{"id":4724,"date":"2010-01-06T01:34:09","date_gmt":"2010-01-06T06:34:09","guid":{"rendered":"http:\/\/fraynelson.com\/blog\/?p=4724"},"modified":"2010-01-04T18:11:26","modified_gmt":"2010-01-04T23:11:26","slug":"194-la-revelacion-de-la-verdad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2010\/01\/06\/194-la-revelacion-de-la-verdad\/","title":{"rendered":"194. La Revelacion de la Verdad"},"content":{"rendered":"<p>194.1. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>194.2. El tiempo de aquella Cuaresma inolvidable para la Iglesia de Cristo ha terminado, y t\u00fa has visto c\u00f3mo lo que fue jubileo para todos, algo de continua cuaresma tuvo para ti. Tu jubileo, tu gran jubileo no ha llegado todav\u00eda, y precisamente una de las razones de mi presencia expl\u00edcita en tu vida es conducirte a tu verdadero jubileo.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>194.3. Ahora bien, una alegr\u00eda verdadera s\u00f3lo puede nacer de una verdad alegre, y por eso para permanecer en la verdadera alegr\u00eda hay que encontrar primero cu\u00e1l es esa verdad que es siempre gozosa y que por eso puede alimentarte siempre de alegr\u00eda. La b\u00fasqueda de la alegr\u00eda debe pasar por la b\u00fasqueda de la verdad, porque de otro modo esa alegr\u00eda no merecer\u00e1 su nombre sino el de trivialidad, ensue\u00f1o, mentira, y por lo tanto: traici\u00f3n.<\/p>\n<p>194.4. S\u00f3lo de las verdades profundas nacen las alegr\u00edas profundas. All\u00ed donde despunta algo profundo, hay siempre algo que se revela. La alegr\u00eda es una revelaci\u00f3n; es un secreto; es una caricia discreta que s\u00f3lo entienden los que comparten la atm\u00f3sfera de un mismo amor. \u00bfHas visto a una madre cuando camina por la acera con su beb\u00e9 en los brazos? \u00a1No es una gr\u00faa que lleva un saco! Movimientos casi imperceptibles van arrullando al peque\u00f1ito mientras es transportado.<\/p>\n<p>194.5 En primer lugar, est\u00e1 el movimiento del coraz\u00f3n. \u00a1C\u00f3mo se te va a olvidar que esa mujer tiene un coraz\u00f3n, y que ese coraz\u00f3n palpita! De lejos no se ve; si no est\u00e1s junto a la piel de aquella madre no lo sientes, pero el beb\u00e9 est\u00e1 ah\u00ed precisamente, ah\u00ed donde ese ritmo misterioso y entra\u00f1able sigue bombeando amor, como en los d\u00edas de la dulce estad\u00eda en el vientre materno&#8230;<\/p>\n<p>194.6. El coraz\u00f3n palpita de modo distinto a una m\u00e1quina. Si un extra\u00f1o se acerca a esta madre cari\u00f1osa, ella teme instintivamente que algo pudiera pasarle al beb\u00e9, y entonces su coraz\u00f3n de mujer se acelera. Si el peligro pasa, un nuevo comp\u00e1s, m\u00e1s sereno y hondo sigue transmitiendo al ni\u00f1o las emociones de aquel momento, que quiz\u00e1 a nadie le importe.<\/p>\n<p>194.7. Luego est\u00e1 el movimiento de la respiraci\u00f3n. El pecho se expande, y el aire entra. El pecho se contrae, y el aire sale. Sencillo, \u00bfverdad? Tan sencillo como la vida y como la muerte. Un d\u00eda el aire comenz\u00f3 a entrar: era la hora de nacer; otro d\u00eda habr\u00e1 de salir por \u00faltima vez: ser\u00e1 la hora de la muerte. En cada respiraci\u00f3n llevas la vida y la muerte.<\/p>\n<p>194.8. Cuando el pecho se expande, envuelve al ni\u00f1o que se recuesta un poquito m\u00e1s entre los senos de la madre. Cuando el pecho se contrae, entrega al ni\u00f1o, a quien le queda una cuna un poco menor, porque el aire ha salido. As\u00ed, mientras la mam\u00e1 respira, quiz\u00e1 distra\u00edda, va acogiendo y ofreciendo a su hijo. Es cosa de mil\u00edmetros, es asunto de instantes. Pero la vida entera est\u00e1 atravesada por los mil\u00edmetros y nada transcurre en ella sino por instantes.<\/p>\n<p>194.9. El ni\u00f1o es recibido y el ni\u00f1o es entregado. Es el dinamismo del amor. El amor te acoge y el amor te env\u00eda. El amor te protege y el amor te expone. El amor te sana, porque te has herido, pero luego te hace volver al combate, aunque te hieran. Necesitas amor que te escuche, como recibi\u00e9ndote, pero necesitas tambi\u00e9n amor que te interpele y te haga avanzar, como poni\u00e9ndote en medio de la obra. Aquella mujer, en un acto de amor, recibi\u00f3 la semilla que la hizo madre. Fue tal vez un momento muy bello en que se sinti\u00f3 muy amada. Llegar\u00e1 otro momento, sombr\u00edo quiz\u00e1, en el que tendr\u00e1 que sembrar al que fue sembrado en ella; deber\u00e1 entregarlo un d\u00eda.<\/p>\n<p>194.10. Hay otro ritmo a\u00fan: los pasos. La mujer camina y por eso se va apoyando sucesivamente en cada pie. \u00a1Qu\u00e9 poco me has aprendido de aquello que te he pedido: que crezcas en la admiraci\u00f3n! \u00bfNo es admirable cosa el caminar? El cuerpo se va balanceando, los zapatos suenan contra la acera, la luz y el paisaje van cambiando poco a poco. El beb\u00e9 siente una danza, y su mam\u00e1 es su pareja, o mejor: su profesora. Le est\u00e1 ense\u00f1ando a abrirse un camino en el mundo, y a no dejarse llevar por las dudas.<\/p>\n<p>194.11. En efecto, si tomas una fotograf\u00eda al que est\u00e1 caminando ver\u00e1s que casi todas sus posiciones son &#8220;imposibles.&#8221; Nadie puede quedarse parado en ning\u00fan momento de esa secuencia que sin embargo realiz\u00e1is con perfecta naturalidad. Si alguien dudara y dijera: &#8220;\u00bfSer\u00e1 que esta posici\u00f3n en la que me encuentro en este instante es perfectamente estable?,&#8221; si alguien se preguntara eso, nunca podr\u00eda caminar. Caminar es un peque\u00f1o, bello y alegre milagro, y los beb\u00e9s lo saben.<\/p>\n<p>194.12. Entonces, \u00bfvas a volver a ser ni\u00f1o, como te dijo Cristo en el Evangelio? Para ti ser\u00e1 el Reino de los Cielos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>194.1. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00edritu Santo. 194.2. El tiempo de aquella Cuaresma inolvidable para la Iglesia de Cristo ha terminado, y t\u00fa has visto c\u00f3mo lo que fue jubileo para todos, algo de continua cuaresma tuvo para ti. Tu jubileo, tu gran jubileo no ha llegado todav\u00eda, y &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/2010\/01\/06\/194-la-revelacion-de-la-verdad\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;194. La Revelacion de la Verdad&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1138,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[33,354],"tags":[],"class_list":["post-4724","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-las-palabras-del-angel","category-verdad"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4724","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1138"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4724"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4724\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4725,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4724\/revisions\/4725"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4724"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4724"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fraynelson.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4724"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}