{"id":47743,"date":"2016-09-07T18:35:59","date_gmt":"2016-09-07T23:35:59","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=47743"},"modified":"2016-09-07T18:35:59","modified_gmt":"2016-09-07T23:35:59","slug":"el-singularisimo-camino-de-penitencias-del-p-roa-misionero-agustino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2016\/09\/07\/el-singularisimo-camino-de-penitencias-del-p-roa-misionero-agustino\/","title":{"rendered":"El \u00absingular\u00edsimo camino\u00bb de penitencias del P. Roa, misionero agustino"},"content":{"rendered":"<p>Como hace notar Robert Ricard, en general fue muy grande la severidad penitencial de los primeros misioneros de M\u00e9xico, pero a\u00fan as\u00ed \u00abse queda muy lejos de la austera vida asc\u00e9tica de fray Antonio de Roa: vio que los indios andaban descalzos, y \u00e9l se quit\u00f3 las sandalias para andar descalzo; vio que casi no ten\u00edan vestido y que dorm\u00edan sobre el suelo, y \u00e9l se visti\u00f3 de ruda tela y se dio a dormir sobre una tabla; vio que com\u00edan ra\u00edces y pobr\u00edsimos alimentos, y \u00e9l se priv\u00f3 del m\u00e1s leve gusto en el comer y en el beber. Por mucho tiempo no prob\u00f3 el vino, ni comi\u00f3 carne o pan. Identificado de este modo con sus pobres indios, logr\u00f3 conquistar sus corazones y convertirlos con rapidez\u00bb (Conquista 226).<\/p>\n<p>En efecto, como se\u00f1ala Grijalva en varias ocasiones, el testimonio de fray Antonio conmovi\u00f3 profundamente a los indios: \u00abEs tan admirable la vida del bendito fray Antonio de Roa, tan grandes sus penitencias, tantos sus merecimientos, que puso en espanto estas naciones y enterneci\u00f3 las mismas pe\u00f1as, que regadas con su sangre se ablandaron, y conservan hasta hoy rastros de aquellas maravillas\u00bb (II,20)&#8230;<\/p>\n<p>El padre Roa, quiz\u00e1 de andar siempre descalzo por los caminos, ten\u00eda una llaga cr\u00f3nica en un dedo del pie. Sin embargo, \u00abnunca le vieron sentado, porque ni aun este peque\u00f1o descanso quiso dar a su cuerpo en veinte y cinco a\u00f1os que estuvo en esta tierra, y cuando algunas personas que hablaban con \u00e9l no se quer\u00edan sentar, \u00e9l con mucho gusto y alegr\u00eda les obligaba a que se sentasen, qued\u00e1ndose en pie\u00bb (II,20).<\/p>\n<p>Pero sobre todas estas cosas, que eran penitencias hasta cierto punto normales en los misioneros m\u00e1s austeros, otras penitencias de fray Antonio eran realmente inauditas. Fray Juan de Grijalva entendi\u00f3 bien la intenci\u00f3n que en ellas llevaba el padre Roa cuando escribe: \u00abConociendo este siervo de Dios la condici\u00f3n de los indios, que es la que siempre vemos en gente sencilla y vulgar, que se mueven m\u00e1s por el ejemplo que por la doctrina, y les admira lo que ven con los ojos m\u00e1s que con otra ninguna noticia, se resolvi\u00f3 a seguir un particular\u00edsimo camino, y a hacer demostraci\u00f3n en su cuerpo de todo aquello que les predicaba\u00bb (II,20)<\/p>\n<p>Ten\u00eda, por ejemplo, ense\u00f1ados algunos indios de su mayor confianza, los que le acompa\u00f1aban en sus misiones apost\u00f3licas, para que delante de los indios le atormentaran con las m\u00e1s crueles penitencias. Al salir del convento, hab\u00edan de llevarle arrastrado con una soga al cuello, y cuando llegaban por el camino a una cruz, \u00e9l la besaba de rodillas, con todo amor y reverencia, y \u00aben haciendo esto, los indios le daban de bofetadas, y le escup\u00edan en el rostro, y le desnudaban el h\u00e1bito, y le daban a dos manos cincuenta azotes, tan recios que le hac\u00edan reventar la sangre\u00bb (II,21). Y aquellos indios sencillos, ingenuos y compasivos, viendo la humillaci\u00f3n y el sufrimiento de este \u00abvar\u00f3n de dolores\u00bb, se conmov\u00edan hasta las l\u00e1grimas. En seguida, predicando junto a la cruz, les exhortaba a la fe y a la conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed era como \u00abaquellos b\u00e1rbaros ind\u00edgenas, que ve\u00edan y escuchaban al padre Roa, pasmados de espanto y llenos de asombro, llegaban a entender los dos puntos m\u00e1s importantes de nuestra fe: la inocencia de Cristo y la gravedad de nuestras culpas, la satisfacci\u00f3n de Cristo y la que nosotros debemos hacer\u00bb (L\u00f3pez Beltr\u00e1n 89).<\/p>\n<hr \/>\n<p><em>El autor de esta obra es el sacerdote espa\u00f1ol Jos\u00e9 Ma. Iraburu, a quien expresamos nuestra gratitud. Aqu\u00ed la obra se publica \u00edntegra, por entregas. Lo ya publicado puede consultarse<\/em> <a href=\"http:\/\/is.gd\/iglesiamerica\">aqu\u00ed<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como hace notar Robert Ricard, en general fue muy grande la severidad penitencial de los primeros misioneros de M\u00e9xico, pero a\u00fan as\u00ed \u00abse queda muy lejos de la austera vida asc\u00e9tica de fray Antonio de Roa: vio que los indios andaban descalzos, y \u00e9l se quit\u00f3 las sandalias para andar descalzo; vio que casi no &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2016\/09\/07\/el-singularisimo-camino-de-penitencias-del-p-roa-misionero-agustino\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;El \u00absingular\u00edsimo camino\u00bb de penitencias del P. 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