Abandono es el acto m\u00e1s perfecto de amor a Dios que un alma pueda producir. El que da a Dios su voluntad se da as\u00ed mismo y lo da todo. Es esta la manera m\u00e1s noble, m\u00e1s perfecta y m\u00e1s pura de amar. Si el abandono perfecciona las virtudes, perfecciona tambi\u00e9n la uni\u00f3n del alma con Dios.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Como nuestra reflexi\u00f3n es sobre el abandono en el Padre, les invito a mantener nuestra mirada fija en el s\u00edmbolo con que se pinta al Padre: un tri\u00e1ngulo y en el centro un ojo, que representa a Dios Padre. El ojo es s\u00edmbolo de Dios que cuida del hombre. Este ojo nos habla de una gran verdad: Dios nos ve, nos est\u00e1 cuidando en todo momento, nos est\u00e1 amando y vela por nosotros: &#8220;<em>T\u00fa me sondeas y me conoces<\/em>&#8221; (Salm 139, 1). Su mirada sobre nosotros es una presencia, un cuidado y un amor permanente. Si el hombre intenta huir de Dios, el Se\u00f1or le sigue con su amor; nos ama, y en ning\u00fan momento deja de amarnos, a pesar de nuestro desamor. <\/p>\n<p><strong>Naturaleza: <\/strong>el abandono consiste en una amorosa, entera y entra\u00f1able sumisi\u00f3n y concordia de nuestra voluntad con la voluntad amorosa del Padre en todo cuanto disponga o permita de nosotros.<br \/>\nHacemos de su voluntad nuestra voluntad: <em>mi comida es hacer la voluntad del que me a enviado<\/em>&#8221; (Jn 4,34). Cuando es perfecta como en Cristo se le conoce como<em> Santo abandono. <\/em><em><strong><\/strong><\/em><\/p>\n<p>El abandono en las manos del Se\u00f1or exige el sufrimiento, que es llevado con amor y con la confianza de que Dios nos esta purificando, para unirnos a \u00c9l.\u00a0Esta uni\u00f3n con \u00c9l no puede darse si no nos desprendemos de nosotros mismos, si no curamos nuestro orgullo y no obedecemos a \u00c9l con esp\u00edritu d\u00f3cil y con decisi\u00f3n\u00a0firme de hacer su voluntad, de abandonarnos a su querer para que \u00c9l pueda gobernar nuestra vida.<\/p>\n<p><strong>En el huerto<\/strong><\/p>\n<p>Jes\u00fas, nos ense\u00f1a el abandono y entrega a la voluntad del Padre, en los momentos de sufrimiento y de dolor en su entrega en le huerto de los olivos. En Getseman\u00ed ha alcanzado una cumbre el abandono de Jes\u00fas en su Padre, salvando a la humanidad. All\u00ed conoci\u00f3 el mundo el poder del amor sin l\u00edmites (cf. <em>Jn<\/em> 13,1), del amor que consiste en dar la vida por los amigos (cf. <em>Jn<\/em> 15,13). Jes\u00fas, en el Huerto de los Olivos, solo, ante el Padre, has renovado la entrega a su voluntad. <\/p>\n<p>San Ambrosio dice, &#8220;el que tiene por su porci\u00f3n a Dios, no debe tener otro cuidado que el de aplicarse a \u00e9l, y todo cuanto se emplea en otra cosa es un robo que se hace al servicio y culto que se le debe.&#8221;\u00a0 El abandono tiene su fundamento en el amor.\u00a0Jes\u00fas mismo alimenta nuestra entrega incondicional al Padre.<\/p>\n<p><strong>Excelencia: l<\/strong>o que constituye la excelencia del santo abandono es la incomparable eficacia que posee para remover todos los obst\u00e1culos que impiden la acci\u00f3n de la gracia, para hacer practicar con perfecci\u00f3n las m\u00e1s excelsas virtudes y para establecer el reinado absoluto de Dios en nuestra vida.\u00a0El Santo abandono es el que, despu\u00e9s de todo nuestro crecimiento en la vida de virtud, acabar\u00e1 de purificar y de despegar nuestra alma para dirigirla completamente a Dios.\u00a0<\/p>\n<p><strong>En presencia del Padre<\/strong><\/p>\n<p>Talvez, la p\u00e1gina cumbre del abandono nos ha sido regalada por el evangelista san Juan. Es el cap\u00edtulo 17 de su evangelio. Una p\u00e1gina marcada por una emotividad conmovida y al mismo tiempo dram\u00e1tica. Las palabras que Jes\u00fas pronuncia son sencillas y, saliendo del coraz\u00f3n del Hijo, van directamente hasta el coraz\u00f3n del Padre en una total sumisi\u00f3n. En esta oraci\u00f3n de Jes\u00fas hay una entrega incondicional de Jes\u00fas a su Padre.<\/p>\n<p>En esta oraci\u00f3n Jes\u00fas, afianzado en su amor infinito al Padre, se ofrece, en total abandono, como v\u00edctima al Padre intercediendo por los que \u00c9l le ha confiado. La actitud de abandono de Jes\u00fas es como la de un ni\u00f1o con su padre. La misma que \u00e9l nos hab\u00eda pedido: &#8220;<em>Si no cambian y se hacen como los ni\u00f1os, no entrar\u00e1n en el Reino de los cielos<\/em>&#8221; (Mt 18,3). <\/p>\n<p><strong>El valor de lo &#8220;peque\u00f1o&#8221;<\/strong><\/p>\n<p>Jes\u00fas nos entrega un secreto para nuestro crecimiento espiritual, cuando nos dice: &#8220;<em>si no se hacen como ni\u00f1os, no entrar\u00e1n en el Reino de los Cielos<\/em>&#8221; (Mt. 18,3). \u00c9l no est\u00e1 invitando a sus disc\u00edpulos a vivir de manera infantil, eternamente incapaces de tomar una responsabilidad. Habla de convertirse en ni\u00f1os. Nuestros ni\u00f1os nos han ense\u00f1ado el valor del ser peque\u00f1o del que habla el Evangelio. Es el sentido del abandono confiado al Padre que en los ni\u00f1os se manifiesta con claridad como la serenidad y la alegr\u00eda de su vida.<\/p>\n<p><strong>Aprender de los ni\u00f1os<\/strong><\/p>\n<p>Los ni\u00f1os son una &#8220;escuela&#8221; de sencillez, de humildad, de su misi\u00f3n, de solidaridad con el pap\u00e1. Nos ense\u00f1an a escuchar, a someternos al padre. La proximidad a los ni\u00f1os nos lleva a comprender y respetar al otro y a responder a sus necesidades.<\/p>\n<p>Si es verdad que los ni\u00f1os tienen que aprender muchas cosas, tambi\u00e9n es verdad que tienen muchas cosas que ense\u00f1ar. Nos ense\u00f1an el valor de la confianza, del abandono confiado en los dem\u00e1s. Nos ense\u00f1an a no esconder la propia debilidad. De alguna manera aprendemos de ellos a comprender c\u00f3mo cada persona necesita de las dem\u00e1s, no s\u00f3lo para crecer, sino tambi\u00e9n para ser m\u00e1s feliz. Mirando las vidas dif\u00edciles de nuestros ni\u00f1os y adolescentes, hemos aprendido, tambi\u00e9n, a reconocer los males de la sociedad.<\/p>\n<p>Nuestra relaci\u00f3n con los ni\u00f1os se ha caracterizado siempre por el respeto hacia ellos. A\u00fan cuando se trate de ni\u00f1os considerados dif\u00edciles, excluidos de la escuela, despreciados muchas veces porque son incapaces de expresarse bien, la Comunidad ha visto siempre en ellos las potencialidades de una vida que todav\u00eda ten\u00eda que crecer y que necesitaba la confianza de los otros. Por esto la defensa de la vida de los m\u00e1s peque\u00f1os, una vida muchas veces poco respetada, ha sido un compromiso constante de nuestra acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hacerse como un ni\u00f1o es una condici\u00f3n que Jes\u00fas presenta como indispensable para alcanzar el recto camino que lleva al destino trascendente. El ni\u00f1o es presentado como ideal, como maestro existencial del hombre, que siempre deber\u00e1 fidelidad a esa l\u00edmpida etapa inicial de su vida, aun no contaminada por los miedos y los apegos, los resentimientos y los prejuicios de una adultez devaluada. Por eso la frescura y la espontaneidad, la alegr\u00eda y la capacidad de vivir el momento presente, extray\u00e9ndole todo el gozo posible, la actitud de asombro y de admiraci\u00f3n frente a todo lo bello del universo son lecciones magistrales que dan los ni\u00f1os a los adultos distra\u00eddos. <\/p>\n<p>Se requiere una actitud de disc\u00edpulo para acercarse a los ni\u00f1os. Es dif\u00edcil no caer en las actitudes de juez, de doctor sabelotodo, de superioridad aplastante, de burla ridiculizante, de impaciencia exigente, de susceptibilidad condenatoria,<\/p>\n<p>Hacerse significa trabajar sobre si mismos no tanto para adquirir m\u00e1s de lo que se tiene sino para quitar todo lo que sobra. No se trata de hacer un complicado reglamento adulto inspirado en el modelo infantil sino intu\u00edr una actitud que dice s\u00ed a la verdad, al amor y a la vida y decide, aqu\u00ed y ahora, ser feliz comparti\u00e9ndolo todo. Todos estamos hechos para entrar. S\u00f3lo se excluye el que no decidi\u00f3 vivir eso que parece carencia y es plenitud: la infancia espiritual de todos los llamados a ser hijos, para siempre, en la alegr\u00eda de Dios&#8221; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL ABANDONO EN EL PADRE Les invito a reflexionar en un tema que constituye hoy una espiritualidad maravillosa. Es el tema sobre el abandono, vivido por Jes\u00fas en su relaci\u00f3n con el Padre. 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